LA JUSTICIA
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El dualismo antropológico de Platón
ANTROPOLOGÍA.- 4.4.1.- Ideas griegas acerca del alma.- En el pensamiento griego la problemática
sobre el alma no giró nunca en torno a su existencia o inexistencia. Tal problema ni siquiera se
planteó, todos los filósofos griegos afirmaban su existencia. El problema era el de la naturaleza del
alma. A tal problema se le dieron dos soluciones principales:
a) El alma es entendida como principio vital, es decir, como aquello que hace que un ser esté vivo.
(Concepción aristotélica).
b) El alma se entiende como principio de conocimiento racional. Esta será la concepción que
predomine en Platón. Veamos su doctrina:
El alma en el pensamiento platónico.-
Para justificar la inmortalidad del alma , Platón propone varias pruebas: Por la reminiscencia: si
conocer es recordar y al nacer el alma ya conocía las ideas, necesariamente el alma estuvo en
contacto con las ideas en el mundo inteligible, antes de es atar encerrada en el cuerpo. Por no ser
generada, pues lo que no es generado no puede perecer. Por ser simple, pues lo simple no se
puede dehacer ni por ello morir. Por la existencia de una justicia universal; pues el justo debe
recibir su premio y el malvado su castigo, cosa que no acostumbra a suceder siempre en la vida
sensible.
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El dualismo antropológico de Platón y las tres partes del alma Las virtudes y la felicidad Hay cuatro
virtudes fundamentales derivadas de cada una de las partes del alma (racional, irascible y
concupiscible). Al alma concupiscible le corresponde la templanza. Al alma irascible le corresponde
la fortaleza. Al alma racional le corresponde la prudencia. Dichas virtudes se integran en otra, la
justicia, la más importante.
ARISTOTOLES
Virtudes y Vicios Aristoteles
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(Donde surge la justicia o la injusticia)
Causas o lugares del alma donde surgen las virtudes y los vicios de las tres partes del alma
comprendida según Platón, [1249b] (26) la virtud de la parte racional es la Phronesis [Topicos
145ª 30 “la Phronesis (sabiduría) primeramente es virtud de la facultad racional, puesto que
gracias a ella se dice tanto del hombre como del alma que son sabios (opoveipv)” Aristóteles 1967:
494-495. Etica a Nicomaco.
La Mansedumbre y la valentía Etica de Nicomaco 1116b 26, lo son de la parte irascible; asi como la
temperancia y la continencia son propias de la parte concupiscible; al igual que la justicia, la
liberalidad, y magnanimidad (son virtudes de toda el alma).
La fundamentación de la filosofía moral presentada en la Etica a Nicomaco se basa igualmente en
la naturaleza humana, vistas desde las partes del alma y eligiendo la parte principal. El fin último
del hombre, lo que trae consigo la felicidad es actuar de acuerdo a su naturaleza racional activa.
Cfr. Etica a Nicomaco Lib. Capítulo 7 1098ª 5-21 y capitulo 13 1002ª 5-1102b 36.
La Justicia es virtud del alma que distribuye a cada quien lo que le corresponde según su merito.
(25) La injusticia es el vicio del alma, según la cual se llega a codiciar mas de lo que le corresponde
por merito.
Es propio de la Justicia distribuir (lo que le corresponde a cada uno) según el merito, observar las
costumbre y usos patrios, así como a las leyes, escritas; también consiste en ser veraz, en lo que
se ostenta y respetar los acuerdos.
Juzgar de mala manera los hechos es propio de la insensatez, al igual que de mala manera
deliberar, comportarse y utilizar las riquezas presentes.
La injustica es de tres especies: la impiedad, la ambición y la soberbia. Es propio de la injustica
apartarse de las costumbres y usos patrios, desobedecer las leyes, y a los gobernantes. [1251b] (1)
Engañar, jurar en falso, apartarse de los acuerdos y compromisos. La injusticia es acompañada por
la calumnia, la fanfarronería, la filantropía ficticia, la malicia y la picardía.
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Etica Nicomaquea y Etica a Eudemo Julio Palli Bonet (tr) Madrid: Gredos 830p
LA TEORÍA ARISTOTÉLICA DE LA JUSTICIA
“Pues así como el ser humano, cuando alcanza su perfección es el mejor de los animales, así
también, fuera de la ley y la justicia es el peor de todos. “ Aristóteles.
En un primer sentido, justicia es, en cierto modo, lo legal, o se lo ha denominado justicia universal
o general (iustitia legalis sive universalis – sive generalis)
Segundo sentido, de Justicia es el respeto a la igualdad o, para ser más precisos, aquello que
impide la generación de desigualdades no justificadas. justicia particular (iustitia particularis).
Ambos tipos de justicia implican dos aspectos estrechamente ligados: Un aspecto objetivo
(dikaion), que remite a procedimientos e instituciones, y un aspecto subjetivo (dikaiosynê), el cual
se refiere a un modo de ser (hexis), caracterizado por un comportamiento consciente de respeto a
las normas inherentes a los procedimientos e instituciones . Este segundo aspecto implica que las
dos modalidades de justicia son ejemplares del género de la virtud (aretê), que comparten la
diferencia específica de tener como objeto la relación con los otros, esto es, “la justicia es la única
de las virtudes que parece referirse al bien ajeno, porque afecta a los otros; hace lo que conviene a
otro sea gobernante o compañero” (EN 1130a 5). La justicia es la virtud social por excelencia.
Aquello que distingue a dichos tipos de justicia consiste en que, mientras la justicia universal trata
del conjunto de las relaciones sociales, es decir, del bien común; la justicia particular se enfoca a
las relaciones de intercambio entre individuos dentro de la comunidad. Aristóteles afirma que la
justicia universal representa la suma de las virtudes en las relaciones sociales; en cambio, la
justicia particular es una parte del total de las virtudes, que tiene como objeto la distribución e
intercambio de bienes, así como la violación de las normas que presiden dichas actividades.
Posteriormente, Aristóteles distingue, a su vez, dos tipos de justicia particular: La justicia
distributiva (nemêtikon dikaion), y aquella que desde Tomás de Aquino se denomina justicia
conmutativa (diorthôtikon o, también, epanorthôtikon). La primera, como su nombre lo indica,
tiene que ver con la distribución de los bienes sociales, incluidos la distribución de los cargos
públicos y los honores. Dentro de la justicia conmutativa, también llamada por otros correctiva,
diferencia entre aquella que implica actos voluntarios por parte de todos los participantes y
aquella que implica un acto involuntario por una de las partes, esto es, aquella que implica un
daño, así como la presencia de un juez. Una manera de comprender esta última diferencia es
relacionándola con la actual distinción entre derecho civil y derecho penal.
2. Las Definiciones Clásicas de Justicia y sus contrarios: Injusticia y
Crueldad
2.1. Sócrates (Fassó4 cree que para Sócrates la justicia consiste en «[ ...] obrar conforme a la
ley, pero no porque la ley sea por sí misma necesariamente buena, sino más bien porque aunque es
molesta no se debe violar»)
Para Sócrates la justicia es la más hermosa y la primera de las artes; y la llama arte de reyes
porque les es necesaria. Dicha afirmación sobresale en un diálogo con Eutidemo, en el cual analiza
con ejemplos prácticos qué es justo e injusto, obligando a Eutidemo a retirarse desalentado,
despreciándose así mismo y no considerándose ya, sino como un esclavo1 . En otro diálogo2 ,
Sócrates con sus preguntas obtiene de las respuestas de Eutidemo, lo que piensa acerca de la
justicia:
[...]Siguiendo estas leyes, se observa la justicia? — ¿Dudas de ello? — ¿Sabes, por tanto, lo que es la justicia? —Lo que
prescriben las leyes. — ¿Los que hacen cuanto las leyes ordenan, cumplen, por consiguiente, al mismo tiempo las leyes y
su deber? — Eso es indiscutible. —
¿Observando la justicia, se es justo? —Así lo creo. — ¿Piensas que se pueden observar las leyes sin saber lo que las leyes
ordenan? — No, seguramente que no. — ¿Y entre los que saben cuanto es preciso hacer, los hay que creen deber
dispensarse de ello? — Eso sería un absurdo. — ¿Conoces gentes que hagan otra cosa sino lo que creen deber hacer? —
No. — ¿Así, cuando se conocen las leyes que regulan la conducta que debe observarse con los hombres, se observa la
justicia? — Sin duda. — ¿Y observando la justicia se es justo? — ¿Se podría serlo de otro modo? — ¿Definiremos, pues,
al justo como el que conoce las leyes que debe observar en su conducta con los hombres? —Me parece que se le debe
definir así. En un encuentro de Sócrates con Hipias, éste último le pide que le de su concepto sobre lo que es la justicia,
afirmando Hipias que la costumbre de Sócrates es mofarse de los demás, 1 Jenofonte, Vida y Doctrinas de Sócrates,
Prometeo Sociedad Editorial, Valencia, s.f., p.128 ss. 2 Ibidem, p.155 ss
2.2. Platón A juicio de Fassó: «Para Platón, la justicia es una virtud total, perfección del
alma»
(Fassó: 1982a: 50). Por ello este Autor afirma que:
[...]es precisamente el problema de lo «justo» en sentido propio y estricto el que conduce a Platón a ampliar su
concepto al de una «justicia» que no sea distinta de la perfecta armonía de los elementos del alma, respondiendo
siempre a la exigencia de impulsar la búsqueda de la esencia absoluta de toda cosa, de todo valor, de lo que se quiere,
socráticamente, definir el concepto. Tal es el argumento fundamental de la República, diálogo al que se le dio, en efecto,
el subtítulo Acerca de la justicia14 . En efecto, como explica Fassó15, al comienzo de esta obra, Platón nos presenta a
Sócrates dialogando con varios personajes acerca de la justicia, y que Sócrates se encontraba insatisfecho con las
definiciones de justicia, por lo cual, Sócrates propone estudiar la justicia, antes que en el alma del individuo en el Estado.
[...] La definición de justicia, por consiguiente, no puede ser la de que hay que decir la verdad y devolver lo que se ha
recibido. Nada de eso, Sócrates ―dijo interrumpiendo Polemarco―, sino que está muy bien definida, si hemos de creer
a Simónedis. Por mi parte, dijo Céfalo, os dejo la plática, porque tengo que atender a mi sacrificio. Explícanos pues, dije,
tú el heredero de la discusión, lo que Simónedis dice de la justicia y por qué merece tu aprobación. Lo que dice,
contestó, es que los justo consiste en devolver a cada uno lo que se le debe, y en esto parece que tiene razón.
Seguramente, le respondí, que no es fácil negar el crédito a Simónedis, varón sabio y divino. Pero ¿qué quiere
exactamente decir? Lo sabrás tú, Polemarco, pero yo lo ignoro. Porque es claro que no ha querido decir, según
comentábamos antes, que haya que devolver un depósito a cualquiera que lo reclame, aunque no esté en su juicio; y no
obstante, un depósito es algo que se debe ¿no es así? [...] El sentido de su sentencia es que a los amigos debe hacerse el
bien, y jamás el mal. [...] Y a los enemigos, entonces, habrá que darles también lo que resulte que se les debe. [...] Según
todas las apariencias, su idea es la de que a cada uno hay que darle lo que le conviene, y a esto lo llamó lo que se le
debe.16
«[...] la justicia, dices, es el interés del más fuerte; pero ¿qué entiendes por esto, Trasímaco?»(Platón, 2000a:
17)
[...] Lo que desde el principio, cuando asentábamos los fundamentos de la ciudad, establecimos como un
deber de uniforme observancia, es, a lo que me parece, la justicia, la cual es, en todo caso, una forma de ese
deber. [...] y lo dijimos nosotros muchas veces, que la justicia consiste en hacer cada uno lo suyo y no
entrometerse en lo de los demás. [..] Así, amigo mío, proseguí, podría de algún modo ser esto la justicia: el
hacer cada uno lo suyo. ¿Sabes de dónde lo conjeturo? [...] En mi opinión, dije, lo que queda en la ciudad,
fuera de las tres virtudes que hemos considerado: templanza, valor y prudencia, es aquello que a todas ellas
les da la fuerza de nacer, y que una vez nacidas, las conserva mientras subsiste en ellas. Ahora bien, lo que
dijimos es que la justicia sería la virtud que quedara, después del hallazgo de aquellas tres. [...] por
consiguiente, parece reconocerse que la justicia consiste en la posesión y practica de lo propio de cada
uno.17 [...] producir la justicia será disponer entre sí los elementos del alma en una relación de dominio y
subordinación conforme a su naturaleza; y producir la injusticia, por su parte, hacer que unos manden y
otros obedezcan contrariamente a la naturaleza.18
13 Del Vecchio, Giorgio, La Justicia, Editorial Depalma, Buenos Aires, 1952, p. 24 14 Fasso, op. cit., p.51 15 Ibidem 16 Platón, La
Republica, Universidad Autónoma de México, México, 2000, p.6-7
En igual sentido, Recasens señala que para Platón, [..] la justicia es la virtud fundamental de la cual
se derivan todas las demás virtudes, pues constituye el principio armónico ordenador de éstas, el
principio que determina el campo propio de cada acción de cada una de las demás virtudes: de la
prudencia o sabiduría por el intelecto, de la fortaleza o valor para la voluntad, y de la templanza
para los apetitos y tendencias. Sin embargo, Platón aplica el mismo principio de armonía al Estado
y al Derecho.20
17 Ibidem, p. 138 18 Ibidem, p. 153 19 Fassó, op. cit., p. 52
2.3. Aristóteles Una referencia más elaborada de la definición de Justicia se encuentra en
la Retórica de Aristóteles que señala: «[...]En cuanto a la justicia, es la excelencia por la que cada
uno tiene lo suyo y de acuerdo con la norma, y la injusticia, cuado se tiene lo ajeno y contra la
norma».
(Aristóteles, 2000: 96). Pero es en la Ética para Nicómaco, donde dedica todo el Libro V para hacer
un extenso análisis sobre la justicia y la injusticia. Como lo expone Recasens21, Aristóteles elaboró
la teoría de la Justicia como pauta para el Derecho y la utiliza igualmente como expresión de la
virtud total o perfecta, de la cual dice entonces, que representa el medio equidistante entre el
exceso y el defecto. En verdad, se si se estudia el Libro V de la Ética para Nicómaco, se nota
claramente las influencias socrático-platónicas que elevan a la justicia como una virtud perfecta en
su relación con otro y por lo cual, en dicha creencia el filósofo cita el proverbio del Poeta
Teognides (siglo VI a.c.): «En la justicia está toda virtud en compendio».(Aristóteles, 1982a: 59) [...]
La justicia así entendida es la virtud perfecta, pero no absolutamente, sino en relación a otro. Y por
esto la justicia nos parece a menudo ser la mejor de las virtudes; y ni la estrella de la tarde ni el
lucero del alba son tan maravillosos22
Ahora bien, adicionalmente reafirma Aristóteles el concepto de la justicia como la virtud perfecta
siempre y cuando, por una parte, se refiera a otro y, por otra, sea un hábito absoluto: [...]Es
perfecta porque el que la posee puede practicar la virtud con relación a otro, y no sólo para sí
mismo, porque muchos pueden practicar la virtud en sus propios asuntos, pero no en sus
relaciones con otro. [...] Por lo cual también la justicia parece ser la única de las virtudes que es un
bien ajeno, porque es para otro.[...] La justicia así entendida no es una parte de la virtud, sino toda
la virtud, como la injusticia contraria no es una parte del vicio, sino el vicio todo.[...] La virtud y la
justicia son lo mismo en su existir, pero en su esencia lógica no lo son lo mismo, sino que, en
cuanto es para otro, es justicia, y en cuanto es tal hábito en absoluto, es virtud.23 En Aristóteles
«[...] la justicia debe encontrarse en cualquier otra virtud y su esencia consiste en mantener igual
distancia entre lo mucho y lo poco, entre el exceso y el defecto, esto es, el justo medio entre dos
extremos» (Vélez, 1999a: 18). [...] lo justo es entonces un medio entre extremos
desproporcionados, porque lo proporcional es un medio, y lo justo es lo proporcional [...] lo injusto
lo que está fuera de la proporción, lo cual puede ser en más y en menos. [...] La justicia es la
cualidad por la cual se llama justo al que obra lo justo por elección, y que sabe distribuir entre él y
el otro, lo mismo que entre dos extraños, no de modo que le toque a él mas y a su prójimo menos
si la cosa es deseable, y al contrario si es nociva, sino a cada uno lo proporcionalmente igual, y lo
mismo cuando distribuye entre dos extraños. La injusticia, al contrario, es relativa a lo injusto, que
es el exceso y el defecto de lo provechoso o de lo nocivo, respectivamente, fuera de proporción.
Por lo cual la injusticia es exceso y defecto en el sentido de que resulta en exceso y defecto, a
saber: en lo que respecta al injusto, en exceso de lo provechoso y en defecto de lo nocivo, en
tanto que en lo que respecta a los demás, si bien el resultado es el mismo en conjunto, la
proporción puede ser violada en cualquier sentido. Y en el acto injusto tener menos es sufrir
injusticia, y tener más cometer injusticia24 Como lo expone Fassó25, la justicia como virtud ad
alterum, social, a la que se refiere Aristóteles, no es por tanto la sugerida por Platón, como virtud
total, perfección de alma.
20 Recasens Siches, Luis, Tratado General de Filosofía del Derecho, Editorial Porrúa S.A., México, 1989, p.479 21 Ibidem, p. 479-480 22
Aristóteles, Ética Nicomaquea, Editorial Porrúa S.A., México, 1982, p.59
23 Ibidem 24 Ibidem, p.65 25 Fassó, [Link]., p.62
En efecto, en el estudio de la Ética Nicomaquea, Aristóteles diferenció dentro de la justicia
particular varias clases de justicia, las cuales en los tiempos actuales aún se siguen estudiando. [...]
Si las personas no son iguales, no tendrán cosas iguales. De aquí los pleitos y las reclamaciones
cuando los iguales tienen y reciben porciones no iguales, o los no iguales porciones iguales. [...]
Así, lo justo es algo proporcional. Lo proporcional no es propio tan sólo del número como unidad
abstracta, sino del número en general. La proporción es una igualdad de razones y se en cuatro
términos por lo menos.27 De lo anterior, como lo expone Del Vecchio28, es lo que se conoce
como la justicia distributiva, que se aplica en la repartición de los honores y de los bienes y
persigue que cada uno de los coasoaciados reciba de ellos una porción adecuada a su mérito. Con
lo cual, dice que no se hace más que reafirmar el principio de igualdad, porque sería violado: «[...]
en su función específica si se diese igual tratamiento a méritos desiguales. La justicia distributiva
consiste, pues, en una relación proporcional que Aristóteles, no sin artificio, define como una
proporción geométrica» (1952d: 66). [...] La otra forma que resta es lo justo correctivo, que se da
en las transacciones privadas, tanto en las voluntarias como en las involuntarias. [...] La ley atiende
únicamente a la diferencia del daño y trata como iguales a las partes, viendo sólo si uno cometió
injusticia y otro la recibió, si uno causó un daño y otro lo resintió. En consecuencia, el juez procura
igualar esta desigualdad de que resulta la injusticia.29 Del Vecchio30, a lo anterior expuesto por
Aristóteles en su Ética Nicomaquea, señala que es la segunda especie de justicia, la igualadora,
correctiva o sinalagmática, esto es, la que regula las relaciones intercambiables. Este autor señala
que en esta clase de justicia también existe el principio de igualdad, pero de manera distinta,
como quiera que en esta oportunidad se trata es de medir impersonalmente el daño o la ventaja;
en otras palabras, objetivamente las cosas y las acciones, mientras que los términos personales se
consideran iguales. «[...] semejante medida tendría, según Aristóteles, su verdadero tipo en la
proporción aritmética»(1952e: 67).
26 Vélez, [Link]., p.18 27 Aristóteles, Ética N, [Link], 61. 28 Del Vecchio, [Link]., p. 65-66 29 Aristóteles, Ética N, [Link], 62. 30 Ibidem, p.
67.
2.4. Cicerón Según expone Recasens, en varias de las obras de Cicerón donde trata el tema
de la justicia, se refiere a esta en función de las siguientes ideas: «[...]La justicia es algo que debe
realizarse en la sociedad humana; consiste en atribuir a cada uno lo suyo; se aplica también a la
distribución, de modo que cada cual reciba lo que le corresponde a su mérito o dignidad; coincide
con los principios de equidad»
«[...] La justicia es la virtud por excelencia y como reina y señora de todas las demás» (Cicerón,
Sobre los deberes. 1989:145).
(Recasens, 1981a:483). En efecto, en el tratado de La República, Marco Tulio Cicerón, señala:
[...]Considerable número de filósofos, principalmente Aristóteles y Platón, han dicho muchas cosas
a cerca de la justicia, de la que hacían brillantísimo retrato. Es una virtud, decían, que da a cada
uno lo que le pertenece, y mantiene en todo estricta equidad, las otras virtudes son cierta manera
mudas y permanecen encerradas en el alma, solamente la justicia no se oculta a las miradas ni se
reconcentra en sí misma, sino que aparece completa al exterior, inspira a las almas universal
benevolencia y procura multiplicar sus beneficios...Esta virtud, a diferencia de las otras, se
consagra completamente a los intereses ajenos, que la absorben (Nonio, IV)
31 Ibidem, p. 67-68. 32 Ibidem, p. 62 33 Cicerón Marco Tulio, Tratado de la República, Editorial Porrúa S.A., México, 1997, p.53 y 54.
«[...]En efecto, parece que es propio del varón justo dar a cada cual lo que le pertenece. »
(Cicerón, Tratado de la República 1997a:55). «[...]La justicia nos manda, por el contrario, respetar
a todos, velar por los intereses del género humano, dar a cada uno lo que le pertenece, no tocar a
cosas sagradas, propiedades públicas ni ajenas.» (Cicerón, Tratado de la República 1997b:56). «[...]
La justicia prohíbe al hombre matar a su semejante, y apoderarse del bien ajeno. »(Cicerón,
Tratado de la República 1997c:58). Ahora bien, dentro de la obra del sumo bien y del sumo mal, de
Marco Tulio Cicerón se señala: [...]Resta la justicia, de la cual podemos decir las mismas cosas que
de las otras virtudes. Pues así como he probado que la sabiduría, la templanza y la fortaleza están
enlazadas entre sí, de tal modo que no pueden separarse, lo mismo se ha de pensar de la justicia,
que no sólo nunca daña a nadie, sino que por el contrario alimenta siempre por su fuerza y
naturaleza algo que tranquilice los ánimos, con la esperanza que no ha de faltar ninguna de
aquéllas cosas que una naturaleza no depravada desea. Así como la temeridad, la liviandad y la
cobardía atormentan siempre el ánimo, y le traen solícito y turbulento; así la injusticia, si algo
maquina, aunque sea ocultamente, no espera que su crimen ha de permanecer siempre oculto.34
[...]Y así nadie dirá, para hablar con propiedad, que la justicia es cosa apetecible por sí misma, sino
porque causa el placer del ser amado y querido, y además porque hace la vida más segura y el
deleite más entero. Y así, sólo por las calamidades que siguen a la injusticia, debemos huirla, sino
mucho más porque, en asentándose en el animo de alguno, no le deja respirar, ni le da tregua ni
sosiego. 35 Dentro de esta misma obra Cicerón se refiere a la Crueldad como uno de los peores
vicios cuando dice «[...]Con más razón dictador y dueño del pueblo que a Sila, que fue siervo de
tres pestíferos vicios: la lujuria, la avaricia y la crueldad »(Cicerón, Del sumo bien y del sumo mal.
1973a:91). Y en efecto, la crueldad o acerbitas es un vicio del carácter y como lo describe Jiménez
Leube36, los vicios internos (los que residen en el carácter), «[...] tiene una cualidad muy curiosa
que ya observaron los filósofos estoicos hace más de dos mil años. Siempre intentan
emparentarse y confundirse con las virtudes que orientan a las acciones contrarias» (Jiménez L.,
2004a:21).
34 Cicerón, Marco Tulio, Del sumo bien y del sumo mal, Editorial , W.M. Jackson, INC., México, 1973, p.19 35 Ibidem, p.20 36 Jiménez
Leube, Jorge, Cursos de Doctorado en Derecho 2004, Universidad Alfonso X el Sabio, Madrid, p.21
Continuando con la justicia, señala que Cicerón tiene una amplia influencia Platónica cuando se
refiere a justicia, como quiera que la trata como virtud, entre otras virtudes, en los siguientes
párrafos a saber: [...]Este afecto, que dar a cada cual lo suyo, y conserva con justicia y largueza la
sociedad del género humano, se llama justicia, a la cual van unidas la piedad, la bondad, la
liberalidad, la benignidad, la cortesía y otras muchas virtudes de éste genero.41 [...]Y son todas
ellas propias de la justicia y comunes a las demás virtudes. Porque, teniendo la naturaleza humana
innato el principio civil y popular que los griegos llaman político, el ejercicio de cualquier virtud no
dejará de influir nunca en la comunidad y en la caridad y sociedad humana, de que antes he
hablado; y del mismo modo la justicia apetecerá las otras virtudes, para derramarse en ellas
42 . 37 Citado por Jiménez Leube, Cursos de Doctorado..., p. 21 38 Jiménez L, [Link]., p. 13 39 Ibidem 40 Ibidem 41 Ibidem, p.144. 42
Ibidem.
2.5. Ulpiano La más clásica de las definiciones de justicia se encuentra en el <Z, donde se
recogen partes de obras de los mejores juristas de Roma. En esta obra, se recoge la definición del
jurisconsulto Ulpiano: «Justitia est constans et perpetua voluntas jus suum cuique tribuendi »
(Ulpiano, Digesto, Libro I, Título 1, 10). «Es justicia la voluntad constante y perpetua de dar a cada
uno su derecho »
(Ulpiano, Libro I, Título 1, 10). Según Fassó51, se trata de la vieja definición que Platón recuerda
como propia del poeta Simónedis, y que se vuelve a encontrar después en Aristóteles, referida a la
justicia distributiva, pero ahora ya más elaborada, como quiera que la justicia lo que quiere es dar
o atribuir a cada uno su derecho (ius suum), expresión, anota este autor, que en las definiciones
griegas no aparecía. 48 Ibidem, p.170 49 Ibidem, p.172 50 Ibidem, p.177 51 Fassó, [Link]., p. 102
2.6. Santo Tomas de Aquino Como lo expone Fassó54, sin duda alguna Aristóteles y
Cicerón son los inspiradores de Santo Tomas para el tratamiento del problema de la justicia. El
estudio de la justicia comienza con la discusión de la definición contenida en el Digesto, así: [...]
ARTICULO 1
¿Está definida correctamente la justicia diciendo que «es la constante y perpetua voluntad de dar
a cada uno su derecho»? Objeciones por las que parece que la justicia se define inadecuadamente
por los jurisperitos, cuando dice que es la constante y perpetua voluntad de dar a cada uno su
derecho: 1. La justicia es el hábito que dispone a obrar lo justo y por el que se realizan y se quieren
las cosas justas, según dice el Filósofo en V Ethic. Pero la voluntad de designa la potencia, o,
también, el acto. Luego se dice inconvenientemente que la justicia es la voluntad. 2. Más aún: la
rectitud de la voluntad no es la voluntad; de lo contrario, si la voluntad fuese su rectitud, se
seguiría que ninguna voluntad seria perversa. Sin embargo, según Anselmo en el libro De Veritate,
la justicia es rectitud. De ahí que la justicia no es voluntad. 3. Y también: sólo la voluntad de Dios
es perpetúa. Si la justicia es perpetua voluntad, se concluye que la justicia está sólo en Dios. 4.
Todavía más: todo lo perpetuo es constante, porque es inmutable. Carece de sentido, entonces,
que se pongan ambas cosas en la definición de la justicia; a saber: no sólo lo perpetuo, sino
también lo constante. 5. Incluso aún: dar a cada uno su derecho pertenece al príncipe. Si la
justicia, pues, es la que atribuye su derecho a cada uno, se sigue que la justicia no esté sino en el
príncipe, lo cual es inadmisible. 6. Y además dice Agustín, en el libro De moribus Eccles., que la
justicia es el amor que tan solo sirve a Dios. Luego no es la que da a cada uno lo que es suyo.
52 Ibidem, p.103 53 Del Vecchio, [Link]., p.86-87 54 Fassó, [Link]., p. 185
[Link]
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