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TESIS DOCTORAL

LA IDENTIFICACIÓN MÉDICO
LEGAL: UTILIDAD DE LOS
METATARSIANOS Y LAS
VÉRTEBRAS CERVICALES EN
LA ESTIMACIÓN DEL SEXO Y
LA ESTATURA

Sonia Rodríguez Villar

DEPARTAMENTO DE ANATOMÍA PATOLÓGICA


Y CIENCIAS FORENSES

UNIVERSIDAD DE SANTIAGO DE COMPOSTELA. 2015


2
El Catedrático de Universidad D. José Ignacio Muñoz Barús

CERTIFICA

Que la presente Tesis Doctoral, “La identificación médico legal: utilidad de los metatarsianos
y las vértebras cervicales en la estimación del sexo y estatura” de la Diplomada en Enfermería
Sonia Rodríguez Villar, ha sido realizada bajo mi dirección en el Departamento de Anatomía
Patológica y Ciencias Forenses, considerándola en condiciones para optar al Grado de
Doctora y autorizándola para su presentación ante el Tribunal correspondiente.

Y para que así conste, expido el presente certificado en Santiago de Compostela, a 25 de


Septiembre de 2015.

Fdo: Dr. J.I. Muñoz Barús

3
4
AGRADECIMIENTOS

A Don José Ignacio Muñoz Barús por su dirección y continua labor al frente de este trabajo.
Y a todos aquellos que me han ayudado, y así se reconocen como coautores de las
publicaciones derivadas de esta tesis.

5
6
RESUMEN

Ante el hallazgo de un cadáver, en auxilio del procedimiento judicial, desde la Medicina


Legal se intentará clarificar cuál ha sido la causa y circunstancias de su muerte. Entre estas
últimas se encuentra la identidad del fallecido. Cuando el hallazgo no es un cadáver completo,
sino restos cadavéricos, para llegar a la identificación del sujeto uno de los primeros
parámetros a determinar es la edad del mismo a partir de sus restos, fundamentalmente óseos.
Se intentará determinar si se trata de los restos de un individuo adulto, infantil o infanto-
juvenil para, a partir de aquí, poder estimar el la estatura, determinar el sexo, además de otra
información adicional.
Existen numerosos métodos para la determinación de la edad a partir de restos óseos, alguno
utiliza los puntos de osificación de los huesos, otros las características del cráneo o piezas
dentarias, además de otros métodos. Los mejores resultados para la estimación de la estatura
se han obtenido a partir de diversas dimensiones de los huesos largos. Sin embargo, es más
habitual encontrar fragmentos de los mismos o huesos de menor tamaño, como pueden ser los
metatarsianos. Además de ser más frecuente su hallazgo, también suelen estar mejor
conservados.
Con el ánimo de estimar la estatura en vida, y también determinar el sexo del individuo, a
partir de restos óseos, hemos llevado a cabo diversas mediciones en el primer y segundo
metatarsiano y las dos primeras vértebras cervicales con el objeto de desarrollar fórmulas de
regresión en muestras de población gallega y portuguesa. Para ello hemos utilizado imágenes
tomadas con Rx convencional y TC, demostrando las ventajas de éste último para los estudios
poblacionales. Hemos desarrollado varias fórmulas aplicando Modelos de Regresión Lineal
(LM), Modelos Aditivos (MA) y Modelo Lineal Generalizado (GLM).
Los mejores resultados, en población gallega, fueron obtenidos utilizando la longitud máxima
del primer metatarsiano izquierdo (M1) de hombres (S= 819.88+12.79M1). Con población
portuguesa, el mejor resultado fue obtenido con la longitud fisiológica del segundo
metatarsiano izquierdo (F2) en caso de sexo indeterminado (S= 895.4803+10.7848F2). Y en
el caso de las vértebras cervicales la mejor correlación fue conseguida para sexo desconocido
empleando medidas de las dos primeras vértebras (S= 49.02+1.02O+ 1.58DO+0.49V+0.67I).
También hemos logrado implementar una fórmula para determinar el sexo a partir de diversas
dimensiones de los metatarsianos.

7
Las fórmulas desarrolladas se deben utilizar según la población de referencia. No obstante,
aquéllas pueden ser de utilidad para poblaciones cercanas.

8
ÍNDICE

INTRODUCCIÓN .................................................................................................................. 17
1. RAÍCES HISTÓRICAS: LA MEDICINA LEGAL Y LA ANTROPOLOGÍA EN ESPAÑA ................... 21
1.1. Período clásico........................................................................................................... 21
1.2. Período moderno. ....................................................................................................... 25
2. LEVANTAMIENTO Y EXHUMACIÓN DE LOS RESTOS ÓSEOS .................................................. 28
2.1. Cuerpo en superficie. ................................................................................................. 29
2.2. Cuerpo inhumado. ...................................................................................................... 29
2.3. Datos antropométricos. .............................................................................................. 30
3. INFORME ANTROPOLÓGICO FORENSE INTEGRADO. ............................................................ 32
4. IDENTIFICACIÓN EN LA PRÁCTICA MÉDICO LEGAL .............................................................. 34
4.1. IDENTIFICACIÓN DEL SUJETO VIVO Y CADÁVER RECIENTE. .......................................... 35
4.2. IDENTIFICACIÓN DE RESTOS CADAVÉRICOS. ................................................................ 36
4.2. 1. Data de los restos. ................................................................................................ 36
4.2.2. Diagnóstico de especie.. ........................................................................................ 41
4.2.3. Diagnóstico individual.. ........................................................................................ 41
[Link]. Determinación de la raza. ........................................................................... 42
[Link]. Determinación del sexo. ............................................................................... 48
[Link]. Determinación de la edad. ............................................................................ 61
[Link]. Determinación de la estatura. ........................................................................ 75
4.2.4. Estudios radiológicos en la identificación médico legal... ................................... 98

JUSTIFICACIÓN ................................................................................................................. 105

OBJETIVOS ......................................................................................................................... 109

MATERIAL Y MÉTODOS ................................................................................................. 113


1. MUESTRA. ........................................................................................................................ 115
2. MEDICIÓN ÓSEA ............................................................................................................... 119
3. DIMENSIONES. .................................................................................................................. 122
4. MÉTODO ESTADÍSTICO. .................................................................................................... 127

RESULTADOS ..................................................................................................................... 133

9
1. UTILIDAD DEL PRIMER Y SEGUNDO METATARSIANOS PARA LA ESTIMACIÓN DE LA
ESTATURA EN LA POBLACIÓN GALLEGA. .............................................................................. 135

2. UTILIDAD DE LA TOMOGRAFÍA COMPUTERIZADA PARA LA ESTIMACIÓN DE ESTATURA Y


DETERMINACIÓN DEL SEXO EN HUESOS METATARSIANOS..................................................... 138

3. UTILIDAD DE LA PRIMERA Y SEGUNDA VÉRTEBRA CERVICAL PARA LA ESTIMACIÓN DE LA


ESTATURA EN POBLACIÓN GALLEGA.. .................................................................................. 143

DISCUSIÓN .......................................................................................................................... 147

CONCLUSIONES ................................................................................................................ 157

BIBLIOGRAFÍA .................................................................................................................. 161

ANEXO I : ARTÍCULOS .................................................................................................... 183      

ANEXOS II: TABLAS Y FÓRMULAS ............................................................................. 203

10
ÍNDICE DE FIGURAS

Figura 1. Compás de espesor ................................................................................................. ..31

Figura 2. Tabla milimetrada .................................................................................................... 32

Figura 3. Diferencias raciales en el arco dental ....................................................................... 44

Figura 4. Vista lateral del cráneo mostrando a) raíz, b) el puente, y c) la espina de la nariz
según Byers [64] ....................................................................................................................... 47

Figura 5. Diferenciación sexual en el cráneo. . Modificado de Knight´s Forensic Patology


[66]. Cráneo de la izquierda perteneciente a una mujer y el de la derecha a un varón. .......... 52

Figura 6. Imagen modificada de Krenzer [60]. Expresión de las características a) cresta nucal,
b) proceso mastoide, c) borde supraorbital, d) arco supraorbital y e) prominencia del mentón
(según Buikstra y Ubelaker ) [76] ............................................................................................ 53

Figura 7. Características de la pelvis ósea. Modificado de Krenzer[60] ................................. 56

Figura 8. Expresión del surco preauricular en el coxal derecho (según Buikstra y Ubelaker)
[76]. Modificado de Krenzer [60]............................................................................................. 58

Figura 9. Expresión de la escotadura ciática mayor en el coxal izquierdo . Diferenciación


morfológica (modificada de Krenzer [60]) ............................................................................... 58

Figura 10. Metamorfosis de la faceta auricular. Fases de la 1 a la 8 ( modificado de Krenzer


[60]) .......................................................................................................................................... 67

figura 11. Fusión endocraneal según Herrmann et al. [100] ................................................... 71

Figura 12. Esquema de los cambios en tercera hasta quinta costilla según Iscan et al [113].; 1)
fase 0; 2) fase 2-3; 3) fase 4; 4) fase 5; 5) fase 6-7; 6) fase 8. Modificado de Krenzer [60]. ... 73

Figura 13. Cronograma de la osificación de cartílago tiroides por Vlcek[116] ...................... 74

Figura 14. Puntos de referencia del fémur según Steel [171].................................................. 95

Figura 15. Puntos de referencia de la tibia según Steel [171] ................................................ 96

Figura 16. Puntos de referencia del húmero según Steel [171] ............................................... 97

Figura 17. Medición de la estatura a un voluntario del estudio............................................. 116

11
Figura 18. Dimensiones en radiografía dorso-plantar de pie izquierdo. M2, longitud máxima
del 2º metatarsiano; m1, longitud máxima del 1º metatarsiano [187] .................................. 120

Figura 19. Tc dental empleado para tomar las imágenes y realizar las mediciones en
metatarsianos y vértebras........................................................................................................ 121

Figura 20. Dimensión de M1 en primer metatarsiano. .......................................................... 122

Figura 21. Dimensión de M2 en segundo metatarsiano. ...................................................... 122

Figura 22. Dimensión M1, longitud máxima del primer metatarsiano y F1, longitud
fisiológica en imagen TC del primer metatarsiano ................................................................. 123

Figura 23. Medición de M2 y F2, longitud máxima y fisiológica en el segundo


metatarsiano. ........................................................................................................................... 124

Figura 24. Medición de W1, anchura del primer metatarsiano. Vista longitudinal y sagital en
imagen TC .............................................................................................................................. 124

Figura 25. Medición de V, altura de la vértebra en la primera vértebra cervical en imagen


TC ........................................................................................................................................... 125

Figura 26. Medición de I, interforaminal en la primera vértebra cervical en imagen TC ..... 125

Figura 27. Medición de DO, diámetro mayor de la apófisis odontoides en la segunda vértebra
cervical en imagen TC ............................................................................................................ 126

Figura 28. Medición de O, altura de la odontoides en plano sagital en la segunda vértebra


cervical en imagen TC ............................................................................................................ 126

Figura 29. Representación gráfica de una regresión lineal con R2 = 1................................. 128

Figura 30. Representación gráfica de una regresión lineal con R2 = 0................................ 129

Figura 31. Las gráficas de las regresiones lineales obtenidas por tomografía computarizada
dental y las medidas directas .................................................................................................. 153

12
ÍNDICE DE TABLAS

Tabla 1. Esquema de Müller. Fases de esqueletización.......................................................... 40

Tabla 2. Degradación de la médula ósea según Maestre y Piga ............................................ 40

Tabla 3. Tipos de fenómenos cadavéricos según su efecto sobre el cadáver .......................... 41

Tabla 4. Rasgos descriptivos craneales de los tres grupos raciales ....................................... 49

Tabla 5. Fórmulas de regresión para estimación de la estatura a partir de diferentes medidas


de metatarsianos según Cordeiro et al.[138] para población portuguesa ................................. 92

Tabla 6. Fórmulas de regresión para estimación de la estatura a partir de diferentes medidas


de metatarsianos según Bidmos [162] para población sudafricana .......................................... 93

Tabla 7. Fórmulas de regresión para estimación de la estatura y otras medidas a partir de


diferentes medidas de metatarsianos según De Groote et al.[163] para población de diferentes
nacionalidades ......................................................................................................................... 94

Tabla 8. Fórmulas de regresión para estimación de la estatura a partir de diferentes medidas


de metatarsianos y otros huesos del pie según Pablos et al. [165] para población afro y
euroamericanos ........................................................................................................................ 95

Tabla 9. Fórmulas de regresión para estimación de la estatura a partir de diferentes medidas


en segunda vértebra cervical según Torimitsu et al. [160] para población japonesa .............. 96

Tabla 10. Medidas descriptivas para cada grupo (METEG) ................................................. 139

Tabla 11. Fórmulas de regresión para hombres, en mm (METEG) ...................................... 140

Tabla 12. Fórmulas de regresión para mujeres, en mm. (METEG) ...................................... 140

Tabla 13. Fórmulas de regresión para sexo indeterminado, en mm.(METEG) ..................... 140

Tabla 14. Comparación de los valores de R obtenidos con el modelo lineal de regresión
(LM) y el modelo aditivo (AM) cuando utilizamos la longitud máxima del primer y segundo
metatarsiano para estimar la estatura (METEG) ................................................................... 141

Tabla 15. Valores de todas las medidas, en mm (TCES) ...................................................... 142

Tabla 16. Ecuaciones de regresión para los individuos de sexo masculino en mm. (TCES) 143

Tabla 17. Ecuación de regresión para los individuos de sexo femenino en mm. (TCES)..... 144

13
Tabla 18. Ecuación de regresión para el sexo desconocido en mm (TCES) ......................... 145

Tabla 19. Comparación de la estimación de la estatura con ejemplos de ambos sexos


aplicando fórmulas desarrolladas con diferentes poblaciones. (TCES) ................................. 146

Tabla 20. Estadística descriptiva en mm para cada grupo (EVEC) ....................................... 147

Tabla 21. Fórmulas de regresión para hombres (EVEC). ...................................................... 148

Tabla 22. Fórmulas de regresión para mujeres (EVEC). ...................................................... 148

Tabla 23. Fórmulas de regresión para sexo desconocido (EVEC). ...................................... 149

Tabla 24. Comparativa de valores de R aplicando el modelo de regresión lineal y el modelo


aditivo, en el caso de sexo desconocido (EVEC). ................................................................. 150

Tabla 25. Precisión en la estimación obtenida con los tres métodos (EVEC) ....................... 150

Tabla 26. Error cuadrático medio calculado con nuestras fórmulas frente a las portuguesas
(METEG) ................................................................................................................................ 154

Tabla 27. Tabla de Manouvrier tomada de Reverte [17]. Muestra poblacional francesa .... 209

Tabla 28. Tabla de Telkkä [166] para hombres. Tomado de Reverte [17]. Para población
finlandesa ................................................................................................................................ 210

Tabla 29. Tabla de Telkkä [166] para mujeres. Tomado de Reverte [17]. Para población
finlandesa ................................................................................................................................ 211

Tabla 30. Fórmulas de regresión de Telkkä [166] para ambos sexos. Tomado de Reverte [17].
Para población finlandesa ...................................................................................................... 212

Tabla 31. Fórmulas de regresión de Trotter y Gleser para ambos sexos [120]. Tomadas de
Reverte [17]. Para población americana ................................................................................. 213

Tabla 32. Tabla de Mendoça [143] para hombres. Tomadas de Reverte [17] para población
portuguesa ............................................................................................................................... 214

Tabla 33. Tablas de Mendoça [143] para mujeres. Tomado de Reverte [17]. Para población
portuguesa ............................................................................................................................... 215

Tabla 34. Fórmulas de regresión para estimación de la estatura a partir de dimensiones de los
metacarpianos según Meadows y Jantz [154] ....................................................................... 216

14
Tabla 35. Fórmulas de regresión de Musgrave y Harneja para la estimación de la estatura a
partir de dimensiones de los cinco metacarpianos [157]. ....................................................... 217

Tabla 36. Fórmulas de regresión para estimación de la estatura a partir de dimensiones de los
metacarpianos según Sağir para población turca [158] ......................................................... 217

tabla 37. Fórmulas de regresión para la reconstrucción de la longitud máxima del fémur a
partir de uno o más de sus segmentos según Steele [171], tomado de Reverte [17]. Para
población caucásica y negroide estadounidense ..................................................................... 222

Tabla 38. Fórmulas de regresión para la reconstrucción de la longitud máxima de la tibia a


partir de uno o más de sus segmentos según Steele [171]. Tomado de Reverte [17]. Para
población caucásica y negroide estadounidense ................................................................... 224

Tabla 39. Fórmulas de regresión para la reconstrucción de la longitud máxima del húmero a
partir de uno o más de sus segmentos según Steele [171]. Tomado de Reverte [17]. Para
población caucásica y negroide estadounidense ................................................................... 232

Tabla 40. Fórmulas de regresión para la reconstrucción de la estatura a partir de uno o más de
segmentos del fémur según Steele [171]. Tomado de Reverte [17]. Para población caucásica
y negroide estadounidense .................................................................................................... 234

Tabla 41. Fórmulas de regresión para la reconstrucción de la estatura a partir de uno o más de
segmentos de la tibia según Steele [171]. Tomado de Reverte [17]. Para población caucásica
y negroide estadounidense .................................................................................................... 235

Tabla 42. Fórmulas de regresión para la reconstrucción de la estatura a partir de uno o más de
segmentos del fémur según Steele [171]. Tomado de Reverte [17]. Para población caucásica
y negroide estadounidense .................................................................................................... 236

15
16
INTRODUCCIÓN

17
Según Smith, la medicina forense consiste esencialmente en ese cuerpo de conocimiento
científico médico y paramédico que se puede utilizar para los fines de la administración de
justicia [1]. Según el programa elaborado por la Comisión Nacional de la Especialidad y
aprobado por la Secretaría de Estado de Universidades e Investigación del Ministerio de
Educación y Ciencia, la Medicina Legal, como sinónimo de la anterior, es la especialidad
médica que tiene por objeto la utilización de los conocimientos médicos, jurídicos,
administrativos, éticos y de ciencias afines, en la aplicación, desarrollo y perfeccionamiento
del derecho, de la asistencia sanitaria y de la actividad profesional médica [2].
Dentro de la Medicina Legal se define la Antropología Forense como una disciplina derivada
de la Antropología Física, que aplicando técnicas y métodos de ésta, coadyuva en la
administración de justicia encargándose de establecer la identidad de individuos involucrados
en problemas médico-legales, ya sean individuos vivos o cadáveres, mediante las
características físicas, propias de cada sujeto.
Stewart definía la Antropología forense como la "rama de la antropología física que con fines
forenses trata de la identificación de restos más o menos esqueletizados, humanos o de
posible pertenencia humana" [3].
Iscan, miembro de la ABFA (American Board of Forensic Anthropology) y de la AAFS
(American Association of Forensic Sciences) la define más ampliamente como “el peritaje
forense sobre restos óseos humanos y su entorno” [4]. Es decir, incluye además del proceso
de identificación (sexo, edad, filiación racial, talla y proporciones corporales, rasgos
individuales), la determinación de las causas y circunstancias de la muerte, lo que equivale a
la reconstrucción de la biografía biológica ante mórtem del individuo, siempre con el
propósito de establecer cómo era el modo de vida de la víctima antes de su muerte, sus
enfermedades y hábitos profesionales. Este procedimiento se conoce también como osteo-
biografía en palabras de Snow [5].
Identificar una persona, establecer su individualidad, es determinar aquellos rasgos o conjunto
de cualidades que las distinguen de todas las demás y hacen que sea ella misma. Las
cuestiones relacionadas con la identificación de las personas tienen una enorme importancia
en Medicina Legal, que llega en algunas ocasiones a centrar el problema judicial
exclusivamente en ella.

18
Esta disciplina científica tuvo sus orígenes en el siglo XIX, pero no fue reconocida hasta 1939,
fecha en la que Krogman [6] publicó su famoso artículo “Guide to identification of human
skeletal remains”, en la revista del FBI.
En el caso del peritaje sabemos que data de los años finales del siglo XVIII, fecha en que se
realizó un peritaje de restos de óseos humanos, realizado en la Banda Oriental, documentado
por Soiza en 1985 [7].
Esta disciplina recibió un gran impulso a partir de la Segunda Guerra Mundial, con los
estudios que se llevaron a cabo para el reconocimiento de los restos de los soldados
americanos que fallecieron en la misma, así como en conflictos bélicos posteriores como los
de Corea y Vietnam. Estos estudios fueron de gran importancia para establecer los diferentes
métodos para conocer, por ejemplo la edad anagráfica (edad al morir), el sexo, la afinidad
racial, la estatura y otros tópicos de identificación [8].

Thompson en su "History of American Physical Anthropology" reconocía tres períodos en el


desarrollo de la Antropología forense (citado por Ubelaker [9]):

1. El primer periodo estaría comprendido desde su nacimiento hasta finales del siglo pasado,
década de los 30, cuando los anatomistas y médicos eran consultados de forma muy
esporádica en algunos casos legales relacionados con la identificación de restos óseos, pero
sin que existieran procedimientos estandarizados sobre la aplicación de estos conocimientos.
A esta época pertenecen Thomas Dwight (1843-1911) quien en 1878 publicó la primera guía
sobre el uso de los restos óseos en las practicas médico-legales [10]; además George Dorsey
(1869-1931) y H. H. Wilder (1864-1928) quienes también publicaron manuales para la
identificación de individuos vivos o muertos. No obstante, los más influyentes fueron Aleš
Hrdlička (1869-1943), fundador de la American Association of Physical Anthropology
(AAPA) y Ernest A. Hooton (1887-1954), quienes conformaron una sólida escuela de
antropólogos físicos en varias universidades norteamericanas y en el Smithsonian Institution.
En esta última entidad se estableció una enorme colección de restos óseos procedentes de
varias partes del mundo que supera los 20 millares de ejemplares.

2. El segundo sería el período que transcurre entre los años 40 y principios de los 70. En 1939
Wilton Marion Krogman (1903-1987), el primer antropólogo físico en ser admitido en la

19
AAFS, expuso sus ideas en la “Guide to the Identification of Human Skeletal Material” [6] ,
el primer tratado escrito por un antropólogo para personal forense y que centró la atención de
la comunidad médico-legal sobre el potencial informativo de la Antropología física
(biológica) en los procesos de identificación, y demostró a sus propios colegas la importancia
de su aplicación legítima a problemas forenses. Krogman publicó en 1962 su clásico tratado
“The Human Skeleton in Forensic Medicine”, reeditado posteriormente en 1986
conjuntamente con M. Y. Iscan. Krogman popularizó las conocidas frases de “the skeleton
talks, the skeleton tells its story”, (“los huesos hablan y cuentan su historia”).
Por otro lado en 1942 T. D Stewart llevó a cabo asesorías para el F.B.I. de un modo regular y,
al igual que H. L. Shapiro, F. E. Randall y Charles E. Snow (1910-1967), fue consultado
durante la segunda Guerra Mundial. También T. D. Stewart, Ellis R. Kerly y Charles P.
Warren brindaron asesoría forense permanente durante la guerra de Corea. Debido a eso,
podemos decir que este periodo se caracterizó, por un lado por el reconocimiento oficial que
tuvieron los antropólogos físicos en las labores de identificación de cuerpos de soldados
desaparecidos en las guerras de mediados del siglo XX y por otro el creciente interés hacia
esta disciplina, como una importante actividad para la sociedad. Además, durante la primera
mitad de este siglo XX se presentaron las colecciones de restos óseos Terry y Todd [11-16]
que dieron lugar al establecimiento de las técnicas para la estimación del sexo, edad, patrón
racial y reconstrucción de la estatura.

3. El tercer período comienza en el año 1971, año que marcó un cambio muy importante del
papel de la antropología en las Ciencias Forenses, ya que se establece como una rama de ésta
en la American Academy of Forensic Sciences (AAFS), lo que permitió la incorporación de
antropólogos físicos a los equipos forenses de identificación de víctimas de desastres masivos,
(incluida también la investigación del asesinato del presidente Kennedy). En 1977 esta labor
obtiene su reconocimiento oficial mediante la creación de la American Board of Forensic
Anthropology (ABFA) en la AAFS con el fin de garantizar la calidad de los peritajes forenses
y profesionalizar a sus practicantes; con lo que a sus diplomados se les exigen credenciales
académicas y aprobar un minucioso examen. La formación de esta sección también
contribuyó a incrementar el número de artículos en el Journal of Forensic Science,
constituyendo actualmente el 5% del total de títulos publicados [4]. En todo este proceso John

20
Lawrence Ángel jugó un papel muy importante como miembro fundador y primer presidente
de la ABFA.
Hasta la década de los años 70 los antropólogos sentían la necesidad de demostrar cuánto
podían aportarle a las ciencias forenses, y no fue hasta un año después cuando pudieron
hacerlo oficialmente, gracias a la amplia experiencia desarrollada en el análisis de restos
óseos prehistóricos, y a que en las facultades de Medicina había disminuido el interés por la
morfología ósea y aumentado el cuánto sabían sobre huesos y cómo podían hacerlos hablar.
Este aumento en la participación de los antropólogos se traduce en un aumento progresivo de
los miembros de la ABFA, de los 14 miembros iniciales se fueron incrementando a 94 en
1987.
A partir de finales de los años 80 la experiencia norteamericana desarrollada en el transcurso
de varios decenios se extendió
́ a algunos países latinoamericanos, particularmente Argentina y
Chile en donde se establecieron sendos equipos de antropólogos forenses.

1. RAÍCES HISTÓRICAS: LA MEDICINA LEGAL Y LA ANTROPOLOGÍA EN


ESPAÑA

1.1 PERÍODO CLÁSICO

Existen dos eventos principales que ocurren a mediados del siglo XIX que influyen
directamente en el desarrollo de las raíces históricas de la Antropología Forense:
1) la constitución de la Société Danthropologie du Paris, por el Profesor Paul Broca
2) el desarrollo de la moderna Medicina Legal, muy influenciada por la Antropología.
Tanto los médicos como los naturalistas han tenido un impacto significativo en el desarrollo
de la Antropología en España. Una de sus principales figuras fue el Dr. Pedro González de
Velasco el cual fue anatomista fundador de la Sociedad Antropológica Española en 1865 y del
Museo Antropológico de Madrid en 1875. En estas fechas también aparecen las primeras
publicaciones sobre Antropología, tales como la Revista de Antropología en 1874 y
Antropología Moderna en 1883 [17].
En 1883, se crearon las secciones de Antropología y Etnografía del Museo de Antropología, a
lo que siguió en 1892 la designación del profesor Manuel Antón y Ferrandis como primer

21
catedrático de Antropología de la Facultad de Ciencias de la Universidad Central de Madrid.
En 1910 Ferrandis fue nombrado primer director del Museo de Antropología, Etnografía y
Prehistoria. Otros eventos significativos fueron la publicación en 1883 del Índice Cefálico en
España por el Dr. Federico Olóriz Aguilera, catedrático de Anatomía de la Universidad de
Madrid [18-24] y la creación del Museo Craneológico que llegó a reunir un total de 2500
cráneos, 2220 de ellos correspondientes a individuos identificados [24]. Otras importantes
investigaciones realizadas por Olóriz incluyen su publicación sobre la estatura en España.
Desgraciadamente, la falta de colaboración para la recopilación de datos de algunas regiones
españolas motivó el abandono de Olóriz de dicho proyecto. Su interés en las técnicas de
identificación se volcó entonces en las huellas dactilares, de las que es uno de los fundadores,
debiéndose a él el desarrollo del denominado Sistema Monodactilar Español.
De finales del siglo XIX y comienzos del XX destacan las publicaciones de otros ilustres
fundadores de la Antropología española, como Telésforo de Aranzadi [26], catedrático de
Antropología de la Universidad de Barcelona y Luis de Hoyos Sáinz [27], profesor de
Fisiología y de la Escuela Superior de Magisterio de Madrid.
Podemos decir que en este periodo la Antropología juega un papel protagonista en tres áreas
de la Medicina Legal:
1) Dentro de la que se denominó Antropología Criminal, el análisis de la relación entre
los rasgos físicos y la conducta criminal.
2) El uso de la Somatometría o Antropología Judicial para el establecimiento de la
identidad de individuos vivos (especialmente delincuentes) con el propósito de facilitar las
identificaciones policiales.
3) La identificación de un cadáver, particularmente en el caso de restos humanos,
cadáveres mutilados, quemados y/o esqueletizados, en los que se hace necesario establecer el
perfil biológico (sexo, edad, estatura, etc.).

La Antropología Criminal se hizo famosa gracias a los trabajos de César Lombroso [28],
quien consideraba a los delincuentes una subespecie anormal de la raza humana. Para
Lombroso, el criminal desarrolla una conducta innata que representa una regresión a estados
evolutivos previos y que se puede reconocer por una serie de estigmas o anomalías tales como
la asimetría craneal o facial, una frente corta, arcos superciliares prominentes, prognatismo
mandibular, una implantación irregular del pelo y los dientes y lo que él considera la

22
característica más recurrente de los criminales, un hoyuelo en mitad del occipital. Desde el
punto de vista psicológico, predominan los instintos primitivos con una incapacidad congénita
para resistir las fuerzas del mal. En España, uno de sus representantes más destacados es
Rafael Salillas [29]. Otros famosos psiquiatras de la época también incorporaron las teorías
antropológicas en sus intervenciones en los tribunales. Los doctores Ángel Pulido Fernández,
José María Esquerdo Zaragoza, Luis Simarro Lacabra y Jaime Vera López, actuaron con
frecuencia en procesos judiciales realizando evaluaciones científicas de comportamientos
criminales.

En 1882 en el Congreso Médico de Roma, Alphonse Bertillon presentó el método


antropométrico, y posteriormente publicaría su libro más famoso, “Identificación
antropométrica” en 1893, el cual tenía como finalidad la identificación de criminales
reincidentes tomando como base la casi absoluta invariabilidad del esqueleto humano adulto,
la variabilidad inter-individual de las medidas esqueléticas y su simplicidad y precisión en
sujetos vivos, proporcionando una clasificación práctica, sencilla y exacta. Este método fue
rápidamente adoptado en España, contribuyendo a su difusión los trabajos de antropólogos
físicos españoles tales como Álvarez Taladriz, García Plaza, Alonso y Aranzadi [30]. El
siguiente descubrimiento de las huellas dactilares, a partir de los trabajos de Vucetich y
especialmente de Olóriz en España, supuso el fin de las técnicas de identificación
antropométrica de Bertillon. Sin embargo, las técnicas somatométricas han regresado de
nuevo en los casos de identificación de delincuentes a través de imágenes obtenidas por
videocámaras [31].

Una figura trascendental de la Medicina Legal en España es el Dr. Pedro Mata Fontanet. En
1843 se crea la primera cátedra de Medicina Legal en la Universidad de Madrid, al frente de
la cual se nombra al Dr. Mata. A él se debe la creación en 1862 de un cuerpo de médicos del
Estado dependientes del Ministerio de Justicia, al servicio de Juzgados y Tribunales, que será
denominado Cuerpo Nacional de Médicos Forenses, cuyo título y funciones se encuentran
reconocidas oficialmente en la Ley de Enjuiciamiento Criminal de 1882. En este contexto, la
Antropología es reconocida como una materia principal de la Medicina Forense. Del primer
programa oficial de oposiciones para acceso al Cuerpo, del año 1915, 28 temas corresponden

23
a los capítulos de antropometría, craneometría y características esqueléticas relativas al sexo y
edad, o el desarrollo dental [32].
Los trabajos de antropólogos españoles como los anteriormente mencionados Olóriz o
Aranzadi son citados en los textos de Medicina Legal de la época describiéndose en los
mismos las técnicas antropológicas de identificación del cadáver. En ellos encontramos
referencias y descripciones antropométricas referentes al diagnóstico de la estatura, sexo,
edad (puntos de osificación, cierre de suturas, osificación laríngea, estado de los dientes);
marcas particulares (fracturas antiguas, modificaciones ocupacionales) así como el uso de los
rayos X y al análisis dental. Algunos autores como Antonio Lecha Marzo recogen la
importancia del análisis microscópico del hueso en la estimación de la edad y de la data de la
muerte [33], a partir de estudios previos desarrollados por Tirelli. Los textos de Tomás
Maestre primer director del Instituto de Medicina Legal, Toxicología y Psiquiatría de España,
creado en 1914 o de Piga [34, 35] sucesor de Maestre en la Cátedra de Medicina Legal de
Madrid, son particularmente minuciosos al abordar las cuestiones relativas a la identificación
del cadáver.

El periodo comprendido entre la segunda mitad del siglo XIX y la Guerra Civil Española
(1936-1939) es conocido como la “Edad de Plata” de la cultura y la ciencia españolas. En esta
época, instituciones como el Ateneo de Madrid y particularmente la Institución Libre de
Enseñanza, disfrutan de gran influencia en los ámbitos cultural y científico.
La Institución Libre de Enseñanza se funda en 1876 por un grupo de profesores universitarios
(Francisco Giner de los Ríos, Gumersindo de Azcárate y Nicolás Salmerón), apartados de la
universidad en defensa de la libertad de cátedra. Esta institución, con la que colaboraron la
mayor parte de los más prestigiosos científicos españoles del momento, marcó un periodo
significativo del desarrollo de la cultura científica española. Uno de sus principales logros fue
la creación de la Junta para Ampliación de Estudios, que estuvo a cargo de la creación del
Instituto Nacional de Ciencias Físico-Naturales al que incorporó el Museo de Antropología.
El principal propósito de este museo fue introducir en España las teorías pedagógicas y
científicas que se estaban desarrollando internacionalmente. Desgraciadamente, la Guerra
Civil provocó la destrucción de esta institución y con ello, el incipiente sistema científico que
había comenzado en España.

24
1.2. PERÍODO MODERNO

Después de la Segunda Guerra Mundial, mientras que la Antropología Forense se


desarrollaba rápidamente fuera de España, especialmente en los Estado Unidos, en nuestro
país los avances eran relativamente escasos. Caben resaltar (en este período) las
investigaciones sobre restos esqueléticos con fines forenses, llevadas a cabo por el Dr. Blas
Aznar, impulsor de la Criminalística en España [36] y el ya mencionado Tomás Maestre [37].
Los tratados de reputados autores como los Dres. Royo-Villanova [38], Lopez Gómez [39] y
Gisbert Calabuig [40] y los trabajos científicos referentes al estudio de restos humanos,
continuaron durante décadas haciendo exclusivamente referencia a los textos y autores más
clásicos de la disciplina y a conocimientos desactualizados.

Podemos decir que a principios de los años 80 comienza un nuevo periodo para la
Antropología Forense española, cuyo punto de inicio es la creación del Laboratorio de
Antropología Forense y Paleopatología de la Escuela de Medicina Legal de Madrid, a cargo
del Prof. José Manuel Reverte Coma [17]. Él fue responsable de crear un grupo,
principalmente formado por médicos legistas o forenses, interesado en la disciplina. Gracias a
la publicación de su libro Antropología Forense en 1991 las técnicas y conocimientos
desarrollados por la Antropología forense norteamericana se van a difundir en nuestro país.
Este resurgimiento renovado de las técnicas de estudio de restos humanos, bajo la
denominación de Antropología Forense, coincide también con varios acontecimientos muy
importantes que van a marcar el futuro del rumbo de la Antropología forense en España.
Principalmente la fundación en el año 1986 de la Asociación Española de Paleopatología y,
muy especialmente, el comienzo de la idea de modernización de la Medicina legal en España,
con la reimplantación en 1984 de la Especialidad de Medicina Legal y Forense (en cuyo
programa de formación se incluye la Antropología forense) y la publicación en el año 1985 de
la Ley Orgánica del Poder Judicial que desarrolla la figura de los Institutos de Medicina Legal.
De esta forma, la Antropología forense se incorpora en nuestro país al curriculum de
Medicina legal y comienza a aplicarse, en su concepción moderna, en la práctica médico
forense cotidiana.

25
Además en el año 1985, la legislación reconoce, en la mencionada Ley Orgánica del Poder
Judicial, la necesidad de transformar el sistema organizativo de la Medicina forense en
España, a través del desarrollo de los denominados Institutos de Medicina Legal. Los
Institutos nacen con el ánimo de promover la modernización de la Medicina forense,
fomentando el trabajo en equipo y la especialización, en centros equipados adecuadamente.
Durante 15 años, el Instituto Anatómico Forense de Madrid, dirigido por el Dr. José María
Abenza Rojo, trabajó en el desarrollo del embrión que debería llegar a ser una parte
importante del futuro Instituto de Medicina Legal, llevándose a cabo en este periodo la
creación y consolidación de servicios de Anatomía Patológica, Toxicología, Radiología y
Antropología y Odontología forenses, constituyendo éste último el primer laboratorio de su
especialidad creado (en el año 1992) en el seno del Cuerpo Nacional de Médicos Forenses.

Esta estructura se plasmó en el Reglamento del Instituto de Medicina Legal de Madrid,


publicado en el año 2006 (Decreto 37/2006, de 4 de mayo, por el que se crea el Instituto de
Medicina Legal de la Comunidad de Madrid y se aprueba su Reglamento. BOCM nº 109, de 9
de mayo) en el que se contempla una Sección de Antropología y Odontología Forense,
encuadrada en el Servicio de Patología y encargada de “la identificación de sujetos vivos y
cadáveres, así como el estudio de los restos humanos para su identificación y el
establecimiento de la causa y circunstancias de la muerte”. Desgraciadamente, diversas
circunstancias desembocaron en el año 2008, en el cierre de dicho laboratorio.

El Ministerio de Educación y Ciencia, siguiendo la denominación internacional de la


UNESCO, considera la “Antropología Forense” como una subdisciplina de la “Antropología
Física” encuadrada en el campo de las Ciencias de la Vida. Como se ha remarcado
anteriormente, los problemas de identificación de sujetos vivos y cadáveres en la esfera legal
en nuestro país se han asociado siempre a la Medicina Legal y Forense de forma que, en la
práctica, la Antropología Forense constituye una auténtica especialidad de la Medicina Legal
y Forense cuyo propósito es el estudio médico legal, en especial de los restos humanos, para
su identificación y el establecimiento de la causa y circunstancias de la muerte. Estos dos
últimos elementos son fundamentales en la resolución de cualquier caso de muerte en un
contexto judicial y constituyen objetivos indiscutibles de cualquier autopsia médico legal
(como estipula la Ley de Enjuiciamiento Criminal) cualquiera que sea la condición en que se

26
encuentra el cuerpo o su estado de conservación. En este sentido, la Unión Europea, en la
Recomendación 99(3) del Consejo de Ministros de los Estados Miembros para la
Armonización de las Autopsias Médico Legales (1999) establece en los Principios y Reglas
de los procedimientos de autopsia médico-legal, que éstas “deben ser practicadas en todos los
casos evidentes o sospechosos de muerte no natural” y, en particular, “en los casos de cuerpos
no identificados o esqueletizados”, consideración sobre la que abunda el Manual de las
Naciones Unidas sobre la Prevención e Investigación Eficaces de las Ejecuciones Extralegales,
Arbitrarias o Sumarias, o Protocolo Minnesota (1991).
En este contexto, cabe resaltar el hecho de que el experto en Antropología forense juega cada
día un papel más relevante en el estudio de cadáveres frescos sometidos a autopsias
convencionales, contribuyendo al diagnóstico de la causa y especialmente de las
circunstancias de la muerte, complementando el trabajo del médico o patólogo forense. Ese
trabajo es especialmente útil a la hora de proporcionar datos adicionales sobre las
características de las lesiones (traumatismos contusos, lesiones por arma blanca y de fuego) y
los objetos responsables de las mismas, cuando éstas afectan a estructuras óseas. Un
antropólogo o antropóloga forense que trabaja en los centros en los que se practican
diariamente las autopsias de cadáveres judiciales (Institutos de Medicina Legal) adquiere una
experiencia inestimable a la hora de aplicar sus conocimientos en el diagnóstico de lesiones
sobre restos esqueléticos y aporta una perspectiva diferente a la de los médicos o patólogos
forenses sin formación específica en el análisis de las estructuras óseas.

Los principales centros que cuentan en la actualidad con laboratorios de Antropología forense
al servicio de la Administración de Justicia son los siguientes:
- Institutos de Medicina Legal (Cataluña y Galicia).
- Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses (Departamento de Madrid).
- Departamentos Universitarios, principalmente de Medicina legal (Madrid, País Vasco,
Valencia, Alicante y Granada).
- Áreas de Policía Científica de los Cuerpos Nacionales de Policía (Policía Nacional y
Guardia Civil).
Aunque no existen estadísticas que permitan conocer el número total de casos forenses
(judiciales) investigados anualmente por estos laboratorios, un cálculo aproximado sitúa esta
cifra en unos 200. Esta cantidad es muy inferior al número de casos que objetivamente

27
requerirían un estudio antropológico, coincidiendo con lo observado en otros países. Sirva
como ejemplo el caso del laboratorio del Instituto Anatómico Forense de Madrid. De una
media anual en torno a los 2500 cadáveres, la demanda de estudios antropológicos para
Madrid (el laboratorio daba cobertura a Juzgados de toda España) oscilaba entre los 35 y los
40 casos. El desarrollo de la especialidad en los Institutos de Medicina Legal debería facilitar
una actuación protocolizada, con criterios de estudio más objetivos y homogéneos.

2. LEVANTAMIENTO Y EXHUMACIÓN DE RESTOS ÓSEOS

Dentro de la Antropología Forense debido a las complicaciones, cada vez mayores en la


identificación de restos, se ha agrandado su campo de actuación; por ejemplo en casos con
múltiples víctimas por accidentes naturales, atentados.
Sin embargo la mayoría de los casos de estudio son debidos a la presencia de un cadáver
esqueletizado total o parcialmente en mal estado de conservación, los cuales se pueden
encontrar en la superficie, la gran mayoría, o bien inhumados en casos de confesiones o
testimonios o como consecuencia de obras.
Por todo esto es necesario establecer unas pautas de actuación cuando se halla un cuerpo para
identificar y poder recoger la máxima cantidad de información de los restos, del entorno y de
las circunstancias que lo rodean [41].
Ante la aparición de unos restos sin identificar lo primero es ponerse en contacto con la
Unidad de Antropología Forense valorando en base a la información preliminar, la presencia
o no de un antropólogo forense en la escena, el cual actuará como asesor del médico forense y
orientará sobre las diversas fases del levantamiento. Nuestra actuación variará en función de
si los restos están en la superficie o inhumados.

28
2.1. CUERPO EN SUPERFICIE

En primer lugar se debe acordonar la zona y se lleva a cabo la fase no invasiva


situándonos fuera del área donde se encuentran los restos. Se realiza una observación
meticulosa de la escena utilizando un croquis, un video o una fotografía. Intentando siempre
recabar toda la información posible de la zona donde se encuentran, de las circunstancias,
condiciones ambientales y características de los restos, entre otros aspectos.
En la fase invasiva, es decir, dentro del perímetro donde se encuentran los restos, se hace una
primera valoración sobre el origen de los restos, las ropas, los documentos
personales…Haciéndolo siempre con especial hincapié en los elementos que creamos que nos
puedan orientar ante una posible identificación o esclarecimiento de los hechos (por ejemplo
una fractura).
Una vez realizada esta primera observación se procede a recoger los restos de forma ordenada,
indicando el lado al que pertenecen dando una mayor protección a las costillas y la cabeza por
su fragilidad. Estos restos han de ir embalados en un material seco y que traspire y enviados
junto con la documentación pertinente al laboratorio.

2.2. CUERPO INHUMADO

En este caso es necesaria la participación de personas cualificadas para realizar la


exhumación de los restos. Siempre hay que planificar el trabajo teniendo en cuenta todas las
características posibles, como por ejemplo la meteorología y todos los materiales a utilizar.
Primero se delimita la zona con estacas y cuerdas y se fija la zona fotografiando y
cartografiando. Se debe retirar todo tipo de desecho y vegetación siempre con mucho cuidado
de descartar la existencia de restos biológicos. Se elimina la capa superior de la tierra de
forma uniforme y horizontal observando cualquier cambio en las características orgánicas de
ésta. Después se va eliminando la tierra sobrante y a medida que van apareciendo los restos
tenemos que fijarlos con fotografía, descripción y cartografía. La tierra que vamos retirando
hay que tamizarla en busca de cualquier indicio. Alrededor del cuerpo es necesario excavar en
sus lados con una profundidad de 50cm.

29
Tenemos que recoger todos los restos con mucho cuidado, etiquetarlos correctamente y
empaquetarlos adecuadamente en bolsas de papel y cajas de cartón; nunca de plástico porque
favorece la aparición de humedad y con ello de microorganismos. Y siempre cuidando en
todo momento que no se rompa la cadena de custodia.
Una vez recibidos en el laboratorio se procederá a la limpieza y desinfección de los restos. La
mayoría de las veces estos restos óseos van acompañados de restos de partes blandas que se
deben de retirar si no son de interés forense. Se suelen sumergir en agua jabonosa y se limpian
con ayuda de cepillos y agua corriente. Después se sumergen en hipoclorito de sodio diluido
al 30% durante 15 minutos y se enjuagan ya que los restos de esta solución pueden formar
cristales.
Para retirar los restos de partes blandas se utilizan productos químicos (por ejemplo hervir los
restos cuatro horas con agua y hexametafosfato sódico). Después de este proceso es frecuente
que se oscurezcan y para ello se pueden sumergir en agua oxigenada un tiempo controlado ya
que podrían descalcificarse si se sobrepasa el tiempo.
Aún así es muy complicado retirar la grasa que rodea al hueso, sobre todo si éste esta
completo ya que en los fragmentos se evacua a través del canal medular.
Si los restos se han de enterrar nuevamente antes de obtener la identificación se deben de
recoger una serie de muestras para analizar posteriormente (corte transversal de cada fémur,
un incisivo mandibular,…).

2.3. DATOS ANTROPOMÉTRICOS

Durante muchos años, la medición directa de los huesos ha sido el instrumento principal
de la Antropología Física. Hasta los años 60 se utilizaban medidas individuales o índices que
combinaban varias, para fijar la asignación a un grupo determinado de especie, raza… En la
actualidad se han desarrollado métodos estadísticos e informáticos, como los utilizados en los
estudios aquí presentados, mediante el estudio multivariante que permite una estimación de la
forma.
Una buena medida para ser útil, tiene que proporcionar resultados homogéneos y repetibles,
reduciendo al máximo el error intraobservador.

30
Las medidas han de tomarse siempre en mm y en caso de ser bilaterales han de tomarse las
de la izquierda como referencia, y cuando esto no sea posible tenemos que documentarlo.
Existen numerosos instrumentos de medida pero se describen a continuación los más
comunes:

⎯ Cinta métrica: es importante que sea de material no extensible.


⎯ Calibre o pie de rey: es una regla que presenta una rama fija en un extremo y otra que,
al deslizarse sobre ella permite leer sobre la misma, sobre un dial o una pantalla
digital.
⎯ Compás de espesor: consta de dos ramas en forma de interrogación articuladas por el
extremo de la parte recta. En una de las ramas tiene articulada una regla marcada con
una escala de manera que permite leer la apertura de las ramas.

Figura 1. Compás de espesor.

31
⎯ Tabla osteométrica: es una superficie horizontal milimetrada con una regla
longitudinal con un tope fijo y otro deslizante que al moverse permite medir la
apertura entre los topes.

Figura 2. Tabla milimetrada.

3. INFORME ANTROPOLÓGICO FORENSE INTEGRADO (IAFI)

El IAFI [41] es el documento donde se recogen todas las actuaciones llevadas a cabo por
los profesionales implicados en todas las investigaciones del antropólogo Forense, el cual es a
la vez un Informe Pericial y un documento con una visión global de todas las investigaciones
realizadas. La AEAOF (Asociación Española de Antropología y Odontología Forense)
recomienda emplearlo siempre que sea posible.
Este informe puede ser conjunto o puede constar de varios informes parciales pero siempre
con un consenso científico que responda a las cinco cuestiones básicas de todo informe
pericial forense:
1º. Identificación.
2º. Origen de la muerte: natural o violenta (accidental, suicida u homicida).
3º. Data de la muerte.
4º. Causas de la muerte.
5º. Circunstancias de la muerte.

32
Además se deben de incorporar al IAFI todos los informes parciales del resto de profesionales
implicados (Atestado policial, informes técnicos del georradar…).
El esquema general de este informe debe constar de:
a. Identificación del experto y la institución a la que pertenece.
b. Material y Métodos: donde se incluyen los datos de la cadena de custodia y demás
aspectos metodológicos de interés.
c. Resultados: describiendo todos los hallazgos de interés.
d. Discusión de los resultados o análisis antropólogo-forense: análisis de todos los
resultados obtenidos explicando científica y razonablemente los resultados.
e. Conclusiones: en este apartado se debe de responder a las cinco cuestiones básicas
anteriormente descritas
f. Bibliografía: referencias de los textos usados en la elaboración del informe.

33
4. IDENTIFICACIÓN EN LA PRÁCTICA MÉDICO LEGAL

Identificar una persona es en definitiva conseguir determinar aquellos rasgos o conjunto


de cualidades que la distinguen de todas los demás y hacen que sea ella misma.
Las cuestiones relacionadas con la identificación de las personas tienen una gran importancia
dentro de la Medicina Legal, llegando incluso en algunas ocasiones a centrarse el problema
judicial exclusivamente en esa identificación.
En la práctica forense los casos de identificación pueden corresponder a uno de los siguientes
tres supuestos:

• Sujetos vivos: son los casos de desaparecidos, de usurpaciones de personalidades e


incluso de disputas de paternidad. También enfermos mentales con estados
patológicos en curso con amnesia o de menores sin documentación, familiares…

• Cadáveres recientes: debe entenderse por cadáver reciente, aquel en el que la


putrefacción no se ha iniciado de forma muy evidente. Los casos más frecuentes son
las víctimas de desastres colectivos en los que resultan a menudo deformadas haciendo
difícil su identificación.

• Esqueleto y restos cadavéricos: la identificación de cadáveres en estado de


putrefacción avanzada, mutilados o de restos cadavéricos plantea problemas, tanto por
la limitación de datos que proporciona el examen de los restos como por la esencia
misma del problema judicial.

34
4.1. IDENTIFICACIÓN DEL SUJETO VIVO Y CADÁVER RECIENTE

Cuando los restos encontrados pertenecen a un cadáver reciente se pueden llevar a cabo una
serie de exámenes para la recogida de datos [42]:

⎯ Exámenes generales: un simple examen visual puede suministrar importantes datos


para la identificación. La descripción de los datos fisonómicos es un método muy
simple, de ahí que se haya intentado tecnificar para la técnica policial. Sexo, talla,
edad, marcas particulares, ropas…pueden ser determinados de esta manera.

⎯ Huellas dactilares: son las impresiones que dejan los pulpejos de los dedos manchados
con tinta, sudor u otro líquido sobre una superficie pulimentada o cartulina. Las
huellas están formadas por unas líneas entrantes y salientes (surcos y crestas) que dan
lugar a multitud de figuras diferentes en cada persona, por lo que permiten la
identificación individual.
Se trata de una técnica de alto valor identificativo pero que en general no suele ser
aplicable en Antropología Forense. En algunos casos especiales es posible obtener
huellas digitales por regeneración de tejidos momificados o desecados o mediante la
obtención de huellas latentes en algunos objetos. En términos generales se aceptará la
identificación individual realizada por huellas dactilares si existe concordancia de un
mínimo de 12 puntos característicos.

⎯ Nuevas técnicas: los progresos en la investigación de nuevos métodos han permitido


usar por ejemplo, la identificación genética como método legal. El ADN puede
obtenerse de cualquier célula orgánica, semen, pelos, saliva, orina…tanto en vida
como después del cadáver mientras se pueda obtener material biológico en
condiciones adecuadas. Se están haciendo progresos en la utilización de otras
metodologías como pueden ser el retinograma o el análisis de la marcha, pero debido
a su complejidad y variabilidad su uso no se ha asentado de momento.

35
4.2. IDENTIFICACIÓN DE RESTOS CADAVÉRICOS

En la mayoría de los casos, el problema reside en tener que identificar restos cadavéricos
o huesos aislados casi siempre en muy mal estado, lo que dificulta mucho su estudio.
En el estudio de dichos restos tendríamos que dar respuesta a diferentes cuestiones, entre las
que destacamos, dado el interés para este trabajo, las siguientes:

4.2.1. DATA DE LOS RESTOS

El cronotanatodiagnóstico o diagnóstico de la data de la muerte, es decir, la


determinación del tiempo que transcurrió desde que falleció un individuo, puede ser
extremadamente difícil e importantísimo a nivel legal. Dada la finalidad de este trabajo se
hará hincapié en el cadáver antiguo.
El artículo 131 del Código Penal de 1995 establece que los delitos prescriben a los 20 años
cuando la pena máxima señalada al delito sea de 15 o más años. Si investigamos un probable
homicidio y el examen de los restos se establece que tienen una data superior a 20 años, a
efectos jurídicos el caso podría ser sobreseído o cerrado archivándose la causa, con la
excepción de los delitos de Genocidio [44, 45]. Además de su trascendencia penal, no cabe
duda que conocer la data de unos restos resulta de gran ayuda en la definitiva identificación
de los mismos, ya que puede orientar su estudio.
Los métodos para estimar la data varían si se trata de un cadáver reciente (hasta el inicio de la
putrefacción) o antiguo [46].
En este último supuesto, tal estimación se basa en la cantidad y condición de los tejidos
blandos, como por ejemplo la piel, el músculo y los ligamentos presentes, la preservación de
los huesos, cantidad de raíces de plantas que han crecido, olor, y cualquier actividad carnívora
e insecticida. De todas formas, muchas otras variables pueden ser consideradas, tales como la
temperatura en el momento de la muerte, las heridas penetrantes, humedad, si es árido, acidez
del suelo, retención de agua. Cuanto más tiempo haya transcurrido desde la muerte, más
difícil será la determinación del intervalo.

36
B. Müller en 1940 presenta un esquema-guía para poder determinar la fase de esqueletización
teniendo en cuenta los factores endógenos y exógenos del lugar representada en la siguiente
tabla (Tabla 1) [47].

Tabla 1. Esquema de Müller. Fases de esqueletización.


CAMBIOS MORFOLÓGICOS TIEMPO DESPUÉS DE LA MUERTE(años)
Formación de una capa de moho en los cadáveres 2-4
sepultados en tierra
Desaparición de partes blandas en enterramientos 2-4
en fosas
Desaparición de cartílagos y ligamentos en 5 o más
cadáveres sepultados en tierra
Desaparición de la grasa de los huesos 5-15
Destrucción del hueso 10-15 (depende del terreno, hay huesos que
resisten miles de años)
Estado quebradizo, frágil y poroso Al menos 50 (cotejar con la composición y
estado del terreno)

Maestre y Piga en 1928 estudiaron también la evolución postmortem de la médula ósea (Tabla
2) deduciendo que un canal medular desprovisto de materia orgánica tiene una antigüedad
superior a los 6 años [34].

Tabla 2. Degradación de la médula ósea según Maestre y Piga [34].

CAMBIOS MORFOLÓGICOS TIEMPO DESPUES DE LA MUERTE (años)


Desaparición de la médula ósea >6
Ausencia de materia orgánica en el canal >10
medular

Se sabe que los huesos sufren modificaciones en su composición química, su parte orgánica
se degrada y su parte mineral puede sufrir intercambios en su composición dependiendo del
medio con el que estén en contacto.

37
La putrefacción cadavérica es la descomposición de la materia orgánica del cadáver y está
constituido por factores endógenos como las bacterias y parásitos intestinales, y los factores
exógenos tales como la temperatura y el medio ambiente donde se encuentra el cadáver.
La descomposición es muy precoz en verano y tardía en invierno (siempre y cuando el
cadáver se encuentre al aire libre y no en una habitación con calefacción ya que esto último
sería similar al verano). El órgano más frágil a la putrefacción es el cerebro y los más
resistentes el corazón, el útero y la próstata. A continuación se describen los principales
fenómenos cadavéricos según su efecto en el cadáver (Tabla 3).

Tabla 3. Tipos de fenómenos cadavéricos según su efecto sobre el cadáver

- Producto de la concomitancia de la
desecación rápida del cadáver y la
ausencia o suspensión de los fenómenos
de putrefacción cadavérica.
- Tiempo de producción aprox. 6meses a
1 año de producida la muerte.
MOMIFICACIÓN
- Las condiciones óptimas para que se
produzca es en ambientes de altas
temperaturas, secos y ventilados.
- Se respetan las estructuras histológicas
permitiendo efectuar diagnósticos
retrospectivos.
- Resulta de la infiltración de parte o todo
el organismo por sales calcáreas.
PETRIFICACIÓN O
- Puede ser primitiva en casos de fetos
CALCIFICACIÓN
retenidos o secundaria en un cadáver de un
QUE menor o adulto.
CONSERVAN - Transformación grasa del cadáver
EL - Químicamente es un jabón de calcio,
CADÁVER potasio o magnesio que se forma por
autolisis a expensas del tejido adiposo y
proteínas orgánicas.
- Evoluciona hacia la calcificación si la
acumulación de sales calcáreas se
ADIPOCIRIA
identifica o hacia la colicuación si
predomina la humedad ambiental.
- Tiempo de producción aproximado: de 3
meses a 1 año de la muerte.
- El ambiente óptimo para que suceda son
los ambientes húmedos y las aguas
estancadas.
- Es una forma de adipociria incompleta.
- Propia de cadáveres inhumados en
CORIFICACIÓN ataúdes de zinc o plomo.
- El tiempo de producción es similar a la
de la adipociria.

38
- Transformación líquida de todas las
partes blandas cadavéricas.
- El tiempo de producción aproximado no
existe, suele ser precoz en relación con la
COLICUACIÓN
fecha de muerte.
- Suele darse en inhumaciones en tierra
con ataúdes que permiten el paso de
líquidos o humedad vecina.
- Comienzo de la pulverización
- Se produce cuando han desaparecido las
QUE partes blandas por la putrefacción, los
DESTRUYEN huesos quedan al descubierto perdiendo
EL CADÁVER DESCALCIFICACIÓN
sus sales de calcio y volviéndose frágiles.
- El tiempo de producción oscila del año a
los 5.

- Transformación final del cuerpo humano.


- El tiempo de producción es de 15, 20 o
más años.
PULVERIZACIÓN - Las condiciones óptimas para que suceda
sería en cadáveres inhumados directamente
en tierra sin ataúdes que les protejan o bien
abandonados al aire libre.

La entomología cadavérica es una técnica indirecta del cálculo de la data de muerte basada en
el estudio de los ciclos vitales de diferentes organismos [50].
Las primeras oleadas de insectos llegan al cuerpo atraídas por el olor de los gases
desprendidos en el proceso de la degradación de los principios inmediatos (glúcidos, lípidos y
proteínas) y otros gases como el amoníaco, el ácido sulfúrico, el nitrógeno libre y el anhídrido
carbónico. De acuerdo a la progresión sucesiva de los artrópodos que alcanzan el cadáver se
puede realizar un cálculo estimado de la data de la muerte.
El nacimiento de la entomología médico criminal se produjo en el siglo XIII, en China,
cuando en 1.235 A.C. Sung Tz’u escribió un libro “The Washing Away of Wrongs”, donde
aparece el primer documento escrito de un caso resuelto por la entomología forense. Fue a
mediados del siglo XIX, en Francia, cuando la ciencia surgió como tal. Orfila en 1848, listó
30 insectos y otros artrópodos que colonizaron un cuerpo y sus observaciones pudieron ser
las primeras en sistematizar el conocimiento de la sucesión de artrópodos, aunque a Bergeret
(1855) se le da el crédito de aplicar este conocimiento a un caso criminal: por evaluación de la
fauna de insectos, determinó el IPM.

39
Existen otros métodos de datación que se utilizan en hueso pero no son exclusivas de la
antropología forense tales como la datación por C14, racemización de aminoácidos y la
Resonancia electrónica [52-54].
La técnica de datación por carbono ha sido utilizada con una amplia variedad de propósitos,
entre ellos la determinación de la edad en material óseo. Su aplicación para la data se basa en
los mismos principios que para cualquier otro material orgánico. Mientras un organismo está
vivo y mantiene una constante interrelación con el medio, la cantidad de C14 que posee es la
misma que existe en la atmosfera que se mantiene constante a través del tiempo. Al morir el
C14 disminuye progresivamente a una velocidad constante de aproximadamente un 1% cada
80 años. En la medida de este descenso, se basa esta técnica de datación.
Mediante este método de análisis se pueden datar muestras de entre 500 y 50.000 años
aproximadamente, pero tiene como principales inconvenientes el tamaño de la muestra,
(usualmente grande) y el tiempo necesario para obtener los resultados que tiene una relación
inversa con el tamaño de la muestra.

La racemización de los aminoácidos esta basado en la medida de las forma D y L de los


aminoácidos. Mientras que un organismo está vivo utiliza exclusivamente las formas L de los
aminoácidos, siendo por tanto las únicas que posee. Cuando fallece las formas L se van
transformando en forma D a una velocidad que es constante e independiente para cada
aminoácido y que está influenciada por el pH y la temperatura. Su rango de actuación en el
tiempo depende de la temperatura a que haya estado sometido el material, lo que hace de ella
una técnica insegura. De cualquier manera su uso está restringido al terreno de la
paleontología alcanzando su límite según la zona hasta 500.000 años (Centro Europa) o
60.000 años (Ecuador).

El uso de la resonancia en la datación se basa en la detección del momento magnético


inducido por la rotación de un electrón cargado negativamente. Estos electrones son
producidos por la radiación natural resultante de la descomposición del uranio, torio, y
potasio del material que se estudia. La dosis total de radiación, que está en relación con la
edad, puede determinarse a partir de la concentración de electrones cargados negativamente.
Desde el punto de vista de la Antropología Forense algunos autores señalan que si se calibra
el equipo para muestras recientes sería posible establecer la data con fines forenses.

40
4.2.2. DIAGNÓSTICO DE ESPECIE

Comprende el estudio osteológico comparativo y anatómico de los fragmentos o


elementos óseos a fin de señalar las características que compatibilicen con la especie humana
o no. Cuando las características o tamaño de la muestra no lo permitan se dispone de una
variedad de métodos de ayuda.
Cuando el esqueleto está completo no ofrece dificultad el diferenciarlo de los restos animales.
En cambio si son restos óseos sin rasgos anatómicos destacables es más dificultoso.
Se pueden aplicar diferentes métodos como el estudio del índice medular [49,53] el cual
consiste en la relación entre el diámetro mínimo del canal medular y el diámetro mínimo
diafisario siendo esta menor en el humano que en los animales (menor de 0,50 en el hombre y
mayor de 0,50 en animales).
Dentro del método histológico tendríamos la evaluación del patrón estructural observado
microscópicamente y la medida de los conductos de Havers siendo menor en el humano que
en animales.
También podemos contar con estudios radiológicos o métodos inmunológicos ya que por
ejemplo en la especie humana es positiva la prueba de especificidad con el Suero Antihumano,
utilizando polvo óseo o adherencias orgánicas al mismo.

4.2.3. DIAGNÓSTICO INDIVIDUAL

Todas las identificaciones de restos esqueléticos comienzan con lo qué Krogman [6] refirió
como "los cuatro grandes": edad, sexo, raza, y estatura. Si un esqueleto está completo e
indemne, estas cualidades se pueden determinar con gran exactitud. Usando las últimas
técnicas publicadas, y con restos adecuados, el sexo se puede determinar con certeza, la edad
es estimada con un margen máximo de 5 años, y la estatura aproximada con una desviación
estándar alrededor de 1.5" (3.5 cm). La asignación al grupo de raza caucásico, mongoloide o
negroide se puede lograr con un alto nivel de certeza. Sin embargo, los antropólogos forenses
tienden más a tratar con los especímenes, generalmente hechos fragmentos, así que debemos
obtener tanta información como sea posible de cada hueso.

41
[Link]. DETERMINACIÓN DE LA RAZA

Podemos decir que las poblaciones humanas se distinguen entre sí por una serie
de rasgos que varían con una tendencia central y una frecuencia determinada en su
distribución. Pertenecemos a la especie Homo sapiens, que ha sido dividida en
subespecies o razas con el fin de sistematizar la información existente y poder facilitar
su estudio. No obstante, los límites de esas clasificaciones son ambiguos y basados a
menudo sobre supuestos inexactos que sólo pueden conducir a errores y que muchas
veces están rodeados de sentimientos y posiciones morales y económicas. En la
medida de su hipotética realidad, las razas deben ser consideradas a lo sumo como
conglomerados de poblaciones que comparten una historia biológica común en virtud
de los procesos evolutivos de mutación, selección natural, deriva genética y flujo
génico. Este último proceso ha incidido significativamente en la trasformación de la
estructura genética de las poblaciones contemporáneas. Por tal razón, desde el punto
de vista evolutivo una raza es una categoría transitoria, dinámica, que cambia de forma
y de frecuencia según las condiciones históricas, geográficas y morfológicas.
A fin de obviar algunas de las dificultades inherentes al estudio de la variabilidad de
las poblaciones humanas, éstas se han agrupado en grandes troncos geográficos-
raciales, denominados caucasoide, mongoloide y negroide que designan ante todo una
tendencia en el conjunto de rasgos, más que una pertenencia geográfica, el color de la
piel o la forma del cabello. Mongoloides se observan en Mongolia, noreste de Asia y
también en América nativa. A su vez, negroides encontramos en África tropical, el sur
de la India (vedas), Australia aborigen y en grupos afroamericanos. Finalmente, los
caucasoides se encuentran dispersos por todo el globo, desde Europa, América, África
(subsahariana y del Sur), Australia y Asia (Siberia).
Es obvio mencionar, que ni existen genes raciales específicos ni grupos étnicos o
grupos de ascendencia puros, por lo que se encuentra casi siempre una mezcla de
características biológicas, incluso en los hallazgos individuales, que a veces parecen
neutrales. Además se observa una variedad biológica considerable entre los grupos.

Los estudios poblacionales realizados por los antropólogos Woo, Morant, Debetz,
Alexeev, Howells, Gill y Rhine, entre otros [55] evidencian que los principales rasgos

42
craneométricos diferenciadores son las medidas de proyección, cuyos ángulos se
obtienen con el compás de coordinación (simómetro) y el goniómetro (facial) y
expresan el grado de pronunciamiento o perfilación del esqueleto facial, huesos
nasales, pómulos y porción alveolar.
La cuestión de la afiliación racial es de difícil respuesta ya que si bien su clasificación
posee algunos componentes biológicos, se encuentra principalmente basada en
afiliaciones sociales. De todas formas, algunos detalles anatómicos, especialmente en
el rostro, a menudo sugieren la raza del individuo. En particular, los individuos
blancos tienen rostros más angostos con narices altas. Los individuos negros poseen
aberturas nasales mas grandes y los indios americanos y asiáticos tienen mejillas que
se proyectan hacia delante y rasgos dentales característicos. Cuando se dispone del
cráneo completo el diagnóstico racial se realiza con facilidad.
El examen microscópico del cabello también indica la raza.

§ Sistema dental
Los antropólogos dentales han sugerido la división de las poblaciones humanas
en varios componentes geográficos-raciales de conformidad a la distribución de los
rasgos morfológicos del sistema dental. Hanihara planteó la definición del Complejo
Dental Mongoloide, y esperaba que también se presentaran los Complejos Dentales
Caucasoide y Negroide [56].
Krogman e Iscan [55] realizaron estudios dentales sintetizando los estudios propuestos
sobre la variación del sistema dental elaborados por Lasker y Lee [57]. En dichos
estudios se establecieron diferencias entre los distintos grupos raciales, tales como que
en el maxilar se observa una alta incidencia de la forma bien desarrollada de los
incisivos en pala, alcanzando un 85% en chinos y bajas frecuencias en caucasoides y
negroides. En los mongoloides se aprecian raíces cortas de los incisivos, es frecuente
la hipodontia (ausencia congénita de dientes) y perlas de esmalte oclusal en
premolares. Las raíces de los molares están con frecuencia fusionadas, menos
extendidas y más cortas. La cúspide de Carabelli se evidencia en un porcentaje
superior al 37% en caucasoides, es menor entre la población bantu (África) y casi
ausente en esquimales. El ensanchamiento de la cavidad pulpar acompañado de raíces

43
fusionadas o taurodontismo, se ve con muy poca frecuencia en caucasoides; cuando
está presente en mongoloides se observa una forma de reloj de arena o piramidal
Por su parte, A.A. Zoubov [58], Zoubov y Jaldeeva [59] propusieron la delimitación
dental de las poblaciones mundiales en dos complejos: el Complejo Dental Oriental y
el Complejo Dental Occidental. El primero equivale al Mongoloide de Hanihara; el
segundo al Caucasoide y Negroide del mismo autor.
Es importante cuando nos encontramos ante variantes raciales del mismo complejo
incluir otros rasgos como el apiñamiento (crowding) de los incisivos laterales
superiores, la rotación de los incisivos superiores centrales (winging), etc.….

Como podemos observar en la Figura 3 el arco dental también tiene diferencias: el


arco dental de individuos con origen en Europa es parabólico, de los africanos es
hiperbólico (forma de una U) y en asiáticos es más redondeado o elíptico.

Figura 3. Diferencias raciales en el arco dental

§ Cráneo

A pesar de las propuestas de dividir las poblaciones mundiales en un sin número de


variantes raciales, con el fin de facilitar la investigación forense se ha utilizado

44
tradicionalmente la división tripartita en tres grandes troncos raciales o complejos: el
caucasoide, el mongoloide y el negroide [55,61]. A su vez, los caucasoides se
subdividen en nórdicos (Europa Septentrional), alpinos (Europa Central) y
mediterránidos (Europa Meridional). No obstante, como lo subrayan Krogman e Iscan
en uno de los tratados de identificación de restos óseos más completos publicados
hasta el momento, no existen realmente cráneos negroides puros, ni mediterránidos ni
alpinos. "Solamente tenemos cráneos, que con mayor o menor grado presentan una
combinación de rasgos que sugieren un stock o categoría racial. En lo que respecta a
la hibridación, simplemente no conocemos lo suficiente sobre la genética humana
como para insinuar la dominancia o recesividad de un rasgo en el esqueleto".
Las características craneales que expresan los ancestros de una población determinada
se establecen no mediante un carácter único, irrepetible, sino mediante la combinación
del conjunto de parámetros métricos y morfológicos. Los estudios realizados en áreas
de contacto entre grupos mongoloides y caucasoides, evidencian que existe una
significativa correlación entre las características típicas del complejo mongoloide,
tales como el aplanamiento facial, expresado por valores altos de los ángulos fronto-
malarorbital y cigomaxilar, con un rostro muy ancho (amplia anchura cigomática), una
fosa canina plana, una nariz deprimida en su raíz y dorso (ángulo facionasal poco
sobresaliente) y el aplanamiento natural del frontal [62,63]. A su vez, los caucasoides
resaltan por un rostro perfilado y nariz prominente. Esta acotación metodológica es
importante por cuanto podemos encontrar rostros anchos en individuos caucasoides y
negroides, pero si este rasgo se encuentra combinado con otros elementos
mongoloides implica indudablemente un alto grado de mestizaje.
En un estudio biométrico realizado sobre 4266 cráneos masculinos y 1630 femeninos
provenientes de Europa, África, América, Oceanía y Asia, es decir, con una amplia
representación de los tres grandes troncos raciales, Woo y Morant encontraron que el
grado de aplanamiento del esqueleto facial constituye un excelente elemento
diagnóstico diferenciador tanto a nivel intragrupal como intergrupal [62].
Odd y Tracy elaboraron en 1930 (citados por Krogman e Iscan [55]) una propuesta
metodológica para diferenciar a nivel craneológico los grupos negroides de
caucasoides. Empleando cinco rasgos descriptivos con dos variantes contrastadas que
denotaba, según los autores, la filiación racial:

45
1. Arcos superciliares: en forma de M u ondulados
2. Borde superior orbital: angulado o romo
3. Glabella: redondeada o deprimida
4. Unión frontonasal: plana o prominente
5. Distancia interorbitaria: angosta o ancha

Los negroides típicos presentan unos arcos superciliares ondulados, borde


supraorbitario angulado, glabella redondeada, una unión frontonasal plana y una gran
distancia interorbitaria (Tabla 4). A su vez, los caucasoides poseen arcos
supraorbitarios en forma de M, borde supraorbitario romo, glabella deprimida, unión
frontonasal sobresaliente y una distancia interorbitaria angosta.

Tabla 4. Rasgos descriptivos craneales de los tres grupos raciales.

REGION CAUCASICO NEGROIDE MONGOLOIDE


Apertura Estrecha
Ancha Redondeada
nasal elongada
Órbitas Triangulares Cuadradas Redondeadas
Prognatismo No Alveolar No
Paladar Triangular Rectangular Redondeado
Malares No prominentes No prominentes Prominentes
Dientes No No Incisivos en forma de pala
característicos característicos

Podemos resumir diciendo que la mayoría de las diferencias entre los grupos étnicos se
dan en la apertura nasal, especialmente la raíz, el puente, la espina, el borde inferior y la
forma de la apertura nasal. La raíz está ubicada en la región del nasion, donde el nasal se
reúne con el frontal (Figura 4). El puente inicia en la raíz y esta formado por los nasales.
La espina, ubicada en la parte central inferior de la apertura es saliente y frágil y por eso
no común en los hallazgos forenses o históricos. En el borde inferior de la nariz se
encuentra una variedad de formas de un borde bajando hasta la formación de un “nasal

46
sill”, que forma una pared afilada. También la apertura nasal varía bastante en su forma y
tamaño.

Figura 4. Vista lateral del cráneo mostrando A) la raíz, B) el puente, y C) la espina


de la nariz según Byers [64].

§ ADN.

Los análisis de ADN se fundamentan en el mismo principio que soporta a otras


disciplinas forenses que laboran en el campo de la identificación de personas: “La
diversidad humana”. Del mismo modo que el dactiloscopista, el patólogo, el odontólogo
o el antropólogo buscan en el cadáver rasgos anatómicos que puedan constituirse en
indicios de identidad, las pruebas genéticas detectan variantes de ADN en las personas,
que constituyen códigos de identidad prácticamente individuales.
Sabemos que el ADN está formado por cadenas de bases nitrogenadas que se
complementan en parejas. Esta secuencia de bases nitrogenadas es única en cada
individuo y tiene un significado en la función celular; además puede hacer que se

47
fabrique, por ejemplo, un determinado enzima que sea responsable de la creación de
melanina y, por tanto, sea responsable de la pigmentación de la piel.
A este tipo de secuencias de ADN, que tienen un efecto correspondiente sobre el fenotipo
del individuo, se les conoce como “ADN expresivo o codificante”. Entre ellas se han
detectado muchas regiones polimórficas pero no son usadas por los científicos forenses
ya que podrían arrojar información adicional a la de identidad que no sea pertinente a la
investigación judicial y generar conflictos éticos. Por tal razón los genetistas forenses
solamente analizan secuencias de ADN polimórficas “No expresivas”, como los
Microsatélites o STR`s (Short Tandem Repeats), el ADN mitocondrial o los SNP`s
(Single Nucleotide Polymorphisms).

Aunque es posible estimar el origen geográfico más probable de la variación de un


particular polimorfismo o de un perfil, es importante recalcar que esta probabilidad no es
sinónimo de la población de origen más probable de una determinada persona [65,66].
Es necesario ser particularmente precavido al utilizar la pigmentación de la piel como un
factor del que se pueda inferir la ascendencia.
Es posible estimar la ascendencia de una persona en base al análisis de ADN, con un
razonable número de marcadores genéticos. Pero se plantea la cuestión de cuántos SNPs
se necesitan para inferir la ascendencia con fiabilidad. Debe realizarse un screening
mundial poblacional a fin de evaluar el potencial de SNPs específicos para la estimación
de ascendencia, no necesariamente ligados a características físicas ligadas a una
determinada población.

[Link]. DETERMINACIÓN DEL SEXO

La determinación del sexo es de una fiabilidad de casi un 100% cuando se dan dos
circunstancias: poseer el cadáver entero y que los restos sean de un adulto. Además, la
identificación sexual de unos restos cadavéricos es posible y mucho más sencillo cuando
se dispone de los huesos de la pelvis, cráneo o de los fémures. En cualquier caso, existen
unos rasgos comunes que proporcionan una orientación. El esqueleto femenino es más
grácil y fino que el masculino. En el varón, las crestas de inserción muscular están más

48
marcadas y los canales para el paso de tendones son más profundos; las articulaciones
son más gruesas, pero todo ello dependiendo siempre de la edad del sujeto [67].
En el adulto, la determinación más simple y más exacta del sexo se puede hacer a través
del gravamen morfológico de la pelvis. Los huesos púbicos y la muesca ciática son más
anchos en las mujeres, dando por resultado un ángulo subpúbico obtuso y con una
entrada pélvica más abierta para facilitar el parto. La pelvis masculina es más estrecha y
construida solamente para la ayuda y la locomoción.

Un conocimiento cuidadoso de la morfología craneal puede permitir que los expertos se


acerquen a la exactitud de 90 o 95%. Sin embargo, es necesario que el observador esté
familiarizado con las variantes específicas de la población, porque las características
ligadas al sexo varían a partir de un grupo a otro. Generalmente sin embargo, los varones
tienden a tener huesos más ásperos con crestas y cantos más grandes, porque éstos son a
menudo sitios de acceso del músculo. Los nuevos estudios han llevado al descubrimiento
de que la mandíbula es casi tan útil en la diferenciación por sexos como una pelvis
completa. Loth y Heimeberg observaron que en varones adultos el ramus posterior tiene
una forma angular o una flexión distinta en el nivel de la superficie oclusal de las muelas,
mientras que las mujeres lo conservan recto [68].

La cuantificación de las diferencias del tamaño permite a veces un grado de separación


razonable de los sexos. Aunque haya un número de técnicas métricas del cráneo y de la
pelvis, este tipo de análisis es especialmente útil en huesos largos donde no se pueden
observar las obvias diferencias morfológicas. Las fórmulas de la función discriminante
se han calculado de las dimensiones de huesos numerosos y de sus subestructuras, pero
estos métodos son altamente específicos para la población, incluso dentro de los tres
grupos de razas principales. Los indios asiáticos son, por ejemplo, Caucasoides, pero
ellos son perceptiblemente más pequeños y más gráciles que los blancos americanos o
europeos. Así, serían métricamente mal diagnosticados la mayoría de los varones
indios como hembras, si se utilizan los estándares americanos. De aquí la importancia de
realizar estudios propios de cada tipo de población. Al realizar este tipo de estudios se
determinó que la longitud total de un hueso largo no es generalmente tan

49
buen discriminador como el diámetro principal, la circunferencia del eje, o la anchura
epifisaria distal.
Durante muchos años, los biólogos esqueléticos han intentado encontrar la evidencia de
la maternidad en la pelvis. Se sabía que el embarazo y el parto están asociados al rasgado
y al reacoplamiento de los ligamentos en la superficie dorsal del hueso púbico. Houghton
y Dunlap apoyaron este concepto y lo aplicaron al surco pre-auricular [69,70]. Sin
embargo, otras observaciones han revelado que hay marcas similares en las hembras sin
hijos, llegando a la conclusión de que hay otros factores que también pueden ser
responsables para estas formaciones.

También se demostró el dimorfismo en el nivel de las longitudes de las manos y los pies
[71]. En este análisis es importante conocer la población a la que pertenece el individuo
y realizar investigaciones específicas de esta población (ya que cada grupo de población
tiene unas proporciones diferentes del cuerpo, con el fin de hacer comparaciones y
obtener el perfil biológico esperado.

Actualmente tenemos varios estudios específicos para ciertas poblaciones, en las que se
determina el sexo de los restos de esqueletos de otra manera. Siguiendo un orden
cronológico, podemos destacar el trabajo de autores como Robling et al., que garantiza
obtener la determinación del sexo basada en el análisis de los metatarsianos,
desarrollando fórmulas para diferentes personas y afinidad a población negroide y
caucásica [72]. Posteriormente se consiguió determinar el estudio de diversos aspectos de
los pies, es decir, con el tejido blando. Otros autores llevaron a cabo medidas
relacionadas de diferentes segmentos corporales, con la presencia de tejido blando:
Danborno et al. llevó a cabo un estudio sobre la longitud de la mano y del pie [71] y
Mountrakis et al., igual que el primer autor hace referencia a dicha determinación del
sexo de los metatarsianos [73]. Saini et al. realizan el cálculo basado en el dimorfismo
sexual craneofacial [74]. Finalmente, Kranioti et al. [75] estudian el húmero para lograr la
determinación del sexo.

50
§ Cráneo

En la adolescencia tardía los cambios en el esplacnocráneo se restringen


aparentemente a los hombres mientras que las mujeres retienen su aspecto juvenil. El
rostro masculino se alarga, los arcos superciliares (incluyendo los senos frontales) se
agrandan y el mentón se hace más prominente y cuadrangular. Al incrementarse el grosor
de los arcos superciliares decrece la altura orbital, su borde superior se torna grueso y la
órbita en general adquiere una forma cuadrangular. La escotadura supraorbital se torna
más profunda y puede desembocar en un agujero (foramen). Estos cambios conllevan
también a modificaciones en la raíz y en el caballete nasal, conduciendo a un descenso
abrupto en la línea que une el frontal con los huesos nasales en el punto nasion.

51
Figura 5. Diferenciación sexual en el cráneo. Modificado de Knight´s Forensic
patology [66]. Cráneo de la izquierda perteneciente a una mujer y el de la
derecha a un varón.
1-Arcos superciliares
2-Glabela
3-Área gonial
4-Proceso mastoideo
5-Hueso temporal
6-Protuberancia occipital externa

En esta imagen (figura 5) podemos observar las diferencias morfológicas óseas más
evidentes entre un cráneo masculino y femenino. Los arcos superciliares y la glabella
son muy marcados en el varón y débiles en la mujer. La eversión gonial es ligera en el
caso de la mujer y pronunciada en el hombre. El proceso mastoideo es pequeño en la
mujer y grande, voluminoso y con la punta vertical en el caso del hombre. Y el hueso
temporal y la cresta occipital en el hombre es más grande y pronunciada que en la mujer
que incluso a veces no presenta protuberancia occipital.

52
En la siguiente imagen (Figura 6) podemos observar como varían determinadas
características a nivel morfológico en el cráneo entre ambos sexos según Buikstra y
Ubelaker [76]. La protuberancia occipital externa y las apófisis mastoides acostumbran a
ser de mayor tamaño en el hombre, y en el caso de estas últimas, cuando se observa el
cráneo por la parte superior, quedan a la vista. Los arcos y el borde supraorbital son más
prominentes y gruesos en el hombre, y el mentón en el caso de las mujeres, es mucho
más redondeado y grácil. Las mandíbulas masculinas son más robustas por norma general.

Figura 6. Imagen modificada de Krenzer [60]. Expresión de las


características A) cresta nucal, B) proceso mastoide, C) borde
supraorbital, D) arco supraorbital y E) prominencia del mentón según
Buikstra y Ubelaker [76]

53
§ Determinación del sexo a partir del agujero occipital (Holland [77]):

La base craneal, especialmente la región occipital comprendida por el agujero


occipital y los cóndilos occipitales conforman una región diagnóstica diferenciadora del
patrón racial [78] y del dimorfismo sexual [79], a partir de una serie de dimensiones de
los cóndilos (MWC, MLC), su distanciamiento (MnD, MxlD, BcB) y del agujero
occipital (LFM, WFM). Sin embargo, en virtud de que los resultados de las
investigaciones se han obtenido de un grupo geográficamente homogéneo y limitado (St.
Louis, Missouri), los datos y parámetros propuestos hay que aplicarlos con precaución.
Su utilización es válida en fragmentos craneales que han conservado esta área intacta y
no existan otras fuentes de información.
Medidas utilizadas:
1. Longitud del cóndilo occipital (MLC). Longitud máxima del cóndilo izquierdo,
obtenido en todo su eje longitudinal, extendido de borde a borde.
2. Anchura del cóndilo occipital (MWC). Anchura máxima del cóndilo izquierdo medido
perpendicularmente al eje anterior, de borde a borde articular.
3. Distancia mínima entre los cóndilos (MnD). Distancia mínima entre los bordes
mediales de las superficies articulares de los cóndilos.
4. Anchura bicondilar (BcB). Distancia máxima entre los bordes laterales de las
superficies articulares de los cóndilos.
5. Distancia interior máxima entre los cóndilos (MxID). Distancia máxima entre los
bordes articulares mediales (equivalente a la anchura intercondilar).
6. Longitud del agujero occipital (LFM). Longitud interna máxima del agujero occipital
en el plano sagital medio entre endobasion y opisthion.
7. Anchura del agujero occipital (WFM). Anchura interna máxima, perpendicular a la
medida anterior
8. Longitud del proceso condilar (LBP). Longitud máxima del proceso basilar medida
entre el basion hasta el punto medio de la sutura esfenobasilar.
9. Distancia entre los agujeros poscondilares (canal condilar posterior) (DF).

En un estudio realizado en cráneos brasileños, Teixeira (citado por Krogman e Iscan [55])
encontró que al tomar la semisuma de los diámetros del foramen magnum en calidad de

54
diámetro de un círculo, el área de la superficie en los individuos masculinos arrojó una
cifra igual o superior a 963 mm2; en los femeninos igual o inferior a 805 mm2.

§ Pelvis

La pelvis adulta es el mejor indicador del sexo. En la adolescencia la pelvis femenina


se ensancha como una medida de preparación para el parto, alterando la forma y el
tamaño de muchas de sus partes, convirtiendo la cintura pélvica en un indicador
fidedigno al finalizar la metamorfosis. De conformidad con el dimorfismo sexual, las
mujeres poseen un cuerpo de menor tamaño que el hombre y, por tanto, un pubis y toda
la pelvis generalmente más delgada y ligera; horizontalmente observan mayor extensión
mientras que verticalmente es más corta.
Hasta la adolescencia la cintura pélvica presenta el mismo tamaño y forma en hombres y
mujeres. En estado adulto la pelvis masculina es básicamente una continuidad de la forma
juvenil. El lapso de edad en que ocurren los cambios pélvicos es muy variable; la sínfisis
púbica femenina se aprecia algunas veces en niñas de edad dental de 8-9 años pero se
generaliza hacia los 14-15 años, cuando comienza a fusionarse el acetábulo y erupcionan
los segundos molares permanentes.
Según Greulich y Thomas (citados por Hoyme e Iscan [80]) las pruebas radiográficas
sugieren que este período se extiende aproximadamente 18 meses y finaliza hacia los 15
años.
Las diferencias sexuales se hacen más evidentes en la parte anterior de la pelvis puesto
que los cambios ocurren solamente en la terminación medial del pubis. En la parte
posterior la metamorfosis en la articulación sacro-ilíaca afecta a ambos huesos (sacro,
ilion) y los cambios son más variables [81]. El crecimiento adicional de la superficie
medial de la sínfisis púbica ensancha el canal pélvico de las mujeres, configurando un
arco subpúbico ancho y redondeado (Figura 7). Por lo general después de la fusión de la
rama isquiopúbica, usualmente hacia los 7-8 años, no se aprecian otros centros de
crecimiento en la porción anterior de la pelvis. Tampoco se manifiestan, según Hoyme e
Iscan, signos de alargamiento en la terminación acetabular del pubis, que también inicia
su proceso de fusión hacia la misma edad. Como consecuencia de estos cambios el arco
subpúbico femenino es abierto y redondeado (en los hombres conforma un ángulo agudo),

55
la sínfisis es proyectada y cuadrangular con una pequeña área triangular de hueso
adicional en su margen antero inferior, y un evidente aplanamiento de su rama anterior
(Figura 7). A su vez, la sínfisis púbica masculina es gruesa, corta y más triangular.
Finalmente, como resultado de la reabsorción del borde medial del agujero obturador,
más que por el alargamiento del pubis, su forma triangular es más común en las mujeres
de edad.

Figura 7. Características de la pelvis ósea. Modificado de Krenzer [60]

1. El diámetro transversal de la cavidad pélvica de la mujer (pintado en


verde) es mucho mayor que el del hombre. Hecho totalmente necesario para
que la cabeza y los hombros del feto puedan pasar cuando se desencadene el
parto.

2. Las espinas ciáticas (las protuberancias óseas que salen rodeadas de


amarillo) son mucho más grandes en el varón y se observa como se encuentran
muy cerca del cóccix.

3. El ángulo subpúbico es mucho más amplio en la mujer que en el hombre.

Iscan y Derried en 1984 (citados por Krogman e Iscan [55]) desarrollaron un método
visual para la determinación sexual en la articulación sacroilíaca, que relaciona la mitad
posterior del ilion y su articulación con el sacro. Las diferencias sexuales en tres
estructuras analizadas presentan, según los autores, la siguiente dicotomía diferencial:

56
1. Surco preauricular. En los individuos masculinos es muy raro. En las mujeres es
profundo, ancho y abarca una gran extensión del borde auricular. Este surco puede
desaparecer con la edad cuando se colapsa la elevación auricular.
2. Espacio posauricular. En los masculinos es angosto; ocasionalmente se puede
presentar una superficie articular adicional localizada en la parte superior de la
tuberosidad ilíaca que tiene forma ondulada. En las mujeres el espacio es muy grande; los
dos huesos no tienen contacto mutuo excepto en la superficie auricular.
3. Tuberosidad ilíaca. En el hombre se aprecia una estructura ondulada. En las
mujeres es más variable pero no incluye la forma ondulada; generalmente, es aguda o
puede estar ausente. Si ocurre éste último fenómeno se manifiesta una gran fosa y la
tuberosidad ilíaca se extiende a lo largo de la cresta.
Los estudios sobre el dimorfismo sexual en el acetábulo del coxal han deducido que éste
es menor en tamaño y ubicado en una disposición más frontalizada en los individuos
femeninos.

El sacro constituye otro hueso de particular interés para el diagnóstico del sexo en virtud
de su situación posterior en la cintura pélvica. Durante la adolescencia temprana cuando
se fusionan las partes laterales con el cuerpo, el único sitio que incrementa la anchura
pélvica posterior y ensancha a su vez el sacro, son las superficies alares de este hueso.
La presencia de elementos epifisiales en los bordes laterales del sacro, con módulos
similares en la correspondiente superficie de articulación ilíaca refuerza el planteamiento
sobre el área de mayor crecimiento en el sacro. En consecuencia el sacro femenino es
más angosto y tiene un índice de basewing de Kimura (anchura del ala / anchura de la
base por 100) mayor en los tres grandes troncos.
Buikstra y Ubelaker publicaron los siguientes esquemas para la determinación del sexo
mediante la pelvis [76]. En la Figura 8 podemos observar las diferencias morfológicas del
surco preauricular del coxal, en la mujer es profundo, claro y esta separado; y en el
hombre es llano, incluso hasta puede estar ausente.

57
Figura 8. Expresión del surco preauricular en el coxal derecho según Buikstra y
Ubelaker [76]. Modificado de Krenzer [60].

Figura 9. Expresión de la escotadura ciática mayor en el coxal izquierdo .


Diferenciación morfológica (modificada de Krenzer [60])

La escotadura ciática mayor es uno de los criterios más fiables en la determinación del
sexo (Figura 9). En la mujer es mucho más extensa con forma de U, sin embargo en el
hombre es estrecha y con forma de V [81].

58
La determinación de los partos en la pelvis femenina es de vital importancia en los
procesos de identificación utilizados por la Antropología Forense. Se ha demostrado que
la superficie dorsal del pubis y el surco preauricular son quizá los mejores indicadores de
los partos a término, dentro de todos los rasgos morfológicos. Ulfrich (citado por
Krogman e Iscan [55]) ha desarrollado un método que incluye varios estadios, de acuerdo
al número de hoyuelos en el piso del surco, la anchura y la conformación de los bordes
del mismo; también analiza el borde antero-lateral de la superficie auricular, de acuerdo a
la forma y dimensiones de los surcos y depresiones. Algunos autores como Angel y
Nemeskeri opinan que se puede diagnosticar el número de partos de acuerdo a las
características anatómicas descritas anteriormente y al número y profundidad de los
hoyuelos en la superficie interna del pubis producidos por hematomas subperiosteales
durante el parto (descritos anteriormente por Putschar; citado por St. Hoyme e Iscan,
[80]). Sin embargo, como ya hemos citado anteriormente, otras observaciones han
revelado que hay marcas similares en las hembras sin hijos, llevando a la conclusión de
que hay otros factores que también pueden ser responsables para estas formaciones.

§ Vértebras cervicales

A diferencia de la amplia gama de estudios cualitativos y cuantitativos para


determinar el sexo con otro tipo de huesos, las vértebras no han sido objeto de tanta
atención, los estudios publicados hasta ahora son escasos.
Aunque como hemos visto en el epígrafe anterior, los huesos de la cadera son un
indicativo muy fiable a la hora de determinar el sexo, podemos encontrarnos en
situaciones, en los que éstos están en muy malas condiciones, o directamente no
aparezcan. Por ello la necesidad del estudio de huesos pequeños como las vértebras
cervicales para la estimación del sexo.
El índice de Baudoin quizás sea uno de los primeros estudios en que se utilizó el atlas
para obtener datos matemáticos sobre el sexo de un individuo [17]. Uno de los estudios
más actuales sería el de Cunha en el que se realizan medidas en segunda vértebra cervical

59
en 190 huesos procedentes de una colección esquelética portuguesa en Coimbra, con el
fin de cuantificar la variación relacionada con el sexo [82].

También se han llevado a cabo estudios con otros huesos pequeños para la determinación
sexual como los huesos del pie [83,84], ya que en repetidas ocasiones no se tiene la
posibilidad de poseer el cráneo, huesos de la cadera…

§ ADN

La mayoría de las muertes de conflicto armado son hombres. Las estadísticas de


criminalidad en todos los países vinculan al varón con los crímenes violentos, tanto en el
papel de agresor como en el de víctima. Más del 90% de homicidios y más del 99% de
los delitos sexuales en el mundo son cometidos por hombres [65].
El escenario anterior supone que si se cuenta con una herramienta pericial dirigida a
identificar víctimas o agresores del sexo masculino, ella constituiría una ayuda muy
significativa en los laboratorios de genética forense. Existe un marcador natural del sexo
masculino que es el cromosoma Y. En él, es posible detectar polimorfismos de ADN de
diferentes tipos. Entre ellos destacamos los microsatélites o STR -Y (16).

La determinación del sexo osteológico no es tan sencillo como parece. Existe una gran
variabilidad cronológica y demográfica entre poblaciones que produce un rango de
congruencia entre las características analizadas. Sin embargo el análisis de los
cromosomas brinda resultados con un mínimo margen de error, siempre y cuando se lleve
a cabo una investigación avanzada en los laboratorios específicos.
Las piezas dentarias además del estudio de su morfología para la determinación del sexo,
contienen además la información genética a través del ADN, que se puede analizar
detalladamente en laboratorios específicos con fines de identificación; siempre y cuando
exista material comparativo de familiares. Para el análisis se requiere dientes sin
tratamiento odontológico y que no presentan caries profunda para no afectar la pulpa
dentaria.

De los restos óseos también es posible la obtención de ADN, siempre y cuando estén en

60
unas condiciones mínimas para poder extraer un fragmento y realizar los diferentes
procedimientos para su extracción (pulverización, descalcificación…). Por lo que el
estudio del ADN también es una opción en la identificación sexual de los restos.

[Link]. DETERMINACIÓN DE LA EDAD

Encuentra su fundamento en las sucesivas transformaciones que el sistema óseo


experimenta en su evolución. La estimación de la edad es la primera y más complicada
operación que se ejecuta en el método de reconstrucción biológica o paleoantropológica.
Con este fin, se utiliza no un rasgo en particular sino el conjunto de características
orientadoras de la edad, subrayando el hecho de que se refiere a la edad biológica y no a
la cronológica; es decir, tiene en cuenta el estado de formación y consolidación del tejido
óseo y dental. Este aspecto se encuentra influido por distintos factores, entre ellos la
actividad física del individuo y el estado de salud-enfermedad que inciden
primordialmente, además de las diferencias sexuales y raciales.
Desde el nacimiento hasta la adolescencia, la edad se puede diagnosticar con gran
aproximación mediante la observación de la forma y el estado de metamorfosis de los
centros de osificación, la formación y erupción dental y la progresión en el cierre epifisial,
como también por la longitud de los huesos largos [55,85]. El esqueleto experimenta una
evolución desde el estado embrionario hasta los 30 años en la que comienza una etapa
regresiva. Esta evolución comienza con la aparición de los núcleos de osificación en el
feto, el cierre de las fontanelas y la aparición de los núcleos de osificación en las epífisis.
Después empieza un crecimiento en longitud de los huesos y la soldadura de la epífisis
con la diáfisis (22 años de edad aproximadamente). A partir de aquí aparece una etapa
regresiva con la soldadura de las suturas craneales, modificaciones en los huesos y
osificación de los cartílagos.
La estimación de la edad es más probable de ser exacta cuando se trata de restos
esqueléticos de personas que no han alcanzado su madurez biológica o de adultos jóvenes.
Las edades varían entre distintas poblaciones y ambos sexos. La osificación es más
temprana en las niñas que en niños, con un margen que oscila entre los dos a seis años.
Dentro del mismo esqueleto algunos huesos y algunas epífisis se cierran en distintos

61
períodos. Así, el fémur crece principalmente a expensas de la epífisis distal, mientras que
la proximal es poco activa. Por el contrario, el húmero crece gracias a su extremo
proximal. Los huesos del antebrazo crecen básicamente hacia la muñeca, mientras que la
tibia y el peroné crecen por igual hacia la rodilla y el tobillo. Los huesos carpianos de la
mano y los tarsianos del pie crecen continuamente de afuera hacia el centro [86]. La
madurez biológica se alcanza inicialmente en el tobillo y en la cadera, continúa con la
rodilla y el codo y finaliza con el hombro y la muñeca.
En niños y adolescentes también es muy útil la estimación de la edad mediante el estudio
dental, formación y erupción. Se resolvió que la mejor manera de realizar este estudio era
analizando independientemente cada diente y posteriormente establecer el promedio de
todas las edades que corresponde a la edad asignada [87].
En individuos adultos se estableció que para la estimación de la edad era más útil el
estudio de los siguientes huesos:

§ La pelvis

El coxal o hueso innominado en la terminología inglesa, se compone de tres huesos


separados: el ilion, ubicado en la parte superior; el isquion, postero-inferior o dorsal; el
pubis, anterior o ventral. Según Mckern y Stewart en 1957, (citados por Krogman and
Iscan [55]) esos tres elementos primarios de la pelvis se fusionan en el acetábulo hacia
los 13 años de edad en las niñas y a los 14 en los niños. La unión final del isquion y el
pubis en el ángulo postero-inferior del agujero obturador, y del ilion e isquion en la
escotadura ciática se presenta hacia los 17 años. La epífisis ilíaca o labio de la cresta
ilíaca, centro secundario de osificación localizado en su porción externa, aparece
alrededor de los 12 años en niñas y 13 en niños. Su obliteración se inicia hacia los 17
años y se completa cerca de los 23 años de edad.

La pelvis es un excelente foco de estimación de la edad por las siguientes cualidades:

1. La aparición de los centros ilíaco e isquiático está correlacionada con la pubertad y la


adolescencia temprana.

2. La fusión de los centros está correlacionada con la edad adulta temprana.

62
3. La sínfisis púbica se correlaciona con el vigor alcanzado en las décadas tercera, cuarta
y quinta de la vida de los individuos. Además, esos periodos corresponden
aproximadamente con la metamorfosis en otras partes del cuerpo:

⎯ Con el codo y posiblemente la obliteración de la sutura esfeno-basilar;


⎯ Con la muñeca, el hombro, la rodilla y la terminación esternal de la clavícula;
⎯ Está también correlacionada aunque en menor medida con el cierre sutural.

§ La superficie auricular del ilion

Mientras que el grado de exactitud en la estimación de la edad de individuos


infantiles y jóvenes oscila entre unos pocos meses hasta dos o tres años, el margen de
error en adultos varía ampliamente en dependencia de su situación nutricional, el tipo de
profesión y el sexo. La mayoría de criterios existentes para el diagnóstico de la edad en
adultos tiene sus limitaciones y son casi inaplicables en individuos mayores de 50 años.
Los estudios realizados por Lovejoy et al. en 1985 en las colecciones óseas de Todd
(Cleveland Museum of Natural History) y Libben (Kent State University), como también
en varios casos forenses concretos de la Cuyahoga County Coroners's Office, evidencian
que existe una fuerte correlación entre la edad y la metamorfosis de la superficie auricular
del ilion, con la gran ventaja de que la conservación de esta articulación es mayor que
otras partes del cuerpo por estar muy bien protegida y, por tanto, se puede apreciar en
especímenes incinerados y mayores de 50 años de edad [88].
Schunke observó en 1938 que el grosor del cartílago sacro varía entre 1 a 3 mm, mientras
que el del ilion es menor a 1 mm; por su parte, el primero es primariamente hialino entre
tanto el segundo es básicamente fibroso con algunos islotes de cartílago hialino [89]. Este
último fibrocartílago posee una disposición columnar a lo largo del eje dorsoventral de la
superficie; con la edad la proporción del fibrocartílago se incrementa tornando la
superficie áspera, saburrosa y desgastada. El anquilosamiento de la articulación sacro-
ilíaca se presenta generalmente en individuos masculinos mayores de 50 años.

63
La siguiente es la terminología utilizada en el estudio de Lovejoy et al. [88]:

Ø La superficie auricular. Representa el área del hueso subcondral que forma la porción
ilíaca de la articulación sacro-ilíaca. No se tiene en cuenta la porción sacra de la misma
articulación.

Ø Semicaras. La forma de la típica superficie auricular se asemeja a un bumerang, con el


ápice en la unión de la superficie con la terminación posterior de la línea arqueada,
delimitando la semicara superior. La respectiva semicara inferior se ubica por debajo de
esta área.

Ø El ápice. Descrito como el área de contacto de la superficie articular con la terminación


posterior de la línea arqueada.

Ø Área retroauricular. Es el área general posterior a la superficie auricular en donde se


insertan los ligamentos lumbosacro y sacroilíaco.

Ø La porosidad. Son perforaciones del tejido subcondral de la superficie auricular; no se


debe confundir con la erosión surgida post mortem ni con las consecuencias de patologías
como la osteopenia e hiperostosis. La microporosidad se define como pequeñas y finas
perforaciones; por su parte, la macroporosidad es menos regular, más grande, con
perforaciones ovales que oscilan entre 1 a 10 mm de diámetro.

Ø La granulosidad. Se refiere a la apariencia tosca de la superficie con relación a su fina


estructura original. Una superficie sumamente granulosa se asemeja a la del papel de lija
fino.

Ø El ondulado. Tiene en cuenta la presencia o inexistencia de aristas trasversas. El


ondulado varía entre una superficie de rasgos regulares grandes hasta unas aristas de
grano fino apenas visibles.

Ø La densidad. Se refiere a la apariencia y no a la cantidad de hueso presente. Una


superficie densa es aquella cuyo hueso subcondral aparece compacto, suave, y muestra
una significativa ausencia de granulosidad.

Los intervalos de edad de acuerdo a estos rasgos generales propuestos por Lovejoy y

64
colaboradores [88] son los siguientes (Figura 10):

Fase I: 20-24 años. La superficie luce una textura granular fina y una acentuada
organización trasversa. No hay actividad retroauricular, ni apical ni porosidad. La
superficie exhibe un ondulado ancho y bien definido dispuesto transversalmente,
cubriendo la mayor parte de la misma.

Fase II: 25-29 años. No se observan cambios sustanciales con relación a la fase
anterior. El ondulado empieza a perderse y es remplazado por estrías. No hay actividad
apical, ni retroauricular ni porosidad. El granulado es ligeramente más tosco. La
superficie continúa siendo joven en apariencia debido a la acentuada disposición
trasversa.

Fase III: 30-34 años. Ambas semicaras continúan en reposo con alguna pérdida de
la organización trasversa. El ondulado se reduce y es remplazado por estrías definitivas.
La superficie es más áspera y más granular que en las fases anteriores, sin que se aprecien
cambios significativos en el ápice. Pueden aparecer pequeñas áreas de microporosidad y
ligera actividad retroauricular. En general el granulado áspero precede y remplaza al
ondulado.

Fase IV: 35-39 años. Ambas semicaras se tornan ásperas y uniformemente


granuladas; se reducen significativamente el ondulado y las estrías, aunque estas últimas
pueden persistir. La organización trasversa continúa presente pero poco definida. Se
observa alguna actividad retroauricular pero usualmente es ligera. Los cambios en el
ápice son mínimos; la microporosidad es ligera y la macroporosidad está ausente. Período
inicial de la granulosidad uniforme.

Fase V: 40-44 años. No se aprecia ondulado y las estrías pueden estar presentes
aunque muy vagamente definidas. La superficie es aún parcialmente granular, con
significativa pérdida de organización trasversa. Se presentan zonas de densificación que
pueden estar presentes en islotes por la pérdida de granulosidad. Hay una ligera actividad
retroauricular acompañada de macroporosidad ocasional, aunque esta última no es típica.
Se aprecian ligeros cambios en el ápice; se incrementa la microporosidad dependiendo
del grado de densificación. El rasgo distintivo de esta fase es la transición de una

65
superficie granular a una densa.

Fase VI: 45-49 años. Se aprecia pérdida significativa de granulosidad que es


remplazada por tejido denso. No se evidencian ondulamiento ni estrías ni organización
trasversa. Los cambios en el ápice son ligeros o moderados pero ya observables. La
microporosidad se pierde total o parcialmente como consecuencia de la densificación de
la superficie. Se incrementa la irregularidad de los bordes acompañada de moderada
actividad retroauricular y poca o ninguna macroporosidad.

Fase VII: 50-59 años. Como rasgo distintivo resalta la irregularidad de la


superficie. La semicara inferior presenta labiación en su porción detrás del cuerpo del
coxal. Los cambios apicales son invariables o acentuados. Se incrementa la irregularidad
de los bordes. La macroporosidad puede estar presente en algunos casos pero no es un
requisito. La actividad retroauricular puede ser moderada o acentuada.

Fase VIII: 60 + años. Superficie no granular, irregular, con signos evidentes de


destrucción subcondral. Se pierden definitivamente todos los rasgos de las fases jóvenes:
el ondulado, la organización trasversa, las estrías y la granulosidad. La macroporosidad
está presente casi en la tercera parte de los casos. La actividad apical generalmente es
acentuada pero no es requisito para esta categoría de edad. Los bordes se tornan
irregulares y con labiación. La superficie retroauricular se define muy bien a través de
osteofitos de relieve bajo o moderado.

Exceptuando el acentuado desarrollo del surco preauricular en los individuos femeninos,


la metamorfosis de la superficie auricular del ilion no observa diferencias sexuales. Si
esta situación se presenta, entonces la correlación del desarrollo del margen preauricular
y el ápice con le edad del individuo, como lo sugieren los autores, debe ser acentuado y
por tanto, se pueden despreciar cuando se estima la edad.

66
Figura 10. Metamorfosis de la faceta auricular. Fases de la 1 a la 8 ( Modificado
de Krenzer [60])

§ La sínfisis púbica:

Desde su introducción por Todd en 1920 [11], la sínfisis púbica configura el rasgo
anatómico más utilizado en la estimación de la edad del individuo, tanto en casos
arqueológicos como forenses. El grado de protección que permite la buena conservación
de la sínfisis púbica en huesos bajo tierra, la claridad en la apreciación de su
metamorfosis y su propia conformación que la convierten en una especie de epífisis ósea
hacen que esta porción de la pelvis posea una gran popularidad en los estudios forenses y
arqueológicos.
No obstante, el mismo Todd advirtió sobre las imprecisiones en la aplicación de este
sistema de evaluación de la edad, sugiriendo que es más preciso para los intervalos entre
20 a 40 años y por tanto se debe utilizar con precaución y nunca como único criterio de
edad. Al aplicarse con otros criterios de todo el esqueleto puede brindar un margen de
error de aproximadamente dos a tres años; cercano a los cinco años si se emplea
solamente la pelvis.

67
Estudios posteriores han evidenciado los fallos y las dificultades en la utilización del
sistema de 10 fases introducido por Todd [55,90,91].
Así, Brooks en 1955 encontró una sobrestimación de la edad especialmente en la tercera
(20-30 años) y cuarta (30-40 años) década [92]. Como resultado, Brooks modificó los
límites de edad de Todd proponiendo una disminución de las fases V-VIII en tres años.
McKern and Stewart en 1957 percibieron dificultades en la aplicación del método en
material óseo de personal militar muerto en la guerra de Corea [93]. Por tal razón,
desarrollaron un sistema de tres componentes: dorsal, ventral, borde sinfisial. Sin
embargo, éste último presenta dificultades por haber sido diseñado exclusivamente para
material caucasoide masculino y joven, además, que no fue verificado en poblaciones de
edad conocida. Gilbert y McKern [94] diseñaron un modelo de tres componentes para
series femeninas. Suchey et al. en 1979 y Hanihara y Suzuky en el año 1978 encontraron
imprecisiones al realizar pruebas de verificación, particularmente entre los 20-40 años de
edad [95,96].
Finalmente, al aplicar el método de seriación (selección de series de fases típicas de cada
estadio en la metamorfosis cronológica de una superficie) y el sistema de 10 fases de
Todd [11], Meindl et al. demostraron su gran aplicabilidad una vez introducidas ciertas
modificaciones [98]. Los mayores errores se evidencian en edades superiores,
particularmente en virtud de la variación individual a partir de la cuarta década (30-40
años). Aunque no se conocen los efectos del componente racial y sexual el margen de
error a juzgar por Meindl et al. [90] se incrementa en las categorías superiores del sexo
femenino.

Todd [11] en 1920 estudió una colección de esqueletos pertenecientes a individuos


masculinos caucasoides de edad conocida, estableciendo 10 estadios para la estimación
de la edad entre los 18 a 50 años. Posteriormente sugirió que los mismos estadios son
extensibles a negroides masculinos y caucasoides femeninos, aunque con una diferencia
de dos a tres años con relación a los caucasoides masculinos.

Estadio I: 18-19 años. Primera fase postadolescente. La superficie sinfisial se


caracteriza por ser ondulada, cubierta de crestas trasversales separadas por surcos bien

68
definidos; no se observan nódulos de osificación adheridos a la superficie, ni márgenes ni
extremidades definidas.

Estadio II: 20-21 años. Segunda fase postadolescente. La superficie sinfisial


continúa siendo ondulada, cubierta de crestas trasversales pero los surcos comienzan a
rellenarse cerca del límite dorsal, con formación de tejido óseo nuevo de textura fina.
Esta formación empieza a enrarecer el contorno de las extremidades posteriores de las
crestas horizontales. Los nódulos de osificación se pueden fusionar con la cara sinfisial
superior. El borde dorsal delimitador inicia su desarrollo sin que afecte las extremidades.
Se configura el biselado ventral.

Estadio III: 22-24 años. Tercera fase postadolescente. La cara sinfisial exhibe una
progresiva obliteración del sistema de crestas y surcos. Se inicia la formación del plano
dorsal; hay presencia de nódulos de osificación epifisial. El borde dorsal se va definiendo
gradualmente. Se pronuncia aceleradamente el biselado como consecuencia de la pérdida
de densidad ventral; no hay delimitación de las extremidades.

Estadio IV: 25-26 años. Se aprecia un incremento del angulamiento (biselado)


ventral, correspondiendo a una disminución en la formación de crestas y surcos. Se
completa la definición del reborde dorsal mediante la formación del plano dorsal. Se
inicia la delimitación de la extremidad inferior.

Estadio V: 27-30 años. Se aprecia poco o ningún cambio en la cara sinfisial y en el


plano dorsal exceptuando algunos intentos esporádicos y prematuros en la formación de
la rampa ventral. Se incrementa la claridad en la definición de la extremidad inferior
como del reborde dorsal. Se inicia la formación de la extremidad superior con o sin
intervención de nódulos óseos epifisiales.

Estadio VI: 30-35 años. Se incrementa la definición de las extremidades; se


desarrolla y prácticamente se completa la rampa ventral. Hay retención de la apariencia
granular de la cara sinfisial y del aspecto ventral del pubis. También se aprecia ausencia
de labiación del borde sinfisial.

69
Estadio VII: 35-39 años. Se evidencian cambios en la cara sinfisial y en el aspecto
ventral del pubis concomitantes a la disminución de su actividad. Aparecen excrecencias
óseas en las áreas de inserción de tendones y ligamentos, particularmente del tendón
gracilis y el ligamento sacro-tuberoso.

Estadio VIII: 39-44 años. La cara sinfisial es generalmente suave e inactiva al


igual que la superficie ventral. El contorno oval se completa total o casi totalmente; las
extremidades están claramente definidas. No se distingue el aro de la cara sinfisial ni se
evidencia labiación marcada de los bordes dorsal y ventral.

Estadio IX: 45-50 años. Se caracteriza por la formación de un aro más o menos
marcado. El borde dorsal está uniformemente labiado mientras que el ventral se observa
de una manera irregular.

Estadio X: 50 + años. La cara sinfisial se torna erodada y muestra signos de


osificación errática. El borde ventral es más o menos descontinuo. Con la edad se
incrementa la desfiguración de la cara.

§ Sinostosis de las suturas craneales

Las suturas son las líneas divisorias de los huesos craneales; en estado infantil y
juvenil se aprecian muy bien porque están completamente abiertas; en la edad adulta se
van obliterando paulatinamente hasta su completa sinostosis en la vejez (Figura 11).
Además de este proceso natural, el material óseo enterrado bajo tierra puede sufrir
modificaciones en virtud del grado de acidez o salinidad del suelo [97]. Algunos autores
(McKern and Stewart, 1957; Singer, 1953; Brooks, 1955; citados por Meindl y Lovejoy,
[98]) han desestimado el uso del grado de obliteración sutural como un indicativo de edad
por considerar errático el proceso de sinostosis. No obstante, Meindl y Lovejoy han
considerado su utilidad en calidad de indicador independiente de edad siempre y cuando
se le combine sistemáticamente con otros elementos diagnósticos [98]. Igualmente

70
continúa la discusión sobre el grado de incidencia del sexo y filiación racial en el proceso
de sinostosis.

Figura 11. Fusión endocraneal según Herrmann et al. [100]

0 = abierta; 1 = poco obliterado; 2 = obliteración mediana; 3 = obliteración casi


completa; 4 = sutura cerrada (sin línea).

§ Desgaste dental

Normalmente los dientes se desgastan por su uso conduciendo a una reducción


paulatina de la superficie oclusal, inicialmente del esmalte, posteriormente de la dentina,
abarcando la cavidad pulpar en casos severos, hasta la destrucción total de la corona. El
proceso de desgaste dental tiene dos componentes: atrición, que es el resultado del
contacto directo diente contra diente y depende en gran medida del grado de robusticidad
del aparato masticatorio y de la intensidad y duración del contacto; la abrasión, producida
por el contacto con materiales extraños y depende del grado de abrasividad de los
alimentos. Así, el maíz u otros granos molidos contienen pequeñas partículas
desprendidas durante el proceso de trituración, con alto componente silíceo que genera un
desgaste de la superficie oclusal de forma cóncava, cavitando las fosas hasta destruir las
cúspides. Además de los factores genéticos que condicionan el grado de dureza del
esmalte, inciden el pulido durante el sueño (bruxismo), los hábitos alimenticios y las

71
costumbres culturales (mascar tabaco, fumar pipa, destapar botellas con los dientes,
preparar materiales o sostener objetos mientras se pesca, caza o trabaja). El desgaste
también se produce en las superficies de contacto mesial y distal (interproximales) por el
contacto entre dientes adyacentes por el movimiento durante su uso.
A pesar de que el desgaste dental ocurre durante la vida del individuo, la naturaleza de su
variación ha dificultado la medición y correlación con la edad de la persona. Desde la
escala de cinco grados propuesta por Broca a finales del siglo pasado [101], diferentes
autores han tratado de medir el desgaste, correlacionándolo con patrones de cambio
[102,103], la función y variabilidad cultural [104], técnicas de medición [101,105-109] la
enumeración de anillos en el cemento [110] y el gradiente del grosor del esmalte [111].

§ Costillas:

Este método fue introducido por McKern y Stewart [93] en el año 1957 y diversos
trabajos posteriores [112] han demostrado diferencias entre los individuos masculinos y
femeninos, así como entre poblaciones distintas. En principio, se recomienda que la
determinación de la edad se realice analizando la cuarta costilla puesto que es la que se
estandarizó en los estudios originales a partir de casos forenses. Pero, teniendo en cuenta
el estado físico de los restos óseos arqueológicos, no siempre es posible determinar con
precisión la costilla con la que se realiza el diagnóstico.

Los cambios que se producen en las costillas son los siguientes: en un individuo juvenil,
el extremo de la costilla es romo, ligeramente ondulado. Poco a poco la superficie se va
hundiendo por la aparición de una corona en el borde. En la parte interior aparecen
granulaciones producto de la degeneración de la superficie. En los individuos de mayor
edad la superficie es muy profunda y la corona muestra un aspecto irregular por la
calcificación del cartílago.

Loth e Iscan publicaron un esquema descriptivo de los cambios de la cuarta costilla [113].
Según la metamorfosis observada, en la profundidad de la articulación costal, la forma, la
configuración del borde y paredes y la condición total de la misma, Iscan et al.

72
propusieron nueve fases diferentes desde 0 hasta 8 en los dos sexos, (como podemos
observar en la Figura 12) según los cambios morfológicos que se producen en la
superficie articular de la costilla, sus bordes y la profundidad y forma de la hondonada.

Figura 12. Esquema de los cambios en tercera hasta quinta costilla según
Iscan et al [113].; 1) fase 0-1; 2) fase 2-3; 3) fase 4; 4) fase 5; 5) fase 6-7; 6)
fase 8. Modificado de Krenzer [60].

§ Clavícula:

Este método observa las modificaciones, que se dan en los fines esternales de la
clavícula, es decir en la faceta articular esternal. En 1977 el europeo Szilvassy propuso
una metodología para investigar la osificación que tiene lugar en adultos menores entre
los 18 y 30 años [114]. Según el autor se puede determinar las siguientes etapas de la
metamorfosis en la faceta articular esternal:

⎯ Etapa 1: (18 – 20 años) granulación significante con grietas hasta 2 mm del borde.

73
⎯ Etapa 2: (21 – 25 años) desaparece la estructura granulada, la superficie está más
lisa y muestra una cresta marcada de 1-2 mm en el borde.
⎯ Etapa 3: (26 – 30 años) la superficie está totalmente lisa y la cresta del borde
desaparece.

§ Cartílago tiroides:

Aunque el cartílago tiroides es poco reconocido en las exhumaciones forenses y


arqueológicas, es considerado un apropiado segmento óseo para el estudio de la
metamorfosis de la edad a partir de su osificación. Vlcek estableció, basándose en 10
elementos de observación del cartílago, una clasificación según las fases de osificación
[116] desde los primeros años de vida en donde aparecen los primeros centros de
osificación (Figura 13).

Figura 13. Cronograma de la osificación de cartílago tiroides por Vlcek.

74
[Link]. DETERMINACIÓN DE LA ESTATURA

La estatura o talla de pie se define como la altura comprendida entre el vértex (punto
más elevado de la cabeza) al suelo, estando el individuo en bipesdestación y con la
cabeza orientada en el plano de Frankfort. Se suele medir mediante el antropómetro y se
expresa en centímetros. Junto con el sexo, la edad y la raza conforma los parámetros
básicos identificativos en la Antropología Forense.
La talla es el resultado de la interacción de múltiples factores exógenos y endógenos,
existiendo variaciones en las proporciones óseas entre razas, sexo y poblaciones, lo cual
obliga a ser prudentes con las estimaciones alcanzadas.

A) CAUSAS DE LA FALTA DE RIGOR EN LA MEDICION DE LA TALLA

§ Problemas en los registros

Antes de nada, conviene recordar que las investigaciones forenses relativas a la


identificación sólo tienen sentido cuando hay términos de comparación. De nada sirve
investigar una serie de parámetros posmortales cuando no tenemos datos antemortales
que nos permitan su cotejo para establecer la identidad de los restos a estudiar [117]. El
caso de la estatura no es una excepción. Uno de los problemas más importantes es el
hecho de haber enormes disparidades en los registros de los datos antemortales. Otro, no
menos importante, consiste en las variaciones que sufre la estatura, bien en el mismo
individuo a lo largo del día, con la edad [4,118] o con ciertas enfermedades, bien de un
individuo a otro, entre poblaciones diferentes.

Los registros oficiales de la estatura de los ciudadanos tienen varias fuentes:

1) el registro militar, hasta hace pocos años aplicable solamente a los hombres, pero
actualmente también extensible a las mujeres;
2) los registros médicos, generalmente recogidos en niños para la evaluación de su

75
desarrollo ponderal;
3) los registros de las autoridades policiales relativos a los detenidos.

Se pudo comprobar que existe una gran disparidad en estos registros, lo que llevo por
ejemplo, en 1971 a Snow y Williams a publicar un caso en el que las diferencias en los
registros de estatura de un mismo individuo de sexo masculino, medido diecinueve veces
por médicos y diferentes instituciones policiales, entre los 24 y 44 años de edad variaban
desde 62 a 67 pulgadas (157,48 cm y 170,18 cm) [119].

§ Variación de la talla de un individuo

Sabemos que la estatura de un individuo varía a lo largo del día debido a la diferente
compresión de los discos intervertebrales, dependiendo de la postura erecta, supino…
El mismo individuo medido en diferentes posiciones a lo largo del día puede presentar
variaciones de hasta 15 mm. Cuento más tiempo se permanezca de decúbito más mide el
individuo, de ahí que una persona mida más al levantarse de la cama por la mañana que al
acostarse por la noche.

Pero un factor a tener en cuenta es la variación de la estatura con respecto a la edad.


Trotter y Gleser estudiaron una muestra de 855 esqueletos de cadáveres americanos de
razas caucásica y negroide y llegaron a la conclusión de que la reducción de la talla con
la edad es igual para ambas razas y para ambos sexos, calculándose en 1,2 cm cada 20
años [120].
Años después, en 1970, Trotter sugirió que se realizaran correcciones de la estatura a
partir de los 30 años de edad [121]. Sin embargo Galloway en 1988 explicaba que estas
correcciones se deben de realizar solamente a partir de los 45 años ya que la reducción de
la talla antes de esa edad es insignificante [122]. Dos años más tarde este autor estipuló
esta reducción de la talla en un 0,09% por año.

También es importante tener presente que la talla puede sufrir alteraciones debido a
ciertas enfermedades que afecten al normal desarrollo del individuo o en estructuras

76
óseas ya desarrolladas. Tales como las cromosomopatías, enfermedades endocrinas como
alteraciones de la hormona del desarrollo o tiroideas, patologías degenerativas
osteoarticulares, traumáticas que afecten a discos intervertebrales…

§ Variación de la talla entre diferentes poblaciones y razas

Si comparamos la estatura de individuos de igual sexo y edad, pero de nacionalidades


diferentes, encontraremos variaciones a veces notables.
Para Langaney la repartición geográfica de las tallas medias de las poblaciones varía
según los continentes [123]. Así tendríamos los pueblos de talla media baja en las
florestas ecuatoriales, en las altas montañas y en las zonas polares, incrementándose poco
a poco a medida que nos acercamos a las zonas frías templadas donde residen las
poblaciones más altas. Sin embargo en África no podríamos dividir la población según
estos criterios. Siempre debemos tener en cuenta, que la mayoría de las poblaciones han
sufrido migraciones por guerras, invasiones o la sedentarización de poblaciones que antes
fueron nómadas.
Langaney incluso llega a afirmar que la repartición de las estaturas medias de los pueblos
en nuestro planeta no se debe al azar sino que depende de unos determinados criterios
como el ecosistema de origen de la población y de la latitud de residencia.

Estudiando la evolución de la raza humana a lo largo de la historia, el paso de la


subsistencia alimentaria basada en la caza y recogida de alimentos a la agricultura supuso
para las poblaciones un aumento de malnutrición y enfermedades infecciosas epidémicas
y endémicas. Diversos autores como Carrión [124], Komlos [125] y Steckel [126], han
considerado la estatura como uno de los indicadores del nivel de vida y de salud de las
poblaciones humanas a lo largo de la historia, junto con los niveles de renta, la esperanza
de vida, la mortalidad infantil o los salarios reales, entre otros. Aunque la estatura no es
per se un indicador de salud, está directamente relacionada con uno de sus componentes:
la nutrición. Considerando la estatura como un índice de salud poblacional, los
paleopatólogos afirman que con la llegada de la agricultura se produjo una reducción de

77
la talla. Podemos explicar este fenómeno por tres razones:

- La base de la alimentación de los agricultores serían cereales y tubérculos por lo


que carece de proteínas.
- La dependencia de las cosechas aumenta el riesgo de hambre.
- Las poblaciones se vuelven sedentarias y ello favorece la transmisión de
enfermedades.

§ Variaciones de la talla debido al paso generacional dentro de la misma población

Debemos de tener en cuenta la influencia de los cambios seculares en las poblaciones


que han dado lugar a un aumento de la talla media y una finalización más temprana del
crecimiento en el último siglo [127].
La estatura en Europa ha aumentado a lo largo del tiempo, pero también se observan
períodos importantes de fluctuación, es decir, épocas de aumento y disminución de la
estatura media de los europeos que han tenido relación con los acontecimientos históricos
y económicos.
Al analizar por países las diferencias por sexo en la estatura en Europa, en 1990, se
observa en general una menor estatura de las mujeres con respecto a los hombres. En
España e Italia la diferencia entre ambos era inferior al resto de países analizados. Esta
diferencia es de hasta 13 cms. en países como Suecia y Finlandia. En España es de 9,7
cms.

En España a lo largo del siglo XX, existen tres épocas históricas que coinciden con un
periodo de estancamiento o reducción de la estatura media:
§ la Gran Depresión de los años treinta (1934-1939).
§ la Posguerra española (1939–1959)
§ la Segunda Guerra Mundial (1940-1945).
Se observa un incremento durante el primer tercio del siglo y una caída significativa
durante los años de guerra y autarquía, con una posterior subida a partir de la década de

78
1950, cuando España entró en un nuevo ciclo económico que tuvo consecuencias
positivas en la mejora de los niveles de vida. Hubo un crecimiento económico importante
entre 1960 y 1975 cuando mejoró la demanda de bienes y servicios, se disparó el
consumo, mejoró la asistencia sanitaria y aumentó considerablemente la renta per cápita.
En este contexto, la talla de los españoles creció 8,1 cms. entre 1955 y 1990. Este
incremento, superior al que experimentaron el resto de países europeos, tiene relación con
la baja estatura inicial de la que partía España en relación al resto de países europeos.
Analizando datos de la ENS de 2003 se observa que todos los grupos de edad de los
varones españoles han aumentado su estatura media entre 1987 y 2001, hecho que
concuerda con la mejora de la condiciones ambientales acontecida en España en las
últimas 3 décadas. Pero en 2003 se observa un ligero agotamiento de esta tendencia, lo
que puede ser debido a la culminación de la transición nutricional que se inició en España
en el primer tercio del siglo XX. Es decir, se ha logrado una seguridad alimentaria y la
talla no puede seguir aumentando de manera indefinida, como lo hizo hasta la
consecución de estándares de bienestar social

También es importante destacar que el crecimiento en el desarrollo del niño no es


simétrico. En este sentido, el crecimiento de las extremidades superiores se ha valorado
como isométrico y el de las inferiores alométrico; a su vez, mayor en la tibia que en el
peroné [128]. Lo que implica posibilidad de error al realizar estimaciones en la población
actual usando fórmulas basadas en poblaciones más antiguas.
También es importante tener en cuenta la asimetría entre los huesos de ambas
extremidades, que aunque suele ser irrelevante, cuando se usa la misma fórmula para
ambos lados y esa diferencia es acentuada, puede dar lugar a estimaciones erróneas.
En la práctica, cuando nos encontramos ante unos restos óseos, nos podemos
enfrentar a varias situaciones; que dispongamos de una cantidad elevada de huesos o solo
de algún hueso aislado. La técnica que habrá que seguir en cada caso será distinta y por
ello a continuación presentamos ambos métodos.

79
B) RECONSTRUCCIÓN DE LA TALLA A PARTIR DEL ESQUELETO COMPLETO:
MÉTODO ANATÓMICO

Este método proporciona una estimación muy precisa de la altura a través de la


medición directa de las dimensiones del cráneo, las vértebras, el fémur, la tibia, astrágalo
y el calcáneo. La principal desventaja de este método es la necesidad de un gran número
de huesos presentes en su cálculo, condición poco común en la práctica.
Este método establece el cálculo de la estatura mediante la suma de la medición directa
de determinados huesos y un factor de corrección correspondiente a los tejidos blandos.

Dwight en 1894, fue pionero en la utilización de este método que aplicaba articulando
todos los huesos del esqueleto en una capa de arcilla que colocaba sobre una mesa
alargada [129]. En primer lugar, articulaba las vertebras (desde el atlas al sacro), y la
pelvis, articulando las carillas sacras posteriores con L5; posteriormente situaba los
huesos largos de los miembros inferiores: primero el fémur, en posición anatómica, con
la cabeza en el interior del acetábulo sin tocar el borde, y después las tibias, dejando 6
mm entre éstas y los fémures. A continuación colocaba el astrágalo, dejando 3 mm de
espacio con la tibia, espacio que también dejaba entre el calcáneo y el astrágalo. Sumaba
12 mm en concepto de partes blandas del pie. En cuanto al cráneo, lo colocaba dejando 3
mm entre los cóndilos y el atlas, y añadía 6 mm en concepto de espesor de las partes
blandas del vértice del cráneo. A las longitudes de los huesos largos sumaba 33 mm por
cartílagos y partes blandas para obtener la estatura.
Lógicamente, el empleo de este método requiere tener el esqueleto al completo, situación
que ocurre muy pocas veces.
Anteriormente a que Dwight presentase este método ya se habían realizado
investigaciones como la presentada por Jean Joseph Sue, que ya en el siglo XVIII, en el
año 1755, presentó sus conclusiones sobre la proporcionalidad del esqueleto humano,
según el estudio realizado en 14 cadáveres de diferentes edades [130]. Más tarde Orfila
en 1821 hizo un estudio en donde midió 10 esqueletos y 51 cadáveres de París
publicando lo que se considera las primeras tablas de cálculo de la estatura basándose en
la longitud de huesos largos [131].
Pero fue Fully en 1956 el que propone un método ampliamente aceptado y que consiste

80
en realizar las siguientes medidas [132]:
o Altura del cráneo: es la altura basio-bregmática
o Cuerpos vertebrales: se mide el espesor por separado de todos los cuerpos vertebrales,
desde el axis a la quinta lumbar.
o Altura de la primera vértebra sacra.
o Longitud del fémur: siempre medido en posición oblicua como se encontraría en
posición bípeda.
o Longitud de la tibia: excluyendo la espina tibial.
o Altura del conjunto del calcáneo y astrágalo.

La suma de todas estas medidas nos darán la medida esquelética que habrá que corregir
para conseguir la talla real. Las correcciones serían:
- En tallas inferiores o iguales a 1,535 mm: añadir 100 mm
- Tallas superiores o iguales a 1,655 mm: añadir 115 mm
- Tallas intermedias: añadir 105 mm.
Las tallas calculadas por este procedimiento tenían un 3,5 cm de error máximo, mientras
que con otras llegaban a los 10 cm.

Posteriormente Fully y Pineau mejoraron este método para poder aplicarlo en los casos en
los que no se disponían de todas las vértebras y establecieron fórmulas para calcular la
estatura con seis vertebras e incluso con solo tres [133].

§ Tablas poblacionales. Método anatómico

A continuación se describen con más detalle las fórmulas desarrolladas con el método
anatómico para el cálculo de la estatura.

Fórmulas de Fully [132]: debido a la gran desventaja de este método por ser necesaria la
presencia de un esqueleto completo, realizó una serie de cambios para poder hacerlo más
aplicable. Su método anatómico está basado en el estudio de 102 esqueletos de adultos
varones en buen estado de conservación, procedentes del campo de concentración de

81
Mauthausen (Austria) en la Segunda Guerra Mundial. Los cuerpos fueron enterrados sin
ataúdes y sin identificaciones. Dentro de estos 102 cadáveres existen varias
nacionalidades europeas, tienen entre 18 y 65 años de edad y sus estaturas están
comprendidas entre 151 cm y 188 cm. Aunque la muestra se compone solo de esqueletos
de varones, según se podría aplicar este método a individuos femeninos ya que las
dimensiones femeninas son un 92% de las masculinas.

La técnica de Fully consiste en recoger las siguientes medidas óseas para poder estimar la
estatura [132]:
- Medida basio-bregma del cráneo.
- Medida máxima de los cuerpos vertebrales entre C2 y L5 (por separado). No se incluye
el atlas porque su medida está incluida entre el margen superior e inferior del axis,
incluyendo la apófisis odontoides.
- Medida anterior del primer segmento del sacro.
- Longitud oblicua del fémur (fisiológica o bicondilar).
- Longitud máxima de la tibia sin tuberosidad intercondilea e incluyendo el maléolo. Se
mide en la tabla osteométrica de Broca.
- Longitud de la articulación calcáneo-astragalina, desde el punto más superior del
astrágalo al más inferior del calcáneo. Corresponde a la distancia entre la parte superior
de la tróclea y la plantar del calcáneo, en su contacto con la pared vertical de la tabla
osteométrica estándar.

Junto con estas medidas, se incluye la medida total del esqueleto para obtener la estatura
en vida del individuo o ante mortem mediante esta fórmula:
Estatura en vida = 0.98 (medida total del esqueleto) 14.36 ±2,05 cm.

Fully también proporcionó unos factores de corrección del tejido blando, que deben ser
añadidos para obtener la estimación final de la estatura:
- Si la medida del esqueleto es igual o menor de 153,5 cm., añadir 10 cm. en caso
masculino y 9,2 cm. en caso femenino.
- Si está comprendida entre 153,5 y 165,4 cm., añadir 10,5 cm. en caso masculino y 9,7
cm. en caso femenino.

82
- Si es igual o mayor que 165,5 cm., añadir 11,5 cm. en caso masculino y 10,6 cm. en
caso femenino.
El autor sugería un ajuste a la estatura esquelética mediante la fórmula:
Estatura (cm.)= estatura esquelética + 10,8 ± 2,015

Más tarde, en 1960, Fully y Pineau desarrollaron un procedimiento nuevo sobre la misma
muestra en el que solo era necesario medir el segmento vertebral lumbar y la tibia o el
fémur, sin necesidad de ajustes por el tejido blando [133].
Como esta fórmula se obtuvo con una muestra de individuos franceses masculinos,
propusieron las siguientes fórmulas generales, aplicables según los autores a todos los
grupos étnicos, para ambos sexos y ambas lateralidades:

Estatura (cm.)= 0,98 (M17 + C2-L5+F+T+P) + 14,62 ± 2,0


Estatura (cm.)= 2,09 (F + L1-L5) + 42,67 ± 2,35
Estatura (cm.)= 2,32 (T + L1-L5) + 48,63 ± 2,54

Donde M17 es la altura del cráneo, P es la medida del calcáneo y el astrágalo articulados.
Según Nath y Badkur, las ventajas del método de Fully respecto al descrito por Dwight,
son que no se necesita articular el esqueleto completo para estimar la estatura y es
aplicable de forma universal, tanto a hombres como a mujeres, sea cual sea el origen o
lugar de procedencia [168].
No obstante, el método de Fully plantea una serie de problemas puesto que no señala los
puntos exactos de medidas de las vértebras, ni la posición exacta de la articulación
calcáneo-astragalina para tomar su medida.
Por estos problemas, Raxter et al [169], decidieron revisar y modificar el método de Fully
[132].

83
C) RECONSTRUCCIÓN DE LA TALLA A PARTIR DE HUESOS AISLADOS:
MÉTODO MATEMÁTICO

Los primeros trabajos sobre este tema datan del siglo XVIII. En 1770 tiene lugar la
lectura de una memoria en la Academia de Ciencias francesa, sobre las proporciones del
esqueleto en el varón. Le siguen los trabajos de Orfila en 1848, Lesueur y Topinard en
1885. Una de las primeras tablas poblacionales data de 1880 realizada por Rollet y en ella
elabora una correlación de la talla con la longitud de los huesos largos de las
extremidades. Para ello realizo medidas en 50 esqueletos masculinos y 50 femeninos, los
cuales, años más tarde fueron aprovechadas por Manouvrier publicando nuevas tablas
[134].
Diez años más tarde, Pearson trabaja con el mismo material y le aplica un enfoque
estadístico obteniendo fórmulas de regresión con las que se puede reconstruir la estatura
en vida de un sujeto a partir de la longitud de determinados huesos y que son usadas en la
actualidad.

Como en la mayoría de los casos solo vamos a disponer de restos óseos aislados,
podemos llevar a cabo el método matemático [135-138] que desarrolla fórmulas o
ecuaciones de regresión, las cuales muestran una relación lineal entre la longitud y la
altura de varios huesos. Aunque no es tan preciso como el método anatómico es mucho
más útil, ya que sólo se necesita uno o unos pocos huesos para su cálculo. Se debe
enfatizar el hecho de que cada fórmula solo puede ser utilizado en la población de la que
se obtuvo ya que existen diferencias geográficas que alteran la relación entre las medidas
del cuerpo [139-142].
Etienne Rollet (citado en Trotter et al. [120]), como ya comentamos anteriormente, fue
uno de los primeros investigadores en usar el método matemático utilizando medidas de
huesos largos de 50 cadáveres masculinos y 50 de mujeres llegando a publicar incluso
una tabla con dichas mediciones y teniendo en cuenta, según él que el hueso fresco mide
2mm más que el hueso seco.
Más tarde, en París, Manouvrier publicó las primeras tablas con aplicación práctica para
el cálculo de la estatura que incluso actualmente se usan, con medidas de 25 cadáveres de
mujeres y 25 de hombres [134]. El autor llegó a la conclusión de que con la edad,

84
disminuye la longitud del tronco con respecto a la estatura alrededor de unos 3 cm.
Además estableció en 2 mm la diferencia de medida entre hueso fresco y hueso
esqueletizado, y dedujo que había que restar 2 cm a la estatura obtenida en el cadáver
para estimar la del individuo en vida debido a la compresión de los tejidos blandos de la
posición erecta. Incluso se siguen utilizando actualmente sus tablas, en las cuales se
muestran las medidas en huesos de cadáveres de población francesa de finales del siglo
XIX, por lo que habrá de restarse 2 cm para obtener así la talla en el vivo.

Es conocido desde finales del siglo XIX que hay ligeras variaciones entre la altura
medida y la estatura corporal medida in vivo. El cuerpo mide 2,5 cm más (valor que
depende del tiempo transcurrido entre la muerte y el tiempo de medición) que la estatura
de la persona cuando estaba vivo [143,144]. Se produce un alargamiento de 1,5 cm en
los varones y de 2 cm en las mujeres. Este fenómeno puede explicarse por la colocación
del cuerpo recostado, debido a no estar comprimido por la presión, relajación de los
ligamentos y los discos intervertebrales, así como el enderezamiento de la curvatura
vertebral [143-149].
Sin embargo hay que tener en cuenta que la talla esquelética es inferior a la del sujeto
vivo ya que le faltan todas las partes blandas y cartilaginosas, así como los discos
intervertebrales.

Los huesos largos, especialmente de las extremidades inferiores (fémur y tibia),


mostraron una alta fiabilidad para el cálculo, como se muestra en las publicaciones de
Trotter y Gleser [141,142,144-147,149-151]. Para los niños, eran más fiables los
resultados obtenidos con el estudio de los huesos largos de las extremidades superiores,
ya que no varían tanto con déficit nutricional.
Se ha identificado al respecto la mayor correlación del fémur para la raza blanca y de
tibia para la raza negra.
Con respecto a los huesos pequeños, tales como los del pie, cabe decir que han resultado
ser mucho más resistentes debido a estar resguardados por el calzado y la ropa y las
características de sus propios tejidos [152]. Estos pequeños huesos (ya sea la mano o pie),
se recuperan fácilmente y producen resultados más fiables que los fragmentos de los

85
huesos largos, como puede verse en las obra de Giles [153], Meadows [154] y de Bidmos
et al. [155,156].

Mención especial en este trabajo, por razones obvias, merecen los estudios en los que se
lleva a cabo la estimación de la estatura en función de las dimensiones de otros elementos
óseos, como por ejemplo, la columna vertebral, los metacarpianos y los metatarsianos.
Aunque los resultados no han sido tan buenos como en el caso de los huesos largos, por
las condiciones de éstos, a menudo los pequeños huesos perduraran en mejores
condiciones y por ello merecen su estudio. Meadows y Jantz han efectuado un análisis
para la reconstrucción de la estatura en base a los cinco metacarpianos, tomando las
mediciones del centro de la superficie articular proximal hasta el centro del punto distal
[154]. Su población de referencia consistió en hombres y mujeres caucasoides y
negroides. A causa de mayores errores de estándar se aplican sus ecuaciones de regresión
solamente en ausencia de huesos largos. (Ver Tabla 34 en ANEXO II).
Musgrave y Harneja presentaron otras fórmulas que utilizan los metacarpianos. Los
investigadores analizaron 167 manos (varón derecha 67, varón izquierda 53, mujer
derecha 26 y mujer izquierda 20) de pacientes entre 17 y 87 años de edad en un hospital
en Inglaterra, tomando las mediciones en placas radiográficas [157]. La tabla 35 (Ver en
ANEXO II) representa sus resultados para la reconstrucción de la talla. Sus resultados
indicaron que los metacarpianos de la mano derecha son más largos que los de la mano
izquierda.
Más actual es el estudio de Sağir [158] en el cual desarrolla fórmulas de regresión para
estimar la estatura en población turca realizando la medida de la longitud máxima de los
cinco metacarpianos en 200 voluntarios vivos (100 mujeres y 100 hombres) a los que se
realizó una radiografía de la mano izquierda. También realizó una comparación de los
resultados de su estudio con los obtenidos por Musgrave y Harneja, y Meadows y Jantz
anteriormente descritos. (Ver Tabla 36 en ANEXO II).

Además Jason y Taylor en 1995 elaboraron un método para la reconstrucción de la talla


en base de las vértebras en los dos sexos de caucasoides y negroides [159]. Usando
huesos todavía articulados de autopsias, los investigadores midieron la altura de los
cervicales, dorsales y lumbares. Los resultados reflejan que, algunos segmentos de la

86
columna vertebral son más valiosos que otros. Comparando los resultados obtenidos por
este método con los otros mencionados anteriormente, determinaron grandes diferencias.
Nagesh utilizó recientemente longitudes de diferentes segmentos de la columna para
estimar la estatura en población India [160]. Más recientemente, Torimitsu et al.
presentan un estudio en población japonesa donde estima la estatura en base a medidas
realizadas en imágenes TC de la segunda vértebra cervical [161].

De todos formas se recomienda la aplicación de aquellas fórmulas para la reconstrucción


de la talla de pie solamente cuando el inventario óseo no cuenta con huesos largos.
Publicaciones más actuales con los metatarsianos serían por ejemplo, la obra de Byers et
al. [162] y los estudios, más contemporáneo de Bidmos [163], De Groote et al. [164],
Davies et al. [165] y Pablos et al. [166].

§ Tablas poblacionales y fórmulas para la estimación de la estatura. Método


matemático

A continuación se presentan las principales tablas poblacionales y fórmulas dentro de este


método (pueden consultarse en ANEXO II) por ser de mayor interés dentro de la
Antropología forense.

Tablas de Manouvrier [134]: como hemos comentado anteriormente, están basadas en


población francesa de finales del siglo XIX. Aun hoy son utilizadas por lo que se
incluyen, si bien su aplicación en la población actual puede dar resultados distorsionados,
de hasta 10 cms. La altura que proporcionan las tablas es la correspondiente al cadáver,
por lo que habrá de restarse 2 cm para obtener así la talla en el vivo (ver Tabla 27 en
ANEXO II)

Fórmulas de regresión y tablas de Telkkä [167]: desarrolladas en 1950 sobre población


finlandesa, por lo que son de menor aplicación en población mediterránea. En el cúbito y
el radio se mide la longitud fisiológica (sin apófisis estiloides), mientras en el fémur se
utiliza la longitud máxima (ver Tabla 28 y siguientes en ANEXO II)
Telkkä mediante el estudio de las medidas de los huesos largos de 150 cadáveres,

87
propuso un modelo de estimación de la estatura en individuos finlandeses [167]. Se
trataba de cadáveres de 115 hombres y 39 mujeres, depositados en el Departamento de
Anatomía de la Universidad de Helsinki. La media de edad para los hombres era de 42.3
años, y la de las mujeres de 50,4 años (5,9). Los huesos eran secos y los que presentaban
alguna patología fueron desestimados. Realizó la medida de los 6 huesos largos de ambas
extremidades. A partir de los datos obtenidos calculó una ecuación de regresión y tablas
de consulta para cada hueso y cada sexo. El tratamiento estadístico del material está
basado en la determinación de la correlación y del coeficiente de regresión entre la
estatura y los huesos largos.
Las fórmulas de regresión que obtuvo se pueden ver como Tabla 30 en ANEXO II.

Formulas de regresión y tablas de Trotter y Gleser [120]: ambas investigadoras publican


sus resultados en 1952, basados en el estudio de cadáveres de soldados americanos
muertos en la II Guerra Mundial y en esqueletos de la colección Terry (Smithsonian
Institution: 615 hombres, de los cuales 255 pertenecían a la raza blanca y 360 eran de
raza negra; y 240 mujeres, de las cuales 63 eran de raza blanca y 177 de raza negra), en
total 2055 cuerpos. En 1958 amplían la muestra con 5517 cuerpos de soldados
americanos caídos en Corea, sumando así un total de 7572 cuerpos analizados. Tienen en
consideración la diferencia de 2,35 cms. entre la talla del vivo y el cadáver y restan al
resultado a partir de los 30 años 0,06 x (edad-30). En 1977 las vuelven a publicarlas tras
corregir un error de trascripción en las medidas del radio para mujeres negras (ver Tabla
31 en ANEXO II).
Sobre este trabajo en 1995 Jantz et al [128] señalaron errores en la medida de la tibia,
probablemente por no haber incluido el maléolo, dando lugar a una infraestimación de la
estatura.

Formulas de regresión y tablas de Mendonça [145]: esta antropóloga portuguesa da a


conocer sus fórmulas regresivas para el cálculo de la talla en 1998, basadas en su estudio
de 200 cuerpos autopsiados en el IML de Oporto. Mide la longitud máxima de húmero y
las longitudes máxima y fisiológica del fémur, siempre del lado derecho. Son todos
individuos contemporáneos, de raza caucasiana mediterránea, originarios de la península
ibérica, por lo que resulta evidente su interés en el campo de la Antropología Forense

88
española (ver Tabla 32 y 33 en ANEXO II).

Fórmulas de regresión de Cordeiro et al. [138]: Empleó una muestra de 220


metatarsianos (110 primeros y 110 segundos metatarsos) del Instituto nacional de
Medicina Legal en Portugal, (la misma que empleamos nosotros en uno de nuestros
estudios [188]). Tomaron cuatro medidas, longitudes máximas y fisiológicas de primer y
segundo metatarsiano, para deducir las fórmulas de regresión que servirán en la
estimación de la estatura en población portuguesa. (Fórmulas a continuación y también
en ANEXO II).

Tabla 5. Fórmulas de regresión para estimación de la estatura a partir de diferentes


medidas de metatarsianos según Cordeiro et al. [138]. Para población portuguesa.

HOMBRES MUJERES SEXO DESCONOCIDO


S= 963.949+11.678F1 S= 919.146+12.006F1 S= 887.530+12.826F1
S= 834.630+11.563F2 S= 957.350+9.488F2 S= 798.894+11.990F2
S= 865.335+12.317M1 S= 871.260+11.970M1 S= 816.157+13.007M1
S= 817.849+11.374M2 S= 961.592+9.117M2 S= 790.041+11.689M2

S= Estatura en cm. F1: longitud fisiológica del primer metatarsiano. F2: longitud fisiológica
del segundo metatarsiano. M1: longitud máxima del primer metatarsiano. M2: longitud
máxima del segundo metatarsiano en mm.

Fórmulas de regresión de Bidmos [163]: en 2008 presenta este estudio basado en seis
medidas en los cinco huesos metatarsianos recogidos de la colección Raymond [Link] en
población del sur de África, para elaborar fórmulas de regresión para determinar la
estatura. (A continuación y en ANEXO II).

89
Tabla 6. Fórmulas de regresión para estimación de la estatura a partir de diferentes
medidas de metatarsianos según Bidmos [163]. Para población Sudafricana.

ISA MALE: hombres indígenas del sur de áfrica, ISA FEMALE: mujeres indígenas del sur
de áfrica, SAED MALE: hombres de descendientes del sur de áfrica, SAED FEMALE:
mujeres sudafricanas de descendientes europeos, M1-M4: longitud del metatarsiano 1
a 4, M5F: longitud funcional del quinto metatarsiano, M5P: longitud fisiológica del
quinto metatarsiano.

90
Fórmulas de regresión de De Groote et al. [164]: desarrolla fórmulas para estimar la
estatura, la grasa corporal y el diámetro de la cabeza del fémur y su longitud. Basado en
el análisis de las medidas del primer metatarsiano de 87 individuos de diferentes
nacionalidades (australianos, africanos…) fue publicado en el año 2011. (A continuación
y también en ANEXO II).

TABLA 7. Fórmulas de regresión para estimación de la estatura y otras medidas a partir de


diferentes medidas de metatarsianos según De Groote et al [164]. Para población de
diferentes nacionalidades.

Femoral head diameter: diámetro de la cabeza del fémur, Body mass: masa corporal,
Femoral Lenght all individuals: longitud del fémur de toda la muestra, femoral Lenght UK
only, longitud femoral de la muestra inglesa, Prox DP diameter: diámetro dorso-plantar
proximal, Prox ML diameter: diámetro medio lateral de la articulación proximal, Dist DP
diameter: diámetro dorso-plantar de la articulación distal, Dist ML diameter: diámetro
medio-lateral de la articulación distal, MT lenght: longitud del primer metatarsiano. Todo
en mm.

91
Fórmulas de regresión de Pablos el al. [166]: más actual es el estudio realizado por estos
españoles que en el año 2013 presentan fórmulas de regresión para estimar la estatura a
partir de diferentes medidas del astrágalo, calcáneo y los cuatro primeros metatarsianos
en una muestra de Afro y Euroamericanos de ambos sexos. (Fórmulas a continuación y
también en ANEXO II).

Tabla 8. Fórmulas de regresión para estimación de la estatura a partir de diferentes


medidas de metatarsianos y otros huesos del pie según Pablos el al.[165]. Para población
Afro y Euroamericana.

St: estatura, Mt1-Mt4: longitud máxima del primer a cuarto metatarsiano, Tal:
longitud máxima del astrágalo, Calc. Longitud máxima del calcáneo.

Fórmulas de regresión de Torimitsu et al. [161]: evalúan las correlaciones entre las
mediciones de la segunda vértebra cervical (C2) y la estatura utilizando la tomografía
computarizada y desarrollan ecuaciones de regresión para estimar la estatura en una
población japonesa. Las mediciones se realizaron en 216 sujetos japoneses (116 varones
y 100 mujeres) que fueron sometidos a autopsia entre mayo de 2011 y noviembre de
2013. (Fórmulas a continuación y también en ANEXO II).

92
Tabla 9. Fórmulas de regresión para estimación de la estatura a partir de diferentes
medidas de la segunda vértebra cervical para población japonesa según Torimitsu et al.
[161].

CS: estatura del cadaver, DA: Longitud de la parte superior de los huecos hasta el borde antero
inferior del cuerpo vertebral, AS: Longitud desde el borde antero inferior del cuerpo vertebral
hasta el punto de la apófisis espinosa posterior, DS: Longitud desde la parte superior de los
huecos, hasta el punto de la apófisis espinosa posterior.

D) DETERMINACIÓN DE LA TALLA A PARTIR DE HUESOS FRAGMENTADOS

En algunos casos no se disponen de los huesos completos ya que el problema es que


los huesos largos son frágiles, presentándose a menudo fragmentados, lo cual imposibilita
el uso de los dos métodos anteriormente descritos.
Mullër en 1935 fue el pionero en el estudio de los huesos fragmentados [170]. Más tarde,
en 1969, Steele y Mckern desarrollaron una serie de fórmulas para poder determinar la
estatura en base a una serie de fragmentos de huesos [171].
Steele y McKern perfeccionaron el método de Müller [172] para el cálculo de la estatura
a partir de huesos fragmentados, que se basaba en el porcentaje que supone cada
segmento con respecto al total del hueso [171]. Utilizaron una muestra amerindia

93
excavada entre St. Francis y el río Mississippi, en Arkansas (EEUU), que constaba de
117 sujetos. Posteriormente Steele en 1970, seleccionó 207 individuos de la Colección
Terry y diseñó otras fórmulas aplicables a caucasoides y negroides de ambos sexos para
fémur, tibia y húmero [172]. Proporcionó fórmulas regresivas para obtener la longitud
máxima del hueso a partir de uno o más segmentos del mismo, y otras fórmulas para
estimar la estatura a partir de ellos.
Otros autores posteriores también estudiaron la estimación de la estatura a través de
huesos fragmentados, como Chibba et al. [148] y Bidmos [163].

Merece la pena incidir en el método desarrollado por Steel en 1970. Este método esta
basado en definir cinco puntos en el húmero y el fémur, y seis en la tibia, entre los cuales
se delimitan unos segmentos de los que se deduce la longitud total del hueso, pudiendo
deducir la talla [172].

94
Así obtenemos los cuatro segmentos del fémur: F1, F2, F3 y F4

1 El punto más proximal de la cabeza del fémur.


2 El punto medio en el trocánter menor.
La extensión más proximal de la superficie poplítea en el lugar
3 donde las líneas supracondilares medial y lateral se separan paralelamente,
por debajo de la línea áspera.
4 El punto más proximal de la fosa intercondilea.
5 El punto más distal del cóndilo medial.

Figura 14. Puntos de referencia del fémur según Steel [172]

95
En la figura 15 podemos observar como se obtienen los cinco segmentos de la tibia: T1, T2,
T3, T4 y T5.
1 El punto más proximal de la eminencia intercondilea
2 El punto más proximal de la tuberosidad tibial
3 El lugar de confluencia de las líneas que se extienden desde el borde inferior de la tuberosidad.
4 El lugar donde la cresta anterior de la tibia se cruza sobre el borde medial del eje por encima
del maléolo medial (la medida se realiza en el punto donde la cresta se cruza con la sección
medial del eje.
5 El borde proximal de la facies articular inferior (medida desde el punto opuesto al maléolo
medial)
6 El punto más distal sobre el maléolo medial.

Figura 15. Puntos de referencia de la tibia según Steel [172]

96
En la figura 16 se observan los cuatro segmentos del húmero: H1, H2, H3 y H4.
1 El punto más proximal de la cabeza humeral.
2 El punto más distal de la circunferencia de la cabeza humeral.
3 El borde proximal de la fosa olecraniana.
4 El borde distal de la fosa olecraniana.
5 El punto distal de la tróclea.

Figura 16. Puntos de referencia del húmero según Steel [172]

Una vez tomada la longitud entre los diferentes longitudes del hueso, su valor se sustituye en

97
las fórmulas para el cálculo de la estatura (ver Tablas 36-41 en ANEXO II).

4.2.4. ESTUDIOS RADIOLÓGICOS EN LA IDENTIFICACIÓN MÉDICO LEGAL

La tecnología radiográfica es una herramienta eficaz en casi todas las fases de


investigación médico-legal. Desde la determinación de la causa y mecanismo de la
muerte, pasando por la necroidentificación en casos individuales y en desastres masivos,
sin dejar de lado la estimación de la edad de individuos vivos, la documentación de
traumatismos, accidentales o no, y como en nuestro caso, la estimación de la estatura en
restos óseos [158].

La identificación de los cadáveres se realiza, en ocasiones, recurriendo a técnicas


radiológicas cuando no existen otros métodos disponibles como ocurre en situaciones de
esqueletización, carbonización o restos cadavéricos. Si existen registros radiológicos ante
mortem (AM) de la posible víctima, se puede realizar la identificación mediante el
estudio comparativo con una radiografía post mórtem (PM).
La técnica de la Antropometría Radiográfica fue definida por Levinson ya en 1899. En
1921, Schuller planteó la posible utilización de la radiografía de los senos frontales como
un elemento identificativo. Distintos autores como Cubert y Law (1927), Myers (1928),
Luís Delclós (1934), Turpin y Tisserand (1942), Schuller (1943), Thorme y Thyberg
(1953), Neiss (1962), Asherson (1965), Zubizarreta (1966) Mann y Fetteh (1968)
utilizaron como método de identificación la individualidad de los senos frontales [173].
En la actualidad el estudio radiológico de los senos frontales permite realizar una
identificación positiva, ya que no hay dos individuos que tengan senos frontales idénticos
incluidos gemelos univitelinos. La variación individual del tamaño de los senos frontales
y paranasales, así como las células aéreas de los procesos mastoideos fueron
mencionadas por primera vez por Schüller en 1921. En un estudio basado en una serie de
100 radiografías, incluyendo un par de placas de gemelos idénticos, el investigador
concluyó que las diferencias individuales encontradas son lo suficientemente distintivas
como para que puedan ser utilizadas en el campo de la identificación forense [174].

98
Las posibilidades de los métodos radiológicos con fines identificadores son muy amplias.
A partir de un estudio radiográfico podemos determinar por ejemplo cualquier alteración
ósea que tuviese el individuo.
La observación de los surcos y canales vasculares en el cráneo ha sido propuesta como
indicadora radiográfica para la identificación positiva. El curso de la arteria meníngea
media que es claramente visible en la mayoría de radiografías del cráneo, así como las
granulaciones de Pacchioni, que se encuentran en el frontal y en los parietales, varían
extremadamente tanto en apariencia como en tamaño y curso entre distintos individuos.
En un estudio retrospectivo realizado por Messmer y Fierro, se observó que los patrones
vasculares cambian muy poco a lo largo de la vida del individuo, excepto el incremento
simétrico en el tamaño, que refleja el crecimiento [175]. A pesar de que la profundización
de la arteria meníngea media y del complejo venoso, es uno de los fenómenos que se han
destacado en la literatura científica como indicadores de edad [176]; el recorrido vascular
se mantiene constante a lo largo de la vida y por lo tanto resulta útil como indicador de
identificación positiva [177,178].
El patrón de las suturas craneales, expresado como tenues líneas grises en la placa
radiográfica, ha sido propuesto como otro indicador de identidad por Sekharan,
examinando su fiabilidad en una serie de 320 radiografías [179]. Sin embargo, cabe
indicar que a partir de los 45 años las suturas empiezan a obliterarse dejando lagunas en
el patrón, lo cual influye en su fiabilidad como indicador de identidad [180].
Finalmente, el tamaño y la configuración de la silla turca fueron destacadas como
indicadores de individualidad por Voluter [181] en 1959, característica utilizada por
Singleton en la identificación de las víctimas del navío Noronic [182].
La utilización de la radiografía como elemento diagnóstico de la práctica odontológica se
conoce a partir de 1898. Su uso como utensilio forense en la identificación de restos
cadavéricos se menciona en el primer texto de Odontología Forense escrito por el Dr.
Oscar Amoëdeo en 1898, en el que se publica una reproducción de lo que parece ser una
proyección panorámica de la dentición [183].
Dada la naturaleza de los tejidos dentales y que algunos de los materiales utilizados para
su restauración son extremadamente resistentes a los elementos químicos y físicos, la
identificación dental es uno de los métodos probablemente mejor conocidos y más
frecuentemente usados en la identificación de restos humanos [184].

99
También son útiles los estudios radiográficos en balística ya que existen heridas causadas
por proyectil de arma de fuego que por su morfología dificultan identificar si
corresponden al orificio de entrada o de salida, y dificultan el cálculo de la cantidad de
proyectiles que deben estar alojados en el cadáver, y que por tanto deben ser recuperados,
durante un estudio medico legal. En particular, las lesiones antiguas que han pasado por
un proceso de cicatrización, es uno de los escenarios a los que se ve expuesto el médico
forense, en casos de muertes violentas producidas por heridas por proyectiles de una o
más armas de fuego. En estos casos, es importante apoyarse en el estudio radiológico,
para identificar la cantidad de balas que se encuentran en el cuerpo.
En el estudio de muertes asociadas a asfixia mecánica es de particular importancia para
determinar si la asfixia fue producida por un tercero (estrangulación) o fue auto infligida
(ahorcamiento).
Muchos de los datos que se obtienen de la escena pueden ayudar a determinar cuál fue la
manera de muerte en estos casos: si fue un homicidio, causado por una estrangulación, o
un suicidio, por ahorcamiento. Sin embargo, son muchos los casos en los que la escena
no da información suficiente para poder determinar las circunstancias en las que
ocurrieron los hechos. Por esta razón, un estudio adecuado del cadáver llevará al medico
a la determinación correcta del modo de muerte.
La radiología ayuda a identificar las lesiones de estructuras del cuello, que orientan a la
diferenciación entre una estrangulación y un suicidio. En particular, la radiografía del
esqueleto laríngeo y del hueso hioides es útil para lograr este objetivo; puesto que la
presencia de fracturas en estos se encuentra asociada a la estrangulación.

Se puede llevar a cabo también una identificación individual a través de una


antropometría radiográfica, realizando diferentes medidas óseas para poder establecer
mediante fórmulas de regresión, las determinaciones de sexo, edad y estatura de los
restos hallados, como en nuestro caso.

En algunos casos, los autores optaron por medir radiológicamente huesos, desarrollando
fórmulas a partir de mediciones sobre voluntarios vivos obteniendo de este modo
fórmulas útiles para lograr la identificación de cuerpos fragmentados y con víctimas no

100
esqueletizadas. Una de las principales ventajas de utilizar la radiología es la visualización
de las estructuras esqueléticas sin la necesidad de eliminar el tejido blando circundante,
evitando así mayor mutilación del cuerpo y permitiendo, en caso necesario, ser utilizados
en individuos vivos
Numerosos autores han llevado a cabo estas técnicas como Kranioti, en la que el sexo se
determinó mediante estudio radiográfico digital del húmero [75]. En cuanto a la estatura
cabe destacar el trabajo de Muñoz et al. [140] y Petrovečki et al. [147], los autores
estimaron la estatura a través del análisis radiométrico de los huesos largos, tanto de la
parte superior como de la inferior. Hasegawa, de la misma manera que otros ha
relacionado las dimensiones de los huesos largos de las extremidades superior e inferior
para el cálculo de la altura [149]. Y actualmente, los que han usado los huesos más
pequeños para estimar la estatura como Sağir [185].

Los método radiográficos más conocidos para la estimación de la edad a través del
estudio de imágenes radiográficas son los de Walker y Lovejoy [186]

Norma radiográfica para determinar la edad en la clavícula


Walker y Lovejoy en 1985 mostraron, en un estudio comparativo de varios huesos de 103
individuos analizados que la clavícula representa el mejor hueso para la estimación de la
edad, sin importar el sexo [186]. Sobre eso, el método es aplicable en casos en que los
restos se encuentren fragmentados e incompletos. Los autores determinaron las siguientes
fases según los diferentes grupos de edad:

Fase I: 18-24 años. La capa posterior es prominente y gruesa; la cavidad medular


está completamente llena de trabéculas densas que se caracterizan por una granulosidad
fina, densamente empacadas y que tienden a alinearse en capas paralelas. La capa
posterior es de grano fino, pero no necesariamente denso. La metáfisis esternal y lateral
están llenas de trabéculas finamente granuladas.
Fase II: 25-29 años. La fase 2 es similar a la anterior, pero con leve evacuación de
metáfisis. La capa posterior muestra poco cambio. Hay una ligera tosquedad en las
trabéculas medulares. La capa anterior muestra ligero incremento de la trabeculación. No
se observa incremento de la traslucidez.

101
Fase III: 30-34 años. Continúa la evacuación de metáfisis, la cual contiene menos
trabéculas y menos granulosas. Hay un ligero adelgazamiento de la capa posterior,
aunque sin ondulación. La cavidad medular continúa rellena aunque con aspecto denso;
el patrón laminar es menos evidente (ver fase 1).
Fase IV: 35-39 años. Hay una significativa reducción de la capa posterior,
especialmente en las extremidades esternal y lateral. Continúa la evacuación de la
metáfisis; las trabéculas adquieren un aspecto tosco. Se observa poco o ningún patrón
laminar en el hueso. Hay un incremento significativo en traslucidez.
Fase V: 40-44 años. La metáfisis esternal y lateral puede contener solamente
trabéculas toscas; las trabéculas de la cavidad medular tienen un aspecto definido tosco.
Es evidente el adelgazamiento de la capa posterior de las epífisis esternal y lateral y un
significativo adelgazamiento de la capa anterior con evidente trabeculación. En general,
se aprecia un ensanchamiento del lumen medular.
Fase VI: 45-49 años. La fase seis es una continuación de las tendencias de la fase
cinco, pero ligeramente aceleradas. Es posible un sobre envejecimiento; un incremento
general en la traslucidez indica pérdida sistemática de tejido óseo.
Fase VII: 50-54 años. El rasgo distintivo lo constituyen las trabéculas muy toscas;
hay una pérdida significativa de hueso pero sin evacuación del lumen central medular; la
corteza se reduce en todos los puntos.
Fase VIII: 55 o más años. Es difícil distinguir la fase ocho de la fase anterior a
causa de la variación biológica en la rata individual de pérdida ósea. La seriación sigue
los mismos criterios anteriores; a mayor edad mayor traslucidez y trabeculación.
Generalmente hay una gran reducción tanto a nivel cortical como trabecular, que son muy
toscas o ausentes. Puede faltar una significativa trabeculación en la metáfisis esternal y
lateral. La trabeculación cortical de la capa anterior puede ser extrema. Hay una marcada
ondulación cortical a lo largo de la cavidad medular.

Método radiográfico para determinar la edad en el fémur proximal.


Los mismos Walker y Lovejoy describieron varias fases de evolución en el fémur
proximal relacionándolas con la edad del individuo [186].

102
Fase I: 18-24 años. Las áreas corticales están bien definidas y observan bordes
afilados. Las trabéculas se observan finamente entrelazadas y llenan completamente la
cabeza femoral. Las trabéculas secundarias son casi tan densas como los sistemas
primarios (grupos que forman arcos comprensivos y trasversos) así que es difícil
distinguirlos; también ocupan el extremo proximal de la cavidad medular. La capa
externa es extremadamente densa y gruesa, medialmente más prominente.
Fase II: 25-29 años. En la mayoría de los aspectos es similar a la anterior pero con
una densidad ligeramente reducida y pérdida ósea localizada, especialmente en el
triángulo de Ward. La traslucidez en el trocánter mayor es más marcada; aparecen
algunas áreas pequeñas de incremento de la translucidez en las trabéculas secundarias de
la cabeza y el cuello. Las trabéculas primarias son equivalentes a la fase 1.
Fase III: 30-34 años. Hay una considerable reducción en la traslucidez general,
especialmente en las trabéculas secundarias de la cabeza y el cuello. las trabéculas
principales de soporte son aún fuertes y están finamente entrelazadas. La capa medial es
fuerte pero con alguna pérdida de la lateral. El triángulo de Ward está claramente
definido por el incremento de la traslucidez. La reabsorción general de las trabéculas
secundarias permite una clara definición de los grupos primarios.
Fase IV: 35-39 años. Similar a la fase previa, pero con una gran traslucidez de
todos los grupos trabeculares. Las trabéculas de la cabeza son ligeramente más toscas que
en la fase previa pero evidencian engrosamiento de las trabéculas individuales. Es difícil
evaluar esta fase porque no hay una distinción de rasgos que la separe de la fase anterior.
Fase V: 40-44 años. El trocánter mayor muestra marcada reabsorción. El patrón
trabecular es menos denso en todas las áreas y las trabéculas individuales muestran fuerte
tendencia hacia la tosquedad. La porción inferior de la cabeza observa pérdida
significativa de trabéculas secundarias. Una pérdida similar es vista en las cavidades
medulares. El triángulo de Ward se aprecia virtualmente vacío por una significativa
trabeculación.
Fase VI: 45-49 años. Hay una continua pérdida de hueso en la cabeza femoral,
incluyendo la porción superior; se incrementa la pérdida de trabéculas secundarias en el
canal medular y cuello; hay una significativa reducción de las trabéculas primarias. La
cortical continúa siendo fuerte y muestra mayor contraste en traslucidez del hueso

103
trabeculado con relación a la fase precedente. Se aprecia un leve ondulamiento de la capa
lateral.
Fase VII: 50-59 años. Las trabéculas primarias se tornan toscas y se reducen
ampliamente en número. Los patrones de trabéculas secundarias son casi ausentes.
Aunque el grupo primario trasverso continúa presente, es no obstante tosco y débil. Hay
una pérdida generalizada de la cortical. Esta fase es fácilmente reconocible por un notorio
incremento en la traslucidez general del espécimen.
Fase VIII: 60 o más años. No hay trabeculación secundaria evidente. El grupo
transverso también se ha reabsorbido. En la cabeza femoral permanecen solamente
trabéculas primarias de sostén (en condiciones marcadamente toscas). Hay una marcada
ondulación cortical medial y lateral. La cavidad medular está prácticamente vacía.

104
JUSTIFICACIÓN

105
106
Las cuestiones relacionadas con la identificación de las personas tienen una enorme
importancia en Medicina Legal, llegando en algunas ocasiones a centrarse el problema
judicial exclusivamente en tal identificación. La realización de este tipo de estudios debe
contribuir a proporcionar las herramientas necesarias para poder avanzar en la metodología
empleada dentro de la Antropología Forense en la identificación de un cadáver.

Como ya fue puesto de manifiesto en la Introducción, ante un hallazgo de restos cadavéricos,


en muchos casos no se dispone del cuerpo completo, ni son buenas las condiciones de
conservación, por lo que las dificultades para su identificación son considerables. Es más
frecuente el hallazgo de restos óseos que otro tipo de restos, de ahí que hayamos centrado el
trabajo en el estudio de restos óseos, para poder estimar la estatura en vida y el sexo, unas de
las característica identificativas.
La tesis se centra en los metatarsianos y las dos primeras vértebras cervicales. Esto es debido
a que los huesos pequeños parecen ser más resistentes al tiempo debido en parte a estar
protegidos por el calzado y ropa y las características de sus propios tejidos y localización
anatómica. Además, los metatarsianos y vértebras son huesos que, por su pequeño tamaño
pueden recuperarse fácilmente, al contrario que los huesos largos que por sus propias
dimensiones son más frágiles y sus fragmentos dificultan más el estudio, por lo que pueden
ser útiles para la identificación de rasgos como la estatura y sexo del individuo.

En ambos casos se ha optado por la técnica radiológica en la medición de diversas longitudes.


Se eligió inicialmente usar imágenes tomadas con TC por su precisión y reproductibilidad.
Esto soslaya el hecho del error que la medición directa de los restos óseos puede
desencadenar debido a los restos de tejido blandos.

La relación entre los huesos y la estatura varía ampliamente según sea la muestra de
población objeto del estudio. Las variaciones debidas a la raza, ambiente, distribución
geográfica, factores hereditarios, desarrollo socioeconómico, régimen alimentario y tipo de
trabajo que se ejerce, son demasiado amplias como para que podamos aplicar una fórmula
general en la determinación de la estatura de todas las poblaciones. Todo esto obliga a utilizar
fórmulas de regresión específicas para cada población de referencia. De ahí la importancia de
elaborar una base de datos obtenida con mediciones de cada población.

107
Es incuestionable la importancia y la necesidad de disponer de estudios de población
portuguesa y gallega para poder crear fórmulas de regresión para estimar la estatura y de
métodos para determinar el sexo, sin sesgos, útiles, no solo para gallegos, sino también para
población española y portuguesa, ya que no existen. Al no existir estudios de ninguna
población basados en la C1, estas fórmulas podrían ser de utilidad también para las
poblaciones de los países de nuestro entorno.

108
OBJETIVOS

109
110
Como objetivo principal se pretende aportar una metodología adecuada a fines forenses,
para la estimación de la estatura y el sexo a partir de restos óseos.

Y para ello se plantean cinco objetivos secundarios:

• Desarrollar un método radiológico para la estimación de la estatura a través de la


medición radiológica de la longitud del primer y segundo metatarsiano en una muestra
poblacional gallega.
• Además, pretendemos aportar fórmulas que permitan dicha estimación en diferentes
circunstancias: restos óseos de mujer, restos óseos de varón, sexo desconocido.
• Desarrollar un método de Tomografía Computarizada para la estimación de la estatura
y determinación del sexo por medio de mediciones del primer y segundo metatarsiano.
Comprobar su utilidad y llevar a cabo un estudio comparativo con el método de
medición ósea directa.
• Desarrollar un método de Tomografía Computarizada para estimar la estatura
utilizando la primera y segunda vértebra cervical de una muestra poblacional gallega.
• Analizar el papel de la Radiología dentro del campo de Medicina Legal.
• Finalmente aportar fórmulas que permitan la estimación en diferentes circunstancias:
restos óseos de mujer, restos óseos de varón, sexo desconocido.

111
112
MATERIAL Y MÉTODOS

113
114
1. MUESTRA:

La presente investigación se llevó a cabo diseñando tres estudios (ver Anexo I):

v UTILIDAD DEL PRIMER Y SEGUNDO METATARSIANOS PARA LA


ESTIMACIÓN DE LA ESTATURA EN LA POBLACIÓN GALLEGA
(METEG).
v UTILIDAD DE LA TOMOGRAFÍA COMPUTERIZADA PARA LA
ESTIMACIÓN DE ESTATURA Y DETERMINACIÓN DEL SEXO EN
HUESOS METATARSIANOS (TCES).
v UTILIDAD DE LA PRIMERA Y SEGUNDA VÉRTEBRA CERVICAL PARA
LA ESTIMACIÓN DE LA ESTATURA EN LA POBLACIÓN GALLEGA
(EVEC).

Los dos primeros están relacionados con la estimación de la estatura utilizando medidas
del primer y segundo metatarsiano y el tercero basado en mediciones de la primera y segunda
vértebra cervical.
En adelante y para una mayor simplificación, nos vamos a referir a los estudios previos por
los acrónimos creados haciendo referencia a la finalidad de cada estudio: METEG, TCES y
EVEC.

A) El primer trabajo (METEG) se llevó a cabo en una muestra de 228 voluntarios


adultos sanos caucásicos (118 mujeres y 110 hombres) gallegos. Fueron incluidas en este
estudio personas que se encontraban dentro del rango de edad entre 19 y 82 años y de
ascendencia gallega. Los voluntarios fueron “reclutados” de pueblos y vecindades
circundantes de Monforte de Lemos y Santiago de Compostela [187].
Se hizo una selección de la muestra según unos criterios de idoneidad por los cuales fueron
rechazados de la muestra aquellas personas que tuvieran patologías, deformidades
esqueléticas o fracturas que pudiesen interferir en las mediciones del hueso.
La medición de la estatura en los voluntarios se llevó a cabo con un tallímetro de la siguiente
manera:

115
- El tallímetro ha de estar ubicado firmemente en una superficie plana que permita
establecer un ángulo recto de 90º con respecto a su base.
- La persona se situará de forma erguida, con ropa ligera para poder observar su
postura y descalza. Ha de situarse en la parte central del tallímetro, con hombros
nalgas y la parte posterior de la cabeza en contacto con el tablero.
- Los brazos han de colgar a ambos lados de manera natural.
- Retirar todo tipo de adornos en el pelo, coletas…que puedan variar la medición.
- Descendemos el tope hasta hacer contacto con la cabeza.
La medición se realizó dos veces y se calculó la media para implementar las fórmulas de
regresión.

Figura 17. Medición de la estatura a un


voluntario del estudio

116
B) El segundo estudio, TECES se llevó a cabo en una colección de huesos (1º y 2º
metatarsianos) ya usada previamente por otros autores [138,190]. Esta muestra se compone de
huesos identificados por sexo, edad y, lo más importante de todo para lograr nuestros
objetivos, la altura. Los restos óseos procedían de cadáveres autopsiados entre 2000 y 2001 en
el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, IP (INMLCF, I.P.) portugués.
De los cadáveres seleccionados se extrajeron el primer y el segundo metatarsiano del pie
izquierdo. Se seleccionó el lado izquierdo por ser el utilizado en los estudios de Antropología
Física relacionados con la estatura. Es importante mencionar que la extracción se llevó a cabo
en virtud del Decreto Ley portugués nº 274/99, de 22 de julio, que regulaba el uso de
cadáveres para la enseñanza y la investigación científica, habiendo sido consultado a tal
efecto el archivo independiente del Registro Nacional De No Donantes (RENNDA).
Para ser incluidos en la muestra útil, los metatarsianos debían cumplir una serie de criterios
con el fin de homogeneizar la muestra [188]:
• edad del individuo en el momento de la muerte de entre 20 y 75 años;
• ausencia de fracturas en la pierna izquierda;
• ausencia de fracturas u otras condiciones que provoquen cambios en la altura del cuerpo;
• ausencia de recogida de otros huesos en la pierna izquierda;
• ausencia de patología evidente en los pies, como anquilosis, deformidades, osteofitos.

La muestra proviene de 110 cuerpos, de los cuales 41 fueron objeto de una autopsia en la
Delegación del Centro y 69 en la Delegación del Sur INMLCF, IP. Se extrajeron un total de
220 huesos (los dos primeros metatarsianos de cada pie izquierdo) de los cuales se excluyeron
dos segundos metatarsianos porque estaban incompletos en su extremo proximal, habiendo
sido determinada la altura por lo tanto de 108 individuos en total. Todos los sujetos eran
caucásicos de nacionalidad portuguesa.

El lugar de la autopsia, el número de proceso de identificación, la edad, el sexo y la estatura


corporal fueron incorporados a una base de datos.
En cuanto al sexo de los individuos que componen la muestra, 90 de ellos eran hombres
(81,8%) y 20 mujeres (18,2%).

117
La edad promedio en el momento de la muerte fue de 46,06 ± 12,07, con valores
comprendidos entre 20 hasta los 72 años. Con respecto a los individuos del sexo masculino,
tenían una edad media de 46,20 ± 12,28 años y las mujeres 45,37 ± 11,29 años.

Los cadáveres fueron medidos en la posición supina sobre la mesa de autopsias después de
haber sido desnudados y de haber reducido cualquier rigor mortis presente en los miembros
inferiores, con el objetivo de eliminar la posible flexión en las rodillas y la disminución
consecutiva de la altura real.

Esta medición se realizó antes de la autopsia, con una regla graduada en centímetros para
cadáveres, midiendo la distancia entre la superficie de vértice craneal y plantar del talón,
exactamente de la misma manera que se haría en un individuo vivo. El valor fue registrado
por el autor, en centímetros, en la base de datos mencionada anteriormente, bajo la
designación Ec.

Una vez realizada la autopsia se extrajeron los metatarsianos. La extracción fue realizada
forzando un movimiento de extensión del pie y haciendo una incisión con abertura lateral en
forma de L invertida, para que la rama horizontal se encontrase en frente del tarso y se
mantuviese el borde vertical medial del pie. Después de llegar a la piel y al tejido subcutáneo,
se realizó la sección de los tendones, ligamentos y músculos para desarticularlos, concluyendo
finalmente con sutura de la piel.

Los huesos fueron agrupados por pares (primer y segundo metatarsiano de cada individuo) y
envueltos en papel de aluminio debidamente etiquetados con la identificación. Posteriormente
se procedió a guardarlos en bolsas de plástico en un congelador a una temperatura de -20 °C.

118
C) El tercer estudio, (EVEC) se dirigió a valorar la utilidad de las dos primeras
vértebras cervicales en la estimación de la estatura [189].
La muestra utilizada consistió en 200 individuos sanos de la población gallega con edades
comprendidas entre 15 y 84 años, los cuales participaron voluntariamente en el estudio.
Se descartaron todos aquellos individuos con patologías, deformidades o fracturas óseas que
pudiesen interferir en las mediciones.
Todos los participantes fueron medidos colocando al voluntario descalzo, en posición erguida
y mirando hacia el frente con la espalda apoyada en una regla graduada y estirada, y los
brazos extendidos a los lados. La cabeza, las nalgas y los talones estaban en contacto con el
plano vertical del instrumento. Como referencia horizontal se usó el plano horizontal de
Frankfurt (una línea imaginaria desde el reborde orbitario inferior en el mismo plano
horizontal que el conducto auditivo externo). El extremo superior del instrumento se bajó
suavemente, aplanando el pelo y haciendo contacto con el vértice del cráneo (Fig. 18). La
medición se registra dos veces y la media fue la usada para obtener la fórmula de regresión.

2. MEDICIÓN ÓSEA

Todas las mediciones se llevaron a cabo dos veces por el mismo observador pero con un
espacio de tiempo suficiente entre ellos para no tener conocimiento de los valores obtenidos
en la primera medición, evitando la existencia de error intra-observador. Así se obtuvieron
dos series de mediciones. Finalmente, se calculó la media de cada par de valores
correspondientes para el mismo tamaño de ese hueso, y se registró en milímetros. Las medias
resultantes se utilizaron para desarrollar las fórmulas.

A) METEG: El primer y segundo metatarsianos del pie izquierdo de los 228 voluntarios del
primer estudio [187] se midieron con una radiografía dorso-plantar en un visor digital de
imágenes médicas con la aplicación Java 1607 UDIAT, desde una RAIM (Archivo
Radiológico y Gestión de la Imagen) de uso común en los hospitales. Aunque la medición
digital es calibrada por el sistema en sí mismo, con el fin de minimizar los errores se utilizó
una regla metálica para confirmar la precisión. Todas las mediciones se llevaron a cabo dos
veces y se registró su valor en milímetros.

119
sic Science International 226 (2013) 297.e1–297.e4

ers have
ars, it is
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rsals as
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wards with
eld to the
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ane as the
ed gently,
skull. The
etres. The
Figura 18. Dimensiones
Fig. 1. Dorso-plantar projectionenofradiografía
left foot,dorso-plantar
showing M1 deand
pie izquierdo.
M2, with a metallic
M2, longitud
ruler on the right. máxima del 2º metatarsiano; M1, longitud máxima del 1º
eers were
metatarsiano [187].
er with an
AVA from
ibrated by
confirmed The coefficients of correlation between the metatarsal lengths
registered and the true stature were always positive and statistically
significant. The correlation value was higher for the male and
for the female sample, where the coefficients were higher than 0.7.
The correlation value was slightly lower for the entire sample,
tip of the labelled as ‘‘unknown sex’’ (Tables 2–4).
The highest correlation with stature was M1 for males
e proximal (maximum length of 1st metatarsal). The corresponding regression
equation is as follows: S = 819.88 + 12.79 M1, R = 0.783.
vironment To test whether this formula performed better than others, we
ended via applied it to both single and double measurements, and no
, standard significant differences in the correlation coefficients were
used as an
detected. However, R figures do not increase when a multiple
covariates
[Link]/ regression is used.
R, such as Additive Models have also been used in the field of forensic
n order to pathology to estimate time of death [37], where it demonstrated its
ata as that high predictive power [38]. With this model, for example, to
removing
estimate the height of an ‘‘unknown sex’’ from M1, we obtain the
ake in the 120 Pp
a standard formula xÞ þ e ¼ a þ
S ¼ f ð~ j¼1
f j ðx j Þ þ e. Calculation of the
estimate requires a computer with an appropriate statistical
package, which complicates its use, but gains in accuracy. The
B y C) TECES Y EVEC: En estos estudios las imágenes fueron tomadas con un “dental scan”
un aparato que utiliza técnicas de tomografía computarizada. El dispositivo presenta un haz de
rayos X de cono de 23,8 cm de ancho por 19,2 cm de alto, con un solo giro de 360 grados y se
fijó en 120 kV y mA 5. Las imágenes obtenidas tienen un campo de visión (FOV) de 170 mm,
una resolución y tiempo de exploración que depende del siguiente protocolo: Resolución de
0,250 con un tiempo de ciclo de 14,7 segundos. Para la visualización de la imagen se
utilizaron espesores entre 1 a 0,25 mm, siendo tomado en todos los casos el grosor del corte
mínimo posible. Las imágenes fueron exportados en formato DICOM y se procesaron
posteriormente con el software i-CATVision ™ Versión [Link] (Copyright © 2004-2008,
Imaging Sciences International, Hatfield, PA, [Link].). Para el análisis y la medición de cada
muestra se utilizó la herramienta de medición lineal en el Multi Reconstrucción Planar (MPR)
de dicho software [188,189].

Figura 19. TC Dental empleado para tomar las imágenes y realizar las
mediciones en metatarsianos y vértebras.

121
3. DIMENSIONES

A) METEG se llevaron a cabo varias mediciones, pero solo resultaron suficientemente


convincentes, y comparables, dos de ellas, M1 y M2 [187], definidas y usadas por Cordeiro e
al. [138].
• M1: Longitud máxima del primer metatarso, la distancia entre la punta de la tuberosidad y
el punto más distal de la cabeza.

Figura 20. Dimensión de M1 en


primer metatarsiano.

• M2: Longitud máxima del segundo metatarsiano, la distancia entre la punta proximal y el
punto más distal de la cabeza.

Figura 21. Dimensión de M2 en


segundo metatarsiano.

122
B) TECES]: realizamos las siguientes mediciones de acuerdo con el estudio previo de
Cordeiro et al. [138] para permitir comparar la medición directa con la digital sobre la
imagen escaneada, añadiendo una más, la anchura del primer metatarsiano [188]:
• M1 - Longitud máxima del primer metatarso: la distancia entre la punta de la tuberosidad
y el punto más distal de la cabeza.
• F1 - Longitud fisiológica del primer metatarso: la distancia entre el punto más profundo
de la superficie articular proximal y el punto más distal de la cabeza.

Figura 22. Dimensión M1, longitud máxima del primer metatarsiano y


F1, longitud fisiológica en imagen TC del primer metatarsiano.

• M2 - Longitud máxima del segundo metatarsiano: la distancia entre la punta proximal


y el punto más distal de la cabeza.
• F2 - Longitud fisiológica del segundo metatarsiano: la distancia entre el punto más
profundo de la superficie articular proximal y el punto más distal de la cabeza.

123
Figura 23. Medición de M2, longitud máxima del segundo metatarsiano y F2,
longitud fisiológica del segundo metatarsiano en imagen TC.

• W1 - Ancho del primer metatarsiano: distancia rectilínea entre el medio y el borde


lateral del primer metatarsianos medido por la mitad de la diáfisis.

Figura 24. Medición de W1, anchura del primer metatarsiano. Vista longitudinal
y sagital en imagen TC.

124
C) EVEC: Las mediciones en las vértebras cervicales fueron llevadas a cabo utilizando la
imagen de 200 TC odontológicos realizados en un dental scan [189].

§ Dimensiones en la primera vertebra cervical, C1:

-Altura de la vertebra (V): medición en el plano transversal del atlas desde el tubérculo
anterior al tubérculo posterior.

Figura 25. Medición de V, altura de la vértebra en la primera vértebra


cervical en imagen TC.

-Interforaminal (I): medición en el plano transversal del atlas desde el borde externo del
agujero transverso hasta la misma zona de su contralateral.

Figura 26. Medición de I, interforaminal en la primera vértebra


cervical en imagen TC.

125
§ En la segunda vertebra cervical (C2) se llevaron a cabo las siguientes medidas:

-Diámetro mayor de la apófisis odontoides (DO): medición en el plano transversal de la


articulación odonto-axial.

Figura 27. Medición de DO, diámetro mayor de la apófisis odontoides


en la segunda vértebra cervical en imagen TC.

-Altura de la Odontoides (O): medida en el plano sagital desde la parte superior de la


apófisis odontoides hasta la parte más superior de su escotadura inferior.

Figura 28. Medición de O, altura de la odontoides medida


en plano sagital en la segunda vertebra cervical en imagen
TC.

126
4. MÉTODO ESTADÍSTICO

Para el análisis de los datos hemos utilizado modelos de regresión, los cuales estudian la
relación entre dos o más variables y por tanto se puede emplear para construir un modelo
que permita predecir el comportamiento de una variable dada con respecto a otra.
Existen varios modelos de regresión posibles para estudiar esta relación, como el modelo
lineal, el modelo logarítmico, el modelo cuadrático, el modelo cúbico, entre otros. Cada uno
proporciona una ecuación o fórmula de regresión en la que, sustituyendo el valor de una
variable llamada independiente o predictora (X), se puede predecir el valor de otra variable
llamada dependiente (Y).
La relación entre las variables puede ser de diversa naturaleza, por lo que es necesario
establecer un modelo que exprese de forma simplificada dicha relación, empleando para ello
una expresión matemática. Esta simplificación implica en primer lugar la necesidad de
establecer una función que relacione estas variables, así como los parámetros y coeficientes
de la misma. Por ello es necesario recoger la parte del valor de la variable que queremos
estimar que el modelo no explica, denominado “perturbación aleatoria o término de error”
(ε).
La forma habitual de plantear un modelo de este tipo se representa mediante la expresión:

Y = f (X) + ε

En esta ecuación definimos Y como la variable dependiente, f(X) como la función que
relaciona a la variable independiente con la dependiente; y ε como la parte del
comportamiento de Y no explicada por la variable independiente. Debe establecerse el tipo
de función (lineal, curva…) que puede simplificar adecuadamente la relación que mantienen
ambos tipos de variables. Si optamos por la relación lineal utilizando una única variable
independiente hablaríamos de un Modelo de Regresión Lineal Simple el cual se
representaría mediante la siguiente ecuación:

Y = α + βX +ε
Donde Y es la variable que se quiere estimar, X la variable independiente y ε la variación de
Y que no explica X; α sería el valor estimado de la variable dependiente cuando el valor de

127
la variable independiente es 0; y β sería el cambio que experimenta la variable dependiente
por cada unidad que cambia la variable independiente. Esta sería la fórmula regresiva con la
que hemos obtenido valores en la estimación de la estatura (variable Y) a través de las
diferentes medidas óseas (variable X).

Para poder evaluar la relación de estas variables, es necesario el cálculo de una serie de
datos que la cuantifiquen. A través del coeficiente de correlación de Pearson (R) se mide
el grado de relación existente entre las variables. Cuando este coeficiente tiene un valor más
próximo a 1 (en caso de asociación positiva), o a -1 (en caso de asociación negativa), mayor
es el grado de correlación entre los datos. Con el coeficiente de determinación o R2
medimos la proporción de variabilidad total de la variable dependiente respecto a su media
que es explicada por el modelo de regresión; si es igual a 1 quiere decir que el 100% de la
proporción de la variabilidad es explicada por la regresión.
En este trabajo también hemos calculado, y mostrado, el llamado coeficiente de
determinación ajustado (Adj R2), el cual es una corrección o ajuste del coeficiente de
determinación por el tamaño de la muestra y el número de parámetros del modelo.

Figura 29. Representación gráfica de una regresión lineal con R2 = 1

128
Figura 30. Representación gráfica de una regresión lineal con
R2 = 0

Otros datos calculados, y que también presentamos, son los relacionados con la descripción
de la muestra, como las medias y desviaciones estándar (sd) (es una medida del grado de
dispersión de los datos con respecto al valor promedio), las cuales nos permiten una visión
global de la misma.
Entre los modelos de regresión anteriormente citados, hemos utilizado fundamentalmente el
modelo de regresión lineal dada su sencillez y su aplicación en nuestro campo. Los análisis
estadísticos se llevaron a cabo utilizando el entorno de R y se pueden ampliar a través de
paquetes [191]. Se puede decir que R es actualmente el estándar estadístico por excelencia.
Además de aplicar el Modelo de Regresión Lineal Simple, hemos intentado mejorar los
resultados con Modelos Aditivos (AM) [192]. Éstos son ampliamente utilizados como una
extensión de los modelos lineales tradicionales. Éstos fueron aplicados a través de un
paquete adicional [193]. Una de las principales características de los Modelos Aditivos es
que suman los efectos de cada predictor para estimar la respuesta. Podrían definirse como un
modelo lineal con un predictor lineal definido a través de una suma de funciones suaves de
las covariables y son expresados de la siguiente forma:

µ = xβ + f1 (U) + f2 (V ) + f3 (W, Z) +...

129
Siendo:
X= matriz del diseño correspondiente a las covariables que definen los componentes del
modelo.
β= vector de los coeficientes de regresión.
U, V, W…= covariables.
fj(.)= función de las covariables.

Tienen como ventaja que son modelos muy flexibles y permiten establecer relaciones no
lineales entre la variable respuesta y las predictoras, y como desventaja que solo son útiles
para el estudio de funciones suaves.
Para la determinación del sexo hemos usado un Modelo Lineal Generalizado (GLM), el
cual es una extensión del modelo lineal clásico. En este modelo se relaciona la distribución
aleatoria de la variable dependiente con la parte sistemática (no aleatoria o predictor lineal) a
través de una función de enlace. En nuestro caso hemos utilizado la siguiente fórmula para
el cálculo de la probabilidad de tener sexo femenino a partir de diferentes medidas óseas:

exp(β0 + β1 x1 + β2 x2 )
P(sexomujer) =
1+ exp(β0 + β1 x1 + β2 x2 )

En todo caso, hemos tratado de juzgar la “bondad” de cualquier modelo como predictor y
para ello no sería correcto utilizar los mismos datos para juzgar la idoneidad del método
como predictor y estimador. Esto se denomina Error Aparente de Predicción, ya que si se
utilizan los mismos datos para predecir y estimar, puede provocar que el método que se esté
usando deduzca unos datos mucho mejores de la realidad. Es decir, los datos que se usan
para desarrollar la fórmula no pueden usarse para comprobar la bondad del método, para
comprobar cuánto se aleja lo observado de lo esperado.

Lo ideal sería disponer de otra colección de datos independientes de la muestra para poder
realizar la validación. Como esto es poco viable podemos obtener la información de nuestra
población y emplear una parte para estimar y la parte restante para validar.

130
Para evitar este exceso de optimismo hemos dividido la muestra en dos partes, una llamada
muestra de entrenamiento empleada para predecir; y otra denominada muestra de validación
usada para juzgar el modelo. Los datos obtenidos se pueden separar 80/20 o de múltiples
maneras. Para ello se realiza un Estudio de Monte Carlo en el que se sortea de toda la
muestra que tenemos, cual es el 80% que sirve para estimar, y probar con el 20% restante
como funcionaría la predicción como si estos datos fueran nuevos con respecto al 80%. Esto
lo repetimos un número de veces (1000, 2000…) para evaluar qué modelo es el mejor.

La validación cruzada que hemos presentado sería un caso particular de lo anterior. Solo
que, en este caso, se quita un solo dato y estimamos con todo el resto para predecir ese dato
que hemos quitado primero. Así ese dato funciona como nuevo pudiendo observar la
magnitud del error. La limitación de la validación cruzada es que si tenemos 100 datos, solo
podría hacerse 100 veces, pero a pesar de esta limitación es muy usado en estadística para
solventar el error aparente, ya que si usamos los mismos datos para predecir y para estimar,
el error de predicción que saldrá siempre será más pequeño, dando una falsa euforia de que
el método usado es mejor de lo que es, como hemos comentado.
Como esto no siempre es posible, la manera de solventarlo es haciendo un estudio de Monte
Carlo, en el que las combinaciones de las particiones de las muestras predictiva y estimativa
son altísimas. Así, es posible juzgar de forma imparcial, cual de los métodos (lineal,
aditivo…) es mejor, ya que la muestra que utilizamos nunca ha participado en la estimación.
El peligro que puede presentarse es que si usamos modelos de regresión complejos, como
los aditivos, éstos pueden llegar a producir el conocido como “over fitting”, lo cual sería
estimar más de lo necesario.
El modelo Aditivo permite asociaciones más complejas entre la variable X e Y, pero esa
complejidad en la relación puede excederse. El método aditivo estudia la relación entre dos
variables estableciendo una curva suave. Puede darse que los datos que tenemos para
estimar produzcan un error del ajuste del modelo y que él no pueda autocorregirse, de ahí
que debamos compararlo con los datos que no hayan participado en el proceso. Esto no
podría ocurrir con el modelo lineal debido a su sencillez y a las relaciones que suceden entre
las variables al aplicarlo. Este método es preciso cuando existe un dato muy influyente.

131
La existencia de software estándar en R, tales como el paquete mgcv, hace que sea más
fácil para adaptarse a los modelos de este tipo en la práctica, así como el hecho de facilitar la
validación anterior.

132
RESULTADOS

133
134
A continuación se presentan los resultados obtenidos en tres bloques,

1. UTILIDAD DEL PRIMER Y SEGUNDO METATARSIANOS PARA LA


ESTIMACIÓN DE LA ESTATURA EN LA POBLACIÓN GALLEGA (METEG) :

La edad media de los hombres (n = 110) fue 45,21 y el de las mujeres (n=118) fue de 51,14
años.

TABLA10. Medidas descriptivas para cada grupo (METEG).

MUJERES HOMBRES
n=118 n=110
Mínima Máxima Media S.D. Mínima Máxima Media S.D.
ESTATURA 1390 1723 1581 67.46 1501 1890 1707 81.31
M1 52 88 67.79 6.43 54 82 69.53 5.07
M2 53 88 71.39 6.31 59 83 72.26 4.21
(S) estatura, (M1) longitud máxima del primer metatarsiano, (M2) longitud máxima del segundo
metatarsiano (S.D.) desviación estándar.

Podemos decir que los coeficientes de correlación de las fórmulas de regresión lineal (LM)
que permiten estimar la estatura a partir de dimensiones de los metatarsianos fueron positivos
y estadísticamente significativos y con mejores resultados en el caso de los hombres, donde
los coeficientes superaron valores de 0,7. El menor valor lo recogimos en el caso de la
muestra etiquetada como sexo desconocido.
En las Tablas 11-13 se pueden observar las fórmulas desarrolladas para estimar la estatura a
partir de dimensiones de los metatarsianos.

La correlación más alta se obtuvo con la dimensión M1 (longitud máxima del primer
metatarsiano) en el caso de los hombres, cuya ecuación de regresión correspondiente es:
S=819,88+12,79M1, R=0,783 (Tabla 11).

135
TABLA 11. Fórmulas de regresión para hombres, en mm. (METEG)

FÓRMULA R AdjR2 SE
S=819,88+12,79M1 0.783 0.613 51.02
S=687,69+14,20M2 0.705 0.498 59.78
(S) estatura, (M1) longitud máxima del primer metatarsiano, (M2) longitud máxima del segundo
metatarsiano, R: coeficiente de correlación, Adj.R2 : coeficiente de determinación ajustado, (SE) error
estándar.

TABLA 12. Fórmulas de regresión para mujeres, en mm. (METEG)

FÓRMULA R AdjR2 SE
S=1062,852+7,606M1 0.731 0.534 45.43
S=1051,211+7,507M2 0.711 0.505 46.66

(S) estatura, (M1) longitud máxima del primer metatarsiano, (M2) longitud máxima del segundo
metatarsiano, R: coeficiente de correlación, Adj.R2 : coeficiente de determinación ajustado, (SE) error
estándar.

TABLA 13. Fórmulas de regresión para sexo indeterminado, en mm. (METEG)

FÓRMULA N R AdjR2 SE
S=886.797+11.016M1 228 0.731 0.534 45.43
S=914.09+10.15M2 228 0.711 0.505 46.66

(S) estatura, (M1) longitud máxima del primer metatarsiano, (M2) longitud máxima del segundo
metatarsiano, R: coeficiente de correlación, Adj.R2 : coeficiente de determinación ajustado, (SE) error
estándar.

Hemos probado otros modelos de regresión. El modelo aditivo [192] (AM) ha sido utilizado
en diversas investigaciones en el campo de la Patología Forense, por ejemplo, para estimar la
data de la muerte con grandes resultados. Es necesario emplear un soporte informático con el
paquete estadístico necesario y en nuestro caso lo aplicamos para poder comparar ambos

136
métodos. En la Tabla 14 se puede observar una comparación entre este método y le clásico de
regresión lineal.

TABLA 14. Comparación de los valores de R obtenidos con el Modelo lineal de regresión (LM) y
el Modelo Aditivo (AM) cuando utilizamos la longitud máxima del primer y segundo
metatarsiano para estimar la estatura. (METEG)

SEXO LM-M1 AM-M1 LM-M2 AM-M2


Sexo Indeterminado 0.645 0.710 0.567 0.583
Mujeres 0.731 0.732 0.711 0.719
Hombres 0.783 0.817 0.705 0.705
LM-M1: valor de R empleando el modelo de regresión lineal utilizando la longitud máxima del primer
metatarsiano, LM-M2: valor de R empleando el modelo lineal de regresión utilizando la longitud
máxima del segundo metatarsiano, AM-M1: valor de R empleando el modelo aditivo utilizando la
longitud máxima del primer metatarsiano, AM-M2: valor de R empleando el modelo aditivo utilizando
la longitud máxima del segundo metatarsiano.

Podemos observar como en el caso del modelo aditivo se gana en precisión en el caso de usar
M1 de huesos de hombres y sexo indeterminado.

137
2. UTILIDAD DE LA TOMOGRAFÍA COMPUTERIZADA PARA LA ESTIMACIÓN
DE ESTATURA Y DETERMINACIÓN DEL SEXO (TCES) :

Como ya fue señalado, la muestra empleada fue de 90 varones (81,8%) (que después de
descartar dos por estar fragmentados quedaron en 88) y 20 mujeres (18,2%) . La edad media
fue de 46,06 ± 12,07 (hombres 46,20 ± 12,28 años , mujeres 45,37 ± 11,29 años ).
En la Tabla 15 se pueden observar los datos descriptivos de las mediciones.

TABLA 15. Valores de todas las medidas, en mm. (TCES)

Hombres (n= 88) Mujeres (n=20)


Min Max Media S.D. Min Max Media S.D.

S 1480.00 1950.00 1705.45 72.17 1500.00 1770.00 1619.00 62.06


M1 56.40 75.60 66.56 3.85 53.10 71.40 60.58 3.87
F1 53.70 72.30 62.54 3.73 51.00 68.70 57.77 3.93
M2 63.00 96.60 78.08 5.07 63.60 82.20 71.94 4.84
F2 59.10 93.60 74.60 4.95 60.90 79.20 69.31 4.85
W1 11.10 18.90 14.35 1.28 10.50 15.00 12.64 1.24

Estatura (S), longitud máxima del primer metatarsiano (M1), longitud fisiológica del primer
metatarsiano (F1), la longitud máxima del segundo metatarsiano (M2), longitud fisiológica del
segundo metatarsiano (F2), la anchura del primer metatarsiano medido en la mitad de la diáfisis
(W1), S.D.: desviación estándar.

138
Con estos datos hemos implementado fórmulas de regresión lineal para la estimación de la
estatura en los tres supuestos, para hombres, mujeres y sexo indeterminado (Tabla 16).

TABLA 16: Ecuaciones de regresión para los individuos de sexo masculino en mm. (TCES)

Fórmula N R AdjR2 SE
S=916.490+12.62F1 88 0.6474 0.4192 55
S=930.866+11.638M1 88 0.6158 0.3793 56.86
S=942.247+10.231F2 88 0.6979 0.4871 51.69
S=957.658+9.577M2 88 0.6680 0.4463 53.71

Estatura (S), longitud máxima del primer metatarsiano (M1), longitud fisiológica del primer
metatarsiano (F1), la longitud máxima del segundo metatarsiano (M2), longitud fisiológica del
segundo metatarsiano (F2), la anchura del primer metatarsiano medido en la mitad de la diáfisis
(W1). SE: error estándar, R: coeficiente de correlación, Adj. R2: coeficiente de determinación.

Las ecuaciones, en el caso de los varones tienen un coeficiente de determinación mayor que
0,4, excepto cuando se usa la longitud máxima del primer metatarso, que muestra un
coeficiente de 0,37 (S = 930,866 +11.638M1). La ecuación con un mayor coeficiente de
determinación (AdjR2 = 0,48) y el error estándar más bajo (SE = 51.6) es la utilizada para los
cálculos de la medición fisiológica en el segundo metatarsiano (F2) , S = 942,247+ 10,231 F2.
Para el grupo de mujeres (tabla 27), la fórmula para la estimación de la estatura utilizando la
longitud máxima del primer metatarsiano (S = 972.760 + 10.668M1), tuvo el mayor
coeficiente de determinación (AdjR2 = 0,41) y el menor error estándar (SE = 47.61) (Tabla
17).

139
TABLA 17. Ecuación de regresión para los individuos de sexo femenino en mm. (TCES)

Fórmula N R AdjR2 S.E


S=1022.281+281F1 20 0.6285 0.3951 48.27
S=972.760+10.668M1 20 0.6414 0.4114 47.61
S=1081.387+7.757F2 20 0.5758 0.3316 50.74
S=1019.813+8.330M2 20 0.6246 0.3902 48.47

Estatura (S), longitud máxima del primer metatarsiano (M1), longitud fisiológica del primer
metatarsiano (F1), la longitud máxima del segundo metatarsiano (M2), longitud fisiológica del
segundo metatarsiano (F2), la anchura del primer metatarsiano medido en la mitad de la diáfisis
(W1). SE: error estándar, R: coeficiente de correlación, Adj. R2: coeficiente de determinación

En caso de que no se conozca el sexo se deberían utilizar las fórmulas contenidas en la Tabla
18. En ella se presentan los resultados habiendo calculado las ecuaciones sin tener en cuenta
el sexo de toda la muestra. Todos los coeficientes de los valores de determinación obtenidos
fueron superiores a los descritos en los casos anteriores. El mayor coeficiente de
determinación (AdjR2 = 0,54) y el error estándar más bajo (SE = 52,75) se obtuvieron con la
longitud fisiológica del segundo metatarsiano (F2), con la ecuación S= 895,4803 + 10.7848F2.

140
TABLA 18. Ecuación de regresión para el sexo desconocido en mm. (TCES)

Fórmula N R AdjR2 S.E.


S=866.564+13.347F1 108 0.7147 0.5112 54.42
S=886.378+12.270M1 108 0.7081 0.5015 55.19
S=895.4803+10.7848F2 108 0.7353 0.5407 52.75
S=901.0572+10.2462M2 108 0.7278 0.5298 53.37

Estatura (S), longitud máxima del primer metatarsiano (M1), longitud fisiológica del primer
metatarsiano (F1), la longitud máxima del segundo metatarsiano (M2), longitud fisiológica del
segundo metatarsiano (F2), la anchura del primer metatarsiano medido en la mitad de la diáfisis
(W1). SE: error estándar, R: coeficiente de correlación, Adj. R2: coeficiente de determinación

En la Tabla 19 se muestra la aplicación de las fórmulas para la estimación de la estatura en


tres casos diferentes, con longitudes fisiológicas del segundo metatarsiano de 70, 72 y 74 mm
en el caso de los hombres y de 58, 60 y 62 mm de longitud máxima del primer metatarsiano
en el caso de las mujeres. Se muestran las estimaciones derivadas de aplicar nuestras fórmulas
y las de otros estudios .

141
TABLA 19. Comparación de la estimación de la estatura con ejemplos de ambos sexos aplicando
fórmulas desarrolladas con diferentes poblaciones. (TCES)

Hombres Mujeres
Longitud Fisiológica del Longitud Máxima del primer
segundo metatarsiano, F2 metatarsiano, M1 (mm)
(mm)
70 72 74 58 60 62
Fórmulas S (mm) Formulas S (mm)
Nuestro S=942.247+10.231F2 1658.41 1678.87 1699.34 S=972.760+10.668M1 1591.50 1612.84 1634.17
estudio
Byers et S=873+11.1(Met2) 1650 1672.2 1694.4 S=783+13.9(Met1) 1589.2 1617 1644.8
al. [162]
Bydmos S=840+9,6M2 1512 1531.2 1550.4 S=635.7+13.9M1 1459.9 1469.7 1515.5
[163]
Cordeiro S=830.389+11.623F2.C 1643.99 1667.24 1690.49 S=869.005+12.002M1.C 1565.12 1589.12 1613.12
et al.
[138]

Longitud fisiológica del segundo metatarsiano (F2), longitud del segundo metatarsiano medido con TC dental (Met2), longitud
fisiológica del segundo metatarsiano (F2.C), longitud máxima del primer metatarsiano (M1), longitud del primer metatarso
medido con TC dental (Met1), longitud máxima del primer metatarso (M1.C), Estatura(S). (162) (163) (138).

Podemos observar que los valores de las estaturas estimadas con las fórmulas de Bydmos
[163] son muy diferentes a las del resto.

En este trabajo desarrollamos un método para la estimación del sexo aplicando el Modelo
Lineal Generalizado (GLM) a partir de mediciones del primer metatarsiano. El valor obtenido
(P (mujer)) indicará la probabilidad de una muestra de tener sexo femenino. Un resultado de
p > 0,5 indica una mujer y p < 0.5 un hombre. Un resultado de p = 0,5 sugiere igual
probabilidad de que el individuo es de sexo masculino como femenino. La ecuación para la
determinación del sexo se basa en la longitud máxima (M1) y la anchura (W1) del primer
metatarsiano, donde W1 = x1; (M1/W1) = x2; β0 = 55,4767; β1 = -2.5796 y β2 = -4,6898, por
lo tanto:

exp(55, 4767 − 2, 5796x1 − 4, 6898x2 )


P(Mujer) =
1+ exp(55, 4767 − 2, 5796x1 − 4, 6898x2 )

142
3. UTILIDAD DE LA PRIMERA Y SEGUNDA VERTEBRA CERVICAL PARA LA
ESTIMACIÓN DE LA ESTATURA EN LA POBLACIÓN GALLEGA (EVEC):

La muestra estaba formada por 203 individuos, de los cuales 78 eran varones y 125 mujeres.
La muestra de hombres mostró una altura media de 1710,6 mm, con un valor máximo de 1950
mm y un mínimo de 1530 mm. Finalmente, la muestra de mujeres presentó una media de
1590,4 mm, con 1410 mm de valor mínimo y 1800 mm de máximo. En la Tabla 20 se pueden
observar los datos descriptivos de la muestra.

TABLA 20. Estadística descriptiva en mm para cada grupo en mm. (EVEC)

Hombre(n= 78) Mujeres (n= 125)


n=203
min max media sd min max media sd

S 1530.00 1950.00 1710.60 8.67 1410.00 1800.00 1590.40 7,75


E 15.00 81.00 45.83 16.34 17.00 84.00 47.06 16,37
0 30.01 42.00 35.17 2.51 26.00 39.00 32.70 2.29
V 38.50 56.25 47.06 3.26 32.76 53.55 43.35 3.14
DO 9.50 14.00 11.57 0.93 9.00 12.75 10.67 0.82
I 54.06 72.85 63.22 4.08 48.03 72.01 58.22 3.39

Estatura(S), edad(E), altura de la odontoides(O), altura de la vertebra(V), diámetro mayor de la


apófisis odontoides(DO), interforaminal(I).

Desarrollamos ecuaciones para estimar la estatura para tres supuestos, representados en tres
tablas, dependiendo del sexo del individuo y en el caso de no conocer el sexo (Tablas 21-23).
En las tablas se presentan las fórmulas de regresión lineal para la estimación de la estatura en
tres grupos de dimensiones:
-Empleando dimensiones de la C1: V e I.
-Usando dos dimensiones de la C2, DO y O.
-Utilizando las cuatro dimensiones: V, I, DO, y O.

143
TABLA 21. Fórmulas de regresión para hombres en mm. (EVEC)

Fórmula N R AdjR2 SE
S=95.12+0.63V+0.73I 78 0.47 0.23 7.60
S=101.83+1,16 O+2,48DO 78 0.47 0.23 7.58
S=72.47+0.92O+1.28DO+0.33V+0.56I 78 0.54 0.30 7.21

Estatura(S) en cm; altura de la odontoides(O), altura de la vertebra(V), diámetro mayor de la apófisis


odontoides(DO), interforaminal(I), en mm; R: coeficiente de correlación, AdjR2: coeficiente de
determinación ajustado, SE: error estándar.

En el caso de varones (tabla 21), utilizando las cuatro medidas para la estimación de la
estatura, se obtiene la fórmula S=72.47+0.92O+1.28DO+0.33V+0.56I. Ésta mostró el mayor
coeficiente de correlación lineal (R= 0.54) y el menor error estándar (SE = 7.21). Todas las
ecuaciones tenían un valor de R mayor que 0.4 .

TABLA 22. Fórmulas de regresión para mujeres en mm. (EVEC)

Fórmula N R AdjR2 SE
S=97.05+0.71V+0.53I 125 0.41 0.17 7.05
S=103.41+1,14 O+1.73DO 125 0.42 0.18 6.99
S=75.62+0.85O+1.19DO+0.41V+0.43I 125 0.48 0.24 6.73

Estatura(S) en cm; altura de la odontoides(O), altura de la vertebra(V), diámetro mayor de la apófisis


odontoides(DO), interforaminal(I), en mm; R: coeficiente de correlación, AdjR2: coeficiente de
determinación ajustado, SE: error estándar.

Para el grupo de mujeres (tabla 22), la ecuación con un coeficiente de correlación lineal más
grande (R = 0.48) y un error estándar menor (SE = 6.73), sería la fórmula donde se emplean
las cuatro medidas de ambas cervicales S=75.62+0.85O+1.19DO+0.41V+0.43I .

144
TABLA 23. Fórmulas de regresión para sexo desconocido en mm. (EVEC)

Fórmula N R AdjR2 SE
S=67.25+0.92V+0.92I 203 0.64 0.41 7.66
S=73.28+1,56 O+3.18DO 203 0.62 0.39 7.84
S=49.02+1.02O+1.58DO+0.49V+0.67I 203 0.70 0.50 7.10

Estatura(S) en cm; altura de la odontoides(O), altura de la vertebra(V), diámetro mayor de la apófisis


odontoides(DO), interforaminal(I), en mm; R: coeficiente de correlación, AdjR2: coeficiente de
determinación ajustado, SE: error estándar

Para el desarrollo de las ecuaciones cuando desconocemos el sexo (tabla 23) se ha utilizado
toda la muestra.
Todos los coeficientes de determinación obtenidos muestran valores superiores a los descritos
en los casos anteriores. El mayor coeficiente de determinación (AdjR2 = 0.5) y el menor error
estándar (SE = 7.1) se obtuvo con la combinación de las cuatro medidas y con la ecuación
S=49.02+1.02O+1.58DO+0.49V+0.67I. Por otro lado, la estimación de la estatura utilizando
el diámetro mayor de la odontoides (DO) y la altura de la odontoides (O) muestra el menor
coeficiente de determinación (AdjR2 = 0,39) y un error mayor (SE = 7.84), S=73.28+1,56
O+3.18DO.

En este estudio también hemos aplicado un Modelo Aditivo Generalizado (GAM) en el caso
de no conocer el sexo de la muestra, modelo estadístico ya empleado en el campo de la
Medicina Legal [43,194]. En la Tabla 24 se comparan los valores de R obtenidos con el
modelo de regresión lineal y el aditivo.

Este modelo, sigue la fórmula siguiente:

p

() ( )
S = f x +ε = a + ∑ f j xj +ε
j=1

145
TABLA 24. Comparativa de valores de R aplicando el Modelo de regresión lineal y el Modelo
aditivo, en el caso de sexo desconocido. (EVEC)

MODELOS V-I O-DO O-DO-V-I


Modelo de Regresión Lineal 0.647 0.626 0.707
Modelo Aditivo 0.666 0.642 0.722

Altura de la odontoides (O), altura de la vertebra (V), diámetro mayor de la apófisis odontoides (DO),
interforaminal (I).

La precisión aumenta desde un valor de R = 0,626 con el modelo lineal a R = 0,642 con el
modelo aditivo.

La precisión de la estimación obtenida con estos modelos ha sido validada con 10000
particiones aleatorias del conjunto de datos inicial (en cada partición de 153 de los datos se
utilizó como un conjunto de entrenamiento, y los restantes 50 para la validación) y se calculó
el error cuadrático medio. Los resultados en términos de errores cuadráticos medios de las
10.000 repeticiones utilizando la fórmula lineal en el caso de desconocer el sexo se muestran
en la Tabla 25.

TABLA 25. Precisión en la estimación obtenida con los tres métodos. (EVEC).

Mod C1 Mod C2 Mod C1+C2


MSE 60.74 62.96 52.75
SD 7.79 7.93 7.26

Mod C1: medidas tomadas de C1: altura de la vértebra (V) e interforaminal (I); Mod C2: Medidas
tomadas en C2: altura de la odontoides (O) y diámetro mayor de la apófisis odontoides (DO); Mod
C1+C2: medidas tomadas de ambas vértebras: Altura de la odontoides (O), altura de la vertebra (V),
diámetro mayor de la apófisis odontoides (DO), interforaminal (I); MSE: Error cuadrático medio; SD:
desviación estándar.

146
DISCUSIÓN

147
148
1. UTILIDAD DEL PRIMER Y SEGUNDO METATARSIANOS PARA LA
ESTIMACIÓN DE LA ESTATURA EN LA POBLACIÓN GALLEGA (METEG):

Si bien es cierto que los valores de R que muestran las fórmulas desarrolladas no son
grandes e inferiores a los conseguidos con huesos largos [151] podemos observar que son
similares a los obtenidos con otras poblaciones; como pueden ser las que Bidmos publicó con
población Sudafricana [163], Cordeiro et al. con población portuguesa [138] y Byers con
estadounidense [162]. Byers reportó coeficientes de correlación que oscilaron entre 0,59 y
0,89 [162], mientras que Bidmos reportó valores ligeramente inferiores con coeficientes de
correlación que oscilan entre 0,44 y 0,73 [163]. Unos valores similares a los nuestros, que
oscilan entre 0,56 y 0,78, la obtuvo Cordeiro et al [138], con un rango entre 0,64 y 0,79. Las
correlaciones encontradas aquí, así como la validación de la prueba, creemos que son
suficientes para permitir su uso.
El hecho de que la estimación de la estatura a partir de M1 muestra el mayor valor de R puede
considerarse como una ventaja dado que el primer metatarsiano tiende a ser mejor conservado
que el segundo, por su tamaño y robustez.
Al estimar estaturas como ejemplo, utilizando diferentes fórmulas poblacionales se ve que
para un varón con M1 de 69 mm., la estatura estimada con nuestra fórmula se estima en
1702,3 mm., con la de Cordeiro et al. [138] (Portugueses) 1714.7 mm., con la de Byers et al.
[162] (Estadounidenses) 1813.8 mm. y con la de Bidmos [163] (indígenas Surafricanos) 1589
mm. En el caso de una mujer con M2 de 71 mm. utilizando nuestra fórmula se estima una
estatura de 1583,7 mm, con la de Byers 1608,4 mm. y 1422,2 mm. con la de Bidmos. Las
fórmulas propuestas por Cordeiro et al. y Byers et al. arrojan valores más altos que nuestras
fórmulas (en el ejemplo hemos utilizado los valores medios de M1 y M2 de la muestra),
mientras que los resultados obtenidos con las de Bidmos dan valores más bajos. Esta situación
se explica por el hecho de que debido a que la población de referencia es diferente, también lo
es la fórmula de regresión.

En la validación de nuestro modelo, calculamos las estaturas de nuestra muestra empleando


nuestras fórmulas y las comparamos con las publicadas en el estudio portugués llevado a
cabo por Cordeiro et al. Los resultados los comparamos con la estatura real calculando el
error cuadrático medio (Tabla 26). Esta validación se compara con las fórmulas propuestas

149
por Cordeiro et al. debido a la proximidad geográfica y temporal de su población de
referencia con la nuestra.

TABLA 26. Error cuadrático medio calculado con nuestras fórmulas frente a las portuguesas.
(METEG).

ECM VALIDACIÓN CRUZADA


Fórmula M1 Cordeiro et al. 10185.63
Nuestra fórmula M1 5692.857 5822.006
Fórmula M2 Cordeiro et al. 6692.185
Nuestra fórmula M2 6427.904 6575.789

ECM: error cuadrático medio, M1: longitud máxima del primer metatarsiano, M2: longitud máxima
segundo metatarsiano.

Como se puede deducir a partir de los datos mostrados, las fórmulas propuestas en este
trabajo para estimar la altura de las mediciones obtenidas a partir de M1 y M2 son más
precisas que las propuestas por Cordeiro et al. [138]. Probablemente debidos a que sus
fórmulas se obtuvieron de una población portuguesa, más bajos.

Los valores de correlación que hemos obtenido son aproximadamente de la misma magnitud
que las obtenidas con las fórmulas para estimar la estatura a partir de mediciones
antropométricas de tejidos blandos [195], a partir de huesos largos fragmentados [148,172], o
a partir de las dimensiones del pie [139,140,196,]. Sabemos de las dimensiones de los pies y
de las manos se pueden utilizar en el trabajo forense para proporcionar una estimación
satisfactoria de la estatura de un individuo. Las obtenidas a partir de la longitud del pie
muestran valores similares de R a las propuestas en el presente estudio, pero para otras
poblaciones [136], y con ciertas limitaciones.

A pesar de que los modelos aditivos (AM) podrían ofrecer una mayor flexibilidad y precisión
que el modelo de regresión lineal (LM), recomendamos este último debido a su amplio uso, la
facilidad de comprensión y la velocidad de cálculo.

150
2. UTILIDAD DE LA TOMOGRAFÍA COMPUTERIZADA PARA LA ESTIMACIÓN
DE ESTATURA Y DETERMINACIÓN DEL SEXO (TCES):

Las ecuaciones de regresión que desarrollamos permiten una determinación de la estatura


en una población portuguesa basada en las mediciones realizadas por el escáner dental.
Aunque estas fórmulas difieren tanto de las publicadas inicialmente para la población
portuguesa, así como de las actuales [138,190], son útiles y deseables debido a que son
estadísticamente significativas con altos coeficientes de determinación. Estas diferencias se
reflejan en la representación gráfica de las fórmulas (Figura 32), ya que el uso de ejemplos
más o menos representativos no es tan bueno como de la utilización de todos los datos y la
precisión dada por los valores R respectivos.
La fórmula más fiable, con un valor de R más elevado en el estudio actual, corresponde a la
que utiliza el valor de la longitud fisiológica del segundo metatarsiano (F2) para sus estimas.
Los valores de R son similares a los de otras publicaciones con otras poblaciones de
referencia, pero a pesar de que son más bajos que los que muestran las fórmulas de regresión
para estimar la estatura de los huesos largos [151], no podemos dejar de usarlos en el caso de
que los únicos restos que aparezcan en la escena sean metatarsianos. Aunque los estudios han
demostrado que la estimación más precisa de la estatura se proporciona mediante la medición
de los restos intactos de huesos más largos, el hecho de que éstos aparecen a menudo
fragmentados o ausentes, requiere soluciones alternativas. De ahí la importancia de tener
fórmulas de regresión aplicables en este caso en población de referencia.

En la Tabla 29 (ver en el apartado de resultados), mostrábamos la aplicación de las fórmulas


para la estimación de la estatura a tres casos diferentes, con longitudes fisiológicas del
segundo metatarsiano en el caso de los hombres y con longitudes máximas del primer
metatarsiano en el caso de las mujeres; y se obtienen las estimaciones derivadas de aplicar
nuestras fórmulas y las de otros estudios. En el caso del estudio de Bydmos [163] los
resultados obtenidos con sus fórmulas eran muy diferentes al resto, pero cabe resaltar que en
esta investigación las medidas fueron tomadas desde el vértice de la cabeza hasta el punto
medio de la superficie articular del metatarsiano y no se corresponden con las longitudes
máximas fisiológicos utilizados en los estudios de Cordeiro et al. [138].

151
En la Figura 32, que presentamos a continuación, las regresiones lineales obtenidas con las
mediciones realizadas con TC dental están representados por una línea continua, y los
obtenidos en estudios previos [138,190] se representan con una línea discontinua. En todos
los gráficos, las dos líneas, aunque próximas, muestran diferencias, la más significativa sería
la estatura estimada a partir de M1. Tanto en este caso, como en la F1, al usar las ecuaciones
obtenidas previamente las estaturas están subestimadas cuando las comparamos con las
fórmulas obtenidas con las mediciones hechas con el TC dental. En los dos gráficos restantes
M2 y F2, se puede ver cómo las líneas casi coinciden a lo largo de su camino y se cruzan para
valores medios, con excepción de los valores extremos, que son más divergentes. Para esta
comparación se utilizaron todos los casos, 108 pares de huesos.

152
Figura 31: Las gráficas de las regresiones lineales obtenidas por tomografía
computarizada dental y las medidas directas.
1900

1900
1800

1800
Stature (mm)

Stature (mm)
1700

1700
1600

1600
1500

1500

55 60 65 70 55 60 65 70 75

F1 (mm) M1 (mm)
1900

1900
1800

1800
Stature (mm)

Stature (mm)
1700

1700
1600

1600
1500

1500

60 65 70 75 80 85 90 65 70 75 80 85 90 95

F2 (mm) M2 (mm)

Longitud fisiológica del primer metatarso en milímetros (F1), la longitud máxima del primer
metatarsiano (M1), longitud fisiológica del segundo metatarsiano (F2), longitud máxima del
segundo metatarsiano (M2). La línea continua muestra la ecuación obtenida a partir de las
mediciones realizadas con tomografía computarizada, la línea discontinua muestra las
ecuaciones obtenidas con las mediciones directas realizadas en hueso por Cordeiro et al.
[138].

153
La alta precisión de la TC permite una clara distinción entre las estructuras articuladas en los
individuos vivos. No es de extrañar la alta reproducibilidad de las mediciones radiográficas
obtenidos en este trabajo, así como en otros trabajos similares publicados, teniendo en cuenta
que hace uso de programas específicamente diseñados para la medición de la proyección de
imagen computarizada. Tales métodos están altamente estandarizados.
Por último, cabe resaltar que en este estudio se obtuvieron con éxito varias ecuaciones que no
sólo estiman la estatura en vida, sino también, y por primera vez, puede determinar el sexo:
los dos parámetros básicos en la construcción de un perfil biológico individual.
Ha sido posible relacionar el sexo con la longitud máxima del primer metatarsiano (M1) y la
anchura de la diáfisis del primer metatarsiano, W1, una nueva dimensión. Con el fin de
obtener una nueva fórmula para la determinación del sexo aplicamos un modelo lineal general
generalizado que aporta la probabilidad de que el hueso sea de mujer.

3. UTILIDAD DE LA PRIMERA Y SEGUNDA VERTEBRA CERVICAL EN LA


ESTIMACIÓN DE LA ESTATURA EN LA POBLACIÓN GALLEGA (EVEC)

En este estudio se obtuvieron con éxito diversas fórmulas que permitieron la


estimación de la estatura en vida utilizando medidas tomadas en la primera y segunda vértebra
cervical. Debido a su pequeño tamaño y a su estructura, puede a ser más fácil su recuperación
íntegra que la de huesos largos, como ya fue puesto de manifiesto en los anteriores trabajos.
Los mejores resultados se obtienen, empleando las cuatro dimensiones, de la primera y
segunda vertebra cervical (altura de la vértebra, interforaminal y diámetro mayor y altura de
la apófisis odontoides respectivamente). En las fórmulas para determinar la estatura en el caso
de mujeres el coeficiente de determinación es ligeramente mayor usando las medidas de C2
(altura y diámetro mayor de odontoides) que las de C1. Sin embargo en el caso de los
hombres ambos coeficientes de determinación son idénticos.

Cuando realizamos una comparación de los modelos lineales y los aditivos, vemos que el
valor de R mejora ligeramente con los aditivos. Pero a pesar de que los modelos aditivos
podrían ofrecer una mayor flexibilidad y precisión que el modelo de regresión lineal,

154
elegimos este último modelo debido a su amplio uso, la facilidad de comprensión y velocidad
de cálculo.

Al igual que se ha manifestado con los metatarsianos, se debe estudiar la posibilidad de


estudiar otros huesos de menor tamaño y mayor robustez, como pueden ser las vértebras. Este
trabajo presenta por primera vez un estudio con vértebras cervicales de una muestra de
población gallega, y es el primer trabajo publicado con C1.
Los valores de R que se han obtenido son igual de válidos, o en determinadas situaciones
incluso mejores, que los publicados en previos estudios llevados a cabo con hueso pequeños
como los metatarsianos [151]. También, cabe destacar, como hemos citado anteriormente, las
ventajas de usar imágenes radiológicas para la medición de los huesos frente a la medición
directa de estos, pudiendo así descartar los tejidos blandos que rodean al hueso y poder ser
más exactos en la medición.
Las fórmulas también podrían aplicarse a poblaciones de nuestro entorno, de no disponerse de
estudios poblacionales adecuados.

155
156
CONCLUSIONES

157
158
• Debido a las diferencias de estatura existentes por raza, distribución geográfica, factores
hereditarios, desarrollo socioeconómico, régimen alimentario y tipo de trabajo que se
ejerce, resulta de gran importancia utilizar en la estimación fórmulas desarrolladas con
una muestra de la población de referencia.

• El uso de técnicas radiográficas para las mediciones de huesos permite el uso de


voluntarios como muestra poblacional. Presenta además una doble ventaja, la fiabilidad
de los datos de estatura en una población actual y la facilidad de alcanzar suficiente
número de individuos con características homogéneas adecuados en poco tiempo.

• A pesar de que se haya demostrado que la precisión en la estimación de la estatura


empleando medidas de huesos largos son mejores que si utilizamos huesos de menor
tamaño, es necesario disponer de métodos que permitan esta estima, ya que existen
situaciones en las que los únicos huesos que aparecen al hallar un cadáver son éstos
debido a su pequeño tamaño, robustez, y que en la mayoría de los casos están protegidos
por ropas o calzado.

• El uso de tomografía computarizada para la medición de los huesos ha demostrado ser de


gran utilidad para la estimación de estatura y la determinación del sexo. Esta técnica es
más exacta que la medición directa del hueso ,ya que desestima la presencia de tejidos
blandos u otros restos de tejido que rodean al hueso y facilita la medición y
reproductibilidad.

• Aunque el Modelo Aditivo podría ofrecer una mayor flexibilidad y precisión en la


implementación de fórmulas para estimar la estatura, se recomienda el modelo de
regresión lineal. Esta elección es debida al uso habitual en nuestro campo, la facilidad de
comprensión y velocidad de cálculo.

• Es posible estimar la estatura en vida si disponemos del primer o segundo metatarsiano.


La fórmula que presenta mayor precisión para población gallega es S=819,88+12,79M1,
en el caso de los hombres.

159
• Es posible estimar la estatura en vida si disponemos de la primera o segunda vértebra
cervical. La fórmula que presenta una mayor precisión a priori para población gallega es
S=49.02+1.02O+1.58DO+0.49V+0.67I, en el caso de no conocer el sexo.

• Es posible determinar el sexo si disponemos del primer metatarsiano. La fórmula que


calcula la probabilidad de ser mujer es:
exp(55, 4767 − 2, 5796x1 − 4, 6898x2 )
P(Mujer) =
1+ exp(55, 4767 − 2, 5796x1 − 4, 6898x2 )

• Si bien la muestra poblacional con la que se han obtenido las diferentes fórmulas es
gallega, serían también útiles para cualquier población española, habida cuenta de la
cercanía y la inexistencia de otras más adecuadas.

160
BIBLIOGRAFÍA
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182
ANEXO I

183
184
ARTÍCULOS

1º) Sonia Rodríguez, Xoán Miguéns, María S. Rodrıguez-Calvo, Manuel Febrero-Bande, José
I. Muñoz-Barús. Estimating adult stature from radiographically determined metatarsal length
in a Spanish population. Forensic Science International. 2008; 226, 297.e1–297.e4.

RESUMEN

La capacidad de determinar la altura en la edad adulta puede ser crucial en la identificación de


restos óseos. Muy a menudo, los pequeños huesos que se encuentran entre esos restos no sólo
son los más numerosos, sino también los mejores conservados, un hecho que requiere más
investigación sobre el desarrollo de métodos para estimar la altura de los metatarsianos. El
objetivo de este trabajo es verificar la utilización de las dimensiones de los metatarsianos
como estimadores de la talla adulta en una población española utilizando longitudes de
metatarsianos determinados radiológicamente y proponer ecuaciones de regresión y probar las
fórmulas para determinar la estatura adulta. La presente investigación se basa en un estudio de
228 adultos caucásicos sanos de Galicia (noroeste de España). El primer y segundo
metatarsianos del pie izquierdo se midieron mediante una radiografía dorso-plantar utilizando
un visor de imágenes médicas digitales. La mejor correlación obtenida fue con la longitud
máxima del primer metatarsiano para los varones. La ecuación de regresión correspondiente
es la siguiente: S = 819,88 + 12,79 M1. Una comparación de los resultados de las estadísticas
con las de grupos de población vecina indica que la nuestra es más precisa. Esto debe ser
debido a la llamada especificidad de ecuaciones de regresión en relación con la población de
base de la que fueron desarrolladas.

185
Forensic Science International 226 (2013) 297.e1–297.e4

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Forensic Science International


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Forensic anthropology population data

Estimating adult stature from radiographically determined metatarsal length in a


Spanish population
Sonia Rodrı́guez a, Xoán Miguéns b, Marı́a S. Rodrı́guez-Calvo c, Manuel Febrero-Bande d,
José I. Muñoz-Barús c,e,*
a
Santiago de Compostela University Hospital Complex, Spain
b
Department of Physical Medicine and Rehabilitation, Monforte Hospital, Spain
c
Department of Pathology and Forensic Science, University of Santiago de Compostela, Spain
d
Department of Statistics and Operations Research, University of Santiago de Compostela, Spain
e
Institute of Forensic Sciences, University of Santiago de Compostela, Spain

A R T I C L E I N F O A B S T R A C T

Article history: The ability to determine height in adult life can be crucial in the identification of skeletal remains. Very
Received 23 July 2012 often, the small bones found among such remains are not only the most numerous, but also the best
Received in revised form 1 September 2012 preserved, a fact which calls for more research into developing methods to estimate height from
Accepted 2 December 2012
metatarsals. The aim of this paper is to verify the use of the dimensions of the metatarsals as estimators
Available online 9 January 2013
of adult height in a Spanish population using radiologically determined metatarsal lengths and to
propose regression equations and test the formulae for determining adult stature. The present research
Keywords:
is based on a study of 228 healthy Caucasoid adults from Galicia (NW Spain). The first and second
Forensic anthropology population data
Personal identification
metatarsals of the left foot were measured by a dorso-plantar X-ray using a digital medical image viewer.
Stature estimation The best correlation obtained was with the maximum length of the 1st metatarsal for males. The
Metatarsal bone corresponding regression equation is as follows: S = 819.88 + 12.79 M1. A comparison of our statistical
Linear regression results with those of neighbouring population groups indicates that ours is more accurate. This must be
due to the so-called specificity of regression equations in relation to the series on the base from which
they were developed.
! 2013 Elsevier Ireland Ltd. All rights reserved.

The ability to determine height in adult life can be crucial in the measures of soft tissue and height [20]. Skeletal development is
identification of skeletal remains. It is an aspect of forensic science influenced by many factors with the result that the proportions
which has not yet been completely resolved, mainly due to the between the various bones differ not only between different races,
need for an appropriate methodology to enable estimation from but also between different geographical areas [5]. It is well known
diverse bones and also to have recourse to a well studied data base that issues such as sex, weight and place of origin have a direct
of the reference population. In order to obtain reliable results, it is impact on the regression formulas for estimating height [8–15,21]
important to have comparative data obtained from the same and the possible influence of asymmetry of the limbs in this
population group as the skeletal remains. Given that a skeleton estimation has also been considered [22]. Evidently, any of these
maintains certain proportional relationships between different circumstances can modify the estimation, a fact which is reflected
bones, it is agreed that these estimates are more accurate when in the abundant and necessary scientific literature on this subject
long bones are available [1–7]. This need to estimate height is [15,17,22–24].
also present in situations where, although no bones are available, While it is accepted that long bones such as the femur, tibia,
other evidence such as footprints of a suspect or victim are present fibula, humerus, ulna and radius are those which provide a more
[8–10]. accurate estimate of height [4,5,7], in practice one is far more likely
Previous publications have used regression studies to link the to be confronted with bone fragments, thus making the forensic
dimensions of the feet, hands and footprints with height [11–19], task of estimation even more difficult [25]. However, it is also a fact
as well as indicating possible relationships between various that small bones are the best preserved and easier to find among
skeletal remains, and for this reason it is requisite to develop
methods for estimating height from such bones, including those of
* Corresponding author at: Institute of Forensic Sciences, University of Santiago
the foot. For the reasons discussed above, accurate studies of
de Compostela, Spain. Tel.: +34 881812325; fax: +34 881812459. different bones of the hand and foot [11–13,26–32] and
E-mail address: [Link]@[Link] (J.I. Muñoz-Barús). metatarsals [24,33] for different populations and regions have

0379-0738/$ – see front matter ! 2013 Elsevier Ireland Ltd. All rights reserved.
[Link]

186
297.e2 S. Rodrı´guez et al. / Forensic Science International 226 (2013) 297.e1–297.e4

been published. Although the formulas developed by Byers have


been routinely used in the forensic area more than 20 years, it is
clear that it is the reference population from which they were
obtained which gives them some specificity. Thus, for greater
accuracy, it necessary to obtain appropriate formulae for each
population area [7,8,34–36]. This need has been demonstrated by
the differences that have arisen when used with other populations
[24].
To verify the use of the dimensions of the metatarsals as
estimators of adult height in our population, we have developed a
method for estimating the stature of Spanish adults using
radiologically determined metatarsal lengths.

1. Materials and methods

The present research is based on a study of 228 healthy Caucasoid adult


volunteers (118 females and 110 males) from Galicia (NW of Spain). All individuals
were within the age range of 19–82, and of Galician descent. All persons with
skeletal deformities, pathologies or fractures which could preclude accurate
measurements were excluded from the study. The volunteers were recruited from
the towns and surrounding vicinities of Monforte de Lemos and Santiago de
Compostela.
Height was determined using a standard hospital measuring rod, with the
volunteer barefoot standing in an erect military position and looking upwards with
the back against a graduated ruler. The back was stretched and arms held to the
sides. The head, buttocks and heels were in contact with the vertical plane of the
instrument. For horizontal reference the Frankfurt horizontal plane was used (an
imaginary line from the inferior orbital rim on the same horizontal plane as the
external auditory canal). The upper end of the instrument was lowered gently,
flattening the hair and making contact with the vertex of the skull. The
measurement was recorded twice and registered to the nearest millimetres. The
mean was used to obtain the regression formula. Fig. 1. Dorso-plantar projection of left foot, showing M1 and M2, with a metallic
The first and second metatarsals of the left foot of the 228 volunteers were ruler on the right.
measured by a dorso-plantar X-ray using a digital medical image viewer with an
RAIM (Radiological Archive and Image Management) application 1607 JAVA from
UDIAT, commonly used in hospitals. Although digital measurement is calibrated by
the system itself, in order to minimise errors a metallic ruler was used to confirmed The coefficients of correlation between the metatarsal lengths
the precision (Fig. 1). All measurements were carried out three times and registered and the true stature were always positive and statistically
in millimetres. significant. The correlation value was higher for the male and
for the female sample, where the coefficients were higher than 0.7.
1.1. Description of the measurements, according to [24]
The correlation value was slightly lower for the entire sample,
M1 – Maximum length of 1st metatarsal – the distance between the tip of the labelled as ‘‘unknown sex’’ (Tables 2–4).
tuberosity and the most distal point of the head. The highest correlation with stature was M1 for males
M2 – Maximum length of 2nd metatarsal – the distance between the proximal (maximum length of 1st metatarsal). The corresponding regression
tip and the most distal point of the head.
equation is as follows: S = 819.88 + 12.79 M1, R = 0.783.
The measurements obtained were statistically analysed using the R environment To test whether this formula performed better than others, we
within which statistical techniques are implemented and can be extended via applied it to both single and double measurements, and no
packages ([Link]). The statistical techniques included means, standard significant differences in the correlation coefficients were
deviations and Linear Regression. Additive Models (AM, which are widely used as an
detected. However, R figures do not increase when a multiple
extension of traditional linear models (LMs) especially when continuous covariates
are present, were obtained via an additional package ([Link] regression is used.
web/packages/mgcv/[Link]). The existence of standard software in R, such as Additive Models have also been used in the field of forensic
mgcv package, makes it easy to fit models of this type in practice. In order to pathology to estimate time of death [37], where it demonstrated its
calculate a non-biased prediction error, one should not use the same data as that high predictive power [38]. With this model, for example, to
used to obtain predictive formulas. To do this we calculated n models, removing
estimate the height of an ‘‘unknown sex’’ from M1, we obtain the
from each of these a predictable observation without letting it partake in the P
estimation. This method is usually called Cross Validation (CV) and is a standard formula S ¼ f ð~ xÞ þ e ¼ a þ pj¼1 f j ðx j Þ þ e. Calculation of the
means to establish the predictive ability of a non-biased model. estimate requires a computer with an appropriate statistical
package, which complicates its use, but gains in accuracy. The
2. Results precision in this case would increase from a value of R = 0.645 with
the linear model of Table 4 to R = 0.710 with the AM (Table 5).
The average age of men (n = 110) was 45.21 years, whereas for To validate the model in an objective and measurable manner,
women (n = 118) was 51.14 years. Descriptive statistics of all we estimated the height of our entire population sample used the
measurements for each group are shown in Table 1. formulae proposed in this present paper as well as those published

Table 1
Descriptive statistics of all measurements (mm) for each group.

Female (n = 118) Male (n = 110)

Minimum Maximum Mean S.D. Minimum Maximum Mean S.D.

Stature 1390 1723 1581 67.46 1501 1890 1707 81.31


M1 52 88 67.79 6.43 54 82 69.53 5.07
M2 53 88 71.31 6.31 59 83 72.26 4.21

187
S. Rodrı´guez et al. / Forensic Science International 226 (2013) 297.e1–297.e4 297.e3

Table 2 Table 6
Regression formulae for males (in mm).a Mean square error Spanish versus Portuguese [24] and Spanish validation for the
total sample.a
Formula R Adj R2 SE
Mean square error Cross Validation error
S = 819.88 + 12.79 M1 0.783 0.613 51.02
S = 687.69 + 14.20 M2 0.705 0.498 59.78 Cordeiro et al. M1 formulae 10,185.63
a Our M1 formulae 5692.857 5822.006
Stature (S), maximum length of 1st metatarsal (M1), maximum length of 2nd
Cordeiro et al. M2 formulae 6692.185
metatarsal (M2), in mm. SE: standard error; R: correlation coefficient; Adj R2:
Our M2 formulae 6427.904 6575.789
adjusted determination coefficient.
a
Stature estimation by maximum length of 1st metatarsal (M1) formulae, and
stature estimation by maximum length of 2nd metatarsal (M2) formulae.
Table 3
Regression formulae from females (in mm).a

Formula R Adj R2 SE test is significant and therefore the analysis proceeded with
S = 1062.852 + 7.606 M1 0.731 0.534 45.43 confidence.
S = 1051.211 + 7.507 M2 0.711 0.505 46.66 When our formulae are applied to the previous population
a
Stature (S), maximum length of 1st metatarsal (M1), maximum length of 2nd
groups it is seen that for a male M1 of 69 mm the estimated male
metatarsal (M2), in mm. SE: standard error; R: correlation coefficient; Adj R2: stature given by our formula is 1702.3 mm, for Cordeiro et al.
adjusted determination coefficient. (Portuguese) 1714.7 mm, for Byers et al. (Euro-American males)
1813.8 mm, and for Bidmos (Indigenous South Africans males)
1589 mm. Estimation from a female M2 of 71 mm using our
by Cordeiro et al. for the Portuguese population [24]. The results formulae gives a stature of 1583.7 mm, with that of Byers et al.,
were compared with the actual heights by calculating the mean- 1608.4 mm and 1422.2 mm with that of Bidmos. The formulae
squared errors for each model and the results are shown in Table 6. proposed by Cordeiro et al. and Byers et al. give higher values than
The errors in estimating stature are much less when our formulae ours (in the example we used the mean values of M1 and M2 in our
are used. A mean square error of 10,185.63 was obtained with the sample), whereas those of Bidmos give lower values than ours. This
Portuguese M1 formulae compared to a mean square error of situation is explained by the fact that because the reference
5692.857 with our M1 formulae. population is different, so also is the regression formulae.
The precision of estimation obtained with these models has
3. Discussion been validated with a CV. To complete the validation we carried
out a CV of the total sample and the mean-squared error was
In estimating height, several factors must be borne in mind, one estimated (Table 6). As can be deduced from the data shown, the
of them being age, which should be more than 19, when fusion of formulas proposed in this paper to estimate height from the
the epiphyses occurs [4]. All participants in our study were adults measurements obtained from M1 and M2 are more accurate than
and our formulae cannot therefore be used with under 19 year those proposed by Cordeiro et al. since these latter were obtained
olds. from a Portuguese population. This validation is compared with
The fact that the estimate of height from M1 has the highest the formulae proposed by Cordeiro et al. due to the geographical
value of R may be considered an advantage given that the 1st and temporal proximity of their reference population with ours.
metatarsal tends to be better preserved than the 2nd. Despite the fact that Additive Models (AM) could offer more
The values of R are similar to those obtained in other published flexibility and precision than the Linear Regression Model (LM) we
work from other population groups (South Africa, Portugal and chose the latter because of its widespread use, ease of under-
USA), but with different regression formulae [16,24,33]. Byers et al. standing and speed of calculation.
[33] reported moderate relationships with correlation coefficients The correlation figures shown in Tables 2–4 are approximately
that ranged between 0.59 and 0.89, while Bidmos reported slightly the same magnitude as for living stature from anthropometric soft
lower values with correlation coefficients ranging between 0.44 tissue measurements [20], or stature estimated from fragmentary
and 0.73 [16]. A similar value to ours, which ranged between 0.56 long bones [39–41], or from foot dimensions [8,26,42]. It is also
and 0.78, was obtained by Cordeiro et al., with a range between reported that the dimensions of feet and hands can be used in
0.64 and 0.79 [24]. The correlations found here and the validation forensic work to provide a satisfactory estimate of stature. The
length of the foot has similar R values to those proposed in this
Table 4 present study, but for other populations [14], and with certain
Regression formulae for unknown sex (in mm).a
limitations dependent on body weight [21] which were not taken
Formula N R Adj R2 SE into consideration in this present study.
S = 886.797 + 11.016 M1 228 0.645 0.416 75.81
S = 914.09 + 10.15 M2 228 0.567 0.322 80.61 4. Conclusion
a
Stature (S), maximum length of 1st metatarsal (M1), maximum length of 2nd
metatarsal (M2), in mm. SE: standard error; R: correlation coefficient; Adj R2: The metatarsals are often the most complete and well
adjusted determination coefficient. preserved bones in cases of forensic anthropology. The data they
supply has proved to be a valuable contribution in assessing the
Table 5 biological profile and made it possible to construct anthropometric
Linear Regression Model versus Additive model R figures.a regression equations for stature estimation. Although it is possible
Sample LM-M1 AM-M1 LM-M2 AM-M2 to obtain more accurate, albeit more complex, estimations of
stature with AM models, the use of LM to predict stature from
Unknown sex 0.645 0.710 0.567 0.583
Females 0.731 0.732 0.711 0.719 metatarsal measurements has proved to be the quickest and most
Males 0.783 0.817 0.705 0.705 useful mathematical model [24].
a
R figures of Stature estimation by maximum length of 1st metatarsal (M1) and
Obviously, recent studies on estimation of stature are far more
2nd (M2) formula; LM-M1: with Linear Regression Model (LM); with Additive accurate than those previously published simply because they
Models (AM). have benefited from access to reference population formulae

188
297.e4 S. Rodrı´guez et al. / Forensic Science International 226 (2013) 297.e1–297.e4

subjected to the same regional, social and ethnic variations as the [18] P. Rastogi, T. Kanchan, R.G. Menezes, K. Yoganarasimha, Middle finger length – a
predictor of stature in the Indian population, Med. Sci. Law 49 (2) (2009) 123–126.
skeletal remains under investigation [16,24,26,43]. [19] B.C. Didia, E.C. Nduka, O.O. Adele, Stature estimation formulae for Nigerians, J.
When the results from Cordeiro’s equations [24] were Forensic Sci. 54 (January (1)) (2009) 20–21, Epub 2008 Nov 10.
compared to ours, statistical results indicate that ours were more [20] B.J. Adams, N.P. Herrmann, Estimation of living stature from selected anthropo-
metric (soft tissue) measurements: applications for forensic anthropology, J.
accurate. This must be due to the so-called specificity of regression Forensic Sci. 54 (4) (2009) 753–760.
equations in relation to the series on the base from which they [21] K. Krishan, Establishing correlation of footprints with body weight – forensic
were developed. In fact, our formulae were obtained from a aspects, Forensic Sci. Int. 179 (1) (2008) 63–96.
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reference population of contemporary individuals with known in estimation of stature in forensic case work, Forensic Sci. Int. 200 (1–3) (2010),
life stature. 181.e1–181.e5.
Although our formulae seem more appropriate to estimate [23] O. Joy, E. Ahmed, O. Gabriel, E. Ezon-ebidor, Anthropometric study of the facial
and nasal length of adult Igbo ethnic group in Nigeria, Internet J. Biol. Anthropol. 2
stature, other formulae should not be rejected because they could
(2) (2009).
still be useful when specific formulae for a specific population are [24] C. Cordeiro, J.I. Muñoz-Barús, S. Wasterlain, E. Cunha, D.N. Vieira, Predicting adult
unknown or not available. stature from metatarsal length in a Portuguese population, Forensic Sci. Int. 193
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189
2º) Sonia Rodríguez, Antonio González, Antía Simón, María S. Rodríguez-Calvo, Manuel
Febrero-Bande, Cristina Cordeiro, José I. Muñoz-Barús. The use of computerized tomography
in determining stature and sex from metatarsal bones. Legal Medicine. 2014; 16:252–257.

RESUMEN
Este estudio evalúa la eficacia de un método radiológico para estimar la estatura a partir de
mediciones del primer y segundo metatarsiano tomado de una colección de metatarsianos de
una población caucásica portuguesa en el que las mediciones se hicieron directamente en el
hueso. El valor más alto del coeficiente de determinación y el error estándar más bajo se
obtuvieron con la longitud fisiológica del segundo metatarsiano (F2), utilizando la ecuación
S = 895,4803 + 10.7848F2. Las regresiones lineales obtenidos muestran diferencias
significativas entre las alturas estimadas de M1. Además, ofrecemos un método simple para la
determinación del sexo en base a la longitud máxima (M1) y anchura (W1) del primer
metatarsiano, donde W1 = x1; (M1 / W1) = x2; β0 = 55,4767; β1 = -2.5796 y β2 =4.6898.
Aquí presentamos un método de medición mediante tomografía computarizada que permite
estudios de población utilizando voluntarios vivos sin incurrir en las dificultades de la
medición en el hueso.

190
Legal Medicine 16 (2014) 252–257

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Legal Medicine
journal homepage: [Link]/locate/legalmed

The use of computerized tomography in determining stature and sex


from metatarsal bones
Sonia Rodríguez a, Antonio González b, Antía Simón c, María S. Rodríguez-Calvo d,e,
Manuel Febrero-Bande f, Cristina Cordeiro c,g,h, José I. Muñoz-Barús d,e,⇑
a
Santiago de Compostela University Hospital Complex, Spain
b
Department of Estomatology, University of Santiago de Compostela, Spain
c
National Institute of Legal Medicine and Forensic Sciences – Centre Branch, Portugal
d
Department of Pathology and Forensic Sciences, University of Santiago de Compostela, Spain
e
Institute of Forensic Sciences, University of Santiago de Compostela, Spain
f
Department of Statistics and Operations Research, University of Santiago de Compostela, Spain
g
Faculty of Medicine, University of Coimbra, Portugal
h
CENCIFOR (Centre of Forensic Sciences) – Foundation for Science and Technology, Portugal

a r t i c l e i n f o a b s t r a c t

Article history: This study evaluates the efficacy of a radiological method to estimate stature from measurements of the
Received 6 February 2014 first and second metatarsal taken from a collection of metatarsals of a Portuguese Caucasian population
Received in revised form 15 May 2014 in which the measurements were made directly on the bone. The highest coefficient of determination and
Accepted 19 May 2014
the lowest standard error were obtained with the physiological length of the second metatarsal (F2),
Available online 24 May 2014
using the equation S = 895.4803 + 10.7848F2. The linear regressions obtained show significant differences
between the estimated heights from M1. In addition, we offer a simple method for sex determination
Keywords:
based on the maximum length (M1) and width (W1) of the first metatarsal, where W1 = x1; (M1/
Sex determination
Stature
W1) = x2; b0 = 55.4767; b1 = !2.5796 and b2 = !4.6898. Here we present a method of measurement
Computerized tomography using computerized tomography that enables population studies using live volunteers without incurring
Metatarsal the difficulties of on the bone measurement.
! 2014 Elsevier Ireland Ltd. All rights reserved.

1. Introduction overcome this problem several formulae have been developed to


enable these fragments to be used in estimating height [8,18–22].
The determination of sex, age, weight and height can be crucial Small bones have proved to be much more resistant to the rig-
in forensic identification, and height in life, a basic element in ors of time, due in part to the protection offered by footwear and
reconstructing the biological profile, can be calculated from skele- clothing, as well as particular features of their own tissues, [2–4].
tal remains [1–9]. Variations between the measured height of the These small bones (from either the hand or foot) are easily recov-
cadaver and height measured in vivo can be as much as 1.5 cm ered and contribute more reliable results than fragmented long
in males and 2 cm in women [1,5–8,10,11]. In cases involving bones [19–22]. Several studies report stature estimation calculated
recent and complete cadavers, height measurement can be per- from indirect measurements of the hand [23], footprints [24–30]
formed directly on the body, as in a living individual, but when and shoe size [31], and in more contemporary studies metatarsals
dealing with skeletal fragments different techniques are required. have proved useful in estimating height [32–36].
Regression formulae of long bones are the most useful, especially Together with height, sex determination is also a basic element
those of the lower limbs (femur and tibia) [1,6,7,10–16]. However, in the development of a biological profile [37].
long bones are fragile and, when found, are often fragmented. To In some studies bones have first been measured radiologically
on live volunteers [7,11,13], and the results used to obtain useful
formulae for later use in the identification of fragmented bodies
⇑ Corresponding author at: Institute of Forensic Sciences, University of Santiago and skeletonized victims. One of the main advantages of using
de Compostela, 15782 Santiago de Compostela, Spain. Tel.: +34 981 812 325; radiology is the display of skeletal structures without the need
fax: +34 981 812 459. to remove the surrounding soft tissue, thereby avoiding body
E-mail address: [Link]@[Link] (J.I. Muñoz-Barús).

[Link]
1344-6223/! 2014 Elsevier Ireland Ltd. All rights reserved.

191
S. Rodríguez et al. / Legal Medicine 16 (2014) 252–257 253

mutilation and allowing, if necessary, its use on living individuals. 2.3. Description of measurements
Furthermore, it serves as an extremely useful aid to victim identi-
fication by providing virtual face models and global shape analyses Measurements were obtained according to Cordeiro et al. [34]
for age estimation [39–42]. to which an extra dimension of width was added.
This study developed regression formulas obtained from CT M1 – Maximum length of 1st metatarsal – The distance
scan imaging of the first and second metatarsals, using a collection between the tip of the tuberosity and the most distal point of the
of metatarsals taken from a Portuguese Caucasian population head (Fig. 1).
[33,34]. In addition, we offer a simple method for sex determina- M2 – Maximum length of 2nd metatarsal – The distance between
tion based on the new measurements. Each formula obtained the proximal tip and the most distal point of the head (Fig. 4).
should only be used within the population from which it was W1 – Width of the first metatarsal (W1): straight-line distance
obtained, given that genetic differences between distinct social- between the edge and the medial first metatarsal measured at the
geographic areas can alter the relationship between body measure- middle of diaphysis (Figs. 2 and 3).
ments [15,17]. F1 – Physiological length of 1st metatarsal – The distance
between the deepest point of the proximal articular surface and
the most distal point of the head (Fig. 1).
2. Materials and methods

2.1. Sample

In this study we used a previously published sample [33,34],


comprising a collection of the first and second metatarsal of the left
foot extracted in 2002 from cadavers within a recent post mortem,
measured and identified by sex and age. All subjects were Cauca-
sians of Portuguese nationality and in order to homogenize the
sample the authors took into account a number of criteria:

! Age of the individual at the time of death between 20 and


75 years.
! Absence of fractures in the left lower limb.
! Absence of fractures or any other conditions that might cause
changes in body height.
! Absence of obvious pathology in the feet, such as ankylosis,
deformities or osteophytes. Fig. 1. Maximum (M1) and physiological (F1) length of the first metatarsal.

The sample comprised 90 males (81.8%) and 20 females (18.2%).


The mean age of the sample was 46.06 ± 12.07 (males 46.20 ±
12.28 years, females 45.37 ± 11.29 years).
All data were obtained from the original authors [33,34], and
the study was approved by ethics committee.

2.2. Measurement of the metatarsals using computerized tomography


(CT)

Metatarsals were thawed at room temperature. Two pairs were


found to be fragmented and therefore discarded, while the remain-
ing 108 pairs were correctly identified, and grouped on trays for re-
measurement by a dental scanner. The images were subsequently
digitalized.
The dental scan technique uses computerized tomography (CT),
which although developed for use in dentistry, can also be used for
the study of small bones or fragments thereof. By means of appro-
priate software, it enables life-size reconstructions and correct Fig. 2. Width of the first metatarsal (W1), cross-sectional view.
visualization of anatomical structures. For image display, thick-
nesses from 0.25 to 1.0 mm were used, and in all cases the least
possible thickness was taken and then processed by i-CATVision™
[Link] software (Imaging Sciences International, Hatfield, PA, US).
All measurements were carried out twice by the same observer
at time intervals of a sufficient length to eliminate the possibility of
values recorded in the first measurement interfering with those of
the second. In this way two sets of measurements were obtained
and the mean of each pair of measurements was calculated and
recorded in millimetres. This method is similar to that used in
other publications in this same field, and in keeping with common
practice, full data is not necessarily published [33,34,36,38,43,44].
The mean intra-observer error, calculated following the equation
presented by Albanese et al., was less than 2% [45]. Fig. 3. Width of the first metatarsal (W1), longitudinal view.

192
254 S. Rodríguez et al. / Legal Medicine 16 (2014) 252–257

Table 2
Regression equation for male individuals in millimeters.

Formula N R AdjR2 SE
S = 916.490 + 12.62F1 88 0.6474 0.4192 55
S = 930.866 + 11.638M1 88 0.6158 0.3793 56.86
S = 942.247 + 10.231F2 88 0.6979 0.4871 51.69
S = 957.658 + 9.577M2 88 0.6680 0.4463 53.71

Height (S), maximum length of the first metatarsal (M1), physiological length of
second metatarsal (F1), the maximum length of the second metatarsal (M2),
physiological length of second metatarsal (F2).
Fig. 4. Maximum (M2) and physiological length of the second metatarsal (F2). SE: standard error, R: correlation coefficient, AdjR2: coefficient of determination.

F2 – Physiological length of 2nd metatarsal – The distance


between the deepest point of the proximal articular surface and
the most distal point of the head (Fig. 4). Table 3
Regression equation for female individuals in millimeters.
M2 – Maximum length of 2nd metatarsal – The distance between
the proximal tip and the most distal point of the head (Fig. 4). Formula N R AdjR2 SE
S = 1022.281+281F1 20 0.6285 0.3951 48.27
2.4. Statistical method S = 972.760 + 10.668M1 20 0.6414 0.4114 47.61
S = 1081.387+7.757F2 20 0.5758 0.3316 50.74
S = 1019.813+8.330M2 20 0.6246 0.3902 48.47
The measurements obtained were statistically analysed using
the R environment within which statistical techniques are imple- Height (S), maximum length of the first metatarsal (M1), first metatarsal physio-
logical length (F1), the maximum length of the second metatarsal (M2), second
mented and can be extended via packages ([Link])
metatarsal physiological length (F2).
[46]. The statistical techniques included means, standard devia- SE: standard error, R: correlation coefficient, AdjR2: coefficient of determination.
tions and linear regression, additive models (AM), which are
widely used as an extension of traditional linear models (LMs)
especially when continuous covariates are present, were obtained
via an additional package [47]. Table 4
Regression equation for unknown sex in millimeters.

Formula N R AdjR2 SE
3. Results
S = 866.564 + 13.347F1 108 0.7147 0.5112 54.42
S = 886.378 + 12.270M1 108 0.7081 0.5015 55.19
Table 1 shows the descriptive data of the sample. S = 895.4803 + 10.7848F2 108 0.7353 0.5407 52.75
The correlation coefficients between the lengths of the metatar- S = 901.0572 + 10.2462M2 108 0.7278 0.5298 53.37
sals and height were always positive and statistically significant.
Height (S), maximum length of the first metatarsal (M1), physiological length of the
first metatarsal (F1), maximum length of the second metatarsal (M2), physiological
3.1. Simple linear regression equations length of the second metatarsal (F2).
SE: standard error, R: correlation coefficient, AdjR2: coefficient of determination.

Equations to estimate the height are presented in three tables


for male, female and an assumed case of sex unknown (see Tables Equations without regard to sex were calculated for the entire
2–5). sample. All coefficients of determination values obtained were
Equations for males have a determination coefficient greater superior to those described in previous cases. The highest coeffi-
than 0.4, except when using the maximum length of the first meta- cient of determination (AdjR2 = 0.54) and the lowest standard error
tarsal, which shows a coefficient of 0.37 (S = 930.866 + 11.638M1). (SE = 52.75) was obtained with the physiological length of the sec-
The equation with a greatest coefficient of determination ond metatarsal (F2), with the equation S = 895.4803 + 10.7848F2
(AdjR2 = 0.48) and the lowest standard error (SE = 51.6) is that used (Table 4).
for the calculations of physiological measurement in the second
metatarsal (F2), S = 942.247 + 10.231F2 (see Table 2).
In the female group, estimation of stature using the maximum 3.2. Comparing estimated stature
length of the first metatarsal, S = 972.760 + 10.668M1, had the
highest coefficient of determination (AdjR2 = 0.41) and the lowest Table 5 shows height estimations from second metatarsals with
standard error (SE = 47.61). All results are given in Table 3. a physiological length of 74, 72 and 70 mm taken from the remains

Table 1
Descriptive statistics for all measures in millimeters, for each group.

Male (n = 88) Female (n = 20)


Min Max Media SD Min Max Media SD
S 1480.00 1950.00 1705.45 72.17 1500.00 1770.00 1619.00 62.06
M1 56.40 75.60 66.56 3.85 53.10 71.40 60.58 3.87
F1 53.70 72.30 62.54 3.73 51.00 68.70 57.77 3.93
M2 63.00 96.60 78.08 5.07 63.60 82.20 71.94 4.84
F2 59.10 93.60 74.60 4.95 60.90 79.20 69.31 4.85
W1 11.10 18.90 14.35 1.28 10.50 15.00 12.64 1.24

Height (S), maximum length of the first metatarsal (M1), first metatarsal physiological length (F1), the maximum length of the second metatarsal (M2), second metatarsal
physiological length (F2), and first metatarsal width measured at the half of the shaft (W1).
SD: standard deviation.

193
S. Rodríguez et al. / Legal Medicine 16 (2014) 252–257 255

Table 5
Comparison of estimated heights in millimeters for male samples with a physiological length of the second metatarsal (F2) of 70, 72 and 74 mm. Comparison of estimated heights
in millimeters for female samples with a maximum length of the first metatarsal (M1) of 58, 60 and 62 mm.

Male Female
Physiological length of the second metatarsal Maximum length of the first metatarsal (mm)
(mm)
70 72 74 58 60 62
Formula S (mm) Formula S (mm)
Our data S = 942.247 + 10.231F2 1658.41 1678.87 1699.34 S = 972.760 + 10.668M1 1591.50 1612.84 1634.17
[32] S = 873 + 11.1(Met2) 1650 1672.2 1694.4 S = 783 + 13.9(Met1) 1589.2 1617 1644.8
[21] S = 840 + 9,6M2 1512 1531.2 1550.4 S = 635.7 + 13.9M1 1459.9 1469.7 1515.5
[34] S = 830.389 + 11.623F2.C 1643.99 1667.24 1690.49 S = 869.005 + 12.002M1.C 1565.12 1589.12 1613.12

Physiological length of the second metatarsal (F2), length of the second metatarsal (Met2, M2), physiological length of the second metatarsal measured directly on the bone
(F2.C), Maximum length of the first metatarsal (M1, Met1) length of the first metatarsal, maximum length of the first metatarsal measured directly on the bone (M1.C).

of 3 male individuals as well as those obtained from first metatar- in other similar published works, is hardly surprising given that it
sals of 58, 60 and 62 mm in length from the remains of 3 females. makes use of programs specifically designed for measurement of
computerised imaging. Such methods are highly standardized
3.3. Sexing and have demonstrated, independently of the bone being mea-
sured, that they do not differ in any way from the clinical use for
In the present study we have developed a method for sex deter- which they were designed. We were also able to correlate the max-
mination through analysis of the first metatarsal by means of a imum length of the first metatarsal with the width of the diaphysis
generalized linear model (GLM) from which we have obtained an of the first metatarsal, W1, a new dimension, in order to obtain a
equation that calculates the probability that an individual is new formula for sex determination by using the general linear
female. model.
The value obtained (P(female)) will indicate the probability of a The equations obtained show clear differences to those
sample being from a female. A result of P > 0.5 indicates a female obtained in previous studies [33,34]. The most reliable formula in
and P < 0.5 a male. A result of P = 0.5 suggests equal probability the current study corresponds to that which uses the value of the
that the individual is male. The equation for determining the sex physiological length of the second metatarsal (F2) for its calcula-
is based on the maximum length (M1) and width (W1) of the first tions. R values are similar to those of other publications in this
metatarsal, where W1 = x1; (M1/W1) = x2; b0 = 55.4767; respect, and although they are lower than those showing regres-
b1 = !2.5796 and b2 = !4.6898, hence: sion formulas for estimating stature from long bones [14], we can-
not stop using them when the only remains that may appear on the
expð55:4767 ! 2:5796x1 ! 4:6898x2 Þ scene are metatarsals. For the purpose of comparison, Table 5
PðfemaleÞ ¼
1 þ expð55:4767 ! 2:5796x1 ! 4:6898x2 Þ shows height estimations from previously published formulae
[21,32,34], as well as the equations presented in this current.
It is important to note that the measurements in some studies
4. Discussion [19–22] were taken from the apex of the head to the midpoint of
the articular surface of the metatarsal and do not correspond to
Although studies have shown that the most accurate estimate the maximum physiological lengths used in studies by Cordeiro
of stature is provided by measuring the intact remains of longer et al. [33,34], and Danborno et al. [37] and also in this present
bones, the fact that these are often fragmented or absent requires study.
alternative solutions. There are no previous studies in the literature The regression equations we present enable a determination of
that associate the freezing of bones at a constant !20 !C with stature in a Portuguese population based on measurements made
possible changes in size, although given the small size of the by dental scanner. Although these formulae differ both from those
metatarsals, any such effect would not be significant. Nevertheless, previously published for the Portuguese population as well as
our investigation highlights the need to study the possible effect of [33,34] the current ones, they are nevertheless useful and desirable
freezing on bone size so this paper aims to demonstrate the useful- because they are statistically significant with high coefficients of
ness of CT scan in the measurement of metatarsals in order to determination. These differences are reflected in the graphical rep-
estimate stature and determine sex. The linear regression model resentation of the formulae, since the use of more or less represen-
has proved to be the fastest and the most useful of all mathemat- tative samples is not as good an indicator as the use of all the data
ical models used to predict height from the size of the feet [32]. For and the precision given by the respective R values. In Fig. 5 the lin-
this reason it was selected to obtain the regression equations used ear regressions obtained with the measurements made with dental
in this study and to compare the results with those developed in CT are represented by a solid line, and those obtained in previous
previous studies [33,34] using the same metatarsals. studies [33,34] by a dashed line. In all the graphs, the two lines,
In this study we successfully obtained several equations which although proximate, show differences, the most significant being
not only estimate height in life, but also, and, for the first time, ver- that between the estimated height from M1. Both, in this case as
ify sex: both basic parameters in the construction of an individual in F1, using the equation obtained previously [33,34] heights are
biological profile. To validate this finding, it was essential to use underestimated when measurements are taken with dental CT. In
bones which had been clearly identified for both sex and height the two remaining graphs M2 and F2, it can be seen how the lines
[33,34]. almost coincide along their path and cross for average values,
The high accuracy of CT would allow a clear distinction between except for extreme values, which are more divergent. All the
the articulated structures in living individuals. The high reproduc- cases n the study, a total of 108 pairs of bones were used in this
ibility of the radiographic measurements attained in this paper, as comparison. This difference may be due to the remains of soft

194
256 1900 S. Rodríguez et al. / Legal Medicine 16 (2014) 252–257

1900
1800

1800
Stature (mm)

Stature (mm)
1700

1700
1600

1600
1500

1500
55 60 65 70 55 60 65 70 75
F1 (mm) M1 (mm)
1900

1900
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1800
Stature (mm)

Stature (mm)
1700

1700
1600

1600
1500

1500

60 65 70 75 80 85 90 65 70 75 80 85 90 95
F2 (mm) M2 (mm)

Fig. 5. Linear regression lines obtained from dental CT are represented by a solid line and those from Cordeiro et al. [34] by the dotted line. Each point represents each
metatarsal in the sample with the dental CT measurements of F1, M1, or M2 F2 and the corresponding actual height. The solid line shows the equation obtained from
measurements made with dental TC, the dotted line shows the equations obtained by Cordeiro et al. F1 is physiological length of the first metatarsal, M1 is the maximum
length of the first metatarsal, F2 is physiological length of the second metatarsal and M2 is maximum length of the second metatarsal. All measurements are in millimeters.

tissue and cartilage on the metatarsal, which could lead to an over- difficulties imposed by directly on the bone measurement. It also
estimation of average height if the measurements obtained with CT highlights the need for the judicious use of formulae to estimate
are used with the formulae of previous studies [33,34] or because stature, which, apart from corresponding to the reference popula-
the anatomical landmarks are easy to locate and facilitate repeated tion, should also correspond to the same mode of measurement.
measurements. Any method that might claim to be a better
method for preparing bones for direct measurement could hardly
Acknowledgments
improve on that of radiographic measurement, which avoids these
problems [33,34].
Partially supported by Spanish Grant MTM2008-03010.
Being able to determine the sex, besides its obvious identifica-
Presented in part at the 11th Congresso Nacional de Medicina
tion value, also allows the use of the appropriate formula. Although
Legal e Ciências Forenses. Évora-Portugal.
there are already publications that address sex estimation from
hands and feet not one of them is based on direct metatarsal mea-
surement. The prediction results of the model in the sample can be References
used as a diagnostic tool. Our method classifies correctly 85 of 88
males and 12 of 20 females, which corresponds to an overall 10% [1] Rich J, Dean DE, Cheung YY. Forensic implications of foot and ankle. J Foot
Ankle Surg 2003;42(4):221–5.
misclassification error. A larger sample would be able to correctly
[2] Rich J, Dean DE, Powers RH. Forensic medicine of the lower extremity: human
estimate this error, but in our case this could not be done because identification and trauma analysis of the thigh, leg and foot. 1ª ed. Humana
the data used is from a previously published sample [34]. Press; 2005 (69–98, 113–237).
[3] Rich J, Tatarek NE, Powers RH, Brogdon BG, Lewis BJ, Dean DE. Using pre- and
The CT technique offers the great advantage of working with
post-surgical foot and ankle radiographs for identification. J Forensic Sci
live volunteers and thereby facilitating population studies. Also, 2002;47(6):1319–22.
despite attempts to remove them, the effect of soft tissue on [4] Payne-James J, Byard R, Corey T, Henderson C. Encyclopedia of forensic and
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S. Rodríguez et al. / Legal Medicine 16 (2014) 252–257 257

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196
3º) Sonia Rodríguez, María S. Rodríguez-Calvo, Antonio González, Manuel Febrero-Bande,
José I. Muñoz Barús. Estimating height from the first and second cervical vertebrae in a
Spanish population. DOI:10.1016/[Link].2015.08.002.

RESUMEN
Una de las funciones de la antropología forense es la identificación de restos óseos y con los
años se han desarrollado muchos métodos para obtener detalles específicos de un cadáver,
como la estimación de la edad y la altura. El fémur y la tibia son ideales para este propósito,
pero por desgracia, a menudo están ausentes o fragmentados. Por esta razón, en el presente
estudio, hemos utilizado los huesos más pequeños de la primera y segunda vértebras
cervicales, que están a menudo mejor conservados que los huesos largos. La medición directa
de estos huesos ha producido un error, en gran parte debido a los restos de una cubierta de
tejido blando, y para superar este error, todas las mediciones fueron tomadas de imágenes
tomográficas. El objetivo de este estudio es proporcionar un método de diagnóstico auxiliar
para evaluar la asociación de diferentes medidas antropométricas tomadas con imágenes
tomográficas, de la primera vértebra cervical y la segunda con la altura del cuerpo en una
muestra de la población española.
Las mediciones se realizaron a partir de imágenes tomográficas tomadas con una TC dental de
203 individuos sanos de una población española. La mejor correlación se obtuvo en el caso de
sexo desconocido utilizando cuatro mediciones: dos de la primera vértebra cervical y dos de
la segunda vértebra utilizando la siguiente fórmula de regresión S = 49,02 + 1,02O + 1,58DO
+ 0,49V + 0,67I.
Todas las fórmulas proporcionan resultados estadísticamente significativos y se pueden
aplicar a cualquier restos óseos perteneciente a una población española.

197
Legal Medicine xxx (2015) xxx–xxx

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Legal Medicine
journal homepage: [Link]/locate/legalmed

Estimating height from the first and second cervical vertebrae in a


Spanish population
Sonia Rodríguez a,b, María S. Rodríguez-Calvo b,c, Antonio González e, Manuel Febrero-Bande d,
José I. Muñoz-Barús b,c,⇑
a
Santiago de Compostela University Hospital Complex, Spain
b
Department of Pathology and Forensic Science, University of Santiago de Compostela, Spain
c
Institute of Forensic Sciences, University of Santiago de Compostela, Spain
d
Department of Statistics and Operations Research, University of Santiago de Compostela, Spain
e
Department of Stomatology, University of Santiago de Compostela, Spain

a r t i c l e i n f o a b s t r a c t

Article history: One of the roles of forensic anthropology is the identification of skeletal remains and over the years many
Received 16 April 2015 methods have been developed to obtain specific details of a corpse such as an estimation of age and
Received in revised form 15 July 2015 height. The femur and tibia are ideal for this purpose but unfortunately they are often missing or badly
Accepted 10 August 2015
fragmented. For this reason, in this present study, we used the smaller bones of the first and second cer-
Available online xxxx
vical vertebrae, which are often better preserved than the long bones. Direct measurement of these bones
has been found to be misleading, largely due to the remains of a covering of soft tissue, and to overcome
Keywords:
this all measurements were taken from tomographic images. The aim of this study is to provide an aux-
Forensic anthropology
Estimated stature
iliary diagnostic method to evaluate the association of different anthropometric measurements taken
Cervical vertebrae with tomographic imagery of both the first cervical and second cervical vertebra with body height within
Regression formulae a sample of the Spanish population.
Spanish population Measurements were taken from tomographic images taken with a dental CT of 203 healthy individuals
from a Spanish population. The best correlation was obtained in the case of unknown sex using four mea-
surements: two of the first cervical vertebra and two of the second vertebra using the following regres-
sion formula S = 49.02 + 1.02O + 1.58DO + 0.49V + 0.67I.
All formulae provided statistically significant results and can be applied to any skeletal remains belong-
ing to a Spanish population.
! 2015 Elsevier Ireland Ltd. All rights reserved.

1. Introduction [1–10]. However, in most cases we do not have long bones or these
are fragmented when found, whereas smaller bones, such as meta-
Forensic anthropology is a branch of forensic medicine that first tarsals, are often in a better state of preservation [11], and have
and foremost attempts to determine the identity of a corpse and been the subject of contemporary studies [12–16]. Following this
then, if possible, the causes, diagnosis and date of death together line of investigation we conducted studies on the spinal column
with all the pertinent surrounding circumstances. that enable the estimation of height from segments of the spinal
In practice, forensic identification may correspond to a living column, namely the second cervical vertebra, sacral and coccygeal
subject (in cases of missing persons or the identification of fresh length [17–20].
corpses or bodies in an advanced state of putrefaction. Height is a basic element in constructing the biological profile
There are numerous methods of using a metrical study of skele- and when remains are found one of the first steps in identification
tal remains to determine chronological age, sex, body height and is to obtain the height of the individual in life [3,21–25].
other characteristics which can be of help in identifying the It has been known since the late nineteenth century that there
remains. The best results are provided from the remains of long are slight variations between the measured height of the cadaver
bones, especially those of the lower limbs (femur and tibia) and height measured in vivo. The corpse is 2.5 cm less than the
stature of the living person (the value depends on the time
between death and the time of measurement) due to the absence
⇑ Corresponding author at: Institute of Forensic Sciences, University of Santiago
de Compostela, C/San Francisco sn, 15782 Santiago de Compostela, Spain.
of all soft and cartilaginous parts and intervertebral discs [23].
E-mail address: [Link]@[Link] (J.I. Muñoz-Barús). Hauser [6] mentions an elongation of 1.5 cm in males and 2 cm

[Link]
1344-6223/! 2015 Elsevier Ireland Ltd. All rights reserved.

Please cite this article in press as: S. Rodríguez et al., Estimating height from the first and second cervical vertebrae in a Spanish population, Leg. Med.
(2015), [Link]

198
2 S. Rodríguez et al. / Legal Medicine xxx (2015) xxx–xxx

in women. This phenomenon can be explained by the fact that a exported in DICOM format and then processed with the
recumbent body is not compressed by pressure, thus relaxing the i-CATVisionTM Version [Link] software (Copyright! 2004–2008
intervertebral discs and ligaments, as well as straightening spinal Imaging Sciences International, Hatfield, PA, USA). For analysis
curvature [3,5–7,9,21], hence the height calculated directly on and measurement of each sample linear measurement tool in
the body is often corrected. Multi Planar Reconstruction (MPR) of the software was used.
The estimation of height from bones is performed by applying
regression formulae to appropriate skeletal samples [26]. The for- 2.3. Dimensions
mulae are generally based on correlation coefficients between
the length of the long bones and stature. However, this correlation Measurements made on both cervical vertebrae are shown in
varies widely among major racial groups, and, coupled with differ- Figs. 1–4:
ences due to environment, geographical distribution, heredity, (A) Measurements of the first cervical vertebra, C1:
socioeconomic development, diet and type of work, it precludes
the application of a general formula for all population groups; – Height of vertebra (V) measured along the transverse plane of
hence the use of separate regression formulae and the importance the atlas from the anterior to posterior tubercle (Fig. 1).
of studies in a Spanish population to create unbiased regression – Interforaminal length (I): measured along the transverse plane of
formulae applicable to the population under study. the atlas from the outer edge of the transverse foramen to the
Direct measurement of skeletal remains can produce an error outer edge of the contralateral transverse foramen (Fig. 2).
due to the presence of soft tissue remains, and in order to avoid
this radiographic methods of identification, covering a wide range (B) Measurements on second cervical vertebra (C2):
of possibilities, have been widely developed. The aim of this study
is to evaluate the association of different anthropometric measure- – Greatest-diameter dens (DO) measured along the transverse
ments taken with tomographic imagery of both the first cervical plane of the odonto-axial joint at its widest part (Fig. 3).
vertebra or atlas and the axis or second cervical vertebra with body – Height of the odontoid (O) measured along the sagittal plane
height within a sample of the Spanish population in order to pro- from the top of the dens to the uppermost part of the lower
vide an auxiliary diagnostic method. formed between the anteroinferior point and the posteroinfe-
To our knowledge, this is the first such study to use the axis (C1) rior point of the vertebral body (Fig. 4).
measures to estimate stature in a sample of the Spanish
population.
2.4. Statistical methods

2. Material and methods


For statistical analysis we used the R environment, whose sta-
tistical techniques can be applied and expanded through software
2.1. Sample
from which we obtained the means, standard deviations and linear
regression [29]. The Application of Generalized Linear Model
This work is based on a study of 203 healthy individuals from a
(GML) was done by specific software downloaded from the same
Spanish population aged between 15 and 84 who voluntarily partic-
environment [30].
ipated in the study. The study was approved by the ethics
committee.
Any individual with a disease, deformity or bone fracture that 3. Results
might interfere with the measurements was excluded from the
study. The sample consisted of 203 individuals: 78 males and 125
All participants were measured for height in millimeters by females. The male sample (n = 78) had an average height of
placing the barefoot volunteer in an upright forward facing posi- 1710.6 mm, with a maximum of 1950 mm and a minimum of
tion with the back against a ruler and the determined stature 1530 mm. The female sample (n = 125) had an average of
was the maximum length between the vertex of the head and 1590.4 mm, with a minimum of 1410 mm and maximum of
the heel of the foot. 1800 mm. Table 1 shows the descriptive data of the sample for
he four measurements.
2.2. Measuring the odontoids Equations were applied to estimate stature for three scenarios,
represented in three tables, depending on the sex of the individual
The odontoid measurements were carried out using the CT and in cases where sex is unknown. (Tables 2–4).
Imagery 203 dental Image Tacs, which is somewhat new in this The tables present the linear regression formulae to estimate
field, since most forensic studies presented are usually based on height for three scenarios.
radiographic images.
All measurements were carried out twice by the same observer – Using C1-measures: V and I
at time intervals of a sufficient length to eliminate the possibility of – Using two measures of C2, DO and O
values recorded in the first measurement interfering with those of – Using the four measures: V, I, DO, and O
the second. In this way two sets of measurements were obtained
and the mean of each pair of measurements was calculated and
recorded in millimeters and used to estimate stature.
Images were taken with a dental CT which is a technique of
computed tomography. The device has an X-ray beam cone
23.8 cm wide by 19.2 cm high, with one 360 degree turn and
was set at 120 kV and mA 5. The images obtained have a field of
view (FOV) of 170 mm, the resolution and scan time depends on
the following protocol: resolution of 0.250 with a cycle time of
14.7 s. For image display thickness from 1 to 0.25 mm was used,
being taken in all cases minimum thickness cut. Images were Fig. 1. Height of the vertebra (V).

Please cite this article in press as: S. Rodríguez et al., Estimating height from the first and second cervical vertebrae in a Spanish population, Leg. Med.
(2015), [Link]

199
S. Rodríguez et al. / Legal Medicine xxx (2015) xxx–xxx 3

measurements. We were able to obtain various formulae for esti-


mating stature in life using, for the first time, measurements taken
from the first and second cervical vertebra, which due to their
small size and structure are easier to recover.
The best results are obtained in all three groups, males, females
and both sexes, using the four measures of the first and second cer-
vical vertebra. In the formula for determining height for females
the determination coefficient is slightly higher using the measure-
Fig. 2. Interforaminal length (I). ments of C2 (height and greatest diameter of odontoid) than C1.
However, in the case of men both determination coefficients are
identical.
In the case of males, using four measures for estimating height, In comparing both models we see that R improves slightly but
the formula obtained is S = 72.47 + 0.92O + 1.28DO + 0.33V + 0.56I. although additive models may offer more flexibility and accuracy
This showed the highest correlation coefficient (R = 0.54) and the than the linear regression model, we chose the latter because of
lowest standard error (SE = 7.21). All equations had a value of R its widespread use, ease of understanding and speed calculation.
greater than 0.4 (see Table 2). Calculation of the estimate by GAM requires a computer with
For the group of women, the equation with the highest coeffi- an appropriate statistical package, which complicates its use.
cient of linear correlation (R = 0.48) and lowest standard error However, with this method the gains in accuracy are minimal
(SE = 6.73), is the formula using the four measures of both cervical and do not justify its use [27,28].
S = 75.62 + 0.85O + 1.19DO + 0.41V + 0.43I. All results are shown in Previous studies have demonstrated the accuracy of estimating
Table 3. stature using intact long bones, but because this rarely happens,
To develop equations for cases when sex was unknown the we should consider the possibility of using other smaller, but more
whole sample was used. All coefficients of determination obtained robust bones such as vertebrae. The more frequent occurrence of
are superior to the values described for the previous cases. The these smaller bones, coupled with the poor or fragmented condi-
highest coefficient of determination (Adj R2 = 0.5) and the lowest tion of the long bones, recommends their use for further study.
standard error (SE = 7.1) was obtained with a combination of the The results presented in this work are equal to or, in certain situa-
four measures and the equation S = 49.02 + 1.02O + 1.58DO tions, even better than those reported in previous studies of meta-
+ 0.49V + 0.67I. Furthermore, the estimation of stature using the tarsal [15].
larger diameter of the odontoid (DO) and the height of the The accuracy and reliability are directly related to the r values
odontoid (O) shows the lowest coefficient of determination obtained and the calculated precision of the Monte Carlo method
(AdjR2 = 0.39) and a higher error (SE = 7.84), S = 73.28 + 1.56 is described in the results section (Tables 3, 4 and 6). However,
+ 3.18 OD O (Table 4). there is no doubt that these results are worse than those obtained
For the case of unknown sex we also used a Generalized with long bones. Nevertheless, although our results are similar,
Additive Models (GAM) in a similar way to that used previously overall they are slightly inferior to those recently found to estimate
in the field of legal medicine [16,28]. Using this model to estimate height in a Japanese population from the three measurements of
the height of an ‘‘unknown sex” from DO and O, we obtain the the C2, where although most of the formulae have higher values
formula: of r and refer to other dimensions [20], other values are equal or
p
X less.
!
S ¼ f ðx Þ þ e ¼ a þ f j ðxj Þ þ e Ours results are also similar to those obtained from the length
j¼1 of the coccyx using computed tomography [17] and are equal to
or better than the formulae developed from various measures of
The precision in this case would increase from a value of
the sacrum [17,18]. Our estimates are also better than those found
R = 0.626 with the linear model of Table 4 to R = 0.642 with the
when the entire spine is measured by segments (a much more
AM (Table 5).
complex method and of less forensic interest) in the unlikely event
The precision of estimation obtained with these models has
of having the whole column [19].
been validated with 10,000 random partitions of the initial data
In any case, this study is aimed at a Spanish population, so the
set (in each partition 153 of the data was used as a training set,
formulae published here would be mandatory for studies of this
and the remaining 50 for validation) and the mean-squared error
group. Also noteworthy are the advantages of using CT imagery
was estimated. The results in terms of mean square errors for the
for the measurement of bone over that of direct measurement as
10,000 replications using linear formulae for the case of unknown
it can eliminate the soft tissues surrounding the bone and thus pro-
sex are shown in Table 6.
vide a more accurate measurement. Also noteworthy are the
advantages of using CT imagery for the measurement of bone over
4. Discussion that of direct measurement as it can exclude the soft tissues

In this study we used the linear regression model because it is


the most useful and rapid for estimating stature from bone

Fig. 3. Greatest diameter of odontoid process (DO). Fig. 4. Height of the odontoid (O).

Please cite this article in press as: S. Rodríguez et al., Estimating height from the first and second cervical vertebrae in a Spanish population, Leg. Med.
(2015), [Link]

200
4 S. Rodríguez et al. / Legal Medicine xxx (2015) xxx–xxx

Table 1
Descriptive statistics of all measurements (in mm) for each group.

Male (n = 78) Female (n = 125)


Min Max Mean SD Min Max Mean SD t d.f. p
S 1530.00 1950.00 1710.60 8.67 1410.00 1800.00 1590.40 7.75 118.68 149.80 <0.0001
A 15.00 81.00 45.83 16.34 17.00 84.00 47.06 16.37 !0.65 163.76 0.514
O 30.01 42.00 35.17 2.51 26.00 39.00 32.70 2.29 7.84 152.25 <0.0001
V 38.50 56.25 47.06 3.26 32.76 53.55 43.35 3.14 9.23 158.89 <0.0001
DO 9.50 14.00 11.57 0.93 9.00 12.75 10.67 0.82 6.77 148.17 <0.0001
I 54.06 72.85 63.22 4.08 48.03 72.01 58.22 3.39 10.19 141.34 <0.0001

Stature (S), age (A), height of the odontoid (O), height of the vertebra (V), larger diameter of odontoid process (DO), interforaminal length (I), t-test values (t), degrees of
freedom (d.f.), p values (p).

Table 6
Table 2 Precision of the estimate obtained with the three different models. Mean square
Regression formulae for males (S in cm). error: (10,000 (150.53)).

Formulae N R AdjR2 SE Mod C1 Mod C2 Mod C1 + C2

S = 95.12 + 0.63V + 0.73I 78 0.47 0.23 7.60 MSE 60.74 62.96 52.75
S = 101.83 + 1.16O + 2.48DO 78 0.47 0.23 7.58 SD (pr) 7.79 7.93 7.26
S = 72.47 + 0.92O + 1.28DO + 0.33V + 0.56I 78 0.54 0.30 7.21
Mod C1: measures belonging to C1: height of the vertebra (V) and interforaminal
Stature (S) in cm; height of the vertebra (V), interforaminal length (I), height of the length (I); Mod C2: measures belonging to C2: height of the odontoid (O) and larger
odontoid (O), larger diameter of odontoid process (DO) in mm; R: correlation diameter of odontoid process (DO); Mod C1 + C2: height of the odontoid (O), larger
coefficient; AdjR2: adjusted determination coefficient; SE: standard error. diameter of odontoid process (DO), height of the vertebra (V) and interforaminal
length (I); MSE: mean square error; SD: standard deviation.

Table 3
Regression formulae from females (S in cm). Acknowledgment
Formulae N R AdjR2 SE
We would like to thank Victor Reynolds for his support.
S = 97.05 + 0.71V + 0.53I 125 0.41 0.17 7.05
S = 103.41 + 1.14O + 1.73DO 125 0.42 0.18 6.99
S = 75.62 + 0.85O + 1.19DO + 0.41V + 0.43I 125 0.48 0.24 6.73
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ment [16,31]. Barús, Estimating adult stature from radiographically determined metatarsal
length in a Spanish population, Forensic Sci. Int. 226 (2013) 297.e1–297.e4.
We present various formulae for the reliable determination of [16] A. Pablos, A. Gómez-Olivencia, A. García-Pérez, I. Martínez, C. Lorenzo, J.L.
stature using measurements from the first cervical vertebra or Arsuaga, From toe to head: use of robust regression methods in stature
atlas, the second vertebra or axis or from both if present. The for- estimation based on foot remains, Forensic Sci. Int. 226 (1–3) (2013) 299.e1–
299.e7.
mulae are statistically significant and give precise results when [17] S. Torimitsu, Y. Makino, H. Saitoh, N. Ishii, M. Hayakawa, D. Yajima, G.
applied to skeletal remains belonging to a Spanish population. Inokuchi, A. Motomura, F. Chiba, H. Iwase, Stature estimation in Japanese

Please cite this article in press as: S. Rodríguez et al., Estimating height from the first and second cervical vertebrae in a Spanish population, Leg. Med.
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201
S. Rodríguez et al. / Legal Medicine xxx (2015) xxx–xxx 5

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Please cite this article in press as: S. Rodríguez et al., Estimating height from the first and second cervical vertebrae in a Spanish population, Leg. Med.
(2015), [Link]

202
ANEXO II

203
204
1º) TABLAS PARA LA ESTIMACIÓN DE LA ESTATURA A PARTIR DE
DIMENSIONES DE HUESOS LARGOS.

Tabla 27. Tablas de Manouvrier [134] tomadas de Reverte [17]. Muestra poblacional francesa.

205
Tabla 28. Tabla de Telkkä [167] para hombres. Tomadas de Reverte [17]. Muestra
poblacional finlandesa.

206
Tabla 29. Tabla de Telkkä [167] para mujeres. Tomada de Reverte [17]. Muestra
poblacional finlandesa.

207
Tabla 30. Fórmulas de regresión de Telkkä [167] para ambos sexos. Tomada de Reverte
[17]. Muestra poblacional finlandesa.

208
Tabla 31. Fórmulas de regresión de Trotter y Gleser para ambos sexos [120]. Tomadas de
Reverte [17]. Muestra poblacional americana.

209
Tabla 32. Tabla de Mendoça [145] para hombres. Tomadas de Reverte [17]. Muestra
poblacional portuguesa.

210
Tabla 33. Tablas de Mendoça [145] para mujeres. Tomada de Reverte [17]. Muestra
poblacional portuguesa.

211
2º) FÓRMULAS PARA LA ESTIMACIÓN DE LA ESTATURA A PARTIR DE
DIMENSIONES DE HUESOS PEQUEÑOS.

Tabla 34. Fórmulas de regresión para estimación de la estatura a partir de dimensiones de


los metacarpianos según Meadows y Jantz [154].

varones caucasoides varones negroides mujeres caucasoides mujeres negroides

1,659MI+91,77+/-5,52 1,659MI+ 89,15 +/- 5,52 1,659MI+ 90,02 +/- 5,52 1,659MI+ 85,45 +/- 5,52

1,261MII+85,51+/-5,15 1,261MII+81,60 +/- 5,15 1,261MII+82,52 +/- 5,15 1,261MII+76,11 +/- 5,15

1,279MIII+85,98+/5,36 1,279MIII+81,61 +/- 5,36 1,279MIII+83,44 +/- 5,36 1,279MIII+76,80+/- 5,36

1,375MIV+89,54+/5,33 1,375MIV+85,44+/- 5,33 1,375MIV+86,44+/- 5,33 1,375MIV+81,07+/- 5,33

1,443MV+93,16+/5,67 1,443MV+89,35 +/- 5,67 1,443MV+89,95 +/- 5,67 1,443MV+84,41 +/- 5,67

MI: longitud medida desde el centro de la superficie articular proximal hasta el centro del punto
distal del primer metatarsiano. MII: longitud medida desde el centro de la superficie articular
proximal hasta el centro del punto distal del segundo metatarsiano. MIII: longitud medida desde el
centro de la superficie articular proximal hasta el centro del punto distal del tercer metatarsiano.
MIV: longitud medida desde el centro de la superficie articular proximal hasta el centro del punto
distal en el cuarto metatarsiano. MV: longitud medida desde el centro de la superficie articular
proximal hasta el centro del punto distal del quinto metatarsiano.

212
Tabla 35. Fórmulas de regresión de Musgrave y Harneja para la estimación de la estatura a
partir de dimensiones de los cinco metacarpianos [157].

VARONES MUJERES
IZQUIERDO DERECHO IZQUIERDO DERECHO
16,9 MI+ 94,76 +/- 5,49 7,5 MI + 92,04 +/- 5,8 22,5MI+ 65,62 +/- 7,21 11,6MI+110,29+/- 5,54

10,6MII+100,06+/- 5,79 12,4MII+ 88,13+/- 5,84 26,1 MII + 3,1 +/- 5,58 13,5MII + 74,61 +/- 4,7

11,2MIII+98,21 +/- 5,82 12,6MIII+ 88,8 +/- 6,01 22,5MIII+22,71+/- 6,59 12,9MIII+80,26+/- 4,73

12,9MIV+96,86 +/- 5,79 14,5MIV+87,19+/- 5,95 22,6MIV+36,89+/- 7,66 13,5MIV+85,94+/- 4,98

11,7 MV+109,35 +/- 6,3 13,6MV + 99,38 +/- 6,2 22,7MV+45,97 +/- 8,14 15,2MV+83,17 +/- 4,72

MI: Del centro de la superficie articular al ápex de la cabeza del metacarpiano. MII: Del punto
proximal, que es en la muesca, dividiendo la superficie articular en dos lados, al ápex de la cabeza.
MIII: Del punto proximal en el centro del surco longitudinal al ápex de la cabeza. MIV: Del centro de
la superficie proximal al ápex de la cabeza. MV: Del punto próximo-distal, en el centro de la
cavidad, al ápex de la cabeza.

Tabla 36. Fórmulas de regresión para estimación de la estatura a partir de dimensiones de


los cinco metacarpianos según Sağir para población turca [158].

HOMBRES MUJERES
S=15.997*Mc1+97.277 S=15.997*Mc1+97.277
S=10.839*Mc2+99.933 S=10.839*Mc2+99.933
S=11.578*Mc3+97.886 S=11.578*Mc3+97.886
S=14.107*Mc4+92.569 S=14.107*Mc4+92.569
S=14.415*Mc5+97.415 S=14.415*Mc5+97.415
S: estatura del individuo en cm, Mc1-Mc5: longitud máxima del metacarpiano primero al
quinto en mm.

213
Tabla 5. Fórmulas de regresión para estimación de la estatura a partir de diferentes
medidas de metatarsianos según Cordeiro et al. [138]. Muestra poblacional portuguesa.

HOMBRES MUJERES SEXO DESCONOCIDO


S= 963.949+11.678F1 S= 919.146+12.006F1 S= 887.530+12.826F1
S= 834.630+11.563F2 S= 957.350+9.488F2 S= 798.894+11.990F2
S= 865.335+12.317M1 S= 871.260+11.970M1 S= 816.157+13.007M1
S= 817.849+11.374M2 S= 961.592+9.117M2 S= 790.041+11.689M2

S= Estatura en cm. F1: longitud fisiológica del primer metatarsiano. F2: longitud fisiológica del
segundo metatarsiano. M1: longitud máxima del primer metatarsiano. M2: longitud máxima del
segundo metatarsiano en mm.

214
Tabla 6. Fórmulas de regresión para estimación de la estatura a partir de diferentes
medidas de metatarsianos según Bidmos [163]. Muestra poblacional sudafricana.

ISA MALE: hombres indígenas del sur de áfrica, ISA FEMALE: mujeres indígenas del
sur de áfrica, SAED MALE: hombres de descendientes del sur de áfrica, SAED
FEMALE: mujeres sudafricanas de descendientes europeos, M1-M4: longitud del
metatarsiano 1 a 4, M5F: longitud funcional del quinto metatarsiano, M5P: longitud
fisiológica del quinto metatarsiano.

215
Tabla 7. Fórmulas de regresión para estimación de la estatura y otras medidas a partir de
diferentes medidas de metatarsianos según De Groote et al. [164]. Muestra poblacional de
diferentes nacionalidades.

Femoral head diameter: diámetro de la cabeza del fémur, Body mass: masa corporal,
Femoral Lenght all individuals: longitud del fémur de toda la muestra, femoral Lenght
UK only, longitud femoral de la muestra inglesa, Prox DP diameter: diámetro dorso-
plantar proximal, Prox ML diameter: diámetro medio lateral de la articulación proximal,
Dist DP diameter: diámetro dorso-plantar de la articulación distal, Dist ML diameter:
diámetro medio-lateral de la articulación distal, MT lenght: longitud del primer
metatarsiano. Todo en mm.

216
Tabla 8. Fórmulas de regresión para estimación de la estatura a partir de diferentes medidas de
metatarsianos y otros huesos del pie según Pablos et al. [166]. Muestra poblacional Euro y
Afroamericanos.

St: estatura, Mt1-Mt4: longitud máxima del primer a cuarto metatarsiano, Tal:
longitud máxima del astrágalo, Calc. Longitud máxima del calcáneo.

Tabla 9. Fórmulas de regresión para estimación de la estatura a partir de diferentes


medidas de la segunda vértebra cervical para población japonesa según Torimitsu et al.
[161].

CS: estatura del cadaver, DA: Longitud de la parte superior de los huecos hasta el borde antero
inferior del cuerpo vertebral, AS: Longitud desde el borde antero inferior del cuerpo vertebral
hasta el punto de la apófisis espinosa posterior, DS: Longitud desde la parte superior de los
huecos, hasta el punto de la apófisis espinosa posterior.

217
3º) FÓRMULAS PARA LA ESTIMACIÓN DE LA ESTATURA A PARTIR DE
SEGMENTOS ÓSEOS.
Tabla 37. Fórmulas de regresión para la reconstrucción de la longitud máxima del fémur a partir
de uno o más de sus segmentos según Steele [172]. Tomadas de Reverte [17]. Muestra
poblacional caucásica y negroide estadounidense.

E: estatura, Punto 1: el punto más proximal de la cabeza del fémur, Punto 2: el punto medio
en el trocánter menor, Punto 3: La extensión más proximal de la superficie poplítea en el
lugar donde las líneas supracondilares medial y lateral se separan paralelamente, por debajo
de la línea áspera, Punto 4: el punto más proximal de la fosa intercondilea, Punto 5: el punto
más distal del cóndilo medial, F1: segmento óseo del punto1 al punto2, F2: segmento óseo del
punto 2 al 3, F3: segmento óseo del punto 3 al 4, F4: segmento óseo del punto 4 al 5.

218
E: estatura, Punto 1: el punto más proximal de la cabeza del fémur, Punto 2: el punto medio en el
trocánter menor, Punto 3: La extensión más proximal de la superficie poplítea en el lugar donde las
líneas supracondilares medial y lateral se separan paralelamente, por debajo de la línea áspera,
Punto 4: el punto más proximal de la fosa intercondilea, Punto 5: el punto más distal del cóndilo
medial, F1: segmento óseo del punto1 al punto2, F2: segmento óseo del punto 2 al 3, F3: segmento
óseo del punto 3 al 4, F4: segmento óseo del punto 4 al 5.

219
Tabla 38. Fórmulas de regresión para la reconstrucción de la longitud máxima de la tibia a
partir de uno o más de sus segmentos según Steele [172]. Tomadas de Reverte [17]. Muestra
poblacional caucásica y negroide estadounidense.

E: estatura, Punto1: el punto más proximal de la eminencia intercondilea, Punto 2: el punto


más proximal de la tuberosidad tibial, Punto 3: el lugar de confluencia de las líneas que se
extienden desde el borde inferior de la tuberosidad, Punto 4: el lugar donde la cresta anterior
de la tibia se cruza sobre el borde medial del eje por encima del maléolo medial (la medida
se realiza en el punto donde la cresta se cruza con la sección medial del eje, Punto 5: el
borde proximal de la facies articular inferior (medida desde el punto opuesto al maléolo
medial), Punto 6: el punto más distal sobre el maléolo medial, T1: segmento óseo desde el
punto 1 al 2, T2: segmento óseo desde el punto 2 al 3, T3: segmento óseo del punto 3 al 4,
T4: segmento óseo del punto 4 al 5, T5: segmento óseo del punto 5 al 6.

220
E: estatura, Punto1: el punto más proximal de la eminencia intercondilea, Punto 2: el punto
más proximal de la tuberosidad tibial, Punto 3: el lugar de confluencia de las líneas que se
extienden desde el borde inferior de la tuberosidad, Punto 4: el lugar donde la cresta anterior
de la tibia se cruza sobre el borde medial del eje por encima del maléolo medial (la medida
se realiza en el punto donde la cresta se cruza con la sección medial del eje, Punto 5: el
borde proximal de la facies articular inferior (medida desde el punto opuesto al maléolo
medial), Punto 6: el punto más distal sobre el maléolo medial, T1: segmento óseo desde el
punto 1 al 2, T2: segmento óseo desde el punto 2 al 3, T3: segmento óseo del punto 3 al 4,
T4: segmento óseo del punto 4 al 5, T5: segmento óseo del punto 5 al 6.

221
E: estatura, Punto1: el punto más proximal de la eminencia intercondilea, Punto 2: el punto
más proximal de la tuberosidad tibial, Punto 3: el lugar de confluencia de las líneas que se
extienden desde el borde inferior de la tuberosidad, Punto 4: el lugar donde la cresta anterior
de la tibia se cruza sobre el borde medial del eje por encima del maléolo medial (la medida
se realiza en el punto donde la cresta se cruza con la sección medial del eje, Punto 5: el
borde proximal de la facies articular inferior (medida desde el punto opuesto al maléolo
medial), Punto 6: el punto más distal sobre el maléolo medial, T1: segmento óseo desde el
punto 1 al 2, T2: segmento óseo desde el punto 2 al 3, T3: segmento óseo del punto 3 al 4,
T4: segmento óseo del punto 4 al 5, T5: segmento óseo del punto 5 al 6.

222
E: estatura, Punto1: el punto más proximal de la eminencia intercondilea, Punto 2: el punto
más proximal de la tuberosidad tibial, Punto 3: el lugar de confluencia de las líneas que se
extienden desde el borde inferior de la tuberosidad, Punto 4: el lugar donde la cresta anterior
de la tibia se cruza sobre el borde medial del eje por encima del maléolo medial (la medida
se realiza en el punto donde la cresta se cruza con la sección medial del eje, Punto 5: el
borde proximal de la facies articular inferior (medida desde el punto opuesto al maléolo
medial), Punto 6: el punto más distal sobre el maléolo medial, T1: segmento óseo desde el
punto 1 al 2, T2: segmento óseo desde el punto 2 al 3, T3: segmento óseo del punto 3 al 4,
T4: segmento óseo del punto 4 al 5, T5: segmento óseo del punto 5 al 6.

223
E: estatura, Punto1: el punto más proximal de la eminencia intercondilea, Punto 2: el punto
más proximal de la tuberosidad tibial, Punto 3: el lugar de confluencia de las líneas que se
extienden desde el borde inferior de la tuberosidad, Punto 4: el lugar donde la cresta anterior
de la tibia se cruza sobre el borde medial del eje por encima del maléolo medial (la medida
se realiza en el punto donde la cresta se cruza con la sección medial del eje, Punto 5: el
borde proximal de la facies articular inferior (medida desde el punto opuesto al maléolo
medial), Punto 6: el punto más distal sobre el maléolo medial, T1: segmento óseo desde el
punto 1 al 2, T2: segmento óseo desde el punto 2 al 3, T3: segmento óseo del punto 3 al 4,
T4: segmento óseo del punto 4 al 5, T5: segmento óseo del punto 5 al 6.

224
E: estatura, Punto1: el punto más proximal de la eminencia intercondilea, Punto 2: el punto
más proximal de la tuberosidad tibial, Punto 3: el lugar de confluencia de las líneas que se
extienden desde el borde inferior de la tuberosidad, Punto 4: el lugar donde la cresta anterior
de la tibia se cruza sobre el borde medial del eje por encima del maléolo medial (la medida
se realiza en el punto donde la cresta se cruza con la sección medial del eje, Punto 5: el
borde proximal de la facies articular inferior (medida desde el punto opuesto al maléolo
medial), Punto 6: el punto más distal sobre el maléolo medial, T1: segmento óseo desde el
punto 1 al 2, T2: segmento óseo desde el punto 2 al 3, T3: segmento óseo del punto 3 al 4,
T4: segmento óseo del punto 4 al 5, T5: segmento óseo del punto 5 al 6.

225
E: estatura, Punto1: el punto más proximal de la eminencia intercondilea, Punto 2: el punto
más proximal de la tuberosidad tibial, Punto 3: el lugar de confluencia de las líneas que se
extienden desde el borde inferior de la tuberosidad, Punto 4: el lugar donde la cresta anterior
de la tibia se cruza sobre el borde medial del eje por encima del maléolo medial (la medida
se realiza en el punto donde la cresta se cruza con la sección medial del eje, Punto 5: el
borde proximal de la facies articular inferior (medida desde el punto opuesto al maléolo
medial), Punto 6: el punto más distal sobre el maléolo medial, T1: segmento óseo desde el
punto 1 al 2, T2: segmento óseo desde el punto 2 al 3, T3: segmento óseo del punto 3 al 4,
T4: segmento óseo del punto 4 al 5, T5: segmento óseo del punto 5 al 6.

226
E: estatura, Punto1: el punto más proximal de la eminencia intercondilea, Punto 2: el punto
más proximal de la tuberosidad tibial, Punto 3: el lugar de confluencia de las líneas que se
extienden desde el borde inferior de la tuberosidad, Punto 4: el lugar donde la cresta anterior
de la tibia se cruza sobre el borde medial del eje por encima del maléolo medial (la medida
se realiza en el punto donde la cresta se cruza con la sección medial del eje, Punto 5: el
borde proximal de la facies articular inferior (medida desde el punto opuesto al maléolo
medial), Punto 6: el punto más distal sobre el maléolo medial, T1: segmento óseo desde el
punto 1 al 2, T2: segmento óseo desde el punto 2 al 3, T3: segmento óseo del punto 3 al 4,
T4: segmento óseo del punto 4 al 5, T5: segmento óseo del punto 5 al 6.

227
Tabla 39. Fórmulas de regresión para la reconstrucción de la longitud máxima del húmero a
partir de uno o más de sus segmentos según Steele [172]. Tomadas de Reverte [17]. Muestra
poblacional caucásica y negroide estadounidense.

E: estatura, Punto 1: el punto más proximal de la cabeza humeral, Punto 2: el punto más
distal de la circunferencia de la cabeza humeral, Punto 3: el borde proximal de la fosa
olecraniana, Punto 4: el borde distal de la fosa olecraniana, Punto 5: el punto distal de la
tróclea. H1: segmento óseo desde el punto 1 al 2, H2: segmento óseo de punto 2 al 3, H3:
segmento óseo del punto 3 al 4, H4: segmento óseo del punto 4 al 5.

228
E: estatura, Punto 1: el punto más proximal de la cabeza humeral, Punto 2: el punto más
distal de la circunferencia de la cabeza humeral, Punto 3: el borde proximal de la fosa
olecraniana, Punto 4: el borde distal de la fosa olecraniana, Punto 5: el punto distal de la
tróclea. H1: segmento óseo desde el punto 1 al 2, H2: segmento óseo de punto 2 al 3, H3:
segmento óseo del punto 3 al 4, H4: segmento óseo del punto 4 al 5.

229
Tabla 40. Fórmulas de regresión para la reconstrucción de la estatura a partir de uno o más de
segmentos del fémur según Steele [172]. Tomadas de Reverte [17]. Muestra poblacional
caucásica y negroide estadounidense.

E: estatura, Punto 1: el punto más proximal de la cabeza del fémur, Punto 2: el punto medio en el
trocánter menor, Punto 3: La extensión más proximal de la superficie poplítea en el lugar donde las
líneas supracondilares medial y lateral se separan paralelamente, por debajo de la línea áspera,
Punto 4: el punto más proximal de la fosa intercondilea, Punto 5: el punto más distal del cóndilo
medial, F1: segmento óseo del punto1 al punto2, F2: segmento óseo del punto 2 al 3, F3: segmento
óseo del punto 3 al 4, F4: segmento óseo del punto 4 al 5.

230
Tabla 41. Fórmulas de regresión para la reconstrucción de la estatura a partir de uno o más
segmentos de la tibia según Steele [172]. Tomadas de Reverte [17]. Muestra poblacional
caucásica y negroide estadounidense.

E: estatura, Punto1: el punto más proximal de la eminencia intercondilea, Punto 2: el punto


más proximal de la tuberosidad tibial, Punto 3: el lugar de confluencia de las líneas que se
extienden desde el borde inferior de la tuberosidad, Punto 4: el lugar donde la cresta anterior
de la tibia se cruza sobre el borde medial del eje por encima del maléolo medial (la medida
se realiza en el punto donde la cresta se cruza con la sección medial del eje, Punto 5: el
borde proximal de la facies articular inferior (medida desde el punto opuesto al maléolo
medial), Punto 6: el punto más distal sobre el maléolo medial, T1: segmento óseo desde el
punto 1 al 2, T2: segmento óseo desde el punto 2 al 3, T3: segmento óseo del punto 3 al 4,
T4: segmento óseo del punto 4 al 5, T5: segmento óseo del punto 5 al 6

231
Tabla 42. Fórmulas de regresión para la reconstrucción de la estatura partir de uno o más de los
segmentos del húmero según Steele [172]. Tomadas de Reverte [17]. Muestra poblacional
caucásica y negroide estadounidense.

232
E: estatura, Punto 1: el punto más proximal de la cabeza humeral, Punto 2: el punto más
distal de la circunferencia de la cabeza humeral, Punto 3: el borde proximal de la fosa
olecraniana, Punto 4: el borde distal de la fosa olecraniana, Punto 5: el punto distal de la
tróclea. H1: segmento óseo desde el punto 1 al 2, H2: segmento óseo de punto 2 al 3, H3:
segmento óseo del punto 3 al 4, H4: segmento óseo del punto 4 al 5.

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