¿Qué APRENDEMOS DEL DILUVIO DE LOS DIAS DE NOE?
EL DILUVIO UNIVERSAL OCURRIO DE VERDAD
w03 15/5 6 párr. 7 ¿Cómo consideraron el Diluvio otros escritores bíblicos?
Aparte del relato de Génesis, la Biblia contiene muchas referencias a Noé y al Diluvio. Por ejemplo:
1) El historiador Esdras alista a Noé y a sus hijos (Sem, Cam y Jafet) en la genealogía de la nación de Israel
(1 Crónicas 1:4-17).
2) El médico y evangelista Lucas incluye a Noé cuando enumera a los antecesores de Jesucristo (Lucas 3:36).
3) El apóstol Pedro hace varias referencias al relato del Diluvio al escribir a sus hermanos cristianos (2 Pedro 2:5;
3:5, 6).
4) El apóstol Pablo califica como un gran acto de fe de parte de Noé la construcción del arca para la salvación de
su casa (Hebreos 11:7).
¿Existe alguna duda de que estos escritores bíblicos inspirados aceptaban el relato del Diluvio que aparece en
Génesis? Indudablemente, ellos lo consideraron un acontecimiento real.
Jesús y el Diluvio
Jesucristo tuvo una existencia prehumana (Proverbios 8:30, 31). Era una criatura espiritual cuando ocurrió el
Diluvio. En calidad de testigo ocular, Jesús nos aporta la mayor confirmación bíblica de la existencia de Noé y el
Diluvio al decir: “Así como eran los días de Noé, así será la presencia del Hijo del hombre. Porque como en
aquellos días antes del diluvio
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¿De veras cubrió toda la Tierra el Diluvio del tiempo de Noé?
La Atalaya. Anunciando el Reino de Jehová 2008
o Nuestros lectores quieren saber
¿De veras cubrió toda la Tierra el Diluvio del tiempo de Noé?
El Diluvio de Noé ocurrió hace más de cuatro mil años. De modo que en la actualidad no hay sobrevivientes que
puedan contarnos cómo fue. No obstante, existe un relato escrito sobre aquella catástrofe que revela que las
aguas cubrieron hasta la montaña más alta de aquel entonces.
Ese documento histórico indica: “El diluvio siguió sobre la tierra por cuarenta días [...]. Y a grado tan grande
anegaron la tierra las aguas que todas las altas montañas que estaban debajo de todos los cielos quedaron
cubiertas. Hasta quince codos [unos 6, 5 metros, o 22 pies] por encima las anegaron las aguas, y las montañas
quedaron cubiertas” (Génesis 7:17-20).
Tal vez alguien dude de que todo el planeta haya quedado cubierto de agua y crea que esa historia es un mito o,
al menos, una exageración. Pero en realidad sí sucedió, pues gran parte de la Tierra —el 71% de su superficie—
aún está cubierta por los mares. De modo que, para los efectos, las aguas diluvianas siguen aquí. Y si se
derritieran los glaciares y los casquetes polares, el nivel del mar se elevaría y cubriría ciudades como Nueva York
y Tokio.
Al estudiar las características del terreno del noroeste de Estados Unidos, un grupo de geólogos llegó a la
conclusión de que la zona pudo haber sufrido hasta cien inundaciones catastróficas. Una de ellas levantó un
muro de agua que tenía 600 metros (2.000 pies) de altura y se movía a 105 kilómetros (65 millas) por hora.
Descubrimientos similares han convencido a otros científicos de que es posible que se produjera un diluvio
mundial.
No obstante, para quienes creen que la Biblia es la Palabra de Dios, un diluvio que cubriera todo el planeta es
más que una posibilidad: es un hecho. Jesús dijo a su Padre en cierta ocasión: “Tu palabra es la verdad” (Juan
17:17). Y el apóstol Pablo escribió que la voluntad de Dios es que “hombres de toda clase se salven y lleguen a
un conocimiento exacto de la verdad” (1 Timoteo 2:3, 4). ¿Podría haber enseñado Pablo las verdades divinas a
los seguidores de Jesús si la Palabra de Dios hubiera contenido mitos?
Jesús creía, no solo que el Diluvio ocurrió, sino que tuvo un alcance mundial. En su gran profecía acerca de su
presencia y el fin de este sistema de cosas, asemejó lo que sucedería en ese tiempo a lo que ocurrió en los días
de Noé (Mateo 24:37-39). Además, el apóstol Pedro escribió: “Por aquellos medios [es decir, el Diluvio] el mundo
de aquel tiempo sufrió destrucción cuando fue anegado en agua” (2 Pedro 3:6).
Si Noé fuera una figura mítica y el Diluvio mundial una fábula, las advertencias de Pedro y Jesús dirigidas a
quienes viven en los últimos días carecerían de sentido. En vez de servir de advertencias, tales mensajes
confundirían a las personas en sentido espiritual y pondrían en peligro sus posibilidades de sobrevivir a una
catástrofe mayor que el Diluvio de Noé (2 Pedro 3:1-7).
Refiriéndose a los continuos actos de misericordia que mostró a su pueblo, Dios dijo: “Tal como he jurado que las
aguas de Noé no pasarán más sobre la tierra, así he jurado que ciertamente no me indignaré contigo ni te
reprenderé”. Por lo tanto, así como tenemos la plena seguridad de que el Diluvio de Noé inundó toda la Tierra,
así de seguro es que Dios, en su gran amor y bondad, cuidará de los que confían en él (Isaías 54:9).
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La destrucción de todo un mundo
La Atalaya. Anunciando el Reino de Jehová 2002
o ¿Es verídico este relato? ¿Realmente ocurrió algo así? ¿Existió de verdad un mundo antiguo
antes del actual que prosperó y luego fue eliminado? En tal caso, ¿por qué terminó? ¿Cuál fue el problema?
¿Hay alguna lección que podamos aprender de su desaparición?
¿Se destruyó en realidad un mundo antiguo?
Sería imposible que una catástrofe tan extraordinaria como esa, si de veras ocurrió, se olvidara por completo. Por
consiguiente, en muchas naciones hay recuerdos de tal destrucción. Tomemos como ejemplo la fecha exacta
que se menciona en las Escrituras. El segundo mes del antiguo calendario se extendía desde lo que hoy se
conoce como mediados de octubre hasta mediados de noviembre. Así que el día 17 corresponde
aproximadamente al primer día de noviembre. Por ello, tal vez no sea casualidad que en muchos países se
celebren festividades dedicadas a los muertos en esa época del año.
Otros indicios de que ocurrió un diluvio perviven en las tradiciones de la humanidad. Casi todas las antiguas
civilizaciones tienen leyendas de antepasados suyos que sobrevivieron a un diluvio universal. Tanto los pigmeos
africanos como los celtas europeos y los incas sudamericanos cuentan con historias parecidas, al igual que los
habitantes de Alaska, Australia, China, la India, Lituania, México, Micronesia, Nueva Zelanda y algunas zonas de
Norteamérica, por mencionar solo unos cuantos ejemplos.
Aunque es cierto que, con el paso del tiempo, las leyendas han sido adornadas, todas poseen un esquema
similar: Dios se encolerizó debido a la maldad del género humano. Envió un gran diluvio, mediante el cual
destruyó a la humanidad en conjunto. Solo sobrevivieron unos cuantos justos. Estos habían construido una
embarcación en la que se salvaron seres humanos y animales. Más adelante, enviaron aves para buscar tierra
seca. Por fin, la nave descansó sobre una montaña. Cuando desembarcaron, los supervivientes ofrecieron un
sacrificio.
¿Qué demuestra lo antedicho? Que no es posible que tales similitudes sean simple casualidad. Las pruebas
conjuntas que aportan estas leyendas corroboran el antiguo testimonio bíblico de que todos descendemos de los
sobrevivientes del diluvio que destruyó a aquella sociedad humana. Por eso, no tenemos que depender de
leyendas o mitos para saber lo que ocurrió. Disponemos del relato que se preservó cuidadosamente en las
Escrituras Hebreas de la Biblia (Génesis, capítulos 6-8).
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Cuando los gigantes pastaban en Europa
¡Despertad! 2009
o conclusión de que eran cadáveres que habían sido arrastrados por las aguas.
La mayoría de los fósiles de elefantes hallados en Italia corresponden a una especie extinta llamada Elephas
antiquus, o elefante de defensas rectas (foto de la página 15). Como su nombre indica, poseía colmillos casi
rectos y llegaba a medir 5 metros (15 pies) de alzada, lo cual supone casi dos metros (6 pies) más alto que sus
parientes actuales.
¿Había muchos ejemplares? El registro fósil indica que en un tiempo pastaron por toda Europa continental e
Inglaterra, tal como sus primos los mamuts. Cabe mencionar que los restos de elefantes no siempre se hallan
aislados, sino, más bien, en depósitos fósiles junto con los restos de numerosas especies, entre las que se
cuentan algunos depredadores.
De hienas a hipopótamos
Los fósiles descubiertos en Lacio, región del centro de Italia que incluye a Roma, apuntan a que en el pasado
remoto la zona gozaba de un clima semejante al de África, puesto que había hipopótamos, gacelas y hasta
grandes felinos. De hecho, en el centro de Roma se descubrieron los restos de un felino, apodado el leopardo de
Monte Sacro. En el yacimiento de Polledrara, fuera de la ciudad del mismo nombre, han visto la luz más de
nueve mil restos fósiles de una variada fauna: elefantes de defensas rectas, búfalos, ciervos, monas de Berbería,
rinocerontes y uros (toros de gran tamaño que se extinguieron hace unos cuatro siglos). El museo del yacimiento
cuenta con una pasarela elevada para que los visitantes observen los fósiles en su localización original (foto de la
página 16).
Una caverna cerca de Palermo (Sicilia) contenía toneladas de restos, entre los que se contaban huesos de
ciervos, bueyes, elefantes e hipopótamos de varias edades, incluido un feto. De hecho, salieron al mercado 20
toneladas de fósiles durante los primeros seis meses después del descubrimiento.
En el sur de Inglaterra, el paleontólogo J. Manson Valentine descubrió enormes depósitos fósiles que contenían
huesos quebrados de animales de la misma clase, así como de hienas y osos polares. ¿Cómo se explica la
existencia de yacimientos en sitios tan dispares?
Algunos científicos creen que una catástrofe natural podría ser la razón de la muerte de todos estos animales.
Pero, independientemente de la causa o causas que produjeran esta extinción masiva, sus efectos se hicieron
notar en una gran superficie que incluía la Europa continental, las islas británicas, Siberia y Alaska.
Gracias al registro fósil podríamos imaginar un mundo muy diferente al actual, donde en tiempos remotos la
península italiana se confundiría perfectamente con el corazón de África.
LA DESTRUCCION DE AQUEL MUNDO MALVADO ES UN MODELO PARA NUESTROS DIAS
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¿Por qué tuvo Noé el favor de Dios? ¿Por qué debe interesarnos?
La Atalaya. Anunciando el Reino de Jehová 2008
o se imaginan. En realidad, eran capaces de forjar herramientas de hierro y cobre (es posible que
Noé construyera el arca con ellas) y sabían fabricar instrumentos musicales. La gente se casaba, criaba a su
familia, cultivaba la tierra y poseía ganado. Compraban y vendían gran variedad de artículos. Sin duda, en todos
estos aspectos, la vida era bastante parecida a la nuestra (Génesis 4:20-22; Lucas 17:26-28).
Pero era muy distinta en otros sentidos. Por ejemplo, las personas vivían mucho más. No era raro alcanzar los
800 años de edad. Por citar algunos casos, Noé vivió 950; Adán llegó a los 930, y Matusalén, abuelo de Noé,
cumplió los 969 años (Génesis 5:5, 27; 9:29).*
Otra diferencia es la que leemos en Génesis 6:1, 2: “Aconteció que cuando los hombres comenzaron a crecer en
número sobre la superficie del suelo y les nacieron hijas, entonces los hijos del Dios verdadero empezaron a
fijarse en las hijas de los hombres, que ellas eran bien parecidas; y se pusieron a tomar esposas para sí, a saber,
todas las que escogieron”. Aquellos “hijos del Dios verdadero” fueron ángeles que descendieron a la Tierra para
vivir como si fueran hombres, y para ello tomaron cuerpos de carne y hueso. No vinieron por mandato de Dios
ni para beneficiar a la familia humana, sino que “abandonaron su propio y debido lugar” en los cielos para tener
relaciones sexuales con mujeres hermosas aquí en la Tierra. Así se convirtieron en demonios (Judas 6).
Rebeldes, pervertidos, con fuerza e inteligencia sobrehumanas, estos ángeles demoníacos ejercieron una
influencia nefasta sobre la humanidad. De hecho, es muy probable que controlaran y dominaran a toda la
sociedad humana. No trabajaban en secreto, como lo haría un criminal que oculta su identidad para llevar a cabo
sus fechorías en la sombra. Al contrario, actuaban abiertamente, en descarada rebelión contra Dios y sus
mandatos.
Fruto de sus relaciones con aquellas mujeres, estos hijos angélicos de Dios engendraron seres que poseían una
fuerza extraordinaria y que llegaron a ser conocidos por el término hebreo nefilim. La Biblia relata: “Los nefilim se
hallaban en la tierra en aquellos días, y también después, cuando los hijos del Dios verdadero continuaron
teniendo relaciones con las hijas de los hombres y ellas les dieron a luz hijos, estos fueron los poderosos que
eran de la antigüedad, los hombres de fama” (Génesis 6:4). Los nefilim eran seres temibles. Su nombre significa
“derribadores”, los que hacen caer a otros. Eran asesinos cuyos actos violentos probablemente dieron origen a
antiguos mitos y leyendas.
La angustia de las personas justas
La descripción bíblica de aquella generación deja patente que la corrupción estaba profundamente arraigada y
muy generalizada. Las Escrituras indican que “la maldad del hombre abundaba en la tierra, y que toda inclinación
de los pensamientos del corazón de este era solamente mala todo el tiempo. Y la tierra [...] se llenó de
violencia [...], porque toda carne había arruinado su camino sobre la tierra” (Génesis 6:5, 11, 12).
Ese fue el mundo en que a Noé le tocó vivir. Pero a diferencia de quienes lo rodeaban, “Noé fue hombre justo”
que “andaba con el Dios verdadero” (Génesis 6:9). De seguro no se le hacía fácil a alguien justo como él vivir en
una
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La destrucción de todo un mundo
La Atalaya. Anunciando el Reino de Jehová 2002
o ¿Es verídico este relato? ¿Realmente ocurrió algo así? ¿Existió de verdad un mundo antiguo
antes del actual que prosperó y luego fue eliminado? En tal caso, ¿por qué terminó? ¿Cuál fue el problema?
¿Hay alguna lección que podamos aprender de su desaparición?
¿Se destruyó en realidad un mundo antiguo?
Sería imposible que una catástrofe tan extraordinaria como esa, si de veras ocurrió, se olvidara por completo. Por
consiguiente, en muchas naciones hay recuerdos de tal destrucción. Tomemos como ejemplo la fecha exacta
que se menciona en las Escrituras. El segundo mes del antiguo calendario se extendía desde lo que hoy se
conoce como mediados de octubre hasta mediados de noviembre. Así que el día 17 corresponde
aproximadamente al primer día de noviembre. Por ello, tal vez no sea casualidad que en muchos países se
celebren festividades dedicadas a los muertos en esa época del año.
Otros indicios de que ocurrió un diluvio perviven en las tradiciones de la humanidad. Casi todas las antiguas
civilizaciones tienen leyendas de antepasados suyos que sobrevivieron a un diluvio universal. Tanto los pigmeos
africanos como los celtas europeos y los incas sudamericanos cuentan con historias parecidas, al igual que los
habitantes de Alaska, Australia, China, la India, Lituania, México, Micronesia, Nueva Zelanda y algunas zonas de
Norteamérica, por mencionar solo unos cuantos ejemplos.
Aunque es cierto que, con el paso del tiempo, las leyendas han sido adornadas, todas poseen un esquema
similar: Dios se encolerizó debido a la maldad del género humano. Envió un gran diluvio, mediante el cual
destruyó a la humanidad en conjunto. Solo sobrevivieron unos cuantos justos. Estos habían construido una
embarcación en la que se salvaron seres humanos y animales. Más adelante, enviaron aves para buscar tierra
seca. Por fin, la nave descansó sobre una montaña. Cuando desembarcaron, los supervivientes ofrecieron un
sacrificio.
¿Qué demuestra lo antedicho? Que no es posible que tales similitudes sean simple casualidad. Las pruebas
conjuntas que aportan estas leyendas corroboran el antiguo testimonio bíblico de que todos descendemos de los
sobrevivientes del diluvio que destruyó a aquella sociedad humana. Por eso, no tenemos que depender de
leyendas o mitos para saber lo que ocurrió. Disponemos del relato que se preservó cuidadosamente en las
Escrituras Hebreas de la Biblia (Génesis, capítulos 6-8).
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Días de fiesta
Razonamiento a partir de las Escrituras
o The Encyclopedia Americana dice: “Elementos de las costumbres relacionadas con la víspera del
Día de Todos los Santos se remontan a una ceremonia druídica de tiempos precristianos. Los celtas tenían
fiestas para dos dioses principales... un dios solar y un dios de los muertos (llamado Samhain), la fiesta del cual
se celebraba el 1 de noviembre, el comienzo del año nuevo celta. La fiesta de los difuntos fue gradualmente
incorporada en el ritual cristiano” (1977, tomo 13, pág. 725).
rs 116 párr. 1
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Días de fiesta
Razonamiento a partir de las Escrituras
o El libro The Worship of the Dead (La adoración de los difuntos) señala a este origen al decir: “Las
mitologías de todas las naciones antiguas están entretejidas con los sucesos del Diluvio [...] El vigor de este
argumento está ilustrado por el hecho de que una gran fiesta de los muertos en conmemoración de ese
acontecimiento se observa, no solo en naciones que más o menos se encuentran en comunicación entre sí,
sino también en otras extensamente distanciadas, tanto por el océano como por siglos de tiempo. Además,
todos celebran esta fiesta más o menos el mismísimo día en que, de acuerdo con el relato mosaico, tuvo lugar
el Diluvio, a saber, el decimoséptimo día del segundo mes... el mes que casi corresponde con nuestro
noviembre” (Londres, 1904, Colonel J. Garnier, pág. 4). Así que estas celebraciones en realidad comenzaron
como una fiesta para honrar a personas que, debido a su maldad, habían sido destruidas por Dios en los días
de Noé. (Gén. 6:5-7; 7:11.)
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Estar alerta se hace más urgente
La Atalaya. Anunciando el Reino de Jehová 2003
o 10. ¿Qué puede decirse sobre la depravación sexual en los días de Noé?
10
Nuestro tiempo se parece al de Noé en otro aspecto. Jehová había dado a la primera pareja el mandato de que
‘llenaran la tierra’ con su descendencia, empleando honorablemente dentro del matrimonio las facultades
sexuales que él les había otorgado (Génesis 1:28). En los días de Noé, los ángeles desobedientes contaminaron
a la humanidad con prácticas sexuales pervertidas. Bajaron a la Tierra, se materializaron y se unieron a mujeres
hermosas, lo que dio lugar a una prole que era mitad humana y mitad demoníaca: los nefilim (Génesis 6:2, 4). El
pecado de estos ángeles lascivos se compara en las Escrituras a las perversiones de Sodoma y Gomorra (Judas
6, 7). En consecuencia, la depravación sexual se generalizó.
11. ¿Qué atmósfera moral iguala nuestros tiempos a los de Noé?
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¿Y qué puede decirse de la atmósfera moral de la actualidad? En estos últimos días, la vida de muchas
personas gira en torno al sexo. En una expresiva descripción, Pablo dice de ellas que han llegado a estar “más
allá de todo sentido moral”; muchas se han entregado “a la conducta relajada para obrar toda clase de inmundicia
con avidez” (Efesios 4:19). La pornografía, las relaciones prematrimoniales, el abuso de menores y la
homosexualidad están a la orden del día. Algunos ya están “recibiendo en sí mismos la recompensa completa”
en forma de enfermedades de transmisión sexual, ruptura de los lazos familiares y otros males sociales
(Romanos 1:26, 27).
12. ¿Por qué debemos cultivar odio por lo que es malo?
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En los días de Noé, Jehová envió el diluvio universal y puso fin a aquel mundo obsesionado con el sexo. Pues
bien, nunca perdamos de vista el hecho de que estos tiempos son en realidad como los de Noé. La venidera
“gran tribulación” limpiará la Tierra de ‘fornicadores, adúlteros, hombres que se tienen para propósitos
contranaturales y hombres que se acuestan con homb
res’ (Mateo 24:21; 1 Corintios 6:9, 10; Revelación 21:8). Por lo tanto, es urgente que cultivemos odio por lo que
es malo y evitemos las circunstancias que pudieran conducirnos a la inmoralidad (Salmo 97:10; 1 Corintios 6:18).
W03 15/12 17 párrs. 13-15
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Estar alerta se hace más urgente
La Atalaya. Anunciando el Reino de Jehová 2003
o la violencia no era algo nuevo. Caín, el hijo de Adán, asesinó a su hermano, que era un hombre
justo (Génesis 4:8). Reflejo del espíritu violento de la época es el poema que Lamec escribió alardeando de
haber matado a un joven, supuestamente en defensa propia (Génesis 4:23, 24). Sin embargo, lo novedoso en
los días de Noé fue el grado que alcanzó la violencia. A medida que los hijos angélicos de Dios que fueron
desobedientes se casaron con las mujeres en la Tierra y engendraron prole —los nefilim—, la violencia llegó a
niveles nunca vistos. A esos gigantes pendencieros se les llamaba “los derribadores”, o “los que hacen caer a
otros” (Génesis 6:4, nota). Por su culpa, la Tierra estaba “llena de violencia” (Génesis 6:13). Imaginemos los
problemas que debió de enfrentar Noé para criar a su familia en semejante ambiente. No obstante, fue ‘justo
delante de Jehová en medio de aquella generación’ (Génesis 7:1).
14. ¿Cómo se ha ‘llenado de violencia’ el mundo de hoy?
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Aunque la violencia ha marcado el curso de la historia de la humanidad, nuestra época la ha sufrido a una
escala sin precedentes, al igual que sucedió en los tiempos de Noé. Continuamente oímos noticias de casos de
violencia doméstica, actos terroristas y campañas de genocidio, así como de masacres perpetradas, sin motivo
aparente, por hombres armados. Y a todo ello hay que sumar el derramamiento de sangre que causan las
guerras. El planeta ha vuelto a llenarse de violencia. ¿Por qué? ¿Qué ha contribuido a este aumento? La
respuesta pone de relieve otra similitud con los días de Noé.
15. a) ¿Qué ha contribuido al aumento de la violencia en los últimos días? b) ¿De qué desenlace podemos estar
seguros?
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Cuando el Reino mesiánico de Dios se estableció en 1914 en los cielos, su Rey entronizado, Jesucristo, hizo
algo trascendental: expulsó del cielo a Satanás el Diablo y sus demonios, y los arrojó a la Tierra y sus
inmediaciones (Revelación 12:9-12). Antes del Diluvio, los ángeles desobedientes abandonaron de forma
voluntaria su hogar celestial; en tiempos modernos, sin embargo, se les echó de allí por la fuerza. Además, ya
no poseen la facultad de materializarse para disfrutar de ilícitos placeres carnales en la Tierra. Presas de la
frustración, la ira y el miedo a su inminente condena, influyen en hombres y organizaciones para que ejecuten
actos criminales y violentos de una magnitud superior incluso a la de los días de Noé. Jehová borró de la
existencia a aquel mundo cuando los ángeles desobedientes y su descendencia lo llenaron de maldad, y
podemos tener la completa seguridad de que lo mismo hará en nuestros días (Salmo 37:10). Sin embargo, los
que se mantienen alerta saben que su liberación está cerca.