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Terapia Gestalt: Técnica de Silla Vacía

Este documento describe el proceso terapéutico de la terapia gestáltica. Se enfoca en estar presentes y en contacto, apoyando la creatividad del paciente para descubrir y resolver conflictos. Explica técnicas como la silla vacía donde el paciente dialoga con diferentes aspectos de sí mismo, y "pelando la cebolla" donde el terapeuta guía al paciente a tomar conciencia de capas sucesivas hasta lograr la integración. El objetivo es que el paciente se haga más auténtico a través de este proceso.

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Terapia Gestalt: Técnica de Silla Vacía

Este documento describe el proceso terapéutico de la terapia gestáltica. Se enfoca en estar presentes y en contacto, apoyando la creatividad del paciente para descubrir y resolver conflictos. Explica técnicas como la silla vacía donde el paciente dialoga con diferentes aspectos de sí mismo, y "pelando la cebolla" donde el terapeuta guía al paciente a tomar conciencia de capas sucesivas hasta lograr la integración. El objetivo es que el paciente se haga más auténtico a través de este proceso.

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PROCESO TERAPÉUTICO.

SILLA VACÍA.

 Lo m ás im portante en Gestalt es nuestra actitud, es decir, nuestra forma de estar en el presente, más
allá de técnicas, esquemas prefijados o tr ucos aprendidos. Nuestra presencia es irremplazable y por eso
necesitamos estar en contacto con lo que está sucediendo en nosotros, en la situación que nos rodea y
en la persona que tenemos enfrente.

 Apoy o en la creatividad del presente, el darse cuenta de lo que se está dando en ese m omento y de la
 necesidad emergente. Cuando la actitud gestáltica nos lleva a estar presentes en contacto con nuestro
paciente, con su proceso en el aquí y ahora y conscientes de lo que estam os sintiendo, nosotros, como
terapeutas, estamos en óptimas condiciones para acompañarlo en un despliegue o t rabajo.

 Descubrir o resolver el conflicto que retiene su energía.

 Paso. Sentar en el suelo, frente a un almohadón y con los ojos cerrados. Incluso, antifaces. Dirigir la
atención exclusivamente al mundo interno.

 La silla v acía nos permite observar el vínculo entre las partes de la personalidad que están enfrentadas
y no pueden integrarse, lo que desgasta a la persona y provoca m ucho sufrimiento.

 Cuanto m ás instrumentados estem os para resolver esta conflictiva, m ás precisos serem os en el


tratamiento y podremos ayudar m ejor a nuestro paciente.

 No es necesario em pujar ningún proceso ni cambiar su velocidad. Solo intervenimos cuando el proceso
está bloqueado, interrumpido o generando m ucho dolor.

 Integración de aspectos que están desconectados o en conflicto.


 Relación con el m undo es tensa o som etida.
 Necesidad de trabajar en las despedidas o separaciones.
 Síntom as corporales o em ociones bloqueadas.

 ¿Qué es “proponerle un trabajo” a un paciente? Es ofrecerle la posibilidad de que tom e contacto con la
parte de sí m ismo con la que está en conflicto y acompañarlo en el despliegue del diálogo hasta resolver
la situación.

 Son lugares en el espacio físico y en nuestra m ente. Son lugares psicológicos. Identificaciones y
div isiones que inventamos y con los que nos provocamos sufrimiento. Están unidos y separados por el
conflicto.

 Silla caliente es el espacio donde se sienta el yo. Es decir la persona que está “caliente”, la que está en
contacto con una emoción hacia alguien. Es el que tiene necesidad de expresarse, de poner en palabras
o en expresión corporal lo que está experimentando y dirigirse directamente hacia el “otro”. Aquí
transformamos la queja en una autoexpresión dirigida hacia alguien. Hablamos de nosotros y de lo que
estam os experimentando.

 El lugar de la silla v acía es el lugar de la proy ección, es el espacio donde v em os nuestros aspectos
internos sin darnos cuenta de que son una parte nuestra. Es el lugar donde ubicamos a las personas con
las que estamos en conflicto. Es el lugar de nuestra som bra. Lo que no conocem os de nosotros.

 Perm ite recuperar aspectos que nos pertenecen.


 Identificarnos con ellos fa v orece la integración de estas partes de la personalidad y nos ayuda a
recuperar nuestras energías.
 Brinda la posibilidad de ponernos en el lugar del otro.
 Descubrir cóm o es la relación vista desde este otro punto de v ista.
 Integración.
 Hay un aprendizaje de cada estado y un descubrimiento de la vinculación.
 Terapeuta necesita acom pañarlo para que pueda atravesar esa capa de miedo y enfrentarse a lo que está
ev itando.
 El paciente puede estar sentado, parado o en la posición corporal que más facilite su identificación con
el personaje o aspecto que está representando.
 En algunas ocasiones el terapeuta part icipa del diálogo para reforzar alguno de los personajes, para
ay udar a la persona a que se enfrente con lo que está evitando o para ayudar en la escena reparadora
que se produce fuertes acciones de presión sobre el aspecto o personaje que tiene toda la energía
acumulada y no se atreve a explotar y liberarla. Las explosiones de rabia son v iolentas y el paciente
necesita descargar en un almohadón esa energía acumulada.

 Para elegir la propuesta de trabajo debemos escuchar la “queja” de cada paciente. Es decir, el conflicto
que no puede resolver y el síntoma que produce.

 Los personajes que se v incularán deben ser claros. El paciente necesita saber quiénes están hablando.

 Descripción con detalles a los personajes.


 Terapeuta necesita pregun tar a su paciente: ¿A quién le estás hablando ahora?

 Preguntar a la persona que está en la silla caliente qué está sintiendo hacia la que está sentada en la silla
v acía y le pedir que se lo exprese en forma directa. (A partir de ese m om ento acom pañamos al diálogo).
 Expresar sin autointerrupciones.
 Perm itir la intensidad emocional con toda su energía.
 No forzar nada, solo perm itir el espacio para que m anifieste su conflictiva.

 Prestar atención a lo que dice, al tono de v oz, al lenguaje no verbal y en especial a lo que está evitando.
Es decir, aquella zona del contacto que el paciente evita sentir o expresar.

 Estim ulación del el contacto directo.


 Exageración de la expresión del diálogo para explicitar el vínculo dependiente u opresivo.
 Clarificación de la relación antigua con el entorno que no le permite actualizarse o autorregularse.

 El objetivo es encontrar la respuesta nueva que corrija ese desajuste y permita una nueva reorganización
v incular. Esta es la tercera etapa, la de la resolución.
PELANDO LA CEBOLLA.

 Afirmaciones.
 Ev itar “¿Por qué?
 El darse cuenta. Guiar la queja del paciente.
 Trabajo: Apoyo y Frustración.
 Herramienta de Autoapoyo.
 Dificultad: Cada capa, se m odifica, y surgen necesidades específicas.

 Facilitar en el paciente el “Ahora m e doy cuenta”.

 preguntas muy útiles y que van dirigidas a sí m ismo:


 ¿Qué estás haciendo?
 ¿Qué es lo que sientes?
 ¿Qué es lo que quieres?
 ¿Qué estás evitando?
 ¿Qué es lo que esperas?

 Atención. Gestos, actitudes, movimientos, contestaciones y m iradas. (Darán pistas para la terapia. Hay
que hacer consciente al paciente de todos estos aspectos).

 Terapeuta debe ser neutro y estar vacío: sin ideas preconcebidas ni dar nada por hecho.
 Priorización del trabajar con el cóm o frente al por qué. De esta m anera, además de ev itar defensas en
el paciente, se indaga en la estructura de un evento y en los diferentes por qué que intervienen.

 Transformación de las preguntas de los pacientes en afirmaciones. A través de estas podem os llegar a
los m ecanismos neuróticos, llegando a superar la evitación de la responsabilidad de su comportamiento.

 Prom ov er la conciencia. A m edida que som os m ás conscientes (de nuestro cuerpo, nuestra mente y
nuestro entorno), somos m ás capaces de crear vividas experiencias significativas, lo que mejora nuestra
calidad de v ida y, al m ismo tiempo, nos perm ite tom ar las decisiones m ás adecuadas para nuestro
bienestar.

 Lo que permite el crecimiento es.


 El “darse cuenta”: tomar conciencia de lo que nos ocurre.
 Asum ir responsabilidad sobre lo que hacemos, pensamos, sentimos, a dónde vamos.
 Integrar opuestos: la experiencia humana está repleta de polaridades.

 Terapeuta.
 Auténtico y activo, facilitador del proceso. La relación es de “tu a tu”. Simpatía m ás que empatía. Muy
creativo buscando técnicas para que la persona amplíe su “darse cuenta”.

 Para t rabajar sobre la expresión.


 Hacer que la gente se responsabilice de su lenguaje y con ello de su v ida.
 Hablar en primera persona: evitando el lenguaje impersonal.
 Conv ertir las preguntas en afirmaciones.
 Trabajar los sí...pero.
 Escuchar y utilizar las metáforas que ofrecen los clientes.
 Enfasis en el qué y el cómo y no en los por qué.

 Para aumentar la conciencia.


 Repetición e im itación de conductas que se quieren evidenciar.
 Identificación y m antenimiento: se solicita al cliente se concentre en alguna experiencia sensorial o
em oción y que la mantenga para acostumbrarse a afrontarla.
 Técnicas de dramatización: diálogos de la silla vacía, en la que se hace que la persona se enfrente a:
 Los diferentes opuestos que conforman la personalidad.
 Los asuntos pendientes.
 La persona a la que critica.
 Las em ociones negativas que no es capaz de m anejar.
 Trabajo con sueños. Se le pide a la personas que cuente el sueño en presente. Luego debe identificarse
con cada uno de los elem entos del sueño y exprese como se sienten.

 Proceso Terapéutico.
 La terapia gestáltica se puede entender como un proceso para llegar a ser más auténticos. La terapia
ay uda a las personas a ir progresando por cada uno de esos escalones, metafóricamente es como ir
pelando las capas de una cebolla.

Isabella Moreno.

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