DERECHO
ADMINISTRATIVO
TEMA: Asociación en Participación y el contrato de Consorcio.
INTEGRANTES:
Gavidia Barrios Nelson
Gamboa Baltazar Jackie
Ponte Castro Carlos
Rebaza Romero Percy
Sánchez Avalos Flor de los Angeles María
Sifuentes Gutiérrez Foster
CONTRATOS ASOCIATIVOS
Base legal:
Los contratos asociativos han sido regulados en el Libro Quinto de la Ley N°26887, Ley
General de Sociedades 438° al 448°, y dentro de ellos encontramos a la Asociación en
Participación y el contrato de Consorcio.
Definición.
Se denomina contrato asociativo, aquel contrato en el cual las partes se unen para
alcanzar un fin común para todos, sin dar nacimiento a una persona jurídica y sin afectar
los intereses individuales de cada uno, debe constar por escrito y no está sujeto a
inscripción en el Registro. Crea y regula relaciones de participación e integración en
negocios o empresas determinadas, en interés común de los intervinientes.
Estos contratos son de uso muy frecuente, ya que las operaciones objeto del contrato
pueden ser de cualquier naturaleza, no necesariamente comerciales; pueden tener por
objeto obras de construcción, arrendamiento o agricultura,
entre otras actividades.
Se trata de un contrato de gran versatilidad, especialmente por cuanto no requiere de
mayores formalidades, ya que es suficiente un contrato escrito, que no se inscribe en los
Registros Públicos y no adquiere personería jurídica alguna, como es en el caso de las
sociedades.
A estos contratos también se les conoce como contratos de colaboración, contratos
plurilaterales, contratos de organización, o contratos asociativos.
I. Contrato de asociación en participación:
La LGS regula este tipo de contrato en su artículo 440º y lo define de la siguiente
manera: es un contrato mediante el cual una persona, denominada asociante,
concede a otra u otras personas, denominadas asociados, una participación en el
resultado o en las utilidades de uno o de varios negocios o empresas del asociante,
a cambio de una determinada contribución.
Características:
El asociante actúa en nombre propio.
La asociación en participación no tiene razón social ni denominación.
La gestión del negocio o empresa corresponde única y exclusivamente al
asociante.
No existe relación jurídica entre los terceros y los asociados.
Los terceros no adquieren derechos ni asumen obligaciones frente a los
asociados, ni éstos ante aquellos.
El contrato puede determinar la forma de fiscalización o control a ejercerse
por los asociados sobre los negocios o empresa del asociante que son
objeto del contrato.
Los asociados tienen derecho a la rendición de cuentas al término del
negocio realizado y al término de cada ejercicio.
Sujetos que interviene.
Asociante: La persona que aporta bienes o capital en busca de un
rendimiento económico.
Asociado: La persona que recibe la aportación y la destina al objeto
pactado.
La Participación del Asociado:
La participación del asociado, lo dice la LGS, puede versar sobre los resultados,
esto es, ganancias y pérdidas, o sólo sobre las ganancias (art. 440). Esta
característica es definitoria. Por ejemplo, si el contrato estipulara que el asociado
participa más bien en los ingresos del asociante, no será contrato de asociación en
participación, por mucho que las partes lo denominen así.
Llegada la oportunidad en que según el contrato deben determinarse los
resultados, surge el derecho del asociado a exigir que ello ocurra. Determinados
los resultados, si son utilidades, nacerá el derecho de aquél a exigir su pago y, si
son pérdidas, se generará su obligación de reembolsarlas según lo prevea el
contrato.
De lo expuesto fluye un dato de interés para fines tributarios: si bien la asociación
en participación es un contrato oneroso(contraprestación), el asociado no recibe el
contravalor de su contribución al realizar la misma. Simplemente se le atribuye un
derecho expectaticio de participación. En tal sentido, la utilidad que corresponde al
asociado no es la retribución de su contribución. Lo que sucede es lo siguiente: del
contrato nace la obligación de realizar la contribución; de la realización de la
contribución nace el derecho abstracto a participar en las utilidades que se
obtengan; ese derecho da pie a un derecho de crédito una vez obtenida las
utilidades. La utilidad que corresponde al asociado no reside en la contribución
realizada por él, sino en el hecho de que el negocio del asociante ha dado
utilidades.
El derecho de participación en los resultados atribuido al asociado guarda
semejanza con el del socio de una sociedad: en ambos casos surge un derecho
abstracto a la utilidad que pueda generar la empresa y una obligación, también
abstracta, de asumir las pérdidas, hasta el valor del aporte o contribución, en su
caso. La diferencia viene dada en cuanto el puesto de socio conlleva
esencialmente el derecho a intervenir en la formación de la voluntad social y, en
algunas formas societarias (S.A., S.R.L.), constituye una unidad de derechos
políticos y económicos, valorizable en sí misma y susceptible de ser transferida, lo
cual no acontece con la participación del asociado.
Derechos y Obligaciones del asociado.
Efectuar la aportación convenida.
Exigir la ejecución de las operaciones pactadas.
No inmiscuirse en la gestión del negocio.
Percibir las ganancias y retirar el capital al cumplimiento del contrato.
En caso de pérdidas, soportar la parte que le corresponde.
Limitación de asociar.
El asociante puede atribuir participación en el mismo negocio o empresa a otras
personas sin el consentimiento expreso de los asociados.
Presunción de propiedad de los bienes contribuidos.
Respecto de terceros los bienes contribuidos por los asociados se presumen de
propiedad del asociante, salvo aquellos que se encuentren inscritos en el registro a
nombre del asociado.
Participaciones y casos especiales.
Salvo pacto en contrario, los asociados participan en las pérdidas en la, misma
medida en que participan en las utilidades, y en las pérdidas que los afecten no
exceden el importe de su contribución, Se puede convenir en el contrato, que una
persona participe en las utilidades sin participación en las pérdidas, así como se le
atribuya participación en las utilidades o en las pérdidas sin que exista una
determinada contribución.
Extinción del contrato de asociación en participación:
En este caso, la Ley General de Sociedades, no ha establecido expresamente las
causas de la extinción, sin embargo, se pueden considerar las siguientes en razón
al Código Civil:
El acuerdo de las partes.
Por Rescisión o Resolución del contrato. Es decir, cuando exista una causal
al momento de celebrarlo o que sea sobreviniente a la celebración del
contrato, tal como lo establecen los Arts. 1370 y 1371 del Código Civil.
Por la duración del contrato.
El término del objeto del contrato o empresa que fue el fin del contrato.
La muerte o la incapacidad del asociado, sino existiera otro pacto de
continuar el contrato con sus herederos. De igual modo, cuando el
asociante, quien dirige una empresa, se declare en insolvencia y por ende,
la extinción de la empresa.
II. Contrato de Consorcio:
En primer lugar, debemos manifestar que se trata de un contrato que en nuestro
ordenamiento legal se encuentra regulado taxativamente conforme lo estipulado en
el artículo 445° de la LGS bajo el rubro de Contratos Asociativos, definiéndolos de
esta manera: “Es el contrato por el cual dos o más personas se asocian para
participar en forma activa y directa en un determinado negocio o empresa con el
propósito de obtener un beneficio económico, manteniendo cada una su propia
autonomía. Corresponde a cada miembro del Consorcio realizar las actividades
propias del Consorcio que se encargan y aquellas que se ha comprometido. Al
hacerlo, debe coordinar con los otros miembros del consorcio conforme a los
procedimientos y mecanismos previstos en el contrato”. En conclusión, el contrato
de consorcio es un contrato mediante el cual las partes intervienen en forma directa
en el negocio o empresa, asumiendo responsabilidad, individual o solidaria, según
sea el caso, en las relaciones con terceros.
Características y Ventajas del Contrato de Consorcio.
Pasaremos a señalar algunas de las ventajas que se tienen al formar un contrato
en consorcio.
El consorcio permitirá a las partes contratante participar en forma activa y
directa en el funcionamiento del negocio materia del contrato.
Al agruparse o asociarse diferentes personas en un contrato de consorcio,
conformarán un bloque sólido.
Los miembros de un consorcio responderán a título individual respecto a sus
responsabilidades con terceros, sin involucrar al consorcio como tal.
Si los miembros de un contacto de consorcio asignan bienes a favor de
negocios o empresas del consorcio, dichos bienes permanecerán siendo
propiedad de cada miembro.
Procede resaltar que en caso se adquieran bienes durante el funcionamiento del
Consorcio, dichos bienes estarán sujetos a un régimen de copropiedad. Por esta
razón, las partes intervenientes de un contrato de consorcio deberán determinar las
responsabilidades que existan para los terceros.
Afectación de bienes.
Los bienes que los miembros del consorcio afecten al cumplimiento de la actividad
a que se han comprometido, continúan siendo propiedad exclusiva de estos. La
adquisición conjunta de determinados bienes se regula por las reglas de la
copropiedad.
Relación con terceros y responsabilidades.
Cada miembro del consorcio se vincula individualmente con terceros en el
desempeño de la actividad que le corresponde en el consorcio, adquiriendo
derechos y asumiendo obligaciones y responsabilidades a título particular.
Cuando el consorcio contrate con terceros, la responsabilidad será solidaria entre
los miembros del consorcio, sólo si así se pacta en el contrato o lo dispone la ley.
Sistema de participación.
El contrato deberá establecer el régimen y los sistemas de participación en los
resultados del consorcio; de no hacerlo, se entenderá que es en partes iguales.