ENERGÍA HIDRÁULICA, ENERGÍA HÍDRICA
O HIDROENERGÍA
Es aquella que se obtiene del aprovechamiento de las
energías cinéticas y potenciales de la corriente del agua, saltos de agua
o mareas. Se puede transformar a diferentes escalas. Existen, desde hace
siglos, pequeñas explotaciones en las que la corriente de un río, con una
pequeña represa, mueve una rueda de palas y genera un movimiento aplicado
generalmente a molinos o batanes. Sin embargo, la utilización más significativa
la constituyen las centrales hidroeléctricas de represas.
Generalmente se considera como un tipo de energía renovable puesto que no
emite productos contaminantes. Otros consideran que produce un gran impacto
ambiental debido a la construcción de las presas, que inundan grandes
superficies de terreno y modifican el caudal del río y la calidad del agua.
TRANSFORMACIÓN DE LA ENERGÍA HIDRÁULICA
La principal aplicación de la energía hidráulica en la actualidad es la obtención
de electricidad. Las centrales hidroeléctricasgeneralmente se ubican en
regiones donde existe una combinación adecuada de lluvias y desniveles
geológicos favorables para la construcción de represas. La energía hidráulica
se obtiene a partir de la energía potencial y cinética de las masas de agua que
transportan los ríos, provenientes de la lluvia y del deshielo. En su caída entre
dos niveles del cauce, se hace pasar el agua por una turbina hidráulica, la cual
transmite la energía a un alternador que la convierte en energía eléctrica.
Otro sistema que se emplea es conducir el agua de un arroyo con gran
desnivel, por una tubería cerrada, en cuya base hay una turbina. El agua se
recoge en una presa pequeña y la diferencia de altura proporciona la energía
potencial necesaria.
Otro más consiste en hacer en el río una presa pequeña y desviar parte del
caudal por un canal con menor pendiente que el río, de modo que unos
kilómetros más adelante habrá ganado una cierta diferencia de nivel con el
cauce y se hace caer el agua a él por una tubería, con una turbina.
VENTAJAS Y DESVENTAJAS
Ventajas
Se trata de una energía renovable de alto rendimiento energético.
Debido al ciclo del agua su disponibilidad es casi inagotable.
Es una energía limpia puesto que no produce emisiones tóxicas durante su
funcionamiento.
Además, los embalses que se construyen para generar energía hidráulica:
Permiten el almacenamiento de agua para la realización de actividades
recreativas y el abastecimiento de sistemas de riego. Y lo más importante,
permiten laminar las crecidas en épocas de lluvias torrenciales, regulando
el caudal del río aguas abajo.
- Ventajas económicas
La gran ventaja de la energía hidráulica o hidroeléctrica es la eliminación de
combustibles. El coste de operar una planta hidráulica es casi inmune a la
volatilidad de los precios de los combustibles fósiles como petróleo, el carbón o
el gas natural. Además, no hay necesidad de importar combustibles de otros
países.
Las plantas hidráulicas también tienden a tener vidas económicas más largas
que las plantas eléctricas que utilizan combustibles. Hay plantas hidráulicas
que siguen operando después de 50 a 99 años. Los costos de operación son
bajos porque las plantas están automatizadas y necesitan pocas personas para
su operación normal.
Como las plantas hidráulicas no queman combustibles, no producen
directamente dióxido de carbono. Muy poco dióxido de carbono es producido
durante el período de construcción de las plantas, pero es poco, especialmente
en comparación a las emisiones de una planta equivalente que quema
combustibles.
Desventajas
La construcción de grandes embalses puede inundar importantes
extensiones de terreno, obviamente en función de la topografía del terreno
aguas arriba de la presa, lo que podría significar pérdida de tierras fértiles y
daño al ecosistema, dependiendo del lugar donde se construyan.
Destrucción de la naturaleza. Presas y embalses pueden ser destructivas
a los ecosistemas acuáticos. Por ejemplo, estudios han mostrado que las
presas en las costas de Norteamérica han reducido las poblaciones de
trucha septentrional común que necesitan migrar a ciertos lugares para
reproducirse. Hay estudios buscando soluciones a este tipo de problema.
Un ejemplo es la invención de un tipo de escalera para los peces.
Cuando las turbinas se abren y cierran repetidas veces, el caudal del río se
puede modificar drásticamente causando una alteración en los
ecosistemas.
Se pueden ver afectadas por casos de fenómenos climáticos.
ENERGÍA EÓLICA
Parque eólico en Texas (Estados Unidos)
La energía eólica es la energía que se obtiene del viento o, dicho de otro
modo, es el aprovechamiento de la energía cinética de las masas de aire que
puede convertirse en energía mecánica y a partir de ella en electricidad u otras
formas útiles de energía para las actividades humanas.
El término «eólico» proviene del latín aeolicus, o «perteneciente o relativo
a Eolo», dios de los vientos en la mitología griega.
En la actualidad, la energía eólica se utiliza principalmente para producir
electricidad, lo que se consigue mediante aerogeneradores conectados a las
grandes redes de distribución de energía eléctrica, entre otras. Los parques
eólicosconstruidos en tierra suponen una fuente de energía cada vez más
barata y competitiva, e incluso más barata en muchas regiones que otras
fuentes de energía convencionales.23 Además se puede proporcionar
electricidad en regiones aisladas que no tienen acceso a la red eléctrica
mediante instalaciones eólicas de reducido tamaño, o también con energía
solar fotovoltaica. Las compañías eléctricas distribuidoras adquieren cada vez
en mayor medida el excedente de electricidad producido por pequeñas
instalaciones eólicas domésticas.4 El auge de la energía eólica ha provocado
también la planificación y construcción de parques eólicos marinos —a menudo
conocidos como parques eólicos offshore por su nombre en inglés—, situados
cerca de las costas. La energía del viento es más estable y fuerte en el mar
que en tierra, y los parques eólicos marinos tienen un impacto visual menor,
aunque los costos de construcción y mantenimiento son considerablemente
mayores.
A finales de 2014, la capacidad mundial instalada de energía eólica ascendía a
370 GW, generando alrededor del 5 % del consumo de electricidad mundial.
Dinamarca genera más de un 25 % de su electricidad mediante energía eólica,
y más de 80 países en todo el mundo la utilizan de forma creciente para
proporcionar energía eléctrica en sus redes de distribución,7 aumentando su
capacidad anualmente con tasas por encima del 20 %. En España la energía
eólica produjo un 20,3 % del consumo eléctrico de la península en 2014,
convirtiéndose en la segunda tecnología con mayor contribución a la cobertura
de la demanda, muy cerca de la energía nuclear con un 22,0 %.
La energía eólica es un recurso abundante, renovable y limpio que ayuda a
disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero al reemplazar fuentes
de energía a base de combustibles fósiles. El impacto ambiental de este tipo de
energía es además, generalmente, menos problemático que el de otras fuentes
de energía.
La energía del viento es bastante estable y predecible a escala anual, aunque
presenta variaciones significativas a escalas de tiempo menores. Al
incrementarse la proporción de energía eólica producida en una determinada
región o país, se hace imprescindible establecer una serie de mejoras en la red
eléctrica local. Diversas técnicas de control energético, como una mayor
capacidad de almacenamiento de energía, una distribución geográfica amplia
de los aerogeneradores, la disponibilidad de fuentes de energía de respaldo, la
posibilidad de exportar o importar energía a regiones vecinas o la reducción de
la demanda cuando la producción eólica es menor, pueden ayudar a mitigar en
gran medida estos problemas. Además, son de extrema importancia
las previsiones de producción eólica que permiten a los gestores de la red
eléctrica estar preparados y anticiparse frente a las previsibles variaciones en
la producción eólica que puedan tener lugar a corto plazo.
PRODUCCION Y GENERACION DE ENERGIA
EOLICA
La energía del viento está relacionada con el movimiento de las masas de aire
que se desplazan desde zonas de alta presión atmosférica hacia zonas
adyacentes de menor presión, con velocidades proporcionales al gradiente de
presión.
Los vientos se generan a causa del calentamiento no uniforme de la superficie
terrestre debido a la radiación solar; entre el 1 y el 2 % de la energía
proveniente del Sol se convierte en viento. Durante el día, los continentes
transfieren una mayor cantidad de energía solar al aire que las masas de agua,
haciendo que este se caliente y se expanda, por lo que se vuelve
menos denso y se eleva. El aire más frío y pesado que proviene de los mares,
océanos y grandes lagos se pone en movimiento para ocupar el lugar dejado
por el aire caliente.
Parque eólico en Vendsyssel-Thy, Dinamarca
Para poder aprovechar la energía eólica es importante aprender las variaciones
diurnas, nocturnas y estacionales de los vientos, la variación de la velocidad del
viento con la altura sobre el suelo, la entidad de las ráfagas en espacios de
tiempo breves, y los valores máximos ocurridos en series
La energía del viento se aprovecha mediante el uso de máquinas eólicas o
aeromotores capaces de transformar la energía eólica en energía mecánica de
rotación utilizable, ya sea para accionar directamente las máquinas operatrices
o para la producción de energía eléctrica. En este último caso, el más
ampliamente utilizado en la actualidad, el sistema de conversión —que
comprende un generador eléctrico con sus sistemas de control y de conexión a
la red— es conocido como aerogenerador. En éstos la energía eólica mueve
una hélice y mediante un sistema mecánico se hace girar el rotor de un
generador, normalmente un alternador, que produce energía eléctrica. Para
que su instalación resulte rentable, suelen agruparse en concentraciones
denominadas parques eólicos.
Una turbina eólica es una máquina que transforma la energía del viento en
energía mecánica mediante unas aspas oblicuas unidas a un eje común. El eje
giratorio puede conectarse a varios tipos de maquinaria, sea para moler grano
(molinos), bombear agua o generar electricidad. Cuando se usa para producir
electricidad se le denomina generador de turbina de viento. Las máquinas
movidas por el viento tienen un origen remoto, siendo las más antiguas las que
funcionaban como molinos.
RESEÑA HISTORICA
Molinos del siglo XVI en Consuegra
La energía eólica no es algo nuevo, es una de las energías más antiguas junto
a la energía térmica. El viento como fuerza motriz se ha utilizado desde la
antigüedad. Así, ha movido a barcos mediante el uso de velas o ha hecho
funcionar la maquinaria de los molinos al mover sus aspas. Sin embargo, tras
una época en la que se fue abandonando, a partir de los años ochenta del
siglo XX este tipo de energía limpia experimentó un renacimiento.
La energía eólica crece de forma imparable ya en el siglo XXI, en algunos
países más que en otros, pero sin duda alguna en España existe un gran
crecimiento, siendo uno de los primeros países, por debajo de Alemania a nivel
europeo o de Estados Unidos a escala mundial. El auge del aumento de
parques eólicos se debe a las condiciones favorables de viento, sobre todo en
Andalucía que ocupa un puesto principal, entre los que se puede destacar el
golfo de Cádiz, ya que el recurso de viento es excepcional.
Los primeros molinos
La referencia más antigua que se tiene es un molino de viento que fue usado
para hacer funcionar un órgano en el siglo I. Los primeros molinos de uso
práctico fueron construidos en Sistán, Afganistán, en el siglo VII. Estos eran
molinos de eje vertical con hojas rectangulares. Se usaron artefactos para
moler trigo o extraer agua hechos con 6 a 8 aspas de molino cubiertas con
telas.
Ilustración de un molino medieval (siglo XIV)
Utilización de la energía eólica
La industria de la energía eólica en tiempos modernos comenzó en 1979
con la producción en serie de turbinas de viento por los fabricantes
Kuriant, Vestas, Nordtank, y Bonus. Aquellas turbinas eran pequeñas
para los estándares actuales, con capacidades de 20 a 30 kW cada una.
Desde entonces, la talla de las turbinas ha crecido enormemente, y la
producción se ha expandido a muchos sitios.
Costo de la energía eólica
La energía eólica alcanzó la paridad de red (el punto en el que el costo de esta
energía es igual o inferior al de otras fuentes de energía tradicionales) en
algunas áreas de Europa y de Estados Unidos a mediados de la década de
2000. La caída de los costos continúa impulsando a la baja el costo
normalizado de esta fuente de energía renovable: se estima que alcanzó la
paridad de red de forma general en todo el continente europeo en torno al año
2010, y que alcanzará el mismo punto en todo Estados Unidos en 2016, debido
a una reducción adicional de sus costos del 12 %.
Costo estimado por MWh de la energía eólica en Dinamarca
El National Renewable Energy Laboratory estima que el costo normalizado de
la energía eólica en Estados Unidos disminuirá un 25 % entre 2012 y 2030.
Un convoy que transporta palas para aerogeneradores atraviesa la localidad de
Edenfield, en Reino Unido(2008). Piezas incluso mayores que la de la imagen
son fabricadas por separado y posteriormente ensambladas en la propia base
del aerogenerador para facilitar su transporte.
La instalación de energía eólica requiere de una considerable inversión inicial,
pero posteriormente no presenta gastos de combustible. El precio de la energía
eólica es por ello mucho más estable que los precios de otras fuentes de
energía fósil, mucho más volátiles. El costo marginal de la energía eólica, una
vez que la planta ha sido construida y está en marcha, es generalmente inferior
a 1 céntimo de dólar por kWh. Incluso, este costo se ha visto reducido con la
mejora tecnológica de las turbinas más recientes. Existen en el mercado palas
para aerogeneradores cada vez más largas y ligeras, a la vez que se realizan
constantemente mejoras en el funcionamiento de la maquinaria de los propios
aerogeneradores, incrementando la eficiencia de los mismos. Igualmente, se
han reducido los costos de inversión inicial y de mantenimiento de los parques
eólicos.
En 2004, el costo de la energía eólica se había reducido a una quinta parte del
que tenía en los años 1980, y los expertos consideran que la tendencia a la
baja continuará en el futuro próximo, con la introducción en el mercado de
nuevos aerogeneradores "multi-megavatio" cada vez más grandes y
producidos en masa, capaces de producir hasta 8 megavatios de potencia por
cada unidad. En 2012, los costos de capital de la energía eólica eran
sustancialmente inferiores a los de 2008-2010, aunque todavía estaban por
encima de los niveles de 2002, cuando alcanzaron un mínimo histórico. La
bajada del resto de costos ha contribuido a alcanzar precios cada vez más
competitivos. Un informe de 2011 de la Asociación Americana de la Energía
Eólica (American Wind Energy Association) afirmaba:
Los costos de la energía eólica han caído durante los dos últimos años,
situándose recientemente en el orden de 5-6 céntimos por kWh... unos dos
céntimos más barato que la electricidad obtenida en plantas de carbón. (...)
5600 MW de nueva capacidad instalada están actualmente en construcción e
los Estados Unidos, más del doble que lo instalado hasta 2010. El 35 % de
toda la nueva capacidad de generación construida en Estados Unidos desde
2005 proviene de la energía eólica, más que la suma de nueva capacidad
proveniente de plantas de gas y carbón, ya que los proveedores de energía son
atraídos cada vez más a la energía eólica como un recurso fiable frente a los
movimientos impredecibles en los precios de otras fuentes de energía.
Otro informe de la Asociación Británica de la Energía Eólica estima un costo de
generación medio para la eólica terrestre de 5-6 céntimos de dólar por kWh
(2005). El costo por unidad de energía producida se estimaba en 2006 como
comparable al costo de la energía producida en nuevas plantas de generación
en Estados Unidos procedente del carbón y gas natural: el costo de la eólica se
cifraba en $55,80 por MWh, el del carbón en $53,10/MWh y el del gas natural
en $52,50. Otro informe gubernamental obtuvo resultados similares en
comparación con el gas natural, en 2011 en Reino Unido. En agosto de 2011
licitaciones en Brasil y Uruguay para compra a 20 años presentaron costos
inferiores a los $65 por MWh.
En febrero de 2013 Bloomberg New Energy Finance informó de que el costo de
la generación de energía procedente de nuevos parques eólicos en Australia es
menor que el procedente de nuevas plantas de gas o carbón. Al incluir en los
cálculos el esquema de precios actual para los combustibles fósiles, sus
estimaciones indicaban unos costos (en dólares australianos) de $80/MWh
para nuevos parques eólicos, $143/MWh para nuevas plantas de carbón y
$116/MWh para nuevas plantas de gas. Este modelo muestra además que
«incluso sin una tasa sobre las emisiones de carbono (la manera más eficiente
de reducir emisiones a gran escala) la energía eólica es un 14 % más barata
que las nuevas plantas de carbón, y un 18 % más que las nuevas plantas de
gas.»
La industria eólica en Estados Unidos es actualmente capaz de producir mayor
potencia a un costo menor gracias al uso de aerogeneradores cada vez más
altos y con palas de mayor longitud, capturando de esta manera vientos
mayores a alturas más elevadas. Esto ha abierto nuevas oportunidades, y en
estados como Indiana, Míchigan y Ohio, el costo de la eólica procedente de
aerogeneradores de entre 90 y 120 metros de altura puede competir con
fuentes de energía convencionales como el carbón. Los precios han caído
hasta incluso 4 céntimos por kWh en algunos casos, y las compañías
distribuidoras están incrementando la cantidad de energía eólica en su modelo
energético, al darse cuenta progresivamente de su competitividad.
El costo de la unidad de energía producida en instalaciones eólicas se deduce
de un cálculo bastante complejo. Para su evaluación se deben tener en cuenta
diversos factores, entre los cuales cabe destacar:
El costo inicial o inversión inicial: el costo del aerogenerador incide en
aproximadamente el 60 o 70 %. El costo medio de una central eólica es,
hoy, de unos 1200 euros por kWde potencia instalada y variable según la
tecnología y la marca que se vayan a instalar (direct
drive, síncronas, asíncronas o generadores de imanes permanentes).
La vida útil de la instalación (aproximadamente 20 años) y la amortización
de este costo.
Los costos financieros.
Los costos de operación y mantenimiento (variables entre el 1 y el 3 % de la
inversión);
PRODUCTIBIDAD DE LOS PAISES
- * NUESTRO PAIS OCUPA EL PUESTO 48 CON UNA PRODUCCION DE 241MV EN EL
2016
Capacidad eólica total instalada en el mundo entre 1996 y 2016 (en Gigavatios [GW]). Fuente:
GWEC
Existe una gran cantidad de aerogeneradores operando, con una capacidad total de
369 597 MW a finales de 2014, de los que Europa cuenta con el 36,3 % China y Estados
Unidos representan juntos casi el 50 % de la capacidad eólica global, mientras que los
primeros cinco países (China, EE. UU., Alemania, España e India) representaron el 71,7 %
de la capacidad eólica mundial en 2014.
Alemania, España, Estados Unidos, India y Dinamarca han realizado las mayores
inversiones en generación de energía eólica. Dinamarca es, en términos relativos, la más
destacada en cuanto a fabricación y utilización de turbinas eólicas, con el compromiso
realizado en los años 1970 de llegar a obtener la mitad de la producción de energía del
país mediante el viento. En 2014 generó el 39,1 % de su electricidad mediante
aerogeneradores, mayor porcentaje que cualquier otro país, y el año anterior la energía
eólica se consolidó como la fuente de energía más barata del país.
La siguiente tabla muestra la capacidad total de energía eólica instalada al final de cada
año (en megavatios) en todo el mundo, detallado por países. Datos publicados por
el Global Wind Energy Council (GWEC).
Energía eólica en Centroamérica y Sudamérica
Parque eólico La Venta, ubicado en Oaxaca, México.
El desarrollo de la energía eólica en los países de Centroamérica y Sudamérica está en
sus inicios, y la capacidad conjunta instalada en ellos, hasta finales de 2013, llega a los
4709 MW. El desglose de potencia instalada por países es el siguiente:
Brasil: 12 763 MW
Chile: 1540 MW
Uruguay: 1505 MW
Costa Rica: 378 MW
Panamá 270 MW
Perú: 243 MW
Argentina: 228 MW
Caribe (*): 191 MW
Otros (**): 54 MW
(*)
Desventajas de la energía eólica
Aspectos técnicos
Parque eólico en Dinamarca
Debido a la variabilidad natural y la impredecibilidad del viento, para que la energía eólica
pueda ser usada como única fuente de energía eléctrica es necesario almacenar la
energía que se produce cuando hay viento para poder luego utilizarla cuando no lo hay.
Pero hasta el momento no existen sistemas lo suficientemente grandes como para
almacenar cantidades considerables de energía de forma eficiente. Por lo tanto, para
hacer frente a los valles en la curva de producción de energía eólica y evitar apagones
generalizados, es indispensable un respaldo de las energías convencionales
como centrales termoeléctricas de carbón, gas natural, petróleo o ciclo
combinado o centrales hidroeléctricas reversibles, por ejemplo. Esto supone un
inconveniente, puesto que cuando respaldan a la eólica, las centrales de carbón no
pueden funcionar a su rendimiento óptimo, que se sitúa cerca del 90% de su potencia.
Tienen que quedarse muy por debajo de este porcentaje para poder subir sustancialmente
su producción en el momento en que amaine el viento. Es por ello que, cuando funcionan
en este modo, las centrales térmicas consumen más combustible
por kWh producido.Además, al aumentar y disminuir su producción cada vez que cambia
la velocidad del viento se produce un desgaste mayor de la maquinaría. Este problema del
respaldo en España se va a tratar de solucionar mediante una interconexión
con Francia que permita emplear el sistema europeo como colchón de la variabilidad
eólica. Además, la variabilidad en la producción de energía eólica tiene otras importantes
consecuencias:
Para distribuir la electricidad producida por cada parque eólico (que suelen estar
situados además en parajes naturales apartados) es necesario construir unas líneas
de alta tensión que sean capaces de conducir el máximo de electricidad que sea
capaz de producir la instalación.
Técnicamente, uno de los mayores inconvenientes de los aerogeneradores es el
llamado hueco de tensión. Ante uno de estos fenómenos, las protecciones de los
aerogeneradores con motores de jaula de ardilla provocan la desconexión de la red
para evitar ser dañados y consecuentemente nuevas perturbaciones en ella, en este
caso, de falta de suministro. Este problema se soluciona bien mediante la modificación
del sistema eléctrico de los aerogeneradores, lo que resulta bastante costoso, bien
mediante la utilización de motores síncronos, aunque es bastante más fácil asegurarse
de que la red a la que se va a conectar sea fuerte y estable.
Además de la evidente necesidad de una velocidad mínima en el viento para poder
mover las aspas, existe también una limitación superior: una máquina puede estar
generando al máximo de su potencia, pero si la velocidad del viento sobrepasa las
especificaciones del aerogenerador, es obligatorio desconectarlo de la red o cambiar
la inclinación de las aspas para que dejen de girar, puesto que su estructura puede
resultar dañada por los esfuerzos que aparecen en el eje. La consecuencia inmediata
es un descenso evidente de la producción eléctrica, a pesar de haber viento en
abundancia, y supone otro factor más de incertidumbre a la hora de contar con esta
energía en la red eléctrica de consumo.
.
Ventajas de la energía eólica
Es un tipo de energía renovable ya que tiene su origen en procesos atmosféricos
debidos a la energía que llega a la Tierra procedente del Sol.
Es una energía limpia al no requerir una combustión, por lo que no produce emisiones
atmosféricas ni residuos contaminantes, evitando así un incremento del efecto
invernadero y el cambio climático.
Puede instalarse en espacios no aptos para otros fines, por ejemplo en zonas
desérticas, próximas a la costa, en laderas áridas o muy empinadas para ser
cultivables.
Puede convivir con otros usos del suelo, por ejemplo prados para
uso ganadero o cultivos bajos como trigo, maíz, patatas, remolacha, etc.
Crea un elevado número de puestos de trabajo en las plantas de ensamblaje y las
zonas de instalación.
Su instalación es rápida, entre 4 y 9 meses.
MICROGENERACIÓN DE ENERGÍA EÓLICA
Una turbina helicoidal de eje vertical (llamada Quietrevolution QR5) en Bristol, Reino Unido. Con un
diámetro de 3 m y 5 m de altura, permite generar una potencia de 6,5 kW que se vierte a la red
eléctrica.
La microgeneración de energía eólica consiste en pequeños sistemas de generación de
hasta 50 kW de potencia. En comunidades remotas y aislada, que tradicionalmente han
utilizado generadores diésel, su uso supone una buena alternativa. También es empleada
cada vez con más frecuencia por hogares que instalan estos sistemas para reducir o
eliminar su dependencia de la red eléctrica por razones económicas, así como para reducir
su impacto medioambiental y su huella de carbono. Este tipo de pequeñas turbinas se han
venido usando desde hace varias décadas en áreas remotas junto a sistemas de
almacenamiento mediante baterías.
ENERGIA DEL GAS NATURAL
El gas natural es un hidrocarburo mezcla de gases ligeros de origen natural.
Principalmente contiene metano, y normalmente incluye cantidades variables de
otros alcanos, y a veces un pequeño porcentaje de dióxido de carbono, nitrógeno, ácido
sulfhídrico o helio. Se forma cuando varias capas de plantas en descomposición y materia
animal se exponen a calor intenso y presión bajo la superficie de la Tierra durante millones
de años. La energía que inicialmente obtienen las plantas del sol se almacena en forma
de enlaces químicos en el gas. Constituye una importante fuente de energía fósil liberada
por su combustión. Se extrae, bien ya sea de yacimientos independientes (gas no
asociado), o junto a yacimientos petrolíferos o de carbón (gas asociado a otros
hidrocarburos y gases).
De similar composición, el biogás se genera por digestión anaeróbica de desechos
orgánicos, destacando los siguientes procesos: depuradoras de aguas residuales (estación
depuradora de aguas residuales), vertederos, plantas de procesado de residuos y
desechos de animales.
Como fuentes adicionales de este recurso natural, se están investigando los yacimientos
de hidratos de metano, que podrían suponer una reserva energética superior a las
actuales de gas natural.
Reservas naturales
Según BP, las reservas probadas a finales de 2017 se sitúan en 193,5 billones (1012) de
metros cúbicos3, siendo suficientes para mantener la producción actual mundial durante 55
años más. Las reservas se han incrementado en un 0,2 % en el último año.
Oriente Medio es la zona geográfica con mayores reservas, con un 43 % del total mundial
(destacando Irán y Qatar), seguida de Asia Central con un 31 % (principalmente Rusia y
Turkmenistán)
Aunque su composición varía en función del yacimiento, su principal especie química es el
gas metano al 79 - 97 % (en composición molar o volumétrica), superando comúnmente el
90 - 95 % (p. ej. en el pozo West Sole del mar del Norte). Contiene además otros gases
como etano (0,1 - 11,4 %), propano (0,1 - 3,7 %), butano (< 0,7 %), nitrógeno (0,5 -
6,5 %), dióxido de carbono (< 1,5 %), impurezas (vapor de agua, derivados del azufre) y
trazas de hidrocarburos más pesados, mercaptanos, gases nobles, etc. (Las cifras se
refieren al gas depurado comercializado en España.)
Como ejemplo de compuesto contaminante asociado al gas natural cabe mencionar el
CO2 (dióxido de carbono) que alcanza la concentración del 49 % en el yacimiento de
Kapuni (Nueva Zelanda).
Durante la extracción, algunos gases que forman parte de su composición natural se
separan por diferentes motivos: por su bajo poder calorífico (p. ej. nitrógeno o dióxido de
carbono), porque pueden condensarse en los gasoductos (al tener una baja temperatura
de saturación) o porque dificultan el proceso de licuefacción de gases (como el dióxido de
carbono, que se solidifica al producir gas natural licuado (GNL). El CO2 se determina
habitualmente con los métodos ASTM D1137 o D1945.
El propano, butano y otros hidrocarburos más pesados también se separan porque
dificultan que la combustión del gas natural sea eficiente y segura. El agua (vapor) se
elimina por estos motivos y porque a presiones altas forma hidratos de metano, que
obstruyen los gasoductos. Los derivados del azufre son depurados hasta concentraciones
muy bajas para evitar la corrosión, formación de olores y emisiones de dióxido de
azufre (causante de la lluvia ácida) tras su combustión. La detección y la medición
de sulfuro de hidrógeno (H2S) se efectúa siguiendo los métodos ASTM D2385 o D2725.
Por último, para su uso doméstico se le añaden trazas de mercaptanos (entre ellos
el metil-mercaptano CH4S), que permiten su detección olfativa en caso de fuga.
Aplicaciones
En el siglo XIX comenzó a extraerse y canalizarse hacia las ciudades estadounidenses
como combustible para iluminación. Cuando llegó la electricidad, comenzó a emplearse en
calefacción, agua caliente sanitaria y en la industria metalúrgica. Conforme mejoró la
tecnología de soldadura tras la Segunda Guerra Mundial fue aumentando la profundidad
de las extracciones y la capacidad de transporte hacia los consumidores.
Actualmente se trata de un combustible muy versátil y con menos emisiones de CO2 en su
combustión que el resto de combustibles fósiles, cuyos principales usos son:
calefacción de edificios y procesos industriales, mediante calderas
centrales eléctricas de alto rendimiento, como son las de ciclo combinado gas-vapor
centrales de cogeneración que mediante la producción simultánea de electricidad y
calor alcanzan rendimientos energéticos elevados
como gas natural vehicular, combustible cada vez más empleado en camiones,
autobuses o buques, en forma de gas natural comprimido (GNC) o gas natural
licuado (GNL)
como pila de combustible para generar energía eléctrica en vehículos de hidrógeno.
Su obtención o extracción es más sencilla y económica en comparación con otros
combustibles. La licuefacción del gas natural se produce por la acción combinada de la
compresión y refrigeración a bajas temperaturas. El GNL permite su transporte marítimo a
largas distancias, y sin la necesidad de infraestructuras terrestres, mediante
buques metaneros.
El poder calorífico superior del combustible es de 10,45 - 12,8 kWh/m3 (metro cúbico en
condiciones normales, i. e. a 0 °C y 1 atm).