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Reposo espiritual en Hebreos 4:9-11

Este documento resume los razonamientos presentados en los versículos 3-9 del capítulo 4 de Hebreos para probar que el reposo de Dios aún está disponible para los creyentes. Explica que Israel no pudo entrar en el reposo espiritual prometido originalmente, a pesar de haber entrado a la tierra de Canaán bajo Josué. Argumenta que los cristianos deben esforzarse por entrar en el reposo de Dios mediante la fe en Jesús.
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Temas abordados

  • sabbatismós,
  • eternidad,
  • dificultades espirituales,
  • teología,
  • prácticas religiosas,
  • promesas no cumplidas,
  • santificación,
  • espiritualidad,
  • nuevo testamento,
  • corazón malo
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Reposo espiritual en Hebreos 4:9-11

Este documento resume los razonamientos presentados en los versículos 3-9 del capítulo 4 de Hebreos para probar que el reposo de Dios aún está disponible para los creyentes. Explica que Israel no pudo entrar en el reposo espiritual prometido originalmente, a pesar de haber entrado a la tierra de Canaán bajo Josué. Argumenta que los cristianos deben esforzarse por entrar en el reposo de Dios mediante la fe en Jesús.
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  • espiritualidad,
  • nuevo testamento,
  • corazón malo

9.

Por tanto, queda.


Ver com. vers. 6. En el vers. 9 se presenta la conclusión a la cual se aludió
en el vers. 6, la cual se dedujo de una serie de razonamientos que comienzan en
el vers. 3 con el fin de probar la premisa de los vers. 1 y 3. Esos
razonamientos pueden resumirse así:
1. El "reposo" de Dios como originalmente le fue prometido al antiguo Israel,
incluía: (a) un establecimiento permanente en la tierra de Canaán, (b) una
transformación de carácter que haría de la nación un adecuado representante de
los principios del reino de Dios, y (c) haría de ellos el agente escogido de
Dios para la salvación del mundo (ver t. IV, pp. 28-32; com. cap. 3: 11).
2. La generación a la cual originalmente fue hecha la promesa del "reposo",
fracasó; no entró en Canaán debido a "incredulidad" (ver com. cap. 3: 19) y
"desobediencia" (cap. 4: 6).
3. Josué presidió a la siguiente generación en la entrada a la tierra que se
les había prometido (ver com. cap. 3:11), pero como eran espiritualmente duros
de cerviz no pudo hacerlos entrar en el "reposo" espiritual que Dios quería que
disfrutaran (ver com. cap. 4: 7-8).
4. La misma promesa fue repetida en los días de David (vers. 7). Esto
demuestra que Israel aún no había entrado en el "reposo" espiritual, y también
que su fracaso en los días de Moisés y de Josué no había invalidado la promesa
original.
5. Es seguro el cumplimiento final de los propósitos de Dios a pesar del
fracaso de sucesivas generaciones (ver com. vers. 3 y 4).
6. El autor suplica fervientemente al pueblo de Dios de los días apostólicos
que entre "en aquel reposo" (vers. 11, 16). Es una comprobación 437 más de que
continuaba la validez de la invitación y de que el pueblo de Dios no había
entrado en conjunto en ese "reposo" ni aun en los tiempos apostólicos.
7. En conclusión, continúa la validez de la promesa de entrar en el "reposo"
espiritual de Dios (vers. 6 y 9), y los cristianos deben procurar "entrar en
aquel reposo" (vers. 11).
Debe notarse que el "reposo" que queda en los tiempos del cristianismo es el
mismo "reposo" espiritual prometido originalmente a Israel (ver com. vers. 3).
Es evidente que si "queda" es porque antes existió.
Reposo.
Gr. sabbatismós, "descanso de sábado", "reposo sabático". Esta es la única vez
que aparece esta palabra en la Biblia. No aparece en los escritos
extrabíblicos sino en una obra de Plutarco (Moralia, 166A) y en escritos de los
siglos II y III. Por esto algunos han pensado que el autor de Hebreos pudo
haber acuñado la palabra. Sin embargo, el sentido no es discutido. La
derivación de Sabbatismós es clara. En el AT se emplea 70 veces el verbo
shabath, "cesar" o "reposar". De esas veces, 7 tienen que ver con reposar el
día sábado; las restantes 63 se refieren a otras formas de cesar o reposar
Como ejemplos de este segundo uso, pueden citarse: Gén. 8: 22; Jos. 5: 12; Neh.
6: 3; Lam. 5: 14; Isa. 14: 4; 24: 8; 33: 8. El sustantivo shabbath, derivado
del verbo shabath, significa "reposo" o "día de reposo", y aparece en el AT 101
veces. Generalmente designa el día de reposo semanal, el séptimo de la semana,
o sea sábado. De tener un sentido general, "reposo", pasó a tener un sentido
específico, "sábado". También se emplea la palabra shabbath para referirse a
la semana, un período de siete días que concluye con el sábado. En algunos
casos, se usa shabbath como designación del año sabático, el año cuando la
tierra debía descansar (Lev. 25: 6; 26: 34, 43; 2 Crón. 36: 21). Un derivado
de shabbath, la palabra shabbathon, se usa 10 veces, generalmente en la
construcción shabbath shabbathon, a veces traducida como "sábado de reposo" en
la RVA. Designa por lo general a las "fiestas sabáticas": el día de la
expiación (Lev. 16: 31; 23: 32); la fiesta de las trompetas (Lev. 23: 24); al
primero y último día de la fiesta de los tabernáculos (Lev. 23: 39). También
se aplica al año sabático (Lev 25: 45) y al día de reposo semanal (Exo. 16: 23;
31: 15; 35: 2). La LXX, en idioma griego, emplea la palabra sábbaton para
designar al sábado, día de reposo semanal. También se usa sábbaton en el NT,
aunque a veces tiene la forma plural sábbata con sentido singular (ver com.
Mat. 28: 1 y Col. 2: 16). Siempre se refiere al día sábado o a la semana,
período de siete días que culmina con el sábado.
El verbo griego sabbatíz, "sabatizar", si se quiere, o mejor, "guardar el
sábado"; deriva de sábbaton. No aparece en el NT. Se usa siete veces en la
LXX como traducción de shabath, "cesar", "descansar". Una vez se refiere a
reposar el sábado semanal (Exo. 16: 30); una vez a reposar el día de la
expiación (Lev. 23: 32); cinco veces se relaciona con el reposo de la tierra
durante el año sabático (Lev. 26: 34-35; 2 Crón. 36: 21).
La palabra sabbatismós, "descanso sabático", deriva de sabbatíz. Es evidente
su derivación del original hebreo shabath, "cesar". Pero su derivación más
cercana es de sábbaton, "sábado", por lo cual refleja mejor el contenido de esa
palabra que el del original hebreo shabath. Por esto, el sentido de
sabbatismós es claro: "descanso de sábado" o "reposo sabático".
Hasta aquí, el autor de Hebreos ha usado el verbo katapáuo y el sustantivo
katápausis para referirse al descanso al cual deben aspirar sus lectores (cap.
4: 1, 3-4, 5, 8). Este es el reposo de Dios, al cual los israelitas bajo Josué
no entraron, pero que todavía está abierto a los que creen. Katapáuo y
katápausis se usan en el AT como traducción de shabath, "cesar". Son palabras
ricas en sentido. Pero en el vers. 9, se usa una nueva palabra: sabbatismós,
"reposo sabático", que aunque sinónima de la primera, tiene un contenido más
amplio que el de katápausis.
Sabbatismós, que se refiere específicamente al descanso "sabático", sugiere un
reposo especial, no sólo la cesación de las actividades. Este reposo que Dios
promete a los fieles tiene, como el día sábado, ribetes de bendición (Gén. 2:
2-3; Isa. 58: 13-14), de redención (Deut. 5: 15) y de santificación (Eze. 20:
20). El descanso que ofrece Dios es el que cada semana miran por la fe los que
observan el día de reposo ordenado por Dios. Este texto sugiere la importancia
cósmica del día sábado, como símbolo del reposo eterno que Dios quiere que
tengan los suyos.
Corresponde notar que en el vers. 3, el autor insta a que "entremos" al
descanso, como si no hiciera falta esperar a la eternidad para gozar del reposo
que Dios ofrece. El reposo 438 simbolizado por el "reposo sabático" es el
reposo de la gracia (ver Material Suplementario de EGW, com. Heb. 4: 9; cf.
CS 295). Ese es el "verdadero reposo de la fe" (DMJ 9).
Entramos en el "reposo" de Dios cuando consideramos a Jesús (cap. 3: 1) y
escuchamos su voz (cap. 3: 7, 15; 4: 7), cuando depositamos nuestra fe en él
(cap. 4: 2-3), cuando desistimos de nuestros propios esfuerzos para ganar la
salvación (vers. 10), cuando retenemos nuestra profesión (vers. 14) y cuando
nos acercamos al trono de la gracia (vers. 16). Los que quieran participar de
esta experiencia deben librarse de un "corazón malo de incredulidad" (cap. 3:
12), deben dejar de endurecer su corazón (cap. 3: 8, 15; 4: 7), y deben
esforzarse por entrar en el "reposo" de Dios (cap. 4: 11). Los que entren en
el "reposo" de Dios retendrán su "profesión" (vers. 14). Se acercarán
"confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar
gracia para el oportuno socorro" (vers. 16).
Algunos han pensado que en este pasaje Pablo indica que los cristianos deben
dejar de guardar el sábado semanal, propio de los judíos, y pensar, en cambio,
en entrar en el reposo cósmico y espiritual de Dios. Esta interpretación
carece de base. El pasaje simplemente emplea una figura, la del reposo de
sábado, con todas sus bendiciones y símbolos, para ilustrar la idea del reposo
de Dios. La epístola a los Hebreos está dirigida a quienes observaban el
sábado y gozaban de sus bendiciones. Este texto contiene una invitación a los
cristianos hebreos de darle al reposo sabático semanal una amplitud mayor, a
saber, reconocerlo como un símbolo claro del reposo eterno que Dios promete.
Esta misma invitación es para los cristianos observadores del sábado en el
siglo XX.
Pueblo de Dios.
Es decir, los cristianos que ahora son el pueblo escogido de Dios como lo fue
antiguamente el pueblo de Israel (Exo. 19: 5-6; 1 Ped. 2: 9-10; ver t. IV, pp.
37-38).
10.
El que ha entrado.
Mejor "quien entró; es decir, cualquiera del "pueblo de Dios" (vers. 9). La
sintaxis griega aclara que algunos ya entraron en el "reposo" de Dios.
Reposo.
Gr. katápausis (ver com. cap. 3: 11), que es diferente de sabbatismós (vers.
9); sin embargo, el contexto demuestra que ambos vocablos se refieren a lo
mismo (ver com. vers. 9). Es evidente que el "reposo" que queda (vers. 9) es
el mismo "reposo" del vers. 10, en el cual entra el creyente cristiano.
La conjunción causal "porque" del vers. 10 une dos oraciones o elementos
análogos, hace que el vers. 10 dependa del vers. 9 y también la conclusión a la
cual se llega.
También.
Es decir, además de Dios o en la misma manera.
Ha reposado.
Gr. katapaú, el mismo verbo que se traduce como "reposó" en el vers. 4 y "dado
el reposo" en el vers. 8 (ver com. cap. 3: 11). Aunque la traducción "ha
cesado" (VM) oscurece la relación entre esta afirmación y otros casos en que
aparecen katapaú y katápau, y katápausis en los cap. 3 y 4, sin embargo
corresponde con más propiedad con el pensamiento del vers. 10 porque destaca la
idea de cesación de "obras" más que de continuar en un estado de "reposo"
después de esa cesación.
Sus obras.
Al entrar en el "reposo" de Dios -que significa confianza en la gracia
salvadora de Jesucristo-, el cristiano necesariamente ya ha "cesado" de tratar
de alcanzar la justicia por sus propias obras. El autor también puede tener en
cuenta el "reposo" cristiano de las "obras" del pecado, obras que impidieron
que entraran en la tierra prometida los israelitas que fueron liberados de
Egipto, y que más tarde le cerraron el paso a otras generaciones para que no
entraran en el "reposo" espiritual de Dios (ver com. cap. 3: 8-9; 4: 8).

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