Guia Del Peregrino RD
Guia Del Peregrino RD
CURSILLOS DE CRISTIANDAD
(MCC)
Guía
del
Peregrino
SECRETARIADO NACIONAL
REPÚBLICA DOMINICANA
Cursillos de Cristiandad (MCC) es
“un Movimiento de Iglesia que, mediante
un método propio, posibilita
la vivencia y la convivencia de
lo fundamental cristiano, ayuda a
descubrir y a realizar la vocación personal,
y propicia la creación de
núcleos de cristianos, que vayan
fermentando de Evangelio los ambientes".
2
PEREGRINAR ES
3
A TI
TU SEÑOR
4
I
ORACIONES
DE LA
MAÑANA
5
Voy a estrenar un nuevo día que Tú, Padre,
me concedes.
6
1. PRIMERA FÓRMULA
OFRECIMIENTO DE OBRAS
(de pie)
Todos:
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del
Espíritu Santo. Amén.
Todos:
Unidos por la gracia a todos los miembros
de tu Iglesia Universal te ofrecemos, Señor,
nuestro ser y nuestro obrar, nuestro pensar,
sentir y querer, a fin de que todo sirva a tu
gloria en la obra de la extensión de tu
Reino.
A LA VIRGEN SANTÍSIMA
Todos:
¡Señora y Madre mía! yo me ofrezco del
todo a Ti. Y, en prueba de mi filial afecto, te
consagro en este día mis ojos, mis oídos, mi
7
lengua, mi corazón, en una palabra, todo mi
ser. Ya que soy todo tuyo, Madre de bon-
dad, guárdame y defiéndeme como cosa y
posesión tuya. Amén.
ÁNGELUS
(En el Tiempo de Pascua se reza el “Regina Coeli” en
vez del Ángelus. Pág. 11)
Lector:
El ángel del Señor anunció a María.
Todos:
Y concibió por obra del Espíritu Santo.
Lector:
Dios te salve María, llena eres de gracia, el
Señor es contigo, bendita tú eres entre todas
las mujeres y bendito es el fruto de tu vien-
tre, Jesús.
Todos:
Santa María, Madre de Dios, ruega por no-
sotros, pecadores, ahora y en la hora de
nuestra muerte. Amén.
8
Lector:
He aquí la esclava del Señor.
Todos:
Hágase en mí según tu Palabra.
Lector:
Dios te salve María ...
Todos:
Santa María, Madre de Dios ...
Lector:
Y el Verbo se hizo carne.
Todos:
Y habitó entre nosotros.
Lector:
Dios te salve María ...
Todos:
Santa María, Madre de Dios ...
Lector:
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
9
Todos:
Para que seamos dignos de alcanzar las
promesas de Nuestro Señor Jesucristo.
ORACIÓN
Lector:
Infunde, Señor, tu gracia en nuestros cora-
zones, para que los que hemos conocido,
por el anuncio del ángel, la Encarnación de
tu Hijo Jesucristo, lleguemos, por su pasión
y su cruz, a la gloria de la resurrección. Por
el mismo Jesucristo Nuestro Señor.
Todos:
Amén.
Lector:
Gloria al Padre, y al Hijo,
y al Espíritu Santo.
Todos:
Como era en el principio, ahora y siempre,
Por los siglos de los siglos. Amén.
10
REGINA COELI
(Se reza en el Tiempo de Pascua,
en lugar del “Ángelus”).
Lector:
Reina del cielo, alégrate.
Todos:
Aleluya.
Lector:
Por que el Señor,
a quien has merecido llevar.
Todos:
Aleluya.
Lector:
Ha resucitado, según su Palabra.
Todos:
Aleluya.
Lector:
Ruega al Señor por nosotros.
Todos:
Aleluya.
11
Lector:
Alégrate y goza, Virgen María. Aleluya.
Todos:
Porque verdaderamente ha resucitado el
Señor, Aleluya.
Lector:
Oremos.
Oh Dios, que has alegrado al mundo por la
resurrección de tu Hijo, Nuestro Señor Jesu-
cristo: concédenos, por la intercesión de la
Virgen María, su Madre, llegar a las alegrías
de la eternidad. Por el mismo Jesucristo
Nuestro Señor.
Todos:
Amén.
12
2. SEGUNDA FÓRMULA
LAUDES
Invocación inicial
(de pie)
Lector:
Dios mío, ven en mi auxilio.
Todos:
Señor, date prisa en socorrerme.
Todos:
Gloria al Padre, y al Hijo,
y al Espíritu Santo,
como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Himno
Todos:
Libra mis ojos de la muerte;
dales la luz que es su destino.
Yo, como el ciego del camino,
pido un milagro para verte.
Salmodia
(sentados)
Antífona
Lector:
Por Ti madrugo, Dios mío, para contemplar
tu fuerza y tu gloria.
Coro A
Bendito eres, Señor,
Dios de nuestros padres:
A Ti gloria y alabanza por los siglos.
Coro B
Bendito tu nombre, santo y glorioso:
A Él gloria y alabanza por los siglos.
Coro A
Bendito eres en el templo de tu santa gloria:
A Ti gloria y alabanza por los siglos.
Coro B
Bendito eres sobre el trono de tu reino:
A Ti gloria y alabanza por los siglos.
Coro A
Bendito eres Tú, que sentado sobre querubi-
nes sondeas los abismos,
a Ti gloria y alabanza por los siglos.
Coro B
Bendito eres en la bóveda del cielo:
A Ti gloria y alabanza por los siglos.
16
Coro A
Criaturas todas del Señor,
bendigan al Señor;
ensálcenlo con himnos por los siglos.
Coro B
Gloria al Padre, y al Hijo,
y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
(Breve silencio)
Salmo 116
Invitación universal a la alabanza divina
Coro A
Alaben al Señor todas las naciones;
aclámenlo todos los pueblos:
Coro B
Firme en su misericordia con nosotros;
su fidelidad dura por siempre.
Coro A
Gloria al Padre, y al Hijo,
y al Espíritu Santo;
17
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Antífona
Todos:
Por Ti madrugo, Dios mío, para contemplar
tu fuerza y tu gloria.
Lectura breve
(Ezequiel 36, 25-27)
Lector:
Derramaré sobre ustedes un agua pura que
les purificará; de todas sus inmundicias e
idolatrías les he de purificar, y les daré un
corazón nuevo, y les infundiré un espíritu
nuevo. Arrancaré de su carne el corazón de
piedra, y les daré un corazón de carne. Les
infundiré mi espíritu, y haré que caminen
según mis preceptos, y que guarden y cum-
plan mis mandatos.
(Breve silencio)
18
Responsorio
Lector:
En la mañana hazme escuchar tu gracia.
Todos:
En la mañana hazme escuchar tu gracia.
Lector:
Indícame el camino que he de seguir.
Todos:
Hazme escuchar tu gracia.
Lector:
Gloria al Padre, y al Hijo,
y al Espíritu Santo.
Todos:
En la mañana hazme escuchar tu gracia.
Cántico evangélico
(de pie)
Antífona
Lector:
El Señor ha visitado y redimido a su pueblo.
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Cántico de Zacarías
(Lucas 1, 68-79)
Coro A
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo,
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas.
Coro B
Es la salvación que nos libra de nuestros
enemigos y de la mano de todos los que nos
odian, realizando la misericordia que tuvo
con nuestros padres, recordando su santa
alianza, y el juramento que juró a nuestro
padre Abrahán.
Coro A
Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos, le
sirvamos con santidad y justicia, en su pre-
sencia, todos nuestros días.
Coro B
Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísi-
mo, porque irás delante del Señor, a prepa-
20
rar sus caminos, anunciando a su pueblo la
salvación, el perdón de sus pecados.
Coro A
Por la entrañable misericordia de nuestro
Dios, nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tinieblas y
en sombra de muerte, para guiar nuestros
pasos por el camino de la paz.
Coro B
Gloria al Padre, y al Hijo
y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Antífona
Todos:
El Señor ha visitado y redimido a su pueblo.
Preces
Lector:
Demos gracias al Señor, que nos guía y
alimenta con su amor, y digámosle:
Todos:
Te alabamos, Señor, y confiamos en Ti.
21
Lector:
Tú, que nos has dado la luz del nuevo día.
Todos:
Concédenos también caminar por sendas de
vida nueva.
Lector:
Tú, que todo lo has creado con tu poder, y
con tu providencia lo conservas todo.
Todos:
Ayúdanos a descubrirte presente en todas
tus criaturas.
Lector:
Tú, que te hiciste igual a nosotros en todo
menos en el pecado.
Todos:
Acompáñanos en nuestro trabajo, para po-
der edificar un mundo grato a tus ojos.
Lector:
Tú, que nos amas y sabes lo que nos hace
falta.
22
Todos:
Concede pan a los hambrientos, salud a los
enfermos, alegría a los tristes, a todos la
gracia y la salvación.
Lector:
Resumamos nuestras alabanzas y peticiones,
diciendo con las mismas palabras de Cristo:
Todos:
Padre Nuestro, que estás en el cielo.
Santificado sea tu nombre.
Venga a nosotros tu Reino.
Hágase tu voluntad
en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día.
Perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden.
No nos dejes caer en la tentación
y líbranos del mal.
23
Lector:
Oremos.
Señor, Dios Todopoderoso, que nos has
hecho llegar al comienzo de este día: Sálva-
nos hoy con tu poder, para que no caigamos
en ningún pecado, sino que nuestras pala-
bras, pensamientos y acciones sigan el ca-
mino de tus mandatos. Por Nuestro Señor
Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo,
en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios,
por los siglos de los siglos.
Todos:
Amén.
Lector:
El Señor nos bendiga, nos guarde de todo
mal y nos lleve a la vida eterna.
Todos:
Amén.
24
II
MEDITACION
“El secreto de toda sabiduría –escribió San
Agustín– está en conocerte a Ti, Señor, y en
conocerme a mí”.
26
MEDITACIÓN
Oración Preparatoria
(de rodillas)
Lector:
Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de
tus fieles y enciende en ellos la llama de tu
amor. Envía, Padre, tu Espíritu para darnos
nueva vida.
Todos:
Y renovarás la faz de la tierra.
Lector:
Oh Dios que has iluminado los corazones de
tus hijos con la luz del Espíritu Santo: haz-
nos dóciles a tu Espíritu, para gustar siem-
pre el bien y gozar de su consuelo. Por Je-
sucristo Nuestro Señor.
Todos:
Amén.
Todos:
Creemos, Señor que estás aquí presente.
Aunque nuestros ojos no te vean, te siente
nuestra fe. Haz que comprendamos las ver-
27
dades que en esta meditación quieres ense-
ñarnos, sin distraernos. Que nos decidamos
a practicarlas. Tus siervos escuchan; habla,
Señor, a nuestra alma.
Santa María, Medianera de todas las gra-
cias, concédenos que escuchemos y que
sigamos la voz del Señor.
(sentados)
–Toma tu libro, tu evangelio, lee y medita.–
ACCIÓN DE GRACIAS
DESPUÉS DE LA MEDITACIÓN
(de rodillas)
Todos:
Te damos gracias, oh Dios, omnipotente,
por todos tus beneficios. A Ti, que vives y
reinas por los siglos de los siglos. Amén.
28
III
LA
SANTA MISA
EL CRISTIANO
debe sentir ansias redentoras.
30
La Misa es el gran ENCUENTRO entre
Dios Salvador y el hombre salvado por me-
dio de Cristo, SACERDOTE DE LA NUEVA
ALIANZA.
31
1. YO PECADOR
2. GLORIA
33
Dios Padre Todopoderoso.
Señor Hijo único, Jesucristo,
Señor Dios, Cordero de Dios,
Hijo del Padre:
Tú que quitas el pecado del mundo,
ten piedad de nosotros;
Tú que quitas el pecado del mundo,
atiende nuestra súplica;
Tú que estás sentado a la derecha
del Padre,
ten piedad de nosotros;
porque sólo Tú eres Santo,
sólo Tú, Señor,
sólo Tú Altísimo Jesucristo,
con el Espíritu Santo
en la gloria de Dios Padre.
Amén.
3. CREDO
34
Creo en un solo Señor, Jesucristo,
Hijo único de Dios,
nacido del Padre antes de todos los siglos.
Dios de Dios,
Luz de Luz,
Dios verdadero de Dios verdadero;
engendrado, no creado,
de la misma naturaleza que el Padre,
por quien todo fue hecho;
que por nosotros los hombres,
y por nuestra salvación
bajó del cielo,
y por obra del Espíritu Santo
se encarnó de María, la Virgen,
y se hizo hombre;
y por nuestra causa fue crucificado
en tiempos de Poncio Pilato;
padeció y fue sepultado,
y resucitó al tercer día,
según las Escrituras,
y subió al cielo,
y está sentado a la derecha del Padre;
y de nuevo vendrá con gloria
35
para juzgar a vivos y muertos,
y su Reino no tendrá fin.
Creo en la Iglesia,
que es una, santa, católica y apostólica.
Confieso que hay un solo Bautismo
para el perdón de los pecados.
Espero la resurrección de los muertos
y la vida del mundo futuro.
Amén.
4. CREDO APOSTÓLICO
36
que fue concebido por obra y gracia
del Espíritu Santo;
nació de Santa María Virgen,
padeció bajo el poder de Poncio Pilato;
fue crucificado, muerto y sepultado;
descendió a los infiernos;
al tercer día resucitó de entre los
muertos; subió a los cielos
y está a la derecha de Dios, Padre
Todopoderoso;
Desde allí ha de venir a juzgar a los
vivos y a los muertos.
Creo en el ESPIRITU SANTO,
la Santa Iglesia católica,
la comunión de los Santos,
el perdón de los pecados,
la resurrección de los muertos
y la vida eterna.
Amén.
37
5. SANTO
6. PADRE NUESTRO
38
7. CORDERO DE DIOS
Todos:
Cordero de Dios, que quitas el pecado
del mundo, ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del
mundo, ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del
mundo, danos la paz.
Sacerdote:
Este es el Cordero de Dios
que quita el pecado del mundo.
Dichosos los invitados a la Cena del Señor.
Todos:
Señor,
no soy digno de que entres en mi casa,
pero una palabra tuya bastará para sanarme.
39
IV
PLEGARIAS
A MARÍA
“La piedad de la Iglesia hacia la
SANTÍSIMA VIRGEN, escribió Pablo VI,
es un elemento intrínseco del culto cris-
tiano”.
42
3. SANTO ROSARIO
Señal de la Cruz
Todos:
Por la Señal de la Santa Cruz,
de nuestros enemigos,
líbranos Señor, Dios nuestro.
En el nombre del Padre, y del Hijo,
y del Espíritu Santo. Amén.
Acto de Contrición
Todos:
Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verda-
dero, Creador Padre y Redentor mío. Por ser
Tú quien eres, Bondad infinita, y porque te
amo sobre todas las cosas, me pesa de todo
corazón haberte ofendido. También me pe-
sa, porque puedes castigarme con las penas
del infierno. Ayudado por tu divina gracia,
propongo firmemente nunca más pecar,
confesarme y cumplir la penitencia que me
fuese impuesta. Amén.
43
Misterios de Gozo
(Lunes y Sábado)
45
en el templo, sentado en medio de los docto-
res, oyéndoles y preguntándoles”.
(Lucas 2, 41-46)
Misterios de Dolor
(Martes y Viernes)
46
2. La Flagelación de Cristo, atado a la
columna.
Esto dice el Señor: “Tomó entonces Pilato a
Jesús y mandó a azotarlo”.
(Juan 19, 1)
3. La Coronación de espinas.
Esto dice el Señor: “Los soldados, tejiendo
una Corona de espinas, se la pusieron en la
cabeza; le vistieron un manto de color púr-
pura y acercándose a Él, le decían: Salve,
Rey de los Judíos, y le daban bofetadas”.
(Juan 19, 2-3)
47
5. La Crucifixión y muerte del Reden-
tor.
Esto dice el Señor: “Le crucificaron y con
Él a otros dos: uno a cada lado, y Jesús en
medio ... Estaban, junto a la cruz de Jesús,
su Madre y la hermana de su Madre, María
la de Cleofás, y María Magdalena. Jesús,
viendo a su Madre, y al discípulo que ama-
ba, que estaba allí, dijo a la Madre: Mujer,
he ahí a tu hijo. Luego dijo al discípulo: He
ahí a tu Madre... E inclinando la cabeza,
entregó el Espíritu”.
(Juan 19, 18-25, 26 y 30)
Misterios de Gloria
(Miércoles y Domingo)
49
4. La Asunción de la Santísima Virgen
María en cuerpo y alma al Cielo.
Esto dice el Señor: “María dijo: Mi alma
proclama la grandeza del Señor ... Desde
ahora me felicitarán todas las generaciones,
por que el Poderoso ha hecho obras grandes
en mí ... Y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación”.
(Lucas 1, 46-48 y 50)
Misterios de Luz
(Jueves)
51
comenzó Jesús sus signos, manifestó su
gloria y creyeron sus discípulos en Él”.
(Juan 2, 1-11)
4. La Transfiguración de Jesús.
Esto dice el Señor: “Jesús tomó consigo a
Pedro, a Santiago y a Juan y los llevó a un
monte alto. A la vista de ellos su aspecto
cambió completamente. Incluso sus ropas se
volvieron resplandecientes ... Y se le apare-
cieron Elías y Moisés, que conversaban con
Jesús. Pedro tomó la palabra: Maestro ¡qué
bueno es que estemos aquí! Levantemos tres
chozas: una para Ti, otra para Moisés y otra
para Elías ... En eso se formó una nube que
52
los cubrió con su sombra y desde la nube
llegaron estas palabras: Este es mi Hijo, el
Amado, escúchenlo”.
(Lucas 9, 2-7)
5. La Institución de la Eucaristía.
Esto dice el Señor: “Mientras comían, Jesús
tomó pan, pronunció la bendición, lo partió
y lo dio a sus discípulos diciendo: Tomen y
coman; esto es mi cuerpo. Después tomó
una copa, dio gracias y se la pasó diciendo:
Beban todos de ella: Esto es mi sangre, la
sangre de la Alianza, que es derramada, para
el perdón de los pecados”.
(Mateo 26, 26-28)
Lector: Todos:
Señor, ten piedad Señor, ten piedad
Cristo, ten piedad Cristo, ten piedad
Señor, ten piedad Señor, ten piedad
Cristo, óyenos Cristo, óyenos
Cristo, escúchanos Cristo, escúchanos
53
Dios, Padre Celestial Ten miseri-
Dios Hijo, Redentor del mundo cordia de
Dios Espíritu Santo nosotros
Trinidad Santa un solo Dios
Santa María
Santa Madre de Dios
Santa Virgen de las Vírgenes
Madre de Cristo
Madre de la Divina Gracia
Madre purísima
Madre castísima
Madre y Virgen Ruega por
Madre sin mancha nosotros
Madre inmaculada
Madre amable
Madre admirable
Madre del buen consejo
Madre del Creador
Madre del Salvador
Virgen prudentísima
Virgen digna de veneración
Virgen digna de alabanza
54
Virgen poderosa
Virgen acogedora
Virgen fiel
Ideal de santidad
Trono de la sabiduría
Causa de nuestra alegría
Templo del Espíritu Santo
Obra maestra de la Gracia
Modelo de entrega a Dios
Rosa escogida
Fuerte como la torre de David
Hermosa como la torre de marfil Ruega por
Casa de oro nosotros
Arca de la nueva alianza
Puerta del Cielo
Estrella de la mañana
Salud de los enfermos
Refugio de los pecadores
Consoladora de los tristes
Auxilio de los cristianos
Reina de los Ángeles
Reina de los Patriarcas
Reina de los Profetas
Reina de los Apóstoles
55
Reina de los Mártires
Reina de los Confesores de la fe
Reina de las Vírgenes
Reina de todos los Santos
Reina concebida sin pecado original Ruega por
Reina llevada al Cielo nosotros
Reina del Santo Rosario
Reina de la Familia
Reina de la Paz
Lector:
Cordero de Dios que quitas el pecado del
mundo
Todos:
Perdónanos, Señor
Lector:
Cordero de Dios que quitas el pecado del
mundo
Todos:
Escúchanos, Señor
56
Lector:
Cordero de Dios que quitas el pecado del
mundo
Todos:
Ten misericordia de nosotros
Lector:
Ruega por nosotros , Santa Madre de Dios.
Todos:
Para que seamos dignos de alcanzar las
promesas de nuestro Señor Jesucristo.
Lector:
Oremos.
Te pedimos, Señor que nosotros, tus siervos,
gocemos siempre de salud de alma y cuer-
po; y por la intercesión gloriosa de Santa
María, siempre Virgen, líbranos de las tris-
tezas de este mundo, y concédenos las ale-
grías del cielo. Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.
57
OTRAS ORACIONES MARIANAS
1. SALVE REGINA
58
haya sido abandonado de Ti. Animado con
esta confianza, a Ti también acudo, oh Vir-
gen, Madre de las vírgenes, y, aunque gi-
miendo bajo el peso de mis pecados, me
atrevo a presentarme ante tu presencia sobe-
rana. No desoigas, Madre de Dios, mis sú-
plicas; ante bien, escúchalas propicia, y díg-
nate acogerlas favorablemente. Amén.
3. MAGNIFICAT
(Lucas 1, 46-55)
59
hambrientos los colma de bienes, y a los
ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de
la misericordia -como lo había prometido a
nuestros padres- en favor de Abrahán y su
descendencia para siempre.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu San-
to. Como era en el principio, ahora y siem-
pre, por los siglos de los siglos. Amén.
5. BAJO TU AMPARO
60
V
ORACIONES
DE LA
NOCHE
Es hora de dar por concluido este día:
¡GRACIAS, SEÑOR!
62
COMPLETAS
Invocación Inicial
(de pie)
Lector:
Dios mío, ven en mi auxilio.
Todos:
Señor, date prisa en socorrerme.
Todos:
Gloria al Padre, y al Hijo,
y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Examen de Conciencia
(sentados)
JESUCRISTO TE HABLA
Lector:
¿Cómo fueron hoy tus relaciones personales
Conmigo? ¿Me buscaste en la oración... en
la Eucaristía ...? ¿Te acercaste a alcanzar mi
perdón en el Sacramento de la Confesión?
63
¿Has guardado tus talentos, o los pusiste al
servicio de mis hermanos, los hombres?
¿Has saciado mi sed, mi hambre, mi triste-
za, mi soledad, en quienes encontraste en tu
camino?
64
¿Has intentado profundizar, de cualquier
forma, en el conocimiento de mi Palabra?
HÁBLALE TÚ AL SEÑOR
(Silencio)
ACTO DE CONTRICIÓN
(de pie)
Todos:
Yo confieso ante Dios Todopoderoso y ante
ustedes hermanos, que he pecado mucho de
pensamiento, palabra, obra y omisión: Por
mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.
Por eso ruego a Santa María, siempre Vir-
gen, a los Ángeles, a los Santos y a ustedes
hermanos, que intercedan por mí ante Dios,
Nuestro Señor.
65
Lector:
Dios todo poderoso, tenga misericordia de
nosotros, perdone nuestros pecados y nos
lleve a la vida eterna.
Todos:
Amén.
Himno
(de pie)
Todos:
Gracias, por que al fin del día
podemos agradecerte
los méritos de tu muerte
y el pan de la Eucaristía;
la plenitud de la alegría
de haber vivido tu alianza;
la fe, el amor, la esperanza,
y esta bondad de tu empeño
por convertir nuestro sueño
en una humilde alabanza.
Gloria al Padre,
gloria al Hijo,
66
gloria al Espíritu Santo.
Por los siglos de los siglos.
Amén.
SALMODIA
(sentados)
Antífona
Lector:
Al amparo del Altísimo no temo el espanto
nocturno.
Salmo 90
A la sombra del Omnipotente
Coro A
Tú que habitas al amparo del Altísimo,
a la sombra del Omnipotente,
di al Señor: «Refugio mío, alcázar mío,
Dios mío, confío en ti.»
Coro B
Él te librará de la red del cazador,
de la peste funesta.
Te cubrirá con sus plumas,
bajo sus alas te refugiarás:
su brazo es escudo y armadura.
67
Coro A
No temerás el espanto nocturno,
ni la flecha que vuela de día,
ni la peste que se desliza en las tinieblas,
ni la epidemia que devasta a mediodía.
Coro B
Caerán a tu izquierda mil,
diez mil a tu derecha;
a ti no te alcanzará.
Coro A
Nada más mirar con tus ojos,
verás la paga de los malvados,
porque hiciste del Señor tu refugio,
tomaste al Altísimo por defensa.
Coro B
No se te acercará la desgracia,
ni la plaga llegará hasta tu tienda,
porque a sus ángeles ha dado órdenes
para que te guarden en tus caminos;
Coro A
te llevarán en sus palmas,
para que tu pie no tropiece en la piedra;
caminarás sobre áspides y víboras,
pisotearás leones y dragones.
68
Coro B
«Se puso junto a mí: lo libraré;
lo protegeré porque conoce mi nombre,
me invocará y lo escucharé.
Coro A
Con él estaré en la tribulación,
lo defenderé, lo glorificaré,
lo saciaré de largos días
y le haré ver mi salvación.»
Coro B
Gloria al Padre, y al Hijo,
y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
Antífona
Todos:
Al amparo del Altísimo no temo el espanto
nocturno.
Lectura Breve
(Apocalipsis 22,4-5)
Lector:
Verán al Señor cara a cara y llevarán su
nombre en la frente. Ya no habrá más no-
69
che, ni necesitarán luz de lámpara o del sol,
porque el Señor Dios irradiará luz sobre
ellos, y reinarán por los siglos de los siglos.
Responsorio
Lector:
A tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.
Todos:
A tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.
Lector:
Tú, el Dios leal, nos librarás.
Todos:
encomiendo mi espíritu.
Lector:
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Todos:
A tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.
Cántico evangélico
(de pie)
Antífona
Lector:
Sálvanos, Señor, despiertos;
protégenos mientras dormimos,
70
para que velemos con Cristo,
y descansemos en paz.
Cántico de Simeón
(Lucas 2, 29-32)
Cristo, luz de las naciones y gloria de Israel
Coro A
Ahora, Señor, según tu promesa,
puedes dejar a tu siervo irse en paz.
Coro B
Porque mis ojos han visto a tu Salvador,
a quien has presentado ante todos los
pueblos.
Coro A
Luz para alumbrar a las naciones
y gloria de tu pueblo, Israel.
Coro B
Gloria al Padre, y al Hijo,
y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén
71
Antífona
Todos:
Sálvanos, Señor, despiertos;
protégenos mientras dormimos,
para que velemos con Cristo,
y descansemos en paz.
Oración
Lector:
Oremos,
Visita, Señor, esta habitación: aleja de ella
las insidias del enemigo; que tus santos án-
geles habiten en ella y nos guarden en paz, y
que tu bendición permanezca siempre con
nosotros. Por Jesucristo nuestro Señor.
Todos:
Amén.
Conclusión
Lector:
El Señor Todopoderoso, nos conceda una
noche tranquila y una muerte santa.
Todos:
Amén.
72
Antífona final a la Santísima Virgen
Todos:
Bajo tu protección nos acogemos,
Santa Madre de Dios;
no deseches las súplicas
que te dirigimos en nuestras necesidades;
ante bien, líbranos siempre de todo peligro,
oh Virgen gloriosa y bendita.
73
VI
HORA
APOSTÓLICA
La HORA APOSTÓLICA es un momento
de audiencia con Jesucristo, en que un gru-
po de cristianos nos empeñamos en que Él
nos conquiste.
Y procuramos con Él la salvación del mun-
do, ante el Sagrario, que es la tienda que Él
ha puesto entre nosotros.
76
HORA APOSTÓLICA
I Presentación al Señor
Lector:
En el nombre del Padre, y del Hijo,
y del Espíritu Santo.
Todos:
Amén.
Lector:
Incorporados a Jesucristo,
glorifiquemos al Padre,
en la alegría del Espíritu Santo.
Todos:
Gloria al Padre, y al Hijo,
y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.
77
Lector:
Señor Jesucristo:
tus Cursillistas de Cristiandad,
que en su audacia,
y fiados en tu ayuda,
quieren ser fermento vivo
entre la comunidad de ...,
se postran reverentes ante Ti.
Todos:
Queremos CONOCER a Jesucristo.
Queremos AMAR a Jesucristo.
Queremos AYUDAR a Jesucristo.
Queremos SUFRIR por Jesucristo.
Queremos VIVIR en Jesucristo.
Lector:
Queremos ser tuyos, Señor,
Los tuyos de veras:
los que no duden,
los que no titubeen,
los que no se desalienten,
los que no conozcan las medias tintas
ni las posturas ambiguas;
78
los que lo den todo
antes de traicionarte.
Por eso, en esta Hora Apostólica,
en amigable intimidad,
te rogamos que nos ENSEÑES,
que nos FORMES,
que nos VENZAS,
y nos ENCIENDAS en santa valentía
y en afanes apostólicos.
Todos:
Señor,
eres nuestro DIOS Y MAESTRO.
Sólo Tú tienes palabras de vida eterna.
¡Qué conozcamos el Don de Dios!
Eres nuestro único SEÑOR:
Señor de todas las cosas,
Señor de todas las gentes.
¡Haznos apóstoles de tu REINO,
miembros vivos y operantes de tu Iglesia!
¡Qué sintamos la alegría de ser
apóstoles!
¡Danos el brío ilusionado de ser testigos
tuyos ante los hombres!
79
Lector:
En esta Hora Apostólica
permaneceremos al pie de tu Cruz,
con la Madre y Señora,
como San Juan,
el Apóstol de la invencible fidelidad.
Todos:
Señor,
nos acercamos a tu SANTA CRUZ,
adorando el misterio de tu Pasión,
abrazamos tu cuerpo, destrozado de
tormentos, y ensangrentado de heridas.
Quisiéramos sentir, en nuestras frentes
culpables, la sangre que brota a raudales
de tus llagas.
Besamos tu rostro manchado de polvo, y
de tus labios entreabiertos,
recogemos aquel grito:
–“Tengo Sed”–
que abraza tu alma de sed divina.
En firme vigilia,
rodeamos tu cruz sacrosanta
80
para acompañarte en tu hora suprema,
para orar contigo por la Iglesia;
para ofrecernos contigo como víctimas;
para compartir tus dolores y anhelos;
para consolarte agonizante en la Cruz,
y consolarte en las presentes angustias
de tu Iglesia;
para descargar nuestros pecados e
ingratitudes;
para pagar por los pecados de todos
los cristianos, y de todos los que no lo
son todavía, de los cuales nos sentimos
responsables ante Ti.
Canto
81
Lector:
¡Queremos que Cristo reine sobre nosotros!
Todos:
Amén.
Lector:
¡Alabado sea Jesucristo!
Todos:
Amén.
Lector:
¡Venga a nosotros tu Reino!
Todos:
¡Padre Nuestro, venga a nosotros tu Reino!
II Palabra de Dios
(Lectura de algún fragmento Bíblico,
apropiado al momento)
–Breve silencio–
Todos:
Señor,
míranos con ojos de misericordia y perdón.
Sentimos el horror de nuestra infidelidades
y las infidelidades de nuestros hermanos, los
cristianos de nuestra comunidad, que ante Ti
representamos.
No mires la ruindad de nuestra vida, sino el
amor con que nos amaste en la CRUZ.
Lector:
Por nuestras incomprensibles flaquezas,
por el desprecio con que a veces oímos tu
voz.
Todos:
Perdón, Señor, perdón.
83
Lector:
Por la tardanza en aceptar tus exigencias,
por la tibieza con que andamos tu camino,
por los obstáculos que ponemos a tu amor,
por nuestras cobardías en asumir los com-
promisos de nuestro Bautismo.
Todos:
Perdón, Señor, perdón.
Lector:
Por la rutina en nuestra piedad, por el des-
aliento ante los sacrificios, por la pereza en
practicar el bien, por la debilidad en arran-
car nuestros defectos.
Todos:
Perdón, Señor, perdón.
Lector:
Por la frialdad en nuestra oración, por la
falta de docilidad al Magisterio de la Iglesia.
Por la debilidad de nuestra fe, que no sabe
ver tu rostro en el rostro de los hermanos.
Todos:
Perdón, Señor, perdón.
84
Lector:
Por no haber trabajado por la paz y la justi-
cia social, por habernos desentendido de los
pobres y los marginados, por no haber vivi-
do el Mandamiento del Amor.
Todos:
Perdón, Señor, perdón.
Lector:
Por los jóvenes que te buscan y no te en-
cuentran, por las familias que viven al mar-
gen de Ti, por los hijos que no intentan en-
tenderse con los mayores, por los padres
que no procuran dialogar con sus hijos.
Todos:
Perdón, Señor, perdón.
Lector:
Por los que se tienen como cristianos y no
viven en GRACIA, y no son fermento de un
mundo que Tú quieres mejor.
Todos:
Perdón, Señor, perdón.
85
Lector:
Por todos nuestros pecados, por los pecados
de la cristiandad de ..., por los pecados de
todos los hombres del mundo entero.
Todos:
Perdón, Señor, perdón.
Canto
Perdona a tu Pueblo Señor
Perdona a tu Pueblo
Perdónale Señor.
No estés eternamente enojado (2)
Perdónale Señor.
IV Súplicas a Jesucristo
Lector:
Bendice, Señor, a nuestra Santa Madre la
IGLESIA Católica.
Todos:
Que Dios se digne pacificarla, unirla, custo-
diarla en todo el orbe de la tierra, vivificán-
dola cada día, extendiéndola hasta los últi-
86
mos confines de la tierra, para que Ella, a
través de todos nosotros sus miembros vi-
vos, glorifique a Dios, Padre Omnipotente.
Lector:
Bendice al Santo Padre ...
A nuestro OBISPO ...
y a todos los demás OBISPOS;
a los SACERDOTES de nuestra comunidad,
que rigen el Pueblo Santo de Dios.
Todos:
Te rogamos, óyenos.
Lector:
Bendice, Señor, a quienes elegiste para que
se consagren a Ti; incrementa el número de
los LLAMADOS; aumenta su ilusión y su
generosidad, para que sean luz y sal de la
tierra.
Todos:
Te rogamos, óyenos.
87
Lector:
Bendice a nuestro pueblo; haz sentir su res-
ponsabilidad a nuestros GOBERNANTES,
para que haya justicia dentro del orden; para
que haya más amor entre los hombres.
Todos:
Te rogamos, óyenos.
Lector:
Bendice nuestra SED DE SER SANTOS,
nuestras ansias apostólicas,
nuestra familia,
nuestros estudios,
nuestros trabajos,
todas nuestras cosas.
Todos:
Te rogamos, óyenos.
Lector:
Bendice, en tu Iglesia, las Asociaciones y
Movimientos de APOSTOLADO
SEGLAR; bendice los CURSILLOS DE
CRISTIANDAD.
88
Todos:
Te rogamos, óyenos.
Lector:
Bendice nuestros GRUPOS; despierta la
inquietad de los que, por descuidar sus
Reuniones, perdieron la ilusión apostólica
de tu Gracia.
Todos:
Te rogamos, óyenos.
Lector:
Bendice, Señor, nuestras ULTREYAS;
dales vida, vigor y eficacia.
Todos:
Te rogamos, óyenos.
Lector:
Bendice la ESCUELA DE DIRIGENTES;
para que quienes la formen, sean lo que
deben ser.
Todos:
Te rogamos, óyenos.
89
Lector:
Bendice las actividades que tiene en manos
el SECRETARIADO de Cursillos;
inspira y bendice las que debiera tener.
Todos:
Te rogamos, óyenos.
Lector:
Bendice a nuestros ASESORES,
a todos nuestros DIRIGENTES
nacionales, diocesanos y parroquiales.
Todos:
Te rogamos, óyenos.
Lector:
Infúndenos una piedad auténtica, alegría y
simpatía en el trato con los hermanos, ardor
y brío apostólicos, para no cruzarnos nunca
de brazos, y para trabajar siempre MÁS y
MEJOR.
Todos:
Te rogamos, óyenos.
90
Lector:
Haz que, con tu Gracia, sintamos la
RESPONSABILIDAD de la gran misión
apostólica, que nos has confiado.
Todos:
Te rogamos, óyenos.
Lector:
Que no necesitemos milagros para creer y
obrar, pero que tengamos tanta FE, que me-
rezcamos que nos los hagas.
Todos:
Te rogamos, óyenos.
Lector:
Danos cristianos que te amen sobre todas las
cosas, fieles al lema: “AUNQUE TODOS
TE ABANDONEN, YO NO”.
Todos:
Te rogamos, óyenos.
91
Lector:
Por los que llevan el PESO de nuestros am-
bientes, por el más valiente y sacrificado.
Todos:
Te rogamos, óyenos.
Lector:
Por el más COBARDE de nosotros;
por el que más necesita de tu Gracia;
por el que cree necesitarla menos;
por el que de nosotros menos trabaja
y se sacrifica menos;
por los que se conforman con lo que han
hecho.
Todos:
Te rogamos, óyenos.
Lector:
Por los que se empeñan en servir a dos se-
ñores; por los que se enfrían en tu servicio;
por el que más nos fastidia y santifica.
Todos:
Te rogamos, óyenos.
92
Lector:
Por el primero que va a burlarse de noso-
tros, cuando le expongamos nuestro ideal
apostólico.
Todos:
Te rogamos, óyenos.
Lector:
Para que sepamos superar, con tu Gracia,
los FRACASOS;
para que sepamos sacar de ellos frutos apos-
tólicos;
para que no nos envanezcamos con los
ÉXITOS.
Todos:
Te rogamos, óyenos.
Lector:
Para que, con inteligente valentía, sepamos
promover la JUSTICIA SOCIAL en las
realidades temporales en que vivimos.
Todos:
Te rogamos, óyenos.
93
Lector:
Por las personas que has vinculado a nuestra
generosidad;
por aquellos que con nuestra ayuda
CONQUISTARÁS.
Por los que te conocerían si fuéramos más
fieles a tu llamada.
Todos:
Te rogamos, óyenos.
Lector:
Por los que menos se interesan por tu Reino;
por los cristianos que no te conocen; por los
que nos compadecen.
Todos:
Te rogamos, óyenos.
Lector:
Por los que se han encomendado a nuestras
oraciones; por los que principalmente qui-
siéramos tener presentes en esta hora.
Todos:
Te rogamos, óyenos.
94
Lector:
Bendice, Señor, a los enfermos,
a los pobres,
a los presos,
a los oprimidos,
a cuantos sufren y peligran.
Todos:
Te rogamos, óyenos.
Lector:
Bendice a los hermanos separados, para que
todos los que invocamos tu nombre llegue-
mos a la unidad, en el seno de la única Igle-
sia.
Todos:
Te rogamos, óyenos.
Lector:
Bendice a los que sin conocerte, te buscan;
dales, Señor, misioneros; dales FE.
Todos:
Te rogamos, óyenos.
95
Lector:
Medita ahora, por un momento, la frase
que más te haya impresionado.
–¿Qué quieres, Señor, de mí?
Todos:
–Habla, Señor, que tu siervo escucha.
–Breve silencio–
Lector:
ALABADO SEA JESUCRISTO.
Todos:
Por siempre sea alabado.
Lector:
ANTES MORIR.
Todos:
Que separarnos de Ti.
V Consagración a Jesucristo
Todos:
Te adoramos, Señor, y con honda gratitud
reconocemos que nos has elegido, entre
96
muchos, para ser los constructores de tu
Reino.
Queremos ser tuyos de veras, Señor; y por
mediación de la Virgen Santísima, nos con-
sagramos a Ti.
Queremos tener conciencia plena de cuanto
implica vivir en tu Gracia.
Danos fuerzas para llevar la cruz mientras
nos dure la vida.
Aunque todos, a nuestro alrededor, sean
cobardes, queremos, Señor, ir contra co-
rriente, detrás de Ti, que eres el Camino, la
Verdad y la Vida.
Jesús nuestro, haznos apóstoles, enséñanos a
orar. Danos hambre de Ti, enséñanos a pre-
dicarte con nuestro testimonio, y con nues-
tra palabra.
Haz, Señor, que abramos para todos los
hombres, un ancho camino a tu Gracia.
Haz que el mundo vuelva a Ti, aunque nos
cueste la vida. Amén.
97
VII
VIA CRUCIS
Queremos ser conscientes, Señor, de TU
PASIÓN.
De la Pasión que sufriste entonces,
pero también de tu Pasión de ahora.
Repetida en tu Iglesia,
en nuestros hermanos,
en nuestro pueblo,
en nuestro lugar ...
100
Todos:
Por la señal de la Santa Cruz ...
Todos:
Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verda-
dero, Creador Padre y Redentor mío. Por ser
Tú quien eres, Bondad infinita, y porque te
amo sobre todas las cosas, me pesa de todo
corazón haberte ofendido. También me pe-
sa, porque puedes castigarme con las penas
del infierno. Ayudado por tu divina gracia,
propongo firmemente nunca más pecar,
confesarme y cumplir la penitencia que me
fuese impuesta. Amén.
101
I VIA CRUCIS
Primera Estación
JESÚS CONDENADO A MUERTE
(de rodillas)
Lector:
–Te adoramos, Cristo y te bendecimos.
Todos:
–Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
(de pie)
Lector:
Jesús frente a Pilato. Hay una guerra a
muerte entre el mundo, representado por
Pilato y Cristo.
Hay que escoger bandera y partido: O con
el mundo que se divierte condenando a
Cristo, o con Cristo, que, por amor, es
condenado a muerte.
Sé en que partido estuve hasta el día de
hoy. Me duele. ¿Dónde voy a estar desde
mañana ...?
¡Señor, dime que no soy del mundo; dime
que no es posible servir a dos señores ...!
102
**Breve Silencio**
Todos:
Pequé, Señor, pequé.
Ten piedad y misericordia de mí.
Segunda Estación
JESÚS CON LA CRUZ A CUESTAS
(de rodillas)
Lector:
Te adoramos, Cristo y te bendecimos.
Todos:
Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
(de pie)
Lector:
Recibe Él, con amor, el madero donde
van mis pecados y miserias todas. Las que
cometí y no pagué, porque las pagó Él. Las
pagó Él ...
Fueron sobre sus hombros.
Por eso fui su verdugo y no su discípulo.
103
Ahora quiero aprender de Él, y marchar tras
El con la cruz mía; la que yo fabriqué, y Él
soportó.
Ahora prometo hacer penitencia, para
pagar mis deudas, para devolver amor ...
¡Señor, porque quiero ser tu discípulo,
quiero negarme y llevar mi cruz ...!
**Breve Silencio**
Todos:
Pequé, Señor, pequé.
Ten piedad y misericordia de mí.
Tercera Estación
JESÚS CAE POR PRIMERA VEZ
(de rodillas)
Lector:
Te adoramos, Cristo y te bendecimos.
Todos:
Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
(de pie)
104
Lector:
Y cayó porque le pesaba mi carga ... Y
cayó para que yo no me desanime en mis
caídas.
Si me pesa la vida, si caigo, acuérdenme de
que le pesaba a Él mi cruz.
Llevaba sobre sus hombros, mis pecados,
mis incapacidades, mis faltas, mis
impotencias ... Todo lo mío ...
Porque es mi hermano, y conmigo avanza
por la vida; Él lleva mi vida y mis obras,
hechas cruz, sobre sus hombros.
¡Señor, hazme tu yugo suave, y tu carga
ligera ...!
**Breve Silencio**
Todos:
Pequé, Señor, pequé.
Ten piedad y misericordia de mí.
105
Cuarta Estación
JESÚS ENCUENTRA A SU MADRE
(de rodillas)
Lector:
Te adoramos, Cristo y te bendecimos.
Todos:
Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
(de pie)
Lector:
Siete espadas atraviesan el corazón de
Ella.
Se las clavo yo, que llevo así a Jesús por
las calles de Jerusalén.
Yo, que hice llorar a tantos, la hice
también llorar a Ella ... Yo, que tengo el
corazón endurecido ...
¡Qué bien sé cargar maderos en las fuertes
espaldas del Señor!
¡Qué bien sé clavar espadas en el blando
corazón de la Madre! ...
¡Señor, haz que mi corazón de piedra
se haga corazón de carne ...!
106
**Breve Silencio**
Todos:
Pequé, Señor, pequé.
Ten piedad y misericordia de mí.
Quinta Estación
EL CIRENEO AYUDA A LLEVAR LA
CRUZ
(de rodillas)
Lector:
Te adoramos, Cristo y te bendecimos.
Todos:
Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
(de pie)
Lector:
Egoísta, como el de Cirene, contemplando a
Jesús con su carga.
A aquel hombre le obligaron los soldados
a salir de su indiferencia y tomar la cruz.
¿No será el amor, la contrición, lo que me
obligue a mí a salir de mi abulia y cobardía,
para pedirle al Señor que me deje tomar
107
parte de su Cruz?
Porque en ella está la salud y la vida;
porque la necesito, porque me la merezco;
porque quiero llevar con mi hermano la
carga de mi vida.
¡Señor, dame, dame tu Cruz ...!
**Breve Silencio**
Todos:
Pequé, Señor, pequé.
Ten piedad y misericordia de mí.
Sexta Estación
LA VERÓNICA ENJUGA
EL ROSTRO DE JESÚS
(de rodillas)
Lector:
Te adoramos, Cristo y te bendecimos.
Todos:
Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
(de pie)
108
Lector:
Cobarde, como todos aquellos que contem-
plan la caravana; cobarde, yo no me atrevo a
confesar a Jesús ante los hombres; no me
atrevo a salir al camino, como la Verónica,
y enjugar su rostro ...
No me atrevo a ser misericordioso, enju-
gando el rostro de los otros Cristo, de todos
los que sufren ... No me atrevo ...
¡Señor, desata mi cobardía, para que ante el
mundo te proclame a Ti ...!
**Breve Silencio**
Todos:
Pequé, Señor, pequé.
Ten piedad y misericordia de mí.
Séptima Estación
JESÚS CAE POR SEGUNDA VEZ
(de rodillas)
Lector:
Te adoramos, Cristo y te bendecimos.
109
Todos:
Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
(de pie)
Lector:
Humillado, cae a los pies de los soldados.
No había venido a ser servido, sino a servir.
Abyección de la plebe y oprobio de las gen-
tes ... Jesús, pisoteado, para que yo pisotee
las glorias del mundo, sus pompas y sus
vanidades, y mis orgullos, y mis soberbias.
Para que sea humilde, Jesús, a los pies de
los apóstoles; Jesús, a disposición de todos,
para que todos lo comamos ...
¡Y le seguimos pisoteando!
¡Señor, tu discípulo no quiere ser mas
que su Maestro ...! ¡Envíame fracasos y
deshonras ...!
**Breve Silencio**
Todos:
Pequé, Señor, pequé.
Ten piedad y misericordia de mí.
110
Octava Estación
JESÚS Y LAS MUJERES
DE JERUSALÉN
(de rodillas)
Lector:
Te adoramos, Cristo y te bendecimos.
Todos:
Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
(de pie)
Lector:
Reprende el Señor aquellas lágrimas,
prefiere una compasión más viril, la que
florece en contrición y penitencia. La que
quiere de mí.
Es fácil la piedad sensible; rehuimos la
piedad sacrificada, la que hace, de la
mortificación y del seguimiento de Cristo,
una profesión heroica ... ¡Cuántos lloran al
paso de Jesús y que pocos le siguen ...!
¡Cuántos sarmientos secos en la viña, y
que pocos sarmientos vivos y doblados por
el peso de los frutos ...!
111
¡Señor, mírame; corrígeme! ¡Sabes de mi
debilidad que me tiene al margen de tu ca-
mino;
dime como a Lázaro: “Levántate y anda”!
**Breve Silencio**
Todos:
Pequé, Señor, pequé.
Ten piedad y misericordia de mí.
Novena Estación
JESÚS CAE POR TERCERA VEZ
(de rodillas)
Lector:
Te adoramos, Cristo y te bendecimos.
Todos:
Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
(de pie)
Lector:
Una vez más cae por tierra, y una vez
112
más surge y asciende, para darme el Señor
la lección de heroica perseverancia.
Porque el cansancio en el camino de
Cristo es de todos y es de siempre; es mi
enfermedad, mi vida; me canso de seguirle,
me canso de la virtud ... Me canso ... Me
aburro.
Cristo cae y se levanta hasta el fin.
Así, Señor, hasta el fin de mi vida, por duro
que sea el camino, por largo que sea, siem-
pre levantándome, siempre. ¡Jesús! Cuando
veas que me sumerjo, perdiendo la confian-
za ... Que tus manos me tomen, que tus la-
bios me digan: “Hombre de poca fe, ¿Por
qué dudas?”.
**Breve Silencio**
Todos:
Pequé, Señor, pequé.
Ten piedad y misericordia de mí.
113
Décima Estación
JESÚS DESPOJADO DE
SUS VESTIDURAS
(de rodillas)
Lector:
Te adoramos, Cristo y te bendecimos.
Todos:
Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
(de pie)
Lector:
Despojado de todo, libre, sin las mil atadu-
ras con que los hombres nos atamos a la
tierra.
Jesús, despojado, sin nada, frente a mis con-
cupiscencias de cosas, de mando, de place-
res, de cariño ...
Jesús pobre ...
Jesús, solo ...
Yo, rico; yo, espléndido; yo mimado y
querido...
Por mis culpas, y mis malos deseos, y mis
codicias y mis injusticias, Jesús padece
pobreza, deshonra, soledad ...
114
¡Señor! ¿Aprenderé a vaciar mi corazón
de tierra, a entender lo que es pobreza, lo
que es humildad, lo que eres Tú?
¡Habla, Señor, que tu siervo escucha ...!
**Breve Silencio**
Todos:
Pequé, Señor, pequé.
Ten piedad y misericordia de mí.
Decimoprimera Estación
JESÚS ES CRUCIFICADO
(de rodillas)
Lector:
Te adoramos, Cristo y te bendecimos.
Todos:
Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
(de pie)
Lector:
Cae el martillo, traspasan los clavos la
carne de Dios; mis pecados golpean, mis
115
pecados de carne, se ceban en la carne
divina; mis lascivias hacen llagas en el
casto cuerpo de Jesús; mi lujuria ensan-
grienta su pureza ...
Y quedan sus manos abiertas y sus pies
clavados.
Y yo, enfrente, entre el mundo que ríe:
¡Bájate de la cruz ...!
Pero no, Señor, no te bajes. ¿Qué sería
de mí si dejaras tu puesto que es el mío, el
suplicio que yo me gané, y que Tú padeces?
No te bajes, Señor, y escóndeme en tus
llagas, para que se duela allí mi espíritu y se
haga casta mi carne.
**Breve Silencio**
Todos:
Pequé, Señor, pequé.
Ten piedad y misericordia de mí.
116
Decimosegunda Estación
JESÚS MUERE EN LA CRUZ
(de rodillas)
Lector:
Te adoramos, Cristo y te bendecimos.
Todos:
Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
(de pie)
Lector:
Y habiendo dado una gran voz, inclinó la
cabeza y expiró.
En las manos de su Padre había puesto su
espíritu; en las de los hombres, su perdón,
su sangre y su Madre.
Todo lo había consumado. Nada más podía
hacer ya.
¿Me parece poco? ¿Nos parece poco? Sin
duda, por que aún seguimos pecando y
pecando, me parece poco la sangre y la
muerte de Dios.
Él lo sabía y desde su cruz me miró
enternecido: “Tengo Sed”.
Aún le restaba amor y sed de padecer más
117
por mí, aún, todavía más ...
Y un día y otro, sigue su sacrificio en los
altares, a través de los siglos y de los años y
de los minutos ...
¡Y yo aún sigo pecando!
¡Señor, Señor! ¿Hasta cuándo ...?
**Breve Silencio**
Todos:
Pequé, Señor, pequé.
Ten piedad y misericordia de mí.
Decimotercera Estación
DESCENDIMIENTO DEL SEÑOR
(de rodillas)
Lector:
Te adoramos, Cristo y te bendecimos.
Todos:
Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
(de pie)
118
Lector:
Sobre el seno de María queda el cadáver
de Jesús.
Ella, en silencio, contempla y llora ... Es
mi obra, la que más cuidé, la que mejor
concluí.
¡Señora, yo lo hice; yo maté a tu hijo, con
mis crueldades y tibiezas, con mis injusti-
cias y cobardías, con mis impiedades; yo
fui, Señora ...
Tú me lo diste hecho vida; yo te lo devuelvo
muerto ... Es mi obra, lo único grande que
hice en mi vida, lo único eficaz ...
Ella en silencio, contempla y llora ...
Jesús ha muerto, ¿Y yo, tras contemplar y
pedir perdón, volveré a empezar ...?
**Breve Silencio**
Todos:
Pequé, Señor, pequé.
Ten piedad y misericordia de mí.
119
Decimocuarta Estación
JESÚS ES SEPULTADO
(de rodillas)
Lector:
Te adoramos, Cristo y te bendecimos.
Todos:
Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
(de pie)
Lector:
El sepulcro del Señor es urna de esperanza.
Es silencio prometedor de victorias.
Es ansia de resurrección ...
Como el Sagrario, con su puerta sellada, su
silencio expresivo y sus promesas de vida ...
Vigilaban los guardias, y yo vigilaré;
Esperaban las mujeres, yo esperaré; espera-
ré la aurora del día, cuando venga mi
resurrección, y el verle cara a cara, y el
abrazo estrecho de duración eterna ...
¡Ven, Señor Jesús, ven!
¡Apunte la aurora de tu día: ven ...!
**Breve Silencio**
120
Todos:
Pequé, Señor, pequé.
Ten piedad y misericordia de mí.
Todos:
Padre nuestro, que estás en el cielo...
121
II VIA CRUCIS
Primera Estación
JESÚS CONDENADO A MUERTE
Lector:
De la Sagrada Escritura:
“Al ver Pilato que todo era inútil y que, al
contrario, se estaba formando un tumulto,
tomó agua, y se lavó las manos en presencia
del pueblo diciendo: Soy inocente de esta
sangre. ¡Allá ustedes!. Entonces les soltó a
Barrabás; y a Jesús, después de azotarlo, lo
entregó para que lo crucificaran”.
(Mateo 27, 11-26)
(de rodillas)
Lector:
Te adoramos, Cristo y te bendecimos.
Todos:
Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
(de pie)
123
Lector:
Señor: Pilato te condenó entonces: Era ro-
mano, con un cargo comprometido ...
Yo, hoy, estoy haciendo mía su sentencia,
puesto que estás presente en los hombres
que pasan o viven junto a mí ...
Y los dos –Pilato y yo-
nos lavamos, muchas veces, las manos ...
**Breve Silencio**
Todos:
Pequé, Señor, pequé.
Ten piedad y misericordia de mí.
Segunda Estación
JESÚS CON LA CRUZ A CUESTAS
Lector:
De la Sagrada Escritura:
“Tomaron a Jesús, y El, cargando con la
cruz, salió al sitio llamado Calvario, que en
hebreo se dice Gólgota.”
(Juan 19, 16-17)
124
(de rodillas)
Lector:
Te adoramos, Cristo y te bendecimos.
Todos:
Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
(de pie)
Lector:
Señor, Tú cargaste con la cruz que yo
fabriqué con mis pecados.
Tú pagaste la deuda contraída por mí.
Concédeme que me decida a tomar mi cruz,
cada día, para aliviarte a Ti, y para aliviar a
tantos y tantos...,
que llevan una cruz a cuestas, sin esperanza
de liberación.
**Breve Silencio**
Todos:
Pequé, Señor, pequé.
Ten piedad y misericordia de mí.
125
Tercera Estación
JESÚS CAE POR PRIMERA VEZ
Lector:
De la Sagrada Escritura:
“Cristo, a pesar de su condición divina, no
hizo alarde de su categoría de Dios; al con-
trario, se despojó de su rango, y tomó la
condición de esclavo, pasando por uno de
tantos. Y así, actuando como un hombre
cualquiera, se rebajó hasta someterse inclu-
so a la muerte, y una muerte de cruz”.
(Filipenses 2, 6-8)
(de rodillas)
Lector:
Te adoramos, Cristo y te bendecimos.
Todos:
Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
(de pie)
Lector:
Señor, es grande el peso que te agobia.
Como es mucho para los seres humanos el
peso de sus ilusiones frustradas,
126
de su no realización,
de lo que pudo haber sido y no es ...
de las lacras que hemos ido acumulando
sobre
nosotros, de las injusticias con que hemos
cargado las espaldas de otros ...
Ayúdanos a levantarnos contigo a un nuevo
vivir libre,
y a liberar de sus cruces a los seres huma-
nos,
mis hermanos.
**Breve Silencio**
Todos:
Pequé, Señor, pequé.
Ten piedad y misericordia de mí.
Cuarta Estación
JESÚS ENCUENTRA A SU MADRE
Lector:
De la Sagrada Escritura:
127
“Simeón dijo a María, su Madre: Tu Hijo
está puesto para caída y elevación de mu-
chos en Israel, y para ser señal de contradic-
ción. ¡Y a ti misma una espada te atravesará
el alma!”.
(Lucas 2, 34-35)
(de rodillas)
Lector:
Te adoramos, Cristo y te bendecimos.
Todos:
Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
(de pie)
Lector:
El encuentro del Hijo y la Madre está lleno
de dolor.
Pero también de esperanzas y exigencias.
El cristiano no puede refugiarse –cobarde-
en el inmovilismo;
debe salir de estas posturas tranquilas y
egoístas, que ahogan el empuje de la Gracia.
La Virgen nos enseña a estar presentes al
paso de Jesús ...
¡Jesús pasa, y pasa interpelando!
128
**Breve Silencio**
Todos:
Pequé, Señor, pequé.
Ten piedad y misericordia de mí.
Quinta Estación
EL CIRENEO AYUDA A LLEVAR
LA CRUZ
Lector:
De la Sagrada Escritura:
“Mientras conducían a Jesús, echaron mano
de un cierto Simón, que volvía del campo, y
le cargaron la cruz para que la llevase detrás
de Él”.
(Lucas 23, 26)
(de rodillas)
Lector:
Te adoramos, Cristo y te bendecimos.
129
Todos:
Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
(de pie)
Lector:
No estamos solos en el mundo, ni solamente
nosotros ...
Debo ser cooperador de Jesús en la trama
de la redención universal.
Debo ser cireneo del retorno de todos al
Padre. Cireneo en el via crucis doloroso de
todos los seres humanos,
de todas las personas de mi entorno,
en los que Tú, Señor, estás verdaderamente
presente.
**Breve Silencio**
Todos:
Pequé, Señor, pequé.
Ten piedad y misericordia de mí.
130
Sexta Estación
LA VERÓNICA LIMPIA
EL ROSTRO DE JESÚS
Lector:
De la Sagrada Escritura:
“Todo aquel que dé de beber a uno de estos
pequeños, aunque sea sólo un vaso de agua
fresca, por ser discípulo mío, les aseguro
que no perderá su recompensa”.
(Mateo 10, 42)
(de rodillas)
Lector:
Te adoramos, Cristo y te bendecimos.
Todos:
Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
(de pie)
Lector:
En la tensión de aquellos momentos,
era humanamente ilógico la actitud de
aquella mujer débil,
-la Verónica-, que se atrevió a dar la cara
por Cristo.
131
Hoy hay muchas gentes situadas.
Aparentes seguidores de Jesús,
-¡tal vez yo!-
que prefieren quedarse de espectadores,
porque así lo aconseja la prudencia humana,
la conveniencia humana,
el respeto humano ...
Y Cristo seguirá sufriendo en los hermanos,
porque yo no he dado la cara por Él”.
**Breve Silencio**
Todos:
Pequé, Señor, pequé.
Ten piedad y misericordia de mí.
Séptima Estación
JESÚS CAE POR SEGUNDA VEZ
Lector:
De la Sagrada Escritura:
“Él ciertamente llevaba nuestras dolencias,
y soportaba nuestros dolores. Nosotros le
132
tuvimos por azotado, herido por nuestras
rebeldías, quebrantando por nuestras cul-
pas”.
(Isaías 53, 4-5)
(de rodillas)
Lector:
Te adoramos, Cristo y te bendecimos.
Todos:
Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
(de pie)
Lector:
Esta segunda caída, más pesada que la
primera, es para Jesús una nueva etapa:
¡De nuevo se levanta ...!
Desfallecer, caer en el camino, es propio
de los seres humanos,
hasta incluso del Hijo del Hombre ...
Levantarse, incorporarse una y otra vez
es propio del cristiano que,
siendo persona,
confía y se apoya en la Gracia
de quien todo lo pudo y todo lo puede.
133
**Breve Silencio**
Todos:
Pequé, Señor, pequé.
Ten piedad y misericordia de mí.
Octava Estación
JESÚS CONSUELA A LAS
MUJERES DE JERUSALÉN
Lector:
De la Sagrada Escritura:
“Seguía a Jesús una gran multitud del pue-
blo y mujeres, que se dolían y se lamenta-
ban por Él. Jesús, volviéndose a ellas, dijo:
Hijas de Jerusalén, no lloren por Mí, lloren
más bien por ustedes y por sus hijos”.
(Lucas 23, 27-28)
(de rodillas)
Lector:
Te adoramos, Cristo y te bendecimos.
134
Todos:
Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
(de pie)
Lector:
El sentimentalismo, las lágrimas fáciles, el
entusiasmo sensible,
pueden ser un recurso para aparentar lo que
no se vive.
Jesús quiere una piedad coherente,
la adecuación total de la vida del hombre a
su evangelio.
Al paso de Jesús se puede llorar;
pero, si no se le sigue,
cualquier manifestación puramente
sentimental, es inútil y resulta ineficaz.
**Breve Silencio**
Todos:
Pequé, Señor, pequé.
Ten piedad y misericordia de mí.
135
Novena Estación
JESÚS CAE POR TERCERA VEZ
Lector:
De la Sagrada Escritura:
“Cristo sufrió por ustedes, dejándonos
ejemplo para que sigan sus huellas ... Llevó
nuestros pecados en su cuerpo, a fin de que,
muertos a nuestros pecados, vivamos para la
justicia”.
(1Pedro 2, 21-24)
(de rodillas)
Lector:
Te adoramos, Cristo y te bendecimos.
Todos:
Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
(de pie)
Lector:
El cansancio en el camino de Cristo es de
todos y es de siempre;
es mi enfermedad, mi vida:
Me canso de seguir a Jesús;
me canso de ser apóstol;
136
me aburro de cumplir mis deberes,
de ser hermano de mi prójimo, que son
una carga para mí.
El inmenso amor al Padre y a los hermanos
obra en Cristo el “milagro” de levantarse
de nuevo.
**Breve Silencio**
Todos:
Pequé, Señor, pequé.
Ten piedad y misericordia de mí.
Décima Estación
JESÚS DESPOJADO DE SUS
VESTIDURAS
Lector:
De la Sagrada Escritura:
“Los soldados, cuando crucificaron a Jesús,
cogieron su ropa –haciendo cuatro partes,
una parte para cada soldado-, y apartaron su
túnica. Era una túnica sin costura, tejida,
137
toda de una pieza, de arriba abajo. Y se dije-
ron: “No la rasguemos, sino echemos suerte
a ver a quién le toca: Se repartieron mis
ropas y echaron a suerte mi túnica. Esto
hicieron los soldados”.
(Juan 19, 23-34)
(de rodillas)
Lector:
Te adoramos, Cristo y te bendecimos.
Todos:
Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
(de pie)
Lector:
La túnica arrancada, la carne desgarrada,
el cuerpo desnudo ...
¡Jesús sufre en tantos cuerpos desnudos ...
Por tantos corazones desgarrados ...
Por tantas almas destrozadas ...!
¡Jesús sufre por su Cuerpo Místico:
La Iglesia, dividida, separada, desunida ...!
¡Señor, que yo sepa consolar al triste,
y vestir tanta desnudez ...!
¡Jesús: Que, siendo yo cristiano de veras,
138
mi vida sea siempre vínculo de unión
y lazo de amor entre los hermanos!
¡Qué siempre una, y jamás divida o separe!
**Breve Silencio**
Todos:
Pequé, Señor, pequé.
Ten piedad y misericordia de mí.
Decimoprimera Estación
JESÚS ES CRUCIFICADO
Lector:
De la Sagrada Escritura:
“Era media mañana cuando crucificaron a
Jesús. En el letrero de la acusación estaba
escrito: El Rey de los judíos. Crucificaron
con Él a dos bandidos, uno a su derecha y
otro a su izquierda. Así se cumplió la Escri-
tura que dice: Lo consideraron como un
malhechor”.
(Marcos 15,25-28)
139
(de rodillas)
Lector:
Te adoramos, Cristo y te bendecimos.
Todos:
Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
(de pie)
Lector:
Jesús se siente –como nadie jamás se haya
sentido-
comprometido ante el Padre y ante sus
hermanos, las personas
que necesitan redención.
Por eso es crucificado.
Pudo redimirnos de otra manera.
Al liberarnos por medio de la cruz,
sabía que, para los seres humanos,
el compromiso cristiano supondría,
muchas veces, ser crucificado ...
**Breve Silencio**
Todos:
Pequé, Señor, pequé.
Ten piedad y misericordia de mí.
140
Decimosegunda Estación
JESÚS MUERE EN LA CRUZ
Lector:
De la Sagrada Escritura:
“Era ya a eso del mediodía, y vinieron las
tinieblas sobre toda la región, hasta la media
tarde, porque se oscureció el sol. El velo del
templo se rasgó por medio. Y Jesús, cla-
mando con voz potente, dijo: Padre, a tus
manos encomiendo mi espíritu. Y dicho
esto, expiró”.
(Lucas 23, 44-45)
(de rodillas)
Lector:
Te adoramos, Cristo y te bendecimos.
Todos:
Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
(de pie)
Lector:
Señor: ya dijiste Tú que nadie tiene mayor
amor que quien da la vida por sus amigos.
Con tu muerte me demostraste que yo era
141
amigo tuyo,
y que me querías como nadie.
¿Estoy yo dispuesto a dar la vida por al-
guien,
hasta las últimas consecuencias,
con el sacrificio del minuto y del segundo
de cada hora y de cada día ...?
**Breve Silencio**
Todos:
Pequé, Señor, pequé.
Ten piedad y misericordia de mí.
Decimotercera Estación
DESCENDIMIENTO DEL SEÑOR
Lector:
De la Sagrada Escritura:
“Un hombre llamado José, que era senador,
hombre bueno y honrado, natural de Arima-
tea, y que aguardaba el Reino de Dios, acu-
142
dió a Pilato a pedirle el cuerpo de Jesús. Y
bajándolo, lo envolvió en una sábana”.
(Lucas 23, 50-53)
(de rodillas)
Lector:
Te adoramos, Cristo y te bendecimos.
Todos:
Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
(de pie)
Lector:
Sobre el seno de María queda el cadáver de
Jesús.
Ella, en silencio, contempla y llora.
Señora: yo lo hice; yo maté a tu Hijo.
¡Esa es mi obra, lo único que fui capaz de
realizar!
Tú me lo diste hecho vida; yo te lo devuelvo
muerto ...
Señora: ¿Verdad que sigues
llorando por otros miembros muertos
del Cuerpo Místico de tu Hijo ...?
**Breve Silencio**
143
Todos:
Pequé, Señor, pequé.
Ten piedad y misericordia de mí.
Decimocuarta Estación
JESÚS ES SEPULTADO
Lector:
De la Sagrada Escritura:
“Tomaron el cuerpo de Jesús y lo vendaron,
poniéndole perfumes, según se acostumbra-
ba enterrar entre los judíos. Había un huerto
en el sitio donde lo crucificaron, y en el
huerto un sepulcro nuevo, donde nadie ha-
bía sido enterrado todavía. Y como para los
judíos era el día de la Preparación de la Pas-
cua, y el sepulcro estaba cerca, pusieron allí
a Jesús”.
(Juan 19, 40-42)
(de rodillas)
Lector:
Te adoramos, Cristo y te bendecimos.
144
Todos:
Que por tu Santa Cruz redimiste al mundo.
(de pie)
Lector:
Es necesario que el grano de trigo caiga en
el suelo y muera,
para que tenga vida y dé fruto.
Es necesario morir para vivir la verdadera
Vida y dar frutos perennes.
**Breve Silencio**
Todos:
Pequé, Señor, pequé.
Ten piedad y misericordia de mí.
Todos:
Padre nuestro, que estás en el cielo...
145
VIII
SACRAMENTO
DE LA
CONFESIÓN
Quiero, Señor, mantener una actitud
plenamente adaptada a las exigencias de tu
Gracia.
Deseo conocerte cada vez más, y me duele
que tenga que ser, tantas veces, mi debili-
dad, la ocasión para caer en la cuenta de
quien eres.
¡Quiero que mi comportamiento responda,
lo más perfectamente posible, a tus planes!
Tengo que ser luz; tengo que ser fermento;
sé que cuentas conmigo para la Evangeliza-
ción del mundo.
¡Ilumíname, Señor, para verme a mí mismo
tal y como soy, porque quiero firmemente
ser como Tú me deseas!
Confieso que quiero arrepentirme:
Quiero RECONCILIARME contigo y con
los hermanos.
Sé que tu Sacramento de Misericordia me
hace posible comenzar de nuevo.
¡Creo en tu perdón, Señor!
¡Creo en la Reconciliación que realiza tu
Sacramento de la Penitencia!
148
EXAMEN DE CONCIENCIA
149
Alumbre así su luz a los hombres, para que
vean sus buenas obras, y den gloria a su
Padre que está en el cielo”.
(Mateo 5, 27-30)
150
¿Siento vergüenza de hablar de Dios o de
manifestar mi fe en Cristo?
¿Creo y defiendo la doctrina de la Iglesia?
¿He faltado a mi cita con Cristo en el sagra-
rio?
¿He sido soberbio, autosuficiente?
¿Ayudo a la Iglesia con mi dinero y mi ser-
vicio?
¿He participado en sesiones de espiritismo o
me he visto la suerte con adivinos?
¿He recurrido a horóscopos, magia o bruje-
ría?
153
¿He robado? ¿he restituido lo robado, y re-
parado el daño?
¿He respetado el descanso dominical?
154
¿Guardo el pudor en la manera de vestir?
¿A qué espectáculos asisto?
¿Qué libros o revistas leo?
Como estudiante, ¿he sido honrado en mis
exámenes?
155
IX
ORACIONES
VARIAS
1. ALMA DE CRISTO
Lector: Todos:
Alma de Cristo, santifícame.
Cuerpo de Cristo, sálvame.
Sangre de Cristo, embriágame.
Agua del costado de Cristo, lávame.
Pasión de Cristo, confórtame.
¡Oh buen Jesús, óyeme!
Dentro de tus llagas, escóndeme.
No permitas que me aparte de
Ti.
Del maligno enemigo, defiéndeme.
En la hora de mi muerte, llámame.
Y mándame ir a Ti, para que con tus
santos te alabe,
Por los siglos de los siglos. Amén.
159
2. CÁNTICO DE LOS TRES JÓVENES
(Daniel 3, 52-90)
Coro A
Bendigan al Señor, canten su gloria,
todas las obras de su mano excelsa:
Alaben su virtud, canten su nombre,
en la presente edad y en las eternas.
Coro B
Alaben al Señor, ángeles santos,
que a su trono asisten con reverencia.
Bendigan al Señor, cielos hermosos,
con todo lo que abrazan en su esfera.
Coro A
Bendigan al Señor todas las aguas,
que tienen sobre el cielo residencia;
virtudes del Señor, bendigan todas,
su soberana e invencible fuerza.
Coro B
Bendigan al Señor el sol y la luna,
con brillantes destellos e influencia.
Bendíganle también con sus luces
brillantes y magníficas estrellas.
Coro A
Bendigan al Señor, blancos rocíos;
160
bendígale también, la lluvia fresca.
Bendigan al Señor todos los vientos,
que son ministros de su Omnipotencia.
Coro B
Bendigan al Señor, fuego y calores,
que en el verano desecan la tierra;
Bendigan al Señor, fríos terribles,
que el agua cuajan y la nieve hielan.
Coro A
Bendigan al Señor, nieblas y escarchas,
que de los montes coronan las crestas.
Bendigan al Señor, días y noches,
ya turbadas estén o ya serenas.
Coro B
Bendigan al Señor en todo tiempo,
a todas horas, luces y tinieblas.
Bendigan al Señor, nubes opacas,
que al relámpago dan su luz funesta.
Coro A
Bendíganle la tierra y sus espacios,
del Señor alabando sus grandezas,
y exaltando su nombre soberano,
a todo lo que el hombre alcanzar pueda.
161
Coro B
Bendigan al Señor, montes soberbios,
con los amenos cerros y florestas,
y todo lo que crece y se produce,
como las flores, plantas y las hierbas.
Coro A
Bendigan al Señor, fuentes sonoras,
que nacen entre flores y entre arenas.
Bendigan al Señor, mares y ríos,
cuyas aguas las naves atraviesan.
Coro B
Bendigan al Señor cuanto en las aguas,
vive desde la ostra a la ballena.
Bendigan al Señor todas las aves,
que vuelan por los aires, tan ligeras.
Coro A
Bendigan al Señor todos los brutos,
todos los animales y las fieras.
Bendigan al Señor todos los hombres,
y alaben todos su bondad eterna.
Coro B
Que a su Dios Israel, tierno, bendiga,
cante su gloria, alabe su grandeza,
más allá de los siglos de los siglos,
162
y cuantos siglos no haya ni haber pueda.
Coro A
Bendigan al Señor sus sacerdotes;
Bendíganle sus siervos con terneza;
Bendíganle también, almas virtuosas,
y los que humildes, con amor le ruegan.
Coro B
Bendíganle, Ananías, Azarías
y Misael, que a todos los liberta.
Alaben todos y canten su gloria
desde ahora a la vida sempiterna.
Coro A
Bendigamos al Padre con el Hijo,
y al Amor de Ambos, Trinidad suprema.
Celebremos la gloria del Dios solo,
trino en persona, único en esencia.
Todos:
Bendito eres, Señor, en lo más alto,
de la sublime y celestial esfera.
Que sobre todo seas siempre amado,
y que ensalzado por los siglos seas.
163
3. ORACIÓN POR LOS QUE NO
CONOCEN A CRISTO
164
4. ORACIÓN DE LA PAZ
(San Francisco de Asís)
165
5. ORACIÓN POR LOS
ENFERMOS
166
pues creyeron en la resurrección futura,
merezcan alcanzar los gozos de la eterna
bienaventuranza. Por Jesucristo Nuestro
Señor. Amén.
–Dales, Señor, el descanso eterno.
–Y brille para ellos la luz perpetua. Amén.
167
en la Escuela, no olvidemos que es para
servirte a Ti y a los demás.
Que nunca nos busquemos a nosotros mis-
mos, ni en nuestras opiniones ni en nuestros
actuaciones.
Que siempre procuremos la eficacia de tu
obra.
Que seamos inquebrantablemente fieles a tu
Iglesia y amemos con respeto la persona de
nuestro Obispo.
Que no haya entre nosotros desunión, dis-
cordias, envidias ni falsos celos.
Te pedimos por los hermanos que han vivi-
do la experiencia del cursillo, y que más
alejados estén de Ti. Inspíranos la manera
apostólica de hacer algo por ellos. Que estén
siempre presentes en nuestras oraciones.
Danos luz, para ver siempre la realidad de
esta obra, caridad para juzgarla y entrega
apostólica para mejorarla.
Te lo pedimos por Cristo Nuestro Señor.
Amén.
168
8. BENDICIÓN DE LOS
ALIMENTOS
9. ACCION DE GRACIAS
DESPUÉS DE LA COMIDA
169
10. BENDICIÓN CON EL
SANTÍSIMO SACRAMENTO
(de rodillas)
Canto de adoración
Ministro:
Les diste Pan del cielo.
Todos:
Que contiene en sí todo deleite.
Ministro:
Oremos,
Oh Dios, que en este Sacramento admirable,
nos dejaste el memorial de tu Pasión: te
pedimos nos concedas venerar de tal modo
los sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu
Sangre, que experimentemos constantemen-
te en nosotros el fruto de tu Redención.
Tú que vives y reinas por los siglos de los
siglos.
Todos:
Amén.
170
(El sacerdote o diácono da la Bendición con el Santí-
simo en silencio y, a continuación, el ministro enuncia
las siguientes bendiciones, que todos repiten).
171
Recuerdos de mi peregrinar
Recuerdos de mi peregrinar
174
Recuerdos de mi peregrinar
175
Recuerdos de mi peregrinar
176
Recuerdos de mi peregrinar
177
Recuerdos de mi peregrinar
178
DE COLORES
De colores,
De colores se visten los campos
en la primavera;
De colores, de colores son los pajarillos
que vienen de fuera;
De colores, de colores es el arcoiris
que vemos lucir,
Y por eso los grandes amores
de muchos colores, me gustan a mí.
Y por eso los grandes ...
Jubilosos,
Jubilosos vivamos en gracia
puesto que se puede;
Saciaremos, saciaremos la sed ardorosa
del Rey que no muere;
Jubilosos, jubilosos llevemos a Cristo
un alma y mil más;
Difundiendo la luz que ilumina
la Gracia Divina, del gran Ideal.
Difundiendo la luz ...
179
De colores,
De colores brillantes y finos
se viste la aurora,
De colores, de colores son los mil reflejos
que el sol atesora,
De colores, de colores de Gracia se abre mi
vida al amor,
¡Que el sepulcro de Cristo está abierto
y ya he descubierto quién es mi Señor!,
¡Que el sepulcro...
De colores,
De colores se viste la Flor de
las flores, María.
De colores, de colores de Gracia se viste
la Madre del Día.
De colores, de colores de Gracia se visten
sus hijos también.
¡Que la noche del mundo ha pasado
Porque Ella ha alumbrado la Luz en Belén!,
¡Que la noche...
La Iglesia,
La Iglesia es el Cuerpo de Cristo
180
que vive en la historia;
De la Iglesia, de la Iglesia, soy parte inte-
grante y es mi mayor gloria;
A la Iglesia, a la Iglesia entré por el bautis-
mo que Cristo me dio;
Y por eso, mi orgullo se exalta
y grito en voz alta: ¡IGLESIA SOY YO!
Y por eso, mi orgullo ...
181
ÍNDICE
ORACIONES DE LA MAÑANA ................... 5
OFRECIMIENTO DE OBRAS.............................. 7
LAUDES ........................................................ 13
MEDITACION............................................... 25
ORACIÓN PREPARATORIA ............................ 27
ACCIÓN DE GRACIAS ................................... 28
LA SANTA MISA .......................................... 29
PLEGARIAS A MARÍA .............................. 41
SANTO ROSARIO ........................................... 43
OTRAS ORACIONES MARIANAS ..................... 58
ORACIONES DE LA NOCHE ..................... 61
HORA APOSTÓLICA .................................. 75
VIA CRUCIS .................................................. 99
I VIA CRUCIS .............................................. 102
II VIA CRUCIS............................................. 123
LA CONFESIÓN ......................................... 147
EXAMEN DE CONCIENCIA ........................... 149
ORACIONES VARIAS ............................... 157
RECUERDOS DE MI PEREGRINAR ...... 173
DE COLORES ............................................. 179
ÍNDICE ......................................................... 182
182
¡Cristo
cuenta
contigo!