Origen y Significado de las Expresiones Venezolanas
Los venezolanos tenemos expresiones coloquiales muy nuestras. Frases, refranes, palabras que se perderían en
cualquier traducción oficial y rígida. El origen de algunas se pierden en la historia, muchas vienen de vocablos
en otros idiomas que fueron “venezolanizados” en la jerga popular.
Veamos algunos de ellos y su origen:
Musiú: Lo usamos para referirnos a un extranjero o alguien con apariencia de forastero. Viene del vocablo
francés “Monsieur” que significa “Señor”.
Chamo: Una palabra que nos distingue en muchos países de Latinoamérica. Viene de “Chum” que en inglés
significa amigo o camarada.
Dar la cola: Lo utilizamos para la acción de pedir un aventón, que nos lleven a algún lugar. Se cree que viene
de la guerra de la independencia donde los soldados rasos le pedían a oficiales amigos que los llevasen en la
grupa o cola del caballo para descansar los pies en sus largas travesías.
Jalar Bola: Se utiliza como expresión vulgar de adular, halagar exageradamente a alguien o intentar persuadirlo
de forma zalamera o insistente. El “jalabola” es quien ejecuta la acción. Contrario a lo que se cree no tiene nada
que ver con halar testículos, cosa que sería dolorosa. Su origen data de las viejas cárceles venezolanas donde los
presos usaban grilletes. Aquellos con mayor poder económico o influencia tenían a su “jalabolas” particular que
los ayudaba a cargar o arrimar las pesadas bolas de hierro que tenían aferradas a sus tobillos con cadenas.
Corotos: Sinónimo popular de cosas, objetos genéricos. El expresidente Antonio Guzman Blanco tenía una
gran colección de cuadros del artista francés Jean Baptiste Corot. Cada vez que tenía que cambiar de residencia
le pedía a los empleados y personas de la servidumbre “¡Cuidado con los Corots! Para que tuvieran precaución
al embalar y trasladar los cuadros. Luego estos empleados fueron generalizando la palabra a todos los objetos de
la casa.
Echarse los palos: Beber licor. Al abolirse la esclavitud, los hacendados se negaron a pagarle a sus antiguos
sirvientes con monedas de plata. Por lo que hacían tablillas con el sello de la hacienda para que pudieran ser
canjeadas en las pulperías y bodegas por víveres. Muchos preferían comprar licor por lo que pedían “un palito
de ron”, “un palo de miche”, etc. Al tener que contar en que habían despilfarrado las tablillas o palitos decían
“me eché los palos”.
Dejar el pelero: Significa huir rápidamente de un lugar. Se dice que los indígenas venezolanos al seguir el
rastro de una presa decían que la misma había salido corriendo al dejar rastros de pelo en el suelo o en la pared
de su refugio. “Dejó el pelero” al sentirse amenazada.
Echarle pichón: Significa hacer un esfuerzo para lograr algo. En los antiguos pueblos y ciudades venezolanas,
el agua se obtenía de bombas o fuentes públicas que había que utilizar con esfuerzo físico. Estas bombas tenían
un letrero que decía “Push on”, para indicar que había que empujar la palanca para lograr extraer el agua. Al
venezolanizarse quedó la expresión “Echarle pichón” para señalar a alguien que tenía que sacar el agua
haciendo fuerza en la palanca.
Echar un polvo: En el siglo XIX y comienzos del siglo XX se popularizó el uso del rapé, (polvo de tabaco
inhalado). Como cortesía los hombres se lo ofrecían a las damas: ¿Quiere echar un polvo? Muchas veces los
mismos tenían urgencia de inhalarlos por el síndrome de abstinencia y se ausentaban de la reunión social para
hacerlo en solitario ya que era de mala educación hacerlo en público. Sin embargo no siempre era para esto sino
para tener un encuentro sexual furtivo con una damisela.
Guachiman: Vigilante o sereno. Viene del inglés venezolanizado Watchman.
Bajarse de la Mula: Pagar una deuda o pagar por participar en una fiesta o celebración. Si vienes a la fiesta, te
bajas de la mula. Su origen viene de la época de la Colonia, cuando le cobraban una deuda a una persona, que
iba montado en una mula, y ésta decía que no tenía dinero, le aceptaban la mula como pago, y tenía que “bajarse
de la mula” para poder entregarla.
Macundales: Las compañías extranjeras que extraían el petróleo venezolano traían un conjunto de herramientas
de la marca “Mack and Dale”. Cuando terminaba la faena, los obreros venezolanos acuñaron la expresión
“recojan los macundales” para referirse a dichas herramientas de trabajo.
Pela bolas. Pelar Bolas: Proviene del hecho de que un jugador de besibol no es capaz de realizar atrapadas es
cuestionado y relegado al banco o separado del equipo. Por lo que es visto como alguien de poco valor,
importancia o utilidad. En su uso actual se asocia con la carencia de valores económicos por lo que no es
tomado en cuenta.
Güebón: Los animales de granja con genitales muy grandes suelen tener un andar lento y torpe. De ahí que hoy
en día se use este adjetivo para señalar personas torpes o con poca sagacidad.
Gozar un puyero: Pasarla muy bien. Antiguamente (hasta hace 30 años) existían monedas de 5 céntimos
llamadas “puyas” o “chivas”. Solía dárseles a los niños para que compraran golosinas o chucherías lo cual les
causaba alegría.
Mamar gallo: Se usa para denotar que a alguien se le está haciendo una jugarreta. En las peleas de gallos se
acostumbra a succionar la cabeza del gallo para que este se vuelva desconcertado y a la hora de la lucha el
mismo huya y no enfrente al otro gallo, logrando cansar a su oponente. Una vez recobrado el sentido de la
orientación puede atacarlo con mayor oportunidad. Dicha práctica se considera ilegal y poco honorable y ante la
sospecha de su uso se exclama: ¡Me están mamando gallo!
Echar Carro: Echar el carro es holgazanear. Está echando carro, es decir que alguien está sin hacer nada. Me
echó el carro, quiere decir me embarcó.
Echar un Camarón: En las excavaciones petroleras, los capataces gringos de vez en cuando querían echar una
siesta. Pero para no ser vistos por los obreros venezolanos se excusaban diciendo “I come around” (Ya vuelvo).
Esta frase al venezolanizarse quedó como camarón para definir el sueñito que se echa en medio de una jornada.
Cotufa: Es nuestro pop corn o palomitas de maíz. Viene de los sacos con los granos de maíz para tal fin que
tenían la inscripción “Corn to fry” que al venezolanizarse dio origen a dicha palabra.
Echar los Perros: Es la actividad de “cortejar” a las damas. Romeo le está echando los perros a Julieta. Viene
del término taurino de “echarle los perros” al toro para cansarlo y ayudar al torero en su faena.
¿Vas a seguir Abigail?: En los años 80s RCTV transmitió la telenovela “Abigail”, protagonizada por Catherine
Fullop y Fernando Carrillo. Dicha telenovela duro mucho tiempo al aire por lo que se tornó aburrida y
monótona. ¿Vas a seguir Abigail? Lo usamos para expresar fastidio por algo insistente o que dura más de lo
necesario.
Como vemos, la temida y tontamente satanizada transculturización del lenguaje ha sido necesaria en la
adopción una jerga propia en los venezolanos. Y en muchos otros la adaptación a nuevos usos y realidades de
los tiempos han creado otras. El lenguaje es vivo, cambiante y evoluciona siempre. Y en Venezuela nos da
identidad, soberanía y cultura inconfundible.
Buhonero: Se trata de un vendedor informal o ambulante. Abundan en una economía como la nuestra donde la
oferta de empleos y oportunidades de comenzar PYMEs formalmente se tornan toda una odisea burocrática. La
palabra es una deformación de buhón que a su vez fue deformada de bufón. Bufón proviene del inglés “Buff”
que se refiere a la jerga y estrategias de los vendedores callejeros para vender sus mercancías.
Chévere: Según Fernando Ortíz, antropólogo cubano, citado por Alexis Marquez, la palabra deriva del árabe
“Sebede” que significa vestirse con elegancia. En Venezuela se utiliza para señalar que algo tiene mucha
calidad y gusta. Posiblemente su origen como la conocemos sea cubano y se haya popularizado en nuestro país
a partir de los años 40. Otros investigadores dicen que esta palabra viene del idioma africano, del yoruba "ché
egberi"
Muérgano: Proviene “moranger” que en inglés se usaba para designar a los compañeros del pirata Morgan. Se
dice que durante el siglo XIX este pirata desembarcó en Maracaibo y realizó saqueos y otros crímenes, lo cual
originó que dicha palabra se venezolanizara y se usase para señalar a alguien que actúa de mala fe.
Pajúo: Luego de buscar infructuosamente su origen, me aventuro a especular que nació debido a que, los
jóvenes luego de masturbarse o hacerse la paja en lenguaje coloquial, quedaban atontados o aletargados, un
efecto colateral de la prolactina y oxitocina producida luego de la eyaculación. Quedaban pues, pajuo,
atontados, lentos en sus labores, lo cual es su significado actual.
Cuaima: Es una serpiente familia de las cascabel y tiene uno de los venenos mas potentes de la región. Es
negra en el lomo y blanquecina en el vientre. Suele actuar con mucho sigilo pero a la vez con mucha
agresividad. Quizás por estas características es que los venezolanos llamamos de esta forma a las mujeres de
carácter imponente, celosas y en algunos casos muy posesivas.
Cazar Güire o Güiro: El Güire es una especie de pato que habita en el llano venezolano. Su carne es muy
apetecida. Para cazarlo es necesario hacerlo con el mayor sigilo, escondido entre los matorrales que rodean las
lagunas donde se posa para evitar que escape. Usamos esta expresión para denotar que hay alguien escondido o
que no muestra interés en una situación pero está muy pendiente de su oportunidad para entrar en acción,
“Cazando Güire”.
La Locha: Esta moneda, de doce centimos y medio, nació en el gobierno de Guzmán Blanco el 15 de enero de
1877, acuñada en níquel y cuando ya se acercaba a su final, a finales de los años 70s del siglo XX, también
fabricada con otras aleaciones, especialmente de cobre. Por haber nacido como una base ochava (octava parte
del bolívar), se cree que su nombre se ha generado de la contracción del artículo que lo formaba, llamado la
ochava, debido a la costumbre muy común del venezolano de apocopar las palabras en su lenguaje popular,
degenerando en un sustantivo al que se le antepone el artículo cuando es necesario. Así: la ochava > lochava >
locha > la locha.
El hijo de la panadera: En abril de 1769, la Corona Española del territorio colonizado, hoy Venezuela, recibió
una inusual protesta: No estaban de acuerdo con el nombramiento de un joven blanco como Oficial de las
Milicias, esgrimiendo como argumento la dudosa reputación de este porque su madre ejercía el oficio de
panadera en Caracas, algo que ofendía a las clases altas coloniales. El joven oficial era quien posteriormente
fuera llamado Generalísimo Francisco de Miranda. Esta expresión aún es usada para demostrar que alguien fue
ignorado o excluido de algo. “¿A mi no me van a dar nada? ¡Es que soy el hijo de la panadera!
Ser un viva la Pepa: en Venezuela esta expresión tiene una connotación muy particular y se aplica con las
personas que viven del cuento, y que no mueven un dedo solo contando con los demás. Esta expresión se
originó en España la usaban los liberales españoles en adhesión a la Constitución de Cádiz, promulgada el 19 de
marzo de 1812, en la festividad de San José Obrero. José es el “padre putativo” de Jesús (p.p.) por esto a los que
llevan ese nombre los apodan Pepe. Los liberales en lugar de decir "viva la Constitución" gritaban "Viva la
Pepa" para no ser reprimidos. En Venezuela pudo haber calado debido a que se asoció con personas que en
realidad no están comprometidas con nada ni nadie, solo con su comodidad e intereses.
Matar tigres: Dice la leyenda, que la frase viene de un Venezolano que muchísimos años atrás, el patrón de la
finca le ordenó un trabajito “rápido y sencillo“, y que se lo pagaría totalmente aparte de su sueldo como
empleado regular. Tal trabajo era cazar un tigre y traérselo (los tigres venezolanos son mucho menores a los
asiáticos, por ejemplo los cunaguaros), así que luego de cumplir la orden, le contó a un compañero “Hoy maté
un tigrito, fue dinero fácil y rápido“.
Gocho: La palabra gocho significa cochino, cerdo4 y ha sido reconocida de ese modo desde 1734 por la Real
Academia Española de la Lengua durante 27 ediciones de su diccionario, como puede verificarse buscando la
palabra en el Nuevo Diccionario Lexicográfico de la Lengua Española.5.
La asociación del término 'gocho' con los tachirenses se origina con la Revolución Restauradora, momento en el
cual emergen los andinos en la vida política del país y comienza su período de dominación casi ininterrumpida
por más de ocho décadas. Ninguna facción había podido hasta 1899, unificar y poner orden en el país después
de la Independencia de Venezuela en 1821 y la separación de la Gran Colombia en 1830. Los estados andinos
mantenían un exitoso orden social y también en el orden económico, al administrar la principal actividad
generadora de divisas internacionales para el país en ese entonces, como era la producción y exportación de
café.
No obstante en medio de este orden surge un personaje andino a quien se le atribuye propiamente la referencia
del termino peyorativo al referirse a los personajes andinos que aglutinaban el poder político de la época y se
trata de Cipriano Castro quien en su gobierno solicita a la banca privada un préstamo que estos se negaron a
corresponder y la represalia seria que los banqueros fueron encarcelados y los hicieron pasear esposados por las
calles de Caracas a lo que los mantuanos clase pudiente de la época, hacían referencia al presidente Cipriano
Castro ante semejante ofensa contra los mantuanos banqueros con el termino de "Gocho" por tratarse de cerdos
que ofendían a quienes representaban el poder económico
En este escenario los andinos toman el poder. Se impone el orden público en forma represiva por equipos de
hombres armados llegados desde el Táchira, algunos conocidos como chácharos (procedentes posiblemente de
las poblaciones de Pregonero o Lobatera), expresión con la que, en el Táchira, se denomina a los cochinos de
monte. Debido a esta asociación de términos se les comenzó a llamar gochos.
El término fue comúnmente despectivo e insultante. Sin embargo, en la última campaña electoral del presidente
andino electo más recientemente -Carlos Andrés Pérez en 1988-, este político usó la denominación de 'El
Gocho' de forma masiva en su campaña. Ya entonces se había venido usando la expresión en forma más abierta
y generalizada restándole la implicación negativa.
Arepa: La palabra proviene posiblemente del cumanagoto. Algunos estudiosos del idioma indican que la
palabra arepa proviene del vocablo indígena "erepa", que los Cumanagotos –tribu de los Caribes que habitaba la
región noreste de Venezuela– utilizaron para nombrar el maíz, ingrediente básico en la preparación de este
alimento. De acuerdo a otra versión, el vocablo arepa pudiera provenir de "aripo", especie de plancha levemente
curva, fabricada en barro, que utilizaban los indígenas para la cocción de la masa de harina de maíz. El
académico y ensayista histórico sobre la cultura de América Latina, Mariano Picón Salas, expuso sobre el
origen de la arepa lo siguiente: "Los caribes y cumanagotos usaron tanto el maíz tierno como el maduro, este
último les servía para preparar una especie de pan de maíz (la arepa), según técnicas que se han conservado
hasta la fecha (1953). Este pan de maíz que llamaron "erepa" lo elaboraban dándole a la masa forma redonda,
imitando al dios sol, rindiéndole tributo como alimento divino".
Echar un camarón: En las excavaciones petroleras, los capataces gringos de vez en cuando querían echar una
siesta. Pero para no ser vistos por los obreros venezolanos se excusaban diciendo “I come around” (Ya vuelvo).
Esta frase al venezolanizarse quedó como camarón para definir el sueñito que se echa en medio de una jornada.
Jalar mecate: Se dice que esta expresión viene de la época de la guerra de independencia. Al parecer al
Libertador le gustaba que le mecieran la hamaca al dormir valiéndose de un mecate. Para esta tarea se ofrecían
peones, soldados y hasta oficiales, buscando ganar favores o caer en gracia con Simón Bolívar. Hoy, todo
adulador o persona que busca favores con lisonjas también se le dice “jala mecate”.
Echarse las bolas al hombro: Erróneamente se cree que significa ponerse los testículos al hombro, lo cual,
aparte de doloroso sería muy complicado. Contrario a una expresión usada para señalar a los flojos y personas
perezosas. Alexis Márquez Rodríguez sostiene que la expresión deriva del uso de grillos o grilletes con los
presos durante la dictadura de Gómez. Eran grandes bolas de hierro muy pesadas, con cadena larga y candado
que se ceñían a los tobillos de los presos, para que realizaran los trabajos forzados a los que se sometían,
evitando el riesgo que se fugaran. En algunos momentos, para aliviarse, se echaba las bolas al hombro. Al preso
que acostumbraba a hacerlo así, lo calificaban de flojo, porque en vez de ir arrastrando las bolas con el pie, se
las echaba al hombro.
Echar los perros: Al parecer que tiene un origen taurino. Antiguamente, cuando un toro en la lidia no quería
embestir, el público solía pedir a gritos: “perros, perros” para indicar que se debían soltar en el ruedo una jauría
de canes, entrenados para hostigar al animal con ladridos y mordiscos. Si después de este acoso despiadado, el
toro no reaccionaba, era condenado a la puntilla. La costumbre de aperrear o echar los perros era muy usual en
España, Vasco Núñez de Balboa le echó una docena de perros feroces a un grupo de indígenas sodomitas, a los
cuales destrozaron inmisericordemente (Galeano E. Memoria del Fuego. Tomo I. Pág. 67) Esta expresión más
tarde pasó a significar acoso u hostigamiento y en algunos países, entre ellos Venezuela Colombia, se convirtió
en sinónimo de cortejar.
Echar el muerto: Al parecer, el origen de la expresión se remonta a la Edad Media. Según las leyendas
medievales, cuando dentro del término de un pueblo aparecía el cadáver de una persona muerta de forma
violenta y no se llegaba a esclarecer quién había cometido el asesinato, los habitantes de dicho municipio
estaban obligados a pagar una multa. Para evitar saldar la sanción, los vecinos no anunciaban el hallazgo,
metían el cadáver o cadáveres en sacos y, en la oscuridad de la noche, arrojarlos en otro pueblo próximo. Echar
el muerto a otro pueblo vecino equivalía, pues, a cargarle con la responsabilidad de un crimen a un tercero y con
la multa correspondiente, salvo que se entregara o se capturara al asesino.
Botar la segunda: Originalmente se dice eso a un vehículo que tiene problemas con la caja. Un carro que bota
la segunda velocidad pierde fuerza y hace movimientos vaciladores (se “jamaquea”) y quizás sea alegórico al
amanerado con quiebres de cintura, muñeca muy lejos de la firmeza o fortaleza que supone la masculinidad.
Mamarracho: “La palabra MAMARRACHO se refiere a la persona mal vestida o estrafalaria. Proviene del
árabe muharrig, (bufón o payaso), evolucionó al árabe hispano como muharrág o muharríg”.
Guachafita: A través del portal Delcampus.com conseguimos que según el escritor Eduardo Núñez, puede ser
un diminutivo de la palabra “huachafa”o “guachafa”.
Explica que hace mucho tiempo “una familia de emigrates colombianos organizaba fiestas, con el fin de
encontrar un buen partido a las hijas solteras, gastando incluso más de lo que sus posibilidades le permitían.
Estas fiestas alegres y bulliciosas eran llamadas guachafas y con el tiempo, sus anfitrionas llegaron a ser
conocidas con el sobrenombre de huachafas”.
Tequeño: No es concebible una reunión de venezolanos sin tequeños. Algunos irreverentes plantean la
posibilidad de colocarlos en el escudo nacional. A principios del siglo XX, las hermanas Báez se establecieron
en Los Teques provenientes de Caracas y durante una fiesta repartieron un nuevo canapé elaborado con una
pasta de trigo la cual envolvía un trozo de queso, creado por la hermana mayor Josefina Hernández de Oviedo.
El pasapalo gustó y fue todo un éxito en la fiesta. Se corrió la voz y se empezaron a hacer tan famosos que hasta
el General Juan Vicente Gómez era fanático de esta nueva pieza gastronómica. Cuando las Báez o los enviados
con los pedidos llegaban a la estación del tren en Caño Amarillo cargados de esos pasapalos la gente decía:
“¡Llegaron los tequeños!” refriéndose a la gente de Los Teques y con el tiempo ese fue el nombre de
este entremés.
Ramplus: En 1911, el ingeniero John J. Rawlings diseñó un dispositivo formado por una plancha de bronce en
4 secciones que tenía una rosca y se le daba forma de tubo, se colocaba en un pequeño agujero en la pared y al
introducir el tornillo, hacía queque la plancha se expandiera y por presión se adhiriera a la pared. Este tubito de
bronce se llamó plug y como era invento de J. Rawlings se le llamó Rawls plug. En 1960 la empresa Ramset
comienza a hacerlos en plástico, denominándose RamPlugs. En Venezuela los obreros poco a poco eliminaron
la "g" comenzó ahi la denominación ramplús.
Guaya: En Venezuela se le dice Guaya al cable de acero que se utiliza para levantar carga. Esta palabra es una
derivación del vocablo inglés wire que significa cable.
Gandola: En Venezuela, la palabra gandola se refiere a un vehículo grande de carga que consiste de una
tractocamión y un remolque acoplado. Se dice que la palabra tiene origen en los años 50 del siglo XX, cuando
empresarios italianos de la construcción comenzaron a introducir estos camiones con trailers acoplados,
apoyados en la construcción de una red de carreteras y autopistas en Venezuela, durante la dictadura de Marcos
Perez Jiménez. Por el origen de los empresarios, mecánicos y conductores de estos vehículos de carga le
pusieron el nombre de góndolas, que fue mutando y venezolanizandose hasta el actual gandola. La gandola
favorita del autor sigue siendo Optimus Prime.
Bululú: Se cree que es de origen gitano, con el significado inicial de “engañador, embaucador”, como bulero
íd., y buló, bulipén, “engaño”, derivados de bul “trasero”; pero no había todavía gitanismos en castellano a
princ. S. XVII, y aunque “aló” es sufijo gitano conocido, no sabemos que lo sea “alú” o “ulú”. Se trata de una
creación elemental del idioma; y lo más natural es que simbolice la voz forzada del cómico al imitar a los varios
personajes. Hoy en Venezuela hemos tomado “bululú” como un gran grupo de personas en desorden.
Echarle bolas: Significa hacer un esfuerzo máximo para lograr algo. Comenzó a usarse por obreros de la
construcción que en la demolición de edificios usaban una maquinaria con una enorme bola de acero. Esta bola
era sumamente pesada y difícil de manipular. Por lo que al enfrentarse a una estructura complicada había que
“echarle bola” para cumplir la tarea.
Pavo: Un pavo es un animal bastante feo, a menos que sea un pavo real, los cuales tienen un plumaje vistoso.
Sin embargo en Venezuela se usaba mucho esta palabra para señalar algo bonito o a una persona bien arreglada.
Proviene del francés “Pavé” que puede usarse para denominar algo llamativo o destacado.
Encadenarse: En la tradición gubernamental venezolana, las cadenas de radio y televisión, se usaban para
transmitir mensajes concretos a la población, las cuales, salvo excepciones muy puntuales, tenían duraciones
menores a los 30 minutos. Esto cambió con la llegada de Hugo Chávez a la presidencia, el cual hizo un uso
excesivo y altamente prolongado de estas cadenas. La mayor tuvo una duración de 9 horas con 28 minutos. A
raíz de eso, cuando alguien comienza a hablar mucho y divagando se dice ”Este ya se encadenó”.
Guarimba: Aplicada al contexto actual, la “guarimba” es una modalidad de protesta contra el gobierno desde
algún lugar. En caso de peligro, las personas se resguardan en un punto seguro hasta que, mejoradas las
condiciones, sea posible salir y continuar con lo planificado. Según explica Germán Flores, Doctor en Letras y
M.Sc. en Literatura Hispanoamericana, se llegó a este significado por metonimia, es decir, se sustituyó la
palabra (su significado) por la actividad con la que tenía una relación; así “guarimba” comenzó a significar no el
refugio sino la acción; en el caso planteado por el gobierno, es resistir o actuar contra él.
En cuanto a la etimología guarimba es una especie de híbrido ya que el lexema o raíz guari- viene del alto
alemán Warjgan (germano para Corominas) con el significado de refugiarse o guarecerse, lo mismo que sus
derivado guarida; esta última es peyorativa porque tuvo entre sus significados “refugio de bestias o animales
salvajes” y por extensión “de gentes de mal vivir”. Y en cuanto al morfema o terminación –imba puede haberse
formado, a partir de guarida, considerado culto a pesar de su carácter peyorativo y derivar en –imba por
influencia de voces de origen africano, no precisamente por el significado de estas voces (lejanas
semánticamente), sino por la sonoridad.
Fuente: Germán Flores Hernández
Cayapa: Según el diccionario en español cayapa tiene estos diversos significados:
1. adj. Se dice del individuo de un pueblo amerindio que habita la costa ecuatoriana. U. t. c. s.
2. adj. Perteneciente o relativo a los cayapas.
3. m. Lengua hablada por los cayapas.
4. f. Ven. Conjunto de personas que arremete contra alguien que está indefenso.
5. f. Ven. Grupo de personas que, conjuntamente, realizan un trabajo no remunerado.
La Cayapa en Venezuela tiene sus orígenes en la etnia Caribe, y existen muchos tipos de Cayapa; las físicas, las
cayapas políticas, las morales y las económicas. Pero su verdadero origen deriva del aspecto físico, que en el
aspecto legal se le conoce como linchamiento o agavillamiento. Según Lisandro Alvarado y tomado de su libro,
Datos etnográficos de Venezuela.
Los Caribes eran creyentes de la reencarnación y detestaban la vejez, cuando llegaban a cierta edad en que no
eran aptos para la guerra o para valerse por si mismos, decidían poner fin a sus días convirtiendo sus exequias
en una verdadera fiesta. Luego de hacer gran acopio de alimentos y de bebidas espirituosas, enviaban recado a
todos sus amigos, parientes y relacionados para la Cayapa, donde abandonaría el cuerpo viejo para seguir
viviendo en todos ellos.
Llegado el día de la fiesta, refiere Lisandro Alvarado, que alrededor de una gran olla de agua hirviendo
comenzaban todos a bailar y a celebrar. El que va a morir va adelante con una macana al hombro, mientras
cantaba; CAYAPA, CAYAPA y el resto del grupo le hacia coro. Este baile duraba toda la noche, dándose los
invitados y el anfitrión el gran hartazgo de comidas y bebidas.
Apenas aparecía el sol, el viejo interrumpe el baile y se postra en tierra, entregándole su macana al que sigue y
le pide que lo mate. El amigo, fiel a la tradición le descargaba sendos golpes en el cráneo hasta causarle la
muerte.
Luego de quitarle las vísceras y las partes no comestibles, lo colocaban en la olla de agua hirviente para que una
vez estando bien cocido proceder a comérselo. Esta práctica que a nosotros nos parece Bárbara para ellos era
muy normal, era la manera de que el viejo siguiera viviendo en el cuerpo de los jóvenes, y se hacía con gran
alegría por parte de los participantes ya que de esta manera se inmortalizaba a su amigo.
No debemos juzgar las creencias de los antiguos Caribes, siendo que en la actualidad desde el punto de vista
médico se puede evidenciar otra manera de reencarnación que es el de la transfusión de sangre o la donación de
órganos vitales, que si bien es cierto, quien recibe los órganos no debe ingerirlos oralmente, los recibe a través
de una operación quirúrgica, prolongando así la vida del paciente y en cierta forma la del donador.
Fuente: La Historia Fabulada de Francisco Herrera Luque