MARCA PAIS REP.
DOM
En República Dominicana, actualmente se está trabajando en el concepto de
marca país, debido a que se ha entendido la importancia que esto significa para
el desarrollo económico y comercial anidado al progreso de nuestra nación.
Pero antes de hablar de la marca país R.D.
¿Debemos entender que es la marca país?
Marca País, Es una estrategia que integra habilidades de las empresas, la oferta,
los servicios, la inversión extranjera y sobre todo los valores de nuestra nación
que ayudan a dar un enfoque distinto al país, orientándose al crecimiento de la
economía y el desarrollo interno y externo, para darnos a conocer como un país
lleno de beneficios, mejorando así el posicionamiento de la nación a nivel global.
Que persigue la marca País, busca dar una imagen y un posicionamiento global
basado en la realidad y aspiraciones de una nación, al igual que se quiere
cambiar o proteger la imagen de un país. En R.D. se quiere cambiar la visión de
que solo somos un país de playas de inmensa belleza, tambien queremos dar a
conocer nuestros grandes valores y atributos como dominicanos.
Marca País en R.D. Mito o Realidad, Es una realidad que debe ser promovida a
nivel interno y en el marco internacional, La creación de este proyecto comienza
con la información e interpretación de procesos similares de otra nación y el
dialogo abierto, espacio donde se interpreta la marca en todas sus dimensiones,
En nuestro país este se realizó en el 2011 en abril iniciativa de la CEI-RD en
donde se integró un comité de 15 representantes expertos en el área para
trabajar sobre el tema.
Este foro fue la culminación de la segunda etapa del proyecto, con el que se
completó la definición de los valores, atributos y la dirección en general que
tendrá nuestra EMP, el próximo paso es la etapa de implementación y posterior
difusión.
Muchos países en la actualidad están trabajando sobre el desarrollo y creación
de su EMP, un claro ejemplo del poder que tiene una implementación de una
EMP es el caso de “Colombia Es Pasión”, que ha logrado da un enfoque distinto
de su país frente a organismos internacionales, diluyendo en cierta media la mala
expectativa que se tenía sobre esta nación
El proceso se basa en la creación de un marco conceptual y un conjunto de
elementos comunicacionales que servirán para diferenciar y posicionar de
manera competitiva a la nación en el mercado internacional, y que debe ser
desarrollado en el tiempo a través de una serie de acciones y experiencias entre
sectores relacionados.
Que podemos explotar: Fuera de lo que ya tenemos como sello, nuestras
hermosas playas y verdes montañas, debemos trabajar en montar nuestros
productos de excelente calidad y de exportación internacional, como lo es el
cacao. y en otro ámbito mostrar nuestra cultura y carisma que pueden ser punto
fuerte dentro del desarrollo de nuestra EMP.
La gestión de este proceso está basada en un plan estratégico que se divide en
las etapas siguientes:
1. Descubrimiento e Investigación (Contratando Firmas para la búsqueda
de informaciones)
2. Desarrollo y Posicionamiento (Idear que se quiere dar a conocer y hacia
donde se divulgara)
3. Gestación de la Marca y Aplicaciones
4. Lanzamiento de la Marca
5. Crecimiento y Consolidación de la Marca
Pasos de avance en la estrategia marca país en R.D. aquí nace la necesidad de
desarrollar una Estrategia Marca País (EMP) tras el interés común del Estado y
el sector privado de consolidar una imagen nacional capaz de impulsar un
reconocimiento mundial de la oferta dominicana.
Nuestro país no es un país aislado. El éxito de sus estrategias para los próximos
veinte años tendrá como telón de fondo las tendencias que predominen en el
contexto mundial. Algunas de esas tendencias ya están consolidadas y en
proceso de profundización, mientras otras son emergentes. Asimismo, algunas
de las tendencias pueden ser vistas como amenazas frente a las cuales el país
debe procurar (y procurará) resguardo; y otras pueden ser vistas como
oportunidades que deben ser (y serán) aprovechadas. En cualquier caso, el
estudio de estas es de fundamental relevancia para entender los rasgos de la
realidad que se vislumbra y concebir anticipadamente las respuestas más
adecuadas.
TENDENCIAS TECNOLÓGICAS: Una primera tendencia destacable es la
profundización de un proceso de cambios tecnológicos, los cuales, como se verá,
son a la vez causas y consecuencias de una nueva infraestructura social, política
y económica. Las tendencias de los cambios tecnológicos han sido clasificadas
en cuatro grandes direcciones: desarrollo de la biotecnología, avances en
nanotecnología, producción de bienes a partir de nuevos materiales y difusión
de las Tecnologías de Información y Comunicación (Tics).
Esos aspectos apuntan hacia una creciente codificación del conocimiento, un
aumento de las inversiones en bienes intangibles y, particularmente, en
investigación y desarrollo, una mayor importancia de la capacitación e
innovación como elementos de competitividad y una expansión notable de la
Inversión Extranjera Directa en el ámbito mundial (Comisión Económica para
América Latina y el Caribe (CEPAL), 2006).
La simbiosis entre la dinámica tecnológica y la dinámica social ha sido definida
como un nuevo paradigma tecno económico. Por ejemplo, la expansión de las
tecnologías de información y comunicación no sólo aumenta la productividad,
sino que además torna viable la implementación de mecanismos de
transparencia en la gestión pública y privada, en una medida que desborda las
posibilidades de algunos decenios atrás (CEPAL, 2008 a). Asimismo, permite la
formación de redes sociales muy amplias, que comparten información y
determinan la discusión de ideas entre individuos físicamente muy distantes.
Por la amplitud de sus implicaciones, el fenómeno en curso sólo es comparable
a otras cuatro “revoluciones” que han tenido lugar en los dos últimos siglos: la
revolución industrial (a fines del siglo XVIII), la revolución del vapor y los
ferrocarriles (en la primera mitad del siglo XIX), la introducción de la electricidad
y la ingeniería pesada (a fines del siglo XIX), y la introducción del automóvil, la
industria petrolera y la producción masiva (en la primera mitad del siglo XX).
De cara a los próximos decenios, los estudios vislumbran grandes innovaciones
en la aplicación de la genética en la agricultura, en el ámbito de los productos
químicos y materiales y en el campo de la salud (con énfasis en los avances en
el conocimiento del cerebro humano). Los costos de las telecomunicaciones
seguirán reduciéndose, hasta llegar a un punto en el cual impondrán pocos
límites a las actividades empresariales y personales. Se ampliarán o
revolucionarán las técnicas de construcción.
A la vez, todos esos elementos implicarán cambios socioeconómicos
importantes, a medida que los pronósticos empresariales se tornen cada vez
más difíciles, se acelere la obsolescencia del capital físico y humano, se amplíen
las diferencias salariales entre los distintos niveles de escolaridad y se
modifiquen sustancialmente las ventajas competitivas actuales de empresas y
países.
La incidencia de los altos costos fijos necesarios para las inversiones en
investigación y desarrollo llevarán a una concentración oligopólica creciente en
los mercados, y el desplazamiento de enormes flujos de capitales -facilitados por
la comunicación, el comercio y la Inversión Extranjera Directa- mantendrán en
niveles elevados el riesgo de esporádicas crisis financieras.
TENDENCIAS ECONÓMICAS: Para los próximos decenios, se prevé que
Estados Unidos seguirá como país dominante, pero sujeto a tensiones a medida
que China se consolide y otros países comiencen a girar en su órbita de creciente
influencia. Ese proceso –junto a la emergencia de India, Rusia y otros como
potencias económicas- llevará eventualmente a una distribución más plural de la
producción mundial. Muchos autores prevén un mundo económico más tripolar,
con un posible centro asiático (con un Japón relativamente disminuido y
probablemente superado por China) y otros dos centros situados en Estados
Unidos y la Unión Europea.
La India, Brasil y Rusia serían economías igualmente fuertes, aunque estarían a
la zaga de las anteriores. Los países de América Latina parecen encaminados a
perder relevancia, a no ser por la eventual consolidación de Brasil como uno de
los actores clave. La cercanía a Estados Unidos seguirá siendo una ventaja
estratégica en el comercio de bienes físicos (especialmente aquellos de gran
peso o perecederos), pero será menos importante en la medida en que el
comercio se incline hacia bienes intangibles.
TURISMO: Es una interesante propuesta de valor agregado que representa
infinitas oportunidades de negocios exitosos, y en este caso particular
destacaremos a Punta Cana destino que hoy en día se consolida como una
auténtica marca país, que exhibe con orgullo en todo el mundo, el auge y la
modernidad del turismo de la Republica Dominicana.
República Dominicana tiene innegables fortalezas en sus distintos sectores,
específicamente el turismo figura como evolución sostenida y evidente durante
los últimos años, pasando a ser uno de los destinos más importantes de América
Latina y el Caribe, lo cual ha permitido mostrar un sustento sólido en su
economía creciente, posicionándose con mucha fortaleza como uno de los
países con mayor potencial para inversiones, tanto de capital local como de
capital foráneo en este sector.
Desde una perspectiva optimista, el dinamismo de las economías de otras
latitudes representa una oportunidad, en la medida en que agrega un enorme
volumen de consumidores al mercado global. CEPAL, 2008 también destaca que
“las consecuencias del nuevo entorno son inciertas: mientras que los países más
pequeños pueden sacar ventajas de una mayor diversidad de paradigmas de
desarrollo y reformas institucionales en la arquitectura mundial, también pueden
ser perjudicados por los conflictos de poder e influencia que libren entre sí las
antiguas y nuevas potencias”. De igual modo, existe incertidumbre en torno a las
implicaciones de las tendencias en las necesidades mundiales de alimentos.
Sobre ese aspecto, las estimaciones de la Organización de las Naciones Unidas
para la Agricultura y la Alimentación (FAO) indican que, en la primera mitad del
siglo XXI, la población mundial se acercará a los 9,000 millones, y que la
demanda mundial por alimentos casi se duplicará. Empero, el aumento en la
demanda de alimentos irá acompañado de presiones crecientes para la
dedicación de las plantaciones a la producción de bioenergía y a otros fines
industriales. Aún más, las demandas de agua y tierra por parte del sector agrícola
competirán con las necesidades de un proceso continuo de urbanización.
Todos esos elementos alterarán los precios relativos de los alimentos en forma
todavía difusa. Y, desde la perspectiva de los países no desarrollados, las
tendencias en este ámbito representan oportunidades de que los precios de sus
productos agrícolas aumenten en el mercado mundial con respecto a los precios
de sus importaciones, pero también el riesgo de que sus poblaciones enfrenten
escasez de alimentos y de agua, junto a desequilibrios ambientales generados
por las transformaciones en el uso de la tierra.
En ausencia de políticas sociales efectivas, se contempla un nivel creciente de
desigualdad al interior de los distintos países. Una causa subyacente para los
elementos indicados es el mayor peso del conocimiento y la calificación en los
procesos productivos, que tenderá a reducir los salarios relativos de los
trabajadores menos calificados. Ese fenómeno será agudizado por la tendencia
irreversible hacia la incorporación de las mujeres al mercado de trabajo, lo que
aumentará las tasas de participación laboral y generará presión para la
generación de empleos. Esa tendencia se agudizará por los cambios
demográficas que apuntan hacia un aumento del porcentaje de personas en
edad de trabajar en los países en desarrollo, lo que, sin embargo, representa
una oportunidad para el fortalecimiento de los sistemas de seguridad social y el
financiamiento de los sistemas educativos.
Esas presiones podrían desembocar en un aumento de las brechas salariales y
la informalidad laboral. La informalidad laboral podría adoptar formas distintas a
las convencionales, y más que un “sector informal” cobrará fuerza la noción de
“trabajo informal”, por el cual se identifica al empleo con características de
informalidad (en materia de contratos, salarios, etc.), pero que se desarrolla en
el marco de empresas formalmente establecidas. Un fenómeno relacionado es
la expansión de lo que algunos denominan como “nueva pobreza”; esto es, la
pobreza urbana derivada no de la pérdida de empleos, sino de la pauperización
laboral.
Como consecuencia, algunos estudios anticipan una emergencia de
movimientos sociales ligados al “poder de la calle” (ver CEPAL, 2009 y BID, 2007
para una discusión más amplia sobre este aspecto). En general, se perciben
liderazgos emergentes de diferentes tipos, sin que sea posible identificar una
única identidad para englobarlos a todos.
Desarrollando la Estrategia Marca País (EMP).
Las habilidades de las empresas, la oferta exportable, los servicios, el flujo de
inversión extranjera y a su vez los valores ciudadanos y bienes no comerciales
que, aunque no sean factores económicos, crean el clima, para desarrollar la
economía y mejorar el posicionamiento global de la nación.
Ya no se trata entonces de una marca, sino de una “macro marca” compleja,
cuyo problema no es gráfico o promocional: la marca país persigue una imagen
mental y un posicionamiento global basados en la realidad y las aspiraciones de
una nación.
El CEI-RD lidera junto al CNC un programa de acciones estratégicas para
difundir la calidad de la oferta del país, destacando los valores positivos y
diferenciales de la República Dominicana.
La concretización de esta realidad empieza con la información e interpretación
de procesos similares de otras naciones y el diálogo abierto, espacios donde se
interpreta la marca en todas sus dimensiones. Concretamente este diálogo está
basado en el entorno estratégico de los indicadores del estudio Acanchi
(Ciudadanía, Turismo, Comercio e Inversión) citados en el artículo anterior y
cuenta con la participación transparente y representativa de todos los sectores
que integran estos participes de estas áreas. Este proceso busca la creación de
un marco conceptual y un conjunto de elementos comunicacionales que servirán
para diferenciar y posicionar de manera competitiva a la nación en el mercado
internacional, y que debe ser desarrollado en el tiempo a través de una serie de
acciones y experiencias multisectoriales alineadas.
“La Marca País es una realidad que debe de ser promovida interna y externamente.”