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BIOGRAFÍA ECLESIÁSTICA
COMPLETA.
TOMO VIGESIMOSEXTO.
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Es propiedad de los Editores.
BIOGRAFIA FULESISTICA
COMPLETA.
Vidas de las personajes del Antiguo y Muevo Teslamento;
de lodos los santos que venera la Iglesia, papas y eclesiásticos célebres por sus virtudes
y talentos, en órden alfabético,
REDACTADA
POR DISTINGUIDOS ECLESIASTICOS Y LITERATOS
BAJO LA DIRECCION
Y REVISADA POR UNA COMISION
NombraDA POR LA AutoridAD suPERIOR ECLESIÁSTICA.
TONIO XXVII.
MADRID: 1865.
POR D. ALEJANDRO GOMEZ FUENTENEBRO ,
y, esor de la Real Academia de Arqueología y Geografía del Principe Alfonso
COl6giata, 6, baj0.
SEÑORES REDACTORIES
que han cooperado con sus artículos á la formacion del presente volúmen
y explicacion de las iniciales con que los han firmado.
A. C... . . ... ....... D. Angel Castellanos y Lopez.
A. L..... -------. D. Antonio Lopez.
C., B. C., B. S. C.. Castellanos (Sr. Director D. Basilio Sebastian).
C. de F... ......... Excmo. Sr. Conde de Fabraquer.
F. de N.... ........ Fernandez Navarrete (D. Eustaquio).
G. A... ............ Gutierrez Andrés (D. José).
G. R... ... ......... Garcia Rodriguez (Presbitero D. Juan).
J. B. de R. ......... D. Joaquin María Bover de Roselló.
M. B............... D. Manuel Bejar.
R. y C.. ".......... Roca y Cornet (D. Joaquin)
S. B................ Sanchez Biedma (D. José)
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BIOGRAFIA ECLESIÁSTICA
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, familia? Nada amb:c¡onalm , nada quema ,._v contento con un tosco
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, = — sayal, sc burlaba de todas las riquezas ¡del mundo , de sus pompas
¿5 y vanidndes. El humilde religioso, que sin tener nada no carecía de
E‘Ï' nada, que viviendo en la pobreza era lan rico como si nadase en
la abundancia, debía mirar con indiferencia todo lo que no fuera su vida
de abnegaci0n , de desinterés, de sacrificios continuos. Esto era su deleita,
esto su alegría , esto su mayor dicha , y más allá nada veía , nada encontraba
que le pareciese digno ni siquiera de su atencion. Así es que desde el ¡ostenta
en que tornó el hábito viviendo como novicio en la.máa perfecta obediencia,
se apresuró á sacrifica_rlo todo en aras de su Red:y¡tor para poderlo seguir libre
de las dificultades que tanto embarazan á otros en el camino de la verdad.
Todo su anhelo se cifraba en ser el último de todos, en hallarse á sus órdenes,
en obedecer sus mandatos; seguíalos ciegamente como preceptos impues
tos por el mismo Dios, á quien servia y reverenciaba en cada uno de sus pre
lados y compañeros. Pagábanle estos con indecible amor, pues viendo sus
buenas cualidades, su fe ciega y desinteresada, su puro y sincero afecto, no
podian ménos de amarle como hermano, de quererle como compañe
ro, y de apreciarle como sincero y verdadero religioso. Así fué que cuan
do llegó el instante de su profesion, cuando cumplido el término de la
prueba le llamaron sus superiores para darle la confirmacion en la vocacion
que habia elegido, alegres y contentos todos los indivíduos de la comunidad
asistieron á este acto, invocando las gracias de la Providencia prontas á caer
sobre la frente de su elegido si continuaba haciéndose digno de ellas. No se
engañaron los que en Sanntinio habian confiado; el buen religioso, profeso
ya, siguió no solo la forma de vida que hasta entónces le habia distinguido,
sino otra quizá más grande y gloriosa, más digna del nombre y hábito que
vestia. Aumentáronse sus penitencias y oraciones, vestia ásperos y duros si
licios, entregábase árigurosas maceraciones, y pasaba noche y dia de hinojos
ante el altar del Señor, elevado en fervorosa oracion ó humillado bajo los más
crueles rigores. Allí hombre pequeño y débil, reconociendo su debilidad y
su insuficiencia ante el que es todo grandeza, confesando su torpeza, lloraba
sus pecados, se afligia por sus olvidos y procuraba corregirlos. No contento
con esto, se negaba todo lo que pudiera halagar su ambicion ó su vanidad, y
verdadero amante de la pobreza, jamás vistió hábito nuevo, contentándose con
los desechados por la comunidad, y áun procurando que estos fueran los más
estropeados y rotos. Nunca estrenó ninguna prenda nueva, incluso el cal
zado, que siempre era tambien de desechos. Su cama era el suelo, y cuando
más una estera con un tronco óleño por almohada. No tenia ningun mue
ble en su celda, que con frecuencia era el hueco de una escalera, escribiendo
en la biblioteca del convento. A pesar de esto no era rudo nigrosero, sino ex
tremadamente piadoso y muy sencillo; habia seguido los estudios con bas
tante aprovechamiento y fué ordenado de sacerdote, mereciendo el título de
predicador, cargo que desempeñó durante algun tiempo con celo y acierto,
hasta que cansado de ocupaciones que le hacian temblar siempre por la tran
quilidad de su conciencia, prefirió retirarse al rincon de su celda y vivir allí
en la más profunda oscuridad, que era en lo que únicamente se hallaba con
tento y satisfecho. Sus hermanos quisieron sin embargo elevarle á algunos
de los cargos de la comunidad, pero los rehusó constantemente, pues no se
avenian muy bien con su carácter extremadamente sincero y poco á propó-.
sido para negocios que exigen cierta práctica y conocimiento del mundo.
SAN 9
Hubiera querido le colocasen en las humildes ocupaciones de portero, refi
tolero ó enfermero; mas su ministerio como sacerdote le impedía consagrarse
a ellas, y así es que hubo de renunciar a lo que tanto deseaba por mandato
expreso de sus superiores. Óespues de muchos años de retiro en que vivió
entregado á las prácticas píadosas , fué atacado de la última enfermedad, que
sufrió con la mayor paciencia, no 0yéndosele en medio de los más violentos
dolores sino dulces himnos y cánticos dirigidos al Señor, á quien pedía la
paz de los justos, que siempre había ambicionado. Recibió los santos Sacra
mentos con la mayor ternura y devocíon, y se despidió de todos sus her
manos con una alegría y un placer, que no parecía despedirse para una eter
nidad, sino para un largo viaje. Terminados estos preparativos esperó tranqui
lo su última hora, y al acercarse, despues de habérselo dicho así á la comu
nidad, entregó su alma al Señor quedando en sus labios una indeleble sonrisa,
que no desapareció interin su cadáver estuvo expuesto al pueblo , en cuyo
estado permaneció por algunos días , siendo grande la concurrencia que asis
tió a verle , pues todos lc amaban y veneraban como santo. Hicíéronsele sun
tuosas exequias viniendo a rendirle tributo las personas más ilustres de
Floredcia, su patria, donde había fallecido en 4 de Julí'o de 1612. Dejó una
obra íntitulada: Memoriale majus el minus fratrum defunct0rum. — S. B.
SAN PABLO (Fr. Francisco de), agustino aragonés. Véase PABLO (Fray
Francisco de San).
SAN PABLO (Sor Isabel de San), religiosa agustina. Véase PABLO (Sor
Isabel de San).
SAN PABLO (V. P. Jacobo Graciani de), religioso del instituto de las Es
cuelas Pías. Fué naturalde Saxolo, en el estado de Módena, y tenia ya cuarenta
y ocho años cuando vistió el hábito de la religíon en 28 de Octubre de 1619,
siendo aún congregacion de votos simples. Era sacerdote ejemplarísimo y muy
versado en las sagradas letras. Salió tan humilde, caritativo, penitente y per
fecto, que mereció, en dictámen del B. José Calasanz, ser tenido por el más
observante de todos los religiosos de su tiempo; y acreditó este concepto
cuando en el año de 16‘26, habiendo enfermado gra_vemente , lo llamó á Ro
ma con el fin de encargarle el vicariat0 general de toda la religion si el Se
ñor le sacaba de esta vida, que es el mayor y más verdadero elogio que
puede hacerse de tan eminente y venerable varon, tanto más cuanto en
aquella época había en la Orden sujetos de prendas muy relevantes , y mu
chos de ellos más antiguos que el V. P. Jacobo. Cuando se,celebró en Roma
el primer capitulo general, que se tuvo en el novícíado , era asistente gene
ral y provincial de la provincia de Roma. Tambíen fue visitador de Nápoles,
en cuyas casas rcstitnyó la observancia, que con la ausencia del P. Pedro
Casani había decaido. Fué siempre tan rígido y escrupuloso en el silencio,
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que jamás hablaba si no era preguntado. Para todos dejó admirables ejemplos
de virtud y perfeccion; pero más en particular para los superiores, por ha
berle tenido casi continuamente ocupado la obediencia en cargos de gobier
no. No obstante, deseaba tan ardientemente disfrutar las seguridades de
súbdito, que hallándose de superior local en la provincia romana le escribió
el beato fundador una carta en que le decia: «Que siendo en la casa que se
habia confiado á su cuidado el que hacia y deshacia, tanto en lo temporal co
mo en lo espiritual, imponiendo mortificaciones, señalando penitencias,
dando reprensiones y censurando las faltas átodos sus súbditos, considerán
dose el más defectuoso de todos, carecia de tacto y de los dones necesarios
para que su ejemplo fuera fructuoso; y que por lo tanto le suplicaba que en
adelante, ya que no lo podia hacer con su autorizada voz, dándole los auxilios
y consejos que su responsable estado requeria, le manifestaria por escrito
sus defectos, para que sin disimularle nada le impusiera la penitencia á to
da su satisfaccion. De este modo castigado en esta vida, le quedaria ménos
que pagar y satisfacer en el purgatorio. Me ha parecido, terminaba la misi
va, representarle lo manifestado á Vuestra Paternidad, porque siendo y0 su
perior no me olvide de que soy súbdito.» Hallándose de visitador en Nápoles,
fué asaltado de unas cuartanas perniciosas; predijo el dia de su muerte, y
desahuciándole el médico, le respondió con mucha paz: Laetatus sum in his,
quae dicta sunt mihi: Me he alegrado con la nueva; y añadiendo el médico :
In domum Domini ibis: Irás á la casa del Señor; replico con grande confian
za : Eso está en manos de la divina misericordia. Al tiempo de su muerte,
que fué en el dia 2 de Octubre de 1654, siendo de setenta y cuatro años de
edad, se oyeron terribles ahullidos producidos por los enemigos de la salva
cion del género humano. El pueblo napolitano hizo grandes demostraciones,
dando á entender el alto concepto que tenia de su santidad; y con autori
zacion del Emmo. arzobispo cardenal Buoncompagni le hicieron la sepultura
al lado de la epistola del altar mayor, junto á muestra Señora del Pesebre.—
A. L.
SAN PABL0 (Fr. Pedro de). Escasísimas son las noticias que tenemos
acerca de este distinguido sacerdote y religioso; pero sin embargo, son más
que suficientes para hacerle conocer como un hombre de dotes muy especiales
y de singulares méritos. Pertenecia á una familia tan antigua como ilustre, que
le proporcionó toda clase de medios, no solo para adquirir una educacion dis
tinguida, sino tambien una instruccion sólida, á propósito para aspirar á los
primeros cargos de la sociedad, pues á ello le brindaban, no solo su nacimien
to, sino tambien la posicion ocupada por sus padres. Mas como sus deseos
fueran harto distintos, pues solo aspiraba á distinguirse por sus adelantos en
la virtud, no vaciló por abandonarlo todo á sus inclinaciones. Efectivamente,
SAN ll
comenzando porque hubo de dejar su posicion y la libertad de que disfru*
taba, para ingresar en la órden de Descalzos de S. Agustín, órden muy rígi
da, de suma estrechez, y que desde luego demuestra en sus profesores una
decidida inclinacion a la perfeccion y un anhelo por practicar los medios
de conseguirla, y continuando con referir que en tan importante congre
gacion religiosa llegó nuestro Fr. Pedro nada ménos que á vicario general,
se comprende la alta estimacion y merecido concepto de que gozaba en
un cargo que le'jos de hacerleilusorio , supo aumentar su importancia con las
más acertadas disposiciones que dictó durante su gobierno. Por supuesto que
ante todas cosas llamaba su atencion el culto de Dios. y para que este se
diese con el esplendor que era debido , ni los sacrificios le parecían muchos
ni los desvelos le fueron nunca penosos. Para poder establecer reglas seguras
que siguieran no solo sus hermanos , sino cuantos tuvieran el mismo esmero
que él en la ejecucion delos divinos misterios, dispuso el Cmrem0niale Augus
tinorum , que publicó en l664. Esto es lo que podemos decir de tau respeta
ble prelado de su Orden.-—G. B.
SAN PABLO (P. Fr. Tomás de), religioso del Real monasterio de S. Ge
rónimo de Madrid. Natural de Hinojosa , hijo dignisimo de aquella Realcasa;
fue varon insigne en letras y Virtud, de gran prudencia y valor, como lo
mostró en las prelacias y cargos que tuvo en la religion, en las que dió á co
nocer el acierto de sus gobiernos, pues semejantes puestos son la piedra de
toque que descubre los quilates y suficiencia de los que los desempeñan.
Jamás descansó su celo en órden á la observancia de las leyes religiosas,
siendo el primero en la ejecucion; y así andaban todos con cuidado, pues
con solo verle se componían y ajustaban áun los ménos observantes; abor
rccia mucho la ociosidad y el quietismo, porque ni el ocio ni la flojedad
fueron en tiempo de los primeros Padres de la religion los que abrieron las
zanjas y cimientos sobre que se levantó el edificio de la observancia, sino el ‘
desvclo y trabajo. Todo el fundamento de su gobierno eran la vigilancia y
la asistencia en todo, de donde procedía que en las comunidades que esta
ban a su cuenta, poco ó nada tenían que reparar los visitadores generales,
antes mucho que decir y alabar. A lo último del segundo trienio (que fue
prior dos veces en su Real casa) murió en el día 29 de Abril del año 1616,
y dijeron á una voz sus hermanos que en el dia que se le acabó la vida fuc'
una gran pérdida para la felicidad de aquel santo monasterio en lo espiri—
tual _v temporal; testimonio á que se pudo dar todo crédito por el que tenia
ganado y merecido en toda la religion. Fué este siervo de Dios generalmente
estimado en la Orden por sus excelentes calidades, y de los de afuera tam
bien, especialmente de los que por eausa de haber sido consultor de la Su
prema , llegaron á conocer su mucha sabiduría y religiosidad—A. L.
SAN PEDRO (Ilmo. Sr. D. Antonio), religioso cisterciense, natural de
Walladolid. Tomó el hábito en el monasterio de la Santa Espina, y siguió sus
estudios en la universidad de Salamanca, donde recibió el grado de doctor
en teología en 1659, igualmente que el de artes en 1661. Fué catedrático de
súmulas en propiedad, lógica magna, filosofía natural, Sto. Tomás, filoso
fía moral y de sagrada Escritura; abad del colegio de Salamanca, definidor
general, y últimamente electo general reformador en 1671. Despues fué
nombrado obispo de Huamanga, en América; pero no llegó á tomar po
sesion de su mitra por haberle sorprendido la muerte en Cádiz cuando
se disponia para embarcarse. Fué uno de los personajes más ilustres de
su época. El Mtro. Alvarez le llama: «Fénix de los ingenios de su siglo,
único sin competencia en conciliar claridad suma “y exquisita sutileza,
teólogo en la mejor estimacion de los más ilustres de España; » y cuando
todo lo expresado no bastára para elogio de tan gran maestro, bastará sa
ber que sus manuscritos se han mirado siempre por los sabios con la mayor
estimacion, y que con la misma han sido recibidos los que con nombre
ajeno se han dado á la estampa. Escribió : Respuesta en favor de la Con
gregacion de la regular observancia de N. P. S. Bernardo en estos reinos de
Castilla, Leon, Galicia y Asturias á la convocatoria del abad del Císter, por
la cual manda á todos los abades cistercienses en estos reinos, asistan en el ca
pítulo general que se ha de celebrar en Francia el Mayo que viene de 1667,
impresa en 16 hojas en fólio. Esta convocatoria, que se expidió por el abad
del Císter en virtud de una bula de Alejandro VII, por la que se mandaba á
todos los abades del Císter asistiesen al capítulo general, motivó esta res
puesta, en la que despues de dar una sucinta noticia del orígen y progresos
de la congregacion de Castilla, prueba por medio de tres fundamentos no
estar comprendida dicha congregacion en la referida bula, ni tener obliga
cion sus abades de acudir al capítulo mencionado.—Approbalio dialexis de
non certitudine Joannis Caramuelis, año 1670. Hállase inserta en el mismo
tomo al fól. 255, impresion de Leon de Francia, en 1675, y es una de las
pruebas nada equívocas de su profundo ingenio.—Tractatus theologici, ma
nuscrito que formaba cuatro tomosen fólio, y se hallaba en la biblioteca del
monasterio de la Santa Espina; donde pereció con otros muchos en el terri
ble incendio de 1712, aunque se conservaron algunos tratados sueltos en los
colegios de Salamanca y Alcalá.—S. B.
SAN PEDR0 (Fr. Baltasar Frutos de). Fué hijo y sobrino, dice la Cró
nica, del santo Frutos de San Pedro, de quien nos ocuparemos despues.
Sobrino por la naturaleza é hijo por la religion, y con más sagrado paren
tesco, pues le sacó del mundo, adonde podia perderse, y le metió en la órden
donde habia de ganarse. Dióle el hábito en Lucena el año 1568, á los vein
SAN M3
ticuatro de edad, y fué siguiendo las santas huellas de su tio con maravilloso
aprovechamiento de su alma y grande ejemplo de la ciudad. Andaba descalzo
y descubierta y rapada la cabeza. Era su cama una tarima, sin más abrigo
que el de su saco, porque jamás se desnudó. Acompañaba la aspereza del saco
con un duro silicio. Era muy dado al ejercicio santo de la oracion, y la te
nia siempre de noche al pie del altar de la enfermería, con lo que cumplia
con el precepto de la caridad bien ordenada, que comenzaba por sí, tenien
do la oracion, y la ordenaba á los demás, pues la hacia para hallarse cerca
y pronto por si le llamaba algun enfermo. Ayunaba tres dias en la semana,
y comia tan poco cuando comia, que tambien ayunaba. Dábase con tanto
amor y caridad al servicio de los pobres, que era el mayor consuelo en sus
dolencias el ver cómo los asistia. Hallábase siempre risueño su semblante y
su boca llena de risa, de manera que llevaba siempre consigo la alegría á las
salas. Asistia á todos los enfermos como si fuera padre de cada uno de ellos.
Los regalaba, servia y consolaba con amor, diligencia y perseverancia, por
que á todas horas y en todos tiempos los consolaba. Amábanle tiernamente en
la ciudad y su comarca, y así llevaba siempre grandes limosnas. Tenia el
mismo espíritu que el glorioso patriarca S. Juan de Dios y su caridad, porque
remediaba las necesidades do quiera las encontraba, sin acordarse para ello
de su hospital, y decia : «Dios da ciento por uno, y yo le tengo de ganar
donde pudiere;¿qué más tiene darlo acá que darlo allá? Pues al que pide con
necesidad y no se le socorre luego pudiendo, se le hace mayor la necesidad.
Dios no mira adonde la doy, sino si la doy. La limosna no se hizo para el
sitio, sino para el necesitado; adonde estuviese se ha de socorrer, y yo ten
go de socorrerla adonde la hallase, porque no quiero perder tanto como da
el Señor, que es ciento, por tan poco como yo le doy, que es uno. » En lo
que le sucedia adverso y contrario, tenia tan alegre el semblante, como si
fuera cosa de su mayor gusto, y decia: «Todo viene de la mano de Dios, y
lo que viene es lo que nos conviene, que nosotros no sabemos lo que nos
pedimos.» A los pobres que encontraba en la calle y no podían irá pie por
impedidos, los cargaba sobre sus hombros con grande gusto y alborozo, y
los llevaba al hospital, con cuya ocasion le sucedieron algunos casos bastan
te extraños. Vivió con singular opinion de virtud y santidad, y murió
en 1613, habiendo servido á Dios y á los pobres cuarenta y dos años en la
misma ciudad y hospital de Lucena, donde le dieron y señalaron sepultura,
verificándose lo que referiremos despues al ocuparnos de su tio Fr. Frutos
de San Pedro.-S. B.
SAN PEDRO (V. P. Fr. Diego de), religioso Agustino recoleto. Nació en
el mes de Mayo del año 1665 en la parroquia de S. Sebastian de Madrid.
Fueron sus padres Pedro Rodriguez Pasaron y María García Lopez. To
mó el hábito año de 1679, profesó al siguiente, dia del apóstol S. Pedro, y
obtuvo varios puestos en la religion hasta el de prior de Madrid, en cuyo
oficio murió. En todos tiempos fué un religioso ejemplar; é inclinado al es
tudio de la teología mística, en que adelantó mucho; y así hablaba con gran
de acierto y fervor en las conferencias espirituales, y dirigia muchas almas
religiosas por el camino recto. Hizo misiones repetidas por la sierra de Gua
darrama en las cuaresmas, sufriendo gustoso nieves, frios y otras incomo
didades. Ayunaba continuamente, no omitia jamás acto de comunidad , y
profesaba tanta pobreza, que en su muerte no se hallaron en la celda otras
alhajas que los manuscritos de los sermones que habia predicado. Purificóle
el Señor con una penosa enfermedad de cinco meses, que sufrió con grande
paciencia, hasta que conociendo y áun pronosticando la hora de su muerte,
espiró á24 de Octubre de 1712 en el convento de esta corte.—A, B.
SAN PEDR0 (P. Fr. Domingo de), misionero dominico. Era italiano y
habia tomado el hábito en el convento de Sta. Zita de Palermo, á pesar de
lo cual marchó á nuestras misiones de Filipinas hácia 1658. Esto, sin em
bargo, no tiene nada de extraño, puesto que la Italia nos pertenecia entón
ces, y no se necesita recurrir para explicarlo á la solidaridad que existian en
tre todos los miembros de una órden religiosa, que les hacia mirarse como
hermanos, aunque fuesen de distintas naciones y opuestos en su lengua,
usos y costumbres. Pero decimos mal, los usos y costumbres eran exacta
mente iguales entre todos los individuos de una misma religion, y esto es lo
que los acercaba, los confundia y les hacia conocerse, unirse y amarse áun
en los más remotos y distantes países. Fr. Domingo desde su llegada á Ma
nila fué lector ó catedrático de artes, cargo que habia ya ejercido en su pa
tria, y que continuó desempeñando, estando consagrado principalmente á
la enseñanza de los misioneros. Supónese ejerció algunos otros cargos, que
no constan positivamente, como tampoco la fecha de su muerte, pues los
autores solo se detienen á elogiar sus méritos y virtudes, que eran en efecto
verdaderamente grandes, pues le habian hecho abandonar su país y mar
char á distantes regiones á consagrarse á la enseñanza de personas rudas, y
no las más á propósito para escudriñar los arcanos de la ciencia; ¿mas qué
se le importaba á él, pobre misionero, la mayor ó menor capacidad de sus
discípulos, su más fácil ó tarda comprension? Habia renunciado á todo por
Jesucristo, y en la lucha con la materia, acostumbrado á vencerla en sí mis
mo, no se le hacia imposible vencerla en los demás. Sabia que estaba lle
vando á cabo una grande empresa, preparando á otros para que desempe
ñasen la gloriosa tarea de la civilizacion de aquella parte del mundo, que
despues de algunos siglos, se halla todavía por desgracia en su primitivo es
tado, habiendo cambiado solo en haber recibido las luces de una religion
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más pura , más noble. más santa y más elevada que la que ellos conocían.
Tales fueron los trabajos á que vivió dedicado este humilde religioso, tanto
más digno de'gloría eterna, cuanto mayor fué su humildad yoscurídad , p ues
como muchos otros, renunció hasta a esa fama póstuma de que son tan po
cos los hombres que saben desprenderse. y que es, sin embargo, lo que
constituye la verdadera grandeza, lo que da el último sello á la magnanimi
dad.-—S. B.
SAN PEDRO (Fr. Francisco—de) , un el siglo .Ilargarit. Nació en Cuatre
tonda , pueblo del reino de Valencia y de su arzobispado , á 28 de Noviem
bre de 1695. Fueron sus padres Pedro Margarit y Cecilia Tarrazo. Tomó el
— hábito de agustina descalzo en el convento de Santa Mónica de Valencia , en
donde fuélect0r jubilado, pero deseosode extender la religion de Jesucristo,
pasó á América en donde corrió varios países , obteniendo los empleos de
calificador del Santo Oficio y vicario foráneo en el obispado de Cebú, en el
partido de Calamanes; ex—vícarío provincial y visitador de dicho partido;
cx-definidor de provincia y ex-vicario provincial de Manila y sus contornos,
y despues vicario provincial y procurador general de su provincia de Filipi
nas, de la Nueva España, y presidente del hospicio de San Nicolás de Méjico.
Pero cuando se restituiaáEspaña á descansar de sus trabajos, murió en el
mar el año de 1750. Imprimíó: i.° La Nada más gloriosa, sermon panegírico
queen el día cinco de (a infruoctava de S. Bernardo, predicúen el religiosisímo
convento de dicho Santo de religiosas de la Concepcíon ; año i747, Méjico, por
la viuda de D. José Hogal . 1747 , en 4.°—2.° Tres tomos de sermones y plá—
ticas. manuscritos. predicados en aquel continente, donde se perdieron .—A . L.
SAN PEDRO (Fr. Frutos de), religioso de la órden de S. Juan de Dios,
nació enla ciudad de Segovia hácía el año I548; ignórase quiénes fueron
sus padres , mas se sa'he que i'ué criado con santo temor de Dios. Pasó de Se
govia á Granada , llamado de la fama de santidad del patriarca S. Juan de
Dios, y sabedor de la fundacíon del santo hospital, y aunque ya había muer
to el bíenaventurado santo, encontró su espíritu vivo en sus hijos y se afi
cionó tanto al ejercicio y ocupacíon de servir y curará los enfermos pobres.
que pidió el hábito con singulares muesmras de humildad y devocion. Era
entónces hermano mayor el V. P. Fr. Juan Garcia , que conociendo y experi
mentando el espíritu que lo conducía á la religion , le dió el hábito, ytuvo'la
aprobación. hasta que hizo profesíon en manos del arzobispo de Granada
con los demás hermanos ya religí0sos con singular consuelo de su alma san
ta y pura. Asístía á la sala de los, enfermas con particular cariño y amor,
cnmo á su principal instituto y obligacion ; díóse mucho á la oracíon y mor
tificaciones y penit:-ncías, que es por donde se camina y se consiguen las
virtudes y perfeccion. Tenia grande capacidad y de cualquiera materia que
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se ocupaba, aunque fuese la más árdua, salia de ella con el mayor lucimien
to. La conocian y veneraban los demás hermanos, pero el mayor la tenia
mas conocida, porque le trataba más de cerca. Pensóse en la fundacion de
un convento hospital de la Orden en la ciudad de Lucena, y para comenzarle
hasta darla la debida perfeccion, no se encontró sujeto más á propósito que
este siervo de Dios. Era entónces señor de Lucena D. Diego de Africa, hijo
de los duques de Cardona, llamado así porque habia nacido en Africa, sien
do sus padres vireyes de Oran. Fué á Lucena Fr. Frutos con un compañe
ro, ambos descalzos, cubiertos de saco y descubierta la cabeza, como los
primeros padresde la religion. Recibiólos el príncipe de aquella ciudad como
señor generoso y muy cristiano, honrándoles mucho y haciéndoles muchos
agasajos. Pidieron licencia y sitio, y les concedió uno y otro. Sacáronla tam
bien del obispo de Córdoba y se comenzó la edificacion, año de 1565, termi
nándose al siguiente en que fué á bendecir la iglesia el obispo, consagrán
dola y dedicándola al divino precursor S. Juan Bautista. Padeció once años
de trabajos contínuos en la fundacion, porque, aunque es verdad que le
conocian mucho, así los señores como el piadoso obispo, como se habian de
poner camas y sustentar y curar á los enfermos pobres, necesitaba mayores
socorros y asistencia que irlos á buscar por los pueblos de la provincia, no
bastándole los de la ciudad, y muchas veces no los encontraba, por lo que
no dejaba de padecer aflicciones. Quiso terminada la fundacion volverse á su
convento de Granada, pero no se lo permitian ni el señor ni los vecinos,
porque le habian cobrado grande cariño y amor. Era verdaderamente el após
tol de aquel país, y el oráculo adonde acudian todos á buscar consuelo y ali
vio en sus necesidades y trabajos. Todo esto le alcanzaron sus virtudes que si
guió y abrazó con santo teson. Era muy mortificado y penitente y sumamente
modesto. Edificó el convento y hospital con grande trabajo, pero edificó mu
cho más todavía á los habitantes de la ciudad con su ejemplo. Vivió más de
veinticinco años despues de terminada la fundacion, dando maravillosos
ejemplos de virtud y castidad. Adoleció de una calentura, que declararon los
médicos ser enfermedad mortal, por lo que trató de disponerse para recibir
los santos Sacramentos. Recibiólos y dió su espíritu al Señor, colmado de
virtudes, á2 de Noviembre de 1602. Hiciéronle unas solemnes y suntuosas
exequias, y le sepultaron en el altar mayor de la iglesia del hospital al lado
del Evangelio. Sucedió un caso maravilloso con su cuerpo venerable y san
to, dice la Crónica, y fué que pasados ocho años, murió un sobrino suyo en
el hospital, religioso tambien como su tio, tan modesto y virtuoso que tra
taron de sepultarle en su sepulcro, abriéronle y hallaron el cuerpo tan en
tero como el dia que le encerraron,y despidió de sí olor tan suave y apa
cible, que se llenó de él la iglesia toda. Estaba tan llena de gente que dando
SAN t7
cuenta de este olor milagroso al obispo de Córdoba, hizo informacion, en que
depusieron del caso cincuenta testigos, y mandó su llustrisima que en ade
lante no se enterrase en aquel nicho y capilla difunto alguno , pues era ve—
neracíon que se le debía al cuerpo de este venerable siervo de Dios, con
cuyo preciosisimo olor manifestaba que su alma era bíenaventurada.—S. B.
SAN PEDRO (Fr. Gonzalo), misionero dominico. Tomó el hábito en el
convento de S. Pablo de Sevilla , y manifestó desde luego hallarse adornado
de las mejores cualidades. Era de ánimo inmenso, de maravillosa modestia
en sus acciones, mucho valor en los trabajos y de grande y ejemplar humil
dad , verdadera base de todas las virtudes. Marchó á Filipinas, y en toda la na—
vegacíon , dice la Crónica que no se le oyó ni una palabra ocioso, lo que
basta para que le tengamos por perfecto en la virtud , además de que nunca
se halla sola esta cualidad, y así era grande la devocion de Fr. Gonzalo, y ma
nifestábalo bien en ofreciéndose ocasion de tratar de Dios , lo cual hacia él
con mucho afecto y gran superioridad , como enseñado del Señor en la ora
cíon , de que se ocupaba mucho. Rezaba por lo comun la letania de nuestra
Señora, que sabía de memoria, y hacía esto con tales afectos y demostracio
nes de sentimiento , que en los peligros del mar , la gente del navío viéndo
sela decir delante de su santa imágen, cobraban seguras esperanzas y con
suelo. Rezaba tambien todos los días a su padre Santo Domingo la oracion
que le hizo S. Jordan, que aunque es muy larga y está en latín , la sabía de
memoria. A lo último de su vida hizo una confesion general con el P. Fray
Miguel de San Jacinto, varon de mucha religiosidad y prudencia, que fue dos
veces provincial de la provincia del Santo Rosario de religiosos dominicos
de Filipinas, quien afirmó bajo juramento que había hallado a Fr. Gonzalo
en la inocencia bautismal , sin haber pecado jamás mortalmente, y de todo
esto era buen indicio no solo su devota y religiosa vida , sino tambíen su
dichosa muerte, dejando con particular consuelo á todos los que a ella se
hallaron presentes, así de sus compañeros como de sus demás religiosos del
convento de la Puebla, donde falleció—S. B.
SAN PEDRO (Fr. Jaime de), religioso dominico, natural del reino de
Aragon , y probablemente de Zaragoza, donde tomó el hábito, siendo reli
gioso, dice la Crónica, mereció ser puesto en la lista ó catálogo de aque
llos santos que tomaron el camino de las grandes tribulaciones y lavaron sus
estolas en la sangre del Cordero y áun en la suya propia , derramando parte
de ella por solo el amor del que la había derramado toda por ellos sin reser
varse gota. Porque fue él á quien los moros quitaron la vida no muy léjos de
Castellon de Ampurias, en el principado de Cataluña, el año 1517, porque de
cía el oficio dívíno,-y pues en centenares de años antes del referido no ha
bía morosque morasen en aquella tierra, averiguado está que los que ma
‘IOI0 un. 2
M8 SAN
taron á este siervo de Dios eran allende del mar. Lo cual no lo advierto sin
causa, dice el P. Domenec, porque pues ellos no suelen venir acá para ma
tar, sino para robar las haciendas y cautivar las personas para despues ha
cerse ricos con los rescates de ellas, ¿qué se puede pensar, sino que mataron
al siervo de Dios Fr. Jaime por algo que les daba gran pena, es á saber,
porque rezaba el divino oficio? Por lo mismo mataron juntamente con él á
dos religiosos del seráfico P.S. Francisco.» El cuerpo del bendito Padre fué
llevado por los Padres al convento de Castellon de Ampurias y allí se le dió
sepultura. Algunos autores llaman Fr. Juan á este siervo de Dios, añadiendo
que habia tomado el hábito en el convento de Alcañiz. Pero nada de esto es
exacto, segun se deduce del martirologio del referido convento de Castellon
de Ampurias, en el que á2 de Octubre se puso la siguiente nota:
Martyrizatus fuit ab agarenis
frater Jacobus Sempere simul
cum du0bus Patribus minoribus,
et erat filius conventus Caesaraugusta, anno 1516.
Lo que traduce el P. Domenec de la siguiente manera: «Fué martirizado
de los moros Fr. Jaime de San Pedro, juntamente con dos Padres menores, y -
era hijo del convento de Zaragoza, el año de 1516.»—S. B.
SAN PEDRO (Fr. Juan de), del órden de Predicadores. Fué natural de
Italia, y desde los primeros años de su juventud manifestó inclinacion al es
tado religioso, ingresando en la congregacion titulada Della Sanitá, ósea de
la salud, donde se distinguió por su virtud no ménos que por su celo para
la conversion de los pecadores y la salud de las almas. Versado en el cono
cimiento del corazon humano y sumamente instruido en la teología, desem
peñó cumplidamente el ministerio de pastor de las almas, siendo muchas
veces consultado por célebres y distinguidos personajes en varios árduos ca
sos de fe y de conciencia. Murió en el año 1616, con merecida fama de san
tidad, y dejó escritas dos obras en idioma italiano, tituladas: El soliloquio
ardiente del devoto Gerlaco.—Conocimiento del hombre interior. La primera es
una traduccion hecha del latin del opúsculo de Gerlaco. Las dos obras fue
ron impresas en Nápoles.—M. B.
SAN PEDR0 Molinos (Fr. Bartolomé de), natural de Chalons. Vistió el
hábito de agustino de la observancia en el convento mayor de Zaragoza, y
en él hizo su profesion el 50 de Junio de 1584. Fué doctofilósofo y teólogo, doctor
en esta facultad por la universidad de esta ciudad, y muy versado en las ".
mátemáticas y astrología. En 1602 era prior del convento de S.Sebastian de
Epila, y en 1605 definidor de la provincia de Aragon. Murió en aquel con
SAN 49
vento el año de 4616, habiendo escrito: t.° Comentarios del arte de Raimundo
Luli ó Lulio con singular agudeza , como dice el Miro. Fr. Jaime Jordan en la
Historia de la provincia de Aragon dc Agust. , lib. ll, cap. XIII, pág. 148 del to
mo lll, donde alaba su mérito tan poco conocido.—-L. y O.
SAN PEDRO NOLASCO (Fr Francisco de), religioso capuchino, sacer
dote y predicador de la provincia de S. Nicolás, ilustre por el resplandor de
sus muchas virtudes y por su fervorosa predicacion, en la que acompañando la
doctrina con el ejemplo, y obrando aún más de lo que decía, servía alSeñor
agradablemente , y le daba infinitas almas; porque estaba bien penetrado y
había aprendido del Apóstol á no predicar cosa alguna, que ántes por la
gracia de Dios no se hubiese visto en sus obras , y así el fruto de sus sermo—
nes era tan abundante, ayudándole no poco á fructíficar la oracion, que
ordinariamente tenía ordenada de antemano cuando subía al púlpit0. Estaba
en esta virtud y en la contemplacíon tan adelantado entre sus más excelen
cias , que padecía continuos éxtasis , y elevado del suelo en el aire, conversa—
ba con Dios, más que con los hombres, á pesar de pertenecer á la humana
especie. La honestidad de sus costumbres, la gravedad y modestia de sus
palabras, su mansedumbre é inocencia de vida, le transformaban en var0n
tan separado de todo lo humano, que no parecía tener rastro en el del delito
de Adan. Y finalmente, habiendo negociado como buen siervo con el talento
que el Señor le había dado , y con cuyo beneficio había podido enviarle mu
chas criaturas suyas al cielo , siguió tambien este ambicionado camino, mu
riendo en Brindis el año de 1574.—A. L.
SAN PORTIANO (Fr. Durando de), religioso dominico. Véase Damm
nz SAINT Poungaus.
SAN QUINTIN (Fr. Armando de), del órden de Predicadores. Fué natu
ral del Vermandois en Francia. Tomó el hábito é hizo sus estudios en París,
llegando á obtener el grado de doctor en saerada teología, y el de maestro
en la universidad de París, donde explicó por el añode 1501 loslibros del
Maestro de las sentencias, y evacuó algunos informes con motivo de la dis
cordia suscitada entre el papa Bonifacio VIII y Felipe el Hermoso. Fué varon
de excelente doctrina y de suma erudicíon , y escribió algunas obras , segun
dicen Leandro, Balnzio y otros escritores; de las cuales sin duda por eltras
curso del tiempo noexisten noticias. El P. Echard dice que llegó a ver en la
biblioteca Colbert de París un códice en fólio, escrito sobre pergamino,
que contenía varios sermones, uno de ellos sobre la venida del Espíritu San
to , que lleva por tema , Repletus sunt omnes Spiritu Soneto , aparece ser es
crito por el citado dominico Armando de San Quintín , aunque no pueda ase
gurarse si efectivamente será el mismo ó alguno de nombre parecido—M. B.
SAN QUINTIN (Fr. Gerardo de), del órden de Predicadores. Fué natu
20 SAN
ral de la ciudad del mismo nombre en Francia, sin que consten acerca de él
más noticias. Ignóranse todas las particularidades de su vida, constando
únicamente que vivió en el siglo XIII, y haciéndose mencion de él como uno
de los más célebres predicadores de su tiempo. Escribió los siguientes ser
mones para la dominica tercera de Pascua.—Tema: Plorabitur et febitur
mundus; autem gaudebit, etc. Para la dominica quinta despues de Pascua:
Usque modo non petistis, quidquam.—Para el dia de Pentecostés: Emitte Spi
ritum tuum.—Para el dia de S. Bernabé: Erat Barnabas vir bonus.—Para la
dominica quince despues de Pentecostés: Si Spiritu vivimus, spiritu et
ambulemus.—M. B.
SAN QUINTIN (Fr. Guerrico de), del órden de Predicadores. Era natural
de la ciudad de S. Quintin en Francia, y fué uno de los primeros que toma
ron el hábito en la recien fundadada órden de Sto. Domingo, en el colegio de
Santiago de la ciudad de París. Su vocacion, segun refiere Fr. Esteban de
Babon, fué motivada por haber oido leer cierto dia en la Biblia la historia de
Adan pecador, adquiriendo de este modo el convencimiento de que todo
muere en el mundo; por lo cual, deseando tambien él morir para este mun
do perecedero y engañoso, entró en la órden de Predicadores, donde se
distinguió tanto por su sabiduría cuanto por su penitencia. Desempeñó
varios cargos importantes en la Orden, y fué consultado en muchas ocasio
nes por los reyes y principales magnates de la corte. Fundó el convento de
Padres predicadores de la ciudad de Reims, del que fué primer prior. Debió
morir á mediados del siglo XIII. Como la Biblia habia sido causa de su se
“paracion del mundo, la Biblia fué su único objeto, su único afan y su único
recreo en esta vida. Escribió una multitud de comentarios sobre todos los
libros del Antiguo y del Nuevo Testamento, de los que citaremos aquí los
más principales: Comentarios sobre el libro de los Proverbios.—Idem sobre el
Cántico de los Cánticos. - Idem sobre el libro de la Sabiduría. — Idem sobre
el Eclesiástico. Tambien escribió largamente sobre las epístolas de S. Pablo á
los Romanos, Corintios, Galatas, Efesios, Filipenses, Colosenses y Tesaloni
censes, á Timoteo, áTito, á Philemon y á los Hebreos. Todos estos comen
tarios deben haberse perdido, pues no consta que ninguno haya llegado á
imprimirse ni á ser visto por ningun bibliógrafo, especialmente de la órden
de Sto. Domingo, que con tanto cuidado y diligencia han procurado descu
brir y examinar las obras escritas por los individuos de la misma.—M. B.
SAN QUINTIN (Fr. Simon de), del órden de Predicadores. Fué natural
del Vermandois en Francia, y tomó el hábito de Sto. Domingo en el colegio
de Santiago de París. Habiendo pasado áRoma, formó de órden del sumo pon
tifice Inocencio IV parte de la embajada que dicho pontífice envió á los tár
taros, y que iba bajo las órdenes del franciscano Juan de Plano Carpin y
SAN 94
del dominico Anselmo Lombardo. Habiendo escrito ya en otro lugar (véase
PLAso CAPIN) las circunstancias del viaje referido, creemos ocioso repetirlo
de nuevo. Solo diremos que á su regreso á Francia escribió Fr. Simon un li
bro titulado: Hoc iter Persi cum Fr. Ascelini et Sociorum suorum, el cual
insertó íntegro el famoso Vicente el Bellovacense en su Speculi historialis,
libro XXX.-M. B.
SAN REAL (Cesar Vichard, el abate de). Este eclesiástico, que aunque
extranjero, fué segun su biógrafo Mr. Durozoir uno de los autores que más
han contribuido á formar la lengua francesa, nació en Chambery el año de
1639, de una familia distinguida en la magistratura. Su padre fué juez de
Saboya, y su abuelo senador y juez de la provincia de Tarento. A la edad
de diez y seis años le mandaron á París, é hizo sus estudios en el colegio de
los Jesuitas que tantos hombres ilustres ha producido. Su talento y buenas
maneras le hicieron ser bien visto y áun deseado en las principales socieda
des, pero su aficion al estudio le inspiró amor al retiro en el que puede el
hombre trabajar con fruto para la posteridad. Gracias á este género de vida
no se distrajo tantas veces como otros jóvenes, y al paso que su persona era
casi desconocida, sus escritos publicaban su nombre por do quiera que se
hablaba de literatura; rasgo de semejanza que tuvo con La-Bruyere. Con
trajo íntima amistad con Varillas, que le llamaba su discípulo, y esta amis
tad fué sin duda la que llamó hácia la historia su aficion, á cuyo ramo del
saber tuvo siempre inclinacion, y para el que le hacia á propósito su entendi-.
miento y su carácter curioso y reflexivo. Varillas se adhirió desgraciadamente
de tal modo al método romancesco, que no pudo defenderse de esta moda,
y desfiguró romancescamente sus historias; causa sin duda de que se indis
pusiesen y separasen estos dos amigos. Celoso Varillas de la superioridad de
su discípulo, le acusó de haberle sustraido papeles preciosos; pero la reco
nocida probidad del abate de San Real fué causa de que nadie lo creyese.
La consideracion de que ápesar de su vida retirada disfrutaba en París, no
pudo hacerle olvidar de su patria, y volviendo á Chambery el año 1676, fué
recibido de la manera más distinguida por su soberano el duque Cárlos Ma
nuel II, el cual, dicen algunos autores, le dió la comision de escribir la
historia de Cárlos Manuel I, lo cual combaten otros. Hortensia Manzini, so
brina del cardenal Mazarin, residia en aquella época en Chambery, en la
casa de un pariente de San Real, y el biógrafo expresado dice que un hom
bre de un espíritu tan delicado y superior no podia ménos de agradar á la bella
duquesa. Mr. el abate San Real, dice Desnaiseaux en la vida de San-Evre
mon, tenía el honor de hacerla compañía y de leerla los mejores libros fran
eses é italianos. El abate no fué insensible á sus encantos, y para insinuarse
en su gracia, se decidióá escribir su vida por los datos que ella misma le pro
porcionase. Consintió San Real en seguirá la duquesa á Inglaterra, y fué con
San-Evremon y otros literatos el mejor adorno de la sociedad que reunió en
Lóndres la duquesa. En esta época fué cuando escribió las Memorias de la Du
quesa de Mazarin, á las que acompañó una carta en la que hizo el elogio de esta
señora. Se ha dicho con razon que esta obra la compuso San Real más para la
gloria de su heroina que para la suya. Apercibiéndose bien pronto San Real
de que la disipada vida que llevaba en casa de la duquesa le perjudicaba para
sus trabajos, abandonóá Lóndres, y volviendo á París, se encerró en su es
tudioso retiro, aprovechándose de los recursos é independencia literaria que
solo en esta capital se encuentra completamente. Vivió en su retiro como sim
ple clérigo, sin título nigrado alguno, á costa de una módica pension que le
pasaban de la Biblioteca del Rey, y se ocupó exclusivamente de sus estudios.
El año 1679 volvió á su patria, en la que fué nombrado miembro de la Aca
demia de Turin, fundada el año 1678 por la duquesa viuda de Saboya María
Juana Bautista. A fin de dar las gracias á la Academia por su recepcion, pro
nunció el dia 13 de Mayo de 1680 el panegírico de la regencia de esta prin
cesa que le habia dado la plaza de historiógrafo de Saboya, como se ve por
el Diario de los Sabios del año 1731. Al volver á París en 1690, le encargó
el duque de Saboya Victor Amadeo II de diversas importantes negociaciones
secretas cerca del duque de Orleans. En este intermedio publicó varias obras
entre las que algunas le atrajeron opositores, con los que tuvo que sostener
disputas literarias, particularmente con el Dr. Arnauld, cuyos discípulos
acusaron á San Real de socinianismo con Amelot de la Houssaie, con motivo
de la traduccion hecha por este último de la historia del concilio de Trento,
y por último, con Andry de Bois-Regard, autor de las Reflexiones del actual
uso de la lengua francesa; en las que se criticaba mucho el estilo de San Real.
Vivió en París como filósofo amigo de los hombres y de la religion hasta
1692, en el que habiendo vuelto á Chambery, murió en esta ciudad en el
mes de Setiembre del mismo año, á la edad de cuarenta y tres años. Segun
Bayle, cuando murió San Real trabajaba en la vida del abuelo del duque
de Saboya Cárlos Manuel I. Los biógrafos de San Real le presentan pobre, y
entre ellos Niceron fué de esta opinion; pero no reflexionaron al decirlo
así, que al producto de sus obras y la renta de su hacienda de San Real,
reunia una pension que le pasaba el rey de Francia, y otra el de Sabo
ya. Si se consideran estas rentas por separado cada una de ellas, eran
módicas sin duda, pero reunidas componian una fortuna suficiente para un
sabio: la hacienda de San Real existe aún bajo este nombre en el distrito de
San Juan de la Porte, cerca de S. Pedro de Albigni. Fué este escritor uno
de los autores verdaderamente distinguidos, que no contó la Academia Fran
cesa entre sus miembros, á pesar de haber pertenecido á ella su compatriota
SAN 23
Vaugelas. Por las pocas noticias que nos han trasmitido sus contemporá
neos sobre el carácter de San Real, se descubre que tuvo mucho entendí
miento y penetracion. que al desinterés y la moderacion de sus deseos for
maba su carácter; pero que era vivo é ímpetuoso en la disputa, y de una
pueril sensibilidad en la critica. En cuanto á sus obras todos los periodistas
de su tiempo. y entre ellos Leclerc , Basuaje , los redactores de las Memorias
de Trevoux y Bayle. han hablado de el con mucho aprecio. Este último le
cita con mucha frecuencia en su Diccionario histórico como una grave
autoridad, y dice: «que leía siempre con presteza y alegría cuantos escri
tos de San Real le venían a la mano.» Voltaire pone la Conjuracion de
Ve¡wcia de San Real como una obra maestra de la lengua francesa. «Su
estilo, dice (en el siglo de Luis XIV) es comparable al de Salustio, y se
conoce que le había tomado por modelo, pero le ha sobrepujado;» y en
sus consejos á un periodista añade: «No condeneis con dureza..... lo que
no sea tan perfecto como la Conjuraciou de Venecia.» En fin , en una
carta al abate Olivet, Voltaire coloca a San Real como historiador inme
diatamente despues de Bossuet. «No encuentro despues de el. dice, his—
toriador alguno en donde se halle tanto lo sublime como en la Conjuracion
de San Real; esto dice en su carta de 6 de Enero de 4756. Las principales
obras de San Real, ó que se le atribuyen, son las siguientes publicadas en
francés: Del uso de la Historia; Pa_rís, i671. Con este libro empezó sus pu
blicaciones el abate. Contiene siete discursos , precedidos de una introduccion
en la que se subleva contra el método ordinario de estudiar la historia car
gando la memoria de fechas, de nombres y de acontecimientos. Quiere que
se aprenda para conocer á los hombres, las causas morales de los aconteci
mientos y los motivos de las acciones , y seria de desear que las juiciosas ob
servaciones de que está lleno este tratado , se hubiesen presentado en un es
tilo más puro, y en un tono ménos paradógico. Lenglet Dufresnoí , en su Mé
todo para estudiar la Historia , no habla bien de esta obra; pero se ha apro
vechado de alguna parte de su doctrina.-—D. Carlos , novela histórica; 1672,
en 12." Esta obríta está tan bien escrita , que Laharpe , en el tomo Vll , sec
cíon de historia de su Curso de literatura , dice de ella : « Es una corrupcíon
de la historia desconocida á los antiguos, y'que caracteriza la ligereza de los
modernos, que desfiguran con un barniz romancesco hechos importantes y
nombres célebres, mezclando la ficcion con la realidad.» Otro tanto puede
decirse de la Vida de Octavia, hermana de Augusto, y de la Conjuracion de
Pison y de Epicharis contra Neron, que atribuyen a San Real Laharpe y
el abad de Mambly; pero que en la realidad no le pertenecen. pues que se
sabe que el autor de la última es Lenohle. Mambly juzga severamente á San
Real , y dice de él: « El romance se descubre en cada página en las obras de
24, SAN
este historiador.—Historia de la conjuracion de los españoles contra la repú
blica de Venecia en 1618 y 1674: segun Grosley, es tambien un romance
histórico que tiene alguna cosa de verdad en el fondo; pero es la obra maes
tra de San Real. De esta obra sacó Otway el motivo de su tragedia Venecia
salvada, pieza que se representó en Lóndres en 1682. La Place compuso so
bre el mismo asunto y título otra tragedia, que se representó en el Teatro
Francés en 1736, y el Manlius Capitolinus de Lafosse tiene tambien el pro
pio orígen.—La Conjuracion de los Gracos, con ménos brillantez en el estilo,
está tambien escrita con interés, y el autor describe perfectamente el carác
ter de sus personajes. La crítica que hizo Laharpe de esta pieza está poco
fundada, y se atreve hasta el punto de reprochar á San Real el título de
conspiracion, que la dió, en su Curso de Literatura: « Los Gracos solo fueron
sediciosos y no conspiradores; por lo demás parece este escrito más del mar
qués de La Bastie que de San Real.»—Vida de Jesucristo dedicada á Luis XIV;
París, 1678. Este libro no mereció el aprecio del público, á pesar de ha
berle considerado su autor su obra maestra, pues que decia: «Este es el
único de mis libros que quiero con la ternura de padre.» Adviértese en él
poco conocimiento de los escritores sagrados, y ninguna inspiracion de su
espíritu. Dice Niceron acerca de esta obra á la pág. 185 del tomo I. «Ob
sérvase que ni una sola vez da á Jesucristo el nombre de Dios: puede que
en esto no haya llevado designio alguno.» Los principios religiosos que profe
só siempre el autor, impiden dudarse de él sobre este particular.—Aclara
cion acerca de los discursos de Zacheo áJesucristo; Paris, 1682. Tuvo por
objeto esta obra el defender contra Arnauld la explicacion que habia hecho
San Real de las palabras de Zacheo: «Yo doy la mitad de mis bienes á los
pobres.»—Cesarion ó conversaciones sobre diversos objetos, y en particular so
bre la Historia romana; París, 1684, en 12.º Divididas estas conversaciones
en cuatro jornadas, presentan consideraciones nuevas, y á veces picantes,
sobre Tito Pomponio Atico, Ptolomeo Auletas, y sobre diversos puntos de
moral. Los opúsculos titulados: Asuntos de Mario y de Syla, Consideraciones
sobre Lúculo; reflexiones sobre el asesinato de César, sobre Lépido, Marco
Antonio y Augusto, etc., las cuales parecen por el estilo pertenecer tambien
al marqués de La Bastie, declaran un profundo conocimiento de los intere
ses de los grandes personajes de Roma en esta época; pero se ha observado
que aficionado el autor á las paradojas históricas, se ha esforzado en re
bajar el mérito real de Augusto para ensalzará Antonio y Lépido, contra la
opinion de todos los historiadores.— Discurso sobre el Walor, dedicado al elec
tor de Baviera; Colonia, 1688, en 12º Esta es una obra maestra de razon y
de buen gusto, que tuvo tanto éxito cuando se publicó, que llegóá ser muy
raro encontrar un ejemplar, por lo que se hicieron de él muchas copias ma
SAN 25
nuscritas , segun lo dice Sallengre en el tomo ll de sus Memorias de literatu
ra. c El francés, dice Menage , no es de los más correctos. pero se ve en
todo este escrito eloquentiam verborum (tomo lll de la Menagiana, impre—
sa en París en 1729). — De la crítica; París , i691. Bayle dió mucha con
sideracion a este tratado, que sirve ménos para el objeto de dar reglas de
critica en general, que para censurar en particular a Andry de Bois Regard,
autor de las Reflexiones sobre el actual uso de la lengua francesa. San Real
cita a cada momento á este autor como ejemplo de mala crítica, y no
guarda siempre en sus ataques la moderacion y reserva que recomienda él
mismo. En efecto, desea y áun exige no se critiquen las obras de un hombre
hasta despues de su muerte , porque en esta ocasion ha terminado el odio
con que pueda habérsele mirado , y en vista de esto pregunta Menage si no
sería esto como Vellere barbam Ieom' mortuo.—Carta’s de Ciceron á Atico, tra
ducidas en franee’s‘con el latín al lado y las observaciones; París, 1691, dos
volúmenes en ‘12.“ Esta traduccion solo contiene los dos primeros libros
de estas cartas; su estilo es poco propio yembarazoso, y áun se hallan ex
presiones triviales, habiéndose traducido Tullíolam meam, por mi Tullieta.
Mal dispuesto á favor de San Real el partido jansenista , se desencadenó con—
tra su traduccion, que se encontró en concurrencia con las de que se ocu
paba Gribaud-Dubois , uno de los discípulos de Arnauld. Pero en despique
del espíritu de partido, quedará siempre á San Real la gloria de haberem—
pezado á disipar la oscuridad que cubría las cartas de Atico, y de haber faci
litado el bello trabajo del abate Mongault. Las dos traducciones se reunieron
en la edicion del Haye, en 1709 , en tres volúmenes en í2.° Segun se dice
en la segunda edicion del Diccionario de los anónimos, San Real tradujo tam—
bien los libros lll y 1V de las mismas cartas; pero esta version, citada por
Morabin , jamás se ha impreso.—.Relacíon dela apostasía de Génova ; en 42.°,
París, 1782. Esta curiosa obra es una nueva edicíon del libro titulado: Prin—
cipio de la herejía de Génova , compuesta por la hermana Juana de Jussie, re
ligiosa de Santa Clara en Génova ; San Real retocó el estilo de este libro , que
se había impreso por la primera vez en Chamberí en 1540 , y que contiene
cuanto pasó en Génova desde 4526 ltastaí555. Atríbúyense á San Real otros
muchos escritos de controversia, entre ellos el Método breve y fácil para
combatir á los deislas. La coleccíon más buscada de las obras de San Real
es la que se hizo en Amsterdam el año 1640 en seis volúmenes en 12.°,con
grabados de Bernardo Picard, ó la de París de 1745 , en tres volúmenes
en 4.° Antes de estas se habían publicado otras seis ediciones en la Haya, en
cinco volúmenes en 12.°, en 17‘22, París 1724, en cinco volúmenes en 12.°;
la Haye , i726, en tres ó cuatro volúmenes en 42.°; Amsterdam, en 1750,
en cinco volúmenes en í2.°; id. i740, seis volúmenes en 12.° El último vo
26 SAN
lúmen de estas ediciones de 1730 y 1740 comprende las memorias de la
duquesa de Mazarin, seguidas de nueve piezas, que segun Próspero Marchand
no son de San Real, á saber: Carácter de Madama de Mazarin ; discurso de
Jenofonte, sobre la manera de aumentar las rentas de Atenas, traducido del
griego con observaciones; discurso sobre la República de Lacedemonia, tradu
cida del griego de Jenofonte; prefacio histórico de las memorias sobre la me
noridad de Luis XIV; vida de Octavia, hermana de Augusto; reconciliacion
del mérito y de la fortuna; método breve y fácil para combatir á los deistas;
reflexiones sobre los Essenienses, los Saduceos, los Fariseos y los Terapeutas;
de la navegacion de los Romanos. Tambien se ha atribuido á San Real el Epi
charis ya citado; una traduccion de la sátira de Petronio, que habia queda
do inédita. Las pretendidas obras póstumas de San Real, publicadas en París
por Barbier en 1695 en tres volúmenes en 12º, no son realmente, segun su
biógrafo, sino opúsculos del marqués de La Bastie , caballero de Aviñon,
cuya lista se puede ver al frente del tomo I de la Coleccion de piezas literarias
é historicas, publicada por el abate Granet. En 1754 y 1757 el abate Peran
publicó en París dos nuevas ediciones de las obras de San Real, en ocho vo
lúmenes en 18º Los que han dicho que sus obras podrian reducirse áun solo
volúmen han sido demasiado severos; pero áun cuando se redujesen á la mi
tad, aún quedaria á San Real cuanto es digno de pasar á la posteridad. Sus
obras póstumas, sobre todo, que se han mezclado consus demás escritos sin
llamar la atencion sobre ello, encierran muchos escritos flojos, y á veces
empalagosos, por lo que bien puede dudarse que le pertenezcan la mayor
parte. Nauville publicó el Espíritu de San Real el año 1768, en un volúmen
en 12.º Dessesarts dió en 1804 las Obras escogidas de San Real, en dos vo
lúmenes en 12º, con una Noticia sobre la vida y escritos del autor. La edicion
de las Obras escogidas del abate de San Real precedidas de una noticia sobre
su vida; por Cárlos Malo, París, 1819, en un volúmen en 8.º Contiene la
Conjuracion de los Españoles; la de los Gracos; el Epicharis; asuntos de Ma
rio y Sila y la Navegacion de los Romanos. Puede formarse una idea justa de
un verdadero filósofo cristiano leyendo á San Real. Su conducta siempre
estuvo en armonía con los sabios principios que profesaba en sus libros.
Muy adherido á las verdades de la fe, conocia la única filosofía que puede ha
cer feliz al hombre ; por lo demás parece que hizo su profesion sobre este
particular en su Cesarion, diciendo: «Yo podria daros la respuesta de un
antiguo á quien se reprochaba de que para ser filósofo hacia bien poco caso
de la filosofía.» ¿Y es esto, replicó, lo que se llama filosofía ? Con esta mis
ma franqueza y sencillez dió en sus obras póstumas una idea de su manera
de ver en historia. «Las incertidumbres de la filosofía, dice, no son meno
resque las de lahistoria, y los que la han leido mucho, dicen que la historia
SAN 27
se acomoda,poco más ó ménos como las viandas en una cocina: cada nacion
las prepara á su manera. Es preciso ser muy simple para estudiar la histo
ria con la esperanza de descubrir en ella lo que ha pasado, y es ya muy
bastante se sepa lo que creen tales ó cuales autores; y no es tanto la histo
ria de los hechos lo que debe buscarse , cuanto la historia de las opiniones
de los hombres.» Subido esto , no debe extrañarse de que San Real haya
con tanta frecuencia agregado á la historia un grado de su imaginacíon.
Laharpe le coloca como superior á San Evremont. «Se plega , dice, como
San Evremont, ádiversos géneros; pero San Real es más sólido é instruido.»
Puede considerarse que Laharpe trató con ligereza á San Evremont en su
Curso de Literatura. El paralelo es muy natural entre dos autores que fueron
contemporáneos , amigos, y que ambos llevaron la antorcha de la critica de
la Historia romana; pero si se ha podido acusar á San Evremont de haber
extendido su escepticismo un p0c0 más léjos quizás que á las materias pu
ramente históricas y literarias , nadie se atrevió á hacer reproche semejante
a San Real. La Historia de la Conjuracion de Venecia no ha tenido compe
tid0ra; pero las Observaciones sobre los Romanos que San Real consideraba
su obra maestra . es muy inferior á las elocuentes páginas que escribieron
Bossuet y Montesqnieu sobre el mismo asunto. El primero fué un hombre de
mundo por excelencia, y los sucesos del segundo despues de la bella Mancini
prueban que tambien agradaba en sociedad. Puede consultarse sobre San
Real la noticia que de él ha dado M. .l. L. Grillet en su Diccionario histórico
literario y estazlisticozle los departamentos de Mont-Blanc y de Lemon ; Cham
bery 1807; su Elogio , por Mr. de Barol, en los Piamonteses célebres ó ilus
tres; tomo V, Turín, I787; y por último, el articulo que le ha consagrado
Próspero Marchand en su Diccionario, tomo II. El gusto á las bellas letras.
dice Mr. Durozoní , su biógrai‘o en la universal francesa de Michaud , á quien
hemos seguido en este articulo , se ha perpetuado enla familia de San Real.
Uno de sus descendientes , químico muy distinguido , que hallevado el mis
mo nombre. las ha cultivado con mucho éxito , y fué miembro de la Real
Academia de Turín é intendente general de marina en Génova.—— C.
SANREY (Agnus Benignus). Chandon y Feller tradujeron el nombre
.tgnus por Angel, y más exacto Moreri ha conservado el pronombre de Ag
nus que se lee en su epitalio descrito por Buenaventura de Arg0nne, en el
tomo ll de sus Variedades. edicion de 1725. Este sabio teólogo debe contar
se en el corto número de esos hombres valientes y de fuerte voluntad que
saben vencer cuantos obstáculos se oponen á su instruccion y a sus adelan
tos en el mundo. Nació en Langres en 1589 , de padres tan pobres. que se
vió obligado para mantenerse á guardar los carueros de un carnicero hasta
la edad de catorce años. Uno de los pastores , compañero suyo, que sabía
leer, y que hacia cordones para los sombreros con la lana que sacaba de los
carneros, le enseñóá leer y á hacer cordones. Luego que la edad lo permi
tió, y deseando salir de la condicion de pastor, volvió á la ciudad y entró
de criado de Mr. Medard, abogado del rey. Cuando se le mandaba á los di
vinos oficios, cantaba en ellos con entusiasmo, y descubrió tan bella voz y
una memoria tan feliz para retener los cánticos de la Iglesia, que no tardó
en llamar la atencion de los eclesiásticos. Vacando la sacristía de la parro
quia de S. Martin, el párroco y los capellanes se la ofrecieron; pero él rehusó
esta plaza diciendo que apénas sabia leer, y que los muchachos que le habian
visto guardar carneros para el matadero, se burlarian de él. Al fin de mu
chas instancias admitió el cargo de sirviente cantor de la iglesia, y uno de
los capellanes, que le tomó mucha aficion, le enseñó á leer el latin, y conti
nuando en darle lecciones, al cabo de dos años llegó á poseerle de tal modo,
que no podia señalársele en lo que hacia ni una falta contra la sintáxis. Era
tan corta la renta que tenia Sanrey por su ocupacion en la iglesia, que ni
áun le permitia comprar aceite para trabajar por la noche: la necesidad es
ingeniosa; luego que todos dormian, bajaba Sanrey á la iglesia, y leia ó
componia á la luz de la lámpara que ardia delante del tabernáculo. Los rá
pidos progresos que hizo en la lengua latina, movieron á los capellanes en
su favor,y le mandaron al colegio de Langres para que continuase sus es
tudios. Estudió en este colegio la retórica con tanto éxito, que al acabar el
curso, se le juzgó capaz para desempeñar la cátedra. El ánimo de Sanrey
fué desde luego abrazar el estado eclesiástico, y sabido esto por el archidiá
cono de la catedral de Langres, le envióá Lion, recomendándoselo al Padre
Theófilo Raynaud, que no tardó en reconocer su capacidad, ayudándole con
sus consejos y con sus libros á hacer con más facilidad sus estudios en teo
logía. Luego que fué ordenado diácono, fué á predicar por los campos cer
canos á Lion, y en cuanto recibió la investidura de sacerdote, se entregó
enteramente á la predicacion. Habiendo ido Luis XIII y su corte á Lion en
1622, Sanrey predicó delante de Ana de Austria, que hizo se le nombrase
predicador del rey, prometiendo protegerle. Aconsejáronle sus amigos se
guir á la corte; pero como se cayese del caballo tres veces en el camino, lo
tuvo por mal agüero y se volvió á Lion. Poco tiempo despues fué á hacer
oposicion á la teologal de Beaune, que se hallaba vacante, la que ganó por su
elocuencia y erudicion contra diez y seis competidores. Confiriéndosele una
capellanía en Langres, hizo dimision de la teologal de Beaune, y se volvió
á su patria, en donde murió el dia 15 de Octubre de 1659, y fué enterrado,
segun deseaba y dejó suplicado, bajo la lámpara de la iglesia, á cuya luz
habia hecho sus primeros estudios. Dice Buenaventura de Argonne que
Sanrey fué tambien muy entendido en el latin, el griego y el hebreo; leyendo
SAN 29
todas las obras de los Padres de la Iglesia , y particularmente á S. Agustín,
al que sabia de memoria. Escribió mucho sobre las materias de la gracia y
contra el P. Bagot. Dejó una memoria para que los que quisieran imprimir
su polémica con el jesuita, se instruyesen al efecto, escrito que se ha inser
tado en las Variedades de Vigneul Marville. tomo ll, edicion de 17’25. La
mayor parte de las obras de Sanrey han quedado inéditas , pues que solo pu
blicó la primera parte de un libro titulado:.lubilus Ecclesíwtfiumphus; Lan
gres , 1655 , en 4.“, y un tratado titulado: Paracletus seu de recta illíus pro«
nunliatíone tráctatus; París, 4643, en 8.°, volúmen muy raro que figura al
número 9545 del catálogo de los libros de Camilo Falconet, y que ofrece
mayor interés del que promete su titulo. Encuéntranse en este libro, dice
Mr. Brunet, al tomo lll de su Manual del librero,sabias observaciones sobre
muchos puntos de erudicion, con relacion á las lenguas en general y á
la griega en particular. Engáñanse Chaudon y Feller cuando manifiestan que
fue atacado este tratado por Mr. Thiers, que quería que se pronuncíase Para—
clitus y no Paracletus. La dísertacíon que publicó este último sobre este
asunto, y que el P. Niceron trata de pura bagatela, no apareció hasta diez
años despues de la muerte de Sanrey , al que no se nombra en ella. Esta di
sertacíon se titula: De retinenda in ecclesiastz'cis libris voce Paraclitus; Lion,
4659, en 12.° La victoria en esta disputa pertenece á Sanrey, de cuya opi
nion han sido , segun Feller, los gramáticos más exactos y entendidos. Esta
disputa gramatical, que parece bastante insignificante en el fondo, no era
nueva; había empezado en el siglo [X entre los obispos franceses y alema
nes , y puede consultar el curioso en la obra Fragmentos de Historia y de Li
teratura, publicada en la Haye , en l‘2.°, el año 1706. una noticia sobre los
escritos publicados con este motivo. Michaud en su Biografía universal fran
cesa, publica al tomo LXXXI del Suplemento, la biografia de Sanrey, es
crita por Antonio l’ericaud el mayor y por Blondeau, a los que hemos se
guido en este articulo.—-C.
SAN ROMAN (Fr. Diego de), religioso dominico, nació en Vitoria hacia
46‘20 , y tomó el hábito en el convento de PP. Predicadores de aquellaciu
dad. manifestando desde luego las buenas disposiciones de que se hallaba
adornado para la vida del claustro. No solo se distinguió por su virtud,
sino tambien por su aplicacion siguiendo sus estudios con brillantez, y ha
ciendo una de las carreras más notables de su ép’oca , puesto que siendo jó
' ven todavía cuando pasó a Filipinas en 1658, ya había desempeñado con
buen éxito el oargo de lector de filosofía en el colegio de nuestra Señora la
Real de Trianos. Desde que pasó a las misiones de Asia, aumentó su celo
en beneficio de su Orden, y trabajó constantemente y con las mejores es
peranzas por la gloria de su instituto. Destinado tambien a la enseñanza en
30 SAN
el convento de Manila , la ejerció por un largo período, y siempre con los
notables resultados que no podian ménos de esperarse de su capacidad y
saber. Avanzado ya en edad, obtuvo diferentes cargos, y áun fué destinado
á los ministerios, pues este nombre daban los dominicos en Filipinas á lo
que otras religiones llamaban doctrinas ó encomiendas, eran los distritos
encargados á los misioneros para la enseñanza é instruccion de los indios
en las doctrinas del Evangelio. Parece que murió en uno de ellos, lleno de
años y de servicios, y mereciendo un especial elogio en el capítulo de su Or
den.—S. B.
SAN ROMAN(Fr. Luis Galindo de), religioso mercenario. Véase GALINDO
DE SAN RoMAN (Fr. Luis).
SANS (Fr. Blas Verdú de), natural de la villa de Cati, en el obispado de
Tortosa, reino de Valencia. Tomó el hábito de la órden de Predicadores en
el Real convento de Santo Domingo de la citada ciudad, el dia 5 de Abril del
año 1585. Fué discípulo del venerable obispo de Albarracin D. Fr. Geróni
mo Bautista de Lanuza, ornamento de esta santa y religiosa casa. Leyó ar
tes en la universidad de Valencia á últimos del siglo XVI, y teología en la
iglesia catedral y en el colegio de Tortosa de su misma Orden, en el cual
tuvo el empleo de rector, como asímismo en la universidad de Tarragona.
El estudio de las Santas Escrituras era su empleo más contínuo y delicioso;
y sacaba de ellas el placer que percibe quien las lee con pura conciencia y
saborea el espíritu con que fueron escritas. Llegóá ser tenido en su provin
cia por uno de los varones que más la ilustraron, y con estos créditos murió
en el dia 26 de Marzo del año 1620, dejando á la posteridad las siguientes
obras: 1.º Disputatio de rebus universalibus; en Valencia, por Pedro Patri
cio Mey, 1595, en 8.º—2." Opuscula philosophica; en Tarragona, por Felipe
Roberto, 1598, en 8.ºUno de estos opúsculos, á saber: Utrum detur quarta
figura (mempé Galenica) Decisio, se imprimió otra vez en Colonia, por Pe
dro Henningio, 1627, en 8.º, al fin de las Sumulas de Fr. Samuel de Lubino.
5." Commentaria, Scholia, et resoluta quaestiones super disputationem de Tri
nitate in primam partem D. Thomae; en Tarragona, por dicho Roberto,
1602, en 4º—4,"Relectiones contra scientiam mediam, et pro divinorum au
axiliorum efficacia; en Barcelona, por Gerónimo Margarit, 1610, en 4.º–5.º
Acroamática super universam Aristotelis Logicam; tambien en Barcelona, por
Sebastian Matevad, 1614, en 4º—6." Libro de las aguas potables y mila
gros de la fuente de nuestra Señora de Avellá, que nace en el término de Calí,
reino de Valencia; y en el mismo volúmen.—7.º Descripcion del desierto;
Triunfo de amor y obediencia, y el lucido intervalo del loco amante; Martirio
de Santa Cándida y Cordula; uno y otro en Barcelona, por Sebastian Corne
llas, 1605, en 8.º, y 1607, en 4º—8." Engaños y desengaños del tiempo.–
SAN 34
9.‘ Disau‘so de la expulsion de los moríscos.— 10. Avisos de diserecion para
aca‘tar á tratar negocios; estos tres tratados salieron juntos en Barcelona, por
Sebastian Matevad, 16l2, en 8.°——M. Lágrimas y conversion dela Magda
lena; y juntamente-12. La milagrosa navegacion de S. Raimundo de Peña
fort; tambien en Barcelona , por Sebastian Cornuellas, 4605, en 4.°—A. L,
SANS ó Sanz (D. Fr. Gerónimo), religioso cisterciense, natural dela
ciudad de S. Felipe (ántes Játiva) como lo afirma Martín de Viciana , autor
wetáneo. Fué el último de los ahades perpétuos del Real monasterio de Be
nifasá , fundado en el reino de Valencia por el invicto rey D. Jaime l de Ara—
gon. Le gobernó , segun dicho autor, por espacio de veíntitres años hasta el
de 1555 de la Encarnacion (de la Natividad 1554) que el sumo pontifice Pau
lo IV expidió bula á peticion del emperador Cárlos V , mandando que los
abades de aquel monasterio fuesen tríenales en adelante. Esto quizá lo pro
curaria el mismo Sans , porque dice D. Nicolás Antonio, que con esa condi
cion renunció la dignidad , dando a los venideros un insigne testimonio de su
ánimo humilde y heróicamente desprendido de las cosas de la tierra. Tuvo
mucha aficion al estudio de la historia, y compuso las obras que siguen:
L" Aragonum clara insignia regum; se imprímió en Valencia, en el año
l54! , sin poner el autor su nombre , sino solamente estas iniciales: F. H.
S. A. B. esto es: Frater Hieronymus Sans Abbas Benifacensis. Esta obra es
un árbol genealógico de la descendencia de los reyes de Aragon desde Garci
Jímenez, fingido rey de Sobrarbe, hasta Cárlos V. La dedicó á Miguel May,
vícecanciller de Aragon. El P. Fr. Bernabé Montalvo, en la primera parte de
la Crónica del órden del Ctster, hace memoria de ella diciendo: ( Gerónimo
abad del monasterio de Benifazá, escribió un árbol de la descendencia de
los reyes de Aragon, y los hechos del rey l). Juan ll de Aragon. D. Nicolás
Antonio pone esta segunda obra con este titulo, sospechando que estaría
compuesta en lengua española, como tambíen la antecedente.—- 2.“ Vita
Joannisll Aragonum Regia; y dice que tradujo en lengua castellana—5.“ La
Regla de San Benito. El P. Rodriguez le omitió tal vez porque duda D. Nico
lás si este escritor era Originario del reino de Valencia. Pero Fúster, autor
posterior, dice que de este escritor hablan con estimacion: Finestres , His
toria de Poblet, tomo ll, pág. 508, y Moscu Cristóbal Despuig en sus Colo
quios de Tortosa , que manuscritos se conservan en la biblioteca de Mayans.
La obra Aragonum clara insignia Regum. que cita Jimeno al número t,
se guardaba manuscrita en el archivo de S. Miguel de los Reyes; sin duda
copia de la que dice se imprimió en 45M. El árbol genealógico que de los
reyes de Aragon escribió D. Fr. Gerónimo Sanz, comprende solo hasta su
tiempo. terminahdo en Cárlos V emperador . v añ01526.Fué añadido ycon
tinuado por un tal Mll. Casanova hasta el año i597. Toda la narrativa es en
39 SAN
castellano, y estaba en un mapa grande tendido en la pared de dicho archivo
con los respectivos retratos de cada rey que nombra. La obra de Reglade San
Benito, que cita Jimeno al número 5, diciendo que la tradujo al castellano
sin nota de año ni impresion, se imprimió en latin y castellano, en Valen
cia, 1545, en 16º, sin nombre de impresor.—A. L.
SANS(D. Luis), de familia muy distinguida, natural de Puigcerdá. Fué
el primer obispo de Solsona, y despues lo fué de Barcelona en 1612. Murió
en 29 de Febrero de 1620. Constitutiones ecclesiae Caelsonensis.– Vida de la
V. Angela Serafi, con la cual habia tenido íntima amistad; pero dejó esta
vida sin acabar. Ordinarium seu rituale Ecclesia Barcinonesis an. 1620, apud
Cornuellas. Dejó otros varios manuscritos. Véase Aymerich, pág. 421.—L.
SANS (Sebastian), presbítero, doctor teólogo y beneficiado en la santa
iglesia catedral de Palma de Mallorca. Se dedicó á las matemáticas, y sobre
salió en la geografía. Levantó una multitud de planos, y el mismo Sr. Berard
en la introduccion de sus Viajes por la Isla, confiesa que sin su ayuda no
hubiera podido llevar á cabo la empresa. Aficionado al grabado, llegó á ma
nejar el buril con bastante pericia, como puede verse en los mapas de Inca
y Alcudia, cuyas planchas de cobre conserva en el dia nuestro amigo y com
pañero D. Jaime Luis Garau. Murió el Dr. Sans en 2 de Febrero de 1839.
J. B. de R. -
SAN SATURNIN0 (Nicolás). Fué este cardenal natural de Clermont, do
minicano y maestro del Sacro Palacio. Fué creado cardenal sacerdote por
Urbano VI en Diciembre de 1581, pero renunció esta dignidad ante Juana I,
reina de Nápoles, secuaz del antipapa Clemente VII, al que en un acto
público reconoció por verdadero Papa, que le hizo anticardenal.—C.
SANSATURNIN0 (Fr. Nicolásde), religioso dominico. Véase SAN SATUR
NINo (Fr. Nicolás de).
SANSEBASTIAN (Fr. José), natural de Aviñon. Obtuvo el grado de
lector jubilado y otros cargos en los Agustinos descalzos de Aragon. Fué
tambien definidor general, y murió en Madrid el año de 1697. Sus obras son:
1.º Sermon panegírico de S. Agustin, doctor de la Iglesia, predicado en la
ciudad de Huesca. En Zaragoza, 1681, en 4º—2." Ejercicios para vacar á
la oracion. Se imprimió tambien en la misma ciudad como la 3.º Historia y
milagros de la Virgen del Niño perdido.—Tambien dejó :4º Tres tomos en
fólio de sermones y otros tres tomos de asuntos teológicos, Ms. Véase el mé
rito del autor en las Coron. de esta Relig., año 1697.—L.
SANSEBASTIAN (P. Pio Cañizar de), en el siglo Francisco Antonio,
hijo de D. Francisco y Doña María Antonia Juan, natural de Cretas. Nació
en la villa de Mazaleon el 10 de Marzo de 1748. Estudió las primeras letras
en Cretas con Roque Peranzi, distinguido maestro de escribir, discípulo que
SAN 33
había sido del P. Fr. José Ezpeleta , de las Escuelas Pias de Zaragoza. Estu
dió la gramática y retórica en las Escuelas Pias de Alcañiz , bajo los Padres
Paulino Fernando de San José Calasanz y Pantaleon Blanque de San Miguel.
A los catorce años cumplidos entró en dicha religion de las Escuelas Pias
el 45 de Agosto , y profesó á 25 de Marzo de 4764. El mismo año fue envía
do á Daroca á estudiar artes con el referido P. Blanque, y tuvo el primer
acto de conclusiones , impresas en la oficina de Francisco Moreno, en Zara
goza, en 4.°, que dedicó al 11m0. Sr. obispo de Sigüenza D. José Cuesta y
Velarde. Despues estudió teología con el mismo maestro en el colegio de Za
ragoza. Defendió asimismo conclusiones , impresas en 4.°, en 4769 , por di
cho Moreno. Luego fué destinado maestro de estudiantes de filosofía en el
colegio de Sos , donde se ordenó de sacerdote. Pasó despues á Alcañiz á es—
tudiar gramática y retórica , como en otras ciudades , y últimamente en Da
roca, en donde tuvo dos academias literarias. La primera en 1786 , dedica
da al Excmo. Sr. Conde de Sástago, y did en ella una oracion latina, De hi
storia sludiorum lilteris vindioanda , que ambas se estamparon en la oficina
de Miedes , y por la mañana se dijo una oracion española: De la necesidad del
estudio de las medallas para la inteligencia de la historia. Despues leyó un
curso de teología moral en el colegio de Barbastro; y al fin de él presidió
á sus discípulos dos actos de conclusiones , impresas en Zaragoza , en 4.°, en
casa de Francisco Magallou , dedicadas las unas al cabildo.de aquella cate
dral. y al M. l. Sr. D. Pedro María Ric , yotraá S.José de Calasanz, en 1790.
En la misma ciudad escribió: Glorioso triunfo del amor y fidelidad en las fes
tiras demostraciones y magnifico aparato con que la M. N. y fidellsima ciudad
de Barbastro celebró la solemne majestuosa aclamacion del augusto católico
monarca de las Españas y de las Indias D. Cárlos IV de Borbon (que eternos
siglos viva), en los días 13, 14, 15 , 16 y 17 de Setiembre de este año det789.
Escribióse y se publica de órden del M. I. Ayuntamiento. En Zaragoza, en la
oficina de la viuda de Miedes , 1789 , en 4.°, de 72 págs.— En 4797 le impri
mió en Zaragoza Francisco Magallon en 8.°, de 556 págs., T. Livii Patavi—
ni , Bom. urbis hístorici canciones selecta ezercitationibus rhetoricis, ct novia
Hispanicis illustralw, ad usum Seminarii Sagunlini. En su prefací0, intro—
duccion y notas hay memorias apreciables para Aragon. La ciudad de Za
ragoza lo hizo tambien su historiador, excalificador del Santo Oficio de la
lnquisicion ; fué rector del colegio de Alcañiz, yes de la Real Academia dela
Historia y de la Real de S. Luis de Zaragoza las tres nobles artes, en cuya
apertura reci tó versos en 25 de Agosto de i795, como se ve por la Gaceta de esta
ciudad del martes 27 de Agosto de este año.—Tambien escribió : Q. Horatii
Rucci carmina selecta , analisi , dialectica, rhetorica, traposchematica et enar
rationr illustrala, ad usum Seminarii Sagunlini, pars. I et ll, En8.° de 548
10110 xxv:. 8
34, SAN
páginas, 1799, por Francisco Magallon; en Zaragoza.—Compendio de la
Historia romana con un tratado de los magistrados romanos, monedas, pesos,
medidas, etc., y las correspondencias con las nuestras para la ilustracion
de sus discípulos.—Historia de Aragon en compendio con un tratado de los
antiguos magistrados del reino. Habiendo sido el primero que ha dado este
ramo de instruccion en las escuelas.- Un tomo en 4.º de oraciones latinas,
dedicatorias y poesías latinas á diferentes asuntos.—0tro de diversas composi
ciones poéticas, latinas y castellanas suyas y de sus discípulos, corregidas por el
mismo.—Una Declaracion de la epopeya con todos sus principales preceptos con
traidos á la Eneida de Virgilio. El argumento de toda esta y el de cada uno de
los XII libros en particular, todo en verso endecasílabo, que hacia aprenderá sus
discípulos, y por el mismo método lo que se contiene de Plauto, Marcial, Séneca,
Horacio y Ovidio en la coleccion que se usa en las escuelas.—Una Declaracion in
dividual del Arte poética de Horacio, con separacion de los preceptos, y una ex
plicacion de las églogas de Virgilio con sus argumentos en octavas.—Un Tra
tado de política trabajado sobre el que se da en el seminario Teresiano de Ale
mania, dirigido por los PP. de las Escuelas Pias.—Otro Del orígen y dife
rentes épocas del romance castellano con muestras de todas ellas, y algunas
arengas escogidas de los mejores autores; Ms. que conservaba su autor.—L.
SANSEBER (Fr. Angelo de), capuchino francés. Su breve historia se
halla referida por un autor en los términos siguientes: « Fr. Angelo pertene
cia á una antigua y noble familia ; quisieron sus padres destinarle á la car
rera de las armas; pero él, que preferia otro género de milicia, no vaciló en
entrar en una órden religiosa, no obstante la oposicion de su familia. Desde
este momento fué un verdadero modelo en todo género de virtudes, y an
siando obtener cada dia una nueva perfeccion, aumentó sus oraciones, ejer
cicios de penitencia y demás prácticas piadosas, no habiendo ninguno que
le igualase en austeridad de vida. No por esto dejó de dedicarse á los estu
dios, en que hizo tan notables adelantos, que llegó á ganarse el aprecio y
consideracion de sus superiores y la admiracion de sus discípulos. Termina
dos sus estudios se ordenó de sacerdote, ejerciendo su ministerio con celo y
acierto, pues ardia en amor divino, y la salvacion de las almas fué una de las
principales ocupaciones de toda su vida. Con este objeto trabajó mucho en el
púlpito y confesonario,y no creyendo esto suficiente, recorria los lugares y
aldeas, predicando á los rudos campesinos para evitar que su ignorancia les
lanzase en el camino de la perdicion. Escribió algunos de sus sermones y
áun otras obras, de las que solo una ha llegado hasta nosotros. En sus últi
mos años aumentó los ejercicios en que se habia distinguido toda su vida,
pero en el que se distinguió principalmente fué en el de la caridad. El que
tanto habia trabajado con los pobres llegó á cobrarles tal amor, que no
. ‘ SAN 85
sabía separarse de ellos , y con ellos repartía, no lo suyo , pues jamás llegóá
tener nada de su propiedad ,-síno lo que podía adquirir de otros para aliviar
sus necesidades. Así es que era tan amado de ellos, que le seguían con el
mayor entusiasmo por todas partes, escuchando sus predicacíones y obede
ciendo á sus mandatos y consejos como si fueran los de su propio padre. San
Seber procuraba por su parte mejorar su suerte , y lo consiguió hasta cierto
punto, aunque para ello tuviera que vencer muchas dificultades; á unos ha
cia acogerse a las órdenes religiosas, á otros proporcionaba colocaciones , y
á los que por su edad y padecimientos no eran útiles ni para lo uno ni para
lootro, consiguió reunir en una especie de hospicío, que sostuvo con sus pre—
dicacíones durante su vida , y dejó muy recomendado á sus hermanos des—
pues de su muerte.» Tal es la vida de este héroe de la caridad , cuyos méritos
son dignos del mayor elogio, pues se ve su abnegacion , su desinterés y los
constantes sacrificios que hizo en favor de sus hermanos. A pesar de estas
ocupaciones tan asiduas como pesadas, no le faltó tiempo para componer al
gunas obras . conforme arriba hemos dicho , entre las que se cita un opúscu
lo que lleva el título siguiente: Chiomechiw connatus auscnt.—S. B.
SAN SEGUNDO (Fr. Juan de). sacerdote. religioso capuchino de la pro
vincia de Bolonia. Fué un varon adornado de todo género de virtudes, siendo
en la de la oracion muy señalado. Era tan fervoroso en este ejercicio. que
en debida proporcíon mortíficaba los sentidos y pasiones del ánimo, sacando
gran fruto de su perseverancia , no siendo su vida otra cosa que un uso y
práctica constante de rigores y austeridades. En cinco años no gustó del vi
no , y aun limitaba la cantidad de agua para apagar la sed, por no apartar de
sí la tierna y agradecida memoria de la que tuvo Cristo en la cruz. Amaba
con singular afecto á la Reina de los ángeles , y se hallaba bien correspondi
do de esta Señora, cuyo poder le asistía de continuo contra las hostilidades
del enemigo de las almas. Dícese que se apareció á una religiosa capuchina
de gran virtud , que vivía en uno de los conventos de Ferrara , y la dijo que
la agradaba mucho Fr. Juan de San Segundo en la devocíon que la tenia , en
las coronas de rosas y azucenas que la presentaba , cuya interior pureza sa
zouaba mucho sus cultos. Sintíó el varon humilde que la religiosa no hubie—
se sepultado esta noticia en lo más oculto del corazon , y que la hubiese des
cubierto á muchas personas, cuya estimacion le era tormento; pero cuando
más procuraba esconder sus dones y ser despreciado del mundo, crecía más
la opíníon y respeto con que le veneraban. Ocupando el lecho en la última
enfermedad, hizo admirable ostentacíon de su paciencia; uno ó dos días
antes de morir, hablando con su confesor, dió algunas muestras de hallarse
triste; y preguntándole la causa de aquella novedad, respondió que había
empleado todo aquel día en dulces y suaves coloquios con la Virgen Santísi
ma, presentada á sus ojos en forma sensible, y que por esta razon no habia
podido rezar el Oficio divino. Llegando á la última extremidad de la vida, le
ocupó un júbilo tan extraordinario, que no cabiendo en su corazon, le ma
nifestaba en el semblante y en las acciones. Observado por un religioso que
le asistia, y no sintiendo bien de gozo tan grande en trance tan formidable,
cual es el morir, dijo al enfermo: «¿Qué es esto, Padre? Cómo en esta últi
ma hora, que hace temblar á los varones más perfectos, os hallais con tan
alegre seguridad? Impropias parecen estas demostraciones en un hombre á
quien dentro de breve tiempo ha de poner la muerte ante el tribunal de su
Dios: parece que fuera más acertado acompañar este último trance con tiernas
lágrimas y sentidos actos de contricion, que borrasen las manchas que hubie
re contraido la voluntad. » Oyó Fr. Juan con quieto ánimo la oportuna y ra
zonable exhortacion; y con aquella sinceridad que siempre habia tenido, des
cubrió la razon del inefable gozo que le ocupaba, reponiendo: «Permitidme,
carísimo hermano, que en este lance me llene todo de alegría, que no me es
posible reprimir ni negarla el paso á mi corazon, cuando considero que por
la bondad inmensa de Dios he de verle y gozarle despues del breve tiempo
que me queda ya en este mundo...» Diciendo estas palabras, como impaciente
de vivir, ó como si con sus ojos estuviese mirando á Dios, repitió el verso de
David, que Cristo consagró con sus labios: En tus manos, Señor, encomien
do mi espíritu, y en este dulce afecto acabó la vida mortal para empezar la
eterna.—A. L.
SAN SEGUND0 (Fr. Luis de), religioso capuchino y predicador que
ilustró la provincia de Bolonia. Descendiente de la esclarecióa familia de los
Rosios, vivió algun tiempo en medio de las delicias y pasatiempos de que
los nobles suelen gozar. Mas llamado de la poderosa gracia de Dios á mayo
res bienes que los que el mundo puede proporcionar á los que siguen sus
devaneos, empezó á mirarle con enfado y aversion, solicitando la seguridad
de su alma , lo que creyó conseguir entrando á profesar el rígido instituto de
la religion Capuchina. Luego que este ánimo llegó á cundir y descubrirse
entre los domésticos del cuerdo jóven, muy afligida su madre y acompaña
da de los demás hijos, intentaron con todos los esfuerzos posibles hacerle
desistir de semejante determinacion, ó por lo ménos que procurase dilatar
el ponerla por obra, con el pretexto de que considerase con mayor deteni
miento y cordura el estado á que se queria dedicar. Pero conociendo Luis
que la dilacion en responder á las divinas inspiraciones le podria ser muy
nociva, rompiendo con todo humano afecto y atropellando los inconvenien
tes que la prudencia humana le habia representado, despedido para siempre
del siglo y de todas aquellas conveniencias que en la casa de sus padres habia
heredado, las despreció por los sayales de S. Francisco, émulo de las virtudes
SAN 37
del seráfico Patriarca. Hizo la solemne profesion de los tresesenciales votos,
siendo fiel a ellos por todo el discurso de su vida. Destinado despues a loses
tudios de filosofía y teología, para que se habilitase en el oficio de predi-‘
cador, siempre atendió más á adquirir virtud que sabiduría, y así aunque
alcanzó esta última , salió más aprovechado en aquella. Era pobre ,‘ humilde,
y sobre todo notable en el amor de Dios y del prójimo. Del afecto á Dios fue
constante muestra el ejercicio de la oracion , á que casi siempre estaba apli
cado. El que tenia á los prójimos, le empeñaba sin excepcíon en servirlos
y en aliviarlos; así lo experimentaban el sacrístan , el hortelano , el cocinero
y todos los demás oficiales. que sin llamarle, le hallaban á su lado siempre
que necesitaban de su asistencia. Obsequioso á la pobreza santa , había for
mado su tintero en media cáscara de nuez, y para conservar las plumas se
valía de unos canutillosde caña. Así desnudo de todas las cosas humanas,
rico con la sola pobreza, iba adquiriendo los imperecederos bienes del Pa
raíso. Como está unida á la pobreza la humildad, no podía Fr. Luis ejerci—
tar aquella sin ofrecer cultos á esta. Barrer la casa , fregnr los vasnsdela co
cina , asear las celdas de los enfermos y todos los demás inferiores oficios,
eran siempre los de su ocupacion , para los que se encontraba libre , por ha
berle imposibilitado el de la predicacíon la poca salud que tenia: olvidado
de su ilustre sangre, aborrecia las casas de los nobles y poderosos, buscan—
do las chozas de los pobres , desvalídos y enfermos , entre los que le consola
ba con ventajas su profunda humillacion. Aunque vivía en lugar sujeto a la
jurisdiccion de señores, parientes suyos , se mostraba tan extraño con ellos.
como si nada le tocase de su grandeza y naturaleza. El guardían le envió
en una ocasion á una aldea, distante tresleguas del lugar de San Segundo,á
que visitase una pobre mujer enferma. Nunca supo excusarse cuando media
ba la obediencia , _v ménos en esta ocasion en que (ambien le llamaba áaquel
piadoso oficio la caridad. Salió al instante sin que bastase á retardarle el ar
dor del sol, que era entónces de canícula rigurosa. Pero apénas volvió al
convento, cuando invadido de un tabardillo , en pocos días de enfermedad
se dispuso á morir con la edificacion y piedad en que había vivido. Míéntras
duró la dolencia continuó siendo un modelo de virtudes; no quería valerse
del enfermero que le asistía ni áun en el mayor aprieto, reputándose indig—
no de aquellos servicios. Tomaba todo lo que le ordenaban, por desabrido é
ingrato que fuese al gusto , sin la menor queja , nijamás le movía la abrasa
dora calentura á pedir el refrigerio de la bebida , que todo enfermo solicita
en tal caso. Declarado el peligro , pidió le llevasen a la iglesia para recibir
con más reverencia el pan de los ángeles , á quienes presto esperaba acom
pañar en la gloria; pero no permitiendo su estado esta demostracion del
siervo de Dios , luego que conoció se acercaba á la celda el sacerdote con el
38 SAN
santo Viático, se puso de rodillas, y pidiendo perdon á los religiosos con su
ma humildad y ternura, le recibió devoto y lleno de lágrimas, moviendo á
llanto á todos los presentes. Murió en su patria en el mismo festivo diade San
Segundo (año de 1621) patron de aquel lugar, en que habia nacido, de
jando á todos con envidia y deseosos de lograr algun dia su ejemplar y di
choso fallecimiento.—A. L.
SAN SEVERIN0 (Antonio). Fué este cardenal napolitano , no ménos
ilustre por su sangre, de nobilísima estirpe, que por su virtud. Caballero de
la órden de S. Juan de Jerusalen, fué creado, pero no publicado, cardenal por
Leon X siendo lego, lo cual se hizo con ciertas condiciones, que no habién
dolas cumplido ni él ni el expresado papa, Alejandro VI, que sucedióá LeonX,
no le reconoció jamás por cardenal. Hallándose sitiado Clemente VII en el
castillo de S. Angelo por sus enemigos, en 21 de Novienbre de 1527, pu
blicó á San Severino en consistorio, y con todas las formalidades de estilo,
cardenal sacerdote de Sta. Susana, haciéndole al propio tiempo protector de
la órden de los Servitas. Recibió el Cardenal la tonsura por el cardenal Far
nesio, que fué despues papa con el nombre de Paulo III, y del cardenal Cam
peggi, legado á latere en Roma, obtuvo en 1528 en el mismo castillo las im
signias cardenalicias, hallándose la ciudad aún invadida por los enemigos,
y obtuvo la administracion perpétua de Conversano, el arzobispado de Co
senza ,y despues de Tarento. A los diez años, el de 1538, Paulo III, á cuya
eleccion contribuyó, le declaró obispo de Lacedonia. Cambió diversos títu
los entre los cuales fué uno el de Sta. María in Trastevere , á cuyo capitulo
cedió en perpetuidad la renta y emolumentos que pertenecian al cardenal ti
tular de la misma iglesia, con la condicion de que mantuviesen cuatro sacer
dotes y dos clérigos para el servicio de la basílica. En 1559 fué nombra
do obispo vicario de Sabina, y en 1545 pasó al obispado de Porto. Fué
declarado benemérito de la ilustre y ejemplar órden de los Capuchinos, que
en el pontificado de Paulo III corrió el peligro de que se suprimiese y unie
se á la órden Franciscana, lo que se hubiese llevado á cabo si no hubieran
prevalecido sus consejos, pues que habiendo el Papa nombrado una congre
gacion, compuesta de seis cardenales, para que deliberase sobre la union de
ambas Ordenes, los cinco fueron de la opinion del Papa , que estaba por la
reunion, y solo San Severino se opuso á ella. Habló sobre este particular con
tal elocuencia y se expresó con tal energía y tal suerte de razones, que logró
persuadir á los demás cardenales, que se decidieron al fin por conservará los
Capuchinos separados de los Franciscos. Fué muy generoso este Cardenal
con los pobres, Mecenas de los sabios y de los eruditos, á los que apoyó con
sus intereses y consejos cuanto pudo hasta su muerte, la cual tuvo lugar en
Roma el año 1545, habiéndosele dado sepultura en la iglesia de la Santísima
Trinidad del Monte Pincio sin ostentacion alguna, ni monumento fastoso
que le recuerde. Los frailes Capuchinos recuerdan con gratitud á un
príncipe de la Iglesia, al que deben indudablemente la independencia de su
Orden.-C.
SANSEVERINO, (V. Fr. Bentivollo de), religioso de la órden de San
Francisco, fué natural de la poblacion que lleva aquel nombre en el Piceno;
hijo de padres muy ilustres, llamados Giraldo y Abasia, ambos de la prime
ra nobleza de aquel país. En los primeros años de su matrimonio no hicieron
vida maritable, á causa de ser Albasia muy desfavorecida de la naturaleza en
dotes físicas, pues era muy defectuosa en el talle y falta de hermosura, si
bien era muy aventajada en los del alma, con sobra de bondad y discrecion.
"Estas prendas la ayudaron mucho para disimular con cordura los desaires de
su marido, y hacer mérito de sus desprecios. Por fin Giraldo reconoció su
impertinencia y error en desestimar á mujer tan apreciable porque care
cia de la perecedera belleza. Arrepintióse y tuvo en ella dos hijas y cuatro
hijos. Las hijas se llamaron Palma y Pacifica, ambas consagraron á Dios su
virginidad, fueron monjas clásicas en el convento de S. Salvador, y vivie
ron y murieron con grandes créditos de santidad. Los hijos se llamaron Ben
tivoglio, Buenaventura, Antonio y Bonaspene, este último fué casado, y los
otros tres religiosos de la órden de S. Francisco, insignes predicadores y
de virtudes muy ejemplares. Pero á todos se aventajó Fr. Bentivoglio; fué
varon estático, de altísima contemplacion, y tenia muy frecuentes y mara
villosos raptos, obrando el Señor maravillosas conversiones por el ardiente
celo y eficaz predicacion de este siervo suyo. Ardia en su corazon la llama del
amor divino, cuyo calor se difundia á sus prójimos, ya en la solicitud del
bien de las almas con predicacion y ejemplos, ya en el socorro de las necesida
descorporales con su asistencia y con todo cuanto podia adquirir con las in
dustrias de su pobreza, y en el caso que todo le faltase absolutamente para
aliviar sus miserias, le sobraban lágrimas para llorarlas. Viviendo en el con
vento de Trabebonate, de la custodia de Camerino, tenia por su cuenta á un
leproso, de quien cuidaba, pidiendo limosnas para su sustento, y para ad
quirir las medicinas necesarias para su tratamiento, cuyas llagas curaba con
el mayor esmero y pulcritud; mas ocurrió que la obediencia le mandó se
fuese á vivir al eremitorio del monte de S. Vicentino. Sirvióle de azar al
gusto de cumplir el precepto, el tener que dejar sin amparo á su pobre le
proso, en quien tenia colocadas las delicias de su espíritu. Su ardiente cari
dad y compasion no le permitian dejarle desamparado, y así fué que ingenió
un medio casi imposible álas humanas fuerzas, cual era el llevársele sobre
sus hombros. Tomada esta resolucion, á los primeros crepúsculos del dia
salió desu convento cargado con el leproso, y cuando acabó de salir el sol,
¿O SAN
estaba ya con su enfermo, siempre sobre los hombros, en el monte de San
Vicentino, á cinco leguas de distancia de Trabebonate. Quiso el Señor que
su siervo pusiese el hombro á una carga insoportable, haciendo despues á
su caridad toda la costa, aligerándole el peso y el paso para que en el tér
mino de un cuarto de hora volase quince millas. Diótestimonio, de este pro
digioso suceso el V. Fr. Pablo de Espoleto, que vivia entónces en aquella
soledad, y participó la noticia á Fr. Leoni Minorito, arzobispo entónces de
Milan, que tomando el hecho por fe y testimonio, le dió á la estampa des
pues de la muerte de este siervo de Dios, con otras maravillas de su vida.
Murió este insigne varon en San Severino, patria suya, donde está tenido en
gran veneracion, ocasionada de la fama de santidad y de innumerables mila
gros que ha obrado el Señor por sus merecimientos.—A. L.
SANSEVERINO (Cárlos María de). Nació en Plasenza el dia 15 de Agosto
del año 1700, y á los catorce años de edad ingresó en calidad de novicio en la
Compañía de Jesus en el colegio de Bolonia, donde hizo todos sus estudios con
muy notable aprovechamiento, pues aunque cuando tomó la sotana lohizo para
servir solamente de coadjutor, los superiores creyeron que no se debia per
mitir el que un hombre que tanto prometia dejárade estudiar, y lo dedicaron
á estudios, porque en ellos esperaban que habia de lograr honra y provechoála
Compañía, porque en verdad San Severino pronosticó muchísimo. Y todavía
valió más con el tiempo de lo que todos presumian, porque además deregen
tar con mucho acierto cátedras de filosofía y teología para el colegio de los Pa
dres, al público enseñaba sagrada Escritura, y con su erudicion, ó sea su
modo especial de ver y presentar las cuestiones, ó acaso el que manejando
con bastante desenvoltura y profundidad el hebreo y el griego estaba en si
tuacion"de dar los sentidos más conformes en los pasajes más difíciles de las
letras divinas, es la verdad que su clase estuvo concurridísima siempre; y el
alto concepto que á todos merecia, así como el deseo que tenian de que hu
biese permanecido al frente de la enseñanza de esta ciencia, se mostró cuan
do al suprimirse la Compañía quisieron todos que se quedara allí como sacer
dote particular para que no faltase este recurso á que ya se habian acostum
brado, y que les habia de servir de mucho en aquel pueblo indudablemente
de ciencia, y residencia, cuando no emporio, del saber humano. Mas él hubo
de ir donde le llamó la obediencia, así es que desde la supresion no sabemos
de él otra cosa sino que fué distinguido publicista, porque á su bien cortada
pluma se deben muchas y muy importantes obras, en las cuales se ve al sá
bio, al literato, al erudito, al hombre de experiencia, se ve, en fin, un con
junto sumamente difícil de reunir. Mucho sentimos el que la índole de esta
obra no nos permita un juicio crítico sobre las de Carlos María de San Severi
no, que á poderlo hacer, ciertamente sería cosa digna, aunque nunca aco
SAN H
modada á la limitada pequeñez nuestra, que es justo manifestemos franca—Á
mente. Daremos, pues, los títulos de las obras, y en algunas que otras di
remos algo ligeramente, pues es lo único que creemos conveniente: í.° Poe
ticam atque oratoriam facultate esse necessario intcr se conjungendus; oratio
habita Patavii in. instaurutione scholarum a CaroloMaria San Severino Socie
tatislesu, Rhet0ricae professore, nonis Januarii MDCCXXV; París, imprenta
de Gabriel Francisco Guillau; 17‘25.—-2.° Belle Zodi di Benedetto XIV Ponti—
fice0. M. oratione di Carlo Severino della Compagnia di Jesu, recitatain Bo
logne il di 6 Novembre dell anna 1740. Esta oracion panegíríoa del gran Be
nedicto mereció el honor de que se la incluyera, con otras varias , en la obra
que en Venecia se publicó en alabanzadel Papa , recopilando las mejores co
sas que cada congregacíon había publicado cuando subió al sólio pontificio
y de las de la Compañía de Jesus, en que se hicieron cosas muy buenas, solo
mereció la honra de ser incluida la de nuestro San Severino y otra del
Padre Francisco Torre, que tambíen fué excelente.—5.° Ciro in Babilo
nia; tragedia; Bolonia, año 1745. Este opúsculo le hizo como ensayo poéti
co y le consideró siempre como muy trivial, sin embargo de que no carece
de mérito.—4.° Panegirico in lodi S. Vicenza dePaoli; Bolonia, í746.—5.°
Panegirico in lodi Santa ’Gertrude della Magna; Bolonia , 1749.—— 6.° L’Ani
bale Cartaginesu; tragedia. Bolonia, i750. De esta obra , que agradó muchí
simo, se hicieron en breve tiempo dos ediciones bastante numerosas; sin em
bargo, nuestro autor no estaba muy satisfecho de ella , porque no podía
desconocer su frivolidad;aunque en su frivolidad misma tenia cierta impor
tancia. Puede decirse que sus mejores obras son las dos últimas que publicó;
fue la una un razonamiento acerca de la devoci0n del Sagrado Corazon de Je
sus, perfectamente sentida yexplicada no solo con erudicion, sino con brillan
tez y de una manera tan conveniente , que se considera , y con razon , esta
obra como una de las más importantes que en su época se escribieron acerca
delasuuto;y por último , la que escribió y publicó en 1664acerca dela moral
del paganismo compararla con la del Evangelio, y las diferencias de la filosofía
católica con la filosofía pagana; obra de suma importancia, que fue uno de
los golpes más contundentes que ha llevado él protestantisimo y el socialis—
mo , que en la época en que esto se escribió comenzaba ya á descollar y áun
a ofrecerse con ventajas sobre la verdadera filosofía. Esto fue el esclarecido
Padre jesuita Cárlos María de San Severino—G. R.
SAN SEVERINO (Estanislao). Este Cardenal perteneció a la nobílísima
familia de su nombre. Nació en Nápoles el día í5 de Julio de1665. Se ledió
la educacion é instruccion científica y moral cristiana como convenía á su
elevadabondicion social. Desde niño díó señales de aquella virtud que tanto
brilló despues en el ejercicio del poder que tuvo; así como del alma gran
42 SAN
de y agudo ingenio de que estuvo dotado. Inclinado al servicio de la Santa
Sede, sedirigióá Roma en el Pontificado de Pio VI, cuyo Papa le admitió en
la prelatura, y sucesivamente le nombró regente de la Cancillería apostólica,
segun consta de las Noticias de Roma y ponente de Consulta. Se lee en la
obra de Nicolás Sobre la presidencia de las calles y de las aguas, que en 30 de
Octubre de 1800, Pio VII le promovió al clericato de cámara, y que en 1807
le nombró presidente de las calles. Invadida Roma y el estado eclesiástico
pontificio por los franceses y deportado Pio VII en 1809, sufrióSan Severinola
suerte de toda la prelatura, esto es, los padecimientos y el ostracismo. Res
tablecido Pio VII á su silla en 1814, en este mismo año le declaró goberna
dor de Roma. En este grave empleo, lo mismo que en los anteriores, se
portó como varon entendido y digno de la confianza de su soberano, siendo
justo, diligente , activo y celoso. Premió Pio VII estas bellas cualidades y sus
méritos y servicios en el consistorio de 8 de Marzo de 1816, creándole car
denal del órden de Diáconos, publicándole en el de 22 de Julio siguiente, en
el que le confirió por diaconía la iglesia de Santa María in Portico, de donde
pasó á la de Santa María de los Mártires. Además le inscribió en las Congre
gaciones cardenalicias del Concilio, de la Consulta, del Buen Gobierno y de
las Aguas, nombrándole protector de la ciudad de Jesi y de la archicofradía
de las Animas del Purgatorio erigida en la iglesia de Jesus y María, de Roma,
como se manifiesta en las expresadas Noticias. Afligida la legacion de Forli
por la traslacion del cardenal Spinaá la de Bolonia, considerando Pio VII la
gran reputacion de que gozaba el cardenal San Severino y su claro entendi
miento, le eligió legado apostólico de Forli en 1818, con gran satisfaccion de
aquella provincia, que se lo testificó públicamente como puede verse en las
Memorias históricas de Placucci. Afectuoso y vigilante presidente, no tardó
en granjearse el amor de sus administrados entre los que aún se recuerda
con gloria su nombre, y en la calle interna de Forli un mármol le presenta
desde 1825, en donde recuerda tambien aquel pueblo con gratitud, porque
costeó los muros de la barrera de la demolida puerta Gotagni, que conduce
á la de Rabaldino y que sirve de paseo público áun á los coches, siendo así
que ántes de esta obra solo podia caminarse á pie y contrabajo por aquel si
tio. Gobernando la provincia, segun Placucci, con suma sagacidad, rara doc
trina é incorrupta justicia, se halla en sus memorias tambien, que se dedi
có con afan á estimular al estudio á la juventud, y que al efecto todos los años
al terminar el curso escolástico, hacia en el trono presidencial y á presen
cia de su corte la solemne distribucion de premios álos jévenes del Gimnasio,
en la sala principal del palacio de la ciudad, teniendo á sus lados la magis
tratura, la comision de estudios y los profesores dando por su propia mano
medallas de honor á los premiados. En la bella y culta Romaña y en las
SAN 43
cabezas de partido empezaron en tiempo de San Severino á alarmar al go—
bierno dando á entender sus deplorables designios, y en 1821 pasaron por
Forli los anstriacos, que sedirigian a reprimir la rebelion delos carbonarios
napolitanos. No puede expresarse cuánto trabajó el Cardenal para mante
ner en esta ocasion el órden y la tranquilidad en la provincia de su mando,
lo cual consiguió más con su prudencia y persuasiva elocuencia y prodigiosa
actividad, que otro hubiera alcanzado con la fuerza y por medio del terror,
dando un buen ejemplo que imitar á los delegados“_del poder supremo, que
deben tener entendido que más se alcanza con dulzura que con rigor para
prevenir y evitar los grandes disturbios políticos y sociales. En 1822 tuvo la
satisfaccion de alojar en Forli al rey de las Dos-Sicilias Fernando I, en su
viaje á Boloma, del que mereció distinciones que se hermanaban con el
buen carácter de aquel amabilísimo soberano, al que tuvimos el honor de ser
viry tratar cuando en 1829 vino á España con su esposa la infanta Doña [sa—
bel á acompañar á la augusta madre de nuestra actual soberana Isabel ll,
Doña Maria Cristina de Borbon , que había sido elegida por esposa de Fer
nando VII. Aún recordamos con gusto y satisfaccion á aquel buen soberano
y á su amabilima esposa , á los que debimos atenciones que no se olvidarán
jamás á nuestro agradecido corazon. Pasando el pontífice Pío VII al reposo
de los justos en '20 de Agosto de l825, fue e Roma el Cardenal para asistir
al cónclave, y despues volvió á la legacion de Forli por haberle confirmado
en ella el nuevo papa Leon XII. En 1826 obtuvo de este Papa la facultad de
ampliar, restaurar y embellecer el palacio de’la ciudad en la plaza de San
Cárlos, que quedó por su disposicion uno de los más bellos de Italia, segun
la descripcion que hace Placucci de las obras verificadas. Dió á la catedral el
cuerpo de Sta. Severina, virgen y mártir. En el Diario de Roma de 1826, álos
números 59 y 44, se da minuciosa noticia de la última enfermedad del Car
denal , de su llorada muerte y delos suntuosos funerales que se le hicieron en
Forli. Con singular rtaleza de ánimo sostuvo el Cardenal por espacio de
muchos meses los bajos de la lenta y penosa enfermedad de hidropesia
de pecho que le acometió , y cuando todos los que le veían se entristecian al
verle consumirse lentamente . él solo se mostraba animoso , hablando de su
enfermedad 'como si solo fuese una ligera indisposicion. A pesar de este
atlictivo estado, no se permitió descanso alguno, y siguió sin intermision des
pachando todos los asuntos del gobierno como si disfrutase de la salud más
mmpleta. Luego que conoció que se acercaba su fin , pidió los santos Sacra—
mentos, y recibió el Viático con toda solemnidad, dando ejemplo de humil
dad y edificacion. Habiéndosele suministrado el obispo, le dió gracias, así
como al clero y á la magistratura que le habían acompañado, pidiendoá todos
humildemente perdon delas faltas en que hubiese incurrido. Hecho esto, im
ploró de la divina misericordia, no la salud del cuerpo de la que tal vez podia
abusar, sino la del alma, la que confiaba obtener por los méritos del Redentor
y por la eficacia de los sacramentos; palabras que oidas con atencion hicie
ron verter lágrimas del más puro sentimiento á cuantos 'as oyeron. Despues
de recibir el santo óleo, hizo actos benéficos en favor de sus familiares, y
murió el dia 11 de Mayo de 1826, en Forli, á los sesenta y dos años de edad,
dejando en el más profundo dolor á todos los forlenses, que le amaban como
á un cariñoso padre. Perdió esta provincia en este Cardenal un presidente de
mucho saber y virtud, un generoso bienhechor y un padre cariñoso, y la
Santa Sede un ilustre purpurado del que no podria comcluirse si era más
grande el celo que tenia por la religion que ejemplar su integridad y justi
cia. Conducido el cadáver con gran decoro á la catedral de Forli, se le hicie
ron en esta iglesia magníficas exequias, decorando el magnífico catafalco que
se le levantó con honrosas inscripciones. El obispo de Forli ofició la Misa,
acompañado por una majestuosa música lúgubre. Pronunció la oracion fú
nebre elogiando debidamente al difunto Cardenal el canónigo Santa-Angeli.
Fué sepultado con todas las ceremonias debidas á su clase delante del altar
de Santa Severina. Dedicóle Erasmo Pistolesi su Vida de Pio VII, y en la
carta dedicatoria celebró las magnánimas dotes del Cardenal y su magnifi
cencia. Cuando los que gobiernan los pueblos han sido verdaderos padres
de sus subordinados, su nombre se admite como una gloria que se ostenta
en los blasones de la gratitud nacional, y de generacion en generacion se
repiten sus buenas acciones para que jamás se olviden. y para poderlas pre
sentar como ejemplos dignos de imitacion. Así sucedióáSan Severino, jamás
se olvidará su nombre en Forli, cuyos habitantes enseñando á sus hijos el
sepulcro que conserva las cenizas de aquel padre del pueblo, les dan razon
de sus virtudes, y les hacen conocer su mérito, excitándoles á imitarle.
Felices los hombres que pasan por este valle de lágrimas para la eternidad
derramando bienes, porque su nombre no morirá nunca entre sus conciu
dadanos y contemporáneos, así como jamás morirá su alma, que se hallará
sentada por una eternidad de eternidades en un trono de gloria en el reino
y á la vista del supremo Señor de los señores, del verdadero Dios.—B. C.
SANSEVERIN0 (Esteban). Perteneciente este Cardenal como otros de su
apellido á la ilustre familia de los condes de Marsi, nació en Nápoles. Dedi
cóse al servicio de la Santa Sede, y fué nombrado protonotario apostólico.
Urbano VI, en 18 ó 28 de Setiembre de 1378, le creó Cardenal. Dícese por
algunos autores, y entre ellos Contelari, que dejó la púrpura á presencia de
Juana I, reina de Nápoles, para casarse; pero Baluzio protesta de este he
cho diciendo que nada ha encontrado que le confirme. A pesar de esta pro
testa, es de mucho peso el que el contemporáneo de San Severino Angelo,
SAN 45
ministro general de los Menores, en una carta dirigida al rey de Castilla en
29 de Mayo de 1580 afirme haberle visto por sus propios ojos deponer la
púrpura; á lo que añade Moroni en su Diccionario de Erudicion eclesiástica,
que otros lo hicieron así en las turbulencias que trajera tras sí el cisma que
seguía la reina Juana I de Nápoles. Por otro lado, al hablar Marchesi del
protonotario, escribe de San Severino, que la muerte no le permitió disfrutar
mucho tiempo de la dignidad cardenalicia. Oscura debe ser por cierto la
historia de este Cardenal cuando Moroni, que escribe esta obra á presencia de
nuestro santo padre Pio IX, y que tiene á su disposicion para ello, no solo
cuanto se ha publicado sobre la vida de los cardenales, si que tambien cuanto
consta de ellos en los archivos de la curia y corte romana, y en sus bibliotecas,
no da solucion cierta á las dudas expuestas por los autores, y nada ha podido
añadir á lo que ya otros historiadores tenian dicho, no pudiendo dudarse de
modo alguno que habrá hecho exquisitas diligencias para descubrir la verdad
en esta parte, y presentar los hechos tales y como hayan sucedido.–A. C.
SANSEVERIN0 (Federico). Fué napolitano y no milanés. Dedicóse á la
carrera eclesiástica, y en gracia de que su padre, el conde de Coiazzo, habia
sido general de los ejércitos pontificios en la guerra que hizo al papa Inocen
cio VIIl Fernando I, rey de Nápoles, le nombró el pontífice obispo de Má
laga; y en 9 ó 14 de Marzo de 1489 le creó cardenal diácono de San Teodo
ro, pero no se publicó. En 1492, por muerte de Inocencio VIII deseando el
cardenal Ascanio Sforza crear un sucesor á su talento, se concertó con los
cardenales del Sacro Colegio para que se le admitiese como cardenal legítimo,
admitiéndole en cónclave para la eleccion de Alejandro VI. Sospechando
despues de elegido este papa sobre la fidelidad de San Severino y de Sforza,
los encerró en una decente prision; pero no tardó mucho en concederles la
libertad. Intervino en los cónclaves de Pio Ill y de Julio II, contra el cual, de
clarándose acérrimo enemigo, empuñó las armas, y con otros cuatro carde
nales rebeldes dió principio en 1511 al conciliábulo de Pisa, por el que se
interesaron el emperador Maximiliano I y Luis XII, rey de Francia, cuyo
conciliábulo pasó despues á Milan y á Lion. En vista de esta rebelion Julio II
despojó al Cardenal de todas sus dignidades y honores, y le descomulgó. El
pontífice Leon X, en el concilio de Letran, le volvió, así como á sus parcia
les, á su dignidad y honores, despues de haber declarado por escrito y de
palabra su detestable atentado como un acto de locura, y arrepentídose de él,
contentándose el Papa con imponerles de penitencia para expiar su crímen
un dia de ayuno al mes durante toda su vida. Ciacconio da á conocer en la
biografía de este Cardenal la retractacion y fórmula de la absolucion pontifi
cia. Parece que el Cardenal en 1496 obtuvo de Alejandro VI los obispados
de Terougne y de Rochela, y de Julio Il, en 1505, el de Novara, y en
46 SAN
1508 el arzobispado de Viena en el Delfinado, y áun el de Rouen, el que apé
nas le obtuvo, le renunció al cardenal Jorge de Amboise. Dice Ciacconio que
fué tambien obispo de Lacedonia; pero Ughelli no le cita entre aquellos pre
lados. Tuvo la legacion de la provincia del Patrimonio, y Parides de Grassis
en sus diarios, dice que este Cardenal fué de alma grande, de elevada es
tatura, que disfrutó veintiseis mil escudos de beneficios eclesiásticos, y que
fué sumamente liberal. Murió en Roma en 1516, habiendo llegado á ser el
primero en el órden de diáconos, y fué sepultado en la iglesia de Araceli,
sin fúnebre memoria alguna que le distinguiese.-C.
SANSEVERINO (El caballero Julio Roberto). Nació en Nápoles en 1758, de
una de las más antiguas familias de este reino. Desde su infancia se le des
tinó al estado eclesiástico, y por consiguiente, colocado desde la edad de
seis años en la abadía de los Benedictinos de Monte-Casino, en donde hizo
rápidos progresos, y fué al cabo de algunos años del número de los doce
discípulos elegidos que la congregacion de Monte-Casino envió al colegio
Anselmieno de Roma para perfeccionar en él sus estudios. Tuvo por profe
sor de teología al célebre Chiaramonti, que fué despues papa con el nombre
de Pio VII, y fué tambien mandado á Plasencia de profesor de filosofía y de
geometría, y despues á Génova, en donde desempeñó la cátedra de sagradas
letras, lo que le hizo concebir el pensamiento de la Historia eclesiástica, cuyo
estilo se ha comparado al de Tácito. El encadenamiento y la ilacion de los
hechos no es ménos admirable que en la historia de Roma hasta el punto de
que muchos lectores en la península le han dado el glorioso nombre de Tá
cito italiano. El rey Fernando IV, al que la dedicó, hizo se le recibiese en la
Real Academia de Ciencias de Nápoles, ántes de cumplir los treinta años de
edad, favor rarísimo en aquella época. Nombrado en seguida caballero de
Malta, fué San Severino á esta isla, en la que fué perfectamente acogido por
el gran maestre Rohan que le nombró historiógrafo de la Orden. Estuvo un
poco tiempo en ella, y despues se fué á Génova, de donde salió para Flo
rencia en cuanto se sintieron los primeros síntomas de la revolucion. Hizo
larga permanencia en esta ciudad, y fué honrado con una carta de natura
lizacion por la jóven reina de Etruria. Volviendo á su patria, empezó una
traduccion italiana de Tácito, que se imprimió en la imprenta Real de Nápo
les en diez y ocho volúmenes en 8.º, con el texto latino al frente. Tambien
escribióSan Severino una gramática italiana y algunas poesías publicadas en
diversas colecciones. Murió en su patria, segun su biógrafo de Aulis, hácia
el año 1820. Tal vez fuépariente de otro San Severino, que fué profesor de la
lengua y de la literatura italiana en Gotinga, y despues en Brunswick y en
Berlin. Este publicó una historia de Blanca Capello, y las Vida de los hombres
y mujeres célebres de Italia, en dos volúmenes en 12.º en 1767. –El arte de
SAN 47
la guerra de Federico II, traduccion, y otras obras de esta clase.-— C.
SAN SEVERINO (Lucio). De los príncipes de Bisignano nació en Nápoles
este Cardenal . el cual mereció que Felipe lll le nombrase para el arzobispado
de Rosano, para el que le proc0nízó Clemente Vlll en 1592. Celebró en su
diócesis el sinodo en 1598, y se distinguió por sus monumentos de piedad,
de munificencia y de celo pastoral, enriqueciendo la metrópoli con objetos
útiles y preciosos. El papa Paulo V, en 1612,— le pasó a la sede de Salerno,
cuyo arzobispado visitó con admirable actividad, y no contento con el sino
do que celebró en él en 1615 , celebró un concilio provincial que fué con
firmado despues por la Santa Sede con inmensa ventaja de aquel clero. Des
empeñó Con aplauso la nunciatura de Flandes, por lo que Gregorio XV , en
2t de Julio de i621, le creó cardenal sacerdote de S. Esteban de Monte Celio.
A la santidad de sus costumbres hermanó este Cardenal ciencia y erudicíon
no coman, especialmente en la facultad teológica. lntervino en el cónclave
de Urbano VIII. despues de lo cual dejó esta miserable vida por la eterna en
Salerno el año 1625 á los cincuenta y ocho años de edad, y fué sepultado
enla iglesia metropolitana con una elegante inscripcion que le puso su sobri
no Luis San Severino , príncipe de Bisignano.—C.
SAN SEVERINO (Rosimano) , originario este Cardenal de los condes de
Marsi . nació segun algunos en la tierra de Labor, y segun otros en la ciudad
de San Severinoen la Marca. Profesó la regla de S. Benito en Monte-Casino, y
el papa Pascual llle creó en 1099 cardenal díácono de S. Jorge . en Velabro.
Asistíó a los concilíos de Guastala y de Letran, y en la eleccion del papa Ge
lasio ll. Foé constantementn fiel á este papa, y lo siguió á Roma y a Fran
cia al monasterio de Cluní , en donde murió este Pontífice, al que asistió
hasta que espiró. Luego que fue elegido Calixto Il , los cardenales electores
mandaron á San Severino, no tanto para dar cuenta a los demás cardenales
que se hallaban en la ciudad eterna , cuanto para pedirles su consentimiento
á esta eleccion , la que fue aprobada por todos. Volviendo á Francia acom
pañó al papa á Italia, y este le nombró rector de Benevent0 , en donde se
cree moriría el año 1125, en cuyo mismo año á 6 de Abril suscribió una
bula de Calixto l[.—C. '
SAN SEVER1NO (Teodín0). Segun Cíaconío, este Cardenal nació en la
provincia de Campagna y Ammirato, y otros autores le hacen desciente de
la antíqnisima y nobílisima prosapia de los condes de Marsi, de los cuales
advierte Consignaní . en su Reggio Marsicuna , salieron los Berardoe , los San
gros, los San Severos y otros príncipes de Bisíganno, y que por algun tiempo
los de Salerno tomaron el apellido de San Severino, del castillo del mismo
nombre. Corsignani llama a este Cardenal hijo de Berardo, de los condes
de Marsi. Desde muy jóven profesó la regla monástica de Monte-Casino, y
48 SAN
se dedicó al cultivo de las ciencias y de las buenas letras con tal aficion,
que llegóá ser uno de los sujetos más instruidos de la Orden, tanto por esto
cuanto por sus buenas costumbres, su pureza en el lenguaje, gene
rosa índole, conocimiento profundo de la doctrina sagrada y profana. Estas
bellas cualidades y su piedad, merecieron de que el gran Ildebrando despues
S. Gregorio VII, le crease cardenal diácono de Sta. María in Portico, y segun
algunos, arzobispo de Siponto por Alejandro II en 1061. Elegido papa Ildebran
do en 1075 le hizo arcediano de Santa María in Dominica, destino que él
mismo habia ocupado mucho tiempo; pero á pesar de esta distincíon fuéin
grato para S. Gregorio VII, pues que le abandonóvillanamente para seguir el
partido del antipapa Clemente III. Penetrado el santo de dolor por tan indigna
accion, trató de llamarleá buen camino por medio de amorosas cartas, pero
todo fué en vano, pues que San Severino persistió en su error. Y viéndole
obstinado el Papa en el cisma, se determinó á lanzar el anatema contra él,
degradándole de todos los honores, en la esperanza de que se arrepintiese y
viniese á recibir el perdon en sus cariñosos brazos, con cuyo deseo murió el
santo Pontífice. VivióSan Severino en tan lamentable estado hasta el ponti
ficado de Pascual II, en cuyo tiempo, confesándose arrepentido y con gran
dolor por su apostasía, logró que se le absolviese, levantasen las censuras
y se le volviese á la dignidad que tan justamente habia perdido. Murió este
Cardenal el año 1099 ó 1100 segun unos, ó más tarde segun otros; puesque
se le encuentra firmando una bula en 1106 como cardenal diácono de Santa
María in Portico. Segun Corsignani hubo otro cardenal llamado tambien
Teodino en tiempo de Alejandro ll, que supo mantener su fe. EscribióSan
Severino dos sermones, el uno para la fiesta de S. Esteban, y el otro para
la de S. Plácido. –C.
SANSIMEON (V. M. Mariana de), religiosa carmelita. Vease MARIANA
DE SAN Simeon.
SANSON (San). Este presbítero y confesor de la fe de Jesucristo nació
en la ciudad de Roma de padres sumamente piadosos. Deseando estos que su
hijo tuviese una profesion honrosa que le proporcionase una decorosa sub
sistencia, le dedicaron á la medicina, y á fin de obtener esta facultad, hizo sus
estudios con aprovechamiento. Desde la cuna, si bien se nos observase por
los que cuidan de nuestra crianza, se revelan las dotes de nuestra alma y el
fin para que hemos sido lanzados á este mundo, y desde la cuna se conoció
desde luego el fuego de la caridad que habia de abrasar el alma del glorioso
Sanson. Cuando tuvo uso de razon, se le vió tan amigo de socorrerá los po
bres, que les daba cuanto tenia con el mayor cariño, condoliéndose de su
aflictivo estado, y afligiéndose extraordinariamente cuando no podia socor
rerlos. Tan luego como por muerte de sus padres se vió dueño de sus mis
SAN 49
mas acciones y árbitro de su voluntad, se apresuróávender todos sus bienes
y á repartir entre los pobres todo cuanto le produjeron. Quedándose tan po
bre como deseaba, abandonóá Roma y Constantinopla, deseoso de ejercitar
se en la penitencia que podia proporcionarle mayores y más duraderas ri
quezas que las que habia abandonado. Fijóse en una pequeñísima casa anun
ciándose como médico, y recogiendo los pobres enfermos que en tan pequeño
recinto cabian, los curaba y mantenia con el mayor amor sin más ayudan
tes en esta faena que su exquisito celo, su pasmosa actividad y su ardiente
caridad. Además de esto visitaba gratuitamente en sus casas á los enfermos
pobres que sabia padecian, socorriéndoles al propio tiempo con los pocos
intereses de que podia disponer y con auxilios espirituales que le dictaba su
piedad y deseo de la salvacion de las almas. Cayendo gravemente enfermo el
emperador Justiniano, á cuyos oidos habia llevado la fama las virtudes y
prodigiosas curas de Sanson, le mandó á llamar para que le asistiese en su
penosa enfermedad. Habian ya los médicos de cámara desahuciado á su au
gusto amo, teniendo por imposible su curacion, y áun cuando el santo le en
contró ya en el umbral de las puertas de la muerte, le sacó de aquel peligro
por medio de un milagro, no exigiendo del soberano otro galardon que la
palabra de que no habia de revelar á nadie su prodigiosa curacion. Fué tal
la gratitud del emperador á tan importante servicio, que trató de recompensar
al santo médico magníficamente, pero como éste se negase obstinadamente á
todo premio, fundándose en que solo habia obrado por mandato de Dios á
quien debia la salud y no á su ciencia, Justiniano mandó edificar en Cons
tantinopla un magnífico hospital, al que dotó con pingües rentas, cuyo esta
blecimiento puso bajo la direccion de Sanson para que pudiese ejercer su
caridad con mayor amplitud que hasta éntónces. En aquella sazon nuestro
caritativo Santo se ordenó de sacerdote, y como en la piedad fuese tan ejem
plar como en la caridad, de todas partes acudian á él, no solo ávadmirar su
virtud y áimplorar su auxilio, si que tambien á contemplar el poder divino
con que hacia Dios resplandeciesen todas las cosas en que ponia mano óde que
trataba. A pesar de haber llegado á una avanzada edad, en nada disminuyó
su celo y su ardiente caridad para con los pobres; y se veia á aquel venerable
anciano ir de cama en cama de los enfermos de su hospital prodigándoles
toda clase de consuelos, sin que el peso de los años interrumpiese un instan
te su agilidad, cuando se trataba del servicio del desvalido. Llamóleá sí por
fin el Señor, y alegre y contento al ver se acercaba el feliz momento de irá
morar en las regiones celestiales, murió cantando alabanzas al Dios de los jus
tos, alabanzas que salió cantando su alma de su cuerpo y que continuarán
sonando en los cielos por una eternidad. Fué su dichoso tránsito el año 550
de nuestra era, y la santa Iglesia católica le recuerda en el dia 27 de Junio.
50 SAN
Grandes milagros dice un autor que obró Dios por intercesion de Sanson
despues de su muerte, y cuando el Señor que todo lo puede, es dueño de
conceder este don, nada debe extrañar se le concediese al que en vida mor
tal supo imitarle en la caridad con tanta perfeccion y con tanto amor, que
bien puede comparársele en fuerzas de amor próximo al Sanson del Antiguo
Testamento en sus prodigiosas fuerzas, pues que si aquel atleta venció á tan
tos filisteos, este venció al demonio para el que no hay poder más fuerte ni
que más daño le cause que la caridad cristiana, que siempre acaba por ven
cerle y anonadarle.—B.S. C.
SANSON (San). Este obispo y confesor de la fe de Jesucristo, al que re
cuerda nuestra santa madre la Iglesia el dia 28 de Julio, nació en la Bretaña,
de padres nobles y poderosos por su posicion y riqueza, los que se esmera
ron en hacer que su hijo recibiese una piadosa é ilustrada educacion. Corres
pondió el santo niño á los desvelos de sus padres, pues se aplicó tanto en la
práctica de las virtudes y al estudio de cuanto se le enseñaba, que no tardó
en ser un modelo de ciencia y de virtud. Terminada su carrera, fué ordena
do para el sacerdocio, y como su fama de virtud llegase á oidos de los que
tenian facultad para ello, se le eligió obispo de Dola, en cuya diócesis fué
un verdadero apóstol. Dedicado á la salvacion de las almas, no perdonó me
dio alguno para llamar á sus ovejas al redil del Señor, y deseoso del bien
estar de sus diocesános, les procuró cuantos bienes pudo, por lo que fué un
padre cariñoso y un celoso pastor de su rebaño. Murió este bienaventurado
el año 565 de nuestra era.—B. C.
SANSON (San), abad. En España se celebra el día 21 de Agosto el glo
rioso tránsito de este gran siervo de Dios. Varon extremado en santidad y
doctrina, y cuyas extraordinarias virtudes fueron de un ejemplo muy fecun
do para la salvacion de las almas, siendo muy respetado en vida y su fama
imperecedera. Fué abad en el monasterio de S. Benito que hubo en la ilus
trísima ciudad de Córdoba; murió el año de 890, persona de tanta erudicion
y sabiduría como lo declara su epitafio, que es el siguiente:
Quis quantus fuit Sanson, clarissimus abbas
Personat Hispania illius famine tota, etc. -
A. L.
SANSON (V), presbítero, rector ó cura de la parroquia de S. Zóilo en
Córdoba. Nació en esta ciudad, y habiendo hecho grandes progresos en las
lenguas latina y arábiga, se dedicó á las letras sagradas y adelantó tanto en
ellas como lo manifiestan los numerosos escritos de teología á que ha debi
do el título de doctor. Ordenado de sacerdote , su vida y fortuna corres
pondieron á su dignidad y carácter, y Saulo, obispo de Córdoba, que cono
SAN Sl
cía sus virtudes y vasto saber, le nombró en 658 prelado ó abad del célebre
monasterio de Peñamelania en la sierra de Córdoba , cargo que ejerció y des
cmpeñó sin abandonar el estado clerical , ni abrazar el monacal , de lo que
nos presenta otros casos semejantes la historia eclesiástica de aquellos tiem
pos, por no conocerse aún en ellos las exenciones de los religiosos y estar la
disciplina en todo su vigor , dependiendo los monges de los obispos, quie
nes lcs designaban con la mayor frecuencia, ó les pedían ellos clérigos de
mérito reconocido para prelados. Samson sin embargo solo desempeñó este
cargo hasta 862 , en que el clero y los feligreses de la parroquia de S. Zóilo
pretendieron y lograron fuese su párroco, con cuyo motivo abandonó el
monasterio. Este sacerdote fué quien se opuso con su celo y doctrina a los
errores con que Bostegesís, indígno obispo de Málaga, el conde Servando y
otros herejes antropomorfitas infestar0n á los cristianos de Córdoba, aflí
giendo y escandalízando aquella iglesia con sus perversos dogmas y costum
bres. Declaróse contra esta secta de palabra y por escrito el intrépido sacer
dote , levantando el solo la voz cuando todos y aun los mismos obispos calla
ban por miedo y por respeto. Levantóse al punto una cruel persecucíon con
tra su inocencia, siendo condenado como hereje en un pseudo—sínodo,
excomulgado y privado del sacerdocio y de todo ministerio clerícal. Mas como
luego se le declarase inocente por varios obispos, y le sustituyesen á su antí
guo grado, haciéndole entónces cura de S. Zóilo, se siguieron de aquí las
horribles insolencias y malos tratamientos que sufrió el obispo Valencia y
toda su diócesis. Valiéronse del favor que tenían con el rey moro para deponer
al obispo , colocando otro en la silla é imputando á Sanson crímenes de lesa
majestad. Llegó a tanto el desórden causado por el ódio diabólico de los cis—
máticos , que Samson hubo de decidirse a abandonar a Córdoba, no pudien
do ya conseguir nada , sino irritar más con su presencia á sus enemigos. Re—
tiróse pues , a Martos , llamado entónces Tucci, el año de 864, y desde allí con
tinuó empleando su pluma contra Hostegesis, siendo allí tambien perseguido
por este malVado. Entónces escribió el célebre apologétíco de su fe, obra
digna de su erudicíon y celo, que tanto brilló en defensa de los dogmas ca
tólicos y para confusion de la herejía. Lleno en fin de años y de méritos el
ilustre defensor de la fe y columna de la iglesia cordobesa , murió alabado y
Venerado de todos , en 21 de Agosto de 390.—S. B.
SANSUN Caannvu. (V.) , presbítero de Nápoles , párroco y canónígo doc
toral de aquella santa iglesia metropolitana. Sus letras y virtudes le merecía
¡-on ¡anto aprecio y estimacion , que fue confesor de varios arzobispos , exa
minador sinodal , consultor de la lnquisicion yjuez de matrimonios, ase
gurándose-no hubo semejante en su época en cuanto al don de conocer los
esp¡¡—jt_us , el talento oratorio y el acierto en dirigir las almas por la senda de
52. SAN
la cruz. Tenia vastos conocimientos en filosofía, medicina y astronomía; sa
bia los idiomas caldeo, árabe y griego; pero brillaba particularmente por
su instruccion en todos los ramos de la sagrada teología. Su celo por la sal
vacion de los hombres indujo á muchos indivíduos del clero napolitano á
pasar á las misiones de las Indias. Con este objeto y con permiso del carde
nal arzobispo Philomasini, fundó una congregacion de presbíteros seculares
que estuviesen á disposicion de la santa congregacion de Propaganda para ir
á las misiones á las regiones de las Indias. No satisfecha aún su ardiente ca
ridad, erigió en 1640 otra congregacion, tambien de sacerdotes seglares, bajo
la advocacion de nuestra Señora la Reina de los Apóstoles, para que fuesen
continuos misioneros en la capital y todo el reino de Nápoles, á los que dió
sabias y prudentes constituciones y reglas que se observan aún con exacti
tud. Los pobres eran el objeto más tierno de su corazon, gastando en su
socorro cuanto tenia, y además lo que con este fin pedia á otros. Estimó
mucho á Sanson el pontífice InocencioX, quien cuando murió pensaba pro
moverle al episcopado. No aprecióménos su mérito el pontífice Alejandro VII,
habiéndole llamado á Roma para nombrarle obispo, pero la peste que in
vadió por entónces la ciudad de Nápoles, detuvo al buen canónigo en las
piadosas ocupaciones de admitir y aliviar á tantos necesitados, en las que
perfeccionó la obra de su santificacion, siendo víctima de su caridad. Murió
del contagio, dejando inmortal memoria, é inextinguible el suave olor de su
santidad. Créese que su profunda humildad alcanzó del cielo que no tuvie
sen efecto las dos veces que se trató de condecorarlo con la dignidad episco
pal: Dejó algunos opúsculos misticos de ejercicios piadosos para monjas y
sacerdotes.—S. B.
SANS0N (P. Juan Bautista), de la Compañía de Jesus. Era natural de
Barleta, pequeña poblacion del reino de Nápoles, y de una familia bastante
acomodada, que le proporcionó una educacion correspondiente á su clase.
Procuró el jóven Sanson corresponder á los sacrificios de sus padres, y en
un breve período hizo tales adelantos, que muereció el aprecio y estimacion de
sus maestros. Su familia hubiera deseado muy bien dedicarle á alguna car
rera de esas que presentan en risueño porvenir la gloria y la fortuna; pero
Sanson, que era de un natural piadoso, deseaba retirarse á alguna religion
en que dar rienda suelta á sus gratos sentimientos. Hizolo como lo deseaba,
y habiendo ingresado en el instituto de Loyola, fué un modelo de todas las
virtudes, en particular de humildad y obediencia. Siguió con brillantez su
carrera literaria, y habiéndose ordenado de sacerdote, se hallaba pronto á
comenzar la predicacion, cuando habiendo sabido se buscaban Padres para
una mision al Brasil, pidió y consiguió ser admitido á formar parte de ella.
Acompañó al P. Acebedo en su viaje por ltalia, Francia y Portugal, y des
SAN 53
pues se embarcó con él para el Brasil, teniendo la misma suerte que los de
más compañeros, pues fueron martirizados en alta mar por unos corsaríos
hugonotes, que procedentes de la Rochela dieron con ellos, sacíando con
esta ocasion su herétíc0 odio. — S. B.
SANSON (Santiago). Este carmelita descalzo de Abbeville nació en 1596.
Fué primo de Nicolás Sanson, el primero que cultivó la geografía en
Francia con buen éxito. Luego que terminó sus estudios en París, tomó el
hábito en la Orden Carmelitana, y el nombre de José de Jesus María, con
el que se le conoce principalmente. Habiendo adquirido gran reputacion
como predicador, obtuvo diferentes cargos, que desempeñó con celo. Di
cen algunos de sus biógrafos que fué nombrado superior de la casa de Car
melitas descalzos, establecida en su época en Turín, y que durante su es
tancia en esta ciudad , la princesa Real de Saboya leelígió por confesor suyo;
pero el P. Villiers, al que debe creerse bien informado de cuanto corres—
ponde a los religiosos de su Orden , no hace mencíon alguna de esto. Cuando
se lo permitían sus ocupaciones, se entretenia en buscar noticias sobre la
historia de su ciudad natal, en donde tuvo la satisfaccion de ver establecer
una casa de su Orden. Murió en el convento de Charenton el día 19 de Agoso
to de 1665. Sus principales obras son las siguientes, publicadas en francés:
Vida de S. Mauro , con las antigüedades de la abadía de las Fosas; París,
1640. e118.°— Historia eclesiástica de la ciudad de Abbeville y del archi
diaconat0 ¡le Ponthieu ; id., 1646, en 4.° —— Vida de la M. Gabriela de Jesus
Maria, fundadora de la Orden de religiosas de S. Francisco de Paula; ídem,
t646 , en 8.°—Relato de las virtudes de Antonio Lecterc de la Foret , aboga
do en el Parlamento de París; id., 1647, en 8.° El P. Sanson había sido su
director.—El martirio del P. Dionisio dela Natividad, llamado Berthelat en
el siglo, que murió por la fe en las Indias; id. 1648, en 8.°-— Historia ge
nealógica de los condes de Ponthieu y de los mayores de Abbeville; id., 1657,
en fólio. Dejó manuscritos: Historia eclesiástica de la diócesis de Amiens ;—
Vidas de los santos de esta diócesis; —- Crónica delos Carmelitas descalzos de
Francia , y algunas otras obras que , segun su bíógrafo Weís , se encuentran
citadas en la Biblioteca Carmelitana de Cosme Villiers. — C.
SAN VALENTIN (Fr. Roberto de), del órden de Predicadores. Fué na
tural de la poblacíon denominada S. Valentino, en el reino de Nápoles , de
donde lequedó el sobrenombre, y tomó el hábito de Sto. Domingo en un
convento de la isla de Sicilia. Faltan las memorias de los primeros años de
su estancia en la religion, y solo consta que por el año de 1508 desempe
ñaba el cargo de inquísidor general de todo el reino de Nápoles , y que tam
bien fue vicario general de la misma provincia. En el capitulo celebrado en
la ciudad de Gaeta , se le delegó , en union de Fr. Guillermo de Ticho, para
53, SAN
gestionar en la causa de la canonizacion de Sto. Tomás de Aquino, en cuya
comision desempeñó su cargo con el mayor celo y actividad, no perdonan
do medio ni fatiga para conseguir tan grande objeto; lo cual puede deteni
damente verse en las Actas de los Santos, tomo I, de Marzo, página 681.—
Dejó un importante manuscrito, titulado: Acta seu inquisitorispraesertim ad
versus quemdam Petrum de Rudania, archipresbiterum haereticum relapsum.
No se sabe donde existe. – M. B.
SANVICENTE (Fr. Cárlos de), del órden de Predicadores. Fué natural
de la ciudad de Lion en Francia, y pertenecia á la distinguida familia del ape
llido Darveux. Tomó el hábito de Sto. Domingo en el convento de Aviñon,
consagrándose al ministerio de la predicacion con tan buen éxito, que me
reció pronunciar diversas oraciones delante del rey Luis XIV. Fué elegido
maestro general de la Orden á instancias de Fr. Antonino Cloche, en el año
de 1698. Deseando participar de la gloria y los peligros de los misioneros
que pasaban á las Indias, pidió y obtuvo la gracia de ir á trabajar en la
viña del Señor á las apartadas regiones de la América ó del Asia. Pasóá
Pondichery, despues á la China y desde aquí á la isla de Santo Domingo,
por el año 1704, ejercitándose en el cargo de misionero en la parte francesa
de la isla mencionada. Falleció en este punto en el año 1709, á los cuarenta
y seis años de su edad. Fué varon pio, laborioso y muy afecto á su Orden.
Dejó escritas en idioma francés las siguientes obras: Mes de Setiembre, pri
mera parte, que contiene los quince primeros dias del citado mes del año domi
nicano; Embien , 1702, un tomo en 14.º de 800 páginas.—Compendio de la
vida de la V. M. Ines de Jesus, del órden de Sto. Domingo, del monasterio de
Langeat en la Auvernia; el mismo punto y año de impresion, un, cuaderno
en 4º de 47 páginas.—La vida del grande Apóstol de la China, el W. P. Fray
Juan Bautista Morales , hijo profeso del convento de S. Pablo de Ecija. Escri
bió fina"mente varios importantes artículos y memorias presentadas al Sumo
Pontífice acerca de la religion, usos y costumbres de los chinos; obras muy
interesantes para venir en conocimiento de aquellas regiones tan poco fre
cuentadas por los viajeros españoles y franceses, á pesar de ser los que po
seian colonias y grandes establecimientos á sus inmediaciones.-M. B.
SAN VICENTE (P. Gregorio de), jesuita flamenco. Véase Gregorio DE SAN
VICENTE. "
SANVICENTE (Fr. José), religioso carmelita; nació en Sevilla en 1560,
y tomó el hábito en el convento del Cármen de la misma ciudad en 1567.
Se dedicó al estudio de la Sagrada Escritura, en que hizo notables progresos,
y fué muy dado al ejercicio de la oracion, en que empleaba la mayor parte
del dia. Falleció en 1427 con fama de santidad. Habia escrit0: Comenturios
sobre el Testamento Antiguo y sobre las epístolas de S. Pablo, y compuso ade
SAN 55
más un libro con el título: Theologicum regis Achaz, en que trata de los m0
vimientos celestes y sublunares.-—S. B.
SAN VICENTE (Fr. Lucas de), religioso dominico. Era natural de Sala
manca ó su territorio, y pasó á Filipinas siendo seglar todavía , ignorándose
las causas que a ello le indujeron. Tomó el hábito para lego en el convento
de Santo Domingo de Manila y vivió constantemente en esta profesion sír
viendo á sus hermanos y ayudándoles en sus dificiles tareas. Hallábase dota
do de un perfecto espíritu de humildad y obediencia, de manera que sabía
emplearse en los cargos propios de su profesion, sin olvidar por eso otros
que en aquel país iban anejos á ella, como el de catequista é instructor de
los indios, á quienes sabia atraer con sus sencillas pláticas y ganar con sus
francas razones. Amábalos con la mayor ternura, y los socorria con cuanto
estaba en su mano, siendo su intermediario entre ellos y los Padres, á quie
nes no se atrevían a acercar por inspirarles mayor respeto. Pero el pobre
lego había sabido ganarse de tal manera su confianza , y la sabia aprovechar
tan bien en beneficio de la religíon , que conseguía con frecuencia increíbles
triunfos, siendo la admiracion de sus mismos superiores. Pasó así la mayor
parte de su vida entregado á estos oscuros pero fecundos trabajos, ignorán
dose si pasó al Japon ó si permaneció hasta su muerte en Filipinas. Merecíó,
sin embargo, un largo elogio en el capítulo de su provincia que hizo mencíon
honorifica de sus virtudes. —S. B.
SAN VICTOR (Fr. Nicolás de), del órden de Predicadores. Fué natural
de Nápoles, y esto es cuanto de él se sabe, ignorándosc completamente
todas las particularidades de su vida ántes y despues de su entrada en
el convento. Consta tan solo que por elaño 1544 y reinando Juana I, desem
peñaba el cargo de inquisidor contra la herética pravedad en el reino de
Sicilia, autorizado con el diploma de aquella soberana, de la que siempre
fue muy adicto servidor. Aunquese dice que escribióalgunas obras, no cons
ta cuáles fueran estas, pero Foppio le coloca en el número de los escrito
lores dela Biblioteca napolitana, asegurando deberseá él la redaccion de las
Actas de la Inquisicion, y algunas otras obras de diversos géneros, que se
guardaban en el archivo del reino de Sicilia.——M. B.
S\N VITALE (Antonio Francisco), cardenal noble de Parma , nació en
esta ciudad de antiquisíma y muy ilustre familia. Dedicado al estado eclesiás
tico fue á Roma, en cuya ciudad fue admitido por Inocencio XII á la prela
tura. Obtuvo un puesto entre los miembros de la Signature y de los consul
tores del Santo Oficio, y Clemente XI le concedió un canonicato en la igle
sia del Vaticano. Despues pa.'só á la vícelegacion de Aviñon, y en 1704 se le
hizo obispo de Efeso y se le nombró nuncio en Florencia. Enl706, el Papa
le nombró asesor del Santo Oficio , despues maestro de cámara del anciano
56 SAN
Clemente XI, y por último, este Papa le creó cardenal sacerdote de San Pe
dro en Montorio, en 15 de Abril de 1709, y le adscribió en las congregacio
nes del Santo Oficio, de Obispos y Regulares, del Concilio y otras, declarándole
tambien arzobispo de Urbino. Admiró su archidiócesis en este Cardenal su
celo en la visita, su generosidad para hacer limosnas y su sabiduría en los
sínodos que celebró, cuyos decretos se publicaron con general aplauso. Mu
rió el año 1714, á la edad de cincuenta y cuatro años, en su iglesia, y fué se
pultado en la metropolitana, distinguiéndose su sepultura por la sencillísima
inscripcion que modestamente se habia él hecho en vida, por temor de que
le ensalzasen más de lo que deseaba su humildad, como hacen los parientes
por un celo indiscreto, y la mayor parte de las veces por dar pábulo á la va
nidad de la familia del difunto, en la que recaen las glorias de éste, segun las
leyes y apreciaciones de la sociedad humana, que se para más de las hoja
rascas mundanas que lo que debiera. — B. C.
SANVITALE (Santiago). Nació este historiador, segun su biógrafo René
Alby, el dia 20 de Febrero de 1668 en la ciudad de Parma, en Italia, de una
familia antigua. Desde sus primeros años se vió su inclinacion á la carrera
eclesiástica, y sus padres le destinaron á la prelatura romana, pero arras
trado por su vocacion, prefirió á la perspectiva de los honores la modesta
vida del claustro, y apénas contaba diez y seis años, cuando tomó en Bolonia
el hábito religioso en la Compañía de Jesus. Luego que cumplió su novicia
do, fué enviado á enseñar humanidades á Bicenza y á otras ciudades, y re
cibiendo despues las órdenes sagradas, se consagró por espacio de algunos
años á la predicacion. Ocupó despues sucesivamente en Verona las cátedras
de filosofía, de matemáticas y de teología. Siendo nocivo á su salud el clima
de esta ciudad, se le trasladó en 1706 á Ferrara, en donde despues de haber
sido durante dos años confesor en el colegio de Nobles, fué encargado de una
cátedra de teología que desempeñó con distincion por espacio de diez y nue
ve años, y murió en Bolonia el dia 5 de Agosto de 1753. Dejó el P. San Vitale
un gran número de obras ascéticas y de controversia religiosa, cuyo catálogo
se halla en el tomo VII de las Memorias de los escritores parmesanos. Nos li
mitaremos á citar aquellos trabajos que se relacionan con la historia y que
tienen cierta importancia, los cuales se escribieron en italiano. Guerra entre
Cárlos VI, Emperador de Austria y Achmet III, gran señor de los Turcos, con el
tratado de la tregua de Passaronitz; Venecia, 1724, en 8º cuya obra publicó
con el pseudónimo de Agustin Umicalia.—Memorias históricas de la guerra en
tre la Casa Imperial de Austria y la Real Casa de Borbon por los estados de la
Monarquía Española desde el año 1701 hasta 1713;Venecia, 1732 en 4.º Segun
da edicion, id. 1734, en 4º: estas solo llevan en el frontispicio las iniciales
del pseudónimo citado.—Vida y campañas del príncipe Eugenio de Saboya;
SAN 57
Venecia, 1758 y 1759, en 4.°, sin nombre de autor.—N0tícias sobrelos hechos
de armas entre los príncipes belígerantes durante los seis primeros años de la
guerra de sucesion. despues de la muerte del emperador Carlos VI, acompaña
da de noticias de acciones brillantes de los generales ysoldados italianos en el
siglo XVII; Utrech (Venecia) 1752. en 4.° La segunda parte de esta obra fue
impresa tambien por separado. En los últimos años de su vida el P. San Vi
tale tuvo que sostener una de las más vivas polémicas con los religiosos Padre
Daniel Cancina y Fr. V. Patuzzí , ambos dominicos, y unos y otros fueron en
el ataque y defensa tan enconados , que escandalizaron mucho , extrañándose
escribíesen con tanta acrítud y falta de caridad personas que habían hecho
voto de humildad yque vestian un hábito religioso. El P. San Vitale sedistin
guió sobre todo en esta controversia por la amargura de sus palabras, con
lo que desmintió los preceptos de dulzura, moderacíon y humildad que ha -
bía recomendado en muchos de sus sermones , en las vidas de personajes pia
dosos y en una porcíon de obras ascétíca‘3 que había escrito , y cuyas doctri
n:5 desautorizó al último de su vida con au conducta, en vez de haberlas con—
firmado con su ejemplo, como lo exigía no solo el hábito que vestía y re
gla que profesaba, si que tambíen su edad y la consideracíon á que había
llegado. -—C.
SAN VITALI (Federico). Este célebre jesuita matemático nació en i704,
en Parma, de una de las primeras familias del país. lnclinado desde niño á
la vida contemplativa, tomó muy jóven aún, el hábito de S. Ignacio de L0
yola , gloriosísímo español, fundador de la famosísima Compañía'de Jesus,
que ú pesar de tantas persecuciones no se ha extinguido, ni se extinguirá
mediante la misericordia de Dios que sostendrá sin duda siempre á estos
celosos defensores de la fe, vigilantes centinelas contra toda. herejía. Dedi
cóse enteramente San Vítalí con el beneplácito de sus superiores á la enseñan—
za , y en ella formó maestros que contribuyeron á que brillase la institucion
piadosisíma de los jesuitas. La elocuencia, la literatura y la teología fue—
ron sus estudios favoritos, y le ocupó su estudio toda la vida; pero aficio—
nado con preferencia a las matemáticas, en esta ciencia hizo admirables
progresos. Sus superiores, que querían que su disposicíon lucíese en la esca
la quc convenía al buen nombre de la Compañía , le mandaron á Brescia.
y en cuanto se díó á conocer, descubrió su relevante mérito al cardenal
Queríni, celoso protector delos sabios y hombres de mérito de su época. Ocu
póle este ilustrado príncipe de la Iglesia romana en ayudarle á preparar la
edicíon de las cartas del cardenal Polo, y así es que tuvo alguna parte en su
publícacion, y revisó y corrigió de su órden las memorias de Polo titula
das: Commentar. de rebus ad cum pertinentíbus , que había escrito el ilustre
Cardenal sobre su vida; y en fin San Vitali se encargó de pronunciar su ora
58. SAN
cion fúnebre, la cual se publicó en Brescia en 1755. Pocos años sobrevivió
el P. San Vitali al cardenal Querini, su magnífico protector, pues que murió
en el colegio de Brescia el dia 8 de Diciembre de 1761. Además de la tra
duccion latina de las tres cartas de Querini, se conocen de este sabio las
obras siguientes: Aritmethicae elementa explicata et demonstrata inusum ado
lescentium; Brescia, 1750, en 8º–Compendiaria Aritmethicae et Geometria ele
menta;id. 1756, en 8º-Compendio de la Historia Sagrada y Eclesiástica en
italiano;id. 1761, en 8º Es un compendio de la obra titulada, Ciencia de la
jóven Nobleza, por el P. Duchesne.—Elementos de la Arquitectura civil,
id. 1765, en 4.º, obra póstuma. Dos disertaciones sobre el paso de las aves,
en la Coleccion de disertaciones de diversos autores; Brescia, 1765.—Sobre el
método de enseñar á hablar á los sordos y mudos, en el tomo II de la misma
coleccion.-Una carta á Mario Cornaro, sobre la naturaleza de los números,
en el tomo VI de la Historia literaria de Italia. Puede consultarse acerca de
este jesuita la Biblioteca de la Compañía de Jesus por Caballero.—A. C.
SANVITORES (D. Alfonso de), obispo de Palencia. Véase Alfonso de
SAN VITores.
SANVITORES (D. Fr. Alonso), monje, natural de Burgos y profeso del
monasterio de S. Juan Bautista de aquella ciudad, abad de su casa de pro
fesion, de la de S. Vicente de Salamanca, de la de S. Martin de Madrid, dos
veces general de la Congregacion, y despues obispo de Almería, Orense y
Zamora. Habiéndose levantado algunas dudas contra la religion de S. Beni
to y contra el mismo patriarca, cuyas honras gozaba con tanta quietud y
serenidad de más de doce siglos, este celoso prelado sacó á luz dos celebra
dos tomos, intitulados: El sol del Occidente, con que á los ojos de sus her
manos se deshicieron como al salir el del Oriente se desvanecen todas las
nieblas de la tierra. Tienen doctrina, erudicion y noticias raras, vestidas
con regular estilo. Imprimiéronse en Madrid. Floreció el autor, y dió las
pruebas de su talento desde el año de 1621 hasta el de 1666, en que murió
en Zamora, en cuya iglesia, en la de Orense y Almería hay más noticias de
sus dotes de prelado.—F. N.
SANVITORES (V. P. Diego Luis de), héroe de la Compañía de Jesus,
que se gloria de su nombre, y primer apóstol de las Marianas. Nació en
Burgos en 1627, hijo de D. Gerónimo San Vitores y de Doña Francisca
Alonso de Malvenda. La familia del apellido San Vitores pasaba por de lo
más ilustre de Burgos, y en la vida y hechos del famoso capitan Sancho
Dávila puso el autor del libro su genealogía como uno de los apellidos con
que se honraban los descendientes de aquel caudillo, renombrado castellano
de Amberes. Los Malvendas se preciaban de descender de Alonso Antolinez,
sobrino del Cid. La verdad es que la familia del P. Diego Luis estaba muy
SAN 59
calificada en Burgos, y que su padre era caballero del órden dc Santiago,
fué corregidor de Guadix, dos veces procurador á córtes por la ciudad de
Burgos, y murió siendo consejero de hacienda. El niño Diego Luis comenzó
á aprender gramática en el Colegio Imperial de Madrid en 1638, y se hizo
amar tanto de sus maestros por su modestia y apacible condicion, que ántes
de los doce años le hicieron prefecto de la Congregacion de los estudiantes.
Estaba el colegio á cargo de los jesuitas y se aficionó á su instituto. Despre
ciando una merced de hábito que el rey le habia hecho, comenzó á preten
der la entrada en la Compañía, é imploró la proteccion de la Vírgen del
Buen Consejo que se veneraba en su iglesia para que le concediese conseguir
su deseo. Escribióá su padre, que estaba en Sevilla, una carta esperando su
licencia y bendicion, y lo mismo hizo con su madre, pero el cariño poco
reflexivo de la familia se alborotó contra su determinacion como suele suce
der en casos análogos. Sobre todo su madre se opuso con vehemencia, par
tióá Madrid y le retiró de la Compañía de los jesuitas, temiendo influyesen
en su ánimo, mandó que lo condujesen á Sevilla y entre tanto lo tuvo encer
rado en su casa. Conoció el jóven que porfiar con sus padres era excusado,
y no ménos conoció que era imposible la fuga segun los muchos centinelas
que lo vigilaban, por lo cual puso su negocio en manos de Dios y se entre
góá la oracion. Sin embargo, la mañana misma que habia de partir para
Sevilla entre los preparativos del viaje halló modo de evadirse, y se refu
gió de la violencia en el Colegio Imperial. La madre fué á buscarle como
una leona, pero despues conmovida por un prodigio que creyó ver, se aman
só y consintió no solo que el hijo tomase el hábíto, sino que ella misma por
su mano lo llevó al altar. Vencidos estos y otros tropiezos, pasó el año 1640
á hacer su noviciado áVillarejo de la Fuente, donde comenzó su carrera de
religioso con el más extraordinario fervor. Acabado su noviciado, y no pu
diendo hacer los votos por falta de edad, fuéal seminario de Huete, y desde
allíá estudiará Alcalá, haciendo tantos progresos en las letras como en poco
tiempo habia hecho en la virtud. Su modestia daba realce á su ingenio. Ha
bia en Alcalá un buen número de estudiantes manteistas pobres, que llama
ban colegiales de S. Ignacio, que asistian á las dos cátedras que tenia en la
universidad la Compañía, comian en el colegio y en él hacian sus ejercicios li
terarios. Estos estudiantes, de cuya educacion moral cuidaba la Compañía,
salian desde Jesus del Monte en que residian en verano los escolares de ella á
hacer mision en los pueblos del contorno, y con ellos salia animado de la
mas ardiente caridad el hermano San Vítores, disponiéndose de este modo
para otras misiones mas difíciles. El 25 de Diciembre de 1651 se ordenó de
sacerdote, tuvo en Villarejo la primera probacion, leyó gramática en Orope
sa, y fue ministro de aquel colegio. Estuvo en Madrid año y medio de pa
sante; hermanando con la aplicacion al estudio los ejercicios de piedad, ha
ciendo pláticas y doctrinas á los mozos de la casa y acompañando en las
plazas, en los mismos actos, al P. Gerónimo Lopez, insigne misionero, y al
P. Ortigas. El año 1655 fué á leer filosofía áAlcalá, mostrándosezeloso segui
dor de las doctrinas del P. Francisco Suarez, á quien veneraba la Compañía
sin tratar de ganar aplauso con opiniones nuevas; y cuando no encontraba
lo que deseaba en Suarez conformándose con Vazquez ó con algun antiguo.
Más que maestro parecia operario en aquel colegio, porque su fervor no le
permitia contenerse en los límites de la cátedra, y así era contínuo predica
dor de los discípulos y de toda la comunidad, de unos en la voz y de otros
con las obras. Iba á la oracion y exámen de conciencia á la capilla comun,
aunque no estaba obligado á ello, y hacia muchas penitencias públicas y
privadas. Era prefecto de la Congregacion de los Estudiantes, y floreció mu
cho en su tiempo por la solicitud que mostraba, que era tan grande y tan co
nocida en aquella famosa universidad que le llamaban el paje de la Vírgen.
Asistia á los hospitales cuidando del bien espíritual y temporal de los en
fermos; y hacíales las camas sin repugnar ningun oficio por bajo que fuese,
como condujese á su alivio. Sus delicias las tenia eu el hospital de Altosana,
por el recuerdo de haber sido teatro de las hazañas de su padre S. Ignacio;
y por aumentar su culto y refrescar tales memorias, juntó una limosna de
mil ducados, con que hizo poner pinturas de estos sucesos, adornó su altar
é hizo alargar la iglesia hasta el portal del hospital. En lo que más se dis
tinguió su fervor es en las contínuas ánsias de convertir los prójimos á Dios,
para lo cual se valia como de medio eficaz del Acto de contricion con que de
repente salia á la calle por la noche avivando á los frios y dispertando á los
descuidados, costumbre que introdujo en aquella universidad, y desde en
tónces salian todos los del colegio, maestros y estudiantes, á clamar peniten
(cia por aquellas calles, siempre con gran concurso y utilidad, costumbre
que por saludable que sea no podia ser restablecida en nuestros dias; ¡tanto
cambian los pueblos y las ideas! Sus sermones eran nerviosos, sólidos y efi
caces, dirigiéndose solo al objeto de la conversion, sin dejarse vencer jamás
de tentacion, tan natural en los jóvenes, de querer lucirse gallardeando
el estilo; vicio á que nadie se ha entregado con más fervor que aquella
generacion de predicadores. Pero el P. San Vitores juzgaba que el púlpito
existia para asunto más formal que para juegos de ingenio. Aunque hacia
mucho fruto entre los malos cristianos, su caridad necesitaba otro teatro en
que desahogar su celo, y siempre estaba fijo en el pensamiento de ir á pre
dicar á los gentiles, conteniéndose solo por amor á la obediencia. En No
viembre de 1657 tuvo una enfermedad peligrosa, y entónces hizo voto de
emplearse en las misiones si los superiores se lo permitían. Despues le
SAN Gi
acometió otra enfermedad en Madrid adonde había ido á instancias de su
padre á ver á un hermano suyo, y entónces sacó licencia de su padre,
renovó sus votos, y habiendo recibido el Viático le sobrevino despues un
sueño suave en que le pareció ver a sus dos patronos S. Francisco Javier y
el V. P. Mastrilli que le asistian y socorrian de un modo que no perci
bió bien. Sintióse aliviado despues del sueño, y fue tan rápida su mejo
ría que la atribuyó á milagro. Persuadido de que era la voluntad de Dios
que fuese a misiones de gentiles , escribió una carta al P. general Gosvino
Níkeí, fechada en Alcalá en 1659, en que le refiere á la larga sus enfermeda
des. sus votos , su sueño y su curacion , de que infiere que Dios le llama á
las Indias; y el general edificado del zelo del religioso escribió al P. provin
cial una carta del tenor siguiente: c He considerado con particular atencion
delante de nestro Señor la vocacion del P. San Vitores y todo lo sucedido
despues de ella, y hejuzgado que faltaría á la obligacion de mi oficio y á
mi conciencia si no concediese al dicho Padre la mision de ¡las indias que
justamente, pero con suma deferencia, desea y pide. Dios le quiere para allá,
y parece que no se puede dudar ser esta la expresa voluntad de su divina
Majestad; y así en todo caso V. R. lo envíe á Filipinas. No lo ordeno con
mayor aprieto , porque me persuado no será menester. Al Padre escribo que
le conceda esta gracia y que le avise á V. R. para que lo envíe con los prime
ros que pasen á Filipinas, y estoy resuelto de no mudar de parecer ni parar
hasta que se ejecute. Le conozco , es sujeto de prendas y podía ser muy utilá
esa provincia, tambien loera S. Francisco Javier y otros que han ido. Si Dios
lo quiere así ni podemos resistir á su voluntad. Ruego a V. R. no pon
ga dificultad, porque ello ha de ser y ni puedo dejar de ejecutarlo.» Parece
que el P. general barruntaba que la provincia había de tratar de impedir su
partida, y en efecto, faltando por esta vez á la estricta obediencia que profesa la
Compañía , se ventiló mucho en una consulta , si convendría volver á infor
mar al general pidiéndole revocase la órden y no privase a la provincia de
un sujeto que con sus prendas y virtudes la hacia tanto bien , fun
dandose en que ni en las Indias eran necesarios sujetos de tanto mé
rito, por la rustícidad de sus pueblos, ni se podía esperar que la escasa
salud del »P. San Vitores pudiese resistir los trabajos de las misiones,
en cuyo caso España y las Indias lo perderían. Pero llamado el mismo
Padre a la consulta se mostró tan resuelto, que el provincial desistió de
hacer nueva exposicíon . y le concedió la licencia a 2 de Enero de 4660. El
día de b. Sebastian predícó en la ermita del santo , adonde iba la comunidad
de los jesuitas con la doctrina, y allí se despidió de la gran concurrencia
que fue á oirle , hablando con tanto entusiasmo del martirio, que todos co
nocieron que aspiraba á conseguirlo. Ya tenemos á nuestro adalid de Cristo
39 SAN
conseguidos sus deseos y en camino de comenzar sus hazañas y sus triun
fos. Yendo á embarcarse, predicó mision en los pueblos principales del
tránsito, Toledo, Cabrillas, Córdoba, Sevilla y Cádiz, donde se embarcó en
14 de Mayo con la mision que se dirigia para Filipinas. En el buque intro
dujo tanta regularidad en las devociones, tanta predicacion y tal frecuencia
de sacramentos, que más que navío parecia una casa religiosa. A 28 de Ju
lio llegaron á Vera-Cruz; y el P. San Vítores acompañóá los novicios áTe
pozotlan. En Méjico hizo mision, salia los domingos y fiestas por la tarde á
explicar la doctrina, á la que llamaba al son de una campanilla, y por las
noches del mismo modo al ejercicio del acto de contricion, pidiendo oracio
nes á los fieles por las almas del purgatorio y por los que estan en pecado
mortal. En Méjico imprimió el libro de casos raros que ántes habia escrito,
y añadiéndole nuevos ejemplos: libro, que por no haber querido ponerle
su nombre por huir, de todo incentivo de vanidad, unos han tenido por obra
del P. Cristóbal de Vega que á la verdad fué quien lo empezó, y otros por
del P. Gerónimo Lopez, á quien lo atribuye el P. García. El aprecio que
de su virtud se hizo en aquella populosa ciudad lo explicó el P. Francisco
Solano, diciendo que segun lo que veia , estaba persuadido de que no era
menor la estimacion que hacian en Méjico del P. Diego San Vítores que la
que hicieron en Goa de S. Francisco Javier. Lo que es tanto más digno de
atencion, cuanto que aquella capital de un extenso imperio, tenia universi
dad, muchos conventos y una selecta clerecía en que siempre descollaban
algunos sujetos, por lo cual era casi imposible distinguirse sin méritos muy
relevantes. Entre las cosas piadosas que hizo en ella, fué el restablecimien
to de una comgregacion de S. Francisco Javier, su patrono, á quien se ha
bia propuesto por modelo, de que apénas quedaba mas que el título en la
parroquia de la Vera-Cruz. Confirmóla el papa Alejandro VII en 1617 con
cediéndola muchas gracias en premio de las obras que debian hacer los
congregantes, que á instancia de San Vitores comenzaron á ser efectivas,
dandoles él mismo reglas proporcionadas para el caso; los congregantes eran
treinta y tres sacerdotes, treinta y tres seculares varones, y treinta y tres
mujeres. Los sacerdotes enseñaban todas las semanas en sus parroquias la
doctrina cristiana, acompañaban á los jesuitas en los actos de contricion que
se hacian por las calles, y eran de grande auxilio para obras prácticas de
religion. Los congregantes seculares visitaban las cárceles y hospitales, con
Solando á aquellos necesitados, daban limosna á pobres especialmente ver
gonzantes, y se ocupaban en otras obras de caridad y penitencia, en espe
cial en oir pláticas espirituales, y en fin las congregantas hacian obras aná
logas con las mujeres. Fué tal el celo de la congregacion, que levantó
una hermosa capilla en la parroquia de Sta. Cruz al apóstol de la India, y
SAN 63
el P. San Vitores, para mantenerlo , imprimió en Méjicó un epítome de su
vida, y fué causa de que el arzobispo, á petícíon de la ciudad , mandase que
se guardase su fiesta y se le declarara patron de Méjico, lo que se puso
en práctica el día 9 de Diciembre de 1660. Tambien solicitó se fundase en
la ciudad un recogímíento de mujeres pobres para libertarlas de los estra
gos de la corrupcion a que expone la miseria. Con este objeto escribió un
papel lleno de fogoso celo , y logró recoger cien mil pesos; mas habiendo
pasado á Filipinas, y muerto un presbítero llamado el Br. Cristóbal Vidal,
su compañero en todas las empresas piadosas, no se realizó su pensamien
to. Así esperaba el venerable Padre el día de partir á su destino, que eran
las Filipinas. Estaba impaciente por la falta de galeon, y por fin llegó á
Acapulco el patache S. Damian, que iba para Guatemala. Alegre con la n0
ticia , solicitó _r consiguió del virey . Conde de Baños , que aquel buque fue
sedespachado para Filipinas, venciendo algunas dificultades; y el 3 de
Abril de 1662 se embarcó en Acapulco, é hizo una navegacion feliz. Al
llegar á las islas de l0s Ladrones , donde los buques españoles solían hacer
agnada, se contristó su corazon al ver el desamparo espiritual de aquellos
naturales. y de buena gana se hubiera quedado entre ellos si la obediencia
no le hubiese llamado á otra parte; pero fijósele en el alma la idea de que tal
vez algun día podría series útil su celo. Continuó el viaje , y el día 7 de Ju
liollegó al puerto de Lampon. en Filipinas, en la contracosta de Luzon.
De allí partió con catorce compañeros, de que era superior, á Manila, donde
habiéndole precedido las noticias de su persona, fué recibido con toda es
timacion. Luego le enviaron al pueblo de Taytay á aprender la lengua ta
gala con un donado que se llamaba el H. Marcos de la Cruz, que acaso no
tuvo discípulo más ap'icado. La lengua es muy difícil por la ninguna ana—
logía que tiene con las europeas y hasta por su misma abundancia , y dicen
que á los tres meses ya predicaba en ella. El tiempo que vivió en Taytay
habitó el mismo cuarto en que había vivido el P. Marcelo Mastrilli, con
cuya memoria se recreaba su espíritu y se cxaltaba su imaginacion para
emprender hazañas de caridad. Con intento mejor de servir á los indios,
him traducir en tagalo el acto de contrícion y otras devocíones, que les
enseñó : y puso para adelantarlos en la fe todas las fuerzas de su actividad.
Para todo se valía de un indio llamado Juan Avii , que ya estaba bien cate
quizado, y que á unas luces naturales claras unía un gran candor de ánimo.
Su compañía no fue larga, porque murió al poco tiempo en brazos del Pa
dre San Vitores, que le pagó los servicios hechos auxílíándole en el último
penoso trance. lnstruido el P. San Vitores en la lengua tagala le llamaron
los superiores a Manila para servirse de su talento, y le hicieron maestro
de novicios y prefecto de espíritu de la casa. No era esto lo qhe deseaba ni
64, SAN
lo que habia buscado en tantas navegaciones y viajes, pero doblegó su vo
luntad á la de los que tenian derecho de mandarle. Hacia fervorosas pláti
cas á sus hermanos, y le quedaba tiempo para ser director de congregacio
nes de españoles y de indios, en que lucia su celo inspirándoles aficion á
la frecuencia de sacramentos. En aquel tiempo amenazó el corsario chino
Punipuang áManila, y el P. San Vítores persuadió al arzobispo y al go
bernador que la principal disposicion para vencerle era arrojar al enemi
go doméstico de la culpa por medio de actos de piedad y religion. Nada
arrebataba más la atencion de este misionero que la salvacion de los indios,
en prueba de su verdadera vocacion á este ministerio, y tenia el consuelo
de que en ellos hacia el principal fruto, porque con su natural sencillez se
aplicaban muy bien á las cosas de nuestra santa fe y á las costumbres cris
tianas. Salió á hacer misiones á los que estaban en las cercanías de Manila,
y despues á los indios, aetas ó salvajes de Sta. Inés, en los montes de Antipo
lo, en que habian construido los jesuitas un templo magnífico dedicado á la
Vírgen, y donde estaban mezclados los cristianos con los gentiles, y era poca
la diferencia de las costumbres de unos y de otros. Luego fué á los montes
de Maralaya, en los que habia otra mezcla confusa de gente no ménos difí
ciles de reducir, porque los tenia refugiados á aquellas espesuras el deseo
de una vida libre, ó el miedo del castigo de sus delitos, y habian formado
una especie de república, que vivia del robo y del saqueo de los pacíficos
pueblos de la llanura, sin más religion que la licencia. No habian bastado
á reducirlos las armas de Manila, y los caminos no estaban seguros de sus
atentados. Los sermones del P. San Vítores lograron algo más; pues consi
guieron algunas conversiones. Estas misiones, por trabajosas que fuesen, no
eran más que ensayo de la que habia de hacer á Mindoro, isla próxima á la
de Luzon; arrastró en ella indecibles trabajos por mares bravos, por rios
peligrosos, por montes, por despeñaderos y pantanos, por espesuras y por
caminos llenos de espinas, padeciendo soles, lluvias, vientos y otras incle
mencias del clima; hambre y sed; fatigas propias de un país mal poblado,
para predicar á los manguianes gentiles que vivian en aquellos montes á
manera de bestias bravas, y que áun en nuestros dias no han acabado de
reducirse por la dificultad de predicarles. Algunos indios, buenos cristianos,
que habia en la ribera de la isla, le dieron auxilios eficaces sin los cuales
humanamente poco hubieran logrado. Cinco meses corrió las playas y pica
chos de la isla con otro padre de la Compañía y el donado Marcos de la Cruz;
y de los convertidos manguianes formó tres visitas con sus iglesias junto á
Bongabang, Pola y Nahujan, que dedicóá la Vírgen, á S. Ignacio y á San
Francisco Javier, y junto á Auglasin fundó la visita del santo Cristo de Bur
gos con cristianos, cimarrones y fugitivos. Como quinientos gentiles se bau
SAN 65
tizaron , y como doscientos cimarrones se redujeron ávida cristiana. Partió
se de Mindoro para Manila; pero como dejar á aquellos indios solos ántes
que estuvieran constantes en sus propósitos, era lo mismo que perder todo
lo que se habia ganado, dejó en la isla al otro padre y al hermano Marcos.
Estas expediciones á tierras tan molestas y llenas de privaciones, en lugar de
arredrarle, aguijonearon su deseo de conseguir misiones en que hubiese
trabajos en abundancia que ofrecerá Dios; y no habiendo nunca olvidado á
los pobres naturales de las islas de los Ladrones, desde que volvió á Manila
comenzóá pretender esta mision. Predicando en la dedicacion de la iglesia
de S. Juan de Dios en Manila, propuso por doctrina evangélica el desam
paro de aquellos isleños; y como las palabras salian de la encendida fragua
de su caridad, hizo verter muchísimas lágrimas á su auditorio. Solicitó con
el gobernador y otros ministros del rey se socorriese una necesidad tan noto
ría, y se acometiese una empresa de tanto crédito, á su entender, para los
reyes de España, pues no teniendo aquellas islas el aliciente de las riquezas,
cerrarian la boca de los malévolos, que maliciosamente publicaban que los
españoles tomaban la predicacion como pretexto para dominar los reinos y
apoderarse de las riquezas ajenas. Añadia que aquellas islas tenian mani
fiesto derecho á la predicacion por ser las primeras de que tomaron pose
sion los españoles; pero sus razones encontraban por contestacion la falta
de facultad para emprender esta conquista y de medios para llevarla á cabo.
El clero de Filipinas era escaso, y sin recursos para aumentarse, insuficien
ue:y todo lo que pudiera ganarse en las Marianas, se perdia en la conver
sion y asistencia de las Filipinas. Estas poderosas objeciones no entibiaron
el celo del P. San Vítores, pero le dieron á conocer que en Manila jamás
adelantaria un paso su pretension, y de acuerdo con el arzobispo D. Miguel
Poblet pensó dirigirse directamente al rey Felipe IV, para lo cual envió á
su padre un memorial con objeto de que lo pusiese en mano del monarca.
Tambien escribió al P. Juan Everardo Nittard, confesor de la reina y des
pues cardenal, que dominaba el espíritu de aquella princesa. Miéntras en
Madrid se hacían diligencias con el rey, el P. San Vítores recomendaba su
asunto al del cielo, y logró que la cédula, despachada favorablemente en
la corte.á 24 de Junio de 1665, llegase áManila en 1666 en la nao Concep
cion. Sabida la voluntad del rey, el gobernador comenzóá promover la em
presa previniendo para ella el galeon S. Diego: pero el vecindario de Mani
la, dado á sus intereses mercantiles, se alborotó de que el galeon no fuese
al Perú adonde estaba destinado, y por acallarlo fué preferido este viaje.
Consiguió sin embargo el P. San Vítores revocacion de la órden de ir al
Perú, y que se anunciase viaje para Acapulco; y á 7 de Agosto de 1667 se
embarcó con el P. Tomás Cardeñoso. El navío quedó convertido en su pre
TOMO XXVI. 5
66 SAN
sencia en casa de devocion. A principios de Enero de 1668 llegó con toda
felicidad á Acapulco, y en seguida el P. San Vítores partió para Méji
co, donde acudió al virey Marqués de Mancera á quien no pudo ver, y así
le dejó una estampa de la Vírgen, con un letrero que decia que aque
lla Señora solicitaba el remedio de sus hijos los naturales de las islas
de los Ladrones (hoy Marianas). En Méjico sucedió lo que en Manila; que
aunque mostraban afecto á la obra, hallaban dificultades para que pudiese
soportarla el erario; pero esto se salvó en parte con las muchas limosnas
que recogió de gentes devotas, contribuyendo la congregacion sola de San
Francisco Javier con diez mil pesos: y otros devotos, con alhajas, cálices,
imágenes y ropa para cubrir la desnudez de aquellos isleños. Volvióse á
embarcar en 25 de Marzo de 1668 con la mision de PP. de la Compañía que
iba á las islas, y el 15 de Julio las avistaron, Fueron estas islas descubiertas
por Magallanes el año 1521, cuando pasó el estrecho que lleva su nombre,
con intento de rodear el mundo; dicen que los naturales las llamaban Lag
nas; los españoles por las muchas embarcacioncillas que navegaban por
aquel mar con una especie de velas latinas las llamaron de las velas; y des
pues por la aficion al robo que mostraban sus naturales, las pusieron el
nombre de islas de los Ladrones. El año de 1528 llegó á ellas Alvaro de Saa
vedra, y tomó posesion en nombre del rey de España en 6 de Enero, y
áun más en forma la tomó Miguel Lopez de Legazpi, cuando iba á la reduc
cion de Filipinas en 25 de Enero de 1565, mandando celebrar en su tierra
una misa solemne. Entablado despues el comercio entre América y Filipi
nas servian de escala regular. Forman un pequeño archipiélago que corre
de Norte á Sur, casi rumbo derecho, y demora al Oriente de Filipinas, en
distancia unas trescientas leguas al poniente de la América; casi al Sudoeste
del Japon, de donde dista seis dias de navegacion, y al Norte de la Nueva
Guinea ótierra de los Papuas. Las islas son pequeñas y carecen de puertos;
la mayor de todas es Guajan, y es tambien la que tiene el mejor fondeadero
hácia una punta llamada de Orote, aunque los españoles prefirieron por
mucho tiempo el de Humatas, que es bien desabrigado. Los naturales aun
que salvajes parecian bastantes mansos y sencillos. Pasaron desde el tiempo
de Legazpi muchas misiones con fervorosos misioneros, entre quienes se
distinguió el P. Pedro Rodriguez, dominico. Despues el P. Raimundo Prado
solicitó con ánsia esta mision, pero nada se logró. El año 1655 se perdió en
Tinian la nao Concepcion, y los náufragos españoles bautizaron muchos es
pecialmente niños; pero no enviando nuevos obreros, se secó todo el fruto.
Quedaba la empresa de cogerlo para el P. San Vítores, que quitó á aquellas
islas el nombre de islas de los Ladrones, y en memoria de la reina María
Ana de Austria, y por devocion á la Madre del Salvador, protectora de los
SAN 67
desvalidos , las puso el genérico de Marianas , y á cada una el particular de
un Santo. Llegados nuestros misioneros cerca de tierra entonaron fervoro
sos la letanía, canto que llamó la atencion de los indios que en canoas se
fueron acercando al buque. Al día siguiente fue al galcon un cristiano lla
mado Pedro, que se había quedado allí el año 1658 con una niña de dos
años, y la bautizó el P. Luis de Morales, poniéndole por nombre Mariana.
El P. San Vitores envió á otros dos padres para que tanteasen el modo de
entrar en las islas, y desembarcaudo en la principal de Guajan, á cuyo
frente estaban , fueron recibidos con agasajo de Quipuh, príncipe de Aga—
ña , pueblo de aquella corte y el mejor de las islas. Luego se bautizó , pues
ya tenia algunas confusas nociones de la ley cristiana, de cuando en 1658
naufragó el navío Concepcíon. Los isleños al principio recibieron á los Pa
dres con demostraciones de alegría , deseando instruirse y recibir el santo
Evangelio. La acogida fue igual en todas las islas, y así se esparcieron por
ellas los Padres quedando el P. San Vitores en Agaña, que era como la capital
o corte de unos ciento ochenta villajes ó rancherias, que componían la po—
blacion dela isla de Guahan. En el primer sermon que predicó , dando á los
naturales noticia del objeto de su venida, que era para llevarlos al cielo
por medio del bautismo, se convirtieron mil y quinientos; y no pudiendo
bautizarse hasta estar instruidos, ofrecieron sus hijos , y aquel día se bauti
zaron veintitres niños. De este primer triunfo concibió el Padre grandes espe
ranzas; sin embargo. no era tan grande como su buen deseo le hacia creer
puesignorando los naturales las obligaciones que el bautismo impone, se
figuraban que era una ceremonia sin consecuencia , una supersticion añadi
da a las que ya tenían. El P. San Vitores al pueblo de Agaña le mudó el
nombre, y le puso el de S. Ignacio , como colonia que dedicaba al santo pa
triarca, y tampoco en ello se fijaron los naturales admirados en ver cómo se
levantaba la nueva iglesia, y se empezaba la casa ó colegio que debía ser
cabeza dela mision. Allí entabló el P. San Vitores una vida muy religiosa
de austeridades y penitencias; predicaba continuamente á los adultos, expli
cándoles el fin del hombre, los misterios de la fe y la vida y pasion de
Cristo: puso escuelas para los niños, á quienes atraía con caricias y regalos
al amor de la religion, y les enseñaba los dulcisimos nombres de Jesus y
de María. Viendo que los ¡isleños eran sencillos y sensibles á la música , les
cantaba las alabanzas de Dios y de la Virgen, para que se les quedasen gra
badas con más suavidad. El amorque el apostólico misionero tenia á aque
llos isleños , que miraba como hijos queridísimos de Cristo , era tan grande
que no perdonaba accion por pueril que pareciese para aficionarlos á la reli—
gion cristiana , y radicar en sus pechos la caridad que les enseñaba. Entre
tanto el P.Luis de Medina anunciaba el Evangelio en los otros pueblos de
68 SAN
la isla de Guajan; el P. Tomás Cardeñoso y Fr. Luis Morales, fueron á Ti
nian y el P. Pedro Casanova á la isla de Zarpana. Pero para que se vea la
idea confusa y errónea que en un principio habian concebido del bautismo,
referiremos una anécdota. En aquellas islas, á pesar del estado de salvajismo
en que vivian los naturales, habia sus distinciones de nobles y plebeyos: y
como los nobles habian oido contar tantas maravillas del bautismo juzgaron
que no eran dignos de él los plebeyos, y querian que á ellos solos se admi
nistrase por no parecerles los otros dignos de cosa tan excelente. Error que
costó mucho el combatir por más que los misioneros les decian que Dios no
era aceptador de personas, que admitia á todos los hombres sin excepcion,
así como el sol comunica sus benéficos rayos. Por fin se aquietaron un poco,
y el primero de los adultos que recibió el bautismo, segun llevamos dicho,
fué Quipuch, que se llamó Juan en honra del santo protector de aquella isla;
y tambien fué el primero que se enterró en su iglesia, honra debida por ha
ber sido el primero que recibióá los padres en su casa y el que dió el sitio
para levantar la de Dios. El instruir á la mayor parte costó bastante, por
que no solo era preciso enseñarles la doctrina, sino (y esto era más difícil)
quitarles la supersticion que tenian con las calaveras y huesos de sus mayo
res y otras; y atendiendo á la decencia cristiana, inducirlos á vestirse, para
lo que sirvió la ropa que se trajo de Méjico; pero no habiendo suficientes tra
jes, ideó el P. San Vítores que se hiciesen una especie de sayos ó camisas de
los petates ó esteras de palma, que tejian los indios con bastante pulidez y les
servian develas en sus embarcaciones. Antes de hacer más progresos, se pre
sentó á los misioneros un enemigo que no esperaban, aunqueántes de embar
carse habian comprendido que su obra estaba erizada de dificultades. Vivia
en la parte meridional de la isla un chino idólatra llamado Choco, que hacia
unos veinte años, pretendiendo pasar desde Ternate á Manila, habia sido ar
rojado á aquella costa por una borrasca, y en ella había fijado su residencia.
Más instruido que los demás, como hijo de un pueblo civilizado, era venera
do por los naturales, y él traficaba con su admiracion. No le gustó la venida
de los misioneros españoles que perjudicaba á su influencia, y trató de persua
dirá los indios que aquella era gente aborrecida y despreciada de los españo
les, que por eso la habian arrojado desterrada á aquellas islas y que mataban á
los que bautizaban, en especialá los niños; pues si alguno más robusto resis
tia á aquella agua venenosa, le producia luego hidropesía, lo cual habia
visto por sus propios ojos en Manila. Vino á auxiliar su perversa calumnia el
que hubo una epidemia entre los niños en la cual murieron muchos, y se
confirmaron las gentes sencillas en la idea de que morian porque los
habian bautizado. Todo mudó de repente de semblante, y aquellos rústicos
isleños, que ántes llamaban con tantas ánsias á los Padres y usaban mil estra
SAN 69
tagemas para que no dejasen sus pueblos, prefiriendo á todo la predicacion;
ahora los resistian y salían con lanzas en las manos , los negaban el alimen
to y les amenazaban con la muerte sino dejaban sus pueblos. Además les cs—
condian los niños para que no los bautizasen. El P. San Vítores juzgó que el
mejor medio de salir de esta situacion era convertir a Choco, para lo cual se
previno con oracíon y penitencias: fué á buscarle al pueblo en que residía,
y habiendo disputado con él tres días, parece que logró convencerle y que
pidiese el bautismo. Pero el mal que había hecho daba sus frutos: el P. Luis
de Morales llegó á Aga’ña herido de una lanzada en la isla de Saypan, mién
tras estaba administrando el bautismo; y el P. Luis de Medina llegó despues
herido en la cabeza por los naturales de un pueblo de la isla de Guajan. En
esta con la reduccion de Choco volvieron á tomar buen aspecto las cosas;
pero viniendo todos los días malas nuevas de las islas inmediatas , quiso el Pa—
dre San Vítores pasar á las de Saypan y Tínian á socorrer á los Padres que
predicaban en ellas, amenazados de la fuerza de los isleños. En Saypan a los
cinco días de haber herido al P. Morales mataron al sargento Lorenzo Caste
llanos, español, y al indio tagalo Gabriel de la Cruz , que lo acompañaba; na
die p0dia descuidarse si quería tener segura su vida. El 20 de Octubre de 1668
se embarcó el P. San Vítores para las islas del Norte, y con su apacibilidad
y eficacia sosegó la inquietud de los isleños. Quedóse en Saypan , cuyos habi -
tantes no fueron insensibles a la confianza que les mostraba en entregarse á
ellos; y como el pueblo ignorante , que obra por mero instinto, cambia con
facilidad , hubo muchas conversiones y en el pueblo de Sogua no se halló
adulto ni niño que no se presentase al bautismo. Alguna dificultad más en—
contró en Funhon; diferencias que consistían en la mayor ó _menor tenaci
dad del carácter de los principales. En la isla de Tínian formó una nueva rc
sidencía con un Padre para la conversion y aumento de aquella cristiandad,
parecíéndole la isla demasiado grande y poblada para que uno bastase. La
víspera de Reyes de 1669 se volvió a Guajan , y en cuanto llegó, dió principio
á un seminario en que se criasen los hijos de las Marianas para que instruidos
en la religion y buenas costumbres, fuese ya imposible desarraígar la fe de
aquellas islas. Fiaba mucho en la proteccion dela reina doña María Ana de
Austria , á quien acudió para que fundase y promoviese este seminario de
niños y otro de niñas; y la Reina le concedió lo que pedía en 18 de Abril
de 1673, mandando al virey de Méjico marqués de Mancera diese tres mil pe—
sos todos los años para dicho efecto; y al Padre le da las gracias por el cui
dado y celo con que se ocupa en aquellas reducciones de que tanta utilidad
esperaba. Asegurada la subsistencia del seminario, comenzó su obra mate
rial con tanta eficacia que el año 16‘79 ya había en Agaña un edificio capaz
y proporcionado para la vivienda y distribucion de los seminaristas con una
70 SAN
capilla dedicada á nuestra Señora de Guadalupe de Méjico, donde comenzó
á educar los niños en el santo temor de Dios. Con igual empeño se aplicó el
varon apostólico á la fábrica de la iglesia de Agaña, que tenia dedicada á la
Santísima Vírgen desde 1669: en ella se celebraron aquel año los oficios de
semana Santa con asistencia de los padres, admiracion de los neófitos y con
suelo de todos: para lo cual hizo un vistoso monumento, hubo procesio
nes, disciplinas públicas y otras ceremonias que conmoviesen la imaginacion
de los indios. Por este tiempose descubrieron nuevas islas, en que ocupar el
celo de los misioneros, á los cuales el nuevo trabajo inspiraba mayoresáni
nos. El P. Luis de Morales recorrió bautizando á los que lo pretendian, las
de Atanajan, Sarigan, Gugan, Pagon y Agrijan, en que gastó seis meses.
Más en Atanajan tuvieron los Padres la desgracia de que fuese asesinado el her
mano Lorenzo, malabar de nacion, que les servia de intérprete. Tinian hervia
en guerras civiles, que causando muchos desastres eran un obstáculo á la conver
sion, y el P. San Vítores, que como prelado buscaba para sí los mayores peli
gros, fué condiezespañoles casi todos naturales de Filipinas y cuyo capitanera
D. Juan de Santa Cruz, áponer pazá los partidos, y colocándose entre los dos
campos gritando concordia, solo logró que letirasen piedras para quitarlo de
delante. Viendo entónces que la blandura con que los trataba los ensoberbe
cia, quiso asustarlos con el aparato de la fuerza y mandando disparar al aire
las armas de fuego logró contenerlos y luego todo lo compuso auxiliado de
la sagacidad de Fr. Luis de Medina. Envió en seguida á este celoso misione
ro á Saypan, donde encontró la corona del martirio en 21 de Enero de 1671.
Sintió esta pérdida el P. San Vítores, que oprimido de una violenta fiebre,
que degeneró en tabardillo, necesitaba quien cuidase de los indios que no es
taban del todo seguros. Miéntras en una pobre choza yacia sobre una estera
vencido por el mal, supo que los habitantes del pueblo de Marpo, en que
se hallaba, querian coger por traicion las armas de fuego que tenian los es
pañoles; y no teniendo de quien valerse para avisará D. Juan de Santa Cruz
que estuviese apercibido, valióse de un perrillo á cuyo cuello ató un papel
que escribió, mandándole que lo llevase al capitan, no teniendo cuidado de
que lo cogiesen los indios porque no sabian leer. El perrillo despedido, an
dando largo camino, llegó al real y se fué derecho al capitan; quien por este
ingenioso medio supo cuánto le convenia la vigilancia. Los isleños, que ig
noraban que estuviese advertido, se acercaron con cautela; y D. Juan de
Santa Cruz disparó para escarmentarlos una piecezuela de artillería y dos
mosquetes; forzándolos á cobrar de este modo gran miedo á los guirragos,
que así llamaban á los españoles y á los pequies, nombre que daban á las
armas de fuego. El peligro en que puso al siervo de Dios la enfermedad le
afligió notablemente, no porque tuviese miedo de morir, sino por el estado
en que dejaba las islas. Volvióse á Guahan, ya libre de su acccidente, y halló
que padeciendo falta de agua los isleños, áun los bautizados no olvidaban
sus antiguas supersticiones, invocaban á los añitis y ofrecian sacrificios por
medio de las calaveras. Rogóles que acudiesen á Dios y oyesen el sacrificio
de la Misa para que se compadeciese de sus pecados; y habiendo conseguido
una abundante lluvia se confirmaron en la fe y los catecúmenos pidieron el
bautismo. Algunos de los primeros convertidos, que apostatando se habían
huido á algunos pueblos idólatras volvieron; y los recibió como amoroso pa
dre, aunque afeándoles su culpa. A 9 de Julio de 1671 tuvo un gran consuelo
al ver llegar de Acapulco la nao de Buen Suceso, en que venian cuatro sacer
dotes para auxiliarle en su empresa, llamados el P. Francisco Ezquerra, el
P. Francisco Solano, el P. Alonso Lopez y el P. Diego Noriega, con ellos re
cibió un breve del papa Clemente IX, en que su santidad daba al Padre y á
toda aquella cristiandad su paternal bendicion, alabando su celo y alentán
doles á proseguir como habían comenzado. Pero si en la nave venia el re
fuerzo de los Padres ya nombrados, en la misma debian volver á Manila los
Padres Luis de Morales, Pedro de Casanova y Lorenzo Bustillos por órden
del provincial, con que quedaba privado el P. San Vítores del auxilio de
operarios celosos y que ya conocian el país y estaban aclimatados. Ufano
con todo lo conseguido, envió con ellos á los más pricipales convertidos de
las islas, que eran D. Pedro Guiran, D. Ignacio de 0si y D. Manuel de Yay,
para que viesen en Manila y Méjico las primicias de aquella cristiandad y se
moviesen á auxiliarla. Pero los isleños, que habían recibido á los misioneros
con los brazos abiertos, no estaban contentos. Acostumbrados á una bárbara
libertad les parecia duro el yugo del cristianismo y deseaban sacudirle: in
fluian los macanas, á quienes la nueva ley les habia quitado la antigua au
toridad; y cualquier calamidad que sucediese, efecto inevitable del clíma, la
atribuíaná castigo de haber abandonado la religion del país. El menor inci
dente podía dar lugará una sublevacion. Había salido al monte José Peralta
ácortar madera para hacer unas cruces que debian ponerse en las casas de los
cristianos, y algunos indios le dieron muerte con diez y siete heridas, á lo que
parece sin otro motivo que la codicia de robarle el machete; no podia tolerarse
este atentado, y se prendieron algunos para su averiguacion y castigo ; con lo
quese alborotaron los de Agaña, subiendo á colmo su irritacion á resulta
de que al irá prenderá algunos indiciados, los soldados mataron desgracia
damente á un principal llamado Guafac. Pusiéronse como dos mil hombres en
campaña, no habiendo más que diez españoles y diez y seis filipinos para po
der resistirá la muchedumbre; por lo cual se limitaron á la defensiva y ha
ciendo algunas estacadas y reductos, se colocaron en ellos dos piezas de ár
tillería y confiaron en las armas de fuego su salvacion. Mucho sentia el Pa
79, SAN
dre San Vitores, que todo era paz y mansedumbre, que las cosas llegasen á
este extremo; y se alegró cuando supo que habian preso al principal motor
del levantamiento. Le convidó amorosamente con la paz, pero los bárbaros no
comprendiendo que esta irritacion pudiese provenir de otros sentimientos que
de los del miedo, se ensoberbecieron sobre manera, y miéntras el Padre se les
presentaba con un crucifijo en las manos, le disparaban piedras y venablos
que le forzaron á meterse en la fortificacion. Si un pueblo salvaje fuese ca
paz de discurrir en vez de guiarse por los arranques frenéticos de la pasion,
los españoles eran perdidos, pues solo con bloquearlos los hubieran puesto
en el caso de rendirse y de perecer de hambre. Pero su paciencia no llegóá
tanto, y quisieron atacarlos: las armas de fuego rechazaron siempre sus
ataques y fueron infructuosas todas las tentativas que repitieron desde el 11
de Setiembre hasta el 21 de Octubre. Un baguio que sobrevino entre tanto
y destruyó sus casas y sementeras, llamó á otra parte su atencion; y así fir
maron la paz con los nuestros que la aceptaron, aunque no esperaban que
los indios la cumpliesen. Los de la isla de Tinian tembien andaban alboro
tados,y acudió allí el P. San Vitores por segunda vez áreducirlos con expo
sicion de su vida, que por entónces salvó la Providencia, aunque no estaba
léjos la época de su martirio. Vuelto á Guajan, erigió para el mejor cumpli
miento de la asistencia espiritual cuatro iglesias, señalando á cada una cua
renta rancherías, que fueron Merizo, Pagut, Pigpug y Nísichan, y el se que
dó en este último punto, dedicado á la oracion y penitencia. Cinco meses
pasaron de una paz falsa y disimulada, calma que precede á la tempestad;
y pasado este tiempo se declaró una abierta persecucion contra los ministros
del Evangelio. Mataron los indios á los españoles ó filipinos que se hallaron
esparcidos por los pueblos, y acabaron en pocos días con cinco, todos á
traicion. El P. San Vítores salió de Nisichan en busca de un compañero
suyo bisaya, que aunque cristiano se habia huido á los montes á vivir como
gentil y por ver si encontraba niños que bautizar. Acompañábale solo otro
indio bisaya, y al llegar á una ranchería dicha Tunhon, á legua y media de
Agaña, sabiendo que en ella habia una niña recien nacida, fué á casa de su
padre llamado Matapang, á quien el venerable Palre habia bautizado y he
cho curar de una peligrosa lanzada. El hombre, que despues habia incurri
do en la preocupacion contra el bautismo, general en la isla, insultó al
Padre y quiso despedirle con malos modos de su presencia. El P. San Ví
tores le replicó con dulzura y le dijo que pasaria por todo mal tratamiento
con tal que le dejase bautizar la niña, y para dar lugar á que el indio se so
segase reunió á los demás niños del pueblo y les comenzó á explicar la doc
trina. Matapang mirando esto como un nuevo insulto , fué á buscar á un
amigo suyo llamado Hirao para que le auxiliase á matar al Padre : Hi
rao al principio le reconvino diciéndole que no hacia mal á nadie y no ha
bia razon para matarle; pero increpándole de cobarde, no queriendo el
indio incurrir en esta nota, se determinóá acompañarle en la maldad. San
Vitores bautizó á la niña; entre tanto Matapang vino furioso con su compa
ñero y tiró varias lanzadas al bisaya, que las evitó hurtando el cuerpo con
presteza, y hubiese salvado la vida si hubiera huido; pero no quiso dejar
solo al Padre en aquel peligro y permanecióá su lado, Al fin le hirió una
de las lanzas arrojadizas, y acudiendo Hirao con una catana le hizo exhalar el
último aliento. El Padre al ver tal exceso tomó en sus manos un crucifijo y
se puso á predicar á los dos furiosos, que no estaban en el caso de oirle.
Hirao se arrojó sobre él, le dirigió la catana ó alfanje á la cabeza, y dándo
le el golpe en el cuello le hizo una cruel herida, y Matapang le atravesó el
pecho de una lanzada, con la que dió su espíritu al Criador este admirable
modelo de amor al prójimo, sábado 2 de Abril de 1672, sobre siete y ocho
de la mañana. El crímen embriaga á los corazones cobardes, y la imagina
cion ilusa trata de distraerse de sus horrores con nuevas atrocidades. Los
asesinos desnudaron al cadáver, que vieron ceñido de tres ásperos silicios: le
quitaron un pequeño crucifijo que llevaba al cuello, y quebrándole sobre
dos piedras, blasfemaban de él; cogieron tambien otro crucifijo de marfil,
que despues vendieron; consumieron con fuego la sangre que empapaba el
terreno; y llevando los dos cadáveres al mar, el del leal bisaya y el del ve
merable religioso, los arrojaron al fondo, atándoles unas grandes piedras
á los pies. Huyeron despues en su canoa, aunque no tan léjos que no llegase
á alcanzarlos la justicia española. Murió el P. San Vítores á los cuarenta y
cinco años de su edad y treinta y dos de religion, doce de Indias y cuatro de
su entrada en Marianas. Era de mediana estatura, muy blanco, y las meji
las encarnadas, ojos azules y vivos, el cabello castaño, la nariz larga y agui
leña, en fin toda la fisonomia era noble y agraciada. Cuando, jóven tuvo el
rostro bastante lleno, pero despues la edad, las austeridades y el temple de
la tierra se lo desfiguraron y curtieron. En Alcalá conservaban los jesuitas en
el colegio un retrato de este apóstol, que ignoramos dónde iria á parar cuan
do la expulsion. Sus cualidades morales eran todavía de un valor superior
que las físicas; aunque de complexion sanguínea y natural colérico, supo
contenerse en términos con la mortificacion contínua que nadie igualaba su
dulzura; tenía gran corazon, que le movia á heróicas empresas, era muy
compasivo con los prójimos, como lo mostró pasando por ellos tantas mo
lesias y peligros de la vida en más de diez mil leguas que recorrió por mar
y por tierra por la salvacion de sus almas. Su santidad fué creciendo con los
años hasta un alto grado de perfeccion, y á esta santidad correspondieron
la fama y aprecio en cuantas partes le trataron, así entre españoles como
73, SAN
entre gentiles. Los jesuitas cogian como reliquia cualquier objeto que hubie
se servido al siervo de Dios, y pudiendo avalorar su mérito por haberle tra
tado de más cerca, decian que nunca habian conocido en él faltagrave. En
Méjico le tuvieron en singular veneracion, y el marqués y la marquesa de
Mancera acudian á él como á un santo. En Manila, en Mindoro y en Marianas
no bajaron los grados de su estimacion, y el respeto que los indios tenian á
su atractiva virtud no era el móvil ménos poderoso de sus conversiones. La
duquesa de Aveiro, singular protectora de las Marianas, recibió como un
preciosísimo tesoro la sotana con que martirizaron á este apóstol de aquellas
islas. En España el cardenal Sandoval arzobispo de Toledo, y en Manila Don
Miguel Poblet, su arzobispo, formaron de él una opinion muy ventajosa. La
reina Doña Mariana de Austria, para quien tenian gran valor los jesuitas
dirigida por el P. Nittard, y el rey Felipe IV, asentian pronto á sus peticio
nes, persuadidos que en el P. San Vítores tenian un poderoso medianero para
con Dios; y el papa Clemente IX le dirigió un breve agradeciendo su celo y
sus fructuosos trabajos para propagar la fe. Los escritores jesuitas no han
tenido reparo en compararle con S. Francisco Javier, diciendo que ni en las
Indias orientales, ni en las occidentales hubo otro héroe que así le haya imi
tado en el espíritu, en las acciones, en las máximas. Cuando llegó á Manila
la noticia de su muerte, se celebró como un triunfo con repique de campa
nas y otras demostraciones de universal alegría. La comunidad del colegio
fuéá la catedral á cantar el Te Deum, y el dia de S. Francisco de Borja de
1676 hizo fiesta en su propia iglesia en accion de gracias de la nueva gloria
que el cielo concedia á la Orden. En Madrid fueron los regocijos correspon
dientes á la fiesta de una canonizacion. A 10 de Junio de 1674 comenzó la
funcion con repique de campanas, con tiros de pólvora y otras demostracio
nes: el 11 se cantó misa votiva á S. Ignacio, y predicó las alabanzas del
mártir el P. Francisco Exquex con tal concurso, que el templo del Colegio
Imperial era estrecho á contenerlo. Asistieron las religiones,grandes, títulos
caballeros y todo género de gentes; siendo lo que más llamó la atencion la
presencia de D.Gerónimo San Vítores, padre del mártir, á quien Dioshabia
concedido larga vida para ver la gloria de su hijo. ¡Pluguiera al cielo que
siempre y por todos se hubiese considerado la muerte del P. San Vítores
como un triunfo concedido á la religion por unos insensatos que no sabian
lo que se hacian! Pero los españoles de las Marianas miraron el acto como
una traicion digna de castigo, y habiendo llegado á aquellas islas el galeon
San Diego, de vuelta de Acapuleo pera Manila, contaron á la gente que en él
venia lo acaecido, y pidieron que les dejase algunos soldados y algunas ar
mas de fuego. Dejáronlès en efecto los del galeon al capitan Juan de Santia
go con varios hombres; y juzgando capitan y soldados que su obligacion
SAN 75
era vengar la muerte de los ministros del Evangelio, salieron para Junhon
ábuscar á Matapang, principal asesino del P. San Vítores, y no habiéndo
le hallado, quemaron su casa y otras doce, y destruyeron varias embarca
ciones por haberse resistido los del pueblo, que acometieron con lanzas á los
españoles. Los indios temerosos de las consecuencias de la muerte del Padre,
y viendo á los españoles armados, se sublevaron, confederándose mueve
pueblos para la resistencia. Al retirarse los españoles á Agaña, los acome
tieron animando á los indios Matapang, que iba en una barca profiriendo
insultos. Diez balazos le tiraron los soldados, y tuvo la suerte de mo ser he
rido, pero continuando el homicida en su atrevimiento, al ir á arrojar una
lanza le alcanzó una bala en un brazo y se lo hizo pedazos. En esta refriega,
que fué porfiada, hirieron á tres soldados y al capitan, que fué el único que
sanó de la herida. El fuego del alzamiento cundió á las otras islas, y en
Saypan mataron á dos filipinos que acompañaban á los españoles. En Ti
nian peligró el P. Alonso Lopez, y el segundo superior de la mision, el
P. Francisco Solano, falleció víctima de tantos cuidados y peligros. Los espa
ñoles prosiguieron una guerra de exterminio, quemando los aduares de los
infelices naturales para doblegar su constancia; pero estos abandonando sus
sembrados y pueblos se ocultaban en los montes, donde el hambre, la mi
seria y la peste, su compañera inseparable, los mataba á millares. Un nuevo
jefe llamado Damian Esplana enviado para sosegarlos, lastimado de su suer
teles envió varias embajadas; pero no logrando vencer su obstinacion ni
sosegar su miedo, siguió la guerra como hasta allí. No pudiendo atender á
más islas que á la Guahan, ni para la pacificacion, ni para la enseñanza,
tomó la providencia desacertada de despoblar las otras y traer los habitantes
áGuahan. Todos los hombres son muy aficionados al suelo que les vió nacer,
y por eso es tan doloroso el destierro; pero en el hombre salvaje está todavía
más desarrollado el cariño de la patría, y así todos los que fueron conduci
dos, murieron de tristeza y de la variedad de vida, no teniendo bosques
propios en que vagar ni costas conocidas en que dedicarse á la pesca. Con
tales desgracias en pocos años desapareció la poblacion de Marianas: en la
vida del P. San Vítores se dice que en el tiempo que residió en las islas bau
tizó cincuenta mil indivíduos; este número debe ser exagerado, pero indica
que estaban regularmente pobladas: poco tiempo despues de la muerte del
Padre, la poblacion total no llegaba á cinco mil almas. El santo misionero
había querido convertir y no exterminar á los isleños; y desde el cielo don
de piadosamente lo suponemos, es imposible que aprobára las violencias
que se emplearon con aquellos hijos queridos, aunque ingratos.—F. de N.
SANVITTORE (Hugo). Nació este Cardenal en Ipri de Flandes ó de Sa
jonia, estando divergentes los autores sobre su patria. Consagróse á Dios á
76 SAN
los diez y ocho años, tomando el hábito de los Canónigos regulares de San
Agustin en el monasterio de S. Víctor de París, segun unos , ó en el de San
Pancrasio de Hamersleve en la Germania, como pretenden otros. Por su sa
ber y excelentes dotes se le encargó en este monasterio la regencia de la cá
tedra de teología. Profundo é insigne teólogo y doctísimo intérprete de las
divinas Escrituras, se granjeó le llamasen el segundo S. Agustin, y en pre
mio de su mérito fué nombrado abad, y en las témporas de Diciembre de
1138, Inocencio II le creó cardenal obispo tusculano. Segun S. Antonino, ar
zobispo de Florencia, fué tal la virtud de su vida y la excelencia de su saber,
que en su época nadie le igualó. Antes de ser cardenal fué honrado por el
doctor S. Bernardo, de quien era amigo, con una larga carta, en la que le
da el santo el título de maestro, título que en boca de S. Bernardo signifi
caba muchísimo. Fué considerado por los sabios de su tiempo, como un
oráculo de ciencia y de doctrina. Escribió diversas obras llenas de piedad y
de erudicion, de las quehacen el elogio los venerables cardenales, Baronio
en sus Anales, y Belarmino en sus Escritores eclesiásticos. Su obra más in
signe fué el Tratado de Sacramentos, y despues los Comentarios á la Santa Es
critura, á los que siguen sus Tratados de piedad. Todas estas obras se publica
ron en Venecia con la vida del autor escrita por Garzoni. Murió este virtuoso
Cardenal en París en 1139 ó 1140, y algunos prolongan su vida hasta 1142,
á los cuarenta y cuatro años de edad. No faltan autores que hayan dicho mu
rió ántes de recibir las insignias cardenalicias, y los expresados cardenales
le excluyen del número de los purpurados, sin razon, segun Cardella. Lée
se de este piadoso Cardenal, que cerca de su último momento de vida pidió
instantáneamente el santo Viático, pero que como su estómago no le permi
tia retener nada, le fué llevada una hostia no consagrada, y que conocién
dolo él por revelacion divina, despues de condenar altamente aquel indigno
engaño, rogó al sacerdote le llevase el verdadero cuerpo de Jesucristo, y
que no pudiendo recibirle por haberse agravado le dijo: «Venga el Padre
al Hijo y el Señor á su siervo; » y que prodigiosamente desaparecieron de las
manos del sacerdote las especies sacramentales...!. En esto se ve cuan gran
de, cuán inmensa es la misericordia de Dios con sus criaturas, cuando estas
con verdadera fe, con ardiente amor y con el dolor más profundo de su
alma, por haberle ofendido, y la esperanza más fuerte de adquirir el per
don, se dirigen á su Criador en los apurados lances de la vida y sobre todo
en el terrible trance de la muerte. Pidamos con fe, esperemos con confian
za. y amemos como debemos en todos tiempos, en todos los casos, y espe
cialmente cuando nos llama ájuicio, en la divina misericordia, y estemos
seguros de que si nuestra contricion es perfecta, alcanzaremos la gracia de
Dios, y nuestra alma, saliendo purificada de nuestro corruptible cuerpo, irá
A
SAN 77
á disfrutar de las delicias de la gloria por una eternidad de eternida
des. — B. S. C.
SANTA m: Gr:umao , religiosa agustina del siglo XV. Hizose célebre du
rante su vida por algunos milagros que refieren todas las crónicas, y en
particular por sus éxtasis y arrobamientos. Nacida por grande inclinacíon á
la piedad desde los primeros momentos de su vida, marchó por ese camino
que a tan pocos es dado recorrer con esa seguridad , con ese aplomo propio
de los mayores santos. Para ella no había penitencia difícil, ni ejercicio que
pareciera extraordinario zi sus femeniles fuerzas; así es que pasaba días y
noches en sa_nta contemplacion , á que aumentaba continuos ayunos, vígilias
y penitencías. Lanzada en esta senda, fuéla recorriendo con toda rapidez, y
cada día aumentaba sus mortíficacíones , sus trabajos y sus maceraciones. Su
espíritu varonil nada encontraba dificultoso , y sabía sujetar la carne al es
píritu con una decísíon de que hay muy pocos ejefnplos. Enemiga de todo
género de comodidades , huyendo de cuanto pudiera favorecer las inclinacio
nes dela rebelde naturaleza , su sustento era por lo comun pan y agua, su
cama el duro suelo, y su descanso una continua vigilia. Retirada en una er
mita. allí edificaba á los transeuntes con su vida ejemplar, con sus pro—
longados martirios, con sus santos consejos y preceptos. Pasáronse muchos
años ántes que recibiera los consuelos espirituales, que tan célebre la hicie
ron despues, y a pesar de esto , no desanimó . ántes firme en su propósito,
continuó aumentando en sus rigores , en su abstinencia y en todas las vir
tudes en fin que constituyen la vida monástica. Había abrazado la regla de
S. Agustín, y por esto la citan Crusenio y Pámphilo en el año 14’70, en
que parece falleció, y Roman en 1495. Otros célebres historiadores de esta
religion la han mencionado despues, en particular el P. Orozco, quien hace
una relacíon muy notable de su vida, virtudes y milagros. Purificada de
las debilidades de la carne, Santa de Genazaro mereció ver lo que suele
conceder el Señor a sus elegidos. Su espíritu profético, su alta contemplacion
sus éxtasis, hicieron general su fama a toda,ltalia; acudieron a su ermita, ó al
lugar en que se hallaba reclusa, personas de todas clases, sexos y edades a
suplicarla intercediese con el Señor, para obtener por su medio el alivio en
sus necesidades y desgracias , la paz de espíritu , la esperanza de vida mejor.
La ilustre agustina escuchaba sus peticiones y procuraba favorecerlas en
cuanto estaba en su mano, pues en extremo caritativa ', hubiera deseado ser
todo para todos. Su muerte fue muy sentida, y se la hicieron solemnes exec
quias. dándola desde luego los honores de beata. Mas no todos los escritores
son de esta opinion , y algunos la citan como simple religiosa , aunque con
la dístincíon que se merece por sus grandes hechos, por sus heróícas virtu
des , y por sus distinguidos méritos, que solo a grandes rasgos nos hemos
78. SAN
propuesto referir, por falta de noticias para hacerlo más detalladamen
te. —S. B.
SANTA (Gil-Ana-Xavier de la). Nació este jesuita y poeta latino en la
Bretaña, cerca de Rhedon, el dia 22 de Diciembre de 1684. Cuando estuvo
en edad y disposicion abrazó la regla de S, Ignacio de Loyola, y fué agregado
á diversos colegios. Conociendo su talento sus superiores le llamaron á París,
en donde fué digno émulo del P. Porée en la cátedra de retórica del colegio
de Luis el Grande, en el que tuvo la gloria de formar un gran número de
alumnos que se han distinguido en la magistratura y en las letras, bastando
citemos á Turgot y á Lemierre. Murió este religioso en París el año 1762.
Aun cuando generalmente escribió el P. La Santa en latin, estambien autor de
algunos vaudevilles ingeniosos que tuvieron mucho éxito en su tiempo, ta
les como El Salvaje en la selva, el de la Linterna mágica, etc. Además de un
Poema sobre la enfermedad y curacion del rey, que apareció en 4º en 1728
en versos franceses, y del epígrama latino sobre el nacimiento del duque
de Borgoña, se tienen de este jesuita las estimables colecciones siguientes:
Orationes; París, 1741, en 12.º De esta obra se hicieron dos ediciones y esta
es la segunda. Además del panegírico de S. Francisco de Regis, se distin
gue en esta coleccion la Oracion fúnebre de Luis XIV, que pronunció el au
tor en el colegio de Caen ; y su Discurso sobre la preeminencia de los france
ses en las letras; ambos dos escritos estan acompañados de una traduccion
francesa, escrita por el P. du Rivet, profesor de humanidades en el colegio
de Luis el Grande. En el prefacio de esta coleccion se queja amargamente el
autor de la decadencia de la lengua latina. – Musar. rhetorices, seu carmi
num libri sex; París, 1752, en 12º, reimpreso en Lóndres en el mismo, y
con adiciones otra vez en París en dos volúmenes en 12º, en 1745. Esta es
una coleccion de los versos compuestos y recitados por los discípulos del Pa
dre La Santa, corregidos por este entendido profesor. Se halla precedido de
un poema titulado: Ferrum, en el que describió el P. La Santa la manera
de fabricar el fierro y sus diferentes usos. Este poema, que compuso en Ber
ri en 1717, fué el que dió principio á su reputacion, y se imprimió muchas
veces por separado. El primer libro de las Musae rhetorices, ofrece el orígen
poético de la mayor parte de los juegos de la infancia ; el segundo contiene
una série de asuntos sacados de los libros santos; el tercero se compene de
piezas en alabanza del rey y de su familia ; el cuarto presenta diversas pres
cripciones sacadas de la Historia de los persas, de los griegos y de los roma
nos; el quinto, objetos mitológicos; y en fin, el sexto, piezas que no han
podido clasificarse como las anteriores, entre las que se encuentra un Poema
sobre la muerte de Absalon. La gracia y la elegancia, dice el biógrafo Weis,
á quien seguimos, son las cualidades distintivas de esta coleccion , muy fre
SAN 79
cuentemente reimpresa , y de la que publicó en 12.“ en 4805 una edicion
Mr. Amar. — C. ,
SANTA AGUEDA (Fr. Jacinto Jordan de), del órden de Predicadores.
Fué natural de la Campania en Sicilia, y obtuvo bastante celebridad en el
siglo, donde brilló como doctor en medicina, floreciendo por los años de
1640. inspirado por un celeste movimiento , renunció á su carrera y al
mundo , y tomó el hábito de Sto. Domingo en el convento de su ciudad na
tal, donde se aplicó con tanto afan al estudio de las sagradas letras, que
apéuas hubo obtenido el titulo de bachiller en sagrada teología , fue nom
brado maestro de la Orden, cuyo cargo desempeñó en el instituto régio de
5to. Domingoen Nápoles,y despues en su convento, donde a instancias su
yas fue trasladado. Nombrado despues prior del convento del Rosario de Ná
polos, desempeñó este cargo hasta que sus continuas enfermedades le obli
garon á hacer renuncia_ de él. lgnórase con certeza el año de su fallecimien
to. Dejó escrita una ingeniosa obra bajo este tituloi Theoríca medicina
S. Thomce el ali0rum SS. Patrumin l Vpartes, Physiologicam , Ethiologicam,
Therapeuticam et Pathologic_am distincta; Nápoles, por Francisco Gerónimo,
dos tomos en 4.°, año 1654. El tomo I llevaba este titulo: Phisiologiam com
pletens ncmpe prolegqmcna animasticam, gencalogicam ct analhomicam; y
consta de 710 páginas. El ll, lleva por titulo: Reliquas sancti0nes anatomí
cas simul cum parte Ethiologicajam sub typis.gcmebat. Este tomo ll no llegó
a imprimirse por completo por haber sobrevenido la muerte del au
tor. - M. B. _ ,
SANTA ANA (Fr. Francisco de), carmelita francésy uno de los hombres
más distinguidos de la provincia de Tours, en que desempeñó los principa—
les cargos. Véase Faaacrsco m: SANTA ANA.
SANTA ANA (Fr. Gerónimo de), religioso gerónimo del monasterio de
nuestra Señora de la Luz. F ué natural de Berlanga y observó ejemplarmente
las leyes y asperezas de la religion , enriqueciéndose para el cielo de muchas
joyas de virtudes religiosas. Era singularisimo en la devocion de Santa Ana, á y.
quien edificó dos capillas , una en la iglesia del pueblo de su naturaleza , yotra
en la del convento , con grande retablo, dotando la Misa mayor del dia de la
misma Santa , de los bienes que le quedaron de sus padres , para quese di
jese por su alma y las de sus deudos difuntos , procurando el agrado y la in
tercesion de la santa Abuela , a fin de alcamar los favores y la gloria del
divino Nieto. Murió por el año de 4619. — A. L.
SANTA ANA (Fr. Juan de). El año 1515 nació en Munebrega. Profesó el
monacato de S. Gerónimo en el real monasterio de S. Bartolomé de Lupiana
en Abril de 1554 , donde acreditó la ejemplar observancia religiosa y estu—
diosidad. Tuvo varios cargos claustrales, y murió en él a 19 de Enero de
80 SAN
4601, habiendo escrito: 1.º Algunos libros de devocion. Así lo escribió el
P. Sigüenza en la tercera parte de su Historia Geron., página 178, columna
segunda, y se halla lo mismo en una mota remitida al mismo monaste
rio.—L. y 0.
SANTA ANA (P. Fr. Sebastian de), religioso gerónimo en el Real mo
nasterio del Parral de Segovia. Era natural de Segovia, del linaje de los Mo
nagos, bien conocido en aquella ciudad por su antigua nobleza; floreció mu
cho en virtudes en aquel convento, y siendo jóven en la religion, le halla
ron anciano en la prudencia y observancia, y capaz para el magisterio de
novicios, y en el ejercicio de criarlos para Dios, experimentó aquella comu
nidad lo mucho que se adelantaban á sus años sus merecimientos. Fué no
table en la guarda del silencio, y les aconsejaba tuviesen gran cuenta con la
lengua, porque el hablar mucho era señal de poco espíritu. Les recordaba
lo que sobre el particular dice el Eclesiástico, que las palabras se han de
emitir con peso y mesura, y que el corazon de los necios está en su boca, y
la lengua de los sabios está en su corazon; y añadia, que está muy cercano
á Dios el que con prudencia sabe callar. Se desveló sobremanera en culti
var las nuevas plantas de la escuela, y con tal fruto, que no dudaron hacerle
vicario por lo aventajado de su virtud y gran talento. Algunos años despues
cuando de buena razon habia de descansar, le obligó la obediencia á ser pro
curador mayor, sin que le valiesen excusas ni resistencias; y en la solicitud
que ponia en la buena distribucion y cuidado de la hacienda, socorriendo
las necesidades de todos sin la menor queja, se asegura no tuvo quien le ex
cediese. Para acertar en el oficio, era primero procurador de su alma; pre
veníase para decir misa con muchos actos de amor de Dios, con humildad y
reconocimiento de su bajeza, gastando en ello tanto tiempo, que parecia no
tenia otra cosa que hacer. Oia de confesion, poco ménos á todo el convento,
pues Dios le concedió particular gracia para consolar á todos los que llegaban
á sus pies, dispensando y aplicando como fiel y prudente ministro el infinito
tesoro de los merecimientos de Cristo, y nada de esto le estorbaba, ni por
ello hacia falta al oficio por la gran prudencia y vigilancia con que disponia
las cosas y distribuia el tiempo. Fué tambien digno de mucha alabanza por
su obediencia, que certifican no era menester sino una seña del prelado,
para hacer ó no cualquier cosa, fuese ó no de su gusto, mostrándose total
mente resignado en las manos de sus superiores, calidad en que daba á cono
cer otras, que esta virtud por su nobleza no puede hallarse sola, por ser
madre y maestra de muchas. En sus devociones fué singular, y especialmente
en la del nacimiento de nuestro Redentor, que celebraba con extraordinarias
muestras de regocijo, convidando y moviendo á todos en la Nochebuena á
festejarle con gozos espirituales. Andaba tan alegre con la consideracion de
SAN 84
aquel altísimo misterio, gozo universal del cielo y de la tierra, que salia como
de si , y en lo que obraba se conocía el júbilo del alma. Hizo un nacimiento
muy curioso y bien significativo de la terneza del Hijo de Dios humanado y
recien nacido de las entrañas virginales de María Santísima, acompañada de
su santo esposo José , y muchos pastores adorándole y regocijándose á su vis
ta. que movía mucho la devocíon y consuelo de los monjes y de muchos se
glaresque acudían a verle , y que justamente era lo que él pretendía para que
despertase en ellos el fervor que ardia en su pecho, y juntos con él le so
lemnizasen. Al paso de los años le fueron invadiendo los acbaques , que llevó
con gran paciencia; sobre todo le alligia mucho el ser quebrado , se le salían
las tripas, y le colgaban en forma de un gran tumor. que á pesar de los
muchos remedios y tentativas de reduccion , sufriendo muchos dolores, apé—
nas podían volverlas á su natural sitio. Creció este trabajo hasta no poder
más, ni hallar la medicina con que poder remediarle . sirviéndole únicamen
te de martirio, causando gran compasion ver lo que padecía. El médico le
manifestó el peligro en que estaba; y entónces en medio de sus dolores y
tormentos, levantó los ojos al cielo, y con gran resignacion se los ofreció á
Dios en satisfaccion de sus culpas. Recibió los santos Sacramentos con devo
cion y lágrimas, y a los dos días despucs falleció, llorándole mucho sus her
manos que le amaban tiernamente, y dejando en su afecto muy sentada la
veneraciun de su virtud. —A. L.
SANTA ANA (P. Fr. Tomás de), misionero dominico, natural de Anda
lucía , donde tomó el hábito, marchandoá Filipinas á últimos del siglo XVII.
Hizose célebre por su espíritu eminentemente conciliador y por su carácter
dulce y amable , cualidades.que le granjearon el afecto de sus compañeros y
de aquellos isleños, de quienes fue un verdadero padre. Consagró toda su
vida á su enseñanza, y procurando atraerlos a las doctrinas evangélicas, no
descuidaba la correccion de sus antiguas costumbres , de que como pueblos
medio incultos era muy difícil separarlos, pues al menor descuido de los
misioneros , huia de los lugares á que los habían reducido para hacer vida
social, y retirados en los montes y en los bosques se entregaban a sus supers
ticiosas prácticas. de que procedían algunas veces graves trastornos en que
querían mediar las autoridades, mas oponiéndose á ello el P. Santa Ana,
marchaba por si solo exponíéndose con frecuencia á los mayores peligros
hasta que conseguía atraer á aquellos desgraciados á las moradas que para
ellos construyera la civilizada religion del Crucificado. Consagrado á estas
tareas pasó la mayor parte de su vida basta que le sorprendió la muerte en
medio de sus hijos , pues como á tales los miraba, y ellos le lloraron como
a' un padre , pues como á tal le reverencíaban.-—S. B.
SANTA BARBARA (Fr. Francisco de), religioso lego de la órden de San
reno xxvr. - 6
89 SAN
Gerónimo, nació en Oballa, en Aragon, el dia 4 de Marzo de 1731. Estudió
filosofía en la universidad de Zaragoza, y teología en el convento del Cár-. "
men Calzado de S. Felipe de Játiva, donde tenia un tio religioso, llamado
Fr. José Alberto Pina, arquitecto acreditado en aquella tierra. Esta circuns
tancia le movió á estudiar tambien arquitectura, á pesar de que su tio que
ria siguiese el estado eclesiástico, sobresaliendo tanto en aquel arte, así
como en las matemáticas, que en poco tiempo consiguió buen nombre entre
los profesores de Valencia. En 1757 profesó en el monasterio de S. Miguel
de los Reyes, que le hizo arquitecto y director de las obras de aquella casa,
en la que murió en 5 de Enero de 1802. Entre las varias obras que le acre
ditaron, trazó una de consideracion en Avila, en el colegio de su Orden.
Tradujo del francés Los Secretos de la Arquitectura, y un Tratado de Geome
tría, que eomprende la montea y cortes de cantería, compuesto por M. Ma
turin Jousse, de la villa de la Fleche, y un Tratado completo de Genomonía.
Compuso además un Calendario perpétuo, y escribió un Compendio de los
reyes de Nápoles, de la casa de Aragon, desde el rey D. Martin hasta Don
Fernando, duque de Calabria, fundador de su convento.-M.
SANTA BARBARA (P. Jacinto de), carmelita descalzo. En 1799 vivia en
su convento de Vich. De sus muchas poesías, que probablemente se habrán
extraviado, solo vió la luz pública la Vida del pastor, en catalan, la cual
tuvo aceptacion por la natural y halagüeña pintura que hace del pastor.
Poseo de él una letrilla con que ridiculizó el temor pánico extendido con mo
tivo de la voz que se hizo propagar con fin particular, suponiéndose que en
la dehesa de Manlleu existia una sierpe descomunal.-A.
SANTABAREN0 (Teodoro). Este abad de un monasterio de Constanti
nopla en el año 877 era hijo de uno del mismo nombre, que acusado de
sortilegio, habia huido de Constantinopla al país de los búlgaros, en el
que renegó de Jesucristo. Teodoro, que era entónces jovencillo, muy
querido del príncipe Bardas, fué encerrado en el famoso monasterio
de los Studytas, en el que se hizo religioso. Habiéndose unido á Pho
tius, que le ordenó de sacerdote é hizo despues abad, empleó todo su
talento en servirá este jefe de los cismáticos. Dícese que su padre le habia
enseñado los mayores secretos del arte mágico, el que practicaba con tal
destreza é hipocresía, que hacia pasar muchas hechicerías por gracias y fa
vores del cielo, dando á creerá muchos que tenia el don de profecía y el de
milagros. Queriendo prevalerse Photius de la opinion de santidad que tenia
Teodoro, al que habia creado arzobispo de Patrás, le hizo ir á la corte y le
presentó al emperador Basilio elogiándole extraordinariamente por su vir
tud y santidad. Desempeñó tan perfectamente el papel de santo este hi
pócrita, segun los autores citados por Moreri, que no tardó en tener tanto
SAN 88
ascendiente como su protector Photius sobre el emperador. Llegado este caso;
Teodoro y Photius trabajaron de acuerdo para derribar á lgnacío, patriarca
de Constantinopla; pero á pesar de cuanto instaron al efecto, no pudo ei.
emperador resolverse á lanzar al venerable patriarca de una silla sobre la
que el mismo le había restablecido. Inconsolable este soberano por la muerte
de su hijo Constancio, al que una aguda fiebre se le llevó en la flor de la
edad , deseando volver á verle y creyendo en su fanatismo que Santabareno
podría con sus oraciones restituir á su hijo la vida , le pidió demandáse ‘esta'
gracia á Dios. Fingiendo este hipócrita prepararse á hacer este milagro,‘ obli’«
gó al soberano á ayunos y oraciones , habiendo quien escribe que por medio‘
de sus encantamieutos logró que el príncipe difunto se aparecíese á su padre;
pero como no nos digan cómo se verificó esto, debemos creer piadosa'mente
que seria una farsa muy estudiada, presentada al crédulo Basilio en mo
mentos de natural embriaguez prepa'rada al efecto: esto dió á Santaba—
reno un gran ascendiente sobre el emperador, y así es que le creía en todo
como á un oráculo infalible. Reparabdo algun tiempo despues que ho ¡la
quería el príncipe Leon, hijo de Basilio. y presintiendo que tarde óitem
prano podría traerle su abbrrecir’niento alguna desgracia, trató de deshácér—
se de este enemigo á todo trance , y cuentan los autores que se valió del si
guiente infame ardíd. Persuadió al príncipe de que un asesino tratabá de
atentar contra la vida del emperador su padre , y que le seria fácil prevenir
este crimen si teniendo oculto un puñal , se ponía al lado del emperador en
una ocasion que le marcó. Cayó el incauto príncipe en el lazo que le tendió
el traidor; y éste fue á decir al emperador. que por revelacion del cielo había
sabido que su hijo Leon trataba de asesinarle para subir al trono. y que en
prueba de su crimen se le encontraría al día siguiente con insistencia á su
lado llevando un puñal ocülto con el que trataba de asesinarle. Habiendo
encontrado el puñal el emperador , como Teodoro lo había dicho, sobre su
hijo. se apoderó de él, y sin permitir Oir Sus disculpas, le mandó encerrar
en una prision. Restablecido Leon en la dignidad de colega del imperio. al
gunos meses ántes dela muerte de Basilio , luego que se vió dueño absoluto
del mando, hizo prender á Santabareno, que á la sazon se hallaba en su ar‘
zobispado , y conducido que fue’ á Constantinopla, y despues de haberle he
cho desgarrar las carnes , azotándole sin conmiseracion , y de haberle sacado
los ojos, le mandó llevar y abandonar al interior de Oriente en justo casti—
go de sus maldades—A. C.
SANTA CATALÍNA (P. Fr. Alonso Collaró de), religioso dominico na
tural de Cangas de Tineo. Tomó el hábito y profesó en Oviedo , y habien
do hecho grandes 'progresos en la sagrada teología, marchó como misio
nero á Filipinas, donde se dedicó‘á' aprender la lengua china. Envióle la
obediencia á la mision de Camboja, lo que hizo con una humilde y devota
alegría, que le era como natural, manifestando en la presteza de ánimo para
pasar nuevos trabajos, lo mucho que podia esperarse de su celo si la
muerte no se apresurase á llevársele. Esperóla alegre, prevenido con los san
tos Sacramentos, y estando ya en sus últimos momentos hizo una larga y
sentida protesta de los misterios de nuestra santa fe, y despues una devota
oracion en accion de gracias al Señor por las muchas mercedes que le ha
bia hchn, refiriendo en particular las más principales y más propias de su
persona, y estando en esta plática con Dios entregó su alma con la mayor
tranquilidad y alegría, Fué grande el sentimiento que por su muerte hubo en
Camboja, y el rey dió el pésame á un religioso compañero suyo que quedaba
vivo, y se ofreció para asistir al entierro y sepultarlesegun se acostumbra á
hacer con los grandes de aquel reino; lo cual se agradeció muy cortesmente
al rey, pero le dijeron que no se podia aceptar así por haberle de enterrar
como cristiano, como, por la humildad que en vida y muerte profesan y
guardan los religiosos. Asistieron al entierro todos los cristianos para enco
mendarle al Señor, y una inmensa muchedumbre de infieles llenos de curio
sidad, y despues se trasladaron sus huesos áManila, donde fueron enterra
dos entre los de sus hermanos.-S. B.
: SANTA CATALINA (V. P. Cristóbal de), presbítero, modelo de solita
rios, ejemplo de penitentes, dechado de sacerdotes y norma de varones mi
sericordiosos. Nació en Mérida en 1658, y desde su juventud dió inequívocas
pruebas de las grandes virtudes que estaba llamado áposeer. Despues de ha
ber pasado en un hospital los primeros años de su vida, se ordenó de sacer
dote à instancias de varias personas, que deducian de su buena conducta
estaba llamado á ser una brillante antorcha en la casa del Señor. No queda.
ron defraudadas sus esperanzas, pues nombrado capellan de un tercio de -
tropas en la guerra que Portugal tenia con Castilla, trabajó mucho y pade
ció mucho más por el bien espiritual de sus ovejas. «Retirado de la campa
ña, continúa su biógrafo, y penetrado del más íntimo dolor por una caida
qué dió su flaqueza, el horror de la culpa y la gravedad de la divina ofensa
conmovieron de tal modo su corazon al arrepentimiento, que sin cesar de
llorar se retiró á un sitio despoblado, donde se sujetó durante ocho dias á
lá más severa y rigurosa penitencia, andando en cuatro pies como bestia,
comiendo la cruda yerba del campo, y preparándose inconsolable con lágri
mas y gemi los para hacer una confesion general. Hizola, pues, con tan vehe
mentes sentimientos de compuncion, que cayendo desmayado á los pies
del confesor, tuvo este que levantarle y confortarle con alguna instancia.
Luego imitando áAbrahan dejó su casa, patria y parentela en 1667, á la
edad de veintinueve años, y vestido de un saco penitente, fué á esconderse del
SAN .813
mundo al desierto del Bañi¡elo, en la sierra de Córdoba.’ Allí hizo una 'vida
asombrosamente austera , comiendo yerbas crudas , durmiendo en el suelo,
orando sin intermísion y ofreciendo sin cesar á Dios el sacrificio de uncora‘
zen contrito y humillado. Fué , pues, como el oráculo de aquellos anacoretas,
viniendo muchos y ancianos a sucelda á consultarla y á aprender la .celesl»
tial doctrina que les enseñaba de obra y de palabra. Así caminaba este es’o
piritu gigante á la cumbre de la perfeccion , cuando á los»seis años la divina
voluntad le llamó, como á otro S. Francisco , del desiertoá poblado, bajando
del monte a vivir no solo para si , sino para la públíer utilidad. Fun‘dó ens
tónces en Córdoba, año de 4675, el célebre hospital de Jesus Nazareno, desi
tinado a pobres mujeres incurablcs; y para servírlas instituyó dos congre
gaciones de hermanas y hermanos, con sabias reglas' para su 'gbbierñófiTan
piadoso instituto mereció la bendicíon del cielo y aprobacion de 10s'honí'
bres , habiéndose extendido en poco tiempo á once pueblos, y esparcido’eh
todas partes, el buen celo de su santo autor y de las virtuosas personaé-qlïa
se hablan formado sobre el plan de su ejemplo y direccion. Las maravillas
del Señor resplandecíeron en el P. Cristóbal casi a cad’a paso. cuya'fama ¡y
la de su santa vida le hicieron el objeto del amor y-admiraci0nnnlversstll
Era tan singular su modestía’, tan completa la mortificacíon de sus sentido‘d;
y tan profundo el recogímiento interior , 'efecto de su continua presencia"dd
Dios, é íntima union con él, que parecía un muerto andando, y c'así sie‘mJ
pre extático, infúndiendo á t01105 sumo respeto y veneración, y edifi¿’an'dd
con la mucha predicacion de su raro y eficaz ejemplo. Hasta los infieles‘eód
solo verle se movían á dar limosna; y áun observando un moro la gran' pa'u
ciencia y serenidad con que sufrió una tribulacíon , se redujo á nuestra s:mta'
fe; su retiro, silencio, oracion , penitencia, pobreza, castidad , 'humildady‘
obediencia, dieron repetidas pruebas‘de haber' llegado este siervo de Diós‘
a un eminente grado de perfeccion, bríilando siem¡ïre en todas. s'us obras”
una caridad ardiente , una firme esperanza, una fe vivisima y la mas tii:l"—‘
na devocion á la Santísi.na Virgen. Así vivió santamente entre los brazos: de‘
un crucifijo; murió felizmente en su hospital, de cincuenta y dos añ’n's "d6‘
edad , en el de 1690 a 24 de Julio. Conmovióse de tal manera el pue'blo :l t'e'-'
nerar su cadáver, que al cabo de dos días hubo que enten‘arlode nochó fíara
evitar nlgun exceso.» Setenta y cinco años despues , 1765 , el obispo D.“MM‘J
tin Barcia terminó el ordinario proceso de sus milagros y farra de san'tidád,’
y reconoció el cadáver , hallandola maderay plomo de las cajas hecho tief-’
ra por la mucha humedad de la sepultura , pero intactos los huesos del \!e——¿
nerable Padre y los sesos ineorruptos y exbalando una fraganciaque llenó de!
admiracíon á todos los circunstantesu’l’ratóse con mneh0 ardor el proceso dc‘
su beatificacion , habiéndose aprobado en i775 el proceso de non culta. Esa
86 SAN
cribió la vida de este sacerdote su director el V. P. Francisco Posadas, reli
gioso dominico, de cuya beatificacion se trató tambien, y se imprimió en
Córdoba en 1699 con el sermon predicado en sus exequias. El Dr. Feria en
sus Memorias del Yermo de Córdoba, menciona á este siervo de Dios en
los honoríficos términos siguientes: «Incomparable honor, gloria y ornamento
de la congregacion de ermitaños de Albayda, maestro, director y modelo
de santidad de todos ellos.» Otro autor apreciable, el Sr. Castro, dice: «que
en el P. Cristóbal se hallaba la abstinencia de Macario , la oracion de Anto
nio, el silencio de Arsenio, el retiro de Pablo, la humildad de Romualdo y
la penitencia de Hilarion;» con otros muchos elogios tan eruditos y elocuen
tes como el anterior.—S. B, .
SANTA CATALINA (Fr. Diego de), religioso lego de la órden del será
fico P. S. Francisco, de la provincia de Cartagena, en su convento de Santa
Catalina del Monte. En este monasterio floreció en el tiempo de S. Diego de
Alcalá este santo lego, de que tratan las crónicas de la Orden. Era en extre
mo devoto del Santísimo Sacramento, de tal manera que cuando estaba en
el templo, jamás volvia las espaldas al sagrario ó custodia. Y cuandonecesas.
riamente parecia debia volverlas para irse, caminaba paso atrás, ó se valia
de otras artificiosas y religiosas cautelas para evitarlo. Dícese en loor de este
religioso, que buscaba por todos los modos que le eran posibles todo el in
cienso y perfumes que podia, y en la ocasion en que sus hermanos estaban
recogidos, iba al altar mayor, y postrándose delante del Santísimo Sacramen
to, le ofrecia aquellos aromas,y regalándose con Dios, exclamaba: «Señor de
alta y eterna majestad, para vos únicamente deben ser todos los perfumes y
fragancias del mundo, pues fuera de este santo objeto estarian mal emplea
dos. Recibid los que ahora os ofrece vuestro indigno siervo, y encended mi
alma y corazon con el fuego de vuestra inmensa caridad, y suba ávos como
sube este incienso.» El Señor manifestó haberle sido acepto y agradable el
servicio de este santo religioso, porque algunas veces se observó que estando
en el coro haciendo oracion, se dirigia un directo y vivo resplandor desde
el Santísimo Sacramento á su rostro. Murió Fr. Diego de Santa Catalina en el
último tercio del siglo XV.-A. L.
SANTA CATALINA DE SENA (V, P. Luis Malloni de), religioso del insti
tuto de las Escuelas Pias. En Carcari, del marquesado del Final, nació este
venerable religioso, que despues de á las escuelas fué destinado por los supe
riores, que conocian bien su elevado é inteligente espíritu, al ministerio de
la predicacion. Salió un varon apostólico excelente, superior ministro de la
palabra de Dios y celebérrimo misionero. Por su admirable caridad y celo
de la salud de las almas era siempre innumerable el concurso del pueblo
que le seguia, y muchas veces predicando fué visto un círculo óglobo de
SAN 87
fuego sobre su cabeza. Convirtió muchos pecadores á penitencia, hizo que ‘
muchos mahometanos viniesen al conocimiento de nuestra santa fe , y re
dujo no pocos apostatas á sus claustros. Emprendió diversas obras pies para
beneficio de los pobres, educacion de las niñas y seguridad de las doncellas
que por su pobreza vivían arriesgadas. La mayor hazaña, que*justameute
se pondera en el P. Luis, sirviéndole de panegiristas no pocas plumas, es
la construccion del célebre hospicio llamado el Albergo, que posee Génova
con envidia de todas las naciones de Europa; llevó este pobre religioso tan
grande obra á su fin, y para perpetuar la memoriá de los insignes bienhe
chores que le ayudaron con gruesas sumas, les erigió célebres estatuas,.que
colocó en nichos y hornacinas muy capaces. El Señor le pagó en la misma
moneda su gratitud, habiendo dispuesto que D. Manuel Bríñola le erigiera
otra que aún se conserva. Pasó á la isla de Córcega en busca de más copiosa
mies, y fue recompensado recogiendo abundante fruto á beneficio de su
predicacion , acompañada de algunos_milagros con que Dios quiso ilustrarlo,
si bien no necesitabade aquellas maravillas , bastando su ejemplar y notoria
vida , porque era tan dado á la oracion , que en este ejercicio pasaba las n0—
ches enteras; su humildad y mortificacion era asombro de los que la obser——
vaban , de suerte que vino á extenuarse notablemente su cuerpo. Noticioso
del contagio ó peste que despoblaba á Génova , volvió á esta ciudad por no
perder tan buena ocasion de ayudar á sus prójimos; se dedicó á servir día y
noche á los apestados, exhortando á todosá la penitencia , y curando mila
grosamente á muchos. Su Divina Majestad le premió tan heróico celo , per
mitiendo fuera comprendido del mismo contagio; así incruenta víctima de la
caridad más sublime,murió en Génova a 25 de Junio de 4657 , teniendo
solos cuarenta y cinco años de edad. Lo que causa la mayor admiracion en
la incorruptible é intachable conducta de este venerable religioso, fue su
inimítable integridad, pues habiendo pasado por su mano inmensos cauda
les, ya para la construccion del Albergo, ya con otros píadosos destinos,
nunca solicitó ni destinó la más pequeña limosna en beneficio suyo, ni de
la casa de las Escuelas Pies de Génova, que entónces se hallaba en grande
estrechez y pobreza; yadvirtiéndole en alguna ocasion porqué obraba de
aquel modo, respondía imitando el heróico desinterés de su beato fundador
José Calasanz: Porque el Señor nos quiere pobres.— A. L.
SANTA CECILIA (V. P. Eusebio Amoreti de), religioso del instituto de
las Escuelas Pias. Nació en Caller , capital del reino de Cerdeña , y las anti
guas memorias que se refieren á este insigne varon, y que se ocupan de ha
cer el elogio de sus relevantes prendas y virtudes, manifiestan que fue muy
dadoá ayunos, vigilias , mortificaciones y oración , en la cual era tan conti
nuo, que siempre parecía estar extático, y el Señor le elevó á muy alto grado
de contemplacion. Era un vivo ejemplar de piedad, bondad y regular obser
vancia; de tal modo, que jamás se le vió quebrantar la más mínima de las
reglas, ni dejar de obedecer á sus superiores, aunque tal vez por probarlo,
le mandaban cosas rigurosas y difíciles; y diciéndole algunos que mirase
por la salud de su cuerpo, que continuamente estaba exponiendo, y que
regularmente es tan contraria á la del espíritu, respondia bondadosamente:
Más vale que el religioso muera de obediente, que no el que inobediente respi
re. El vivir importa poco, y mucho el obedecer. Aunque no fuera más que por
esta sola virtud era digno de los mayores elogios. Murió en la misma ciudad
á 21 de Julio de 1685, á la edad de cincuenta y cuatro años.—A. L. "
SANTA CECILIA (Fr. Fulgencio de), religioso capuchino, predicador,
de la provincia de Marsella; fué de ilustre sangre y de abundantes bienes de
fortuna en el siglo. Habiendo ya dado palabra al provincial ministro de la
Orden de tomar el santo hábito, prendado de la hermosura de una jóven,
mudó de ánimo y se obligó por escrito prometiéndola ser su marido; pero
habiendo partido áAviñon á disponer las galas y otras prevenciones para la
boda, entrando una tarde en el convento de Capuchinos para divertirse en
su huerta, entabló conversacion con uno de los religiosos, de cuyas resultas
se restituyó al antiguo propósito. Sin permitirse treguas al punto lo puso en
ejecucion, vistiéndose el hábito capuchino como defensa vigorosa contra las
impugnaciones que ya temia de la que esperaba el cumplimiento de ser su
esposa. En cuanto esta supo la novedad, se plantó en seguida en Aviñon,
intentando volverle á conquistar, despidiendo hácia el pecho del jóven sae
tas de profano amor desde la ajaba de su hermosura; mas no logró susfines
aquella hostilidad, porque firme en su vocacion el novicio, llegóá la profe
sion de los votos, de que fué tenaz y rigido observador todos los dias de su
vida. Compensó la contraida obligacion de casarse, dando á la parte desai
radacompetente porcion de hacienda, aconsejándola la emplease en hacerse
religiosa; y abrazado el convenio, dejó el mundo la que ántes habia preten
dido perpetuarse en él, y vivió con loables costumbres en el instituto mo
nástico. Entregado del todo Fr. Fulgencio al ejercicio de la oracion, tuvo en
ella tal aprovechamiento, que alguna vez quedó enajenado de los sentidos, y
arrebatado de un prolongado éxtasis, en el coro del convento de Carpentas,
sobresalió mucho en la virtud de la caridad, en especial para los enfermos
y recien profesos, de quienes era contínuo agente con los prelados respecto
á conseguir aquellos alivios á cuya pretension no se atreve la juventud. Dis
puesto con estas y otras excelentes virtudes, le sobrevino la última enferme.
dad en el convento de Sancti-Spíritus, y halló por ella una santa y dichosa
muerte en el año de 1655.—A. L.
SANTA CLARA (B. Catalina), religiosa franciscana, natural de Baeza.
SAN 89
Tomó el hábito en el convento de S. Antonio de esta ciudad, y se distinguió
desde luego por todas las virtudes que requiere la vida del claustro. Humilde
y obediente, dada á la oracion y penitencia, su austera vida fué un modelo
de piedad, y no sabia qué elogiar más en ella, si su fervoroso celo ó la cari
dad en que ardia su corazon. Amada de sus compañeras y superioras, qui
sieron elegirla para diferentes cargos, pero solo aceptó los más humildes,
porque en ellos podia manifestar el celo de que se hallaba animada, y la hu
mildad que era el norte de su vida. A su muerte se verificaron algunos mi
lagros, y sin duda por esto, tanto como por sus méritos, fué colocada en el
Martirologio de la órden Seráfica, que la menciona en 11 de Julio. Murió en
Baeza en 1514, en el convento donde constantemente habia vivido siendo
un modelo de todas las virtudes.-S. B. ''' 1
SANTA COLOMA (Fr. José de), religioso capuchino, hijo y predicador
de la provincia de Cataluña. Vivió siempre con tal pureza, que el religioso
que un dia ántes de su muerte oyó la confesion de toda su vida, aseguró
despues que siempre habia conservado la gracia del bautismo; no habiendo
sido privado de ella en el tiempo que permaneció en el siglo, y que despues
creció en la religion, anhelando siempre á la última perfeccion, que cons
tantemente se consigue con el aumento de las virtudes. Esta hermosura y
gracia interior se hacia patente en el semblante de Fr. José, de cuya com
postura y modestia podía inferirse las singulares virtudes y méritos que
ocupaban su ánimo. Penetrados de esto mismo los prelados de la provincia,
le constituyeron maestro de novicios, para que con su admirable ejemplo
los educase y elevase á igual aprovechamiento espiritual. Eran sus palabras
tan eficaces, que obraban ardientemente en los corazones de aquellos nuevos
profesos de su virtud, haciéndoles despreciar las cosas terrenas, que volun
tariamente habían dejado, y estimar las celestiales; por cuya senda empeza
baná caminar. Muchos de sus novicios, que despues fueron notables pre
dicadores, afirmaban conjuramento, que con solo el recuerdo de este fer
voroso maestro y de las pláticas en que los exhortaba al ejercicio de las vir
tudes, que hacia fáciles con su ejemplo, se hallaban empeñados y como
obligados á sacudir de sí cualquiera tibieza ó descuido. Sujetó y arregló
Fr. José con tal vigilancia los movimientos del corazon, quesiempre apare
cia inalterable. Vencia con la constancia é igualdad de su ánimo cualquiera
acontecimiento que se ofreciese, aunque viniese acompañado de molestia y
adversidad; y así enseñaba á los novicios con la práctica cómo habian de
refrenar lo indómito de las pasiones y ménos ordenados afectos. Conocia por
divina revelacion el natural, genio é inclinaciones de los mismos , y con
sin igual luz penetraba lo más secreto y recóndito de su corazon. Llamó
Dios á su siervo, despues de una vida llena de heróicas virtudes y copiosos
* ----—
90 SAN
merecimientos, por unamortal dolencia, adquirida en el convento de Monte
Calvario, á disfrutar los eternos goces con que premia á los escogidos.—A. L.
SANTA CORONA (Fr. Raimundo de). Fué natural de Vicenza en Italia,
y habiendo ingresado en la órden de Sto. Domingo, se distinguió altamente
por su virtud y su erudicion, siendo hábil teólogo, excelente predicador, y
hallándose sumamente versado en el conocimiento de los Santos Padres, á
cuya lectura se consagraba con la mayor aficion. Dícese que se halló dotado
de tan prodigiosa memoria, que nunca se le olvidó lo que una vez habia
leido. Murió á fines del siglo XVII, dejando escrita un obra titulada: Wolú
men de laudibus B. Virginis et Sententiis SS. Patrum conflatum plurima
cum eruditione refertum. Igórase si esta obra llegóá publicarse.—M. B.
SANTA CRUZ (Fr. Alonso), general de la órden de S. Gerónimo. Este
siervo de Dios fué religioso cuarenta y cinco años; hizo su profesion en el
año de 1487, y murió el de 1551. Desde sus primeros años se vió lo que
habia de ser y lo que debia esperarse de su gran inteligencia y virtud, y áun
sien lo muy jóven le tenian respeto los ancianos; tanta era su madurez y
compostura, al mismo tiempo que era tan humilde y de alma tan pura, que
parecia un ángel descendido del cielo á ser fraile entre los hombres. Jamás
hablaba si no era preguntado, contestando siempre con brevedad y comedi
miento. Le enviaron á estudiará Sigüenza, y descolló tanto en ingenio, co
mo en su semblante y condicion. Predicaba con imponderable persuasion
y gracia que Dios ponia en sus labios, para que penetrasen sus palabras en
las almas de sus oyentes. En Toledo predicó con el mayor arrojo y valor
contra los comuneros, pues como monje de la Sisla tuvo ocasion de emplear
su talento y espíritu para contener á los revoltosos, los que entónces au-,
sente su jefe Padilla, eran alentados por su esposa Doña María Pacheco,
siendo sus secuaces en gran número. Bien conocian la fuerza de los consejos
y razones de Fr. Alonso, especialmente los sanos y bien intencionados, mas
la mayor parte aunque no podian oponerse ni negar la verdad de cuanto de
cia, estaban tan empeñados y comprometidos, que se les hacia imposible
volver atrás sin exponerse á ser juzgados y entregados á la horca y al cu
chillo. Terminada la rebelion, fué nombrado prior en su convento de la
Sisla, y la gobernó con gran prudencia tres trienios, aprovechando mucho á
aquella casa espiritual y temporalmente superando en su buena direccion
á cuantos superiores le habian precedido. Despues le llevaron á otras mu
chas partes por prelado, siendo el primer prior que hubo en Bor
nos, despues lo fué en nuestra Señora de Frax del Val y en S. Gerónimo de
Granada, y por que no solo estas casas gozasen privativamente de tan sobre
saliente prelado fué elegido por general de la Orden, que gobernó san
tamente y con mucha paz. Despues volvióá ser prior de S. Antonio de Si
güenza, y para que no quedase ningun cargo en que pudiese servir á la
0rden, le nombró visitador general. Todos estos empleos aceptaba el siervo
de Dios con repugnancia y como llevado por los cabellos, pues sus deseos
siempre fueron el de permanecer súbdito en la quietud de su celda. De sus
principios y entrada en la religion y de otros particulares de su vida y vir
des, no se tienen otras noticias que las que vienen manifestadas.-A. L.
SANTA-CRUZ (Fr. Alonso de), religioso carmelita. Nació en Sevilla, en
1376, y tomó el hábito del órden del Carmen en el convento de su patria
en 1592, despues de haber seguido con lucimiento su carrera, distinguién
dose por su ciencia tanto como por su virtud, falleció en 1459. Habia escri
to: Sobre el Génesis; un libro de Exposiciones comunes; y dos de Progressu
sui Ordinis.-S. B.
SANTA CRUZ (Andrés). A 22 de Noviembre de 1655 nació en Roma
este Cardenal de los marqueses, y en el dia principes, de Santogemini, y fué
sobrino del cardenal Marcelo Santa Cruz, Colocado en la prelatura, Clemen
teX le confirió el gobierno de Tíboli, y desde él le pasó Inocencio XI á vice
legado de Bolonia. Habiendo quitado Alejandro VIII al marqués Antonio, su
hermano, el empleo de capitan de caballería, en compensacion promovió á
Andrés á la nunciatura de Polonia, desde la cual le trasladó Inocencio XII
á la de Viena, en la que se expresó con mucho calor con el emperador,áfin
de que removiese de Roma al embajador conde de Martinitz, el que con sus
insolentes y temerarias pretensiones inquietaba al papa, al gobernador y al
príncipe asistente al solio, lo que consiguió haciendo de su partido al con
de Lambergli, que se manifestó muy afecto á la Santa Sede, InocencióXII,
á fin de premiar tan importantes servicios, lo creó cardenal de Sta. María
del Pueblo, el 14 de Noviembre de 1699. Asistió al cónclave de Clemente XI
(el que en 1718 hizo al marqués Santa Cruz duque de 0liveto, cuando el em
perador le declaró grande de España) cuyo pontífice en 1701 le nombró
obispo de Viterbo, en cuya diócesis empeñó muchas veces sus alhajas para
socorrerá los pobres y dotar á miserables doncellas, cuya virtud peligraba.
Arregló las discordias que se suscitaban entre el clero y el pueblo, dando
pruebas inequívocas de su celo pastoral. Murió este Cardenal en Roma el dia
11 de Mayo de 1712, á los cincuenta y seis años de edad, y fué sepultado en la
iglesia de Santa María impubliculis con su efigie pintada sobre el sepulcro y mag
nifico epitafio. El dia 12 de Julio de 1827, Leon X por medio de un breve de
claró duque de Carchiano á D. Luis de los principes de Santa Cruz, segun lo
manifiesta el Diario de Roma, núm.58, hablando tambien Macerata de un
palacio que le pertenecia-A. C.
SANTA CRUZ (Antonio). Fué este Cardenal noble romano, sobrino del
célebre cardenal Próspero Santa Cruz Publicola. Tan pronto como vistió
92 SAN
el hábito prelaticio, obtuvo de Gregorio XV la vicelegacion de Viterbo. Des
pues le dió Urbano VIII el gobierno de Marítima y de Campagma, y como
protonotario apostólico fué compañero del cardenal Barberini, legado á la
tere en Francia. Fué despues encargado de la nunciatura de Polonia, en don
de adquirió los méritos que movieron á Urbano VIII á crearle cardenal
sacerdote de los Santos Nereo y Aquileo en 19 de Noviembre de 1629. Fué
adscripto á las congregaciones de Obispos y Regulares, de la Propaganda y de
la Consulta. En 1631 se le nombró arzobispo de Chieti, desde cuya silla pasó
en 1636á la de Urbino con legacion de Bolonia, cuyos habitantes le estima
ron tanto, que lloraron amargamente su pérdida. Alabado por sus irreprem
sibles costumbres, profesó desde sus primeros años singular devocion á la
Vírgen Santísima, y cuando fué nuncio en Polonia, en las fiestas principales
convidaba á los pobres á su propia mesa, y despues de servirles la comida
por sus propias manos, les despedia dando á cada uno una buena limosna.
Durante la peste que afligióá Bolonia hizo un voto á la Virgen del Rosario,
y fué á pie descalzo en procesion solemne, que instituyó con este motivo
para que se celebrase perpétuamente. Siendoarzobispo de Urbino, celebraba
todos los sábados el santo sacrificio de la Misa en la iglesia en obsequio á la
Santisima Virgen. Cayendo enfermo, una fiebre lenta le condujo ála tumbá
en Roma en 1641, á los cuarenta y cuatro de edad, y no á los treinta y cua
tro como escribió Amydemio, y fué sepultado en la iglesia de Santa Maria
de Publicolis, en la que se ve su efigie á la derecha del altar mayor, pintada
al óleo en un cuadro, bajo del cual se lee su elogio.—C. - " " " ”.
SANTA CRUZ (P. Baltasar de), religioso dominico natural de Andalucía
y probablemente de Granada, en cuyo convento de Sta. Cruz, de la órden
de PP. Predicadores, tomó el hábito, distinguiéndose por sus buenas pren
das, así para el estudio como para la virtud. De modo que apénas hubo ter
minado su carrera, cuando fué destinado de maestro de estudiantes al con
vento de San Lúcar de Barrameda, cargo inferior al de lector, y que consistia
en dirigir los estudios de los jóvenes que á ellos se hallaban destinados, yde
cuidar al mismo tiempo que no perdiesen la perfeccion que habían adquiridó
en el noviciado, por lo que se solia llamar nuevos á los recien profesos, para
distinguirlos de los que hacia ya años habían hecho sus votos, y cuyas cos
tumbres, arraigadas con el continuo ejercicio, no daban temor alguno á los
superiores encargados de las casas y comunidades religiosas. Hallábase Fray
Baltasar desempeñando aquel empleo, cuando llegó á Andalucía un Padre
procedente de Filipinas, encargado de llevar religiosos á las misiones de
aquel país. Acogió con júbilo nuestro P. Santa Cruz la ocasion que se le pre
sentaba de dar su vida por la fe, y corrió á alistarse en la bandera que se
levantaba, no para la redencion de cautivos, pero sí para la de las almas
SAN 93
perdidas en las tinieblas dc la ignorancia y del pecado, y no tardó en em
barcarse para el Asia , siendo elegido vicario de los religiosos , que le acompa—
ñaban en aquella expedicion. Desempeñó su cargo durante la travesia con
tan buenos resultados, que á su llegada á Manila, sus mismos compañeros se
apresuraron á recomendarle á sus superiores, los cuales no tuvieron necesi
dad por cierto de semejante r'ecomendacicn , pues necesitando personas de
reconocida virtud y letras para ponerlas al frente de las cátedras y' estudios
que habían establecido-en aquella ciudad , se valieron desde luego de Fray
Baltasar con este objeto, nombrándole desde luego catedrático de prima de
aquella universidad, de que fué despues rector, lo mismo que del colegio
llamado de Sto. Tomás, que había su Orden fundado en Manila. Todos estos
empleos indícanque nuestro religioso estuvo por largo tiempo dedicado á la
enseñanza, yasi debe inferirse de su particular ínstruccion y de lo mucho
que tardó en ser—elevado á. los otros cargos , que desempeñó posteriormente.
besde1666 , que había desembarcado en,ltíaníla , hasta veinte años despues,
no l’ué elegido prior de su convento, conservando quizás los puestos que
ucnpára hasta entónces en ln instruccíon de suscompañeros y de los natura
les de Filipinas. Sin embargo, no‘pudo hacerlo por mucho tiempo, pues
fue elegido provincial y comisario del Santo Oficio de la lnquisicion , cuyos
puestos uran casi ancjos en aquella provincia. Continuó por largos años, aca:
so por et resto de su vida. en esta elevada posicion,.en que se distinguió
por su acierto en la direccion de las misiones y excelente eleccion de los su
jetos que á ellas destínára. Parece que escribió una Crónica de la provincia
del Santo Rosario. de la úrden dePP. Predicadores, en las islas Filipinas, so
bre lo que guarda el más completo silencio el»célebreNicolás Antonio, pu
diendo deducírse de aquí, ó bien que no llegó á escribirle, óque la dejó
manuscrita, pues la única que conocemos de esta provincia es del obispo
Aduarte , quien dice terminantemente al hablar del P. Santa Cruz, autor de
esta Cronica. que será eterno clarín, fama, con lo cual pudiera muy bien
dar á entender no que Santa Cruz le había escrito , pues entónces su nombre
estaría de más al frente .de aquel libro , de que sería cuando más un mero
compilador, sino que la había protegido para la reunían de noticias y re—
daccion, en cuyo caso tenia en ella una parte, aunque meramente honorífi
ca. Sea de esto lo que quiera, este escritor, si lo es en realidad, nunca fue
citado por Nicolás Antonio ni ninguu otro bíbliógrafo, y‘se encuentra en el
msc de otros muchos , que hemos citado en’esta obra completamente deseo.—
nocidos, si bien para encontrarlosihemos’ tenido que amontonar nombres y
áun vidas, que no estaa de más, pues forman parte de la historia del cato
licísmo en nuestro país, pero que nose mírarán con igual aprecio por los
amantes de la historia literaria, a quienes creemos, sin embargo, haber
abierto un vasto campo para nuevas y gloriosas investigaciones.-S. B.
SANTA CRUZ (Fr. Domingo de), del órden de Predicadores. Ignórase
el punto de su nacimiento y todas las particularidades de su vida. Unicamente
se sabe que era español, y que habia tomado el hábito en el convento de
Segovia, donde floreció á principios del siglo XVII, habiendo fallecido en el
año 1626 con notable fama de santidad. Escribió y publicó un libro titulado:
Rosario Real de la sacrosanta Vírgen María, Señora nuestra, Madre de Dios;
Salamanca, año 1604, y París, 1608. Esta obra fué dedicada á la reina de
España Doña Margarita de Austria.—M. B.
SANTA CRUZ (Fr. Francisco), del órden de Predicadores. Fué natural
de Andalucía y acaso de la ciudad de Sevilla, donde tomó el hábito de
Sto. Dmingo y donde por espacio de muchos años fué maestro de sagrada
teología. Escribió una obra titulada: Commentaria in universam S. Thomae de
Aquino Summam, la cual aunque permaneció manuscrita, era muy buscada
y consultada por los teólogos, sin que se sepa cuál haya llegado á publicarse,
siendo de tan reconocida utilidad.—M. B.
SANTA CRUZ" (Fr. Jacinto Vallejo de). El año de 1584 nació en Bor
dalva, de un linaje noble. Cerca del de 1600 profesó en la religion de Predi
cadores en su convento de Calatayud. En 1636 fué admitido su magisterio en
la provincia de Aragon. Tuvo cátedra de teología en la universidad de Léri
da. Fué dos veces prior y regente de estudios en dicho convento, predicador
de S. M. y de la infanta Doña Isabel Clara Eugenia de Austria. El principe
de Portugal le hizo su confesor, como tambien la emperatriz Doña Mariana
de Austria. Su oratoria evangélica tuvo aceptacion en España, Flandes,
Francia, Nápoles y otras partes. Finalmente, habiendo sido presentado para
un obispado lo renunció, dice el P. Presentado Villalva en la Vida del Vene
rable P. Portillo, pág. 144, contentándose su religiosidad con el retiro en el
referido convento, donde murió el año de 1657, dejando escrito: Oracion fú
nebre de la W. M. Sor Bernardina de Palafox, fundadora y primera priora
del convento de S. José, de religiosas de Sto. Domingo en la ciudad de Calata
yud. En ella, 1622, en 4º—Ejercicio cotidiano del Santísimo Rosario para
los hermanos de su santa Cofradía. En Huesca, por Pedro Pluron, 1636,
en 16.º--Oracion fúnebre en las honras del comendador de Covos D. Miguel Pe
rez de Nuevos, capellan de S. M., celebradas en el convento de S. Pedro Már
tir de Calatayud, de la órden de Predicadores, en 29 de Diciembre de 4632.
En Huesca, por Pedro Pluron, 1635, en 4.º–Sermon histórico de los santí
simos corporales de la ciudad de Daroca; impreso por este tiempo.—Biblia
Maríana super sex prima Genesis capita; dejó esta obra dispuesta para la im
prenta. En las Memorias del citado convento de Calatayud se lee que escribió
cuarenta cuadernos en fólio de la Biblia Mariana, y que explicó en ellos los
SAN 95
seis primeros capítulos del Génesis—Vida del V. P. Fr. Pedro Portillo y de
otros hijos esclarecidos del convento de S. Pedro Mártir de Calatayud , del ór
dcn de Predicmlores; Ms. que quedó en el referido convento.— Sermones de
tempore y de Santos , que dejó en nueve volúmenes en disposicion de imprí
mirse.— Scholiaa qu¿2dam pro episcoputu desíderato Calatayubii; quedó este
manuscrito en dicho convento.——Resoluciones sobre diferentes puntos dignos de
observarse; quedaron en el mismo convento.——Apologia pro doctrina divi
Tlwmtz Aquinatis; Ms.en dicho convento , y advierte que en él quedaron los
siguientes escritos. El P. Dominicano Fr. Chílverto dela Haya , Bibliot. Bel
gic. Dom. . Ms.———De Deipara super Ave Maris Stella ad singulos versus; Ms.
Postilla Evangelüs in totum annitm. — Ferias quadragesimales applicata
Emharistiw sacramento. -— Oratione quadraginta horarum; Ms.—C0nciones
super psatmum Domínus regit me; Ms.-—De Euchat‘istia; Ms. -— Vita sanctaa
Ursula: sociarum , per modum ooncionum super aliquot versus psalmi: Eruc
tavít cor meum; Ms.—De statu Matrimonii cum vitis Sanct0rum conjuga—
l0rum; son dos tomos Mss.4- De auxiliis; Ms.——Polttica católica; Ms.—
Apologia pro indomm defensiones; Ms.-— Apologia adversas rationale thoolo
gicum Nicolaii Vido/ii, ministri hareticis gmnebrmaís, qui cum Gennevaz
disputavit 11n1101697, eo missu5 cum príncipe Portugaliaa D. Lud. ab Urbano
papa VIII, ob fidei negotium; Ms.-——C0nciones varia; partim encomíasti6w,
partim. funebres, quas vel Neapoh’, vel tn Hispania, habuit; y el citado’Pa
dre la Haya asevera quetodas estas obras estaban en disposícíon de impri
mirse cuando estaba en la corte de Borgoña el año de 4652.—Biblia Maria—
na , distinta de la referida , que es coordinacion de la de S. Alberto Magno, y
paró tambicn en la dicha librería del convento de Calatayud, como dice el
referido P. Villelva , págs. l45 y 144, en cuya librería, añade, se halla la
otra Biblia Mariana y otros manuscritos insignes de este autor.-—Varios pa
peles de asuntos diversos. Dásele á este escritoren la Biblioteca doméstica el
elogio de theologus egregius, primt nomini's Eccl'esiastés, en el que coinciden
varios autores.-—L. y O. ‘
SANTA CRUZ (P. Jorge Vallejoda). Nació el año de 1610, en Calatayud.
de una familíailustre. Fué el primer novicío dela real casa de nuestraSeño—
ra de la Peña, de Clér'igos Menores de esta ciudad, que se fundó en 50de Ju
nio de1632. Tuvo el honor de serleclor jubilado de prepósito de la misma casa,
de calificador dela general'lnquísicíon de España, de examinador sinodal
de los arzobispados de Toledo y de Zaragoza , yde los Obispados de Tarazo—
na _vde Salamanca. Fué tambienvisitador asistente y provincial de las dos
Castillas y Aragon y predicador de S. M. En las funciones de la predicacíon
evangélica tuvn aprecio. Murió en Calatayud en 22 de Febrero de 1698,
siendo provincial de su religion. Escribió: t.° Oraci0n evangélica en la plau
96 - SAN
sible octava que la muy Ilustre villa de Agreda consagró en hacimiento de
gracias por el desembargo de la Mística Ciudad de Dios, que escribió su esclare
cida y portentosa hija la M. María, y dijo el 25 de Agosto de 1686, último
dia de aquella que solemnizó el ilustre cabildo de Capellanes reales de la refe
rida villa; en Calatayud, 1685, en 4º—2º Tres libros de Cuaresmas, mayores
y menores, duplicadas y advientos, que quedaron manuscritos.—5º Un Santo
ral muy copioso. Entre otros que alabaron su mérito, es particular el P. Fer
nando García de Palacios en su Sacro Monte de Aragon, cap. XIII, pág. 162;
cap. XX, pág. 275 —L. y 0.
SANTA CRUZ(Lic. Luis), presbítero, á quien el maestro Gil Gonzalez,
Gerónimo de Quintana y el Dr. D. Juan Perez de Montalban refieren entre los
escritores naturales de Madrid; vivió por los años de 1550, y escribió algu
nas cosas en verso castellano con mucha aprobacion de todos.-A. B.
SANTA CRUZ (Marcelo). De antigua é ilustre familia romana fué este
Cardenal, sobrino del cardenal Antonio, del que ya hemos hablado. Despues
de haber hecho la honrosa carrera de los estudios y especialmente de la teo
logía, en la que practicó públicas conclusiones con aplauso, y de haber estu
diadoáfondo las lenguas griega y latina, se resolvió á estudiar jurispruden
cia y se recibió doctor en ambos derechos. Entró á servir á la Santa Sede
entre los canónigos del Vaticano y prelados de buen gobierno. Viendo Inocen
cio X su capacidad, le mandóá pacificar á los habitantes de Rieti, que se ha
llaban discordes con los de los pueblos vecinos con motivo de la distribucion
de las aguas del rio Velino, en cuyo difícil asunto tuvo mucho que sufrir án
tes de conseguir que se aviniesen. Terminada la suspirada concordia con
gran satisfaccion del Papa, fué mandado Santa Cruz de vicelegado á Bolo
nia y declarado comisario general en las tres legaciones de Bolonia, Rávena
y Ferrara, así como del ejército pontificio reunido para la expugnacion de
Castro. Llamado á Roma á los dos años, fué adscripto entre los prelados de
consulta, y empeñados al efecto Juan Casimiro, rey de Polonia, el Papa
Inocencio X en 19 de Febrero de 1752 le creó cardenal sacerdote de San
Esteban del Monte Celio y obispo de Tíboli, en cuya diócesis con la admi
nistracion de los sacramentos, la predicacion de la divina palabra, la cele
bracion del sínodo en 1658, que publicó los ejemplos de sus samtas costum
bres y abundancia de sus generosas limosnas, se atrajo las bendiciones de
su rebaño, cuya felicidad temporal y eterna procuró de mil maneras. Enri
queció la catedral con preciosos objetos é hizo una nueva sacristía por los pla
nos del famoso Bernini. En 1656 se propagó la fiebre contagiosa en Roma
y en el Abruzzo, de cuya pestilencia fué atacado, y Alejandro VII le nombró
presidente del tribunal sanitario, en cuya peligrosa comision tuvo un vasto
campo en que ejercitar su ardiente caridad y su celo apostólico Preservó á
SAN 97
su diócesis del contagio por medio de sus oraciones , é hizo voto á la Purísima
Couoepcion de Maria, en honor de cuya Señora edificó una magnifica capi
lla en la catedral . y compuso una ferviente oracion para que se cantase en
sus festividades. Una de las memorias en Tiboli de este celoso Cardenal fué
una puerta nueva. que construyó para mayor comodidad de los vecinos , y un
suntuoso palacio que aún le recuerda. Clemente IX le díputó con otros car—
denales á la congregacion sobre el estado de los Regulares, y Clemente X le Í
hizo vocal de la Consulta y de otras. Favoreció con su sufragio la elecoi0n de
los tres papas, y murió en Roma en 46’74, a los cincuenta y seis años de edad _
Cerca de la puerta lateral de la basílica Líberiaua, al lado derecho dela
parte de la tribuna, se le erigió un magnifico monumento con su busto
de mármol y un honroso epitafio, y tambien fué tumulado en la iglesia
de Santa María in Publicolis, patronato de su familia, en la tumba de sus
antepasados , con una notable inscripcion colocada al lado derecho del altar
mayor con el retrato del Cardenal . cuyo altar mayor había reedificado
así como todo el templo inclusa su fachada por las plazas de Juan Bau
tista de Rosi, en 1646. embelleciendo con pinturas el templo, segun lo dice
una lápida colocada allí para memoria y honor de tan magnifico protector.
Llámase esta iglesia in Publicolis por la familia Publícola Santa Cruz. que
la posee en patronato, y otros dicen que se denomina así porque fué la casa
del célebre P. Valerio Publícola , al que se tiene por ascendiente de la noble
familia Santa Croce; pero Paucípoli . en sus Tesoros escondidosde Roma, pás
gina 557 , advierte que los anticuarios ponen la casa de aquel romano á rate
del Palatino bajo el Paladío, yque por lo tanto debía llamarse más bien la
iglesia in Publico , por Clivaus Publicus ó ba¡ada pública del Capitolio , que
se hallaba en este sitio. Martinelli le llama in Publícolis junto al Palacio San
taCruz en el barrio San Angelo. El cuadro del primer altar á la derecha es
delcaballero Vanni, y tambíen el del altar mayor, que representa la Natividad
de la Virgen Santísima. El S. Francisco que se ve sobre elaltar á la siniestra
es una buena copia de Caracci, por el boloñés Juan Francisco Griaseldi , que
fue el que dibujó los planos para el sepulcro de Santa Croce , cuyos retra
tos pintó , y suyo es el fresco pintado sobre la puerta de la iglesia. Los do
sepulcros del marqués Santa Cruz padre. y del príncipe Escipion, fueron
construidos en el siglo XVIII, y los medallones que allí se ven son obra de
Juan Bautista Maine.-—A. C. '
SANTA CRUZ ó SAINT Cn 01x (Nicolás Charpi de), famoso visionario a
que nos parece deber dar lugar en esta obra por lo muy célebre que se hizo
en el siglo XVII por su fanatismo religioso y por las diversas opiniones que
se han tenido de él por los autores. Nació en Saint-Croíx, pueblo situado cer
oa de Lonhans, en la Bressa Cbalonesa. Moreri en su Diccionario nos provee
¡ono un. 7
98 SAN
de las mejores noticias que se tienen de este fanático, pues que ha reunido
en su artículo noticias esparcidas en diversas obras, razon por la que vamos
á concretarnos á hacer una nueva traduccion de su contesto. «. De la mano
del lhistoriador Mezerai encontramos escrito lo siguiente en una de sus obras:
Charpi habia sido secretario de Mr. Cinq-Mars, y dejó su servicio cuando
fué arrestado en Narbona. En 1648 habia falsificado un sello, y dos compa
ñeros suyos fueron presos, muriendo el uno en la prision y evadiéndose el
otro de la Consergería con otros ochenta prisioneros. Estos compañeros de
Charpi le acusaron del delito que se les imputaba, y se le ahorcó en efigie.
Ocultándose por espacio de un mes Charpi en una cueva, salió de ella cuan
do la corte se fué de Paris, y en el desórden que esto produjo, se fué á Sa
boya, en cuyo país se puso el nombre de Santa Cruz. Luego que pudo volver
á Francia, se apoderó de él una entusiasta devocion y se creyó profeta. En
un elogio latino del cardenal Mezerai compuesto en prosa rimada é impreso
por segunda vez en 8.º, en París, en 1658, Charpi, que fué su autor, toma
el título de Consejero de Estado. Este elogio está dedicado á un clérigo regu
lar teatino, que vivia en Roma, pero al que no se nombra, y en el elogio se
ve una carta latina en la que este clérigo da gracias á Charpi de su dedicato
ria, y con este motivo alaba la Vida de San Cayetano de Thienna, que Charpi
de Santa Cruz habia compuesto y hecho imprimir en París, en 4º, en 1657,
á pesar de que muchos autores han hablado de ella como si nunca se hu
biera impreso. Desmarets de San Sorlin, que era otro fanático de la mis
ma época, se alaba en su obra titulada Avis du S. Esprit au Roi, de que
esta obra habia sido la causa de la prision de Charpi; pero ignoramos si se
refiere al arresto de que ya hemos hablado, óá algun otro. Las obras que más
descubren el fanatismo de Charpi son las siguientes, en francés: El Heraldo
del fin del mundo, ósea Historia de la Iglesia triunfante; este opúsculo, de ocho
páginas, se imprimió en París sin fecha, en la imprenta de Guillermo Des
prez.- La antigua novedad de la Santa Escritura, ósea la Iglesia triunfante
en la tierra, que se publicó en 8.", en París, el año 1657. En esta obra la vi
sion comun á los fanaticos Simon Moria y San Sorlin, de que en su época
debia hacerse una reforma general de la iglesia, y que todos los pueblos se
iban á convertir a la verdadera fe; pero en el medio de cómo llegaria á veri
ficarse esto, no conviene Charpi con los otros visionarios. Pretendia Charpi
que estas maravillas se harían por un cierto delegado de Jesucristo, de la
raza de Juda, al que aplicaba las profecías mas luminosas del Mesías. Ima
ginabase que el Antecristo debia nacer en el siglo XVII, y que despues de
que este hubiese excitado una cruel persecucion contra la Iglesia, su poder
sería destruido por el delegado imaginario que se habia figurado. Pre
tendia tambien que en el reinado de este delegado se convertirian los judíos
SAN 99
á la fe cristiana, que reoonstruírian el templo de Jerusalen y que vendrían á
ser los señores de todo el mundo; y que zi los dos mil años de la Ascension
de Jesucristo, todos los hombres se restablecerían en la justicia original y
pasarían. sin morir, dela tierra al cielo. Todas estas predicacioneslas deduce
dela relacíon que existe entre el cuerpo natural de Jesucristo y su cuerpo
místico, que es la Iglesia; y como creía que Jesucristo resucitó cuarenta horas
despues de su muerte , y que se apareció ocho horas despues á sus discípu
los, sostiene que enviará á su delegado ó lugarteniente general al cabo de
cuarenta horas, yque á las cuarenta y ocho, es decir, despues de dos mil años,
tomando mil años por cada veinticuatro horas, y vendrá el mismo Jesucristo
en persona.» Esta es á grandes rasgos la doctrina del libro de la Antigua nove—
dad dela Santa Escritura, el cual tituló así su autor pretendiendo que su opi
nion es nueva , porque ha sido el primero que la ha enseñado, pero que al pro
pic tiempo es tan antigua como la Escritura Santa en donde se había ocultado
hasta que el la descubrió. No puede negarse que este fanático había estudiado
mucho la Santa Escritura, que había leído en las lenguas orientales; pero á pe
sar de esto dió en los errores que acabamos dedar á conocer, porque se dejó
llevar solo de sus concepciones.5u imaginacion era viva, fecunda y bastante
exacta para descubrir muchas cosas, pero exagerado por lo comun. A pesar
de esto fue bastante modesto para pedir al célebre Arnauld le diese su opi
nion sobre la obra, la que remitió á este finá Mr. Nicolás Thiboust, canónigo
de Santo Tomás del Louvre , el que para complacer al autor, comunicó la
obra á M. Arnauld. Pusoeste doctor de manifiesto los principales errores y
envió su retutacíon a M. Thibust con una carta dirigida a este canónigocon
fecha de 28 de Julio de 1657. Persuadió esta carta, segun se cree, á Charpi,
pues que no persistió en las visiones de que estaba lleno este libro. Despues
de haber corrido muchos años manuscrita la refutacion de M. Arnald, seim
primió en 8.° en Parts el año 1665, con el título: Observaciones sobre los prin
cipales errores deun libro titulado la Antigua novedad de la Santa Escritura, y
con una advertencia de M. Nicolás. Estas observaciones se han hecho ya muy
raras, cuando en i735 las publicó de nuevo en 42.° en París el abate de
Bonnaire, revisadas y corregidas segun se cree a «vista del manuscrito de
Arnauld. En esta edicion va unida la carta de este doctor á M. Thiboust, que
aún no se había publicado, y se ilustró con notas y un .prefacio muy largo,
en el que se analiza con extension la obra de Charpi , pretendiéndose probar
que las visiones de este autor se han renovado, al ménos en parte. por al
gunos de los que en el siglo pasado han explicado la Santa Escritura de una
manera alegórica y figurada. Conócese del autor Charpí lu. obra titulada: Ca
tecismo Eucaristt'co en dos dins; París 4668, en 8.°, y ta mbien se sabe escri
bió Comentarios, en latín, sobre los Profetas, los Salmos y el Apocalipsis, con
100 SAN
prolegómenos sobre este último; pero estas obras no han llegado á impri
mirse. Dice el abate Marolles en su discurso sobre las obras de Ovidio, que
fué amigo de Juan Charpi, abad de Santa Cruz, poeta francés, al que sin duda
debemos una paráfrasis en verso de las Lamentaciones de Jeremías, y otros
objetos piadosos y alabanzas de Luis XIV; pero el Oficio de Tinieblas perte
nece á Luis Charpi de Santa Cruz, del que se conocen las siguientes obras:
El Espejo de los Príncipes en la vida de Luis XIV; Paris, 1658.—Paráfrasis de
los Salmos.—El nacimiento del Delfin.—Epístola al Invierno, sobre el viaje de la
Reina de Polonia.—Compendio de los Grandes; París, 1689, en 4.º En la Co
leccion de las arengas de Brice Bauderon de Semecé, impresa en 1685, se ven
tres cartas de Nicolás Charpi de Santa Cruz.—C.
SANTA CRUZ (P. Pedro de), de la Compañía de Jesus. Fué el primero
de este instituto que falleció en el Colegio Imperial hácia 1565, teniendo más
de cincuenta años de edad y habiendo vivido los once últimos en la Compa
ñía; era varon de sólidas virtudes, de singular candidez y pureza, muy
obediente y humilde. Pertenecia á una distinguida familia de Arroyo, en el
valle de Valdivieso, donde habia nacido, y se llamó en el siglo Pedro Sanz
de Huidobro, habiendo tomado en la religion el nombre de Pedro de Santa
Cruz por gusto del P. Araoz. Habia sido secretario del obispo de Jaen don
Diego de los Cobos, y le recibióS. Francisco de Borja en Valladolid el año
de 1554, siendo sacerdote y de más de cuarenta años. Por su grande práctica
en el manejo de los negocios le eligió poco despues por compañero y secre
tario suyo el P. Araoz cuando era provincial, y le conservó siendo comisa
rio de España. Recibidos los santos Sacramentos pasó con mucha paz de esta
vida á la eterna, y como en el colegio de Madrid se estaba aún fabricando
la iglesia, sin existir más que una pequeña capilla, se le llevóá enterrar al
colegio de Alcalá. «0bservándose con extraña maravilla, dice la Crónica, que
su cadáver movia el dedo segundo de la una mano como si estuviera vivo,
y estaba el cuerpo tan tratable y blando, que los doctores Valles y Calvo,
célebres catedráticos de medicina en aquella universidad, afirmaron no po
der suceder aquello naturalmente en un cuerpo despues de tantas horas de
difunto.» Esto se atribuyó á la gran pureza que con la divina gracia con
servó toda su vida , segun lo testificó el P. Araoz, habiéndole tratado ín
timamente el tiempo que vivió en la Compañía.-S. B.
SANTA CRUZ (Próspero). El Diccionario de Moreri da razon de este
Cardenal, que hemos encontrado en el Diccionario histórico eclesiástico de
Gaetano Moromi, que es el de mayor autoridad para nosotros, como hecho
bajo la vigilancia de muestro Santo Padre Pio IX, en la misma ciudad de
Roma. Ateniéndonos á Moreri, vamos á escribir este articulo , trascribien
do lo que nos dice: « Fué este Cardenal Obispo de Albano hijo de Tarquino
de Santa Cruz, abogado consistorial. El papa Clemente XII, despues que
hubo aprendido la jurisprudencia en Pádua, le nombró á los veintidos años,
abogado consistorial; despues le concedió el oficio de auditor de la Rota,
y de aquí pasó á servir el obispado de Candía, que le dió el papa Paulo III.
Enviado de nuncio á Alemania, pasó sucesivamente en el mismo cargo á re
presentar á la Santa Sede á Portugal, á España y á Francia, en donde se
acreditó tanto que la reina Catalina de Médicis hizo se le nombrase arzo
bispo de Arlés, y le procuró el capelo de cardenal, que le confirió el papa
Pio IV en 1563. Trabajó Santa Cruz en Francia con mucha utilidad para que
se restituyese el reino de Nápoles á sus señores legítimos, y aseguró á An
tonio de Borbon, que los españoles le cederian la mayor parte de este csta
do, y le darían el reino de Cerdeña. El portugués Antonio Almeida vinoá
España, mandado por el mismo príncipe, á fin de negociar con los ministros
que, se dice, le ofrecieron lo mismo; pero como juiciosamente ha demos
trado Estrada, dice Moreri, los españoles deseaban mucho poseer estados
para que quisiesen abandonar este. Añade que se conoció bien pronto que
no tenían designio de ejecutar lo que habian prometido, y sí solo la parte
que les era mémos útil sostener. El cardenal Santa Cruz, cuyos importantes
servicios le valieron una plaza en el Consejo del Rey, no volvió á Roma has
La el pontificado de Pio V, del que recibió el capelo. Obtuvo el obispado de Al
bano, y murió el día 2 de 0ctubre de 1589, á los setenta y seis años de
edad. Fué sepultado en la iglesia de Santa María la Mayor, en la que aún se ve
su sepulcro en mármoles y el epitafio con que honró su memoria su sobri
brino Marcelo de Santa Cruz. Este ilustre príncipe de la Iglesia escribió en
lengua latina las Memorias de su vida, y otras sobre las guerras civiles de
Francia, divididas en tres libros, que se han publicado con fragmentos del
cuarto con el título: Prosperi Sancta-Crucis de civitatibus Galliae dissensio
nibus conmentariorum libri III, ex manuscriptis Cardinalis Barberini eruit
Jabilonius. Estas memorias, que empiezan despues de la muerte de Fran
cisco I y terminan el año 1862, fueron publicadas por los PP. Martemne y
Durand al final del tomo V de su Amplissima colectio veterum scriptorum
en monumentorum; en 1729, en fólio. Se conserva una carta de Santiago Sa
dolet, escrita al cardenal Santa Cruz el año 1540, la que es muy curiosa, y
se halla inserta en la coleccion de Sadolet. Tambien se conservan de este
C., anual. Las obras: Decisiones Rote Romanae; Epistolae ad Fredericum Na
man, aliosque; Constitutiones laneae artis à Sixto Vin urbe erectae; diversas
arengas y un libro titulado: De officiis legatis; el cual conservaron los jesui
las de Roma. Como fué este Cardenal el que al volver de Portugal dió á co
, en Italia el uso del tabaco, se le dióá este el nombre de Sancta
Croce. –C.
102 SAN
SANTA CRUZ (Silvio). Fué este prelado sobrino del cardenal Próspero
de Santa Cruz, al que sucedió en el arzobispado de Arlés por la dimision
voluntaria que de él hizo en 1575. Portóse en este puesto con gran virtud y
saber en tiempos tan borrascosos como los que alcanzó, hasta el año 1599,
en que hizo dimision de la silla para volverse á Roma, en cuya ciudad, dice
Gilles du Port, que murió el año 1605. Puede consultarse áJustiniani en su
Historia de los obispos de Tíboli.—-C.
SANTA-ELLA (Fr. Francisco), que D. Nicolás Antonio , latinizando el
apellido, llama de Sancto-Elia, carmelita descalzo; profesó en Toro en el
convento fundado en 1598 por D. Francisco de Fonseca, señor de Coca y
Alaejos. Salió buen religioso, y la Orden le ocupó en algunas prelacías. Sien
do prior de Medina del Campo publicó: Comentarios y doctrina sobre la regla
primitiva de la Orden de nuestra Señora del Cármen;Segovia, en casa de Die
go Diaz de la Carrera, 1658, en fólio.-F. de N.
SANTA-ELLA (Mtro. Rodrigo Fernandez de), natural de la ciudad de
Carmona, nació á mediados del siglo XV, fué colegial de San Clemente de
Bolonia y maestro en artes y teología. Pasó á Roma, donde se dió á conocer
por su instruccion en las ciencias eclesiásticas y su talento para el púlpito,
durante los pontificados de Sixto IV é Inocencio VIII, que gustaban de oirle
y le encargaban sermones para las fiestas más solemnes. El deseo de ver su
patria le hizo regresar á Sevilla, adonde vino de protonotario apostólico y de
canónigo de su catedral. Fué despues arcediano de Reina y secretario de la
reina Isabel. Las letras y estudios clásicos comenzaban entónces á ser esti
mados en España, y al paso que Nebrija, paisano de Santa-Ella , enseñaba
un latin correcto y elegante , desterrando el bárbaro de las escuelas, este
sacerdote sabio y ejemplar erigia un colegio en que se enseñasen jurispru
dencia y tudas las otras artes y disciplinas: establecimiento de que carecia
aquella magnífica ciudad. Púsole el nombre de Santa María de Jesus, pero el
vulgo, agradecido á su modesto fundador, se empeñó en llamarle colegio de
Maese Rodrigo, que es con el que generalmente se le conoce. Tan arraigado
quedó este nombre, que no lo ha perdido por más que su patronato reca
yera en la ilustrisima casa de los Guzmanes y línea de los condes-duques de
Olivares. De este colegio, en que se educaba lo más florido de la noble juven
tud andaluza, han salido sujetos eminentes en las carreras civiles y eclesiás
ticas. Los reyes Isabel y Fernando apreciaban mncho el saber y la virtud de
Santa-Ella, y cuando residian en Sevilla, tenian gusto de confesarse con
él, aunque no tuvo título de confesor, cuyo título no prodigaron, aunque
la Reina especialmente, gustaba de poner su conciencia bajo la direccion
de los hombres eminentes de las ciudades donde residian á temporadas. Des
pues de muerta la reina, es voz muy comun que el rey le dió el arzobis
SAN 403
pado de Zaragoza: si así fué, debía ser muy eminente la opinion que tenía
de Santa—Ella, cuando siendo castellano le eligió para la primera silla de
Aragon, en tiempo en que los castellanos eran mirados como extranjero:
en aquel reino, y en que el mismo rey no tenia mucho que agradecer a las
consideraciones que le guardaban los castellanos. No se sabe exactamente
cuándo murió, aunque se cree que en 1509; y es raro que ni en el colegio
hayan tenido noticias más exactas de este suceso , ni los escritores sevillanos
nos las hayan dejado más circunstanciadas de su vida. Vivió siempreocupado
en buenas obras y en sus estudios. Por hacer útiles hasta sus ócios, tradujo
de la lengua veneciana en castellano el Libro del famoso Marco Polo, vene
ciano, delas cosas maravillosas que vida en las partes orientales, conviene á
saber: en las Indias , Armenia , Arabia , Persia y Tartaria , e del poderío del
gran Can y otros reyes ;cou otro tratado de Mieer Pogío, florentino, quctrata
delas mismas tierrasé islas. Así la portada en medio de una lámina abierta
en madera, y al fin del libro. fóli0 52, dice: c La presente obra del famoso
Marco Polo, veneciano que fue , traducida fielmente de la lengua veneciana
en castellano por el Rdo. Sr. Mtro. Rodrigo, aroediano de Reina y canóni—
go de la iglesia de Sevilla, fue impresa y corregida de nuevo en la muy
constante y leal ciudad de Logroño , en casa de Miguel de Eguia , a 15 da
Junio de 1529;» un volúmen en fóllo de 52 hojas ó fólíos, sin contar la
portada, la dedicatoria. la introduccion y la tabla de los capítulos. Dedicó
Santa—Ella esta obra al Sr. D. Alfonso de Silva , conde de Cifuentes, alférez
mayor de Castilla y asistente de Sevilla, y en la carta dedicatoria despues
de hablar del viaje de Marco Polo , noble veneciano , y de haber reconocido
en los países orientales muchos más de los que conocieron ó trataron los an.
tiguos , dice que esta relacíon en su original no había llegado a las manos de
gente de otra lengua, que luego no se hallase trasladada en ella. Porque de
la lengua veneciana en que lo escribió Marco Polo , y de la cual como ori—
gina! fuente lo habla traducido Santa-Ella , lo había trasladado al latín , para
hacerlo comun á todos los letrados, Fr. Pipíno de Boloña, varon muy sabio
y religioso de la órden de St0. Domingo. Despues de este , un mercader bar
celonés lo trasladó en lengua catalana; luego un escudero de la reina de
Portugal, llamado Valentin Fernandez, aleman, lo hizo portugués; y parece
por esto que lo que todos desearon sin pereza comunicar a los de su lengua,
debe el castellano procurar para los suy’os; y como ningun otro lo había in—
tentado , procuró Santa—Ella desempeñarlo, estimulado tambíen de la utili—
dad que proporcionaría la lectura de este libro. Añadió Santa—Ella , tradu
cie'ndolo del latín , un Tratado del elegante Micer Pogio, florentin ,— secreta
rio del papa Eugenio IV, por ser muy conforme á esta obra, y para que los
lectores den más fe a este autor (Marco Polo) viendo que otros dignos de
404, SAN
fe dijeron lo mismo, porque, como nuestro Señor dijo, por boca de dos ó
tres se confirma más la verdad. Sigue una Cosmografía introductoria de Maes
tre Rodrigo al lector , cuyo objeto es darle una breve y sumaria noticia de
las partes del mundo, nombres que tienen, lugares ósituacion en que estan,
y de que repetidas veces hace mencion la Sagrada Escritura, por juzgarla
muy provechosa y conveniente para inteligencia de los tratados que siguen.
Asi es que trata de la Europa, de la Africa, de la Etiopía , de la Arabia y de
cuanto se conoce en la Asia ó India oriental; y añade: «Porque muchos vul
gares, éáun hombres de más suerte, piensan que Antilla, é estas islas nueva
mente halladas por mandado de nuestro muy católicorey D. Fernando é reina
Doña Isabel, son en las Indias, son engañados por el nombre que les pusie
ron de Indias. E porque en la Española se halla oro, algunos han osado de
cir que es Tarsis, é Ophir, é Cetin, de donde en tiempo de Salomon se traia
oro áJerusalen.» Y como de estos errores que se propagaban entre las gen
es sencillas podrian resultar funestas consecuencias en cuanto á la fe que es
debida á las sagradas Escrituras, procura investigar el orígen del nombre In
dia, y distinguir las divisiones y extension con que se conocia en los tiempos
antiguos, y especificar los objetos de su comercio y tráfico, para concluir que
Asia y Tarsis, 0phir y Cethin son en Oriente; y Antilla la Española en Oc
cidente en lugar y de condicion muy diferente. Despues de la traduccion del
viaje de Marco Polo, sigue la que hizo del fin del libro II del Tratado de la
variedad ó mudanza de la fortuna; escrito en elegante latin por Micer Pogio,
florentin, secretario del papa Eugenio IV, como confirmacion y prueba de
las cosas que en él se refieren, y que por no haberlas visto en nuestra Eu
ropa, óleido por muy auténtica escritura, parecen consejas ó difíciles de
creer. La relacion, pues, es de un tal Nicolao, veneciano , que despues de
haber penetrado en lo interior de la India, vino á Eugenio IV, papa ; que
entónces estaba segunda vez en Florencia, para reconciliarse y pedir perdon
porque á su vuelta de la India, llegando cerca de Egipto al mar Bermejo
fué obligado ánegar la fe por miedo de la muerte, más de la de su mujer é
hijos que de la suya. Oyóle el autor (Micer Pogio) contar cosas muy singula
res ante personas doctas y de mucha autoridad, y quiso que en su casa le
informase de todo, para tomar nota de su relacion. El libro de Marco Polo
tiene bastante en que ejercitar la credulidad, á pesar de haber querido con
firmar sus dichos por el de Nicolao, pues la mayor parte de sus relatos, ó son
prodigios ó fábulas de una imaginacion desvariada , que hace dudar de lo
demás que contiene. Sin embargo, estos viajes muy leidos y apreciados en
Europa, tuvieron no poca parte en excitar la atencion de los aventureros por
ver regiones lejanas y hacer viajes á tierras tan prodigiosas, disponiendo los
ánimos á las aventuradas navegaciones de los portugueses á la costa de Afri
SAN t05
ca . y á las más admirables todavía de Colon por el Atlántico, en que se des
cubrió un nuevo mundo , que ni aun se sospechaba. Comprendió bien Santa‘—
Ella el espíritu de su siglo al traducir esta obra. que áun en el nuestro tiene
gran importancia entre los geóg‘rafos que quieren investigar la antigüedad.
La Sociedad de Geografía de París comenzó sus trabajos en 1824. publicando
el Viaje de Marco P0'10 por un manuscrito de la Biblioteca de Parts. con una
introduccion en que se hablaba de sus copias , versiones y ediciones; pero el
editor francés no tiene noticia de esta traduccion de Santa-Ella.—De ignotis
arborum alque auimalium apud Indos speciebus ct de moribus Indorum. Esta
obra curiosa existía manuscrita en la librería de D. Lorenzo Ramirez de
Prado. y la cita Antonio Le0n Pinelo en su Biblioteca. Sin duda no la cono—
ció el P. José de Acosta, que escribió sobre la misma materia, casi un siglo
despues; y a la verdad conla desidia que ha habido en dejar de publicar este
género de obras. los trabajosse duplican, sin que los que vienen detrás pue
dan las más veces aprovecharse de los que los precedieron , siendo para esto
necesario , no solo tener un gran conocimiento de archivos , sino contar con
la generosidad de los poseedores delos manuscritos. Además de estas obras,
que muestran que su gusto no era extraño á la erudicíon profana. y sobre
todo á la geografía , que tanto debía llamar su atencion en un pueblo como
Sevilla , que era deudor de su engrandecimiento al descubrimiento del Nue
vo Mundo, escribió otras en que brillan sus conocimientos eclesiásticos.—
0rati0 habita coram Sixto IV Pontífice maximo in die Parasceves armo
MCDLXXVII. De mysterio Crucis el Christi passione, impresa en ltaliu.——
0rutio habita in die Parasceves coram Innocentio Papa , Ms.; en la Biblioteca
Ambrosiana de Miláu.—Vocabularium ecclesiasticum partím latina, partim
hispana lingua scriptum,Elisabethw regina: nuncupatum; se imprimió en Se—
villa en 1499, en i'ólío, despues en 1550, en 4.°; Zaragoza , en 1549, en 4.'í
Toledo, en i559, en 4.“; en Alcalá , en 15’72, en fólio.— Oda in Diva; Dei'
Genitrícis Iaudes ; con otras composiciones latinas de otro autor en alabanza
de la Virgen, impresas en Sevilla por Jacobo Cromberger. 1504, en 4—.°-—
Dialogue contra impugnatorem cwlíbatus et castitatis ad Sixtum IV papam di
rectum , Ms., en In Biblioteca Vaticana. —Manual de visitadorcs, Ms., que
cree D. Nicolás Antonio se guardaba en su tiempo enla Biblioteca del mar—
qués del Caspi0. — Sermones de S. Bernardo del modo de vivir en la religion
cristiana, que el santo doctor dedicó á una hermana suya, monja , y que
eran de grande utilidad para la direccíon de religiosos de ambos sexos: im
preso en Salamanca en casa de Juan Varela, en 4.° —- Tratado dela inmorta
lidad del alma . escrito en diálogo y dedicado ú D. Diego Fernandez de Cór
doba. —Arte de bien morir. manuscrito que poseía D. Juan Lucas Cortés ,en
Madrid. - La catedral de Sevilla se valía de su saber para que informase en
406 SAN
asuntos graves. Habiendo impreso su cabildo un Santoral, con el título
Passiones quasbeatissimi Apostoli, martyres, virginesque inagone su0 pasi sumi,
gestaque, que lucidissimi confessores invita sua peregerunt, uti in sacrosancia
Eclessiae hispalensiper circulum anno decantantur;Sevilla, 1505; fué dado á
examinar á Santa-Ella y se imprimió con su aprobacion, segun consta de nota
impresa en la misma portada. Sin embargo de tan reconocido mérito ha sido
desgraciado en biógrafos, y ni en los Claros Varones de Sevilla, que escribió
Caro, de cuya obra, que se conserva manuscrita en la Academia de la His
toria de Madrid poseemos un extracto, aparece su nombre. Aún nos extraña
más que el sabio y diligente bibliógrafo D. Nicolás Antonio, siendo natural
de Sevilla , no hubiese recogido en aquella ciudad noticias más precisas acer
ca de su persona. -F. de N. .
SANTA ISABEL (Fr. Manuel de). Nació en Zaragoza adelantado el si
glo XVIII; su'apellido en el siglo fué Domingo. Abrazó el instituto de Agus
tinos Recoletos ó Descalzos, y siguió los estudios con conocido aprovecha
miento. En el capítulo general que en 1789 celebró su religion en Alcalá,
defendió con lucimiento conclusiones de teología, y fué nombrado lector,
cuyas funciones ejercia en 1795 en su colegio de Zaragoza. En la universidad
de esta ciudad recibió los grados de maestro en artes y de doctor teólogo;
hizo oposicion á sus cátedras, y las regentó elegido por su claustro, con
lustre de su literatura. Así en la oracion evangélica como en la varia erudi
cion y la poesía fueron estimables sus prendas y luces, alabándose constan
temente la viveza y fertilidad de su ingenio. Murió jóven en su referido co
legio, sábado 11 de Febrero por la noche, de 1797. Escribió: 1.º Oracion
panegírica que en gloria del lustre del Císter, del melífluo Dr. S. Bernardo,
primer abad de Claraval, dijo en el Real monasterio cisterciense de Traso
vares de señoras religiosas de esta Orden el dia 20 de Agosto de 1791; en
Zaragoza, por Juan Ibañez, en el mismo año, en 4º—2º Oracion que en la
solemnidad de su aniversario dijo en el angélico apostólico metropolitano templo
de nuestra Señora del Pilar en el día 17 de Octubre de 1792; en Zaragoza, por
Juan Ibañez, en el mismo año, en 4º-5º Oracion que dijo en la solemne
conmemoracion de su Santísima Madre del Monte Carmelo, celebrada por los
PP. Carmelitas del convento de Zaragoza en el dia 16 de Julio 1795; en esta
ciudad, por Juan Ibañez, en dicho año, en 4.º-4º Wida del melífluo doctor
S. Bernardo; en verso español, ms., en 4.º–5.º Poesías diferentes, á más
de muchas sagradas que salieron á luz en diversos años.—L.
SANTAJALLE ó TOLLON (Didier de). Fué este el Gran Maestre cuarenta
y cinco de la ínclita órden de Caballeros de S. Juan de Jerusalen, y como tal
prelado de la misma y soberano de la isla de Malta. Sucedió el año 1535 á
Perin du Pont, y fué elegido hallándose ausente, de gran prior de Tolosa,
SAN. 407
lengua de la Provenza. En este mismo año las galeras de la religion tomaron
la vuelta del Alcaide que mandaba la ciudad de Trípoli, é impedía el co—
mercio de los cristianos con los moros. y los turcos que.la guardaban fueron
todos pasados á cuchillo ó hechos prisioneros , arrasúndose la Isla. Dirigién.
dose a Malta Santa Jalle ,cayó enfermo en el camino , y murió en Montpellier
en Setiembre de 1556. Fué enterrado en la iglesia del gran priorato de San
Gilles ,- muy sentido por los caballeros que le tenían como uno de los hombres
más bondadosos y justificados de la Orden , segun lo dice Bossio en la His—
toria dela Orden de S. Juan de Jerusatcn , y Nobcrat en sus Privilegios de la
Orden.— C.
SANTA LUCIA (Fr. Francisco de). religioso franciscano de la provincia
de S. José; tomó el hábito y profesó en el convento de Auñon en la festivi—
dad de la santa que le sirve de apellido , en cuyo día había nacido y murió
tambien. Era de carácter sincero , muy bien inclinado y amigo de servir y
obedecer á todos. Tenia muy buena letra, y por este motivo le ocupaban
unosy otros mucho más de lo que permitían sus fuerzas , y así el tiempo
que no pasaba en el coro y oracion, se estaba escribiendo. Su letra parecía
de molde, al decir de la Crónica, por lo que fue algunos meses secretario
de un provincial mucho más robusto que él, y á quien procuró imitar en
todo siguiéndole á todas partes á pie y descalzo, y de este y otros esfuerzos
le resultó una enfermedad de pecho, de que no hizo caso en un principio por
su grande fervor , yendo á maitines y asistiendoal coro y oracion á que nunca
faltaba; y aunque le mandaba el médico que se estuviera en la cama, pro—
curaba estar poco en ella, y áun esto leyendo en algun libro devoto, rezando
ú orando. Tenia un alma santa , llenado amor divino , sencilla, pura, sin co
nocerse en él rastro de malicia, tanígnorante para todo lo de la tierra,como
si no se hubiera criado en ella ni entre gente del mundo, aunque como re
ligioso, no era ignorante ni descuidado en aquello que puso los ojos cuando
decidió serlo, que fue sin duda el reino del cielo. Era lmnestisímo, como se
veía en su r05tro y su aspecto angélico , y asegura su bíógrafo , que conservó
toda su vida con gran recato esta angélica virtud. La enfermedad de pecho no
tardó en degenerar en tísís, lo cual no le dió pena alguna, pues sentiaextre
mado placer al acordarse dela muerte. Cuamlo la enfermedad le atacaba con
mayor violencia , preguntaba al enfermero cuánto podría durar , y si le decía
que poco , le daba un contento y alegría que apénas podía disimularle. Unoslc
decían que era jóven y podía sanar, pero esto le causaba mucha tristeza,
aunque como humilde no se atrevía á contestar palabra. Fué aumentando
su enfermedad . pero a medida que crecían sus dolores se aumentaba su pa
ciencia. Cuando no podía reprimir sus lamentos, sus quejas eran alabar á
Diosy asu bendita Madre. Tan resuelto y ganoso estaba de partir de esta
408 - SAN .
vida, que se le hacia muy mal el ver que se dilataba, y tenia más miedo de
recobrar la salud que tienen otros á la misma muerte. Cumplió Dios su de
seo, que era morir en el dia de la fiesta de su patrona Santa Lucía, no obs
tante que todos los dias esperaba la hora con una grande conformidad en la
voluntad de Dios. El dia, pues, de la gloriosa santa, cuando le parecia que
estaba más aliviado y con más aliento que nunca, se desconsoló de manera
que todos lo conocieron, pensando que había perdido por alguna falta el be
neficio que esperaba. Notólo su enfermero, y le preguntó la causa de su tris
teza, á lo que contestó: «Pues hermano, ¿no tengo de estar triste, que me
habia de morir hoy dia de mi señora Santa Lucía, y echo de ver que estoy
con mucha mejoria?» Consolóle lo mejor que pudo; había recibido ya los
santos Sacramentos, y el enfermero le dejó solo creyéndole mejor, pero á su
regreso le encontró muy alegre, asegurándole que moriria muy pronto; se
cumplió en efecto la prediccion, pues muy en breve dió su alma á su Cria
dor, al anochecer del dia de Santa Lucía , como habia deseado.—S. B.
SANTA MARIA (V. P. Ambrosio Leailth de), del instituto de las Escue
las Pias. Aunque este venerable religioso era natural de Bolsamo, en el Ti
rol, fué admitido al hábito por el beato José de Calasanz en los principios
de la religion en Roma. Llamóse en el siglo Leailth, apellido que mudó des
pues en el de Santa María, y hallándose altamente instruido en las ciencias,
y adornado de admirable inocencia de vida, fué de los primeros religiosos que
pasaron á Alemania, y llegado á aquellos países, fué destinado por primer
lector de filosofía y teología. Su fama aún persevera en aquellas partes, como
si fuera de muy reciente época, segun dicen todos los escritores; habiéndole
hecho sobremanera célebre el fervor con que se dedicóá la conversion de los
herejes, porque consiguió abundantísimo fruto de sus sermones y disputas,
ácuyas razones y demostraciones no podian resistir áun los más instruidos
entre ellos y más obstinados. Mereció que le dieran el título de Martillo de
los herejes y nuevo apóstol, y que se escribieran á la sagrada congregacion de
Propaganda fide muchas alabanzas de sus empresas apostólicas; y entre otras,
que en sola una cuaresma habia reconciliado con la Iglesia más de dos mil
luteranos. Fué admirable catequista, y aunque en todos los ejercicios del
instituto era sumamente fervoroso, se mostraba más inclinado á enseñar la
doctrina cristiana á los niños. Descuidaba de su descanso cuando se trataba
del beneficio de sus prójimos, y áun puede decirse que por la misma causa
se hizo pródigo de su vida, porque compadecido del estrago que hacia la
peste en Nicolspurg y sus cercanías, se ofreció á servir á los comprendidos
en el contagio, del cual fué tocado tambien, y logró ofrecerse en holocausto
de caridad en la misma ciudad, siendo superior de aquel colegio, en el dia
20 de Octubre de 1645, á los cuarenta y tres años de edad.–A. L.
SAN 409
SANTA MARIA (Fr. Antonino de) , religioso dominico natural de Sevilla,
donde tomó el hábito en el,colegio de Sto. Tomás , en que estudió teología.
Pasó de misionero á Filipinas, distinguiéndose mucho durante la navega
cion por sus oraciones , silencio y abstinencia ; los viernes y sábados comía
un poco de pescado como sus demás compañeros ,Ios demás días se pasaban
con solo bizcocho y algunas pasas y caldo, sin tocar á cosa de carne ni ad
mitir que se preparase nada para ellos, por no querer distinguirse ni dar
cuidado ni trabajo á otros. Talera la vida que llevaba, como siadivinase que
lo importaba prevenirse y disponerse para la muerte , que había de ser tem
prana. En efecto. áun antes de haber llegado al lugar de su destino, espiró
enel convento de Méjico en opinion de santidad.—-S. B.
SANTA MARIA (V. P. Fr. Antonio de), religioso Gerónimo en el Real
convento de S. Bartolomé. Nació este benemérito varon en el célebre campo
de Alcalá de Henares , en la villa de Fresno de Torote, y segun otros en los
Santos de la Humosa, más cercana á Alcalá, de padres labradores , buenos
y honrados, y renació en el sagrado instituto. profesándole en el día 15 de
Marzo de 1583, para dar a su tiempo fértiles frutos de santidad y virtud. En
cuanto tomó el hábito, los mostró con tanta sazon y madurez como si hu
biera estado plantado muchos años en el seno de la religion, observando sus
leyes y ordenaci0nes. Su humildad era tan profunda, y de ella se originaron
tanta copia de virtudes, que todo el tiempo que vivió fué unagrande muestra
de la abundancia de bienes celestiales que mediante el beneficio de la gracia
comunica Dios á sus siervos. Se esmero mucho en la observancia de todas y
de cada una de las l:yes de la religion y sus preceptos, en cuya ejecucion y
obediencia rendida pudo compararse con los que más se enajenaron de su
voluntad propia, y contarse entre los más verdaderos observantes y obedien
tes. En la asistencia al coro y divinas alabanzas perseveró con tal constan
cia , que áun siendo de setenta años de edad y cincuenta de hábito, se levan
taba todas las noches á maitines , y no se salia a las laudes , aunque los vi
carios le hiciesen señal para que se saliese. Ocupaba muchas horas en ora
cion mental . y puede decirse que sin intermisioh oraba , pues en acabando
los divinos oficios, la continuaba de día yde noche en el coro, unas veces de
rodillasyotras en pie, elevado el espíritu en Dios , los ojos en el cielo,yotras
veces clavados en la custodia del Santísimo Sacramento. de quien fué devo—
tisimo , y en quien más continuamente tenia su contemplacion. Debía gozar
tantas delicias en este empleo, que a tiempos prorumpia en ardientes sus
piros y copíosas lágrimas. El poco tiempo que dormía era vestido y en el
suelo, y este rigor, acompañado con sangrientas disciplinas, era siempre
como el preámbulo de su oracion, conociendo, como prudente ,que la puerta
y entrada para el vivir en espíritu era la mortíficacion de la carne , que con—
quistaba á fuerza de penitencias. Quitaba á su cuerpo el alimento necesario,
procurando sujetarle con la abstinencia, y la cotidiana pension de haberla
de dar el preciso sustento le daba tal pena, que muchas veces le vieron
en el refectorio mezclar el llanto con la bebida, siendo necesario man
darle que comiese. Por las mañanas, en el verano á las cuatro y en el
invierno á las cinco, decia Misa con mucha devocion, y en acabando, se
vestia una sobrepeliz, y ayudaba cuantas podia hasta que se acababan,
oyendo tambien las que ayudaban otros, con tanta codicia en esta santa gran
jería, que áun siendo muy viejo, no perdia lance de lograr en ella. Despues
se subia inmediatamente alcoro y volvia á su oracion, no faltando nunca de
allí sino en los tiempos que se ocupaba en seguir la comunidad en otras obe
diencias, y las que estaba en la celda donde tenia el mismo ejercicio que
en el coro. Los dias festivos, en que se permitia el canto del órgano, bastaba
él solo para alegrarlos, pues era muy diestro en la música y de muy buena
voz; cantaba con tal espíritu, que el oirle excitaba á devocion; y tratándose
con tanta aspereza como se trataba, y siendo de muchos años, jamás le faltó
la voz ni se enronqueció, siempre la tuvo muy clara, como la fama. Le hi
cieron tambien maestro de novicios diversas veces, para mucho bien de la
comunidad, pues se mostró en la educacion de los nuevos no ménos diestro
que en la música, tomplándolos y ajustándolos para que hiciesen consonan
cia agradable con los más bien sonantes en la observancia y vida religiosa.
Cuando quiso Dios llevársele de esta vida para la eterna, fué como el cisne,
porque habiendo llegado el año de 1632 y cantando su semana santa y la pas
cua siguiente, con mucha alegría del convento y general edificacion; el dia
20 de Abril se levantó á maitines como siempre, y solo en esta ocasion se
salió del coro á las laudes, cosa bien extraña en el siervo de Dios, y para
los que nunca le habian visto salir en aquella hora, poniéndoles en grande
cuidado aquella inusitada novedad. Los religiosos acudieron á su celda por
la mañana deseosos de saber la causa, y le encontraron de rodillas; juzga
ron que estaba orando, pero examinándole más detenidamente , hallaron que
estaba sin habla ya y en el último paso de la vida, anhelando entregar el
espíritu en manos de su Criador. En seguida le desnudaron para colocarle
en la cama, y quitadas las vestiduras, vieron tenia ceñido al cuerpo un as
perísimo silicio que le cogia todo. En este traje, y de allí á poco, espiró re
presentando un S. Pablo, primer ermitaño, y pasóá gozar en el cielo la di
cha de los bienaventurados, y á cantar allá las laudes vestido, como ellos, de
las ricas telas de la gloria. Quedaron los que le asistieron admirados de
su mortificacion; todos acudieron á verle, y firmemente creyeron que sin
duda la novedad de haberse salido del coro había sido por revelacion que
había tenido de su muerte, y que el encontrarle de rodillas y en oracion, lo
SAN Mi
confirmaba mucho, ofreciendo eficaz prueba de que murió en el Señor , y
quese puso en aquella respetuosa postura para esperar su venida y que le
ballase velando, atencion á que correspondía la bienaventuranza segun su
promesa por premio del cuidado. En su entierro le llevaron descubierto el
rostro , produciendo su vista una alegría singular , al mismo tiempo que uu
gran sentimiento al considerar su pérdida, no solo en los religiosos, sino tam
bien en los seglares y pobres , que de la largueza de su caridad, en que res
plandeció mucho, todos habían sido favorecidos.-—A. L.
SANTA MARIA (Fr. Antonio de) , religioso carmelita. Véase Manu (Fray
Antonio de Santa). —
SANTA MARIA (Fr. Antonio de), religioso franciscano. Véase MARIA
(Fr. Antonio de Santa).
SANTA MARIA (P. Fr. Bartolomé de), religioso gerónimo en el monas—
terio de nuestra Señora de la Luz. Fué natural de la ciudad de Andújar, va
mn de muy grande observancia y virtud, y muy hacendoso en bien de
aquella comunidad. Sirvió y trabajó mucho en ella, ya siendo procurador
mayor, que lo fue dos veces, ya siendo maestro de novícios, proeuracíon
más alta cual exige el cuidado de preparar las almas para el cielo, de que
se precio mucho, instruyéndolas en todo género de virtud, y ya siendo
arquero, aunque en este oficio no perseveró largo tiempo como en los otros,
siendo la causa el que habiéndole enviado el prelado a cobrar algunas canti
dades, la familia á quien las reclamaba le principíó á llorar lástimas y a
representar necesidades y trabajos, de suerte que en vez de cobrar, la díó
unos cuartos que llevaba para remediarle en algo, lleno de compasion ylásti
ma. Volvió al monasterio, y pidió humilde al superior le relevase de aquel
oficio, porque no era para él. Sírvió tambien admirablemente en el coro con
puntual asistencia y aventajada voz y destreza en el cantar. Fué siempre
gran corista, aun cuando viejo e impedido, que no se podía menear; con
todo eso, apoyado en un borden, perseveraba en las divinas alabanzas con
los demás , ocasionándoles mucha edificacion su constancia, compostura y
reverencia. Además del Oficio divino. en que fue tan puntual que el mís
mo día de su muerte le rezó , tenia otras devocionea en cuyo cumplimiento
era cuidadostsimo. Rezaba el rosario y camánduia diariamente, el oficio de
nuestra Señora, blanco muy especial de su amor. y otros oficios diferentes.
Compraba todos los años dos velas para que se gastasen en el altar y fiesta
de la gloriosa Asuncion; y otras dos para el monumento, cuyas llamas es
tuviesen representando las que ardian en su afecto en tales solemnidades; y
para más celebridad de la del glorioso apóstol S. Bartolomé, santo de su nom—
bre, alcanzó un jubileo que allí se ganase en su vigilia por algunos años.
Tambíen de su limosna dejó fundada una capellania con obligacíon de vein
ticinco misas de festividades y santos de su devocion. El Señor le dió el pur
gatorio en esta vida, con una enfermedad en el pecho que áveces no le dejaba
comer ni beber, niáun respirar, afeccion que le duró catorce años, acompa
ñada con lesion é impedimento en las piernas. Andaba con un bordon como
ántes se dijo, pero llegó á rendirse de tal modo, que no podia moverse ni
levantarse de la cama si no le ayudaban. Estábase en la celda; allí oraba y
rezaba ; le servian de ordinario unos muchachos, pero lo hacian mal, bur
lándose de él como impedido que no podia castigarlos; todo lo llevaba con
gran paciencia y procuraba sosegarlos dándoles de su comida, y otras veces
la enviaba á los pobres, con los que siempre tuvo mucha caridad, además
que para sí se contentaba con muy poco. Los dolores le apretaban mucho,
haciéndole sufrir sobremanera; frecuentaba la comunion, ya que no podia
decir Misa, y con eso se consolaba y aliviaba, ofreciendo al Señor lo que pa
decia con grande amor y afecto. Ofrecíale tambien algunas persecuciones,
que padeció por algunos pleitos que le pusieron injustamente; mas su Di
vina Majestad volvió por su siervo, aclarando la verdad y descubriendo el
engaño de la calumnia, concediéndole algunos años más de vida para que
gozase de su crédito y honra. Tambien se acogia y amparaba en estos traba
jos de la intercesion de María Santísima, en cuyas manos ponia sus buenas
obras, oraciones y deseos, y así lograba el salir bien de todo. Acrecentó
sus dolores la presencia de una nueva y penosa enfermedad; prevínose con
los santos Sacramentos, que recibió con grande espíritu y confianza en la di
vina misericordia, y suelto de las prisiones de esta vida, se le llevó el Señor
á la eterna estando rezando la camándula, que le hallaron pendiente del dedo;
espirando el dia 10 del mes de Julio del año de 1665, habiendo llegado á los
setenta y siete de su edad.—A. L.,
SANTA MARIA(Fr. Cristóbal de), del órden de S. Juan de Dics; fué ma
tural de Jerez de la Frontera, donde llevó el nombre que le pertenecia por
su familia de D. Cristóbal Palomino. Fué este religioso comisario general de
la provincia de Tierra Firme por los años de 1640, electo por el Rdo. Padre
General Fr. Andrés Ordoñez, y se ordenó de sacerdote al terminar su comi
saría. Gobernó con prudencia, celo y discrecion, en particular por hallarse
adornado de muchas virtudes y cualidades apreciables, que fueron el estar
muy versado en ambos derechos canónico y civil, como lo manifestó en Car
tagena, donde en atencion á sus letras fué nombrado consultor del Santo
0ficio de aquella ciudad. Era muy estimado por su mucha sabiduría, apre
ciándose en gran manera sus juicios y resoluciones canónicas y civiles, sien
do á cada paso consultado en materias graves y admitido su parecer. Resi
diendo en el hospital y convento de Panamá, era tambien muy buscado por
lo prudente de sus consejos y opiniones por muchos señores obispos, y en
SAN H3
particular, por el limo. D. Lucas Fernandez de Piedrahita, prelado de aque
lla diócesis y sujeto muy instruido ,'y lo mismo de muchos oidores de aquella
Real Audiencia que para seguridad de sus conciencias y acierto en sus juicios
le consultaban. a En tiempo del comisario general que le sucedió en el oficio,
que fue el P. Fr. Bartolomé Gutierrez de la Paz , dice la Crónica , que suge
rido fuertemente del demonio, que a los más virtuosos y doctos dirige ma
yores golpes , puso nulidad de profesion en la ciudad de Cartagena , y la con—
siguió en pleito. Vistióse hábitos clerícales , y_ con ellos anduvo algo descac
cido de sus créditos en aquella ciudad , por ser su litigio argumento de mu
cha veleidad. Pero despues desengañado de su hecho y tocado de soberano
impulso, hay constante tradicion que fue vuelto á la religion por un caso
raro y milagroso que le sucedió: y fué que yendo de clérigo un día á nuestro
hospital y convento de Cartagena á decir Misa á nuestro glorioso patriarca,
pidiendo le descubrieseri al santo y corriesen los velos, vió que el santo le
volvió las espaldas en pena de haber vuelto él las suyas á la religion. Con
fuso se volvió á la sacristía, y arrepentido de haber dejado el santo hábito , le
volvió á pedir con muchas lágrimas y la profesion, que se le concedió á sus
instancias.» Siendo clérigo fundó en la catedral una ilustre cofradía llamada
de S. Pedro, que despues tuvo grandes incrementos así espirituales como
temporales. Vivió despues muchos años en la religion , y pasó á residir al
hospital de Panamá , donde continuó en la Orden con grandes mortificacio
nes y ejemplos, y con muchos ejercicios de oracion. Ocupado en estas santas
obras bajó un día á decir Misa con grand’e devocion , porque aunque siempre
las celebraba con grande uncion y detenimiento, en aquel día excedió con
grande extremo en todos sus actos fervorosos. Despues de haberla celebrado
‘en la iglesia de aquel convento, se despidió de muchos conocidos y amigos
suyos que se la habían oído , pasó á despedirse de los pobres y de los religio
sos, y se encaminó al retiro de su celda; Subió á ella, y sentado en una
silla, estando asistiéndole un compañero, entregó su alma al Criador en
4685, habiendo cumplido los ochenta y cinco de su edad , y dejando claro
testimonio de que iba á gozar la hienaventuranza, pues se le había revelado
la hora de su muerte.-S. B.
SANTA MARIA (Fr. Diego de), religioso carmelita. Véase MARIA (Fray
Diego de Santa.)
SANTA MARIA (V. P. Fr. Diego), religioso mercenario descalzo, nació
por los años de 4606. Fué hijo de Gabriel Martinez y de Justa Romero (her
mana de la Beata Mariana de Jesus) , nacida el año de 1575 , y bautizada en
12 de Agosto en la parroquia de Santiago , y grande imitadora de las altas
virtudes de su santa hermana, con cuya leche crió á su hijo en honestos y
loables costumbres. Luego que este acabó el estudio de la gramática , pasó
10u0 xxv¡. 8
I
IMA SAN
á Salamanca el año de 1622á seguir los estudios en compañía de un sobrino
del cardenal D. Gabriel de Trejo, que estimaba mucho á su tia. En el colegio
de aquella universidad tomó el hábito y profesó en el convento de Santa
Bárbara de Madrid, con asistencia de la Beata Madre, á 50 de Noviembre
de 1625, en manos del P. Fr. Luis de Jesus María, primer provincial de esta
provincia. Estudió artes y teología, aventajándose en estas y otras facultades,
por ser de agudo y delicado ingenio; y leyó dos veces artes en el convento de
Santa Cecilia de Ribas, logrando su trabajo y estudio muchos y grandes su
jetos que ilustraron despues la religion. Fué maestro de novicios en el con
vento de Madrid, comendador de los de Argamasilla y Alcalá de Henares,
y en todas partes resplandeció, aunque oprimido de grandes enfermedades,
en la religion y observancia, en la paciencia, en la oracion, en los ayunos,
en las penitencias y celo de su Orden. El de la ley divina le motivó algunas
mortificaciones, y penas porque habia hecho voto de no permitir que en su
presencia se dijese ó hiciese cosa que él conociese ser desagrado del Señor.
Entre otras muchas penalidades le sobrevino el año de 1649, en el convento
de Ciudad Real, un gravísimo mal de piedra, que le afligió sin humano re
medio, con tan gran violencia, que naturalmente abrió puerta por los mis
mos riñones á una piedra del tamaño de un huevo de paloma, que agradecido
puso en el templo de nuestra Señora del Prado de aquella ciudad, mas le
quedó una penosa fístola, que le mortificó todo el resto de su vida. Con estas
y semejantes obras de virtud y religion, esmaltadas con humildad sublime,
murió en su convento de Santa Bárbara á 28 de Junio de 1655. – A. y B.
SANTA MARIA (Fr. Diego), misionero dominico. Tomó el hábito en el
convento de S. Pablo de Sevilla, de donde pasóá Filipinas, siendo destinado
al convento de Manila, donde se distinguió mucho por su saber y virtudes,
mereciendo que cuando se trató de la fundacion del colegio de aquella ciu
dad, se le encargase de él, lo cual hizo con los mejores resultados, pues
trasladados los niños, como dice la Crónica, á unos cuartos bajos fuera de
los claustros, donde se les acomodó vivienda y retiro, y conociendo el pa
dre provincial, que el H. Fr. Diego de Santa María, que era entónces por
tero y siempre persona religiosa, capaz y de ejemplo, se los encargó para
que cuidase de ellos, cosa que supo hacer con mucho acierto, educándolos
en el santo temor de Dios, frecuencia de sacramentos, leer, escribir y mu
cha homestidad dentro y fuera de casa con que en breve se aumentó el cré
dito de dicho colegio; porque el P. Fr. Diego lo tomó con tanto cuidado y
desvelo, que los seglares que podian le ayudaban mucho. Cuando en 1644 se
construyó un nuevo edificio para colegio, continuó en él este religioso
con el título de vicerector, pero siendo el rector en realidad, pues llegó con
Su actividad y celo á sostener cien niños con tal regularidad en asisten
SAN 445
cía á comunidad, misa, oracion , coro, refectorio, escuela, capilla de can-—
tores. compuesta de ellos mismos para oficiar en maitines y misas solem
nes, salidas y operaciones fuera de la casa, la que parecía un novicíado de
una religion , gracias al celo de nuestro buen religioso. Vistió este a los niños
con mantos azules, mangas y bonetes negros para mayor decencia , y á
todos los sustentaba , vestía y calzaba sin que les faltase nada , todo con el
mayor órden, caridad y ejemplo de los fieles. Despues de pasados muchos
años en esta fundacion, en que verdaderamente trabajó mucho, se sintió Fray
Diego tan cansado y anciano, que pidió á la religion le admitiese la renuncia
de su cargo, lo que consiguió en efecto; y manifestando grandes deseos de
morir en su casa de Sevilla, pidió y obtuvo las licencias, mas á su desem
barco en Méjico, agravada su enfermedad , fué trasladado al hospital de San
Hipólito, en la provincia de Acapulco, donde falleció, dejando eterna me
moria por sus grandes méritos y virtudes.—-S. B. ,
SANTA MARIA (P. Fr. Diego de), religioso gero’nimo en el monasterio
de Guadalupe. Siendo ya bastante adulto tomó este siervo de Dios el hábito
en aquel convento el día 29 de Setiembre del año de 1557, y de muy hom
bre se volvió á la infancia en la humildad, para que Dios en su boca perfec
cionase la alabanza de sus divinas perfecciones. Había sido muy aplaudido en
el siglo, y estimado por sus muchas letras y virtud en los concursos de T0
ledo. Llevóse el curato de Torrejon de Velasco en uno de ellos, el cual des
empeñó algunos años con mucho desv'elo en el cumplimiento de su obliga
cion , cuidando de las almas y santa educacion de sus feligreses. Vallale bien
aquel beneficio, pero resolvíéndose á pretender otro mejor y de ménos em
barazos y riesgos , le dejó, con otra mucha hacienda que tenia , y se vino al
religioso concurso de aquella santa casa , donde en oposicion loable se soli
citaban los beneficios de la gracia, que sin comparacion son los que más va
len. En ella se adelantó tanto en poco tiempo, que se conoció la ventaja que
lleva para el aprovechamiento quien deja el mundo en edad que pueda co
nocer lo que abandona, y con suficiente capacidad para hacer juicio de lo
que toma , sabiendo reprobar el mal y elegir el bien. Fué siempre observan
tisimo de los votos esenciales de la regla, de las constituciones y costumbres
de la religion , sin que se viese en él cosa que desdijese de la obligacion de
un perfecto monje, y herido de la caridad y amor divino, todo cuantoobra
ba no igualaba aún á su deseo. Continuaba mucho en la oracion y medita
cion, y como en este ejercicio estaba hecho a tener su conversacion en el
cielo, las que tenia en la tierra eran admirables, santas, decentes , nobles,
y en su presencia no se habían de tener otras que fuesen de otra calidad , ni
se habían de decir palabras que no fuesen muy castas. No le vieron jamás
hablar con mujeres , sino es cuando las confesaba , pues decía que estaba se
116 SAN
gura la victoria cuando se huye de la tentacion. Conocíase en la desnudez
de su celda las veras con que habia renunciado las comodidades que dejóen
el siglo para seguir más libre al Salvador del mundo. Una silla de costillas y
unos cuantos libros eran sus alhajas, y un crucifijo, que era el gran libro de
su eleccion donde leia lo que obraba y predicaba, que sus obras y doctrinas
manifestaban ser de tal fuente y de tal principio. Se ejercitó en el ministerio
de la predicacion con tal fervor de espíritu y aprovechamiento de los oyen
tes, que como otro S. Vicente Ferrer puede decirse que con sus sermones
convirtió á muchos pecadores que estaban en las tinieblas de la culpa,
abriéndoles el camino de la verdadera luz. Así lo publicaban, conociéndose
en los efectos que hablaba en él el espíritu del Señor. Cuando llegó á tener
cinco años de hábito ya le consideraban y veneraban todos por varon apos
tólico, y sacándole de la escuela de los nuevos, por sus prendas y mucha
edad y observancia, el general de la Orden le envió por prior del monasterio
de Carmona, cosa bien rara en la religion, pero lo era tambien la persona
del electo, que aunque de cinco años de hábito parecia en todo tener mu
chos siglos de regular. Acabado este priorato se ofreció tener que enviar un
religioso de su casa á las Indias para cobrar algunas limosnas ofrecidas á
nuestra Señora de Guadalupe, que en aquel Nuevo Mundo estaban detenidas,
fué elegido, y le enviaron con un compañero para que las recogiese, y de
camino comunicase á las almas los tesoros de su singular doctrina. Hizo este
viaje con admirable ejemplo, que dió con su virtud á la tripulacion del ga
leon y á los pasajeros que con él se embarcaron, con tanta estimacion, que
todos le tenian por santo. Concibieron una fe muy viva de que con su com
pañía no tenian que temer naufragio en navegacion tan larga, y así sucedió.
Fundaban su confianza en ver que sus obras eran virtuosas, sus palabras
tan del cielo, que como con saetas penetraba con ellas los corazones; su
oracion muy frecuente, su humildad profunda, y caminaban con cierta segu
ridad de perfecta bonanza, porque estas riquezas no son de las que anega el
mar. En las Indias se portó como en el viaje, llegando á merecer le conta
sen entre los varones ilustres que allí habia por sus letras, por su virtud y
Santidad. El arzobispo de Méjico, el virey y los señores eclesiásticos y secu
lares se le aficionaron mucho, y así pudo concluir en poco tiempo los nego
cios que llevaba, aunque los halló muy enmarañados, moviendo Dios los
corazones de todos á despacharle prontamente y con felicidad. Dejó esparci
do en aquel imperio mejicano el buen olor de su santa vida, el desinterés y
desasimiento de las cosas de este mundo; y volviendo á embarcarse para ES
paña, navegó con próspero viento hasta el puerto de San Lúcar de Barra,
meda; de allí caminó á su casa, donde fué recibido de sus hermanos con
mucho contento, y á pocos dias le hicieron vicario, por lo mucho que había
SAN ll'7
trabajado en servicio de aquella gran Señora, á quien su devocíon había
llevado como estrella para seguridad del viaje y buen suceso del despacho.
En este oficio de vicario reconoció se embarcaba en nuevo mar. cuyos rum—
bos tienen no poco trabajo, escollos y peligro , y se gobernó con tal pruden -
cía y cordura, que salió muy bien de todo , no perdiendo de vista la estrella,
porque de día ni de noche jamás faltó á las asistencias del coro. Quedábasc
muy de ordinario despues de maitínes en oracion hasta la hora de prima. go—
zando la suave marea delespirítu , y cuando tomaba algun descanso era so—
bre una tabla desnuda , conociendo que el dormir era imágen del naufragar.
Al poco cuidado del sueño se parecía el de la comida , que muchas veces se
olvidaba de dar al cuerpo el sustento necesario. Todas las ansias de su alma
eran por gozar en el puerto celestial las delicias de su amado , y ver sin velo
en el cielo lo que sin ellos no se puede conseguir en la tierra. A este fin en
derezaba la proa, los desvelos y las velas, invocando el favor de la Reina de
los ángeles con notable rendimiento y continuacion. Rezaba todos los días
su Rosario entero y el oficio menor; y las vísperas de sus festividades y to
dos los sábados del año ayunaba á pan y agua. Rezaba tambien diariamente
el oficio entero de difuntos por las ánimas del Purgatorio, y no era menor
la caridad que tenía con los vivos, que sin faltar día , aunque fuesen muchas
las ocupaciones. rezaba por ellos los salmos penítenciales con las letanías _v
preces. La devocion que tuvo al invicto mártir S. Lorenzo fue muy singular:
siempre que recordaba su glorioso martirio derramaba muchas lágrimas, y
para celebrar su fiesta ayunaba ocho días ántes , y la visp’era á pan y agua.
Deseaba morir en una cruz si Dios le concediaesta merced, ó imitar por'Díos
en el padecer al santo mártir español. Observóse haber sido muy acepto al
santo lo que le había servido en esta vida, pues cuando llegó el tiempo de
gozar cl premio de sus fatigas y el eterno descanso , habiendo cumplido los
setenta años de su edad, el mismo día de su festividad, que se celebra el
día 40 de Agosto, se le llevó el Señor para que la celebrase en su compañía
coronado de biena\'enturaíiza. Fué su dichoso tránsito el año de 4596 , yaun
que con la vejez y muchas penitencías estaba como consumido, pues casi no
tenia figura de hombre , quedó despucs de muerto con un"semblante tan ale
gre y halagüeño y un color tan deleitablc á la vista , que parecía manifestar
las señales ciertas del bien que dichoso gozaba en el cíelo.-—A. L.
SANTA MARIA (Fr. Domingo de), religioso dominico. Véase Manía
(Fr. Domingo de Santa). ‘
SANTA MAR¡A (Fr. Fernando de), religioso dominico. Véase MARÍA
(Fr. Fernando de Santa).
SANTA MARIA (Fr. Fernando de) , religioso dominico. Véase MARÍA
(Fr. Fernando de Santa).
118 SAN
SANTA MARIA (Fr. Francisco de), religioso carmelita. Véase MARÍA
(Fr. Francisco de Santa). Y
SANTA MARIA (Fr. Francisco de), religioso carmelita. Véase MARÍA
(Fr. Francisco de Santa).
SANTA MARIA (Fr. Francisco de), religioso del sagrado órden de San
Juan de Dios. Tomó el hábito en el hospital de nuestra Señora de la Paz de
la ciudad de Sevilla. Diósele el santo varon Fr. Diego de Leon, y fué insigne
en todo género de virtudes. Era tan dado á la oracion, que se le pasaban las
noches todas en este santo ejercicio. Tenia las potencias y sentidos tan eleva
dos al cielo, que no pensaba en nada de lo que pasa en la tierra. Siempre
andaba como suspenso y abstraido en Dios, olvidado de lo terreno, que tan
to embaraza y estorba á las almas espirituales. Lo estaba tanto algunas ve
ces, que no oia tocar á comer, ni tampoco se acordaba de comer en particu
lar cuando estaba en la iglesia, de modo que era preciso buscarle y llamarle
para que comiera; mas era muy parco en su comida, á pesar de su grande
asiduidad en los ayunos. Nombráronle prior del hospital de Valladolid en
Castilla, y aunque acudia á las obligaciones de prelado por lo virtuoso que
era, no pudo vencer sus naturales inclinaciones de no acordarse de las cosas
de la tierra; y como esto era lo más preciso en el prelado, pues es lo más
principal en el gobierno, para asegurarle y para asegurarse, dejó el cargo y
se entregó todo á Dios. Tuvo don de lágrimas, y las derramaba por solicitar
la clemencia del Señor para con los pecadores con mucho dolor. En oyendo
alguna desdicha y calamidad nacida de ofender á Dios, sus ojos eran dos ar
royos de agua, solicitando del Señor que diese luz á quien las cometia para
el arrepentimiento. Cuidaba de todos para que sirviesen á Dios y no le ofen
diesen, y en esto empleaba su oracion, sus disciplinas y sus penitencias.
Miraba por todos y de todos cuidaba, y de no cuidar nada ni mirar por su
persona vino á quedar tan debilitado, que regresando á su casa de Sevilla
enfermó de gravedad. A los pocos dias de enfermedad entregó el alma al
Señor á la edad de sesenta y seis años, en 1618, habiendo servido á los po
bres cuarenta y cuatro.—S. B.
SANTA MARIA (D. Fr. Francisco), obispo de Mondoñedo. Fué hijo del
mariscal marqués de Fomista, D. Francisco de Benavides, y de Doña Leonor
de Velasco. Siguió la carrera literaria y obtuvo algunos empleos de conside
racion en la corte del emperador Cárlos V, de quien fué muy apreciado. En
el bullicio de la corte llegó á oir la voz de Dios, que le llamaba para darle
mayor premio que los reyes del mundo; y obedeciendo al llamamiento eligió
el silencio y el retiro de la religion geronimiana, tomando su hábito y renun
ciando á los fastuosos apellidos de Manrique y Benavides, que habia llevado
en el mundo, para tomar el dulcísimo nombre de María, queriendo sin du
da de este modo obligar á aquella Señora á que se declarase su protectora y
abogada. Recibió el hábito en el monasterio de Guadalupe, desde donde le
enviaron los superiores, en vista de su talento, virtud y disposicion, á estu
diar la teología en el colegio de Sigüenza. Acabado el estudio volvió á Gua
dalupe, donde más tarde fué vicario y despues prior. Desempeñando este
cargo y celebrándose en cierta ocasion un capítulo, propuso á la comunidad
auxiliar á una persona necesitada, para cuyo socorro eran necesarios dos
cientos ducados. Parecia mucho, y todos los vocales resolvieron negar la li
mosna; pero el celoso prior les encomió tanto en un sentido discurso la vir
tud de la caridad y la confianza que debian tener en la Santísima Vírgen
María, quien no dejaria de premiarlos, que todos se convencieron y la per
sona necesitada fué socorrida. El mismo dia se presentó un bienhechor en el
convento, y entregó por via de limosna la misma cantidad que habian dado
para socorro de la necesidad, suceso extraño que demostró la verdad con
que el santo religioso hablára. En las historias de la Orden se hallan escritos
otros varios de sus hechos. El emperador Cárlos V, que no le habia olvida
do, á pesar de vivir en el retiro, le presentó para el obispado de Cartagena
de Indias en el año de 1545. Hallándose encendida entónces la guerra entre
España y Francia, los corsarios de esta nacion, reunidos en gran número,
asaltaron el puerto de Cartagena y prendieron al Obispo, que sufrió con an
gelical paciencia todo género de injurias, de baldones y malos tratamientos,
mo siendo puesto en libertad hasta que los corsarios saquearon la ciudad, lle
vándose las arcas Reales, el tesoro y alhajas de la catedral. Noticioso S. M.
de lo ocurrido, y deseando premiar sus méritos y sus padecimientos, le
mandó volver á España, donde le dió el obispado de Mondoñedo, mandán
dole despues al Santo Concilio de Trento, en el que dió las más señaladas
muestras de piedad y de sabiduría. Fundó en su Iglesia una capellanía para
decir una misa á nuestra Señora, que por espacio de muchos años se dijo
todos los sábados. Hizo la magnífica reja del coro, fundó la ermita de nues
tra Señora de los Remedios, á la cual en cumplimiento del voto hecho por
el 0bispo, iba todos los años el cabildo en procesion general cuando se ce
lebraba la fiesta de esta augustísima Señora. Estableció en su catedral que se
cantára el psalterio el dia de jueves Santo, desde que se encierra el Santí
simo Sacramento hasta que se descubre, distribuyendo al efecto convenien
temente los clérigos y prebendados para que no faltase esta devocion, asig
mando á su sostenimiento las rentas del préstamo de Zoce Doiro. Fué promo
Tido á la silla episcopal de Segovia en el año 1558. Cuando salió de Mondo
ñedo fué tal el sentimiento causado por su partida, que sus feligreses le
acompañaron un largo trecho de camino, cubriendo de aplausos y bendi
ciones. A pesar de su elevada dignidad y de la consideracion con que debia
120 SAN
tratarse, en la ciudad de Segovia hizo vida de austerísimo religioso; murió
dentro de pocos años por el mes de Mayo.—M. B.
SANTA MARIA (P. Francisco de), religioso escolapio. Romano de na
cion, entró en el instituto á la edad de veintiun años y salió perfecto reli
gioso, adornado de profunda humildad, ciega obediencia, singular pobreza
y en el rostro, vestido y movimientos de modestia verdaderamente virginal.
Concluidos los estudios, fué destinado á la enseñanza de la gramática en di
versas casas de Roma, especialmente en el Colegio Nuevo. Fué tal su indus
tria en inspirar piedad y devocion, que sus discípulos é hijos de confesion
eran conocidos entre todos por su compostura. Siempre conservó un tenor
de vida puntualmente conforme á las reglas que habia profesado : promovió
mucho el culto de la Vírgen Santísima y del B. P. fundador, cuyas imágenes
en cualquiera parte que las viese las reverenciaba, y no se le pasaba dia que
no propusiera á sus discípulos algun milagro ó ejemplo de virtud sacado de
la vida de este siervo de Dios. Lo propio practicaba siempre que se le presen
taba ocasion oportuna, fueran de la calidad que fuesen sus oyentes. Aunque
de salud siempre quebrantada, seguia en todo á la comunidad en cuanto se lo
permitia el superior, cuyas señas eran para él preceptos rigurosos, que obede
cia con alegría y sencillez. Hallándose gravemente enfermo en el año de 1747
y disponiéndose para la muerte, que miraba cercana, le mandó su confesor
pidiera á la Vírgen Santísima le alcanzára la gracia de llegar al año santo.
Obedeció, y obtuvo aquel favorable despacho de la súplica. Habiendo, pues,
entrado el año santo de 1750, el dia 8 de Enero, conservando sus sentidos
enteros hasta el fin, dió su espíritu al Señor. Era de solcs treinta y seis años
de edad. Esperó la muerte con alegre rostro, aunque mezclado de algun sen
timiento, por haber manifestado á su confesor en presencia de otros, que la
Vírgen Santísima le habia visitado pocas horas ántes de morir. De esto hizo
grande escrúpulo y tuvo mucho arrepentimiento, temeroso de no caer en
vanidad. Fué su muerte en el Colegio Nuevo de Roma.—A. L.
SANTA MARIA (Fr. Gabriel de), mercenario. Véase MARÍA (Fr. Gabriel
de Santa).
SANTA MARIA (D. Fr. García de), arzobispo de Méjico. Fué natural
de Alcalá de Henares, é hijo de Lope de Mendoza y Doña Beatriz de Zúñiga.
Tomó el hábito de la órden de S. Gerónimo en el Real convento de S. Barto
lomé de Lupiana el dia 16 de Abril del año 1567, é hizo profesion en 20 del
mismo mes del año siguiente en manos del Rdo. P. Fr. Francisco de Pozue
lo, general de aquel sagrado instituto. Fué colegial y lector en el convento
de Portacoeli de la ciudad de Sigüenza, tres veces prior en el de S. Miguel
del Monte, una en S. Isidro del Campo en Sevilla, visitador en los conventos
de su Orden en Andalucía, y general electo de la religion en 7 de Marzo
SAN 121
de 1591. Terminado felizmente este cargo, el rey D. Felipe II le nombró
prior del monasterio del Escorial, cuya casa gobernó por espacio de seis
años. Fué testigo del acta de donacion que este monarca hizo á la religion
de S. Gerónimo del precitado convento del Escorial y todas sus dependen
cias, siendo tambien uno de los testamentarios del antedicho monarca.
En 1600 el rey D. Felipe III le presentó para el arzobispado de Méjico, dig
nidad que se negó á admitir por mucho tiempo, haciéndolo al cabo á fuerza
de ruegos y compelido por sus superiores. Consagráronle en la capilla mayor
del citado Real monasterio, con asistencia del Ilmo. Sr. D. Bernardo de Ro
jas, arzobispo de Toledo, el dia 15 de Agosto de 1601. Inmediatamente par
tió para Lupiana, donde celebró las primeras órdenes. Llegando á su dióce
sis encontróla bastante desordenada, pues á consecuencia de estar sin pastor
hacia ya seis años, hasta los clérigos y religiosos, animados con el aliciente
de la ganancia, comerciaban con las Filipinas y la China; puso el remedio
oportuno, no sin costarle graves disgustos, pesadumbres y hasta pleitos;
pero todo lo venció con su calma y su prudencia. Tambien sostuvo con el
virey y el tribunal de la Inquisicion algunas disputas en defensa de las inmu
nidades de su silla. En el trato de su persona y adorno de su casa fué siem
pre verdadero monje gerónimo, granjeándose la estimacion general por la
caridad con que socorria á los necesitados, y por el entrañable amor que te
nia á los indios, á quienes consideraba como sus hijos. En su tiempo se
fundó cerca de Méjico, año 1605, el célebre santuario del Desierto, de Pa
dres Carmelitas descalzos, cuya primera piedra puso el virey D. Juan de
Mendoza, marqués de Montes Claros. Enriqueció el Obispo esta fundacion con
magníficos regalos, teniendo una satisfaccion en ofrecer á la casa de Dios lo
más lucido de su hacienda. Murió el venerable prelado despues de haber
gobernado su silla como sabio y como santo el dia 10de Octubre del año 1606,
dándosele honrosa sepultura en su iglesia catedral.-M. B.
SANTA MARIA (P. Fr. Gerónimo de), religioso de la Orden de su nom
bre, en el monasterio real de nuestra Señora de Guadalupe. Este docto va
ron, natural de la ciudad de Llerena, gran religioso y sacerdote y muy aven
tajado predicador. Poseyó con profundidad y excelencia la lengua hebrea, y
estuvo elegido por catedrático de esta facultad en Salamanca, aunque renun
ció aquel honor con desengaño notable, manifestando que Dios le queria
para las honras del cielo en la religion, y no de la tierra, que afortunada
mente se hallaba en buen estado y no queria peligros para su alma. El Se
ñor fué servido de llevársele muy presto de una enfermedad que le acome
tió estando en su patria; le asistió un tio suyo, religioso tambien de Guada
lupe, que se llamaba Fr. Gerónimo de Llerena, con quien se confesó con
muchas lágrimas, y recibió despues con gran devocion el Viático. Conocien
122 SAN
do su cercano fin, no dejó un momento de traer en la boca dos preciosisi
mos dulces para suavizar la amargura de la muerte, que eran el nombre
de Jesus y de su Madre Santísima, regalándose en ellos con muchos pasos
amorosos de los Cantares. Poco ántes de espirar dió muestras de que pasaba
de esta vida á una seguridad y alegría celestial, pues mirando al cielo, no
cesaba de alabar su hermosura, lleno de gozo y diciendo; Sanctus, San
ctus etc. espiró, y como bendito del Señor, se fué ágozarle eternamente y á
cantar sus alabanzas con incesantes voces en compañía de los ángeles. Certi
ficó su tio, que le habia confesado, que habia muerto enriquecido con la
inestimable prenda de la pureza virginal, y que no habia hallado en él cosa
que llegase á pecado mortal. En la compostura con que quedó su cuerpo y
alegría del semblante, engañaba, pues más bien parecia vivo que difunto.
Le enterraron en el convento de S. Francisco de aquella ciudad, patria suya,
el 21 de Setiembre del año 1651, catorce años despues que tomó el santo
hábito, y allí le hicieron honrosas exequias, á que asistió un concurso
numeroso.—A. L. ". "
SANTA MARIA (Fr. Gerónimo de), religioso agustino. Véase MARIA
(Fr. Gerónimo de Santa).
SANTA MARIA (Fr. Gonzalo de), religioso dominico del convento de
Guimaraens, muy notable por su asídua oracion, no ménos que por otras
virtudes de que era espejo, de modo, dice la Crónica, que le perseguia el de
monio casi visiblemente á todas horas, porque en todas le hallaba orando,
pues como la oracion no es otra cosa sino un levantamiento del alma á Dios
con deseo de servirle, amarle y gozarle, el enemigo, que es esto lo que más
aborrece, dábale fuertes tentativas para apartarle de ella; pero el buen reli
gioso andaba tan embebido en su santo entretenimiento, que no tenia otro
modo de vivir, y miraba con la mayor indiferencia todos lls tentaciones del
enemigo, sin embargo que eran terribles los medios con que le acometia y
procuraba inquietarle, pero siempre quedaba vencido. Los que se han ocu
pado de este asunto no nos han dejado escrita ninguna perticularidad acerca
de su persona, y terminan diciendo que como salia siempre vencedor de tan
fuerte contrario, venció tambien largos años de vida, y se fué al cabo ágo
zar de la eterna con claras señales de que era llamado al cielo.—S. B.
SANTA MARIA (D. Gonzalo), obispo de Sigüenza. Véase MARIA (Don
Gonzalo de Santa.)
SANTA MARIA (Fr. Guillermo), religioso agustino. Véase MARIA (Fray
Guillermo de Santa).
SANTA MARIA (Fr. Ignacio), agustino portugués. Véase MARIA (Fray
Ignacio de Santa).
SANTA MARÍA (Fr. Jacobo de), misionero dominico, natural de Tier
SAN 123
ra de Omura en el Japon, hijo de padres cristianos y educado en el colegio
de los PP. de la Compañía de Jesus. Fue muy afamado predicador en su pro
pio idioma , muy elegante y de grande espíritu y viveza en lo que queria
persuadir, y muy estimado por esto y por su virtud, y querido áun de la
gente más principal. Predicó durante muchos años y convirtió gran número
de infieles, y despues fué á Manila con el deseo de ser religioso, y habiendo
hecho todas las diligencias posibles para tomar el hábito en la órden de San
Agustin, y perseverando en este santo propósito más de un año, y no pudién
dolo efectuar, se hallaba decidido á ser ermitaño en un monte que está cerca
de Manila, cuando supo que en el convento de Sto. Domingo no se ponia in
conveniente en dar el hábito á los japones, y fué al Parian, donde residia á
la sazon el P. Fr. Juan de los Angeles, que fué despues martirizado en Le
quio, y le dijo que queria vestir el hábito de Sto. Domingo, y el referido
Padre fué á tratar acerca de ello con el P. Fr. Melchor Manzanos, que era
entónces prior del convento de Manila, el cual le llamó y le vió, y agradán
dole su buen espíritu, le prometió que le daria el hábito, y le dijo que se
dispusiera, y hecha la informacion, á los cuatro ó cinco dias entró en el con
vento de PP. Predicadores de Manila en 15 de Agosto de 1624, y permaneció
en esta ciudad hasta el año de 1652, en que obtuvo licencia para ir al Japon,
la que le concedió sin dificultad el Padre provincial Fr. Francisco de Herre
ra, y se embarcó con otros dos Padres de la Compañía, japones tambien,
el uno de los cuales se llamaba Fr. Paulo Laito, y fué luego mártir. Hicie
ron la travesía en una embarcacion llamada Champan, propia de los chinos,
pasando muchos trabajos, porque durando veinte dias, estuvieron cinco me
ses, y en ellos padeció muchas tormentas y otras incomodidades por haber
les faltado la comida, el agua y la leña. Llegaron hasta tierra de Conó, de
modo que fueron tantos los trabajos que padecieron en este viaje, que en
canecióá pesar de su corta edad sin quedarle cabello negro, habiéndose em
barcado sin canas. Mas como nuestro Señor le tenia preparada la corona del
martirio, no quiso que muriese en el mar. y al cabo de cinco meses llegó á
tierra de Satzuma, donde permaneció hasta Marzo de 1695, no pudiendo
pasar adelante por lo riguroso de la persecucion. Desde allí pasó á Nangasa
qui, y se vió con el P. Fr. Domingo Esquicia, manifestándole la patente que
llevaba del Padre provincial. Estuvo escondido en la ciudad cerca de tres me
ses, y trabajó mucho administrando los sacramentos á aquellos afligidos
cristianos. Cogieron entónces al criado del P. Fr. Jacobo, llamado Miguel
Quibroye, y le dieron tormento de agua para que descubriese el lugar donde
estaba el Padre, y vencido con la fuerza del tormento, confesó y manifestó
el lugar, de manera que prendieron el Padre á4 de Julio, y le llevaron á la
carcel de Omura, donde permaneció hasta 14 de Agosto en que le traslada
124, SAN
ron áNangasaqui, y al dia siguiente, que fué 15, le sacaron á caballo de la cár
cel y le hicieron pasear por toda la ciudad con sus compañeros, colgándole
la cabeza abajo y los pies arriba. Despues le metieron en un horno hasta las
rodillas, donde vivió aún tres dias, y murió á 17 de Agosto de 1695. Por
cierto que con mucha razon, añade la Crónica, se llamaba Fr. Jacobo de
Santa María, pues le ha hecho esta Señora señaladas mercedes, porque el
dia de la Asuncion tomó el hábito, y este dia se ordenó de sacerdote y fué
colgado en el tormento, donde muerto por Cristo voló al cielo con palma de
martirio á los 17 de Agosto, que era el dia en que profesó. Era de condicion muy
afable y querido de todos. No tenia mas de ocho años de profesion é hizo mucho
h9nor á la orden de Sto. domingo y al convento de M