ÁMATE A TÍMISMO:
CAMBIARÁS TU VIDA
DEDICATORIA
Manual de trabajo es una
expresión que impone
respeto, y somos muchos
los que sentimos que para
erradicar viejas pautas de
pensamiento,
profundamente arraigadas,
lo que se debe hacer es
precisamente trabajar, y
mucho. Sin embargo, yo no
creo que para cambiar
interiormente haya que
«trabajar», ni tampoco que
el proceso tenga que ser
difícil ni doloroso. Creo que
puede ser una aventura.
Por eso me gustaría dedicar
este libro al aventurero que
hay en tí. Ahora te dispones
a emprender la búsqueda
del tesoro. Cada pauta
negativa que descubras no
es más que algo que hay
que examinar y de lo que
hay que desprenderse.
Debajo de cada una de ellas
hay un tesoro escondido
Busca tu propio oro, crea tu
propia buena salud, llena tu
vida de amor, encuentra tu
propia libertad.
Eres digno de ello; te lo
mereces, y yo te ayudaré.
Estás en la senda de la
iluminación interior. En la
medida en que te vayas
liberando, ayudarás a
salvar el planeta.
PRIMERA PARTE
INTRODUCCIÓN
Las técnicas básicas
«Estoy dispuesto a
cambiar.»
Éste es un libro sobre el
cambio. Ya se que tu
también quieres que todo y
todos cambien.Tu madre
y tu padre, tus amigos, tu
hermana, tu amado, el
propietario de tu casa, tus
vecinos, los ministros, y
los funcionarios del
gobierno, todos deben
cambiar para que tu vida
pueda ser perfecta. Pero la
cosa no funciona así.
Si quieres introducir cambios
en tu vida, quien debe
cambiar eres tú. Cuando
cambies, entonces todas las
demás personas que forman
tu mundo cambiarán la
forma de relacionarse
contigo. ¿Estas dispuesto a
cambiar?
Si lo estás, entonces
podemos crear, juntos, la
vida que dices querer. Lo
único que tienes que hacer
es cambiar algunas ideas y
renunciar a algunas
creencias. ¿Parece sencillo?
Lo es. Sin embargo, no
siempre es fácil.
Exploraremos algunas de las
cosas que quizás crees, en
los diferentes ámbitos de tu
vida.
Si tienes creencias positivas,
te insto para que las
mantengas y las
enriquezcas.
Y si tropezamos con
creencias negativas, yo te
ayudaré a liberarte de ellas.
ÁMATE A Tí MISMO:
CAMBIARÁS TU VIDA
Mi vida es un buen ejemplo
de lo que puede sucederle a
uno cuando cambia de
manera de pensar. Yo pasé
de ser una niña maltratada,
que creció en la pobreza,
con muy poca autoestima y
múltiples problemas, a
convertirme en una mujer
conocida y capaz de ayudar
a otros. Ya no vivo en medio
del dolor y el sufrimiento: me
he creado una vida
maravillosa, y tú también
puedes hacerlo. Te pido que
seas amable contigo mismo
al iniciar los ejercicios que
encontrarás en este libro. El
cambio puede ser difícil o
fácil. Reconócete cada
esfuerzo que hagas. Puede
que tengas que pasar por un
período de transición entre
tus dos sistemas de
creencias, el viejo y el
nuevo. Es probable que
vaciles ante tus antiguas
maneras de conducirte y de
pensar. No te de-salientes.
Sé amable contigo mismo,
como lo serías con un amigo
a quien quieres. Mientras
pasas por esta nueva
experiencia, anímate y
estimúlate a ti mismo.
Conseguirás resultados más
rápidos si eres constante
con los ejercicios que te
ofrece el libro. Y sin
embargo, si no puedes
hacer más que un ejercicio
por mes, también te será útil.
Haz lo que puedas. Los
ejercicios te darán nueva
información sobre ti mismo y
te capacitarán para hacer
opciones nuevas. Cada
opción nueva que hagas
será como si sembraras
una semilla en tu nuevo
jardín mental. Las semillas
pueden necesitar tiempo
para germinar y crecer.
Recuerda que cuando se
siembra una semilla no se
obtiene instantáneamente un
árbol, y entenderás que
tampoco se obtienen
siempre resultados
instantáneos de este trabajo.
Te aconsejo que uses este
libro por secciones. Procura
trabajar en un aspecto de tu
vida por vez. Examina
realmente tus sentimientos
al ir haciendo cada ejercicio.
Léete el libro entero para
empezar, y deja aflorar ideas
y recuerdos. Después vuelve
atrás y haz todos los
ejercicios. Hazlos todos,
incluso los referentes a
áreas en las que no tienes
problemas. Quizá te
sorprendas al ver las cosas
que afloran. Y si se trata de
un área en la que tienes
dificultades, haz los
ejercicios varias veces, e
invéntate también algunos.
A veces, es buena idea
tener a mano una caja de
pañuelos de papel. Si es
necesario, permítete llorar
mientras exploras el pasado.
Las lágrimas son el río de
la vida, y limpian
muchísimo. Quisiera revisar
contigo las creencias
básicas en las que se
fundamenta mi filosofía de la
vida.
LO QUE CREO
La vida es muy simple.
Recibimos lo que hemos
dado. Creo que todos
somos responsables de
todas las experiencias de
nuestra vida, de las
mejores y de las peores.
Todos los pensamientos que
tenemos van creando
nuestro futuro. Cada uno de
nosotros se crea su propia
experiencia con las cosas
que piensa y las palabras
que dice. Las creencias son
ideas y pensamientos que
aceptamos como
verdades. Lo que pensamos
de nosotros mismos y del
mundo se hace verdad
para nosotros. Aquello que
decidimos creer puede
expandir y enriquecer
nuestro mundo. Cada día
puede ser una experiencia
emocionante, jubilosa y llena
de esperanza, pero también
puede dejarnos un saldo de
tristeza, limitación y dolor.
Dos personas que vivan en
el mismo ambiente, en las
mismas circunstancias,
pueden percibir la vida de
manera muy diferente. ¿Qué
es lo que puede llevarnos de
uno a otro de esos mundos?
Yo estoy convencida de que
son nuestras creencias.
Cuando estamos dispuestos
a cambiar la estructura
primaria de nuestras
creencias, entonces
podemos experimentar un
verdadero cambio en
nuestra vida. Sean cuales
fueren las creencias que
tengas sobre ti mismo y
sobre el mundo, recuerda
que sólo son
pensamientos, ideas, y
que las ideas se pueden
cambiar. Es probable que
no estés de acuerdo con
algunas de las ideas que me
interesa que estudiemos
juntos. Quizás alguna de
ellas te resulte extraña e
inquietante. No te
preocupes. Sólo aquellas
que sean adecuadas para
ti llegarán a formar parte
de tu propio ser. Tal vez
pienses que algunas de las
ténicas que propongo son
demasiado simples o tontas,
y que no es posible que den
resultado. Lo único que te
pido es que las pongas a
prueba. Nuestro
subconsciente acepta todo
aquello que decidimos creer.
El Poder Universal (DIOS)
jamás nos juzga ni nos
critica. Se limita a
aceptarnos por nuestro
propio valor. Si tienes una
creencia que te limita, esa
creencia llegará a ser tu
verdad. Si crees que eres
demasiado bajo, demasiado
gorda, demasiado alto,
demasiado lista (o no lo
suficiente), demasiado rico o
demasiado pobre, o que
eres incapaz de relacionarte
con la gente, entonces esas
creencias llegarán a ser tu
verdad.
Recuerda que estamos
hablando de pensamientos,
y que los pensamientos se
pueden cambiar. Nuestras
opciones respecto de lo que
pensamos son ilimitadas, y
el momento del poder es
siempre este momento, el
presente. ¿Qué estás
pensando en este
momento? Lo que piensas,
¿es positivo o negativo?
¿Quieres que eso que
estás pensando construya
tu futuro? De niños, a partir
de las reacciones de los
adultos que nos rodeaban
aprendimos quiénes
éramos y qué era la vida.
Por eso muchos tenemos
una idea de nosotros
mismos que no nos
pertenece, como no nos
pertenecen muchas de las
reglas que nos dictan cómo
hemos de vivir. Si has
vivido con personas que
eran desdichadas o
coléricas, que se sentían
asustadas o culpables,
entonces habrás
aprendido muchísimas
cosas negativas sobre ti
mismo y sobre tu mundo.
Cuando crecemos, tenemos
tendencia a recrear el
ambiente emocional de
nuestro hogar de la infancia.
También tendemos a
reproducir, en nuestras
relaciones personales, las
que tuvimos con nuestros
padres. Si de niños nos
criticaban mucho, en nuestra
vida adulta buscaremos
personas que se comporten
de igual modo. Si de niños
nos elogiaron, amaron y
estimularon, intentaremos
reproducir ese mismo
comportamiento. No estoy
animándote a culpar a tus
padres. Todos somos
víctimas de víctimas, y
ellos no podían enseñarte
algo que no sabían. Si tu
madre o tu padre no
sabían lo que era amarse a
sí mismos, era imposible
que te enseñaran a ti cómo
hacerlo. Se arreglaron lo
mejor que pudieron con la
información que tenían.
Piensa un momento en la
forma en que los habían
educado. Si quieres
entender mejor a tus
padres, ¿por qué no les
preguntas por su infancia?
No escuches únicamente
lo que ellos te digan; fíjate
en lo que les pasa
mientras hablan. ¿Qué dice
su lenguaje corporal? Si
puedes, míralos a los ojos
y ve si encuentras en ellos
al niño que llevan dentro.
Quizá sólo puedas verlo
durante una fracción de
segundo, pero es posible
que eso te dé acceso a
alguna información valiosa.
Yo creo que elegimos a
nuestros padres. Creo que
hemos decidido
encarnarnos en esta tierra
en un momento y un lugar
determinados. Hemos
venido aquí a aprender
ciertas lecciones que nos
permitan avanzar en
nuestra senda espiritual y
evolutiva. Creo que
escogemos nuestro sexo, el
color de nuestra "piel y
nuestro país, y luego
buscamos específicamente
los padres que favorezcan
nuestro trabajo espiritual en
esta vida. Todo aquello con
que nos enfrentamos es
un pensamiento, y los
pensamientos se pueden
cambiar. Sea cual fuere el
problema, tus experiencias
son los efectos externos
de algo interno: tus
pensamientos. Incluso el
odio a uno mismo es una
idea que uno tiene de sí.
Esta idea produce un
sentimiento, y uno acepta
ese sentimiento. Pero si no
tuviéramos la idea, no
tendríamos el sentimiento.
Los pensamientos se
pueden cambiar. Cambia
el pensamiento y el
sentimiento desaparecerá.
El pasado no tiene
poder sobre nosotros.
No importa cuánto tiempo
nos hayamos pasado
siguiendo una pauta
negativa. Podemos
liberarnos de ella en este
momento. Tanto si lo
creemos como si no,
somos nosotros quienes
escogemos nuestros
pensamientos. Quizás
habitualmente pensemos
una y otra vez lo mismo, de
modo que no parece que
estemos eligiendo nuestros
pensamientos, pero en su
momento hicimos la opción
original. Podemos
negamos a pensar ciertas
cosas. ¿Cuántas veces te
has negado a pensar algo
positivo sobre ti mismo?
También puedes negarte a
pensar algo negativo sobre ti
mismo. La creencia más
íntima de todas las personas
con quienes he trabajado es
siempre: «¡Yo no sirvo
para...!» Todas las personas
que conozco o con quienes
he trabajado padecen, en
mayor o menor medida, de
sentimientos de culpa o de
odio hacia sí mismas. «Yo
no sirvo para esto, o no
hago lo suficiente para
conseguir lo otro, o no me lo
merezco», son quejas bien
comunes. Pero, ¿a los ojos
de quién, o según qué
normas no sirves, o no te lo
me-reces? Estoy
convencida de que el
resentimiento, las críticas
y el miedo causan la
mayoría de los problemas
que tenemos en la vida.
Estos sentimientos
pro-vienen de que
culpamos a los demás
y no asumimos la
responsabilidad de
nuestras propias
experiencias.
Si somos los únicos
responsables de todo lo
que nos pasa en la vida,
entonces no hay nadie
a quién culpar.
Sea lo que fuere lo que esté
sucediendo «ahí fuera», no
hace más que reflejar la
intimidad de nuestros
propios pensamientos.
No es que yo excuse a los
demás por su mal
comportamiento; lo que
afirmo es que nuestro
sistema de creencias atrae
tal comportamiento. En ti
hay alguna idea que atrae
a la gente que exterioriza
esa clase de
comportamiento.
Si la gente abusa
constantemente de ti o te
maltrata, piensa que la pauta
es tuya.
Esa forma de
comportamiento
desaparecerá de tu
vida cuando cambies la
idea que la atrae.
Podemos cambiar nuestra
actitud hacia el pasado. El
pasado pasó, y no se lo
puede cambiar.
Es una tontería que nos
castiguemos ahora porque
alguien, hace mucho
tiempo, nos hizo daño.
Si optamos por creer que
somos víctimas desvalidas y
que para nosotros no hay
esperanza, el mundo
apoyará nuestra creencia.
Nuestras peores opiniones
de nosotros mismos se
verán confirmadas.
Si optamos por creer
que somos
responsables de
nuestras experiencias,
tanto de las buenas
como de las
supuestamente malas,
entonces tendremos la
oportunidad de superar y
dejar atrás los efectos del
pasado.
Podemos cambiar; podemos
ser libres.
El camino hacia la
libertad pasa por la
puerta del perdón.
Quizá no sepamos
perdonar, y tal vez no
deseemos hacerlo; pero si
tenemos la voluntad de
perdonar, estamos
iniciando el proceso de
sanar, y para que este
proceso llegue a su fin,
es indispensable que
dejemos de aterrarnos
al pasado y que
perdonemos a todo el
mundo.
Esto no significa que yo
excuse el mal
comportamiento.
Lo que quiero es estimular
el proceso que te lleve a
liberarte.
Perdonar significa
renunciar, aflojar la
presión.
¡Entendemos tan bien
nuestro dolor! Y sin
embargo, a casi todos se
nos hace difícil entender el
dolor de alguien que nos
maltrató.
Esa persona a quien
necesitamos perdonar
también sufría.
Y además, no hacía más
que reflejar lo que
nosotros creíamos de
nosotros mismos.
Esa persona hizo lo mejor
que podía hacer, dado lo
que sabía, lo que
comprendía y la
conciencia que tenía en
aquel momento.
Cuando la gente viene a
verme con un problema -sea
éste el que fuere: mala
salud, falta de dinero,
relaciones insatisfactorias o
creatividad bloqueada-, no
hay más que una cosa sobre
la cual yo trabajo siempre, y
es el amor a uno mismo.
He comprobado que
cuando realmente nos
amamos, aceptamos
y aprobamos
exactamente tal como
somos, todo fluye sin
obstáculos en la vida.
La aprobación y la
aceptación de nosotros
mismos, aquí y ahora, son
la clave de los cambios
positivos que podemos
lograr en todos los
ámbitos de nuestra vida.
Para mí, amarse a uno
mismo significa no
criticarse nunca jamás,
por nada.
La crítica nos aprisiona en
la pauta misma que
estamos procurando
cambiar. Haz el intento:
apruébate, y ve qué pasa.
Hace años que vienes
criticándote. ¿Te ha
servido de algo?