Resumen de Edipo Rey
La peste se ha desatado sobre Tebas y el pueblo está muriendo. En
su desesperación, todos acuden al ágora para pedir la intervención de
Edipo Rey. A fin de comprender la causa y remedio de tan terrible
flagelo, Edipo solicita la ayuda de Creonte, hermano de su esposa
Yocasta.
Tras consultar el oráculo de Delfos, Creonte le informa que la peste es
el castigo de los dioses por el asesinato de Layo, el antiguo rey de
Tebas a quien Edipo no llegó a conocer. Por lo tanto, hasta que el
responsable no expíe sus culpas, la peste seguirá azotando a la
ciudad.
Edipo ordena una investigación y exhorta al pueblo a entregar al
culpable. Entre tanto, el rey consulta al ciego Tiresias por consejo de
Creonte. Tiresias le hace saber que él es el asesino de Layo, y que
además vive en incesto con su madre, Yocasta. Edipo, que se tiene
por hijo de Pólibo, rey de Corinto, y Mériba de Doria, concluye que
Creonte se ha confabulado con Tiresias para destronarlo.
Edipo y la esfinge. 470 a.C. aprox. Cerámica pintada con figuras rojas, alt. 7,2 cm;
diám. 26,3 cm.
Creonte y Edipo discuten acaloradamente, hasta que se hace
presente Yocasta. Con el propósito de disipar las preocupaciones de
Edipo, Yocasta le hace saber que Layo murió en manos de unos
bandidos en el cruce de tres caminos. Asimismo, le anima a no temer
de las profecías del oráculo, ya que en tiempos pasados el oráculo
predijo que Layo y ella tendrían un hijo que mataría a su padre y se
desposaría con su madre. Para evitarlo, se deshicieron de la criatura.
Una profecía semejante había recibido Edipo en su juventud, razón
por la cual se exilió de Corinto para evitar su suerte. Edipo recuerda
que en su exilio mató a alguien en el cruce de tres caminos, pero lo
hizo por sí mismo y no en grupo. Aun así, comienza a temer que él
sea el asesino de Layo.
Un mensajero aparece para anunciar que Pólibo ha muerto y que este
debe ir a tomar su cargo como sucesor. En la conversación, Edipo
descubre que no es hijo de sangre de Pólibo, ya que el mismo
mensajero le explica que lo recibió de un pastor cuando era niño y lo
entregó al rey de Corinto.
Inmediatamente, hacen comparecer al pastor quien, finalmente,
confiesa que ese niño se trataba del hijo de Layo, y que este se lo
había confiado para que lo matara. Sin embargo, tuvo piedad de la
criatura y lo entregó al mensajero confiado de que se lo llevaría lejos
de allí.
Ante la terrible verdad, Yocasta se suicida. Edipo, consternado, decide
romper sus ojos con los broches del vestido de Yocasta, de modo que
cuando muera no pueda mirar a sus padres a los ojos en el Hades.
Ciego, le pide a Creonte que lo exilie, de modo que Edipo se condena
a vivir para siempre como un extranjero, desprovisto de todo poder,
afecto y consideración.
Personajes
Edipo, rey de Tebas
Un sacerdote de Zeus
Creonte, cuñado de Edipo
Coro de ancianos tebanos
Corifeo
Tiresias, adivino
Yocasta, reina de Tebas
Un mensajero
Un pastor, criado de Layo
Otro mensajero
Análisis
Como género dramático Edipo rey es, ante todo, una tragedia. Por
principio, la trama gira en torno a un elemento fundamental: el ser
humano no puede escapar de su destino. Sea del tipo que sea, el
destino se representa en la cultura griega como un sino ineludible,
inevitable. Conozcamos ahora cómo Sófocles construye esta idea
para haberse convertido en una obra referencial no solo de la Antigua
Grecia, sino de la civilización.
Estructura
La obra de Edipo Rey se estructura en un solo acto, respetando el
principio de unidad de tiempo y unidad de acción, del cual Aristóteles
hablara en su poética. Aunque la obra contiene ocho episodios, todos
estos se suceden y concatenan uno con el otro en una sola línea
temporal.
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Para lograrlo, Sófocles aplica un recurso utilizado ya por otros autores:
lo que Sófocles representa no es una secuencia de acciones o
sucesos propiamente dichos, sino la exposición verbal de una serie de
noticias, es decir, hechos ya ocurridos, ante los cuales solo queda
develar y descubrir sus implicaciones y, finalmente, esperar el
desenlace que resulta de la revelación. Esto nos hace saber el
investigador Javier de la Hoz en un ensayo titulado "La composición
de Edipo Rey y sus aspectos tradicionales".
En efecto, el relato comienza con la aglomeración del pueblo de Tebas
que exige una solución al problema de la peste. Tras consultar al
oráculo, se comprende que el sufrimiento del pueblo es consecuencia
de algo que ocurrió en el pasado y que todos ignoran, unos
deliberadamente, otros por desconocimiento absoluto.
Retóricamente, es lo que se conoce como una elipse o elipsis: la
información ha sido elidida deliberadamente para generar un efecto
dramático en el espectador. Este no ve tales acciones representadas
en la escena en ningún momento. La información develada es siempre
parcial, lo cual va creando expectativa a lo largo de la obra. Así, entre
la exposición del argumento en la primera secuencia y el desenlace, el
espectador solo tiene ante sí un relato de palabras a partir del cual va
construyendo el hilo de la trama.
Cada personaje que se incorpora a la escena va revelando más
información sobre el curso de los hechos. Así, en esta obra se ve que
Sófocles ya recurre a tres actores en la escena, entre los cuales la
información se triangula y genera mayor tensión y conflicto.
Destino y conocimiento
Hemos dicho que la tragedia griega se fundamenta en la
representación del destino como un sino ineludible. Es eso lo que
experimentan tanto Edipo como Layo y Yocasta. Cada uno de ellos, al
conocer el oráculo, ponen todo su esfuerzo en torcer su fortuna y
evitar el desenlace terrible. Al hacerlo, apenas se aseguran que todo
ocurra tal como ha sido profetizado. Habrá quienes, en el mundo de la
psicología, llamen a esto "profecía autocumplida".
De la Hoz comenta lo siguiente en su ensayo:
Sófocles (...) ha transformado la narración de un mensajero omnisciente, épico,
en una investigación de la verdad en que se enfrentan la voluntad de conocer, la
ignorancia que impide comprender el sentido real de las noticias, la interesada
ocultación de datos, y en la que se progresa en parte por inesperadas
iluminaciones que surgen al entrar en contacto dos verdades a medias que
mutuamente se completan, en parte por la mera voluntad e incluso violencia
ejercidas por Edipo sobre los posibles informantes.
En todo caso, se presenta también una paradoja: en la medida en que
estos personajes tienen información sobre su futuro, más se aseguran
el cumplimiento de la profecía. Ni siquiera eso los puede eximir. Tener
acceso a los videntes y oráculos no les da ningún margen de
salvación. Tal como se puede observar, para el pensamiento de la
antigüedad clásica no era posible al ser humano sustraerse a la
voluntad de los dioses o al destino, por más esfuerzos que hiciera.
Así, saber sobre el futuro no sería una ventaja en ningún caso.
Mito, sociedad, justicia y castigo
En el sentido originario del término, en su sentido antropológico, el
mito es un relato fundacional que explica, a través de símbolos y
alegorías, el orden del mundo y el sentido de la existencia. En cada
mito, hay una explicación para justificar por qué el mundo funciona
como funciona.
Esto quiere decir que los mitos son un reservorio de un sistema de
valores y, a la vez, cada expresión artística es un reservorio de los
mitos de cada cultura, por lo cual son responsables de mantenerlos
actualizados y vigentes. Sófocles recrea a través del teatro el mito de
Edipo, que encarna los valores sociales de su civilización, y expone un
sentido de justicia, castigo y orden para que el grupo social pueda
tomar buen rumbo.
El principio fundamental es la creencia en el destino humano, tal como
ya hemos dicho. Nadie puede evitar su destino, por más que crea que
tiene el "poder" de hacerlo. De él no escapan ni siquiera los
poderosos. Allí, en el texto dramático y en la virtual representación, la
obra representa la realidad tal como ella es: nadie controla su destino
y el poder es solo una ilusión. La condición humana es esta y todos
están igualmente sometidos a su ley. Pero no solo eso.
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El oráculo se pronuncia ante una posibilidad absolutamente
abominable desde el punto de vista cultural y moral para Grecia: el
incesto y sus consecuencias que pesan no solo sobre los que han
caído en él, sino sobre la sociedad entera. Junto a esto, el peso del
orgullo, la confianza desmesurada en el poder temporal y los apegos
también hacen su parte. El peso moral de las acciones de los
individuos recae sobre la sociedad en su conjunto. No hay, por tanto,
una prefiguración del individualismo, pero sí una reflexión sobre la
condición humana.
El sentido mítico de Edipo Rey llega a trascender de tal manera que
hasta construye la imagen de un arquetipo: la relación de Yocasta-
Layo-Edipo pone en evidencia un arquetipo de personalidad y de las
relaciones humanas que se prefigura universal. Esto fue recogido y
sistematizado en el psicoanálisis por Sigmund Freud, que vio
claramente cómo esta obra simboliza, en realidad, el modo de
funcionamiento de la psique, al menos hasta cierto punto.
De este modo, Edipo Rey demuestra a los detractores del mito, es
decir, a quienes ven los mitos como "mentiras", que los mitos
encarnan verdades universales, lo que explica que esta obra se haya
vuelto una referencia fundamental para la cultura occidental.
Sófocles
Sófocles es un dramaturgo griego que nació en Colono en 496 y murió
en Atenas en 406 a.C. Destacó en la escritura del género teatral
conocido como “tragedia”, gracias a lo que ganó más de una docena
de competencias dramatúrgicas celebradas durante las fiestas
dionisíacas.
Sus obras estuvieron basadas en los mitos de la antigüedad griega, lo
cual es propio de su tiempo histórico, toda vez que el teatro nace en la
Antigua Grecia enlazado a los relatos míticos fundacionales.
En sus casi 90 años de vida, Sófocles escribió más de una centena de
tragedias, de las que sólo han perdurado siete hasta la actualidad.
Estas son:
Resumen de La Divina Comedia
de Dante Alighieri
por Octavio en Historia
Actualizado 17/01/2014
Considerada como el mayor poema épico de la literatura italiana, la Comedia fue creada
entre 1265 y 1321. El calificativo divina fue agregado después, por Giovanni Boccaccio
y fue con ese título como la gran obra de Dante Alighieri pasó a la posteridad. En este
artículo so ofrecemos un resumen de la Divina Comedia de Dante Alighieri.
La Divina comedia se compone de tres canticas o capítulos, el Infierno, el Purgatorio y
el Paraíso; los dos últimos constan de 33 cantos y el último de 34, lo que hace un total
de 100. Los versos del poema son endecasílabos y están ordenados en tercetos, es decir,
estrofas de tres versos.
Ahora bien, podríamos hacer un resumen de la Divina comedia como el recorrido de
Dante por tres distintos niveles del mundo espiritual, en el que se topa con una variedad
de paisajes, ambientes, seres y circunstancias, que son más o menos arduos, oscuros y
terribles, dependiendo de la peculiar condición moral que reflejan. De quedarnos con
este sentido, el poema se reduce a una travesía épica, de la que el protagonista sale
airoso, debido en buena parte a la sabiduría de sus guías.
Sin embargo, la Comedia es mucho más que un largo y extraordinario paseo. Prueba de
ello es que incluso la estructura de su composición se ordena cuidadosamente, conforme
a varios significados. Por ejemplo; el número tres, que determina de muchas formas la
organización del poema, reviste una gran importancia en Dante, pues alude al orden y
perfección de la Trinidad, entre otros significados.
Así, tenemos tres grandes capítulos, los dos últimos, divididos en treinta y tres cantos,
con versos agrupados en tercetos. Hablando ya del contenido de la obra, encontramos
que tanto el infierno como el paraíso se dividen en nueve círculos o cielos, es decir, tres
veces tres. Dentro del infierno se castigan los tres vicios más graves (incontinencia,
violencia y malicia) y en el paraíso se premian las tres virtudes teologales (fe, esperanza
y caridad). Tres son las fieras que acechan a Dante, cuando se extravía en la selva, antes
de emprender el viaje. Y tres son los personajes centrales de la narración, Dante, el
poeta Virgilio y Beatriz, la imagen de la mujer ideal. Y esta es solo una de las formas
simbólicas que aparecen a lo largo de la Comedia.
De hecho, el gran poema de Dante no es un texto de lectura sencilla. No, al menos, si se
le quiere apreciar en su totalidad. Pues no sólo se trata de seguir los acontecimientos,
sino de comprender que cada personaje, cada situación y, en suma, cada etapa del
camino, remite a una idea filosófica, o bien, a un episodio de la historia de Florencia; a
un postulado de la teología del Medioevo e incluso a momentos de la vida del poeta.
Conviene decir que mientras más conocimientos se tengan en torno a estos temas,
mayores serán la comprensión y el deleite que se puedan extraer de la Comedia.
No se podrá esperar, por tanto, que un resumen de la obra muestre todas sus
profundidades. Sirva, en cambio, como una guía, para no adentrarse a solas y sin noción
alguna, en un clásico de la literatura.
La Divina Comedia de Dante
Resumen de La Divina Comedia
INFIERNO – Resumen de la Divina COmedia
La empresa comienza con un Dante que, a la mitad del camino de la vida, se ve perdido.
La selva oscura, asediada por fieras, en la que inicia el camino del poeta, refleja la
confusión del alma que ya no encuentra el sentido de la vida conforme al bien y tan sólo
halla un débil apoyo en la sensibilidad y las apariencias.
Surge entonces la razón – y, más que la sola razón, la sabiduría del arte – encarnada por
Virgilio. El poeta latino salvará a Dante del asedio de las bestias, una pantera, un león y
una loba, en las que algunos intérpretes ven la representación de los pecados de
incontinencia, violencia y malicia. Después le hablará de un viaje que se ha planeado
desde el cielo y que le servirá para reencontrarse con el fin auténtico, el único al cual
debe dedicarse la existencia.
La jornada no será sencilla. Habrá que descender hasta lo más profundo del infierno,
para ver cómo los vicios aniquilan a las almas. Después, será testigo de la expiación de
los pecados en el purgatorio y, finalmente, deberá contemplar la luz de Dios, visión que
tampoco es fácil de sostener (Canto I).
Dante, como es de esperarse, se siente aterrado. Pero Virgilio le rebela quién intercedió
por él para que tal oportunidad le fuese concedida. Se trata de su amada Beatriz; en
adelante, el solo nombre de la dama le dará la seguridad y el aliento necesarios para
llevar a cabo cualquier empresa, incluyendo el descenso a los nueve círculos infernales
(Canto II).
Avanzan, pues, hasta las puertas del infierno, franqueadas por el río Arqueronte. Hay,
sin embargo, un vestíbulo que precede al río y en el que un grupo de almas profiere
graves lamentos. Aquí – relata Virgilio – están confinadas las almas de quienes no
conquistaron ningún tipo de gloria, pero tampoco merecieron algún reproche; no fueron
fieles a Dios ni se rebelaron contra Él; no ganaron ni amigos ni enemigos; vivieron sólo
para sí mismos, sin dejar huella en el mundo. Fue tal su indiferencia que no hay sitio
para ellas ni en el cielo ni en el infierno y deben conformarse con permanecer a las
puertas de este último lugar (Canto III).
Dante y Virgilio no se detendrán aquí. Ambos suben a la barca del demonio Caronte,
quien los llevará del otro lado del río, hasta el Limbo, primer recinto infernal. En este
lugar se encuentran las almas que no recibieron el bautismo y que no cometieron
ninguna falta grave, salvo el haber vivido en una época pagana. Aquí están Homero y
Horacio; Héctor y Eneas; Sócrates, Platón y Aristóteles; y el propio Virgilio, junto con
otros sabios, poetas y héroes a quienes no les fue revelado el verdadero Dios.
Permanecerán ahí mientras el mundo guarde su recuerdo. Sin embargo, están
condenados a vivir sin la esperanza de alcanzar alguna vez la gloria divina (Canto IV).
Luego de cruzar el Limbo, los dos poetas descienden al siguiente círculo, no sin toparse
primero con el juez Minos. Con su larga cola, este demonio azota el suelo, marcando el
número de círculos que deberá bajar el alma (Canto V). Es hasta el segundo círculo
donde inicia el castigo de los pecados de incontinencia, violencia y malicia. Conviene
aclarar que esta clasificación de los vicios proviene de Aristóteles; sin embargo, no
todos los pecados que Dante ubica en el infierno se ajustan a ella; la herejía no cabía en
el catálogo del filósofo griego, pero sí encuentra un lugar dentro de las faltas
condenadas por el cristianismo.
A partir del segundo círculo, el infierno se ordena de la siguiente forma:
Vicios de incontinencia. Castigo al dominio inadecuado de la voluntad
• Segundo círculo. Un torbellino lleva las almas de los lujuriosos (Canto V).
• Tercer círculo. Los golosos avanzan bajo una lluvia de agua negruzca, nieve y granizo.
El recito es custodiado por Cerbero, monstruo con tres cabezas de perro que desgarra
con sus enormes colmillos a las almas que intentan evadir la lluvia (Canto VI).
• Cuarto círculo. Avaros y pródigos caminan en dos filas, arrojándose bultos unos a
otros y repitiendo: “¿Por qué guardas? ¿Por qué tiras?” Su apego desordenado al dinero
los somete a tal castigo. Plutón, monstruo de grandes labios hinchados, vigila que lo
cumplan (Canto VII).
• Quinto círculo. Los iracundos pelean y arremeten unos contra otros, mientras están
sumergidos en las aguas pantanosas de la laguna Estigia (Canto VIII).
Los círculos más profundos del infierno, aquellos donde se castigan la herejía y los
vicios de violencia y malicia, están dentro de la ciudad de Dite. Esta región infernal se
encuentra del otro lado de la laguna Estigia y se halla bajo el resguardo de gigantes y
demonios.
• Sexto círculo. Sepulcros abrazados en llamas contienen a las almas de los herejes.
Papas y clérigos destacan entre los condenados a este suplicio (Cantos IX, X y XI).
Vicios de violencia. Castigo a las ofensas cometidas contra Dios, contra el prójimo y
contra la propia persona
• Séptimo círculo. Dividido en tres recintos, que castigan tres grados de violencia:
– Los que agredieron al prójimo están dentro de un río de sangre hirviendo (Canto XII).
– Los suicidas, violentos contra sí mismos, fueron convertidos en zarzas y su destino es
ser destrozados por las arpías que anidan en ellos. Son las únicas almas que no
recuperarán sus cuerpos después del juicio final (Canto XIII).
– Los violentos contra Dios. Hay tres formas de incurrir en este vicio: Violencia contra
la naturaleza, hija de Dios; violencia contra el arte, sobrino de Dios, y blasfemia, es
decir, violencia contra el propio Dios. Todos estos pecadores caminan bajo una lluvia de
fuego (Cantos XIV- XVII).
Vicios de malicia. La ejecución deliberada del mal se castiga en la llanura de Malebolge
• Octavo círculo. Aquí reciben su castigo los fraudulentos, quienes en vida engañaron al
prójimo mediante la seducción, la simonía (el soborno para adquirir oficios o cargos
dentro de la jerarquía de la Iglesia), la hechicería, la estafa, la hipocresía, el robo, los
malos consejos, la discordia y la suplantación de personas (Cantos XVIII a XXXI).
• Noveno círculo. Contrariamente a lo que imaginamos, la región más terrible del
infierno es helada. Tal es la condena para los traidores. En lo más profundo del infierno
y sumergido en el hielo hasta la cintura, está Lucifer. El demonio tiene tres rostros y en
cada una de sus fauces mastica a un traidor: Judas, traidor de Cristo, y Bruto y Casio,
traidores de César (Cantos XXXII a XXXIV).
Hay que notar los rasgos simbólicos de los castigos infernales, mismos que obligan a
pagar a las almas por las virtudes que no cultivaron. Los lujuriosos, incapaces de
contener el torbellino de sus pasiones, ahora son arrastrados por él. Los suicidas, que
atentaron contra su cuerpo, jamás volverán a recuperarlo. Magos y adivinos, que
trataron de adelantarse a los acontecimientos, tienen el cuerpo torcido y están obligados
a mirar y a caminar siempre hacia atrás. Los traidores son castigados con la misma
frialdad con la que tramaron males contra otros.
Penetrando hasta el fondo del último círculo y luego de trepar por las espaldas de
Lucifer, Dante y Virgilio salen del infierno y vuelven a contemplar la luz de las
estrellas. No hay mucho tiempo para recobrar el aliento. Cerca de ahí se levanta el
monte del purgatorio, que también deberán escalar.
PURGATORIO – Resumen de la Divina Comedia
Si el viaje al Infierno implica un descenso continuo y cada vez más profundo, el
Purgatorio demanda un esfuerzo en dirección contraria. En adelante, el camino
conducirá siempre hacia arriba y cada nuevo estrato significará, no ya la decadencia,
sino la conquista de un mayor grado de virtud.
Antes de ascender por los siete círculos del Purgatorio, uno por cada pecado capital, los
poetas atraviesan el Antepurgatorio, una llanura en donde aguardan las almas de quienes
murieron violentamente, mostraron demasiado apego a las cosas terrenas o fueron lentos
para el arrepentimiento (Cantos I a IX).
La voluntad de Dante vuelve a flaquear al contemplar una nueva índole de tristezas, la
de las almas que, si bien no han perdido toda esperanza, tampoco están indemnes y
deben curarse a sí mismas. Una vez más, es Virgilio quien le infunde ánimos, pero esta
vez no invoca la imagen Beatriz; apela, en cambio, a la virtud del poeta: “Sé como una
torre sólida, que no inclina sus almenas aunque los vientos arremetan contra ella”
(Canto V).
En cada uno de los círculos del purgatorio se expía un pecado capital. Tal como vimos
en el infierno, el castigo de las almas tiene una correspondencia simbólica con sus
faltas.
• Primer círculo. Expiación de la soberbia. Las almas cargan enormes peñas sobre sus
espaldas, mismas que las obligan a mirar siempre hacia abajo (Cantos X a XII).
• Segundo círculo. Las almas de los envidiosos portan unas vestiduras de silicio y sus
ojos, que miraron con enojo y desprecio la felicidad y el bien de otros, están cocidos
con alambres (Cantos XIII a XV).
• Tercer círculo. En medio de una densa niebla, los espíritus que habitan este círculo,
desatan el nudo de la ira, para liberarse y ascender (Canto XVI).
• Cuarto círculo. Castigo al “amor del bien que no ha cumplido con su deber”, la pereza.
Aquí las almas corren, impulsadas por un gran fervor, para compensar la tibieza con la
que vivieron (Cantos XVII a XIX).
• Quinto círculo. Los avaros y pródigos cantan alabanzas a quienes cultivaron la
moderación y la pobreza (Cantos XX y XXI).
• Sexto círculo. En este lugar del monte, donde pagan sus culpas los golosos, crece el
árbol de la templanza. Un árbol con frutos de aroma delicioso, junto al cual corre un
arroyo; ambos excitan el hambre y la sed de las almas que, al no poder comer ni beber,
conquistan la abstinencia que no ganaron en vida (Cantos XXII a XXIV).
• Séptimo círculo. El fuego abraza las almas de los lujuriosos (Cantos XXV a XXVII).
En la cima del monte del purgatorio descansa el paraíso terrenal, el lugar donde vivieron
los primeros hombres creados. Este es el último punto al que llegará Virgilio, pues al ser
un espíritu pagano tiene prohibida la contemplación del Paraíso. A partir de entonces la
guía de Dante será Beatriz (Cantos XXVIII a XXXII).
PARAÍSO – Resumen de la Divina Comedia
El viaje por las esferas celestes, que culmina con la visión de Dios, es el más complejo
de todos. La sensibilidad va quedando atrás, cediendo paso a lo puramente inteligible.
El poema simboliza este tránsito con una luz de intensidad creciente. Al final, es una luz
cegadora que hace de la visión algo imposible; no obstante, convoca con mayor fuerza a
la intuición y al pensamiento.
El Paraíso es una región dividida en nueve cielos y cada uno de ellos participa, en cierto
grado, del bien. De igual forma, las almas ocupan un orden conforme a la naturaleza de
sus acciones virtuosas (Canto I).
• Primer cielo. De la Luna. Están aquí las almas que se consagraron a la vida monástica,
pero que después se vieron obligadas a romper sus votos (Cantos II a V).
• Segundo cielo. De Mercurio. Aquí están los espíritus que hicieron acciones buenas
mientras buscaban el honor y la gloria (Cantos VI a VII).
• Tercer cielo. De Venus. Las almas que hicieron el bien movidas por el amor (Cantos
VIII y IX).
• Cuarto cielo. Del Sol. El recinto para las almas de los sabios. Ellas explican a Dante
que, cuando resuciten en cuerpo y alma, serán más gratas a Dios, pues al fin gozarán de
un ser completo (Cantos X a XIV).
• Quinto cielo. De Marte. En este lugar reciben su recompensa quienes pelearon y
murieron por defender la religión (Cantos XV a XVIII).
• Sexto cielo. De Júpiter. Las almas que fueron modelo de justicia (Cantos XIX y XX).
• Séptimo cielo. De Saturno. Las almas de los contemplativos (Cantos XXI y XXII).
• Octavo cielo. Estrellado. Este es el cielo de los bienaventurados y aquí Dante,
convocado por san Pedro, san Jaime y san Juan, examina el modo en que ha vivido las
virtudes de fe, esperanza y caridad (Cantos XXIII a XXVII).
• Noveno cielo. Cristalino. Aquí están las almas que lograron un mayor conocimiento de
Dios y, por tanto, manifiestan el máximo amor hacia Él (Cantos XXVIII y XXIX).
Terminado el recorrido por las nueve esferas celestes, Beatriz conduce a Dante hacia el
Empíreo. Es en esta región, totalmente incorpórea, donde reside Dios. La imagen es
evocadora: Un encuentro con la luz absoluta y nada más. Al poeta no le queda nada por
describir, más que una sensación de profundo gozo. Y justo aquí también termina
nuestro resumen de la Divina Comedia.
Dante Alighieri
(Florencia, 1265 - Rávena, 1321) Poeta italiano. Si bien sus padres,
Alighiero de Bellincione y Gabriella (Bella), pertenecían a la burguesía
güelfa florentina, Danteaseguró siempre que procedía de familia noble, y
así lo hizo constar en el Paraíso(cantos XV y XVI), en donde trazó un
vínculo familiar con su supuesto antepasado Cacciaguida, quien habría
sido armado caballero por el emperador Conrado II de Suabia.
Dante Alighieri
Durante sus años de estudio Dante Alighieri coincidió con el poeta Guido
Cavalcanti, representante del dolce stil nuovo, unos quince años mayor que él,
con quien intimó y de quien se convirtió en discípulo. Según explica en su
autobiografía más o menos recreada poéticamente Vida nueva, en 1274 vio
por primera vez a Beatriz Portinari, cuando ella contaba ocho años y él
tan sólo uno más; el apasionado y platónico enamoramiento de Dante
tendría lugar al coincidir de nuevo con ella nueve años más tarde.
En 1285 Dante tomó parte en el asedio de Poggio di Santa Cecilia,
defendido por los aretinos, y dos años más tarde se trasladó a Bolonia,
quizás a estudiar, si bien se tienen dudas en lo referente a su paso por la
universidad de dicha ciudad. Sí que hay pruebas, en cambio, de su
participación (en calidad de «feritore» de a caballo) en la batalla de
Campaldino, en la cual se enfrentó a los gibelinos de Arezzo.
En 1290 murió Beatriz, y un año más tarde Dante contrajo matrimonio
con Gemma di Manetto, con quien tuvo cuatro hijos. En 1295 se inscribió
en el gremio de médicos y boticarios, y a partir del mes de noviembre
empezó a interesarse por la política municipal florentina; entre mayo y
septiembre del año siguiente fue miembro del Consejo de los Ciento, y en
1298 participó en la firma del tratado de paz con Arezzo. En 1300, y en
calidad de embajador, se trasladó a San Gimignano para negociar la visita
de representantes de la Liga Güelfa a Florencia, y entre el 15 de junio y
el 14 de agosto ocupó el cargo de prior, máxima magistratura florentina.
En octubre de 1301, y tras oponerse al envío de tropas para ayudar al
papa Bonifacio VIII, Dante fue designado embajador ante el pontífice, a
quien ofreció un tratado de paz. El Papa, sin embargo, lo retuvo en Roma
en contra de su voluntad, con la intención de ayudar en Florencia a la
facción güelfa opuesta a la de Dante, sector que a la postre se hizo con el
control de la ciudad y desterró a sus oponentes.
Acusado de malversación de fondos, Dante fue condenado a multa,
expropiación y exilio, y más tarde a muerte en caso de que regresara a
Florencia. A partir de esta fecha Dante inició un largo exilio que iba a durar
el resto de su vida: residió en Verona, Padua, Rímini, Lucca y, finalmente,
Ravena, ciudad en la cual fue huésped de Guido Novello de Polenta y
donde permaneció hasta su muerte.
Obras de Dante Alighieri
La influencia de la poesía trovadoresca y estilnovista sobre Dante Alighieri
queda reflejada en su Vida nueva, conjunto de poemas y prosas dirigidos a
Beatriz, razón de la vida del poeta y también de sus tormentos, y en
sus Rime Petrose, dirigidas a una amada supuesta, a la que escribe sólo para
disimular ante los demás su verdadero amor. El juego poético-amoroso
oscila entre la pasión imposible y la espiritualizada idealización de la figura
de la amada, aunque las rígidas formas del estilnovismo adquieren una
fuerza y sinceridad nuevas en manos de Dante.
El experimentalismo de los poemas de Dante Alighieri y la búsqueda
consciente de un estilo propio culminarán finalmente en La Divina Comedia,
una de las cumbres de la literatura universal. Dividida en en tres cantos
(el Infierno, el Purgatorio y el Paraíso) y escrita en tercetos, se resume en ella
toda la cosmología medieval mediante la presentación del recorrido del
alma de Dante, guiada primero por Virgilio y más adelante por Beatriz, en
la expiación de sus pecados. Con un lenguaje vívido y de gran riqueza
expresiva, el poeta mezcla los elementos simbólicos con referencias a
personajes históricos y mitológicos, hasta construir una equilibrada y
grandiosa síntesis del saber acumulado por el hombre desde la Antigüedad
clásica hasta la Edad Media.
ibros: Resumen de Nuestra Señora de París, del autor Victor Hugo
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Nuestra Señora de París
Autor: Victor Hugo
Género: Novelas / Literatura Universal
Idioma: Español
Resumen:
"Hace algunos años que, visitando o, por mejor decir, huroneando la catedral de
Nuestra Señora de Paris, encontró el autor de este libro en un oscuro rincón de una de
sus torres, esta palabra grabada a mano sobre la pared: ÁNÁΓKH. Estas mayúsculas
griegas, denegridas con el tiempo y profundamente entalladas en la piedra, no sé qué
signos peculiares a la caligrafía gótica, impresos en sus formas y actitudes como para
revelar que las había escrito allí una mano de la edad media, y sobre todo, el sentido
lúgubre y fatal que encierran, hirieron vivamente la imaginación del autor.
Preguntándose a sí mismo, procuró adivinar cual podía ser el alma en pena que no
había querido abandonar este mundo sin dejar aquella marca de crimen o de infortunio
en la frente de la vieja iglesia". París, marzo de 1831. Victor Hugo
La novela comienza con unas celebraciones populares, con motivo de la epifanía de
1482 en el Palacio de Justicia. La obra nos presenta a la gitana Esmeralda, que
predice el porvenir y atrae fatalmente a los hombres; a Quasimodo, un deforme joven
campanero de Nuestra Señora, de fuerza hercúlea y en cuya horrible fealdad esconde
un corazón sensible; y el archidiácono Claude Frollo, padre adoptivo del campanero.
Frollo, atraído por la bailarina, pide a su protegido Quasimodo que la rapte. Sin
embargo, la intervención del capitán Febo de Châteaupers impide la consumación del
secuestro y lleva a Quasimodo a la condena del suplicio público. Es azotado en la
plaza, y recibe todo el odio y los insultos del pueblo, que lo detesta por su fealdad.
Quasimodo pide agua y la gitana Esmeralda sube al patíbulo para calmar su sed. A
partir de este gesto Quasimodo siente un agradecimiento y un afecto enorme hacia la
gitana por su piedad hacia él, ya que no estaba acostumbrado a ser bien tratado.
Tiempo después cuando la gitana es acusada injustamente de la muerte de su amado
y condenada al patíbulo. Agradecido por el apoyo que en otro tiempo recibió de ella,
Quasimodo, la salva y le da asilo en la catedral. "Nuestra Señora de París" ha dado
lugar a numerosos libretos de ópera y a varias versiones cinematográficas.
Acerca del autor:
Victor Hugo fue un escritor fecundo que se autoimponía escribir. Es el más destacado
de los escritores románticos en francés.
Victor Hugo
(Besançon, Francia, 1802 - París, 1885) Poeta, dramaturgo y novelista
francés considerado el máximo exponente del Romanticismo en su país.
La infancia de Victor Hugo transcurrió en Besançon, salvo dos años (1811-
1812) en que residió con su familia en Madrid, donde su padre había sido
nombrado comandante general. De temprana vocación literaria, ya en
1816 escribió en un cuaderno escolar: «Quiero ser Chateaubriand o
nada».
Victor Hugo en 1827
En 1819 destacó en los Juegos Florales de Toulouse y fundó la revista Le
Conservateur littéraire, junto con sus hermanos Abel y Eugène, pero su
verdadera introducción en el mundo literario se produjo en 1822, con su
primera obra poética: Odas y poesías diversas. En el prefacio de su
drama Cromwell (1827) rechazó las reglas del teatro neoclásico, proclamó
el principio de la «libertad en el arte» y definió su tiempo a partir del
conflicto entre la tendencia espiritual y el apresamiento en lo carnal del
hombre; considerado el manifiesto fundacional del teatro romántico, el
texto situó a Victor Hugo como cabeza del movimiento, y su casa se
convirtió en la sede del cenáculo romántico.
Desde esa nueva posición de jefe de filas del Romanticismo, y secundado
por figuras como Alphonse de Lamartine, Alfred de Musset, Charles Nodier
o Alfred de Vigny, el virtuosismo poético de Victor Hugo se puso de
manifiesto en Las Orientales (1829), que satisfizo el gusto de sus
contemporáneos por el exotismo oriental. La censura de su drama en cinco
actos Marion Delorme retrasó su aparición en la escena teatral hasta el
estreno de Hernani (1830), obra maestra que triunfó en la Comédie
Française. La representación de este drama constituyó un auténtico
escándalo, pero significó también la victoria de la joven guardia romántica
sobre el viejo clasicismo y marcó un hito en la literatura por su ruptura
con las rígidas normas de la tragedia francesa.
En 1830 inició una fase de singular fecundidad literaria, en la cual
destacaron, además de distintos libros de poesía, su primera gran
novela, Nuestra Señora de París, y el drama Ruy Blas. En 1841 ingresó en la
Academia Francesa, pero, desanimado por el rotundo fracaso de Los
burgraves, abandonó el teatro en 1843. La muerte de su hija Léopoldine,
acaecida mientras él estaba de viaje, sumada al desengaño por la traición
de su esposa con su amigo Sainte-Beuve, lo sumieron en una honda crisis.
Victor Hugo (1876)
Entregado a una actividad política cada vez más intensa, Victor Hugo fue
nombrado par de Francia en 1845. Pese a presentarse a las elecciones de
1848 en apoyo de la candidatura de Napoleón III Bonaparte, sus discursos
sobre la miseria, los asuntos de Roma y la ley Falloux anticiparon su
ruptura con el Partido Conservador. El 17 de julio de 1851 denunció las
ambiciones dictatoriales de Napoleón III y, tras el golpe de Estado, huyó
a Bélgica. Si bien es cierto que no publicó ninguna obra entre 1843 y 1851,
concibió su novela Los miserables y compuso numerosos poemas que
aparecieron posteriormente.
En 1852 se instaló, con su familia, en Jersey (Reino Unido), de donde pasó
en 1856 a Guernesey. Allí permaneció, en su propiedad de Hauteville-
House, hasta 1870. Republicano convencido, denunció sin tregua los vicios
del régimen conservador de su país y en 1859 rechazó la amnistía que le
ofrecía Napoleón III.
De este exilio de veinte años nacieron Los castigos, brillante sarta de poesías
satíricas; la trilogía de El fin de Satán, Dios y La leyenda de los siglos, ejemplo de
poesía filosófica en la que traza el camino de la humanidad hacia la verdad
y el bien desde la época bíblica hasta su tiempo; y su novela Los miserables,
denuncia de la situación de las clases más humildes.
De vuelta a París, tras la caída de Napoleón III (1870), Victor Hugo fue
aclamado públicamente y elegido diputado. Fue derrotado en los comicios
siguientes, pero en 1876 obtuvo el escaño de senador de París, posición
desde la que defendió la amnistía de los partidarios de la Comuna. Sin
embargo, desengañado por la política, regresó a Hauteville-House (1872-
1873).
El ritmo de su producción disminuía, pero su prestigio se acrecentaba sin
cesar: un banquete conmemoró el quincuagésimo aniversario de Hernani;
en 1881, su cumpleaños fue celebrado oficialmente y los senadores, en la
tribuna, se levantaron sin excepción en su honor. A su muerte, el gobierno
francés decretó un día de luto nacional y sus restos fueron trasladados al
Panteón. Considerado como uno de los mayores poetas franceses, su
influencia posterior sobre Baudelaire, Rimbaud e incluso Mallarmé y los
surrealistas es innegable.