EL PODER DE TU MENTE.
La mente es como una computadora, lo que programemos en ella es lo que va a resultar, así que
programa tu mente para la victoria. Tus propios pensamientos ponen los límites a tu vida, si
pasamos pensando que nunca saldremos de deudas, de esa depresión, de esa circunstancia y más
cosas negativas, así siempre resultara.
Jesús dijo Prov. 23:7 Porque cuál es su pensamiento en su corazón, tal es él. Esto significa que
todo lo que pienses para ti y para tu vida eso serás.
Siempre piensa cosas positivas a pesar de las adversidades, como soy talentoso, soy fuerte, soy
bendecido, soy más que vencedor y esto sin duda alguna atraerá las bendiciones de Dios.
Historia de los enfermos de la rodilla: Como ellos siempre pensaron que hubo una operación, su
recuperación fue igual que las personas que en verdad habían operado, como la mente esperaba
que la rodilla mejorara, la rodilla mejoro.
Es increíble como hay gente que pasa toda su vida programando su mente para la derrota, para los
fracasos, para la mediocridad, y todo el tiempo viven así, inseguros, poniendo a trabajar la mente
con esas instrucciones. Y la mente simplemente nos ayuda a convertirnos en lo que estamos
creyendo. Es decir pensamientos positivos = resultados positivos.
Necesitas reprogramar tu forma de pensar, desde que inicia el día debemos pensar lo maravilloso
que será, el favor de Dios está en mi vida, las bendiciones me pertenecen, ningún obstáculo es
grande para mí, yo soy más que vencedor, todas estas frases motivadoras programan a tu mente
para la victoria. Si desde que inicia el día, tus pensamientos son positivos tu mente dirá, esperen
ahí, nos cambiaron el rumbo, hoy trabajaremos para la victoria.
Necesitas que tu centro de comando envié instrucciones correctas, siempre cree en que tú puedes
y no en lo que otros piensen de ti, ni lo que las circunstancias digan, tu cree en lo que Dios dice de
ti, y Dios dice que tú eres bendecido, saludable, fuerte, completo. Programa tu computadora y
solo programa victorias.
Y viene la parte más interesante del tema, creerlo antes de poder verlo y es justamente esto de lo
que trata la fe, y para esto se necesita mucho valor, para caminar en fe y no en vista, y si Dios lo
dijo eso es suficiente para mí.
Romanos 4:17 Te he puesto por padre de muchas gentes delante de Dios, a quien creyó, el cual da
vida a los muertos, y llama las cosas que no son, como si fuesen.
Esto se lo dijo Dios a Abraham 20 años antes de tener a su hijo, y Dios lo dijo en pasado, te he
hecho padre, como si ya hubiera ocurrido, pero en vez de cuestionarle a Dios por esto,
simplemente creyó. Y es muy importante entender que porque Dios lo diga no quiere decir que
ocurrirá de inmediato, Abraham tuvo que hacer su parte y creerle a Dios para que después de 20
años se cumpliera su palabra.
Dios en todo la biblia nos dice grandes cosas acerca de nosotros, muchas de ellas en el tiempo
pasado como si ya hubieran ocurrido.
Efesios 1:3 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda
bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo,
En colosenses no dice que no ha hecho dignos y en salmos que nos ha rodeado de valor como un
escudo.
Y con esto solo debemos de hacer nuestra parte como Abraham y creer lo que nos dice, con
nuestra alma, con nuestro corazón.
Quizás esta noche no te sientas bendecido, muchas cosas pueden estar en tu contra, pero tienes
que ser atrevido y decirle Dios si tú dices que yo estoy bendecido así es, cuando te pones de
acuerdo con Dios eso le permite liberar las promesas que ya tienen tu nombre.
Tú puedes llevar esto del terreno espiritual invisible al terreno físico visible, la biblia dice: llama las
cosas que no existen como si ya existieran.
Muchas personas viven diciendo que suerte la mía, porque siempre tengo esta suerte, porque
siempre me suceden estas cosas, reprograma tu pensamiento. En salmos 103:4 dice: El que
rescata del hoyo tu vida, El que te corona de favores y misericordias. Ya él te ha coronado de
favor, quizás no lo sepas pero en este momento hay una corono en tu cabeza, y no es una corona
de derrota, de carencia, de mediocridad, es una corona del favor de Dios y si tú quieres activar ese
favor debes ponerte de acuerdo con Dios y empezar a declararlo. Y cuando vengan esos
pensamientos de desánimo que te quieren convencer de que nada bueno viene, como un acto de
fe tienes que levantar tus manos y ajustar tu corona y si alguien te pregunta ¿qué haces? Diles
estoy ajustando mi corona de favor. Y para esto no tienes que orarle a Dios que te de una corona
de favor, ya la tienes.
No vayas por la vida diciendo pobre de mí y haciendo que sientan lastima de tu historia, párate
derecho, levanta tu cabeza, eres hijo del Dios omnipotente, Dios te ha bendecido, te ha dado
favor, eres fuerte, no es que lo vas a ser algún día, ni cuando llegues al cielo, no, ya estas
bendecido, ya te ha hecho más que vencedor.
Pero ¿cómo obtenemos las cosas que ya Dios hizo para nosotros? Muy fácil, comienza a actuar
como si ya estuvieras bendecido, habla, camina, piensa, sonríe, vístete como bendecido, si tu
pones acciones por delante de tu fe, un día lo veras hecho realidad.
Dios tiene toda clase de bendiciones reservadas para ti, ya tienen tu nombre, solo depende de ti ir
por ellas, levántate, ves a buscarlas, di Dios tiene mi nombre en sus planes y voy por eso el día de
hoy, comenzare a actuar como cabeza y no cola. Y lo mejor es que no hay fila para recogerlo, ni es
para los primero 100, es todo tuyo cien por ciento pagado, bendiciones, favor, confianza, perdón,
levántate en fe, este es tu tiempo, comienza a actuar. Trabaja tu mente para que lo único que
quiera obtener sea esto. Si recibes esto en tu interior, también lo recibirás en tu exterior.
Si tú prosperas en tu alma, en tus pensamientos, dentro de ti, entonces también prosperaras
afuera, tú tienes que ser bendecido en tu mente, en tu pensamiento, antes de serlo afuera. No
digas algún día, porque ese día es hoy, levántate en fe y camina en la bendición, ya Dios puso algo
dentro de ti, puso favor.
Cambia tus hábitos tóxicos y mírate al espejo y di estamos listos para este gran día, bendiciones
persíganme. Cuando tu entiendes lo que ya Dios hizo por ti, tienes ánimo para caminar, no te
arrastras por la vida esperando siempre lo peor, tu programas tu mente para la victoria, esperas
encontrar buenos momentos, esperas que Dios te ayude a cumplir tus sueños, tu esperas superar
todos los obstáculos, porque? Porque el creador del universo está a tu favor.
Dios coloca cosas en nuestro espíritu cosas más grande que las que nuestra mente puede
entender, no te convenzas de lo contrario expande tu visión, atrévete a llamarte a ti mismo por lo
que sabes que eres antes de lo que puedas ver. Dios quiere grandes cosas para tu vida, pero esto
no va a ocurrir con una mentalidad angosta, limitada, o pequeña. Esto ocurre en mentes grandes,
capaces de recibir victorias, y creer lo que Dios dice.
Nuestros pensamientos ejercen mucho poder e influencia sobre nuestra vida, no siempre
recibimos lo que merecemos, recibimos lo que creemos, y esto aplica tanto para lo positivo como
para lo negativo. Te conviertes en lo que crees, todo depende de ti, cada acto de una persona
brota de las semillas ocultas de su pensamiento. El alma atrae lo que en secreto alberga.
Filipenses 4:8 Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo,
todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de
alabanza, en esto pensad.
Proverbios 4:23 Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón;
Porque de él mana la vida.
Marcos 11:22-24 Respondiendo Jesús, les dijo: Tened fe en Dios.23 Porque de cierto os digo que
cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino
creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho.24 Por tanto, os digo que todo lo que
pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá.
No puedes elegir tus circunstancias, pero si los pensamientos en medio de ellas. Nuestra vida es
producto de nuestros pensamientos, sino te gusta tu vida, examina tus pensamientos. Deja de
limitar a Dios por tu estrecha manera de pensar.