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El villancico se desarrolló en Latinoamérica como forma artística en la música culta y como forma folklórica rural, siendo propagado por el clero colonial. Adoptó diversas formas regionales y fue cultivado con especial predilección en México, Centroamérica, Cuba, Colombia, Venezuela, Perú, Bolivia y Ecuador. En Chile se le conocía como aguinaldo y era el tipo composicional preferido de los maestros de capilla coloniales.

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El villancico se desarrolló en Latinoamérica como forma artística en la música culta y como forma folklórica rural, siendo propagado por el clero colonial. Adoptó diversas formas regionales y fue cultivado con especial predilección en México, Centroamérica, Cuba, Colombia, Venezuela, Perú, Bolivia y Ecuador. En Chile se le conocía como aguinaldo y era el tipo composicional preferido de los maestros de capilla coloniales.

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INTRODUCCION AL ESTUDIO

DEL
VILLANCICO EN LATINOAMERICA
por

MARIA ESTER GREBE

Separata

REVISTA MUSICAL CHILENA" N.o 107

Santiago de Chile - 1969


Introducción al estudio del villancico
en Latinoamérica

por María Ester Grebe

El villancico, género entroncado en la más genuina tradición hispánica, se


proyecta en la historia de la música latinoamericana en dos cauces paralelos:
la música folklórica y la docta. Durante la era colonial, los músicos profe-
sionales adscritos a las grandes catedrales e iglesias urbanas impulsan su de-
sarrollo como forma artística. Paralelamente, prolifera como forma folkló-
rica en las zonas rurales, siendo propagado por misioneros y curas párrocos
y cultivado por el campesinado indígena, mestizo y criollo.
El término villancico proviene de villanus o villano, canción popular de
de las aldeas medievales cultivada posteriormente por poetas y músicos cor-
tesanos del Renacimiento 2 . Formalmente, se entronca directamente cop la
cantiga hispánica del siglo x m a , la cual obedece a un esquema de variabi-
lidad relativa cuya configuración típica es la siguiente:

| ÁB | | CG | | XB | | AB |

estribillo | mudanza vuelta | estribillo


Copla

Este esquema es compartido tanto por la cantiga como por el villancico;


su diferencia principal reside en que la primera repite el estribillo final y
el segundo omite dicha repetición. Es posible reconocer con facilidad el pa-
rentesco que une este esquema formal con el de otras formas contemporá-
neas de la cantiga, tales como el virelaí trovadoresco francés y el laude re-
ligioso italiano. Siendo el villancico renacentista una forma fija de la poesía
lírica más antigua de Europa, puede considerársele como "supervivencia tar-
día de la lírica primitiva medieval" 4. En efecto, su filiación trovadoresca y
románica es apoyada hoy día por diversos autores 5 . La variante más pri-
mitiva del villancico consiste en "dos frases musicales que se repiten con
ligeras variaciones en la canción entera" Otra de sus variantes se caracte-
riza por eliminar el estribillo inicial r .
El lenguaje modal de la cantiga medieval —en el cual se advierte mar-
cada preferencia por los modos dorio, mixolidio y lidio— 8 sufre una inevi-
table transformación en el villancico, al adoptarse las características de la
nueva modalidad polifónica renacentista en la cual comienza a diferenciarse
la dicotomía mayor-menor.

* 7 *
Revista Musical Chilena / Maria Ester Grebe

Durante el Renacimiento, los villancicos poseen tres funciones musicales:


profana —función predominante—, religiosa y mixta. Con respecto a estas
últimas, Isabel Pope dice: "Entre estos villancicos tradicionales se encuen-
tran reminiscencias de las canciones de romería que vuelven a las canciones
populares religiosas y seglares, con motivo de las romerías medievales" 9. Este
género se incorporó, igualmente, a la pastorela, pequeña escena dramática
dialogada, cuya figura central es la serranilla 10. Otros villancicos se asocian
a fiestas de carnaval, días de santos o Navidad. El Cancionero de Upsala
incluye dos de estos últimos, los cuales conservan la estructura dialogada y
danzada de las canciones de peregrinos 11 .

II

El transplante de los repertorios musicales hispánicos a las colonias ame-


ricanas trajo consigo diversos géneros poético-musicales —tales como el ro-
mance, la copla y la décima— entre los cuales el villancico ocupó una po-
sición preponderante. Este último género evolucionó principalmente como
canción religiosa promovida por el clero colonial e incorporada preferente-
mente a las festividades navideñas. En el nivel de la música culta, adoptó
la forma polifónica a capella del Renacimiento español, transformándose
posteriormente en cantata barroca. En el nivel de la música folklórica, adop-
tó o se asoció a las más heterogéneas formas, las cuales abarcan desde la
canción infantil y el romance tradicionales a canciones y/o danzas criollas
o indígenas, agregadas ocasionalmente a las pequeñas escenas dramáticas o
procesiones navideñas.
Procederemos, a continuación, a determinar la fisonomía adoptada por
el villancico colonial como forma artística a través de diversas regiones de
Latinoamérica.
En México, el desarrollo del villancico se extendió durante los siglos xvi
y xvn, período en el cual los indígenas fueron capacitados por misioneros y
sacerdotes para componer y ejecutar villancicos polifónicos 12 . Estos últimos
constaban de un número indeterminado de coplas que alternaban con un
estribillo. Sor Juana, sobresaliente compositora mexicana del siglo xvn, acos-
tumbraba reunir grupos de ocho o nueve villancicos dedicados a algún san-
to 1S. Hacia fines del siglo xvn, el villancico mexicano degeneró adquiriendo
cierta forma picaresca que lo separaba de la Iglesia Villancicos mordaces
fueron recogidos por la Inquisición durante el año 1715 15.
En Centroamérica, el villancico fue cultivado con especial predilección.
Durante el siglo xvn, las descripciones del dramaturgo español Tirso de Mo-
lina indican que este género fue utilizado en Santo Domingo como canto
procesional durante los festivales religiosos 16. En Cuba, el villancico alcanzó
su apogeo durante el siglo xvin con el maestro de capilla Esteban Salas, quien
lo adoptó como su género predilecto, componiendo numerosos ejemplares se-
gún el estilo barroco de la ópera napolitana 17.

* 8 *
Introducción al estudio ... j Revista Musical Chilena

La popularidad de este género artístico colonial se extendió, asimismo, en


Colombia, donde "los villancicos y salves no sólo abarcaban las tonadas na-
videñas, sino también con ese nombre los compositores de la época denomi-
naban los cánticos en honor a los santos" 1S. Una gran cantidad de villan-
cicos polifónicos se encuentran hoy día en los archivos de Ta catedral de
Bogotá. La vigencia de este género como forma culta se prolongó en Vene-
zuela hasta el siglo xix, destacándose, en especial, las obras de José Francisco
Velásquez, cuyo Tono de Navidad aparece en los archivos de música colo-
nial venezolana 19 .
El villancico adquirió en Perú, Bolivia y Ecuador una fuerte fisonomía
regional. A fines del del siglo xvn y comienzos del XVIII, los maestros Tomás
de Torrejón, Roque Ceruti y Juan de Araujo lo cultivaron siguiendo la tra-
dicional forma basada en la alternancia de estribillos y coplas 20 . Araujo,
utilizó, ocasionalmente, textos en dialectos locales 21 , recurso empleado en
su villancico navideño Los Negritos —para coro y continuo—, dedicado a
una cofradía de negros 22 . Un interesante derivado del villancico es la cachua
colonial. La colección del obispo Martínez de Compañón —siglo xvm—
ofrece cinco ejemplos, tres de los cuales poseen textos populares en honor a
la Virgen del Carmen o a la Natividad del Señor. Su carácter pastoril y* su
lenguaje armónico europeo se complementan con una estructura rítmica pro-
pia de la música criolla o indígena y con la utilización de textos en dialecto.
Por su parte, Bolivia posee una interesante colección de villancicos coloniales
compuestos en Sucre, centro de mayor auge en el cultivo de la música rali-
giosa
En Chile, el villancico fue el tipo composicional predilecto de los maestros
de capilla coloniales, predominando aquellos de carácter semipopular y pas-
toril destinados a celebrar la Natividad del Señor 2 i . Un villancico anónimo
titulado Coplas al Niño Dios con Violines, Oboes, Organo y Bajo Continuo
para Noche Buena fue interpretado en Santiago en 1794 25. Los villancicos
—conocidos más frecuentemente con el nombre de aguinaldos— fueron in-
terpretados en las Iglesias hasta fines del siglo xfx. Como canto religioso de
índole popular dedicado al Niño Jesús, este género fue, asimismo, cultivado
en Argentina junto a las alabanzas, saetas, rogativas y trisagios. Se escribían
para dos y tres voces, utilizándose la forma de la sextilla 26 .
Concluímos, por lo tanto, que el villancico ocupó un lugar especial entre
los géneros religiosos artísticos cultivados durante la colonia, debido a su
estilo semipopular que utiliza técnicas composicionales europeas e incorpora
un variado número de elementos musicales y textuales de índole folklórica
local. Es posible que el villancico artístico haya ejercido su influencia sobre
las especies folklóricas rurales. Dicha influencia puede haberse transmitido a
través de la música de las cofradías de indios y negros, para los cuales los
maestros de capilla escribían este y otros géneros polifónicos. Sin embargo,
la simplicidad del villancico folklórico cultivado actualmente en las zonas
rurales parecería negar una penetración profunda de los lenguajes artísticos

* 9 *
Revista Musical Chilena / Maria Ester Grebe

coloniales dentro de este género campesino. Debido a que la mayor parte


de las costumbres y géneros musicales navideños europeos no son de origen
eclesiástico sino pagano a7 , es posible comprender porqué la Iglesia absorvió
diversos elementos pertenecientes a las festividades y ritos populares de la
Europa medieval y renacentista, los cuales fueron asimilados y retransmitidos
a la población nativa del Nuevo Mundo.

I I I

El estudio comparado del villancico folklórico latinoamericano constituye


una empresa difícil debido a la escasez o ausencia de información con res-
pecto a algunas regiones geográficas, a la disparidad de los enfoques y cri-
terios adoptados por los autores que han abordado el tema y a la heteroge-
neidad de los métodos de transcripción musical empleados. No obstante,
basándonos tanto en la documentación bibliográfica existente como en la
revisión de numerosas transcripciones y algunas grabaciones de terreno, in-
tentaremos describir resumidamente las variedades regionales de este género
y sus características, tomando en cuenta los datos proporcionados por los
especialistas de cada área geográfica latinoamericana.

VENEZUELA.

La exhuberante variedad de canciones navideñas venezolanas y la hetero-


geneidad de su nomenclatura dificulta la ordenación de sus tipos. Isabel Aretz
propone una acertada división en cuatro grupos básicos, atendiendo princi-
palmente a sus características musicales: 1) villancicos y romances, 2) cantos
varios de pascua, 3) aguinaldos y 4) cantos populares 28 .
Los villancicos venezolanos pertenecen al grupo de melodías tradicionales
de origen hispánico. Su estilo musical está basado en el uso de un metro re-
gular en 2/4, 6 / 8 o 3/4; modo mayor, menor o bimodalidad; tesitura de
sexta; carencia de modulación y cromatismos; duplicación melódica en ter-
ceras paralelas y estructura silábica Z0 . Este género se asocia al romance tra-
dicional, respondiendo a las características de aquel repertorio que Carlos
Vega denomina "cancionero europeo a n t i g u o " I s a b e l Aretz incluye en
su grupo de villancicos formas que, a pesar de compartir el mismo estilo mu-
sical, llevan distintos nombres —tales como alabanza, aguinaldo de parran-
da, aguinaldo al Niño, versos de aguinaldas, aguinaldo del entregue, roman-
ce y décima— 31. En general, el grupo del villancico contrasta con el de los
aguinaldos por estar ligado este último a ciertos géneros venezolanos criollos,
tales como el merengue y la guasa. Tanto el uso alternado de grupos rítmicos
binarios y ternarios, dosillos, tresillos y síncopas, como su interpretación a
cargo de grupos que recorren pesebres y caséis cantando y pidiendo "agui-
naldos" son características que individualizan al aguinaldo venezolano se-
parándolo de su congénere, el villancico. Sus diferencias musicales pueden
observarse en el siguiente ejemplo:

* 10 *
I n t r o d u c c i ó n al e s t u d i o . . . j Revista Musical Chilena

E j . N° 1
1<>) v i l l a n c i c o ( a g u i n a l d o de entregue)

Le-varvtenpas-to-res—:—, le-van-tenpas-to - res de los o-ios ver - des a-do-rar al

Mi . ño <n»esfcíen«(pe-se-bf»—- a-do-rar al Ni - ño—queestáenet [Link]-bre.


~ VENEZUtLA^SanJoaquí[Link].
Aret
Ib) aguinaldo * • ££LEY- P- SO>
— J—•
m »—»—>-»> r 9 ,
¿r*—,-.
-m m
- - —^hr-

Esta no-chees no-che—, no -che dea-le - grf- a — no - cheenque p a - r ¡ o — , la


• Í-

Vir-gen Ma - ri" - a Esta [Link]$$s no-che-, no — chedea- le - gri'_a—, no •

chejnquepa-rio- VirgenMa - r i - a fe-mos/can-


i3— r-3-n ^ 1—3— r-a-i r—t—. 1
—J—i i
—ti—a3- s — m

TI 9 '

VENEZUELA,Porlamar, Nueva Esparta.


Arete.. CNFV,p.108-109.

Sin embargo, en cuanto a la forma poética, su diferenciación suele ser más


débil. Según Rafael Olivares Figueroa, el aguinaldo venezolano "debe con-
siderarse como una acepción o modalidad" del villancico, con el cual se con-
funde y alterna S2. Ambos géneros usan la cuarteta hexa u octosilábica com-
plementada por el uso ocasional de un estribillo, diferenciándose por el pre-
dominio del contenido profano del aguinaldo y religioso del villancico.
Las canciones venezolanas de Navidad se asocian tanto a simples festivi-
dades domésticas o campesinas como a elaboradas expresiones folklóricas, en-
tre las cuales se destacan las procesiones de posadas —que simbolizan la
peregrinación de la Virgen durante Nochebuena—, el robo y búsqueda del
Niño, la paradura del Niño, el hermoso auto sacramental Semejanza de los
Pastores3\ En todas ellas, la música desempeña un rol destacado.

BOLIVIA, P E R Ú Y ECUADOR.

El cultivo del villancico folklórico en Bolivia fue propiciado por los mi-
sioneros coloniales, quienes, con el fin de difundir la doctrina cristiana,
adaptaron melodías autóctonas a textos religiosos españoles o bien melodías
hispánicas a textos indígenas. María Elena Fortún indica que el villancico

* 11 *
R e v i s t a M u s i c a l Chilena / M a r i a Ester Grebe

tiene plena vigencia hoy día en Chuquisaca y T a n j a 3 4 . A pesar de haber


desaparecido el término villancico en la primera región, él se conserva en el
género de las adoraciones, el cual incluye las siguientes especies: bailarines
o chuntunquis, huachi-toritos, machasckas o borrachitos. Este grupo consiste
en danzas de adoración frente al pesebre, ya sea puramente instrumentales o
vocales, con o sin pantomimas, conservando en su mayoría fuertes rasgos
indígenas. Al contrario, el repertorio navideño de Tarija consta de villanci-
cos de rasgos hispánicos incorporados, en ciertos casos, a danzas religiosas
populares, entre las cuales se destaca la danza de las trenzas35. A continua-
ción, presentamos dos ejemplos representativos, uno de influencia hispánica
(Tarija) y otro de influencia indígena (Chuquisaca):

Ej. N° 2
2 ° ) d a n z a de trenzas (coplas de Navidad)

Él
Por a - qui" pa-só Ma - ri' - a con un ra - yo de cris - tal

P a-lum-bran-do to-doel mun-do con el


S

Pa-dre C e - l e s - tíal.
BOLIVIA. Tarija.
2 b) hudchi torito Fortun, N_B,p.109.

Jh 3 &
y »i l j i íL¡
Hua-chi - que hua-chi to - ri - to A-ma Ni - Ri - to hua-ekay chu.

BOLIVIA, Chuquisaca
Fortún, NB,p.60

El primer trozo comparte todos los rasgos del cancionero europeo antiguo;
el segundo exhibe rasgos rítmicos e interválicos propios del repertorio indí-
gena. Este último se expresa con mayor fuerza en el repertorio navideño de
la región del Beni, en el cual se han conservado expresiones sincréticas, tanto
en las danzas pantomímicas y procesionales como en representaciones deri-
vadas de antiguos autos sacramentales o dramas litúrgicos coloniales 36 .
Con respecto a Perú y Ecuador, falta documentación general y estudios
especializados sobre este género. No obstante, puede inducirse que existe una
similitud entre las características del villancico boliviano y el de sus vecinos
del area andina. Una de las danzas navideñas peruanas de mayor vitalidad

* 12 *
I n t r o d u c c i ó n al estudio ... j Revista Musical Chilena

e interés es la wayliya, baile ceremonial de adoración al niño Jesús. El si-


guiente ejemplo, proveniente de Ayacucho, parece conservar el espíritu so-
lemne de ciertas danzas precolombinas. Su melodía pentáfona, metro irre-
gular e interesante estructura atestiguan la creativa musicalidad de la cultura
indígena de Los Andes

EJEMPLO N° 3
wdyliyq (música de adoración al nifio .»«sus)
J s i 12

[Link] [Link] q a . paq _pa chu _ fin i - ma . [Link] wa - qa _ ku _ lian- ki.


[Link]-ku - llan-ki. [Link] [Link] [Link] en . [Link] [Link] [Link] - yok

ay, n i . ñ[Link], ay, n i . [Link]. PERU. Ayacucho. Ministerio dt Educa,


ción Publica, PMTP. p. <6.

La colección de cachuas —o rondas danzadas de Navidad— contenidas


en la colección del obispo Martínez de Compañón (siglo xvra) muestra una
coexistencia de trozos de raigambre hispánica e indígena, los cuales pueden
compararse en los trozos siguientes 38 : (Ver ej. N 9 4 ) .
El padre Jorge Lira ha recogido en la región cuzqueña algunos himnos en
lengua quechua dedicados a la Virgen y al Niño Dios, remanentes musica-
les que atestiguan la labor de los misioneros coloniales 39. Paralelamente, en
la región interandina del Ecuador, el villancico sobrevive en las represen-
taciones del auto de los Reyes Magos denominado Historia de Reyes 40. Sus
textos han sido guardados cuidadosamente por miembros de la comunidad
y la mantención de la tradición ha sido propiciada por las parroquias ru-
rales.

BRASIL.

Las canciones navideñas tradicionales del Brasil aparecen incorporadas a


las pastorís o pastorelas, "danzas y cantos que, desde Navidad a Reyes, se
ejecutan delante del pesebre en homenaje al nacimiento de Jesús" a . Desde
el siglo xvi, los misioneros introdujeron estas representaciones en el Brasil 42 .
Inicialmente fueron cantos de alabanza al nacimiento de Jesús, los cuales
se transformaron después en representaciones completamente profanas, liga-
das débilmente al acontecimiento religioso. Oneyda Alvarenga clasifica las
pastorís en dos grupos: 1) pastorinhas —o piezas representadas por grupos

* 13 *
Revista Musical Chilena j María Ester Grebe

EJEMPLO N° A
4a) cachua serranita. nombrada "el huicho nuebo"
(solo)

P ) P' M P p i
Noai e n . t e n . di . [Link] . ma . no qu« di . ga tus glo - rías hoy

M ' M M ^ ^
so . lo bas . t a de . sir quee. res la Ma . dre _ de Dios

•—•» J i M i ; t f e I V - * i J

y so . lo Jbas . t a de is la Ma . dre de Dios


(coro)

A . na na na na na na na na na na na na na na

| J J l Jl
E n '< ip t M
na na na na na na na na na na na na na na


jf> J^ Jt J> I J l | H | | ; ¡ ¡ J ^
na na na na na na na na na na na na na na.

PERU
Universidad Católica del Perú
FMSD. ej. N* 192
(Martínez Compañón, I I , fol. E 192)
, . . . Transcripción de María Ester Grebe
4 b) cachua a voz y bajo, al nacimiento de Christo
Nuestro Señor
* (soprano)

ffipp M E H r r ip p M P ? ir w
Den nos ta [Link] se . ño . res, den nos la [Link] se . ño _ res,.

su. pues . toques no . che bue . na pa.rá [Link] y bay. lar ,

M > i1 n T i r r ip \f I' J t M r r
al u ^ so de nues . tra tie . tra al u _ so de nues . tra tie - rra,
^ (dúo)
1UUM/

f i n
[Link],
> | ¡
q u i . H a . Ila,
M M f
[Link]. Ila, qui .[Link],
ip F E ti M
[Link],
Hm
[Link].

PERU
Universidad Catótica del Perú
FMSD. ej. N" 177
(Martínez Compañón, I I , fot. E 177)
Transcripción de María Ester frrebe

* *
Introducción al estudio . . . j Revista Musical Chilena

populares— y 2) bailes pastorís —o manifestaciones burguesas del siglo


xix— 4 S . Las primeras suelen conservar el carácter religioso sólo en los textos
poéticos, siendo su ejecución completamente profana por haberse convertido
en una simple diversión popular. Presentamos en el siguiente ejemplo uná
de las melodías de la pastorí, las cuales han sido calificadas por Alvarenga
como triviales y sin importancia en la música folklórica brasileña 44 :

Ej. N ° 5
pastoril

Vamoscompa-nhei-ras, vamasoompa-nhei - ras, vamosocmpa-nhei-ras, a-quí brirvcar—

\taoscompa-nhe¡rasaquíbr¡ncar aquínSste basquewimostailar,

^ncscom^hei-ri^miosbfincar cquínfete-bosqueromasMorb^,

BRASIL
Alvarenga, MPB. p.70.
vamosbaí-lai; [Link],vamosbai-lar.

Según Renato Almeida, los cantos incorporados a este género exhiben re-
miniscencias del villancico portugués 4S. Sin embargo, los ejemplos musicales
que él presenta muestran, más bien, una decidida influencia profana, popu-
lar u operática 46.
Otro género que se aproxima a los cantos navideños es la {olía de los San-
tos Reyes, interpretada por hermandades católicas del centro y sur del Bra-
sil. Comparsas que incluyen instrumentistas —tocadores de viola, pandero,
triángulo y caja— y un bandereiro que lleva el estandarte recorren las zonas
rurales donde bailan y reciben hospedaje "7.

ARGENTINA.

Formando parte integral del repertorio denominado cancionero europeo


antiguo, el villancico argentino coexiste con otros géneros —tales como los
arrullos, salves, trisagios, alabanzas, romances, canciones y danzas infanti-
les— [Link] rancia estirpe hispánica se refleja en su poesía basada en la copla
hexasílaba y en su simple estructura melódica estrófica, diatónica y silábica.
Con respecto a los villancicos de la provincia de Tucumán, Isabel Aretz in-
dica que ellos responden a la costumbre de preparar los pesebres para feste-

* 15 *
Revista Musical Chilena / Maria Ester Grebe

jar la Navidad 49. "Los pesebres son visitados por todos los vecinos y, en esa
ocasión, chicos y grandes entonan los villancicos de Navidad" 50 . Tal como
en otras regiones de Latinoamérica, la enseñanza y difusión del villancico se
inició en Argentina durante la Colonia con la llegada de los primeros mi-
sioneros.
El villancico argentino ofrece un estilo compacto y definido. Un estudio
analítico de cuarenta villancicos —treinta y ocho de los cuales provienen de
la colección de Isabel Aretz 51, y dos de la colección de Carlos Vega 5 2 —
nos entrega los siguientes resultados: La melodía está construida primaria-
mente a base del modo mayor, grados conjuntos y saltos triádicos, ámbitos
de octava y séptima —reducidos a la quinta o extendidos a la décima u
oncena—, carencia de cromatismos y terminaciones en el primer o tercer gra-
dos. El ritmo de este género se encuadra en una métrica binaria predomi-
nante —seguida de la ternaria y mixta—, y en esquemas rítmicos de gran
simplicidad, que dependen de la estructura del verso y recuerdan los rasgos
de las canciones infantiles y de cuna. La forma del villancico es estrófica,
periódica, rigiéndose por agrupaciones de cuatro mensuras; el estribillo no
es un elemento constante. El siguiente ejemplo contiene tres breves villanci-
cicos argentinos representativos, los cuales ilustran las características musi-
cales recién señaladas:

Ej. N ° 6
6 " ) villancico
JPutt r ^ - r - 3 - n r-'H
1 -é>—jW •
• t J — 1 En Belén a
^ - I H —
- ca ba , Je - súsde na - cer
_ . — i. . - _ I ARGENTINA, Colalao <fcl \fa-
# P f
N - 3J • L J — í — I I [Link],
He, Taf i!
p.371.
va - mospas-tor - ci líos— va - mosa Be - lén.
6 b ) villancico

Al - brl-cias, al - bri-cías, al - b r i - d a s se den

iC
por un Ni ñoher-mo- so na -

6 ) villancico (corro infantil)


ci-doen Be - len.
fea ARGENTINA, Colalao del Valle,Tctff
Aretz, MTA, p.380.

Tres p a - l o - m i - tasen un pa-lo-mar que v u e - l a n y pa - san al pie del a l - t a r , por

fe £ 1
un pos-ti - go_a-bier-to se pa - sea - ba u-na don - ce - lia.
w
ARGENTINA, Siete de Abril. Buraiyaco
Aretz, MTA, p. 384.

CHILE.

El villancico chileno, forma extraordinariamente popular desde la era co-


lonial, es una canción en honor al Niño Dios y a la Virgen cultivada
actualmente en las iglesias, aldeas y haciendas rurales. Sus intérpretes son

* 16 *
Introducción al estudio ... j Revista Musical Chilena

generalmente mujeres campesinas, las cuales, acompañadas por sus guitarras,


entonan sus simples ofrendas musicales frente al pesebre navideño. Como com-
plemento a cierto tipo de villancicos era corriente en el pasado imitar, entre
una y otra estrofa, los sonidos y ruidos de los animales del pesebre, costumbre
que pervive aún en ciertas regiones de Chile central 53 .
Debido a su estructura poético-musical, el villancico chileno pertenece a
la familia de la tonada, término que designa a una canción folklórica profana
de carácter predominantemente alegre y de función festiva. Más aún, sus
características específicas indican su estrecha relación con otras formas per-
tenecientes a la familia de la tonada —tales como el romance o corrido, el
esquinazo y los parabienes 54—. Las siguientes características musicales defi-
nen el complejo estilístico del villancico chileno 95 :
1) La forma, binaria o ternaria, responde a los esquemas AB, AA/BC, y
ABA/ABA 56. Estos esquemas musicales se adaptan a la estructura del poe-
ma, el cual se compone, por lo general, de estrofas de cuatro versos octosíla-
bos de rima alterna, con un refrán o estribillo agregado al final o sección
intermedia de cada estrofa. El mismo esquema musical se repite para cada
estrofa y su respectivo refrán. '
2) La melodía se rige por el modo mayor 5V, ámbitos de sexta, séptima y
octava, trayectoria centrípeta dirigida hacia la tónica y la dominante, movi-
miento conjunto con empleo excepcional de intervalos mayores que la cuarta.
Se utilizan continuamente duplicaciones a la tercera paralela inferior, ejeóu-
tadas por una segunda línea vocal.
3) La métrica consiste en frecuentes yuxtaposiciones de esquemas contras-
tantes —tales como 6/8 contra 2/4 o 3/4—, combinaciones características
de diversos géneros folklóricos chilenos, latinoamericanos e hispánicos. Cons-
truida a base de repeticiones de esquemas rítmicos breves adaptados a cada
verso de la estrofa, la estructura rítmica es sencilla y funcional. Debido a su
organización silábica, la melodía indica que sus unidades rítmicas derivan
del ritmo y acento verbales. El tempo, moderadamente rápido y mantenido,
realza el carácter alegre del villancico.
4) El estilo vocal se caracteriza por utilizar una dinámica en forte, com-
plementada por un timbre nasal y tenso.
5) El acompañamiento es ejecutado principalmente por guitarras a las
cuales se agrega ocasionalmente el arpa. Consta de dos funciones armónicas
alternantes: tónica y dominante, cuya repetición revela un claro pensamiento
tonal.
En el siguiente ejemplo, es posible apreciar las características recién des-
critas: (Ver ej. N» 7).
Las festividades navideñas rurales suelen terminar con un tipo especial de
villancico denominado esquinazo68. Esta especie consiste en una serenata
nocturna de despedida dedicada al Niño Jesús 59 . Entre cada estrofa, uno
de los participantes golpea las herméticas puertas de la iglesia; el número

* 17 *
Revista Musical Chilena / Maria Ester Grebe

Ej. N° 7
Va) villancico ( e s q u e m a A B ) »
m
f - 'J

Se - fio . ra do . na Ma r( . a ven . go to . daa . ver . gon . za . da

>»f <mf /
i í
Que v i . vael Ni . ño mía . ma . do Dios, que vi . v a e l Ni . fio mia . ma . do Dios.
~ " CHILE "
Instituto de Investigaciones Musicales
AFCh. H, RCA Víctor CML 2085-B1.
Transcripción de Marta Ester Grebe

7 b) villancico (esquema AABC)

V <mf

Jn [Link] Ma _ r i _ qui . ta
Bue .''ñas yo [Link] con t a n . ta pe . na
, ~ tnp—-— >&f\.

por "ijueal n i . W . to Je . sús ''se [Link].bó la no . v e . na


•mf

ya [Link] d( . a [Link] - [Link]ó, los [Link] [Link]-ffCrls. to ría. ció!

CHILE, Acúleo
os g a . líos "[Link] [Link]! Grabación di terreno
Transcripción de María Ester Grebe

de golpes va indicando el tiempo medido en horas. Al final del esquinazo,


las puertas de la iglesia se abren. Esta costumbre podría poseer un significado
simbólico relacionado con el peregrinaje de la Santa Familia durante No-
chebuena. (Ver ej. N 9 8).

MÉXIGO Y E E . UU.

Las canciones navideñas mexicanas reviven cada año en las festividades


de las jornadas o posadas, las cuales se celebran durante las nueve noches
que preceden a la Nochebuena Paralelamente, ellas aparecen incorporadas
en las pastorelas o pequeños dramas campesinos, herederos de los autos o
misterios de Navidad traídos a México por los misioneros durante el siglo xvi.
Con respecto a las posadas, Vicente Mendoza entrega la siguiente descrip-
ción: "Las diversas ceremonias y actos durante la Noche Buena dan lugar
a que el entusiasmo infantil llegue al paroxismo y entonces, además de los
cánticos de las noches precedentes, son entonados villancicos pastoriles, arru-
llos al Niño Dios y coplas alusivas que sólo en dicha ocasión tienen perfecto

* 18 *
I n t r o d u c c i ó n al e s t u d i o ... j Revista Musical Chilena

acomodo. Esa noche se cantan por las calles, por grupos de muchachos que
llevan una rama de pino, adornada con flores, tiras de papel y farolillos,
aguinaldos, o sea coplas para pedir dinero o regalos" 6X. Entre los ejemplos
proporcionados por Mendoza hay siete trozos que responden a las caracte-
Ej. N ° 8
V |i|^nrico-esqu¡nazo (esquema ABA ABA?
> 1
•> i i t» 1
'ÏE3EB "1—M- ^—
1 st 1—1

Es alNi-ñi-toje - sús— , el que te vengoçj bus - oar


> ; ~ — = — >
—3—
1
J" Es al Ni to J e - sus , alque te ven-goa bus - car-

f A-bre-me las puertas qu¡e-raí=¿- an - tesqueme de la u - na

/ AA-bre
- - me las puer-tas quie-ro an-tesqueme de la u-na.
CHILE, Acúleo.
Grabación terreno
Transcripción de María Ester Grebe

Ej. N ° 9
9a) villancico (canto para dar posada)

v
Cn
En mai« UM del ele
nom-bre «U - 1«
lo- bue-nos mo-ra-do - res

dad a u - nos v i a - j e - ros p o - sa - da es-4a no - che.

Esta si .qu'es No-che Bue-ra, No-che Bue-na , noche de co-mer bu - ñué-Nosi


MEXICO
MendozajLIM, p.E

A 1 interludio o postludio instrumental.

* 19 *
Revista Musical Chilena / Maria Ester Grebe

rísticas poético-musicales del villancico de filiación hispánica, es decir: copla


hexa u octosílaba, modo mayor, estructura estrófica, melodía por grados con-
juntos o por sucesiones triádicas, terminaciones en el primer, tercer o quinto
grados, métrica en 2/4, 6/8 ó 3/4. Gomo ilustración, ofrecemos dos de ellos:
(Ver ej. N9 9 ) .
Canciones de este tipo se conservan, asimismo, en algunas regiones del
suroeste de EE. UU. y, en especial, en Texas y Nueva México. Actualmente,
los misterios navideños Los Pastores y El Niño Perdido poseen vigencia, re-
presentándose, transmitiéndose en forma oral y difundiéndose en las diver-
sas comunidades de origen mexicano. Las canciones pertenecientes a estos
espectáculos navideños poseen corte estrófico y utilizan simples melodías du-
plicadas en terceras paralelas 62 :

EJ. N ° 10
10a) villancico (del misterio navideño Los Pastores)

Transcripción de Maria Ester Grebe

Transcripción de María Ester Grebe

Estos misterios navideños son interpretados por "aldeanos o gente de ciu-


dad que ensayan durante varias semanas anteriores al espectáculo" 63. Sus
textos y música son transmitidos oralmente. Habiendo sido utilizadas para
la conversión religiosa de los indígenas durante el período colonial, estas
representaciones perdieron posteriormente el patrocinio de la iglesia, siendo
heredadas por los seglares 64 . Las canciones incorporadas en ciertas porciones

* 20 *
I n t r o d u c c i ó n a l e s t u d i o ... j Revista Musical Chilena

del drama "han surgido de melodías relativamente monótonas enseñadas por


los sacerdotes españoles y misioneros a los indígenas mexicanos durante el
período colonial" ®5.

CENTROAMÉRICA.

El villancico centroamericano de Santo Domingo, Cuba, Nicaragua y


Puerto Rico está íntimamente asociado al cancionero infantil y, por lo tanto,
comparte las características de géneros tales como los romances, romancillos,
canciones de cuna y canciones y juegos infantiles. Edna Garrido de Boggs
afirma que el villancico dominicano "es cantado casi exclusivamente por los
niños" 6G. Concepción Teresa Alzóla confirma la validez de este hecho en el
villancico cubano: "El villancico como forma cantada sólo subsiste en las
iglesias. . . Sólo trasciende al pueblo cuando lo aprenden los niños que con-
curren diariamente a la Doctrina" 6 7 . Con respecto al villancico de Puerto
Rico, María Cadilla nos entrega dos interesantes ejemplos asociados a las

Ej: N° 11
11a) villancico

m
Na . cid, na . ció, p a s . to _ res. J e . sús el ni . ñ[Link] . so

con pa . sos pre _ • su . ro . sos hoy ve . ni . mos aa . do . rar.


SANTO DOMINGO
Garrido de Boggs, FISD. p. 87.
11b) villancico

[Link] mf. o lié _ va. me a Be . lén [Link] la V i r . gen yel n i . ñ o Ttambién


CUBA
Alzóla, FNC, [Link].
11c) villancico (canción de cuna)

Comoes Dios el Ni . ño le re . ga. [Link] [Link] con a l . ma que subehacigel cíe . lo.
W
~ PUERTO RICO
Cadilla, JCIPR. p. 59.
11 d) villancico

N i . ñ l . todeA. to . cha, hi . jo de Ma . rf . a r e . [Link] . cha,[Link] guí


w
" NICARAGUA
García, CFN • p. 78.

* 21 *
Revista Musical Chilena / Maria Ester Grebe

canciones de cuna, cantadas por las madres para inculcar la instrucción re-
ligiosa en los niños pequeños 68 . Tal como sucede en México y otros lugares
de Latinoamérica, el villancico dominicano se relaciona con las representa-
ciones pastoriles de Navidad, en las cuales "niños, vestidos de pastores, za-
gales y ángeles, cantan también villancicos al Niño Jesús" 69. Observemos en
el ejemplo anterior una selección de villancicos oentroamericanos, cuya ní-
tida y sencilla estructura no requiere mayores comentarios: (Ver ej. N 9 11).
Las características poéticas del villancico centroamericano se ajustan, en
su mayoría, a la forma tradicional del villancico hispánico, basada en la co-
pla hexasílaba con o sin estribillo. Su fisonomía musical responde a la de
los villancicos venezolanos, mexicanos y argentinos previamente descritos. No
obstante, en Puerto Rico suele utilizarse también el aguinaldo en forma de
décima. Tal como sucede en las posadas de México, grupos de músicos dis-
frazados y enmascarados recorren las calles cantando en cada casa este tipo
de aguinaldos a cambio de dádivas obsequiadas por los dueños de casa. El
ejemplo que presentamos a continuación posee un evidente ancestro hispá-

Ej. N ° 12
aguinaldo fon forma de décima)

— i *
Ay, lo, lá.

j g f f r f T i f l - j i - j j i i j T I J T T É

Jue. ves [Link] fué, ¡madre! c u a n . d o ta [Link] . cía


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y e . so [Link] p«.na¡ay Dios! cuan, doa . ma . ne _ ció,
f\mf \ • mp
•juez . — O
Jl J) llj. g
y e . so da _ ba p e . na c u a n . d o a . ma . n e . ció.

PUERTO RICO. Corozal, Barrio Lomas.


Waterman, ICPR. AFS-L18-A1.
Tronscrlncldn de Maria Ester Grebe.

* 22 *
Introducción al estudio ... j Revista Musical Chilena

nico. Su estructura reiterativa y sencilla se basa en pares de fórmulas bási-


cas complementarias. (Ver ej. N* 12).
Desde el punto de vista poético-musical, este trozo es de especial interés
debido a su conexión con diversos géneros basados en la décima de Espinel,
Je gran dispersión geográfica en nuestro continente. Bástenos citar el caso
del verso o canto a lo pueta chileno, perteneciente a la tradición oral cam-
pesina y cuyas variedades a lo divino y a lo humano fueron cultivadas a
partir de fines del siglo xvi. Este género mantiene en la actualidad su vigen-
cia, conservando su estructura y lenguaje musical arcaicos en diversas regio-
nes rurales del país 70 .

IV

A modo de síntesis, y como resultado del estudio transcultural del villan-


cico latinoamericano recién efectuado, intentaremos realizar, a continuación,
una clasificación del género, la cual tendrá necesariamente un carácter pro-
visorio. Atendiendo a la relativa autonomía del villancico como expresión y
comportamiento folklórico, este género puede dividirse en dos grupos: ,

1) canciones de adoración ante el pesebre de Navidad, independientes


de otras expresiones folklóricas extramusicales; y
2) canciones navideñas asociadas o incorporadas a dramas, danzas o pro-
cesiones.
Atendiendo a la filiación de los elementos de su estilo musical, el género
puede dividirse de la manera siguiente 71 :

a) repertorio perteneciente al
1) canciones de origen estrato antiguo,
hispánico b) repertorio perteneciente al
estrato reciente.

a) repertorio perteneciente al
2) canciones o danzas estrato antiguo,
hispano-indígenas b) repertorio perteneciente al
estrato reciente.

La documentación histórica parece indicar que el villancico folklórico co-


lonial estuvo ligado a dramas y procesiones organizadas por el clero y los
misioneros, los cuales perdieron su importancia y funcionalidad con la con-
versión de los indígenas al catolicismo. La evolución de este género en manos
de los seglares produjo, en ciertos casos, una tendencia hacia su mayor auto-
nomía; y, en otros, una pervivencia del villancico en las danzas, procesiones
y dramas navideños, los cuales tendieron a incorporar gradualmente una
importante dosis de elementos realistas, profanos o sincréticos

* 23 *
Revista Musical Chilena / Maria Ester Grebe

Es evidente que las variantes hispano-indígenas han logrado sobrevivir con


extraordinaria fuerza sólo en aquellas regiones en las cuales la vitalidad y
complejidad de la cultura musical indígena permitió la pervivencia de sus
manifestaciones y su consecuente integración en el complejo musical post-
colombino. Actualmente, la principal de dichas regiones es el área andina.
Siendo la Navidad una festividad asociada y dedicada al Niño Jesús en
particular y los niños en general, no es sorprendente la importante cantidad
de canciones infantiles adaptadas como género navideño. Los valiosos y bien
documentados estudios sobre los cancioneros infantiles de Puerto Rico 7S , Mé-
xico 74, Santo Domingo 75 y Cuba 76 contienen una apreciable cantidad de
canciones navideñas que atestiguan el estrecho vínculo existente entre el vi-
llancico y el repertorio musical infantil de nuestro continente.
Compartimos la opinión autorizada de Eugenio Pereira Salas, quien sos-
tiene que las características poéticas del villancico son más estables que las
musicales. Este autor afirma: "Si examinamos la estructura poética de las
composiciones anotadas, podemos sin duda alguna rastrear sus orígenes his-
pánicos, pero en su forma musical el villancico tomó en América un ritmo
diferente, asimilándose al sencillo repertorio melódico popular. No existe en
verdad una estructura musical constante que individualice un tipo genéri-
co" 77.
Es evidente que los villancicos responden, en mayor o menor grado, a la
estructura poética de la copla hexa u octosílaba hispánica y a una temática
navideña a lo divino dirigida al Niño Dios o a la Virgen. Sin embargo, a
pesar de la heterogeneidad de los estilos musicales regionales, es posible aislar
ciertos factores comunes compartidos por las diversas especies de villancicos.
Ellas son las siguiente:

1) predominio del modo mayor;


2) estructura estrófica periódica, de tendencia regular y simétrica, mo-
delada por el verso;
3) interválica por grados conjuntos o por sucesiones triádicas, sin cro-
matismos;
4) terminaciones melódicas en primer y tercer grados y, en menor nú-
mero, en quinto grado;
5) ámbito predominante de séptima u octava, restringido a una sexta o
amplificado a una novena o décima;
6) duplicación melódica en terceras paralelas;
7) métrica regular en 2/4, 6/8 ó 3/4, o bien alternante con uso de la
hemiola horizontal y vertical;
8) formas simples —unitarias, binarias o ternarias— con o sin estribillos;
9) organización melódica silábica;
10) acompañamiento predominante en guitarra, con utilización de dos
funciones armónicas alternantes 78 ;
11) carácter alegre y extrovertido.

* 24 *
ón al estudio . / Revista Musical Chilena

Es indudable que las características recién enumeradas no son exclusivas


del villancico latinoamericano, siendo compartidas por diversos géneros crio-
llos pertenecientes a aquellas regiones en las cuales la influencia hispánica
es preponderante 79. Sin embargo, si se suman estas características musicales
a las poéticas y a la función religiosa-popular específica del género, se ob-
tiene una inconfundible configuración determinada por sus fuertes lazos ge-
néricos que descansan en su tronco común hispánico vitalizado por elemen-
tos regionales, heterogéneos y variables, de origen indo o afroamericano.
Creemos que en el villancico, uno de los géneros de mayor valor histórico
y funcional en el Nuevo Mundo, no solamente se reflejan con nitidez los
factores comunes esenciales de la canción criolla tradicional sino que, ade-
más, coexisten en él lenguajes pertenecientes a distintos estratos musicales
—culto y folklórico—, los cuales sufrieron influencias recíprocas en el pasado.
Efectivamente, si se comparan los villancicos culto y folklórico, puede apre-
ciarse que la penetración de este último sobre el primero ha prevalecido.
Asimismo, es posible establecer un paralelo entre ambos. Si bien es cierto
que el villancico andino, tanto culto como folklórico, se caracteriza por la
incorporación de una mayor cantidad de elementos indígenas o mestizos, lo-
cales, el elemento hispánico predomina y cohesiona, a su vez, a los villancicos
de ambos estratos pertenecientes a las demás áreas estudiadas. ,
Esperamos que futuros estudios históricos sobre el villancico colonial ar-
tístico, sumado a un mayor número de monografías especializadas sobre, el
villancico folklórico contemporáneo, complementadas con grabaciones de te-
rreno adecuadas, aclaren las interrogantes planteadas por este trabajo ha-
ciendo posible la realización de futuros estudios comparativos a nivel con-
tinental.

NOTAS BIBLIOGRAFICAS

1
El presente trabajo fue preparado y redactado para el Seminario de Etnomusicologla
Latinoamericana efectuado en Indiana University, EE. U U . , en 1967, el cual estuvo a
cargo de los profesores Isabel Aretz, Luis Felipe Ramón y Rivera y George List. En esa
oportunidad, este trabajo fue gentilmente revisado por la etnomusicóloga Isabel Aretz. La
realización de este y otros proyectos de investigación ha sido posible gracias a una beca
otorgada por la Fundación Guggenheim a la autora de este estudio.
2
Isabel Pope, "El Villancico Polifónico". En Rafael Mitjana y Jesús Bal y Gay, El Can-
cionero de Upsala, México, Fondo de Cultura Económica, 1944, pp. 15^43.
3
Higinio Anglés, La Música de las Cantigas de Santa María. Barcelona, Diputación
Provincial de Barcelona, 1943, 126, 462 pp. Véase también del mismo autor El Codex
Musical de Las Huelgas, Barcelona, Instituí d'Estudis Catalans, 193-1, pp. 53-58. Trend
define la cantiga como "canción religiosa popular con narraciones de milagros cantados
en honor de nuestra Señora . . ." Véase John B. Trend, The Music of Spanish History,
Humphrey Milford, Oxford University Press, 1926, p. 53.
* Pope, op. cit., pp. 26-27.
5
Otro punto de vista acerca de este problema histórico-literario se refiere al entronque
del villancico con el zegel moro. Una discusión acerca de la validez de este enfoque pue-
de encontrarse en Pierre Le Gentil, Le Virelai et le Villancico, París, Les Belles Lettres,

* 25 *
Revista Musical Chilena / Maria Ester Grebe

1954, pp. 218-226. Vease también Robert Stevenson, Spanish Music in the Age of Co~
lumbus, The Hague, Nijhoff, 1960, p. 18; e Isabel Pope, op. cit., p. 28.
a
Pope, op. cit., p. 32.
7
Stevenson, op. cit., p. 252.
8
Ibid., p. 28. Véase también Trend, op. cit., p. 55.
» Pope, op. cit., p. 35.
10
Ibid., p. 37.
" Ibid., p. 39.
12
Robert Stevenson, Music in México. New York. Th. CroweII, 1952, pp. 68, 84. Véase
también Gabriel Saldívar, Historia de la Música en México, México, 1934, p. 89.
13
Stevenson, ibid., p. 140.
" Saldívar, op. cit., p. 302.
15
Ibid., p. 303.
18
J. M. Coopersmith, Music and Musicians of the Dominican Republic. Washington,
Pan American Union, 1949, p. 14.
17
Alejo Carpentier, La Música en Cuba. México, Fondo de Cultura Económica, 1946,
pp. 66-67.
18
José Ignacio Perdomo Escobar, Historia de la Música en Colombia. Bogotá, Bibl. Po-
pular de Cultura Colombiana, 1945, p. 246.
19
Isabel Aretz, Cantos Navideños en el Folklore Venezolano. Caracas, Casa de la Cultu-
ra Popular, 19*62, p. 121.
20
Robert Stevenson, The Music of Perú. Washington, Pan American Union, 1959-60, pp.
84, 86, 189-190.
21
Ibid., p. 190.
22
Ibid., pp. 236-249.
23
Julia Elena Fortún, La Navidad en Bolivia. La Paz, Colección Etnografía y Folklore,
1957, pp. 33-35. Véase también su Antologíal de Navidad, La Paz, Biblioteca Paceña,
1956.
24
Eugenio Pereira Salas, Los Orígenes del Arte Musical en Chile. Santiago, Imprenta
Universitaria, 1941, p. 188.
25
Ibid., p. 55. En Chile, Ajuria, Madux y Campderrós fueron los principales composito-
res de villancicos del siglo xvm.
26
Vicente Gesualdo, Historia de la Música en la Argentina (1536-1851). Buenos Aires,
Beta, 1961, I, p. 124.
27
Leslie Dent Johnston, Classical Origins of Christmas Customs. Tesis Doctoral, (resu-
m e n ) , Urbana, University of Illinois, 1936, pp. 1-3.
28
Aretz, op. cit., pp. 37-38.
28 ibid., p. 40.
30
Carlos Vega, Panorama de la Música Popular Argentina. Buenos Aires, Losada, 1944,
p. 267.
31
Aretz, op. cit., pp. 46-66.
32
Rafael Olivares Figueroa, Diversiones Pascuales en Oriente y Otros Ensayos. Caracas,
Ardor, 1949, pp. 28-29.
38
U n a descripción detallada de este último se encuentra en Instituto de Folklore (Vene-
zuela), "Semejanza de los Pastores", Educación (separata), 91, 1960, 34 pp.
34
Fortún, op. cit., pp. 36, 96-99.
a» Ibid., pp. 96-119.
88
Ibid., pp. 75-90. Es interesante destacar que los villancicos del norte de Chile inclu-
yen, asimismo, dramatizaciones y complementaciones coreográficas. Es posible explicar
este hecho por la estrecha afinidad cultural que une a Bolivia con las zonas sur del Perú
y norte de Chile. (Ver informe sobre Introducción al Estudio del Villancico en Latino-
américa, Archivo de Revista Musical Chilena, noviembre, 1968).

* 26 *
Introducción al estudio ... j Revista Musical Chilena

37
Véase Ministerio de Educación Pública (Perú), Panorama de la Música Tradicional
del Perú. Lima, Casa Mozart, 1966, p. 46.
88
Universidad Católica del Perú, Folklore Musical del Siglo XVIII, Lima, Scheuch, 1946,
ejs. 192, 177 y 178. Véase asimismo las interesantes observaciones de Robert Stevenson
en The Music of Perú, op. cit., pp. 159-160.
39
Jorge A. Lira y J. M. B. Farfán, "Los Himnos Quechuas Católicos Cuzqueños". Fol-
klore Americano, ra, 3, 1955, pp. 149, 158, 162.
40
Darío Guevara, "Auto de Adoración al Niño Jesús". Folklore Americano, XIII, 13,
1965, pp. 37, 46.
41
Oneyda Alvarenga, Música Popular Brasileña. México, Fondo de Cultura Económica,
1947, p. <68.
« Loe. cit.
43
Ibid., pp. 68-69.
44
Loe. cit.
45
Renato Almeida, A Música do Brasil. Río de Janeiro, Imp. Nacional, 1947, p. 226.
« Ibid., pp. 228-235.
4T
Alvarenga, op. cit., p. 165.
48
Vega, op. cit., p. 278.
49
Isabel Aretz, Música Tradicional Argentina, Buenos Aires, Universidad Nacional de
Tucumán, 1946, p. 368.
50
Loe. cit.
»i Ibid., pp. 369- 389.
52
Vega, op. cit., pp. 276-277.
83
Pereira Salas, op. cit., p. 189. Este mismo autor proporciona diversos antecedentes his-
tóricos sobre el villancico chileno en "Cantos de Nochebuena en Chile", Andean Quarler-
ly, Verano, 1945, pp. 13-19.
54
Raquel Barros y Manuel Dannemann, "Introducción al Estudio de la Tonada". Revis-
ta Musical Chilena, XVIII, 89, pp. 111-112.
55
Las características aquí enunciadas son el producto del análisis de un grupo de vi-
llancicos pertenecientes a la zona central de Chile. Se ha excluido el estudio de las espe-
cies de la zona norte por carencia de materiales de investigación.
66
Las letras cursivas indican la posición del estribillo.
57
En las melodías de los villancicos chilenos provenientes de las provincias nortinas de
Tarapacá y Antofagasta parece imperar el modo menor. (Ver informe sobre Introducción
al Estudio del Villancico en Latinoamérica, Archivo de Revista Musical Chilena, noviem-
bre, 1968).
58
Eugenio Pereira Salas, "Los Villancicos Chilenos". Revista Musical Chilena, x , 51,
1955, p. 47.
69
Una definición general del término esquinazo puede encontrarse en Ramón Laval, Con-
tribución al Folklore de Carahue (Chile). Madrid, Librería General de Victoriano Suárez,
1916, p. 133.
80
Vicente Mendoza, Lírica Infantil de México. México, El Colegio de México, 1&51,
p. 14.
61
Ibid., p. 15.
62
A modo de comparación, puede consultarse la colección de transcripciones de las me-
lodías pertenecientes a Los Pastores realizadas por Gustavo Durán. Véase Gustavo Durán.
14 Traditional Spanish Songs from Texas. Washington, Pan American Union, 1942, pp.
12-18.
63
Stanley Robe, Coloquio de Pastores from Jalisco, México. (Folklore Studies rv). Ber-
keley and Los Angeles, University of California Press, 1954, p. 13.
«4 Ibid., p. 11.
65
Ibid., p. 32. U n a colección de veintiuna melodías es presentada por el Dr. Robe en

* 27 *
Introducción al estudio ... j Revista Musical Chilena

pp. 133-143. Ellas comparten, hasta cierto punto, las características musicales de los vi-
llancicos hispano-mexicanos.
68
Edna Garrido de Boggs, Folklore Infantil de Santo Domingo. Madrid, Ed. de Cultura
Hispánica, 1955, p. 70.
67
C O N C E P c ión Teresa Alzóla, Folklore del Niño Cubano. Santa Clara, Universidad Cen-
tral de las Villas, 1961, p. 130.
68
María Cadilla de Martínez, Juegos y Canciones Infantiles de Puerto Rico. San Juan,
Baldrich, 1940, pp. 59-60.
09 Garrido de Boggs, loe. cit.
70
Diversas informaciones referentes a este género chileno pueden obtenerse de los siguien-
tes trabajos: María Ester Grebe, The Chüean Verso, a Study in Musical Archaism, Los
Angeles, University of California, 1967, 133 pp.; y, de la misma autora, "Modality in
Spanish Renaissance Vihuela Music and Archaic Chilean Folksongs, a Comparative Study",
Ethnomusicology, xi, 3, 1967, pp. 326-342.
71
N o hemos efectuado aquí una clasificación del villancico de acuerdo a sus diferencias
de estilo musical correlacionados con edad o sexo. Concordamos, en este sentido, con el
experimentado juicio de la etnomusicóloga Isabel Aretz, quien ha constatado, tanto en
Venezuela como en Argentina, la ausencia de diferencias significativas entre los villanci-
cos cantados por niños o por adultos. Esto se debe a que la transmisión oral de estas
canciones tiende a efectuarse de adulto a niño y no de niño a niño.
72
Es interesante recordar que la tendencia a secularizar el villancico se hace presente
también en el nivel artístico de este género durante la Colonia (ver p. 5 del presente
trabajo). Asimismo, esta tendencia fue común en España durante las festividades popula-
res de Navidad.
73
Cadilla de Martínez, op. cit.
74
Mendoza, op. cit.
75
Garrido de Boggs, op. cit.
76
Alzóla, op. cit.
77
Pereira Salas, "Los Villancicos Chilenos", op. cit., p. 47.
78
Debe destacarse que en el acompañamiento instrumental del villancico latinoamericano
intervienen también otros instrumentos, los cuales varían regional y nacionalmente. Véase
Aretz, Cantos Navideños en el Folklore Venezolano, op. cit., pp. 25-36.
78
Estos rasgos son igualmente compartidos, en mayor o menor grado, por ciertos géneros
populares del Renacimiento español —tales como los romances y villancicos— y sus su-
pervivencias en el folklore hispánico contemporáneo. Véase Miguel Querol, "El Villano
en la Epoca de Cervantes y Lope de Vega y su Supervivencia en el Folklore Contempo-
ráneo", Anuario Musical, xi, 1956, pp. 25-36; e Isabel Pope, "Musical and Metrical Form
of the Villancico", Annales Musicologiques, n, 1954, pp. 189-214. Si se examina el estilo
actual de las canciones navideñas folklóricas españolas, se observará la evidente analogía
existente entre los villancicos y aguinaldos hispánicos y los latinoamericanos. Véase Fe-
lipe Pedrell, Cancionero Musical Popular Español, Barcelona, Boileau, 1958, i, pp. 144-148;
y P. Nolasco de El Molar, "Canciones Navideñas Procedentes del Santuario de Nuestra
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