0% encontró este documento útil (0 votos)
319 vistas9 páginas

Cátulo Castillo

Este documento resume la vida y obra del poeta y compositor de tango argentino Cátulo Castillo. Nació en 1906 en Buenos Aires y fue un prolífico creador que compuso letras para numerosos tangos famosos e influyentes. También se desempeñó como docente, periodista y promotor cultural. A lo largo de su carrera, Castillo exploró temas como la nostalgia, el amor y la degradación de la vida a través de sus letras, y fue una figura dominante en el mundo del tango en las décadas de 1940 y 1950.

Cargado por

Gloria Franco
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
319 vistas9 páginas

Cátulo Castillo

Este documento resume la vida y obra del poeta y compositor de tango argentino Cátulo Castillo. Nació en 1906 en Buenos Aires y fue un prolífico creador que compuso letras para numerosos tangos famosos e influyentes. También se desempeñó como docente, periodista y promotor cultural. A lo largo de su carrera, Castillo exploró temas como la nostalgia, el amor y la degradación de la vida a través de sus letras, y fue una figura dominante en el mundo del tango en las décadas de 1940 y 1950.

Cargado por

Gloria Franco
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Cátulo Castillo

Poeta, compositor, pianista, violinista, acordeonista, director de orquesta típica,


Boxeador, periodista, ensayista, crítico teatral, libretista radiofónico,
cinematográfico y televisivo. Docente musical, promotor cultural, dirigente social y
gremial éste es Cátulo Castillo.

Recorrió con sus letras los temas que siempre obsesionaron al tango: la dolorosa
nostalgia por lo perdido, los sufrimientos del amor y la degradación de la vida.

Desencuentro
[Link]
Roberto Rufino Aníbal Troilo

Ovidio Cátulo Gonzáles Castillo nació el 6 de Agosto de 1906 en Buenos Aires,


hijo de José González Castillo, talentoso comediógrafo y dramaturgo de ideas
anarquistas, que hasta debió exiliarse por unos años en Chile, llevando a su
pequeño hijo, para escapar de la represión, hasta que Hipólito Yrigoyen sube
como presidente y deciden regresar.

Al regreso a Argentina con el producido las obras que escribía y se estrenaban


José González Castillo, mejoró su nivel de vida, hasta que hubo casa propia,
estaba en Boedo.

Su padre se preocupó porque Cátulo tuviera una formación culta, a los ocho años
ya distribuía su tiempo entre los estudios y su ya pasión por la música
aprendiendo solfeo, teoría musical y violín.

La casa de Boedo era centro de reunión de intelectuales y payadores, allí conoció


personajes que lo influenciaron en su forma de escribir como Rubén Darío y
Evaristo Carriego, cuenta Cátulo que días después de la visita de Rubén Darío
escribío: «Duerme y sueña la princesa/ sobre su lecho de rosas./ La cabeza de su
alteza/ tranquilamente reposa», su padre lo leyó y dijo: «¿Lo escribiste vos? Se
parece a Darío».

También se dedicó al boxeo, que aunque nunca fue su fuerte, pero éste deporte
lo llevó a ser preseleccionado para los juegos Olímpicos de 1924 a realizarse en la
ciudad de Amsterdam.

Su primer tango fue premiado en el concurso de "Disco Doble Nacional"


organizado por Max Glucksman, éste se titulaba "Organito de la tarde" al que
posteriormente su padre le escribió la letra.
Al igual que José María Contursi se complementaba con su padre Pascual, Cátulo
lo hacia con su padre José, componiendo tangos célebres como el mencionado
“Organito de la tarde”, "El aguacero", “Acuarelita del arrabal”, “Juguete de placer”,
"Papel picado", "¡El circo se va!" y “Silbando”, algunos de éstos temas los cantó
Gadel.

Silvando
[Link]
Gardel Catulo Castillo

A los 17 años conoció a Homero Manzi, él vivía a la vuelta de su casa, pasaba


silbando por su puerta, él tenía un año uno menos que Cátulo, le presentó un
joven que iba a su casa de Boedo, un día le dijo: «Este es un muchacho que
compone muy bien —le dijo—, juntos pueden hacer grandes cosas». El muchacho
era Sebastián Piana. Cuando Manzi supo que era el autor de “Organito de la
tarde”, le dijo: «Mirá Cátulo, yo tengo una letrita ¿sabés?, se llama “El ciego del
violín”, ¿No te gustaría ponerle música?». le dijo que sí, que le trajera la letra y le
dedicaron el tango a Carriego, finalmente, se tituló “Viejo ciego”, también participó
Sebastián Piana, con este tema Manzi se iniciaba como autor.

Viejo ciego
[Link]
Roberto Goyeneche
Antonio Agri y Esteban Morgdo

Homero, Piana y Cátulo fueron muy buenos amigos, trabajaban y compartían


juntos tal fue su amistad que cuando murió Homero Manzi en 1951, Cátulo le
dedicó un tango A Homero

A Homero
[Link]
Roberto Goyeneche
Orquesta de Troilo

A los 21 años viajó a España con su propia orquesta integrada por: Ricardo
Malerba y Miguel Caló en bandoneones, Alfredo Malerba en piano, Carlos Malerba
y Estanislao Savarese en violines, Roberto Maida en voz y él como pianista y
director, la gira se prolongó por mas de dos años debido al gran éxito.
Ya para entonces Cátulo es un compositor y un escritor reconocido, al punto que
uno de sus poemas “Caminito del taller” ya había sido grabado por Carlos Gardel
en 1925.

De vuelta en Buenos Aires fue nombrado en el Conservatorio Municipal de Música


en 1930 como profesor de solfeo y teoría, en el conservatorio incluyó la cátedra de
Bandoneón y el profesor fue Pedro Maffia

Lo que mas se destacaba de Castillo era su gran cultura e intelecto que dejaba a
mas de uno con la boca abierta ya que en ése entonces se creía que el tango era
de gente de escasos recursos en todos sentidos.

Sigue componiendo y escribiendo sin dejar de practicar como su amigo Celedonio


Flores- el boxeo, pasión que compartirá con la de su amor por los perros. Para
mediados de la década del treinta cuando muere su padre abandona -si esa
palabra es permitida- la composición musical y se dedica exclusivamente a escribir
letras de tango.

Su producción es tan intensa como buena. En 1941 escribe “Tinta roja”, con
música de Piana, donde se funden en la añoranza el barrio y la propia infancia.
«¿Dónde estará mi arrabal? ¿Quién se llevó mi niñez?», pregunta su protagonista.
De ese mismo año, y de la misma pareja autoral, es “Caserón de tejas”, un
hermoso vals que llora las mismas pérdidas y, dentro del repertorio, es también
una obra sobresaliente.

Tinta Roja
[Link]
Cátulo Castillo Sebastián Piana
Jorge Valdez
Orquesta Alberto di Paulo

En Cátulo Castillo gran compositor y poeta, cuando se leen sus poemas se adivina
la música del tango porque pareciera que el maestro cátulo escribiera en el
compas del 2X4, para apreciarlo nos acompaña un amigo, Carlos Alberto López
mezcla rara de poeta y empresario que nos leera el poema El trompo azul

El trompo azul

Yo tuve un trompo azul que fue mi hermano,


lejano saltarín de piedras viejas,
por la zurda del barrio a contramano
y en calles de portones y de rejas.

La punta de su acero fue una estrella,


ninguno en la querella fue mejor,
y en cambio, dormilón, en manos de ella,
se dio a soñar, temblándole el amor.

¡Mi trompo juguetón!


La poesía
del grillo del zanjón
¿qué le daría
si no su corazón
y el silbo del violín
sin fin
del callejón?

Mas la tierra girando alucinada,


como un trompo gigante de la nada,
nos traicionó, llevándose al confín,
la esquina y el jazmín,
la luna y su mirada.

Mi soledad
manchada de verdín,
regresa sin edad
a la ciudad
de barro y adoquín.

El trompo azul
[Link]
Catulo Castillo Atilio Stamponi
Susana Rinaldi

En 1945 se forma la gran dupla Castillo – Troilo, con la creación de “María”,


poema intensamente romántico, que evoca un amor encerrado entre dos otoños,
puede ser elegido para representar toda aquella corriente sentimental que bañó al
tango durante la década de los 40, Julio Sosa inmortalizaría incorporándole un
recitado que interpreta magistralmente con la calidez y reciedumbre de su voz.

María
[Link]
Letra de Catulo Castillo y Música de Aníbal Troilo
Julio Sosa con la orquesta de Leopoldo Federico

Aunque haya sido un letrista decisivo en aquellos años, el liderazgo poético del
género lo alcanzaría recién en la década del 50. Es preciso recordar que en 1951
murieron Discépolo y Manzi, que Cadícamo había reducido mucho su producción,
como también ocurrió con José María Contursi, y que sólo Homero Expósito, entre
los máximos nombres de las letras tangueras, intentaba renovarse a sí mismo,
aunque su mejor inspiración ya había pasado. Claramente, fue Castillo quien
dominó el panorama y tuvo el mérito de abrir nuevos caminos, que sin embargo se
irían borroneando con la declinación que sufrió el tango desde finales de aquella
década.

Aunque Cátulo siguió escribiendo en la línea evocativa, con tangos como “Patio
mío”, “El patio de la Morocha” o “El último farol”, lo mejor de su nueva producción
no estuvo allí. Cerca ya de sus cincuenta años, sus letras comienzan a expresar
una actitud desesperada ante la vida. Es con esos tangos de la desesperación,
impregnados de sensualidad y de filosofía, que construye el último apogeo poético
del género, irguiéndose por encima de sus contemporáneos. “La última curda”, de
1956, con música de Aníbal Troilo, es probablemente el tango cantado más
trascendente de esa década. Como había hecho Manzi en 1950 en “Che
bandoneón” y otros letristas en tantas otras piezas anteriores, Castillo dialoga con
ese fuelle de «eco funeral» donde residen los secretos del tango y de la
existencia. Olvido, condena, fracaso, alcohol, aturdimiento son los elementos de
esa conversación sombría, que define a la vida como «una herida absurda». Las
versiones iniciales que grabó el cantor Edmundo Rivero, en 1956 con Troilo y en
1957 con Horacio Salgán, son de una rara perfección.

La última curda
[Link]
Edmundo Rivero Aníbal Troilo

Otros tangos fundamentales de aquella etapa fueron “Una canción” (1953), con
música de Troilo; “Anoche” (1954), con Armando Pontier, y “Perdóname” (1954),
con Héctor Stamponi, tres obras mayúsculas que motivaron excelentes versiones
(por voces tan destacadas como las de Alberto Marino, Horacio Deval, Charlo,
Jorge Casal, Pablo Moreno y Oscar Alonso, entre otras).

Una canción
[Link]
Roberto Goyeneche Aníbal Troilo
El drama de los inmigrantes italianos le inspiró piezas de gran relieve, como
“Domani” (1951), con Carlos Viván, y “La cantina” (1954), con Troilo. Ya en los
años 60 forjó importantes éxitos con el áspero “Desencuentro” (1962), con Troilo, y
el más convencional “El último café”, con Stamponi.

Con estas menciones no se agota la extensa obra creativa de Cátulo Castillo. Para
evitar que queden innombrados citamos otro número de excelentes tangos con los
que enriqueció los mejores repertorios: “Se muere de amor” (con Pedro Maffia),
“Color de barro” (Anselmo Aieta), “Dinero, dinero” y “Malva” (Enrique Delfino), “La
madrugada” (Ángel Maffia), “Te llama mi violín” (Elvino Vardaro), “Una vez”
(Osvaldo Pugliese), “Naná” (Emilio Barbato), “Para qué te quiero tanto” (Juan
Larenza), “Rincones de París” y “Volvió a llover” (Osmar Maderna), “Burbujas”
(Carlos Figari), “Maleza” (Enrique Munné), “Pobre Fanfán” (Delfino/Barbato),
“Ventanal” (Atilio Stampone), “Tango sin letra” (Venancio Clauso) y “Sin ella”
(Charlo). La amplia y sobresaliente nómina de compositores con los que colaboró
confirma el compromiso de Cátulo con el mejor tango.

También se desempeñó como periodista trabajando en diarios como "El Líder", "El
Nacional" y "Última Hora".

Fue escritor de la novela “Amalio Reyes un hombre” que tiempo después fue
llevado al cine y de un libro sobre su admirado Carlos Gardel, escribió artículos y
cuentos en el diario La Prensa cuando éste se encontraba en poder de la CGT.

Durante los gobiernos de Perón ocupó la presidencia de la Comisión Nacional de


Cultura, desde la cual tuvo la osadía de llevar el tango con la orquesta de Anibal
Troilo y el sainete “El conventillo de la Paloma”, nada menos que al Teatro Colón.
valiéndole la crítica de quienes consideraban que ese ámbito estaba vedado para
lo que consideraban “expresiones menores” de la música.

Fue también secretario y director de la Sociedad de Autores argentina (SADAIC)


en varios periodos. La caída de Perón significó su ostracismo aunque conservó la
dirección del Conservatorio y continuó con sus críticas teatrales en el diario Última
hora.

Cinco meses antes del golpe de estado encabezado por el general Videla, Cátulo
murió a consecuencia de un infarto. Poco antes había sido declarado Ciudadano
Ilustre de Buenos Aires y el Fondo Nacional de las Artes le había entregado el
Gran Premio Anual.
Una leyenda dice que un viejo ciego le predijo la fecha de su muerte unos cuantos
años antes. Castillo impresionado por el vaticinio hizo grabar una medalla para no
olvidarse del día. Pasó el tiempo y llegó el 19 de octubre. La mañana se inició sin
novedades. Castillo estaba optimista y vital. Almorzó con la familia y se rieron de
los horóscopos y los adivinos. Después se fue a dormir la siesta y no se despertó
más. Cuando su mujer se acercó a su cama lo primero que vio fue la medalla en el
pecho.

Desencuentro
[Link]
Roberto Rufino Aníbal Troilo

Silvando
[Link]
Gardel Catulo Castillo

Viejo ciego
[Link]
Roberto Goyeneche
Antonio Agri y Esteban Morgdo

A Homero
[Link]
Roberto Goyeneche
Orquesta de Troilo

Tinta Roja
[Link]
Cátulo Castillo Sebastián Piana
Jorge Valdez
Orquesta Alberto di Paulo

El trompo azul
[Link]
Catulo Castillo Héctor Stamponi
Susana Rinaldi

María
[Link]
Letra de Catulo Castillo y Música de Aníbal Troilo
Julio Sosa con la orquesta de Leopoldo Federico
La última curda
[Link]
Edmundo Rivero Aníbal Troilo

Una canción
[Link]
Roberto Goyeneche Aníbal Troilo
Suerte Loca
[Link]
Cátulo Castillo y su orqueta típica
Canta Roberto Maida 1929
Música: Anselmo Aieta. Letra: Francisco García Jiménez

Tinta Roja
[Link]
Jorge Valdez
Orquesta Alberto di Paulo

María
[Link]
Julio Sosa con la orquesta de Leopoldo Federico

La última curda
[Link]
Edmundo Rivero Aníbal Troilo

Una canción
[Link]
Roberto Goyeneche Aníbal Troilo

También podría gustarte