OSEAS
Profeta del Antiguo Testamento, el primero del grupo de
los llamados Doce Profetas Menores. Nacido hacia el año
800 a.C. y fallecido alrededor de 725 a.C., desarrolló su
ministerio en el reino del norte (Israel), de donde
procedía. Oseas predicó a finales del reinado de
Jeroboam II (782-743 a.C.) y en tiempo de Ozías, Jotán,
Ajaz y Ezequías; por consiguiente, su misión profética
debe situarse entre los años 750 y 725 a.C.
Se le atribuye la autoría del llamado Libro de Oseas, en
el que el profeta denuncia la infidelidad del pueblo hacia
Yahvé y revela el amor tierno de Dios, comparable al del
esposo que perdona a su esposa infiel o al del padre que
ama a su hijo rebelde. El libro comprende catorce
capítulos, y se divide en dos partes. La primera (capítulos
1-3) expone en forma simbólica la infidelidad de Israel y
anuncia su castigo y su salvación en un presagiado
retorno a la unidad nacional. La segunda (capítulos 4-14)
interpela directamente al pueblo con reprobaciones,
amenazas y promesas.
MENSAJE:
El núcleo central de la teología de Oseas es el amor de Dios a su pueblo
concebido como una relación conyugal que determina y profundiza la estabilidad
de la alianza sinaítica.
El pasado, el presente y el futuro son enfocados a la luz del amor divino
decepcionado y, sin embargo, todavía triunfante, por pura gracia, sobre las
infidelidades e ingratitudes.
El vocabulario amoroso de Oseas se caracteriza por una audacia única. Abarca
todos los posibles momentos de las relaciones matrimoniales: noviazgo
desarrollado en amor y gracia; matrimonio; ruptura por adulterio; reconciliación.
Las pasiones correspondientes son las más agitadas: fervor, celos, cólera y las
tempestades del amor.
Este mensaje del amor divino, traicionado, pero fiel y renovador, constituye una
cumbre altísima en la historia de la revelación`. La audacia y la profunda intuición
con que es revelado el inescrutable y desconcertante misterio del amor divino,
hace de Oseas un profeta del amor divino no superado por nadie en el AT.
CAPÍTULOS:
El libro «Oseas» del Antiguo Testamento tiene 14 capítulos y un total de 197
versículos (suma de todos los versículos existentes en todos los capitulos).
JOEL
Es uno de los profetas menores. Sobre la época en que fue escrito hay diversas
opiniones. El libro no nos dice nada acerca del momento histórico en que se
desarrolla el ministerio profético de Joel. Los datos que nos suministra acerca de
este punto son indirectos. De ahí la dificultad que supone datar exactamente su
composición.
Muestra un gran interés por el templo, por los sacerdotes y por el culto. Se queja
porque «sacrificio y libación han desaparecido de la casa de Yahwéh. Los
sacerdotes, ministros de Dios hacen duelo». Se dirige a los sacerdotes para que
oren y ayunen. Este celo por el culto hace pensar que pertenezca al cuerpo
sacerdotal, aunque también pudiera pertenecer a alguna escuela profética, cuya
misión de ser portavoces de Dios se ejercía a veces en el templo.
En el libro podemos distinguir dos partes
bien diferenciadas. La primera nos relata
una terrible plaga de langosta que devasta
el país. Ante tal desastre lo mejor es
recurrir a Dios por medio de la oración
comunitaria.
La segunda parte es como una respuesta
a la llamada angustiosa del pueblo. Dios
promete, generoso, el perdón y la
venganza. Hay tres secciones que
podemos dividir así: a) Se describen
panoramas de verdor y abundancia
paralelamente a la sequedad y a la
escasez, b) Desarrolla el gran tema del
juicio a todas las naciones, c) Da una
perspectiva final de la era mesiánica en la
que «los montes destilarán vino nuevo.
MENSAJE:
El mensaje del libro es que Dios se apiada de su pueblo y su castigo no es
definitivo; cambiará de pensamiento y perdonará; llamará a juicio a todas las
naciones; es dueño de todos los pueblos que vendrán a rendirle
CAPÍTULOS:
El libro «Joel» del Antiguo Testamento tiene 3 capítulos y un total de 73
versículos (suma de todos los versículos existentes en todos los capitulos).
AMÓS
Antes de su vocación, Amós fue pastor y labrador que apacentaba sus ovejas y
cultivaba cabrahigos en Tecoa, localidad de la montaña de Judá, situada a 20
kilómetros al sur de Jerusalén. A pesar de su pertenencia al reino de Judá, Dios
lo llamó al reino de Israel, para que predicase contra la corrupción moral y
religiosa de aquel país cismático que se había separado de Judá y el Templo.
Alguna vez menciona también a Judá y a todo el pueblo escogido. Amós
desempeñó su cargo en los días de Ocías (Azarías), rey de Judá (789-738) y
Jeroboam II, rey de Israel (783-743).
Desde un principio, el profeta se mostró
intrépido defensor de la Ley de Dios,
especialmente en su encarnizada lucha
contra el culto del becerro adorado en
Betel. Perseguido por Amasías,
sacerdote de aquel becerro, el profeta
murió mártir, según una tradición judía.
Los primeros dos capítulos contienen
amenazas contra los pueblos vecinos,
mientras los capítulos 3-6 comprenden
profecías contra el reino de Israel. Los
caps. 7-9 presentan cinco visiones
proféticas acerca del juicio de Dios
sobre su pueblo y el reino mesiánico, a
cuyas maravillas dedica los últimos
versículos.
MENSAJE:
Hay tres temas en los que llama la, atención la agudeza de penetración con que
los trata Amós; estos temas son: el monoteísmo, la Elección y la Injusticia social
de su tiempo. Esta riqueza teológica movería a sus contemporáneos a guardar
por escrito sus palabras constituyéndose así en el primer profeta canónico del
AT.
CAPÍTULOS:
El libro «Amós» del Antiguo Testamento tiene 9 capítulos y un total de 146
versículos (suma de todos los versículos existentes en todos los capítulos).
ABDÍAS
El más breve de los escritos proféticos del
Antiguo Tetamento es el de Abdías, y al
decir de S. Jerónimo es «tan difícil como
breve».
El tema general del libro es la humillación
del orgullo de Edom, reino vecino de Judá
por la parte sur, y además consanguíneo
de Judá por ser los edomitas
descendientes de Esaú, el hermano de
Jacob. Al final concluye el libro con una
sentencia mesiánica sobre el
restablecimiento del imperio universal de
Yahwéh.
La división del libro es: 1) Juicio divino
sobre Edom, 2) El pecado de Edom, 3)
Instauración del reino de Yahwéh.
El autor habla brevemente del orgullo de Edom y de su destrucción a causa de
la conducta poco fraternal con Judá con ocasión de una calamidad reciente que
atraerá sobre él la ira de Dios, y, por otra parte, de la retribución de Judá, que
triunfará sobre todas las naciones. La acusación general contra los edomitas se
basa en que se han ensañado con los judíos cuando éstos estaban humillados
y devastados por pueblos enemigos; el profeta apela a la comunidad fraternal de
sangre entre Edom y Jacob para justificar la gravedad de la conducta fratricida
de los edomitas.
MENSAJE:
El mensaje del libro consiste en exaltar la justicia y el poder del Señor, dueño de
todos los pueblos, y en la promesa de la restauración de Israel. La visión de
Abdías invoca la justicia del Señor, para que castigue la insolencia de Edom, por
haber tomado parte en el saqueo y en la ruina de Judá. Los destinos de Edom,
como los de todos los pueblos que persisten en conculcar los derechos de la
humanidad, han quedado fijados inexorablemente por las exigencias de la
justicia divina. Como el de Nahum, el libro de Abdías es un grito apasionado en
el que junto a una honda fe en Dios y a una confianza en sus promesas se
perciben ecos de la tentación nacionalista que tanto afectó a Israel.
CAPÍTULOS:
El libro «Abdías» del Antiguo Testamento tiene 1 capítulos y un total de 21
versículos (suma de todos los versículos existentes en todos los capitulos).
MALAQUÍAS
Se sabe que fue un auténtico profeta, como lo atestiguan sus oráculos. Debió de
actuar en público y sin duda encontró bastante oposición entre sus oyentes,
como aparece por la forma de debate de su escrito y por ciertos indicios de
métrica.
Desde el punto de vista literario, el libro de Malaquías presenta rasgos muy
originales. Su característica más destacada es el empleo del diálogo, que da al
estilo una viveza y movimiento desacostumbrados en los profetas. El género
literario predominante en el libro es la controversia. Seis trozos por lo menos
están construidos según este modelo literario: Yahwéh, o el profeta, hacen una
afirmación; los oyentes no la aceptan o si la
aceptan oponen una serie de reparos; el
profeta refuta estas objeciones, lanzando al
mismo tiempo acusaciones y amenazas a
los interlocutores, o prometiéndoles algo en
nombre de Dios.
La obra consta de una introducción: Amor de
Dios a Israel, que intenta probar la fidelidad
de Dios a sus promesas contra los que
dudan o desconfían de ella; de dos
apéndices, uno sobre la práctica de la Ley
mosaica y otro sobre la vuelta de Elías como
precursor del juicio escatológico, y tres
partes: 1) Violación de los derechos del
santuario. 2) Violación del pacto de los
padres. 3) Incredulidad del pueblo.
MENSAJE:
El libro de Malaquías recoge y desarrolla una serie de temas que constituyen el
fondo común de la literatura profética. He aquí los principales: Dios ha elegido a
Israel entre todas las Naciones de la tierra; el culto externo debe ir acompañado
de las disposiciones interiores del alma; los sacerdotes son responsables ante
Dios de las desviaciones del pueblo; el «día de Yahwéh» será día de castigo
para los malos y de premio para los buenos; infidelidad constante del pueblo
elegido a las amonestaciones divinas y a la predicación de los profetas;
preocupación por la conversión de los judíos pecadores.
La predicación de Malaquías persigue fundamentalmente un doble fin; dar una
explicación de por qué se ha retrasado la venida del reino mesiánico y volver a
despertar la confianza en el Dios de la Alianza.
CAPÍTULOS:
El libro «Malaquías» del Antiguo Testamento tiene 4 capítulos y un total de 55
versículos (suma de todos los versículos existentes en todos los capitulos).
JONÁS
Jonás era hijo de Amittay y nació en la aldea fronteriza de Gat-Hefer, en el Reino
del Norte en algún años antes del reinado de Jeroboam II.
En algún momento antes del reinado de Jeroboam II, Jonás predijo las nuevas
fronteras de Israel, específicamente desde Jamat hasta el mar de Arabá. Dios le
dio a Jonás esta predicción que se cumplió cuando el rey Jeroboam II extendió
su territorio. Los detalles exactos de la profecía y su tiempo en relación con
Jeroboam II son desconocidos.
En algún momento de la vida de
Jonás, Dios lo envió a la capital asiria
de Nínive; no se sabe si esto sucedió
antes de la profecía de las fronteras
de Jonás. El mensaje de Dios vino a
Jonás, diciéndole que se levantara y
viajara a Nínive y que predicara en el
juicio en su contra. En lugar de
obedecer a Dios, Jonás huyó pues
odiaba a la gran metrópolis por su
gran inmoralidad y sabía que Dios
perdonaría la ciudad si se
arrepentían.
MENSAJE:
El contenido del libro de Jonás es, en resumen, el siguiente: Jonás recibe la
misión divina de predicar la penitencia en la ciudad pagana de Nínive. Para
desentenderse de esa misión embarca hacia Tarsis, es decir, en dirección
contraria. Dios hace desencadenarse una tempestad. Los marineros creen ser
castigo de Dios, echan suertes para averiguar el culpable y recae sobre Jonás.
Lo arrojan al mar: un monstruo marino lo traga, pero lo devuelve ileso a la orilla.
Jonás, a la vista del milagro operado con él, marcha a Nínive a cumplir su misión.
Ésta tiene completo éxito, con la penitencia de los ninivitas. Pero el profeta, de
espíritu mezquino, se disgusta por el perdón divino concedido a los ninivitas, a
la vista de su penitencia. Este argumento resulta muy apto para el desarrollo de
la doctrina que a través de él se revela, como veremos.
CAPÍTULOS:
El libro «Jonás» del Antiguo Testamento tiene 4 capítulos y un total de 48
versículos (suma de todos los versículos existentes en todos los capítulos).
MIQUEAS
La Sagrada Escritura conoce dos profetas que llevan el nombre de Miqueas o
Micá; uno que vivió en el reino de Israel en tiempos del rey Acab (873-854), y
otro que profetizó en el reino de Judá, reinando Joatam (738-736), Acaz (736-
721) y Ezequías (721-693). Este segundo nos dejó el presente libro. De su vida
solamente sabemos que era oriundo de Morasti (Moréset), pequeño lugar
situado cerca de Eleuterópolis (hoy Beit Dschibrin) al suroeste de Jerusalén. La
Iglesia lo venera como mártir y celebra su fiesta el 15 de enero.
El marco histórico en que se encuadra la actividad de Miqueas es determinado
por los tres reyes mencionados en el primer capítulo: apogeo de Judá bajo
Joatam; humillación e invasiones enemigas en el reinado de Acaz y Ezequías;
idolatría y vicios que provocaron la restauración del culto por este santo rey.
El libro se compone de tres discursos. El
primero se dirige contra los reinos de Israel y
Judá, a los cuales predice la ruina, pero
también el regreso del cautiverio y la erección
del reino mesiánico. El segundo discurso trae
amenazas contra los príncipes y jueces, contra
falsos profetas y malos sacerdotes, contra Sión
y el Templo, el cual será destruido en castigo
de las maldades, pero al mismo tiempo
promete felicidad futura, gloria para Jerusalén
como centro de todos los pueblos, la
restauración del reino de David y la venida del
Mesías que nacerá en Belén. El tercer discurso
contiene exhortaciones al arrepentimiento,
anuncia el perdón y muestra el camino de la
salvación. Concluye el Libro con un himno
rebosante de promesas y de esperanzas.
MENSAJE:
Miqueas es profundamente consciente de su misión profética. Poniendo su
fuerza y su esperanza solamente en Dios (cfr. Miq 3,8; 7,7), denuncia con vigor
los pecados de un pueblo que solo querría escuchar oráculos de salvación (cfr.
Miq 1,6-11). Desenmascara la corrupción de los profetas oficiales (cfr. Miq 3,5-
7.11) mientras que en solitario anuncia el castigo inminente.
CAPÍTULOS:
El libro «Miqueas» del Antiguo Testamento tiene 7 capítulos y un total de 105
versículos (suma de todos los versículos existentes en todos los capitulos).
NAHÚM
Nahún vivió en el siglo VII a. C.; según la tradición judía, bajo el rey Manasés
(693-639), o quizá Josías (638-608), y profetizó contra Nínive, capital del reino
de los asirios. Fuera de este oráculo no poseemos nada de su actividad profética,
la cual está colocada entre la de Isaías y la de Jeremías.
Lo único que acerca de la vida de Nahum indica la Sagrada Escritura es el lugar
de su nacimiento, pues lo llama elceseo, es
decir, de Elkosch.
Como Abdías se consagró esencialmente a
anunciar la ruina de los idumeos, hijos de Esaú
y enemigos envidiosos de Israel, aunque
hermanos suyos según la carne, así el fin de la
profecía de Nahún es prevenir a sus lectores
contra la poderosa capital asiria, y darles la
seguridad de que será destruida la que un día
pareció realizar la hazaña -única entre los
pueblos gentiles- de convertirse al Dios de
Israel para caer luego en la apostasía y ser su
más terrible enemiga. En tal sentido las
profecías de Nahún y Jonás son correlativas, y
cada una releva la gran importancia de la otra
en el plan divino. En tiempo de Nahúnm, Nínive
había ya llevado cautivos a las diez tribus del
norte (Israel) en 721, y amenazaba
orgullosamente a Jerusalén bajo Senaquerib, a
cuya invasión de Judea, milagrosamente
frustrada por un ángel, parecería aludir Nahún.
MENSAJE:
El objetivo de la profecía de Nahúm era anunciar el juicio sobre Nínive. Jonás ya
había profetizado acerca de Nínive, pero él había vivido 150 años antes que
Nahúm. En el libro de Jonás, la gracia de Yahvé triunfa, mientras que en el de
Nahum solo se anuncia la justa ira de Dios y la inevitable destrucción de esta
ciudad impía. La visión de Nahúm está enfocada sobre este enemigo del pueblo
de Dios; es muy sorprendente que no se mencione nada acerca de los pecados
de Israel y de Judá. Efectivamente, al tiempo que es anunciada la santa y justa
ira de Dios contra los enemigos, el pueblo de Dios recibe palabras reconfortantes
(1:12-15). En el capítulo 1 (el cual es similar a un salmo), vemos a Dios celoso y
vengador en toda su majestad. Los dos capítulos siguientes profetizan con
exactitud la caída y destrucción de Nínive. Nahum profetiza la destrucción de
Nínive, que simboliza la liberación de todas las esclavitudes.
CAPÍTULOS:
El libro «Nahúm» del Antiguo Testamento tiene 3 capítulos y un total de 47
versículos (suma de todos los versículos existentes en todos los capitulos).
HABACUB
Poco se sabe acerca de Habacuc,
excepto que fue contemporáneo con
Jeremías y que fue un hombre de fe
vigorosa enraizada profundamente
en las tradiciones religiosas de
Israel. El relato de su ministerio
acerca de las necesidades de Daniel
en la guarida de los leones en el libro
Apócrifo Bel y el Dragón es más
legendaria que histórica.
El autor escribió claramente y con un
gran sentimiento, y anotó muchas
frases memorables (2:2,4,14,20;
3:2,17-19).
MENSAJE : Este libro presenta el cuadro de un hombre de Dios perplejo por el
problema de la “aparente” tolerancia del Señor por la iniquidad. El profeta está
rodeado por todas partes de una iniquidad desmadrada que no recibe castigo.
Al parecer, al principio Dios no escucha su clamor para realizar su juicio. Cuando
al fin su oración es contestada y se produce el juicio de Dios queda aún más
perplejo porque la herramienta que Dios usa, los caldeos, es todavía más impía
y más merecedora de castigo que las víctimas. El profeta está lleno de dudas y
de preguntas, pero afortunadamente lleva sus perplejidades al Señor quien
pronto las disipa y presenta una solución a su problema, resumida en una
declaración que constituye el corazón de este libro: el justo vivirá por fe (2:4). Es
decir, no importa cuán oscuro se vea el porvenir y cuán triunfante aparezca el
mal, el hombre justo no debe juzgar según las apariencias, sino según la Palabra
de Dios. Aunque los impíos vivan y prosperen en sus iniquidades y los justos
sufran, estos últimos deben vivir una vida de gozo y confianza en el Señor. El
profeta aprendió bien esta lección, pues aunque su profecía comienza con
misterio, dudas y preguntas, termina con certeza y un fuerte asentamiento en la
fe. Podríamos resumir el tema de la siguiente manera: el triunfo de la fe.
CAPÍTULOS: El libro consta de tres capítulos y el libro se divide claramente en
tres géneros diferentes:
Una discusión entre Dios y Habacuc.
Un oráculo de la aflicción.
Un Salmo.
SOFONÍAS
Sofonías es el noveno de los profetas
menores del Antiguo Testamento, hijo de
Kusí, de la tribu de Simeón. Empezó a
profetizar bajo el reinado de Josías de Judá
(c. 624 a. C.), probablemente antes de que
ese piadoso rey haya reformado los
desórdenes de su nación. Las predicciones
de Sofonías se contienen en tres capítulos
bíblicos. Exhorta en ellas a los judíos a la
penitencia, predice la ruina de Nínive y
después de hacer terribles amenazas a
Jerusalén, concluye con promesas
consoladoras sobre la vuelta de la
cautividad de Babilonia, el restablecimiento
de la ley y la vocación de los gentiles.
Escribió en un estilo vehemente, muy
semejante al de Jeremías.
MENSAJE: La frecuente repetición de la frase “el día del Señor” sugiere que
Sofonías tenía un mensaje de juicio, pero igual que la mayoría de los profetas
también de restauración. Se ha dicho que la profecía de Sofonías es
peculiarmente árida. No hay vida, ni flor, ni fruta, ni… ninguna de las maravillas
de la naturaleza. No hay otra cosa que un mundo barrido por un torbellino. Si
esto es así ¿cuál sería la razón de ello? Veamos el contexto de esto. Los
hombres, asentados en sus lujos y poderío, niegan la intervención
divina. Una ciudad que no obedecía la voz de Dios, ni aceptó corrección, ni confió
en Él. Los hombres y las mujeres se habían vuelto materialistas, solo
preocupados por ellos mismos. Los gobernantes, príncipes, jueces, profetas y
sacerdotes igualmente corrompidos. La situación podríamos describirla en una
sola palabra: Caótica. Entonces ¿cómo definiríamos a la luz de lo expuesto “el
día del Señor”? El día del juicio de Dios. El último cuadro de este libro nos
muestra al Señor entronizado. Es el comienzo de un nuevo orden. Cánticos en
vez de tristeza; servicio en vez de egoísmo; solidaridad en lugar de
esparcimiento. Resumiremos el tema de la siguiente manera: la noche del juicio
sobre Israel y las naciones seguida por la mañana de la restauración del primero
y la conversión de las naciones.
CAPÍTULOS: Consta de tres capítulos con un total de 53 versículos
HAGEO
Muy poco se conoce sobre Hageo, el
primer profeta de la restauración de Judá
luego del exilio, solamente se tienen las
referencias que a él aparecen en el libro de
Esdras. Estas referencias lo muestran
como contemporáneo de Zacarías,
sirviendo en Judá y en Jerusalén. Como
resultado del ministerio conjunto de estos
dos profetas, fue reniciada y acabada la
obra de reconstrucción del templo. (Esdras
5:1; 6:14.) Nada se dice en cuanto a la vida
particular de Hageo, y generalmente se ha
supuesto que fue uno de los integrantes del
grupo principal de exiliados que regresaron
de Babilonia luego del decreto de Ciro en el
año 538/7 a. C., el cual autorizaba la
reconstrucción emprendida. Si fue así, él
seria testigo de la obra inicial y del lapso transcurrido en el cual tuvieron que
enfrentar la oposición Se estima que nació durante los setenta años de esclavitud
en Babilonia y que regresó a Jerusalén con Zorobabel.
MENSAJE: Ageo fue un profeta de Jehová en dos sentidos, pues tanto
exhortó a loa judíos a cumplir sus deberes para con Dios como predijo, entre
otras cosas, que Dios mecería sabiduría a todas las naciones.
La profecía de Ageo consiste en cuatro mensajes dados durante un período de
112 días. Su estilo es sencillo y directo, y el modo como destaca el nombre de
Jehová es particularmente digno de notarse. Ageo nunca fue negligente respecto
a efectuar su tarea de profeta.
Su libro contiene sus cuatros mensaje que tenían que ver con el propósito de
Dios y es provechoso para nuestros días ya que antepone los intereses de la
adoración a Dios que el ser humano debe poner en primer lugar antes que los
interese personales, también comunica claramente que el egoísmo es
contraproducente, que es vano seguir la senda del materialismo.
CAPÍTULOS
Hageo 1: 1-15: Primer mensaje: exhortación a construir la casa de Dios.
II Hageo 2: 1-9: Segundo mensaje: aliento para los que construyen el
templo.
Hageo 2: 10-19: Tercer mensaje: reclamo de santidad.
Hageo 2:20-23: Cuarto mensaje: fortalecimiento al mirar los eventos
futuros.
ZACARIAS
Es uno de los profetas menores, a quien se atribuye el libro que lleva su nombre.
Su nombre significa Yahveh Ha Recordado. Zacarias "el grande" se llama a sí
mismo hijo de Berekías hijo de Idó (Zac 1:1,7) pero en otros pasajes se omite el
nombre de Berekías. Probablemente nació en algún lugar de Babilonia, puesto
que su actividad profética empezó tan solo diecisiete años después del regreso
del exilio, y es razonable pensar que para entonces tenía más de diecisiete años,
aunque todavía se le consideraba joven.
MENSAJE: Para empezar digamos que Zacarías es un testimonio maravilloso
de la fidelidad de Dios para con Su pueblo. Esta es una de las primeras cosas
que aprendes cuando comienzas a entenderlo. Pensaba por ejemplo en los
programas electorales de los diferentes partidos políticos y como después,
cuando llegan al gobierno, las circunstancias y las presiones imponen un
comportamiento incluso contradictorio con lo que dijeron. Con Dios no es así, ¡en
Dios se puede confiar! Su programa para con su pueblo Israel y con la
humanidad se cumplirá. Este libro que hoy empezamos es testimonio de ello. De
ahí que uno de los títulos para el libro que más me ha impresionado es "Dios
recuerda", en el sentido de que "en Su tiempo, Dios siempre cumple Sus
promesas".
.
CAPÍTULOS: este libro consta de 14 capítulos.
El libro consta de dos partes bien diferenciadas, la primera está formada,
principalmente, por una introducción y ocho visiones y la segunda por dos
oráculos.
ISAIAS
Hijo de Amós, de la tierra de Judá, quien fue llamado al duro cargo de profeta en
el año 738 a. C., y cuya muerte ocurrió probablemente bajo el rey Manasés (693-
639).
MENSAJE: Isaías es el primero de los profetas del Antiguo Testamento, desde
luego por lo acabado de su lenguaje, que representa el siglo de oro de la
literatura hebrea, mas sobre todo por la importancia de los vaticinios que se
refieren al pueblo de Israel, los pueblos paganos y los tiempos mesiánicos y
escatológicos. Ningún otro profeta vio con tanta claridad al futuro Redentor, y
nadie, como él, recibió tantas ilustraciones acerca de la salud mesiánica, de
manera que S. Jerónimo no vacila en llamarlo "el Evangelista entre los profetas".
El libro de Isaías que ha llegado a nosotros es una colección de oráculos de
diversas épocas.
Se distingue en el libro de Isaías un Prólogo y dos partes principales. La primera
es una colección de profecías, exhortaciones y amonestaciones, que tienen
como punto de partida el peligro asirio, y contiene vaticinios sobre Judá e Israel,
oráculos contra las naciones paganas; profecías escatológicas; amenazas
contra la falsa seguridad, y la promesa de la salvación de Israel. Entre las
profecías destacan las consignadas en los cap. 7-12. Fueron pronunciadas en
tiempo de Acaz y tienen por tema la Encarnación del Hijo de Dios, por lo cual
son también llamadas "El Libro de Emmanuel".
Su objeto principal es anunciar el misterio de la Redención y de la salud
mesiánica, a la cual precede la Pasión del "Siervo de Dios", que se describe
proféticamente con la más sorprendente claridad.
CAPÍTULOS: Los 66 capítulos de este libro de Isaías ( Is ) pueden agruparse en
tres grandes secciones, formadas respectivamente por los cap. (1–39), (40–55)
y (56–66).
JEREMIAS
Jeremías fue un profeta y autor hebreo que vivió entre los años 650 y 585 A.C.
y a quien se le debe no solamente la anticipación de varios acontecimientos
relevantes para la religión sino también la autoría de libros que integran los libros
sagrados del judaísmo y del cristianismo.
MENSAJE: Jeremías es un ejemplo de vida religiosa, creyéndose que se
conservó virgen. Austero y casi ermitaño, se consumió en dolores y angustias
por amor a su pueblo obstinado. Para colmo se levantaron contra él falsos
profetas y consiguieron que, por mandato del rey, fuesen quemadas sus
profecías. El mismo fue encarcelado y sus días habrían sido contados, si los
babilonios, al tomar la ciudad, no le hubiesen libertado.
Su libro se divide en dos partes, la primera de las cuales contiene las profecías
que versan sobre Judá y Jerusalén, y la segunda reúne los vaticinios contra otros
pueblos. El primer capítulo narra la vocación del Profeta, y el último es un
apéndice histórico.
Cuanto menos comprendido fue Jeremías por sus contemporáneos, tanto más
lo fue por las generaciones que le siguieron. Sus vaticinios alentaban a los
cautivos de Babilonia, y a él se dirigían las miradas de los israelitas que
esperaban la salud mesiánica. Tan grande era su autoridad que muchos creían
que volvería de nuevo, como se ve en el episodio de Mt. 16, 14. Los santos
Padres lo consideran como figura de Cristo, a quien representa por lo
extraordinario de su elección, por la pureza virginal, por el amor inextinguible a
su pueblo y por la paciencia invencible frente a las persecuciones de aquellos a
los cuales amaba.
CAPÍTULOS: El libro «Jeremías» del Antiguo Testamento tiene 52 capítulos y
un total de 1,364 versículos (suma de todos los versículos existentes en todos
los capitulos).
EZEQUIEL
Profeta hebreo al que se atribuye la redacción del libro homónimo del Antiguo
Testamento (Libro de Ezequiel), o al menos de gran parte de él. Según la
tradición bíblica, era hijo de Buzzi, un sacerdote de Jerusalén. Cuando el rey
babilónico Nabucodonosor destruyó Jerusalén, Ezequiel siguió a sus habitantes
en su exilio a Babilonia.
MENSAJE: a predicación de Ezequiel en cuanto se refiere primero al exilio y
después a la restauración de Judá y Jerusalén está contenida en las respectivas
secciones de los caps. 4–24 y 33–39. Entre ellas se intercala una serie de
profecías dirigidas contra ciudades y naciones paganas relacionadas con Israel
(caps. 25–32); porque si bien en algún momento Dios se sirvió de los paganos
como instrumentos de su ira, la soberbia y la crueldad con que se condujeron los
hizo acreedores al castigo que habrían de sufrir.
Se dice que en la persona de Ezequiel conviven el profeta y el sacerdote, el
hombre contemplativo y el de acción, el poeta y el razonador, el anunciador de
males y el heraldo de salvación. Tal riqueza de personalidad se revela en su
mensaje profético, igualmente rico y complejo.
En su condición de profeta, Ezequiel estaba persuadido de haber sido llamado a
ejercer de centinela sobre Israel en uno de los períodos más críticos de la historia
nacional: «... vino a mí palabra de Jehová, diciendo: "Hijo de hombre, yo te he
puesto por atalaya a la casa de Israel"» (3.16–21; 33.1–9); al mismo tiempo, en
su condición de sacerdote anhela el retorno de la gloria de Jehová al templo de
Jerusalén (43.1–5; cf. 10.18–22), y revela un gran horror hacia cuanto significa
impureza ritual (4.14) y una extrema minuciosidad en la distinción entre lo
sagrado y lo profano (43.6–46.24).
Los capítulos finales (40–48) contienen una visión del profeta referida a la
situación del pueblo de Israel, cuando en el futuro se reorganice como nación y
vuelva a celebrarse el culto en el Templo restaurado (40; 43.7, 18).
CAPITULOS: El libro «Ezequiel» del Antiguo Testamento tiene 48 capítulos y un
total de 1,273 versículos (suma de todos los versículos existentes en todos los
capitulos).
DANIEL
,LCX,XX,
Según las referencias aparecidas en la Biblia, Daniel era miembro de la tribu de
Judá, cautiva en Babilonia tras la destrucción de Jerusalén a manos de
Nabucodonosor.
MENSAJE : Este género apocalíptico se distingue tanto por sus rasgos formales
como de contenido. Los mensajes se presentan revestidos de un rico ropaje
simbólico y son comunicados en forma de visión al autor literario, al vidente. Este
recibe a veces, a causa de la visión, un fuerte impacto emocional (cf. 7.28; 10.8,
17) que puede llevarlo hasta el desvanecimiento o a sufrir alguna clase de
trastorno o dolencia física de importancia (8.27; 10.9; cf. Ap 1.17). Así Daniel,
que ve a «uno con semejanza de hijo de hombre», le dice: «... con la visión me
han sobrevenido dolores y no me queda fuerza. ¿Cómo, pues, podrá el siervo
de mi señor hablar con mi señor? Porque al instante me faltaron las fuerzas y no
me quedó aliento» (10.17).
En términos generales, los mensajes apocalípticos hacen referencia a la historia
humana como si se tratara de un drama resuelto en dos actos. El primero de
ellos se desarrolla en el momento actual y en el mundo presente; el segundo,
dado en una perspectiva escatológica, revela lo que habrá de acontecer al final
de todos los tiempos.
De esta manera se expresa el libro de Daniel. En la etapa actual, momentánea
y pasajera, el pueblo de Dios se encuentra sujeto a imperios humanos injustos,
autores de normas opuestas a la voluntad de Dios; a gobiernos que por
conseguir sus propios objetivos pueden perseguir, torturar y hasta llevar a la
muerte a los creyentes que confiesan abiertamente su fe (cf. 7.25). Pero vendrá
el día en que este mundo pase y en el que repentinamente se manifieste el reino
de Dios. Ese día, «muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán
despertados» (12.2) y dejarán de existir los imperios terrenales, para que, en su
lugar, «el reino, el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo
sean dados al pueblo de los santos del Altísimo, cuyo reino es reino eterno»