Sistema nervioso y movimiento
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1 Sistema Nervioso: responsable del movimiento
2 División del sistema nervioso
3 Velocidad de transmisión del impulso
4 Conclusión
5 Bibliografía
Es muy amplio el abanico de posibilidades que ofrece el deporte y somos muchos los
interesados en alguna de ellas. Entrenadores, preparadores físicos, biomecánicos y
profesionales encargados de la prevención y readaptación de lesiones son algunas d e
esas posibilidades, para las que, como bien se sabe, se antoja esencial el sistema
nervioso y movimiento.
La velocidad, la resistencia, la fuerza y la flexibilidad son aspectos que pueden influir
en el, y que pueden hacer a los deportistas obtener mejores resultados si las
entrenan. Pero, ¿son estas las únicas variables a tratar?, ¿qué es lo que ocurre en
nuestro cuerpo para que podamos movernos?, ¿qué tiene que ver el sistema
nervioso en todo esto?, ¿es el funcionamiento del sistema nervioso algo tan cru cial
entre los conocimientos de un preparador físico?, y si es así, ¿como puedo yo
trabajarlo en mi equipo?
Sistema Nervioso: responsable del movimiento
El encargado del movimiento del movimiento del cuerpo es la compleja red celular
del sistema nervioso: miles de fibras nerviosas y terminaciones sensitivas en relación
entre sí.
El sistema nervioso
Introducción a la anatomía del sistema nervioso
El sistema nervioso comprende el cerebro, la médula espinal y el conjunto de todos los
nervios del organismo, y se considera dividido en dos partes: el sistema nervioso central y
el sistema nervioso periférico. El sistema nervioso central se compone del cerebro y la
médula espinal. El sistema nervioso periférico es una red nerviosa que sirve de enlace
entre el cerebro y la médula espinal y el resto del organismo.
Desde un punto de vista funcional, el Sistema Nervioso se divide en:
Sistema nervioso somático (o voluntario), que se encarga de la actividad muscular.
Sistema nervioso vegetativo (o autónomo), responsable del control de las funciones orgánicas
Ejercicio físico y sistema nervioso
Beneficios del ejercicio sobre el cerebro
El ejercicio físico moderado mantiene el cerebro sano y previene enfermedades
neurodegenerativas. El ejercicio estimula al cerebro de dos formas:
Mantiene un aporte adecuado de nutrientes.
Optimiza la eficacia funcional de las neuronas.
Mejora el tono muscular, los reflejos y la coordinación.
División del sistema nervioso
El sistema nervioso se divide en Sistema Nervioso Central (SNC) y Sistema Nervioso
Periférico. El primero, compuesto por la médula espinal y el encéfalo, es el encargado
de recibir estímulos, memorizar la información recibida, gestionarla y crear una
respuesta que se enviará y provocará el movimiento. Por otro lado, el Sistema
Nervioso Periférico, está formado por el sistema sensor y motor, siendo el encargado
de percibir la información a través del primero y de comunicar la respuesta a los
músculos utilizando el segundo.
A modo de ejemplo, el proceso se completa de la siguiente manera:
1. El sistema sensor de un tenista ha detectado que la pelota golpeada por el rival
se acerca en dirección a su posición.
2. Siguiendo las vías aferentes del sistema sensor, esta información va hacia la
medula espinal, a través de la cual llegará a los lugares en los que se gestionará
y se decidirá golpear la pelota.
3. La decisión transcurre por la médula espinal en dirección al sistema motor, que
a través de las vías eferentes de este último, es comunicado a los músculos
agonistas del movimiento para el golpeo de la pelota, siendo este el resultado
del proceso.
Velocidad de transmisión del impulso
Sin embargo, el tiempo en el que se emite la respuesta puede variar. Volviendo al
paso dos del ejemplo anterior, se expone que una información es percibida e
impulsada a través del sistema sensor. Pues bien, esta llegará a una de las diferentes
áreas del SNC en las que se puede crear la respuesta, y que están comprendidas en
tres niveles: la médula espinal, las regiones inferiores del encéfalo y el ár ea motora de
la corteza cerebral. Si esa información llega al tercero de los niveles la respuesta será
una acción voluntaria. Sin embargo, si ocurren en una de las otras dos áreas, la
respuesta será refleja, y por lo tanto, más rápida.
Como he explicado la velocidad en la que se emite cada respuesta no es uniforme.
Entendiendo que si se consigue que un deportista tenga una mayor velocidad de
transmisión del impulso nervioso, la probabilidad de que el resultado sea favorable
es mayor. Quiero decir, que si conseguimos que nuestro tenista realice una respuesta
más rápida, el rival se verá en serios apuros para restar la pelota. Igual que si
conseguimos reacciones más rápidas en nuestros jugadores podremos conseguir que
lleguen al balón antes que el rival, o si un boxeador reacciona más rápido al gancho
del rival podrá evitar ser golpeado.
En el siguiente ejemplo de fútbol sala, el lanzador golpea una balón con intención de
que cambie de dirección. Este cambio ocurrirá cerca del portero, de modo que este
tendrá que estar entrenado para ser capaz de reaccionar a ese cambio de trayectoria.
A través de este entrenamiento intentarán que el portero sea capaz de reaccionar a
un cambio de dirección de un lanzamiento a mayor velocidad durante un partido,
evitando así el gol.
SISTEMA NERVIOSO Y DEPORTE
[Link]
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Entendemos como deporte a cualquier actividad física, la salud y el bienestar de la
persona. Se lleva a cabo por diferentes razones como el fortalecimiento muscular, mejora
del sistema cardiovascular, desarrollar habilidades atléticas, deporte, pérdida de grasa o
mantenimiento, así como actividad recreativa. Las acciones motoras pueden ser
agrupadas por la necesidad de desarrollar alguna cualidad física como la fuerza, la
velocidad, la resistencia, la coordinación, la elasticidad o la flexibilidad.
La actividad física influye en la manera que pensamos y sentimos, y afecta el aprendizaje
entre otros.
El sistema nervioso es el rector y coordinador de todas las funciones, conscientes e
inconscientes del organismo, formado por el sistema cerebroespinal (encéfalo y médula
espinal), los nervios y sistema vegetativo o autónomo.
Algunos de los beneficios más llamativos e importantes que produce la realización de la
actividad física es la neurogenesis, aumentando las neuronas y disminuyendo su muerte.
Hay estudios que demuestran que el ejercicio estimula el nacimiento de nuevas neuronas
en la región cerebral del hipocampo una zona relacionada con la memoria y el
aprendizaje. Sí bombeamos nuestro corazón e hinchamos los pulmones, es entonces
cuando el cerebro también se reactiva.
A los pocos minutos de empezar a realizar deporte, se activa el sistema nervioso
simpático, las glándulas suprarrenales empiezan a segregar adrenalina, el corazón
empieza a latir más deprisa, aumenta la ventilación pulmonar, la presión sanguínea se
eleva, el metabolismo se acelera, las arterias musculares se dilatan para multiplicar su
riego sanguíneo, el hígado libera más glucosa. Todo el cuerpo empieza a cambiar
Cuando realizamos deporte se nos activa una parte de nuestro organismo llamado el
sistema nervioso, el sistema nervioso regula nuestras acciones. Se divide en dos partes
llamadas:
Sistema nervioso simpático; (predomina, en situaciones de estrés y emergencia).
Sistema nervioso parasimpático; (predomina en el descanso).
El ejercicio físico frecuente disminuye la actividad del sistema simpático, el aumento de la
actividad física genera cambios tales como aumentos en la presión arterial y el ritmo
cardíaco y disminuye la digestión de los alimentos.
En cambio el sistema nervioso parasimpático compensa todos los mecanismos
anteriores provocando un descenso de la presión arterial y del ritmo cardiaco, aumento
de la digestión, disminución de la frecuencia respiratoria y aumento del flujo sanguíneo en
los riñones e intestinos.
También nos ayuda a recuperarnos del estrés físico generado por tu sistema simpático, tu
sistema parasimpático contribuye a disminuir el consumo de energía de tu cuerpo durante
el descanso diario o durante las condiciones normales.
Cuando realizas un ejercicio aeróbico diario, reduces la carga de estrés en tu organismo de
diferentes maneras, incluyendo la disminución de la presión sanguínea y los niveles de
colesterol malo (LDL), el aumento de los niveles de colesterol bueno (HDL) y el
mejoramiento del flujo sanguíneo y de la función cardíaca básica. En combinación, estos
cambios físicos llevan a la reducción de la actividad del sistema simpático y al aumento de
la actividad en el parasimpático. Paradójicamente, este aumento en la actividad
parasimpática reduce los niveles de estrés que tienen lugar en la función normal del
organismo.
La reducción de la actividad del sistema simpático relacionada al ejercicio puede disminuir
de manera significativa la probabilidad de desarrollar una enfermedad cardíaca. El
aumento de la actividad del sistema parasimpático también puede contribuir con la
disminución de los riesgos cardíacos. Además, parece ser que cuanto más ejercites tu
cuerpo, mejores serán los efectos en tus sistemas simpático y parasimpático.
El ejercicio físico mejora las capacidades coordinativas de la persona (velocidad de
percepción, velocidad de reacción gestual…) que, junto con las conseguidas en el sistema
músculo-osteo-articular va a permitir una mayor autonomía física. Y mejora el
funcionamiento de los órganos internos.
El rendimiento de la fuerza se determina no solo por el tamaño de los músculos
implicados sino también por la capacidad del sistema nervioso para activar esos músculos.
Los músculos básicamente responsables de la máxima producción de fuerza en la
dirección pretendida del movimiento, llamados agonistas, deben activarse totalmente.
Para que un músculo agonista produzca su máxima fuerza posible, hay que reclutar y
activar todas las unidades motoras del músculo. Pero el máximo rendimiento en fuerza
requiere más que el reclutamiento de todas las unidades motoras, puede hacer que esa
unidad funcione a frecuencias distintas.
La velocidad de frecuencia se refiere al número de impulsos nerviosos por segundo
recibidos por las fibras musculares de una unidad motora del nervio que las enerva. Por lo
tanto, un cambio en la tasa de enervación produce una variación notable en el
rendimiento de la fuerza de la unidad motora; un incremento en frecuencia causa un
aumento en la fuerza. Un sistema nervioso con una frecuencia eficiente “encendido”
unida a una sobrecarga que recluta el mayor número de unidades motoras producirá un
grado mayor de fuerza muscular. Este estímulo a lo largo del tiempo causará la adaptación
necesaria para producir la hipertrofia muscular.
Se sabe que la eficiencia del sistema nervioso es básica en la fuerza que sus músculos
pueden aplicar. Dentro de ciertos límites, una persona con músculos más reducidos pero
mejor sistema nervioso puede ser más fuerte que la persona con atributos opuestos.
También se sabe que una persona normal no puede ejercer voluntariamente toda la
fuerza potencial de sus músculos. Por lo tanto, un sistema neuromuscular más eficiente
resultaría en que los músculos engendrarían más fuerza de la que están acostumbrados.
Fuentes:
– SNC Humano (Nieuwenhuys)
– Estructura y Función del SN (Victor Manuel Alauraz)
Conclusión
Es interesante que los ejercicios de velocidad de reacción formen parte de tus
entrenamientos. No podemos preocuparnos de factores externos en los que no
podamos influir, pero desde luego, si no entrenamos todos los aspectos que pueden
mejorar los resultados de nuestros deportistas, es posible que nuestros objetivos y
sus sueños caigan en saco roto.
Bibliografía
Butler, D. (2002). Movilización del sistema nervioso. Barcelona: Paidotribo.
López Chicharro, J (2008). Fisiologia del ejercicio. Buenos Aires: Paidotribo.
Platzer, W.; Leonhardt, H.; Kahle, W. (1986). Locomotor system. Alemania:
Thieme.
Rigutti, A. (2002). Atlas ilustrado de anatomía. Madrid: Susaeta.