DISCURSO LEÍDO: Se redacta por escrito y el orador pronuncia directamente
su mensaje. Posee un apoyo, de esta manera debe ser leído previamente. Tiene
una estructura. El orador se concentra en la lectura. No puede haber
equivocación alguna de lo que realmente se pretender comunicar.
DISCURSO IMPROVISADO: Es un discurso que se hace cotidiano, sin pautas,
es decir, explicar o exponer un hecho, pensamiento o idea cualquier hecho
habitual. Ventajas son: No tiene estructura real (no se ha de redactar ni
memorizar). El lenguaje que hemos de aplicar es cotidiano. Se hace muy creíble
y natural, puesto que utilizamos recursos mínimos, pero usados habitualmente.
DISCURSO MEMORIZADO: Se redacta y luego lo hacemos memorizar. Es
preparado con anterioridad. No tiene apoyo textual. Recomendaciones:
Hagamos inflexión de la voz (poca variedad de entonación) Elabore relaciones.
Estar preparados para cualquier intervención.
DISCURSO EXTEMPORE: Es un discurso mixto. Es un procedimiento
combinado, pues este tipo está situado entre el leído y el improvisado. Ventajas
son: La estructura la realiza el orador con total libertad. Permite utilizar lenguaje
cotidiano Genera un ambiente de confianza con ejemplos cotidianos