Pentateuco
Pentateuco
Jonas
El libro de Jones es el mas agradable de leer entre todos los profetas menores. Algunos eruditos
biblicos los consideran un relato historico, mientras otros lo ven como una historia simbolica, que
enseña que asi como Jonas falto en cumplir su deber con el pueblo de Ninive, asi Israel falto en
sus obligaciones morales y religiosas hacia otras naciones. La referencia de Jesus a Jonas (ver
Mateo 12:38-41) para indicar que Jonas fue una narracion historica.
Miqueas
Miqueas vivio durante el tiempo de Isaias. Al igual que Isaias, el predico contra los pecados de su
tiempo y especialmente contra la opresion de los ricos hacia los pobres. El profetizo tanto la
destruccion de Israel como la de Juda poco tiempo antes de que el juicio cayera sobre Israel.
Nahum
Este libro, que esta dividido en dos partes principales, profetiza la destruccion de Ninive. La primer
parte presenta el juez y la seguna el juicio sobre la ciudad malvada. Se conoce muy poco de
Nahum, quien vivio alrededos del 505 A.C.
Habacuc
Sofonias
Sofonias vivio en el tiempo de Jeremias. Habacuc y Nahum. Asi como esos profetas, el hablo en
contra de los pecados del pueblo. El profetizo el juicio sobre Juda y las naciones vecinas asi como
tambien las bendiciones sobre Jerusalen restaurada.
Abdías
Abdias vivio en Jerusalen despues de la deportacion de Juda a Babilonia. El fue el mensajero
de Dios que anuncio la caida de los edomitas, quienes eran los descendientes de Esau, los
que se habian gozado de la caida de Juda. El tambien profetizo de un futuro cuando los judios
volverian a gobernar las tierras que estuvieron una vez bajo el control de David.
Jonás
El libro de Jones es el mas agradable de leer entre todos los profetas menores. Algunos
eruditos biblicos los consideran un relato historico, mientras otros lo ven como una historia
simbolica, que enseña que asi como Jonas falto en cumplir su deber con el pueblo de Ninive,
asi Israel falto en sus obligaciones morales y religiosas hacia otras naciones. La referencia de
Jesus a Jonas (ver Mateo 12:38-41) para indicar que Jonas fue una narracion historica.
Miqueas
Miqueas vivio durante el tiempo de Isaias. Al igual que Isaias, el predico contra los pecados de
su tiempo y especialmente contra la opresion de los ricos hacia los pobres. El profetizo tanto la
destruccion de Israel como la de Juda poco tiempo antes de que el juicio cayera sobre Israel.
Nahum
Este libro, que esta dividido en dos partes principales, profetiza la destruccion de Ninive. La
primer parte presenta el juez y la seguna el juicio sobre la ciudad malvada. Se conoce muy
poco de Nahum, quien vivio alrededos del 505 A.C.
Habacuc
Habacuc profetizo en Juda durante el reinado de Joaquin. El escribio acerca de la maldades
de Israel y de su inminente derrota a manos de los caldeos. El tambien describio la
pecaminosidad de los conquistadores caldeos y profetizo su caidad final. El libro concluye con
una oracion de fe.
Sofonias
Sofonias vivio en el tiempo de Jeremias. Habacuc y Nahum. Asi como esos profetas, el hablo
en contra de los pecados del pueblo. El profetizo el juicio sobre Juda y las naciones vecinas
asi como tambien las bendiciones sobre Jerusalen restaurada.
Un pastor es una persona a la que se ha conferido autoridad dentro de una iglesia
cristiana para dirigir y cuidar una congregación de creyentes.
Los pastores en el Nuevo Testamento son nombrados como los elegidos de Dios. Es obvio en
cuanto a los apóstoles y los setenta pero se ve en cuanto al ministerio en general. Los ancianos de
Éfeso fueron puestos por el Espíritu Santo. (Hechos 20:28) Arquipo recibió su ministerio del Señor.
(Col. 4:17) Pablo y Bernabé fueron llamados por el Espíritu Santo. (Hechos 13:2)
Un llamamiento divino al ministerio es un requisito para cumplir con el ministerio cristiano. Es lógico
esperar que Dios, un soberano, eligiera sus propios siervos y los enviara como sus embajadores. En
el Antiguo Testamento vemos que Dios llamó a los profetas. Por eso, tenemos razón para esperar
que en la dispensación presente él hiciera lo mismo. Nadie tenía derecho a meterse en el oficio de
profeta. Dios dijo: "El profeta que tuviere la presunción de hablar palabra en mi nombre, a quien yo
no he mandado hablar, o que hablase en nombre de dioses ajenos, el tal profeta morirá." (Deut.
18:20) También Jer. 23:30 dice; "Yo estoy contra los profetas, dice Jehová, que hurtan mis palabras."
Vea también Jer. 1:4-10. La confirmación de esto se ve al considerar lo siguiente;
(1). Los pastores en el Nuevo Testamento son nombrados como los elegidos de Dios. Es obvio en
cuanto a los apóstoles y los setenta pero se ve en cuanto al ministerio en general. Los ancianos de
Éfeso fueron puestos por el Espíritu Santo. (Hechos 20:28) Arquipo recibió su ministerio del Señor.
(Col. 4:17) Pablo y Bernabé fueron llamados por el Espíritu Santo. (Hechos 13:2)
(2). El ministerio es un regalo de Dios, dado a la iglesia. "El mismo constituyó a unos apóstoles; a
otros profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos
para la obra del ministerio para la edificación del cuerpo de Cristo." (Efesios 4:11-12). Los dones
para este ministerio son otorgados por Dios y los hombres están enviados a su obra por Dios mismo
en respuesta a las oraciones de los santos. Vea Romanos 12:6-7, Lucas 12:1-28)
(3). La naturaleza de la obra, como se implica en los términos que se usa al designarla, requiere un
llamamiento divino. Se llama "embajadores de Cristo" que quiere decir que hablan en su nombre.
Son sus mayordomos, encargados de llevar el evangelio a los demás.
Por eso, el ministerio no es elegido como los hombres eligen un oficio, basado sobre su preferencia
o interés personal. Es algo que uno acepta en obediencia a un llamamiento de Dios. El estar
consciente de esto es imprescindible para calificarse para la obra. La importancia que las Escrituras
ponen en la obra del ministerio implica la distinción entre el llamamiento al ministerio y el de elegir
un oficio. Se puede expresar esta distinción de la siguiente manera. En cuanto al pastor, su obra es
una en la cual su consciencia le obliga; él siente que es su deber hacerlo y, al contrario, se sentiría
culpable. En cuanto a aquel que elige un oficio, es un asunto de talentos, preferencia e interés, él
siente que es sabio para elegir dicho oficio pero no hay en él, sentido de obligación o de que sería
culpable si no lo elige. En uno hay el sentido de obligación, como Pablo manifestó cuando dijo; "Me
es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio!" (I Cor. 9:16) En cuanto al otro, hay
un sentido de lo que es recto y sabio y la aprobación divina pero el no hacerlo no sería rebelión en
contra de Dios.
Hay dos extremos que se debe evitar en cuanto a la manifestación del llamamiento al ministerio.
Por un lado están los que piensan que el llamamiento constituye una preferencia por tal ministerio y
resulta porque algunos que están inclinados hacia la literatura o intereses personales buscan la obra
del ministerio sagrado sin ser llamados por Dios. Hay otros que piensan que nadie debe entrar al
ministerio sin una manifestación sobrenatural, como una voz del cielo junto con una lucha mental en
busca de dirección divina. Si no pasan por semejantes experiencias piensan que no están llamados.
Resulta que hay los que se equivocan y pierden. Pierden su verdadera misión de la vida. A la verdad,
el llamamiento es divino y lo mismo pasa con la salvación. Ninguno de los dos es siempre
acompañado por una manifestación sobrenatural. El llamamiento es confirmado por la oración,
nuestra experiencia y estudio de la Palabra de Dios. Debemos animar a un joven creyente a meditar
con cuidado y preguntarse si puede ser que Dios le está llamando al ministerio. Un pastor debe tener
sabiduría y discernimiento al animar y guiar a los jóvenes a buscar la dirección de Dios en cuanto a
su misión en la vida. Así puede ayudarles a evitar la tristeza que resulta de no encontrar el plan de
Dios para su vida. Es posible rescatar a algunos de ocupar su vida en un oficio secular cuando deben
estar en la obra del Señor. El llamamiento divino se manifiesta de tres maneras que vamos a delinear:
en el corazón, en la convicción de la iglesia y también en la providencia de Dios.
El llamamiento interno
(1). Un deseo fijo y honesto por la obra. "Palabra fiel: si alguno anhela obispado, buena obra desea.
" (I Tim. 3:1) hace falta el deseo por la obra. Es cierto que fracasará si él no tiene un gran entusiasmo
por la obra. Es muy necesario que a él le encante predicar, que le guste componer mensajes, y que
el estudiar le sea placentero. Además, hace falta que también esté plenamente convencido de que
el bienestar eterno de los hombres depende de su relación para con Dios. El debe tener un gran
amor por Cristo y por la obra de Dios. Pablo dijo; "Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa
mi vida para mi mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor
Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios." (Hechos 20:24)
(2). Un pastor llamado divinamente debe sentir de continuo un anhelo y obligación de predicar el
evangelio. Pablo dijo; "Porque, me es impuesta la necesidad, y ¡ay de mí si no anunciare el
evangelio!" (I Cor. 9:16) Puede ser que no siempre sentirá el mismo imperativo intensivo por la obra
pero siempre debe sentirlo, cuanto más se acerca a Dios, tanto más va a sentir la aprobación e
impulso de Dios. Por eso, para confirmar su misión en la vida, hace falta mucha oración y el
testimonio del Espíritu de Dios de que estamos en su voluntad.
(3). Hace falta también un sentimiento de debilidad, de indignidad y de que la realización tiene que
depender de todo corazón en el poder de Dios. Esto, y nada más, es una prueba infalible. Los
jóvenes, por naturaleza, tienen mucha confianza en sí mismo. Muchos obreros, usados por Dios,
han llegado a esta realización después de una serie de fracasos. Pablo dijo; "Y Tal confianza
tenemos mediante Cristo para con Dios; no que seamos competentes por nosotros mismo para
pensar algo como de nosotros mismos, sino que nuestra competencia proviene de Dios, el cual
asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del espíritu; porque
la letra mata, mas el espíritu vivifica."
El llamamiento de la iglesia
Esto se trata de la aprobación de la iglesia después de haber conocido bien al joven. La iglesia debe
estar de acuerdo con el hombre que tiene y también con las calificaciones que tiene para el ministerio.
El debe llegar a esta convicción de la siguiente manera: (1). No hay dudas de su conversión. Esto
es lo principal. Una equivocación en este sentido es fatal. Será fatal para el obrero si el vive y muere
inconverso. Será fatal también para la congregación si su pastor es ciego espiritualmente. Es
hipocresía si el pastor está obrando por la salvación de los perdidos si él mismo no es salvo. Una
iglesia jamás debe aprobar un hombre para el ministerio si no está plenamente convencido de su
conversión.
(2). El candidato para el ministerio también debe manifestar un grado superior de piedad. Debe ser
un ejemplo "en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza." (I Tim. 4:12) Debe ser un modelo y
por eso debe exceder a los demás en su experiencia y vida espiritual. Un buen intelecto y facilidad
en hablar no es suficiente. Hace falta también un espíritu devocional y una vida espiritual ejemplar.
(3). El candidato debe estar bien confirmado en cuanto a sus creencias. Él tiene que retener "la
forma de las sanas palabras." (II Tim. 1:13) y hablar "lo que está de acuerdo con la sana doctrina."
(Tito 2:1) Aquel que no está firme en cuanto a sus creencias religiosas o que se inclina hacía a lo
que es nuevo o distinto no tiene un lugar divino en el púlpito. El resultado de su obra casi siempre es
destructivo para la verdad.
(4). El candidato debe tener capacidad mental y un buen conocimiento de las Escrituras. Debe
manifestar que es "aprobado como obrero que no tiene de que avergonzarse, que usa bien la palabra
de verdad." (II Tim. 2:15) Teniendo en cuenta que la obra principal del ministro es la instrucción
pública de la Palabra de Dios, él debe tener capacidad mental y conocimiento adecuado de los temas
que ha de tocar. Calificaciones morales y espirituales, no más, no son adecuadas. Él tiene que
aclarar y proclamar la verdad espiritual en el púlpito igual que modelarla en su vida personal. Por
eso, la piedad es importante, pero si no va acompañada por dones mentales y disciplina, no alcanza
para demostrar que uno tiene lo que precisa para servir en el ministerio. Algunos hombres buenos
se han equivocado al asumir la obra del ministerio cuando no tenían el conocimiento ni la capacidad
para estudiar de continuo y producir mensajes.
(5). El candidato debe tener también el don de enseñar. Las Escrituras nos encargan que tomemos
lo que hemos recibido y encargarlo a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros.
(II Tim. 2:2) Leemos también en II Tim. 2:24-25 que el obrero debe ser "apto para enseñar, sufrido,
que con mansedumbre corrija a los que se oponen." Gran habilidad y muchos estudios, en si, no es
todo lo suficiente. Hace falta también el don de enseñar. Él tiene que saber captar y mantener la
atención de sus oyentes. El mejor sermón falla a menos que la gente está despierta y atenta. Pablo
y Bernabé no únicamente predicaron el evangelio sino también "hablaron de tal manera que creyó
gran multitud de judíos, asimismo de griegos." (Hechos 14:1)
(6). El candidato también debe tener sabiduría y conocimiento en liderazgo. Estas calidades son de
suma importancia para el pastor. Tiene que saber organizar y animar a la gente en la iglesia para
trabajar y usar a lo máximo sus dones. El éxito del pastor depende en gran parte en su habilidad
para organizar y dirigir la obra de la iglesia. Por falta de esto, hombres con gran capacidad mental
han fracasado en el ministerio.
(7). Y, por último, el candidato debe tener un buen testimonio en el barrio. El siervo del Señor, debe
serle fiel a Cristo por lo cual, será muy probable que sea perseguido. I Tim. 3:7 dice; "Es necesario
que tenga buen testimonio de los de afuera, para que no caiga en descrédito y en lazo del diablo." II
Cor. 4:2 dice que el siervo del Señor debe recomendarse "a toda consciencia humana delante de
Dios."
La aprobación de la iglesia debe estar basada sobre el hecho de que el candidato reúne estos
requisitos. Puede ser que él los reúna, en parte, con una promesa, si no es maduro. Si él es maduro,
debe reunirlos en todo sentido. Esta certeza en la mente de los hermanos de la iglesia sirve para
confirmar el hecho de que el candidato mismo no puede juzgarse a sí mismo en cuanto a su
llamamiento. Él debe buscar la aprobación de la iglesia y aceptar humildemente su juicio.
La llamada providencial
Es posible que las circunstancias le impidan a uno entrar en el ministerio pero las dificultades no
deben ser interpretadas como una indicación de que Dios no está llamando. Muchas veces las
dificultades sirven únicamente para humillar, educar y preparar a uno para la obra del ministerio.
Muchas veces el buen carácter e integridad son el resultado de haber pasado por luchas al
prepararse para el ministerio. Dios ha prometido a guiar a los que buscan su dirección. El Salmo
37:23 dice; "Por Jehová son ordenados los pasos del hombre." Santiago 1:5 dice también; "Si alguno
de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche,
y le será dada." Para el hombre que pasó tiempo en oración, la llamada de Dios viene a través de
los eventos de la vida. La dirección del Espíritu son carteles en el camino que dice, "Este es el
camino. Andad por él."
Nadie debe entrar al ministerio sin estar consciente de haber tenido una llamada divina. Aparte de
ella, (1) el que se mete en el oficio de ser un embajador sin nombramiento es culpable de
presunción. Dios no le ha enviado y él se va sin un mensaje divino. (2). Sin el llamamiento él
carece de coraje y el denuedo de aquel que está consciente de ser el mensajero de un mensaje de
Dios. La valentía en el púlpito exige el estar consciente de ser un mensajero de Dios. (3). Aparte
del llamamiento divino, uno no va a estar preparado para enfrentarse con las disciplinas y
exigencias del ministerio. Desilusiones y desalientos vienen y el siervo del Señor tiene que
apoyarse sobre la seguridad de haber sido llamado por Dios al ministerio. Si no tiene esta
seguridad él sigue en la obra con un espíritu quebrantado o, más probablemente, abandonará el
ministerio.
La teología es la ciencia que trata de Dios y de sus atributos y perfecciones, así como, el
conocimiento que tiene el ser humano de Dios.La palabra teología es de origen griego θεος o theos
que significa “dios” y λογος o logos que expresa “estudio” o “razonamiento”, en consecuencia,
significa el estudio de dios y de los hechos relacionados con dios.
Cómo Preparar La Introducción Del Mensaje, suele ser una de las tareas
más dificultosas en algunas ocasiones, por supuesto si lo que queremos lograr es
capturar la atención de nuestra audiencia desde el principio de nuestra
predicación. Para lograr una introducción efectiva debes usar tu imaginación y
creatividad.
En este artículo voy a presentarte 7 (siete) maneras de cómo puedes preparar una
buena introducción de tu mensaje, y que si las pones en práctica, puedo asegurarte
que ya tienes logrado lo que es captar la atención de tu apreciado público.
Epístola a Tito
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Epístola a Tito.
La Epístola a Tito es una breve carta de Pablo de Tarso a Tito, enviada desde Nicópolis a
Creta, donde el mismo Pablo lo había puesto como obispo en la Iglesia. Está incluida en el
Nuevo Testamento de la Biblia y es una de las tres epístolas pastorales, junto con la primera
epístola a Timoteo y la segunda epístola a Timoteo.
Introducción
Tito era un gentil que se había convertido al cristianismo; fue uno de los compañeros de
Pablo en su trabajo misionero (Segunda de Corintios 7.6-16 ; 8.6-16-17;23; Gálatas 2.1-3 y
Segunda Timoteo 4.10). Pablo lo había dejado en la isla de Creta para que organizara y
dirigiera las iglesias de allí (Tito 1.5). En la epístola a Tito, el apóstol habla acerca de los
deberes y la manera de actuar de los dirigentes de las iglesias; habla también acerca de las
responsabilidades del mismo Tito en sus relaciones con los varios grupos de personas de las
iglesias. El apóstol recomienda que use su autoridad para bien del pueblo de Dios y que su
manera de actuar sea tan recta que sirva de ejemplo para todos (Tito 2.7). Dice que la vida
cristiana es posible por la bondad y el amor de Dios; el cual <nos salvó no por obras de
justicia que nosotros hubiésemos hecho sino por su misericordia> Tito 3.5
Contenido
2) los consejos que Tito, de acuerdo con la verdadera doctrina del evangelio (2.1), debe dar
a los grupos de iglesia (2.2-10)
3) cómo deben comportarse los cristianos en medio de un pueblo pagano e inmoral (3.1-11)
Al final de la carta se trata de asuntos personales (3.12.14) y manda saludos a Tito y a otros
cristianos en creta.
Mensaje:
Conducta cristiana: en todo tiempo y lugar sin avergonzarse del evangelio. Los líderes
deben comportarse con responsabilidad para dar el ejemplo.
Doctrina cristiana: las falsas doctrinas son un peligro y la iglesia tiene la responsabilidad de
trasmitir las verdades del evangelio de Cristo.
Certeza cristiana: somos salvos no por nuestros propios esfuerzos humanos sino por la
Gracia de Dios.
Fecha y lugar :
Lo único que se puede decir es que esta carta fue escrita antes de la segunda carta a
timoteo.
Pablo no dice exactamente donde estaba cuando se escribió la carta; al parecer no estaba
preso. Menciona sus planes de ir a Nicópolis para pasar el invierno
TITO
Τίτος
"Dios elogia la enseñanza sana"
Tito en varias versiones:
1 2 3
1. 1 Estructura de Tito
2. 2 Autor y fecha
3. 3 Contexto Histórico de Tito
4. 4 Retos de Interpretación
5. 5 Temas históricos y teológicos
6. 6 Vista Panorámica de Tito
7. 7 Conexiones
8. 8 Apuntes de Tito
MÉTODO CRÍTICO
MÉTODO HISTÓRICO
-La epístola de Tito es también una epístola pastoral. Tito, quien era gentil, era el
pastor de la iglesia de Creta. Esa iglesia estaba pasando por un tiempo de
dificultades, con herejías florecientes. Pablo le escribe a Tito para animarlo y
aconsejarlo. Aunque fue escrita antes de las epístolas a Timoteo, esta carta es una
de los últimos escritos de Pablo.
- A Tito Pablo lo dejó en Creta para corregir cosas que no andaban bien, pero Tito
no lo estaba haciendo, se desanimó. Pablo estuvo antes con él, llegaron juntos. El
motivo de la carta es animarlo en el propósito por el cual estaba allí en Creta.
MÉTODO LITERARIO
1) ¿QUÉ GÉNERO DE LITERATURA ES EL LIBRO? Epistolario.
MÉTODO PANORÁMICO
1) ¿CUÁL ES LA IDEA PRINCIPAL DEL LIBRO? Cambio de conducta y ocuparse
en buenas obras, Tito mismo no lo estaba haciendo.
OCASIÓN: Pablo había dejado a Tito en Creta para que terminara de poner en
orden a las iglesias, mientras que él y Timoteo (parece ser) continuaron a Éfeso,
donde encontraron una situación sumamente inquietante (ver 1 Timoteo). Pero
Pablo tenía que seguir su viaje a Macedonia (1 Tim 1:3 - Fil 2:19-24), quizás el
Espíritu Santo le recordó, al escribir la Primera Epístola a Timoteo, que algunos
problemas similares habían surgido en Creta, así que se dirigió a las iglesias por
medio de una carta a Tito.
ÉNFASIS: los hijos de Dios deben ser buenos y hacer lo bueno, esto es
especialmente cierto en cuanto a los dirigentes de las iglesias; el evangelio de la
gracia se yergue sobre las enseñanzas falsas basadas en la ley judía.
Estructura de Tito
Título: Gracias para hacer lo bueno
A 1:1 A Tito mi
verdadero hijo
B 1:5 Establece El trabajo de
ancianos Tito DOCTRINAL
C 1:10 El grupo
de la
circuncisión
D 2:1 Enseña la
sana doctrina
E 2:3 Enseña a
las ancianas
Cómo hacerlo
2:6 Enseña a los
jóvenes
2:9 Enseña a los
esclavos
2:11 Gracia trae
salvación
E 2:15 Debes de
ensañar
D 3:1 Sujetarse a PRÁCTICO
las autoridades
C 3:3 Nosotros Buenas obras
éramos así
B 3:9 Evita
argumentos de
la Ley
A 3:12 Ven a mi
en Nicopolis
Autor y fecha
El hecho de que el apóstol Pablo escribió (1:1) es esencialmente no
desafiado (Vea Autor y fecha en 1 Timoteo). Tito fue escrita entre el 62-
64 d.C., mientras Pablo ministraba a iglesias en Macedonia entre su
primer y segundo encarcelamiento romano, desde Corinto o desde
Nicópolis (3:12). Es muy probable, que Tito sirvió con Pablo tanto en el
segundo como en el tercer viaje misionero. Tito, al igual que Timoteo (2Ti
1:2), se había convertido en un amado discípulo (1:4) y colaborador en el
evangelio (2Co 8:23). La última mención de Tito por parte de Pablo (2Ti
4:10) reporta que él había ido para ministerio en Dalmacia, la antigua
Yugoslavia. La carta probablemente fue entregada por Zenas y Apolos
(3:13).
Aunque Lucas no mencionó a tito por nombre en el libro de los Hechos, parece
probable que Tito, un gentil (Gá 2:3), conoció y pudo haber sido llevado a la fe en
Cristo por Pablo (1:4) antes o durante el primer viaje misionero del apóstol. Más
tarde, Tito ministró durante un período de tiempo con Pablo en la isla de Creta y
fue dejado atrás para continuar y fortalecer la obra (1:5). Después de que Artemas
o Tíquico (3:12) llegaran para dirigir el ministerio ahí, Pablo quería que Tito se le
uniera en la ciudad de Nicópolis, en la provincia de Acaya en Grecia, y se quedara
a lo largo del invierno (3:12).
Creta, una de las islas más grandes en el Mar Mediterráneo, midiendo 256 km
de largo por 56 km en su punto más ancho, encontrándose al S del Mar Egeo,
había sido brevemente visitada por Pablo en su viaje a Roma (Hch 27:7-9, 12, 13,
21). Él regresó ahí para ministerio y más tarde dejó a tito para continuar la obra,
de una manera parecida a como dejó a Timoteo en Éfeso (1 T 1:3), mientras que
él iba a Macedonia. Es muy probable que le escribió a Tito en respuesta a una
carta de Tito o a un reporte de Creta.
Retos de Interpretación
¿Qué se sabe acerca de Tito (Gá 2:3)? El fue llevado a Cristo por Pablo (1:4) y
se desarrolló como un joven cristiano (Hch 11:25, 26) en Antioquía, Siria. De allí
asistió al primer concilio de la iglesia en Jerusalén con Pablo y Bernabé (Hch
15:2). Como un ayudante valioso, él viajó con Pablo en algunos de sus viajes
misioneros (2 Co 8:23), incluyendo una visita a Creta (1:5). Después de finalizar su
misión en Creta donde Pablo lo había dejado, Tito llevó el evangelio a Dalmacia (2
Ti 4:10), parte de la actual Yugoslavia.
Esta carta pudo haberse escrito desde Nicópolis; por lo menos Pablo quería
reunirse allí con Tito cuando su reemplazo llegara a Creta (3:12). Pablo escribió la
carta en el año 64 o 65 d.C., entre su primer y segundo encarcelamiento romano.
La carta fue enviada a Tito con Zenas, un intérprete de la ley y Apolos, un
talentoso orador (3:13).
Conexiones
Una vez más, Pablo encuentra necesario instruir a los líderes de la iglesia para
que estuvieran alertas en contra de los judaizantes, aquellos que buscaban añadir
las obras al regalo de gracia que produce la salvación. Él le advierte en contra de
aquellos que eran engañadores rebeldes, especialmente aquellos que
continuaban asegurando que aún era necesaria la circuncisión y la adherencia a
los rituales y ceremonias de la Ley Mosaica (Tito 1:10-11). Este es un tema
recurrente a través de las epístolas de Pablo y en el libro de Tito, él va más allá
hasta decir que era preciso taparles la boca.
Apuntes de Tito
Interrelación en Tito Tito y Timoteo Liderazgo Tito en Wikipedia
Términos Difíciles ¿Por qué leer Tito? Términos Repetidos
Párrafos de Tito Vocabulario Griego * EPÍSTOLAS CONTEXTO
Ocasión de Tito Vista panorámica de Tito * EPÍSTOLAS
HERMENÉUTICA
Comentario de 1 y 2 Timoteo Literatura Judía y Cristiana Bosquejo de Tito
y Tito seleccionada
Arqueología de Tito Estudiando Tito
Evangelio
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Representación de los cuatro evangelistas con su correspondiente simbología:
Mateo (hombre-ángel),
Marcos (león alado),
Lucas (toro alado) y
Juan (águila).
La primera página del Evangelio de Marcos en armenio, de Sargis Pitsak, siglo XIV.
El Evangelio (del latín evangelĭum, y este del griego εὐαγγέλιον [euangelion], «buena
noticia», propiamente de las palabras εὐ, «bien», y -αγγέλιον, «mensaje») es la narración de
la vida y palabras de Jesús, es decir la buena nueva del cumplimiento de la promesa hecha
por Dios a Abraham, Isaac y Jacob de que redimiría a su descendencia del pecado1 por
medio de la muerte de su Hijo unigénito Jesucristo,2 quien moriría en expiación por el
pecado de toda la Humanidad3 y resucitaría al tercer día4 para dar arrepentimiento y perdón
de los pecados a todo aquel que crea en él.5 David profetizó que Jesús resucitaría al tercer
día sin ver corrupción;4 David murió y su cuerpo vio corrupción6 y su tumba está en el
monte Sion, pero Jesús resucitó al tercer día7 cumpliendo la profecía de su resurrección y su
tumba está vacía y es conocida como el Santo Sepulcro. Este es el evangelio que
predicaban los primeros discípulos de Jesús.8
En un sentido más general, el término evangelio puede referirse a los evangelios, que son
escritos de los primeros cristianos que recogen las primigenias predicaciones de los
discípulos de Jesús de Nazaret. Siendo el núcleo central de su mensaje la muerte y
resurrección de Jesús. Son cuatro los evangelios contenidos en el Nuevo Testamento de la
Biblia cristiana, llamados evangelios canónicos, reconocidos como parte de la Revelación
por las diferentes confesiones cristianas. Son conocidos con el nombre de sus autores:
Mateo, Marcos, Lucas y Juan.
La mayoría de los expertos consideran que estos cuatro evangelios fueron escritos entre los
años 65 y 100 d. C., aunque otros expertos proponen fechas más tempranas.
El Evangelio es el relato de vida y enseñanzas de Jesús. También habla del amor que Dios
muestra a la humanidad mandando a su único Hijo Jesucristo a redimir el mundo. Es así
que muere por nuestros pecados; es sepultado y al tercer día resucita de entre los muertos
conforme él mismo lo había predicho. Se aparece a sus doce apóstoles (además de otras
personas), durante cuarenta días. Con su muerte se restauran los lazos de amor quebrados
desde la desobediencia de los primeros padres y se abren las puertas del cielo (que hasta ese
momento se encontraban cerradas) en beneficio de todos aquellos que sigan su palabra, esto
es "El amor a Dios por sobre todas las cosas y el amor al prójimo como a sí mismo".
la palabra “evangelio”
El Evangelio o “buena nueva o alegre mensaje” es que Dios nos salva en Jesucristo.
Cuando los Apóstoles comunican esta noticia (“Jesús nos ha salvado”) entonces
evangelizan. Después se escribió este anuncio o Evangelio y cuatro de estos escritos o
Evangelios han sido declarados inspirados y por tanto son canónicos (forman parte del
canon de las Sagradas Escrituras).
El término griego euanghélion era conocido ya por los autores clásicos (Homero) y aparece
también en los documentos más cercanos a los escritos del NT. Su significado -como ya
hemos dicho-, fundamental es el de buena nueva o alegre mensaje, preferentemente de
carácter público —victoria militar o deportiva—, pero también privado, como el éxito o la
curación.
El uso del término “evangelios“ en plural para indicar los cuatro libros (Mateo, Marcos,
Lucas y Juan) se remonta al siglo II d.C. (en el año 150 Justino, Apología I, 56,3); Ireneo de
Lyon emplea la palabra aun en el doble sentido de predicación oral y de texto escrito (Adv.
Haer. III, 1,1.8; cf II, 11,7).
Podemos terminar con estas dos expresiones que encontramos en el propio Nuevo
Testamento: «el evangelio de Dios» (Rom 1,1; 2 Cor 11,7) y «el evangelio del Hijo»; la
primera dice al mismo tiempo que Dios es su autor y su objeto; la segunda indica que fue
Jesús el primero en predicarlo y que todavía hoy actúa en el predicador que lo proclama,
o bien que él constituye su objeto.
DESTINATARIO Y PROPÓSITO DE LOS EVANGELIOS
Aunque los evangelios sinópticos son bastantes similares en fraseología y cronología;
sin embargo, ofrecen tres perspectivas distintas con respecto a la persona y la obra de Jesús.
Los cuatro evangelios fueron escritos hacia distintos destinatarios y con diferentes
propósitos.
MATEO
MATEO AL ESCRIBIR SU EVANGELIO CON LA INTENCIÓN DE PRESENTAR A JESÚS COMO EL MESÍAS
DE QUIEN MENCIONABAN LOS PROFETAS, HIZO USO DE LA SIGUIENTE METODOLOGÍA:
<!--[if !supportLists]-->1. <!--[endif]-->Presentó la genealogía de Jesús enfocándose en la
descendencia del rey David
<!--[if !supportLists]-->2. <!--[endif]-->Usó intercaladamente citas del AT para que su público
lector (publico judío) evidenciara que el ministerio de Cristo era el cumplimiento de las
profecías mesiánicas.
<!--[if !supportLists]-->3. <!--[endif]-->Usó la expresión “el reino de los cielos”, para evitar la
frase paralela de “reino de Dios” debido a que «el modismo hebreo con frecuencia colocaba
un término apropiado en lugar del nombre de la deidad». <!--[if !supportFootnotes]--
>[1]<!--[endif]-->
MARCOS
<!--[if !supportLists]-->1.
<!--[endif]-->MARCOS HACE USO FRECUENTE DE LAS EXPRESIONES
“INMEDIATAMENTE” Y “ENTONCES” (MARCOS 2.2, 3). Investigadores bíblicos como John
MacArthur, alega que el uso de estas expresiones le «da a la narración movimiento y
dinamismo…El paso dinámico de la narración de Marcos apelaría especialmente a los
romanos que se caracterizaban por la acción y el sentido práctico».
<!--[if !supportLists]-->3.
<!--[endif]-->LUCAS USÓ LA EXPRESIÓN “HIJO DEL HOMBRE” 26 VECES
PARA DESTACAR QUE JESÚS ES SENSIBLE A LAS NECESIDADES DE LOS MÁS MARGINADOS Y PARA
ENFATIZAR QUE JESÚS VINO A BUSCAR Y A SALVAR A LOS PECADORES PERDIDOS (Lucas 9.56 y 19.10).
JUAN
<!--[if !supportLists]-->1. <!--[endif]-->NO MENCIONA NI UNA SOLA PARÁBOLA DE JESÚS
<!--[if !supportLists]-->3. <!--[endif]-->HACE USO DE IDEAS TANTO JUDÍAS COMO GRIEGAS A RAZÓN
DE QUE SUS LECTORES ERA UN PÚBLICO MÁS AMPLIO
NIHIL OBSTAT
IMPRIMATUR
INTRODUCCIÓN
La encarnación del Verbo Eterno de Dios tenía por fuerza que darse en algún momento
de la historia, en algún lugar concreto de la Tierra, en algún pueblo determinado y de
una mujer concreta. Pero para llevar a cabo su obra de salvación, Dios no eligió a
ninguno de los pueblos poderosos que habitaban la tierra, sino que pidió a un anciano
caldeo llamado Abraham, mediante un sublime acto de Fe y esperanza contra toda
esperanza, la creación de un pueblo nuevo, un pueblo suyo, el Pueblo de Dios. Toda
esta historia maravillosa está relatada en un libro, el más importante del mundo: la
Sagrada Biblia.
¿Qué es la Biblia?
Durante unos 18 siglos, desde Abraham hasta Jesucristo, el pueblo de Israel descubrió,
cada vez con mayor lucidez, que el Dios único se había ligado a él con una alianza
especial: "Tú serás mi Pueblo y Yo seré tu Dios". Los profetas, que hablaron de parte
de Dios, las experiencias positivas y negativas resultado de la Alianza, sus inquietudes,
oraciones, triunfos y dramas, fueron pasando de una manera u otra a los libros y
documentos que los responsables religiosos de Israel recibieron, escogieron y
acreditaron como parte del Libro Sagrado.
Así se formó el Antiguo Testamento de la Biblia. Estos libros son la herencia más
preciosa que Dios entregó como Testamento a su pueblo escogido.
Después de tantas experiencias, "en la plenitud de los tiempos", el Padre Eterno envió
a su Hijo Unigénito a consumar la obra de la Redención. Los esfuerzos de Jesús para
salvar al pueblo judío llevándolo a la madurez de la fe y descubriéndolo a Dios como
Padre amoroso; la predicación de la Buena Nueva (Evangelio) de la salvación y
después su rechazo, muerte y resurrección dieron origen en la Iglesia por El fundada a
la redacción y aprobación de los libros, del Nuevo Testamento.
Los libros de ambos testamentos forman la Biblia completa que consta de 73 libros: 46
del Antiguo Testamento y 27 del Nuevo.
Cuando leemos la Biblia, sobre todo en la Santa Misa, decirnos al final "Palabra de
Dios". Eso quiere decir que en las Sagradas Escrituras Dios nos está hablando. En
otras palabras, reconocemos que la Biblia está inspirada por Dios, que los autores
humanos, Isaías, Jeremías, San Mateo, San Pedro, etc., con lenguaje humano y con su
estilo propio, nos están diciendo lo que Dios mismo les ha revelado. Dios es el autor
principal de la Biblia.
Otras culturas también tienen sus "libros sagrados", como el Libro de los Vedas de los
hindúes, o el Corán del Islam, pero hay una diferencia abismal con respecto a la Biblia.
Hemos de reconocer la autoría de Dios en la Biblia al menos por un detalle: el
cumplimiento prodigioso de profecías hechas con siglos de anticipación.
¿Cómo explicar, sin la intervención divina el hecho de que el Rey David, 1000 años
antes, o Isaías 700, hayan podido describir con detalles sorprendentes la pasión y
muerte de Jesucristo? El anuncio del Mesías está presente en todo el Antiguo
Testamento, desde el Génesis hasta Baruc, el último de los Profetas, un siglo antes de
Cristo.
Por eso la Constitución "Del Verbum" del Concilio Vaticano Segundo nos dice:Las
verdades reveladas por Dios, que se contienen en la Sagrada Escritura, se consignaron
por base de los Apóstoles, reconoce que todos los libros del Antiguo y del Nuevo
Testamento, con todas sus partes, son sagrados y canónicos, en cuanto que, escritos
por inspiración del Espíritu Santo, tienen a Dios como autor, y como tales han sido
confiados a la Iglesia.
"Cristo crucificado es una prueba de la solidaridad de Dios con el hombre que sufre"
Juan Pablo II
La Interpretación de la Biblia.
La Biblia es un libro muy complejo y difícil de leer y entender ya que fue escrito a lo
largo de miles de años y por muchos autores humanos inspirados por Dios. No
conviene leerla de la página 1 en adelante, del Génesis al Apocalipsis.
Lo mejor para saber lo que la Biblia nos quiere decir es el estudio del Catecismo de la
Iglesia Católica, editado por Juan Pablo II en 1992 teniendo a mano la Sagrada Biblia.
Cada tema, cada página, cada párrafo, tiene como base la Palabra de Dios (hay en el
Catecismo 2927 citas) enriquecido y explicado por la tradición y el Magisterio de la
Iglesia. Podemos decir que dicho Catecismo es pura Biblia con el sello de garantía de la
Iglesia fundada por el Señor Jesús.
LOS CUATRO EVANGELIOS
La palabra "evangelio", del griego "evangelion" quiere decir buena nueva, buena
noticia. Y Jesucristo es El mismo la Buena Noticia, el único Evangelio para la
humanidad entera. Cuando hablamos de "cuatro Evangelios", estamos designando en
realidad cuatro versiones distintas del único Evangelio. Por eso decimos "según San
Juan o según San Lucas".
Los Apóstoles y demás Discípulos, fueron comunicando esa Buena Nueva por todo el
mundo conocido en aquel entonces. Judíos, griegos, romanos, egipcios, galos,
hispanos, etc., se convirtieron gozosos y supieron dar su vida valientemente por la
causa del Evangelio durante las persecuciones romanas..
Error fatal de los protestantes es hacer a un lado la Tradición con la idea de que "solo
la Biblia basta". Si no contarnos con la Iglesia Católica que con su Tradición nos
interpreta la Biblia, caemos, como vemos sucede en la infinidad de iglesias y sectas
protestantes en toda clase de desviaciones y errores que pueden llegar a
consecuencias fatales, a la muerte misma por suicidios masivos, como en la Guyana,
en Waco y en otras partes del mundo.
Hemos de tener presente que los Evangelios, que narran acontecimientos reales y
contienen verdadera historia no fueron concebidos principalmente como biografías de
Jesucristo en el sentido actual de esta palabra. Su finalidad primordial es instructiva,
formadora, didáctica. Surgieron para el servicio de la predicación cristiana de la
primera hora, corra corroboración y ayuda de la predicación oral, para despertar y
fortalecer la fe en Jesucristo. (Lc. 1, 1,ss; Jn.20,31)
Todo ello nos explica el porqué las narraciones evangélicas, lejos de ser exhaustivas
(Jn.20,30), son sumamente parcas al referir los hechos así como en precisar detalles
cronológicos o geográficos. Son de un carácter esquemático y doctrina¡, prescindiendo
de detalles que nos hubiera encantado conocer, por ejemplo cómo eran físicamente
tanto Jesús, como María
Católicos y no católicos, admiten que todo el material que contienen los Evangelios fue
algo vivo, permanente, entrañable y de vital importancia en las primeras décadas del
cristianismo. Cuando no existían los libros impresos (aún en nuestros días se da en
culturas un alto grado de analfabetismo) la mnemotecnia (técnicas para memorizar) y
la facilidad asombrosa para repetir fielmente breves relatos, frases sentenciosas y aún
pequeños discursos con frecuencia redactados en forma rítmica o cadencioso,
garantizan dicha fidelidad al relato apostólico. Los dichos y hechos de Jesús
(bienaventuranzas, parábolas, milagros) se repetían con facilidad por parte de los
diversos predicadores y aunque se detectan algunas variantes, no existen
deformaciones sustanciales. La historicidad básica de los relatos evangélicos es por
tanto irrecusable.
Además sabemos que de los cuatro Evangelistas, dos, San Mateo y San Juan, fueron
Apóstoles y los otros dos, San Marcos y San Lucas fueron discípulos directos de San
Pedro y de San Pablo respectivamente. Hombres que presenciaron los hechos, que
estuvieron al lado de Jesús por tres años como los dos primeros o bien hombres
responsables como San Marcos y San Lucas que estuvieron ligados a los Apóstoles y
que minuciosamente se informaron (Lc. 1, 1 -4) de la verdad y de la exactitud de
palabras y hechos, son de una inmediatez evidente, garantía de fidelidad.
Justamente la Iglesia recibió esos libros como Sagrados, por haber sido redactados por
los mismos Apóstoles o al menos bajo su vigilancia y dependencia. Ese origen
apostólico fue precisamente el criterio para admitir los Evangelios auténticos o
rechazar otros pretendidos evangelios surgidos posteriormente, llamados apócrifos.
Pero aún existe el hecho de que fueron escritos bajo la inspiración divina. ¿Cómo pues
poner en duda que las narraciones evangélicas sean históricamente fidedignas o cómo
pensar que no nos transmiten fielmente el pensamiento de Jesús?
La estructura literaria, el estilo y el plan interno de los Evangelios varían no poco entre
sí, especialmente en lo que respecta a los tres primeros comparados con el de San
Juan. En efecto: los escritos de San Mateo, San Marcos y San Lucas presentan un
cierto paralelismo y son por eso llamados Sinópticos (de "sinopsis", mirada de
conjunto) ya que su plan es idéntico y hasta puede ponerse en columnas paralelas,
aunque con algunas variantes. Comienzan con la predicación de San Juan Bautista,
presentan luego la predicación y actuación de Jesús en Galilea y finalmente su viaje a
Jerusalén con los acontecimientos de su pasión, muerte y resurrección. Tienen muchas
coincidencias pero cada uno tiene un enfoque distinto y relata algunas cosas de que
carecen los otros dos.
San Juan, por supuesto, tiene en su Evangelio la misma finalidad e los sinópticos:
quiere llevara la mente y el corazón del lector la fe en Jesús como Mesías y como Hijo
de Dios, con la vida espiritual en Cristo que ello supone: escribe para "que creyendo en
El tengáis la vida en su Nombre" (Jn.20,31).
Pero San Juan discurre por otros caminos que los Sinópticos: habiendo escrito su
Evangelio cerca del año 95, supone los otros tres Evangelios y además la Teología
desarrollada por San Pablo y la catequesis primitiva. Se basa mucho en sus recuerdos
personales acerca de Jesús, al que admiraba fuertemente con su corazón juvenil
captando detalles que los demás no notaron. La selección de temas y la manera de
presentarlos son pues, muy originales y distintos respecto a los otros Evangelios.
Cuando San Juan escribe ya habían surgido herejías dentro de la Iglesia, como los
gnósticos que negaban la perfecta humanidad de Cristo y les sale al paso con un
Evangelio muy cristológico. En el versículo 14 del primer capítulo dice fuertemente que
"el Verbo se hizo carne", esa carne que San Juan tocó con sus propias manos, ese
cuerpo bien humano en el cual se recostó en la Ultima Cena.
Pero por otro lado Cerinto y los Ebiondas negaban la divinidad de Jesús y por eso
también, desde los primeros versículos de su Evangelio afirma tajantemente que "el
Verbo era Dios".
Presenta al judaísmo como enemigo declarado del cristianismo: siendo él mismo judío,
habla de los enemigos de Jesús como de "los judíos".
Omite muchos sucesos ya narrados en los sinópticos pero incluye otros inéditos, como
el discurso maravilloso de Jesús en la Ultima Cena y el lavatorio de los pies hecho por
el Maestro.
Recordemos una vez más que ninguno de los cuatro Evangelistas intentó darnos una
completa biografía de Jesucristo. Nos comunican sus enseñanzas con total fidelidad,
sus hechos principales absolutamente históricos y su visión personal de la figura del
Señor.
¿Quién era San Mateo? Lo dice su mismo Evangelio: "Cuando partía de allí, vio Jesús a
un hombre llamado Mateo, sentado al banco de los impuestos y le dijo: Sígueme. Y él
levantándose, le siguió". (Mt.9,9). San Marcos nos relata el mismo acontecimiento
(Mc.2,14) en donde aparece su otro nombre: Leví, hijo de Alfeo.
Era pues, un recaudador de impuestos, un "publicano" y por lo tanto odiado por los
judíos que los consideraban traidores a Israel por recaudar los impuestos para el
Imperio Romano. Pero Jesús que conoce los corazones, no vaciló en llamarlo y de
aquél pecador surgió un Apóstol y Evangelista.
San Mateo escribió su Evangelio entre los años 40 y 50 en arameo que era la lengua
popular en esa época, para las comunidades cristianas en las cuales eran muy
numerosos los creyentes de origen judío. Encontramos inmediatamente un gran
empeño en demostrar cómo en Jesucristo se cumplieron las profecías que bien
conocían los compatriotas. Desde el primer capítulo en el versículo 22 nos dice al
comentar el nacimiento virginal del Mesías: "Todo lo cual se hizo en cumplimiento de lo
que había dicho el Señor por el profeta" (Is.7,14). Y en seguida abundan las citas: 2,6;
2,15; 2,18; 2,23; 3,3; 3,7; 3,10, etc...
Demuestra San Mateo que estaba muy familiarizado con los usos y costumbres de los
judíos, así como de los lugares bíblicos y con los Sagrados Escritos. Además en el texto
griego no se traducen palabras arameas dado que sus lectores las entendían.
Se notan claramente cinco partes: cada una de ellas empieza con hechos de Jesús y
termina con un discurso.
El lenguaje que San Mateo emplea en su Evangelio es claro y sencillo, la materia está
ordenada cuidadosamente, las descripciones de los hechos de la vida de Jesús poseen
con frecuencia interés y emoción dramática y revelan las altas cualidades literarias del
autor.
Junto con su tío Bernabé, acompañó Marcos a San Pablo en su primer viaje misional,
pero surgidas ciertas dificultades en Perge de Panfilia, regresó a su ciudad de
Jerusalén. (Hech. 13,13)
San Marcos estuvo en Roma con el Apóstol San Pedro, del que fue discípulo, intérprete
y secretario. Por haber sido bautizado por San Pedro, le llama cariñosamente hijo
suyo. (1 Pe.5,13)
San Marcos puso por escrito las enseñanzas que aquél había dado de palabra y se valió
asimismo de otras fuentes para ello. Refiere de la vida de Jesús ciertos pormenores y
revela tal conocimiento de circunstancias de lugar y de tiempo, que ello solo habría
sido posible tratándose de una persona que hubiera presenciado los hechos y convivido
con las personas que en ellos hubieran intervenido.
Sin embargo, San Marcos no había sido testigo directo de lo que narra, sino que se
limita a escribir lo que San Pedro le había contado a su vez. Por esta razón destaca de
un modo tan intenso la personalidad del Apóstol en todo el Evangelio, llamado con
justo motivo "el Evangelio Petrino".
Como el Evangelio de San Marcos está destinado a los cristianos procedentes del
paganismo, cita poco al Antiguo Testamento, explica las costumbres judías y no habla
de la Ley de Israel. Reflejando el temperamento fogoso de San Pedro, nos ofrece una
imagen vívida e impresionante de Jesucristo. Con maestría incomparable traza un vivo
retrato del carácter de Jesús gracias al admirable orden con que presenta los hechos
de] Maestro y debido también al fin catequético que con ello persigue y al vigor y estilo
de su lenguaje.
El tercer Evangelio es el de San Lucas, que fue escrito hacia el ano 62 y dedicado a un
distinguido cristiano llamado Teófilo, procedente del paganismo y también
probablemente a una congregación cristiana fundada por San Pablo. Está redactado en
un griego muy literario, lo cual hace suponer la elevada cultura del autor.
San Lucas fue médico de profesión, lo cual puede observarse en las numerosas
expresiones técnicas y en diferentes descripciones de enfermedades que aparecen en
su Evangelio.
Según Eusebio de Cesarea, historiador de la Iglesia, procedía de Antioquía de Siria. Era
de ascendencia gentil y probablemente fue acogido prontamente en Antioquía en el
seno del cristianismo. San Lucas fue uno de los amigos más íntimos y leales de San
Pablo, a quien acompañó en sus viajes misionales segundo y tercero y con el cual
compartió en Cesarea y en Roma los años de cautiverio.
Después de la muerte del Apóstol de los gentiles, lo que la historia nos transmite, no
ofrece garantía de veracidad. Parece ser que predicó el Evangelio en Grecia y que
murió mártir. La Iglesia lo conmemora y venera el 18 de octubre.
Como hemos ya dicho, el cuarto Evangelio es muy distinto de los Sinópticos. Fue
escrito en Efeso y dirigido a las comunidades del Asia Menos (la actual Turquía) y
constituye un complemento de los otros tres. Mientras aquellos relatan sobre todo la
actividad de Jesús en Galilea, el Evangelio de San Juan se refiere más bien a la obra
realizada por el Señor en Judea y Samaria. Contiene discursos profundos y bellísimos
aunque a menudo difíciles de entender, dirigidos a judíos instruidos.
San Juan nació a orillas del lago de Genezaret, hijo del pescador Zebedeo y de María
Salomé, emparentada con Jesús. Era hermano de Santiago el Mayor y ejercía, como su
padre, el oficio de pescador. Primero fue ferviente discípulo de San Juan Bautista a
orillas del Jordán mas luego obedeció junto con San Andrés a la llamada del Señor y
fue miembro del Colegio Apostólico, testigo presencial de la Ultima Cena y del drama
del Calvario.
Además de San Pedro, era San Juan, tal vez debido a su juventud virginal, discípulo
predilecto del Maestro y al que al morir, le confió el cuidado de su Madre Santísima.
Desplegó su actividad evangelizadora primeramente en su Galilea natal, en Samaria y
Judea, pero después de la muerte de San Pablo fue obispo de Efeso. Durante el
reinado del emperador Domiciano fue desterrado a la isla de Patmos, padeció crueles
suplicios y en el año 96 bajo el emperador Nerva, regresó a Efeso donde falleció más
que centenario entre 96 y 117.
Su Evangelio refleja los destellos del gran amor y fidelidad del discípulo a su Señor. Da
testimonio de su fogoso temperamento defendiendo con gran celo la Fe cristiana de los
ataques de los primeros herejes.
El término 'hermenéutica' procede del griego ἑρμηνευτικὴ τέχνη (hermeneutiké tejne, ‘arte
de explicar, traducir o interpretar’).
Hermenéutica bíblica
En el ámbito de la Religión, la hermenéutica bíblica, es el estudio de los principios,
reglas y métodos para realizar una interpretación de los textos bíblicos para comprender
su significado.
La hermenéutica en este campo, pretende ofrecer los medios para realizar una correcta
interpretación de los textos de la Biblia. Algunos de los métodos que se utilizan requieren la
realización de análisis textuales, literarios e históricos.
Hermenéutica
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Hermes, mensajero de los dioses, la inspiración del nombre Hermenéutica.