Instituto Politécnico Nacional
Escuela Nacional de Ciencias Biológicas
Químico Farmacéutico Industrial
Fisiología Celular
Práctica 2:
Electroencefalograma
Alumnos:
· Arzate Guillen Adriana Lizeth
· Granados Reyes Mariana Itzel
· Porras González Valeria
· Valdivia Rivas Cecilia Gabriela
· Vega Romero Daniela
Profesores:
· Dra. Dulce María Andrade Pavón
· Dr. Gabriel E. López Galindo
· Dr. Abraham Miranda Páez
Grupo: 5FV1
Equipo: 1
Fecha de entrega: 5 de marzo de 2019
Introducción
En todo momento, las neuronas cerebrales generan millones de impulsos nerviosos
(potenciales de acción). En conjunto, estas señales eléctricas se conocen con el
nombre de ondas cerebrales. Estas ondas cerebrales producidas por las neuronas
próximas a la superficie cerebral, principalmente de la corteza, pueden detectarse
con sensores denominados electrodos, que se aplican en la frente y en el cuero
cabelludo. El registro de estas ondas se conoce como electroencefalograma o EEG.
Los EEG son útiles para el estudio de funciones cerebrales normales, como los
cambios que tienen lugar durante el sueño, y para diagnosticar una amplia gama de
trastornos encefálicos, como epilepsia, tumores, traumatismos, hematomas,
trastornos metabólicos, sitios de lesión y enfermedades degenerativas. El EEG
también se utiliza para determinar si una persona está “viva” o para establecer o
confirmar el diagnóstico de muerte cerebral.
Los patrones de activación neuronales producen cuatro tipos de ondas cerebrales:
1 Ondas alfa. Estas ondas rítmicas aparecen con una frecuencia de 8 a 13 Hz. Las
onda alfa están presentes en los EEG de casi todas las personas normales, cuando
se encuentran despiertas y en reposo con los ojos cerrados. Estas ondas
desaparecen por completo durante el sueño.
2 Ondas beta. La frecuencia de estas ondas es de 14 a 30 Hz. Las ondas beta
aparecen normalmente cuando el sistema nervioso se activa; es decir, al
experimentar sensaciones o cuando existe actividad mental.
3 Ondas theta. Estas ondas tienen una frecuencia de 4 a 7 Hz. Las ondas theta se
observan habitualmente en niños y adultos que padecen estrés emocional. También
están presentes en una gran cantidad de trastornos encefálicos.
4 Ondas delta. La frecuencia de estas ondas es de 1 a 5 Hz. Las ondas delta se
registran durante el sueño en los adultos, pero son normales en los lactantes
despiertos. En los adultos en estado de vigilia, son indicativas de lesión cerebral.
Imagen 1. Tipos de ondas cerebrales.
Objetivos
● Analizar el electroencefalograma (EEG) en condiciones de vigilia en el ser
humano, para comparar los diferentes componentes que lo integran dentro
con base en los patrones de onda que presentan.
● Examinar los componentes del EEG, en sujetos despiertos con los ojos
abiertos y cerrados.
Resultados
Tabla 1. Mediciones de amplitud de EEG.
Tabla 2. Mediciones de frecuencia en el EEG.
Discusión
La presencia de ondas alfa en el electroencefalograma realizado mostró los valores
correspondientes al estado de vigilia relajada, los valores obtenidos en el proceso
experimental disminuyen cuando el sujeto de experimentación se encuentra con los
ojos cerrados. Esto concuerda con la bibliografía ya que en una persona despierta,
recostada y con los ojos cerrados, la actividad dominante en la banda alfa es de 8-
12 Hz. Característicamente se atenúa o llega a bloquearse al abrir los ojos, o con
estímulos auditivos.
El manifiesto de estas ondas, expresa un estado de relajación y de menor actividad
cerebral. Una persona que ha terminado una tarea y se sienta a descansar, se
encuentra a menudo en un estado alfa; así como la persona que está dando un
paseo, disfrutando del paisaje. Estas ondas son más lentas y de mayor amplitud que
las beta.
Se observó que al abrir los ojos, la presencia de las ondas beta se denotaban por
las características de frecuencias altas con poca amplitud. Dichas ondas se
producen cuando el cerebro está despierto e implicado en actividades mentales por
el trabajo intenso que se lleva a cabo; cuando una persona está dando un discurso,
estudiando, realizando un problema de matemáticas, etc., su cerebro se encuentra
emitiendo este tipo de ondas.
Las ondas Delta son ondas de mayor amplitud y menor frecuencia (entre 4 y 8 Hz).
Se alcanzan bajo un estado de calma profunda y están relacionadas con el sueño
profundo (fase 2), es decir, sin llegar a los sueños. Pudimos observar que el
resultado obtenido se encuentra entre los valores reportados en la bibliografía,
aunque el sujeto no estaba dormido cabe señalar también que este tipo de onda se
relaciona sobre todo con actividades corporales de las que no somos conscientes,
como la regulación del ritmo cardíaco o la digestión.
Las ondas Theta son las ondas de mayor amplitud y menor frecuencia (entre 1,5 y 4
Hz). Nunca llegan a cero, pues eso significaría la muerte cerebral. Se generan ante
un estado de “sueño profundo”. Los resultados obtenidos están dentro de los
valores normales, aunque el sujeto no haya llegado al sueño profundo el resultado
es aceptable porque las investigaciones han mostrado que aunque un estado
cerebral puede predominar en un momento dado, los tres tipos de ondas restantes
están también presentes en todo momento. Es decir, mientras una persona está
implicada en una actividad mental, produciendo ondas beta predominantemente, las
ondas alfa, theta y delta se están produciendo también, aunque sólo estén
mínimamente presentes.
La transición de vigilia a sueño se caracteriza por disminución de la amplitud de la
actividad alfa, en algunas ocasiones incremento de actividad rápida beta y más
constantemente aparición de actividad lenta theta en todas las áreas.
Conclusión
● El EEG varía en función del ciclo sueño-vigilia, de la presencia de
enfermedades, así como de otros factores.
● Se lograron identificar los ritmos alfa y beta por las características de
amplitud y frecuencia mostradas.
Bibliografía
● Tortora, G., & Derrickson, B. (2013). Capítulo 14 El encéfalo y los nervios craneales.
En G. J. Tortora, & B. Derrickson, Principios de Anatomía y Fisiología (págs. 554,
555, 627, 628). México : Médica panamericana.
● Cardinalli, D.P (2007) “Neurociencia aplicada: sus fundamentos”, Médica
Panamericana, México, pp: 102-105.