TAWANTINSUYU: Biografía de Pachacútec Inca Yupanqui (1400- 1471)
Pachacútec o Pachacuti, fue el noveno gobernante del estado Inca y fue quien convirtió un
simple curacazgo a un gran imperio: el Tawantinsuyu. También se le atribuye la construcción del
máximo legado cultural andino, el Machu Picchu.
Cuenta la leyenda que hace mucho tiempo un joven príncipe Inca llamado Cusi Yupanqui, quien
no había sido designado como sucesor por su padre Huiracocha Inca, se quedó a defender
valientemente al Qosqo y dirigió una defensa militar para repeler la invasión del feroz ejército
Chanka dirigidos por el general Osqowillka, mientras que su padre y su hermano, Inca Urco,
habían huido del señorío para ponerse a salvo de la inminente invasión. La defensa que organizó
el príncipe inca Cusi Yupanqui fue muy astuta, este disfrazó a unas piedras de guerreros para
intimidar a sus enemigos y, así, la batalla terminó con una victoria inca que obligó al ejército
chanka a replegarse a Ichupampa y fue esta victoria sobre los chancas que hizo que Huiracocha
Inca padre lo reconociera como su sucesor alrededor de 1438.
Desde entonces, Pacha Kuteq Inqa Yupanqui, no solo dirigió la consolidación imperial,
renovación del Qosqo y expansión del imperio Inca, sino que también se le atribuye la
construcción de nuestro máximo legado cultural, el Machu Picchu, el Cori Cancha, los Caminos
Inca, él expandió el Imperio, lo organizó y dio su marco jurídico, determinando normas claras de
conducta individual y social, hasta convertirlo en la expresión más avanzada entre las culturas
antiguas del hemisferio sur. Por eso es considerado como una de las principales figuras en el
desarrollo de las civilizaciones precolombinas. Pachacútec Inca Yupanqui ha sido considerado
como el gobernante más importante del Tawantinsuyu, como por ejemplo diría de él el
historiador británico Sir Clement Markham: "Él más grande hombre que la raza aborigen de
América haya producido" y otros se refieren a él como “El Alejandro Magno de América”.
Monumento a Pachacútec en la plaza del Cusco
“Su filosofía dominó toda la historia del Perú precolombino”, dijo Louis Baudin; el padre Cabello
Balboa lo comparó con los capitanes griegos y romanos de la historia clásica; el jesuita Bernabé
Cobo lo llamó “el rey más valiente y guerrero, sabio y republicano de todos los incas”; y, a decir
de María Rostworowski, con sus medidas “dio unidad geográfica e idiomática al imperio,
iniciando la uniformidad que permitió más tarde la formación del Perú actual”. Estamos pues,
queridos lectores, ante un coloso de nuestra historia, cuya ‘hoja de vida’ ignoramos la mayoría
de los peruanos.
BEBIDA
Según Garcilaso, al príncipe Titu Manco Cápac, su padre Inca Huiracocha le cambió el nombre
por el de "Pachacútec". Acosta lo llama "Inga Yupanqui". Otros le dicen "Pachacútec Inca
Yupanqui", nombre que él mismo se habría puesto, luego de deponer a su padre y su tío Urco. Se
casó con la Coya Anahuarque y con ella tuvo a su heredero Inca Yupanqui. Reinó por casi 50 años
y tuvo varias mujeres y muchos otros hijos, "que, con ser tantos, dicen los indios que eran pocos
para hijos de tal padre".
Sus primeras acciones
Durante los primeros años de gobierno, Pachacútec Inca Yupanqui se dedicó a ordenar el Cusco,
visitó su reino, sometió a los huancas y estuvo afincado en el Cusco durante 3 años seguidos. Por
otros tres años realizó visitas a su Imperio. Luego alistó un ejército de 30 mil hombres y salió
hacia el Chinchasuyu, acompañado de su hermano Cápac Yupanqui. De Villca, que era el
extremo noroeste de sus dominios, pasó al curacazgo de Sausa (Xauxa), que tenía más de 30 mil
habitantes y que pertenecía al reino Huanca. Su ejército, comandado por Cápac Yupanqui
conquistó a los huancas pacíficamente y los redistribuyó en tres curacazgos: Sausa, Marcauillca y
Llacsapallanca.
Expansión del Tawantinsuyu
El ejército imperial de Pachacútec siguió más al norte y conquistó a los de Tarma y Pumpu (en
español: Bombón). A 150 km al oriente de esos curacazgos, Cápac Yupanqui sometió a los antis,
que eran tribus de la selva. Retornando a Pumpu, siguió hacia el norte. Tuvo guerra con los de
Chucurpu. Murieron más de 4 mil soldados de ambas partes; pero los sometió, finalmente.
Siguió a Ancara y Huaillas. De allí se regresó al Cusco, donde ya lo esperaba su hermano, el Inca.
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Pachacútec fue el verdadero organizador y creador del Imperio del Tawantinsuyu: extendió sus
fronteras enormemente, ordenó construcciones fabulosas e inspiró obras que hasta hoy fascinan
a los historiadores.
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Correinado
Pachacútec se dedicó a construir las obras públicas de su imperio durante tres años, luego de los
cuales retornó al Cusco y después de varios meses de estadía en el "Ombligo del Mundo",
acordó con su hermano y sus consejeros emprender otra acción conquistadora por el
Chinchasuyu. Para asegurar una unívoca administración y siguiendo la costumbre de sus
antepasados, Pachacútec también continuó con el sistema del correinado, y lo hizo con Cápac
Yupanqui, quien era "su segunda persona". Por tal motivo, una vez más delegó la conducción del
ejército imperial a su “auqui”, Cápac Yupanqui, a quien hizo acompañar con su sobrino, el
príncipe heredero Inca Yupanqui. Este había cumplido 16 años y había pasado hacía poco las
pruebas del huaracuy (pruebas de valor).
Conquistas norteñas
La formidable tropa de Pachacútec, que contaba con 50 mil hombres de guerra, partió del Cusco
con todos los honores hacia el norte y llegó a Chucurpu y desde allí conquistaron pacíficamente
al curacazgo de Pincu. Desde Pincu (en el actual departamento de Junín), el Inca mandó
mensajeros a los curacazgos de Huaras, Piscopampa y Cunchucu (en la actual Región Áncash)
para que se incorporasen a sus dominios. Pero esas naciones rebeldes se juntaron y
respondieron que mantendrían su independencia, "... que el Inca se contentase con lo que había
tiranizado, pues con celo de religión había usurpado el señorío de tantos curacas como había
sujetado". Huaras, Piscopampa y Cunchucu se atrincheraron en sus fortalezas y en las cañadas
de sus principales caminos. Cápac Yupanqui separó a su ejército en 4 divisiones de 10 mil
soldados cada una. Su intención era sacarlos y rendirlos por hambre. Él y su sobrino Inca
Yupanqui, con otra parte del ejército, se quedaron a prudente distancia, siempre vigilantes de los
acontecimientos, para socorrer al partido que lo necesitare. Al mismo tiempo, mandó a un
hermano suyo para que de los curacazgos cercanos le ayudasen en provisiones dobles de las
ordinarias.
Pachacútec (Pacha Kutiy Inqa Yupanki). Pintura de la escuela
cusqueña del siglo XVII. (Fuente)
Las batallas fueron durísimas. Los ejércitos de los tres curacazgos, en competencia de valor,
resistieron a los del inca sin retroceder de sus atrincheramientos y fortalezas. El Inca ensayó una
táctica: a las mujeres y niños que sus tropas encontraban en los caminos o en los campos,
después de darles de comer, hacerles obsequios y aleccionarlos, los enviaban donde sus esposos
o parientes que estaban en los campos de batalla. Su objetivo era distraerlos y ablandarlos. Los
rebeldes recibieron la táctica como si fuera un insulto y endurecieron la resistencia. Así
estuvieron durante 6 meses, hasta que, por la enfermedad, la mortandad y el hambre, tuvieron
que rendirse ante Cápac Yupanqui. La doble provisión que el Inca pidió a los curacas vecinos fue
útil, porque ese fue el abastecimiento que les dejó a los vencidos, ya que las cosechas de ese
año se perdieron. También dejó a sus funcionarios reales; eligió a los curacas de confianza;
dispuso las obras que tenían que hacerse y se alistó a seguir la conquista hacia el norte.
Huamachucu: campo real
Pachahacútec ordenó que las tropas imperiales pasaran más al norte, al actual territorio de la
Región La Libertad, donde conquistaron pacíficamente a los huamachucu. Como la población de
esa etnia estaba dispersa y el curaca se mostró amable, mandó que los caseríos y chozas
dispersas se redujesen a pueblos de calles y vecindad, hizo pregonar que el único dios era el Sol,
no otros, y que "echasen en la calle las piedras pintadas que en sus casas tenían por ídolos". Para
todo ello, puso a sus funcionarios reales en cada pueblo. Pasado el tiempo, Huamachucu se
convirtió en una de las zonas reservadas del Tahuantinsuyu, una especie de parque nacional
donde había animales raros y plantas singulares, llevados de todas partes del país; pero visitado
únicamente por el Zapa Inca y su corte.
Los caxamarcas y su resistencia
El ejército imperial pasó a Cajamarca. Planteada la rendición por los emisarios del Inca, los
curacas de los caxamarcas respondieron que preferían morir por defender su libertad. Luego, los
caxamarcas se atrincheraron en los "pasos fuertes", donde se produjeron enconadas peleas, y
murieron miles de soldados, de ambos bandos. Lo mismo ocurrió en las batallas a campo
abierto. Pero el poder de los incas obligó a los caxamarcas a atrincherarse en fortalezas, riscos y
peñas, desde donde salían para hacer una especie de guerra de guerrillas (atacaban y corrían a
esconderse). Ese asedio duró unos cuatro meses, hasta que la táctica de ablandamiento de los
incas dio resultado y los caxamarcas se rindieron; entonces, el curaca admitió el dominio del
inca, quien decretó la paz y el apoyo.
Pachacámac
Hecho el descanso, dadas las disposiciones correspondientes a los curacas y funcionarios reales y
recibido un nuevo reabastecimiento de las tropas, Pachacútec ordenó a Cápac Yupanqui que
pase a la costa central del Chinchasuyu, donde estaba el reino de Cuismancu y que se extendía
por los valles de Pachacámac, Rímac, Chancay y Huaman. Al escuchar los apercibimientos del
Inca, el rey de Cuismancu le mandó decir que sus dioses Pachacámac ("hacedor y sustentador
del mundo"), Rímac o Limaq ("el que habla") y Mamacocha ("madre-mar"): "... eran superiores
al Inti, por lo que se consideraba tan rey como el del Cozco". Como los incas también reconocían
a Pachacámac como dios, a pesar de no conocerlo, porque su fama venía desde antes, Cápac
Yupanqui reiteró su petición de un sometimiento pacífico. Cuismancu tardó varios días en dar
una respuesta, hasta que la paz fue acordada bajo las siguientes condiciones:
1. Que los cuismancu aceptaban al Sol como su dios en tanto que los incas seguirían creyendo en
Pachacámac.
2. Que en el templo de Pachacámac se construyera la casa de las Vírgenes del Sol para cuidar
que se realicen los ritos ceremoniales en honor al Inti.
3. Que Cuismancu se quedaba con su reino pero como parte del imperio. Este tratado fue
celebrado con parabienes y, para honrarlo ante el inca, Cápac Yupanqui fue con Cuismancu hasta
el Cusco, a donde ya había llegado Pachacútec desde Rucana. "Pasado el triunfo hizo el Inca
mercedes a Cuismancu y lo envió a su tierra lleno de favores y honra".
Ejercito de Pachacutec a la conquista de los Chimù.
Cae un imperio
Después de seis años, Pachacútec envió un ejército de 30 mil hombres bajo el mando de Inca
Yupanqui y seis de sus generales, para conquistar todas las tierras de la costa, desde el Rímac (o
Limaq) hasta la altura de Cajamarca. Cuando Inca Yupanqui llegó al Rímac, los curacas de
Chuquimancu y Cuismancu salieron a recibirlo con alborozo y reforzaron su ejército con otros
miles de soldados y gran cantidad de pertrechos militares. Luego, pasó al valle de Huaman
(Barranca) y mandó decir al rey de chimú que aceptase integrar el Tahuantinsuyu. El rey Chimú
tenía sus dominios en los valles de Parmunca, Huallmi, Santa, Huanapu y Chimú; ricos y fértiles.
La respuesta fue que lo esperaba con las "armas en las manos para morir en defensa de su
patria, leyes y costumbres y que no quería nuevos dioses". Inca Yupanqui, entonces, se dirigió
hasta Parmunca, donde ya lo esperaba el ejército contrario. Ambos ejércitos se trabaron en dura
batalla, con primeros resultados a favor de Chimú. Pero el Inca Yupanqui recibió un ejército de
relevo de 20 mil soldados y embistió ferozmente a las cansadas tropas de Chimu. Los curacas y
los nobles del reino Chimú fueron donde su rey a pedir que se rindiese. Chimu Cápac no quería;
pero viendo la realidad y habiendo recibido un cordial mensaje de Inca Yupanqui, reunió a su
consejo y se acordó la rendición.
Rehízo todo
1. Embelleció el Cusco, principalmente el Coricancha, que quedó enchapado con láminas de oro
y piedras preciosas.
2. Hizo ampliar los caminos reales y mandó a construir palacios, templos del sol, tambos reales
para alojamiento de los nobles y el abastecimiento de su ejército y pueblos necesitados.
3. Creó varios yachayhuasis y aumentó el número de amautas para la educación de la nobleza.
4. Generalizó el uso del quechua como lengua oficial.
5. Reglamentó que el trabajo sea obligatorio, para lo que creó fuentes de trabajo en todo el
imperio. Tantas cosas había que hacer en ciudades y campos, que niños, adultos, viejos e
inválidos también tenían ocupación. Jueces especiales perseguían la holgazanería y sancionaban
a los culpables. Sin embargo, tres días al mes estaban dedicados al descanso colectivo y a las
fiestas.
6. Durante esas fiestas, se dispuso que se realicen los "qatu" o ferias de productos por guamani o
provincias, para que los artesanos y campesinos puedan intercambiar sus productos.
7. Mandó que la división del Tahuantinsuyu, mediante guamanis, sea absolutamente precisa; de
tal manera que quedasen bien demarcados los límites territoriales de cada una de las provincias
del imperio. Lo mismo hizo con las ciudades. "Hizo ley que cualquier provincia o ciudad tuviese
término señalado que encerrase en sí los montes, pastos, bosques, ríos y lagos y las tierras de
labor, las cuales cosas fuesen de aquella tal ciudad o provincia en término y jurisdicción
perpetua".
En cuanto a la propiedad de la tierra, las sabias decisiones que tomó Pachacútec Inca Yupanqui
fueron las siguientes:
1. En todas las circunscripciones territoriales respetó las tierras de los curacas.
2. A las otras tierras (que ancestralmente habían pertenecido a las comunidades aldeanas o las
que eran productos de la ampliación de áreas de cultivo, gracias a las irrigaciones y andenerías),
las dividió en tupus, y entregó a los runas, por cada familia...
"Y que ningún gobernador ni curaca fuese osado a disminuirlas, dividir o aplicar alguna parte
para sí ni para otro,... señalando sus partes para las rentas reales (nota: "tierras del Inca) y para
el sol (nota: "tierras del sol")”. Dice el Inca Garcilaso de la Vega: "De aquí se averigua ser falso lo
que muchos falsamente afirman: que los indios no tuvieron derecho de propiedad en sus
heredades y tierras, no entendiendo que aquella división se hacía no por cuenta ni razón de las
posesiones sino por el trabajo común y particular que tenían que poner en labrarlas".
3. En las grandes circunscripciones, aprobó las herencias de los estados y señoríos conforme a la
antigua costumbre de cada provincia o reino.
La familia y otras normas
Las principales disposiciones sociales que tomó Pachacútec fueron las siguientes:
a) Todos los hijos le debían obediencia y servicio a sus padres hasta los 25 años.
b) En caso de no haber practicado el servinacuy, nadie se casase sin permiso de los padres.
c) En caso de haber hecho el servinacuy, y si ello resultase exitoso, podrían legalizar su
matrimonio con la aprobación de los padres y legitimando a sus hijos. Tal como dice Blas Valera,
Pachacútec Inca Yupanqui impuso orden y tranquilidad en el Tahuantinsuyu, mediante las
siguientes leyes:
a). "Cuando los súbditos y sus capitanes y curacas obedecen de buen ánimo al rey, entonces goza
el reino de toda la paz y quietud".
b). "El que mata a sus semejantes necesario es que muera. Por lo cual los reyes antiguos,
progenitores nuestros, instituyeron que cualquier homicida fuese castigado con muerte violenta.
Y nos lo confirmamos de nuevo".
c). "En ninguna manera se deben permitir ladrones. Los cuales, pudiendo ganar hacienda con
honesto trabajo y poseerla con buen derecho, quieren más haberla hurtando o robando. Por lo
cual es muy justo que sea ahorcado el que fuere ladrón".
d). "Cuando los súbditos obedecen lo que pueden, sin contradicción alguna, deben los reyes y
gobernadores usar con ellos de liberalidad y clemencia. Más de otra manera, de rigor y justicia,
pero siempre con prudencia".
e). "Los jueces que reciben a escondidillas las dádivas de los negociantes y pleiteantes deben ser
tenidos por ladrones y castigados con muerte, como tales".
Testamento y muerte
“Hijo, ya ves las muchas y grandes naciones que te dejo y sabes cuánto trabajo me han costado.
Nadie alce los ojos contra ti que viva, aunque sean tus hermanos. A estos nuestros deudos te
dejo por padres, para que te aconsejen. Mira por ellos y ellos te sirvan. Cuando yo sea muerto,
curarás de mi cuerpo y ponerlo has de mis casas de Patallacta. Harás mi bulto de oro en la casa
del Sol y en todas las provincias a mí sujetas los sacrificios solemnes, y al fin la fiesta de
Purucaya, para que vaya a descansar con mi padre el Sol”.
Representación de la momia del Inca Pachacutec.
"Pachacútec expiró en pleno apogeo imperial. Su momia fue colocada en Tococache (San Blas/
Cusco), en el templo dedicado al Trueno, que él hizo edificar [...]. Exhaló el último suspiro muy
viejo, completamente canoso, pese a que los runas andinos no encanecen con facilidad. En 1471
debió de ocurrir el deceso del creador del imperio Inca, pero dejó a este bien organizado,
legislado y administrado con disposiciones que duraron hasta 1533 y décadas posteriores.
Planificó todo y dejó listo para que sus hijos y demás descendientes llevaran al imperio a su
máximo esplendor. Los demás soberanos no harían otra cosa que seguir sus pautas. No cabe
duda de que fue un hombre genial. Abarcó y dominó todas las actividades. Fue el cerebro más
insigne que ha producido la América precolombina, solo comparable con Alejandro Magno, otro
eximio conquistador y creador de un extraordinario imperio en el Viejo Mundo. El territorio que
legó fue la base del virreinato peruano y de la república actual del Perú" (Waldemar Espinoza
Soriano. Los Incas. Pp. 91-92).