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Guerras Calchaquies

Las Guerras Calchaquíes fueron tres rebeliones de indígenas entre 1562 y 1665 contra el dominio y la explotación española en los Valles Calchaquíes del noroeste de la Argentina actual. Los indígenas lucharon para defender sus tierras de la conquista y la imposición del sistema de encomiendas. A pesar de algunas victorias iniciales, finalmente fueron derrotados mediante la captura y ejecución de sus líderes y la deportación y dispersión de sus pueblos.

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Guerras Calchaquies

Las Guerras Calchaquíes fueron tres rebeliones de indígenas entre 1562 y 1665 contra el dominio y la explotación española en los Valles Calchaquíes del noroeste de la Argentina actual. Los indígenas lucharon para defender sus tierras de la conquista y la imposición del sistema de encomiendas. A pesar de algunas victorias iniciales, finalmente fueron derrotados mediante la captura y ejecución de sus líderes y la deportación y dispersión de sus pueblos.

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GUERRAS CALCHAQUÌES

Introducción:
En la segunda mitad del siglo XVI los conquistadores españoles habían logrado instalar en el
noroeste argentino una serie de colonias que iban desde San Salvador de Jujuy -en el norte-
hasta La Rioja -en el sur-. Pese a ello, el área ubicada en medio de esa vasta región aún no
había sido conquistada: Los valles calchaquíes, tal el nombre de la región, se constituirían más
tarde en el foco de fuertes y feroces rebeliones con origen, entre otras causas, en la
organización tributaria impuesta a los indígenas otorgados en encomiendas.

Explicación del tema


Durante todo el período de la conquista los españoles no habían logrado penetrar en los Valles
Calchaquíes, donde se habían refugiado la cultura diaguita, una avanzada confederación de
señoríos agro alfarero independientes. Unidos por una lengua común, el cacán, y parte a su
vez del gran grupo de la civilización andina. Estos señoríos estaban reunidos en tres grandes
naciones: pulares al norte, diaguitas al sur y al oeste y calchaquíes en los valles que hoy llevan
su nombre; estos últimos se estima que habrían sido unas 12 500 personas. El nombre de
"calchaquíes" les fue dado tras el primer gran alzamiento, protagonizado por el curaca Juan
Calchaquí.

Mientras los pulares y los diaguitas vivían en terrenos abiertos, donde los españoles pudieron
establecer ciudades, los calchaquíes vivían enclavados entre altas montañas, en un territorio
difícil de atacar; es posible que la población de los valles haya aumentado con indígenas huidos
de los territorios controlados por los españoles establecidos en las ciudades de la Gobernación
del Tucumán.

En los alzamientos participaron otras parcialidades , como los ocloyas —una parcialidad con
alrededor de 2000 miembros— y los omaguacas de la actual provincia de Jujuy.

Los españoles iniciaron la conquista del territorio del Tucumán justamente por los Valles
Calchaquíes, donde por tres veces intentaron fundar ciudades: El Barco en 1551, Córdoba de
Calchaquí en 1559, y Nuestra Señora de Guadalupe de Calchaquí en 1631. Todas ellas
fracasaron ante la hostilidad de sus habitantes, que permanecieron de hecho independientes
del dominio español.

Desarrollo

La Primera Guerra Calchaquí comenzó en 1562, y la rebelión indígena fue


encabezada por el carismático cacique de Tolombón, Juan Calchaquí. A pesar de que no han
quedado testimonios de los indios, muchos especialistas piensan que los aborígenes
combatieron para evitar la conquista de sus tierras, objetivo que habían perseguido en sus
guerras contra el imperio Inca.

Al parecer, los calchaquíes conocían bien cuáles serían las consecuencias de la ocupación
española, de las que sabían que se habían puesto en práctica en el corazón del imperio Inca, y
para ellos la consecuencia más indeseable de la ocupación era la mita en las minas,
especialmente en Potosí. Como resultado de esta primera sublevación, los españoles
perdieron tres de las primeras ciudades que habían fundado en el noroeste argentino.

La Segunda Guerra Calchaquí se prolongó de 1630 a 1643, y fue encabezada por


el cacique Juan Chelemín. Según las fuentes de la época, un encomendero de la zona habría
hallado minas de cobre en la zona, y los indios lo habrían asesinado buscando impedir la
aparición de una nueva Potosí en esta región.

En esta segunda contienda fueron muchas las colonias españolas involucradas, y dos de ellas
cayeron ante los ataques de los indios, que obtuvieron algunas victorias. Sin embargo, cada
vez que eran derrotados, los indios eran asesinados por cientos, sus tierras eran arrasadas y se
les quitaban sus bienes, con lo cual sus privaciones aumentaban y las enfermedades
arreciaban causando verdaderos estragos.

La derrota se consuma con la captura y condena a muerte de Chelemín, y con un nuevo


método que con el tiempo se iría perfeccionado: la deportación. Muchos de los grupos
vencidos fueron desarraigados y repartidos entre los encomenderos y ciudades que habían
participado en la contienda y/o aportado dineros para el gasto bélico.

La Tercera Guerra Calchaquí comenzó en 1658. Luego de la segunda derrota, los


grupos calchaquíes continuaron en su postura de negarse a trabajar en encomiendas, mientras
que otros grupos habían alcanzado pactos con los españoles que, lejos de perder el tiempo,
continuaban fundando colonias.

Hacia 1657 había llegado desde Chile un español, de origen desconocido, que tenía una
compañera india. Este hombre, llamado Pedro Bohórquez, se presentó ante las autoridades
españolas como alguien capaz de dirigir a los indios y sacarles información. A los jesuitas -
preocupados por la falta de respuesta a la evangelización por parte de algunos grupos, y ante
los indios se presentó como un descendiente de la nobleza incaica. Logró, entonces, ser
nombrado Teniente del Gobernador y Capitán General, y al mismo tiempo se lo autorizó a
utilizar el título de Inca.

Finalmente Bohórquez se instaló en los valles e intentó levantar a las tribus, al tiempo que las
autoridades del Virreinato desautorizaban las decisiones del gobernador y ordenaban
deshacer las prebendas otorgadas. En 1659, el gobernador Alonso Mercado y Villacorta invadió
el valle y con esa acción dio comienzo a la Tercera Guerra Calchaquí.

Bohórquez se rindió durante el primer año de la guerra, pero los indios continuaron peleando
por seis años más, hasta 1665. Al final de la guerra, esta práctica del desarraigo se perfeccionó
y los valles quedaron prácticamente vacíos.

Todos los grupos que allí habitaban fueron dispersados, siendo el ejemplo paradigmático el
caso de los indios Quilmes.
Conclusión
El resultado de los años de guerra fue una gran cantidad de muertos entre los indígenas, que
además debieron admitir su completo sometimiento a la encomienda, al menos en la región
diaguita. Los Valles Calchaquíes fueron sometidos a una encomienda más nominal que real, y
ejercieron como refugio a los indígenas huidos desde el sur. Los valles quedaron despoblados y
la economía de Tucumán seriamente afectada por décadas.

Fuente: Temas de nuestra América. Publicación de la Cátedra Abierta de estudios


Americanistas de la Universidad de Buenos Aires. N° 3.

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