CANALIZACION
La canalización venosa periférica o venoclisis consiste en la inserción de un
catéter de corta longitud en una vena superficial con fines diagnósticos
y/o terapéuticos
Que es un Catéter venoso periférico?
El catéter es una sonda o un tubo plástico corto y pequeño, que se coloca
a través de la piel dentro de una vena.
Es un dispositivo compuesto por un catéter de teflón que en su interior
tiene una aguja con la punta en forma de bisel para la perforación de la
piel y de la pared de la vena.
En la parte posterior del catéter (teflón) tiene
un cono plástico que es donde se conectará
el perfus para la administración de los
líquidos.
La aguja en su parte posterior, cuenta con
una cámara transparente que nos permitirá
ver el ingreso de sangre indicándonos que el catéter está en vena y un
tapón que no permite que, cuando la cámara se llena de sangre, se
derrame.
Indicaciones:
- Medicación y sueroterapia continua.
- Fármacos de forma discontinua.
- Transfusión de hemoderivados.
- Obtener sangre para tomar muestra.
- Acceso vascular inmediato en caso de urgencia.
Tamaños de catéteres:
Los calibres suelen medirse en Gauges (G) cuyo valor es inversamente
equivalente al grosor de la aguja y a su longitud. Las medidas van del 14
al 26 G. (Cuando más grande es el número, más pequeño es el tamaño del
catéter)
14G Mamey
16G Marrón
18G Verde
20G Rosado
22G Azul
24G Amarillo
26G Blanco
Existen, básicamente, tres tipos de catéteres:
1. Catéter venoso periférico de longitud corta (maripositas, palomitas),
estos van desde el calibre 14G hasta el 23G
2. Catéter venoso periférico de longuitud media, van desde el calibre 14G
hasta el 26G
3. Catéter central longuitud larga (yugular, subclavia y femoral), van
desde el calibre 14G al 18G
Venas que se utilizan para la cateterización
Antebrazo:
Vena cefálica
Vena basílica
Vena radial
Vena cubital
Vena mediana lateral
Vena mediana medial
Brazo:
Vena cefálica accesoria
Vena media
Vena mediana antebraquial
Mano:
Vena Radial
Vena cubital
Red venosa doral de la mano
Material
Lazo de goma o torniquete
Antiséptico.
Guantes no estériles.
Algodón o gasa.
Apósito preferiblemente transparente.
Catéter venoso de calibre adecuado.
Llave de tres vías.
Jeringa con suero fisiológico.
Zafacón
Procedimiento:
Lo primero que haremos es informar al paciente de lo que vamos hacer.
Nos ponemos los guantes y colocamos el compresor (lazo de goma) en el
brazo del paciente. Se recomienda empezar a valorar las venas más
distales como las del dorso de la mano o el antebrazo, pero si nos
encontramos en un servicio de Urgencias, empezaremos a valorar las que
se encuentran en la flexura del codo o incluso en el brazo, con la intención
de que la medicación que pongamos llegue antes al corazón
(recomendado en emergencias cardiológicas).
Las venas las valoraremos por su calibre y recorrido, desecharemos las
venas rotas previamente, las que están encalladas (se nombra así a las que
por su uso previo, están duras a la palpación) y las que no estemos
seguros de poder canalizar. Cuando hayamos elegido una, elegiremos el
calibre del catéter que vamos a introducir.
Los catéteres venosos más pequeños tienen números pares más altos,
siendo el número 26 el más fino y el 14 el más grueso. En adultos los
números más utilizados son el 22, el 20 y el 18 y en niños usaremos del 22
al 26.
Antes de pinchar, tendremos en cuenta que el bisel de la aguja esté hacia
arriba
– En el momento que pichemos y veamos que ya refluye sangre de la
vena, aguantaremos la aguja con una mano y con la otra iremos
empujando el catéter de plástico hasta su total introducción.
Retiraremos el compresor del brazo del paciente, pegaremos con una tira
de tela adhesiva para sujetar la vía, retiraremos la aguja y conectaremos la
llave de tres vías previamente salinizada.
Fijaremos el apósito transparente sobre la vía y pondremos las tiras de
tela adhesiva que creamos conveniente, para asegurar la sujeción. (Si no
se cuenta con apósito trasparente se utilizará una gasa estéril)
Finalmente, inyectaremos suero fisiológico de la jeringa previamente
cargada, para salinizar la vía y mantenerla permeable.
Consejos
El uso de apósito transparente sirve para valorar el estado de punto
de punción sin tener que manipular la vía. Así podremos evitar
futuras complicaciones, como la aparición de flebitis.
Se recomienda curar y comprobar el perfecto funcionamiento de las
vías cada 48 horas. La cura consistirá en limpiar la zona de punción
con antiséptico y la colocación de un apósito limpio. Para
comprobar el funcionamiento de la vía, pondremos un compresor al
paciente unos centímetros por encima de donde se sitúa la vía. Con
una jeringa extraeremos sangre para comprobar la permeabilidad,
retiraremos el compresor e introduciremos suero para limpiar los
restos de sangre y dejarla salinizada.
Si nos encontramos en un servicio de Urgencias o, si además de
canalizar una vía a un paciente, tenemos que extraerle sangre,
aprovecharemos la canalización de la vena para extraer los tubos de
sangre que correspondan. Así evitaremos un pinchazo más.
Si al introducir el catéter por la vena vemos que nos muestra
obstrucción, iremos introduciendo suero fisiológico a través de una
jeringa, muy lentamente, mientras a la vez empujamos el catéter
hasta su total introducción. Con la entrada de suero, conseguiremos
una expansión de las paredes de la vena, facilitando que entre el
catéter.
Evitaremos pinchar en miembros inferiores, con la intención de
evitar una tromboflebitis, especialmente en las personas que
tengan varices.
Una vez que la vía está canalizada y permanece salinizada, a la hora
de administrar medicación IV, si nos muestra obstrucción, le
realizaremos un lavado con suero fisiológico, introduciendo
lentamente de 2 a 4 cc de suero mediante una jeringa.