A.
Aspectos Generales
A los fines de determinar el régimen fiscal aplicable a los mandatarios o intermediarios en
materia de Impuesto al Valor Agregado, a continuación analizaremos en primer lugar la
naturaleza de éstos en la Ley de Impuesto al Valor Agregado (IVA) y en segundo lugar la
procedencia de las retenciones establecidas en la Providencia Administrativa
N°SNAT/2013/0029 cuando la empresa funge como intermediario y por último si los gastos
reembolsables cobrados por LA COMPAÑÍA adicionales a lo cobrado por sus servicios forman
parte o no de la base de cálculo del Impuesto al Valor Agregado.
B. Tratamiento de los gastos reembolsables a los efectos del IVA.
Antes de explicar el tratamiento en materia del IVA de los gastos reembolsables en que incurre
un intermediario por cuenta de quien actúa, se hace imprescindible explicar la naturaleza
jurídica de los mismos.
A estos efectos, los gastos reembolsables son aquellas sumas pagadas por cuenta de un
tercero o de un receptor de un servicio, por lo cual no constituye una erogación propia del que
la efectúa, en este caso LA COMPAÑÍA, sino del tercero o del receptor del servicio, (en este
caso el MANDANTE), quien está en la obligación de reembolsarlo a quien asumió el gasto por
su cuenta.
En tal razón en el caso en análisis, al no constituir los mismos un costo, gasto o egreso propio
de LA COMPAÑÍA, por cuanto la naturaleza de los gastos reembolsables de que se trata
constituye una suma de dinero pagada por cuenta de los clientes; es a estos quienes le
corresponde el derecho de aprovechar el crédito fiscal del IVA devengado por haber soportado
el impuesto en las adquisiciones de bienes o servicios que no le son propios, por lo tanto el
derecho a la deducibilidad fiscal del crédito fiscal IVA por tales gastos les corresponde al titular
del gasto, costo o egreso, en este caso a El MANDANTE. Esto siempre que tales reembolsos
no constituyan parte del precio del bien o servicios, el IVA soportado por tales gastos
reembolsables se facture incluido en el monto de los gastos a reembolso y se cumplan las
demás condiciones establecidas en la Ley del Impuesto al Valor Agregado y su Reglamento.
Ahora bien, siendo el caso que LA COMPAÑÍA actúa como intermediario, el IVA soportado por
los egresos que incurre por cuenta de sus clientes en la actividad de intermediación
corresponde a un crédito fiscal del MANDANTE, que debe ser reembolsado íntegramente,
siguiendo lo establecido en la Ley y el Reglamento.
A esos efectos, LA COMPAÑÍA debe emitir facturas o nota de débito con el monto de reintegro
de los gastos reembolsables incluyendo el IVA soportado en dichos gastos reembolsables, en
un solo monto, y en factura separada de sus otros servicios, y anexar la certificación a la que
hace referencia el artículo 56 reglamentario, así como entregar al cliente las facturas o
documentos equivalentes que acredite el pago del impuesto.
Desde el punto de vista legal, la actividad de intermediación realizada por la LA COMPAÑÍA,
puede ser calificada como un mandato, toda vez que LA COMPAÑÍA actúa por cuenta del
MANDANTE a los fines de la contratación de servicios o compra de bienes.
En tal sentido, el mandato es un contrato por el cual una persona se obliga gratuitamente o
mediante salario, a ejecutar uno o más negocios por cuenta de otra que le ha encargado de
ellos.
El mandato puede ser con representación, cuando el mandatario haya actuado en nombre del
mandante y sin representación, cuando el mandatario, si bien actúa por cuenta de otro, obra
en su propio nombre. En el presente caso, entendemos que LA COMPAÑÍA actúa por cuenta
de sus clientes (mandantes) pero a nombre propio, es decir, bajo la figura del mandato sin
representación.
Sobre los mandatarios, la Ley del Impuesto al Valor Agregado, en su artículo 10, establece
que los comisionistas, agentes, apoderados, factores mercantiles, mandatarios,
consignatarios, subastadores y cualesquiera otros que vendan bienes muebles o presten
servicios por cuenta de terceros, son contribuyentes del impuesto.
C. Procedencia de las retenciones establecidas en la Providencia Administrativa
N°SNAT/2013/0030 cuando el contribuyente funge como intermediario.
La Providencia Administrativa N°SNAT/2013/0030 en su Artículo 1, designó a los
contribuyentes calificados como especiales, responsables del pago del Impuesto al Valor
Agregado, en calidad de agentes de retención, cuando compren o reciban servicios de
proveedores que sean contribuyentes ordinarios de dicho impuesto.
En tal sentido, dado que LA COMPAÑÍA funge como compradora de bienes y receptora de
servicios por cuenta del MANDANTE, al momento que los proveedores le facturen el precio de
la venta de los bienes o de los servicios prestados a LA COMPAÑÍA, surge la duda de a quien
le correspondería hacer la retención de IVA si tanto el mandante como el mandatario son
agentes de retención.
Se debe precisar que la Providencia en cuestión no tiene instrucciones o especificaciones
para los mandatarios de si están obligado o no para efectuar las retenciones en ella prevista.
En razón de lo anterior, durante los últimos años, la Administración Tributaria
(AT) no ha mantenido criterios uniformes en cuanto a sus opiniones sobre el tema de las
retenciones de IVA en el caso de los gastos reembolsables, y a quien de los actores
corresponde hacerlas.
En algunas opiniones de la AT se indica que el mandante debe girar instrucciones al
mandatario para que haga las retenciones, en otras se menciona que el mandatario es a quien
corresponde hacer las retenciones, otras indican que las haga el mandante y casi siempre
indica que los Mandantes deben instruir a los Mandatarios para que también efectúen
retenciones.
A continuación alguna de estos criterios:
Consulta N° DCR-5-16.669, se señaló lo siguiente:
“De lo expuesto podemos concluir lo siguiente:
• Los contribuyentes especiales sólo estarán autorizados a retener el impuesto al valor
agregado en los términos establecidos en la Providencia
N°1.455, cuando ellos sean los adquirientes o receptores de los bienes o servicios.
• Cuando los contribuyentes especiales actúen a través de mandatario, no perderán su
condición de agentes de retención de los reembolsables, salvo que el intermediario los incluya
dentro de la base imponible de sus servicios.
• El mandante deberá girar instrucciones al intermediario, para que éste proceda a retener el
impuesto correspondiente al momento del pago o abono en cuenta.
• El intermediario contribuyente especial, no podrá retener el impuesto generado en las
operaciones realizadas en virtud del contrato de mandato, cuando el mandante no haya sido
calificado como agente de retención, a menos que estos gastos formen parte de la
contraprestación del intermediario y como tal se incluyan en la base imponible de este
servicio.”
En virtud de lo anterior, el Mandante sigue siendo agente de retención y el
Mandante debe instruir al Mandatario para que retenga, pero no aclara quien entera la
retención.
Consulta N° DCR-5-15.160 se mencionó:
“…Omissis…
En lo concerniente al segundo planteamiento, expone el interesado que se le presentan casos
en los cuales su representada realiza pagos de gastos denominados reembolsables, los
cuales tienen su origen en la compra de bienes o recepción de servicios por parte de terceros,
por cuenta de su representada, tales como los gastos reembolsables de agentes aduaneros
originados por almacenaje.
Señala en este sentido, que su representada no tiene la posibilidad de practicar la retención
del impuesto al valor agregado en virtud que el pagador del bien es un tercero, por lo que
consideran que no opera para tales casos la retención.
Sobre este aspecto, esta Gerencia Jurídica considera oportuno diferenciar dos posibles
situaciones que pudieren acontecer, a los fines de dar respuesta a su interrogante:
1) Para aquellos casos en los cuales los gastos reembolsables a ser pagados por la empresa
son computados para determinar la base imponible del servicio prestado por el intermediario
(Base imponible =
Precio facturado por el servicio prestado + gastos reembolsables), tal como lo prevé el artículo
23 de la Ley del impuesto al valor agregado, le corresponderá directamente al contribuyente
especial en su carácter de agente de retención (ordenador del pago), efectuar la retención del
75% de la alícuota impositiva, al momento de efectuar el pago o abono en cuenta a dicho
intermediario por el servicio prestado.
2) Para aquellos casos de pagos de gastos reembolsables derivados de actos o negocios que
el mandante (agente de retención) encarga efectuar al mandatario, los mismos no son
computados dentro de la base imponible del mandatario, en virtud de tratarse de un mandato.
En estos casos el ordenador del pago por la compra de bienes muebles o por la recepción de
servicios por parte de proveedores, es el contribuyente especial, quien es el llamado a retener
el impuesto respectivo, por lo que su empresa de encontrarse en esta situación, deberá girar
instrucciones al mandatario de efectuar la retención del monto que resulte de multiplicar el
precio facturado del servicio gravado, por el 75% de la alícuota impositiva, y que le sea
entregado el monto retenido para que su representada proceda a enterarlo al fisco. Se le
aclara al consultante, que en todo caso, el responsable de efectuar la retención que ordena la
Providencia Administrativa en estudio, es el contribuyente calificado como especial por el
Servicio Nacional Integrado de Administración Aduanera y Tributaria.”
(Subrayado y negrillas nuestras).
Se desprende del texto de la doctrina administrativa citada anteriormente, que en los casos
que el mandatario pague por cuenta del mandante, y éste es contribuyente especial debe
retener y enterar el IVA, y entregar al mandatario los comprobantes de retención, lo cual debe
realizar anexado a la relación. El
Mandante seria el que entera la retención.
Las dos siguientes consultas, fueron hechas por dos contribuyentes diferentes pero que
usaban un mismo agente aduanal y se observará la diferencias de criterios.
Consulta N° DCR-5-57.190 opinó:
““…Omissis…
Así las cosas, todos aquellos sujetos pasivos designados como especiales y que cumplan con
los demás requisitos establecidos en ia referida Providencia
Administrativa, deberán retener el 75% del monto del débito fiscal facturado por el proveedor
del bien o servicio.
Igualmente, es necesario para que puedan deducirse los créditos fiscales, que las facturas
sean emitidas a nombre del receptor de los bienes o servicios, tal sería el caso de su
representada como mandante o se atribuyan de la forma indicada en el artículo 58 ejusdem,
cuando se trate de varios mandantes.
OPINIÓN DE ESTÁ GERENCIA GENERAL DE SERVICIOS JURÍDICOS
Con fundamento en todo lo anteriormente expuesto es opinión de esta
Gerencia General que:
En el caso por usted planteado, su agente aduanal actuando como intermediaria puede
efectuar fas retenciones de IVA a que haya lugar en nombre XXXXXXX como mandante, para
lo cual los comprobantes de retención, el agente aduanal deberá emitirlos igualmente por
cuenta de
XXXXXXXX. Asimismo, su intermediario deberá entregarle las facturas originales de las
compras o servicios adquiridos, las cuales deberán ser emitidas a nombre de su representada
como mandante, a los fines que pueda aprovechar los créditos fiscales correspondientes.
En consecuencia, su representada como mandante en su condición de sujeto pasivo especial
y agente de retención podrá encomendar a su intermediario a que en su nombre, realice
administrativamente las retenciones a que haya lugar y proceda a enterarlas según el
procedimiento indicado en la Providencia
Administrativa N°0056.
Sin embargo, en torno al siguiente planteamiento: "{…) Ahora bien en los libros de compras
nuestros se reflejarían las facturas sin retención y Taurel se compromete en entregarnos todos
los meses los archivos TXT, en donde se evidencie la transmisión y pago de dicha retención.
(...)", le indicamos que en el momento de hacer el asentamiento electrónico de sus
operaciones en el libro de compras, deberá contar con la información relacionada con las
retenciones practicadas.
En efecto, su agente aduanal como intermediario puede desempeñar la tarea administrativa
de transmitir y enterar las retenciones practicadas, pero si
XXXXXXX es quien continúa llevando su libro de compras mensual y además es agente de
retención, tendrá como deber adicional, registrar en dicho libro, las retenciones practicadas.
En consecuencia, su representada no podrá postergar la obligación antes descrita hasta que
su agente aduanal le entregue el archivo TXT con la información correspondiente a las
retenciones practicadas.” (Subrayado nuestro)
Consulta N° DCR-5-71.319 hizo las siguientes consideraciones:
“ Omissis…..
A mayor abundamiento del tema, y luego de revisada como ha sido la
Providencia Administrativa antes referida, es necesario para que puedan deducirse los
créditos fiscales, que las facturas sean emitidas a nombre del receptor de los bienes o
servicios, tal sería el caso de su representada.
Ahora bien, puede darse la situación que la intermediaria (Taurel & Cía. Sucrs,
C.A) sea la que realiza los pagos a los proveedores, sin embargo a los fines que sus clientes
puedan deducir los créditos fiscales, será indispensable que las facturas sean emitidas a
nombre de éstos. Lo que puede hacer la empresa intermediaria es una mera labor de
administración en la cual deberá entregar las facturas a sus mandantes, así como el IVA
retenido, a los fines que éstos puedan hacer la declaración de IVA correspondiente y realizar
la deducción mencionada.
Sin embargo, en materia de Impuesto al Valor Agregado, luego de analizar todas las
explicaciones antes esbozadas, debemos concluir que podrán darse situaciones distintas con
consecuencias igualmente diferentes, respecto a quién le corresponde realizar la retención,
dependiendo para ello, de cuál haya sido el tratamiento dado a los gastos reembolsables que
van por cuenta de los clientes mandantes.
III OPINIÓN DE ESTA GERENCIA GENERAL DE SERVICIOS JURÍDICOS
Con fundamento en todo lo anteriormente expuesto es opinión de esta
Gerencia General que:
Se concluye entonces, que podrán darse situaciones distintas con consecuencias igualmente
diferentes, si relacionamos el tema con el aspecto de las retenciones en materia de Impuesto
al Valor Agregado, con el registro de los gastos reembolsables, lo cual adquiere especial
relevancia. Ante ello, se exponen las siguientes alternativas:
1. BASE IMPONIBLE DEL SERVICIO DE INTERMEDIACIÓN, INCLUYE LOS
GASTOS REEMBOLSABLES: Si los gastos reembolsables a ser pagados por su representada
al ente intermediario son tomados en cuenta para el cálculo de la base imponible del servicio
de intermediación prestado, de conformidad con el artículo 23 de la Ley que establece el
Impuesto al Valor Agregado, en el cual se indica que toda clase de gastos o reembolso deben
tomarse en cuenta para determinar la base imponible, le corresponderá al ordenador del pago,
efectuar la retención correspondiente de manera directa al momento del pago o abono en
cuenta realizado al mandatario por el servicio prestado, y su posterior declaración y
enteramiento.
2. BASE IMPONIBLE DEL SERVICIO DE INTERMEDIACIÓN, NO INCLUYE LOS
GASTOS REEMBOLSABLES: Si los gastos reembolsares derivados de las gestiones
realizadas por el ente intermediario por cuenta de su representada no son computados para el
cálculo de la base imponible del servicio que te presta, por encontrarse dentro del supuesto de
excepción previsto en el artículo 23, (que menciona: excepto cuando se trate de sumas
pagadas por cuenta del comprador o receptor del servicio, en virtud de mandato de éste), el
intermediario, de estar facultado por el mandante, debe retener el impuesto a los proveedores,
y luego entregar la cantidad respectiva a su mandante para que esta sea quien lo declare y
entere.
Es necesario señalar, que al ser el mandante agente de retención del
Impuesto al Valor Agregado, este deberá efectuar en ambos casos una doble retención, una a
los proveedores con ocasión a los servicios contratados y la otra a su mandatario por el
servicio de intermediación prestado.” (Subrayado nuestro)
A continuación se resumen los argumentos más resaltantes que se pueden extraer de cada
opinión
16.669 15.160 57.190 71.319
1. El Mandante 1. Califica de 1. Se permite al 1. El Mandatario
sigue siendo Responsable al Mandatario hace la retención
agente de Mandante ante transmitir y pero debe
retención. cualquier evento. enterar las entregar el dinero
2. El Mandante retenciones. retenido al
2. El mandante debe girar 2. El Mandante Mandante para
da instrucciones de debe registrar que el Mandante
instrucciones de retención al esas retenciones lo entere, solo si
retención al Mandatario. en su libro de estuviere
Mandatario. 3. El Mandatario compras. autorizado por el
debe entregar el Mandante.
dinero retenido al
Mandante para
que el Mandante lo
entere.
Como puede apreciarse anteriormente, la AT no tiene un lineamiento único en cuanto a la
forma de procedencia de las retenciones por parte de los Mandatarios, pero lo que si
pareciera una constante en sus opiniones es que el Mandatario no debería hacer las
retenciones sin una previa autorización del Mandante.
Somos una firma de contadores dedicados a:
Asesoría en materia Contable y Tributaria.
Retención del IVA a gastos menores
el marzo 27, 2019
La retención del IVA aplica sobre todas las operaciones gravadas por el
tributo, incluso cuando el prestador del servicio o vendedor no separa el
precio y el impuesto en su factura o documento que soporte la operación, en
cuyo caso la retención es mayor a la ordinaria.
El porcentaje de retención del IVA puede ser de 75% o del 100%
dependiendo del cumplimiento de ciertos supuestos previstos en la norma
dictada por el SENIAT que regula esta materia, por delegación expresa de la
Ley.
Una de las mayores inquietudes planteadas por los asistentes a los
programas de formación que impartimos en GERENCIA Y TRIBUTOS es
relativa al monto sobre el cual aplicar la retención del IVA en casos de gastos
menores.
Las excepciones a la aplicación de retención del IVA están dispuestas en la
norma que regula al procedimiento. Una de ellas es a los viáticos, los cuales
no están sujetos a retención del IVA.
Se entiende por viático a los gastos de viaje que son pagados por el
trabajador en comisión de servicio, sean estos erogados con el reintegro
posterior, o anticipados al mismo por el patrono.
Otra de las excepciones es sobre los gastos reembolsables (Distintos de
viáticos) o los gastos pagados con "caja chica". Pero en estos dos casos
la retención aplicará si el monto del abono en cuenta o pago es mayor de
20 Unidades Tributarias.
Es decir, en los casos de gastos reembolsables y gastos que sean pagados con
caja chica, aplicará retención cuando la base de la misma supere las 20
Unidades Tributarias. Por ejemplo, hoy tenemos un valor de la Unidad
Tributaria de Bs. 50,00. En ese sentido, solo aplicará la retención en estos
casos cuando el pago sea superior a Bs. 1.000,00 que termina siendo una
cifra irrisoria.
Dado que la exención de base en los casos de gastos reembolsables y los
pagados con caja chica es tan baja, prácticamente cualquier gasto de este tipo
estará sujeta a retención del IVA.
Consecuencias de no aplicar la retención
La retención de impuesto implica un esfuerzo administrativo para el
responsable de realizar la misma, que deberá utilizar recursos humanos,
materiales y financieros para atender la labor impuesto en la norma
tributaria.
Cuando se trata de pagos o abonos en cuenta de gastos que son considerados
como menores, el costo administrativo de realizar la retención podría incluso
ser superior al de la sanción por no aplicar el procedimiento. Pero como
veremos a continuación, a pesar de que el gasto sea de poca cuantía, el
sistema sancionatorio venezolano desalienta cualquier tentación de omitir la
retención del impuesto.
El Código Orgánico Tributario establece que la sanción por la omisión de la
retención del impuesto es del 500% del importe dejado de retener. Es decir,
si una empresa deja de retención el IVA sobre una factura de Bs. 10.000 cuyo
IVA es de Bs. 1.600 la multa por dicho incumplimiento sera de Bs. 8.000.
A este monto se debe adicionar el importe de impuesto no retenido, que si no
lo retiene el agente responsable, debe pagarlo de su propio bolsillo.
Así, un monto no retenido, por prqueño que sea, causará un recargo contra
el patrimonio del infractor de 500% de multa + 100% de responsabilidad,
que totaliza el 600% del importe dejado de retener.
Podrá pensar el lector que esta multa es igualmente irrisoria, pero resulta
que de ocurrir una variación del valor de la Unidad Tributaria, luego por
aplicación del artículo 92 del COT esa misma multa se deberá ajustar en
razón del reajuste de la UT.
En el país, el reajuste de la Unidad Tributaria es poco transparente y se
practica de forma unilateral por la Administración Tributaria, ignorando el
procedimiento legalmente establecido. Así ha ocurrido desde el año 2007.
Hasta septiembre de 2018 su valor estaba subestimado con respecto a la
inflación, pero en ese mes se corrigió la Unidad Tributaria con un ajuste que
representó una variación entre febrero y ese momento, de 566.667%.
Si asumimos una variación de la inflación aproximada a la ocurrida en el año
2018, suponiendo un reajuste del 600.000%; podría hacer que la multa de
solo Bs. 8.000 en el término de unos seis (06) meses se eleve a Bs.
48.000.000, que de seguro ya no parece tan irrisorio como antes del ajuste.
Así que no es del todo cierto que las multas se las come la inflación...
Hacer o hacer, no hay dilema
Aquí no hay dilema, lo que corresponde es hacer la retención del IVA cuando
corresponda por disposición de la norma. Incluso cuando el monto nos
pueda parecer un monto menor. Ya que la acumulación de
omisiones "menores" podría someter al contribuyente a cuantiosas sanciones
con una indexación incierta por la variación del valor de la Unidad
Tributaria.
De poquito a poquito se hace una cifra relevante...
Si el objetivo es aminorar los costos y trabajo que implica hacer cuando la
retención es sobre montos menores, la emisión de comprobantes de
retención del IVA por medios electrónicos es por ejemplo, una de las
formas de aminorar los costos de aplicar la retención, así mismo podrán
explorarse otras alternativas para simplificar procedimientos y aminorar los
costos administrativos relacionados. Si estamos obligados a practicar la
retención, lo que nos queda es optimizar los procesos para cumplir dicha
obligación.
Corresponderá al contribuyente aplicar los procedimientos que considere
pertinentes para garantizar la aplicación de la retención del IVA, incluso en
casos de gastos menores, evitando las sanciones tributarias. Para ello es
recomendable que la empresa se asista con asesores que tengan dominio y
experiencia del tema para encontrar soluciones y opciones económicas en
esta materia.
No está de más recordarte que tenemos un equipo especializado para
atender la consultoría y asesoría en materia tributaria con calidad y enfoque
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Tratamiento Tributario de los
Gastos Reembolsables
Escrito por romanalbertomo el 16-10-2016 en tributos. Comentarios (0)
En la actualidad se ha hecho práctica común en el mundo
comercial, el reembolso de gastos de distintas naturaleza a
intermediarios, como consecuencias de alianzas estratégicas o
contratos previamente convenidos, sin embargo, dicha modalidad
ha generado una serie de dudas concernientes al tratamiento
tributario idóneo del mismo, interrogantes como: ¿El reembolso
debe estar pechado o no por el Impuesto al Valor Agregado?
¿Quién debe practicar las Retenciones de Impuesto Sobre la
Renta e Impuesto al Valor Agregado si fuere el caso?
¿Obligaciones y derechos del intermediario y el mandante?
Para efectos de clarificar el tratamiento tributario ideal de los
reembolsos es perentorio citar el artículos 23 de la Ley del
Impuesto al Valor Agregado (IVA) (2014): “Sin perjuicio de lo
establecido en el TÍTULO III de este Decreto con Rango, Valor y
Fuerza de Ley, para determinar la base imponible
correspondiente a cada período de imposición, deberán
computarse todos los conceptos que se carguen o cobren en
adición al precio convenido para la operación gravada,
cualesquiera que ellos sean y, en especial, los siguientes:
1. Los ajustes, actualizaciones o fijaciones de precios o valores
de cualquier clase pactados antes o al celebrarse la convención o
contrato; las comisiones; los intereses correspondientes, si fuere
el caso; y otras contraprestaciones accesorias semejantes;
gastos de toda clase o su reembolso, excepto cuando se trate
de sumas pagadas por cuenta del comprador o receptor del
servicio, en virtud de mandato de éste; excluyéndose los
reajustes de valores que ya hubieran sido gravados previamente
por el impuesto que este Decreto con Rango, Valor y Fuerza de
Ley establece.
2. El valor de los bienes muebles y servicios accesorios a la
operación, tales como embalajes, fletes, gastos de transporte, de
limpieza, de seguro, de garantía, colocación y mantenimiento,
cuando no constituyan una prestación de servicio independiente,
en cuyo caso se gravará esta última en forma separada.
3. El valor de los envases, aunque se facturen separadamente, o
el monto de los depósitos en garantía constituidos por el
comprador para asegurar la devolución de los envases utilizados,
excepto si dichos depósitos están constituidos en forma
permanente en relación con un volumen determinado de envases
y el depósito se ajuste con una frecuencia no mayor de seis
meses, aunque haya variaciones en los inventarios de dichos
envases.
4. Los tributos que se causen por las operaciones gravadas, con
excepción del impuesto establecido en este Decreto con Rango,
Valor y Fuerza de Ley y aquéllos a que se refieren los artículos 20
y 21 de este Decreto con Rango, Valor y Fuerza de Ley”.
El extracto citado previamente, deja claro que todo reembolso
debe ser pechado por el Impuesto al Valor Agregado, siempre y
cuando no se trate de sumas pagadas por cuenta del comprador
o receptor del servicio, en virtud de mandato de éste, es de hacer
notar que en la actualidad algunos intermediarios incurren en la
ligereza de realizar pagos por cuenta de terceros, obviando una
serie de formalidades y obligaciones, tales como: la celebración
de un contrato de mandato, regulado por el Código Civil
Venezolano (1982) en los siguientes términos:
“Artículo 1.684.- El mandato es un contrato por el cual una
persona se obliga gratuitamente, o mediante salario, a ejecutar
uno o más negocios por cuenta de otra, que la ha encargado de
ello.
Artículo 1.685.- El mandato puede ser expreso o tácito. La
aceptación puede ser tácita y resultar de la ejecución del mandato
por el mandatario.
Artículo 1.686.- El mandato es gratuito si no hay convención
contraria.
Artículo 1.687.- El mandato es especial para un negocio o para
ciertos negocios solamente, o general para todos los negocios del
mandante.
Artículo 1.688.- El mandato concebido en términos generales no
comprende más que los actos de administración. Para poder
transigir, enajenar, hipotecar o ejecutar cualquier otro acto que
exceda de la administración ordinaria, el mandato debe ser
expreso.
Artículo 1.689.- El mandatario no puede exceder los límites
fijados en el mandato. El poder para transigir no envuelve el de
comprometer.
Artículo 1.690.- Si el mandato ha sido conferido a un incapaz,
éste puede representar válidamente al mandante, pero no queda
obligado para con él sino en los límites dentro de los cuales
puede ser obligado como incapaz.
Artículo 1.691.- Cuando el mandatario obra en su propio nombre,
el mandante no tiene acción contra aquellos con quienes ha
contratado el mandatario, ni éstos contra el mandante. En tal
caso, el mandatario queda obligado directamente hacia la
persona con quien ha contratado, como si el negocio fuera suyo
propio”.
Aunado a la celebración de contrato de mandato, el
intermediario debe cumplir con lo dispuesto en el artículo 56 del
Reglamento de la Ley del Impuesto al Valor Agregado (1999): “El
impuesto generado con ocasión de actividades realizadas por
cuenta de contribuyentes ordinarios, constituirá para éstos un
crédito fiscal deducible de los débitos fiscales respectivos, una
vez que hayan sido atribuidos para tal fin por el agente o
intermediario.
La atribución de los créditos fiscales por el agente o intermediario
deberá realizarse en el período de imposición correspondiente a
su pago, o en su defecto en el período siguiente, mediante la
entrega al contribuyente ordinario de la factura o documento
equivalente que acredite el pago del impuesto, o una copia de
dichos documentos en caso de actuar por cuenta de varios
mandantes. Adicionalmente, el agente o intermediario deberá
emitir y entregar al contribuyente ordinario una certificación en la
que se incluya la siguiente información:
1. La fecha de emisión de la certificación.
2. La identificación del agente o intermediario, del contribuyente
por cuenta de quien actúa y del contrato o documento donde
conste su representación.
3. La fecha en que se realizó la operación gravada generadora
del crédito fiscal.
4. El monto del crédito fiscal que corresponda al contribuyente o
su porcentaje, en caso que el agente o intermediario actúe por
cuenta de dos o más contribuyentes.
Los contribuyentes ordinarios no podrán deducir los créditos
fiscales que no hayan sido incluidos en la declaración del período
de imposición correspondiente a su atribución por el
intermediario, sin perjuicio de la posibilidad de presentar
declaraciones sustitutivas en los casos en que sea legalmente
procedente.
En ningún caso el impuesto soportado constituirá un crédito fiscal
para el agente o intermediario”.
Los intermediarios tienen la obligación de cerciorarse respecto a
la condición (Contribuyente Especial) del cliente final o nombre de
quien actúa, a efecto de gestionar y asegurar las respectivas
retenciones en materia de IVA e ISLR por parte del cliente final,
para así evitar sanciones por responsabilidad solidaria así como a
los terceros.
Entre alguno de los conceptos reembolsables figuran: los fletes y
servicios, haciendo surgir la duda por parte del cliente final:
¿práctico o no la retención de ISLR? pues son conceptos
claramente sujetos a retención, según las disposiciones del
Reglamento Parcial de la Ley de Impuesto Sobre la Renta en
Materia de Retenciones (1997), aunado que estamos inmersos en
tiempos de oscurantismo tributario y excesos por parte de la
administración tributaria, los clientes finales practican la retención
de ISLR a pesar de la advertencia del intermediario de no
realizarla a través de una nota en la factura. Para efecto de evitar
esta situación podemos recomendarle a los intermediarios, hacer
llegar al beneficiario final una copia de la respectiva retención de
ISLR y de la factura sujeto a reembolso, de esta manera se
verifica que se cumplió con la obligación de practicar la retención
de ISLR en la fuente, y a su se constata que el intermediario no
imputó algún tipo de recargo o comisión por la que pudiera ser
objeto de retención, pues no es suficiente con simplemente incluir
una simple nota en la factura.