El león y el ratón
En león estaba durmiendo en la falda de una montaña, cerca de él, unos ratones
de campo estaban jugando, uno de los ratones, para demostrar su valentía salto
por encima del león, pero el león teniendo buenos reflejos llego a cogerle.
El ratón viendo que su vida corría peligro, le suplico al león que por favor que
tuviese piedad y no le hiciera daño, ya que lo que había hecho, no lo hizo por
maldad, sino más bien por ignorancia.
El león viendo que el ratoncillo hablaba con la verdad, y que además era un
animal pequeño y no era digno de ser devorado por ser como el, lo dejo marchar.
Al poco tiempo después de este suceso, el león caminaba por el bosque, cuando
cayó en una trampa, y viéndose atrapado en la red, comenzó a rugir con fuerza.
El ratón al que el león perdono la vida, estaba cerca del lugar y vio como el león
estaba atrapado en la red, recordando que el leo le perdonó la vida, anteriormente,
corrió en su ayuda, mordiendo la red para liberar al león.
Moraleja de la fábula el león y el ratón
En esta fábula de animales de Esopo, la moraleja nos dice que no hay que
menospreciar al más débil, ya que por más pequeño e insignificante que sea,
podemos necesitar su ayuda algún día.
Autor: Esopo
El lobo y la cabra
Encontró un lobo a una cabra que pastaba a la orilla de un precipicio. Como no
podía llegar a donde estaba ella le dijo:
− Oye amiga, mejor baja pues ahí te puedes caer. Además, mira este prado donde
estoy yo, está bien verde y
crecido.
Pero la cabra le dijo:
PUBLICIDAD
− Bien sé que no me invitas a comer a mí, sino a ti mismo, siendo yo tu menú.
Moraleja: Conoce siempre a los malvados, para que no te atrapen con sus
engaños.
Autor: Gayo Julio Fedro
El lobo y el cordero
Un corderillo sediento bebía en un arroyuelo. Llegó en esto un lobo en ayunas,
buscando peleas y atraído por el hambre.
-¿Cómo te atreves a enturbiarme el agua? -dijo malhumorado al corderillo-.
Castigaré tu temeridad.
–No se irrite vuestra majestad - contestó el cordero -, considere que estoy
bebiendo en esta corriente veinte pasos más abajo, y mal puedo enturbiarle el
agua.
PUBLICIDAD
–Me la enturbias - gritó el feroz animal - y me consta que el año pasado hablaste
mal de mí.
--¿Cómo había de hablar mal, si no había nacido? No estoy destetado todavía.
–Si no eras tú, sería tu hermano.
–No tengo hermanos, señor.
–Pues sería alguno de los tuyos, porque me tenéis mala voluntad todos vosotros,
vuestros pastores y vuestros perros. Lo sé de buena tinta y tengo que vengarme.
Dicho esto, el lobo coge al cordero, se lo lleva al fondo de sus bosques y se lo
come, sin más auto ni proceso.
Autor: Jean de la Fontaine
El oso, la mona y el cerdo
Un oso, dedicado a la danza, ensayaba un número con los pies. No la tenía muy
bien aprendida, y debía apurarse, porque tenía un espectáculo y estaba dispuesto
a ganar dinero en la actuación.
De pronto se acercó a verle una mona. Le estuvo observando un buen rato. El oso,
aprovechó y le preguntó:
- Dime, mona, ¿qué tal?
PUBLICIDAD
- Muy mal, contestó ella sin dudar.
El oso al principio se enfadó. ¡Que osada la mona! ¿No ha dicho que lo hago mal?
- ¿Por qué dices eso?- le dijo el oso a la mona- ¿Acaso no es mi baile talentoso?
En esto que llegó un cerdo. Llevaba allí un rato, observando, y gritó entre
aplausos:
- ¡Bravo, bravo! ¡Qué delicia, qué deleite! ¡Qué gran baile! Bailarín tan virtuoso no
se encuentra así como así.
El oso, al oír aquello, comenzó a reír. Y con humildad le dijo:
- Cuando me desaprobaba la mona, llegué a dudar. Pero cerdo, si tú me alabas,
muy mal debo bailar.
Y era cierto, pues ya sabes: si el sabio no aprueba, malo. Si el necio aplaude...
¡peor!
Autor: Tomás de Iriarte
EL ABEJARRÓN Y LA ABEJA
Con mucho afán y gran zumbido un la utilidad que dar me corresponde,
día y aunque imperfecta soy,
Iba un Abejarrón picando flores, por una picadura hago mil bienes;
A tiempo que venía en nada de esto tienes,
A coger materiales una Abeja las flores sin provecho
Para hacer sus labores. destrozas, los maderos despedazas,
De ello el Abejarrón le forma queja, y por mi dardo estrecho,
Y haciéndole parar en su carrera, tú encajas donde puedes dos
Enfadado de habló de esta manera: tenazas.
“Cansado estoy de oír tus alabanzas, ¿Y no es modo de pensar muy recto,
que yo no sé por qué te las tributan que el que es útil y tiene habilidades
todas son desconfianzas, tal cual es se perdona su defecto?
y misterios ocultos de tu obra: Pero si son sus gracias falsedades,
si los bienes y males se computan, Calumnia, robo y vicio sobre vicio,
parejas van las cargas, nada sobra, ¿Habrá lugar al mismo beneficio?”
y si das miel y cera en tus panales, Si el parecer alguno contradice
también das picaduras infernales. Téngalas con la Abeja que lo dice.
Querido, nuestra Abeja le responde,
usted tiene razón, pero yo doy Autor: José Núñez de Cáceres
El águila, la gata y la jabalina Cuando saques tus crías hacia el
Un Águila anidó sobre una encina. monte,
Al pie criaba cierta Jabalina, Las ha de devorar; así disponte".
Y era un hueco del tronco corpulento La Gata, aparentando que temía,
De una Gata y sus crías aposento. Se retiró a su cuarto, y no salía
Esta gran marrullera Sino de noche, que con maña astuta
Sube al nido del Águila altanera, Abastecía su pequeña gruta.
Y con fingidas lágrimas la dice: La Jabalina, con tan triste nueva,
"¡Ay mísera de mí! ¡ay infeliz! No salió de su cueva.
Este si que es trabajo: El Águila, en el ramaje temerosa
La vecina que habita el cuarto bajo, Haciendo centinela, no reposa.
Como tú misma ves, el día pasa En fin, a ambas familias la hambre
Hozando los cimientos de la casa. mata,
La amainará, y en viendo la traidora Y de ellas hizo víveres la Gata.
Por tierra a nuestros hijos, los Moraleja: Jóvenes, ojo alerta, gran
devora". cuidado, que un chismoso en amigo
Después que dejó al Águila asustada, disfrazado, con copa de amistad
A la cueva se baja de callada, cubre sus trazas y así causan el mal
Y dice a la cerdosa: "Buena amiga, sus añagazas.
Has de saber que el Águila enemiga,
Autor Samaniego
La nariz y los ojos
Púsose la nariz mal humorada
Y dijo a los dos ojos :
"Ya me tienen ustedes jorobada
Cargando los anteojos."
"Para mí no se han hecho. Que los sude
El que por ellos mira"
Y diciendo y haciendo se sacude,
Y a la calle los tira.
Su dueño sigue andando, y como es miope,
Da un tropezón, y cae,
Y la nariz aplástase .... Y del tope
A los ojos sustrae.
PUBLICIDAD
Sirviendo a los demás frecuentemente
Se sirve uno a sí mismo;
Y siempre cuesta caro el imprudente
Selvático egoísmo.
Autor: Rafael Pombo
El grillo maestro
Allá en tiempos muy remotos, un día de los más calurosos del invierno, el Director
de la Escuela entró sorpresivamente al aula en que el grillo daba a los grillitos su
clase sobre el arte de cantar, precisamente en el momento de la exposición en
que les explicaba que la voz del grillo era la mejor y la más bella entre todas las
voces, pues se producía mediante el adecuado frotamiento de las alas contra los
costados, en tanto que los pájaros cantaban tan mal porque se empeñaban en
hacerlo con la garganta, evidentemente el órgano del cuerpo humano menos
indicado para emitir sonidos dulces y armoniosos.
Al escuchar aquello, el Director, que era un grillo muy viejo y muy sabio, asintió
varias veces con la cabeza y se retiró, satisfecho de que en la Escuela todo
siguiera como en sus tiempos.
Autor: Augusto Monterroso
El congreso de los ratones
Había una vez una familia de ratones que vivía en la despensa de una casa, pero
temiendo siempre los ataques de un enorme gato, los ratones no querían salir. Ya
fuera de día o de noche este terrible enemigo los tenía [Link] buen día
decidieron poner fin al problema, por lo que celebraron una asamblea a petición
del jefe de los ratones, que era el más viejo de [Link] jefe de los ratones dijo a
los presentes:- Os he mandado reunir para que entre todos encontremos una
solución. ¡No podemos vivir así!- ¡Pido la palabra! - Dijo un ratoncillo muy atento-
Atemos un cascabel al gato, y así sabremos en todo momento por dónde anda. El
sonido nos pondrá en alerta y podremos escapar a [Link] interesante
propuesta fue aceptada por todos los roedores entre grandes aplausos y felicidad.
Con el cascabel estarían salvados, porque su campanilleo avisaría de la llegada
del enemigo con el tiempo para ponerse a salvo.- ¡Silencio! – Gritó el ratón jefe,
para luego decir: Queda pendiente una cuestión importante: ¿Quien de todos le
pondrá el cascabel al gato?Al oír esto, los ratoncitos se quedaron repentinamente
callados, muy callados, porque no podían contestar a aquella pregunta. De pronto
todos comenzaron a sentir miedo. Y todos, absolutamente todos, corrieron de
nuevo a sus cuevas, hambrientos y tristes.
Moraleja: Es más fácil proponer ideas que llevarlas a cabo
Autor: Jairo Anibal Niño
El viento del norte y el sol
El viento del norte y el sol disputaban sobre sus poderes, y para ver quién era el
más fuerte decidieron conceder una palma al que despojara a un viajero de sus
vestidos. El viento del norte empezó primero, sopló con violencia, pero el hombre
apretó contra sí sus ropas, el viento del norte asaltó entonces con más fuerza,
pero el hombre, molesto por el frío, se colocó otro vestido. El viento del norte,
vencido, se lo entregó al sol. Este empezó a iluminar suavemente y el hombre se
despojó de su segundo vestido, luego lentamente le envió sus rayos más
ardientes, hasta que el hombre, no pudiendo resistir más el calor, se quitó sus
ropas para ir a bañarse en el río vecino. Moraleja: Es mucho más poderosa la
persuasión que la violencia.
Autor: David Sánchez Juliao