OCASO
OCASO
RECUERDOS
Ha pasado mucho tiempo desde que los vulturis vinieron por nosotros, para ser más exactos, 8 años. Como dijo
Nahuel, hace casi un año que “madure”, parezco de 17 años pero en realidad tengo 7, dentro de un mes
Mañana será un día muy especial para Kate y Garrett, se van a casar,…..pff…..que difícil era verlos, derrochaban
Desde que nací Jacob no se ha separado de mi, cuando era más pequeña, él era como mi hermano mayor y
conforme fui creciendo se fue convirtiendo en mi mejor amigo, y ahora…….no sé qué me pasa........cuando está
conmigo parece que mi mundo gira 360°, es como si no fuera capaz de ver otra cosa, me quedo como boba
contemplándolo y siento como cosquillas dentro de mí, más bien mariposas, aunque eso sea imposible.
Pff!!
No me atrevo a decirle nada a mi madre y no es porque no confíe en ella, pero la verdad es que me sentía un
poco incomoda con el tema de los chicos. Mi madre es mi mejor amiga, puedo contarle cualquier cosa, de hecho
me lleva de compras cuando mi tía Alice está ocupada y eso ya es decir mucho, porque la verdad es que a mi
madre no le gusta nada de eso y mucho menos los regalos. ¿Cómo puede ser posible eso?.....a mí me encantan
los regalos y no por las cosas que me den, porque mi mamá me ha enseñado que eso no es lo importante, sino
los sentimientos implicados en la acción, pero a mí me gustaba sentir la emoción previa a abrirlos.
Era la única persona que dormía en esta casa, así que cuando me desperté, agarre el regalo que estaba en la
cómoda -lo habíamos hecho Jake y yo, porque obviamente la carpintería no se me da, pero las fotos si, por eso
-¿Puedo pasar?
-Buenos días cariño, ¿Cómo dormiste? –me preguntó mientras me abrazaba y me daba un beso en la frente.
-Bien gracias.
Mientras mi i mirada inspeccionaba la habitación, mi padre veía por el horizonte, no veía a mi madre por ningún
-Se está cambiando –se apresuró a contestar al leer mis pensamientos– no sabe que ponerse, van como 7
veces que se cambia, Alice vino hace rato a felicitarla y le dijo que se pusiera algo lindo, así que está tratando de
encontrar algo lindo, pero que a la vez sea cómodo, porque sino Alice la va a mandar a cambiar de inmediato –
-Claro esto de la moda nunca le ha gustado a mamá –le conteste tratando de ocultar una sonrisa.
Mientras esperaba a mi madre, me puse a contemplar el paisaje con mi padre, hace 4 años que nos mudamos
aquí –Juneau, Alaska– cerca de nuestra familia, Tanya, Carmen, Eleazar y los tortolitos Kate y Garrett, no me
gustaba la idea de irme y alejarme de Jacob pero mi abuelo Carlisle decía que tenía más años de los que en
No sé porque pero la verdad Jacob comenzaba a causarme dependencia, ahora no nos veíamos tan seguido
como me hubiera gustado, lo veía cada 3 días, como Jake corre muy rápido pues no se le hace tan larga la
A pesar de que dejo la escuela un año, se reincorporo a las clases muy rápido, termino la preparatoria y no le
falta mucho para terminar la carrera, me sorprendió que eligiera medicina, no es que desconfíe de el, pero la
verdad es que el estudio no era lo suyo, no sé porque, pero tenia mucho interés en estudiar eso, el solo decía
que quería averiguar algo, pero por alguna extraña razón nunca me quiso decir que. Lo admiro mucho, porque
con lo de ser el alfa de la manada, atender a su padre y venir a verme, todavía tenía tiempo de estudiar. Pero la
Mientras mi papá me observaba con preocupación, -upz, Odio que me lea la mente- mamá salió del vestidor, se
había puesto un vestido azul de seda y unos zapatos plateados muy bonitos, algo que no se hubiera puesto ni
-Mamá feliz cumpleaños –adoraba cuando ponía esa cara de “ahí no otra vez mi cumpleaños”.
-Oh gracias –dijo cuando le di el regalo que le había hecho -le habíamos hecho- estaba envuelto en seda azul
-Espero que te guste, lo hice con mucho cariño para ti, bueno Jake me ayudo –le dije mientras lo abría.
Admiro un rato el regalo, era un collage con fotos de toda la familia, incluso estaban el abuelito Charlie y Sue, su
pareja, la abuelita Renee y Phil, su esposo, Jake y Seth que eran los mejores amigos de mis padres y en medio
de todas esas fotos estaba la mas especial de todas, la foto de el día de la boda de mis padres.
-Renesmee, es….
-¿Horrible?, si no te gusta lo puedo volver a hacer o puedo comprarte algo más bonito….
-No, es hermoso, es el mejor regalo de cumpleaños, todo lo que más amo en este mundo, lo tengo ahora
entre mis manos –me dijo– gracias Renesmee –aun se reusaba a decirme nessie, aunque a veces lo hacía
inconscientemente–.
Después de ese “abrazo de oso”, me fui a cambiar a mi habitación –era azul, por supuesto, uno de mis colores
favoritos, las cortinas eran de seda azul y mi sillón también, este era uno de mis lugares favoritos para leer y
meditar sobre las cosas que me habían pasado ese día, tenía toda la tecnología posible, aunque mi iPad ya tenía
algunos años, era una de mis pertenencias favoritas, y no me había querido deshacer de él ya que me lo dio el
abuelito Charlie y en el podía tener los libros que quisiera- tuvimos una “pequeña” reunión de cumpleaños, mi
padre y mi madre se miraban de una forma tan especial, no me cansaba de ver como se amaban, yo quisiera
-Recordar es volver a vivir, pero…..no cuando te hace llegar tarde a la última prueba de tu vestido, así que
vamos.
-Ok tía, tienes razón, vamos!!
Hoy era el día de la prueba de vestidos para todas las mujeres, mientras los hombres se llevaban a Garrett para
darle su “despedida de soltero”, claro no era como ir a un club ni nada de eso, sino que se iban a cazar toda la
Esa día nos probamos los vestidos, una por una, por si mi tía Alice tenía que hacerles algún arreglo de último
momento, afortunadamente, todos estaban perfectos, así que me fui a dormir y las demás se quedaron
hablando de “cosas de mujeres casadas”, aunque claro Tanya no lo estaba y a Kate le faltaba poco para serlo,
….pff…, que difícil es ser la única persona que duerme en esta casa, te pierdes muchas cosas.
Me puse mi pijama y me acosté, no era necesario que durmiera todos los días, pero con todo esto de los
A la mañana siguiente me desperté muy animada, pero a la vez nerviosa ya que era la famosa MH –Madrina de
Honor-, mi tía Alice y yo habíamos estado preparando todo desde hace un mes, claro le pedíamos su opinión a
Kate, aunque la verdad es que ella nos había dado carta blanca en los preparativos, pero era su boda, así que
Los demás sabían que cuando nos sumergíamos en nuestro papel de “coordinadora de boda” no nos tenían que
molestar, decidimos hacer la boda aquí en nuestra casa de Juneau, era muy amplia, además, no puedes llevar a
docenas de vampiros hambrientos a un salón de eventos, las personas “normales” se preguntarían el porqué de
su falta de apetito.
Mi tía Alice había estado muy ocupada en estas semanas ya que además de hacer el vestido de casi todas
nosotras, incluido el de Kate, también había hecho el esmoquin de Garrett, y la verdad no es porque lo haya
hecho mi tía pero, el vestido de Kate era hermoso, de seda, strapless y con incrustaciones de diamantes, la
parte de atrás tenia forma de V y llegaba a 5cm de la cintura, el velo tenía unos finos bordados a mano y la
Kate adoraba el vestido, y la verdad es que a mí también me gustaba mucho, cuando se lo veía puesto, me
imaginaba que era yo, un sueño que obviamente tardaría mucho tiempo en hacerse realidad, claro primero tenía
Tenía muchas ilusiones y una de ellas era estudiar diseño de modas, hace dos años entre a la preparatoria, mis
padres se pusieron como locos cuando les dije lo que quería hacer, no podía ir a la primaria –como era lo
indicado debido a mi edad– ni tampoco a la secundaria, ya que mi aspecto en aquel entonces, era de alguien de
Carlisle –no eran pequeñas, entre las dos colecciones eran mínimo 3000 ejemplares– gracias a la memoria
fotográfica que tienen los vampiros –y por suerte los semi-vampiros– sabía todo lo necesario para entrar en la
preparatoria y más.
La verdad lo de entrar a la preparatoria tenía una doble intención, primero, porque era necesario el certificado
para entrar en la universidad –no lo quería falsificar, de hecho hice mis estudios anteriores por correspondencia–
no me gustaba falsificar documentos –aunque en algún momento de mi vida tendría que hacerlo– y segundo,
En la preparatoria tenía una amiga llamada Ashley, era muy linda conmigo, desde el primer día de clases se
acerco a mí y me pregunto mi nombre, la verdad es que casi nadie se acercaba a mí, por alguna extraña razón
les causaba inseguridad, no se si se debiera a mi exagerada belleza o a que su instinto les decía que era
peligrosa, a ella le contaba todo, incluso lo que sentía por Jake, claro no le iba a decir, “mira, creo que estoy
enamorada de un metamorfo y no sé si mis padres, que por cierto son vampiros, lo acepten”, solo le decía lo
Gracias al cielo mis padres aceptaron lo de la preparatoria, claro, mi tía Alice tenía un gran poder de
convencimiento y más aun si mi tío Jasper andaba cerca, incluso mi tío Emmett me hacia bromas al respecto,
como…
-Vas a ser la semi-vampira más joven de todos los tiempos en entrar a la preparatoria.
Claro, solo lo hacía para que me sonrojara demasiado, algo que había heredado de la vida humana de mi madre.
Me reí como una tonta al recordar eso, me levante y me dispuse a arreglarme para el gran día.
EL GRAN DIA
Me puse el vestido de seda azul que me había hecho mi tía Alice, era hermoso,
strapless, con incrustaciones de diamantes, y una pequeña abertura en la
pierna izquierda. Me recogí el cabello en un chongo - muy bonito y elegante- la
belleza es una característica de los vampiros y como consecuencia mía, por
eso, no era necesario maquillarme, pero, me gustaba experimentar y agregar
colorido a mi rostro además es un habito adquirido de mi tía Rosalie.
Toc..toc..
-Por supuesto –abrí la puerta y la vi con su hermoso vestido plateado, con una
gran abertura en la espalda, claro, conocía bien ese vestido porque yo lo había
diseñado.
Era el primero que hacía, mi tía Rosalie, se prestó como mi conejillo de indias y
mi tía Alice no se opuso a esto, además ella tenía muchos vestidos que hacer,
así que, uno menos, era un alivio.
-No te preocupes –le dije– todo va a salir bien, solo recuerda que Garrett te
ama y te está esperando.
La ceremonia fue muy emotiva y transcurrió de forma pacífica, dijeron los votos
tradicionales y todos aplaudieron cuando llego la hora del tan esperado beso,
solo nuestra familia estuvo presente, ya que el padre era humano y nuestros
invitados eran vampiros “no vegetarianos”.
Las primeras en llegar fueron las vampiras del Amazonas, Zafrina, Kachiri y
Senna, para mi sorpresa, venían vestidas para la ocasión, claro, es muy fácil
vestirte bien y con ropa de marca cuando eres un vampiro que con los años ha
acumulado tanto dinero como para mantener un nación o cuando eres tan
rápido como para robar cosas sin que la gente te vea. La verdad me sorprendió
verlas vestidas de esa forma ya que siempre las había visto con ropa de cuero,
adornos en el pelo y cosas por el estilo.
-Bien gracias, aunque ya no soy tan pequeña –le dije– ya voy a cumplir los 8 –
me molestaba que me trataran o me vieran como una niña, claro, no me podía
enojar con ella porque era una de mis mejores amigas.
Zafrina me enseñó a manejar mi don, la verdad era un alivio poder decir lo que
quería sin andar tocando a las personas todo el tiempo, podía poner las
imágenes que quisiera en la mente de los demás y así sabrían lo que les
quería decir ya que no me gustaba hablar mucho, al menos que fuera
necesario.
-Lo sé Nessie, la verdad es que me cuesta mucho trabajo creer lo rápido que
has crecido.
-Hola Benji –grité con gran entusiasmo el apodo que con tanto cariño le había
puesto.
Era mi amigo, venía muy seguido a nuestra casa, 1 o 2 veces al año -claro, no
tan seguido como el clan del Amazonas- nos gustaba jugar, a decir verdad,
parecíamos niños cuando nos juntábamos, hacíamos carreras, él hacia trampa,
alzaba rocas y creaba remolinos para que tropezara, aunque a pesar de eso
siempre le ganaba - gracias a mi papá yo era una semi-vampiro muy veloz-
claro a veces yo también hacia trampa, cuando veía que me estaba
alcanzando, le lanzaba muchas imágenes a la vez para desorientarlo, era muy
divertido, incluso, algunas veces, Tia, la pareja de Benjamín, nos decía “vamos,
por favor, ya maduren….niños tenían que ser”, claro, todo era broma ya que lo
amaba tanto como para soportar sus “niñerías”.
-Bien, aunque ya sabes, de un lado para el otro arreglando todo para esta
noche y también algunas cosas para la universidad, pero, afortunadamente
todo está de maravilla.
-La casa luce muy linda, Alice y tú deberían dedicarse a organizar eventos,
siempre lo hacen muy bien –dijo Tia, mientras mis mejillas se ponían de un
color intenso por los halagos.
-Gracias, aunque lo único que importa es que Kate y Garrett sean felices –dije
mientras volteaba a ver a la feliz pareja.
-Hola Nessie, ha pasado tanto tiempo sin verte –su voz sonó tan sarcástica que
me dieron ganas de reírme ya que hace 2 días había venido a verme y yo lo
había invitado, claro con el permiso de mis padres.
-No seas tonto Jake –le dije mientras le revolvía el pelo, claro, tenía que
estirarme un poco ya que era muy alto.
-Hay Nessie, me da tanto gusto verte de nuevo –su voz sonó tan profunda que
me hizo estremecer, en sus ojos había un brillo diferente que me hizo
preguntarme que estaría maquinando su cabeza.
Sabía que en algún momento tendría que armarme de valor para decirle cuanto
lo amaba, lo que no sabía, era si ese momento, tenía que ser, el día hoy.
-Jake –le dije, después de comérmelo con los ojos –tengo que decirte algo.
-Nessie, yo….la verdad, es que yo, digo, cuando tu…. –nunca lo había visto tan
nervioso, ¿eso era una buena señal?
-¿Renesmee? –hay no, ¿Por qué tenía que interrumpirnos mi papá?
-Rosalie te necesita, ve con ella, yo atiendo a Jacob –pero, cuando dijo, Jacob,
sonó como si hubiera dicho una maldición.
-¿Yo? – me dijo.
-Vamos Bella, escúpelo –le dije, ya que no daba indicios de volver a hablar, esa
era mi forma de decirle que se anduviera sin rodeos y me dijera lo que tanto le
preocupaba.
Ya sabía que esto tendría que pasar algún día, pero no tan pronto.
-¿No pueden quedarse más tiempo? –mi voz sonó tan cargada de tristeza, que
ya no pude decir nada más.
Entonces, tuve que voltear mi rostro hacia el ventanal para ocultar las lágrimas
que, en unos segundos, derramarían mis ojos.
-¿Cada 3 días?, ¿Te das cuenta de lo que eso significa? –Les pregunte –no
puedo separarme de ella un día y ¿Ustedes piensan que podre soportar verla
cada tercer día?
-Es difícil, pero, es lo mejor –me dijo Edward – puedes ir a Juneau cuando
quieras, se que tienes que quedarte aquí por la manada, por tu padre y
también porque vas a entrar a la universidad, además, no puedes quedarte
atrás, no, cuando hay una semi-vampira que aprende muy rápido, hazlo por
ella y ya verás que todo irá bien.
Días después de esa conversación, los Cullen partieron hacia Juneau. Desde
hace 4 años visito a Nessie cada tercer día y nunca he dejado, ni dejare de
hacerlo.
Le gustaba que le contara de mi manada, que ahora estaba conformada por
Leah, Quil, Embry, Seth, Collin y Brady, no era tan extensa como la de Sam
pero, era mi familia, le contaba de Rachel y Paul, que ahora era su esposo –
llevaban 3 años de casados y tenían un hijo llamado Ian– también le contaba
de Sam y Emily –que tenían un hijo llamado Jamie, de 2 años– por supuesto,
los dos nuevos “integrantes” de la reserva se llevaban de maravilla con el hijo
de Kim y Jared –Eithan, de 2 años– y Quil, seguía esperando a Claire, como yo
esperaría a Nessie, claro, no le contaba esto.
Hace 2 días fui a visitarla, llegue a la cripta –como le decía de broma a la casa
de los Cullen– y allí estaba ella, como cada tercer día, esperándome, sentada
en su balcón.
Ya sabía lo que iba a pasar, así que me detuve frente a la cripta, totalmente
concentrado y listo para lo que venía, esta vez yo iba a ganar la apuesta.
Nessie salió corriendo de la casa –mejor dicho la mansión Cullen– y fue directo
hacia mí a velocidad vampiro –le gustaba desafiarme y mostrar cuan fuerte era,
así que hicimos una apuesta hace unos días, si ella lograba derribarme yo
invitaría los capuchinos y si no, ella lo haría– ya estaba preparado, por
supuesto, aunque, no sé si se debiera a que ella es más fuerte que yo, o la
debilidad que sufro al verla, pero, me gano y cayó encima de mí,….. Auch…..,
me dio un beso en la mejilla antes de decirme –gane-.
-Que bien, pero no tienen que ir a ningún lado, podemos hacerlos aquí.
-Eso espero –nos dijo Edward con una voz muy seria- pero no vayan a irse
corriendo, ten –me lanzo las llaves de su volvo y las atrape con un ágil
movimiento- no tarden.
Fuimos al centro de Juneau, a un restaurante llamado Hot Bite –que irónico era
al llevar a una semi-vampira conmigo– el lugar era rojo por fuera y acogedor
por dentro, incluso se parecía a mi casa de Forks.
Entramos y nos sentamos en una mesa que estaba al fondo del lugar, pedimos
2 deliciosos capuchinos de moka –el sabor favorito de Nessie–, lo bueno de ser
un semi-vampiro, es que ella podía comer y beber cosas humanas, claro, le
gustaba más la sangre –conocía todo lo que le gustaba y lo que no, así como
ella también sabia mis gustos a la perfección.
-¿Enojar? ¿Quién te hace enojar?- preguntó realmente intrigada ya que era muy
difícil que me enojara.
-Bueno, hay una chica llamada Katherine, es mi compañera –me detuve al oír el
fuerte sonido de su corazón, ¿Qué le pasaba? Acaso, ¿se sentía mal?
-¿Katherine? –me preguntó, tenía la mirada hacia abajo, así que no pude ver
sus ojos.
-Y ¿es bonita? -¿Qué le pasaba a Nessie? ¿Por qué me preguntaba esas cosas?
Acaso ¿estaba celosa?
No podía decirle que en realidad era a ella a la que quería, a la que amaba, eso
era lo único que realmente le ocultaba.
Edward me había pedido, más bien exigido, que no le dijera nada acerca
de la imprimación, me dijo que si realmente Nessie me aceptaba, quería que
fuera porque así lo sintiera ella y no por una “reclamación lobuna”, como le
decía él.
-Nessie, ¿Quieres algo más? –Al ver que no respondía, le volví a preguntar –
¿Nessie?
¿Qué estaría pensando con tanto interés?, los vampiros no eran así, ellos
pueden hacer y pensar varias cosas al mismo tiempo, así que algo debe de
preocuparle, ¿Qué será?
-Si más adelante se les ofrece algo, no duden en llamarme –nos dijo la mesera
antes de irse.
-Gracias.
El resto de la tarde estuvo un poco seria, pero, aun así platicamos de muchas
cosas, cuando regresamos a su casa, me invito a la boda de Kate y Garrett, los
amigos de los Cullen, claro, no le pude decir que no ya que era una
oportunidad perfecta para poder estar juntos.
El día de la boda, me desperté muy temprano y puse todas mis cosas en una
bolsa, Rachel y Paul vinieron de visita a la Push, aprovechando eso, les pedí
que se quedaran con mi padre hasta mañana domingo.
Cuando llegue a la casa, ella estaba allí, tan hermosa como siempre, con un
vestido azul muy bonito, estaba platicando con Benjamín y Tia, sus amigos, me
acerque a ella cuando los otros entraron a la casa y le toque el hombro.
¿Acaso ella también sentía la corriente eléctrica que recorría mi cuerpo cuando
la tocaba?
-Hola Nessie, ha pasado tanto tiempo sin verte –le dije con la voz cargada de
sarcasmo ya que hace 2 días vine a verla.
Supe que era el momento de decirle todo lo que sentía por ella, porque,
si no lo hacía, iba a explotar –literalmente–.
-Nessie, yo….la verdad, es que yo, digo, cuando tu…. –parecía un estúpido,
pero la verdad, no sabía como comenzar.
Estaba realmente enojado, sabía que había roto mi promesa. Nessie volteo a
verlo lentamente como si esperara una reprimenda.
-Ok, ahorita nos vemos Jake –me dijo, después, dio media vuelta y se fue.
Sabía que eso de que la rubiecita psicópata llamaba a Nessie, no era más que
una mentira.
Salimos de la casa, rumbo al bosque, perfecto, ahora podía matarme sin que
nadie se enterara. Cuando estábamos a unos cuantos kilómetros de la casa
Edward se detuvo.
-Jacob -por el tono de su voz, pude comprobar que aun estaba muy enojado.
-Ya se, ya sé, no necesitas decirlo, de verdad, no quería romper la promesa que
les hice a Bella y a ti, pero Edward, lo vi en sus ojos y tú lo sabes, ella me
quiere y no puedes negarlo.
-Sí, pero aun no sabe de qué manera, además tu eres el único con el que ella
ha tenido algún tipo de “relación”, deja que vaya a la universidad, que viva, que
experimente cosas, que vea que hay más que la familia y que tu.
-Me imagino que entonces tendré que asumirlo, pero, si algún día le haces
daño, te juro Jacob Black que te hago añicos y sabes que no estoy bromeando.
-Sí, lo sé, pero, sinceramente, ¿Por qué querría dañar a la persona que más
amo en este mundo?, sabes que, incluso, daría mi vida por salvar la suya.
-Lo sé, así que, por favor, hoy no le digas nada, ¿Me entendiste?
-Sí.
Eso fue lo único que pude decir, aunque me moría de ganas de desobedecerlo,
sabía que él tenía razón.
EL VIAJE
Cuando mi padre entro con Jacob, me asuste, aunque, más que asustarme,
estaba realmente ansiosa e intrigada, ¿Qué le había dicho mi papá a Jacob?,
¿Por qué Jake estaba tan triste?, eso no me gustaba, así que, de inmediato, mi
mirada acusadora de poso sobre mi padre, el solo se limito a verme y después
fue con mamá.
-Sí, vaya, que rápido se lleno todo de vampiros –dijo cambiando rápidamente el
rumbo de la conversación –incluso vino el que se escondió durante más de 5
años en una roca –refiriéndose a Alistair, nuestro amigo que se fue antes de
enfrentarse a los vulturis.
-Es la verdad siempre se escondió –me encantaba que me hiciera reír de esa
manera.
-Bueno, es hora de irnos –le dijo Garrett a Kate mientras le tomaba la mano.
-Gracias por hacer este momento inolvidable y también gracias por todo el
apoyo, los quiero –nos dijo Kate.
Los demás vampiros se fueron poco a poco, fue difícil decirle adiós a Zafrina,
Kachiri, Senna, Benjamín y Tia, pero les prometí ir a visitarlos en mis
vacaciones.
Tanya, Eleazar y Carmen, se fueron con ellos. Amun y Kebi, no pudieron venir
porque estaban de “vacaciones” –aunque la verdadera razón de su ausencia es
que Amun todavía está resentido con mi abuelo Carlisle porque Benjamín
prefería estar con él– Stefan y Vladimir tampoco vinieron –tal vez están muy
ocupados planeando como derrocar a los vulturis- Shiobhan, Liam y Maggie,
estaban despidiéndose de Carlisle, así como Peter y Charlotte, de Jasper y
Alice.
Después de un rato solo quedo mi familia, Jacob –que ya era parte de ella– y
yo.
No me quería separar de Jake, tenía que hacer algo, aun tenía más de un mes
de vacaciones –el inicio de clases era el 26 de Septiembre– así que, claro…..,
entonces lo supe, mi plan era perfecto.
-Saben que todas son muy especiales para mí, por ejemplo, mi tía Alice,
siempre sabe lo último en moda, mi tía Rose, sabe todo acerca de autos y tu
mamá, bueno, eres la mejor madre que un semi-vampiro pueda tener, sabes
todo lo que siento y lo que necesito.
-Te quiero Renesmee, pero, no tienes que comprar un guardarropa nuevo, mira
cuanta ropa tienes.
Las cuatro nos reímos con descaro, entonces, entro mi abuelita Esme.
-Hola, vine con ustedes porque los hombres son un desastre, Emmett y Edward
están arreglando todo el equipo para ir al Monte Rainier a acampar, ya saben
que a Emmett le gustan los osos pardos irritados, Carlisle, Jasper y Jacob,
están eligiendo los coches que nos vamos a llevar.
-Hombres –dijimos al mismo tiempo, resulto tan gracioso que no pude contener
la risa.
Ninguna de nosotras llevo mucha ropa, de hecho, solo llevamos una muda ya
que, obviamente, íbamos a ir de compras.
Puse todo lo necesario en una maleta azul, aunque solo llevaba una muda de
ropa, no podía faltar mi kit de maquillaje, mis tubos, mi plancha para el pelo y
algunos de mis accesorios favoritos, entre ellos estaban el guardapelo que me
había dado mi madre y una pulsera que me había dado Jacob cuando era
pequeña, después de arreglar todo, bajé.
Mientras esperaba a los demás, estuve platicando con Jacob acerca de todas
las cosas que podíamos hacer estando en Forks.
Que mala suerte que mi tío Jasper aun no estuviera aquí para cambiar esa
decisión.
-Bueno, vámonos.
Todos agarraron sus cosas y subieron a sus respectivos carros, los primeros
en irse fueron mis abuelos, Carlisle y Esme, seguidos por mis tíos Emmett,
Rosalie, Jasper y Alice, nosotros nos quedamos a cerrar la casa y a terminar
de subir todas mis cosas al automóvil de papá.
Con lo rápido que maneja mi papá y gracias a los arreglos que mi tía Rosalie le
hizo a su carro, llegamos realmente rápido -comparado con el tiempo que le
hubiera tomado a un humano.
-Le prometí a Rachel que llegaría a tiempo para que ellos pudieran ir por unas
cosas a su casa.
-Sí, mañana a primera hora estaré por aquí para darte un tour por el nuevo y
mejorado Forks.
-Sí, claro.
-Sí, vamos.
Mi cuarto era blanco, pero, a diferencia del de Juneau, el decorado era de color
rosa –mi segundo color favorito– mi cama era enorme –mis padres sustituyeron
mi cuna cuando crecí– mi closet era enorme al igual que mi baño –claro, mi
abuelita Esme y mi tía Alice tuvieron que modificar la cabaña después de que
los vulturis vinieron, ya que, la habían diseñado para dos personas, nunca se
imaginaron que yo venía en camino cuando la construyeron.
Cuando terminé de desempacar, fui a la sala, a donde estaban mis padres.
-Muy bien, ¿Qué les parece si vamos a la casa a ver cómo va todo? –nos
preguntó mamá.
-Sí, vamos.
-Hola chicos, ¿Qué tal va todo por la cabaña? -preguntó mi tío Emmett.
-No eres la única, Esme, Alice y Rose, están escogiendo todo lo que van a
regalar.
Me puse mi pijama –una que me había prestado mi tía Alice ya que no había
traído la mía y no podía usar las que estaban en mi closet, porque, eran muy
pequeñas – me metí a la cama y de deje ir.
REENCUENTRO
A la mañana siguiente, me levante y abrí mi ventana, no lo podía creer,
había una rosa muy bonita, Jacob aun recordaba nuestra vieja costumbre, había
estado aquí, velando mi sueño, como hace 4 años, se me escapo una lagrima,
pero, no de tristeza, sino de alegría.
-¿Nos vamos? –pregunto papá, otra vez leyó mis pensamientos....pff.... que
pena.
Sabia que tenía hambre, hace una semana fui a cazar con Jake, pero con lo
de la boda, mi cuerpo había consumido todo más rápido.
Fuimos a la casa de mis abuelos, no tenía ganas de salir a cazar y no porque
no me gustara –era una de mis cosas favoritas- sino porque Jake no tardaba en
llegar para nuestro tour por el nuevo Forks.
Cuando llegamos, saludamos a todos, cada quien estaba haciendo algo
totalmente diferente, Carlisle había salido con Esme, Rosalie se estaba
maquillando mientras Emmett veía televisión, mi tío Jasper estaba jugando
ajedrez y Alice estaba en la computadora.
Me sorprendió que mi tía accediera tan fácil, generalmente se hacia lo que
ella quería y se enojaba si no era así y más si tenía algo que ver con la moda.
-Sí, nos vemos, adiós –fue lo único que pude decir, porque Jake me llevaba
jalando.
-¿Qué pasa Edward? –le preguntó Jacob, haciendo eco de mis pensamientos.
-¿Van a ir corriendo?
-Sí.
-Mejor llévense el Mercedes Guardián de Bella, creo que aun esta en el garage,
espero que funcione, hace mucho tiempo que nadie lo usa.
-¿Enserio?
-Sí, la gente sospechara si van corriendo a más de 300 km por hora ¿No
crees?, ademas no creo que sea muy comodo correr con esas botas -me dijo mi
papá.
No conocía muy bien Forks a pesar de haber vivido aquí tantos años, solo
salía cuando íbamos a visitar a mi abuelo Charlie, ya que nadie podía saber de
mi, al principio mis padres dijeron que si alguien me llegaba a ver, les iban a
decir que era la sobrina perdida de mi padre –el parecido era excesivo– pero, no
fue necesario, todos creían que mis padres estaban estudiando en Alaska y
cuatro años más tarde nos fuimos.
-Jake, ¿Podemos entrar a comprar algo? –le pregunté cuando pasamos frente
a una tienda de discos.
-Sí, vamos.
-Sí.
-Pero, pensé que ya tenias todos –me dijo.
-Sí, gracias.
-¿Un capuchino?
Entramos a una cafetería muy bonita, Jacob pidió nuestros capuchinos,
pagó y nos fuimos a sentar al fondo en unos sillones de cuero color café.
Entro una pareja con un niño, no eran muy grandes, tendrían entre 25 ó 30
años, no me habría fijado en ellos si su mirada no hubiera estado fija en mi
rostro, ya estaba acostumbrada a ese tipo de miradas, pero, me sentí realmente
intimidada, no dejaron de verme ni cuando nuestras miradas se cruzaron y lo
peor de todo es que veían a Jake como si lo conocieran de algún lado.
-¿Por qué?
-Sí.
-Disculpa, soy una grosera por no haberme presentado antes, soy Jessica –me
dijo– Jessica Stanley, él es mi esposo Mike Newton y mi hijo Justin.
-¿Cómo están Edward y Bella? –preguntó Jessica y por alguna extraña razón,
Jake se puso algo nervioso.
Nos despedimos de ellos y fuimos al Mercedes, Jake estaba muy serio.
-Nada.
-Claro.
-Hola Nessie, tanto tiempo sin verte –me dijo Billy en cuanto entramos a la
casa.
-Lo mismo digo, aunque sigues tan fuerte como siempre –no le gustaba que le
hablara de usted.
-Para nada.
-Gracias.
-Están en la casa de Sam y Emily, nos invitaron a comer, ya vamos para allá,
¿Vienen?
-Sí, claro
-No seas tonta Nessie, eres parte de la familia –me dijo Paul, Jake se le quedo
viendo de una forma muy extraña y Paul ya no dijo nada más.
Fuimos a la casa de Sam y Emily, Paul, Rachel, Ian y Billy, se fueron en el
carro de Jacob y nosotros en el Mercedes.
La casa de Emily era pequeña, pero, muy acogedora, todos los que conocía
estaban allí, Seth, Quil, Embry, Leah, Jared, Kim, Collin, Brady, Sam, Emily y
los pequeños Eithan y Jamie. No se sorprendieron al verme, supongo que Sam
ya les había dicho que mi familia y yo estábamos aquí.
-Hola Nessie –me dijo Seth mientras corría a darme un abrazo, ya no era el
niño que recordaba, ahora era todo un hombre, incluso era mucho más alto que
yo.
-Hola Seth, me alegro de verte y también a todos ustedes –les dije– espero que
no les moleste que haya venido sin avisar.
-No te preocupes, estás en tu casa –me dijo Sam– y serás bienvenida cuando
así lo desees.
-Gracias.
-Nos da mucho gusto tener te de vuelta –me dijo Emily- aunque solo sea por
unos días, Jake nos dijo que vas a ir a la universidad.
-Que bien, así podrás diseñarles algo para que cuando se transformen no
destrocen toda la ropa –me dijo Kim en tono de complicidad.
El reencuentro con mis amigos fue inolvidable, cuando estaba con ellos,
sentía que estaba en mi hogar, platicamos, comimos, reímos e incluso jugamos,
las carreras eran nuestro pasatiempo favorito, claro no era algo que los
humanos pudieran hacer, pero, a nosotros nos encantaba correr a mas de 300
km.
-Bueno, chicos ya me tengo que ir –les dije– fue genial pasar el día con ustedes
pero ya es tarde.
-No, le prometí a mi tía Alice que iría de compras con ella a Seattle, pero, el
miércoles me van a tener por aquí.
-Gracias.
Cuando bajamos del coche supimos en donde estaban –gracias a su olor–
fuimos al patio trasero y todos estaban sentados en el pasto, con sus respectivas
parejas, en frente de una fogata, escuchando música muy linda.
-Sí.
Me acerque a los demás para contarles mi historia, mientras que mi papá
hablaba con Jacob. A mi mamá le gusto saber que sus amigos –como ella me
había dicho– estaban casados y habían tenido un hijo.
Estuvimos viendo como se consumían los leños y solo pude escuchar una
parte de la conversación de mi padre con Jake.
-¿Estás seguro de que no le contaron nada de lo que paso hace años? –le
preguntó mi padre.
-No, no le dijeron nada, tranquilízate Edward, además te prometí esperar para
contarle la verdad acerca de nosotros 3.
Seattle
Al amanecer, Jacob se despidió y se marchó. Mi tía Alice me prestó un
conjunto muy bonito, porque, gracias a mi escaso guardarropa –aquí en Forks–
no tenía que ponerme.
Cuando baje a la sala ya todas estaban listas, mi tía Alice tenía un pantalón
negro, con una blusa azul cielo, mi tía Rosalie llevaba un vestido de seda color
marfil, mi abuelita Esme un traje beige con una blusa negra y mi mamá usaba
una blusa azul marino con un pantalón blanco –creo que mi tía Alice había
intervenido en ese atuendo–, todas llevaban abrigos y zapatillas acorde con
sus atuendos, no era necesario vestirse tan formal para ir de compras pero si
alguien llegaba a verlas tenían que aparentar más edad de la que en realidad
tenían.
Los hombres no se quedaron atrás, pero, como ya les habíamos dicho que
ellos se quedarían mientras nosotras íbamos de compras, decidieron ir al
Monte Rainier por unos osos, así que, la casa se quedaría sola ese día.
-Hola Nessie.
-¿Cómo estás?
-Es que anduve haciendo unas cosas, por eso no fui a la boda y en uno de los
viajes que hice, lo perdí.
-¿Viajes? –le pregunté, se me hiso muy raro que no me contara nada, es uno
de mis mejores amigos.
-Sí, lo que pasa es que antes de que los vulturis fueran por mi padre Joham, el
creo, por así decirlo, mas semi-vampiros.
-¿Los encontraste?
-¿Cómo lo sabes?
-No –me dijo, estaba realmente triste- ellos se fueron porque no les gustaba el
estilo de vida de las demás.
-No, mis hermanas nunca les dijeron nada, de hecho tienen tu edad Nessie,
pero si ellas les hubieran dicho de mi estilo de vida, estoy seguro que habrían
ido conmigo, pude haberlos orientado, pero sobretodo, pude haberlos ayudado
en el proceso.
-Nahuel, no es tu culpa.
-Oh, qué bien, yo estoy en México, decidí tomar un descanso antes de regresar
a Canadá –Nahuel y su tía Huilen se mudaron de Brasil a Canadá hace 3 años.
-Está bien, pasado mañana estaré dándote lata en Forks –me dijo en tono de
broma.
-¿Pasado mañana?
-Cuídate Nessie.
-Tú también.
Colgué.
-¿A dónde crees que estén? –le pregunte a mi tía Alice, gracias a su oído tan
fino, pudo escuchar toda la conversación.
-No tengo ni la menor idea, ya sabes que no puedo ver tú futuro y por
consecuencia tampoco el de ellos, pero espero que no sean tan estúpidos
como para hacer algo malo y que los vulturis los busquen.
Cuando llegamos a Seattle nos dirigimos a una de mis tiendas favoritas, D&G, nos
probamos de todo, blusas, chamarras, pantalones y zapatos, incluso compramos
algunos bolsos.
Fuimos a otra tienda –una de las preferidas de mi tía Alice- obviamente la ropa era
muy elegante, compramos vestidos, gabardinas y joyas, mis favoritas eran las que
tenían zafiros.
Mientras recorríamos Seattle, mi tía Rose entró a una tienda con ropa muy hermosa –
Dior– así que las demás la seguimos.
-Mira Nessie, esto es perfecto para ti –me dijo mientras sostenía una gabardina negra,
con un fino decorado de diamantes en el borde.
-Ya sabes que eso no importa, así que, este abrigo, será uno de tus regalos de
cumpleaños.
-Pero….
Nunca me había faltado nada, siempre tuve todo lo que quise con tan solo pedirlo,
algunas veces me ponía a pensar en el futuro, en la universidad y todos los cambios
que tendría que pasar.
Una de las razones por la que quería estudiar en Canadá, era tener un poco de
independencia, ser autosuficiente.
La preparatoria la curse en Juneau, mis padres me apoyaban en los días más difíciles
de la escuela, cuando la mayoría de mis compañeros me rechazaban, ya sea por mi
exagerada belleza o porque su instinto les decía que era peligrosa, claro Ashley era la
excepción, ella era una de mis mejores amigas.
En la universidad, todo iba a ser distinto, mis padres estarían lejos, ¿Quién me iba a
abrazar cuando lo necesitara?, ¿Quién me iba a ayudar con mis problemas
existenciales?, pero, eso era lo que había elegido, quería demostrarles, pero, sobre
todo, demostrarme a mi misma de lo que era capaz, tenía que salir adelante sola.
Mi padre tenía una casa en Vancouver, así que, el asunto del hospedaje estaba
solucionado. Faltaban pocas semanas para irme a la universidad, pero, antes de irme,
tenía que decirle a Jacob lo mucho que lo amaba, sí, el tenía que saberlo y así tomar
una decisión.
Solo estaba segura de 3 cosas, la primera, Jacob me quería –aun no se a que grado,
pero, sé que es así–, segunda, estaba loca y perdidamente enamorada de él, tercera,
si me rechazaba, estaba dispuesta a hacerme a un lado para que fuera feliz con
alguien más.
No sé si podría vivir sin él, pero, si esa era su decisión, tendría que aceptarla.
-Listo –me dijo mi tía Rose cuando la vendedora le entrego la bolsa con mi abrigo.
Salimos de la tienda y llevamos las cosas a los coches, no estaba muy convencida de
que cupiera todo, pero, así fue.
Me faltaba conocer más a fondo Seattle, era una ciudad hermosa, mágica y por las
noches, deslumbrante.
Mi familia y yo dimos un paseo, aunque ya era tarde, nosotras podíamos ver todo con
claridad.
Nos faltaba mucho por comprar. Ya era tarde y las tiendas estaban cerrando, nos
hospedamos en un hotel muy lujoso, no era necesario, pero, lo más importante son las
apariencias, además sus respectivas parejas no estaban en la casa, así que, ¿Qué
caso tenia regresar hoy?
-Nessie –me dijo mi tía Alice– ¿quieres conocer el verdadero Seattle de noche?
-¿Fiesta?
-Hay no empiecen con eso, vamos, será muy divertido –dijo mi tía Rose.
-Bella, no va a pasar nada, ni que fuera un lugar de perdición o algo parecido, por una
vez, relájate y disfruta –dijo Alice.
-No me gusta divertirme sin Edward, además ya sabes que nunca me han gustado las
fiestas.
-Pero, ¿Qué van a hacer aquí solas? –les preguntó mi tía Rose.
-Ustedes sí que actúan como mujeres mayores, que aburridas –les dijo mi tía Alice–
bueno, pues si ustedes no quieren ir, iremos nosotras.
-Claro Bella.
Nos arreglamos para salir. Mi tía Rosalie se puso un vestido negro, muy entallado, que
le llegaba hasta las rodillas y solo tenía un tirante de diamantes, mi tía Alice se puso
un vestido de tirantes, color verde botella, que tenía una abertura en la pierna
izquierda y yo escogí un vestido strapless color azul marino.
Nos fuimos en el coche de mi tía Rosalie, no sin antes recibir mil y un indicaciones de
mamá.
Llegamos a un lugar muy bonito y moderno, llamado Trinity Night Club, el ambiente
era muy bueno y la iluminación también.
Al parecer iban a tocar algunas bandas, había un letrero que decía WAR, todos
gritaron eufóricamente cuando el presentador decía 2da llamada y gritaron aun mas
cuando dijo tercera llamada, comenzamos.
No entendía esa euforia desmedida, ¿Qué les pasaba?, estaban como poseídos,
¿Qué bandas iban a tocar para que estuvieran de esa forma?
-Ahora entiendo todo, por eso no pusiste un pero en retrasar el viaje de compras.
La velada estuvo llena de sorpresas, mi grupo favorito –MUSE– fue la sensación, pero
no solo estuvieron ellos, como el nombre de el concierto decía, era una guerra –WAR–
de talentos, muchos de mis artistas preferidos desfilaron por ese escenario, entre ellos
estaban Tokio Hotel, Nirvana, The Doors, The Kings Of Leon, The Killers, Katy Perry –
me reí al recordar que en la mañana veníamos cantando una canción de ella, Teenage
Dream–, lo que más me gusto fue que los artistas fueran internacionales, me gustaba
la variedad.
Shakira cantaba muy bien y ni hablar de sus coreografías, Pitbull, tan original como
siempre, Paty Cantú, de México, fue una de las más coreadas y los dúos de David
Guetta, eran asombrosos, Beyonce, Madonna –que ya no era una jovencita, pero
seguía en el gusto del público– y Lady Gaga, fueron las que más se lucieron, claro,
Lady Gaga tenía un estilo inigualable. Black Eyed Peas, fue una de las bandas más
esperadas, Ke$ha y Taylor Swift, no se quedaron atrás.
Bailamos, reímos y cantamos como nunca, lo único desagradable, como siempre, fue
el olor de la sangre, claro, no me molestaba como antes, pero, era un poco incomodo.
Salimos de Trinity Night Club a las 3am y nos fuimos directo al hotel.
-Genial –le dije– no me lo vas a creer, pero, ha sido una de las mejores noche de mi
existencia.
Les mostré cada detalle de lo que había pasado esa noche hasta que me quede
dormida.
Al día siguiente nuestro viaje de compras continuo por Versace, Banana Republic y
obviamente por Victoria´s Secret, fue algo vergonzoso cuando mi tía Alice me dio una
bolsa pequeña, que contenía un conjunto muy bonito, pero lo malo –o lo bueno– es
que la tela, había sido sustituida, casi totalmente, por pedrería, aun que a decir verdad,
el conjunto era de un color rosa muy bonito.
Tuvimos que pedir que algunas cosas –la mayoría– fueran enviadas por paquetería,
porque, en los carros, ya no cabía ni un solo diamante más.