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Conquistas y Legado del Imperio Acadio

El documento describe el Imperio Acadio formado por las conquistas de Sargón I de Acad en el siglo XXII a.C. Sargón unificó la cuenca de Mesopotamia bajo su mandato y sus sucesores expandieron aún más el imperio. Sin embargo, el imperio eventualmente colapsó debido a rebeliones y la invasión de los nómadas guti. El imperio Acadio fue el primero en la historia en dominar diversos pueblos y dejó una gran influencia en las generaciones posteriores.

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Conquistas y Legado del Imperio Acadio

El documento describe el Imperio Acadio formado por las conquistas de Sargón I de Acad en el siglo XXII a.C. Sargón unificó la cuenca de Mesopotamia bajo su mandato y sus sucesores expandieron aún más el imperio. Sin embargo, el imperio eventualmente colapsó debido a rebeliones y la invasión de los nómadas guti. El imperio Acadio fue el primero en la historia en dominar diversos pueblos y dejó una gran influencia en las generaciones posteriores.

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INTRODUCCIÓN

La infiltración pacífica de los semitas en las ciudades sumerias alcanza ahora


densidad suficiente para que aquellos obtengan la supremacía política del país.
Cabe incluso atribuir esta supremacía a una inmigración repentina y masiva. Es
indudable que se produjo una gran afluencia de gentes en la época en que Sargón
se hizo rey. No pudo ser una lenta infiltración de familias interesadas en ganarse la
vida en un país más venturoso, por mucho que así lo sugiera el relato del
nacimiento y ocupación del héroe. Este nunca fue un ordinario en si de ciudad,
dispuesto a comprometer a las ciudades vecinas en una lucha por la supremacía.
En vez de eso edificó una nueva capital y esta albergaba a sus guerreros y a sus
familias, no a una mezcolanza de gentes sacadas del Kish. La ciudad se convirtió
en centro de la parte septentrional del país, que en adelante se conocería como
Sumer y Accad. Este proceso solo pudo producirse por una población consciente
de sus diferencias e incluso de la hostilidad de la población vernácula.
LOS ARCADIOS

El Imperio acadio fue un gran reino de Mesopotamia formado a partir de las


conquistas de Sargón I de Acad. Mantuvo su máximo esplendor en
el siglo XXII a. C. (2334 a 2192 a. C.) en los que se sucedieron cinco monarcas: el
propio Sargón, sus hijos Rimush y Manishutusu, su nieto Naram-Sin y el hijo de
este, Sharkalisharri que gobernaron durante 141 años.

Los dominios del Imperio acadio se extendieron a toda la cuenca


del Tigris y Éufrates, Elam, Siria y según las inscripciones aún más allá, hasta
el Líbano y la costa mediterránea. Según dichas inscripciones se llegarían a
realizar incursiones hasta Anatolia y el interior de los montes Zagros y el imperio
controlaría el comercio del golfo Pérsico hacia Magan (posiblemente Omán) y la
región del valle del Indo. Las ciudades de Mesopotamia se llenaron de
monumentos y estelas conmemorativas que hablaban de la grandeza del nuevo
imperio y en la escritura se produjo un importante avance del idioma acadio, que
se convirtió en la lengua administrativa del Estado.

Las conquistas del Sargón

En algún momento a mediados del siglo XXIV a. C. (2340 a. C.) Sargón se lanzó a
la conquista de las ciudades sumerias del sur. Las conquistas anteriores de
Lugalzagesi de Umma pudieron facilitar el camino del conquistador acadio, al
encontrarse ya vencida la independencia de las distintas ciudades sumerias. El
primero de los objetivos de Sargón fue Uruk, ciudad célebre por sus grandes
murallas y donde en el momento del ataque se encontraba Lugalzagesi. Sargón
no solo conquistó la ciudad, sino que hizo prisionero al rey, obligándole a caminar
hasta el templo de Enlil en Nippur con una argolla al cuello.
Tras esto se lanzó a la conquista del resto de ciudades sumerias.
Tomó Ur, Lagash y Umma, con lo que ya controlaba tantas tierras como había
hecho Lugalzagesi. Con el dominio de toda la Baja Mesopotamia asegurado,
continuó sus campañas atacando a los elamitas de los montes Zagros, en el
actual Irán, y realizó incursiones en la ciudad de Mari (en la actual Siria) y Ebla, ya
a pocos kilómetros del Mediterráneo, llegando, según las inscripciones, a las
montañas de los cedros: esto es, al actual Líbano, y tal vez hasta Anatolia.

Sargón se convirtió así en el primer monarca histórico que consiguió unificar toda
la cuenca de la Mesopotamia bajo un mismo mandato. Pese a que es probable
que esta unidad fuese más teórica que real, la figura de Sargón fue un referente
constante para los monarcas que, posteriormente, tratarían de repetir su hazaña.
De hecho, en épocas posteriores se le conoció como Sargón el Grande. Pero su
reinado y el de sus sucesores no estuvieron exentos de problemas ya que poco
antes de su muerte sufriría una revuelta general en las ciudades conquistadas

Pese a estas dificultades, durante el reinado de su nieto y sucesor, Naram-


Sin (2260-2223 a. C.), el imperio alcanzó su máxima extensión territorial: en los
límites occidentales incorporó las regiones de Alepo (en la actual Siria), y el
entorno de Trípoli (en la costa mediterránea cananea del actual Líbano); en los
orientales conquistó Susa y en el norte se expandió por Anatolia. Sin embargo
hubo un pueblo al que Naram-Sin no consiguió conquistar pese a que guerreó
contra ellos y les infligió algunas derrotas. Eran los guti, que habitaban los montes
Zagros y que atacaban y saqueaban continuamente las tierras del valle. El nuevo
rey tuvo que enfrentarse además a numerosas rebeliones.
Después del Imperio

La lista Real Sumeria menciona seis reyes más después de la muerte


de Sharkalisharri, los cuales es posible que reinasen en Agadé. Esta ciudad había
adquirido características de gran capital, por lo que es probable que su
supervivencia resultase poco viable tras la pérdida del territorio imperial. Se sabe
que finalmente los nómadas gutis, que habitaban las montañas próximas a Agadé,
tomaron la ciudad y posiblemente toda la región septentrional. En el sur las
ciudades prosperaron y es posible que las reformas realizadas por los sargónidas
les beneficiasen finalmente

Influencia

La dinastía de Sargón de Acad fue la primera a lo largo de la historia que


consiguió el dominio sobre pueblos diversos culturalmente, con lo que se puede
decir que constituyó el primer imperio de la historia. Sus conquistas dejaron una
impronta imborrable sobre las generaciones posteriores, cuyas tradiciones le
considerarían el mejor monarca de la historia, el arquetipo de rey longevo y de
gobierno eficaz. Se elaboraron leyendas que le otorgaban un linaje divino y las
historias de sus conquistas circularon mucho más allá de las fronteras de sus
dominios.
Entre las leyendas de su nacimiento destaca la que se deja entrever en la lista
Real Sumeria. Según esta leyenda, Sargón había sido hijo de un jardinero del
palacio del rey de Kish que ascendió al cargo de copero. En un momento dado los
dioses deciden que el reinado de Ur-Zababa, el hasta entonces rey, debe finalizar,
recayendo la realeza en Sargón.

Otra leyenda narraba que Sargón había sido hijo de una sacerdotisa en puesto
que solían ocupar mujeres de la realeza y un extranjero de las montañas. Su
madre habría dado a luz en secreto y dejado al recién nacido en un cesto de
mimbre flotando en el río. La corriente habría arrastrado a Sargón hasta ser
recogido por un aguador de nombre Aqqi, que le enseñó el oficio de jardinero. Su
ascenso al puesto de rey se habría debido a que la diosa Ishtar le habría tomado
cariño mientras ejercía de jardinero.

Sobre su sucesor más célebre, Naram-Sin el mensaje de las leyendas era


bastante bien diferente. Así, una leyenda sumeria narraba que la caída del Imperio
acadio se había debido a la pérdida de favor del dios Enlil. Naram-Sin, conocedor
de esto a través de un sueño, espera durante siete años (siete años representan
simplemente una cifra muy grande) a que los dioses cambien de parecer. Pasado
ese tiempo el rey desespera y dirige a su ejército al templo de Enlil y lo destruye,
arrojando al fuego las vasijas sagradas. Como represalia, el dios castiga a la
ciudad con la llegada de los bárbaros gutis de hábitos nómadas, que arrasan la
ciudad y hacen retroceder a la región a los tiempos de antes de que las ciudades
fuesen construidas.
Cultura

Sargón dio numerosos puestos administrativos a ciudadanos de su región original,


cuya lengua era el acadio, el cual posiblemente vivió en esta etapa una gran
difusión. La escritura de esta lengua siguió un modelo desarrollado en el área
de Ebla, en la actual Siria, que adaptaba la escritura cuneiforme a la lengua
semita. Este modelo de escritura fue el más utilizado en la administración del
Imperio acadio, si bien se mantienen numerosos documentos e inscripciones
bilingües, escritas tanto en acadio como en sumerio. Así, aunque la lengua
sumeria siguió siendo utilizada es probable que las conquistas de Sargón y su
prestigio, diesen un impulso fundamental a la lengua acadia, facilitando que en los
siglos posteriores se impusiera finalmente el acadio.

Arquitectura

Los posibles restos de las ciudades de Akkad y de Sippar siguen sepultados en


lugares ignotos. Este desconocimiento completo de los que en su día fueron
centros principales del imperio acadio nos priva de posibilidad de contemplar y
enjuiciar aquellos monumentos que mejor pudieran reflejar su estilo y
concepciones arquitectónicas. En tanto que no se produzcan descubrimientos en
este sector, hemos de contentarnos con obras de restauración llevadas a cabo por
los acadios en edificios antiguos, como es el caso del Palacio y el Templo de Tell
Asmar, y con un par de ejemplos de edificios de nueva planta, magníficos
ciertamente los dos en capitales provinciales del Imperio: Tell Brak, en Siria, y
Asur, en el corazón del futuro territorio de los asirios.

El gran edificio excavado en Tell Brak, construido y utilizado para depósito de


mercancías en el centro de la cuenca del Kabur, se fecha en la época de Akkad
porque sus adobes ostentan el nombre de Naram-sin. Basta mirar un momento su
plano, para comprender que no es una realización gradual, con un núcleo al que
se van añadiendo postizos para satisfacer nuevas necesidades, sino una creación
única, racional, calculada de antemano hasta sus mínimos detalles.

Como observa Moortgat, los acadios tendieron a moldear la realidad en hormas


preconcebidas, según pone bien de manifiesto su esquema de las "Cuatro Partes
del Mundo"; las ideas deben imponer sus perfiles a las cosas, el espíritu a la
materia. El palacio de Tell Brak es un elocuente testigo de su mentalidad. Aquella
impresionante mole, de 111 por 93 metros, debía parecer a los pueblos de la
llanura de siria un símbolo pavoroso de la autoridad acadia. Sus muros exteriores,
de diez metros de espesor, lo ceñían de un cinturón infranqueable.

El plano dice lo que era: un depósito de mercancías y tributos, organizado


alrededor de cuatro patios, uno de ellos mucho mayor que los otros tres. Su única
puerta, de once metros de ancho, daba a un espacioso zaguán, flanqueado por los
lugares de administración; del zaguán se pasaba a un patio de cuarenta metros de
lado. Hay que imaginar allí a las caravanas descargando sus fardos, pasada la
inspección de los escribas estacionados en el portal. Después de descargadas en
el patio, las mercancías eran depositadas en los almacenes, ordenados como un
casillero de huecos, todos en la misma altura, aislados o por parejas en torno a
cuatro patios. Los almacenes recibían de estos la luz y la ventilación. El edificio no
parece haber tenido más planta que la excavada y quizás unas torres de defensa
a los lados de su única puerta, algo más altas que los restantes muros, para servir
de atalayas.

En el Templo de Abu, en Tell Asmar, los acadios introdujeron un cambio


significativo: dividieron la cella en dos mitades por medio de un grueso muro
transversal, con abertura en el centro, de manera que una vez pasado la puerta
exterior del santuario, el visitante se encontraba en una antecella. Para ver la
estatua y los altares del dios, el visitante debía dar unos pasos y colocarse en el
eje central del edificio.

El nuevo sistema rompe con la tradición del acercamiento por el eje acodado, y
más aún indica la disposición típica de los templos neosumerios, en los que la
cella propiamente dicha será una estancia más ancha que larga. Un solo ejemplo
no basta para determinar si el nuevo sistema fue general entonces, pero en todo
caso la reforma introducida en el Templo de Tell Asmar tiene el valor posible de
antecedente de una solución llamada a imponerse más tarde.
Durante el Imperio acadio se siguió la costumbre sumeria de levantar grandes
estelas y monumentos conmemorativos escritos en lugares especiales de las
ciudades. Con estas obras se demostraba el poder del imperio y se publicitaban
sus éxitos militares. En el arte acadio, la figura central de la obra se representa en
mayores proporciones que el resto de la composición, que generalmente contiene
escenas dramáticas. Un buen ejemplo es la estela de Naram-Sin, donde el
monarca, coronado por un casco de cuernos que indica su carácter divino, tiene el
doble de tamaño que las demás figuras

La religión

Los acadios practicaban una religión politeísta que tenía muchos puntos en común
con la de otras civilizaciones mesopotámicas, como la de los sumerios. Así, nos
encontramos en primer lugar con una organización política y social donde la
religión era muy importante, donde existía una poderosa carta sacerdotal y donde
el gobernante era considerado como el representante de los dioses en la Tierra.
Los dioses de la mitología acadia estaban, en general, relacionados con los
diferentes fenómenos naturales y la explicación de las formas de vida vinculadas a
la sociedad acadia. Los dioses que componen la mitología acadia son muy
numerosos, pero se pueden considerar como los más importantes los siguientes:

An o Anu: El dios An era el dios del cielo y también estaba considerado como el
gobernante supremo de todos los dioses, encontrándose también bajo su mando
diferentes fenómenos relacionados con los cielos, como las estrellas y las
constelaciones. Como ocurre en otras mitologías, como la griega, donde el dios
del cielo Urano se describía de la misma manera, en la mitología sumeria An era
representado como una cúpula celeste que cubría la Tierra. Los acadios
heredaron de los sumerios esta representación del dios del Cielo que, como dios
supremo, también tenía bajo su mando el destino del resto de los seres celestiales
y divinos. Por lo tanto, entre sus atribuciones más importantes, también se
encontraba la de juzgar los delitos humanos y divinos que se cometían e imponer
castigos por ellos.

Enlil o Bea: El dios Enlil hace su aparición como un dios de destacada importancia
no solo en la cosmología acadia, sino también en la de otras culturas
relacionadas, como la sumeria, la asiria, la babilonia o la hitita. Enlil era el dios
asociado a los vientos, a las tempestades y a la respiración. Enlil es también el
padre de varias divinidades naturales, como el dios de la luna o la diosa del trigo.
A causa de la relación tan cercana de Enlil con el mundo de la agricultura, al
considerarse el responsable de las tormentas y, como consecuencia de ello,
también de la lluvia, fue uno de los dioses más destacados del panteón acadio.
in o Nanna: Sin era el dios de la luna del panteón acadio, que recibe el nombre de
Nanna en el sumerio. Era el dios principal de la ciudad de Ur, por lo que, durante
el periodo de predominio de esta ciudad-estado, alcanzó una preeminencia que
pudo rivalizar con la del anteriormente citado dios An. Sin también tenía la
importante adjudicación de dios de la sabiduría y de las artes relacionadas, dada
la relación de la luna con el saber de la astronomía y las adivinaciones
astrológicas, aspectos extremadamente importantes en la cultura mesopotámica.

Utu: Utu era el dios acadio del Sol. El concepto del sol tenía gran importancia en
una sociedad de base agraria como era la mesopotámica, pese a que el dios Utu
se ve superado en importancia por otros dioses, como el mencionado dios An.
También estaba considerado como el dios de la justicia y la verdad, dado que el
sol todo lo ve y todo lo sabe.

Ishtar: La diosa Ishtar es una de las diosas mesopotámicas más conocidas en la


actualidad por los famosos restos que de monumentos dedicados a ella se
conservan en el Museo de Pérgamo de Berlín. La diosa Ishtar era la diosa de la
fertilidad, el amor, el sexo y también la guerra pasional e iracunda. Existen muchos
mitos relacionados con esta popular diosa y con sus numerosos amantes e,
incluso, se ha relacionado su culto con rituales de prostitución sacra, aunque es un
punto que todavía no se ha demostrado claramente. Como en todas las
civilizaciones antiguas, la fertilidad era un aspecto fundamental para la vida, la
economía y la organización social, por lo que Ishtar se considera una diosa muy
popular. Asimismo, se considera que Ishtar es una divinidad paralela a otras
diosas de otras mitologías del mundo antiguo como la diosa semítica Astarté o la
Afrodita griega.

Otros dioses importantes del panteón acadio fueron Enki o Ea, el creador del
hombre o el dios Shamash, vinculado también al culto al sol.
Ubicación

La sociedad estaba altamente jerarquizada. Se divide en: El hombre libre, el


hombre de poca categoría y el esclavo, que eran propiedad de los ya
mencionados. Está ubicado al sur de Irak, entre los ríos Tigris y Éufrates. Es de
origen semita que provenía antiguamente de siri, pero migraron hacia
Mesopotamia.

Líderes políticos

En la antigua Mesopotamia la actividad básica económica era la agricultura,


gracias a las excelentes condiciones naturales de la región y el aprovechamiento
de los ríos. En el caso del imperio arcadio, su extensión hacia diversas áreas de
Mesopotamia le permitió conseguir materias primas. La población contribuía al
imperio a través de un tributo, que podía ser un producto como madera, cereal,
pescado seco, metales, sal y artesanías.

Sociedad

Los sumerios y Acadios comparten un elemento característico que es la creación


de mitos y leyendas, que reflejan su cosmovisión y creencias.
BIBLIOGRAFÍA

[Link]

[Link]

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