EL ROMANTICISMO
Origen
El origen primordial de esta corriente es ubicado en Alemania. El llamado
“Romanticismo alemán” fue un movimiento disgregado en su génesis, y
paulatinamente se fue condensando hasta lograr una mayor hegemonía
de pensamiento y de alcance.
Su concepción fue marcadamente influenciada por dos corrientes, una
de carácter religioso llamada “Pietismo”, con mucho alcance en Alemania
a mediados del siglo XVIII. La otra corriente literaria era el “Sturm und
Drang” (“tormenta e ímpetu”), un movimiento de carácter estético y
netamente antagónico al clasicismo.
Pietismo
El Pietismo abogaba por la relación unipersonal y bilateral del hombre
con Dios, desde el corazón, sin tantas reglas y formalismos impuestos
por la iglesia. Por su parte el Sturm und Drang, defendía la
individualidad del ser, la libertad de expresión desde la subjetividad,
dando especial importancia a las emociones y su cualidad infinita.
Este movimiento alemán, como el gran número de corrientes de
pensamiento que han acontecido en el mundo, es reaccionario. Nace por
oposición, como revelación en contra de la ilustración alemana.
Una de las obras representativas de aquel entonces fue Los Alpes, un
poema de Albrecht von Haller, un canto a lo natural y su magnificencia.
Con el devenir del tiempo ascendieron figuras de gran envergadura,
Goethe, el escritor más trascendental de Alemania, es una de ellas.
También Friedrich Schiller, Karoline von Günderrode, Ludwig Tieck,
Jakob y Wilhelm los afamados hermanos Grimm, entre tantos otros.
Países donde se desarrolló
El Romanticismo literario se diseminó desde Alemania por toda Europa,
llegando a repercutir en el continente americano y el asiático con gran
impacto. A continuación la lista de países y sus promotores.
Romanticismo francés
De los brotes románticos surgidos en Europa, este tiene una notoriedad
particular por ser Francia la cuna de aquello a lo que se opone en gran
manera el Romanticismo.
Contra ese avance tecnológico modernista, usurpador de la mano de
obra del hombre por la máquina, se enfrentaron Madame de Stael, Jean-
Jacques Rousseau, Alexandre Dumas, Gérard de Nerval, Alfred de
Musset, Alphonse de Lamartine, Charles Nodier, el gran Víctor Hugo,
entre otros.
Dentro de los aportes significativos del Romanticismo por parte de estos
escritores en Francia, se dio un resurgimiento literario en las lenguas no
oficiales. La lengua provenzal fue uno de los casos.
Federico Mistral encabezó el grupo “Félibrige”, quienes se encargaron de
escribir en ese dialecto (provenzal), teniendo como fin hacer emerger
nuevamente la llamada poesía trovadoresca antigua, propia del
Medioevo francés. Entre las obras célebres de ese entonces vale la pena
nombrar a La Mireya de Mistral.
Romanticismo inglés
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Lord Byron, escritor Ingles. By Unknown, coloured by uploader
(www.noelcollection.org) [Public domain], via Wikimedia Commons
Se podría decir que Inglaterra desarrollo su Romanticismo literario a la
par de Alemania. A finales del siglo XVIII ya se percibía cierta melancolía
ligada a los aspectos de la vida del campo y el canto a las libertades
individuales. También se percibía un desapego profundo a los
formalismos litúrgicos y todo lo que se le pareciera.
Hubo escritores considerados precursores de este movimiento en esas
tierras, fueron llamados “prerrománticos”. Entre ellos destacan James
Macpherson y Thomas Chatterton.
Dentro de los prerrománticos hubo un grupo llamado “los poetas del
cementerio”. Estos se caracterizaban por escribir una poesía tétrica y
oscura, con recurrente mención de huesos, calaveras, gusanos, lo fugaz
de la vida y lo larga de la muerte. Entre estos destacan Thomas Parnell,
Thomas Percy, Robert Blair y Mark Akenside.
Entre los representantes más sólidos de esta corriente en Inglaterra
sobresalen en gran manera Lord Byron y Mary Shelley. Sus obras han
repercutido en la literatura mundial, considerándose material literario de
culto dentro del Romanticismo.
Este periodo fue fructífero en lo que producción e inventiva se refiere.
Surgieron géneros como la novela histórica, de la mano de Walter Scott
y las novelas góticas, por Ann Radcliffe.
Romanticismo escandinavo
Cuando el Romanticismo llegó a Escandinavia, no encontró mucha
resistencia. Para ventaja del naciente movimiento, la Ilustración y el
Clasicismo no hicieron gran mella en la cultura escandinava, lo que
permitió que el movimiento romántico calara y se expandiera fácilmente
entre los literatos de la zona.
Los nórdicos fueron receptivos y productivos con la corriente literaria
que les visitaba. Los temas sobre los escaldas y las sagas volvieron a
tomar auge. Entre sus autores destacan Johannes Ewald, Adam
Oehlenschlager y Erik Johan Stagnelius.
Romanticismo neerlandés
Los Paises Bajos tampoco escapó del alcance del Romanticismo,
teniendo entre sus máximos exponentes a Willem Bilderdijk, un poeta
con tendencias protestantes calvinistas.
El nacionalismo y sus raíces, la universalidad del pensamiento, el valor
de lo propio, el recate de lo popular, eran los temas comunes en los
textos elaborados. Destacan también Hieronymus van Alphen, Hendrik
Tollens y Rhijnvis Feith.
Romanticismo polaco
Debido a un pasado que dejó a un país disgregado, repartido entre
alemanes, rusos y austriacos, el patriotismo escrito desde la perspectiva
romántica se abrió paso en Polonia.
Los escritores polacos, añorando la reconstitución de su patria,
apostaron en sus letras por la restauración de la gloria perdida. A causa
de su nacionalismo exacerbado, muchos escritores fueron perseguidos y
desterrados, lo que ellos llamaron un “doble destierro”, mas no se
detuvieron en sus reclamos por lo que correspondía a su patria.
Su principal expositor fue el poeta Adam Mickiewicz, quien escribía
retomando los pasos de los antepasados y sus tradiciones, sus riquezas
culturales y la desdicha vivida por su pueblo tras la división de sus
tierras.
También resuenan nombres como el del dramaturgo Juliusz Slowacki,
influenciado por Goethe, y Zygmunt Krasinski, quien sustentaba su
discurso en lo dantesco y lo religioso.
Romanticismo español
El Romanticismo en España tiene marcadas influencias de Francia y Gran
Bretaña, debido al convulso clima político que vivió este país ibérico en
el siglo XIX. La instalación de un régimen absolutista en la llamada
“Década Ominosa”, suspendió toda garantía, cerró universidades y
periódicos, y quienes se pronunciaban corrían riesgo de muerte o exilio.
La misma situación de tensión causada por Fernando VII, tras la Guerra
de la Independencia, no ayudó mucho a la propagación del
Romanticismo. El lenguaje romántico, propiamente dicho, costó mucho
en asimilarse. Los principales protagonistas de la literatura española de
la época debieron escribir desde el exilio.
Entre los escritores disidentes que hicieron sus textos desde tierras
lejanas está José María Blanco White, quien con su
periódico Variedades contribuyó en gran manera al desarrollo del
Romanticismo entre el resto de escritores liberales en el destierro.
Otros escritores destacados son Juan Nicolás Bohl de Faber, Ramón
López y Buenaventura Carlos Aribau. Estos dos últimos publicaban en el
diario El Europeo, un periódico barcelonés. Allí contradecían
abiertamente las posturas neoclásicas.
Fue en 1833, tras la muerte del rey Fernando VII, que el romanticismo
empieza a tomar más espacios en España.
Romanticismo italiano
Italia, en el desarrollo de su Romanticismo tuvo una presencia notable.
Destacan los escritores Giovanni Berchet, Giacomo Leopardi y Hugo
Foscolo.
El género de la novela histórica fue desarrollada. Abundó la poesía y se
mantuvo la marcada tendencia contra la ilustración y el neoclasicismo.
Romanticismo ruso
En Rusia, fue San Petersburgo el centro máximo de su producción
romántica. Fue allí, en Leningrado, donde el llamado “Círculo Arzamás”,
se encargó —entre 1815 y 1818— de dar forma a las manifestaciones
literarias del Romanticismo ruso.
Destacan entre sus autores: Vasili Zhukovski, Aleksandr Pushkin y Piotr
Viázemsky.
Romanticismo estadounidense
Estados Unidos concibió a uno de los escritores románticos más
universales, el sufrido y brillante Edgar Allan Poe. Como suele suceder,
fue un genio incomprendido en su época. La pobreza y el sufrimiento no
le fueron ajenos. Sin embargo, tomó de la oscuridad y el dolor todo lo
necesario para forjar un nombre inmortal en la literatura.
Poe desarrollo el género de la novela detectivesca y la novela gótica, así
como el ensayo y la poesía, teniendo como principal ejemplo a seguir a
Lord Byron. Destaca también Henry David Thoreau y su marcada
postura ecologista y anarquista, muy adelantada a su tiempo.
Romanticismo colombiano
En Colombia el Romanticismo aparece en una época emblemática, de
lucha por las libertades: su gesta independentista en 1810. Los textos
de los escritores románticos colombianos apuntan a la libertad en el
arte, al subjetivismo creativo, al ser por el ser.
Las bellezas naturales de la región son exaltadas a lo sumo. El hombre y
la vida en el campo, y el amor por la cultura propia eran temas
recurrentes. El respeto y realce del folclor neogranadino fueron aspectos
comunes de la creación literaria romántica de esa zona de
Latinoamérica.
El existencialismo, la trama de la vida y la muerte de los hombres, no se
dejó atrás, de hecho tuvo marcada presencia, así como la afectación de
las adversidades sociales en la vida misma. La poesía y la narrativa
fueron las expresiones dominantes de esta corriente en Colombia.
Destacan autores como Rafael Pombo, José Eusebio Caro y Julio Flórez.
Romanticismo argentino
Le correspondió a la llamada “Generación del 37”, y a su líder Esteban
Echeverría, la asimilación y propagación del romanticismo en tierras
argentinas.