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Ludopatía: Concepto, Síntomas y Ayuda

El documento habla sobre la ludopatía o juego compulsivo. Se define como una adicción caracterizada por el impulso incontrolable a apostar a pesar de los conflictos que genera. Tiene tres fases: la etapa dorada donde se ignora lo perdido, la desesperación al darse cuenta de las pérdidas, y la aceptación del problema. Los tratamientos incluyen terapia cognitivo-conductual para identificar pensamientos y emociones que aumentan la vulnerabilidad al juego compulsivo.
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Ludopatía: Concepto, Síntomas y Ayuda

El documento habla sobre la ludopatía o juego compulsivo. Se define como una adicción caracterizada por el impulso incontrolable a apostar a pesar de los conflictos que genera. Tiene tres fases: la etapa dorada donde se ignora lo perdido, la desesperación al darse cuenta de las pérdidas, y la aceptación del problema. Los tratamientos incluyen terapia cognitivo-conductual para identificar pensamientos y emociones que aumentan la vulnerabilidad al juego compulsivo.
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JUEGOS COMPULSIVOS

CONCEPTO:

El juego compulsivo o ludopatía es la enfermedad caracterizada por el impulso


incontrolable a jugar, es decir, cualquier tipo de actividad en que la persona pone
algo de valor en riesgo sobre las bases de un resultado desconocido. Al no
provocar síntomas físicos, debido a que genera únicamente una dependencia
psicológica, se conoce a esta enfermedad como “la adicción invisible”. El juego se
vuelve una adicción cuando provoca conflictos familiares, emocionales, legales o
financieros, y la persona continúa apostando igualmente. El jugador precisa de la
sensación de ganar, aunque este no sea el caso la mayor de las veces.

Este desorden de salud mental de control de los impulsos se da cuando la


persona piensa constantemente en el juego, aumenta sus apuestas a modo de
mantener la emoción, y cree que para recuperar el dinero perdido la mejor
solución es continuar jugando. Es común que el adicto mienta para esconder que
ocupa su tiempo apostando por vergüenza, y en el extremo cuando ya no posee
dinero para apostar recurre a actos ilegales para conseguirlo. La violencia en el
hogar, dejar los estudios y la pérdida de trabajo son consecuencias casi
inmediatas del juego compulsivo. De esta manera, no sólo arriesga sus
pertenencias, sino que también todas sus relaciones interpersonales. Al igual que
el alcoholismo, el jugador se vuelve tolerante a la cantidad en juego. Esto quiere
decir que cada vez siente la necesidad de apostar más cosas para sentirse
satisfecho.

La ludopatía se caracteriza fundamentalmente porque existe una dificultad para


controlar los impulsos, y que en cierto sentido tiende a manifestarse en practicar,
de manera compulsiva, uno o más juegos de azar. Puede afectar en la vida diaria
de la persona que se ve afectada por esta adicción, de tal forma que la familia, el
sexo o incluso la alimentación pasa a ser algo totalmente secundario. Por todo
ello, no se debe de confundir la ludopatía con un vicio, ya que en estos casos nos
encontramos ante una grave enfermedad crónica, una adicción.

CLASIFICACIÓN:

1. Preocupación. El sujeto tiene pensamientos frecuentes sobre experiencias


relacionadas con el juego, ya sean presentes, pasadas o producto de la
fantasía.
2. Tolerancia. Como en el caso de la tolerancia a las drogas, el sujeto requiere
apuestas mayores o más frecuentes para experimentar la misma emoción.
3. Abstinencia. Inquietud o irritabilidad asociada con los intentos de dejar o
reducir el juego.
4. Evasión. El sujeto juega para mejorar su estado de ánimo o evadirse de los
problemas.
5. Revancha. El sujeto intenta recuperar las pérdidas del juego con más juego.
6. Mentiras. El sujeto intenta ocultar las cantidades destinadas al juego
mintiendo a su familia, amigos o terapeutas.
7. Pérdida del control. La persona ha intentado sin éxito reducir el juego.
8. Actos ilegales. La persona ha violado la ley para obtener dinero para el
juego o recuperar las pérdidas.
9. Arriesgar relaciones significativas. La persona continúa jugando a pesar de
que ello suponga arriesgar o perder una relación, empleo u otra oportunidad
significativa.
10. Recurso a ajenos. La persona recurre a la familia, amigos o a terceros para
obtener asistencia financiera como consecuencia del juego.

FASES:

Las fases de la adicción son tres:

1. Etapa Dorada: El jugador es más consciente de lo que gana que de lo que


gasta.
2. Etapa de desesperación: El jugador se percata de lo perdido.
3. Aceptación: El jugador toma conciencia de su problema.

TRATAMIENTO DEL JUEGO PATOLOGICO

Existen una gran variedad de tratamientos para el juego patológico que incluyen el
consejo, los grupos de autoayuda y la medicación psiquiátrica. Sin embargo, no se
considera que ninguno de estos tratamientos sea el más eficaz, y no se ha
aprobado ninguna medicación por parte de la FDA para el tratamiento del juego
patológico.

Se ha visto que un enfoque, la terapia cognitivo-conductual reduce los síntomas y


las urgencias relacionadas con el juego. Este tipo de terapia se centra en la
identificación de los procesos mentales relacionados con el juego, las distorsiones
cognitivas y del ánimo que incrementan la vulnerabilidad al juego incontrolado.
Además, estas terapias utilizan técnicas de adquisición de competencias
orientadas a la prevención de las recaídas, asertividad y rechazo del juego,
resolución de problemas y refuerzo de las actividades e intereses inconsistentes
con el juego.

El adicto al juego es una persona inmadura, con carencias afectivas que puede
haber experimentado abandonos o traumas en la niñez y el juego, para ellos,
representa el intento fallido de recuperar lo que han perdido.

Estos enfermos no creen que sufren una adicción, porque están convencidos de
tener el control de sus actos, sin embargo sus apuestas son cada vez más
grandes y su concurrencia a las salas de juego cada vez más frecuentes.

Para un apostador, jugar por dinero le produce gran excitación, es la oportunidad


de experimentar un desafío que le da el placer de sentir correr adrenalina por su
sangre y que él puede considerar tanto o más eficaz que el placer del sexo.

Para un jugador compulsivo, perder dinero significa la oportunidad de seguir


jugando y de vivir al límite, que es la sensación que no se quieren perder.

Generalmente es su familia la que lo lleva a realizar un tratamiento, pero si no


existe una intención personal genuina y es otro el que lo incita a rehabilitarse, es
común que tengan recaídas, porque se necesita su decisión y su propio
compromiso para el cambio. Sin embargo, la asistencia a los grupos de apoyo
puede motivarlo a modificar su comportamiento.

¿COMO AYUDAR A UN LUDOPATA?

1. Comprende su problema
El primer paso que debemos realizar si queremos ayudar a un ludópata a revertir
su situación es entender bien en qué consiste una ludopatía.

Como hemos comentado anteriormente, la ludopatía constituye una adicción, una


adicción conductual, pero que al fin y al cabo poca diferencia presenta respecto a
una adicción a sustancias.

La comprensión de su problema es un elemento clave ya que a las personas que


no somos adictos a ninguna sustancia o conducta nos puede costar
mucho entender como alguien puede engancharse tanto a algo.

Así pues, es importante que nos centremos en el presente, en la situación que le


está tocando vivir y en las dificultades que puede presentar respecto al juego.
2. Pregunta sin juzgar
Hasta ahora sabemos que la ludopatía es una adicción en la que la persona se ve
obligada a jugar para responder a sus exigencias psicológicas.

Sin embargo, no todos los ludópatas presentan su adicción de una forma idéntica,
por lo que deberemos indagar cómo vive la ludopatía la persona a la
que queremos ayudar.

Será muy diferente si queremos ayudar a un ludópata que identifica su relación


con el juego como una adicción y que está convencido de que quiere superarlo,
que si queremos ayudar a un ludópata que ni siquiera reconoce tener un problema
con el juego.

Es mejor que la persona responda según sus propios pensamientos que en base a
lo que le dices tú.

Por ejemplo, si un ludópata niega tener un problema con el juego, de nada servirá
que tú le digas que sí y que tiene que dejar de jugar, ya que él seguirá analizando
su relación con el juego en base a sus pensamientos previos.

Por mucho que se insista, ningún ludópata dejará de jugar si no quiere hacerlo, del
mismo modo que ningún drogadicto dejará de consumir si no se lo propone.

3. Relaciona el juego con problemas


Si del apartado anterior extraemos que la persona que padece ludopatía no
identifica el juego como un problema, deberemos hacérselo ver de una
forma habilidosa.

Como hemos dicho antes, si un ludópata no es consciente se padecer una


adicción al juego, de nada servirá que se lo digamos nosotros.

De este modo, existen técnicas más eficaces que repetir constantemente a un


ludópata que tiene problemas con el juego y que tiene que dejar de hacerlo.

Un ludópata puede negar hasta la extenuación su adicción con el fin de poder


seguir jugando sin tener remordimientos de conciencia, pero le costará más evitar
la concienciación sobre los problemas que le origina el propio juego.

Esta tarea puede resultar relativamente sencilla ya que el juego patológico suele
originar un gran número de problemáticas.
Derroches de dinero, problemas económicos, conflictos de pareja, problemáticas
familiares, decremento de amistades, problemas con el sueño, consumo
de alcohol, conflictos laborales, disminución de su desempeño, pérdida de salud…

En este momento, el ludópata estará empezando a analizar su relación con el


juego, por lo que probablemente no esté tan cerrado a la información que
le puedas proporcionar sobre su situación.

4. Motívale para el cambio


Es muy importante motivar al ludópata para que consiga dejar de jugar.

Como hemos dicho, superar una adicción es una tarea muy complicada y la base
del éxito se basa en la motivación para conseguir los objetivos.

De este modo, recordar las cosas que está ganando al dejar de lado el juego, la
mejoría en su calidad de vida y todos los beneficios que supone superar
una adicción será gasolina pura para que el ludópata pueda seguir resistiéndose al
juego.

Así mismo, será importante remarcar todos sus logros por pequeños que sean,
darles valor e incentivarlo a que siga esforzándose para superar su adicción.

5. Ayúdale a evitar situaciones peligrosas


Aunque una persona esté muy convencida y motivada para dejar el juego, puede
haber ciertas situaciones en las que se le haga extremadamente complicado evitar
el juego.

Estar cerca de lugares con máquinas tragaperras, bingos, casinos o momentos en


los que pueda consumir alcohol constituirán situaciones peligrosas que pueden
incitar una recaída.

De este modo, puedes ayudarle a hacer una lista de “situaciones peligrosas” y


confeccionar una agenda que permita evitarlas por completo.

Las posibilidades de tratamiento incluyen


Terapias individuales: el paciente se informa mejor acerca de su enfermedad,
investiga las causas que lo llevan a jugar y lo relaciona con las dificultades de su
vida cotidiana. Se busca mejorar el manejo de sus problemas y de su calidad de
vida.
Terapias cognitivas conductuales: el paciente enfrenta directamente su
conducta adictiva. Junto con el terapeuta, descubre que sus pensamientos y
sentimientos hacia el juego son irracionales, y de este modo, se favorece su
abandono

Terapia familiar/de pareja: su objetivo es mejorar las relaciones íntimas del


paciente ya que su problema afecta también al resto de la familia. Es necesario
transformar la crítica destructiva que tiene la familia con respecto a la enfermedad
en una crítica constructiva para encontrarle una solución.

Grupos de apoyo: se comparten experiencias y responsabilidades entre


jugadores recuperados y los que todavía se encuentran en tratamiento, para que
el paciente se sienta acompañado por alguien que vivió una situación similar a la
suya, y le brinde fuerza y esperanza.

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