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Ciencias Naturales 4
Te rc e r C i c l o d e E d u c a c i ó n G e n e ra l B á s i c a p a ra Ad u l t o s
MODALIDAD SEMIPRESENCIAL
Ciencias
Naturales
4
Ciencias
4
Naturales
Tercer Ciclo de Educación
General Básica para Adultos
MODALIDAD SEMIPRESENCIAL
Ministro de Educación de la Nación
Lic. Andrés Delich
Subsecretario de Educación Básica
Lic. Gustavo Iaies
infopace@[Link]
Material elaborado por los
Equipos Técnicos del Programa de
Acciones Compensatorias en Educación
del Ministerio de Educación.
Ministerio de Educación de la Nación. Santa Fe 1548. Buenos Aires.
Hecho el depósito que marca la ley 11.723. Libro de edición argentina.
ISBN 950-00-0262-0. Primera Edición. Primera Reimpresión.
Índice
Introducción . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 5
La física una ciencia natural ........................................ 6
La explicación por medio de leyes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 8
La velocidad .......................................................... 11
El movimiento con velocidad uniforme ........................... 12
La velocidad de caída de los cuerpos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 14
La aceleración de la gravedad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 16
La energía . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 19
La transformación de la energía . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 21
Las fuentes de la energía . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 22
Alternativas energéticas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 28
Algunos descubrimientos atómicos del siglo XX . . . . . . . . . . . . . . . . . 29
Energía para la Paz . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 32
La energía nuclear con vistas al futuro . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 33
Las formas en que viaja la energía . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 37
Las ondas de luz ....................................................... 38
Luz visible e invisible . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 41
Los rayos ultravioleta . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 42
La luz láser . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 44
La visión . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 45
Las ondas sonoras . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 49
La propagación del sonido . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 51
La frecuencia sonora . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 52
La intensidad del sonido . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 55
Las estructuras del oído . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 56
La contaminación sonora . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 59
Introducción
L a técnica modifica en forma considerable el ambiente en que el
hombre vive influyendo decisivamente en la relación entre éste y la
naturaleza. La alteración sufrida por el ambiente generado por los
avances de la ciencia y la técnica, ha producido también una pro-
funda transformación en nuestra forma de concebir la naturaleza.
Los artefactos y las máquinas se han propagado por el mundo en
una medida inimaginable hace “apenas” un siglo.
Durante la mayor parte de su historia en la Tierra, el hombre vivió
en un medio muchas veces hostil. Con las enfermedades, el hambre
y el frío, la naturaleza violentaba a la humanidad. El desarrollo
tecnológico ha sido el medio usado para protegerse y sobrevivir.
Hoy, la relación del hombre con la naturaleza se ha vuelto comple-
ja. Con el avance de la tecnología y el uso indiscriminado de estos
instrumentos, el hombre corre serio peligro de afectar el equilibrio
de la relación.
De allí, que es necesario valorar profundamente las consecuencias,
positivas y negativas de las acciones de los hombres sobre el
mundo. Un entendimiento cabal de los fenómenos naturales, una
genuina valoración de los modos y los efectos de la intervención
humana en los procesos naturales, es parte de una conciencia
general del poder del hombre para construir o destruir lo natural,
inclusive a sí mismo. Obviamente este tema debe ser abordado por
toda la sociedad.
5
Ministerio de Cultura y Educación de la Nación
La física una ciencia natural
La pregunta por las cosas
D esde que el hombre hizo su aparición en la Tierra, hace más de
un millón de años, se vio sometido a los efectos de la naturaleza. El
trueno, el relámpago, la lluvia, los cambios climáticos estacionales,
la caída de objetos, etc, son sucesos que desde siempre han ocurri-
do a la vista de los hombres. ¿Cómo explicarlos?
Seguramente, ya el hombre prehistórico disponía de explicaciones
para estos y otros fenómenos naturales, pero de ellas no hay prác-
ticamente registro alguno.
Sí hay registros en cambio, de las explicaciones de muchos de es-
tos fenómenos dadas por civilizaciones primitivas, como la egipcia, o
aquéllas en las que se organizaron los primeros habitantes de nuestro
continente, como las civilización maya, la azteca y la incaica.
En las civilizaciones primitivas, las explicaciones dadas a los fenó-
menos naturales siempre tenían como eje la acción divina. Veamos
algunos ejemplos:
Para los primitivos pueblos nórdicos -los vikingos-, existía un
dios, Odín, creador del Universo, padre de los hombres y de otros
dioses, entre los que se contaba a Thor.
Thor, dios del rayo y del trueno, era hosco y brutal y llevaba siem-
pre consigo un gran martillo.
Los vikingos entendían que eran los golpes que Thor daba con su
martillo a otros dioses los que provocaban el rayo y el trueno.
6
Los incas también concebían un dios supremo y creador, el dios
Sol -Viracocha-, al que acompañaban dioses menores.
Muchas de estas deidades menores eran, para los miembros de la
civilización incaica, los responsables de los fenómenos naturales.
Para los incas, el dios de la tempestad lanzaba el rayo por medio
de una honda.
Por su parte, la divinidad del agua guardaba esta sustancia en gi-
gantescos recipientes. El “capricho” de esta diosa para retener el
agua, almacenarla o derramarla, explicaba la existencia de perío-
dos secos y de lluvia.
Mapa
Extensión incaica
Actividad Nº1
a Busque explicaciones sobre la naturaleza que formen parte
de la cultura de otras civilizaciones primitivas. Puede consultar
en una biblioteca o en los libros 3 y 4 de Ciencias Sociales.
b Averigüe si existen en su región otras explicaciones sobre
fenómenos de la naturaleza de características similares.
7
La explicación por medio de leyes
Las leyes del movimiento
F ue en la antigua Grecia, unos pocos siglos antes del nacimiento de
Cristo, donde surgió una nueva forma de explicar los fenómenos na-
turales. Para los griegos, los fenómenos naturales, no eran producto
de la acción deliberada de dioses. Por el contrario, sostenían que aun
cuando los dioses podían interferir con los fenómenos de la naturale-
za, éstos eran el resultado de regulaciones propias del Universo.
En la Grecia clásica, lo religioso permitía conocer lo propio de los
dioses, pero para comprender la naturaleza era necesario descubrir
las leyes que regulaban su funcionamiento.
Aristóteles, quien vivió en Grecia entre los años 384 y 322 a.C.
avanzó en el conocimiento de las leyes que explicaban el movi-
miento de los cuerpos.
Aristóteles
Actividad Nº2
Elabore una biografía breve de Aristóteles. Puede consultar
diccionarios o enciclopedias de las que están a su disposi-
ción en el centro o en una biblioteca pública. También po-
drá obtener información en el Libro 3 de Ciencias Sociales.
Según Aristóteles, los cuerpos estaban sometidos a dos tipos de
movimientos: a los naturales y a los violentos. Los movimientos
naturales, eran aquellos gracias a los cuales los cuerpos se despla-
zaban naturalmente para alcanzar lugares donde reposar, “guia-
dos” por su propio peso. Así, los cuerpos livianos como el humo
ascendían para ir a reposar al cielo, mientras que los cuerpos pesa-
dos caían para reposar en el suelo.
8
Actividad Nº3
a ¿Está de acuerdo con la idea aristotélica de que los cuerpos
están sometidos a movimientos naturales?
b ¿Hay situaciones en las que este postulado de Aristóteles
parezca no cumplirse?
c ¿Cómo sería un mundo en donde todos los cuerpos alcan-
zaran de una vez y para siempre sus lugares de reposo?
Aristóteles entendía que existía además, otro tipo de movimientos,
los movimientos violentos.
Así un hoja que reposaba “naturalmente” en el suelo, podía ser mo-
vida “violentamente” por ejemplo por acción del viento. También era
un movimiento violento aquél por el cual una piedra era “obligada”
a viajar a cierta distancia. En síntesis, para Aristóteles había una
suerte de “lucha” entre los diferentes tipos de movimientos. Mientras
que los movimientos naturales llevaban las cosas hacia el reposo, los
movimientos violentos se encargaban de quitarlas de ese estado.
9
Actividad Nº4
Analice los ejemplos de cuerpos en movimiento que expo-
nemos a continuación e indique cuáles de ellos correspon-
derían a movimientos naturales y cuáles a movimientos
violentos, según la concepción de Aristóteles
Una pelota impulsada por un futbolista. Las aguas de un río escurriéndose hacia un lago.
Las llamas elevándose en una fogata. Una manzana desprendiéndose del manzano.
10
La velocidad
L a velocidad con la que tiene lugar el movimiento de un objeto o
nuestro propio movimiento ha sido objeto de estudio. Veamos,
ahora, cómo se define la velocidad a la que se desplaza un objeto
de un lugar a otro.
Actividad Nº5
Escriba las primeras ideas que se le ocurran sobre qué es la
velocidad.
La velocidad a la que se desplaza un objeto es la distancia que re-
corre dicho objeto en una unidad de tiempo. Por lo tanto su valor
se obtiene al realizar el cociente -”la división”- entre la distancia
recorrida por el objeto y el tiempo empleado por éste en recorrerla.
Valiéndonos de símbolos podemos expresarla de la siguiente manera:
V = d/t
donde “V” simboliza a la velocidad, “d” a la distancia recorrida y
“t” al tiempo empleado en recorrerla. Por cierto, “/” simboliza la
operación matemática del cociente o división.
Por ejemplo, un auto recorre una distancia de 210 kilómetros en 3
horas, suponiendo que la velocidad haya sido la misma a lo largo
de todo el recorrido ¿cuál habrá sido la velocidad a la que se des-
plazó el automóvil?
La velocidad (V) a la que se desplazó el auto se calcula:
d/t = 210 km/3 hs = 70 km/hora
V = 70 km/hora
“km/hora”, se lee kilómetros por hora, representa las unidades en
que se expresa en este caso la velocidad.
11
Cuando se trata de automóviles es frecuente expresar la velocidad
a la que se desplazan en “km/hora”.
Pero existen también otras unidades útiles en diferentes situacio-
nes, para expresar la velocidad a la que se desplaza un cuerpo. Así
por ejemplo, la velocidad de natación de los peces o de un atleta en
carrera suelen ser expresadas en metros/segundos, que representan
los metros recorridos por cada segundo.
Actividad Nº6
Millas/hora, km/seg son también unidades utilizadas para
expresar velocidades.
Averigüe cuáles son las unidades de velocidad que se utilizan en
otros ámbitos, por ejemplo, en la aeronavegación o en la náutica.
El movimiento
con velocidad uniforme
Actividad Nº7
Analice el siguiente caso:
Un maratonista se entrena cronómetro en mano, registrando el
tiempo empleado en hacer diferentes tramos de su recorrido.
Observe el tiempo empleado para los primeros cuatrocien-
tos metros y luego vuelva a observar el tiempo al recorrer
los siguientes cuatrocientos metros.
Mida una vez más el tiempo al recorrer los primeros 1.500
metros y finalmente observe el cronómetro cuando ya ha
hecho 2.500 metros. En la planilla siguiente se presentan
los valores registrados por el atleta:
distancia recorrida tiempo empleado en recorrerla
400 metros 40 segundos
800 metros 80 segundos
1500 metros 150 segundos
2500 metros 250 segundos
Calcule la velocidad empleada por el atleta para recorrer las
diferentes distancias cronometradas.
El cálculo para los primeros 400 metros es el siguiente:
Si V = d/t entonces
la velocidad en los primeros 400 metros (V400) fue de:
V400 = 400metros/40segundos
V400 = 10metros/segundo.
Calcule la velocidad para las distancias restantes V800,
V1500 y V2500.
Como habrá podido observar la velocidad estimada ha sido siem-
pre la misma 10metros/segundo. En situaciones como éstas, donde
la velocidad de un cuerpo en movimiento (el atleta, en nuestro
ejemplo) es siempre la misma, decimos que nos encontramos fren-
te a un movimiento uniforme.
Los datos registrados en un movimiento uniforme pueden ser gra-
ficados sobre un par de ejes cartesianos. A modo de ejemplo presenta-
mos el gráfico con los datos registrados en el entrenamiento del atleta.
Sobre el eje y se han representado los valores de velocidad, mien-
tras que sobre el eje x se representaron los tiempos.
En el movimiento uniforme, al graficar la velocidad en función del
tiempo se obtiene una recta paralela al eje del tiempo.
y velocidad
50 mts.
( seg. )
tiempo
10 (segundos)
x
Actividad Nº8
¿Cómo sería el gráfico que se obtendría, si la velocidad hu-
biera tenido un valor constante de 12 metros/segundo?
¿Podría usted construirlo?
La velocidad de caída de los cuerpos
D ado que Aristóteles sostenía que el movimiento de los cuerpos
estaba gobernado por su peso, entendía que al caer, los cuerpos lo
hacían con una velocidad directamente relacionada con éste. De
modo que los cuerpos “muy pesados” caían “muy velozmente”,
mientras que los cuerpos “poco pesados”, caían más lentamente.
Actividad Nº9
¿Comparte usted esta afirmación del Aristóteles?
Imagine dos objetos de diferente peso, por ejemplo, una pe-
lota de ping-pong y otra de fútbol, ¿cree usted que caerá
una mucho más rápido que la otra si son arrojadas desde
una misma altura y libres de obstáculos? ¿Por qué?
Actividad Nº10
Suponga, que tomamos dos hojas de una misma carpeta o
de un mismo cuaderno. Abollamos una de ellas hasta ha-
cerla caber en el puño de nuestra mano, mientras que a la
otra la colocamos extendida sobre la palma de la otra ma-
no. Luego dejamos caer ambas hojas simultáneamente.
a ¿Existen diferencias en el peso de ambas hojas?
14
b Una vez que las dejemos caer ¿llegarán ambas al piso al
mismo tiempo?
c ¿Qué espera que ocurra de acuerdo con su experiencia? Si
tiene alguna duda sobre la respuesta realice la experiencia.
d ¿A qué atribuye los resultados de las experiencia?
Seguramente al imaginar o realizar la experiencia de la caída de la
hoja de papel extendida y la hoja de papel abollada, habrá obser-
vado que ambas no tardan lo mismo en llegar al piso.
De manera que el principio de Aristóteles, respecto de la relación
entre el peso de un objeto y la velocidad a la que cae, no aparece
como verdadero. Sin embargo, el prestigio del filósofo griego y la
validez de sus postulados en ciertas circunstancias, hizo que éstos
se mantuvieran a pesar de sus “debilidades” por casi dos mil años.
Fue Galileo Galilei, en el siglo XVII, quien ideó el primer experi-
mento que permitió demostrar de modo convincente y para asom-
bro de muchos que, efectivamente, no es el peso lo que determina
la velocidad de caída de los cuerpos. Según se cuenta, Galileo as-
cendió hasta lo más alto de la torre inclinada de Pisa -que segura- Galileo Galilei
mente por entonces no lo estaba tanto-, y lanzó desde allí dos ob-
jetos de igual forma pero de muy diferente peso entre ellos (algo
así como la pelotita de ping-pong y la pelota de fútbol).
Galileo pudo verificar que ambos objetos llegaron prácticamente
juntos al piso y en consecuencia demostró que la velocidad a la
que cae un objeto no está en relación directa con su peso.
Actividad Nº11
Busque en una enciclopedia quién fue Galileo Galilei y es-
criba una biografía breve.
15
Galileo postuló que lo que modificaba la velocidad a la que caían
los objetos, era la acción que ejercían sobre ellos factores tales co-
mo la resistencia ofrecida por el aire. De modo que si los cuerpos
cayeran en el vacío, es decir en un espacio libre de toda influencia
externa, todos caerían con igual rapidez.
Actividad Nº12
Si no es el peso lo que hace diferente la resistencia que el
aire opone al movimiento de un cuerpo, ¿a qué se debe en-
tonces la diferente resistencia del aire al movimiento de los
cuerpos?. Fundamente su respuesta.
Nota: Para responder esta pregunta, revise lo que ha analizado
para la experiencia con las hojas de papel.
Todos hemos experimentado en una día ventoso cómo nos cuesta
vencer la resistencia del aire al desplazarnos, si estamos provistos
de alguna ropa holgada, tal como un capote o si llevamos un para-
guas, por ejemplo.
La mayor o menor resistencia ofrecida por el aire al movimiento de los
cuerpos está en relación con la forma de los cuerpos y no con su peso.
La aceleración de la gravedad
Actividad Nº13
Analice la siguiente situación. Imagine un objeto lanzado
rectamente con la mano hacia arriba.
¿Qué ocurre con la velocidad del objeto a medida que asciende?
¿Qué ocurre con la velocidad del objeto una vez que co-
mienza a caer?
16
Tanto en su movimiento de ascenso como en el de descenso, el ob-
jeto se comporta tal como si una fuerza exterior actuara sobre él.
Durante el ascenso dicha fuerza, actúa frenando al objeto (A) y és-
te retarda su marcha (B). En cambio, durante la caída la fuerza
“empuja” al objeto acelerándolo.
Fue Isaac Newton (1642-1727) quien demostró que la fuerza que
actúa “frenando” al objeto mientras asciende, es la misma que la
que lo acelera mientras cae. Y además postuló y fundamentó que
dicha fuerza actúa sobre todos los objetos que se hallan sobre la
superficie de la Tierra o cercanos a ella. Newton llamó a esta fuer-
za con el nombre de gravitación o fuerza de gravedad terrestre.
Todos los planetas tienen su propia fuerza de gravedad, y en algunos de ellos ésta es más intensa que la existente en la
Tierra. Otros astros, como la Luna, tienen una gravedad bastante menor que la de la Tierra, por eso los cuerpos que se en-
cuentran cerca de su superficie son atraídos por la Luna con intensidad relativamente baja. De modo que los objetos re-
sultan más livianos en la Luna que en la Tierra.
17
Actividad Nº14
a Busque en el Módulo 3 de Ciencias y Tecnología informa-
ción sobre los componentes del Sistema Solar.
b Relea en el Libro 3 el concepto de fuerza gravitatoria.
c En alguna enciclopedia podrá obtener información sobre la gravi-
tación en cada uno de los componentes del Sistema Solar
18
La energía
Y a vimos que Galileo analizó el movimiento de los cuerpos concibien-
do a éstos ubicados en el vacío. Pero ¿existe algo tal como el vacío?
La respuesta a esta cuestión, obliga a algunas precisiones. Si por
vacío se entiende la existencia de un espacio libre de la presencia
de todo material, entonces el vacío existe. Más aún, el Universo
mismo, en su mayor parte es espacio vacío, pero vacío de materia,
aunque atravesado por todo un ejército de radiaciones o energía.
La existencia del vacío absoluto -carente de materia y de energía-
es actualmente una cuestión controvertida para los científicos.
Energía, esa palabra tan sencilla, esa idea tan difícil.
La palabra energía la usamos con mucha frecuencia, pero raramente
se nos ocurre preguntarnos qué significa realmente ese término. In-
cluso suele utilizarse con diferentes significados. Por ejemplo:
“El delantero remató con tanta energía que venció la resistencia
del arquero contrario”, suelen señalar los relatores deportivos.
“Soy inocente! respondió con energía el acusado”, podría leerse
en una nota de la sección policiales del diario.
“Durante el último mes se registró un aumento en el consumo de
energía eléctrica en los hogares argentinos”, podría escucharse
de boca de un funcionario.
“Tome “XXX”, el tónico que le brinda energía”, podría leerse en
un aviso publicitario
Actividad Nº15
Revise un diario y busque otras expresiones en las que se
emplee la palabra energía. Analice el significado con que se
emplea dicho término.
19
El significado preciso del término energía está en estrecha relación
con el ámbito en el que éste es empleado. En los ejemplos que he-
mos mencionado, los alcances del término energía son diferentes
en cada uno de ellos. Dentro del ámbito de las Ciencias Naturales
la palabra energía es utilizada con acepciones ligeramente diferen-
tes, aún cuando todas ellas responden a un mismo sentido. Se anali-
zará entonces cuáles son los alcances del concepto de energía en el
ámbito de las Ciencias Naturales por ejemplo, la física.
Tal vez el siguiente relato nos permita acercarnos a la noción de
energía de la que se valen los científicos.
“El señor Fernández, un viejo comerciante del pueblo, ha observa-
do con preocupación que en los últimos tiempos han disminuido
las ventas en su negocio.
Luego de detectar cuáles son los posibles factores que ocasionan el
problema, el señor Fernández decide realizar algunos cambios en
el tipo de mercaderías que comercia y la decoración del lugar.
Para ello necesita dinero y decide entonces, usar unos pocos aho-
rros de los que dispone, además de negociar con sus proveedores
formas de pago más accesibles a sus posibilidades.
Hechas las transformaciones, el Sr. Fernández se prepara para ob-
servar los cambios que espera.”
¿De qué debió disponer el señor Fernández para llevar a cabo las
transformaciones que su negocio necesitaba? Podemos decir que lo
que Fernández tuvo fue capacidad de ánimo y posibilidad econó-
mica para llevar adelante el cambio.
En Ciencias Naturales se llama energía a la capacidad de cambio que
tiene un sistema. Una máquina capaz de entrar en funcionamiento, un
objeto capaz de desplazarse de un lugar a otro, un cuerpo capaz de ca-
lentarse, un ser vivo capaz de alimentarse, etc., disponen de energía
para producir tales movimientos.
20
La transformación de la energía
A lo largo de la historia el hombre ha ido descubriendo los me-
dios para obtener la energía almacenada en ciertos materiales u
objetos y transformarla en otras formas aprovechables de energía.
Cuando el hombre descubrió el fuego no hizo sino liberar la ener-
gía almacenada en el combustible -la madera- y transformarla en
calor que usó para calentarse y cocinar sus alimentos.
Actualmente, cuando encendemos la cocina liberamos la energía
almacenada en el gas o en el kerosene, transformándola en calor.
Al poner en funcionamiento una licuadora nos valemos de la ener-
gía eléctrica para obtener la energía de movimiento con que las
cuchillas licuarán los alimentos.
La propiedad de la energía de ser convertible de una forma a otra,
abrió las puertas a la humanidad para obtener la energía almace-
nada -y como tal “inutilizada”- bajo alguna forma y convertirla en
otras formas útiles para su provecho.
21
Las fuentes de la energía
El petróleo
El petróleo es uno de los recursos energéticos más importantes de los
que dispone la humanidad. Por su importancia y por ser un recurso
no renovable, se han producido conflictos internacionales vincula-
dos a la obtención y comercialización del llamado “oro negro”.
¿Qué es el petróleo desde el punto de vista de las Ciencias Naturales?
La materia prima del petróleo es una sustancia que se forma a par-
tir de otras sustancias procedentes de organismos microscópicos
que murieron hace miles de años y quedaron sepultados en panta-
nos, lagos o mares de entonces. Para su aprovechamiento es nece-
sario extraerlo desde las profundidades, separarlo del agua y de los
gases que suelen acompañarlo en el yacimiento.
Bomba con la que se extrae el
petróleo de las profundidades
del suelo.
Una vez extraído, el petróleo es sometido a un procesamiento que
permite separar las diferentes fracciones que componen la mezcla.
Este fraccionamiento, que desde el punto de vista químico correspon-
de a una destilación fraccionada, se realiza en elevadas torres en las
que se separan los componentes más livianos de la mezcla, las naftas,
por ejemplo, de los más pesados, aceites y asfaltos, por ejemplo.
22
Actividad Nº16
Averigüe qué métodos se utilizan para la extracción del pe-
tróleo. Puede buscar en enciclopedias o preguntar a algún
experto de su zona.
El gas y el carbón
El gas natural y el carbón son otras dos fuentes de energía que per-
tenecen, junto al petróleo, a la clase de los combustibles fósiles. El
gas y el carbón tienen un origen similar al del petróleo, por cuan-
to también derivan de materiales procedentes de organismos muer-
tos hace milenios.
El principal gas natural es el metano, mientras que en el caso del
carbón existen diferentes tipos, según su procedencia. Así tenemos
el llamado carbón de petróleo, el carbón vegetal y el carbón ani-
mal. También existe el carbón mineral, denominado así pues aun
cuando tiene su origen también en restos orgánicos, muchos de sus
componentes han sido reemplazados a lo largo del tiempo por
otros minerales, como el azufre.
Carbón vegetal Carbón mineral
Actividad Nº17
Averigüe qué combustibles se extraen en la región donde
usted vive. Trate de obtener datos respecto de las cantidades
que se producen en su región y en otras regiones del país.
23
Los combustibles fósiles
Los combustibles fósiles son posibles de conseguir en prácticamente to-
das las regiones del planeta. Son una excelente fuente de energía para
el transporte, fáciles de almacenar y para su combustión requieren del
abundante oxígeno en el aire. Además son excelentes materias primas
para la fabricación de productos químicos, especialmente plásticos.
Los siguientes gráficos muestran la distribución de las reservas pe-
troleras, carboníferas y de gas natural de que dispone el planeta.
Gas Natural Petróleo
100.000 (medido en millones de toneladas de petróleo) 100.000 (medido en millones de toneladas de petróleo)
90.000 90.000
80.000 80.000
70.000 70.000
60.000 60.000
50.000 50.000
40.000 40.000
30.000 30.000
20.000 20.000
10.000 10.000
Centroamérica
Sudamérica y
Canada
Resto del
mundo
Centroamérica
ex - URSS
Sudamérica y
Canada
Oriente Medio
EEUU
Resto del
mundo
ex - URSS
Oriente Medio
EEUU
Reservas conocidas Reservas adicionales sin descubrir
A nivel mundial y al ritmo de consumo vigente para principios de la
década del 90, se entiende que las reservas mundiales de petróleo y
de gas natural podrían durar unos 60 y 120 años respectivamente.
24
Las reservas mundiales de carbón, el otro importante combustible fó-
sil, se estima que podrían durar unos 1.500 años aproximadamente.
Los datos correspondientes a la Argentina, se encuentran com-
prendidos en el gráfico, en los valores asignados al bloque de
“Centroamérica, Sudamérica y Canadá”.
Expresadas en toneladas las reservas de petróleo ascienden en
nuestro país a unas 360 millones de toneladas, mientras que las de
gas natural alcanzan aproximadamente las 770 millones de tonela-
das. Estos valores suponen una disponibilidad de petróleo y de gas
natural limitada a los próximos 20 y 40 años respectivamente si
continua el ritmo de consumo vigente a comienzos de la década.
Actividad Nº18
Haga una lectura detallada de los gráficos expuestos y con-
teste las siguientes preguntas:
a ¿Cuál es la región más importante en cuanto a las reservas
conocidas de petróleo que alberga en su extensión?
b ¿Cuál es la región o país que dispone de una menor cantidad de
reservas totales para el conjunto de ambos combustibles?
c ¿Cuál es la región con mayor disponibilidad de gas natural?
d ¿Cuál es la región que dispone de una mayor cantidad de
reservas conocidas para el conjunto de ambos combustibles?
e ¿Cuál es la región que dispone de una mayor cantidad de
reservas adicionales sin descubrir para el conjunto de am-
bos combustibles?
25
Actividad Nº19
La Argentina es uno de los países ubicados en Sudamérica.
Compare las reservas petrolíferas de Sudamérica con las de
otras regiones del mundo.
Los efectos contaminantes
de la energía de los combustibles fósiles
La combustión del carbón, del petróleo y del gas natural suminis-
tra más del 85% de la energía que consumimos. Sin embargo los
gases emitidos durante la combustión degradan el ambiente alte-
rando quizás incluso hasta el clima.
Actividad Nº20
En los Módulos 1 y 2 de Ciencias y Tecnología encontrará
información sobre las características de la combustión. Re-
vise especialmente el tema de los productos finales de la
combustión de diferentes tipos de combustibles. Puede uti-
lizar otra bibliografía, si lo considera necesario.
Los combustibles derivados del petróleo, al arder, liberan al aire
una mezcla de gases. En módulos anteriores, se ha trabajado con
los posibles efectos perjudiciales sobre los ecosistemas de los gases
de carbono. Los gases de azufre y de nitrógeno que se incorporan a
la atmósfera, procedentes de las combustiones, también tienen efec-
tos nocivos sobre los ecosistemas y sobre la salud de la población.
26
La lluvia de ácidos
La acumulación de gases de Azufre y de Nitrógeno en la atmósfe-
ra, es causa directa de dos perturbaciones ambientales severas. La llama-
da “lluvia ácida”, y el “smog” (suciedad de la atmósfera de las ciudades).
Cuando estos contaminantes, junto con los gases de carbono proceden-
tes de las combustiones, se acumulan en el aire de las ciudades en gran-
des cantidades se forma lo que se conoce como “smog” o “niebla gris”.
Que las chimeneas en las industrias deban tener más de 300 me-
tros, tal como se estipuló desde hace unos cuarenta años, es una
solución a medias para el problema de los contaminantes del aire.
Si bien así se evita la acumulación de gases tóxicos en las capas
del aire de las ciudades, se facilita la formación y el desplazamien-
to de nubes altamente tóxicas. Así, por ejemplo, contaminantes in-
dustriales o de centrales eléctricas liberados en ciudades de Estados
Unidos son desplazados hasta el vecino Canadá, incluso hasta re-
giones de España. Surge así un nuevo fenómeno contaminante co-
nocido como “lluvia ácida”.
La lluvia ácida tiene efectos marcadamente nocivos sobre los ecosiste-
mas, induciendo por ejemplo una elevada mortandad en los peces que
habitan un lago o dañando severamente a los árboles de los bosques.
27
Actividad Nº21
El componente mayoritario en los procesos de combustión de
combustibles fósiles es el dióxido de carbono. La acumulación
de este gas en la atmósfera también trae aparejados serios pro-
blemas ambientales. El más preocupante, tal vez lo constituyen
los posibles efectos que la acumulación de dióxido de carbono
en la atmósfera tiene sobre el clima global del planeta.
a Revise lo trabajado en módulos anteriores respecto a los efectos
de la acumulación de dióxido de carbón en la atmósfera.
b Amplíe su información consultando otras fuentes biblio-
gráficas o periodísticas, teniendo en cuenta que sobre todo
en los últimos años han surgido voces que ponen en tela de
juicio algunos de estos efectos.
c Elabore un informe que sintetice los datos obtenidos.
Alternativas energéticas
M ientras se analizan vías para disminuir los efectos contami-
nantes del uso de combustibles fósiles, la solución radical a este
problema podría darse por el uso de otras formas de energía. Ac-
tualmente se desarrollan técnicas de producción de energía alter-
nativas frente al uso de combustibles fósiles
Actividad Nº22
Elabore una síntesis acerca de las características de la energía
eólica y de la energía mareo-motriz. Consulte en los módulos
anteriores de Ciencias y Tecnología o en alguna enciclopedia.
28
Una de las técnicas de producción de energía alternativa es la ins-
talación de centrales nucleares. Para analizar los principales aspec-
tos que caracterizan a la energía nuclear, es preciso conocer cómo
están compuestos todos los materiales que forman las cosas y aun
a los seres vivos.
En el libro anterior estudió las características del Modelo Atómico.
Revise esa información antes de continuar con el próximo tema,
que se refiere al uso de la energía atómica.
Algunos descubrimientos
atómicos del siglo XX
D urante las primeras décadas de este siglo, los descubrimientos
respecto a las propiedades de los átomos se sucedieron rápidamen-
te. A comienzos del siglo, estaba claramente demostrado que en al-
gunos átomos, las partículas del núcleo están en un estado de agi-
tación intensa, que lleva a que algunas se desprendan, liberando la
energía que las mantenía unidas.
Fueron los esposos Curie quienes bautizaron a este fenómeno nuclear
con el nombre de radioactividad. La radioactividad es natural en algunos
elementos como el Radio, el Uranio y algunas variantes del Carbono.
Actualmente los científicos elaboran elementos “artificialmente”
radioactivos. En nuestro país la Comisión Nacional de Energía
Atómica desarrolla importantes acciones en este campo.
Pierre Curie (1859 -1906)
Marie Curie (1867 - 1934)
29
Ministerio de Cultura y Educación de la Nación
Actividad Nº23
Busque información sobre las actividades que se realizan en
la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA).
Hacia el final de la década del ‘30, dos físicos que habían huido de la
Alemania nazi y se habían refugiado en Suecia -Meitner y Frisch-,
demostraron que si se bombardeaba el núcleo de los átomos de Ura-
nio con neutrones éste se partía efectivamente en dos, provocando a
su vez la fragmentación de una cantidad mayor de núcleos.
30
P l a n S o c i a l E d u c a t i v o
La fisión del Uranio, tal el nombre con que se conoce a esta verda-
dera cadena de reacciones nucleares del Uranio, abría el camino
para la producción de energía a gran escala. Basta considerar que
la fisión del Uranio puede desprender, kilogramo por kilogramo, un
millón de veces más energía que la producida por la quema de
cualquier combustible fósil.
Pero las primeras décadas del siglo XX estuvieron impregnadas por
el sello de la guerra y poco tardaron las naciones involucradas en
poner este descubrimiento al servicio de ésta.
Hacia 1940, en Alemania, Francia, [Link]. y Japón ya se trabajaba
en el desarrollo de lo que Rudolf Oppenheimer, llamaría “un cubo
de diez centímetros de lado y cargado con Uranio, capaz de con-
vertirse en un horno del infierno”.
En julio de 1945, un equipo de científicos hizo detonar una bomba
nuclear de prueba, en Nuevo México, [Link].
En agosto del mismo año, [Link]. lanzó sobre Hiroshima y Nagasa-
ki sendas bombas atómicas que convirtieron a estas dos ciudades
en ruinas y aniquilaron a gran parte de su población.
La nube en forma de hongo de
una explosión termonuclear
envía las futuras precipitacio-
nes radioactivas a la estratós-
fera, donde permanecen años.
Actividad Nº24
Busque información y elabore una síntesis sobre los efectos
causados por el lanzamiento de la bomba atómica por par-
te de los [Link]. en el fin de la segunda guerra mundial.
31
Energía para la Paz
E l descubrimiento de la posibilidad de liberar la energía almace-
nada en los núcleos de Uranio, no sólo sirvió para la construcción
de la “bomba de fisión”, también dio origen a la construcción de
Reactores Nucleares, verdaderas “pilas atómicas” capaces de gene-
rar grandes cantidades de electricidad.
Un reactor nuclear está formado básicamente por un recipiente que
contiene el combustible nuclear -Uranio o Plutonio-, alojado den-
tro de unos tubos construidos en un material llamado Zircaloy. Es-
to es el llamado Núcleo del reactor. Al comenzar las reacciones nu-
cleares una enorme cantidad de energía se libera en forma de calor,
que se utiliza para calentar grandes cantidades de agua. El agua así
calentada hierve y el vapor obtenido a muy alta presión es el en-
cargado de hacer girar las turbinas que generan la electricidad.
El reactor permanece en funcionamiento hasta que se hayan fisionado
todos los núcleos del combustible nuclear, luego de esto hay que pro-
ceder al apagado del reactor para reemplazar los tubos de Zircaloy.
32
El primer reactor nuclear se hizo en [Link]., en 1942, y hasta la ac-
tualidad se han construido o están en vías de construcción más de
500 en todo el planeta. Proporcionan cerca del 20% del total de la
producción de electricidad mundial.
A la cabeza de los países que disponen de reactores para la obten-
ción de energía atómica se encuentra [Link]. -con más de cien en
funcionamiento- y Francia con más de 50 y una decena en cons-
trucción. Argentina posee dos reactores nucleares en funciona-
miento y uno en construcción.
Actividad Nº25
Busque información respecto de los reactores nucleares
existentes en nuestro país. ¿Cuál es su ubicación? ¿Qué por-
centaje del total de la electricidad producida proporcionan?
La energía nuclear con vistas al futuro
M uchos expertos asignan un papel central a la energía nuclear
en el intento por reducir los efectos nocivos que sobre el ambiente
produce la utilización de combustibles fósiles.
Diferentes propuestas, como las presentadas en la 14° Conferencia
Mundial sobre la Energía, celebrada en Canadá en 1989, abogan
por un incremento en la producción de energía a través de las cen-
trales nucleares. No obstante, algunos especialistas creen que para
ello deben tomar serios recaudos sobre dos cuestiones que le pro-
ponemos analizar en estas páginas: la seguridad de las centrales
nucleares, el transporte y el almacenamiento de los residuos ra-
dioactivos que éstas producen.
33
La Seguridad de las centrales nucleares
La construcción de un reactor nuclear requiere del diseño de es-
tructuras de contención que aseguren que si se producen acciden-
tes, la radioactividad no salga al exterior. Para ello, los reactores
poseen una estructura de hormigón revestido con acero, dotada de
un sistema de ventilación y “filtros” que permiten el paso del aire
pero impiden la salida de la radioactividad.
Si el núcleo del reactor explotase, unos largos cables de acero ab-
sorberían y disiparían la energía de los fragmentos disparados. Por
su parte, una serie de válvulas impide que la radioactividad escape
en caso de un aumento excesivo de la presión y otro sistema de
protección evita que los restos del reactor lleguen al suelo, en caso
de que éste se fundiera.
34
No obstante, algunos afirman que, aun con todos estos recaudos,
nunca estaremos exentos de la posibilidad de un accidente en una
central nuclear.
Chernobil 1986
Chernobil era una pequeña ciudad de Ucrania, república de la ex-
Unión Soviética. Y hay que decir “era” porque hoy está desierta y
convertida en un pueblo fantasma.
En la noche del 25 y en la madrugada del 26 de abril de 1986, tu-
vo lugar allí la mayor catástrofe producida en una central nuclear.
Los técnicos que controlaban el funcionamiento del reactor nuclear
en Chernobil, estaban realizando una prueba. Como consecuencia del
descontrol de la misma, en pocos segundos la producción de energía
del reactor superó en unas cien veces el máximo normal.
Dos explosiones dieron por tierra con los sistemas de protección y des-
truyeron el edificio donde estaba alojado el reactor.
Gran cantidad de combustible nuclear ardió durante los diez días siguien-
tes y sus restos se esparcieron hasta varios miles de kilómetros del lugar.
La propia Ucrania, Rusia, Suecia, Polonia, Turquía, Alemania, [Link].
y Japón, recibieron parte de la nociva lluvia radioactiva.
Cosechas destruidas, gran cantidad de animales muertos y ríos conta-
minados radioactivamente fueron algunos de los primeros efectos del
desastre sobre los ecosistemas.
Las consecuencias médicas fueron las más serias. De entre quienes
acudieron inmediatamente a combatir el fuego, 31 murieron y 156
sufrieron síntomas de envenenamiento radiactivo agudo.
Aproximadamente 5.000, de los 400.000 trabajadores que se en-
cargaron de las tareas de aislamiento del reactor destruido y de en-
tierro de los residuos más peligrosos, quedaron inválidos y otros
30.000 sufrieron enfermedades severas.
Es difícil estimar con precisión el total de muertos, ya que los ha-
Ciudad fantasma: Pripyat, que
bitantes de Chernobil y de los pueblos vecinos se dispersaron rápi-
fuera una dinámica ciudad de
damente. Sin embargo estudios serios estiman en unos 32.000 el 45.000 habitantes, albergó a
total de víctimas fatales. muchos de los trabajadores
de la central Chernobil. Se eva-
Claro que estos cálculos sólo contemplan a quienes acusaron los cuó tras el accidente y sigue
efectos de la radiación inmediatamente. Los efectos de la radiación desierta.
a largo plazo, sobre todo los relacionados con el desarrollo de de-
terminados tipos de cáncer, no cabe duda, harán que el número de
muertes siga creciendo.
35
El transporte y almacenamiento
de los residuos radioactivos
Durante el funcionamiento de una central nuclear y en cualquier
otro tipo de instalación en la que se manipulen materiales radioac-
tivos, se generan los llamados residuos radioactivos.
Se trata de material para el que no se prevén futuros usos. El tratamien-
to de estos residuos radioactivos, casi como ocurre con cualquier otro
tipo de residuos, prevé diversas etapas: la recolección, la clasificación, el
acondicionamiento y su disposición final en algún tipo de reposotorio.
El modo en que se lleva a cabo esta última etapa del proceso varía
según el tipo de residuos. Para algunos casos, una vez compacta-
dos los residuos en una matriz formada por asfalto, cemento o vi-
drio, son enterrados en terrenos arcillosos o en cavidades rocosas. Por
su parte, para los residuos de mayor actividad se utilizan reposotorios
subterráneos profundos en formaciones rocosas de tipo granítico.
El depósito de residuos nuclea-
res de alto nivel se encuentra
unos tres metros bajo el suelo.
Las tomas y tuberías verticales
permiten el acceso de instru-
mentos de control y extracción
de muestras de residuos.
Actividad Nº26
Existen iniciativas para construir en nuestro país un basurero
nuclear. La propuesta más conocida es la vinculada a una re-
gión conocida como Pampa de Gastre en la Patagonia. Busque
información sobre las distintas opiniones sucitadas por esta ini-
ciativa y a partir de ello formule su propia opinión al respecto.
36
Las formas
en que viaja la energía
L as formas de energía que hemos analizado hasta aquí tienen to-
das, una característica en común: son formas de energía conteni-
das en los objetos. La energía de los combustibles fósiles está con-
tenida en las uniones químicas entre los átomos que forman estas
sustancias; la energía del viento y del agua, está relacionada con su
movimiento; por último, la energía atómica, está contenida en las
uniones entre las partículas que componen el núcleo de los átomos.
La energía también es capaz de desplazarse, de modo que existen
ciertas formas de energía que simplemente son manifestaciones de
ésta cuando viaja. Por ejemplo: la lamparita que utilizamos para
iluminar nuestra casa ¿contiene luz? ¿cómo se produce la luz que
emite una lamparita? Una estufa, ¿contiene calor?
Al pasar la corriente por el filamento de la lamparita, éste se ca-
lienta tan intensamente que desprende luz. De manera que la ener-
gía contenida en el filamento de la lamparita es energía vinculada
a la temperatura -energía térmica- y la luz que emite es la forma
en que esta energía se manifiesta. Del mismo modo una estufa no
posee calor, sino que irradia calor cuando el gas o el kerosene que
llega a ella entra en combustión. Tampoco un bombo contiene so-
nido, sino que éste se produce al batirse el parche.
En síntesis, la luz, el calor y el sonido no son formas de energía conte-
nidas en los objetos, sino que son manifestaciones de ésta cuando viaja.
37
Las ondas de luz
L a luz forma parte de nuestra vida cotidiana, la tenemos tan in-
corporada a nuestra vida que deberíamos hacer un gran esfuerzo
para imaginarnos cómo sería vivir sin ella.
Antes de continuar estudiando las ondas de luz, presentaremos un
concepto previo, necesario para su comprensión: “longitud de
ondas”. Para ello le proponemos las actividades 27 y 28.
¿Alguna vez se preguntó en qué consiste ese fenómeno que hace
posible que realicemos tantas cosas?
Actividad Nº27
Tome con una mano, una cuerda y agítela reiteradamente.
a ¿Qué sucede con la cuerda?
b Si coloca una banda elástica -una “gomita”- y la extiende
entre el dedo índice y el dedo pulgar de su mano, para lue-
go golpearla con un dedo ¿qué observa?
38
A lo largo de la cuerda y a lo ancho de la “gomita” se desplaza una
onda. Efectivamente no es la gomita la que está al mismo tiempo un
poco más arriba y un poco más abajo. Tampoco se desplazan pedaci-
tos de cuerda de una punta a la otra. Lo que corre por la gomita es
energía de movimiento, que en este caso lo hace en forma ondulatoria.
Actividad Nº28
Realice la siguiente experiencia.
Materiales necesarios
una fuente de vidrio transparente, del tipo de las
que se usan para cocinar comidas en el horno
un pedazo de corcho o telgopor
una regla escolar.
Procedimiento
1 Llene la fuente de agua hasta una altura de 1 o 2 centí-
metros.
2 Deposite el corcho sobre el agua de la fuente y espere a
que quede más o menos quieto, para continuar.
3 Ahora practique una serie de toquecitos sobre el agua con
la regla, en un lugar alejado del corcho. Al mismo tiempo,
observe el contenido de la fuente desde uno de sus laterales.
a ¿Qué modificación observa en el agua?
b ¿Qué ocurre con el corcho que estaba inicialmente quieto?
39
Seguramente usted habrá observado reiteradas veces los fenóme-
nos que aquí le propusimos analizar, pero es importante que regis-
tre algunas de sus características.
1. Los “toquecitos” en el agua generan ondas que se propagan
por el líquido.
2. Las ondas se transmiten hasta el corcho, el que se empieza a mover.
3. Al observar lateralmente las ondas generadas en el agua verá
en éstas crestas y valles.
Todas las ondas presentan crestas y valles. La distancia que separa
a dos crestas -o dos valles- sucesivas de una onda se le llama lon-
gitud de onda.
La longitud de las distintas ondas puede medirse en metros, centí-
metros, milímetros, etcétera.
Continuaremos con el estudio de la luz.
La luz es una de las manifestaciones de energía que puede ser es-
tudiada aplicando la noción de “onda”. A cada uno de los colores
del espectro lumínico corresponden ondas de diferente longitud:
color longitud de onda
Violeta 0,00040 milímetros
Azul 0,00047 milímetros
Verde 0,00052 milímetros
Amarillo 0,00058 milímetros
Naranja 0,00060 milímetros
Rojo 0,00065 milímetros
40
La luz blanca resultaría de una combinación de ondas de las longi-
tudes correspondientes a todos los colores del espectro.
El Arco Iris es un ejemplo de la descomposición de luz blanca
por efecto de las condiciones atmosféricas.
Luz visible e invisible
E ntre todas las fuentes de luz, las más frecuentes son las fuentes
térmicas. Es decir aquellas que a consecuencia de su elevada tem-
peratura emiten radiación. El sol, una lamparita o una vela encen-
didas emiten energía en forma de luz.
Ahora bien; ¿qué ocurre si acercamos la mano o la cara a una lam-
parilla una vez encendida? Ciertamente recibimos una buena dosis de
calor, al igual que el que recibimos del sol o de una vela encendida.
Efectivamente, el espectro de ondas que emite cualquiera de estas
fuentes de luz es mucho más amplio que el de las ondas que nues-
tra visión nos permite percibir.
41
Por ejemplo, si hacemos la experiencia de colocar un alambre so-
bre la llama comprobaremos que ya antes de comenzar a brillar,
emite una radiación invisible que puede quemarnos tan solo si
acercamos demasiado la mano.
Esta radiación, invisible al ojo humano, es el infrarrojo. Las ondas
del infrarrojo son propias de cualquier cuerpo; aun aquellos que se
encuentran a temperatura por debajo de los cero grado centígra-
dos, emiten radiación infrarroja.
La radiación infrarroja abarca ondas de longitudes que van desde
los 0,00080 milímetros hasta los 0,0020 milímetros. Es decir que el
“abanico” de ondas infrarrojas es muy amplio, tanto que algunas
de ellas, las más cercanas por su longitud de onda al rojo, pueden
ser registradas por fotografías tomadas con películas especiales.
Pero la gran mayoría de ellas sólo las captamos en forma de calor.
La exposición frecuente a la radiación infrarroja puede producir
lesiones oculares, como ocurre en el caso de aquellos que trabajan
en la fundición de metales o en la industria del vidrio. Las catara-
tas oculares son frecuentes en las personas que se desempeñan en
estas industrias y pueden preverse utilizando anteojos especial-
mente diseñados para filtrar la radiación infrarroja.
La radiación infrarroja muestra sus efectos benéficos en el ámbito de
la medicina. Los rayos infrarrojos tienen una utilidad especial en la
cura de afecciones musculares como las contracturas y tirones.
Los rayos ultravioleta
E n el otro extremo de las ondas visibles, se hallan las ondas del
llamado ultravioleta -rayos U.V.-
Las ondas ultravioletas (longitud de onda = 0,00035 milímetros)
más cercanas al abanico de luz visible, también pueden ser capta-
das por fotografías con películas especiales, idéntico a lo que ocurre
con las ondas del infrarrojo cercano. Las más alejadas del violeta
42
(longitud de onda = 0,000020 milímetros) por su parte, sólo se pue-
den captar mediante instrumentos del tipo de los que captan rayos X.
La estrella más cercana: el Sol
visto a la luz de helio ionizado
en el ultravioleta lejano.
La radiación ultravioleta tiene especial aplicación en la industria
farmacéutica, debido a que estas radiaciones, a causa de su poder
bactericida, garantizan la asepsia de los productos. También pue-
den ser utilizados los rayos U.V. para la esterilización de instru-
mental médico, odontológico o de pedicuría.
Actividad Nº29
En los módulos anteriores de Ciencia y Tecnología se han
abordado algunas cuestiones vinculadas a la capa de ozono
existente en la atmósfera. Revise esa información, pues ahora
que ha avanzado en el conocimiento de la radiación ultravio-
leta, seguramente podrá lograr una nueva comprensión de los
efectos asociados a la destrucción del ozono atmosférico.
43
La luz láser
L a luz láser se caracteriza por ser un haz de luz compuesto por ra-
yos todos de idéntica longitud de onda y emitidos de manera simul-
tánea. Por ello, es rigurosamente de un único color (de una única lon-
gitud de onda) que puede apreciarse como un rojo resplandeciente.
En la actualidad, el láser constituye uno
de los campos de investigación más acti-
vos. Las singulares propiedades de la ra-
diación láser han contribuido de manera
decisiva al desarrollo de numerosas áreas
de la ciencia y la tecnología.
La luz láser posee gran direccionalidad, propagándose en línea rec-
ta aun a grandes distancias. Así, un rayo láser disparado a una dis-
tancia de 10 km. provocaría en el punto de llegada una mancha
luminosa no mayor a los 10 metros. Esta gran directividad del lá-
ser hace que al incidir sobre un objeto cercano concentre en él
gran cantidad de energía luminosa.
En la medicina, el láser se utiliza en intervenciones quirúrgicas, en
las que es necesario destruir con extrema precisión parte de algu-
nos tejidos u órganos dañados por un enfermedad. También se lo
aplica para coagular la sangre en situaciones tales como los des-
prendimientos de retina.
44
La visión
L a posibilidad de valernos de la luz para formar imágenes de los
objetos es posible porque tenemos estructuras especialmente adap-
tadas para ello. Por lo pronto, los ojos tienen un papel principal:
gracias a ellos podemos registrar las señales luminosas para formar
imágenes. Por ello, para comprender el fenómeno de la visión es preci-
so conocer los mecanismos por los que el ojo es capaz de captar la luz.
El ojo está constituido por los siguientes elementos anatómicos y
físicos.
El iris es la estructura encargada de regular de acuerdo con la in-
tensidad, la entrada de luz, agrandando o achicando el agujero de la
pupila. En algunos animales, este efecto de la intensidad de la luz
sobre sus pupilas es en extremo notorio. Tal es el caso por ejemplo
de los gatos. Observe los ojos de un gato en la noche y compare el
tamaño de sus pupilas respecto del que éstas tienen cuando los ojos
45
son afectados por una luz intensa. Claro que también es posible ob-
servar este contraste en el tamaño de nuestras pupilas ¡sobre todo
luego de encender la luz cuando apenas nos despertamos!
La córnea es una película transparente situada en la parte delante-
ra del ojo que junto al humor acuoso, al humor vítreo (sustancias
más o menos líquidas y transparentes) y junto al cristalino forman
el sistema de “lentes” del ojo.
Mientras la córnea es inmóvil, el cristalino es capaz de cambiar su
forma gracias a la acción de músculos. Para enfocar nítidamente
objetos muy cercanos, el cristalino se curva, mientras que cuando
el objeto se aleja se vuelve más achatado. Esta propiedad del ojo de
acomodar el cristalino según las distancia a la que se encuentre el
objeto a enfocar, recibe precisamente el nombre de acomodación y
se cumple de manera prácticamente instantánea. Pero a veces la
acomodación del ojo no es adecuada y es ahí cuando se presentan
las anomalías características en la visión.
Actividad Nº30
¿Presenta usted o algún miembro de su familia alguna altera-
ción de la visión que le obligue, por ejemplo, a usar anteojos?
Describa dicha alteración relacionándola con alguno de los
casos aquí señalados.
En ciertos casos, debido a un defecto propio de la curvatura del
cristalino, puede ocurrir que las imágenes aparezcan más o menos
borrosas. Se trata pues de casos de astigmatismo.
Si por defecto en la acomodación el ojo sólo ve nítidamente los objetos
cercanos estamos frente a un caso de miopía, mientras que si sólo es po-
sible ver con nitidez los objetos más alejados, se trata de hipermetropía.
La hipermetropía puede convertirse con el correr de los años en
presbicia y es allí donde la falta de acomodación hace muy difícil
la visión nítida inclusive de los objetos muy cercanos.
46
Puede ocurrir que ante la explicación que aquí le brindamos, haya obser-
vado con mayor atención los aspectos que hacen a su visión y crea haber
detectado alguna alteración que no había notado hasta ahora. Si es así,
consulte a un especialista para que determine si tal alteración efectiva-
mente existe y le indique el tratamiento a seguir.
En ningún caso es correcto comprar anteojos sin indicación del médico.
Finalmente una anomalía que puede afectar al cristalino es la co-
nocida como catarata, fenómeno por el cual el cristalino pierde su
natural transparencia, volviéndose difusa la visión. El tratamiento
para este tipo de afección es exclusivamente quirúrgico, procedién-
dose en la intervención a extraer el cristalino.
La retina es la membrana interna del ojo en la que se lleva a cabo
la “impresión” de los rayos de luz. Es típicamente de color rosáceo
y está compuesta por un centenar de millones de células “fotosen-
sibles”, es decir capaces de ser afectadas químicamente por la luz.
Los millones de células foto-sensibles se reparten en dos grandes
grupos, distinguibles por su forma:
• los conos; gruesos y cortos, sensibles a la luz de intensidad
mediana o alta y son capaces de discernir entre diferentes
longitudes de onda;
• bastones; finos y alargados, sensibles a la luz de baja intensidad,
detectan sólo claroscuros.
En síntesis, los conos se activan en los ambientes iluminados y
permiten percibir los colores, mientras que los bastones trabajan en
la penumbra y en la oscuridad y no permiten diferenciar los colo-
res sino que nos hacen ver las cosas “en blanco y negro”.
La retina puede verse afectada por diferentes enfermedades, una de
las cuales es el desprendimiento. Ocurre generalmente por una ro-
tura de esta membrana, lo que ocasiona que se desprenda en algu-
na porción de su extensión. El tratamiento para esta afección, que
puede ocurrir a consecuencia de un golpe como en el caso de los
boxeadores, es siempre quirúrgico.
47
Las ondas sonoras
L as ondas de luz no son las únicas existentes. El viento que mue-
ve las copas de los árboles, también dibuja una onda. Las olas en el
mar también son ondas
La energía producida por la vibración de algún material puede llegar
hasta nuestros oídos en forma de onda sonora si encuentra un medio
adecuado a través del cual desplazarse. Por ejemplo, las vibraciones del
motor de un camión son capaces de, al mismo tiempo que hacen vibrar
puertas y ventanas, llegar hasta nosotros en forma de sonido.
Una experiencia sencilla, le permitirá descubrir cuál es el medio
por el que se desplazan las vibraciones de un cuerpo para llegar a
nuestros oídos.
Coloque las manos delante de su cara y produzca el mo-
vimiento típico del aplauso, ¿qué registra?
Efectivamente habrá registrado el sonido del aplauso, pero tam-
bién habrá registrado “un vientito” en su cara. El material que ge-
neralmente actúa de medio para transportar las ondas sonoras has-
ta nuestros oídos es el aire.
Pero el aire no es el único medio conductor del sonido. Hay mate-
riales que conducen pobremente el sonido y hay otros que lo con-
ducen muy bien, incluso mejor que el aire.
Actividad Nº31
Seguramente habrá en su casa o en su lugar de trabajo ca-
ñerías de diferentes materiales. ¿En cuál cree usted que se
propagan mejor las ondas sonoras, en las cañerías de plo-
mo, en las de bronce, en las de hierro o acero?
49
Los materiales capaces de recuperar su forma, luego de vibrar por
la acción de un golpe, por ejemplo, son los mejores conductores
del sonido. El acero, el hierro y el bronce son muy buenos conduc-
tores. Por eso en los edificios de propiedad horizontal es frecuente
que se perciban en diferentes pisos las voces o la música que ema-
nan de otros pisos aun alejados. El cemento armado es también un
buen conductor del sonido.
Actividad Nº32
El medio más frecuente por el que se transmite el sonido es
el aire. Pero, ¿es el aire un material elástico? ¿a usted qué le
parece? Fundamente su opinión.
Seguramente usted alguna vez infló una rueda de bicicleta o una
pelota de fútbol. Habrá podido observar cómo el aire ofrece resis-
tencia a ser comprimido y, bastaría que soltáramos el pistón del in-
flador para que el aire contenido lo hiciera volver atrás. Iguales
conclusiones podría extraer si hiciera una experiencia similar con
una jeringa cargada con agua.
El aire y el agua son materiales altamente elásticos y por lo tanto
buenos conductores del sonido. Por el contrario, los materiales po-
rosos y los materiales blandos son fácilmente deformables y, en
consecuencia, malos conductores del sonido como la cera, el algo-
dón son muy malos conductores del sonido.
En los estudios de grabación se utilizan
materiales aislantes que revisten las
paredes
50
Actividad Nº33
¿Qué otros materiales según su experiencia resultan ser ma-
los conductores de sonidos?
Muchos materiales porosos y blandos son utilizados preci-
samente como aislantes sonoros de ambientes ¿conoce al-
gún ejemplo?
Nota: Puede obtener información sobre estos materiales en casas
de audio y/o acústica.
La propagación del sonido
D e modo similar a lo que ocurre al agitar una cuerda o golpear
levemente una banda elástica sujeta entre los dedos, al dar un gol-
pe sobre uno de los extremos de una varilla de acero o de un tubo
cargado con aire o agua, dicho extremo vibra.
La vibración provoca una onda que se transporta a lo largo de to-
do el tubo. Muchas veces es imperceptible detectar esta vibración a
través de la vista, pero si ésta es lo suficientemente “enérgica”, la
podemos detectar a través del oído. Decimos entonces, que al gol-
pear el tubo se ha provocado una onda sonora.
No toda onda generada en el agua, en el aire o en cualquier otro mate-
rial elástico, se “traduce” en una onda sonora. Para que una onda vi-
brátil adquiera el carácter de sonora debe transportar una cantidad de
energía, de intensidad suficiente para que nuestro oído pueda captarla.
Bastará para reafirmar esta idea imaginar que a la varilla de acero
de nuestro ejemplo la frotamos suavemente con un paño de lana.
¡También produciremos en ella una onda, pero de una intensidad
tal que no puede ser percibida como “un sonido” por nosotros.
51
Actividad Nº34
¿Qué ocurre ante determinados sonidos a medida que nos
alejamos de la fuente de emisión?
Que una determinada onda sea captada por nosotros como sonido
depende de la intensidad o energía transportada por dicha onda.
Algunos animales tienen una amplitud de registro mayor que la
nuestra mientras que otros son “sordos” para determinar ondas que
nosotros sí podemos percibir.
Por su parte las ondas sonoras, a medida que se desplazan por el
aire o el agua, van perdiendo energía y con ello ven disminuida su
intensidad. La disminución es aun mayor si la onda en su viaje va
encontrando diferentes obstáculos. De modo que una onda de in-
tensidad suficiente para ser percibida como sonido a cierta distan-
cia cercana a la fuente emisora, puede no afectarnos si nos encon-
tramos más lejos de la fuente.
La frecuencia sonora
U na onda se transmite con una determinada velocidad a lo largo
del tiempo, de modo que si representamos el movimiento de una
onda a través del tiempo en un par de ejes cartesianos x e y se ob-
tendrá un gráfico como el siguiente:
52
Al analizar el gráfico se observa que la velocidad de la onda oscila,
adquiriendo sucesivamente un valor máximo -por encima de cero-
y un valor mínimo -por debajo de cero-.
Se llama período (T) a la cantidad de tiempo que tarda en comple-
tarse una oscilación completa de la onda. Mientras que la frecuencia
(N) de la onda está dada por un valor numérico que indica la canti-
dad de oscilaciones de dicha onda que tiene lugar por cada segundo
El cálculo de la frecuencia
Para calcular la frecuencia de una onda, es posible utilizar la si-
guiente fórmula:
1
(frecuencia) N=
T*
*T es el símbolo con que se representa al período.
A modo de ejemplo, calculamos estos valores para la onda repre-
sentada en el gráfico anterior.
De la lectura del gráfico, resulta que T= 0,001 segundos, entonces
podremos calcular que:
1
N= = 1000 hertz
0,001
El término hertz indica la unidad con que suelen expresarse los va-
lores de frecuencia de las ondas y es un homenaje al físico ale-
mán Heinrich Hertz (1857-1894), cuyos trabajos fueron un antece-
dente imprescindible para el desarrollo de la radiofonía.
El oído humano puede percibir aquellas ondas cuya frecuencia es-
tá comprendida en un amplio espectro, entre los 15 y los 20.000
hertz aproximadamente.
Dentro de este rango, las ondas de baja frecuencia corresponden a
los sonidos comúnmente llamados graves, mientras que las de alta
frecuencia son las asociadas a los sonidos agudos.
53
La velocidad del sonido
Una vez más, el genio de Isaac Newton se hizo presente en el estu-
dio de las ondas sonoras. Fue él, el primero en calcular en forma
teórica la velocidad a la que el sonido se propaga en el aire.
El valor teórico calculado por Newton era de 295 metros/segundo.
Pero los experimentos llevados a cabo principalmente por el físico
W. Derham, arrojaban un valor para la velocidad del sonido de 348
metros/segundo.
A pesar de que sus cálculos teóricos estaban bastante lejos de este
valor, Newton no renegó de ellos y prefirió suponer que había cier-
tos “factores” que debía “corregir” en sus fórmulas.
Así, primero modificó sus estimaciones sobre algunas característi-
cas del aire y con ello consiguió llevar la velocidad “teórica” del
sonido hasta los 328 metros/seg.
Pero aún le faltaban unos 20 metros/segundo para alcanzar los va-
lores experimentales que había obtenido su amigo Derham.
De manera que Isaac Newton se vió en la necesidad de revisar nue-
vamente sus estimaciones.
Esta vez le tocó a la humedad ambiente. Newton elaboró toda una
serie de teorías respecto al papel que le cabía a la humedad del ai-
re en la velocidad del sonido y ¡por fin! ordenó sus números de
modo tal que sus cálculos daban exactamente igual que los resul-
tados obtenidos en los experimentos de su viejo amigo.
Luego de algunas correciones Newton pudo obtener teóricamente el
valor de 348 metros/segundo, para la velocidad del sonido en el aire.
Tiempo después, un francés, el marqués de Laplace (1749/1827), a
quien volverá a encontrar en el módulo siguiente, señaló lo inne-
cesario de las correciones de Newton.
El cálculo que había realizado Isaac Newton para la velocidad del
sonido en el aire -295 metros/segundo-, ¡era exacto!
Laplace mostró que la discrepancia entre este valor y el obtenido
experimentalmente por Derham, se debía a que las ondas sonoras a
medida que avanzan van reduciendo la resistencia que les ofrece el
aire y así aumentan su velocidad.
54
La intensidad del sonido
A ún dentro del rango de frecuencias posibles de ser captadas por
nuestro oído, la existencia de una sensación sonora depende, ade-
más, de otros factores, por ejemplo la cantidad de energía que di-
cha onda transporta.
El oído humano es especialmente sensible a las ondas de frecuencia
media -entre los 500 y 5.000 hertz-. Mientras que para las bajas
frecuencias -de 100 hertz a 15 hertz- es necesaria una mayor ener-
gía asociada a la onda, para que ésta pueda provocar una sensa-
ción sonora y lo mismo ocurre con los sonidos de elevada frecuen-
cia -más de 8000 hertz-.
La intensidad del sonido, conocida también popularmente como el vo-
lumen del sonido, es una forma indirecta de conocer la energía trans-
portada por una onda, y con ello su capacidad para provocar una sen-
sación sonora. La medida empleada para expresar los valores de la in-
tensidad del sonido o volumen sonoro, es el decibelio o decibel.
El ultrasonido
Las ondas sonoras de frecuencias superiores a los 40.000 hertz,
constituyen las llamadas ondas de ultrasonido y por supuesto que-
dan fuera de los límites de percepción de la audición humana. Sin
embargo tiene diversas aplicaciones.
En la medicina se las utiliza en la destrucción de cálculos renales,
sin necesidad de recurrir a la cirugía. El ultrasonido también tiene
probados efectos en el campo de las lesiones osteo-articulares (ar-
trosis, artritis, reumatismo de columna vertebral), donde su aplica-
ción conlleva a una desaparición rápida del dolor.
Los aparatos destinados a la producción de ultrasonidos, operan con
un material al que se conoce como “cuarzo piezoeléctrico”, compues-
to de laminitas de cuarzo muy finas capaces de ponerse en vibración
cuando se hace pasar por ellas una corriente eléctrica.
55
Las estructuras del oído
E l oído humano se divide en tres secciones bastante bien defini-
das: El oído externo, el oído medio y el oído interno.
El oído externo
Las estructuras que componen el oído externo son el pabellón au-
ricular u oreja; el conducto auditivo externo y el tímpano.
En algunos animales, en el perro, el gato, por ejemplo, la movili-
dad de la oreja tiene funciones de orientación respecto de la direc-
ción del sonido. En el hombre, debido a que sus orejas son inmóvi-
les, sus funciones están principalmente relacionadas con la protec-
ción frente a golpes y también frente al ingreso de cuerpos extra-
ños desde el exterior hacia el tímpano.
56
En cuanto al conducto auditivo externo, que naturalmente está lle-
no de aire, tiene efectos sobre las ondas sonoras que llegan al oído.
Su función esencial es la de actuar, en cierto modo, como caja de reso-
nancia para que las ondas sonoras lleguen al tímpano de manera óptima.
Por su parte el tímpano, constituido por una membrana en forma de em-
budo abierto hacia el interior, es el encargado de vibrar ante la llegada de
la onda sonora. Al impactar las ondas sonoras sobre la membrana del
tímpano, ésta vibra con la misma frecuencia de la onda entrante.
El oído medio
La caja timpánica, cavidad ubicada entre el oído externo y el oído
interno, contiene los llamados huesecillos del oído medio. Esta ca-
dena de huesillos, sostenidos por músculos y ligamentos estable-
cen una unión entre la membrana del tímpano y el oído interno.
Este conjunto de huesillos, ligamentos y músculos constituyen las
estructuras principales del oído medio.
Las ondas sonoras hacen vibrar en sucesión a la membrana timpá-
nica y a los huesecillos del oído medio. Esta vibración en cadena
tiene por finalidad amplificar la fuerza de las vibraciones sonoras
a fin que éstas lleguen al oído interno con la energía suficiente co-
mo para ser percibidas.
El oído interno
La parte más interna del oído está formada, esencialmente, por una
serie de cavidades membranosas, el laberinto, excavadas en el inte-
rior de uno de los huesos del cráneo. El laberinto se encuentra cerra-
do completamente, lleno y bañado por líquido.
La porción del laberinto donde se encuentran las células especiali-
zadas, que transforman las vibraciones mecánicas en impulsos
eléctricos que viajan hasta el cerebro, recibe el nombre de caracol.
Las vibraciones acústicas, oportunamente amplificadas, son anali-
zadas en el oído interno, distinguiendo la frecuencia y la intensi-
dad de cada impulso sonoro, transmitiendo esta información al ce-
rebro, proporcionando la imagen sonora.
57
Nota: Existe en el oído interno, una región conocida con el nombre de aparato vestibular,
que no tiene funciones directamente asociadas con la audición. Por el contrario, el apara-
to vestibular está relacionado con el mantenimiento del equilibrio y la postura corporal.
Las lesiones del oído
Entre las lesiones más frecuentes del oído se encuentran por cierto,
las contusiones o heridas de la oreja y la rotura de la membrana
timpánica. Pero lo que más molestias suele causar a veces es la co-
nocida otitis.
¿Quién no padeció alguna vez esos terribles “alfilerazos” con que
solemos representarnos al dolor de oídos?
La otitis puede afectar al oído externo o bien al oído medio. Se re-
conoce entonces por ello una otitis externa y una otitis media. La
otitis externa consiste en la inflamación de alguna de las estructu-
ras del oído externo. Un golpe en el pabellón auricular, una infec-
ción localizada en el conducto auditivo externo, la formación de
forúnculos en la piel del conducto auditivo, suelen ser las causas
más frecuentes de la otitis externa.
Por causas similares muchas veces, o por otras más complejas,
puede desarrollarse la otitits media, es decir procesos inflamatorios
que afectan algunas de las estructuras del oído medio.
58
La contaminación sonora
L a sociedad en la que vivimos ha traído consigo un sinfín de so-
nidos, no del todo agradables para la mayoría de las personas y
que solemos identificar como ruidos.
Este fenómeno significativo, sobre todo en los centros urbanos, al-
canza su máxima expresión en las grandes ciudades. En éstas, el
mayor porcentaje de ruido se debe al “rugir” de los motores de los
vehículos, al que en las horas pico, se deben agregar los bocinazos.
El ruido ambiental causado por las actividades humanas ha au-
mentado de forma espectacular en las últimas décadas. Casi cual-
quier población hoy está sometida a niveles de ruido que van des-
de los 35 hasta los 85 decibeles. En la Ciudad de Buenos Aires, por
ejemplo, las avenidas registran una intensidad de sonido promedio
superior incluso a los 85 decibeles.
Desde hace unos años, los científicos han manifiestado los efectos
que el ruido tiene sobre las personas. Estos efectos van desde altera-
ciones físicas propiamente dichas, como la pérdida de la audición,
hasta alteraciones de tipo psicológico como irritación y cansancio.
59
Aún cuando no todas las personas son igualmente sensibles, por
encima de los 70 decibeles los efectos del ruido ya se dejan sentir,
cuando se está despierto. Así por ejemplo, una exposición de ocho
horas diarias a una intensidad sonora superior a los 75 decibeles
puede producir una disminución progresiva de la audición.
Casos de pérdida de audición asociadas a causas como ésta son
frecuentes en los trabajadores de la industria automotriz, de la in-
dustria textil y en los obreros de la construcción. Generalmente es-
te tipo de molestias auditivas suelen comenzar luego de unos cin-
co años de empleo y se presentan asociadas a cansancio, ansiedad
y dolores de cabeza. El uso de orejeras aislantes o de tapones de
cera y el aislamiento de las maquinarias productoras de la mayor
parte del ruido “laboral” suelen ser medidas que retrasan y aún
evitan la aparición de estos trastornos.
Por otra parte, mientras dormimos, una intensidad sonora ambien-
te superior a los 35 decibeles ya es suficiente como para provocar
perturbaciones en el sueño. En términos generales, las mujeres son
más sensibles al ruido en las horas de sueño que los varones y los
ancianos más que los niños y los adultos jóvenes.
El ruido provocado por un televisor encendido mientras dormimos
es suficiente para provocar perturbaciones en el sueño.
Dentro de los efectos físicos del ruido no sólo hay que mencionar a
las pérdidas auditivas; la presión arterial suele aumentar como
consecuencia de la excitación provocada por el ruido. Además, la
propensión a contraer úlceras gastro-intestinales es mayor en las
personas expuestas al ruido.
En diferentes países y ciudades se han tomado medidas para dismi-
nuir los niveles de ruido. En algunos países se halla limitado el
tránsito aéreo nocturno y las rutas y autopistas están provistas de
paneles aislantes de ruido en sus márgenes.
También son fundamentales las medidas que se pueden tomar para hacer
observar a discotecas y bares, normas que limiten los niveles de ruido.
60
Actividad Nº35
Trate de averiguar si en su ciudad o provincia existe legis-
lación sobre:
• las normas que deben cumplir los lugares públicos
respecto del volumen de los artefactos que utilizan;
• leyes o convenios laborales que protejan a los trabaja-
dores que desarrollan actividades en fábricas con altos
niveles de intensidad sonora.
En Inglaterra estudios recientes han revelado que cerca de cuatro
millones de jóvenes presentan alteraciones serias de la audición a
causa de la exposición prolongada a músicas de intensidad eleva-
da. Por cierto, en muchos casos son importantes las medidas que
nosotros mismos podamos tomar para prevenirnos y prevenir de
los efectos del ruido a nuestras familias y a nuestros vecinos.
A continuación le presentamos una tabla con los diferentes valores
de intensidad de sonido producido por diferentes objetos o en dife-
rentes situaciones. Tal vez ella le sea útil para tomar algunas pre-
venciones contra los ruidos.
61
Valores de intensidad de sonido en diferentes situaciones
nivel en sensación
fuente del sonido decibeles fisiológica subjetiva
Brisa en hojas de árbol 15 tranquila silenciosa
Calle solitaria de noche 40 agradable silenciosa
Ruido del tráfico
a 5 metros de distancia 55 levemente molesta poco ruidosa
Ambiente en restaurante 65 levemente molesta ruidosa
Aspiradora 70 molesta ruidosa
Camión arrancando
a 10 metros de distancia 90 muy ruidosa gravemente molesta
Coche a 120 km/h
en ruta 100 muy ruidosa gravemente molesta
Martillo neumático 120 casi intolerable gravemente molesta
Música de rock a todo
volúmen 130 casi intolerable dolorosa
Avión al despegar 150 intolerable dolorosa
Actividad Nº35
A lo largo del día, todos desarrollamos actividades en dife-
rentes ambientes: el hogar, el lugar de trabajo, el centro
educativo, etc.
a Registre las principales fuentes de sonidos que existen. Pa-
ra ello es importante que se detenga unos minutos. Notará
entonces que muchas de las fuentes sonoras que lo acom-
pañan habitualmente suelen pasar desapercibidas.
Otra forma ideal de registro sería valerse de un pequeño
grabador con el que captar los sonidos de cada ambiente en
un cierto período de tiempo (5 a 10 minutos).
b Valiéndose de la tabla de intensidades que le presentamos
calcule de manera aproximada el nivel de decibeles típico
de cada lugar donde haya realizado el registro.
c Vuelque los datos en una tabla como la anterior y luego
construya un gráfico de barras como el que se muestra a
continuación, a modo de ejemplo.
decibeles
100 (db)
90
80
70
60
50
40
30
20
10
0
oficina bar verdulería parque
63
Coloque a intervalos regulares sobre el eje de las x, los pun-
tos con que representará a cada uno de los ambientes regis-
trados y sobre el eje de y represente los valores de intensi-
dad de sonido estimados.
d Analice el gráfico y extraiga algunas conclusiones sobre su
exposición a los ruidos.
e Compare su gráfico y sus conclusiones con las de sus com-
pañeros. Les sugerimos que en grupo diseñen uno o dos afi-
ches donde se advierta a las personas que concurren al cen-
tro sobre los efectos que causan los ruidos y algunas pre-
cauciones que se pueden tomar al respecto.
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Ciencias Naturales 4
Te rc e r C i c l o d e E d u c a c i ó n G e n e ra l B á s i c a p a ra Ad u l t o s
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