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OCASO

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OCASO: UN AMOR IMPOSIBLE

RECUERDOS

Ha pasado mucho tiempo desde que los vulturis vinieron por nosotros, para ser más exactos, 8 años. Como dijo

Nahuel, hace casi un año que “madure”, parezco de 17 años pero en realidad tengo 7, dentro de un mes

cumpliré los 8, aunque eso no importa.

Mañana será un día muy especial para Kate y Garrett, se van a casar,…..pff…..que difícil era verlos, derrochaban

amor a kilómetros de distancia, mientras que yo andaba por la calle de la amargura.

Desde que nací Jacob no se ha separado de mi, cuando era más pequeña, él era como mi hermano mayor y

conforme fui creciendo se fue convirtiendo en mi mejor amigo, y ahora…….no sé qué me pasa........cuando está

conmigo parece que mi mundo gira 360°, es como si no fuera capaz de ver otra cosa, me quedo como boba

contemplándolo y siento como cosquillas dentro de mí, más bien mariposas, aunque eso sea imposible.

Pff!!

No me atrevo a decirle nada a mi madre y no es porque no confíe en ella, pero la verdad es que me sentía un

poco incomoda con el tema de los chicos. Mi madre es mi mejor amiga, puedo contarle cualquier cosa, de hecho

me lleva de compras cuando mi tía Alice está ocupada y eso ya es decir mucho, porque la verdad es que a mi

madre no le gusta nada de eso y mucho menos los regalos. ¿Cómo puede ser posible eso?.....a mí me encantan

los regalos y no por las cosas que me den, porque mi mamá me ha enseñado que eso no es lo importante, sino

los sentimientos implicados en la acción, pero a mí me gustaba sentir la emoción previa a abrirlos.

Aun recuerdo el último cumpleaños de mamá……

Era la única persona que dormía en esta casa, así que cuando me desperté, agarre el regalo que estaba en la

cómoda -lo habíamos hecho Jake y yo, porque obviamente la carpintería no se  me da, pero las fotos si, por eso

pedí  su ayuda- fui corriendo al cuarto de mis padres y toque la puerta.

   -¿Puedo pasar?

   -Claro amor, entra –contestó  papá.

Al abrir la puerta, vi a mi padre parado en el balcón, su lugar favorito.

   -Buenos días papá –le  dije mientras corría a abrazarlo.

   -Buenos días cariño, ¿Cómo dormiste? –me preguntó mientras  me abrazaba y me daba un beso en la frente.
   -Bien gracias.

Mientras mi i mirada inspeccionaba la habitación, mi padre veía por el horizonte, no veía a mi madre por ningún

lado, aunque sabía que estaba aquí porque la había olido.

   -Se está cambiando –se  apresuró a contestar al leer mis pensamientos– no  sabe que ponerse, van como 7

veces que se cambia, Alice vino hace rato a felicitarla y le dijo que se pusiera algo lindo, así que está tratando de

encontrar algo lindo,  pero que a la vez sea cómodo, porque sino Alice la va a mandar a cambiar de inmediato –

dijo mi padre entre risas.

   -Claro esto de la moda nunca le ha gustado a mamá –le conteste tratando de ocultar una sonrisa.

Mientras esperaba a mi madre, me puse a contemplar el paisaje con mi padre, hace 4 años que nos mudamos

aquí –Juneau, Alaska– cerca de nuestra familia, Tanya, Carmen, Eleazar y los tortolitos Kate y Garrett, no me

gustaba la idea de irme y alejarme de Jacob pero mi abuelo Carlisle decía que tenía más años de los que en

realidad aparentaba y la gente comenzaría a notarlo.

No sé porque pero la verdad Jacob comenzaba a causarme dependencia, ahora no nos veíamos tan seguido

como me hubiera gustado, lo veía cada 3 días, como Jake corre muy rápido pues no se le hace tan larga la

distancia de Forks  a aquí.

A pesar de que dejo la escuela un año, se reincorporo a las clases muy rápido, termino la preparatoria y no le

falta mucho para terminar la carrera, me sorprendió que eligiera medicina, no es que desconfíe de el, pero la

verdad es que el estudio no era lo suyo, no sé porque, pero tenia mucho interés en estudiar eso, el solo decía

que quería  averiguar algo, pero por alguna extraña razón nunca me quiso decir que. Lo admiro mucho, porque

con lo de ser el alfa de la manada, atender a su padre y venir a verme, todavía tenía tiempo de estudiar. Pero la

verdad es que no solo lo admiro, si no que creo que ahora lo a….

   -¿Renesmee? –preguntó mamá sacándome de mi conflicto interno. 

Mientras mi papá me observaba con preocupación, -upz, Odio que me lea la mente- mamá salió del vestidor, se

había puesto un vestido azul de seda y unos zapatos plateados muy bonitos, algo que no se hubiera puesto ni

loca, si no hubiera sido porque la tía Alice se lo había pedido.

   -Mamá feliz cumpleaños –adoraba cuando ponía esa cara de “ahí no otra vez mi cumpleaños”.
   -Oh gracias –dijo cuando le di el regalo que le había hecho -le habíamos hecho-  estaba envuelto en seda azul

con un moño de organza blanco.

   -Espero que te guste, lo hice con mucho cariño para ti, bueno Jake me ayudo –le dije mientras lo abría.

Admiro un rato el regalo, era un collage con fotos de toda la familia, incluso estaban el abuelito Charlie y Sue, su

pareja, la abuelita Renee y Phil, su esposo, Jake y Seth que eran los mejores amigos de mis padres y en medio

de todas esas fotos estaba la mas especial de todas, la foto de el día de la boda de mis padres.

   -Renesmee, es….

   -¿Horrible?, si no te gusta lo puedo volver a hacer o puedo comprarte algo más bonito….

   -No,  es hermoso, es el mejor regalo de cumpleaños, todo lo que más amo en este mundo, lo tengo ahora

entre mis manos –me dijo– gracias Renesmee –aun se reusaba a decirme nessie, aunque a veces lo hacía

inconscientemente–.

   -Ah,  qué bueno que te gusto –entonces me abrazo muy fuerte….auch….–.

Después de ese “abrazo de oso”, me fui a cambiar a mi habitación –era azul, por supuesto, uno de mis colores

favoritos, las cortinas eran de seda azul y mi sillón también, este era uno de mis lugares favoritos para leer y

meditar sobre las cosas que me habían pasado ese día, tenía toda la tecnología posible, aunque mi iPad ya tenía

algunos años, era una de mis pertenencias favoritas, y no me había querido deshacer de él ya que me lo dio el

abuelito Charlie y en el podía tener los libros que quisiera-  tuvimos una “pequeña” reunión de cumpleaños, mi

padre y mi madre se miraban de una forma tan especial, no me cansaba de ver como se amaban, yo quisiera

tener un amor como el de ellos.

   -Nessie, ¿puedo pasar? –preguntó mi tía Alice devolviéndome al presente.

   -Claro tía, pasa.

   -Hola cariño, ¿Cómo estás?

   -Bien, solo estaba recordando viejos tiempos.

   -Recordar es volver a vivir, pero…..no cuando te hace llegar tarde a la última prueba de tu vestido, así que

vamos.
   -Ok tía, tienes razón, vamos!!

Hoy era el día de la prueba de vestidos para todas las mujeres, mientras los hombres se llevaban a Garrett para

darle su “despedida de soltero”, claro no era como ir a un club ni nada de eso, sino que se iban a cazar toda la

noche…hombres tenían que ser.

Esa día nos probamos los vestidos, una por una, por si mi tía Alice tenía que hacerles algún arreglo de último

momento, afortunadamente, todos estaban perfectos, así que me fui a dormir y las demás se quedaron

hablando de “cosas de mujeres casadas”, aunque claro Tanya no lo estaba y a Kate le faltaba poco para serlo,

….pff…, que difícil es ser la única persona que duerme en esta casa, te pierdes muchas cosas.

Me puse mi pijama y me acosté, no era necesario que durmiera todos los días, pero con todo esto de los

preparativos la verdad es que terminaba agotada, así que me deje ir a la deriva.

A la mañana siguiente me desperté muy animada, pero a la vez nerviosa ya que era la famosa MH –Madrina de

Honor-, mi  tía Alice y yo habíamos estado preparando todo desde hace un mes, claro le pedíamos su opinión a

Kate, aunque la verdad es que ella nos había dado carta blanca en los preparativos, pero era su boda, así que

teníamos que consultarle cosas de vez en cuando.

Los demás sabían que cuando nos sumergíamos en nuestro papel de “coordinadora de boda” no nos tenían que

molestar, decidimos hacer la boda aquí en nuestra casa de Juneau, era muy amplia, además, no puedes llevar a

docenas de vampiros hambrientos a un salón de eventos, las personas “normales” se preguntarían el porqué de

su falta de apetito.

Mi tía Alice había estado muy ocupada en estas semanas ya que además de hacer el vestido de casi todas

nosotras, incluido el de Kate, también había hecho el esmoquin de Garrett, y la verdad no es porque lo haya

hecho mi tía pero, el vestido de Kate era hermoso, de seda, strapless y con incrustaciones de diamantes, la

parte de atrás tenia forma de V y llegaba a 5cm de la cintura, el velo tenía unos finos bordados a mano y la

caída era muy natural.

Kate adoraba el vestido, y la verdad es que a mí también me gustaba mucho, cuando se lo veía puesto, me

imaginaba que era yo, un sueño que obviamente tardaría mucho tiempo en hacerse realidad, claro primero tenía

que encontrar al “hombre correcto”.

Tenía muchas ilusiones y una de ellas era estudiar diseño de modas, hace dos años entre a la preparatoria, mis

padres se pusieron como locos cuando les dije lo que quería hacer, no podía ir a la primaria –como era lo

indicado debido a mi edad– ni tampoco a la secundaria, ya que mi aspecto en aquel entonces, era de alguien de

15 o 16 años, así que la preparatoria era una buena opción.


Mi tía Rosalie y mi madre me habían dado clases, había leído la colección de libros de mi padre y la de mi abuelo

Carlisle –no eran pequeñas, entre las dos colecciones eran mínimo 3000 ejemplares– gracias a la memoria

fotográfica que tienen los vampiros –y por suerte los semi-vampiros– sabía todo lo necesario para entrar en la

preparatoria y más.

La verdad lo de entrar a la preparatoria tenía una doble intención, primero, porque era necesario el certificado

para entrar en la universidad –no lo quería falsificar, de hecho hice mis estudios anteriores por correspondencia–

no me gustaba falsificar documentos –aunque en algún momento de mi vida tendría que hacerlo– y segundo,

porque quería relacionarme con las demás personas.

En la preparatoria tenía una amiga llamada Ashley, era muy linda conmigo, desde el primer día de clases se

acerco a mí y me pregunto mi nombre, la verdad es que casi nadie se acercaba a mí, por alguna extraña razón

les causaba inseguridad, no se si se debiera a mi exagerada belleza o a que su instinto les decía que era

peligrosa, a ella le contaba todo, incluso lo que sentía por Jake, claro no le iba a decir, “mira, creo que estoy

enamorada de un metamorfo y no sé si mis padres, que por cierto son vampiros, lo acepten”, solo le decía lo

esencial, que lo quería pero que estaba muy confundida.

Gracias al cielo mis padres aceptaron lo de la preparatoria, claro, mi tía Alice tenía un gran poder de

convencimiento y más aun si mi tío Jasper andaba cerca, incluso mi tío Emmett me hacia bromas al respecto,

como…

   -Vas a ser la semi-vampira más joven de todos los tiempos en entrar a la preparatoria.

Claro, solo lo hacía para que me sonrojara demasiado, algo que había heredado de la vida humana de mi madre.

Me reí como una tonta al recordar eso, me levante y me dispuse a arreglarme para el gran día.

EL GRAN DIA
Me puse el vestido de seda azul que me había hecho mi tía Alice, era hermoso,
strapless, con incrustaciones de diamantes, y una pequeña abertura en la
pierna izquierda. Me recogí el cabello en un chongo - muy bonito y elegante- la
belleza es una característica de los vampiros y como consecuencia mía, por
eso, no era necesario maquillarme, pero, me gustaba experimentar y agregar
colorido a mi rostro además es un habito adquirido de mi tía Rosalie.

Toc..toc..

-Renesmee, ¿ya estas lista? –preguntó mi tía Rosalie.

-Por supuesto –abrí la puerta y la vi con su hermoso vestido plateado, con una
gran abertura en la espalda, claro, conocía bien ese vestido porque yo lo había
diseñado.
Era el primero que hacía, mi tía Rosalie, se prestó como mi conejillo de indias y
mi tía Alice no se opuso a esto, además ella tenía muchos vestidos que hacer,
así que, uno menos, era un alivio.

-Que bien te ves –me dijo.

-No tan bien como tú.

-Alice y Esme necesitan tu opinión, ya sabes, una “crítica constructiva”, aun no


saben que joyas usar – y vaya que era muchas, claro, cuando pasas muchos
años comprando cosas, llega un momento en el que no sabes que usar.

-Bueno, entonces vamos, no las hagamos esperar más, ya casi es la hora.

Fuimos a la habitación de mi tía Alice y les ayude a elegir los accesorios


correctos, Kate lucia hermosa y por fin había llegado la hora.

-¿Cómo te sientes? –le pregunte a Kate antes de bajar las escaleras.

-Nerviosa, creo –sonrió tímidamente.

-No te preocupes –le dije– todo va a salir bien, solo recuerda que Garrett te
ama y te está esperando.

-Bueno, vamos –respiro profundamente 3 veces y después bajamos.

Mi abuelo Carlisle la llevaba de la mano, ella se lo había pedido ya que lo


consideraba alguien muy especial.

La ceremonia fue muy emotiva y transcurrió de forma pacífica, dijeron los votos
tradicionales y todos aplaudieron cuando llego la hora del tan esperado beso,
solo nuestra familia estuvo presente, ya que el padre era humano y nuestros
invitados eran vampiros “no vegetarianos”.

Cuando el padre se fue, comenzaron a llegar nuestros amigos, claro, solo se


consigue una sincronización “casi” perfecta cuando se tiene una hermosa tía
vampiro que ve el futuro.

Las primeras en llegar fueron las vampiras del Amazonas, Zafrina, Kachiri y
Senna, para mi sorpresa, venían vestidas para la ocasión, claro, es muy fácil
vestirte bien y con ropa de marca cuando eres un vampiro que con los años ha
acumulado tanto dinero como para mantener un nación o cuando eres tan
rápido como para robar cosas sin que la gente te vea. La verdad me sorprendió
verlas vestidas de esa forma ya que siempre las había visto con ropa de cuero,
adornos en el pelo y cosas por el estilo.

-Hola mi pequeña Nessie ¿Cómo estás?- me dijo Zafrina.

-Bien gracias, aunque ya no soy tan pequeña –le dije– ya voy a cumplir los 8 –
me molestaba que me trataran o me vieran como una niña, claro, no me podía
enojar con ella porque era una de mis mejores amigas.
Zafrina me enseñó a manejar mi don, la verdad era un alivio poder decir lo que
quería sin andar tocando a las personas todo el tiempo, podía poner las
imágenes que quisiera en la mente de los demás y así sabrían lo que les
quería decir ya que no me gustaba hablar mucho, al menos que fuera
necesario.

-Lo sé Nessie, la verdad es que me cuesta mucho trabajo creer lo rápido que
has crecido.

-Vamos Zafrina, no te pongas sentimental –le dijo Kachiri, mientras Senna


trataba de ocultar una sonrisa.

-Disculpen, ahorita nos vemos, entren y disfruten de la fiesta, tengo que


atender a los demás invitados –les dije con una sonrisa en mi rostro.

-Si adelante, ve y no te preocupes por Zafrina, la edad la está afectando –


murmuro Senna en un tono de complicidad.

Entraron a la casa y en cuanto di media vuelta vi a Benjamín y a Tia.

-Hola Benji –grité con gran entusiasmo el apodo que con tanto cariño le había
puesto.

Era mi amigo, venía muy seguido a nuestra casa, 1 o 2 veces al año -claro, no
tan seguido como el clan del Amazonas- nos gustaba jugar, a decir verdad,
parecíamos niños cuando nos juntábamos, hacíamos carreras, él hacia trampa,
alzaba rocas y creaba remolinos para que tropezara, aunque a pesar de eso
siempre le ganaba - gracias a mi papá yo era una semi-vampiro muy veloz-
claro a veces yo también hacia trampa, cuando veía que me estaba
alcanzando, le lanzaba muchas imágenes a la vez para desorientarlo, era muy
divertido, incluso, algunas veces, Tia, la pareja de Benjamín, nos decía “vamos,
por favor, ya maduren….niños tenían que ser”, claro, todo era broma ya que lo
amaba tanto como para soportar sus “niñerías”.

-Hola Nessie, ¿Cómo estás? –preguntó Benjamín.

-Bien, aunque ya sabes, de un lado para el otro arreglando todo para esta
noche y también algunas cosas para la universidad, pero, afortunadamente
todo está de maravilla.

-La casa luce muy linda, Alice y tú deberían dedicarse a organizar eventos,
siempre lo hacen muy bien –dijo Tia, mientras mis mejillas se ponían de un
color intenso por los halagos.

-Gracias, aunque lo único que importa es que Kate y Garrett sean felices –dije
mientras volteaba a ver a la feliz pareja.

-Bueno, vamos a ir a saludarlos, cuídate Nessie al rato nos vemos –dijo


Benjamín.
Mientras los observaba entrar a la casa, alguien me toco el hombro, sabía
perfectamente quien era ese “alguien”, y no por el olor a madera que
desprendía de él, sino por la corriente eléctrica que recorrió mi cuerpo en
cuanto me tocó.

-Hola Jake –dije mientras me volteaba para verlo.

-Hola Nessie, ha pasado tanto tiempo sin verte –su voz sonó tan sarcástica que
me dieron ganas de reírme ya que hace 2 días había venido a verme y yo lo
había invitado, claro con el permiso de mis padres.

-No seas tonto Jake –le dije mientras le revolvía el pelo, claro, tenía que
estirarme un poco ya que era muy alto.

-Hay Nessie, me da tanto gusto verte de nuevo –su voz sonó tan profunda que
me hizo estremecer, en sus ojos había un brillo diferente que me hizo
preguntarme que estaría maquinando su cabeza.

Como siempre, me quede un momento sin palabras, así que después de


recuperarme de mi lapsus brutus hablé.

-A mi….también –le dije tartamudeando.

¿Cómo era posible que me deslumbrara de esa manera?, en lugar de ser


metamorfo parecía ser vampiro, todo lo que tiene me atrae hacia él, su voz, su
rostro, incluso su olor.

De pronto, cuando realmente vi sus ojos, algo cambió en mi, dentro de mi


cabeza se escucho un clic y supe que realmente lo quería, que lo amaba, pero
mi nula experiencia en este campo me hizo sentir insegura, por un lado, lo
amaba, pero por el otro, no sabía si él sentía lo mismo que yo, siempre me
daba todo lo que quería y por alguna extraña razón siempre me contestaba
todo lo que le preguntaba, era como si no pudiera negarse, claro, nunca le iba
a preguntar, “oye Jake estoy enamorada de ti ¿tú sientes lo mismo?”,
obviamente no.

Sabía que en algún momento tendría que armarme de valor para decirle cuanto
lo amaba, lo que no sabía, era si ese momento, tenía que ser, el día hoy.

-Jake –le dije, después de comérmelo con los ojos –tengo que decirte algo.

-Yo también –me dijo.

De pronto, la inseguridad acumulada durante tanto tiempo, se hizo presente –


¿Que era lo que me tenía que decir?, ¿Qué no quería volver a verme? –calma
Nessie, me dije a mi misma ya que mi corazón estaba a punto de estallar –
literalmente – y alguien podía notarlo.
Al ver que no era capaz de decir nada, habló.

-Nessie, yo….la verdad, es que yo, digo, cuando tu…. –nunca lo había visto tan
nervioso, ¿eso era una buena señal?
-¿Renesmee? –hay no, ¿Por qué tenía que interrumpirnos mi papá?

Me di la media vuelta y me encontré con su furiosa mirada, nunca lo había visto


así.

-¿Papá?, ¿Qué pasa?

-Rosalie te necesita, ve con ella, yo atiendo a Jacob –pero, cuando dijo, Jacob,
sonó como si hubiera dicho una maldición.

-Ok, ahorita nos vemos Jake –le dije.

Fui caminando a paso relativamente “humano” hacia donde se encontraba mi


tía Rosalie.

-¿Tía?, ¿Qué pasa?, ¿Para qué me necesitas? –le pregunte.

-¿Yo? – me dijo.

-Mi papá me dijo que me necesitabas, ¿Qué pasa?

-No, Nessie, yo no te llame, ni siquiera he hablado con tu padre.

En ese momento lo supe, mi papá había “escuchado” mi discusión interna,


quería hablar con Jake respecto a eso, que pena, ¿Qué le iba a decir? y ¿Qué
pasaría si le decía a Jake que lo quería?, o peor aún, que lo amaba. No, mi
papá no podía hacer eso, ¿Qué tal si Jake le decía que yo no le interesaba
para nada?, ¿Qué tal si….?, ¿Qué tal si se iba para no volver? ………. ¿Qué
iba a hacer sin él?
CELOS (JACO)
Desde que los malditos vulturis vinieron por mi Nessie, no me he
separado de ella mucho tiempo, ahora la veía cada tercer día, los Cullen
tuvieron que irse a Juneau por “causas vampíricas”, el doctor colmillos decía
que tenía más años de los que en realidad aparentaba y eso podría perturbar a
los humanos, -aunque lo que en realidad los perturbaría seria saber que tenía
más de medio siglo-.

Aun recuerdo el día que me lo dijeron.

Estaba en la sala de los Cullen viendo televisión, Bella y Edward, querían


que los esperara para hablar, la verdad eso me tenía un poco preocupado, tan
importante era lo que tenían que decirme que habían corrido a todos –
literalmente, ya que por alguna extraña razón a todos les dieron ganas de ir a
cazar en grupo–, incluso prefirieron acostar a Nessie en el ex cuarto de Edward
que en la cabaña, como era lo habitual –eso ya era una mala señal-.

Bajaron las escaleras a una velocidad relativamente “humana”.

-Jake, tenemos algo muy importante que decirte –dijo Bella.


-Adelante –dije mientras los dos iban a sentarse en el sillón que estaba frente a
mí.

-Jake, no sé cómo decirte esto sin lastimarte, yo….-parecía que estaba


sufriendo un aneurisma cerebral.

-Vamos Bella, escúpelo –le dije, ya que no daba indicios de volver a hablar, esa
era mi forma de decirle que se anduviera sin rodeos y me dijera lo que tanto le
preocupaba.

-Jacob, la cosa es que tenemos que irnos, ha llegado el momento de comenzar


en otro lado, no podemos permanecer aquí más tiempo, porque, la gente
notara que no envejecemos –dijo Edward, ya que Bella se había quedado sin
palabras, ya sea por la culpa o el remordimiento.

Ya sabía que esto tendría que pasar algún día, pero no tan pronto.

-¿No pueden quedarse más tiempo? –mi voz sonó tan cargada de tristeza, que
ya no pude decir nada más.

-No –dijo Edward –lo siento.

Entonces, tuve que voltear mi rostro hacia el ventanal para ocultar las lágrimas
que, en unos segundos, derramarían mis ojos.

Bella se acerco a limpiar una lágrima que se había quedado en mi pómulo.

-Jake, la relación entre tú y yo ahora es muy diferente, pero, eso no significa


que quiera hacerte daño al alejarte de ella, se cuanto la quieres y cuanto la
necesitas cerca de ti, pero, piensa que es lo mejor tanto para ella como para
todos nosotros.

-Sé que es lo mejor, pero, Bella, nunca me he apartado de ella, me es muy


difícil no verla.

-Lo sé Jacob, pero, puedes ir a visitarla cuando quieras, cada 2 o 3 días.

-¿Cada 3 días?, ¿Te das cuenta de lo que eso significa? –Les pregunte –no
puedo separarme de ella un día y ¿Ustedes piensan que podre soportar verla
cada tercer día?

-Es difícil, pero, es lo mejor –me dijo Edward – puedes ir a Juneau cuando
quieras, se que tienes que quedarte aquí por la manada, por tu padre y
también porque vas a entrar a la universidad, además, no puedes quedarte
atrás, no, cuando hay una semi-vampira que aprende muy rápido, hazlo por
ella y ya verás que todo irá bien.

Días después de esa conversación, los Cullen partieron hacia Juneau. Desde
hace 4 años visito a Nessie cada tercer día y nunca he dejado, ni dejare de
hacerlo.
Le gustaba que le contara de mi manada, que ahora estaba conformada por
Leah, Quil, Embry, Seth, Collin y Brady, no era tan extensa como la de Sam
pero, era mi familia, le contaba de Rachel y Paul, que ahora era su esposo –
llevaban 3 años de casados y tenían un hijo llamado Ian– también le contaba
de Sam y Emily –que tenían un hijo llamado Jamie, de 2 años– por supuesto,
los dos nuevos “integrantes” de la reserva se llevaban de maravilla con el hijo
de Kim y Jared –Eithan, de 2 años– y Quil, seguía esperando a Claire, como yo
esperaría a Nessie, claro, no le contaba esto.

Hace 2 días fui a visitarla, llegue a la cripta –como le decía de broma a la casa
de los Cullen– y allí estaba ella, como cada tercer día, esperándome, sentada
en su balcón.

En cuanto me vio, su rostro se ilumino –OMG, como adoraba cuando sonreía de


esa forma y sus hoyuelos se marcaban en ese rostro tan perfecto– me hizo un
saludo con la mano y después desapareció.

Ya sabía lo que iba a pasar, así que me detuve frente a la cripta, totalmente
concentrado y listo para lo que venía, esta vez yo iba a ganar la apuesta.

Nessie salió corriendo de la casa –mejor dicho la mansión Cullen– y fue directo
hacia mí a velocidad vampiro –le gustaba desafiarme y mostrar cuan fuerte era,
así que hicimos una apuesta hace unos días, si ella lograba derribarme yo
invitaría los capuchinos y si no, ella lo haría– ya estaba preparado, por
supuesto, aunque, no sé si se debiera a que ella es más fuerte que yo, o la
debilidad que sufro al verla, pero, me gano y cayó encima de mí,….. Auch…..,
me dio un beso en la mejilla antes de decirme –gane-.

No sé cómo podía resistirme a no besarla o abrazarla teniéndola tan cerca.

-¿Interrumpo?- pregunto Edward y nos paramos inmediatamente.

-Papá, le gane a Jake, ahora va a tener que comprarme un capuchino –dijo


Nessie mientras Edward me veía.

Si las miradas mataran, yo ya estaría 3m bajo tierra.

-Que bien, pero no tienen que ir a ningún lado, podemos hacerlos aquí.

-Hay papá, no, el chiste es salir a pasear.

-Entonces, tu madre y yo podemos ir con ustedes –dijo Edward, aun sin


quitarme la vista.

De pronto Bella ya estaba al lado de Edward.

-Déjalos, además Jacob la va a cuidar muy bien –Bella volteo a verme y me


preguntó- ¿verdad que si Jake?
-Cla….claro –me aclare la garganta y después les dije- solo vamos a comprar
unos capuchinos y a dar la vuelta por el centro, nada del otro mundo.

-Eso espero –nos dijo Edward con una voz muy seria- pero no vayan a irse
corriendo, ten –me lanzo las llaves de su volvo y las atrape con un ágil
movimiento- no tarden.

Fuimos al centro de Juneau, a un restaurante llamado Hot Bite –que irónico era
al llevar a una semi-vampira conmigo– el lugar era rojo por fuera y acogedor
por dentro, incluso se parecía a mi casa de Forks.

Entramos y nos sentamos en una mesa que estaba al fondo del lugar, pedimos
2 deliciosos capuchinos de moka –el sabor favorito de Nessie–, lo bueno de ser
un semi-vampiro, es que ella podía comer y beber cosas humanas, claro, le
gustaba más la sangre –conocía todo lo que le gustaba y lo que no, así como
ella también sabia mis gustos a la perfección.

-Y bien, ¿Qué has hecho en estos 2 últimos días?- me preguntó.

-Fui a hacer unas prácticas al hospital y no sabes el trabajo que me cuesta no


transformarme cuando me hacen enojar.

-¿Enojar? ¿Quién te hace enojar?- preguntó realmente intrigada ya que era muy
difícil que me enojara.

Dude en decírselo la verdad era muy embarazoso.

-Bueno, hay una chica llamada Katherine, es mi compañera –me detuve al oír el
fuerte sonido de su corazón, ¿Qué le pasaba? Acaso, ¿se sentía mal?

-¿Katherine? –me preguntó, tenía la mirada hacia abajo, así que no pude ver
sus ojos.

-Sí, todo el tiempo está al pendiente de mí y me lleva cosas, pero, la verdad, se


ha convertido en una molestia.

-¿Ella está enamorada de ti? –me preguntó con mucha tristeza.

-No lo sé, tal vez

-Y ¿es bonita? -¿Qué le pasaba a Nessie? ¿Por qué me preguntaba esas cosas?
Acaso ¿estaba celosa?

-Am…creo que si –la verdad no sabía que mas decirle.

-Bien, y tu ¿Qué sientes por ella?

-Es mi amiga y punto.

No podía decirle que en realidad era a ella a la que quería, a la que amaba, eso
era lo único que realmente le ocultaba.
Edward me había pedido, más bien exigido, que no le dijera nada acerca
de la imprimación, me dijo que si realmente Nessie me aceptaba, quería que
fuera porque así lo sintiera ella y no por una “reclamación lobuna”, como le
decía él.

-Bien – fue lo único que dijo.

En ese momento llego la mesera con nuestros capuchinos.

-¿Se les ofrece algo más? –nos preguntó.

-Nessie, ¿Quieres algo más? –Al ver que no respondía, le volví a preguntar –
¿Nessie?

-Perdón, ¿Qué me decías? –preguntó algo avergonzada.

¿Qué estaría pensando con tanto interés?, los vampiros no eran así, ellos
pueden hacer y pensar varias cosas al mismo tiempo, así que algo debe de
preocuparle, ¿Qué será?

-¿Quieres algo más?

-No así está bien, gracias.

-Si más adelante se les ofrece algo, no duden en llamarme –nos dijo la mesera
antes de irse.

-Gracias.

-Nessie, ¿estás bien?

-Sí, ¿Por qué?

-Porque estabas un poco distraída y tú no eres así.

-No, no pasa nada.

El resto de la tarde estuvo un poco seria, pero, aun así platicamos de muchas
cosas, cuando regresamos a su casa, me invito a la boda de Kate y Garrett, los
amigos de los Cullen, claro, no le pude decir que no ya que era una
oportunidad perfecta para poder estar juntos.

El día de la boda, me desperté muy temprano y puse todas mis cosas en una
bolsa, Rachel y Paul vinieron de visita a la Push, aprovechando eso, les pedí
que se quedaran con mi padre hasta mañana domingo.

Después de desayunar le pregunte a Paul si podía poner arriba de mi la


bolsa después de transformarme ya que era un poco grande y no la podía atar
a mi pierna como de costumbre, para mi fortuna, acepto sin reírse, ni hacerme
burla por ir a la boda de las “sanguijuelas” como les decía –aun recuerdo
cuando yo también lo hacía, que épocas aquellas– me despedí de todos y me
fui corriendo hacia Juneau.

Cuando estuve a 5km de la casa, me detuve para transformarme, saque mis


cosas de la bolsa y me cambie, por suerte no había ningún vampiro cerca –que
difícil e incomodo era esto de llevar la ropa a todos lados– no era la primera vez
que me ponía un traje, ya que en el hospital siempre usaba uno, no tenía
muchos ya que mi “fondo universitario” no era muy grande, de hecho si no
hubiera sido por la beca que me gane con tanto esfuerzo y por la ayuda de los
Cullen, en especial por Carlisle y Esme, no estaría en la escuela de medicina.

Cuando llegue a la casa, ella estaba allí, tan hermosa como siempre, con un
vestido azul muy bonito, estaba platicando con Benjamín y Tia, sus amigos, me
acerque a ella cuando los otros entraron a la casa y le toque el hombro.

-Hola Jake –me dijo mientras volteaba a verme.

¿Acaso ella también sentía la corriente eléctrica que recorría mi cuerpo cuando
la tocaba?

-Hola Nessie, ha pasado tanto tiempo sin verte –le dije con la voz cargada de
sarcasmo ya que hace 2 días vine a verla.

-No seas tonto Jake –me dijo mientras me revolvía el pelo.

-Hay Nessie, me da tanto gusto verte de nuevo – me moría de ganas de decirle


que la amaba y que ella era la única que había llegado a mi corazón.

-A mi….también –me dijo tartamudeando, acaso, ¿la ponía nerviosa?

-Jake, tengo que decirte algo.

-Yo también –le dije.

Supe que era el momento de decirle todo lo que sentía por ella, porque,
si no lo hacía, iba a explotar –literalmente–.

Al ver que no decía nada, comencé yo.

-Nessie, yo….la verdad, es que yo, digo, cuando tu…. –parecía un estúpido,
pero la verdad, no sabía como comenzar.

-¿Renesmee? –upz, Edward llego en ese momento, ahora si se me iba a


aparecer el vampiro que llevaba dentro.

Estaba realmente enojado, sabía que había roto mi promesa. Nessie volteo a
verlo lentamente como si esperara una reprimenda.

-¿Papá?, ¿Qué pasa? –le pregunto.


-Rosalie te necesita, ve con ella, yo atiendo a Jacob –cuando dijo mi nombre
sonó como si hubiera dicho una maldición.

-Ok, ahorita nos vemos Jake –me dijo, después, dio media vuelta y se fue.

Sabía que eso de que la rubiecita psicópata llamaba a Nessie, no era más que
una mentira.

-Vamos Jacob, acompáñame –odiaba que me diera ordenes y mas que me


hablara como si tuviera 3 años.

Salimos de la casa, rumbo al bosque, perfecto, ahora podía matarme sin que
nadie se enterara. Cuando estábamos a unos cuantos kilómetros de la casa
Edward se detuvo.

-Muy bien, aquí nadie nos escuchara –me dijo.

Nos quedamos en silencio unos segundos y después habló.

-Jacob -por el tono de su voz, pude comprobar que aun estaba muy enojado.

-Ya se, ya sé, no necesitas decirlo, de verdad, no quería romper la promesa que
les hice a Bella y a ti, pero Edward, lo vi en sus ojos y tú lo sabes, ella me
quiere y no puedes negarlo.

-Sí, pero aun no sabe de qué manera, además tu eres el único con el que ella
ha tenido algún tipo de “relación”, deja que vaya a la universidad, que viva, que
experimente cosas, que vea que hay más que la familia y que tu.

Entonces, pensé en esa posibilidad, ¿Qué pasaría si Nessie conocía a alguien


más?, ¿Qué iba a hacer yo?, ¿Sería capaz de dejarla ir?, el solo pensarlo hacia
que mi corazón se estremeciera de dolor, pero, ella tenía que conocer más
cosas antes de tomar una decisión.

-Qué bueno que lo aceptes –dijo Edward al leer mi mente.

-Pero, ¿Qué pasa si es ella la que se acerca a mí?

-Me imagino que entonces tendré que asumirlo, pero, si algún día le haces
daño, te juro Jacob Black que te hago añicos y sabes que no estoy bromeando.

-Sí, lo sé, pero, sinceramente, ¿Por qué querría dañar a la persona que más
amo en este mundo?, sabes que, incluso, daría mi vida por salvar la suya.

-Lo sé, así que, por favor, hoy no le digas nada, ¿Me entendiste?

-Sí.

Eso fue lo único que pude decir, aunque me moría de ganas de desobedecerlo,
sabía que él tenía razón.
EL VIAJE

Cuando mi padre entro con Jacob, me asuste, aunque, más que asustarme,
estaba realmente ansiosa e intrigada, ¿Qué le había dicho mi papá a Jacob?,
¿Por qué Jake estaba tan triste?, eso no me gustaba, así que, de inmediato, mi
mirada acusadora de poso sobre mi padre, el solo se limito a verme y después
fue con mamá.

En cuanto mi padre se fue, me acerque a Jake.

-Hola, ¿Estás bien? –vaya pregunta tan mas estúpida.

-Sí, vaya, que rápido se lleno todo de vampiros –dijo cambiando rápidamente el
rumbo de la conversación –incluso vino el que se escondió durante más de 5
años en una roca –refiriéndose a Alistair, nuestro amigo que se fue antes de
enfrentarse a los vulturis.

-Hay Jake, eres muy gracioso.

-Es la verdad siempre se escondió –me encantaba que me hiciera reír de esa
manera.

La velada fue maravillosa, gracias a que mi condición de semi-vampira, no era


necesario dormir todas las noches.

Por la mañana, me fui a cambiar a mi cuarto, mientras los demás vampiros se


estaban preparando para despedir a Kate y a Garrett, me puse unos jeans
entubados de color negro, una blusa azul, de seda y unas zapatillas negras, mi
pelo era hermoso, pero, me gustaba darle variedad, así que, lo arregle con
tubos calientes.

Cuando baje las escaleras ya todos se habían cambiado –me pregunto de


donde habrán sacado toda esa ropa, tal vez de una tienda de prestigio, como
siempre –Jacob se había puesto unos jeans y una camisa blanca con detalles
en color azul marino –OMG, se veía hermoso, divino.

Me acerque a la feliz pareja para darles un abrazo de despedida.


-Nessie, muchas gracias, fue la fiesta más increíble en la historia vampírica –
me dijo Kate, con una sonrisa en los labios.

-Bueno, es hora de irnos –le dijo Garrett a Kate mientras le tomaba la mano.

-Gracias por hacer este momento inolvidable y también gracias por todo el
apoyo, los quiero –nos dijo Kate.

Subieron a su Mercedes último modelo y se fueron. Nadie sabía a dónde –


excepto mi tía Alice y mi papá.

Los demás vampiros se fueron poco a poco, fue difícil decirle adiós a Zafrina,
Kachiri, Senna, Benjamín y Tia, pero les prometí ir a visitarlos en mis
vacaciones.

Tanya, Eleazar y Carmen, se fueron con ellos. Amun y Kebi, no pudieron venir
porque estaban de “vacaciones” –aunque la verdadera razón de su ausencia es
que Amun todavía está resentido con mi abuelo Carlisle porque Benjamín
prefería estar con él– Stefan y Vladimir tampoco vinieron –tal vez están muy
ocupados planeando como derrocar a los vulturis- Shiobhan, Liam y Maggie,
estaban despidiéndose de Carlisle, así como Peter y Charlotte, de Jasper y
Alice.

Después de un rato solo quedo mi familia, Jacob –que ya era parte de ella– y
yo.

No me quería separar de Jake, tenía que hacer algo, aun tenía más de un mes
de vacaciones –el inicio de clases era el 26 de Septiembre– así que, claro…..,
entonces lo supe, mi plan era perfecto.

-Mamá, Papá, quiero ir a Forks –todos, incluso Jacob, se me quedaron viendo.

-¿Qué? –preguntó mi papá realmente irritado.

No deje que eso flaqueara mi decisión.

-Quiero ir a Forks –repetí– me gustaría ir a ver al abuelito y a mis amigos.


Mi mamá y mi papá entrecerraron los ojos al mismo tiempo –como diciendo,
“hay ajá como si no supiéramos que quieres estar más tiempo con Jacob” –
claro, mi papa ya había leído mis pensamientos, al verlos, sentí como mi cara
cambiaba de color, así que, baje la mirada para aclarar mis ideas y también
para ocultar mi mejillas, que ahora tenían un color escarlata.

-Bien –dijo mi papá.

- ¿Enserio? –no podía creerlo.

-Sí, todos iremos a Forks, a empacar.

Pff…… Bueno, de algo a nada.

-Perfecto –dijo Jake con una enorme sonrisa.

-Ven, acompáñame –le pedí a mi tía Alice.

De inmediato subimos a mi habitación.

-Tía, ¿Qué debo llevarme a Forks? –le pregunte cuando entramos en mi


colosal closet.

-Podemos ir de compras a Seattle o a Portland.

-¿Lo dices enserio?

-Sí, claro, ¿Cuándo te he mentido?

-Eres la mejor –le dije mientras le daba un abrazo.

-¿Y nosotras en donde quedamos? –preguntó mi mama, estaba parada en el


marco de la puerta junto a mi tía Rose –toc toc – dijo antes de entrar.

-Saben que todas son muy especiales para mí, por ejemplo, mi tía Alice,
siempre sabe lo último en moda, mi tía Rose, sabe todo acerca de autos y tu
mamá, bueno, eres la mejor madre que un semi-vampiro pueda tener, sabes
todo lo que siento y lo que necesito.
-Te quiero Renesmee, pero, no tienes que comprar un guardarropa nuevo, mira
cuanta ropa tienes.

-Hay Bella, no empieces, vamos a ir de compras, además, va a necesitar ropa


nueva para la universidad, recuerda que el clima de Juneau, Forks y
próximamente Vancouver, es muy diferente –dijo mi tía Alice.

-Sí, ya nos merecemos todo un día de compras –masculló mi tía Rose.

-¿Acaso esto es un complot? –preguntó mamá con voz sarcástica.

Las cuatro nos reímos con descaro, entonces, entro mi abuelita Esme.

-Hola, vine con ustedes porque los hombres son un desastre, Emmett y Edward
están arreglando todo el equipo para ir al Monte Rainier a acampar, ya saben
que a Emmett le gustan los osos pardos irritados, Carlisle, Jasper y Jacob,
están eligiendo los coches que nos vamos a llevar.

-Hombres –dijimos al mismo tiempo, resulto tan gracioso que no pude contener
la risa.

Ninguna de nosotras llevo mucha ropa, de hecho, solo llevamos una muda ya
que, obviamente, íbamos a ir de compras.

Puse todo lo necesario en una maleta azul, aunque solo llevaba una muda de
ropa, no podía faltar mi kit de maquillaje, mis tubos, mi plancha para el pelo y
algunos de mis accesorios favoritos, entre ellos estaban el guardapelo que me
había dado mi madre y una pulsera que me había dado Jacob cuando era
pequeña, después de arreglar todo, bajé.

Mientras esperaba a los demás, estuve platicando con Jacob acerca de todas
las cosas que podíamos hacer estando en Forks.

-Bien –dijo mi tía Alice– Jasper y yo iremos en mi Porsche.

-Emmett y yo iremos en mi BMW –dijo mi tía Rosalie.


-Esme y yo iremos en mi Mercedes.

-Nosotros cuatro iremos en mi Volvo -dijo papá.

-¿Los cuatro? –preguntó mi tía Alice.

-Sí, los cuatro.

-¿Por qué Jacob no se lleva en Vanquish de Bella?, sería más cómodo y


practico.

-No, ellos irán con nosotros –dijo mamá.

Que mala suerte que mi tío Jasper aun no estuviera aquí para cambiar esa
decisión.

-Bueno, vámonos.

Todos agarraron sus cosas y subieron a sus respectivos carros, los primeros
en irse fueron mis abuelos, Carlisle y Esme, seguidos por mis tíos Emmett,
Rosalie, Jasper y Alice, nosotros nos quedamos a cerrar la casa y a terminar
de subir todas mis cosas al automóvil de papá.

Jacob no estaba de acuerdo en ir en el mismo auto que mis padres, prefería


irse corriendo, pero lo convencí.

El paisaje era hermoso, en especial, las montañas, y los bosques. Cuando


pasamos de Alaska a Canadá, nos pidieron nuestros papeles,
afortunadamente, los Cullen siempre guardábamos nuestros documentos,
incluso los de Jacob, así que, no había problema.

Mis padres me habían comprado un iLapOp MKS17, era una computadora


holográfica, de apenas 3cm, si colocabas el aparato en una superficie plana,
inmediatamente aparecía la pantalla holográfica, podías usar la pantalla
horizontal y verticalmente, tenía todas las funciones habidas y por haber, ese
había sido mi regalo de graduación de la preparatoria, por supuesto era de
color azul metálico.
Mientras mis padres escuchaban música clásica, saque mi iLapOp para
escuchar música con Jake, la primera canción de mi lista de reproducción era
la de I´d lie de Taylor Swift –muy apropiada para la ocasión.

En el transcurso del camino, fuimos platicando de muchas cosas


insustanciales, le dije que ya quería ver a Seth, Quil, Embry, Brady y Collin,
pero Leah, bueno, la verdad es que ella me inspira un poco de miedo, siempre
me veía raro, incluso llegue a pensar que estaba celosa de mi por pasar tanto
tiempo con Jake.

Con lo rápido que maneja mi papá y gracias a los arreglos que mi tía Rosalie le
hizo a su carro, llegamos realmente rápido -comparado con el tiempo que le
hubiera tomado a un humano.

Nuestra pequeña casa de Forks –pequeña en comparación con la de Juneau–


era hermosa, mi familia ya estaba allí, bajamos del coche y entramos a la casa,
que para mi sorpresa ya estaba limpia y con los muebles perfectamente
sacudidos, no como los dejamos, cubiertos por sabanas blancas.

-Genial –fue lo único que pude decir.

-Sí, no lo puedo creer, de nuevo a donde comenzó todo –dijo mi mamá


mientras me acariciaba una mejilla.

-Bueno, será mejor que me vaya –dijo Jacob.

-¿Por qué? –le pregunte.

-Le prometí a Rachel que llegaría a tiempo para que ellos pudieran ir por unas
cosas a su casa.

-Oh, cierto, entonces, nos vemos mañana.

-Sí, mañana a primera hora estaré por aquí para darte un tour por el nuevo y
mejorado Forks.

-De acuerdo mi querido guía, lo voy a estar esperando.


-Cuídate Nessie –se acerco a darme un beso en la mejilla y en ese momento
sentí que ya no era el suelo el que me detenía, sino, la nube en la que ahora
flotaba.

-Nos vemos –les dijo a los demás.

-Adiós Jacob y saluda a tu padre de nuestra parte –dijo mi abuelo Carlisle.

-Sí, claro.

Después se fue y no sé porque, pero, realmente sentí un vacio en mi pecho.

-Papá, ¿Nos vamos a ir a la cabaña? –le pregunte.

-Sí, vamos.

Mi mamá y yo lo seguimos hasta la cabaña, cruzamos el río con un ágil salto –


era una de mis cosas favoritas, adoraba sentir el aire en mi rostro– cuando
llegamos, mi papá fue el primero en entrar, la cabaña era un lugar muy bonito,
parecía sacado de un cuento de hadas.

-Las cosas están en tu cuarto –me dijo.

-Gracias –le dije– ahorita vengo.

Fui a mi cuarto a desempacar, cuando entre, sentí nostalgia, aun recuerdo


cuando vivíamos aquí, me gustaba que mis padres me dieran las buenas
noches y sentir el calor de la chimenea, pero, lo que más adoraba, era cuando
Jacob venia cada mañana a verme, siempre me dejaba una rosa en el marco
de la ventana y así yo sabría que él había velado mis sueños como cada
noche.

Mi cuarto era blanco, pero, a diferencia del de Juneau, el decorado era de color
rosa –mi segundo color favorito– mi cama era enorme –mis padres sustituyeron
mi cuna cuando crecí– mi closet era enorme al igual que mi baño –claro, mi
abuelita Esme y mi tía Alice tuvieron que modificar la cabaña después de que
los vulturis vinieron, ya que, la habían diseñado para dos personas, nunca se
imaginaron que yo venía en camino cuando la construyeron.
Cuando terminé de desempacar, fui a la sala, a donde estaban mis padres.

-Estaba revisando mi closet y me di cuenta de que hay muchas cosas de


cuando era pequeña, así que, si no les molesta, quiero regalar todo a las
personas que lo necesiten.

-Claro que si Renesmee –me dijo mi padre.

-Muy bien, ¿Qué les parece si vamos a la casa a ver cómo va todo? –nos
preguntó mamá.

-Sí, vamos.

Salimos de la cabaña rumbo a la casa de mis abuelos.

-Hola chicos, ¿Qué tal va todo por la cabaña? -preguntó mi tío Emmett.

-Bien, tan perfecta como siempre –dijo mi mamá.

-Hola peque, ¿ya terminaste de desempacar? –esa era la forma en la que mi


tío se refería a mí.

-Sí, aunque, voy a tener que regalar algunas cosas.

-No eres la única, Esme, Alice y Rose, están escogiendo todo lo que van a
regalar.

-¿A donde están Carlisle y Jasper? –preguntó papá.

-Fueron a ver a Sam, no saben si hay nuevos integrantes en la manada y no


quieren que haya un problema –dijo Emmett.

-Tal vez Jacob ya les aviso a los demás –dijo mamá.

-Sí, pero ya ves, a Carlisle le gusta hacer bien las cosas.


-Pensé que tardarían más- dijo Esme, mientras bajaba las escaleras con mis
tías.

-No había mucho que desempacar –le dije.

En ese momento, entraron Carlisle y Jasper.

-¿Cómo les fue? –preguntó Rosalie.

-Bien –contestó Jasper– Sam nos recibió mejor de lo que esperábamos y la


manada no ha crecido mucho, salvo por 3 integrantes nuevos, pero, Sam ya les
informo de nuestra presencia, para evitar un conflicto.

-Lo ven, les dije que no habría problema –dijo Esme.

-Bueno, solo vine a despedirme– les dije– estoy un poco cansada.

Me despedí de todos con un beso en la mejilla, como siempre, mi tío Emmett,


fue la excepción, me revolvió mis rizos antes de darme las buenas noches.

Mis padres y yo nos fuimos a la cabaña. Cuando llegamos, me fui directo a mi


cuarto, claro, no sin antes darles un beso a mis padres, ya no era una niña,
pero aun me gustaba hacerlo.

Me puse mi pijama –una que me había prestado mi tía Alice ya que no había
traído la mía y no podía usar las que estaban en mi closet, porque, eran muy
pequeñas – me metí a la cama y de deje ir.

REENCUENTRO
A la mañana siguiente, me levante y abrí mi ventana, no lo podía creer,
había una rosa muy bonita, Jacob aun recordaba nuestra vieja costumbre, había
estado aquí,  velando mi sueño,  como hace 4 años, se me escapo una lagrima,
pero, no de tristeza, sino de alegría.

Tome un baño, adoraba sentir el agua sobre mi piel, después, me puse el


único cambio de ropa que había traído, unos jeans, con una blusa azul turquesa,
una gabardina negra y unas botas negras.

Cuando Salí de mi cuarto, vi a mis padres en la sala, sentados uno frente


al otro, tomados de las manos, se veían muy felices, ¿Qué me había perdido?,
¿Qué había pasado anoche?, pff …..no quise ni imaginarlo.
Mi padre volteo a verme con una enorme sonrisa, supuse que había leído
mis pensamientos.

   -Hola Renesmee como dormiste –me preguntó mi mamá.

   -Bien, gracias –le dije.

   -¿Nos vamos? –pregunto papá, otra vez leyó mis pensamientos....pff.... que
pena.

        Sabia que tenía hambre, hace una semana fui a cazar con Jake, pero con lo
de la boda, mi cuerpo había consumido todo más rápido.

   -Sí, claro –le dije algo apenada.

        Fuimos a la casa de mis abuelos, no tenía ganas de salir a cazar y no porque
no me gustara –era una de mis cosas favoritas- sino porque Jake no tardaba en
llegar para nuestro tour por el nuevo Forks.

        Cuando llegamos, saludamos a todos, cada quien estaba haciendo algo
totalmente diferente, Carlisle había salido con Esme, Rosalie se estaba
maquillando mientras Emmett veía televisión, mi tío Jasper estaba jugando
ajedrez y  Alice estaba en la computadora.

        Mi padre fue directo a la cocina a prepararme algo de desayunar y no es


porque no supiera hacerlo sola, pero la verdad mi padre cocinaba muy rico, mi
madre y yo nos quedamos viendo el nuevo diseño de mi tía Alice.

        Comí todo lo que papá preparo, estaba delicioso.

   -Hola chicos –reconocería esa voz a kilómetros de distancia.  

        Jacob acababa de entrar, justo a tiempo como lo había prometido.

   -Hola Jake –dije inmediatamente.

   -¿Estas lista Nessie? –me preguntó.

   -Claro –le dije– estoy lista para la gran aventura.

   -¿A dónde van? –nos preguntó mi tío Emmett.

   -Jacob prometió darme un tour por Forks.

   -¿Qué paso con el viaje de compras? –me preguntó mi tía Alice.

   -Cierto, lo había olvidado –le dije– perdón.

   -Está bien Nessie, podemos ir mañana.

        Me sorprendió que mi tía accediera tan fácil, generalmente se hacia lo que
ella quería y se enojaba si no era así y más si tenía algo que ver con la moda.

   -Pero no tengo ropa para mañana -le dije.


   -No te preocupes, te puedo dar algo de ropa, deje muchas cosas que aun
podemos usar.

   -Bueno, problema resuelto –dijo Jake– ¿Nos vamos?

   -Sí, nos vemos, adiós –fue lo único que pude decir, porque Jake me llevaba
jalando.

   -Jacob espera –dijo mi papá.

        Pff…. ¿Ahora qué?

   -¿Qué pasa Edward? –le preguntó Jacob, haciendo eco de mis pensamientos.

   -¿Van a ir corriendo?

   -Sí.

   -Mejor llévense el Mercedes Guardián de Bella, creo que aun esta en el garage,
espero que funcione, hace mucho tiempo que nadie lo usa.

   -¿Enserio?

   -Sí, la gente sospechara si van corriendo a más de 300 km por hora ¿No
crees?,  ademas no creo que sea muy comodo correr con esas botas -me dijo mi
papá.

   -Cierto –le dije entre risas.

        Afortunadamente el coche servía a las mil maravillas.

        Había muchas tiendas de ropa, pero, obviamente mi familia no podía


comprar en Forks ya que los podrían reconocer.

No conocía muy bien Forks a pesar de haber vivido aquí tantos años, solo
salía cuando íbamos a visitar a mi abuelo Charlie, ya que nadie podía saber de
mi, al principio mis padres dijeron que si alguien me llegaba a ver, les iban a
decir que era la sobrina perdida de mi padre –el parecido era excesivo– pero, no
fue necesario, todos creían que mis padres estaban estudiando en Alaska y
cuatro años más tarde nos fuimos.

   -Jake, ¿Podemos entrar a comprar algo? –le pregunté cuando pasamos frente
a una tienda de discos.

   -Sí, vamos.

La tienda era muy moderna, con luces de colores, sillones de piel y


estantes de cristal, fuimos directamente a la letra M.

   -¿Muse? –me preguntó.

   -Sí.
   -Pero, pensé que ya tenias todos –me dijo.

   -Este es el nuevo, me sorprende que lo tengan aquí, lo iba a comprar en


Alaska, pero, con los preparativos de la boda, no tuve tiempo.

   -Te dije que Forks ha cambiado mucho.

        Nos dirigimos a la caja para pagar el disco.

   -Buenos días –nos dijo la cajera– ¿Encontraron todo lo que buscaban?

   -Sí, gracias.

        Jake pago el disco, en contra de mi voluntad, salimos de la tienda y


caminamos sin rumbo fijo, íbamos platicando de que Ian, el pequeño hijo de
Rachel y Paul, no dejaba que Jacob saliera y lo seguía a todos lados, a pesar de
que tenía 2 años, era como su mejor amigo, incluso Jake –como siempre–
bromeaba con Paul, acerca de la manada que escogería Ian, si es que algún día
se convertía en metamorfo ya que lo traía en la sangre.

   -¿Quieres un café? –me preguntó Jake.

   -¿Un capuchino?

   -claro –me dijo– de moka.

        Entramos a una cafetería muy bonita, Jacob pidió nuestros capuchinos,
pagó y nos fuimos a sentar al fondo en unos sillones de cuero color café.

        Entro una pareja con un niño, no eran muy grandes, tendrían entre 25 ó 30
años, no me habría fijado en ellos si su mirada no hubiera estado fija en mi
rostro, ya estaba acostumbrada a ese tipo de miradas, pero, me sentí realmente
intimidada, no dejaron de verme ni cuando nuestras miradas se cruzaron y lo
peor de todo es que veían a Jake como si lo conocieran de algún lado.

   -Rayos –dijo Jake.

   -¿Qué pasa? –le pregunté.

   -Tenemos que irnos.

   -¿Por qué?

   -Ellos conocen a tus padres y pueden notar el parecido.

   -Creo que ya lo notaron, pero, vámonos.

        Nos paramos y fuimos directo a la puerta.

   -Disculpa –nos dijo la mujer.

        Volteamos lentamente y nos enfrentamos a su mirada especulativa.


   -Perdón, pero, me pareces conocida, tus ojos, tu pelo, creo haberte visto antes,
pero no se en donde.

   -No la conozco, es la primera vez que la veo –le dije amablemente.

   -¿Conoces o eres algo de los Cullen?

   -Sí.

   -Disculpa, soy una grosera por no haberme presentado antes, soy Jessica –me
dijo– Jessica Stanley, él es mi esposo Mike Newton y mi hijo Justin.

   -Mucho gusto, mi nombre es Renesmee y el es….

   -Jacob –dijo Mike.

   -Hola –les dijo Jake, parecía que Mike no era de su agrado.

   -¿Qué eres de los Cullen? –me preguntó Jessica.

   -Soy la prima de Edward, Alice y Emmett.

Me resultada extraño decirle Edward y no papá, pero, esa era la historia


que habíamos contado en Juneau.

   -Te pareces mucho a Edward.

   -Sí, eso me han dicho.

   -¿Cómo están Edward y Bella? –preguntó Jessica y por alguna extraña razón,
Jake se puso algo nervioso.

   -Bien –le dije– están en Juneau.

   -¿Todavía están en Alaska? –Preguntó Mike– me resulta difícil de creer, a


Bella no le gusta el frio -¿Por qué conocía tan bien a mi madre?, ¿Por qué Jacob
estaba tan nervioso?

   -Sí, pero se acostumbró.

   -Bueno, tenemos que irnos –dijo Jake.

   -Claro, vayan y salúdenlos de nuestra parte –nos dijo Jessica.

        Nos despedimos de ellos y fuimos al Mercedes, Jake estaba muy serio.

   -¿Qué pasa? –le pregunté.

   -Nada.

   -¿Por qué no querías que platicara con ellos?, me aparecieron realmente


agradables.
   -No es nada, olvídalo, ¿Quieres ir a ver a los chicos de la manada? –me
preguntó, cambiando radicalmente de tema.

   -Claro.

        Fuimos directo a la casa de Jake, estacionamos el carro y bajamos.

   -Hola Nessie, tanto tiempo sin verte –me dijo Billy en cuanto entramos a la
casa.

   -Lo mismo digo, aunque sigues tan fuerte como siempre –no le gustaba que le
hablara de usted.

   -Que va, la edad está acabando conmigo.

   -Para nada.

   -Hola pequeña semi-vampira –me dijo Paul.

   -Hola Paul, no has cambiado nada –le dije.

   -Tan irritante  como siempre, ¿Cierto? –me preguntó.

        No pude contestar ya que me ganó la risa.

   -Bienvenida –me dijo Rachel, iba saliendo de la cocina.

   -Gracias.

   -¿Van a ir a ver a los demás? –nos preguntó Billy.

   -Sí –le dijo Jacob– ¿Sabes en donde andan?

   -Están en la casa de Sam y Emily, nos invitaron a comer, ya vamos para allá,
¿Vienen?

   -Sí, claro

   -Jake, a mi no me invitaron, no sé si sea bienvenida.

   -No seas tonta Nessie, eres parte de la familia –me dijo Paul, Jake se le quedo
viendo de una forma muy extraña y Paul ya no dijo nada más.

        Fuimos a la casa de Sam y Emily, Paul, Rachel, Ian y Billy, se fueron en el
carro de Jacob y nosotros en el Mercedes.

        La casa de Emily era pequeña, pero, muy acogedora, todos los que conocía
estaban allí, Seth, Quil, Embry, Leah, Jared, Kim, Collin, Brady, Sam, Emily y
los pequeños Eithan y Jamie. No se sorprendieron al verme, supongo que    Sam
ya les había dicho que mi familia y yo estábamos aquí.

   -Hola Nessie –me dijo Seth mientras corría a darme un abrazo, ya no era el
niño que recordaba, ahora era todo un hombre, incluso era mucho más alto que
yo.
   -Hola Seth, me alegro de verte y también a todos ustedes –les dije– espero que
no les moleste que haya venido sin avisar.

   -No te preocupes, estás en tu casa –me dijo Sam– y serás bienvenida cuando
así lo desees.

   -Gracias.

   -Nos da mucho gusto tener te de vuelta –me dijo Emily- aunque solo sea por
unos días, Jake nos dijo que vas a ir a la universidad.

   -Sí, voy a estudiar diseño de modas en Vancouver.

   -Que bien, así podrás diseñarles algo para que cuando se transformen no
destrocen toda la ropa –me dijo Kim en tono de complicidad.

        Obviamente todos escucharon gracias a su oído tan agudo y comenzaron a


reír, incluso Leah.

        El reencuentro con mis amigos fue inolvidable, cuando estaba con ellos,
sentía que estaba en mi hogar, platicamos, comimos, reímos e incluso jugamos,
las carreras eran nuestro pasatiempo favorito, claro no era algo que los
humanos pudieran hacer, pero, a nosotros nos encantaba correr a mas de 300
km.

   -Nessie, ya es tarde, tengo que llevarte a casa, sino Edward no te va a dejar


salir después.

        Hice un puchero pero sabía que Jake tenía razón.

   -Bueno, chicos ya me tengo que ir –les dije– fue genial pasar el día con ustedes
pero ya es tarde.

   -No, quédate un rato mas –me dijo Seth.

   -Me encantaría, pero ya saben como es mi papá.

   -¿Vas a venir mañana? –me preguntó Kim, la esposa de Jared.

   -No, le prometí a mi tía Alice que iría de compras con ella a Seattle, pero, el
miércoles me van a tener por aquí.

   -Bueno, entonces, cuídate y disfruta de tu viaje –me dijo Emily.

   -Gracias.

        Jake me acompaño hasta mi casa, no sé porque no me dejaban manejar, tal


vez sea porque los que me enseñaron habían sido mi tío Emmett y mi tía Alice,
pero, la verdad, ellos no manejaban mal, solo un poco rápido.

        Cuando llegamos a mi casa, me sorprendí mucho al no ver movimiento en


el interior.
   -¿A dónde están todos? –le pregunté a Jake.

   -No lo sé, vamos a ver.

        Cuando bajamos del coche supimos en donde estaban –gracias a su olor–
fuimos al patio trasero y todos estaban sentados en el pasto, con sus respectivas
parejas, en frente de una fogata, escuchando música muy linda.

   -Hola, es un poco tarde ¿no creen? –dijo mi papá.

   -Sí, lo sé papá, pero, no vas a creer todo  lo que pasó hoy.

        De pronto su mirada cambió al leer mis pensamientos.

   -¿Cómo es posible?, ¿Estás segura de que te creyeron?

   -Sí.

   -¿Hola? –dijo mi tío Emmett– aquí estamos eh, ¿Qué paso?

        A mi familia no le gustaba ese tipo de conversaciones mentales.

   -Renesmee y Jacob, vieron a Jessica y a Mike.

   -¿Qué? –preguntó mamá.

   -Se los encontraron en una cafetería y les preguntaron por nosotros.

   -¿De verdad? y ¿Cómo están?

        Me acerque a los demás para contarles mi historia, mientras que mi papá
hablaba con Jacob. A mi mamá le gusto saber que sus amigos –como ella me
había dicho– estaban casados y habían tenido un hijo.

        Estuvimos viendo como se consumían los leños y solo pude escuchar una
parte de la conversación de mi padre con Jake.

   -¿Estás seguro de que no le contaron nada de lo que paso hace años? –le
preguntó mi padre.
   -No, no le dijeron nada, tranquilízate Edward, además te prometí esperar para
contarle la verdad acerca de nosotros 3.

   -Y espero que lo cumplas, no sé cómo va a reaccionar cuando se entere.

        ¿Qué era lo que me ocultaban? y ¿Por qué lo hacían?

        Jake y mi padre vinieron a sentarse cerca de mi madre y de mí para sentir el


calor de la fogata.

   -Mira –me dijo Jacob– hay luna llena.

   -Se supone que ahora debes transformarte –le dije en broma.


   Muy graciosa Nessie –me dijo antes de hacerme cosquillas– esa noche no
dormí,  porque Jacob se quedo allí con nosotros – ¿Cómo dormir cuando el
amor de mi vida estaba allí? – me sorprendió que mis padres no dijeran nada al
respecto.

Seattle
Al amanecer, Jacob se despidió y se marchó. Mi tía Alice me prestó un
conjunto muy bonito, porque, gracias a mi escaso guardarropa –aquí en Forks–
no tenía que ponerme.

Como me quede en la casa de mis abuelos, me bañe en el cuarto que había


sido de mi padre y después me puse un pantalón gris oxford, con una blusa
rosa, una gabardina y zapatillas negras.

Cuando baje a la sala ya todas estaban listas, mi tía Alice tenía un pantalón
negro, con una blusa azul cielo, mi tía Rosalie llevaba un vestido de seda color
marfil, mi abuelita Esme un traje beige con una blusa negra y mi mamá usaba
una blusa azul marino con un pantalón blanco –creo que mi tía Alice había
intervenido en ese atuendo–, todas llevaban abrigos y zapatillas acorde con
sus atuendos, no era necesario vestirse tan formal para ir de compras pero si
alguien llegaba a verlas tenían que aparentar más edad de la que en realidad
tenían.

Los hombres no se quedaron atrás, pero, como ya les habíamos dicho que
ellos se quedarían mientras nosotras íbamos de compras, decidieron ir al
Monte Rainier por unos osos, así que, la casa se quedaría sola ese día.

Mi abuelita Esme y mi mamá se iban a ir en el M3 de mi tía Rose.

Mi tía Alice y yo nos fuimos en su Porsche, conecte mi iLapOp a su carro y


fuimos cantando todo el camino, no eran las más nuevas, pero, aun así eran
nuestras favoritas. Escuchábamos de todo, tanto aristas estadounidenses
como mexicanos e incluso japoneses y lo mejor de todo era que nos sabíamos
las letras a la perfección, gracias a que mi padre me había enseñado todos y
cada uno de los idiomas que el sabia y vaya que eran muchos.

Cuando estábamos a la mitad de una canción –Teenage dream de Katy Perry–


mi teléfono sonó.

-Hola Nahuel –conteste antes del segundo timbre.


Sabía exactamente quien era ya que cada uno de mis contactos tenía una
melodía diferente.

-Hola Nessie.

-¿Cómo estás?

-Bien, solo quería disculparme por no poder ir a la boda de Kate y Garrett,


intente comunicarme con todos pero hasta ahorita entro la llamada.
-No te preocupes Nahuel y perdón por no atender tus llamadas pero mi batería
se acabo, en cuanto a los demás, no se que pudo haber pasado, pero, tal vez
se deba a que la señal en nuestra casa de Juneau no es muy buena.

-Si lo sé, además se me perdió mi iLapOp y no he tenido tiempo para checar el


correo que me mandaste con el nuevo número de tu casa.

-¿Cómo fue que lo perdiste?, los vampiros no perdemos nada.

-Es que anduve haciendo unas cosas, por eso no fui a la boda y en uno de los
viajes que hice, lo perdí.

-¿Viajes? –le pregunté, se me hiso muy raro que no me contara nada, es uno
de mis mejores amigos.

-Si Nessie, no te lo había dicho porque no estaba seguro, pero ahora….

-¿Qué pasa Nahuel?, ya sabes que puedes confiar en mi ¿Verdad?

-Sí, lo que pasa es que antes de que los vulturis fueran por mi padre Joham, el
creo, por así decirlo, mas semi-vampiros.

-¿Más? –le dije algo exaltada.

-Sí, un hombre y una mujer, aunque de sus madres no sé nada, me imagino


que tuvieron el mismo final desafortunado que las anteriores.

-¿Los encontraste?

-No, lo único q se es que existen.

-¿Cómo lo sabes?

-Mis otras hermanas me lo dijeron.

-Entonces no están con ellas

-No –me dijo, estaba realmente triste- ellos se fueron porque no les gustaba el
estilo de vida de las demás.

-¿Te dijeron en donde podías encontrarlos?

-No, no saben nada de ellos desde que se fueron.

-Pero, ¿Saben de ti?

-No, mis hermanas nunca les dijeron nada, de hecho tienen tu edad Nessie,
pero si ellas les hubieran dicho de mi estilo de vida, estoy seguro que habrían
ido conmigo, pude haberlos orientado, pero sobretodo, pude haberlos ayudado
en el proceso.
-Nahuel, no es tu culpa.

-Lo sé, pero, no dejo de sentirme mal por ellos.

-No te preocupes, los encontraremos –pobre de mi amigo, estaba realmente


triste, tenía que hacer algo por él.

-Y tú, ¿Cómo estás? –me preguntó.

-Bien, mi familia y yo venimos de viaje a Forks por unas semanas.

-Oh, qué bien, yo estoy en México, decidí tomar un descanso antes de regresar
a Canadá –Nahuel y su tía Huilen se mudaron de Brasil a Canadá hace 3 años.

-Entonces puedes pasar a vernos y no me puedes decir que no….eh

-Está bien, pasado mañana estaré dándote lata en Forks –me dijo en tono de
broma.

-¿Pasado mañana?

-Sí, todavía tengo que arreglar unas cosas.

-Ok, nos vemos.

-Cuídate Nessie.

-Tú también.

Colgué.

-¿A dónde crees que estén? –le pregunte a mi tía Alice, gracias a su oído tan
fino, pudo escuchar toda la conversación.

-No tengo ni la menor idea, ya sabes que no puedo ver tú futuro y por
consecuencia tampoco el de ellos, pero espero que no sean tan estúpidos
como para hacer algo malo y que los vulturis los busquen.

De solo pensarlo un escalofrió recorrió mi cuerpo, me puse a pensar en lo


confuso de lo que me había contado Nahuel, ¿Por qué sus hermanas no se lo
contaron antes?, ¿Por qué los escondían?

Cuando llegamos a Seattle nos dirigimos a una de mis tiendas favoritas, D&G, nos
probamos de todo, blusas, chamarras, pantalones y zapatos, incluso compramos
algunos bolsos.

Fuimos a otra tienda –una de las preferidas de mi tía Alice- obviamente la ropa era
muy elegante, compramos vestidos, gabardinas y joyas, mis favoritas eran las que
tenían zafiros.

Mientras recorríamos Seattle, mi tía Rose entró a una tienda con ropa muy hermosa –
Dior– así que las demás la seguimos.

-Mira Nessie, esto es perfecto para ti –me dijo mientras sostenía una gabardina negra,
con un fino decorado de diamantes en el borde.

-Es muy lindo.

-Si lo quieres es tuyo, ten –me dio su tarjeta de crédito– cómpralo.

-No tía, no puedo aceptarlo –aunque me duela aceptarlo a veces me comportaba


como mi madre.

-Hay Renesmee, ¿Por qué?

-Porque debe ser muy caro.

-Ya sabes que eso no importa, así que, este abrigo, será uno de tus regalos de
cumpleaños.

-Pero….

-Pero nada y no lo rechaces porque eso si me haría sentir mal.

Era inútil discutir con alguna de mis tías.

Nunca me había faltado nada, siempre tuve todo lo que quise con tan solo pedirlo,
algunas veces me ponía a pensar en el futuro, en la universidad y todos los cambios
que tendría que pasar.

Una de las razones por la que quería estudiar en Canadá, era tener un poco de
independencia, ser autosuficiente.

La preparatoria la curse en Juneau, mis padres me apoyaban en los días más difíciles
de la escuela, cuando la mayoría de mis compañeros me rechazaban, ya sea por mi
exagerada belleza o porque su instinto les decía que era peligrosa, claro Ashley era la
excepción, ella era una de mis mejores amigas.

En la universidad, todo iba a ser distinto, mis padres estarían lejos, ¿Quién me iba a
abrazar cuando lo necesitara?, ¿Quién me iba a ayudar con mis problemas
existenciales?, pero, eso era lo que había elegido, quería demostrarles, pero, sobre
todo, demostrarme a mi misma de lo que era capaz, tenía que salir adelante sola.

Mi padre tenía una casa en Vancouver, así que, el asunto del hospedaje estaba
solucionado. Faltaban pocas semanas para irme a la universidad, pero, antes de irme,
tenía que decirle a Jacob lo mucho que lo amaba, sí, el tenía que saberlo y así tomar
una decisión.

Solo estaba segura de 3 cosas, la primera, Jacob me quería –aun no se a que grado,
pero, sé que es así–, segunda, estaba loca y perdidamente enamorada de él, tercera,
si me rechazaba, estaba dispuesta a hacerme a un lado para que fuera feliz con
alguien más.

No sé si podría vivir sin él, pero, si esa era su decisión, tendría que aceptarla.

-Listo –me dijo mi tía Rose cuando la vendedora le entrego la bolsa con mi abrigo.

Salimos de la tienda y llevamos las cosas a los coches, no estaba muy convencida de
que cupiera todo, pero, así fue.

Me faltaba conocer más a fondo Seattle, era una ciudad hermosa, mágica y por las
noches, deslumbrante.

Mi familia y yo dimos un paseo, aunque ya era tarde, nosotras podíamos ver todo con
claridad.

Nos faltaba mucho por comprar. Ya era tarde y las tiendas estaban cerrando, nos
hospedamos en un hotel muy lujoso, no era necesario, pero, lo más importante son las
apariencias, además sus respectivas parejas no estaban en la casa, así que, ¿Qué
caso tenia regresar hoy?

-Nessie –me dijo mi tía Alice– ¿quieres conocer el verdadero Seattle de noche?

-¿Qué estas pensando Alice? –le preguntó mi mamá.


-Nada malo Bella, pero, si va a ir a Vancouver, es necesario que conozca bien el
movimiento de una ciudad, ¿No crees? –le respondió.

-¿A dónde tienes planeado ir? –le pregunté a mi tía.

-¿Qué te parecería una noche de fiesta?

-¿Fiesta?

-Pero si apenas es una niña Alice –le dijo mi abuelita Esme.

-Hay no empiecen con eso, vamos, será muy divertido –dijo mi tía Rose.

-No sé, tal vez no sea conveniente –dijo mamá.

-Bella, no va a pasar nada, ni que fuera un lugar de perdición o algo parecido, por una
vez, relájate y disfruta –dijo Alice.

-No me gusta divertirme sin Edward, además ya sabes que nunca me han gustado las
fiestas.

-Sí, vayan ustedes –dijo mi abuelita Esme– Bella y yo nos quedamos.

-Pero, ¿Qué van a hacer aquí solas? –les preguntó mi tía Rose.

-Platicar, ver televisión o cualquier otra cosa.

-Ustedes sí que actúan como mujeres mayores, que aburridas –les dijo mi tía Alice–
bueno, pues si ustedes no quieren ir, iremos nosotras.

-Rosalie, te encargo a Renesmee, porque, Alice es un poquito irresponsable –nunca


me imagine que mi mamá aceptara.

-Claro Bella.

Nos arreglamos para salir. Mi tía Rosalie se puso un vestido negro, muy entallado, que
le llegaba hasta las rodillas y solo tenía un tirante de diamantes, mi tía Alice se puso
un vestido de tirantes, color verde botella, que tenía una abertura en la pierna
izquierda y yo escogí un vestido strapless color azul marino.

Nos fuimos en el coche de mi tía Rosalie, no sin antes recibir mil y un indicaciones de
mamá.

Llegamos a un lugar muy bonito y moderno, llamado Trinity Night Club, el ambiente
era muy bueno y la iluminación también.

Al parecer iban a tocar algunas bandas, había un letrero que decía WAR, todos
gritaron eufóricamente cuando el presentador decía 2da llamada y gritaron aun mas
cuando dijo tercera llamada, comenzamos.

No entendía esa euforia desmedida, ¿Qué les pasaba?, estaban como poseídos,
¿Qué bandas iban a tocar para que estuvieran de esa forma?

De pronto, cuando anunciaron a la primera banda, entendí todo y me puse a gritar


como loca, perdí el estilo, pero, la verdad, amaba a MUSE –por supuesto, también a
su vocalista– me puse a cantar –sin importarme nada –Neutron Star Collision.

-¿Sabias de esto verdad? –le pregunté a mi tía Alice.

-Claro, sino no te hubiera traído –me dijo mientras me guiñaba un ojo.

-Ahora entiendo todo, por eso no pusiste un pero en retrasar el viaje de compras.

-Tanta amabilidad no es propia de Alice ¿Verdad? – me dijo mi tía Rosalie.

La velada estuvo llena de sorpresas, mi grupo favorito –MUSE– fue la sensación, pero
no solo estuvieron ellos, como el nombre de el concierto decía, era una guerra –WAR–
de talentos, muchos de mis artistas preferidos desfilaron por ese escenario, entre ellos
estaban Tokio Hotel, Nirvana, The Doors, The Kings Of Leon, The Killers, Katy Perry –
me reí al recordar que en la mañana veníamos cantando una canción de ella, Teenage
Dream–, lo que más me gusto fue que los artistas fueran internacionales, me gustaba
la variedad.

Shakira cantaba muy bien y ni hablar de sus coreografías, Pitbull, tan original como
siempre, Paty Cantú, de México, fue una de las más coreadas y los dúos de David
Guetta, eran asombrosos, Beyonce, Madonna –que ya no era una jovencita, pero
seguía en el gusto del público– y Lady Gaga, fueron las que más se lucieron, claro,
Lady Gaga tenía un estilo inigualable. Black Eyed Peas, fue una de las bandas más
esperadas, Ke$ha y Taylor Swift, no se quedaron atrás.

Bailamos, reímos y cantamos como nunca, lo único desagradable, como siempre, fue
el olor de la sangre, claro, no me molestaba como antes, pero, era un poco incomodo.

Salimos de Trinity Night Club a las 3am y nos fuimos directo al hotel.

Mi mamá y mi abuela estaban en el balcón platicando.

-¿Cómo les fue? –nos preguntó mamá, al vernos entrar a la suite.

-Genial –le dije– no me lo vas a creer, pero, ha sido una de las mejores noche de mi
existencia.

Les mostré cada detalle de lo que había pasado esa noche hasta que me quede
dormida.

Al día siguiente nuestro viaje de compras continuo por Versace, Banana Republic y
obviamente por Victoria´s Secret, fue algo vergonzoso cuando mi tía Alice me dio una
bolsa pequeña, que contenía un conjunto muy bonito, pero lo malo –o lo bueno– es
que la tela, había sido sustituida, casi totalmente, por pedrería, aun que a decir verdad,
el conjunto era de un color rosa muy bonito.

Tuvimos que pedir que algunas cosas –la mayoría– fueran enviadas por paquetería,
porque, en los carros, ya no cabía ni un solo diamante más.

Decidimos regresar a casa después de vaciar –literalmente– las tiendas de ropa,


porque, todas extrañaban a sus respectivas parejas, incluyéndome –aunque Jacob
solo era mi amigo– lo bueno que mi papá no estaba aquí para leerme la mente.

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