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Resumen: El presente artículo tiene como objetivo presentar los resultados de una investigación que
estudió la relación entre clima familiar y la respuesta empática de niños y niñas menores de 12 años.
La muestra estuvo conformada por 444 niños y niñas de 10 a 12 años, estudiantes de tres escuelas
del área de San José. Se examinó el Index of Empathy for Children and Adolescents (en castellano) y
el Cuestionario de Autoridad Parental para niños y niñas. Versión experimental. (Adaptado del
Parental Authority Questionnaire (PAQ). Los hallazgos muestran resultados estadísticamente
significativos para la variable estilo autoritativo y sexo, como variables que mejor explican la
respuesta empática de los niños y de las niñas de este estudio, a su vez, se confirma que las mujeres
muestran mayor respuesta empática que los varones y además perciben su clima familiar más
autoritativo que los varones.
Abstract: The present article aims to analyze the relationship between family environment and
empathic response as perceived by the children. The sample is composed of 444 children aged from
10 to 12 years old, and studying in three primary schools in the San José, Costa Rica. It was
considered the Index of Empathy for Children and Adolescents and the Parental Authority
Questionnaire for children. Experimental version. (Adapted from the Parental Authority Questionnaire
(PAQ). The findings show statistically significant results for the variable authoritative style and sex as
variables that best explain the empathic response of the children in this study. It confirms that women
show greater empathic response that men and women perceive their family environment more
authoritative than men.
Key words: PROSOCIAL BEHAVIOR, CLIMATE FAMILY, EMPATHY, CHILDREN, COSTA RICA
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Psicóloga Educativa en el Centro de Asesoría
Estudiantil de la Universidad de Costa Rica. Maestría en
Psicología, Licenciada en Psicología, Bachiller en
Enseñanza de la Psicología, todos los títulos de la
Universidad de Costa Rica.
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1. Introducción
Un tema de interés en la investigación para la psicología es el estudio del
comportamiento prosocial. Diversos esfuerzos han sido emprendidos con el fin de
comprender y aportar al conocimiento sobre los aspectos que promueven comportamientos
prosociales, tales como el altruismo o la conducta de ayuda y los motivadores de estos
comportamientos. Por lo anterior, en este estudio interesa describir la relación entre la
respuesta empática de niños y niñas con la variable clima familiar, ya que se considera de
gran importancia para el proceso de desarrollo de la persona motivar respuestas solidarias y
de compromiso social en medio de tanta violencia y agresión que viven nuestras sociedades.
Entrando en materia, a partir de las dos últimas décadas se incrementó la atención en
el estudio de la empatía como parte del comportamiento prosocial. Al respecto, el estudio de
Eisenberg, N. y Lennon (1980) es uno de los primeros en desarrollar investigación en este
campo con niños y niñas. Ellos se interesaron por evaluar, en preescolares la empatía y el
comportamiento prosocial, específicamente el altruismo.
Desde entonces, otros estudios han venido aportando nuevos conocimientos en el
campo, desde una gran diversidad de aproximaciones teóricas y de intereses específicos.
Por ejemplo, el estudio de Kurdek, L; Fine, M. y Sinclair, R., (1995), el cual señaló la
relevancia de los comportamientos sociales positivos como el altruismo, por el bienestar que
se genera al emitir un comportamiento de esta cualidad, que mejora no solo la autoestima,
sino también el control interno, la autoeficacia, el sentimiento de coherencia moral, etc. Otro
estudio sobre comportamiento prosocial y empatía es el trabajo de Roberts, W. y Strayer, J.
(1996). Los autores evalúan las relaciones entre comportamiento prosocial, empatía y
expresividad emocional en niños, y concluyen que el insight emocional es un fuerte predictor
de la empatía. Por otro lado, la pregunta por los motivadores de los comportamientos
prosociales ha sido de interés en la investigación discutiéndose acerca de la diferencia entre
comportamiento prosocial y altruismo.
En términos generales, la convergencia entre las definiciones se encuentra en las
referencias explícitas a la “conducta social positiva” sin embargo, cuando se refieren a
caracterizaciones más precisas, por ejemplo, la integración de consideraciones
motivacionales, la divergencia de opiniones se hace evidente, aunque para algunos esta
discusión ya está superada (Fuentes y otros, 1999).
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Por su parte, Fuentes, M., Ortiz, M., López, F y Etxebarría, I. (1999) afirman que la
empatía es uno de los factores motivacionales más importantes de las conductas altruistas.
La empatía comprendida como motivadora de una respuesta afectiva altruista, constituye un
motivo moral que contribuye al comportamiento prosocial. Así lo afirman Moore y Macgillivray
(2004), para quienes el altruismo es, fundamentalmente, el resultado de la acción moral y,
en consecuencia, organizador de la conducta social.
De manera que, la empatía es considerada un elemento motivador del comportamiento
prosocial y altruista. Esto quiere decir que la empatía está integrada por un componente
emocional además del componente cognitivo. Sin embargo, la literatura establece una
diferenciación entre comportamiento social positivo en términos generales y el
comportamiento considerado altruista. De igual forma, se subraya los beneficios personales
que las personas obtienen derivadas del comportamiento prosocial.
Debido al papel de la empatía en el comportamiento prosocial, los investigadores se
han interesado en aquellas condiciones del desarrollo humano, así como contextuales, que
pueden incidir o no en su construcción. De esto se deriva el interés por investigar la conducta
empática relacionada, entre otros, con la amistad entre pares o las relaciones familiares y en
especial lo que puede aportar el estudio del desarrollo moral en niños, niñas y adolescentes.
Ejemplos de esta diversidad son los trabajos de Mills, R., Pedersen, J. y Grusec, J. (1989), el
de Batson, C.C., Klein, T.R., Highberger, L. y Shaw, L. (1995) la investigación de Avgitidou,
S. (2001), o el trabajo de Krevans, J. y Gibbs, J. 1996; Eisenberg, N. y otros (1987; 1995) y
Ma K.H. (2003) y Moore, Ch y Sh. Macgillivray (2004).
Una definición de empatía ampliamente utilizada fue elaborada por Nancy Eisenberg y
Richard A. Fabes (1998, cit. por Zhou y otros, 2002, p. 893): “una reacción afectiva que
proviene de la aprehensión o comprensión de la condición o estado emocional del otro, y que
es idéntica o muy similar a lo que la otra persona siente o se esperaría que sintiera” (trad.
propia.)3. No obstante, Pérez–Delgado, E.; Samper, P. y Martí, M. (2003) afirman que la
empatía, además de la reacción emocional, agrupa respuestas cognitivas e intelectuales por
la comprensión desde el punto de vista del otro. Pero, sin duda el componente emocional en
la motivación empática, la vuelve vulnerable ante las diversas influencias del entorno, los
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an affective reaction that stems from the apprehension or comprehension of another’s emotional
state or condition, and that is identical or very similar to what the other person is feeling or would be
expected to feel (Eisenberg y Fabes, 1998. cit. por Zhou y otros, 2002, p. 893)
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cuales pueden disminuir, o incluso, anular dicha respuesta. Estas influencias están
asociadas con el sujeto de la acción empática, con la víctima o con la situación, por ejemplo,
el estado emocional del sujeto, sus ideas y sus creencias; la etnia o la capacidad para
expresar las emociones; o sobre la situación, la cercanía física del otro o la presencia o
ausencia de otras personas.
Frente a esto, Mestre, y otros (2003) han observado en sus investigaciones, que es
esperable que a una alta empatía disposicional, corresponda una alta empatía situacional,
como respuesta concreta en un contexto concreto. Los resultados que obtienen indican que
la consideración de la edad o del desarrollo cognitivo se vuelve un elemento importante de la
investigación sobre la empatía. Aunque también afirman estos investigadores, que niños (as)
pequeños (as) que aún no distinguen entre el sí mismo y el otro pueden activarla.
De manera que el comportamiento prosocial está integrado por conductas amplias y
complejas que se pueden observar desde muy temprana edad, pero dependen, entre otros
temas, de aspectos de orden personal como la emotividad, las creencias, las ideas y los
valores (desarrollo moral), por mencionar algunos, para lo cual el contexto es de importancia
en tanto provee de las experiencias necesarias para desarrollar comportamientos sociales
positivos que beneficien a otros.
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3. El clima familiar
La noción de clima familiar se desarrolló en 1966 por Diana Baumrind quien retoma
como antecedente el trabajo de Lewin, Lippitt, y White, quienes en 1939, investigaron acerca
del clima social autoritario, democrático y laissez faire. Baumrind amplía estas
consideraciones y las llevó al nivel del control parental. Laliberté, Boland, y Leichner (1999),
señalan que el argumento de los teóricos sobre la noción de clima es que, según este se
presente en cada grupo familiar, da consistencia y ordena el propio ambiente social, no solo
la percepción individual de este orden, sino también, que modela las conductas de los
miembros de la familia como una tentativa de adaptación a las demandas del ambiente
social. Otros autores citados por Moreno et al., (2009) coinciden en que el clima familiar está
constituido por el ambiente percibido e interpretado por los miembros que integran la familia.
Este constructo ha resultado relevante en la comprensión de la influencia de la familia en el
comportamiento y en el desarrollo integral de sus miembros.
Baumrind (1966) propone un modelo de tres prototipos de control adulto, influenciado
según afirma la autora, por las prácticas de crianza de educadores, padres y propuestas de
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desarrollo infantil de expertos del momento. Son estos patrones de crianza parental los que
configuran el clima o el ambiente familiar.
Cada una de estas configuraciones, definidas como prototipos, es “una ejemplificación
compleja de características distintivas del grupo tal y como una explícita descripción de
conductas parentales (parenting behaviors) que caracteriza a cada miembro del grupo”
(Baumrind, 2005, p. 62) (traduc. propia)
Los prototipos son: Permissive (Permisivo), Authoritarian (Autoritario) y Authoritative
(autoritativo), más tarde, en 1991, la autora señaló un cuarto patrón, el disengaged parents,
traducido por nosotros como figuras parentales no comprometidas.
Con estas configuraciones la autora proporcionó un modelo de investigación acerca de
las prácticas de crianza alejándose de valores humanísticos o religiosos sin carácter
científico. Afirma Buri (1991) que, a pesar de la existencia de otros modelos para investigar
la autoridad parental, el modelo de Baumrind tiene cualidades que lo hacen el más
frecuentemente citado en la literatura, las ventajas del modelo se refieren a su “carácter
multidimensional, su claridad tipológica y su eficacia empírica (Buri, 1991, p.110). Además,
esta tipología acerca de las relaciones entre padres, madres e hijos (as) fue desarrollada a
partir de la observación que algunos investigadores en calidad de jueces realizaron de las
interacciones familiares. Las descripciones que aquí se presentan son fruto de las
observaciones que Baumrind realizó en sus investigaciones con familias, una advertencia
inicial es que estas configuraciones no deben tratarse como prototipos puros, sino que se
refieren a características asociadas a estilos de ejercer la autoridad.
En el estilo Permisivo los padres4 no son punitivos, aceptan y afirman la manera en
que el hijo (a) manifiesta sus impulsos, deseos y acciones. Los padres consultan y explican
acerca de las decisiones y reglas familiares. Demandan poca responsabilidad acerca de los
deberes y orden de conducta en el hogar. Se presentan como un recurso (fuente) para el
niño (a) que usará como desee pero no son un ideal para que los hijos (as) emulen, pues no
son un agente activo en el modelaje del comportamiento futuro de sus pequeños (as).
Intentan usar la razón y la manipulación, pero no utilizan un poder manifiesto para lograr sus
fines. Estilo de crianza que promueve la inmadurez en los hijos y de las hijas.
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Para facilitar la lectura de este apartado, se utiliza este término para aludir a padres y a madres.
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El control conductual se refiere “a las conductas parentales que intentan regular las conductas de
los hijos (as) de acuerdo con las normas familiares y sociales que prevalecen” asociado generalmente
con un mayor grado de competencia en los niños (as). El control psicológico se refiere a las
“conductas parentales no receptivas de las necesidades emocionales y psicológicas de los niños (as)”
Constituye procesos que incluyen entre otros la infantilización del niño, la restricción posesiva de las
actividades del niño, inducción a la culpa, privación del amor, expectativas no realistas, descalificación
y ataques personales. Está generalmente asociado con desajuste (Barber y otros, 2002, cit. por
Baumrind, 2005, p.66)
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niños”. De otra forma, Strayer (2004) indica que se trata de una noción donde está implicado
un afecto positivo, el interés centrado en las hijas e hijos, la enseñanza proactiva –mediante
el ejemplo coherente-, el reforzamiento positivo, la disciplina inductiva y la provisión de
experiencias de juego adecuadas para el establecimiento de lazos entre pares.
La calidez, el respeto y el cariño son importantes porque parecen promover las bases
para el desarrollo de una adecuada percepción de sí mismo y de la propia capacidad, lo que
conduce al desarrollo de los comportamientos prosociales, como conductas altruistas y
sentimientos empáticos. Al respecto, Zhou et al., (2002) afirman que la calidez y un ambiente
familiar de soporte (apoyo) logra satisfacer las necesidades de los niños (as) y por lo tanto,
minimiza la preocupación por el sí mismo fortaleciendo la empatía, hallazgos consistentes
con otras investigaciones (Barnett, 1987, Hoffman, 1982 y Staub, 1979, cit. ´por Zhou et al.,
2002; Kurdek, et al., 1995).
La ausencia de apoyo de los padres, en cambio, está asociada al desarrollo de
síntomas de ansiedad y de depresión. La investigación de Laliberté et al. (1999) y de Latzer
et al. (2002) también apoya esta afirmación. Los resultados de las investigaciones son
consistentes entre sí. La falta de cohesión familiar, el grado de conflicto de los padres y la
ausencia de apoyo parental son indicadores que permiten prever “fracturas” en el desarrollo
de los y las jóvenes.
4. Metodología
La pregunta de investigación de este estudio fue la siguiente: ¿Cuáles son los
aspectos de la percepción del clima familiar (receptividad y exigencia parental), que tienen
relación con la manifestación de respuesta empática valorada en un cuestionario de empatía
en una muestra de niños y niñas de edad escolar?
Se trató de un estudio cuantitativo correlacional no experimental de tipo transversal que
utilizó la técnica de encuesta para recoger la información, y que permitió realizar la
adaptación para una muestra de niños y niñas costarricenses de la escala de empatía de
Bryant (de 1982, Index of Empathy for Children and Adolescents en su versión al castellano)
y la construcción de un instrumento que mide la percepción del clima familiar en sus tres
prototipos, autoritario, autoritativo y permisivo, tomado de la versión para adultos de John
Buri (1991).
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de escala Likert de cinco niveles de acuerdo. Los sujetos reaccionan ante las afirmaciones
que se realizan acerca de situaciones ocurridas según el estilo de autoridad que hubieran
experimentado con su padre y madre cuando fueron menores.
Debido a las características de la población de interés de este estudio, el cuestionario
original de Buri fue adaptado a población infantil y actualizado en su redacción a las
vivencias del momento en torno al clima familiar. Es importante en esta indagación conocer
cómo se expresan los niños y niñas acerca de su contexto familiar y no si los adultos que
viven con ellos confirman la valoración que los menores externen al responder el
cuestionario.
La investigación de Buri consistió en dos estudios, el primero de ellos fue el Test-
Retest de confiabilidad. Los resultados del estudio arrojaron un coeficiente de correlación
alfa de .81 para madres permisivas, .86 para madres autoritarias y .78 para madres
autoritativas. De .77 para padres permisivos, .85 para padres autoritarios y de .92 para
padres autoritativos. El segundo estudio midió la consistencia interna. Los resultados según
el coeficiente alpha de Cronbach fueron por escala: .75 para madres permisivas, .85 para
madres autoritarias y 0.82 para madres autoritativas. De .74 para padres permisivos, .87
para padres autoritarios y de .85 para padres autoritativos.
Acerca de la deseabilidad social, Buri evaluó esta dimensión con el Marlowe-Crowne
Social Desirability Scale, y obtuvo como resultado que el cuestionario de autoridad parental
no parece ser vulnerable a la deseabilidad social.
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La versión del cuestionario para niños y niñas fue remitida a criterio de diez expertos
en el área de la Orientación y de la Psicología educativa para validar su contenido en los tres
prototipos de autoridad parental propuestos por Baumrind, las jueces valoraron la
correspondencia entre cada ítem del cuestionario con las características que definen a cada
uno de los tipos de autoridad parental, a saber, padres y madres autoritarios, permisivos y
autoritativos.
Para realizar esta valoración se construyó un documento donde se definía cada uno de
los prototipos de Baumrind para que las jueces tuvieran un conocimiento teórico acerca de lo
que cada prototipo de autoridad parental evalúa. El criterio de validez de contenido a través
del criterio de expertos confirmó en 29 (de 30) ítems la ubicación original de los mismos en el
cuestionario de Buri, según la dimensión de autoridad evaluada por cada uno. El ítem que
presentó desacuerdo entre las jueces fue eliminado del instrumento. De manera que, al
igual que en la experiencia de Buri los resultados indican que la validez de contenido es
aceptable.
Las respuestas de cada uno de los ítems están planteadas en un rango de tres puntos
en una escala tipo Likert, donde uno manifiesta el total acuerdo con la afirmación propuesta y
el tres manifiesta el total desacuerdo con dicha afirmación. Esto es diferente con la propuesta
de Buri ya que al aplicarse a población infantil los niveles de calificación se simplifican. En el
instrumento se consideran los tres estilos parentales definidos por Baurimd y retomados por
Buri en la versión original. De tal forma que al calificar el instrumento para cada sujeto, se
obtienen tres puntuaciones diferentes, según cada estilo (permisivo, autoritario y autoritativo).
Cada uno de los estilos parentales al ser calificado tendrá una puntuación de 10 hasta
30 (excepto el prototipo autoritativo que cuenta con 9 ítems). La más alta puntuación indica
el nivel de desacuerdo del sujeto con la evaluación del prototipo. En el análisis estadístico la
dirección en la que se califican los ítems se modifica de manera que la puntuación mayor
corresponde al mayor nivel de acuerdo con la afirmación evaluada, para facilitar la
interpretación de los resultados.
6. Procedimiento
Previa a la administración de los instrumentos se entrevistaron 5 niñas y 5 niños de
uno de los centros educativos para valorar la comprensión que estos tenían de los ítems de
los instrumentos, así como de las instrucciones de presentación de cada escala. El objetivo
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7. Resultados
Los instrumentos se mejoraron en su redacción. El índice de confiabilidad utilizado fue
el coeficiente de confiabilidad alfa de Cronbach. Se elige este análisis ya que es el utilizado
por la investigación internacional, lo que permite comparar resultados entre investigaciones.
El coeficiente obtenido inicialmente con una muestra de 150 sujetos, fue de 0.65, con
una puntuación media de 13.67 y una desviación típica de 3.28 para los 22 elementos que
componen la escala original. Las puntuaciones medias por sexo fueron para el grupo de
mujeres 15.89, con una desviación típica de 2.88, y para el grupo de varones, de 12.94 con
una desviación típica de 3.59. En el análisis de la consistencia interna del instrumento
llevado a cabo por Bryant (1982) se obtuvieron datos similares a los obtenidos en la presente
investigación, un alfa medio de Cronbach de .67, aumentando con la edad de los sujetos. La
fiabilidad test-retest media fue de .76 utilizando un breve espacio temporal entre cada
administración. Una segunda administración con 294 sujetos indicó un coeficiente de
confiabilidad de .66 con una media de 13.34 y una desviación típica de 3.25.
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cuestionario para la prueba piloto. De tal forma que el cuestionario quedó integrado por 10
ítems para tipo permisivo (1, 6, 10, 13, 14, 17, 19, 21, 24, 28), 10 para tipo autoritario (2, 3,
7, 9, 12, 16, 18, 25, 26, 29) y 9 para autoritativo(4, 5, 8, 11, 15, (20), 22, 23, 27, 30). A partir
de este estudio, algunos ítemes se revisaron en su redacción (el 1, el 7 y el 8).
En cuanto al análisis de consistencia interna del instrumento, el análisis de
confiabilidad alfa de Cronbach indica 0.60 para los 29 ítemes, con una media de 54.77 y una
desviación estándar de 3.06.
Se administra el cuestionario a un segundo grupo de participantes, 294 sujetos 141
niñas y 153 niños con media de edad de 11.56 años con un mínimo de edad 10 años y un
máximo 12 años. El análisis del instrumento confirma la viabilidad de mantener tres
subescalas o factores como presupuesto teórico del cuestionario no obstante, la
confiabilidad para el cuestionario de 29 ítemes es de 0.56 a diferencia del primer estudio
donde se obtuvo un coeficiente de 0.60.
Para el factor referido al estilo parental permisivo se obtiene un coeficiente alfa de 0.60
para 10 ítems, con una desviación estándar de 3.18 y una media de 21.12. Para el factor
autoritativo, se obtuvo un coeficiente alfa de 0.68 para 9 ítems con una desviación estándar
de 2.95, y una media de 12.45. Para el factor cuya medición se refiere al modelo autoritario,
el alfa de Cronbach para sus 10 ítems es de 0.62. Presenta una desviación estándar de 3.07
y una media de 13.80
Una comparación de medias según sexo para cada una de estas variables indica que
para el prototipo autoritativo la media para el grupo de mujeres es de 2.66, con una
desviación estándar de .32 y para el grupo de varones es de 2.54 con una desviación
estándar de .34.
Para el prototipo autoritario el grupo de mujeres obtiene una media de 2.13 con una
desviación estándar de .40, mientas que el grupo de varones obtiene una media de 2.2 con
una desviación estándar de .32. En el prototipo permisivo el grupo de varones alcanza una
media de 1.70 con una desviación estándar de .38, y para el grupo de mujeres la media es
de 1.62 con una desviación estándar de .32.
El interés de este estudio es el de identificar si existe algún grado de relación entre las
variables estudiadas, es decir, si la variable dependiente de este estudio, la empatía
(variable criterio), puede predecirse por otras variables independientes (o predictivas), como
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las variables que definen el clima familiar (prototipo permisivo, autoritativo y autoritario) así
como la edad y el grado escolar en el que se encuentran los y las entrevistadas.
A partir de las medias de cada uno de los ítems de los instrumentos, se construyen
nuevas variables que corresponden al índice de empatía y a los prototipos autoritativo,
autoritario y permisivo.
Como primer paso se realiza un análisis de las diferencias de promedios por sexo para
las variables principales: el índice de empatía y las variables que se refieren a los estilos
familiares, autoritarismo, autoritativo y permisivo.
Los resultados son los siguientes: la respuesta empática en mujeres es de 0.78 con
una desviación estándar de .15, a diferencia del grupo de varones, que presenta una media
de 0.63 con una desviación estándar de .15. Se recuerda que la escala de medición de la
respuesta empática se realiza entre 0 y 1, por lo que se deriva de los resultados que en el
grupo de las mujeres se presenta una mayor tendencia que el grupo de varones a mostrar
respuesta empática.
También se muestran diferencias en lo que se refiere a clima familiar. En el estilo
autoritativo el promedio para mujeres es de 2.66 (en una escala tipo likert de 1 a 3) y para
varones de 2.54, en el estilo autoritario las mujeres obtienen un promedio de 2.13 y los
hombres presentan 2.20. Finalmente el grupo de las mujeres en el estilo permisivo obtiene
1.62 y el grupo de los hombres de 1.70.
Tabla N. º 1.
Promedio según sexo en respuesta empática y el estilo de autoridad parental percibido.
Deviación
sexo N Promedio Estándar
empatia mujer 141 .7849 .15459
varón 153 .6283 .14537
autoritativo mujer 141 2.6628 .32480
varón 153 2.5400 .34171
autoritario mujer 141 2.1320 .39525
varón 153 2.2009 .35429
permisivo mujer 141 1.6217 .32110
varón 153 1.6976 .38295
Esto nos informa acerca de la diferencia de puntajes de las variables por sexo, y la
viabilidad del análisis para muestras independientes t. de Student. A continuación se
presenta dicho análisis.
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Tabla N. º 2.
Comparación de medias por sexo y variables dependiente e independientes.
Correlación de Pearson
Se utiliza el índice de correlación de Pearson para medir la relación lineal entre dos
variables cuantitativas. Seguidamente, se describen las correlaciones entre variables, entre
aquellas que se definen como independientes (grado, edad, sexo y percepción de los estilos
de autoridad parental) y la variable dependiente que se denomina en esta investigación
respuesta empática.
La correlación entre grado y empatía es significativa (p<.05) de .142 y de –.20
(significativa p<.01) con la percepción del modelo autoritario de crianza, este índice indica
una relación inversa entre variables. Esta información se interpreta como a mayor nivel
académico, se presenta mayor respuesta empática y a mayor grado escolar, menor
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percepción del modelo autoritario en la crianza. Por su lado, el nivel de medición de dicha
variable es distinto al de las demás pues se refiere a tres niveles: cuarto, quinto y sexto.
En cuanto a la variable edad, muestra una correlación con empatía de .10, pero no es
significativa y de –.10 con percepción del modelo autoritario la cual tampoco es significativa.
Acerca de la variable sexo, se muestra una correlación negativa con el índice de
empatía de –0.46 (correlación significativa p < .01), esto indica que en el grupo de varones
(codificados con el mayor valor de la escala 2) se presenta una menor respuesta empática.
Por su parte, la variable sexo obtiene una correlación significativa (p < .01) de –.181
con la variable percepción del modelo autoritativo, el grupo de mujeres percibe más el
modelo autoritativo en su crianza que los hombres, y una correlación no significativa de .10
con la percepción del modelo permisivo (lo cual nos da un indicio de que el grupo de varones
percibe más el estilo permisivo en su crianza que las mujeres).
En cuanto al número de hermanos, únicamente se presenta una correlación
significativa de .16 (p < .01) con la percepción del modelo autoritario.
Al respecto de la estructura de familia (la pregunta con quienes viven los estudiantes),
solamente se obtiene una correlación negativa significativa (p < .01) con la percepción del
modelo autoritario de –.22. Esto es que situaciones en las que el niño o la niña vive con la
madre o el padre en unión de otros familiares, se presenta una percepción del modelo
autoritario en menor grado.
La correlación entre respuesta empática con la percepción del estilo autoritativo y
autoritario es significativa, de .27 (p < .01), y –.12 ( p < .05) respectivamente, y no
significativa con la percepción del estilo permisivo –0.11.
Por último, la percepción del estilo autoritativo presenta una correlación inversa
significativa (p < .01) con la percepción del estilo permisivo de –.15.
El análisis de correlación permite concluir que la variable edad tiene menor grado de
correlación entre las variables en comparación con el grado escolar. Por su parte, el número
de hermanos y la estructura de familia de los entrevistados (pregunta con quien vive el
estudiante) presenta correlaciones bajas entre variables, de manera que en el análisis de
Regresión Lineal, propuesto a continuación se trabajará únicamente con la variable
respuesta empática, sexo y clima familiar (en sus tres estilos de autoridad parental).
Como se mencionó, el grado escolar no se considera en el análisis de regresión debido
a que se trata de un nivel de medición distinto al de las demás variables del modelo.
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Análisis de Regresión
El análisis de regresión múltiple es un modelo matemático de la relación entre una
variable dependiente y las variables independientes definidas en el estudio como variables
predictivas. En esta investigación la variable dependiente o variable criterio es la respuesta
empática y las variables independientes o predictivas son el clima familiar en sus tres
prototipos, la edad y el sexo.
El análisis de regresión lineal arroja un coeficiente de determinación R2 de 0.26, lo cual
indica que la predicción de la variable respuesta empática utilizando las 5 variables
mencionadas puede explicar el 26% de la varianza total de dicha variable, resultado
estadísticamente significativo de p< .00.
Los coeficientes estandarizados Beta y la significancia estadística nos informa si el
modelo propuesto de 4 variables independientes se trata de un modelo efectivamente
explicativo de la varianza de la respuesta empática.
Dicho análisis muestra que el peso de la correlación es significativo para el modelo
autoritativo con una de .188 con una significancia de p<.001, y para sexo con una de
-.417 con significancia de p<.001, las correlaciones de las variables autoritario y permisivo
no son estadísticamente significativas.
Por su lado, la prueba de Durbin-Watson (1.75) muestra que no existe colinealidad
entre las cinco variables del modelo cuya variable dependiente es la empatía; además se
obtiene una dispersión de .14, lo que es bastante baja. De manera que se confirma la
viabilidad para plantear un modelo de 4 variables independientes y el índice de empatía
como variable dependiente. Los resultados de este análisis se presentan a continuación.
Tabla N. º 3.
Modelo de 4 variables independientes para la variable dependiente respuesta empática. Coeficientes
estandarizados.
Coeficientes
Model estandarizados T Sig.
Beta
1 (Constant) 7.864 .000
autoritativo .188 3.613 .000
autoritario -.093 -1.826 .069
permisivo -.042 -.816 .415
Sexo -.417 -8.025 .000
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Debido a que el grado escolar se mostró como una variable con posibilidad de explicar
en parte la varianza de la respuesta empática, se realizó un análisis de comparación de
medias entre grupos (ONEWAY). Los resultados de este análisis (ANOVA) indican que la
relación de la variable respuesta empática con grado escolar, es significativa F (2, 291) = 4.92
p= .008 así como la variable estilo autoritario con grado escolar con F (2, 291) = 6.18 p= .002
Tabla N. º 4.
ANOVA de cuatro variables
Suma de
Cuadrados df Promedio F Sig.
empatia Entre Grupos .274 2 .137 4.925 .008
8. Discusión
Cuestionario de información general
Los participantes provienen de familias cuya estructura en su mayoría corresponde a la
convivencia con ambos padres, 69.3% y 55.8% respectivamente, seguido por la estructura
familiar constituida solo por la madre, un 18% en el estudio piloto y un 20% en el estudio
principal. La estructura familiar que incluye a ambos padres y otros familiares (principalmente
alguno de los abuelos o ambos), en el estudio inicial representa un 4%, a diferencia del
15.3% registrado en el estudio principal, lo cual indica que 71.1% de la muestra del estudio
principal vive con su padre y su madre. Al respecto de la práctica laboral, el 40% de la
muestra indica que ambos padres trabajan.
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Revista Electrónica “Actualidades Investigativas en Educación”
Instrumentos
Se utilizó el coeficiente de Confiabilidad alfa de Cronbach para el análisis de
consistencia interna de los instrumentos. El análisis de confiabilidad de la escala de Empatía
para niños y adolescentes (versión en español de Pérez-Delgado y Mestre), indica que para
obtener valores estadísticamente significativos para la muestra de esta investigación, deben
eliminarse tres de sus 22 ítems. De manera que el coeficiente alfa de Cronbach obtenido,
luego de la eliminación de los ítems, fue de .73. Este resultado sugiere la importancia de
replicar la administración de este instrumento en otras muestras infantiles costarricenses, ya
que esta investigación es la primera en su género en el contexto nacional.
En cuanto a la construcción y validación del cuestionario sobre clima familiar basado
en el Parental Authority Questionnaire, (PAQ) de Buri para jóvenes ha demostrado ser un
instrumento que permite evaluar la percepción del clima familiar (entendido como el prototipo
o estilo parental que utilizan los padres para disciplinar a los hijos e hijas).
El análisis de este instrumento indicó la necesidad de eliminar un ítem de cada una de
las tres subescalas teóricas que lo componen para obtener un mejor coeficiente de
confiabilidad, lo que arrojó una nueva estructura del instrumento de 9 ítemes por subescala y
no de 10 como la versión original para jóvenes y adolescentes.
El coeficiente de confiabilidad reporta un .68 para el prototipo autoritativo, de .64 para
el prototipo autoritario y de .61 para el prototipo permisivo, coeficientes que contrastan con
la investigación de Buri en 1991 quien obtiene (con jóvenes adultos) coeficientes mayores a
.77. Sin embargo, esta comparación es limitada por tratarse de investigaciones con muestras
de edad muy diferentes entre sí.
Se ve conveniente realizar otras aplicaciones de este instrumento con población infantil
para comparar resultados y mejorarlo. Igualmente se considera pertinente probar el
instrumento de J. Buri en una población joven (primer año de universidad) tal y como el autor
lo desarrolla para evaluar el comportamiento estadístico del cuestionario, principalmente al
respecto de los valores de confiabilidad para Costa Rica.
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empatía en el grupo de mujeres. Estos resultados son coincidentes con otras investigaciones
como se reporta en Mestre Escrivá; V., et al., 2003. Por el contrario, no fue posible
determinar si existen diferencias significativas entre el índice de Empatía y la variable edad.
En cuanto al instrumento sobre percepción del clima familiar, se observan algunas
diferencias por género. Para el estilo autoritativo, las mujeres presentan un promedio mayor
(2.66) en su percepción sobre el uso de esta configuración disciplinaria por parte de sus
padres (madres o encargados) para disciplinarlas, en comparación con los varones (un
promedio 2.54), resultados significativos estadísticamente. Los resultados difieren para la
percepción del estilo autoritario y permisivo entre hombres y mujeres, los resultados no son
significativos estadísticamente (el estilo autoritario con un promedio para hombres y mujeres
de 2.20 y 2.13 y el estilo permisivo de 1.70 y de 1.62, respectivamente).
Estos resultados sugieren que padres y madres utilizan con las hijas un modelo de
disciplina distinto al que utilizan con los varones. Posiblemente esto está relacionado con
algunos patrones de crianza según género, ya sea porque a las hijas se les hace más
participes que a los varones sobre el por qué de las reglas del hogar o porque las niñas
crecen con patrones de comportamiento de mayor sometimiento a la autoridad. De esto se
desprende que, en este estudio, los varones distinguen más que las mujeres los estilos
autoritarios o permisivos en su crianza.
Lo que nuevamente lleva a la consideración por las diferencias de género que padres y
madres hacen en el modo en que ejercen su autoridad y cómo manifiestan su afectividad
con ellos, aplicando quizás un control más autoritario con los varones o de mayor
permisividad y menos calidez con estos, precisamente basados en los estereotipos sociales
acerca de los cuidados y modelos en la crianza de los hombres.
Otros estudios en Costa Rica pueden ampliar esta investigación integrando la visión de
los padres y de las madres a partir de un instrumento como el cuestionario de crianza
parental (PCRI-M) adaptado del inglés por Roa, L. y del Barrio, V. (2001) en una muestra
española y utilizado en una muestra costarricense por Angulo, R.I. en el 2008. El
cuestionario está dirigido a padres y madres y está basado en los modelos parentales
propuestos por Baumrind, esto lo hace un instrumento pertinente para complementar el
estudio sobre la percepción de los y las menores.
En cuanto al análisis de las correlaciones entre variables, el estudio proporciona
información para establecer un modelo explicativo que da cuenta de la respuesta empática
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de los niños y de las niñas que participaron en esta investigación asociada con la variable
clima familiar.
Al respecto de la relación entre grado y empatía, en este estudio se presentó una
correlación significativa (.14), esto es que a mayor grado escolar se presenta mayor
respuesta empática, esto podría estar informando acerca del papel de la escuela en la
evocación de respuesta empática, mucho más que la edad de los niños y de las niñas.
Con la percepción del modelo autoritario de crianza la relación es inversa, puede
suponerse que conforme los individuos enfrentan experiencias educativas, el contexto los
prepara para un mayor seguimiento de las normas, lo que podría incidir en el estilo de
crianza de las figuras parentales, por lo que se muestran menos autoritarias.
En lo que se refiere a la variable estructura familiar (con quién vive el entrevistado o
entrevistada), se obtiene una correlación negativa con la percepción del modelo autoritario.
Esta correlación se refiere a las situaciones que el niño o la niña vive con la madre o el
padre en unión de otros familiares, principalmente abuelos, presentando menor percepción
del modelo autoritario en su crianza. Tal vez, el que los niños y las niñas vivan con otros
familiares los hace estar menos expuestos a discusiones sobre las reglas además de que
estos otros familiares pueden interceder en las normas disciplinarias impuestas para el o la
menor.
Con respecto de la variable número de hermanos, esta presenta una correlación
positiva con la percepción del modelo autoritario, que señala que a mayor número de
hermanos mayor percepción del modelo autoritario en la crianza, lo cual es esperable pues
padres y madres tienen menos condiciones para negociar o discutir las normas del hogar si
la prole es numerosa.
Por último, el análisis de Regresión con un modelo de 4 variables, explica el 26% de
la varianza total de la respuesta empática, resultado estadísticamente significativo,
específicamente para el estilo autoritativo y sexo como variables que mejor explican la
respuesta empática de los niños y de las niñas de este estudio.
Esto es congruente con la investigación en esta área del conocimiento, en tanto que
otros resultados subrayan la relevancia del estilo de crianza autoritativo para promover un
desarrollo socioemocional positivo, fundamental en el desarrollo de la respuesta empática.
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9. Conclusiones
Una de las confirmaciones más importantes de este estudio se refiere a que la
respuesta empática se explica en parte por la variable clima familiar específicamente el
prototipo de autoridad parental autoritativo y el sexo o género de los entrevistados y
entrevistadas.
El modelo teórico desarrollado al respecto del comportamiento empático y su relación
con la variable clima familiar entendida como el soporte, la calidez y la posibilidad de
expresar emociones se corrobora en esta investigación, ya que el modelo de crianza
autoritativo genera las condiciones para que niños y niñas se desarrollen de manera integral,
seguros y confiados en el medio, condiciones esenciales para desarrollar un comportamiento
social positivo.
No obstante, que las mujeres sean quienes presentan con mayor frecuencia que los
hombres respuestas empáticas, sugiere la pertinencia de un abordaje de género en el plano
educativo, a lo cual se puede sumar la distinción acerca de los modelos de crianza de los
padres hacia sus hijos e hijas, si estos son más permisivos y autoritarios con los varones que
con las mujeres. Autores (Anderson y Sanders, 1998; Zhou, Q. y otros, 2002) han
encontrado evidencia de que los padres y madres tienen comportamientos que expresan
mayor calidez con las hijas que con los hijos, así como mayor apoyo en las interacciones
verbales con las hijas que con los hijos.
Estas diferencias en la crianza de hombres y mujeres tienen gran importancia, debido a
que la investigación generada de la mano de la teoría de Baumrind muestra que los
prototipos parentales como el autoritario no promueven individuos maduros emocionalmente,
es decir, personas que se conozcan y regulen sus emociones en las relaciones con su
entorno social, además, es necesario, tomar en cuenta que algunas conductas empáticas en
los varones puede llegar a ser mal visto por el entorno social tradicional al manifestar
respuestas tradicionalmente asociadas con las mujeres, como la tristeza o el malestar del
otro.
Asimismo, se ha observado que patrones de crianza autoritativos, a diferencia de los
permisivos y autoritarios, favorecen el desarrollo social general de los sujetos,
proporcionándoles herramientas para enfrentar el conflicto con la autorregulación y un buen
autoconcepto. La investigación de Mestre y otros (2007) también afirma que un estilo de
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crianza coherente en la aplicación de las normas está más relacionado positivamente con la
empatía y el comportamiento prosocial que otros modelos parentales.
Por su parte, la evidencia acerca de la relevancia que tiene el grado escolar en el que
se encuentra el sujeto (independientemente de su edad) con la respuesta empática es
significativa, como la relación entre grado escolar y percepción del estilo parental autoritario.
Esto hace pensar que la escuela es un elemento fundamental en la configuración de la
respuesta empática de los niños y de las niñas como instancia formadora y colaboradora en
la consolidación de actos ético-morales de las personas. De manera que esta investigación
sugiere que la escuela comparte con la familia la responsabilidad del desarrollo de
comportamientos sociales positivos.
Por lo tanto, se considera importante que educadores y educadoras conozcan los
resultados de este tipo de investigaciones pues un ambiente escolar con tendencia
autoritativa podría posibilitar condiciones para el desarrollo de la empatía como motivador de
comportamientos prosociales. La investigación sugiere que este tipo de comportamientos
facilitan la sociabilidad, la adaptabilidad y las relaciones con los iguales.
De allí que la Escuela debería interesarse por desarrollar ambientes de calidad en las
interacciones entre estudiantes donde impere el ejercicio de la autoridad desde un modelo
autoritativo que coadyuve a las familias en el desarrollo de seres humanos comprometidos
con acciones solidarias y justas, con una sana adaptación al medio social en el que viven.
Esta investigación es un aporte para que quienes se encuentran con la responsabilidad
de la formación de los niños y niñas, es decir, educadores y educadoras, padres y madres de
familia, reflexionen acerca de los estilos de crianza que son fundamentales para el desarrollo
de la respuesta empática. Asimismo, la investigación ha permitido dar respuesta a las
interrogantes centrales del estudio, pero al mismo tiempo deja abiertas otras posibilidades
para continuar aportando al respecto de un tema tan fundamental como la convivencia
pacífica, justa, solidaria y armoniosa entre las personas, prácticas que nos pueden conducir
a generar una verdadera cultura de paz en entre la población más joven.
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