Mujeres en la Champeta de Cartagena
Mujeres en la Champeta de Cartagena
DOCENTE DE INVESTIGACIÓN:
LUXELVIRA GAMBOA
UNIVERSIDAD DE CARTAGENA
FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES Y EDUCACIÓN
PROGRAMA DE COMUNICACIÓN SOCIAL
CARTAGENA
2013
LA MUJER CANTANTE DE CHAMPETA: SU VISIBILIZACIÓN Y
REPRESENTACIÓN EN LA PRODUCCIÓN DE CHAMPETA EN CARTAGENA
Tutor de investigación
UNIVERISIDAD DE CARTAGENA
2013
Nota de aceptación
Jurado
Jurado
INTRODUCCIÓN 9
1.3. JUSTIFICACIÓN 17
- OBJETIVO GENERAL 20
- OBJETIVOS ESPECÍFICOS 20
2. MARCO TEÓRICO 21
3. METODOLOGÍA 40
3.5. PROCEDIMIENTO 42
5. PERFILES DE VIDA 69
6. CONCLUSIONES GENERALES 81
BIBLIOGRAFÍA 84
INTRODUCCIÓN
El lector de esta tesis, encontrará un análisis exhaustivo que busca dar respuesta
a este fenómeno, cuya relevancia radica en la irrupción de un discurso ya
constituido desde la hegemonía masculina y de cómo se construyen así nuevas
narrativas que transgreden los códigos simbólicos reproducidos desde siempre en
la champeta.
Las músicas son esas sugestivas tácticas, practicas, expresiones en las cuales
una comunidad se nombra por medio de la celebración de su ritmo, su emoción,
su relato, su cuerpo. Por las músicas pasan formas fuertes de la identidad, pues
vivimos como las músicas que sentimos. (Rincón, 200, pp. 139-149)1.
En este sentido, dentro del contexto cartagenero la música popular más identitaria
es la Champeta, pues desde sus inicios ha logrado develar los discursos propios
de los sectores populares, quienes a través de esta música expresan sus sentires,
luchas, modos de vidas y de convivencia.
1
(RINCÓN, 200, pp. 139-149) citado por RINCÓN. Industrias culturales, músicas e identidades, Colombia,
Pontificia Universidad Javeriana. 2008. P.
2
VILA, 2002, pp. 18 citado por Ibid. P.
10
En este orden de ideas, Cartagena de indias ciudad ubicada al noroeste de
Colombia, y considerada una de las ciudades más representativas del Caribe
colombiano, ha sido desde su fundación un puerto importante para América,
dando paso a la entrada de diferentes culturas a través de embarcaciones
Europeas que traían riquezas y músicas africanas (soukous, highlife, mbquaga,
juju) que eran producidas principalmente en París y Londres. Las disqueras
africanas insipientes vendían su material a disqueras europeas o los músicos que
iban a vivir a Europa grababan allá y los viajeros las traían en embarcaciones. De
esta forma fue como llegaron esas músicas a Cartagena, mas no directamente de
África; estas músicas que mezcladas con el sonido de tambores palenqueros
(bullerengue, mapalé, zambapalo y chalupa) dieron origen a un ritmo propio que
tiempo después se le llamaría champeta.3
3
BOHÓRQUEZ DÍAZ, Leonardo. La champeta en Cartagena de Indias: terapia musical popular de una
resistencia cultural. Colombia. 2000. pp 2.
4
Adaptación de pick-up, definido por el diccionario VOX de la Lengua Española como “el dispositivo que
sirve para recoger y transformar en corriente variable las vibraciones sonoras registradas en un disco”.
11
champetas que se gozan en los diferentes barrios y en los bailes de caseta5.
Gracias a este impulso de los picós o radios ambulantes como menciona Leandro
Mesa “El encanto” representante de este género, las champetas más sonadas
empezaron a pasarse en las emisoras populares cartageneras.
Los años 60
En los años sesenta, la industria picotera y discográfica dio los primeros inicios
para que los intérpretes de la música Champeta alcanzaran un posicionamiento
mayor, fue así como Justo Valdez y Abelardo Carbonó considerados los
precursores de la champeta, iniciaron junto a otros artistas y productores
musicales el movimiento, sobreponiendo un toque tradicional derivado de la
cumbia y la tambora en pistas de temas antillanos y brasileros. Mientras esto
ocurría, una oleada de producciones internacionales llegaba a Cartagena y
Barranquilla gracias a Omar Torreglosa, Donaldo García. Jimmy Fontalvo y
Humberto Castillo. Los años sesenta enmarcan la primera etapa de la champeta.
Años 80
Este grupo creado por Viviano Torres integró a los mejores talentos del momento
en los que se incluye a Luis Torres, Carlos Reyes, Melchor Pérez y William
5
La caseta dentro del contexto Caribe, es el lugar de festejo y goce del cuerpo en donde las masas se reúnen
para bailar y escuchar música popular. (nota de las autoras)
12
Simancas, de allí que Viviano Torres sea considerado el pionero de la champeta
en Cartagena.
Años 90
Más tarde, en los años noventa “el Rey de Rocha” unos de los pickups más
importantes en Cartagena encontró algunas dificultades para acceder a discos
exclusivos, es allí cuando Yamiro Marín productor musical y encargado de suplir al
Rey De Rocha decide grabar pistas importadas con cantantes locales, así llegan a
florecer intérpretes como el Mr. Black, el Afinaito, el Biofa, el Sayayin, el Jhonki
entre otros. 6
Hasta ese momento, la figura de la mujer solo se hacía visible en las canciones y
en los coros que muchos artistas requerían para dar un toque armonioso a su
canción. En la agrupación Anne swing del compositor y pionero de la champeta
Viviano Torres , muchas mujeres iniciaron como coristas de las primeras terapias
criollas7 que para ese tiempo eran adaptaciones de los ritmos africanos cuyos
intérpretes si eran femeninas.
6
ABRIL, Carmen. SOTO, Mauricio. Entre la Champeta y la pared. El futuro económico y cultural de la
industria discográfica de Cartagena. Bogotá. 2004. p.14- 15.16.
7
La terapia criolla se denomina al ritmo musical de herencia africana producido en Cartagena y cuya
derivado es la Champeta.
13
“En occidente tenemos una habilidad para ubicar las estéticas y las expresiones
estéticas a la luz del orden religioso y el orden moral. Entonces, necesariamente
estamos vinculando la estética a un asunto de decencia e indecencia y lo que uno
escucha popularmente es que la champeta es un asunto indecente con mensajes
que incitan a la sexualidad, al cuerpo, a la violencia. 8
A partir del año 2002, se comienza a escuchar tanto en los bailes de pickup
como en la radio local la canción El elegido, una champeta interpretada por una
voz femenina; fue entonces cuando la mujer tomaba parte no solo como corista
sino como voz principal. A raíz de este hecho, se puede problematizar como tal
el aspecto de la categoría de género en la champeta. Puesto que si bien las
narraciones en un inicio fueron enteramente desde una hegemonía masculina, la
incursión de la mujer irrumpe en la estructura de un discurso constituido. En
la canción “El viejo zorro” de Ismael Simanca “Dogar Disc”, se denota las formas
de ser que se han constituido de hombres y mujeres en el contexto cartagenero:
8
PÉREZ ÁLVAREZ, Alexander. docente investigador en estudios de género. Trabajador Social. Magister en
estudios de Hábitat. En entrevista con el equipo investigador sobre Mujer y Champeta.
14
yo soy un viejo zorro,
un viejo coca- colo…
no te metas con quinceañeras
porque te van a pelar..”
Ismael Simanca “Dogar Disc” revela como los hombres demuestran capacidad de
enfrentarse a cualquier cosa, al decir “a nada yo me lo chupo” se refiere a no
temerle a nada, una actitud común de los hombres del Caribe que va relacionado
con el concepto de ser hombres que buscan siempre resaltar su masculinidad. Así
mismo, el poder relacionarse y conquistar a cualquier mujer aun cuando sea de
menor edad. Se nota sin embargo, la advertencia respecto a las mujeres que
pueden aprovecharse de la economía de los hombres.
Otro ejemplo es el éxito “el barco va pa´ lante” del fallecido cantante de champeta
Sergio Liñan “El afinaito”:
“y es que yo
soy como el oso
entre más feo
soy más sabroso
las mujeres pueden ser muy bonitas,
pero sin un hombre, no son nada nadita (bis).”
15
En términos generales el papel de la mujer en las diferentes artes, en especial, en
la música ha sido restringido y el universo en el que las mujeres han existido como
músicos y artistas creativas está lejos de lo natural.
9
ADKINS CHITI, Patricia. Conferencia diversidad cultural: Diversidad musical, una visión diferente las mujeres
componiendo música. 30 de Octubre de 2003. [citado en 2013-04-04]. Disponible en
internet: http://www.revistadeartes.com.ar/revistadeartes12/atkins-chiti.html
16
1.2. FORMULACIÓN DEL PROBLEMA
1.3. JUSTIFICACIÓN
Tras seis décadas la champeta ha logrado develar los discursos propios de los
sectores populares que son quienes construyen y reconstruyen sus historias e
identidades, al igual que sus visiones respecto a la performatividad del género,
siempre desde la subjetividad masculina entendiendo que los hombres han sido
los abanderados de este género musical. Por lo cual el papel que jugaba la mujer
17
era nominal, es decir, eran el tema central de las letras, coristas o bailarinas en los
bailes picoteros. Michel Martínez, uno de los intérpretes más conocidos dentro de
la música de la champeta señala: “nosotros como hombres nuestro punto de
inspiración son las mujeres, de allí salen nuestras letras. Es por esto que siempre
hacemos alusión a la mujer a través de las canciones”
10
Comunicación & Estudios Culturales. [Citado en 2013-04-04] Disponible en internet:
http://www.comunicologos.com/teorias.php?id=55
18
En este orden de ideas, es pertinente abordar el estudio de la champeta
entendiéndola como un elemento propio de la cultura cartagenera; cuya
investigación aportaría una perspectiva desde la comunicación en el análisis de
la visibilización y la representación de la mujer cantante en la producción de la
música champeta.
19
1.4. OBJETIVOS DE LA INVESTIGACIÓN
OBJETIVO GENERAL
OBJETIVOS ESPECÍFICOS
20
2. MARCO TEÓRICO
11
El termino Champetúo se usa para denominar a las personas seguidora de la música champeta. (nota de
las autoras)
21
Franklin y Del Río (2001) argumentan que la champeta nació de la terapia criolla,
imaginario de una cultura y una estética de los barrios marginados que se
desarrollan en la parte sur de la Cartagena colonial, habitados por la porción
poblacional desplazada de las zonas de conflicto, y de la misma ciudad de barrios
como el antiguo Chambacú, Pueblo Nuevo, Pekín, Boquetillo y Getsemaní. Como
producto de esa actitud de menosprecio a las zonas populares de la ciudad esta
expresión cultural fue desconocida por los habitantes de las clases privilegiadas
de la ciudad, que no la aceptaron ni en su letra, ni en la plasticidad del baile, por la
misma actitud del no-reconocimiento a ese otro habitante de la ciudad y por ser
considerada como una expresión violenta de lo popular.
Aun así la música champeta ha logrado consolidarse a través de los años como un
elemento identitario de la cultura cartagenera que a diario consume este tipo de
música y que se ven representados en las historias que se narran a través de la
canciones. “Cartagena es champeta” afirmó en entrevista el cantante El Michel y
“en cualquier barrio de Cartagena se escucha champeta” reiteró Natalia Díaz
“Nativa”, cantante de champeta.
22
Braulio el hijo de la vecina,
el mayor, dejó ser gallina
Para volverse ladrón.
No encontraba que hacé
Al ver la situación,
andaba en vueltas raras
Para la solución.
De la noche a la mañana
Braulio era el mandón
Tremenda camioneta
Braulio el mandón.
12
MCCLARY, Sussan. 1994. “Música y cultura de jóvenes. La misma historia de siempre”. Ed. A
contratiempo, N° 9. Bogotá, p. 12-21. Citado por BOHORQUES DIAZ, Leonardo. 2003. La champeta en
Cartagena de indias: terapia musical popular de una resistencia cultural. p 8.
23
Antes de esto, es necesario revisitar los orígenes del surgimiento de los picós en
la ciudad. Según Jorge Nieves, quien ha realizado estudios de música popular en
el Caribe asegura: “los picós ya estaban establecidos, porque el Pickup no nace
con la música africana ni con la champeta; los picós son un fenómeno que viene
desde mucho antes, desde que la salsa se volvió el gran género dentro de la gran
matriz de la música alegre, bailable o como la quieran llamar, de procedencia
antillana y luego neoyorkina. La salsa fue la materia funcional de los Picós durante
mucho tiempo”13.
24
supuesto hay un público que la acoge y empieza con ella a construir una conexión
emocional. Allí es donde aparecen los mediadores que van y que se encargan de
viajar para conseguir los discos y a venderlos a los picós con el sello de la
exclusividad. Entonces esos personajes viajan o consiguen quien les traiga los
discos y la técnica es garantizar la exclusividad borrando con una cuchilla el
adhesivo de papel que tenía el disco en el centro donde están los datos del grupo,
nombre de la pista, etc. Para que los otros se demoren en averiguar quién es. Y si
ese disco tiene éxito se convierte en exclusivo de ese picó”
“Los tipos lo que hacían era por ejemplo había 100 entonces compraban los 100
muy baratos porque eso para el tendero allá (en el extranjero) era hueso14, o sea
no había todavía el mercado para la música de la periferia que hoy hay a través de
lo que se llama la World music, eso no existía y entonces los tipos compraban 100
destruían 99 y garantizaban uno para la exclusividad ¿por qué compraban los
demás? para que el competidor no comprara otro y se descubriera de donde
venía. Entonces eso era lo que generaba ese embudo que hacía que fuera
trabajoso incluso saber cómo se llamaba el artista, buena parte de la primera
champeta que llego acá como champeta africana no se sabe los artistas quienes
eran, ahora es que se ha podido reconstruir gracias al internet.15
14
El termino hueso se refiere a un producto que se dificulta vender por la ausencia de consumidores
interesados.(Nota de las autoras)
15
NIEVES, Jorge. Ibid.
25
competencia por sonar la canción que conquiste mayor audiencia y que se
reproduzca únicamente en un picó determinado para hacer el éxito solamente
suyo, aun cuando esto signifique ocultarla de los propios o propias intérpretes.
Es importante anotar que si bien los pick up surgieron en otras latitudes caribeñas
(La Habana, Jamaica y Barranquilla en los años 20 y finales de los años 30 del
siglo XX) los picós representan y simbolizan el eje central dentro del mercado de
la industria picotera y esto es importante en los términos de la resistencia cultural,
pues si bien la champeta es música popular no ocurre lo que marcadamente ha
sucedido con otras músicas que han surgido como música popular en
Latinoamérica cuya producción en algunos casos está mediada por lo
hegemónico. Al respecto el profesor Jorge Nieves indica: “En el caso de la
champeta podemos pensar que es música popular por su origen y por su difusión
que es popular. A mí me gusta una definición de Jaime Eduardo Jaramillo,
consideremos populares las prácticas simbólicas, o sea comunicativas, de los
sujetos subalternos en lo social, en lo económico, en lo político y en lo cultural, los
que no son hegemónicos, los que no están en las posiciones de dominación.
Muchas veces en complicidad con la dominación y otras veces en diferencia con la
dominación o en rebeldía con la dominación, eso tiene muchos umbrales.
Entonces si es así, diremos que música popular sería la música propia de estos
sujetos que consumen. No solo que hacen, que consumen, pero ahí hay un
problema una vez que revisas la música mediática encuentras que si bien el
consumidor es popular y el que la crea es popular el que negocia con ella no suele
ser popular”
26
cultura popular16. Aun así el detalle se centra en los productores de champeta, los
dueños de picó y los dueños de estudios de grabación, pues estos también hacen
parte de la denominada clase popular manteniendo la champeta como un mensaje
propio de los sectores periféricos de la ciudad que es desde donde se origina la
champeta. En esta música no existen mediaciones ligadas a las clases
dominantes, el discurso Champetúo sigue siendo entonces una construcción de
las lecturas que sus autores realizan del contexto popular.
Ahora bien, dentro de esta industria picotera surgen otras formas de resistencia
que se establecen dentro de los espacios donde se consume champeta Otra
nueva forma de resistencia se establece a través de los pick up (picós), en la
demarcación de los espacios donde se consume la champeta (Bohórquez).Y al ser
16
Cultura popular: Expresión usada en América Latina para referirse a los productos culturales de los grupos
subalternos, sobre todo de sectores tradicionales. Véase, GARCÍA CANCLINI, Néstor. Letras libres. 2001. p.
22.
17
MURDOCK Y GOLDING, 1981, p.25. Citado por LOZANO RENDÓN, José Carlos. Teoría e investigación de la
comunicación de masas. Pearson education, 2ª Edición, México, 2007, p. 58.
27
el pico un elemento cultural, también parte de una colectividad no solo de los que
lo administran sino también las personas que asisten a los populares bailes donde
estos sonideros son los protagonistas.
“El picó, un ser colectivo, significa que es el resultado donde convergen distintas
labores de personas reconocidas en este medio , que gracias a su particular forma
de trabajo hacen parte de una farándula popular, la virtud de todo , es que la mano
de obra es empírica, razón para la utilización del método del tanteo generado
18
patrones culturales establecidos”
La champeta por ende se había concebido hasta el año 2002 (año en que aparece
la primera mujer cantante), como una práctica exclusiva masculina, si bien, la
mujer era partícipe de los grupos de champeta populares, como bailarina o corista
18
MONTES ALCALÁ, Carlos. Artículo Cartagena pionera en los duelos de Pickups. fecha de publicación: [1-09-
2009]. Disponible en internet: http://akabolamusic.blogspot.com
19
PÉREZ ÁLVAREZ, Alexander. OP. CIT.
28
resultaba una conducta censurable su iniciativa como cantante principal, y que
resulta paradójico si se compara con la música africana cuya lirica contó con la
interpretación de voces femeninas entre las que se destacan Mirian Makeba y
Mbilia Bell. En palabras de Alexander Pérez: “en África, si bien son sociedades
patriarcales el hecho del politeísmo les permite no tener esas connotaciones de
orden moral y religioso que sí tenemos aquí en occidente, y que de manera
particular se maneja en Cartagena fuertemente”.
Así mismo, señala cómo la aparición de una mujer irrumpe con las ya
acostumbradas liricas que describen el universo del género en las clases
populares de Cartagena: A través de Lilibeth, los hombres somos notificados que
también somos cachones y que la mujer también tiene derecho a responder con la
misma moneda o mejor, tiene todo el derecho a juzgarnos en un mundo que hace
rato predica la igualdad de género o de sexos; y allí es donde está el detalle…
Cuando Lilibeth logra posicionar su canción el “El elegido” en una emisora popular
de la ciudad, logra constituir un referente no solo de la música local sino también
del género en la champeta. Lilibeth a diferencia de algunas cantantes de música
29
de acordeón en estilo vallenato, salsa o de otros aíres sonoros, que interpretan
desde lógica machista, se puede afirmar que en Lilibeth, es el discurso femenino
por excelencia que nos recuerda que la libertad de género o igualdad de sexo
existe y que ella está aquí para recordárnoslo. Lilibeth hasta ahora, en lo que le
he escuchado y que me gusta como todo en ella, es la representante de la mujer
no sólo en la champeta sino en la canción como tal.
Para esta investigación se ha decidido adoptar este enfoque para analizar los
factores o condicionantes que inciden en el proceso de construcción de los
mensajes. Este enfoque tiene como finalidad principal estudiar los diversos
condicionantes que inciden en la producción de los mensajes de los medios y, que
determinan que ciertos contenidos se difundan y otros no. Dichos condicionantes
están divididos a la luz de cinco categorías así: Individual, Rutinas de Trabajo, De
la organización misma, Externos e Ideológicos.
30
picotero como también aproximarse al análisis del constructo que supone la
representación de las cantantes.
Los distintos condicionantes poseen varios ítems que buscan escudriñar más a
fondo los intereses particulares y colectivos que confluyen al momento de generar
o de producir los mensajes para el público receptor. Cabe resaltar de ante mano,
que si bien esta teoría fue fundamentada en la producción de noticias, su autor
señala que este enfoque puede adaptarse fácilmente para todo tipo de contenidos
entre ellos la música.
De los condicionantes individuales resalta uno que se articularía muy bien para
este proyecto, como es la categoría de sexo, pues al abrirse paso la mujer en la
champeta se inicia a penas el porcentaje de su participación y por ende la
posibilidad de unas liricas o un mensaje diferente al que los hombres han
construido. Como José Carlos Lozano Rendón menciona, hombres y mujeres se
socializan de manera distinta en la mayoría de las sociedades, por lo que es
factible una divergencia en las percepciones y producciones de mensajes según
cada género.20
20
LOZANO RENDÓN, José Carlos. Teoría e investigación de la comunicación de masas. Pearson education, 2ª
Edición, México. 2007, p. 39.
31
José Carlos Lozano Rendón menciona respecto a este condicionante “¿se
encontrarán diferencias en los tratamientos periodísticos, televisivos o musicales
de temas como la pobreza, la marginación, el desempleo, las pandillas, la
explotación laboral, los niños de la calle, etcétera, entre comunicadores de
extracción humilde y de niveles socioeconómicos altos? Aunque se requieran
investigaciones científicas para contestar esa pregunta, la lógica indica que se
manifestarían diferencias importantes”21.
21
Ibíd., p. 42.
32
quieren hacerse notar difamando la terapia,
porque estudiaron, pero son cabeza dura.
Que ya no va a la caseta
que ya no escucha champeta
que ahora la rumba de él
siempre para en la discoteca.
primero fue aquel mondado
que se gozó la champeta
… y hoy quiere lavar sus manos
con su cartón de licenciado…
Con esta afirmación se puede deducir que el cantante asume que dentro de su
comunidad étnica y/o musical encuentra sus creencias religiosas, por lo que no es
necesario alejarse de su contexto para mantener una creencia de este tipo.
33
Dentro del contexto de la champeta conviven las narraciones delincuenciales a la
par con las creencias religiosas, ejemplo de esto es la canción Maicol el traqueto
de Sergio Liñan “el Afinaito” que narra:
Natalia Díaz, “La nativa”, asegura que ha intentado tematizar algunas de sus
canciones con un contenido netamente cristiano, pero en la industria de la
champeta esos no son los contenidos que más se venden o suenan. Respecto a la
pregunta ¿intentas que tus letras tengan algún mensaje respecto al cristianismo o
de Dios? contesta “No precisamente porque ¿sabes qué? Lo he hecho en algunas
34
ocasiones lo que pasa es que en esta ámbito Champetúo la gente quiere es cosas
así todas… incluso aman la ofensa del “ábrete”, “vuela”. Los productores requieren
de letras un poco más “agresivas” que puedan ser bailadas sin tapujos y que la
gente en los picós pueda disfrutar. Existen según Natalia sugerencias que los
productores de champeta les hacen para tener este resultado.
22
SHOEMAKER Y REESE, 1994, pp. 139 – 140, Citado por LOZANO RENDÓN. Op. cit., p. 54.
35
2.4. MUJER, CULTURA Y CHAMPETA.
Aquí “Nativa” expresa uno de los estereotipos en los que se encasillan a muchas
de las mujeres seguidoras de la música champeta, en esta canción se denota la
consciencia respecto a los calificativos a los que se expone una mujer como
fanática de esta música. Estos estereotipos suelen derivar en interpretaciones
sesgadas e imprecisas, dando lugar a situaciones negativas en las que se
justifican y legitiman actitudes discriminatorias y sexistas hacia las mujeres 24.
23
VIVEROS VIGOYAS, Mara. Reseña Estereotipos y Violencia contra las mujeres. Reseña estereotipos de
género. Perspectivas legales transnacionales, de Rebecca J. Cook y Simone Cusack.
24
ESTEREOTIPOS DE GÉNERO Y DISCRIMINACIÓN. [publicado en 22-08-2012] disponible en internet:
http://www.clicpsicologos.com/blog/estereotipos-de-genero-y-discriminacion/
36
En otras palabras, la mujer champetúa en la sociedad cartagenera es una figura
que constantemente es señalada y criticada negativamente por algunos sectores
sociales. Puesto que a las mujeres se les ha categorizado históricamente como
seres emocionales, débiles, sumisos, dependientes, comprensivos, cariñosos y
sensibles a las necesidades de los demás. Resulta para algunos un despropósito
la participación de esta en la champeta entendiéndola como un género musical
que contraria todos esos atributos femeninos , es claro, que la champeta como
menciona Jorge nieves desafía las normas del comportamiento, de la moral, de la
sensualidad dirigida, con la altísima carga de erotismo y sensualidad que tiene el
baile, y también sus letras.
Los cantantes de champeta al momento de escribir una canción deben aliarse con
un picó, que, como se ha dicho antes es el encargado de popularizar la canción y
lograr que suene en los diferentes sectores de la ciudad para luego empezar a
realizar conciertos y llegar a las principales emisoras. Las mujeres que entran al
mundo de la champeta, les toca seguir casi que el mismo procedimiento pero
aparte de aliarse a un picó deben considerar tener de su lado un buen “manager”
o representante para que estos sean sus cartas de presentación y puedan lograr
contratos exitosos dentro de la industria picotera.
37
Leandro Barón, El encanto, reconocido cantante de champeta que hizo posible el
encuentro y contacto con el picó a quien le ha vendido la mayor parte de su
música El Imperio: “Yo empecé a relacionarme con los cantantes de champeta y
empecé siendo corista, y una vez en el estudio me encontré con Leandro (el
encanto) y el me vio y dijo: no, ella tiene con qué y me gustaría más adelante que
grabaras y allí me fui metiendo más de lleno a la champeta” “El pico El Imperio
fue el pilar que consiguió el encanto para que me diera más a conocer en la
ciudad” asegura Carmen Helena. Lo que nos invita a reflexionar las variantes que
surgen cuando una mujer decide incursionar en la música champeta, o en la
música en general, si bien podríamos mencionar lo difícil que es también para
muchas mujeres en Colombia incursionar en uno de los mayores representantes
del folklor: El vallenato.
25
GONZALES LÓPEZ, Cecilia. Artículo de reflexión crítica: LA MUJER EN LA MÚSICA. [citado 16/05/2013]
disponible en internet:
http://www.uaemex.mx/faapauaem/docs/edesp/caminos%20hacia%20la%20equidad%202006/musica.html
38
determinar a la sociedad. Como explica Lucy Green quien es profesora en el
Instituto de Educación de la Universidad de Londres, cuyos trabajos vinculan la
Educación Musical con la sociología y filosofía de la música, género, aprendizajes
informales y música popular, “el género de la cantante, instrumentista y
compositora entran en los significados delineados de la música afirmando,
interrumpiendo o amenazando las definiciones patriarcales de feminidad”26, en el
caso de la música champeta la mujer aparece y rompe con estas definiciones
patriarcales sobre cómo y qué debe ser, en ese sentido a través de sus canciones
y de su misma presencia dentro de este género musical.
26
GREEN, Lucy. “Música, género y educación” Ediciones Morata, S. L. (2001). Obra editada con la ayuda del
Instituto de la Mujer.
39
3. METODOLOGÍA
40
3.3. RECOLECCIÓN DE LA INFORMACIÓN
Las fuentes primarias que se utilizarán para llevar a cabo la investigación son los
principales exponentes masculinos y femeninos de la champeta en la ciudad de
Cartagena. También consultoría y asesoría con docentes expertos en el tema
de la investigación, que brinden información relevante para ejecutar el proyecto
de forma organizada. En la investigación a realizar se utilizarán entrevistas de
preguntas abiertas ya que permite una amplia argumentación que facilita la
resolución de la incógnita formulada en el problema de investigación.
41
3.4. NOMBRE DE LOS PARTICIPANTES:
Investigadoras:
Exponentes de la champeta:
- Lilibeth Martínez.
- Natalia Díaz.
- Carmen Elena De Hoyos.
- Michel Martinez
- Leandro Barón.
3.5. PROCEDIMIENTO
42
3.6. RECURSOS DISPONIBLES Y PRESUPUESTO
PERSONALES CONTRAPARTID
A*
BIBLIOGRAFÍA
PUBLICACIONES
SERVICIOS
TÉCNICOS
Grafica 1. Presupuesto.
43
3.7. CRONOGRAMA DE ACTIVIDADES
Fase I:
Preparación del
equipo
Fase II:
Recolección de
Datos
Fase IV:
Elaboración
informe de
investigación
Fase V:
Evaluación
44
4. ANÁLISIS DE RESULTADOS
En el 2002 suena por primera vez en la voz de una mujer una champeta. Las
emisoras populares transmitían la canción “El elegido” de Lilibeth Castro logrando
ocupar las primeras posiciones en la listas de los más sonados. A partir de allí,
surgen otras voces femeninas que impactan de manera significativa en el género
de la champeta, cuyos intérpretes siempre habrían sido hombres.
“…la gente todavía estaba como dentro del impacto de bueno y ¡que chévere! una
mujer cantando” expresó Natalia Díaz “Nativa” a la pregunta sobre el
reconocimiento de la mujer cantante de champeta. Este fenómeno dio paso a
nuevas percepciones sobre la música champeta y la manera de cómo la mujer a
través de esta música popular en la ciudad de Cartagena, logra narrar un discurso
alternativo basado en sus lecturas de la cotidianidad, vivencias propias y ajenas.
45
motivos provocarían este fenómeno dentro de la cultura cartagenera?, esto recae
sobre un asunto religioso y moral.
46
“ A mí me gustaba la música champeta y entonces yo empecé a relacionarme con
los cantantes de champeta, ya buscaba en ese entonces lo que era ser corista
de hip hop que anteriormente lo hacía pero no se dio… después una vez llegué
a un estudio y estaba grabando colaborando con unos coros y unas segundas
voces, me encontré con Leandro y dijo ella tiene con qué y me gustaría más
adelante que grabaras… y de allí me fui metiendo más de lleno con la
champeta” afirma Carmen Elena narrando sobre sus inicios en este género
musical en el que Leandro Barón “el encanto” renombrado intérprete de champeta
impulsó su carrera. De manera similar fueron los inicios de Natalia Díaz
“Nativa” quien a través de su esposo tiene su primer acercamiento a la champeta:
“Me conozco con mi pareja actual y nos dimos cuenta que a ambos nos gusta la
cuestión, entonces él si andaba en su cuestión de su champeta, champeteando y
haciendo música y un día cualquiera me dice, ven acá, ¿tú cantas verdad? ¿Por
qué no me haces los coros? Entonces yo ¡bueno!..”
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era de esperarse las referencias que se tenían de esta música consistían en
percepciones negativas, sin dejar sin embargo de exaltar algunas canciones que
consideraban de su gusto por narrar situaciones que hacían referencia a temáticas
de amor, romance, situaciones cómicas o temáticas generales que no aludían a la
mujer en términos mordaces. “Algunas canciones en particular me gustaban,
algunas del Sayayin… la nubecita”. Comenta Natalia Diaz “Nativa”. “A mí las
champetas que me gustaban eran las del Jhonky porque él hablaba del amor, pero
del amor bien.” (Carmen Helena De Hoyos)
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sus visiones la manera de responder y levantar una voz que logre un punto
positivo a favor del género femenino.
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que yo te iba a esperar y no iba a llegar otro
Y ahora te vas, te vas, te vas
da la media vuelta y no vuelvas”
Una vez las mujeres se adentran en el ámbito Champetúo, empieza una nueva
etapa: la recepción de sus mensajes y de la figura misma como mujeres dentro del
público seguidor de la champeta. Es de esperarse que ese público reaccione de
alguna manera frente al hecho de que una mujer cante champeta a la vez que los
cantantes ya reconocidos las consideren competencia. Lo siguiente que ocurre
cuando empiezan a sonar en los picós las canciones de las mujeres es el
surgimiento de un púbico femenino que se conecta con las intérpretes e identifican
con sus letras. En voz de Natalia Díaz se refiere a este punto de la siguiente
manera: “la canción La champetúa fue un “boom”, la verdad es que fue un boom a
nivel de este género porque nunca aquí, aquí en Cartagena había habido mujer
solista, una mujer que se metiera dentro de la competencia como solista, como
Míster Black, como el otro, o sea eso fue un “boom” y más por la canción con que
salí tuvo más aceptación porque las mujeres como quien dice, por fin hay alguien
que habla por nosotras, por fin hay alguien que exprese lo que siente,
representándonos a nosotras, entonces las mujeres se identificaron muchísimo
(…) La gente quería conocerme y las mujeres se hallaban muy identificadas que
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querían conocerme (…) yo me quedé admirada como tenía una aceptación tan
bacana de la gente”.
De acuerdo con la anterior la mujer se posiciona dentro del género y adquiere una
fuerza gracias a ese nuevo público que la respalda y que se siente identificada
desde su género y desde las liricas que develaban un sentir propio de la mujer.
Este hecho es de suma relevancia ya que si bien los picós siempre han contado
con gran afluencia de público femenino, no existía una conexión que fuera más
allá del goce que ofrece este espacio para las amantes de la música champeta,
por ende su asistencia a estos toques se limitaba en función del disfrute del
cuerpo y hasta cuando una mujer entra en escena como intérprete se construye
un vínculo en el que las seguidoras hallan una prolongación de sí mismas.
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Por su parte Lilibeth Martínez asegura: “Si había veces que los hombres me
decían oye le estás tirando duro a los hombres que no sé qué, pero yo decía ay
ustedes también le tiran a las mujeres, pero ya o sea de ahí para allá todo bien,
les gustaba lo que hacía”
De la situación anterior se denota que los hombres percibieron cómo las mujeres
creaban otros discursos en donde se narran las formas de ser de la mujer y en
donde reclaman su valor o notifica ser víctima de los procederes de los hombres
con estas. En la canción “El camaleón” de Lilibeth Martínez se refleja este
sustento:
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4.2. Concepciones de las mujeres sobre su participación en la
champeta.
Natalia Díaz, una de las cantantes de champeta que goza reconocimiento dentro
del gremio Champetúo y con una trayectoria ganada en la industria, se declara
una apasionada de la música en general y sobre todo de la champeta, su
participación como cantante ha logrado cambiar su concepción de esta música.
Respecto a la pregunta ¿qué consideraciones tiene respecto a su participación en
la champeta?, responde: “cuando empiezo a involucrarme en esto, a verle lo
chévere, las cosas positivas que tenía el género, me fui enamorando poco a poco
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de esto, me fue gustando, le fui poniendo el alma el interés y hoy en día me gusta
lo que hago, amo lo que hago. Me gusta porque todo depende como tú lo
quieras… todo depende que quieres decir, que quieres demostrar, que quieres
proyectar”
Continua diciendo: “si tu vieras todo lo que hace un cantante de champeta, es una
vaina mágica, es algo impresionante, o sea, es solamente ver como crean y tú
dices qué capacidad, qué imaginación, o sea yo digo que un cantante de
champeta no tiene nada que envidiarle a otro cantante”. Con esta afirmación
Natalia decanta su punto de vista de los intérpretes de la champeta, lo que a su
vez habla del proceso creativo que ella como cantante debe implantar para
mantenerse en la industria y del interés que ella tiene con esta música y la
conexión que ha creado con la misma. Se entiende entonces que para ella ser
cantante de champeta significa un logro muy importante que es digno de ser
tenido en cuenta y de ser apoyado. La frase refleja que para ser una música local
la champeta no debe ser objeto de retraimiento, sino que puede estar a la altura
de otros géneros musicales.
“Yo siento que hoy en día me duele cualquier cosa que pase con la champeta,
duele mucho porque es un género, hablando masivamente, es un género que le
hace falta apoyo, apoyo fuerte (…) sería chévere que a nosotras se nos abrieran
más espacios donde uno pueda mostrar sus productos donde uno pueda mostrar
lo que tiene, lo que hay es material, no solo son los cantantes de champeta
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hombres y no solamente es la gente de afuera, aquí también hay gran
potencial”.(Natalia Díaz)
Natalia reconoce que en la industria ha sido mayor el apoyo a los hombres, por lo
que no pierde oportunidad para pedir más reconocimiento a la mujer cantante de
champeta, que no solo exista tal visibilización y espacios para los hombres y los
foráneos, sino que a la mujer se le abran espacios, pues si bien sus canciones han
sonado, es amplia la diferencia de reconocimiento entre ellas y los hombres
cantantes. De la anterior declaración se puede deducir que en su consideración
las mujeres también tienen mucho que aportar a la música y su capacidad de
hacer buena champeta es igual a la que los hombres han realizado desde los
inicios de esta música, por lo que los productores deben también direccionar su
apoyo a esta generación de mujeres que cantan champetas.
Uno de los motivos que resalta Natalia es el hecho de que la champeta sea la
música local, la música que representa a la ciudad y su gente, por eso hacer
énfasis en la visibilización de la champeta, es una forma de decir que a ella como
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cantante debería permitírsele un espacio donde exprese más de lo que ya se han
encargado en decir los hombres a través de los años con la champeta.
Antes de abordar este punto, se debe precisar que la mayoría de las canciones
cantadas por las voces femeninas son composiciones hechas desde la óptica
masculina. En el caso de Natalia Díaz, “Nativa”, el cual se analizará de forma
particular, si se puede afirmar que sus canciones son de su autoría, pues en el
caso de Lilibeth Martínez y Carmen Helena de Hoyos sus canciones son escritas
por sus representantes. Aun así, el analizar cómo se narran estas mujeres es de
suma importancia en el desarrollo de lograr la visibilización y representación de
estas dentro de la producción de champeta en Cartagena.
La trayectoria de esta mujer cantante de champeta inicia a mediados del 2011 que
como se ha descrito antes, conoce a su mentor o impulsor Leandro Barón el
“encanto” y éste la contacta con el picó “El Imperio” y de allí inicia a grabar una
serie de canciones que se popularizaron en los distintos sectores de la ciudad
donde El Imperio sonaba.
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Con la canción El Pilla’o” que grabó como solista en el año 2011, Carmen Helena
se dio a conocer.
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Ábrete, suéltate, que conmigo estas poncha’o,
hoy tú quieres, yo no quiero, ya tu eres caso cerrado.
En el 2012 graba para el “El imperio” un nuevo tema titulado: “No puedo
Perdonarte”:
Ya me canse de tu jueguito,
hoy tu vacile se acabó.
búscate a otra que te aguante,
la carga que tuve que yo,
así que no insistas más,
suerte contigo, no vuelvas más
te di un balache, un balachito
y no lo supiste aprovechar.
En esta canción, se puede denotar que el mensaje es directo para un hombre que
busca una reconciliación con su pareja y que esta al ver que la traicionan prefiere
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darle fin a la relación. A parte de que surgen otros motivos como cuando dice:
“búscate a otra que te aguante, la carga que tuve yo” con esta frase que se vuelve
reiterativa en toda la canción, se deja ver que muchas veces el hombre puede ser
una “carga” para la mujer, tanto en lo económico como en lo sentimental.
En ese mismo año también graba junto a su impulsor Leandro Barón “El encanto”
una canción que el compuso para los dos y que se denomina “el Pulpo”, cabe
resaltar que esta canción se llegó a escuchar con gran fuerza en una de las
principales emisoras locales de la ciudad de Cartagena. Su letra refiere:
Otra canción a dúo que grabo Carmen Helena, fue con otro reconocido cantante
de champeta “El Gale” y se titula: Sola en mi cama.
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No sé qué me hiciste, que me hiciste tú,
que en mis entrañas te tengo grabado.
sola en mi casa me pongo a pensar
que aunque estoy con él te quiero en mi cama,
tú aroma y tu piel, tus dulces labios
¿qué voy a hacer? Los tengo grabados.
Tengo que decirte que amarga son mis mañanas,
cuando despierto y no te veo.
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tú te creías un duro y ahora andas atrás.
Te queda mal, te queda mal
si crees que los hombres también no lloran
¿Qué te creías, qué te creías?
que yo te iba a esperar y no iba a llegar otro.”
Así mismo en la canción “lágrimas de cocodrilo” se reafirma una vez más la idea
de la mujer que no muestra dependencia de un hombre, en expresiones como:
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Otra de las canciones más conocidas de Lilibeth es “suerte y muerte” en la que
contó con el acompañamiento de su representante Michel Martínez, esta canción
fue muy sonada en las emisoras y picós de Cartagena; con la cual el público
femenino amante de este género se identificó por el mensaje que emite en sus
letras:
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Por otra parte el papel que juega Michel al momento de hacerle acompañamiento
en esta canción es de poner entre dicho la insensibilidad que los hombres que
“juegan y hieren” tienen con los sentimientos de una mujer. Puesto que se en las
estrofas cantadas por Michel se refleja a un ser arrepentido y consiente del daño
que le causó a alguien:
En otro de los éxitos de Lilibeth titulado “el camaleón” se cuenta como las mujeres
toman cierto poder y fuerza ante los procederes de los hombres; efectivamente en
esta letra se refleja a la mujer como víctima de las fallas e infidelidades del
hombre, pero también se devela determinación en la toma decisiones de esta:
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yo te quise tanto, pero mucho dolió
quererte fue mi perdición.
que fue, que fue, que pasó,
dime que te hablaron de mi
ahora paga, paga, paga, paga
con la misma moneda que tú me pagaste
ahora llora, llora, llora , llora
fuiste el camaleón que de mi quiso burlarte
me heriste (camaleón)
fallaste (camaleón)
fingiste (camaleón)
me engañaste.
te montaste en la nube y se te cayó la vuelta
píllalo pilla píllalo pilla
ahora yo estoy pará tú me quieres de vuelta y
eso no va ay papa y eso no va”
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4.3.3. Natalia Díaz Padilla “Nativa”
Para el 2008, una nueva voz toma el micrófono, Natalia Díaz entra al mundo de la
champeta con gran fuerza y potencia, ganándose grandes seguidores y
admiradores en el picó donde sonó la que hasta ahora ha sido su canción más
popular: “La Champetúa” y de la cual es también autora. Natalia Diaz, a diferencia
de Lilibeth Ramírez y Carmen Helena de Hoyos es quien escribe sus canciones.
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Después del “boom” que tuvo su sencillo “La Champetúa”, Nativa inicia una serie
de grabaciones, y empieza a componer champetas que le pedían no solo los
productores del picó para el cual trabajaba sino también otros intermediarios
dentro de la industria de la champeta y que veían en ella un nuevo talento. Esta
es otro ejemplo de las canciones que graba ese mismo año (2008). Titulada: “Ya
pa qué”
Para seguir con las canciones en donde Nativa demuestra su apoyo y su trabajo a
través de su música en favor de la mujer y del respeto por estas, se analiza la
canción titulada “no maltrates a tu mujer” cuya letra narra:
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A una mujer se le debe querer
con todo el corazón y brindarle su amor.
Si por una nacimos y por una vivimos…
es hora que despiertes y le des su valor.
No maltrates, no maltrates a tu mujer,
eso no va, no, no seas cobarde.
Ámala a ella, consiéntela a ella,
valórala a ella, respétala, a ella.
Ámala, quiérela, gózala,
hazla sentir que la mejor es ella.
¿Por qué razón tienen que proceder contra una mujer?
si nos gusta que nos quieran.
Natalia nos demuestra con esta canción la voz de protesta hecha melodía para
que realmente se valore a la mujer dentro de la sociedad cartagenera, como sujeto
de derecho y como persona que posee las mismas cualidades que su opuesto. El
maltrato hacia la mujer en nuestra ciudad es una realidad latente, pero con
canciones como esta, se puede generar un impacto positivo en el receptor que la
escuche y comprenda el mensaje de la misma.
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“ahora lloras, ahora lloras
y dices que quieres volver conmigo
llegaste tarde, se te fueron las horas
si yo te amaba y pensaba en ti
porque tenías que tratarme así
hoy los papeles se han cambia’o
Lárgate de mi lado, no te quiero ver
te noto estresado, te tocó perder”
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5. PERFILES DE VIDA
Por la primera visita supimos que no es una mujer de respuestas cortas, a ella le
gusta narrar, describir detalle a detalle, sobre todo se muestra fascinada por el
hecho que hayan personas que se interesen en su música, la champeta.
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todo, fue un amparo, nunca me faltó nada, más que todo amor. Ella trataba de
ganar ese espacio y ella decía mi pela’íta es huérfana de padre y su madre nunca
a ha tenido que ver”.
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En lo educativo esta mujer intérprete de la champeta, a pesar de estar atrasada
varios años en el colegio por motivo de constantes mudanzas entre Venezuela y
Colombia, además de compartir salón con niños y niñas de menos edad que ella,
siempre fue una estudiante destacada cuyo liderazgo se reflejó en su elección
como representante estudiantil en cuatro oportunidades. Natalia no es bachiller,
sin embargo su elocuencia y fluidez al hablar es magnífica y convincente cuando
de gestionar y generar propuestas se trata.
Uno de los aspectos que la marcó fue el cambio del modo de vestir, ya que por su
crianza religiosa pasó de usar vestidos y faldas largas a pantalones cortos y
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blusas escotadas. En un principio nativa expresó: “yo me sentía desnuda, con
ropa desnuda, ya no tenía vestido” pero después terminó por acostumbrase a
estas vestimentas.
En ese mismo año Nativa queda embarazada de su primer hijo, Bryan. Por lo que
decide formar su familia en una casa propia. Para ello, Natalia junto a su marido
emprenden la travesía de buscar un lugar en el que sus facultades económicas les
permitiera ubicarse; sin nada seguro, resuelve vender su televisor, cuyo pago
fue acordado con el vendedor en tres cuotas por un valor total de trescientos mil
pesos.
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vender de convencer al cliente, tengo la varita mágica para convencer… el cliente
puede no puede venir con muchas ganas de comprar, pero yo lo hago comprar”.
Su vida laboral siendo adulta la inicia como vendedora en los almacenes de ropa
del popular mercado de Bazurto, donde asegura que el ingreso del personal para
laborar es complicado, sin embargo, ella con su actitud positiva y entusiasta, tenía
la seguridad de que iba a obtener un empleo.
Muchas fueron las peripecias que atravesó Natalia cuando de buscar trabajo se
trataba, ella expresa: “en una ocasión me entrevisté para un trabajo, pero para yo
conseguir ese trabajo tenía que acostarme con él (empleador), así me dijo, no mija
dando y dando pero yo le garantizo un trabajo, conmigo nadie me la va a echar
pero usted tiene que soltarme”. Ella se negó profundamente a esta proposición
de índole sexual, puesto que sus valores morales no le permitían ceder ante estas
desavenencias que la vida le presentaba. Sin embargo, nativa tuvo múltiples
experiencias laborales, hasta que se dedicó a la música.
A partir de allí nativa no perdía la oportunidad de decirle a todos los artista que se
cruzaban a su paso, que ella tenía talento para el canto, que su mayor sueño
era elevar su voz cantando. Así, un día se topó con la persona que la impulsaría
en la champeta, Juan Carlos Sossa “El Chamba”; mientras disfrutaba de un
concierto, se le acercó para decirle con propiedad que ella era cantante y que
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necesitaba patrocinio. En ese momento su interlocutor no le prestó la atención que
ella requería, por lo que no siguió insistiendo en el asunto.
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Se convierte en una revolucionaria de la champeta porque sus canciones irrumpen
con el discurso construido por hombres que siempre había reproducido este
género.
Entre otros de su grandes éxitos se encuentran canciones como “La tijera”, “no
maltrate a su mujer” y “ya pa´ qué”, estas son composiciones de su autoría y que
materializa en su propio estudio de grabación, fruto de sus ahorros por muchos
años.
Nativa que se autodenomina como guerrera, es una mujer que día a día lucha
porque la champeta sea un género musical reconocido y sobre todo que las
mujeres sean visibilizadas como lo han sido los hombres en esta música. Su
anhelo reside en que los empresarios inviertan en la producción de champeta
hecha por mujeres y que se le sigan abriendo espacios para mostrar su talento.
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Carmen Helena de Hoyos: Talento Musical
Carmen Helena luce sonriente a la espera de una nueva pregunta, ella vestida con
su uniforme de pantalón negro y blusa amarilla, tan amarilla como el color
distintivo del almacén para el que trabaja. A su lado se mueve sin cesar el
pequeño Sebas, fruto de su último matrimonio y uno de los motivos por el cual se
levanta a diario con la firme intención de seguir escalando laboralmente para
brindarle lo mejor. Carmen Helena canta desde muy pequeña recuerda con gracia
aquellas tardes de concierto en el patio de su casa donde imitaba a las artistas del
momento: Shakira y Thalía y con el acompañamiento instrumental de las ollas y
baldes de su casa que a su mama luego le tocaba reparar. Allí descubrió su
primera conexión con la música, pues sintió que esta era parte de su esencia, de
su vida.
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Magangué Bolívar llamado Piñalito, allí vivió su infancia y parte de su adolescencia
y por ubicar el primer lugar entre sus hermanos le tocaba muchas veces hacer el
papel de niñera en uno de esos tantos das en que tenían que ausentarse sus
padres, ella quedaba al mando del cuidado de sus hermanos, sobre todo de sus
hermana menos quien hoy es como su mejor amiga.
De los hechos que marcaron su vida Carmen Helena evoca la vez en que tuvo que
dejar su tierra “tenía 14 años y mi mamá se vino para Cartagena, después nos
tocó venirnos a mí y a ms hermanos y a mí me dio tristeza porque desde muy
adentro no quería marchare todavía, pero después ya tuve que hacerlo y ahora
me siento adoptada por esta ciudad”. Los primeros meses en Cartagena fueron
difíciles puesto que Carmen Helena sentía que si bien la ciudad representaba
oportunidades también podía acarrear peligros y como ella sentía que todo era
distinto sabía que tenía que cuidarse y adaptarse a un nuevo lugar. Es entonces
cuando inicia su preparación de bachiller e ingresa al colegio nocturno Madre
Bernarda donde tiene un nuevo acercamiento a la música al inscribirse en un
grupo de vallenato que existía en su colegio y que era dirigido por las “monjitas”
como ella les llama.
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Al cabo de un tiempo, logra contactarse con un grupo de rap gracias a la invitación
que le hace un compañero de su clase “un amigo del colegio me dijo Carmen mira
yo tengo unos compañeros en el Nuevo Bosque que quieren tener una voz
femenina ellos cantan rap”. Ella aceptó gustosa y desde ese día formó parte de los
-Flash player- que marcó la etapa de su adolescencia “en esa época yo me sentía
feliz porque me sentía libre, pero me gustaba ser libre en el sentido, que hacía lo
que me gustaba, que vamos a presentarnos en el colegio, a un canal… etc.”.
En San Andrés Carmen inicia una nueva etapa de su vida entre la rutina de criar a
su niña y la vida en pareja; escucha una tarde la champeta El confidente de un
reconocido cantante de champeta que se llamó El Jhonky, de inmediato se siente
atraída por el ritmo y se declara seguidora de las canciones de champeta que
sonaban por ese entonces el San Andrés.
Una vez aprovechando que tenía que viajar a Cartagena, para buscar a su
hija que días antes había enviado con un familiar para que la conocieran, llegan
al barrio Olaya y llama a un primo para que éste le presentara al Jhonky e
iniciar un primer contacto con la música champeta. Pasaron unos meses y
Carmen Helena decide vivir en Cartagena definitivamente; esa vez sola, pues se
separó del padre de su hija. Así, asume la entereza de una madre soltera.
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Carmen Helena entra entonces en contacto con el Jhonky quien la invita a
participar como corista en una de sus canciones, pero tiempo después el Jhonky
muere y el proyecto de grabar un primer disco se estanca. Pasados tres meses
Carmen Helena se involucra nuevamente con los cantantes de champeta entre
ellos Anton su pareja actual.
Un día mientras grababa unos coros para una canción Leandro Barón “El encanto”
la motiva y la guía para que se proyecte como al nueva voz femenina dentro de la
champeta, es así como inicia un nuevo camino en este género, logrando
posicionarse rápidamente en uno de los picós más reconocidos de la ciudad: El
imperio. Carmen Helena inicia una gira de conciertos en diferentes sectores de la
ciudad, así como en los pueblos.
Una noche por motivo de las fiestas Patronales de su pueblo Piñalito, Carmen es
invita como cantante principal y es recibida con júbilo y gozo por las personas que
la vieron crecer y que hoy la admiran y respetan. “ese fue un logro para mi vida,
porque después de tantos años que no venía a mi tierra, todo el mundo me recibió
de la mejor manera y eso era algo que yo me imaginaba desde chiquita”.
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En la actualidad esta mujer dedica sus horas a su familia, al trabajo y a la iglesia.
Sueña con seguir escalando peldaños que la lleven a conseguir su casa propia y
un mejor bienestar para su familia.
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6. CONCLUSIONES GENERALES
La champeta es además una música que consumen a diario tanto mujeres como
hombres y lo que esta significa dentro de sus vidas seguramente va más allá de ir
a un toqué de Picó o caseta para mover y hacer un disfrute del cuerpo. La mujer
dentro de esta industria emerge de todo un proceso que inicia con la etapa de
negación y transciende luego a la etapa del reto donde asume que ya no puede
seguir como objeto nominal disfrazado de “inspiración” para los hombres sino que
también puede tomar el micrófono y entonar fuertes narrativas para que sea esta
vez un sujeto y construir otras nuevas narrativas para enriquecer el género y lograr
una champeta más incluyente en todos los aspectos.
El recorrido realizado permitió observar, a través de las vidas y los trabajos de las
mujeres cantantes de champeta de la ciudad de Cartagena, variantes
características en la representación de la mujer como cantante en la producción
de este género musical, así pues, se rescatan las verdaderas virtudes, roles y
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modos de ser de ésta, los cuales expresan con sus voces en las letras de las
canciones que interpretan; así, se da lugar a la representación de la mujer fuerte e
independiente de los sentimientos de un hombre. Esta vez la mujer no recae en
estereotipos o rumores que la sociedad de algún modo mal interpreta cuando las
escuchan cantar champeta o simplemente las ven como seguidoras de este ritmo.
Una mujer que canta champeta es artista innata, con talento de sobra para
desenvolverse no solo en la champeta sino en cualquier otro tipo de música. Los
hombres que se han manifestado con el apoyo constante en sus carreras, saben
el desafío que afronta una mujer para poder ser reconocida dentro de la industria
picotera, pero son testigos presenciales de voces armoniosas que podrían
representar grandes triunfos para ellas y sus familias.
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aquellos grandes parlantes “los picós” le fueron dando y que con el transcurrir de
los tiempos llenaron espacios en los escenarios y en el gremio champetudo. Ellas
fueron empoderándose de este elemento fuerte de la cultura Cartagenera hasta
ser capaces de re-escribir la champeta con un discurso que se va alejando de lo
tradicional.
Una voz de protesta que dice “no maltrates a tu mujer”, o “soy una mujer que valgo
mucho” se comienza a levantar para que se sepa en la ciudad que el género
femenino ya tiene voz en una de las músicas que más se reproduce en los barrios
populares y que se comienza a comprender que ahora la Champeta se está
mutando, no solo por los cambios en las estéticas de su producción, sino porque
ahora es más incluyente.
83
BIBLIOGRAFÍA
84
GONZALES LÓPEZ, Cecilia. Artículo4 de reflexión crítica: LA MUJER EN LA
MÚSICA. [Citado 16/05/2013] fuente pág. Web:
http//www.uaemex.mx/faapauaaem/docs/edesp/caminos%20hacia%20la%20equid
ad%202006/música.html
85
ANEXOS
86
Fotografía N° 1: Natalia Díaz “Nativa” cantando champeta en uno de sus eventos.
87
Fotografía N° 3. Publicación del periódico local Q’hubo referente a Natalia Diaz “Nativa”.
88
Fotografía N° 4: Carmen Helena en una presentación en un almacén.
Fotografía N°5: Carmen Helena durante sus inicios como intérprete de la champeta
89
Fotografía N° 6: Lilibeth Martínez en compañía del cantante Eddie Jay en las fiestas de
independencia del 2011.
Canciones mencionadas
90
Ya pa´ que – Natalia Diaz
No maltrates a tu mujer - Natalia Diaz
La tijera – Natalia Diaz
Dueño de mi amor – Natalia Diaz
El pulpo - Carmen Elena de Hoyos y Leandro Barón
Sola en mi cama – Carmen Elena de Hoyos
No puedo perdonarte - Carmen Elena de Hoyos
Suerte y muerte – Lilibeth y Michel Martínez
Lágrimas de cocodrilo – Lilibeth Martínez
La cebolla - Lilibeth Martinez
El camaleón - Lilibeth Martinez
91