Pensamiento
Protágoras defendía el relativismo y el convencionalismo de las normas, costumbres y
creencias del hombre. Es su tesis más conocida y que queda reflejada en la frase El
hombre es la medida de todas las cosas, de las que son en cuanto que son y de las que
no son en cuanto que no son, uno de los fragmentos que conservamos de su obra.
Respecto al relativismo de Protágoras cabe interpretarlo de dos modos:
a) Si concebimos que el hombre al que se refiere Protágoras es el hombre particular y
concreto, el individuo, Protágoras estaría afirmando un relativismo radical, de modo que
cada hombre tendría "su verdad". Platón en la obra el Teeteto así lo interpreta: lo que a mí
me parece frío es frío, aunque no le parezca así a otro.
b) Pero podemos interpretar que Protágoras entiende "hombre" como "ser humano", y
tendríamos que hablar entonces de un relativismo social, en el sentido de que aceptamos
como verdadero lo que en nuestra sociedad es aceptado como verdadero.
También se ha discutido si Protágoras aceptaba el relativismo ético o moral. Si Protágoras
afirma que el hombre es la medida de todas las cosas parece que el relativismo se hacía
extensivo a los valores éticos, De tal modo, lo bueno será lo bueno "para mí", si
adoptamos la perspectiva del relativismo individual, o lo bueno "para la sociedad", si
adoptamos la perspectiva del relativismo social o cultural.
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1. Protágoras, hijo de Artemón , ó según Apolodoro, y Dinón en su Historia de Persia, hijo
de Meandro, fué Abderita, como dice Heraclides Póntico en sus libros De las leyes, el cual
añade que Protágoras escribió leyes a los Turios. Pero, según Eupolis en su comedia Los
aduladores, fue natural de Teos, pues dice:
Adentro está Protágoras de Teos.
Fue Protágoras discípulo de Demócrito, y lo llamaban Sabiduría. El primero que dijo que
"en todas las cosas hay dos razones contrarias entre sí", de las cuales se servía en sus
preguntas, siendo el primero en practicarlo. En un lugar comenzó de este modo: "El
hombre es la medida de todas las cosas: de las que existen como existentes; de las que
no existen como no existentes." Decía que "el alma no es otra cosa que los sentidos, y
que todas las cosas son verdaderas". En otro lugar empezó de este modo: "De los dioses
no sabré decir si los hay o no los hay, pues son muchas las cosas que prohíben el
saberlo, ya la oscuridad del asunto, ya la brevedad de la vida del hombre". Por este
principio de su tratado lo desterraron los Atenienses, y sus libros fueron recogidos de
manos de quienes los poseían, y quemados en el foro a voz de pregonero.
Protágoras
Protágoras de Abdera era uno de los muchos pensadores griegos del siglo quinto
(incluyendo también Gorgias, Hippias, y Prodicus) mejor conocidos como
los sofistas más antiguos del mundo, eran un grupo de profesores itinerantes o de
intelectuales que se consideraban como expertos en la retórica (la cual era la ciencia de
la oratoria) y en asuntos relacionados con la misma. Fue y es conocido principalmente por
tres afirmaciones: que el hombre es la medida de todas las cosas (que a menudo se
interpreta como una especie de relativismo radical), que podría hacer que el "peor (o
más débil) argumento aparezca mejor (Más fuerte)" y que uno no podía saber si
los dioses existían o no en realidad. Aunque algunas fuentes antiguas afirman que estas
posiciones le llevaron a ser juzgado en Atenas y sus libros quemados, estas historias bien
podrían haber sido leyendas posteriores. La idea de Protágoras de que los juicios y
el conocimiento son de alguna manera relativos a la persona que juzga o conoce ha sido
muy influyente y aún se discute ampliamente en la filosofía contemporánea.
Biografía de Protágoras
De acuerdo a la información de autores de la antigüedad, Protágoras era oriundo
de Abdera, aunque algunos pensaban que era natural de Teos, ciudad localizada en Asia
menor. Fue fiel seguidor y discípulo de Demócrito y se relacionó también con
algunos magos de Persia cuando el rey Jerjes fue expulsado contra Grecia. Trabajó
también como cargador e inventó un cojín que se llamaba tyle, el cual hacía
los transportes de cargas más livianos. Fue parte del grupo de creadores del arte
retórico e introdujo los razonamientos erísticos. Cobraba fuertes sumas de dinero para
enseñar y su comercio educativo le generó ingresos enormes incluso más grandes de los
famosos escultores de la época. Llevó una vida errante enseñando en las diferentes
ciudades griegas. La relación que sostuvo con Grecia tuvo dos ciclos, uno en el cual
estuvo relacionado estrechamente con los poderosos de la ciudad, y otro, en el cual fue
repudiado y condenado. Aparentemente murió ahogado durante un viaje que realizó a
Sicilia, cuando huía de las acusaciones de impiedad de las que fue v en la víctima en la
ciudad de Atenas (416 a.C.).
Pensamiento de Protágoras
El principal principio de Protágoras se refería al estatus del ser humano al enfrentar al
mundo que le rodeaba. Para el, el hombre era la medida de todas las cosas.
Normalmente se designa con la expresión Homo mensura que significa “El hombre es la
medida de todas las cosas”, y fue una fase muy utilizada por él. Para Protágoras la
sentencia que se emitía tenía diferentes interpretaciones pues era difícil determinar el
sentido individual o colectivo. Utilizó tres expresiones básicas: el hombre, la medida y
las cosas. La interpretación en sentido individual mostraba al hombre como un ser
concreto. La interpretación en sentido colectivo tenía dos diferentes enfoques, uno que se
dirigía a la expresión de cada grupo social humano y otro, que la consideraba desde un
punto de vista genérico. Criticó de manera rotunda todas las supersticiones y los ritos
religiosos que existían en su tiempo, pero mantuvo siempre una postura agnóstica y
escéptica, no necesariamente atea. Dos célebres diálogos de Platón, Teeteto y
Protágoras, rebatieron las doctrinas de Protágoras.
Obras
De sus obras más importantes que podemos rescatar son: Verdad y Sobre los dioses,
de las cuales se conservan sólo algunos pequeños fragmentos. La doctrina de Protágoras
ha sido interpretada, desde Platón (quien le dedicó un diálogo, titulado Protágoras), como
un relativismo que se expresaría en la célebre máxima de que «el hombre es la medida
de todas las cosas». Afirmaba que de los objetos conocemos no lo que son, sino lo que
nos parecen ser, en otras palabras, no la esencia sino la apariencia, y al mismo tiempo
defendía el carácter convencional de las normas morales.
Protágoras de Abdera (499-400 a.C.).
Filósofo sofista griego del que se cree que nació entre el 491 y 481 a.C. Nacido
en la misma ciudad que Demócrito (Abdera), de quien parece que fue
discípulo, se trasladó a Atenas. Aquí fue amigo de Pericles, quien le encargó la
redacción de las leyes para la colonia de Turi, fundada hacia el año 440 a.C.
Protágoras fue acusado de ateo porque en uno de sus escritos afirmó: "Sobre
los dioses no puedo saber si existen o no; hay muchas dificultades para
saberlo con seguridad; el asunto es oscuro y la vida corta". Sus libros fueron
quemados, y tuvo que escapar hacia Sicilia; murió en el intento, en fecha
desconocida. Fue uno de los filósofos más representativos de la escuela sofista,
tanto que mereció el respeto de Platón, quien le dedicó el diálogo que lleva su
nombre.
Su obra principal fue La verdad o Discursos subversivos. En ella propone como
principio fundamental de su filosofía: "El hombre es la medida de todas las
cosas; de las que existen en cuanto que existen, y de las que no son, en
cuanto que no son". Este principio, si bien por un lado expresa el fundamento
mismo de la reflexión filosófica, por otro, lleva a un relativismo gnoseológico
según el cual el hombre, dentro de la multiplicidad de sus estados pasajeros,
determina las cosas en su ser. De ello se deduce que de nada se puede decir
que es falso, porque lo que a uno le parece tal, a otro le puede parecer
verdadero. Por lo tanto, de la misma cosa se pueden predicar los términos
opuestos. La verdad no está, sin embargo, en la cosa tal como aparece, sino
en el aparecer mismo, de tal forma que lo único que puede elevarse a la
categoría de principio supremo es el movimiento, tanto del ser como de la
conciencia.
Una de las creaciones que se le atribuyen es, debido a la creencia sobre la introducción
de los razonamientos erísticos, la del arte retórico. Fue uno de los primeros en pedir, a
cambio de las enseñanzas, una remuneración, usualmente elevada. El dinero que
Protágoras había juntado era mayor que el de diez escultores, incluyendo a Fidias.
Durante cuarenta años vagó por distintas ciudades, en sus últimos años, según Platón, se
asentó en Sicilia. En Atenas, en su primera visita, mantuvo largos debates extensos sobre
filosofía, política e ideas. La paradoja de Protágoras se creó por una posible situación con
un discípulo llamado Evatlo, quien no quería pagar los honorarios de su maestro.
Protágoras, haciendo uso de su inteligencia, y tomando como herramienta su
conocimiento sobre la palabra, instó a su discípulo que le pagara. Si él perdía el juicio,
debía pagarle, pero si él lograba ganar, demostraría que había aprendido; por lo tanto,
debía pagar de igual forma.
La constitución que redactó para la nueva colonia de Turios contaba con el
establecimiento de la educación pública obligatoria. Protágoras encajaba con las ideas
que tenía Pericles, pese al agnosticismo; esta situación cambió luego de la muerte de su
aliado, puesto que los nuevos líderes no le acogieron como el anterior. Según Diógenes
Laercio, el desapruebo por Protágoras se inició en la casa de Eurípides, en las lecturas
que hizo de su propio libro Sobre los dioses. Protágoras afirmaba no conocía sobre
existencia de los dioses porque no podía probar que seres divinos compartieran la vida
con los hombres. Del mismo modo tampoco afirmaba la inexistencia de estos; pues,
tampoco podía probarlo. Poco se sabe con seguridad sobre ese asunto. Se cree que
Pitidoro fue quien acusó a Protágoras, Aristóteles señala a Evatlo. La condena se debate
entre el destierro o la muerte. Lo cierto es que fue condenado por impiedad.
Luego del incidente se ordenó la quema de todas las obras escritas de Protágoras. El año
en que se cree, tuvo lugar tal situación, según E. Derenne, es el 416 a.C. con el inicio de
la expedición de Atenas contra Siracusa. Protágoras huye rumbo a Sicilia, y mientras
partía, el barco se hundió, dando a Protágoras muerte en el mar. Su muerte se da entre
los 70 a 90 años de edad. Lo poco que quedó de su obra se encuentra entre los diálogos
de Platón, y las obras de Sexto Empírico, Diógenes y Aristóteles. Tal como los sofistas
miraban el mundo, el hombre era la medida de todas las cosas. Este principio se le
atribuye a Protágoras, que se basa en la relación del hombre que se enfrenta al mundo
(Homo Mensura – El hombre como medida). La frase, según Diógenes Laercio, del cual
sale aquel pensamiento es: “El hombre es la medida de todas las cosas, de las que son
en cuanto que son, de las que no son en cuanto que no son.”.