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Cosmogonía: El Origen del Universo

En 3 oraciones o menos: En el principio no había nada, solo la nada. Del movimiento de la nada surgió la energía, dando origen a partículas subatómicas que a través de interacciones formaron los primeros átomos. La gran explosión original creó una bola de fuego expansiva que se fue enfriando y dio origen al universo tal como lo conocemos.

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Cosmogonía: El Origen del Universo

En 3 oraciones o menos: En el principio no había nada, solo la nada. Del movimiento de la nada surgió la energía, dando origen a partículas subatómicas que a través de interacciones formaron los primeros átomos. La gran explosión original creó una bola de fuego expansiva que se fue enfriando y dio origen al universo tal como lo conocemos.

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COSMOAGONIA

(Misa Cósmica)

OLGA ELENA MATTEI

© OLGA ELENA MATTEI, 2003


PREFACIO
{La Nada}
En el principio
no había
nada.
O sea,
nada
era
lo que había.

Sucedía
no haber nada.
La nada
sucedía
como si fuera o existiera.
Y al suceder
el infinito siendo de la nada,
ese siendo
{Pro-ser}
ya era
poder ser,
ser
(en infinitivo).
Verbo ser:
el verbo.
Tenemos
las palabras
pero
no podemos
penetrar
el concepto.
Queremos describirlo
por aproximaciones
parecidas.....
La imaginación
hinca el vacío
pero muerde
tan solo
la experiencia.
Escudriñamos algo
como un no sueño
como la mancha
negra
de un no-pensamiento.
Y la lengua agoniza
en su primer
deletreo.

ANTÍFONA
En el principio
nada había.
La nada se extendía
todo
lo llenaba.
La nada
lo era todo
siendo nada.

La nada,
que era o estaba siendo,
fue ser:
El ser de la nada.
Ser nada
era ser algo:
ser Ser.
Ser,
era entonces
el Ser sustantivo.
Y la agonía
de estar siendo
era movimiento
y el movimiento era {El Movimiento
la manifestación La Energía}
de la energía.
En sí mismo se originaba,
por sí mismo
nacía.
De la nada.
Del movimiento de la nada,
en verbo,
para estar siendo.
Agonía del reducto cero.
Eclosión del punto ciego,
singularidad,
en la curvada intercepción
donde se cruza,
violento y súbito,
el comienzo
de la dilatación
llamada tiempo.
Proceso
como la idea,
la chispa,
brevísima fracción
del momento,
instante
eléctrico
donde
nace
el tiempo.

ANTÍFONA
En el principio
estaba
la energía

Infimo
mínimo
destello repetitivo,
múltiple,
ubicuo:
su sitio
es el lugar
total.
Giro
minúsculo,
sin cuerpo todavía.
Ente posible {Pares de
ser virtual, Partículas
brote bipolar, Virtuales}
dicotomía.
Necesidad factual de lo factible,
positividad del ser
frente a la posibilidad: ser o no ser,
expresada
por la solución dual
del anti-par. {Las Subpartículas}
Masa cero, cero carga. Sólo “color”.
Subpartículas quark,
apenas
nano-fuerza diminuta,
electromagnética,
lluvia inconsútil
iridiscente,
primera radiación,
energía generamor.
fuerza unificada,
fuente
que va naciendo desde adentro
del concepto-verbo
(desde la mera fuerza
de la posibilidad)
y se enamora
de la fuerza existencia
que la arrastra
y la hace girar
por la clave orbital
que codifica
la suma del diseño
universal.
De la manera de sus giros {Las Fuerzas y
resultaría, (compulsivo), Las Estructuras}
el orden restrictivo
de las estructuras,
la mecánica quántica
el sistema planetal
de las partículas,
(que el Campo Unificado
trata de conjurar),
el cuerpo elemental
y básico del átomo.
La fuerza nuclear,
el hermético universo
molecular.
Y creciendo y acreciendo
y ascendiendo
en espirales orbitales,
el microcosmos es modelo
para el gran universo
y todos los posibles
más allá de nuestros sueños.
Subuniverso de espínolas
rotatorias intangibles.
Ambitos repletos
de súbitas descargas,
latigazos eléctricos
como espontáneas hebras,
cuerdas, esponjas, vellocinos, alfombras
de Cósmicas Cuerdas {Cuerdas Cósmicas}
urdimbres de movimiento
que encienden
subpartículas
fugaces e inestables
buscando la existencia.
Libertad asintótica
Azar de giros y choques,
impactos, aniquilaciones,
uniones y rechazos.
Nuclosíntesis: recombinaciones.
Nada se pierde, todo se aprovecha:
Las partículas que sobran
saltan, locas
y se atrapan
unas a otras
contra la incertidumbre
de sus vuelos {El Principio de
ciegos. Incertidumbre}
Coreografías algebráicas
regidas por tracciones,
densidades, calores
y presiones
reveladas a la ciencia humana
por la misma energía que se oxida
entre las mitocondrias
del cerebro.
Espectadores hipotéticos
nos alzaron los velos
de telones espesos
y pesados,
para hablarnos
de neutrinos obstinados, - {Más Subpartículas}
de fotones en vértigo,
de decisivos electrones capaces
de regir
todo el concierto...
De sus oposiotores positrones
y de muones
inversos:
seres todos livianos, leptones,
que jugaron
como rayos,
entre temperaturas infernales...
(Billón y medio de grados Kelvin)
Y a unos cuantos grados menos,
la entropía empujando
la expansión en silencio,
los hadrones, de más peso,
con mesones inestables, efímeros, etéreos
y con bariones, protones y neutrones
decayendo...
Los hiperones contrarios,
y los quarks imponderables y fantásticos,
puros y virtuales;
potros
sementales,
padres
de todo engendro
cabe el cosmos ....
con sus gluones y bosones rasgando
las más recónditas entrañas
de mis venas, al cabo,
de veinte mil millones
de años...
Y desde aquella danza
suelta
en la que cuentan
por igual,
causalidad y causa, regida por la brida
de leyes infalibles,
las partículas se agrupan,
coherentes, como en un caleidoscopio
maravilloso
de movimiento
perpetuo.
Automática, repetitivamente,
se van creando
los elementos: {La materia}
El primer elemento:
el tímido, tentativo, experimento
del deuterio,
isótopo, diseño
radioactivo y pasajero,
y el tritio, triple intento
donde falta cohesión
y sobra peso.
Prototipos del género
que construirá
nuestro universo.
Materia
Y el Hidrógeno surge, límpido
y nuevo,
sólo cuando el medio
se enfría a un nivel crítico.
Y entre tanto,
se está recombinando
en los umbrales
el Helio.

VERSÍCULO
En el principio
la nada

Ser nada era ser Sér.


Y Movimiento de ser Nada:
Vibración, oscilación,
cambio.
Cambiar hizo el lugar, {El Espacio}
el espacio,
la entropía
y esta a su vez, según se producía
era el transcurso,
la sucesión
el TIEMPO! :
EL ESPACIO TIEMPO! {El Tiempo}

AXIOMA
Antes de Alfa
no había tiempo.
Todo el transcurso
comienza
cuando el tiempo
marca
el absoluto
cero.
ANTÍFONA
En el principio
no había nada.
Todo era nada.
Y al ser nada,
era el acto de ser,
la invención del movimiento;
situación,
cambio
proceso,
avanzar,
fluir, correr,
corriente energética,
eléctrica,
electrón, magnitud,
magnetismo,
tendencias negativas,
positivas,
neutras.
Partículas hechas
de movimiento-fuerza.

Partícula primigenia,
partícula
partenogénica
y hermafrodita,
madre-padre de sí misma
y de la materia
y del cosmos
y
de la vida.
ANTÍFONA
En el principio, pues,
el Atomo
que se forma
del movimiento:
El gigantesco
Atomo Primordial.
El huevo.

El huevo de la Nada
preñado
por el acto metafísico
de ser
Sér.

COROLARIO
{Metafísica}
Porque la Nada
no debería
ser
pues la Nada
no es
nada.

La nada: el anti-ser. {Mecánica


Y al ser, Quántica}
y ser movimiento o giro de existencia,
iba creando espacio
pero el espacio estaba {Singularidad}
concentrado sobre sí mismo
en punto cero,
y producía
una concreción
como energía,
nano-chispa.
Quark, partícula,
el infinitesimal primerísimo Ser
ocupando el mismo lugar
de la Nada,
el lugar
del anti-ser: la anti-materia.
La ínfima primerísima esencia {Metafísica}
cumpliendo la acción de Ser
por el principio mismo
del transcurso del no-ser:
algo en el sitio de la Nada.
Y el verbo-pensamiento
emanó, irradió
chispas de quark, {Mecánica
casi sólo movimiento y posición, Física}
ser de peso nuclear:
( y de masa mayor
que la de su propia potencia a la 3
cuando forma
un protón o un electrón);
piedra básica, último reducto
retroverso
donde la metamorfosis energía-materia
se concreta.
Pulsación,
impulso
eléctrico,
electrón, cuasi-materia
inundando
los vasos comunicantes
que habrían de contener
toda existencia.

ANTÍFONA
Nada no era
todo fue nada,
ser no ser,
materia-antimateria.
Y así tremenda, infinigigantesca, {Explosión
la explosión macrocósmica, Original}
super-micro-simétrica,
el estallido original,
la inaugural fisión
nuclear,
la fuente de la energía,
el primer motor.
El acto primero
de la medida inconmensurable
que nosotros
hemos llamado
Dios.

INTRÓITO
Tras el principio, pues, {El Atomo}
que se forma del movimiento
del pensamiento
de Dios:
` el gigantesco, mínimo,
Atomo Primordial.

POSTPROFESÍA
Antes de Ylem
el punto térmico
no es
el absoluto
cero.

GLORIA

La explosión original
creó....
una bola de fuego {La Luz}
que se fue expandiendo
y acelerando en un vórtice de vértigo.
Ciclotrón, caldero.
Energía que gira a velocidades cósmicas
y se genera en sí misma,
en la fricción que multiplica
y disemina
el plasma que a su beso
arde y germina.
Energía que gira y se genera a sí misma
como un dínamo total
haciendo girar
a todo el caos
para crear
un universo isotrópico
entre campos magnéticos,
dominios, fuerzas, sujeción,
leyes, matemáticas,
orden,
antítesis del caos,
Cosmos.
Epifanía y Agonía.
Fuerza creadora.
Aún nos cimbra
los tímpanos
con sus ondas subsónicas {Ecos de
el eco atronador la Gran Explosión}
de la explosión.
Ciclorama, cortina involucral,
fondo de radiación
de microondas
como volutas redondas,
3k: apenas un gemido
que muere poco a poco
en busca
del reposo.
Supersimetría polifónica;
susurrantes reflejos
del acto de creación,
brillantes destellos
que viajan en el silencio hueco.
Fusión, reacción, radiación.
Y entonces
fue
la luz.

En el centro,
la fusión del hidrógeno
hizo girar y girar
al universo.
El espacio que nació
del instante primero
se expandió
por el tiempo.
Extendiéndose sin freno,
giraba al fuego.
Ondas de choque lo partieron {La Creación}
en fisiones tremendas.
Giros millonésimos
se revirtieron
hechos cuerpos.
Centros multiplicados
se reconcentraron
egocéntricos.
Vórtices
de espejos.
Nódulos,
glóbulos,
remolinos {Cosmogénesis}
de llamas
lanzadas
todavía
a través de millones
de medidas
de espacio y tiempo.
Ciento veinticinco mil millones
de años luz de circunferencia
y aún se está expandiendo! . . .
Es tan hondo
el horizonte
cósmico,
los cuerpos astronómicos
han trasmigrado en el espacio
tan lejos, tan lejos,
que quizás aún no nos llegan
sus reflejos
y en verdad no sabemos
qué se esconde
más allá del camino
de la luz y los ecos
radioactivos.
Y hemos estado ardiendo
por tanto,
tanto tiempo,
que algunas de estas piras
gigantescas
se fueron apagando
tras agonías milenarias
bajo la comba fría
de los abismos abiertos.
Nebulosas inciertas {Las nebulosas}
de hidrógeno gaseosos
giraron con estruendo,
cerniéndose en la espuma
de sus nimbos,
apretándose, estrechándose
vertiginosas {Espirales
aspas, cilios de Estrellas}
abrazándose,
con pasión introverta.
Trompos, hélices, espirales,
caracoles de soles circulando
en tifones de incendios,
flores de Fibonacci,
palmeras de estrellas revueltas
por ciclones y tormentas...
Rebaños, muchedumbres,
cien mil millones de seres luminosos,
girando al unísono, enlazados
por tracciones
titánicas,
y al centro, pozos sin fondo...
Cuerpos que sufren colisiones
y procesos intensos,
y han trazado
miles de miles de ciclos
combustiendo... {Gigantes Azules}
Según la densidad, el volumen, el peso,
brillan azules como fuegos
de zafiro...
su material se agota, se enfrían,
se inflaman, se crecen, se agigantan... {Gigantes Rojas}
se consumen ardiendo entre su propia
fragua.
Lentas agonías gigantescas!
Y aún más, implosionadas {Enanas Blancas}
se calientan.
Suben las fuerzas
concéntricas,
las reacciones termonucleares
encienden de nuevo
el fuego...
En sus vientres ruge el trueno
del infierno, {Novas}
y entre gritos internos
estallan!
Agonías cataclísmicas!
Vuelo de fuego, corona,
maldición y gloria.
Fisiones generadoras.
Y en la esfera
del universo
surgen, novas,
como luciérnagas,
las estrellas
sucesivas.

EPÍSTOLA

Entre los dulces pliegues {Nébulas, criaderos


de matrices gigantescas de Estrellas}
se engendran
los zigotes
astrales
tras girar como espermas
en los óvulos ciegos
del hidrógeno y el helio.
Partos siderales, alumbramientos.
Almácigos de estrellas.
Y las criaturas niñas
se convierten en doncellas:
Vírgenes adolescentes
bajo el encantamiento
de atracciones cifradas
en fórmulas magnéticas.
En sus mejillas encendidas
surgen y se consumen
los tintes cardenales
que encienden en la carne
los rubores de la sangre
cuando el amor nos hiere.
La energía en que gravitan
las hace grávidas y henchidas
porque las viola y las penetra.
Su secreto se revela:
es por eso,
por lo cual sus vientres tiernos
crecen
y crecen,
esferoidales
y
maternos.
Ardientes cuerpos.
Tanta la intensidad de la atracción
o del amor,
que no resiste el corazón tal agonía,
y falla el núcleo interno.
Y las estrellas palidecen, se enfrían...
Pero un rescoldo denso
resurge como el sueño
de un recuerdo,
y las estrellas resucitan,
y arden de nuevo,
redivivas.
Fuerzas compulsorias las obligan {Las Super-Novas}
irrefrenablemente
al sacrificio.
Seres que se inmolan
y se estrellan,
supernovas,
y se multiplican y se esparcen
y una y otra vez
se escinden:
mitosis cósmica.
Incontinentemente
fusionan y destilan
de su propia esencia,
de su alquimia,
del inicial hidrógeno,
el helio, el carbono,
y todos
los demás elementos:
más y más peso.
Estrellas girando,
henchidas,
matrices grávidas.
Fuentes que se incendian y se estallan
como leyendas
cuando el amor estrecha
su corazón de ciclotrón y arcilla.
Y las estrellas
dan a luz
planetas y planetas. {Los Planetas}
Cada nueva explosión,
Supernova,
sol,
diseminando la materia,
como germen,
polvo de estrellas,
nubes intergalácticas
de moléculas dispersas
flotando, cuasi-células
de gas rarificado,
alejados eslabones
de substancia palpitante:
preludio,
proyecto,
esencia
de mi carne.

GRADUAL

Y los cuerpos celestes


girando, girando,
peregrinajes por parsecs,
en trillones de luz-años,
durante mil millones
de tiempo-años.

GÉNESIS
{Gérmenes}
De cada explosión
de nuevo
la energía,
la luz
y este fluido
de vientre nuclear,
viento solar.
Como semen es:
líquido astronómico,
gas,
que siembra en los surcos
del universo
los rayos
que encenderán
la vida.
Gama espectral,
paquete de fotones,
abanicos
de movimientos físicos lumínicos.

CONCEPCIÓN

Cópula de energía
electrofísica
con la energía-materia.
Auto-gamia hermafrodita,
danza del amor,
voz de la canción, o del concepto en verbo,
fuerza del movimiento y la expansión
para engendrar
la vida,
aquí,
en nuestro vecindario {La Vía Láctea}
de mundos en órbita,
donde la luz esparce
su derrame
de blancas sombras
lechosas
y su leyenda mitológica
y materna:
Vía Láctea que alimenta
doscientos mil millones
de soles
y quizás de planetas,
y es apenas
una burbuja efímera
de la espesa marea
espumosa
del tiempo proto-eterno
hecho caduca
materia.

En los planetas tibios {Preludio de Vida}


el caldo primitivo de metano y amoníaco
ebullendo bajo nieblas,
los vapores acuosos
cerniéndose
entre lluvia
bajo la tempestad eléctrica.
Ondas, chispas, rayos que brillan
en la violada oscuridad
de la matriz universal.
Luz, fuente de vida!
Plasma, vapor, caldo de genes:
como semen eres.
Hé la primera noche iluminada {El DNA}
que concibió en su seno
una molécula
profética.
El ácido nucléico
vivo.
Hilandero,
tejedor ingeniero,
sus tejidos
van poco a poco
inventando
la célula. {Procariote Ancestral}

BAUTISMO

La luz se le ha metido
en la vacuola ciega
por donde todo
se alimenta. . . .
y ahora parece una pupila!
La pupila nuestra
que se mira
a sí misma
como una nébula
encendida
en una estrella.
Aminoácidos y seres nucleótidos
que aprendieron sus danzas
espirales genéticas
en el ritmo del vértigo,
en el vórtice mismo
de galaxias y sistemas.
Bloques estructurales
de nuestras propias células!
Y de nuevo,
como una madre que genera
la carne de sus hijos,
enamorada, la materia
vuelve a escindirse,
viva, pluscuamperfecta,
pirámide invertida que se alza
en proyección geométrica.
Agonía evolutiva,
cosmogónica,
culmen
de toda epifanía.
De las curvas inconsútiles
de la noche sin orillas,
por los dedos de trueno
de la explosión primera,
desde los ángulos perdidos,
de la cuarta dimensión
formada por el tiempo,
nacemos,
provenimos.
Desde el átomo primero
hemos florecido.
Soles o estrellas {Explosiones Galácticas}
murieron
desde los límites eternos
para esparcir
al espacio
las semillas.
Brillo de fraguas celestiales
traemos destilando
hasta el Espíritu.
Colisiones titánicas
prepactaron
el destino.
Calores nucleares
templaron en los yunques
estelares
los metales
y cristalizaron
fabulosos
minerales,
diamantes: carbonos,
sales, silicatos,
polímeros y aminoácidos,
para hacer en las galaxias {Las Galaxias}
la materia
de los seres vivos.
Y estamos buscándonos,
mellizos,
clones ad-infinitum,
desarrollados en los vasos automáticos
del barro orgánico
en trillones y trillones
de racimos
planetarios.
Herencias cataclísmicas
nos abren
los cánones
de civilizaciones ignoradas
en lejanos sistemas.

ALELUYA
Somos hechos
de polvo,
de polvo nuclear, enamorado,
polvo astronómico.
Giraremos
también
eufóricos, nosotros,
gemelos cósmicos,
subiendo en la espiral
mental
que se inicia en la frente
de Jacob,
hacia la gnoosfera
de la idea
de la fraternidad
universal.

ORACIÓN
{La Música de las Esferas}
Y mientras tanto,
en el fondo
de la memoria
del tiempo,
sobre nuestras cabezas sordas,
la música inaudita
templada en logaritmos,
sostiene su silvo
diferencial secreto
en la garganta grávida
de estrellas y planetas,
generando un concierto
titánico y tremendo.
Holograma del eco,
truco mecánico
de colosales instrumentos.
Coro sin epicentro
en las profundidades
de este cósmico océano,
temperado en la curva {Las Supercuerdas}
del espacio-tiempo
por arcos gigantescos
que hacen vibrar
con la más extraña música
las secretas frecuencias
de las supercuerdas
(chelos sin torso,
urdimbres prolongadas
que no cumplen
con las tres dimensiones
de los cuerpos,
filamentos
sin espesor ni grueso,
cintas planas
de partículas
en excéntrica marcha).
Himnos monocrónicos,
monótonos,
estridencias cacofónicas
que antagonizan

con la música {Música de las Esferas


esferoidal de las esferas a Nivel de las
y con la micro-orquesta Subpartículas}
de claves moduladas
por los niveles cuánticos
cuando
prisioneras, las partículas,
se roban
el peso de un beso de energía,
se excitan
y se liberan
de órbita en órbita,
dejando en el espectro
cifrado
de la luz y las ondas
los signos impresos {Las Bandas de los
de sus cánticos. Elementos en el Espectro}
Atronadora,
inaudible, subsónica,
tañendo su lenguaje
en la incomprensible,
única dimensión
de las inconmensurables
supercuerdas,
la música formula
la acción generadora
de las cuatro fuerzas.
Acordes de fondo,
bajo contínuo,
profundo bramido,
terrible ruido,
notas en escalas no figuradas
por seres humanos,
suben desde regiones extremas. . .
... desde objetos que casi se parecen
a casi-estrellas . . .
Cuasi-stars: Quasars. {Quasars}
Seres sencillos sin alardes
de gran brillo...
Pero... cuyo tremendo rugido
penetra los cerebros electrónicos
e inunda las redes arsenales
de selvas de antenas
radiales.
Sus señales
incomprensiblemente poderosas
sobrecogen y abruman
al hombre
con incógnitas.
Serán, quizás, Huecos Blancos,
como el ojo convexo
de un cono
invertido
desde un Hueco Negro del antiuniverso
vomitando en el nuestro
su materia
diluída en subpartículas,
arrojando
su fluído de estrellas
fondo abajo de su profundo pozo,
al otro lado de este Cosmos positivo.
Artesa de estrellas.
Cisterna invertida
que se hunde hasta el hoyo
de las antípodas,
no de la tierra,
sino de otro concepto
en la dimensión
del hiper-universo.

SECUENCIA

En el principio. . .
no había nada. . .
Cero tiempo,
punto cero
en todas
las condiciones
o
singularidades. . . .

Y ahora. . . .
siguen girando
las galaxias,
siguen
los soles y los cielos
ardiendo. . . .
Llegan el trueno y el silencio
unidos
en concierto,
cuando efectos gravitacionales son impuestos
a otros cuerpos siderales que se encuentran
demasiado cerca.
Las fuerzas de atracción
siguen las mismas reglas
en humanos
o estrellas:
se desean!

Sus danzas del amor


o sus orgías
revelan
la unión secreta
de parejas
en nupcias estelares.
Envueltas
en velos y cortinas
de ondas
gravitacionales
y rayos X
fosforescentes
y fantásmicos,
estrellas novias {Estrellas Binarias}
se entorchan
en vueltas
espirales
frenéticas.
Sus valses espaciales
y sus ritos
nupciales
destellan como un faro {Estrellas Pulsares}
sus señales
radiales
en ritmos
pulsares.
El tambor del corazón
de cada estrella
deja su pálpito
constante
en cada huella.
Siguen girando las galaxias,
siguen los soles combustiendo.
Se agotan, se consumen
hasta los últimos destellos
que condensan
la niebla inmensa
de la celeste cúpula
en una sola gota
de rocío,
y se aprietan
con inclemente densidad;
concentración
que no sabemos
descifrar. .
Parecen perlas,
y comienzan a brillar,
iris de nácar,
irradiando
“ex-”traños rayos
que todo lo penetran.
Y continúa
la absurda contracción,
la convección agónica,
la conversión atómica,
la fuerza nuclear más implosiva,
el más indecriptible y grotesco
volumen,
masa inconsútil,
masa vislumbrada
tan solo en las sagradas
escrituras
matemáticas.
Estrella en miniatura. {Estrellas
Pelota de materia inconcebible, Neutrónicas}
apenas
ovillo de neutrones,
cuerpo neutrónico
radiación,
dolor dramático de oscuro genocidio.
Toda materia muere recompresa,
prensada:
sus partículas eléctricas se escapan,
sólo quedan
las neutras.
Su radiación acelera
chorros de ondas
electromagnéticas,
disturbios
en la gravitación
de otras esferas,
tormentas
de partículas dispersas.
Luceros que parecen
pobres jamelgos
andariegos,
objetos opacos,
invisibles,
que encuentran un lenguaje
transmisible
para enviar
su mensaje!
Pero son, en realidad,
monstruos dormidos.
Paradoja fantástica:
mientras más tremenda, brutal y terrible
la agonía en una estrella,
más titánica
y vital su fuerza.
Y aún más,
es menos:
gravitación tremenda
que se colapsa
hacia su propia
voracidad
egocéntrica.
Estrella
que se estrella
hacia adentro.
Torca concéntrica {Huecos Negros}
que resume su cuerpo
hasta un volumen nulo,
y desaparece
de la propia existencia.
Sólo la gravitación vacía y viva
queda:
hueco negro,
boca abierta
que deglute
todo lo que se acerca.
Nada escapa a su vórtice,
ni siquiera
la luz
se salva
de su garra abyecta.
Torciones tremendas tronchan las cabezas
de los conos de luz
que se dan vuelta
y caen de regreso
al mismo centro de la fuente hueca.
Fantasmas espectrales {Radiación de
de partículas virtuales, Hawking}
negativas, nonas,
pares impares,
parejas repudiadas,
que escapan al borde
del Eventual Horizonte.
Surgieron de la sola virtud
de ser posibles,
y rielan
su radiación inútil
en sus nupcias
no consumadas
develándose
en un ciego resplandor
que sólo
lo imagina
el científico
profeta.
Pero
al centro
de su mítica
comarca
continúa
el infierno
absorbiendo
con estruendo
toda la materia
y el espacio
en que resbala.
Terminará tragándose {Aniquilación}
a sí mismo
el universo
por estas tétricas bocas
monstruosas
que se han abierto
en cada rostro
de sus múltiples
cabezas?
Medusa loca,
serpiente Kundalini,
contorsión canibalística,
llamarada
de la energía del arcano
que a sí misma
se devora
por la cola.
Va arrastrando
cuerpos de fuego,
engullendo
mundos y sistemas
enteros.
No sabemos
si estará vomitando
su violento caos
incendiario
hacia el otro lado,
en los ultra-cosmos de otras dimensiones
ignoradas,
desde donde
no volverán jamás
ni el pensamiento
ni la imaginación
a confirmar los hechos.
Sentencia
Galaxias enteras
maceradas en el fuego
absoluto
de la presión infinitensional,
hasta pasar,
partícula a partícula
por alternancias de carga
jamás
descritas.
Sólo así podrían
trasponder al más allá
de el punto singular
en donde el tiempo
y el espacio
están paralizados
en la ulterior nulidad.
Quizás,
como en un sumidero de Coriolis,
bajo una fuerza inversa
que la sigue obligando
a otra existencia,
la subpartícula se invierta
de polaridad,
regenerando, cierta,
inversa
su propia antipartícula
real y opuesta
en el antitiempo {Anti-universo}
y antiespacio del misterio.....
MEDITACIÓN

Pero qué nos importa?


Qué nos puede doler
tanta agonía,
y aquello que suceda
después de los eones
del misterio,
si nuestra vida es corta
y ni siquiera
se distingue la tierra
del polvo de los huesos
debajo de los árboles
de cualquier cementerio. . . .
Pero la mente eléctrica
del hombre
tiene en alguna parte
alguna esencia
de estrella,
y nunca se convence
de que sólo es el humo
de una chispa encendida
por un nanosegundo. . .
Y sigue escudriñado
cada rincón del cosmos
y buscando
la explicación de todo.
Es tal su orgullo
y tal su inteligencia,
que inventa la manera
de pesar casi toda
la materia.
Se dá cuenta
de que le está faltando
algo en la cuenta.
Algo que debe estar
flotando
en alguna parte,
afuera. . . .
Una entidad pandémica invisible,
oculta,
ciega,
muerta.
También gira,
(sin que por sí misma se mueva),
sometida
a las leyes tremendas que la impulsan,
y ordenan. . . .
Ajena a toda conmoción de caos,
mas nó excenta
de atracción o tracción
o magnetismo
o fuerza.
Tan sólo se desliza
en busca
de precario equilibrio,
sobre el espacio absurdamente curvo
y frígido!
Pero nó que parezca
alcanzar
ningún reposo. . .
que nada, en la creación
jamás
lo encuentra!
Y flota, gaseosa,
blanda, dura,
diversa y resilente,
fría, tibia
entrópica y amorfa.
Polvo opaco, {Materia Oscura}
masa inerte,
cuerpos vaporosos,
nubes sólidas.
Materia.
Materia Oscura:
Tanto abunda, que domina.
Pone su fuero múltiple y ubicuo
en el maldito término
crítico y decisivo
de la gran ecuación,
y asienta el peso de su paso
sobre el freno,
parando el carro luminoso de Apolo,
deteniendo
el galope desbocado
que tira del caballo
impertérrito
de la eterna expansión. . . .
y la reversa.

Materia
Negra.
Con todo el peso
de la duda,
con el lastre preciso
que precisa
la operación del mecanismo.
Por sí misma,
por su propio peso,
es la fuerza
que resbala
y concentra,
sobre el espacio blando
y deformado
y elástico,
su cuerpo de substancia
organizada,
inventando
los giros,
y los campos,
y la cosmogonía.
Causa oscura
de toda gravedad cerrada,
este brazo
gigante
que amarra
sin lazo
los cuerpos espaciales.
Su peso es tanto,
tanto,
que invalida los cálculos
que rigen la expansión
infinita,
e invertirá hacia dentro
la alterada ecuación
introduciendo
su constante profética
bajo la huella
inversa
de nueva contracción
del universo.
(Descubrimiento inusitado,
alcance metafísico
del campo
unificado):
Poderosa tracción,
desdoblamiento del amor,
fuerza que emana
del hálito del aura
del espíritu humano
iluminado!

CONFESIÓN

En el universo
somos
menos que las bacterias
en un caldo
de cultivo:
seres de micro-micronésimas.

Y sin embargo. . .
Con nuestras retinas
de carne herida
por agujas
de luz y por medidas
de inconsútil
matemática,
registramos la energía
que penetra
hasta el cerebro
por los nervios
eléctricos
desde cristalinos cristalinos
cuasi-invisibles
o traslúcidos al menos.
Así jugamos a entenderlo,
espiando y escudriñando el cielo
metidos
en nuestro capullo metamórfico,
tecnológico,
construido
con otros cristales parecidos,
lentes telescópicos
y rayos láser. . .

Pero. . . .
Ni el ojo,
ni el labio,
ni la lengua,
ni la asombrada inteligencia
pueden aprehender
esto que el instrumento
y el número electrónico
nos trata
de exponer.
Basta creer
con torpe fe.

Magnos hallazgos
se suceden
y la imaginación
no los sabe
comprehender;
no se pueden
ni siquiera
describir.
Sólo la cifra
inasequible
los intenta
inferir.
Parte de una verdad
inconcebible
se revela:
un continente cósmico
fabuloso
que está flotando
en domicilio
identificado
sólo por datos
representativos,
en coordenadas de cuatro
dimensiones
que forman parámetros
curvados
y formas
semi-cónicas
cilíndricas
convergentes,
embudos
convexos
que se vierten
en sí mismos
como botellas de Klein,
moebious
ad-
infinitum,
lugar descrito
y señalado
por números
y códigos
más aptos
para residenciar
a ángeles de plasma
y seres
en acto puro
que a cuerpos
universales
de materia
concreta.
Pero allí está,
nos impacta,
nos reta,
por fuera
de cualquier criterio
o ley,
o maravilla
previa.

Piensa
en una playa interminable
cuyos acantilados
se pierden
a lo lejos detrás del horizonte.
Efervescentes oleadas
se remansan
como mantos
de encajes blancos
recubriendo
con espuma
sus soleados flancos.

El símil es pequeño;
sólo una figura asociativa:

ACTO DE FE

Sobre el desorden
inexplicable
de la asimetría expansiva
una superextructura {El Supermuro}
gigantesca
se conforma
sin costura
ni norma,
y así flota,
monstruo escondido
en su propia
inmensidad
inescrutable.
Concentración imponderable
que forma
una forma
megalítica, astronómica
al parecer
por atracciones gravitacionales
megatónicas:
una represa irregular
donde todo se amontona.
Bolsa que abomba
como vientre plutónico
la preñez del universo,
remolino que succiona
y luego se remansa,
inamovible, quieto,
zargaso sólido, impertérrito
muralla cavernosa
cuajada de nidos estelares
y cuerpos espaciales
aglomerados
como gajos de globos
siderales,
pompas
de espuma
en esferas huecas
como burbujas fosforescentes
cuyas paredes combas,
son cúpulas tejidas
por galaxias
y urdidas
entre sí
por medidas
y fuerzas
escondidas.
Conjugaciones orquestales,
encajes de telarañas
compuestas
por enjambres
de sistemas
estelares
de millones y millones
de glóbulos
con quince mil millones
de galaxias y nébulas
levantando paredes
como colmenas,
racimos celestiales
de uvas brillantes,
ovillos de estrellas
en brazos espirales
como tremendos pulpos
capaces de apresar
miles de millones de cúmulos
de billones de mundos
con fulgor de diamantes
concentrados
en florescencias esferoidales.
Rosas cósmicas, flores nimbadas
que se abran
como los ojos de los dioses!
Cuerpos que inventan
funciones giroscópicas complejas
como si fueran
cerebos!
Incalculables miríadas
de soles luminosos
arremolinados
en un sólo mega-muro,
astronómico cuerpo
inaprehensible
y
sinergético.

CREDO

Ni el ojo,
ni el labio,
ni la lengua,
ni la asombrada
inteligencia. . . .
Y aquí estamos,
en confusión
e impotencia,
antes y después de cada avance
de la ciencia,
meditando,
anonadados. . . .
Hemos levantado
nuestros ojos
a los astros
preguntando
por señales fulgentes
de los mitos sagrados.
Preguntando por el infinito.
Mirando
hacia nosotros mismos,
hallamos en las huellas
que dejamos
el rastro de la muerte
y comparamos
el nacimiento ígneo
de cuerpos estelares
y la muerte nuclear
que los abate,
con nuestra vida endeble
y titubeante.
Las estrellas que fueron en Sumeria {La Muerte}
la medida
de todo lo perfecto
y eterno,
fracasan como dioses
y caen
hasta el dolor de la hecatombe
y el eco radioactivo
de su caos
sucesivo.
Vuelve
la astronómica materia
al reino de la nada
y de la no-existencia.
Las constelaciones
que vemos
en el firmamento
flotando, majestuosas,
quizás
ya perecieron
hace eones de milenios
dejando
sólo el vuelo
de su luz en el cielo.
Y ahora que lo sabemos,
son para nosotros
el reflejo
del rostro de la muerte
en nuestro espejo.
Reflexionando
en su misterio
nos asfixian
con dolores de agonía
llamaradas de estrellas
dentro del pensamiento.
No podemos
comprenderlo.
Sólo podemos balbucir
infantilmente,
que fue mejor haber vivido {La Existencia}
aún por este instante
en que hemos sido.
Alzaremos
los ojos de nuevo
buscando dioses
con nombres diferentes.
Un Dios al menos!
Y a la ulterior pregunta
(principio y fin de la gran duda),
“Qué existía primero?”. . .
o “Qué fue?”. . .
“Quién fue?”. . .
“Quién es?”. . .
“Qué existirá después?”,
la ciencia es muda.
Ni inteligencia,
ni siquiera espíritu,
tendrán jamás respuesta. . . .
Es necesario
no formular
esta
pregunta.
Aunque la mente
sufra
la agonía de la duda
como un fuego nuclear
que la consuma
sin absolver
su lucha.

ORACIÓN

Y seguirá la búsqueda
filosofal, no por la piedra,
o el metal, ni la cisterna,
sino por la fuerza,
la fuerza
con más fuerza
que la onda de choque
Ser anti-ser
que desató
tanta potencia.
Otra razón de ser
para explicarnos
lo que no hayamos
podido
comprender. . . .
Credo
Quizás al universo
nos lo explique la ciencia. . . .
Pero. . .
una criatura queda
en medio de esta inmensa
marea
de hecatombes de estrellas,
errátil e inconexa,
buscando entre sus manos
toda llave maestra
con qué violar la puerta,
el santo y seña,
por penetrar la enciclopedia
compleja
que descifra
la creación.
Una criatura sola
e indefensa. {El Hombre}
La hemos visto
levantarse
desde la tierra yerma
y con sus manos débiles
luchar por alimento,
domesticar el fuego,
el número y el verbo
y construir
átomos y planetas.
Y aún no sabe quién es,
ni qué ruta
atraviesa,
ni puede hallar la fórmula
perfecta
para la convivencia,
la bondad
y la paz. . .
Y entre su corazón
se abate
la angustia agónica
de todas las incógnitas,
y un fenómeno sin leyes ni sistemas,
ni siquiera explicación,
una emoción sin lógica,
un misterio mayor
que todo el cosmos
y que lo hace
semejante
a su dios.
OFERTORIO

Este es el universo;
esta es la tierra,
este es El Hombre,
sus ojos,
sus pupilas
y esta emoción
que altera su conciencia
y desafía la ciencia
y la razón.

CONSAGRACIÓN

Esta es la fuerza
con más fuerza.
La fuerza clave que buscamos
como razón de ser.
Es la yema de los dedos
del ser de la existencia;
es la mano astronómica extendida
entre lo eterno,
es la causa que hizo
que la nada buscara
ser ser
y se estallara.
El origen
infinitensional y hermético
de toda cósmica atracción.
Es la energía:
es la luz que dio a luz
a las estrellas. . .
y es la luz
que llevo
en las pupilas.

COMUNIÓN

Esta es la fuerza,
esta es la causa,
es la razón
absoluta,
es la esencia
de la energía,
la substancia de la luz,
la fórmula
de la vida:
el alimento del ser,
desde las chispas
de subpartículas,
hasta aquella
dimensión del hombre
donde alcanza
vibración
y dolor. . . .
Tú lo sabías:
{Coro}
la fuerza con más fuerza,
la causa verdadera,
es
el
AMOR!
{El Amor}

EPILOGO

( A Luis Fernando Toro)

Oculto y palpitante
gira en la gravedad
su pulso intenso.
Es el peso faltante
sin figura ni cuerpo.
Término
que altera
la ecuación,
freno de la expansión,
fuerza decisiva y dominante,
cifra que define
la fórmula futura
de toda la creación.
Masa que yace,
nó en la materia oscura,
sino en la misteriosa
radiación
que todo lo conecta:
Aura que nace
de la energía luminosa
del espíritu humano,
emanación del halo
de luz perfecta:
el
amor.

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