REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA
MINISTERIO DEL PODER POPULAR PARA LA EDUCACIÓN
UNIVERSITARIA, CIENCIA Y TECNOLOGÍA
UNIVERSIDAD EXPERIMENTAL DE LOS LLANOS OCCIDENTALES
“EZEQUIEL ZAMORA”
V.P.D.S. BARINAS
SUBPROGRAMA DE DERECHO SEMIPRESENCIAL
ENSAYO:
LA OPOSICIÓN DE PARTE Y TERCERO A LAS MEDIDAS CAUTELARES
*Prof. Abg.: Hernández, Licet.
Participante:
Marchán Fernández, Miguel Augusto
C.I.: V.- 14.677.683
DERECHO PROCESAL CIVIL II
III AÑO – SECCIÓN II
BARINAS, 15 DE OCTUBRE DE 2019
UNELLEZ – V.P.D.S.
LA OPOSICIÓN DE PARTE Y TERCERO A LAS MEDIDAS CAUTELARES
BARINAS 2019
La oposición de parte y tercero a las medidas cautelares
En el procedimiento de las medidas cautelares o preventivas, encontramos una
serie de recursos judiciales que de alguna forma permiten oficiar la tutela judicial
efectiva de los derechos de las partes en juicio. En ellas, el juez puede conocer y valorar
los argumentos y pruebas del accionante, a través de una decisión interina en la que se
produce una determinación, en la que la contraparte no tiene la oportunidad legal de
hacer valer su defensa. Para que exista procedencia de dichas medidas, deben cumplirse
ciertos requisitos que a juicio de la administración judicial comprometen los derechos
del accionante, estas son el periculum in mora y el fumus bonis iuris de manera
esencial. En contraparte de ello, existen excepciones de oposición a la medida por
instancia de parte o por sujeto de terceros, que pueden concretarse en el momento
oportuno según nuestra legislación, y en el caso del artículo 602 del vigente Código de
Procedimiento Civil venezolano (C.P.C.), que para el caso establece que “dentro del
tercer día siguiente a la ejecución de la medida preventiva, si la parte contra quien
obre estuviere ya citada; o dentro del tercer día siguientes a su citación, la parte contra
quien obre la medida podrá oponerse a ella, exponiendo las razones o fundamentos que
tuviere que alegar…” Así mismo es importante conocer las fases de dicho
procedimiento de oposición, estas son: 1) El proceso inicia a través de una fase de
ejecución previa, donde se toman en cuenta los argumentos presentados por el
accionante, se precisa una falta de bilateralidad en el caso de la audiencia y se considera
que es una medida provisional en doble sentido: por convalidación (art. 382 C.P.C.) y
por sujeción a la sentencia en el caso de la cosa juzgada; 2) Una fase plenaria, donde
deben articularse los cúmulos probatorios en relación del decreto de ejecución inicial y
en la que puede el juez considerar el proceso administrativo conforme a los
procedimientos ordinarios; 3) Posibilidad de apelación a la ratificación o revocación del
decreto de medida inicial, que debe ser oída en un solo efecto y donde debe cumplirse
de inmediato la suspensión del decreto y con previa revisión pendiente del recurrido. En
el caso de la fase 2, la articulación probatoria puede habilitar hasta ocho días posteriores
a la oposición de parte (ope legis). También es de atención, mencionar la importancia de
no permitir a la parte a la que se opone la medida, hacer defensas que debió formular en
la fase pertinente, debe solo limitarse su actuación durante el lapso probatorio. Por otro
lado se encuentra el caso de oposición de terceros, que para nuestro C.P.C. su artículo
546 se bifurca hacia dos supuestos de acción, la primera, una pretensión petitoria de
dominio y en segundo término un tipo de demanda incidental de protección posesoria.
En el caso de que un tercero alegue una propiedad, puede entenderse que está ejerciendo
incidentalmente una reinvindicación, y alegando al mismo tiempo, que las cosas o
bienes embargados son de su posesión, supuesto que puede corroborarse en el ordinal 1º
del art. 370 C.P.C. Para el caso de la tercería de dominio, podemos hacer revisión del
ordinal 2º eiusdem, teniendo que, “Los terceros podrán intervenir (...) cuando
practicado el embargo sobre bienes que sean propiedad de un tercero éste se opusiere
al mismo, de acuerdo a lo previsto en el artículo 546 C.P.C.”. De lo anterior, puede
evidenciarse una contraposición a la medida cautelar por vía de tercería o por oposición
al embargo y las notorias diferencias entre la oposición de parte y la oposición por
tercero. Los direccionamientos en la oposición de parte no señalan su fundamento sobre
la propiedad, sino que apuntan siempre hacia el incumplimiento de los requisitos de
procedibilidad de la medida, sobre la carencia o las insuficiencias durante el régimen
probatorio, la legalidad en ejecución y entre otras variables que envuelven al proceso.
Para la oposición por tercero, el interés si versará sobre la propiedad o posesión. De lo
anterior, cita Henriquez (1988) que “En la oposición de parte la propiedad es la
cualidad que legitima el ejercicio de su oposición; en la del tercero, la propiedad,
además de cualidad, es argumento, el interés sustancial; aun cuando no el único, pues
como veremos su oposición puede fundarse también en la posesión.” Para un mejor
entendimiento, podemos citar un breve análisis sobre los medios procesales previstos en
Sentencia de la Sala de Casación Civil del Tribunal Supremo de Justicia (T.S.J.), con
expediente Nº 2017-000218, en donde conoce Recurso de Casación presentado por la
sociedad mercantil ANGRYSAL C.A. contra las sociedades mercantiles INVERSORA
EL PORTON 9 C.A., INVERSORA EL PORTON 14 C.A. e INVERSIONES
ALGARROBO 17 C.A., referente a incidencia de oposición a la medida de enajenar y
gravar, en donde intervino como tercero opositor la sociedad mercantil RENTA
MOTOR C.A., situación atribuida a juicio por nulidad de contrato en primera instancia.
Sobre el mismo estudio, se conoció que en el fallo del proceso de apelación se
dictaminó lo siguiente: 1) Con lugar el recurso de apelación presentado por
ANGRYSAL C.A. y además se revoca la decisión proferida por el juzgado de cognición
en toda y cada una de sus partes; 2) Sin lugar la oposición al decreto de la medida de
prohibición de enajenar y gravar formulada por INVERSIONES ALGARROBO 17
C.A.; 3) Decretó medida de prohibición de enajenar y gravar; y 4) No condenó en costas
dada la naturaleza de lo decidido. De seguido, y en breve síntesis sobre los alegatos
presentados por el accionante, se desprende principalmente una denuncia sobre la
supuesta infracción de los artículos 15, 206, 370 y 546 del C.P.C., y textualmente se
fundamenta en ello, alegando que “por haber quebrantado la alzada formas procesales
en menoscabo del derecho a la defensa, negando a mis representadas el acceso a la
justicia, para defender el derecho a la propiedad de sus bienes”, sostiene además que el
ad quem desechó la oposición de terceros aseverando que, “…con explicaciones de
inadmisibilidad basándose en una Sentencia de la Sala Constitucional que no rige el
caso, pues se refiere a la inadmisión en aquel supuesto de un amparo constitucional,
porque existía la vía ordinaria de la tercería de dominio”, también arguye que “…de
haber sido demandada en el proceso habría contado con el procedimiento de oposición
de parte a las medidas cautelares previsto en el artículo 602 del Código de
Procedimiento Civil”, esto último motivado a criterio desprendido del mismo juzgador
donde se sostiene que RENTA MOTOR C.A. (tercero opositor) “…no es ni
demandante, ni demandada en este proceso”. A partir de ello, la recurrida pasa un
análisis para dictar fallo, y se apoya en una serie de fundamentos de la Sentencia RC-
000698 de fecha 3 de Noviembre de 2016, y sobre la que efectivamente para el caso,
ocurre el quebrantamiento de las formas procesales con menoscabo del derecho a la
defensa, cuando por actos de un tribunal se vulnera el ejercicio de los justiciables del
derecho a la defensa, el debido proceso y la tutela judicial efectiva, lo cual da lugar a
una reposición y renovación del acto luego de la comprobación de indefensión, de lo
contrario, no procede el recurso. Del mismo modo señala, de la concurrencia de una
serie de requisitos para la procedencia en estos tipos de denuncias, entre ellos; 1) Dejar
de cumplir alguna formalidad esencial; 2) El acto no haya logrado el fin para el que
estaba destinado; 3) Que la parte contra quien obre la falta no lo haya causado y que el
quebrantamiento sea imputable al juez; 4) Que la parte no haya convalidado o
consentido el quebrantamiento de la forma del acto; 5) Que se haya hecho uso de todos
los recursos contra esas faltas; y 6) Que se haya verificado la existencia de la lesión del
derecho a la defensa. Entre otros argumentos de análisis de la recurrida, trae a colación
lo dispuesto en el artículo 546 C.P.C., del que extrae interpretación sobre las terceras
personas que no son demandantes ni demandados en juicio, y que pudieran intervenir
para hacer valer sus derechos consagrados en el ordinal 1º eiusdem, con la posibilidad
para el tercero de intervenir en la causa pendiente por tercería, cuando haya sido dictada
una medida cautelar ya sea de embargo, secuestro o prohibición de enajenar o gravar, y
además, el ordinal 2º en el que se conoce la oposición de terceros al embargo ejecutivo.
Siguiendo con el mismo análisis, el criterio de la Sala hace referencia sobre los artículos
370 numeral 2º y 546 del C.P.C. respecto al recurso de oposición ante el embargo, en
donde la redacción en ellos no tiene en cuenta el fin que persiguen y que es el de
garantizar el derecho a la defensa de terceros, en juicios en los que se decreten medidas
cautelares que incidan en sus esferas de derechos y subjetivas. Del mismo modo, la Sala
advierte sobre un vacío en el vigente ordenamiento procesal, por lo que amplía los
supuestos de oposición previstos en el 546 eiusdem, sobre todo a casos distintos al
embargo para permitir a los terceros interesados, intervenir dentro de un proceso
incidental, destaca textualmente la recurrida que, “no solo es aplicable para el supuesto
de afectación de la situación jurídica subjetiva…, sino también para el caso de lo que
sea causa de cualquier otro tipo de medidas preventivas (secuestro, prohibición de
enajenar y grabar o alguna otra medida innominada).”, agrega el magistrado ponente,
“…que el tercero opositor intervino en el proceso por la vía incidental y según lo
previsto en el ordinal 2º del art. 370 C.P.C., en donde alega la propiedad de los bienes
sobre los que recae la medida de prohibición de enajenar o gravar, y que promovió
copia simple de documento público donde demuestra que los inmuebles sobre los que se
decretó la medida le pertenecen.” Por otra parte, la parte accionada quiso alegar un
levantamiento de velo corporativo, donde las diferentes sociedades mercantiles en la
presente disputa poseen el mismo capital accionario (según su criterio), y que a su vez
por condiciones constitutivas son copropietarias y propietarias entre ellas, además
sostuvo, que el tercero opositor debió interponer una demanda de tercería, conforme con
el art. 371 C.P.C., el accionado agrega también que, “RENTA MOTOR C.A. es en cierto
modo un tercero cuya situación jurídica guarda relación con la materia debatida, lo
que incluso permite considerarlo como un tercero jurídicamente interesado sujeto a la
excepción de cosa juzgada y que sus bienes podrían eventualmente tener algún ligamen
con la causa.” Visto lo anterior, se presenta criterio de la alzada (juzgado de apelación),
y mantiene que en materia cautelar los términos en análisis son de verosimilitud y no de
plena prueba, resalta además que “la figura del levantamiento del velo corporativo tiene
por objeto prescindir de la forma externa de la persona jurídica para conectarse en lo
intrínseco del ente social con el objeto de levantar el velo”, “de este modo pueden
objetivarse los reales intereses que existen o que se ocultan”, en este sentido considera
que ANGRYSAL C.A. forma parte del mismo conglomerado de empresas en contienda
judicial. Por lo anterior, la alzada declara que el accionante deberá ejercer su derecho a
través de la demanda por tercería. Para pasar a decidir, la recurrida se fundamenta bajo
una perspectiva constitucional sobre los derechos de la tutela judicial efectiva y del
debido proceso, y que los terceros interesados que se vean afectados por el decreto de
alguna medida pueden intervenir por vía incidental, y así lograr una tutela inmediata
para defender sus derechos e intereses y no tener que pasar por todo el proceso de una
demanda por tercería, ya que se considera un procedimiento menos expedito y no
permite el restablecimiento inmediato de la situación jurídica infringida por la violación
de derechos y garantías constitucionales. En este caso, el juzgador tiene el deber de
verificar la procedencia o no de la oposición, con relación a los siguientes requisitos: 1)
La tenencia de la cosa; y 2) Presentación de la prueba fehaciente de la propiedad de la
cosa por un acto jurídico válido. Finalmente decide la Sala que según pruebas y alegatos
analizados, se menoscabó las formas procesales previstas en los artículos 15, 370
ordinal 2º, 546 y 587 del C.P.C. y los artículos 26, 49 y 257 de la Constitución de la
República Bolivariana de Venezuela, “al desconocerle al tercer opositor el
procedimiento por la vía incidental y del análisis del derecho de propiedad sobre los
bienes afectados por la medida preventiva”. Para una apreciación final y personal
respecto a la sentencia estudiada, resulta de gran utilidad conocer los tipos de oposición
en el caso de las medidas cautelares, sobre todo en los actos oportunos y de la esencia
de sus efectos; ahora bien respecto al caso estudiado, debe mantenerse una especial
atención sobre las malas interpretaciones, la rigidez y los vacíos que pueden encontrarse
en el recorrido de las normas sujetas al caso, citando en ejemplo el análisis sobre el art.
546 C.P.C., donde solo ocurre la oposición por medida de embargo, y en donde pasa a
criterio de la recurrida previo análisis jurisprudencial, que la medida ha de extenderse
para cualquier caso de medida cautelar, ya que no se puede sacrificar la justicia por
obviar formalidades no fundamentales y esto obedece sobre todo al principio
constitucional para la tutela judicial efectiva de los derechos de las partes y el debido
proceso.
Referencias Bibliográficas
HERNÁNDEZ, P. (2015). Los terceros frente al embargo en el proceso civil
venezolano. Trabajo Especial de Grado. Universidad Católica Andrés Bello. Caracas.
Venezuela.
HENRÍQUEZ, R. (1988). Medidas Cautelares: Según el nuevo código de
Procedimiento Civil. Centro de Estudios Jurídicos del Zulia. Tercera edición
aumentada. Maracaibo. Venezuela.
Sentencia Exp. Nº 2017-000218 de la Sala Civil del T.S.J.
Enlace web:
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