Modulo 5
Modulo 5
Módulo 5
Fundamentos del delito y los delitos
en particular
Unidad 1
Generalidades del Derecho Penal
Sesión 1
Derecho Penal Mexicano:
antecedentes históricos y fundamentos
Texto de apoyo
Índice
Presentación .......................................................................................................................................... 3
Definiciones de delito ............................................................................................................................. 4
Concepto de pena ................................................................................................................................. 5
Antecedentes históricos del Derecho Penal ........................................................................................... 5
Primeros grupos sociales ................................................................................................................... 6
Venganza privada .............................................................................................................................. 7
Venganza divina ................................................................................................................................. 8
Venganza pública ............................................................................................................................... 9
Derecho Romano ............................................................................................................................. 10
Periodo humanitario ......................................................................................................................... 11
Fase científica .................................................................................................................................. 12
Escuelas penales................................................................................................................................. 13
Clásica (causalista) .......................................................................................................................... 13
Positiva ............................................................................................................................................ 13
Tercera Escuela ............................................................................................................................... 14
Finalismo .......................................................................................................................................... 14
Funcionalismo .................................................................................................................................. 14
Desarrollo de la teoría del delito .......................................................................................................... 15
Antecedentes del Derecho Penal en México ........................................................................................ 16
Época prehispánica .......................................................................................................................... 16
Época colonial .................................................................................................................................. 17
Época independiente........................................................................................................................ 18
Época contemporánea ..................................................................................................................... 19
Sistema inquisitivo-mixto .............................................................................................................. 19
Sistema acusatorio y oral .............................................................................................................. 20
Derecho Penal: el concepto vigente..................................................................................................... 21
La pena y las medidas de seguridad ................................................................................................ 21
Prescripción ..................................................................................................................................... 24
Extinción de la acción penal ............................................................................................................. 25
Retroactividad de la Ley Penal ......................................................................................................... 27
Cierre ................................................................................................................................................... 29
Fuentes de consulta ............................................................................................................................ 30
Presentación
Para comprender las generalidades del delito, es necesario analizar su evolución histórica, así como el
contexto en el que se sustentan las instituciones del Derecho Penal en nuestro sistema jurídico actual,
en tanto la disposición de las normas de esta materia se determinan históricamente con el desarrollo
de las sociedades, por lo que las normas que las rigen tienden a modificarse, al igual que las formas
de cometer los delitos contemplados en sus códigos.
Desde las primeras agrupaciones humanas, el hombre conoce el fenómeno de la criminalidad (las
conductas y las omisiones que se contemplan en la ley, además de la indicación de su sanción). Así,
con el transcurso del tiempo, este aspecto penal de toda sociedad se ha ido modificando desde la
venganza privada, divina y pública, hasta la defensa del poder absoluto, el periodo humanitario y la
etapa científica, que son las fases a revisar en esta sesión, en la que también tendrás una primera
aproximación al estudio de las teorías del delito y la pena, complementadas con las diferentes
escuelas que en materia penal han surgido hasta nuestros días.
Definiciones de delito
Con el propósito de tener una serie de referentes para comprender su esencia –más allá de las
diferencias de cultura, tiempo y las perspectivas en las que la abordan las teorías y las escuelas–
revisarás diferentes conceptos de delito.
El término delito deriva de los vocablos latinos delincuo, deliqui, delictum, que significa cometer una
falta o delinquir (Pimentel, 2009). Por otra parte, Castellanos plantea que “proviene del verbo latino
delincuere, significando abandonar, apartarse del buen camino, alejarse del sendero señalado por la
ley” (1997:125)
El Código Penal Federal en su artículo séptimo, por su parte, define delito como “acto u omisión que
sancionan las leyes penales”. Mientras que la Suprema Corte de Justicia de la Nación, ha establecido
que es la “conducta del hombre, que consiste en la realización de un acto u omisión, descrito y
sancionado por las leyes penales” (SCJN, 2003:7).
Por último, en los diccionarios especializados, se define al delito como “conducta típica, antijurídica y
culpable, cuya consecuencia generalmente es la pena” (Amuchategui, 2003), o como “acción u
omisión ilícita y culpable expresamente descrita por la ley bajo la amenaza de una pena o sanción
criminal” (IIJ, 2006).
Además, suele ser utilizado en la política con una acepción distinta. Cuando, por
ejemplo, se habla de lucha contra el delito, no se hace referencia al concepto jurídico,
sino a la manifestación del fenómeno social de la criminalidad.
Concepto de pena
Castigo impuesto por autoridad legítima al que ha cometido un delito o falta. Disminución de uno o más
bienes jurídicos impuesta jurisdiccionalmente al autor de un acto antijurídico (delito), que no representa la
ejecución coactiva, efectiva, real y concreta del precepto infringido, sino su reafirmación ideal, moral y
simbólica (IIJ, 2005:2372).
Desde que el hombre aparece en la Tierra, comenzó a organizarse en sociedades. Al requerir regular
su comportamiento con los otros, estableció una serie de normas afectando cuestiones tales como su
integridad, patrimonio y libertad.
De cada una de las etapas que se describen a continuación, se expone lo característico respecto a sus
cuerpos normativos, concepción de delito y pena e impartición de justicia.
Sin embargo, en esta vida en sociedad es natural la generación de fricciones entre sus integrantes,
pudiendo llegar inclusive a poner en riesgo al mismo grupo social. Con la finalidad de evitar y
solucionar las controversias presentadas en estos grupos, se crearon de manera natural ciertas
costumbres o ritos, que obedecen a las necesidades físicas, culturales, alimenticias, geográficas,
etcétera, cuya observancia y uso cotidiano los convirtieron con el tiempo en reglas de conducta que
posteriormente se vuelven obligatorias para todos los miembros del clan.
Los grupos sociales primitivos se autorregulan con la finalidad de permitir una vida armónica. Sin
embargo, al presentarse algún tipo de controversia entre sus integrantes resulta necesario que el
hombre fuerte o el jefe del clan imponga orden y castigue al transgresor de la norma o costumbre,
impartiendo una justicia rudimentaria y en su mayoría de manera inmediata.
Conforme se desarrolla la sociedad, se unen paulatinamente diferentes clanes, creando cada vez
núcleos más grandes y organizados, que fomentan la especialización de las actividades humanas;
aunado a ello se van unificando las normas de conducta de sus miembros, de tal suerte que empiezan
a surgir sistemas de impartición de justicia cada vez más organizados.
Para el caso de la materia penal, en un principio, la imposición de penas por el jefe del clan se hacía
de manera fulminante y de acuerdo a las condiciones propias de las necesidades del momento.
Posteriormente, su imposición fue unificándose y sistematizándose para que, a través de los siglos, se
volviera un tema social de importancia fundamental para la conservación y seguridad del Estado.
La justicia penal ha transitado por diferentes etapas durante la existencia del hombre sobre la Tierra,
hasta llegar a grados de especialización muy importante. Una vez superada la etapa rudimentaria,
aparecen diferentes etapas en las que se dividen las ideas penales de acuerdo a las situaciones por
las que la civilización ha atravesado con base en sus niveles culturales, sociales, políticos,
económicos, etcétera.
Es importante hacer notar que los cambios entre las diferentes etapas no se dan de un día para otro,
ya que significan un gran cambio cultural y social al transitar de una a otra, inclusive llegando a
sobreponerse unas sobre otras en determinados momentos.
Por otra parte, debido a las diferencias en el desarrollo cultural, social, económico, político, no todas
las sociedades transitaron de una a otra etapa al mismo tiempo, por lo que encontramos que cuando
determinada sociedad se encuentra muy avanzada en un periodo, otra aún pertenece a un periodo
anterior.
Venganza privada
Resulta hasta cierto punto natural que una persona al recibir un daño en su integridad reaccione de
manera violenta en contra de su agresor, para satisfacer de alguna manera el mal recibido. Sin
embargo, también es hasta cierto punto natural que el ofendido intente provocar al ofensor un daño
mayor al recibido, por lo que fue necesario limitar la intensidad de la venganza.
Para una mejor comprensión del tema, ingresa a la siguiente liga donde encontrarás
una descripción del Código Hammurabi.
Venganza divina
Cuando los pueblos se van acercando hacia las organizaciones teocráticas, los hombres fueron
dirigiendo sus problemas hacia la divinidad (generadora de vida, pero responsable también de todas
las calamidades sufridas por la sociedad). De esta manera, el delito es apreciado como causa directa
del descontento de los dioses y, por ello, la imposición del castigo al transgresor se realiza en nombre
de la divinidad, a efecto de mitigar su descontento y evitar que la misma envíe sobre la sociedad algún
castigo en forma de calamidad.
Durante este periodo se intentó dar explicación a todos los aspectos de la vida del hombre y los
fenómenos de la naturaleza por medio de la divinidad y, como resultado de esta corriente de
pensamiento, cualquier acto humano que fuera en contra o transgrediera dichas explicaciones se
consideraba afrenta directa a los dioses, la ira de la divinidad sería entonces el resultado directo de la
comisión de cualquiera de estos actos.
En este contexto, la clase sacerdotal adquiere un gran poder dentro del Estado y de la sociedad,
llegando en algunos casos a formar un solo núcleo en donde no era posible discernir la diferencia
entre uno u otro. La clase sacerdotal constituía a los jueces conocedores de la ley. Un ejemplo claro de
este sistema fue el pueblo hebreo, donde la clase sacerdotal no solamente era la impartidora de
justicia, sino también la que realizaba las labores legislativas. Aunado a lo anterior, cabe precisar que
en tal control e influencia de las creencias religiosas sobre la sociedad se llegó a confundir el pecado
con el delito y a usar la pena como penitencia.
Venganza pública
A medida que los Estados se van fortaleciendo y adquiriendo solidez, se van apartando de los
sistemas teológicos y acercando a los sistemas sociales. La Iglesia continúa inmiscuida en los asuntos
estatales, pero los sistemas jurídicos, aunque muy influenciados por la carga religiosa, se acercan
mucho más al Estado.
En esta época comienza la distinción entre los delitos privados y los delitos públicos. Los primeros no
afectan al orden público, se persiguen a instancia de parte y se sancionan con multa privada a favor de
la víctima. Se generaban compromisos de tipo civil figurando la víctima como acreedora y el
delincuente como deudor. Por otra parte, los delitos públicos (crimina) afectaban el orden social y eran
perseguidos de oficio (no a instancia de parte). Por su comisión, eran perseguidos y castigados con
penas públicas.
En este momento, los tribunales juzgan en nombre de la colectividad con la idea de salvaguardar los
intereses de ésta y permitir la subsistencia del Estado. Es por ello que también se imponían penas
cada vez más crueles e inhumanas, además, los sepulcros eran violados en nombre de la justicia y los
cadáveres eran llevados a juicio.
Se aplicaron tormentos como parte del procedimiento penal y como un preludio a la ejecución; eran
aplicados rutinariamente con la finalidad de obtener confesiones. La muerte no era suficiente para
expiar las culpas sino que ésta debía ser acompañada de sufrimiento por lo que se idearon formas
horribles para aplicar la pena capital.
No se buscaba que quien delinquiera tuviera una consecuencia por su comportamiento, se pensaba
más bien que sufriera la consecuencia de su actuar, por ello los azotes, lapidaciones y
desmembramiento eran las penas que imponían los jueces.
Debido a que los jueces y tribunales poseían facultades omnímodas, los jueces abusaban del poder
concedido por el Estado. La impartición de justicia se alió con los tiranos de la época para coadyuvar
en el sometimiento de los pueblos mediante el terror y la intimidación. Esta corriente de las ideas
penales imperó en Europa y sus colonias hasta el siglo XVIII.
Derecho Romano
Si bien es cierto que, al principio, en la mayoría de las culturas se reprimió de manera muy dura a
quien cometía un delito, con el paso del tiempo se buscaron nuevas alternativas para imponer castigo
a los delincuentes, por ejemplo, que de alguna manera resarciera los daños causados a la víctima u
ofendido.
En este sentido, la Ley de las Doce Tablas establecía claramente la represión de los delitos y la
imposición de las penas. Ejemplo de ello es que se permitiera en algunos delitos la venganza privada y
la Ley del Talión, mencionada anteriormente.
El delito era regulado por el ius civile, que era fuente de las obligaciones, al generar en el delincuente
un compromiso u obligación de resarcir el daño causado.
No habiendo clara diferencia entre las acciones penales y las acciones civiles, surge la primera
clasificación de los delitos conocidos hasta entonces. Entre ellos encontramos al furtum (hurto), iniuria
(lesiones a la persona), damnum iniuria datum (daño injustamente ocasionado).
Por parte del Derecho Honorario, se establece una clasificación propia de los delitos, siempre
complementado con la ius civile, clasificación constituida por la dolus malus (dolo), metus (violencia e
intimidación), alienato in fraudem creditorum (fraude en contra de acreedores).
Periodo humanitario
El cambio no fue nada sencillo, toda vez que los déspotas y los tiranos se
vieron mermados en su poder al no estar en posibilidades de continuar con
la intimidación y el terror como método de sumisión.
Beccaria está considerado como el artífice de la humanización del Derecho Penal. Su obra propició un
cambio radical: desde las épocas bárbaras del Derecho Penal Antiguo hacia la época humanista que
da principio al Derecho Penal Moderno. Este fue un salto muy grande en las ideas jurídicas
probablemente de la historia en tan corto tiempo.
El Derecho a castigar basado en el contrato social (teoría de Rousseau). Por lo tanto, la justicia
terrenal y la divina son independientes (teoría de Santo Tomás y San Agustín).
Decretar las penas solamente por medio de las leyes, que deberán ser generales y solamente
declaradas por los jueces.
Las penas deben ser públicas, prontas y necesarias, proporcionales al delito.
Los jueces carecen de facultades para interpretar la ley por no ser legisladores.
El fin de la pena es evitar que el autor delinca nuevamente.
Es importante hacer notar que la obra de Beccaria continúa siendo un libro de texto
obligado en las facultades de Derecho y, por tanto, se sigue publicando.
Actualmente, en México hay varias editoriales que lo mantienen a la venta.
No debemos descartar a otros grandes pensadores de la época que contribuyeron con sus ideas al
logro del cambio, como Montesquieu, D’Alembert, Voltaire, Rousseau, entre otros.
Fase científica
Tal situación no es ajena al Derecho, por lo que los grandes doctrinarios de cada época se han
preocupado por encontrar sentido a los actos y hechos jurídicos acontecidos de su tiempo y en lo que
respecta al área penal, encontrar explicaciones científicas a las conductas antisociales tipificadas
como delitos, por lo que se busca la comprobación científica de los hechos delictuosos, a efecto de
acreditar fehacientemente la culpabilidad o inculpabilidad de los procesados. De esta manera se
establecen las penas adecuadas para cada uno de los delitos.
Así, durante la fase científica se reconocen y fomentan las ciencias auxiliares del Derecho como
medios idóneos para la acreditación de actos delictivos, echándose mano de los avances técnicos y
tecnológicos y se incorporan técnicas científicas de investigación.
En esta fase se estima que el delito y el sujeto son producto de las propias fallas sociales que influyen
en la persona de manera interna y externa, por lo que se requiere realizar estudios de personalidad de
los sujetos y analizar a la víctima. Para ello, es necesario conocer el porqué del delito, determinando
así el tratamiento adecuado en la readaptación del sujeto, previniendo la posible comisión de nuevos
ilícitos.
Incluso algunos estudiosos del delito tratan de demostrar que el clima, los factores sociales, genéticos
y físicos entre otros aspectos, llegan a predisponer al sujeto a delinquir. En este tiempo, más que el
castigo, se busca obtener la reinserción social del delincuente y en la pena se ve su tratamiento.
Escuelas penales
Las escuelas que revisarás aquí son producto de las diversas corrientes de pensamiento que han
existido para abordar los problemas fundamentales que plantea el Derecho Penal. Es importante
conocerlas, pues a partir de ellas se comprende a su vez el origen de las actuales figuras e
instituciones jurídico-penales.
Clásica (causalista)
Esta escuela estudiaba el libre albedrío como factor determinante en la comisión de la conducta
delictiva, pues sostenían que el hombre –al ser una persona dotada de razón y conocedor de lo bueno
y lo malo– toma por sí mismo la decisión de realizar o abstenerse del delito.
Esta escuela considera al delito como un acto externo al hombre; se le imputa a su moral, utilizándose
un método de estudio deductivo y estableciendo la pena proporcional al delito cometido.
Entre sus principales exponentes están Francisco Carrara, Von Feuerbach, Pellegrino Rossi, entre
otros.
Positiva
Por otro lado, la escuela positiva, en oposición a los clásicos, niega la existencia del libre albedrío pues
sostiene que a pesar de que el hombre tiene libertad de decisión, existen factores externos o internos
que lo predisponen a la realización de la conducta delictiva.
Nos hablan no de una responsabilidad moral, sino social. Se considera importante tomar en cuenta el
grado o nivel de peligrosidad del sujeto, para la aplicación de la pena.
Sus aportaciones van encaminadas a la prevención de las conductas delictivas más que a la sanción
del delito. Pues se concibe el delito como un fenómeno que no sólo es natural sino social.
Entre sus principales exponentes están Rafael Garófalo, Enrique Ferri y César Lombroso.
Tercera Escuela
Sus exponentes son Carnevale y Alimena, quienes consideran algunas aportaciones de los clásicos
como adecuadas, al igual que de los positivistas.
Con base en la convergencia de las ideas anteriores, extraen la distinción de los delincuentes entre los
imputables e inimputables.
Finalismo
Contra los postulados del causalismo (en el que se establecía que el delito era la lesión de bienes
jurídicos, mediante una acción que produce un resultado), el finalismo señalaba que no era suficiente
el concepto del injusto y la situación creada por el resultado como objeto de interés del Derecho Penal,
pues éste debía ocuparse, además, de la naturaleza de la acción intolerable.
La acción humana es el ejercicio de la actividad finalista. La acción es, por tanto, un acontecimiento
“finalista” y no solamente “causal”. La finalidad o actividad finalista de la acción se basa en que el
hombre, sobre la base de su conocimiento causal, puede prever en determinada escala las
consecuencias posibles de una actividad, proponerse objetivos de distinta índole y dirigir su actividad
según un plan tendiente a la obtención de esos objetivos (Wezel, 1951:19-20).
Funcionalismo
En esta corriente de pensamiento, el Derecho Penal contempla la función de la norma de acuerdo con
las necesidades de la sociedad, extrayendo de ésta los conceptos de la teoría del delito y la pena, los
cuales se encuentran en permanente construcción ante los cambios sociales.
Funcionalismo sociológico estructural: “El sistema es una estructura rígida; es como un conjunto
organizado de pautas normativas, orientadas a valores que tienden a estabilizarse, logrando un
equilibrio con el medio” (Hernández, 2000:193).
Funcionalismo sistémico: En tanto que:
…la estructura no es estable; el punto de partida es la adaptación del sistema social al entorno; los
sujetos dejan de ser los constituyentes del sistema: ahora serán los procesos transitorios y fugases de
comunicación, lo que constituye la unidad básica (racional estratégica). (Hernández, 2000:193-194).
Desde las primeras tres décadas del siglo XX, Welzel había abandonado la corriente clásica y
neoclásica del delito, construyendo una nueva idea respecto de la acción humana, a la cual consideró
el eje central de la teoría del delito.
La nueva teoría planteó una tajante separación entre el mundo de lo real y el mundo formal. En este
sentido, el concepto final de acción fue equiparado al dolo y, por ende, el dolo debería pertenecer a un
tipo –visto como continente de los elementos tomados como base para la punibilidad–, al igual que los
restantes elementos subjetivos.
Para que un delito exista será necesario que cumpla con una serie de requisitos llamados elementos
del delito; si alguno de ellos falta, no podrá considerarse una conducta como delictiva y, por
consiguiente, no será materia del Derecho Penal.
Por otra parte, los presupuestos del delito son las circunstancias jurídicas o de hecho cuya existencia
debe ser previa a la realización del ilícito y que necesariamente deberán concurrir para la configuración
de cualquier ilícito pues su ausencia implica la imposibilidad de integrarlo.
Estos presupuestos pueden ser generales o especiales. Serán generales la norma penal, los sujetos
activo y pasivo y el bien jurídico tutelado. Serán especiales las condicionantes de la existencia de un
delito concreto y cuya ausencia pudiera originar la no aparición del delito.
Los presupuestos especiales se especifican en cada uno de los tipos penales que se describen en la
ley y serán las condiciones que se deberán cumplir para encuadrar la figura personal en el tipo. Como
ejemplo de presupuestos del delito, se puede mencionar la falta de preñez o estado de embarazo de
una mujer para configurar el delito de aborto ya que primeramente se requiere que la mujer se
encuentre embarazada para posteriormente poder abortar. Otro ejemplo sería la ausencia de una
relación de parentesco en el caso del delito de homicidio en razón de parentesco.
De no cumplirse cabalmente con los presupuestos del delito, se estaría ante una reclasificación de
dicho delito en el que sí se encuadren los presupuestos específicamente. Como ejemplo, puede
mencionar el mismo caso del homicidio en razón de parentesco: si este parentesco no se configura o
es inexistente, entonces el delito podría ser reclasificado a homicidio simple u homicidio calificado,
pero nunca en razón de parentesco, ya que el presupuesto del delito no coincide con la realidad del
sujeto.
Época prehispánica
Las normas penales en México se remontan a la época prehispánica. Durante este periodo dichas
normas estaban contenidas códices pintados, mismos que después fueron interpretados y plasmados
en textos por los cronistas españoles.
En el caso de los aztecas se sabe que realizaron avances en materia jurídica, reconocidos
actualmente en nuestra legislación, aunque –como verás más adelante– no por su influencia, sino por
haberse desarrollado estas mismas figuras en Europa. Tal es el caso de la distinción entre delitos
Por la parte procesal, encontramos que tenían jueces de elección popular, teuctli, que conocían de
asuntos menores y duraban un año en su encargo; jueces vitalicios que conocían de asuntos mayores
y el monarca en turno tenía su propio tribunal que conocía de apelaciones, etc.
Las penas a las que más recurrían eran la muerte, la esclavitud, los castigos infamantes, el destierro y,
en menor grado, el encarcelamiento que principalmente se utilizaba como un medio de retención hasta
el juicio.
En el caso de los mayas, las penas eran también caracterizadas por su severidad y dureza, pero se
puede apreciar una concepción más humanizada, toda vez que, por ejemplo, era aceptada la defensa
del sujeto activo y se reconocía la reparación del daño, o que la justicia para los menores de edad era
menos severa respecto a la de los adultos. Sin embargo, la pena de muerte se encontraba fuertemente
presente en sus sentencias.
El Derecho Maya era totalmente consuetudinario (no escrito), por lo que se resolvía caso por caso de
acuerdo a la gravedad de cada uno. Asimismo, se conoce que su procedimiento penal era uni-
instancial (es decir, no existía la apelación) y los jueces, batab, decidían ejecutoriamente la sentencia,
que concretaban los tupiles quienes fungían como policías.
Época colonial
Al llegar los españoles a México se intentaron abolir definitivamente las costumbres, manifestaciones
culturales y, principalmente, las diferentes religiones de los habitantes de los territorios que se iban
conquistando, imponiendo las de los conquistadores.
En el caso del Derecho, los sistemas jurídicos existentes fueron sustituidos por los sistemas españoles
y, posteriormente, se fue generando legislación propia para la Nueva España, la cual, como es natural,
fue solamente una adaptación de los sistemas utilizados en España.
Las principales legislaciones que estuvieron vigentes en los territorios de la Nueva España fueron
entre otras, las siguientes: Leyes de Indias, Ordenanzas Reales de Castilla, Leyes de Toro,
Ordenanzas Reales de Bilbao, El Fuero Real, Las Partidas, Los Autos Acordados, La Nueva y la
Novísima Recopilación.
Durante esta época se crearon algunas legislaciones para la Nueva España para temas muy
específicos, como las ordenanzas de minería, la de intendentes y las de los gremios, entre otros.
Época independiente
Al culminar la Guerra de Independencia fue necesario contar con un marco normativo propio que nos
diera identidad como Estado nación y que fuera acorde a las necesidades propias de una naciente
sociedad independiente.
Lograr generar un sistema jurídico propio no fue tarea fácil, ya que una vez independientes se requería
que nos desligáramos jurídica y económicamente de España.
La Constitución de 1824 adoptó el sistema federal y con ello dio inicio la vida del Estado Mexicano, la
nación. Pero para el caso penal, lo más importante fue la expedición de los diferentes códigos penales,
entre los que se pueden mencionar en orden cronológico los siguientes:
Si se toma como base que la ley penal es la norma jurídica que se refiere a los
delitos, a las penas y a las medidas de seguridad, entonces no se habla solamente
del Código Penal, sino también del sistema de justicia penal.
De esta manera, existen el Código Penal para el fuero federal y Código Penal para
cada uno de los Estados y la Ciudad de México; Códigos de Procedimientos
Penales locales y un Código Nacional de Procedimientos Penales, Código de
Justicia Militar, entre otros. Adicionalmente, en las legislaciones especializadas en
otros temas se insertan delitos que se pueden cometer en cada uno de ellos.
Época contemporánea
Sistema inquisitivo-mixto
hecho posiblemente constitutivo de delito, así como el respaldo al indiciado para defenderse con la
mayor amplitud posible.
Sin embargo, fue hasta el 17 de septiembre de 1931, con la aparición del Código de Procedimientos
Penales para el Distrito Federal (ahora Ciudad de México), que se establecen las fases de su
procedimiento penal y la creación del Ministerio Público como institución encargada de la investigación
y persecución de los delitos, por lo que ésta detentaba el monopolio del ejercicio de la acción penal.
Por su parte, se separa la policía investigadora del Poder Judicial, colocándosele al mando del
Ministerio Público.
Este sistema entró en vigor con fundamento en lo que establece el artículo 20 constitucional y estuvo
vigente hasta el 18 de junio de 2018.
Tras la implementación del sistema inquisitivo-mixto –y al dar cuenta décadas después de su ineficacia
por no resolver gran cantidad de casos, a la vez que las injusticias que ésta generaba ante la falta de
observancia de determinados principios para el ejercicio pleno de los derechos tanto del procesado
como de la víctima–, el 18 de junio de 2008, el Constituyente aprueba una reforma en materia penal,
que representa un parteaguas en el sistema de procuración e impartición de justicia, pues rompe con
los paradigmas previamente establecidos en México.
Las principales características de esta reforma son la reparación del daño causado, el respeto al
debido proceso, la igualdad de las partes, entre otros.
Como hemos podido ver a lo largo de la sesión, establecer un concepto universal de Derecho Penal no
es tarea fácil; sin embargo, mencionaremos algunas definiciones que juristas destacados han dado a
este respecto.
En el Diccionario de Derecho Penal, Amuchategui (2003) menciona que es la “rama del Derecho
Público interno que se refiere y estudia el delito, al delincuente y la pena y medida de seguridad”. El
“Glosario de términos jurídicos”, de Víctor Alfaro (2008), menciona que “el Derecho Penal es la rama
del Derecho Público Interno relativa a los delitos, a las penas y a las medidas de seguridad, que tiene
por objetivo inmediato la creación y la conservación del orden social”.
En México existe un catálogo de penas y medidas de seguridad que pueden ser impuestas a los
sujetos que resulten penalmente responsables de delito. Es necesario hacer la aclaración que de
acuerdo al estado de la República, podrá haber algunos cambios o adiciones. A continuación,
mencionaremos las correspondientes al Distrito Federal (esquema 1).
Semilibertad
Decomiso de instrumentos,
objetos y productos del delito
Supervisión de la autoridad
Prohibición de ir a lugar
determinado
Medidas de Tratamiento de inimputables
seguridad
Tratamiento de deshabituación o
desintoxicación
Prisión: Consiste en la privación de la libertad personal. Su duración no podrá ser menor de tres
meses o superior a sesenta años. Se ejecutará en los establecimientos o lugares donde disponga
la autoridad ejecutora de las sanciones penales.
En toda pena privativa de la libertad, deberá computarse el tiempo desde la detención del sujeto o
desde su arraigo. Si se trata de dos o más penas de prisión impuestas en sentencias diferentes,
se cumplirán de manera sucesiva sin que la suma de ellas sea superior a sesenta años. Si se trata
de penas de prisión emanadas de hechos conexos, similares o derivados unos de otros, las penas
se computarán desde el momento en que el sujeto se detuvo por el delito inicial.
Tratamiento en libertad de imputables: Consiste en la aplicación de las medidas laborales, de
salud o de cualquier otra índole autorizadas por la ley, orientadas a la readaptación social del
sentenciado y siempre bajo la supervisión del Estado.
Esta pena podrá imponerse como pena autónoma o como sustitutiva de prisión y podrá también
imponerse conjuntamente con las medidas de seguridad tendientes a la deshabituación cuando
así se requiera.
Semilibertad: Consiste en la alternación de periodos de libertad y privación de la libertad, que
podrá ser en periodos de libertad durante la semana y reclusión los fines de semana, reclusión
durante la semana y libertad los fines de semana, salida diurna y reclusión nocturna, o salida
nocturna y reclusión diurna. Podrá imponerse como pena autónoma o como pena sustitutiva de la
prisión y se cumplirá bajo estrecha supervisión de la autoridad.
Trabajo a favor de la víctima o de la comunidad: La primera consiste en la prestación de servicios
remunerados en instituciones públicas, educativas, empresas de participación estatal o en
empresas privadas. La segunda consiste en la prestación de servicios no remunerados en
instituciones públicas, educativas, asistencia social o instituciones privadas de asistencia no
lucrativas. Podrá imponerse como pena autónoma o como sustitutiva de la pena de prisión o de
multa según el caso. Cada día de prisión o cada día multa será sustituido por una jornada de
trabajo.
Sanción pecuniaria: Comprende la multa, la reparación del daño y la sanción económica. La
constituye el pago de una cantidad de dinero al Gobierno del Distrito Federal, fijados en días
multa. El día multa equivale a la percepción diaria neta del inculpado al momento de cometer el
delito, la cual no podrá ser menor a un día ni superior a cinco mil.
Cuando se acredite que el sentenciado no pueda pagar la multa, se podrá sustituir total o
parcialmente por trabajo a favor de la comunidad o de la víctima. Cada jornada equivaldrá a dos
días multa. De acuerdo a las características del caso, el juez podrá fijar plazos razonables para el
pago de la multa en exhibiciones parciales.
La reparación del daño comprenderá el restablecimiento de las cosas al estado en que se
encontraban antes de cometerse el delito; la restitución de la cosa obtenida por el delito
incluyendo sus frutos y accesorios; el daño moral sufrido por la víctima; el resarcimiento de los
perjuicios ocasionados; y el pago de salarios o percepciones cuando por lesiones se cause
incapacidad.
La reparación del daño se fijará de oficio y es preferente al pago de cualquier otra sanción
pecuniaria, salvo las correspondientes a alimentos y relaciones laborales.
La sanción económica se aplicará a los delitos cometidos por servidores públicos y consistirá en la
aplicación de hasta tres tantos del lucro obtenido y de los daños y perjuicios causados.
Prescripción
La comisión de los delitos no puede ser perseguida por la autoridad de manera indefinida, por lo que el
legislador establece una temporalidad para este fin, lo que se conoce como la prescripción de la acción
penal.
La prescripción es personal y extingue la pretensión punitiva y la potestad de ejecutar las penas, así
como las medidas de seguridad. Para ello, bastará el simple transcurso del tiempo señalado por la ley.
Esta prescripción se dictará de oficio o a petición de parte.
Los plazos para la prescripción son continuos, y se considerará el delito con sus modalidades; se
contarán a partir de:
En el caso de delitos en los que se requiera querella del ofendido, la prescripción se establecerá en un
año contado desde que quien pueda formular la querella tenga conocimiento del delito y del
delincuente o de tres años si no tuviera éste conocimiento.
La regla para la prescripción de los delitos perseguidos de oficio será en un plazo igual al término
medio aritmético de la pena privativa de la libertad, pero en ningún caso será menor de tres años y de
un año, si el delito se sanciona con pena no privativa de libertad.
En el caso de concurso ideal de delitos, la prescripción seguirá la regla para el delito que merezca la
pena mayor. En el caso de concurso real de delitos la prescripción empezará a correr de manera
simultánea para todos, pero prescribirá separadamente para cada uno de ellos.
Existe una máxima jurídica que dice “La acción interrumpe la prescripción”. Ésta
aplica para todas las ramas del Derecho y en el caso del Derecho Penal, la
prescripción se interrumpirá por las actuaciones practicadas en averiguación del
delito y los delincuentes, aunque por ignorarse quiénes sean éstos, no se
practiquen las diligencias contra persona determinada.
La acción penal es la actividad del Estado cuya finalidad consiste en lograr que los órganos
jurisdiccionales apliquen la Ley Penal a los casos concretos que le sean presentados. De acuerdo a lo
anterior, la extinción de la acción penal será la forma o medio por el cual cesa o termina la acción
penal o la pena, ésta se pude configurar en los casos siguientes (esquema 2).
Cumplimiento
de la pena
Anulación
Muerte del
de
inculpado
sentencia
Supresión
Reconocimiento
del tipo
de inocencia
penal
Extinción de
la acción
penal
Perdón del
Prescripción
ofendido
Amnistía Rehabilitación
Conclusión
Indulto del
tratamiento
Este perdón es personal por lo que, si se trata de varios inculpados, el perdón otorgado a uno de
ellos no beneficia a todos. El perdón otorgado es irrevocable.
Rehabilitación: Tiene como finalidad la reintegración del sentenciado en el goce de los derechos,
funciones o empleo de cuyo ejercicio se le hubiere suspendido o inhabilitado en virtud de
sentencia firme.
Conclusión del tratamiento de inimputables: A los inimputables que son enviados a rehabilitación
en centros especializados y que logran el objetivo de sanar su adicción o algún trastorno mental
se les considerará extinguida la acción penal.
Indulto: Ésta es una facultad del titular del Poder Ejecutivo quien concede este beneficio que
extingue la potestad de ejecutar las penas, salvo el caso del decomiso de instrumentos, objetos y
productos relacionados con el delito, así como la reparación del daño.
Amnistía: Extingue la pretensión punitiva o la potestad de ejecutar las penas en los términos de la
ley que se dicte concediéndola.
El artículo 14 constitucional establece claramente en su primer párrafo que “a ninguna ley se dará
efecto retroactivo en perjuicio de persona alguna”. Por otra parte, establece en su segundo párrafo:
Nadie podrá ser privado de la libertad o de sus propiedades, posesiones o derechos, sino
mediante juicio seguido ante los tribunales previamente establecidos, en el que se cumplan las
formalidades esenciales del procedimiento y conforme a las leyes expedidas con anterioridad al
hecho.
[Además,] en los juicios del orden criminal, queda prohibido imponer, por simple analogía, y aún por
mayoría de razón, pena alguna que no esté decretada por una ley exactamente aplicable al delito de que
se trate.
En este artículo se establece una parte de nuestra garantía de seguridad jurídica en la que se
establece, en primer término, la garantía de no retroactividad de la ley. Sin embargo, para el caso
penal, existe una excepción en la que se autoriza la retroactividad cuando se beneficie al reo.
Así, el artículo 9 del CPDF establece que “es aplicable la ley penal vigente en el momento de la
realización del hecho punible”, es decir, la ley que se aplicará será la que se encuentre vigente el día
en el que el sujeto cometa la conducta sin importar la ley que se encuentre vigente el día en que sea
juzgado.
La excepción consiste en que si para el día en que fue capturado el delincuente o el día en que es
juzgado existe alguna modificación a la norma penal, la ley a aplicar será la que mayores beneficios le
reporten, sea la que estaba vigente al momento de la comisión del delito o la vigente cuando sea
juzgado.
Por otra parte, se menciona en el artículo 14 constitucional el juicio ante tribunales previamente
establecidos, lo cual es una garantía que nos protege de juicios ante tribunales especiales, ya que
para ser juzgado se requiere un tribunal ordinario, sea de primera o de segunda instancia pero que sea
ordinario. Esto no quiere decir que si el tribunal no existía al momento de la comisión del ilícito, no
pueda ser juzgado ya que hay extremos en los que litigantes se han inconformado al argumentar que
un juzgado determinado no existía al momento de la comisión del ilícito y, entonces, no podrá ser
juzgado.
Cierre
Cierre
Fuente: Flaticon
Con el recorrido histórico realizado en esta sesión sobre las ideas penales en el mundo y en México,
ha quedado abierta la panorámica general de la génesis y desarrollo del Derecho Penal,
comprendiendo de esta manera cómo el sistema penal se encuentra constituido y porqué entendemos
así hoy las diferentes figuras jurídico-penales que serán tratadas a mayor profundidad a lo largo de
este módulo.
Para reconocer en el desarrollo el porqué del Derecho Penal en la actualidad, es necesario conocer las
escuelas y principales teorías que lo conforman, con el propósito de analizar posteriormente los
elementos, características y demás generalidades y fundamentos que serán base para la aplicación de
los mismos en casos concretos.
Fuentes de consulta
Fuentes de consulta
Fuente: Flaticon
Silva Silva, J.orge Alberto. (2003). Derecho Procesal Penal (2ª° ed.). México: Oxford University
Press.
Suprema Corte de Justicia de la Nación [SCJN] (2003). Manual del Justiciable. Materia Penal.
México: SCJN.
Wezel, H. (1951). La teoría de la acción finalista. Buenos Aires: Depalma.
Legislación
Módulo 5
Fundamentos del delito y los delitos
en particular
Unidad 1
Generalidades del Derecho Penal
Sesión 2
Fuentes del Derecho Penal
Texto de apoyo
Índice
Presentación .......................................................................................................................................... 3
Fuentes del Derecho.............................................................................................................................. 4
Territorialidad ................................................................................................................................ 12
Extraterritorialidad......................................................................................................................... 12
Personal ....................................................................................................................................... 14
Real .............................................................................................................................................. 15
Universal....................................................................................................................................... 15
Cierre ................................................................................................................................................... 15
Fuentes de consulta ............................................................................................................................ 16
Presentación
Como has visto en anteriores módulos, las fuentes del Derecho son los actos y hechos que forman la
base de un ordenamiento, atribuyéndole capacidad para crear disposiciones o normas jurídicas y
haciendo posible su existencia real. De esta manera, las fuentes del Derecho General son las fuentes
históricas, reales y formales (estas últimas se constituyen por la ley, la costumbre, la jurisprudencia y la
doctrina). En esta sesión, profundizarás en cada una de ellas, para poder remitirte finalmente a la ley
como la única fuente permitida en el Derecho Penal.
Por otra parte, para garantizar los derechos humanos establecidos en la Constitución y los tratados
internacionales de los que México es parte, y por tratarse de derechos inherentes a nuestra naturaleza
(derechos humanos), deben conocerse exactamente las reglas de aplicación de la ley a los casos
concretos y, particularmente, en la ley penal, por lo que estudiarás los ámbitos de validez en que es
aplicada la ley, así como las formas de interpretación aplicables.
Hablar de fuente nos remonta a la idea de encontrar el lugar de donde surge o nace algo. En lo que
respecta al Derecho, las fuentes son los actos y hechos que forman la base de un ordenamiento,
atribuyéndole capacidad para crear disposiciones o normas jurídicas y hacen posible su existencia
real.
De tal manera, las fuentes del Derecho están constituidas por las fuentes históricas, las fuentes reales
y las fuentes formales; estas últimas, por su parte, abarcan la ley, la costumbre, la jurisprudencia y la
doctrina). Por la naturaleza y la trascendencia del Derecho Penal, la única fuente permitida es la ley y
ninguna otra.
La costumbre en ningún caso podrá ser fuente del Derecho Penal, toda vez que
específicamente se encuentra prohibido en el segundo párrafo del artículo 14
constitucional, que a la letra establece:
En los juicios del orden criminal queda prohibido imponer, por simple analogía, y
aun por mayoría de razón, pena alguna que no esté decretada por una ley
exactamente aplicable al delito de que se trata.
Ahora bien, con ley penal no solamente se hace referencia a los códigos y leyes, sino también a los
ordenamientos que sin ser propiamente penales, contienen ley penal y en ellos encontramos delitos
especiales.
Fuentes históricas
Cuando hablamos de las fuentes históricas, nos referimos a la evolución misma de la humanidad a
través del tiempo. Con base en ello, lo que actualmente es una ley tuvo una vida propia partiendo de la
concepción de una simple idea hasta convertirse en norma de observancia obligatoria.
La historia es una realidad innegable como fuente del Derecho, pues la sociedad actual es producto de
nuestra historia como nación. Sin embargo, las fuentes históricas no pueden considerarse para el
Derecho Penal, ya que solamente la ley que ha cumplido con todos los requisitos del proceso
legislativo es la única fuente del Derecho Penal, al resultar de un proceso específico de creación por
parte del órgano o autoridad facultada al efecto.
Pero conforme trascurre el tiempo, los hombres crean las primeras legislaciones y
entre las normas morales consideradas de mayor importancia, se establece la que
prohíbe el homicidio, asignándole una pena a quien viole la prohibición.
Fuentes reales
Las fuentes reales o materiales del Derecho son los factores, elementos, circunstancias e ideales de
carácter social, político, económico, valorativo y de cualquier otra índole que determinan el contenido y
estructura del Derecho. En otras palabras podemos definirlas como las causas que impulsaron al
legislador a darles vida; son los motivos de conveniencia social tomados en cuenta por el legislador en
un momento histórico dado y en un determinado lugar.
Por otra parte, tenemos el caso contrario, donde una actividad incluida en nuestro sistema normativo,
por el paso del tiempo, muda su forma de presentación, o bien, las condiciones sociales cambian lo
suficiente para que la norma ya no cumpla su función, el legislador se verá en la necesidad de abordar
el tema y derogar esa norma.
Fuentes formales
Las fuentes formales del Derecho son los procedimientos mediante los cuales se concreta la regla
jurídica y se señala la fuerza obligatoria. En otras palabras, son los medios por los que se hacen
palpables las normas jurídicas. Se trata de los medios para conocer el Derecho.
Como se señaló al principio, las fuentes formales del Derecho son la ley, la jurisprudencia y la doctrina,
que en el Derecho Penal, por su naturaleza y trascendencia, aplica solamente la ley, pues la
jurisprudencia y la doctrina, solamente intervendrán profundizando en esta rama del Derecho,
explicando sus conceptos, llenando lagunas y desentrañando su significado. Así, la ley es una norma
emanada del poder público, general, abstracta y permanente, provista de sanción.
Para los estudiosos del Derecho resulta importante y urgente desentrañar los significados de la ley
penal, ya que no siempre el léxico utilizado por el legislador, al momento de crear una ley, es
suficientemente claro en su sentido y alcance. En ocasiones, las palabras se prestan a
interpretaciones amplias y, para ello, la doctrina ha sostenido los siguientes supuestos en la realización
de dicho ejercicio.
- Gramatical: Aplicando, en estricto sentido, el significado de las palabras conforme los que éstas
significan.
- Lógica: Es la revisión de las circunstancias imperantes al momento histórico de creación de la
norma, conocer la exposición de motivos del legislador para entender las razones a la creación
de la norma. Es muy similar a la auténtica o legislativa, con la diferencia en que ésta será
adecuada de la norma original a la situación actual imperante del caso concreto y no solamente
a la situación histórica.
- Sistemática: Consiste en conocer y comprender la totalidad del cuerpo normativo donde se
integra la norma, para interpretarla en su conjunto y no de manera aislada, toda vez que las
normas se encuentran integradas a un sistema jurídico global, por lo que es necesario
División de Ciencias Sociales y Administrativas / Derecho 7
Módulo 5. Fundamentos del delito y los delitos en particular
Unidad 1. Generalidades del Derecho Penal
Sesión 2. Fuentes del Derecho Penal
Texto de apoyo
• Según el resultado:
- Declarativa: En ésta coinciden la voluntad de la ley con la letra de ésta, de modo que existe
identidad entre el texto literal y la intención del legislador.
- Extensiva: La intención de la ley es mayor que lo expresado en el texto. El intérprete deberá
encontrar lo que la ley quiere decir, sin excederse en su interpretación.
- Restrictiva: El texto legal expresa más que lo pretendido por el legislador, la letra va más allá
de la voluntad legal.
- Progresiva: Es la adaptación de la ley a las condiciones imperantes en el momento de su
aplicación, debe ser utilizada con suma cautela a efecto de no excederse de los límites
señalados en la ley.
Es importante hacer notar que, como ya se dijo, se encuentra estrictamente prohibida por la
Constitución la aplicación analógica de la ley penal, lo que no implica que no se pueda utilizar este tipo
de interpretación, toda vez que son cosas completamente diferentes.
La aplicación analógica significa imponer una sanción por algún delito no previsto en la ley,
simplemente por semejanza a otra conducta que sí es prevista como delito. Esto equivaldría a crear
delitos no previstos, lo cual provocaría que el impartidor de justicia (jueces y magistrados) fungiera
como legislador, que es una situación completamente inaceptable.
Por lo anterior, la interpretación analógica de la ley significa aclarar la voluntad o intención de la norma
a comprender en situaciones que, aunque inmersas en el propósito de la ley, no se describen
expresamente.
judicial. Esta función integradora limita el actuar del juez al someterlo a la ratio legis de la norma a
integrar, tomando en consideración la opinión dominante apoyada en la vigencia del apotegma nullum
crimen, sine lege.
Por otra parte, existe un principio jurídico que establece: “La ignorancia de la ley no excusa su
incumplimiento”, de tal suerte que si una persona desconoce el contenido de la ley, no le autoriza a
cometer actos delictivos. Ciertamente, ante tal situación, el juzgador deberá tomar en cuenta al
momento de determinar la pena aplicable al transgresor, su situación personal, grado de instrucción,
situación social, si pertenece a un grupo indígena, las condiciones particulares de la transgresión,
entre otras, a efecto de desentrañar la verdad de los hechos y si realmente se desconocía el contenido
de la ley, para aplicar una adecuada sanción al infractor.
Como sabemos, se encuentran estrictamente prohibidas algunas prácticas del pasado, tales como la
impartición de justicia a través del sistema de castas, la aplicación de la ley por analogía o por mayoría
de razón; su retroactividad en perjuicio del reo o la creación de tribunales especiales, entre otras.
Situaciones que, en la actualidad, son simplemente inaceptables en aras del principio de adecuada
aplicación de la ley.
Por tal razón, resulta sumamente importante e interesante analizar los ámbitos correctos de aplicación
de la ley. Particularmente, en la ley penal, deben determinarse los alcances y límites de las distintas
legislaciones en la materia. De esta manera, ante un caso específico, será menester poder determinar
cuáles son las normas aplicables (ámbito material), desde cuándo y hasta qué momento dicha norma
se encuentra vigente (ámbito temporal), en qué lugar ha de aplicarse (ámbito espacial) y conocer a
quién o quiénes se aplicará (ámbito personal).
Ámbito material
Debido al sistema federal mediante el cual estamos constituidos, se establece claramente en nuestra
Constitución que habrá temas específicos reservados a la federación y, por exclusión, todos aquellos
no reservados, se entenderán de aplicación estatal. De esta manera, en el caso penal, la federación se
reserva algunas materias o figuras jurídicas constitutivas de delitos, las que son primordiales para la
subsistencia de la nación, para la atención específica de los tribunales federales y, por lo tanto, existirá
una legislación propia para estos casos. Por otra parte, cada estado contará con legislación propia
atendiendo a aquellos delitos no reservados a la federación y que son conocidos como delitos del
fuero común.
adecuada a sus necesidades. Es importante hacer notar que las fuerzas armadas cuentan con toda la
infraestructura, tanto jurídica como material, necesaria para la impartición de justicia, ya que están
dotadas de una gran cantidad de códigos y reglamentos que norman la vida castrense, encabezados
para el caso penal por el Código de Justicia Militar.
Para la impartición de justicia, las fuerzas armadas cuentan con sus propios juzgados, prisión,
Ministerio Público, defensoría de oficio, peritos, laboratorios, etcétera, constituyendo delito militar los
actos que el Código Penal Militar, las leyes militares, los bandos militares en tiempo de guerra y los
Reglamentos del Ejército y la Marina, sancionan con una pena; es decir, que otros actos considerados
como delitos del fuero común o federal serán sancionados por la legislación penal no militar.
En este caso, es importante aclarar que la justicia militar sancionará a todos aquellos miembros de las
fuerzas armadas que cometan actos ilícitos, solamente de la vida castrense y en los que se
encuentren miembros del instituto armado involucrados. En el caso de que se involucre algún paisano
(civil), el caso deberá ser juzgado por los tribunales penales ya sea federal o local, dependiendo del
caso en particular.
Ámbito espacial
Debido al principio de soberanía de los Estados, debe entenderse que cada uno de ellos generará la
legislación que requiera de acuerdo a sus necesidades y, por tanto, ésta solamente podrá ser aplicada
en el territorio para el que fue promulgada y no en otro. A este efecto debemos aclarar que existen
algunas excepciones que se mencionarán en los siguientes puntos pero que se encuentran
debidamente sustentadas en los tratados internacionales de los que México es parte.
Territorialidad
Cada código promulgado se encuentra adecuado a las necesidades propias de una entidad federativa,
por lo que solamente podrá ser aplicado en esa entidad, sin importar la nacionalidad de los
involucrados. Sin embargo, también existen códigos que se aplicarán en toda la República en asuntos
reservados a la federación.
En el Código Penal Federal también existen previstas conductas delictivas que se encuentran en el
fuero común; esto es debido a que existen partes del territorio nacional bajo la tutela de la Federación
y en los que se pudieran cometer este tipo de delitos. Por lo tanto, la legislación a aplicarse es la
federal y no la local como es el caso de determinadas zonas: puertos marítimos, aeropuertos, playas,
algunas islas, entre otras.
Extraterritorialidad
Debido a los avances en la tecnología (la facilidad de tránsito de las personas de un país a otro, entre
otros aspectos), se presentan casos en los que un ilícito se inicia en un país y continúa cometiéndose
en México o entre una entidad federativa y otra. Se presentan casos también en el que el ilícito se
comete en otro país o entidad y sus efectos se presentan en una entidad diversa; estos casos serán
juzgados en el territorio nacional o la entidad federativa donde se resienta el ilícito, siempre y cuando
no hayan sido juzgados previamente en la otra entidad.
Por otra parte, tenemos que por una ficción del Derecho y de acuerdo a los tratados internacionales de
los que México es partícipe, las embajadas y consulados, los aviones matriculados en México y
buques nacionales, se conciben como parte del territorio. De esta manera, los ilícitos cometidos dentro
o abordo de ellos serán juzgados por las leyes federales mexicanas.
Dentro de este rubro encontramos la extradición, la cual consiste en la entrega de una persona que
haya cometido algún acto delictivo en otro país y se encuentre prófugo en un tercero, de acuerdo a los
tratados internacionales de los que México es parte. También por este efecto nos vemos obligados a
entregar a estas personas buscadas a los países que los requieran, esperando reciprocidad para los
casos en los que México así lo requiera. A continuación, se señalan las situaciones de extradición
contempladas en la ley.
Ámbito temporal
Bajo este principio es primordial determinar la ley que se encuentra vigente al momento de cometer la
conducta ilícita, ya que será ésta la que resulte aplicable al caso concreto.
Lo anterior obedece a que el transgresor de la norma debe ser sancionado de acuerdo a las
condiciones imperantes al momento mismo de la comisión del delito, ya que específicamente se
encuentra prohibida por nuestra Constitución la retroactividad de la ley en perjuicio, es decir, cuando
se aplica la ley posterior a un acto anterior. No obstante, existe una excepción a esta prohibición,
cuando las condiciones de la nueva ley resultan en un beneficio del procesado, en cuyo caso se podrá
aplicar la ley vigente al momento de procesar al delincuente.
Cabe señalar que hay otras características que aplican al ámbito espacial de validez de la norma
penal. Se exponen a continuación.
Personal
Atiende a la persona a quien va dirigida la acción penal, bajo el principio de igualdad ante la ley. Esto
prohíbe títulos de nobleza y prerrogativas hereditarias, desconociéndose incluso cuando éstos son
otorgados por otras naciones. También prohíbe la creación de leyes privativas y de tribunales
especiales, por lo que todos los transgresores de la ley deberán ser juzgados en los tribunales
previamente establecidos y siguiendo los mismos procedimientos para todos. Sin embargo,
encontramos la existencia de dos excepciones a esa regla, la primera concerniente al fuero; la
segunda, a la inmunidad.
1. Fuero militar. Actualmente, solamente se reconocen dos: el fuero de guerra o militar y el fuero
político.
a) Fuero militar: Debido a las características propias de la labor de las fuerzas armadas y
los altos niveles de disciplina requeridos para el debido desempeño de sus funciones, a
sus miembros se les juzgará conforme a su propia legislación, siempre y cuando en el
ilícito a juzgar solamente hayan participado militares en actos del servicio, por lo que si
cometen ilícitos estando “francos” (libres de labores) se les aplica la legislación común.
Y si por alguna razón se viera involucrado un paisano (civil), el asunto deberá ser
ventilado ante los tribunales penales y no en los militares.
b) Fuero político es el que gozan los miembros del Congreso (entiéndase Cámara de
Diputados y Senadores) y quienes ocupen altos cargos en la Administración Pública
Federal y sus correlativos de los Estados. Lo anterior a efecto de encontrarse
garantizada la libertad de expresión de las ideas durante el desempeño de sus
funciones, evitando ser blanco de falsas acusaciones que por razones políticas se les
pretenda fincar, para que mediante esta protección puedan desempeñar libremente sus
funciones públicas.
Esto no quiere decir que en el caso de la comisión de algún delito queden impunes,
ya que existe un mecanismo mediante el cual las personas que gozan del fuero
político pueden ser despojadas de éste y presentadas ante la justicia penal.
Real
Se refiere a los bienes jurídicamente tutelados, para poder definir el Estado que deba sancionar al
delincuente.
Universal
Todos los Estados podrán sancionar las trasgresiones cometidas a la ley en territorio propio o ajeno,
siempre que tuviera a su alcance al delincuente.
Cierre
Cierre
Fuente: Flaticon
Con los elementos proporcionados en esta sesión, te encuentras en posibilidad de identificar las
fuentes del Derecho Penal y los ámbitos de validez del mismo, partiendo de la interpretación. Esta
última se lleva a cabo indagando hacia el verdadero sentido y alcance de la norma jurídica, respecto a
los casos que por ella hayan sido reglados, en tanto la ley tiene un sentido y se proyecta para abarcar
una determinada zona de la actividad humana.
Fuentes de consulta
Fuentes de consulta
Fuente: Flaticon
Legislación
Módulo 5
Fundamentos del delito y los delitos en
particular
Unidad 2
Características y elementos del delito
Sesión 3
Características de delito
Texto de apoyo
Índice
Presentación .......................................................................................................................................... 3
Nociones del delito ................................................................................................................................ 4
Noción ................................................................................................................................................ 5
jurídico-formal .................................................................................................................................... 5
Noción jurídico-sustancial................................................................................................................... 5
Fase externa................................................................................................................................. 18
Presentación
En esta sesión estudiarás al delito desde dos nociones: la formal y la sustancial. La primera hace
referencia a la norma penal; la segunda busca la naturaleza o esencia del delito.
Por otro lado, conocerás cuáles son las teorías penales y entre éstas, de la teoría del delito, analizarás
las diferentes perspectivas que sustentan el número de elementos que lo constituyen.
Asimismo, analizarás otras características vinculadas con el delito, conocidas como presupuestos, los
cuales consisten en los sujetos y objetos del delito, su desarrollo, así como el concurso de estos
cuando se presentan más de uno en un incidente.
Los estudiosos del Derecho han tratado infructuosamente de crear una definición universal de delito,
algo que ha sido complicado ya que, conforme a las circunstancias propias de cada región y momento
histórico, las necesidades de la sociedad y las finalidades del Derecho van evolucionando, por lo que
existen definiciones que han quedado obsoletas.
En materia penal, en el Derecho Romano, el término crimen era utilizado por los
jurisconsultos clásicos para referirse a los delitos públicos, considerándose como
tales a las infracciones que lesionaban las bases generales de la convivencia.
El sustantivo delictum, por otro lado, constituía para los romanos un sinónimo de
delito privado, reputándose como tal a la conducta que afectaba intereses
particulares.
El delito puede ser estudiado desde varios puntos de vista, en particular y atendiendo a la cuestión
jurídica, se han creado nociones de tipo formal y tipo sustancial.
Noción jurídico-formal
Esta noción encuentra su sustento en la norma penal. Al respecto, el Código Penal Federal, en su
artículo 7 prescribe que: “el delito es el acto u omisión que señalan las leyes penales”.
Es importante comentar que la ley penal de cada entidad determina lo que se comprende como delito,
por lo que resulta necesario remitirnos a la legislación, según nuestra ubicación geográfica, para
identificar lo que en la entidad federativa ha quedado plasmado al respecto.
Noción jurídico-sustancial
La noción jurídico-sustancial va más allá de algo práctico o sencillo establecido en la norma, ya que
busca la naturaleza o esencia del delito. A pesar de los criterios vertidos por los distintos exponentes
del tema, cabe mencionar que para esta noción el delito se refiere a una conducta humana, pues sólo
los seres humanos son susceptibles de la aplicación del Derecho Penal.
La conducta puede ser activa u omisiva, dolosa o culposa, típica, antijurídica, imputable, culpable y
punible. Si bien, hay quienes sostienen que la punibilidad no es un elemento del delito al considerarse
consecuencia del mismo; así como también hay quienes insisten en que, si el delito no tiene aparejada
una pena, no puede jactarse de serlo, pues carecería de uno de sus elementos.
Además de las nociones anteriores, deben considerarse las definiciones doctrinarias del delito. Pero
antes de revisar la teoría que las contiene, es importante comprender la diferencia entre teoría del
delito y otras teorías en materia penal.
Teoría de la ley penal: Estudia las reglas de aplicación según los sujetos, la materia y el territorio
donde se cometan los delitos (validez de las normas penales).
Teoría de la pena: Estudia la naturaleza de la consecución jurídica del delito, como un aspecto
que socialmente debe reconocerse y limitarse y que sólo es aplicable cuando una persona comete
un delito, quien se hace acreedora a que el Estado le imponga una sanción. Esta teoría trata el
fenómeno criminal, el delito, el delincuente y la pena, encauzados a la protección de los bienes
jurídicos contra los ataques que los afectan y que lesionan la seguridad jurídica; señala que el
delito es un mal que se debe limitar y para lo cual se aplica la pena.
Teoría del delito: Son especialmente debatidas las relaciones entre sus diversos elementos, así
como los componentes de cada uno de ellos, pues conforme al Derecho de cada Estado, esta
teoría es variable.
Para que un delito exista, es necesario que cumpla con una serie de requisitos, llamados
elementos del delito. Sin ellos, o faltando alguno de ellos, no podrá considerarse una conducta
como delictiva y no será materia del Derecho Penal.
Dichos elementos se refieren a las condiciones indispensables sin las cuales no se podrá
considerar una conducta como delito. Estos elementos deben coincidir exactamente con el caso
en particular, ya que de otra manera no se estaría en la posibilidad de afirmar que determinada
acción u omisión corresponde a determinado delito.
Doctrinalmente no hay uniformidad de criterios respecto al número de elementos que debe revestir el
delito, pues algunos estudiosos señalan que sólo son dos, otros tres, otros cuatro, hasta integrarlo en
siete elementos.
También podemos hablar de un sistema unitario o totalizador, al que hace referencia Castellanos
(1997). Este autor, entre otras cosas, dice que el delito no puede dividirse ni para fines didácticos,
pues es considerado como unidad total, monolítica.
Por otro lado, los analíticos (o atomizadores), sostienen que sin que exista uniformidad en cuanto al
número y cualidad de los elementos que lo integran, el delito debe estudiarse analizando cada uno de
sus elementos constitutivos.
Conducta: Se refiere al comportamiento que despliegue el sujeto; podrá ser activa (hacer) u
omisiva (no hacer), al momento de la comisión del ilícito. Depende del tipo específico de delito, así
como de las características que para la comisión del mismo exige la ley.
Para el caso del robo, por ejemplo, se requiere que el sujeto se apodere de alguna
cosa ajena, sin consentimiento de su propietario (conducta activa).
Tipicidad: Es la descripción de todas y cada una de las características que debe reunir una
conducta para ser considerada delito. Éstas se encuentran en el libro segundo del Código Penal
estableciendo claramente la descripción del mismo. Cuando dicha conducta no corresponde
justamente con la descripción de la ley, estaremos ante el elemento negativo.
Antijuridicidad: Ocurre cuando la conducta típica contraría la norma jurídica. Refiere a la conducta
que atenta contra los bienes o valores establecidos, para el desenvolvimiento de una sociedad,
mismos que son indispensables para garantizar su bienestar; cuando el sujeto los pone en peligro
o los daña, actúa de manera antijurídica.
Para que las circunstancias atenuantes referidas en el artículo 310 del Código Penal
Federal operen en beneficio del sujeto activo, se requiere que llevar a cabo el
homicidio o las lesiones en un estado de emoción violenta.
Para conocer más acerca de teorías que constituyen la teoría del delito, consulta la
siguiente liga:
Estos presupuestos especiales se encuentran descritos en cada uno de los tipos penales que se
describen en la ley y serán las condiciones que deberán cumplir para encuadrar la conducta específica
en el tipo. Por ejemplo podemos: La falta de preñez o estado de embarazo de una mujer no puede
configurar el delito de aborto, ya que se requiere que la mujer esté embarazada, para después poder
abortar.
De no cumplirse cabalmente los presupuestos, se debe hacer una reclasificación para que los hechos
y la conducta desplegada encuadren en los presupuestos específicos de un delito.
Por otro lado, en los casos de aparente comisión de un delito por parte de una persona moral, se dice
que la misma no puede cometer los ilícitos por sí, sino por quienes actúan en su nombre, como
pueden ser sus apoderados o administradores.
Este principio carecía de validez en otras épocas, ya que encontramos etapas de la historia en las que
se consideró a los animales como delincuentes, distinguiéndose tres diferentes periodos: fetichismo en
el que se humanizaba a los animales equiparándolos a las personas; simbolismo en el que se entendía
que los animales no delinquían, pero se les castigaba para impresionar; por último, solamente se
sancionaba al propietario del animal que causaba algún daño.
Sujeto activo
Por lo que se refiere al sujeto activo, encontramos la siguiente definición en el Diccionario de Derecho
Penal, de Amuchategui (2006): “Persona física que realiza la conducta típica descrita en la norma
penal”. Así definida, solamente la conducta humana es reprochable.
El Código Penal Federal establece, en su artículo 13, que son autores o partícipes del delito quienes:
Como se puede apreciar por el artículo señalado, solamente una persona física podrá ser activo de
una conducta delictiva. Sin embargo, el artículo 11 bis del mismo código, haciendo referencia al título
X, capítulo II del Código Nacional de Procedimientos Penales, establece los casos y las condiciones
por las cuales una persona moral puede ser penalmente responsable de algunas conductas
consideradas como delitos.
En ocasiones existen delitos que se realizan en nombre de una persona moral, por su cuenta, en su
beneficio o a través de los medios que ellas proporcionan y siempre que se acredite que existió
inobservancia del debido control de la organización, en cuyo caso estamos ante la figura de la
comisión de un delito cometido por una persona jurídica.
Por lo anterior, la autoridad persecutora del delito (Ministerio Público, Representación Social o Fiscalía,
dependiendo como se denomine en el estado en que se haya cometido el delito), podrá ejercer la
acción penal en contra de la persona jurídica, independientemente de la acción penal que se pudiere
ejercer en contra de las personas físicas.
Dadas las condiciones especiales del sujeto activo en este tipo de delitos, se hizo necesario establecer
en la legislación sanciones especiales para las personas jurídicas, que son diferentes a las sanciones
que pueden ser impuestas a las personas físicas.
La regla general es que cualquier persona física podrá ser el sujeto activo de un delito, al desplegar
sobre el sujeto pasivo una conducta considerada delictiva. Sin embargo, la propia ley establece
restricciones para determinadas conductas, en las que para poder ser considerado como sujeto activo
se requieren condiciones especiales.
Por ejemplo, para poder ser considerado como sujeto activo, el artículo 125 del
Código Penal para el Distrito Federal establece claramente que comete homicidio en
razón de parentesco quien:
Como podemos ver, es necesario que la calidad del activo se deba cumplir
conforme a lo establecido con el artículo anterior. En caso contrario, no se podrá
estar en el supuesto de dicha figura jurídica y, entonces, será necesario analizar el
caso del homicidio simple, ya que en ese no se requiere condición alguna.
Por otra parte, hay casos en los que se cometen actos tipificados por la ley como delitos, pero que
quien los comete no resulta penalmente responsable. Por ejemplo, cuando se comete la conducta en
el cumplimiento de un deber o se comete para mitigar un daño mayor.
En cuanto al sujeto pasivo, encontramos que será la persona física o moral sobre la que recae el daño
o peligro, como consecuencia directa o indirecta de la conducta desplegada por el activo en la
comisión de un delito. En este caso, resulta perfectamente claro que cualquier persona pueda resentir
el daño, sin importar que se trate de un particular o una empresa, inclusive del mismo Estado.
Es importante hacer notar que es posible diferenciar entre el sujeto pasivo de la conducta y el sujeto
pasivo del delito, quienes podrán ser o no la misma persona, dependiendo de las circunstancias
propias del ilícito del que se trate.
De acuerdo con lo establecido en las definiciones anteriores, tenemos dos figuras diferentes en un
mismo acto. Por una parte, quien reciente en su persona la conducta del sujeto activo y, por otro, a
quien reciente el daño en un bien jurídicamente tutelado; esto es, quien se verá afectado por la
conducta del sujeto activo, en sus bienes, etcétera, considerando al mismo como el titular del interés
jurídico lesionado o puesto en peligro.
Ambas calidades, pasivo de la conducta y pasivo del delito, pueden coincidir en una misma persona, si
ésta es quien de manera directa soporta la conducta del sujeto activo y, al mismo tiempo, es la titular
del bien jurídico tutelado que se ve afectado por la misma.
En el caso del Derecho Penal, se distinguen dos clases de objetos del delito: el material y el jurídico.
En este caso, no se debe entender la palabra objeto como una cosa física. El objeto material será
sobre el que recae el daño o peligro ocasionado por la comisión de un delito. Éste podrá ser una
persona o una cosa dependiendo del caso en particular. Al tratarse de una persona, recaerán en ella
misma las figuras del sujeto pasivo y del objeto material como en el caso del homicidio, donde el objeto
material es la persona misma, coincidiendo con el sujeto pasivo que es sobre quien recae la conducta
desplegada por el activo.
Daño a la propiedad de una persona Como se puede observar, las tres figuras (objeto material, objeto
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jurídico y ofendido) pueden recaer en una misma persona o en
varias al mismo tiempo, dependiendo de las condiciones propias del evento. Para el Derecho, es de
suma importancia tutelar los bienes jurídicos y en lo que respecta al Derecho Penal, los códigos se
encuentran organizados de acuerdo a una clasificación que atiende al objeto jurídico, de tal forma que
en el libro segundo se encuentran agrupados los delitos, con base en los bienes jurídicos que
pretenden tutelar por grupos, de tal suerte que todos los concurrentes a un bien jurídico tutelado se
encuentran juntos.
La comisión de los delitos tiene una vida más o menos larga desde que aparece como una simple idea
en la mente del futuro delincuente hasta que la lleva a la práctica. Esto es llamado iter criminis o
camino del crimen o del delito. Los delitos que siguen este proceso serán los delitos dolosos, ya que
en ellos se requiere necesariamente la voluntad del activo para delinquir.
Los delitos culposos no transitan por este camino de preparación, toda vez que para que un delito
culposo se materialice, no se requiere de la voluntad del activo, pues son producto de la falta de
precaución, la imprudencia, impericia, efecto de las condiciones adversas de la naturaleza, etcétera.
Por lo tanto, el delito culposo nace a la vida jurídica en el momento mismo de su ejecución.
El camino iter criminis presenta una variedad de supuestos, que resulta muy interesante analizar, así
como las fases que se presentan en el delincuente en potencia, hasta que aquéllas se exteriorizan y
producen los elementos generados en el proceso.
Iter criminis
La vida del delito tiene dos fases: una interna (que se da en la mente
del futuro delincuente sin que haya externado nada, pues inicia al
momento en que se genera en su mente y termina en la toma de
decisión de proseguir en la preparación hacia la comisión del delito) y
otra externa (en la que el futuro delincuente da inicio a los preparativos
necesarios y concluye con la ejecución del delito, ya sea con la
consumación, o bien, con alguna otra posibilidad como el desistimiento
o la tentativa).
La parte interesante es poder determinar en qué momento, al pasar a la fase externa, se está ante la
presencia de un acto delictivo, pues como se dijo, cada delito merece una preparación diferente y cada
delincuente realiza ésta de una manera particular.
Como se puede ver en ambos ejemplos, el momento en el que se da inicio a la cadena delictiva es
muy diferente, ya que en el primero inicia prácticamente al final de la fase externa y en el segundo
ejemplo inicia al principio de la fase externa, por lo que cada caso es diferente a los demás, según las
condiciones del delito que se pretende cometer.
Fase interna
La fase interna, como ya dijimos, se desarrolla al interior de la mente del futuro delincuente y se integra
por las siguientes etapas
Esta fase interna tiene más importancia para la criminología que para el Derecho Penal, ya que no hay
nada que sancionar.
Posteriormente entraremos en la fase externa, que es en la que el sujeto exterioriza sus intenciones
por medio de acciones llevándolo a la comisión del ilícito. A partir de este momento se puede o no
iniciar la comisión de actos tipificados como delitos de manera individual. Esto es, cada acción que el
sujeto realice, pudiera, en un momento dado, ser constitutiva de delito pero no del delito principal que
se está preparando.
Fase externa
Manifestación: Ésta es la primera parte de la fase externa en la que el sujeto exterioriza por
primera vez sus intenciones y, por lo general, no es constitutiva de delito ya que se restringe a
exteriorizar una idea, pero sin llevar a cabo ninguna acción. Solamente será constitutiva de
delito si transgrede los extremos del artículo sexto constitucional que a la letra establece:
La manifestación de las ideas no será objeto de ninguna inquisición judicial o administrativa, sino en
el caso de que ataque a la moral, la vida privada o los derechos de terceros, provoque algún delito o
perturbe el orden público.
De esta manera, la primera parte de la fase externa, si bien es cierto, puede empezar a darse a
conocer a las demás personas las intenciones del sujeto; en lo general, aún no son acciones
constitutivas de delito.
Preparación: En esta etapa se dan por primera vez actos que llevan al sujeto a iniciar con la
planeación del ilícito. No revelan de manera evidente el propósito; son de aparente naturaleza
inocente, estos actos no son constitutivos del delito que se pretende cometer y, por tanto,
normalmente son actos lícitos. Durante esta etapa el sujeto se dedica a planear el acto ilícito
que cometerá, conseguirá lo que vaya a requerir para la consumación (herramientas, autos,
planos, etc.), se pondrá de acuerdo con sus cómplices, si le son necesarios, vigilará el lugar y a
las personas, etcétera.
Todos estos actos no son constitutivos de delito, si bien la intención es eminentemente delictuosa, no
se le puede fincar ningún tipo de responsabilidad, ya que todos ellos son lícitos. Ciertamente, en la
fase de preparación sí se pueden cometer delitos, pero todos ellos serán diferentes al delito principal y,
por lo tanto, serán punibles como delitos individuales, desligados del delito principal. Como ejemplo,
podemos mencionar el caso del sujeto que consigue un arma en el mercado ilegal. Este acto será
punible por sí mismo, pero no como parte del delito principal que se encuentre preparando.
Así, una vez consumado el delito que se prepara, el hecho de poseer un arma, sí influirá en la
penalidad que se le impondrá por la comisión del delito que se preparaba y, por lo tanto, ambos delitos
se analizarán por el juzgador en el mismo momento y ciertamente aumentarán la pena. Pero, en tanto
no se cometa el delito principal, el caso del arma será un delito independiente.
Ejecución: Es en esta etapa cuando el sujeto, una vez concluida la preparación, ejecuta o trata
de ejecutar el acto para cometer el delito. Durante esta etapa de la vida del delito, pueden
presentarse varias opciones, según las condiciones propias del delito que se pretende ejecutar,
así como a las condiciones propias del sujeto. En este momento encontramos que puede
ejecutarlo y el delito se consuma, pero también puede ocurrir que desista de su proceder y no
concluirlo por factores externos al sujeto. En este caso, podría quedar en grado de tentativa. O
puede tratarse de un delito imposible de cometer o realizar una conducta que el sujeto cree que
es un delito, pero que en la realidad no lo es. A continuación, analizaremos cada una de estas
posibilidades.
Tentativa: Una vez que el sujeto ha realizado todos los preparativos para la ejecución de la
acción delictuosa y los pone en marcha, podemos decir que se está ante la ejecución del delito.
Sin embargo, en ocasiones éste no se consuma de la manera en la que el sujeto lo planeó por
causas ajenas a su voluntad. En estos casos estamos ante la figura de la tentativa.
El Código Penal para el Distrito Federal en su artículo 20 establece que
deberían evitarlo, si por causas ajenas a la voluntad del sujeto activo no se llega a la
consumación, pero se pone en peligro el bien jurídico tutelado.
Por otra parte, el Diccionario de Derecho Penal (Amuchategui), indica que la tentativa se da
cuando “el sujeto activo realiza dolosamente todos los actos encaminados a producir el delito,
pero éste no se consuma por causas ajenas a su voluntad”.
En vista de que en la tentativa se encuentra inmersa la voluntad del sujeto para delinquir, se
hace necesario que el legislador establezca una penalidad, toda vez que exista la convicción
plena para consumar el acto. Así, pues, el Código Penal para el Distrito Federal establece la
siguiente penalidad en su artículo 78: “La punibilidad aplicable a la tentativa, será de entre una
tercera parte de la mínima y dos terceras partes de la máxima, previstas para el
correspondiente delito doloso consumado que el agente quiso realizar”.
Es importante realizar una precisión. Todos los delitos establecidos en los diferentes
códigos penales, tanto en el federal como en los estatales, marcan una penalidad
mínima y una máxima. Con base en ésta, el juzgador nunca podrá establecer una
pena inferior a la mínima o una superior a la máxima, pues queda entre una y otra
un margen en el que el juez podrá moverse, de acuerdo a las condiciones propias
del sujeto y la forma y manera en cometerse el acto delictivo a efecto de poder
establecer la pena más adecuada al delito en cuestión.
Para la aplicación de la pena, el juzgador deberá tomar en cuenta una serie de factores propios del
caso en particular y que el artículo 79 del mismo cuerpo normativo establece: “el mayor o menor grado
de aproximación a la consumación del delito y la magnitud del peligro en que se puso al bien jurídico
protegido”.
Es importante hacer notar que en ningún caso los delitos culposos podrán admitir la figura de tentativa.
Asimismo, no todos los delitos dolosos podrán presentar la tentativa, ya que en algunos casos no es
posible que la consumación no se llegue a frustrar, dado a que se consuma de manera inmediata.
Como ejemplo podemos mencionar el caso del delito de abandono de persona.
A efecto de analizar la figura de la tentativa, se pueden distinguir dos tipos diferentes, de acuerdo con
las situaciones que prevalezcan al momento del intento de ejecución del delito: tentativa acabada y
tentativa inacabada.
Tentativa acabada, también llamada delito frustrado: Surge cuando el sujeto activo lleva a cabo todos
los actos necesarios e idóneos para consumar el delito y producir el resultado que él espera pero por
causas ajenas a su voluntad éste no se materializa. En este caso el sujeto activo desplegó la conducta
necesaria para la comisión del ilícito, empleó los medios idóneos para la ejecución, exteriorizó su
voluntad para delinquir y realizó el intento, pero por causas ajenas a su voluntad no se materializó.
Tentativa inacabada, también conocida como delito intentado: Éste se configura cuando el sujeto deja
de realizar algún acto, que resultaba necesario para obtener el resultado deseado, por lo que se
presenta una ejecución incompleta. Cuando el sujeto realiza una serie de preparativos y da inicio a la
ejecución del ilícito, pero por alguna razón o no hace todo lo que requería o alguno de los preparativos
no fue el idóneo, el delito se frustra al no conseguir el resultado deseado; es decir, el sujeto exterioriza
su voluntad y realiza el intento, pero el delito no se concreta.
Como ejemplo podemos mencionar también el caso del homicidio mediante un arma
de fuego, pero al intentar accionarla, el sujeto descubre que olvidó poner balas en el
cargador y el arma no dispara.
Como ejemplo del primer tipo podemos mencionar el caso de quien pretende llevar
a cabo el robo de una caja fuerte, pero al momento de intentar robarla descubre que
no tiene la herramienta necesaria para abrirla.
Delito putativo, también llamado delito imaginario: Consiste en el error de hecho o de derecho,
en el que incurre el sujeto, al intentar cometer un acto que considera delictivo, pero que en la
realidad no se encuentra previsto como tal en la ley. De esta manera tenemos que la conducta
desplegada por el sujeto activo no es punible en sí y no puede ser sancionado, ni siquiera en
grado de tentativa, aunque la intención real y manifiesta del sujeto activo, sea cometer un acto
ilícito.
La diferencia entre el delito imposible y el delito putativo radica en que el primero existe una
imposibilidad material de su consumación, pero sus acciones sí se encuentran tipificadas por la ley
como delito. En el segundo caso, la imposibilidad es jurídica, debido a que las acciones desplegadas
por el activo no se encuentran tipificadas como delictuosas.
Esta figura se caracteriza por ser la culminación de la vida del delito en la que se reúnen todos
los elementos y todos los presupuestos requeridos por la ley en la que la voluntad del activo
concuerda con el resultado típico requerido por la norma para que una conducta sea
considerada delictuosa y, por tanto, el sujeto activo se haga acreedor a una sanción establecida
en la codificación penal.
Concurso de delitos
Para concluir con el análisis de las características del delito, es preciso señalar en qué consiste el
concurso de delito, el cual es el modo en el que puede aparecer el delito en relación con la conducta y
su resultado. Consiste en la concurrencia o pluralidad de conductas de resultados típicos, que pueden
presentarse de forma ideal o real:
Ideal o formal: Ocurre cuando en una sola conducta se producen varios resultados típicos, los
cuales se encuentran contemplados en el artículo 18 del Código Civil Federal y en el primer
párrafo del artículo 28 del Código Penal para el Distrito Federal.
Por otra parte para sancionar esta forma de concurso, se señala lo siguiente en el artículo 64 del CPF:
En caso de concurso ideal, se impondrán las sanciones correspondientes al delito que merezca la mayor
penalidad, las cuales podrán aumentarse sin rebasar la mitad del máximo de la duración de las penas
correspondientes de los delitos restantes, siempre que las sanciones aplicables sean de la misma
naturaleza; cuando sean de diversa naturaleza, podrán imponerse las consecuencias jurídicas señaladas
para los restantes delitos, con excepción de los casos en que uno de los delitos por los que exista
concurso ideal sea de los contemplados en la Ley General para Prevenir y Sancionar los delitos en
materia de Secuestro, y la Ley General para Prevenir, Sancionar y Erradicar los Delitos en Materia de
Trata de Personas y para la Protección y Asistencia a las Víctimas de estos Delitos, ambas
reglamentarias de la fracción XXI del artículo 73 de la Constitución Política de los Estados Unidos
Mexicanos, supuestos en los cuales se aplicarán las reglas de concurso real.
Real o material: Se presenta cuando con varias conductas se producen diversos resultados. En
este caso existen pluralidad de conductas y pluralidad de resultados.
Cuando una persona que conduce una bicicleta atropella a otra, y luego de ver que
lo ha lesionado, decide huir del lugar para no ser sancionado. En esta situación se
presentan varias conductas en las que se incurren en varios delitos, que en este
caso son lesiones y abandono de lesionado.
Este tipo de concurso se encuentra previsto en los artículos 18 del CPF y 28 en el segundo párrafo del
CPDF, mientras que las reglas para sancionarlo se encuentran en el segundo párrafo del artículo 64
del CPF y el segundo párrafo del artículo 79 en el CPDF que a la letra dice:
En caso de concurso real, se impondrá la pena del delito que merezca la mayor, la cual podrá
aumentarse con las penas que la ley contempla para cada uno de los delitos restantes, sin que exceda
del máximo señalado en el artículo 33 de este Código.
Cierre
Cierre
Fuente: Flaticon
Con los temas trabajados en esta sesión, has podido dar cuenta de las características y elementos que
componen los delitos y el camino por el que se llevan a cabo. Asimismo, estas características y
elementos son base para el análisis de los delitos en particular contemplados en la ley penal sustantiva
de la materia, permitiéndote identificar a la vez si éstos se encuentran en grado de tentativa,
desistimiento, como delito imposible, delito putativo o consumado.
Recuerda que existe conductas que no son punibles pero que, del análisis de los elementos se
determina si son ámbito del Derecho Penal.
Fuentes de consulta
Fuentes de consulta
Fuente: Flaticon
Amuchategui, G. (2003). Derecho Penal (2ª ed.). México: Oxford University Press.
Amuchategui, G. (2006). Diccionario de Derecho Penal (2ª ed.) México: Oxford University Press.
Carrancá y Trujillo, R. (2014). Derecho Penal Mexicano. Parte general (24ª ed.). México: Porrúa.
Castellanos, F. (1997). Lineamientos elementales de Derecho Penal (34ª ed.). México: Porrúa.
García, R. (1985). Pequeño Larousse ilustrado (9ª ed.). México: Larousse.
Instituto de Investigaciones Jurídicas (IIJ) (1996). Diccionario jurídico mexicano. Tomo II (9ª ed.).
México: Porrúa / Universidad Nacional Autónoma de México.
López, E. (2013). Teoría del delito y de la ley penal (3ª ed.). México: Porrúa.
Pimentel, J. (2009). Breve diccionario latín / español (5ª ed.). México: Porrúa.
Poder Judicial de la Federación (PJF) (2004). Manual del justiciable. Materia penal (2ª ed.).
México: Suprema Corte de Justicia de la Nación.
Reynoso, R. (2015). Teoría general del Delito (8ª ed.). México: Porrúa.
Silva, J. A. (2003). Derecho Procesal Penal (2ª ed.). México: Oxford University Press.
Legislación
Módulo 5
Fundamentos del delito y los delitos
en particular
Unidad 2
Características y elementos del delito
Sesión 4
Los elementos del injusto penal I
Texto de apoyo
Índice
Presentación .......................................................................................................................................... 3
Teoría de delito aplicada al sistema de justicia penal acusatorio y adversarial ...................................... 4
Concepto de Derecho Penal .............................................................................................................. 5
Estructura del delito............................................................................................................................ 7
Conducta ............................................................................................................................................... 8
Acción ................................................................................................................................................ 8
Omisión ............................................................................................................................................ 10
Omisión simple ............................................................................................................................. 10
Comisión por omisión ................................................................................................................... 11
Elementos de la omisión ............................................................................................................... 12
Ausencia de conducta.......................................................................................................................... 12
Tipicidad y atipicidad............................................................................................................................ 15
Clasificación de los tipos .................................................................................................................. 16
Aspecto negativo .............................................................................................................................. 25
Antijuricidad ......................................................................................................................................... 26
Causas de justificación ........................................................................................................................ 27
La legítima defensa .......................................................................................................................... 28
Estado de necesidad ........................................................................................................................ 31
Ejercicio de un derecho .................................................................................................................... 32
Cumplimiento de un deber ............................................................................................................... 32
Consentimiento del titular del bien jurídico ....................................................................................... 33
Cierre ................................................................................................................................................... 34
Fuentes de consulta ............................................................................................................................ 35
Presentación
De acuerdo con la teoría pentatómica, el delito consiste en la conducta típica, antijurídica, culpable y
punible; mientras que la ley penal señala del delito el bien jurídicamente tutelado que protege, los
sujetos activo y pasivo, el grado de participación, los presupuestos de éste y su punibilidad.
Es importante precisar que no todas las conductas son punibles. Para determinar si lo son, se debe
recurrir la teoría del delito, en donde se analizan los elementos positivos y negativos del hecho típico
en relación a las normas prohibitivas y permisivas.
Algunas de las normas permisivas se encuentran en las causas de justificación del delito, es decir que
–en algunos casos– si bien existe una conducta tipificada como delito, ésta es permitida si se presenta
alguna excluyente de responsabilidad como la legítima defensa o el ejercicio de un derecho.
Artículo 16. Nadie puede ser molestado en su persona, familia, domicilio, papeles o posesiones, sino en
virtud de mandamiento escrito de la autoridad competente, que funde y motive la causa legal del
procedimiento. En los juicios y procedimientos seguidos en forma de juicio en los que se establezca
como regla la oralidad, bastará con que quede constancia de ellos en cualquier medio que dé certeza
de su contenido y del cumplimiento de lo previsto en este párrafo.
[…]
No podrá librarse orden de aprehensión sino por la autoridad judicial y sin que preceda denuncia o
querella de un hecho que la ley señale como delito, sancionado con pena privativa de libertad y obren
datos que establezcan que se ha cometido ese hecho y que exista la probabilidad de que el indiciado lo
cometió o participó en su comisión.
Artículo 19. Ninguna detención ante autoridad judicial podrá exceder del plazo de setenta y dos horas, a
partir de que el indiciado sea puesto a su disposición, sin que se justifique con un auto de vinculación a
proceso en el que se expresará: el delito que se impute al acusado; el lugar, tiempo y circunstancias de
ejecución, así como los datos que establezcan que se ha cometido un hecho que la ley señale como
delito y que exista la probabilidad de que el indiciado lo cometió o participó en su comisión.
Dichos artículos tienen su impacto particularmente en el Derecho Adjetivo Penal que, debido a las
confusiones conceptuales existentes respecto a las figuras sustantivas propias de la teoría del delito
con el anterior sistema, se resuelven con la implementación del nuevo sistema de justicia.
…con la nueva regulación se puso fin a un largo y confuso debate sobre el significado y los elementos
del cuerpo del delito y del tipo penal, para quedar simplemente como requisitos para el libramiento de la
orden de aprehensión y del auto de vinculación a proceso cuando existan elementos que establezcan la
comisión de un hecho que la ley sanciona como delito y la probable responsabilidad del inculpado por
haberlo cometido o participado en su comisión.
Los enunciados de los artículos 16 y 19 de la CPEUM se pueden dividir en tres aspectos: el suceso
ocurrido, la ley penal que lo contempla y la persona responsable. Por ejemplo, si vamos caminando por
la calle y vemos a una persona muerta, estaremos ante un suceso natural, por ejemplo, si su muerte
ocurrió porque le cayó un rayo, o bien, si los indicios apuntan hacía la comisión de un delito de homicidio
y la muerte se puede imputar a otra persona, supuesto en el cual debemos determinar quién lo cometió y
procesarlo para hacerlo responder penalmente.
En este orden de ideas, en el primer nivel de análisis constatamos a través de los sentidos la existencia
de un hecho y realizaremos la labor de abstracción para determinar si los indicios o circunstancias que lo
rodean nos llevan a sospechas o deducir que ello está previsto como delito en la ley. En caso afirmativo,
pasaremos al análisis para determinar quién o quiénes lo cometieron y será durante el proceso penal
cuando se compruebe plenamente su responsabilidad para poderlos condenar (Díaz-Aranda, 2014:
37-38).
Ante ello, la teoría del delito resulta relevante al proporcionar un sistema de análisis para ordenar e
interpretar la norma penal, con el propósito de permitir la determinación de las responsabilidades en
los sujetos entorno a la existencia o no de delito
Para poder determinar si una conducta es delictiva o no es indispensable conocer sus elementos
objetivos, subjetivos y normativos, los cuales corresponden a los sujetos del proceso penal, como es:
Fiscalía (Ministerio Público), asesor jurídico, juez y defensor.
Asimismo se puntualiza que la teoría del delito no cambia para este nuevo sistema de
justicia penal acusatorio y oral.
El Derecho Penal “es el conjunto de normas jurídicas, de Derecho Público Interno, que definen los
delitos y señalan las penas o medidas de seguridad aplicables para lograr la permanencia del orden
social” (Pavón, 1991:17). Para ello, el estudio del Derecho Penal se divide en dos: la parte general y la
parte especial.
1. Especial: Se ocupa del estudio de los delitos y las penas o medidas de seguridad que se
determinan para los mismos.
2. General: Comprende la teoría de la ley, la teoría del delito, la teoría del delincuente y la teoría
de las penas y medidas de seguridad.
Por otra parte, la concepción del Derecho Penal puede partir de dos aspectos: uno objetivo y otro
subjetivo. El primero parte de los supuestos de la ley, mientras que el segundo se deposita en el ius
puniendi ejercitado por el Estado, a través de su facultad para prohibir los delitos e imponer las
sanciones penales correspondiente.
El fundamento jurídico del Derecho Penal se encuentra constitucionalmente en la fracción XXI, del
artículo 73:
a) Las leyes generales que establezcan como mínimo, los tipos penales y sus sanciones en las materias
de secuestro, desaparición forzada de personas, otras formas de privación de la libertad contrarias a la
ley, trata de personas, tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes, así como
electoral.
Las leyes generales contemplarán también la distribución de competencias y las formas de coordinación
entre la federación, las entidades federativas y los municipios.
b) La legislación que establezca los delitos y las faltas contra la federación y las penas y sanciones que
por ellos deban imponerse; así como legislar en materia de delincuencia organizada.
De acuerdo con la concepción anterior, el ius puniendi del Estado mexicano se sostiene en un trípode
consistente en la emisión, aplicación y ejecución de las normas penales. Cuando el Estado ejerce la
facultad de emitir normas penales da origen al llamado Derecho Penal Objetivo, el cual podemos definir
como el sistema de normas contenidas en las leyes emitidas por el Estado para dar a conocer a los
miembros de la sociedad las conductas prohibidas y establecer los requisitos para sancionarlas como
delitos con penas o como injustos con medidas.
El Derecho Penal es algo más que un conjunto o agrupación de normas, es un sistema que implica su
interrelación metodológica de forma jerárquica y congruente para determinar si una conducta es o no
constitutiva de delito (2014:3-4).
La dogmática penal presenta diversos posicionamientos sobre la estructura del delito. Uno de ellos es
la denominada “teoría pentatómica” que define delito como una conducta o hecho, típico, antijurídico,
culpable y punible con su respectivo aspecto negativo.
Conducta
Como lo hemos visto en sesiones anteriores, el delito requiere para su existencia de una serie de
elementos. Entre ellos, podemos distinguir la conducta, que es el primero y el más importante. Sin
ésta, el delito no puede iniciar su trayectoria de vida, que va desde su concepción en la mente
humana, hasta su consumación.
Por su parte, Fernando Castellanos (1997:149) menciona que se trata del “comportamiento humano
voluntario, positivo o negativo, encaminado a un propósito”. De acuerdo con estas definiciones,
podemos concluir que la conducta es el comportamiento humano voluntario (positivo o negativo), que
provoca un resultado (el ilícito penal).
La conducta y el hecho parecieran ser muy similares, no obstante, el contenido mismo de sus
acepciones representan para el mundo del Derecho Penal una diferencia abismal. Por un lado, la
conducta es el elemento objetivo del delito. Por otro, el tipo penal requiere simplemente de la acción u
omisión; el hecho será cuando el cuerpo normativo requiere, además de la acción o la omisión, la
producción de un resultado material unido por nexo causal. De esta manera, la sola conducta configura
el tipo penal cuando se trata de un delito de mera actividad, sea positiva (hacer) o negativa (no hacer).
Igualmente, la conducta será un elemento del hecho cuando el tipo penal requiera necesariamente un
resultado material.
Acción
En el tema jurídico penal, la conducta en tanto elemento objetivo del delito puede manifestarse como
acción, omisión o comisión por omisión. Por acción se entenderá aquella actividad realizada por el
sujeto activo, mediante diversos movimientos corporales, tendientes a cometer una infracción a la ley
y/o a través de diversos instrumentos, como animales o incluso seres humanos, para el logro de su
voluntad. En la acción se integran diversos elementos que le dan sentido, sin ellos no se produciría
efecto jurídico; aunque sí podría producir efectos materiales, pero penalmente no reprochables. Los
elementos que se incluyen en la acción son los siguientes:
Voluntad: Se traduce en el querer por parte del sujeto activo. Intención para cometer un delito.
Actividad: Consiste en el “hacer”. Aquellos movimientos corporales efectivamente encaminados a
la producción de un delito.
Resultado: Consecuencia directa de la voluntad a través de la actividad desplegada por el sujeto
activo y que trae como consecuencia la violación a la norma penal; el fin deseado por el sujeto
activo.
Relación de causalidad: También llamado nexo causal, consiste en la unión de la conducta con
el resultado (que necesariamente deberá ser material; toda vez que en los delitos que no
producen un efecto material no existirá el nexo causal). En otras palabras, la relación de
causalidad o nexo causal es lo que une causa y efecto.
Conducta Resultado
Causa Efecto
Para explicar la relación de causalidad o nexo causal se han elaborado diversas teorías.
Teoría de la equivalencia de las condiciones: Según esta tesis generalizadora de Von Buri,
también conocida como teoría de la conditio sine qua non, todas las condiciones (conductas)
productoras de resultados son equivalentes. Por lo tanto, todas son su causa antes de que
cualquiera de las condiciones sea asociada a las demás. Todas son ineficaces para la producción
del resultado; éste surge por la suma de ellas. Por lo tanto, cada una es causa de toda la
consecuencia y, por ende, con respecto a ésta tienen el mismo valor.
Omisión
Se conoce como omisión a la realización de la conducta típica con abstención de actuar de manera
voluntaria en cuanto a lo que la ley obliga. En otras palabras, es no hacer o dejar de hacer la conducta
que se encuentra marcada en la norma; por lo que esta omisión es constitutiva de delito. De acuerdo
con lo anterior, la omisión puede ser simple o comisión por omisión.
Omisión simple
Conocida también como omisión propia, consiste en no hacer lo que se debe hacer, ya sea de manera
voluntaria o de manera culposa, para acreditar la conducta antisocial. En este caso, no existe un
resultado material.
La norma establece ciertas conductas que se deben restringir y, por lo tanto, no realizar por parte de
las personas, a efecto de evitar resultados materiales graves que también sean constitutivos de delitos.
El hecho de no cumplir la norma y de no evitar estos comportamientos o estas conductas ciertamente
es constitutivo de delito.
Si el particular porta el arma sin el respectivo permiso, está violando la norma y ese
hecho es constitutivo de delito, aunque no cause perjuicio a nadie. Con ello, no se
presenta un resultado material, pues estamos ante la comisión de un delito de peligro,
en el cual la norma intenta prevenir un daño mayor, como homicidio o lesiones.
También conocido como omisión impropia. Se trata de un no hacer voluntario culposo, en el que
efectivamente sí se produce un resultado material y se está infringiendo una norma preceptiva y una
norma prohibitiva.
En este caso, la norma establece una conducta positiva: proveer los alimentos, pero el
obligado (sujeto activo) la desatiende y no hace lo que debe hacer, ocasionando una
situación de peligro para sus hijos, quienes podrán fallecer por la falta de los cuidados
adecuados.
En conclusión, la diferencia básica entre la omisión simple y la comisión por omisión es que en la
omisión simple no existe un resultado material y el delito que se configura será de peligro. Mientras
que en la comisión por omisión, se presentará un resultado material al desatender una conducta de
hacer, que establece la norma penal de manera voluntaria y culposa.
Elementos de la omisión
La voluntad, la inactividad, el resultado y el nexo causal son los elementos de la omisión. Los últimos
dos son los mismos señalados en el caso de la acción, con la única diferencia de que la inactividad es
la parte negativa de la actividad que ya fue mencionada.
Es importante resaltar que en los delitos de omisión simple, por sus características particulares, en las
que no se presenta un resultado material, no se puede hablar de un nexo causal, ya que éste no se
configura.
Por lo que se refiere a la comisión por omisión, en este caso sí se presenta un resultado material por lo
que la acreditación indubitable del nexo causal resulta indispensable para la configuración del delito.
Ausencia de conducta
Es la parte negativa de la conducta que surge en algunos casos, en los que por circunstancias
excepcionales se presenta el hecho constitutivo de delito, pero éste no puede ser considerado como
tal, toda vez que le falta el elemento principal que es la conducta.
Recuerda que a falta de alguno de los elementos del delito, un acto cualquiera no
puede ser considerado como delito.
Existirá ausencia de la conducta en los siguientes casos: vis absoluta, vis maior, actos reflejos, sueño,
sonambulismo e hipnosis.
Vis absoluta: Consiste en la fuerza física exterior irresistible que se ejerce en contra de la voluntad
de una persona para la comisión de un delito. La aparente conducta desarrollada como
consecuencia de esta fuerza exterior irresistible, no puede de ninguna manera ser considerada
como un acto constitutivo de delito por quien lo padece, toda vez que no existe la manifestación de
la voluntad y, por lo tanto, no es una acción en el sentido valorativo del Derecho. Quien así obra,
es un mero instrumento para la comisión de la conducta delictiva. Es indispensable que dichos
actos sean cometidos mediante una fuerza física exterior, irresistible, plenamente acreditada. No
simplemente amedrentado o cohibido, sino forzado de hecho. De lo contrario, estaríamos ante la
presencia de una conducta.
Vis maior: Es la fuerza mayor que a diferencia de la vis absoluta proviene de la naturaleza y, por
ello, no existe el elemento volitivo indispensable para configurar el delito.
Actos reflejos: Son movimientos que de manera involuntaria, realizan algunas personas que
padecen trastornos nerviosos, algunos son sutiles como los llamados popularmente “tics
nerviosos”. Existen otros realmente violentos que pueden provocar que quien los sufre o quien se
encuentre cerca de él pudieran resultar lastimados. En este tipo de situaciones nos encontramos
ante la presencia de una conducta totalmente involuntaria por parte de la persona que padece el
trastorno, la cual en un momento dado, podría llegar a causar lesiones a otra persona o a sí
mismo. Ante la falta de voluntad en el agente, no puede ser tipificado como delito.
Sueño y sonambulismo: En este tipo de casos se presenta un estado de inconsciencia temporal
por parte del sujeto que lo padece, en la cual pudiera llegar a la comisión de un acto penalmente
reprochable. Sin embargo, al igual que en el caso anterior, nos encontramos ante la falta del
elemento de la voluntad y no puede configurarse el delito. Resulta de primordial importancia en
este caso, el poder determinar si efectivamente se está ante una situación de sueño o de
sonambulismo real y sobre todo impredecible, ya que de no ser así, se pudiera dar lugar a una
actio liberae in causa, la cual se configura en el caso de que el activo pudiera predecir las
consecuencias que se darían si se entrega al sueño y no realiza ninguna acción para prevenir el
posible resultado, a sabiendas de que en el sonambulismo no interviene la voluntad y no se
configura el delito.
Hipnosis: En esta figura se presenta, al igual que en las anteriores, un estado alterado de
conciencia temporal en donde la voluntad del sujeto se subyuga a la voluntad de quien practica
dicha hipnosis. Por ello, los actos realizados cuando se encuentra en dicho estado, no pueden ser
considerados delitos. Encontramos que existen varias corrientes que tratan el tema, en el que
aseguran que una persona bajo hipnosis no realizaría una conducta a pesar de la influencia del
hipnotizador si en su estado consciente no fuera capaz de llevarla a cabo. No obstante lo anterior,
para el caso del Derecho Penal, las personas en estado hipnótico no pueden manifestar su
voluntad y se consideran inimputables.
Tipicidad y atipicidad
El tipo penal se refiere a la descripción que realiza la legislación en la materia de una conducta
humana. Será pues la abstracción de la conducta señalada por la legislación y plasmada en la misma;
esta abstracción será además de manera genérica e impersonal. En otras palabras, es la “descripción
que el legislador hace de un delito. Es la abstracción legal de un ilícito penal” (Amuchategui,
2006:164). Por otra parte:
La expresión tipo es usualmente utilizada por la doctrina para aludir a la descripción de una conducta
prohibida realizada por una norma jurídico-penal, en tanto que la tipicidad es entendida como la
característica de una acción de adecuarse a una disposición legislativa (IIJ, 1996).
De esta manera, en el Código (sea éste federal o local) existen dos diferentes tipos penales. Los
primeros contienen todos los elementos del delito ya que hacen referencia clara a la culpabilidad y, por
lo tanto, se trata de una descripción legal de un delito. Los segundos se limitan a formular la conducta
prohibida u ordenada; en este caso no se puede decir que se esté haciendo una descripción del delito
sino solamente se hará de una parte de éste, aunque siempre se hará la descripción del
comportamiento antijurídico. En resumen, el tipo a veces es la descripción legal del delito y, otras, la
descripción del elemento objetivo o comportamiento.
La tipicidad, por otro lado, es uno de los elementos esenciales del delito, sin la cual no es posible su
configuración, a pesar de que en la realidad alguien realice una conducta que afecte efectivamente a
otra persona. En ese caso, no se podrá afirmar que se trata de un delito, ante la inexistencia de
encuadramiento de la conducta de acuerdo a la descripción realizada en la ley. Se estaría ante la
presencia de una conducta atípica, asocial o antisocial, pero nunca ante un delito.
En los juicios del orden criminal queda prohibido imponer, por simple analogía, y aún
por mayoría de razón, pena alguna que no esté decretada por una ley exactamente
aplicable al delito de que se trata.
Es importante hacer notar que cada uno de los tipos penales descritos en la ley cuenta con sus propios
elementos, llamados elementos del tipo, los cuales deberán satisfacerse en su totalidad, de acuerdo a
la abstracción realizada por la legislación, para estar en la posibilidad de asegurar que determinada
conducta concuerda fielmente con el tipo penal y se integre como delito.
La clasificación de los tipos penales reviste un interés relevante, en virtud de que es necesaria para la
identificación de sus rasgos característicos, para diferenciar un delito de otro e, incluso, para resolver
problemas prácticos.
Resulta interesante el encuadrar la conducta del activo en los diferentes principios, ya que en la vida
real existen delitos que son muy fáciles de identificar por las características propias de las conductas
en relación con la descripción que de ellas hace la ley.
En el caso del homicidio: “Comete homicidio quien priva de la vida a otro”. El tipo es
realmente muy claro, pero existen otros en los que en las descripciones
encontramos elementos normativos o subjetivos.
En el caso de robo, por ejemplo, se mencionan términos como, “cosa ajena mueble”.
Aquí se requiere de una valoración cultural y jurídica para determinar qué es una
cosa mueble y qué quiere decir ajena, etcétera.
Los estudiosos del Derecho han desarrollado una serie de clasificaciones de los tipos penales más o
menos uniforme, tal como se presenta a continuación:
Acción
Conducta Simple
Omisión
Comisión por omisión
Lesión: En donde la
conducta del sujeto
activo lesione de manera
directa el bien Ejemplo: Homicidio, robo, violación.
jurídicamente tutelado,
Por el daño: sin importar la forma de
Afectación directa comisión.
o indirecta del
bien Peligro efectivo:
jurídicamente Cuando el bien Ejemplo: Disparo
tutelado Peligro: El bien jurídicamente tutelado de arma de fuego o
establecido en la jurídicamente tutelado es es puesto en un riesgo ataque peligroso.
norma. puesto en riesgo, sin que grave e inminente.
efectivamente haya sido
violentado. La norma
sanciona dicha conducta
en función del riesgo en Presunto: El bien
jurídicamente tutelado por la Ejemplo:
que se pone dicho bien.
norma penal ha sido puesto Abandono de
en un peligro no tan un lesionado.
inminente como el anterior.
Dolosos o intencionales: La
voluntad del sujeto activo
interviene para llevar a cabo la
conducta antisocial. Existe
intención de cometer el delito.
Por la intencionalidad:
Voluntad del agente, donde Culposos o no intencionales: Conocidos
interviene o no la voluntad del también como delitos imprudenciales. Aquéllos en
activo en la comisión del los que la voluntad del agente no se encuentre
delito. Por otra parte, esta presente, pero la conducta efectivamente se
voluntad del activo presenta. Normalmente cometidos por
corresponde con los imprudencia, falta de precaución o impericia.
resultados materiales Solamente punibles en los casos específicamente
obtenidos aunque sean establecidos en la ley.
diferentes a los deseados.
Preterintencionales o
ultraintencionales: El Ejemplo: El caso de
sujeto activo desea un alguien que desea
resultado material típico de lesionar a otra persona
menor intensidad o suministrándole algún
gravedad que el producido, brebaje pero equivoca la
de manera que éste ocurre dosis y le provoca la
por imprudencia en el muerte.
actuar.
Unisubjetivo: Para su
integración se requiere
Por el número de sujetos: solamente de un
De acuerdo a los que sujeto activo.
intervienen en la comisión
de una conducta antisocial.
Plurisubjetivo: Para su
Por ejemplo: Delito de
integración se requerirá
adulterio, delincuencia
forzosamente de la participación
organizada.
de dos o más sujetos activos.
Unisubsistente:
Por ejemplo: El
Requiere de un solo
homicidio.
acto.
Por el número de actos a
realizar el activo para la
configuración del delito.
Plurisubsistente: Requiere de Por ejemplo: Aquellos
dos o más actos por parte del casos en los que la ley
activo para su configuración, de establezca en el tipo
tal suerte que cada uno de los penal el requisito
actos de manera independiente "reiteradamente",
o no configuran delito o "continuamente" o algún
configuran otro diferente. sinónimo.
Instantáneo: Se agota al
momento mismo de presentarse
la conducta antisocial, pues en Ejemplo: El
ese preciso momento se homicidio.
configuran todos los elementos
del delito.
Complementados: Se
forman de un tipo básico o
fundamental, adicionándose
alguna otra conducta que lo Por ejemplo: Del delito de robo,
tenemos el caso del robo en casa
agrava o atenúa. Tienen vida habitación que tiene una pena
propia, a diferencia de los agravada a la del robo.
especiales en los cuales no
es así, pues dependen del
básico.
Es importante hacer notar que todos los delitos deben ser encuadrados en cada una de las categorías
que se han descrito, de tal suerte que podamos determinar de cada una cuál fue la que realmente
sucedió al momento de la comisión.
Aspecto negativo
El aspecto negativo de la tipicidad será la atipicidad, o bien, la ausencia del tipo que ocasiona que una
conducta (sea cual fuere) no puede de ninguna manera ser considerada como delito y, por ello,
carecerá de sanción. Cuando hablamos de atipicidad, estamos hablando de la no adecuación entre la
conducta realizada por el sujeto y los elementos del tipo penal.
Esta falta de adecuación puede deberse a la falta de requisitos establecidos por la norma penal, ya
sea respecto a los medios de ejecución, el objeto material, las condiciones propias del activo o del
pasivo, entre otros.
Como el caso del robo, en el que necesariamente debe recaer en cosa ajena
mueble. En el caso de que la conducta del activo recaiga sobre una cosa ajena
inmueble se podrá considerar atípica con respecto al robo, pero típica sobre el delito
de despojo.
Cuando se trata de la ausencia del tipo, entonces, se tratará de la carencia de la descripción típica de
la conducta en el Código Penal y, por lo tanto, la conducta desplegada será lícita. De esta manera
encontramos que si en la ley no existe una descripción del tipo penal, no podrá nadie ser sancionado
por esa conducta, aunque pareciera que fuera antisocial o reprochable.
Antijuricidad
Los estudiosos del Derecho han intentado definir este concepto. A continuación, se presentan algunas
de las definiciones más aceptadas:
“Calidad de ciertas conductas que no cumplen con lo prescrito por la norma jurídica que las
regula” (IIJ, 1996).
“Elemento del delito en el que la conducta típica contraría la norma jurídica. Es lo contrario a lo
apegado a derecho o juridicidad” (Amuchategui, 2006).
La antijuricidad, a decir del maestro Carrancá y Trujillo, no debe entenderse en estricto sentido
etimológico como lo contrario a derecho. Más bien, debe comprenderse como actuar en contra de los
bienes o valores establecidos para el desarrollo armónico de una sociedad. De tal manera que quien
pone en peligro o daña un bien o valor (como la vida, el patrimonio o la seguridad) está actuando
antijurídicamente.
La antijuricidad se puede dividir en formal y material. Un acto será formalmente antijurídico cuando
implique transgresión a una norma establecida por el Estado. Será materialmente antijurídico en
cuanto signifique contradicción a los intereses colectivos.
No obstante lo anterior, existen algunas conductas consideradas delictivas que, por las circunstancias
propias de la comisión, no son punibles. Éstas se llaman causas de justificación.
Causas de justificación
Las causas de justificación también son conocidas en el medio como eximentes, causas de licitud,
etcétera. No podrán ser penalmente reprochables, atendiendo a las circunstancias propias en las que
fueron ejecutadas.
Es importante no confundir las causas de justificación con otras eximentes, ya que existe una
diferencia de fondo entre ellas en función del elemento del delito que pretenden anular.
Consentimiento: En aspectos penales no es una tarea fácil poder determinar en qué casos es
válido y en cuáles no es admisible, ya que la norma penal protege al bien jurídico tutelado y, por
ende, al bien social. Pero en determinados casos, el interés social consiste en proteger intereses
particulares, por lo que en estos casos es dable el consentimiento.
La norma penal persigue dos fines: el castigo al sujeto por la acción ejecutada y la reparación del
daño. El primero previene la norma en favor de la sociedad y la segunda protege los intereses
propios del ofendido para que se le restituya en sus propiedades o posesiones, o bien, se le
restituyan gastos, cosas, etcétera. Por lo que el consentimiento podrá operar, por ejemplo, en el
caso de una persona que autoriza para que se destruya una construcción de su propiedad.
Interés preponderante: Se presenta en los casos en los que existen dos bienes jurídicos tutelados,
pero solamente es posible salvar uno de ellos y se requerirá sacrificar el otro.
La legítima defensa
y alcances. Es mal llamada defensa propia, ya que no se refiere exclusivamente a la defensa del
agredido o su familia, bienes y posesiones, sino a aquellos a los que tenga obligación de salvaguardar.
En el caso de la legítima defensa, el Código Penal para el Distrito Federal establece en su artículo 29,
fracción B, inciso I:
Se repela una agresión real, actual o inminente y sin derecho, en defensa de bienes jurídicos propios o
ajenos, siempre que exista necesidad de la defensa empleada y no medie provocación dolosa suficiente
e inmediata por parte del agredido o de su defensor.
Es importante hacer notar que la norma establece “bienes propios o ajenos”, lo que da lugar a
determinar cuáles son los bienes ajenos que se encuentran comprendidos en esta permisibilidad que
hace la norma penal; ciertamente se tratará de aquellos bienes ajenos que han sido confiados a la
responsabilidad del agredido y, por lo tanto, tenga la obligación de proteger. Por ello, no todos los
bienes ajenos se encuentran comprendidos en la descripción legal.
La legítima defensa cuenta con los siguientes elementos para poder configurarse:
Repeler: Este elemento significa rechazar o evitar algo; implica que quien sufra la agresión podrá
ejercer la fuerza apropiada para impedir que el bien jurídico bajo su tutela no sufra menoscabo
alguno siempre y cuando no haya mediado provocación y, por tanto, quedará protegido por la
figura de la legítima defensa.
Agresión: Este segundo elemento consiste en atacar, acometer; es un acto mediante el cual se
daña o se pretende dañar a alguien. Es actuar en contra de alguien con la intención de lesionar
sus bienes jurídicos. Debe ser real, actual e inminente.
- Real: Que la agresión sea efectivamente cometida por un sujeto en contra del pasivo, que
esta agresión no sea presunta o producto de la imaginación.
- Actual: Significa que la repulsión a la agresión se dé en el mismo momento en el que está
siendo producida la agresión ya que de lo contrario no se podrá considerar legítima defensa
y se configuraría un delito diverso en contra del agredido.
- Inminente: Quiere decir que la agresión, si no es actual, sea muy próxima, que esté en vías
de ejecución y que definitivamente sea real.
Sin derecho por parte del agresor: De lo contrario no se configura la legítima defensa. En este
elemento es necesario distinguir si efectivamente no existe ningún derecho por parte del agresor,
ya que se presentan situaciones en las que no es tal, sino más bien el ejercicio de un derecho.
Defensa de bienes jurídicos propios o ajenos: La norma penal no restringe los bienes a
determinada categoría, sino que lo deja abierto a cualquier bien jurídico, por lo que es permisible
su defensa, ya mencionábamos en párrafos anteriores, que se consideran bienes ajenos.
Necesidad de defensa: Significa que a falta de protección por parte del Estado al momento de la
agresión, el agredido podrá realizar la defensa de los bienes jurídicos de propia mano, utilizando la
fuerza de manera proporcional a los posibles daños que se pretenda causar.
Racionalidad de los medios empleados: Deberán ser proporcionales al daño que se pretenda
infringir en sus bienes jurídicos, sin excederse. De ser así, la legítima defensa que lo protegería,
se volvería en su contra, configurándose un exceso de legítima defensa.
Sin mediar provocación: Es indispensable que no haya habido ningún tipo de provocación por
parte del agredido o el tercero a quien se defiende en contra del agresor, ya que de ser así no
habría defensa sino ataque.
Estado de necesidad
La regla general establece que si se tienen dos bienes jurídicos, pero solamente uno de ellos se puede
conservar, será necesario sacrificar el otro. El bien jurídico sacrificado deberá de ser de menor valor.
En caso de que ambos tengan el mismo valor, se escogerá de entre ellos el más conveniente o el que
tenga mayor probabilidad de sobrevivir, considerando que al hablar de valor, no nos estamos refiriendo
al valor económico.
El caso de un barco en el que se hace necesario tirar carga al mar para salvar el
barco o a la tripulación. El bien jurídico de menor valor será la carga y el de mayor
valor, la vida de los marineros. La figura jurídica con la que se denomina esta acción
se llama echazón.
Peligro: Debiendo existir amenaza de que alguno de los bienes jurídicos se encuentre en riesgo
real, actual o inminente de sufrir un daño o desaparecer. Éste no debe haberlo ocasionado
dolosamente el agente: Ciertamente el peligro debe ser exterior a los titulares de los bienes
jurídicos que se encuentran en peligro y este peligro no puede haber sido ocasionado por ninguno
de ellos de manera premeditada. Asimismo, el peligro debe existir sobre bienes jurídicos propios o
ajenos: La legislación no precisa qué tipo o clase de bienes son los que deberán encontrarse en
peligro ni específica condición alguna, por lo que queda totalmente abierto a cualquier posibilidad.
Causar un daño: El daño se causará a uno de los bienes con la finalidad de salvaguardar el otro
bien, sea propio o ajeno, por lo que el daño provocado carecerá de antijuricidad.
Que el agente no tenga el deber jurídico de afrontar el peligro: Será preciso que el agente no
tenga la obligación legal de proteger o salvaguardar el bien jurídico que se encuentra en peligro.
De ser así, se tratará de otra causa de justificación pero no de ésta.
Que no exista otro medio practicable y menos perjudicial: Un requisito indispensable es que el
agente no tenga otra alternativa para solventar el peligro que el de causar un daño a otro bien
jurídico, ya que de existir alguna otra forma de proteger el bien que se afecte se estaría
incurriendo en la comisión de un delito, toda vez que no se tendría que haber afectado el segundo
bien.
La propia ley establece que una persona que se encuentre en estado de extrema
necesidad podrá apoderarse sin engaño ni violencia de lo que requiera para
sobrevivir y no merecerá pena alguna. Este caso se entiende, por la necesidad
apremiante de alimentos o medicinas. Sin embargo, el Código no lo limita, por lo
que queda abierto a cualquier necesidad.
Ejercicio de un derecho
En este caso no se está ante una agresión o el peligro de sufrir un menoscabo en algún bien jurídico.
Esta figura se refiere a la acción realizada para cumplir con el ejercicio de un derecho, que la propia
norma jurídica establece y en cuyo ejercicio resulta dañado algún bien jurídico, sea propio o ajeno.
Como regla indispensable se requiere que quien realice la afectación al bien jurídico de un tercero, sea
legítimamente poseedor del derecho, o su legítimo representante. Por otra parte, se requiere que no
sea posible ejercer este derecho de alguna otra manera que no afecte bienes jurídicos de terceros.
Cumplimiento de un deber
Este caso encierra dificultades específicas diferentes a las anteriores causas de justificación, ya que es
común que los miembros de los cuerpos de seguridad o las fuerzas armadas en el ejercicio de sus
funciones causen daños a bienes jurídicos ajenos por causas propias de la función que desarrollan.
Para encuadrar esta causa de justificación, será necesario determinar exactamente cuáles eran los
deberes que el agente tenía que cumplir y cuáles los procedimientos o protocolos para hacerlo, a
efecto de poder determinar si se está ante la figura analizada o si existe un exceso.
Podemos mencionar un caso que sucedió hace algunos años en el Hospital Naval de
la Ciudad de México. Una noche, un grupo de marinos estaban resguardando la
puerta de acceso al hospital, cuando en un momento dado, un automóvil ingresa sin
hacer alto en la puerta principal, pasando a toda velocidad hacia el interior,
destrozando la barrera de contención. El encargado de la seguridad ordena a uno de
los marinos que lo detenga, por lo que éste apunta su arma de cargo y efectúa una
detonación matando a quien conducía.
La orden recibida por el marino era la de detener al vehículo y de acuerdo a los protocolos militares,
debe utilizar su arma como último recurso. La realidad es que el marino que disparó no tiene
responsabilidad al haber obedecido una orden legítima de un superior, sino será quien emitió la orden
quien deberá responder en caso de que se configure un delito.
Como en los casos anteriores, para la configuración del delito será necesario que la acción tomada
resulte en el daño a un bien jurídico ajeno, sea proporcional a las circunstancias para no caer en un
exceso y no medie provocación dolosa.
Esta causa de justificación se presenta cuando el titular del bien jurídico que sufrirá algún daño, o su
legítimo representante, autorizan expresa o tácitamente su menoscabo o destrucción, sin que exista
responsabilidad para quien realiza la acción.
Una persona que contrata un albañil para que realice una remodelación y se requiere
la destrucción de una parte de la construcción original. Al existir la autorización tácita
de destruir una parte de la construcción, no es punible.
Como podemos observar, no todas las conductas que se encuentran descritas como delito en la norma
penal, son punibles en todos los casos. Esto siempre que existan causas razonables y sean éstas
ajustadas a los elementos establecidos en la legislación para la protección de los sujetos que las
realicen.
Estas causas de justificación resultan indispensables para proteger bienes jurídicos, que de manera
injustificada se pretendan lesionar o destruir, permitiendo a sus legítimos titulares proteger en casos
extraordinarios y de extrema urgencia, atendiendo a que los medios utilizados en su protección, sean
razonables y no incurriendo en excesos.
Cierre
Cierre
Fuente: Flaticon
Respecto a los elementos positivos y negativos tratados, es importante resaltar que de su análisis se
determina la existencia o no del hecho punible; de ahí a que esta teoría que los trata continúe vigente
hasta nuestros días con la implementación del nuevo Sistema de Justicia Acusatorio y Oral.
Fuentes de consulta
Fuentes de consulta
Fuente: Flaticon
Amuchategui, G. (2003). Derecho Penal (2ª ed.). México: Oxford University Press.
Amuchategui, G. (2006). Diccionario de Derecho Penal (2ª ed.) México: Oxford University Press.
Carrancá y Trujillo, R. (2014). Derecho Penal Mexicano. Parte general (24ª ed.). México: Porrúa.
Castellanos, F. (1997). Lineamientos elementales de Derecho Penal (34ª ed.). México: Porrúa.
Díaz-Aranda, E. (2014). Lecciones de Derecho Penal. Para el nuevo sistema de justicia en México.
México: UNAM.
Instituto de Investigaciones Jurídicas (IIJ) (1996). Diccionario jurídico mexicano (9ª ed.). México:
Porrúa / UNAM.
López, E. (2013). Teoría del delito y de la ley penal (3ª ed.). México: Porrúa.
Pavón, F. (1991). Derecho Penal Mexicano. México: Porrúa.
Reynoso, R. (2015). Teoría general del delito (8ª ed.). México: Porrúa.
Silva, J. A. (2003). Derecho Procesal Penal (2ª ed.). México: Oxford University Press.
Vela, S. (1985). Culpabilidad e inculpabilidad. Teoría del delito. México: Trillas.
Legislación
Módulo 5
Fundamentos del delito y los delitos
en particular
Unidad 2
Características y elementos del delito
Sesión 5
Los elementos del injusto penal II
Texto de apoyo
Índice
Presentación .......................................................................................................................................... 3
Imputabilidad ......................................................................................................................................... 4
Acciones liberae in causa ................................................................................................................... 4
Inimputabilidad....................................................................................................................................... 5
Culpabilidad ........................................................................................................................................... 8
Dolo ................................................................................................................................................. 10
Culpa ............................................................................................................................................... 11
Inculpabilidad ....................................................................................................................................... 14
El error ............................................................................................................................................. 14
Punibilidad ........................................................................................................................................... 18
Variación de la pena ..................................................................................................................... 19
Excusas absolutorias .................................................................................................................... 21
Cierre ................................................................................................................................................... 22
Fuentes de consulta ............................................................................................................................ 22
Presentación
En esta sesión concluirás el estudio de los elementos del delito, tanto positivos como negativos,
analizando la imputabilidad y su elemento negativo: la inimputabilidad, para determinar si un sujeto es
penalmente responsable de sus actos o si se encuentra protegido por la norma, a efecto de no ser
sancionado penalmente.
Asimismo, estudiarás la culpabilidad, entendida como el juicio de reproche que se dirige en contra del
sujeto activo del delito por haber lesionado o puesto en peligro un bien jurídico tutelado, además de su
elemento negativo la inculpabilidad que se presenta en circunstancias extraordinarias previstas en la
norma penal como es el caso de la ignorancia o el error que pueden constituir causas de inculpabilidad
en razón de que el autor del hecho tiene un conocimiento equivocado de la antijuricidad de su
conducta.
Imputabilidad
Es un presupuesto de la culpabilidad. Por lo tanto, para que un sujeto pueda ser considerado culpable
de un acto cometido, es necesario que éste sea imputable. De acuerdo con Pimentel (2009), la palabra
imputar proviene del latín impotatum, que significa “poner en cuenta, atribuir, imputar, dar, asignar”. El
Instituto de Investigaciones Jurídicas (1996), plantea que el término significa: “Capacidad,
condicionada por la madurez y salud mentales, de comprender el carácter antijurídico de la propia
acción u omisión y de determinarse de acuerdo a esa comprensión”. Por otra parte, Castellanos
(1997:218) menciona que es la “capacidad de entender y querer en el campo del Derecho Penal”.
De acuerdo con las definiciones anteriores, podemos determinar que la imputabilidad será la
capacidad de querer y entender, que posee un sujeto de acuerdo a la madurez y a la salud mental con
que cuenta al momento de desplegar cierta conducta. Dicho de otra manera, es reunir las condiciones
tanto físicas como psíquicas que permitan al sujeto comportarse conforme a la norma.
La imputabilidad deberá existir al momento de cometer la acción sancionada por la norma penal para
que ésta sea reclamable al sujeto activo y, por tanto, le sea reprochable. No obstante, hay casos en los
que el sujeto, de manera voluntaria o culposamente, se coloca en un estado de inimputabilidad, a
efecto de que al cometer el hecho no sea imputable y, entonces, la conducta desplegada no le sea
reprochable. Sin embargo, en estos casos subsiste la imputabilidad. Este tipo de conductas se llaman
acciones liberae in causa (libres en su causa) que, sin embargo, sí son determinadas en cuanto a su
efecto.
Una persona desea cometer homicidio, para lo cual decide ingerir pastillas
psicotrópicas para no ser perseguido por la norma penal, así, alega a su favor el no
encontrarse lúcida en su comisión y, por lo tanto, no tener la capacidad de entender
y querer.
La norma penal, previniendo este tipo de actos de los sujetos activos, señala que si el estado se
procura involuntariamente o por imprudencia, siendo previsible el resultado delictuoso, el activo será
fundadamente imputable.
De esta manera, queda perfectamente claro que si un sujeto pretende burlar la acción de la justicia,
colocándose premeditadamente en un estado mental que configure una inimputabilidad, ésta será
descartada por el juzgador y se le impondrá la penalidad marcada en el código. En algunas
legislaciones, lejos de excluir la responsabilidad, se considera como agravante en el delito realizado.
Inimputabilidad
Nuestros códigos realmente no brindan una descripción del concepto de imputabilidad, pero
mencionan su parte negativa que es la inimputabilidad. Sin embargo, de acuerdo a lo tratado sobre la
imputabilidad como capacidad de querer y entender, se tiene que la inimputabilidad será la falta de
dicha capacidad. Por lo cual, las causas de inimputabilidad serán las siguientes: trastorno mental,
desarrollo intelectual retardado, miedo grave y la minoría de edad.
Trastorno mental: Cualquier perturbación de las facultades psíquicas del sujeto, las cuales le
impidan comprender la ilicitud de un hecho o conducirse acorde con esa comprensión.
En el caso del Código Penal para el Distrito Federal, se prevén dichos casos en su artículo 62,
señalando lo siguiente:
En el caso de que la inimputabilidad sea permanente [...] el juzgador dispondrá la medida de tratamiento
aplicable, ya sea en internamiento o en libertad, previo el procedimiento penal respectivo. En el primer
caso, el inimputable será internado en la institución correspondiente para su tratamiento, durante el
tiempo que sea necesario para su curación.
Por otro lado, “si se trata de trastorno mental transitorio se aplicará la medida a que se refiere el
párrafo anterior si lo requiere, en caso contrario, se le pondrá en absoluta libertad”.
Como se puede apreciar, en ambos casos existe previsión y en ninguno de ellos se aplicará pena
alguna, sino que serán enviados para su atención médica.
Miedo grave: Se trata de una condición interna del sujeto que lo lleva a tal grado psicológico que le
nubla la razón, quedando momentáneamente perturbado de sus facultades de juicio y decisión. Es
importante no confundir el miedo grave con el temor fundado, ya que entre ambos existen
diferencias de fondo: el primero es una causa de inimputabilidad, mientras el segundo será causa
de inculpabilidad.
capacidad o aptitud psicológica. Por otro lado, el temor fundado encuentra su origen en procesos
materiales, es de carácter externo y el proceso de reacción es consciente.
Minoría de edad: En la norma penal se establecen como penalmente responsables todos los
mayores de 18 años. Esto no quiere decir que una persona menor de edad no pueda cometer un
acto tipificado por la ley como delito, así como tampoco quiere decir que sean inimputables. Si
bien es cierto que no son penadas sus conductas, también es cierto que la consecuencia por la
comisión de una conducta antisocial, es la aplicación de una medida de tratamiento. Ejemplos de
lo anterior se presentan todos los días, con la diferencia en que el tratamiento dispensado a un
menor de edad no es el mismo que el de un adulto.
En el caso de niños o niñas menores de doce años de edad que realicen alguna de
las conductas tipificadas como delito, se procederá a realizar la tutela judicial,
quedando su caso bajo la supervisión de un juez de lo familiar, quien dictará todas
las medidas necesarias para su reintegración familiar, en caso de ser posible y no
implique un riesgo para el menor.
No obstante, nos encontramos con el problema de que alguien realice una conducta antisocial
tipificada como delito siendo adolescente, pero sea detenido una vez cumplida la mayoría de edad. En
este caso, la misma Ley de Justicia para Adolescentes prevé que ésta será aplicable a quienes hayan
cumplido hasta veinticinco años, aunque la conducta antisocial la hayan cometido siendo
adolescentes. A éstos, la propia ley los identifica con el término adulto joven. Es decir, seguirán siendo
tratados legalmente como adolescentes, aunque ya no lo sean. Esto en razón del tiempo en que
cometieron la conducta antisocial.
En ningún caso un adolecente podrá ser procesado como adulto ni se le podrán aplicar las penas
previstas para los adultos, así como tampoco podrá cumplir la medida cautelar impuesta en lugares
donde se encuentren internos adultos. Los adolescentes deberán ser separados por edades y sexo.
Si bien es cierto, un adolescente que ha cometido una conducta antisocial no podrá ser tratado como
un adulto y, también, se le debe instruir un procedimiento judicial (dada la judicialización del sistema
para adolescentes), en el que se resuelva su responsabilidad o no en la conducta atribuida, pues
existen instituciones especializadas, desde Ministerios Públicos hasta Jueces de Ejecución y Vigilancia
para ellos. Igualmente, el lugar donde cumplen la medida de tratamiento (que puede ser en
internamiento) será distinto al destinado para los adultos.
Por otra parte, a cualquier adolescente que por algún motivo haya permanecido retenido en un centro
para adultos se le deberá mantener separado de la población, dictándosele medidas de tratamiento
psicológico especializadas, antes de unirlo al resto de la población.
Como podemos apreciar, los menores de edad que han infringido la norma penal efectivamente
podrán ser sujetos de sanción diferenciada de los adultos, que garantice su reinserción al núcleo
familiar y social.
Culpabilidad
El término deriva del latín, culpabilis; aplica a “quien se puede echar o echa la culpa. Delincuente
responsable de un delito” (IIJ, 1996).
De acuerdo con Vela (1985:337), “la culpabilidad es elemento subjetivo del delito y el eslabón que
asocia lo material del acontecimiento típico y antijurídico con la subjetividad del autor de la conducta”.
Por lo tanto, encontramos que la culpabilidad será el nexo intelectual y emocional que liga al sujeto con
el acto. En otras palabras, es el nexo entre la voluntad y el conocimiento (entender y querer) de un
determinado hecho, con la conducta realizada.
Durante la historia del Derecho, el tema de la culpabilidad ha sido ampliamente estudiado por los
doctrinistas y se han desarrollado infinidad de teorías de las más diversas índoles. No fue sino hasta
mediados del siglo XIX, con Merkel y Blinding, que nacen teorías más o menos similares a las que
actualmente nos rigen.
La dogmática jurídico-penal moderna iniciada por Franz von Liszt alrededor del año 1881 es en donde
encontramos dos grandes planteamientos o teorías sobre la culpabilidad que han sobrevivido hasta
nuestros días: la teoría psicológica y la teoría normativa.
De acuerdo con el Código Penal, las conductas consideradas antisociales desplegadas por el agente
solamente serán punibles si se actúa con dolo o culpa. Sin embargo, el mismo código no aclara qué se
entiende por estas figuras, por lo que será necesario acudir al Código Penal Federal, que en su
artículo 9º establece una descripción de ellas:
Obra dolosamente el que, conociendo los elementos del tipo penal, o previendo como posible el
resultado típico, quiere o acepta la realización del hecho descrito por la ley…
Obra culposamente el que produce el resultado típico, que no previó siendo previsible o previó
confiando en que no se produciría, en virtud de la violación a un deber de cuidado, que debía y podía
observar según las circunstancias y condiciones personales.
Dolo
Consiste en la voluntad consciente del agente hacia la ejecución de un hecho considerado delictuoso.
También es conocido como delito intencional o delito doloso. De éstos, existen diferentes clases o
especies: directo, indirecto o eventual, genérico, específico e indeterminado.
Dolo directo: El sujeto desea la obtención de un resultado típico y lo consigue. Existe identidad
entre la intención y el resultado. Por ejemplo, cuando alguien quiere robar y lo consigue.
Dolo indirecto o eventual: También conocido como dolo de consecuencia necesaria. En el cual el
sujeto desea cometer un acto delictivo, a sabiendas de que se podría provocar otro resultado
también tipificado como delito, adicional al hecho principal a conseguir.
El caso de un sujeto que para matar a una persona que viaja en automóvil, le
descompone los frenos provocando así un accidente, a sabiendas de que su víctima
viaja con otras personas, siendo probable que éstas fallezcan o resulten lesionadas y,
no obstante, decide efectuar el hecho.
El caso de una persona inconforme con el Estado por alguna causa política, que
decide lanzar una bomba durante una protesta a sabiendas del daño a provocar, pero
que no tiene la intención de causar alguno en lo particular.
Culpa
En el Derecho Romano consistía en un hecho u omisión imputable al deudor, pero sin intención de
dañar al acreedor. En este sentido, la culpa se dividía en grave o lata y leve, siendo la grave
equiparada por sus características con el dolo. En relación con lo anterior, actualmente se señala
como un resultado típico sancionado por la norma penal, pero habiéndose producido sin la intención
de delinquir del sujeto. No interviene la voluntad, aunque sí el resultado.
Los delitos culposos, también llamados imprudenciales o no intencionales, son el producto de la falta
de precaución, la imprudencia, la falta de pericia, entre otros factores, donde el resultado típico pudo
haber sido previsto o, previéndolo el sujeto, éste haya confiado en que no se produciría.
Existen dos clases de culpa de acuerdo a las condiciones propias del sujeto que realiza la acción:
1. Culpa consciente: También llamada con previsión o con representación. Será en la que el agente
pretende realizar una conducta capaz de preverse, no teniendo la intención de alcanzarla, la cual
no obstante, decide realizar esperando que el resultado no se produzca.
2. Culpa inconsciente: También llamada culpa sin previsión o sin representación. Se presenta
cuando el sujeto no prevé el resultado de determinada acción realizada, ya que no piensa que se
produzca algún resultado.
En el caso de los delitos culposos, ciertamente existe una penalidad aplicable a ellos, la cual será
disminuida conforme a la penalidad del mismo delito al cometerse con dolo. La razón de que sean
penados aunque no exista la voluntad de delinquir radica en la obligación que marca la norma de
conducirse con previsión y cuidado.
No todos los delitos admiten la figura de la culpa ya que, por la forma específica que
establece la norma penal para su configuración o ejecución, será necesaria la
voluntad.
Como ejemplo podemos mencionar el caso del homicidio que se establece dentro del tipo penal:
“comete homicidio quien priva de la vida a otro”. En él se deja totalmente libre la forma de ejecución,
por lo que será doloso si existe la intención de cometerlo. Por ejemplo, cuando se atropella a una
persona sin que medie la voluntad de quien conducía el automóvil.
En el caso del robo no puede presentarse la culpa, ya que el mismo tipo penal no lo permite, al exigir
una conducta positiva por parte del activo: “el que se apodere de una cosa ajena mueble sin derecho y
sin autorización”. Se requiere que el activo se apodere, es decir, realice una conducta. Por lo tanto,
habrá voluntad de delinquir.
En los delitos culposos, sí se configura el tipo penal, ya que efectivamente existe un resultado típico.
Sin embargo, falta un elemento indispensable: la voluntad del agente, sin la cual no es posible la
configuración del ilícito y, por lo tanto, la sanción.
No obstante lo anterior, no se debe olvidar que la norma penal persigue dos fines: el primero será
sancionar a quien infrinja la ley penal y, el segundo, la reparación del daño causado. La reparación del
daño como su nombre lo indica se refiere a resarcir de manera económica al ofendido, el monto de los
daños causados a su patrimonio o a su persona, de tal suerte que pueda solventar los gastos de
reparaciones, servicios médicos, medicinas, entre otros. Es importante hacer notar que la reparación
del daño es preferente al pago de cualquier otra sanción u obligación contraída posterior a la comisión
del delito, a excepción de las pensiones alimenticias y compromisos laborales.
Como ejemplo podemos mencionar el caso de un taxista que con motivo de algún acontecimiento, deja
de trabajar por 15 días. La reparación del daño le garantizará la reparación del vehículo, gastos
médicos, entre otros. Por su parte, los daños y perjuicios le resarcirán el dinero no ganado con el
trabajo diario en el taxi por esos 15 días. La reparación del daño se establecerá de oficio por el juez
penal y los daños y perjuicios se resolverán a petición de parte por la vía civil.
Inculpabilidad
El error
Se divide en error de derecho y error de hecho. El error de derecho no produce efecto de eximente,
toda vez que el desconocimiento de la ley no implica su no cumplimiento o no dispensa su
incumplimiento, por lo que el activo es penalmente responsable, aunque no conozca el contenido de la
ley.
Eximentes putativas
Son presentadas cuando el sujeto cree, por un error esencial de hecho, que se encuentra amparado
por una circunstancia justificativa, cuando no es así.
Legítima defensa putativa: Cuando un sujeto considera por un error esencial invencible de hecho
que se encuentra bajo peligro real, actual o inminente y reacciona de acuerdo a esta falsa
creencia. Como por ejemplo, el caso de una persona que considera estar bajo amenaza de muerte
porque otra persona le está apuntando con un arma de juguete, que a simple vista se aprecia
como real y el amenazado reacciona matando a su supuesto agresor.
Legítima defensa putativa recíproca: Se configura cuando dos personas por un error esencial
invencible de hecho se encuentran ante la creencia de encontrarse ante una agresión injusta y
cada uno de ellos reacciona defendiéndose cuando la realidad es que ninguno de los dos estaba
bajo ninguna amenaza.
Legítima defensa real contra legítima defensa putativa: Conducta típica, resultante de obrar en
legítima defensa real, contra quien actúa en legítima defensa putativa. En este caso estaremos
ante dos resultados típicos y dos excluyentes de responsabilidad. El primero configura una causa
de justificación y, el segundo, una de inculpabilidad.
Estado de necesidad putativo: Se presenta cuando una persona por error esencial invencible de
hecho considera que se encuentra ante un estado de necesidad cuando realmente no es así.
Cumplimiento de un deber putativo: El error esencial invencible de hecho se presenta por la falsa
creencia de un sujeto que considera estar obrando lícitamente en el cumplimiento de un deber que
realmente no tiene.
Ejercicio de un derecho putativo: Se configura cuando por un error esencial invencible de hecho,
una persona considera que se encuentra obrando bajo la protección de un derecho que la norma
le otorga, cuando realmente por una mala interpretación de la misma, no es titular de tal derecho,
ante la inexistencia de tal derecho o por que el titular es alguien más pero no la persona en
cuestión.
Temor fundado
Obedece a una causa externa al sujeto. Encuentra su origen en procesos materiales y su reacción es
de manera consciente. El sujeto considera que se encuentra ante una situación de extremo peligro, por
lo que entra en un estado tal que le nubla el entendimiento y reacciona en consecuencia. Se considera
en este caso la coacción de la voluntad por un agente externo al sujeto.
Por tanto, existen diferencias reales de fondo entre ambas ya que es común y muy
factible que se le tenga temor fundado al proceder de una persona, sin que exista
miedo a esa conducta. Por ejemplo, se puede tener temor fundado de que la esposa
de un sujeto se moleste con sus amigos por llevárselo a un partido de futbol, pero los
amigos no le tienen ningún miedo a la esposa de su amigo.
Caso fortuito
Se presenta al causar un daño por mero accidente, es decir, sin tener el agente la voluntad ni intención
de causarlo, al realizar un acto totalmente lícito, con todas las precauciones que el caso amerita.
Punibilidad
Cuando se despliega una conducta considerada por el Código como delito, será necesario que el
mismo establezca condiciones a través de las cuales el Estado la reprima y establezca un castigo para
el individuo penalmente responsable.
Como se ha visto, para que un sujeto sea considerado penalmente responsable de una conducta
típica, primero deberá analizarse su capacidad de imputabilidad, es decir, “ser capaz ante el Derecho”
y posteriormente establecer su culpabilidad, mediante los elementos que componen o integran cada
uno de estos conceptos. Como resultado de la conducta desplegada y las condiciones propias del
sujeto y la descripción que de dicha conducta realiza el código (tipicidad), se obtiene la punibilidad de
dicha conducta antisocial.
De acuerdo con Castellanos (1997), “la punibilidad consiste en el merecimiento de una pena en
función de la realización de cierta conducta”. Por otra parte, según Amuchategui (2006), es la
“amenaza que el legislador dirige a los destinatarios de la norma. Consiste en el señalamiento de una
pena, derivada de la comisión de un delito previsto en la ley”. Por lo tanto, un comportamiento es
punible cuando se hace acreedor a la pena. El Estado, que se encuentra investido de poder de
imperio, en ejercicio del ius punendi tendrá la obligación de imponer las sanciones que la legislación
penal señala. Incluso mediante el uso de la fuerza de ser necesario, a efecto de garantizar el Estado
de derecho.
El merecimiento de penas.
La conminación estatal de imposición de sanciones si se acreditan los presupuestos legales.
Aplicación fáctica de las penas señaladas en la ley.
2. Pena: Restricción o privación de derechos impuesto al autor de un delito. Implica un castigo para
el delincuente y una protección para la sociedad.
3. Sanción: De manera genérica, se utiliza como sinónimo de pena, sin embargo, propiamente se
refiere a otras ramas del Derecho, llegando a ser castigo impuesto por haber quebrantado una
disposición legal no penal, principalmente en asuntos administrativos, civiles o mercantiles.
En la doctrina encontramos diversos criterios respecto a la punibilidad, en los que algunos autores la
consideran elemento del delito y, otros tantos, consecuencia del mismo. Consideramos que la
punibilidad es un elemento del delito, pero también una consecuencia del mismo, toda vez que se
requiere que en cualquier conducta antisocial tipificada por la ley penal como delito se imponga una
pena directamente proporcional al daño causado. De lo contrario, la ley penal sería letra muerta, libre
al arbitrio del sujeto (si la respeta o no), pues no habría una pena implícita en el reproche social hacia
el transgresor.
Variación de la pena
La Constitución, en su artículo 14, se establece que “en los juicios del orden criminal queda prohibido
imponer, por simple analogía, y aún por mayoría de razón, pena alguna que no esté decretada por una
ley exactamente aplicable al delito de que se trata”.
Este principio se puede interpretar desde dos posturas distintas. En primer lugar, que una pena
solamente podrá ser aplicada a un sujeto transgresor de la ley penal si se encuentra específicamente
establecida en alguna ley, código, reglamento, etcétera, exactamente aplicable al caso concreto de la
conducta desplegada por el agente.
En segundo lugar, se debe interpretar que a cada justiciable se aplique dicha pena, tomando en cuenta
las condiciones específicas del sujeto y la forma, así como la manera de acontecer los hechos
constitutivos de delito; por lo que el juzgador deberá decidir la pena a aplicar individualmente y jamás
de forma colectiva, aunque el delito se haya perpetrado de manera similar.
Como podemos observar, en la punibilidad de cada delito se menciona en el Código Penal un mínimo
y un máximo de la pena a aplicar, como por ejemplo en el artículo 123 para el caso de homicidio
simple intencional: “Al que prive de la vida a otro, se le impondrá de ocho a veinte años de prisión”, lo
cual quiere decir que el juzgador no podrá imponer menos de ocho años, pero tampoco más de veinte.
La razón por la que existe un mínimo y un máximo radica en brindar seguridad jurídica para que los
jueces no actúen de manera discrecional, imponiendo penas irrisorias o extremadamente estrictas,
pues éstas se encontrarán dentro de un rango razonable que en la legislación se ha considerado
prudente en la aplicación de cada delito. Con base en lo anterior, el juzgador podrá decidir entre este
rango de penas, de acuerdo a tres principios que la misma ley establece:
1. Arbitrio judicial: Las consideraciones que el juzgador deberá tomar en cuenta para la imposición
más justa de la pena serán, entre otras, la naturaleza de la acción u omisión empleadas para
ejecutar el delito, la magnitud del daño causado al bien jurídico tutelado o el peligro en el que éste
fue colocado, las circunstancias de tiempo, lugar, modo y ocasión del hecho realizado, la forma y
grado de intervención del agente, los vínculos de parentesco, amistad o relación entre el activo y
el pasivo, la edad y nivel de educación, las costumbres, condiciones sociales, entre otras. Todo lo
anterior será con la finalidad de dar puntual cumplimiento al principio de individualización de la
pena, como se encuentra en el artículo 14 constitucional.
2. Circunstancias atenuantes: Serán las establecidas en la ley penal que, de acuerdo a las
condiciones propias de la ejecución de la conducta y el resultado obtenido, puedan considerarse
en la disminución de la pena, de manera tal que hagan presumir que la peligrosidad del acto no
fue sumamente dañino a la sociedad.
3. Circunstancias agravantes: Serán aquéllas en las que dentro de la legislación penal se considere
que el daño social es tal que requieren una penalidad mayor.
Excusas absolutorias
Son aquellos casos en los que efectivamente sí se ha cometido un delito, pero que por razones
señaladas en la legislación, se considera de suma importancia permitir que se carezca de punibilidad.
Ciertamente, en estos casos, sí se presenta una conducta típica, antijurídica, imputable y culpable,
existiendo un resultado y, por lo tanto, un nexo causal, pero que por mandato expreso de la legislación,
no es punible.
Temibilidad mínima: El caso de un sujeto que comete un ilícito que realmente no representa un
peligro para la sociedad. Como, por ejemplo, el caso del robo de uso, en el cual un hijo extrae sin
autorización de sus padres el auto por la noche para acudir a una fiesta, que al terminar, regresa a
la cochera sin daños.
Ejercicio de un derecho: Cuando una persona tiene el derecho de realizar algo, que en otras
condiciones sería un delito, como en el caso del aborto, cuando el embarazo es producto de una
violación.
Por culpa o imprudencia: El caso en el que, por la falta de precaución, se comete un acto que en
otras circunstancias sería constitutivo de delito, como el caso de una mujer embarazada que, por
imprudencia, carga un objeto pesado y se provoca un aborto.
Por no exigibilidad de otra conducta: Se configura cuando la propia norma penal no prevé una
conducta diferente en determinadas circunstancias, como en el caso de encubrimiento de
parientes o ascendientes en la comisión de un delito.
Por innecesariedad de la pena: Se presenta cuando la pena es notoriamente innecesaria por
circunstancias propias de agente, como el caso de las personas seniles o que padezcan una
enfermedad contagiosa o terminal.
Cierre
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Fuente: Flaticon
Con la conclusión del estudio sobre los elementos del delito, cuentas con las bases para introducirte
en el conocimiento y análisis de los delitos en particular, los cuales son señalados en el Código Penal
Federal y en los códigos estatales.
Fuentes de consulta
Fuentes de consulta
Fuente: Flaticon
Amuchategui, G. (2003). Derecho Penal (2ª ed.). México: Oxford University Press.
Amuchategui, G. (2006). Diccionario de Derecho Penal (2ª ed.) México: Oxford University Press.
Carrancá, R. (2014). Derecho Penal Mexicano. Parte general (24ª ed.). México: Porrúa.
Castellanos, F. (1997). Lineamientos elementales de Derecho Penal (34ª ed.). México: Porrúa.
Corripio, F. (1977). Gran diccionario de sinónimos (2ª ed.). Barcelona: Bruguera.
Instituto de Investigaciones Jurídicas (IIJ) (1996). Diccionario jurídico mexicano (9ª ed.). México:
Porrúa / UNAM.
López, E. (2013). Teoría del delito y de la ley penal (3ª ed.). México: Porrúa.
Pimentel, J. (2009). Breve diccionario latín / español (5ª ed.). México: Porrúa.
Poder Judicial de la Federación (PJF) (2004). Manual del justiciable. Materia penal (2ª ed.).
México: Suprema Corte de Justicia de la Nación.
Real Academia Española (RAE) (1950). Diccionario manual e ilustrado de la lengua española (2ª
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Reynoso, R. (2015). Teoría general del delito (8ª ed.). México: Porrúa.
Silva, J. A. (2003). Derecho Procesal Penal (2ª ed.). México: Oxford University Press.
Vela, S. (1985). Culpabilidad e inculpabilidad. Teoría del delito. México: Trillas.
Ventura, S. (2014). Derecho Romano (24ª ed.) México: Porrúa.
Legislación
Módulo 5
Fundamentos del delito y los delitos en
particular
Unidad 3
Responsabilidad penal y punibilidad
Sesión 6
Los elementos de la responsabilidad
penal y la punibilidad
Texto de apoyo
Índice
Presentación ......................................................................................................................................... 3
La pena ................................................................................................................................................. 4
Fundamentos de la pena ................................................................................................................... 4
Características de la pena ................................................................................................................. 5
Fines de la pena ................................................................................................................................ 6
Penología y clasificación de las penas .................................................................................................. 6
Medidas de seguridad ........................................................................................................................... 7
La punibilidad ........................................................................................................................................ 9
Responsabilidad penal ..................................................................................................................... 10
Extinción de la responsabilidad penal .............................................................................................. 11
Causas que inhiben o coartan la operatividad de la pena ................................................................ 12
Cierre .................................................................................................................................................. 13
Fuentes de consulta ............................................................................................................................ 13
Presentación
En las sesiones anteriores analizaste los elementos del delito: conducta, tipicidad, antijuridicidad y la
culpabilidad. Sin embargo, existe un elemento más, que algunos autores colocan por separado de los
elementos del delito, al considerarlo consecuencia de los mismos: la punibilidad, la cual tratarás en la
presente sesión.
La punibilidad es la amenaza establecida en el tipo por la comisión del delito, siendo la consecuencia
que deriva de los elementos del mismo. La punibilidad ha de ser uno de los elementos del delito y no
entrar en la definición para evitar la tautología.
La pena
En sentido etimológico, pena proviene del latín poena que significa “castigo, sufrimiento,
padecimiento”. En materia de Derecho, existen definiciones de distintos juristas:
Es “un mal que la autoridad pública le inflige al culpable por causa de su delito” (Carrara, 1944:33).
“Es la privación o restricción de bienes jurídicos impuesta conforme a la ley por los órganos
jurisdiccionales competentes al culpable de una infracción penal” (Cuello, 1974:16).
“Es la legítima consecuencia de la punibilidad como elemento del delito e impuesta por el poder
del Estado al delincuente” (Carrancá, 1965:771).
Islas de González: Considera que se debe distinguir entre tres conceptos:
1. Pena: “Real privación o restricción de bienes del autor del delito que lleva a cabo el órgano
ejecutivo para la prevención especial determinada en su máximo por la culpabilidad y en su
mínimo por la repersonalización” (1985:180).
2. Punición: “Fijación de la particular y concreta privación o restricción de bienes del autor del
delito realizada por el juez para reafirmar la prevención general y determinada
cuantitativamente por la magnitud de la culpabilidad” (1985:180).
3. Punibilidad:
Es la conminación de privación o restricción de bienes al autor del delito formulada por el legislador
para la prevención general, y determinada cualitativamente por la clase del bien tutelado y
cuantitativamente por la magnitud del bien y del ataque a éste (1985:181).
Fundamentos de la pena
En el marco de las convenciones sociales y sus consecuencias, cobra especial énfasis en materia
jurídico penal la teoría de la pena, ya que a partir de la determinación de una sanción, el común de las
personas parece confundirla con los fines de lo justo o lo injusto. Por ello, la labor de individualización
de una pena particular y específica adecuada al índice de reprochabilidad constituye también la
redacción de un discurso que debe resultar igualmente legitimado por la sociedad. Para lo cual se han
elaborado numerosas doctrinas, que pueden reducirse a tres principales corrientes.
1. Teorías absolutas, también llamadas teorías retributivas: Son claras al señalar que basados en
que toda causa tiene un efecto, en el caso de la correlatividad bueno y malo, se afirma que a lo
bueno le corresponde algo bueno y por tanto a lo malo algo malo. La pena no es más que la
consecuencia que debe sufrir el delincuente por haber cometido un delito, pudiendo ser
reparatoria o retributiva.
2. Teorías relativas, también llamadas teorías preventivas: Aceptan que la pena tiene la finalidad de
garantizar la vida en sociedad, ya que al asegurarle al individuo poder convivir en una comunidad,
en el caso de vulnerarse esa convivencia, es aplicada la pena a quien perturba ese derecho.
3. Teorías mixtas o eclécticas: Sostienen que la pena no sólo debe buscar utilidad social para
garantizar seguridad o estabilidad colectiva, sino también prevenir la incidencia en el delito, por lo
que debe ir encaminada a velar por la justicia de quien ha sido transgredido en su persona,
patrimonio, libertad, seguridad, etcétera.
Características de la pena
Intimidatoria: Significa que debe preocupar o causar temor al sujeto para que, al intimidarlo, no
delinca.
Aflictiva: Debe causar cierta afectación o aflicción al delincuente, para evitar futuros delitos. Se trata
de restringir, de afectar o suspender ciertos derechos.
Ejemplar: Debe ser un ejemplo en los planos individual y general para prevenir otros delitos, tanto
en el propio sujeto que delinquió, como en terceros, para evitar que incurran en una conducta
semejante.
Legal: Siempre debe provenir de una norma legal; previamente debe existir la ley que le da
existencia. Es lo que se traduce en el principio de legalidad ya referido: nulla poena sine lege.
Correctiva: Toda pena debe tender a corregir al sujeto que comete un delito, modificando su conducta y
evitando su reincidencia.
Justa: La pena no debe ser mayor ni menor, sino exactamente la correspondiente en la medida del
caso de que se trata. Tampoco debe ser excesiva en dureza o duración, ni menor, sino justa.
Fines de la pena
De corrección: La pena, ante todo, debe lograr corregir al sujeto; actualmente se habla de
reinserción social.
De protección: Debe proteger a la sociedad, manteniendo el orden social y jurídico. Cuando un
sujeto peligroso se encuentra en prisión, el grupo social se siente seguro.
De intimidación: Debe atemorizar y funcionar de modo que inhiba a las personas para no delinquir
(función preventiva).
Ejemplo: Debe ser una advertencia y amenaza dirigida a la colectividad.
Al saber en qué consiste la pena, se puede decir que la penología estudia a la pena en cuanto a su
finalidad y caracteres propios, su historia y desarrollo, así como sus efectos prácticos. Algunos autores
la ubican dentro de la criminología, mientras que otros la consideran autónoma.
Por otra parte, este campo del saber lo constituye la variedad de penas, al igual que las medidas de
seguridad en todos sus aspectos.
Atendiendo a diversos criterios, los especialistas en la materia han propuesto clasificar las penas
conforme al siguiente cuadro.
Medidas de seguridad
Por medida de seguridad se puede entender a la medida sustitutiva o complementaria de la pena, que
de manera preventiva impone el órgano jurisdiccional a fin de evitar la realización de una nueva
conducta delictiva.
El Código Penal Federal en su artículo 24 enumera las medidas de seguridad mezclándolas con las
penas:
1.- Prisión.
2.- Tratamiento en libertad, semilibertad y trabajo en favor de la comunidad.
3.- Internamiento o tratamiento en libertad de inimputables y de quienes tengan el hábito o la necesidad
de consumir estupefacientes o psicotrópicos.
4.- Confinamiento.
5.- Prohibición de ir a lugar determinado.
6.- Sanción pecuniaria.
7.- (Se deroga).
8.- Decomiso de instrumentos, objetos y productos del delito.
9.- Amonestación.
10.- Apercibimiento.
11.- Caución de no ofender.
12.- Suspensión o privación de derechos.
13.- Inhabilitación, destitución o suspensión de funciones o empleos.
14.- Publicación especial de sentencia.
15.- Vigilancia de la autoridad.
16.- Suspensión o disolución de sociedades.
17.- Medidas tutelares para menores.
18.- Decomiso de bienes correspondientes al enriquecimiento ilícito.
19. La colocación de dispositivos de localización y vigilancia.
Y las demás que fijen las leyes.
Por otra parte, el Código Penal para el Distrito Federal, en su artículo 31, establecen las siguientes:
supervisión de la autoridad, prohibición de ir a un lugar determinado u obligación de residir en él,
tratamiento de inimputables o imputables disminuidos y tratamiento de deshabituación o
desintoxicación.
Invariablemente el criterio para imponer tales medidas de seguridad en cada código, debe ir de
acuerdo con la peligrosidad del sujeto y su duración puede ser indeterminada.
Es importante considerar que en cada Código Penal, según el tipo penal de que se
trate, se precisa un mínimo y un máximo para establecer la pena, parámetro dentro
del cual el juez puede transitar, tomando en consideración tanto las circunstancias
utilizadas para la ejecución del delito, como las características propias del sujeto
que ha delinquido, es decir, el daño o peligro causado, los medios para llevar a
cabo la conducta, la edad, sus costumbres, instrucción escolar, ocupación,
situación económica, grado de peligrosidad, conducta previa del sujeto, entre otros.
Una vez obtenidos, la autoridad judicial fijará la penalidad aplicable al responsable
de la realización de la conducta delictiva.
La punibilidad
Para Von Beling, la punibilidad “es la amenaza establecida en el tipo por la comisión del delito, siendo
la consecuencia que deriva de una conducta, típica, antijurídica y culpable” (1944:42). Por otra parte,
para que un sujeto sea considerado penalmente responsable de una conducta típica, primero deberá
analizarse su capacidad de imputabilidad, es decir, deberá ser capaz ante el Derecho y posteriormente
establecer su culpabilidad, mediante los elementos que componen o integran cada uno de estos
conceptos. Como resultado de la conducta desplegada y las condiciones propias del sujeto, y la
descripción que de dicha conducta realiza el Código (tipicidad), se obtiene la punibilidad de dicha
conducta antisocial.
De acuerdo con Castellanos (1997:175), “la punibilidad consiste en el merecimiento de una pena en
función de la realización de cierta conducta”. Por otra parte, en el Diccionario de Derecho Penal, de
Amuchategui (2006), se señala que es la “amenaza que el legislador dirige a los destinatarios de la
norma”.
La Constitución establece de manera clara, en su artículo 14, que “en los juicios del
orden criminal queda prohibido imponer, por simple analogía, y aún por mayoría de
razón, pena alguna que no esté decretada por una ley exactamente aplicable al
delito de que se trata.
Este principio establece que una pena solamente podrá ser aplicada a un sujeto transgresor de la ley
penal si se encuentra específicamente establecida en alguna ley exactamente aplicable al caso
concreto de la conducta desplegada por el agente.
Responsabilidad penal
La responsabilidad penal equivale a poner a cargo de alguien, por su culpabilidad, una consecuencia
penal a virtud de un hecho ilícito (típico) cometido, o bien lo expresa Bunster es el deber jurídico de sufrir
una pena, que recae sobre quien ha cometido un delito, esto es, una acción u omisión típica, antijurídica
y culpable.
La aplicación de la pena hace necesario el proceso penal, en el que interviene el Estado a través de
sus órganos y los particulares involucrados en el hecho delictivo, y culmina con la sentencia que
resuelve el conflicto planteado. El Código Penal para el Distrito Federal (CPDF), en su artículo 22,
indica que son responsables del delito quienes:
Quienes únicamente intervengan en la planeación o preparación del delito, así como quienes determinen
a otro o le presten ayuda o auxilio, sólo responderán si el hecho antijurídico del autor alcanza al menos el
grado de tentativa del delito que se quiso cometer.
I. Las personas morales o jurídicas serán responsables penalmente de los delitos dolosos o culposos, y
en su caso, de la tentativa de los primeros, todos previstos en este código, y en las leyes especiales del
fuero común, cuando:
a) Sean cometidos en su nombre, por su cuenta, en su provecho o exclusivo beneficio, por sus
representantes legales y/o administradores de hecho o de derecho.
b) Las personas sometidas a la autoridad de las personas físicas mencionadas en el inciso anterior,
realicen un hecho que la ley señale como delito por no haberse ejercido sobre ellas el debido control que
corresponda al ámbito organizacional que deba atenderse según las circunstancias del caso, y la
conducta se realice con motivo de actividades sociales, por cuenta, provecho o exclusivo beneficio de la
persona moral o jurídica.
Cuando la empresa, organización, grupo o cualquier otra clase de entidad o agrupación de personas no
queden incluidas en los incisos a) y b) de este artículo, por carecer de personalidad jurídica y hubiesen
cometido un delito en el seno, con la colaboración, a través o por medio de la persona moral o jurídica, el
juez o tribunal podrá aplicarles las sanciones previstas en las fracciones I, III, V, VI, VII, y IX del artículo
32 de este código.
El CPDF, en su artículo 94, indica las causas de extinción de la responsabilidad penal del siguiente
modo:
La pretensión punitiva y la potestad para ejecutar las penas y medidas de seguridad, se extinguen por:
Para que pueda proceder la extinción de la responsabilidad penal, el numeral 95 de la multicitada ley
sustantiva indica que la resolución sobre la extinción punitiva se dictará de “oficio o a solicitud de
parte”.
Además de las excusas absolutorias estudiadas en la sesión anterior, existen condiciones objetivas de
punibilidad que, al verificarse, impiden la aplicación de la pena no obstante se encuentre señalada la
tipicidad, antijuridicidad y culpabilidad de la acción.
Estas condiciones se refieren a las exigencias que el legislador ha establecido a fin de que una pena
tenga justificación en su aplicación, las cuales –más que elementos del delito– podrían identificarse
como requisito de procedibilidad en materia procesal.
Cierre
Cierre
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Durante esta sesión has estudiado que el Estado se adjudica el poder de castigar (conocido como ius
puniendi). Además, has analizando los diversos conceptos relacionados con la pena, para entender la
punibilidad (uno de los elementos del injusto penal que contempla nuestra ley sustantiva en la
materia).
Fuentes de consulta
Fuentes de consulta
Fuente: Flaticon
Amuchategui, G. (2006). Diccionario de Derecho Penal (2ª ed.). México: Oxford University Press.
Amuchategui, G. (2003). Derecho Penal (4ª ed.). México: Oxford University Press.
Carrancá, R. (1965). Derecho Penal Mexicano. Parte general (7ª ed.). México: Antigua Librería
Robredo.
Carrancá, R. (2014). Derecho Penal Mexicano. Parte general (24ª ed.). México: Porrúa.
Carrara, F. (1944). Programa del curso de Derecho Criminal (11ª ed.). Buenos Aires: Depalma.
Castellanos, F. (1997). Lineamientos elementales de Derecho Penal (34ª ed.). México: Porrúa.
Cuello, E. (1974). La moderna penología. Barcelona: Bosch.
Instituto de Investigaciones Jurídicas (IIJ) (1996). Diccionario jurídico mexicano (9ª ed.). México:
Porrúa/UNAM.
Islas de González, O. (1985). Análisis lógico de los delitos contra la vida y la integridad corporal
(2ª ed.). México: Trillas.
Jiménez de Asúa, L. (1950). Tratado de Derecho Penal. Tomo III. Buenos Aires: Losada.
López, E. (2013). Teoría del delito y de la ley penal (3ª ed.). México: Porrúa.
Pavón, F. (2004). Manual de Derecho Penal Mexicano. Parte general. México: Porrúa.
Poder Judicial de la Federación (PJF) (2004). Manual del justiciable. Materia penal (2ª ed.).
México: SCJN.
Silva, J. A. (2003). Derecho Procesal Penal (2ª ed.). México: Oxford.
Vela, S. (1985). Culpabilidad e inculpabilidad. Teoría del delito. México: Trillas.
Von Beling, E. (1944). Esquema de Derecho Penal. Buenos Aires: Depalma.
Legislación
Módulo 5
Fundamentos del delito y los delitos en
particular
Unidad 3
Responsabilidad penal y punibilidad
Sesión 7
Delitos en particular y delitos especiales
en la legislación mexicana
Texto de apoyo
Índice
Presentación ......................................................................................................................................... 3
Delitos en particular ............................................................................................................................... 4
Lesiones (artículo 130 del Nuevo Código Penal para el Distrito Federal) ........................................... 4
Delitos especiales ................................................................................................................................. 7
Código penal y ley penal ....................................................................................................................... 8
Concurso aparente de normas .............................................................................................................. 9
Delitos especiales y tratados internacionales ...................................................................................... 10
Fuentes del Derecho Penal Especial ................................................................................................... 11
Cierre .................................................................................................................................................. 11
Fuentes de consulta ............................................................................................................................ 12
Presentación
En la legislación penal mexicana, se contemplan dos figuras importantes para la clasificación de los
delitos: los delitos en particular y los delitos especiales. Sobre esta clasificación, algunos doctrinarios
en la materia señalan la falta de viabilidad para encontrar delitos regulados en leyes especiales, es
decir, fuera de los códigos sustantivos de la materia por tratarse de conductas punibles de acuerdo al
ius puniendi que ejerce el Estado.
Ante esta controversia, en esta sesión analizarás, a partir de la doctrina, la naturaleza de cada
clasificación, realizando con ello un breve repaso sobre los delitos en particular vistos en el módulo 5.
Delitos en particular
Este tipo de delitos se encuentran establecidos en los códigos penales, clasificándose en familias de
acuerdo a los bienes jurídicamente tutelados a proteger, con base en esta lógica son aquéllos que
protegen el bien jurídico tutelado por la ley penal.
Un ejemplo de este tipo es el delito de lesiones, cuyo señalamiento en el Código Penal Federal y los
códigos penales de los estados procura la salvaguarda de la vida, la integridad corporal, la dignidad y
el acceso a una vida libre de violencia.
Lesiones (artículo 130 del Nuevo Código Penal para el Distrito Federal)
Definición: Consiste en la alteración física o mental de la salud o cualquier otro daño que deje
huella material en el cuerpo de una persona, originándose causalmente por la conducta injusta y
culpable de otra, siendo este tipo de daño producido sin el ánimo de ocasionar la muerte.
Hecho (o conducta) y sus elementos: Las dos formas de conducta que despliega el sujeto activo al
cometer el ilícito son las siguientes:
1. Acción: Por requerir de un movimiento corporal del agente al cometer el ilícito. Por ejemplo:
quien golpea a una persona.
2. Omisión: Se exterioriza la voluntad del sujeto mediante una inactividad, al no efectuar la acción
debida u ordenada en la ley, lo cual se traduce en la desatención de un deber de cuidado. Este
tipo de conducta se subdivide en omisión simple y comisión por omisión.
Omisión simple: También llamada omisión pura, consiste en la sola inactividad del sujeto
independientemente de la existencia de un resultado.
Comisión por omisión: Cuando el agente con su inactividad acarrea necesariamente la
producción de un resultado.
Clasificación en orden al resultado: Atendiendo al efecto que producen, los ilícitos se clasifican en:
- Materiales: Requieren de un cambio material externo originado por la conducta del agente.
Dentro de esta clasificación, el delito en estudio es el resultado material, pues consiste en una
alteración en la salud personal, ya sea anatómica, fisiológica o psíquica. Al tratarse de una
alteración psíquica, ésta se acredita con certificado médico de lesiones.
Ausencia de conducta:
- Fuerza mayor: Fuerza proveniente de la naturaleza, que al presentarse impide que el individuo
actúe por su propia voluntad.
- Fuerza física superior e irresistible: Originada por otro sujeto distinto del activo al impulsarlo a
cometer un delito contra su voluntad.
Requisitos del tipo: Debe dar una alteración en la salud y/o presentar un daño que deje huella
material en el cuerpo humano.
Clasificación en orden al tipo:
cosa distinta de una persona, o bien, que el objeto jurídico dañado no sea la integridad corporal, la
cual es uno de los bienes protegidos por esta norma.
Antijuricidad: Es señalada ya que la realización de la conducta delictiva es socialmente dañosa.
Causas de justificación: Se reducen a dos supuestos: el cumplimiento de un deber o el ejercicio de
un derecho.
Culpabilidad: En este delito se presenta la culpa consciente con representación e
inconscientemente sin representación. Anteriormente se podía presentar la preterintencionalidad,
ya que el tipo exigía que las lesiones fueran inferidas por lesiones en riña o duelo.
Inculpabilidad: Se presentan diversas modalidades de error:
- Error en el golpe: Cuando la acción va encaminada a un objetivo preciso, pero por falta de
pericia del agente, cambia su sentido.
- Error en la persona: Cuando el agente por causas imputables a él, se equivoca de sujeto a
quien va dirigido el evento delictivo.
Punibilidad: El artículo 130 del Nuevo Código Penal enuncia las distintas penalidades aplicables a
este delito de acuerdo con las lesiones que resulten:
II. De seis meses a dos años de prisión, cuando tarden en sanar más de quince días y menos de
sesenta.
III. De dos a tres años seis meses de prisión si tardan en sanar más de sesenta días.
IV. De dos a cinco años de prisión cuando dejen cicatriz permanentemente notable en la cara.
V. De tres a cinco años de prisión cuando disminuyan alguna facultad o el normal funcionamiento de un
órgano o de un miembro.
VI. De tres a ocho años de prisión si producen la pérdida de cualquier función orgánica, de un miembro,
de un órgano o de una facultad, o causen una enfermedad incurable o una deformidad incorregible.
VII. De tres a ocho años de prisión cuando pongan en peligro la vida.
- Forma interna: Esta forma no se sanciona cuando el agente concibe la idea de cometer
lesiones a alguien, la delibera y decide ejecutarla, pero se presenta únicamente en su mente.
- Forma externa: Es cuando el agente exterioriza su deseo criminal, prepara la ejecución de las
lesiones y lo materializa.
Concurso de delitos:
- Ideal: Cuando el agente con una sola conducta perpetra diversos delitos.
Una persona al estar golpeando a otra causa daño a algún automóvil. En este caso se
produce, además del delito de lesiones, un daño en propiedad ajena.
- Material: Cuando el agente además de producir las lesiones efectúa otras acciones,
produciendo otros delitos.
Concurso de personas: Puede haber un autor material (cualquiera que ejecute directamente las
lesiones a la víctima), coautoría (cualquier sujeto actúa en la misma proporción que el agente del
ilícito), autoría intelectual (cuando se instiga a otra persona a cometer el delito de lesiones) o
encubrimiento (quien oculte al agente que haya inferido las lesiones a un tercero).
Complicidad: Se refiere a quien ejecuta los actos de cooperación en la realización de las lesiones,
pudiendo ser cualquier persona.
Delitos especiales
Los llamados delitos especiales consisten en disposiciones normativas penales que no forman parte
del Código Penal, para tipificar sus delitos, cuando no obstante –al igual que los delitos particulares–,
protegen bienes jurídicos insertos en leyes de naturaleza distinta a la penal.
Algunos autores sostienen que estos delitos se establecen en tanto el sujeto activo tiene una cualidad
específica para cometer el delito. Su fundamentación se encuentra en el artículo 6 del Código Penal
Federal.
Cuando se cometa un delito no previsto en este código, pero sí en una ley especial o en un tratado
internacional de observancia obligatoria en México, se aplicarán éstos, tomando en cuenta las
disposiciones del libro primero del presente Código y, en su caso, las conducentes del libro segundo.
Cuando una misma materia aparezca regulada por diversas disposiciones, la especial prevalecerá sobre
la general.
Código penal: Consiste en un cuerpo normativo que contempla como objeto principal los delitos,
las penas y las medidas de seguridad, en relación con los sujetos activos, sean éstos imputables o
inimputables. Considerando lo anterior, las características esenciales de un código son:
- Conjunto de preceptos jurídicos que refiere a una sola rama del Derecho en un solo cuerpo.
- Pueden ser de Derecho Adjetivo o Subjetivo.
- Es sistemático.
- Busca permanencia y orden.
Ley penal: Sanciona con penas propias del Derecho Penal los actos u omisiones contrarios a sus
prevenciones, las cuales son diversas al Código Penal, siendo generalmente de orden
administrativo, pues se encuentran vinculadas con la Administración Pública.
Se presenta cuando una materia se encuentra reglamentada por dos o más normas incompatibles
entre sí. Conforme a lo anterior, para determinar cuál norma es la aplicable, se utilizan los siguientes
principios:
Principio de consunción o absorción: Se da cuando las figuras tutelan el mismo bien jurídico,
de tal suerte que una de mayor alcance absorbe a la otra.
Principio de alternatividad: Se presenta cuando se describen diversas conductas separadas en
forma disyuntiva por la conjunción “o”, de manera que el delito es perfecto cuando se ejecuta
cualquiera de ellas en virtud de que la pena es idéntica y las medidas tienen autonomía entre sí.
Principio de subsidiaridad: Cuando dos normas contemplan la violación de un mismo bien jurídico,
pero en distinto grado de punibilidad, se aplica la ley principal.
Los delitos especiales son dispuestos en el artículo 50, fracción I, inciso a) de la Ley Orgánica del
Poder Judicial de la Federación, en correlación con lo previsto por el artículo 89 en sus fracciones I, X
y XIV constitucionales:
Artículo 89. Las facultades y obligaciones del presidente son las siguientes:
I. Promulgar y ejecutar las leyes que expida el Congreso de la Unión, proveyendo en la esfera
administrativa a su exacta observancia.
[…]
X. Dirigir la política exterior y celebrar tratados internacionales, así como terminar, denunciar, suspender,
modificar, enmendar, retirar reservas y formular declaraciones interpretativas sobre los mismos,
sometiéndolos a la aprobación del Senado. En la conducción de tal política, el titular del Poder Ejecutivo
observará los siguientes principios normativos: la autodeterminación de los pueblos; la no intervención; la
solución pacífica de controversias; la proscripción de la amenaza o el uso de la fuerza en las relaciones
internacionales; la igualdad jurídica de los Estados; la cooperación internacional para el desarrollo; el
respeto, la protección y promoción de los derechos humanos y la lucha por la paz y la seguridad
internacionales.
[…]
XIV. Conceder, conforme a las leyes, indultos a los reos sentenciados por delitos de competencia de los
tribunales federales.
La única fuente del Derecho Penal en los sistemas en los que impera el principio de legalidad es la ley,
a partir de la cual emana el poder para la construcción de las demás normas y su respectiva
aplicación.
Cabe recordar que la costumbre no es fuente del Derecho Penal, así como tampoco lo
son la jurisprudencia y la doctrina.
Cierre
Cierre Fuente:
Flaticon
Con el estudio en esta sesión, has reforzado tus conocimientos sobre los delitos en particular y has
podido diferenciar entre los delitos especiales, las leyes que los contemplan, un código y una ley.
Asimismo, has entrado al estudio de los delitos especiales respecto al concurso aparente de normas,
su relación con los tratados internacionales de los que México es parte, las fuentes del Derecho Penal
especial y los delitos especiales regulados en nuestra normatividad en la materia.
Fuentes de consulta
Fuentes de consulta
Fuente: Flaticon
Legislación