INTRODUCCION
Las reestructuraciones empresariales constituyen un proceso natural en la vida de las
empresas. Por restructuración debe entenderse cambio, en algunos casos, un cambio
importante. Y estos cambios, ya sean abordados en un plazo largo o de forma urgente son
propios de empresas en fase de expansión o madurez. De hecho, las reestructuraciones son
la esencia del aumento de productividad y de la regeneración de las empresas. Cualquier
empresa, sea del tamaño que sea, tendrá que adaptarse al entorno que le rodea y a los
constantes cambios que se van produciendo a su alrededor. De su capacidad de adaptación
dependerá el éxito o fracaso en su carrera por ir creciendo y creando valor. Un proceso de
reestructuración empresarial implica un cambio, y ese cambio será más o menos drástico
dependiendo de nuestra capacidad de anticipación, es decir, cuanto antes nos anticipemos al
futuro y adaptemos nuestra estructura al mismo, menos drásticas serán las medidas a tomar.
La necesidad de acometer un proceso de reestructuración suele venir precedida por una
pérdida de posicionamiento competitivo primero, y posteriormente por un deterioro en la
estructura financiera de la compañía.
En nuestro país todos los días enfrentamos, frecuentemente, crisis de diversas índoles, tales
como: la crisis política, social, moral, jurídica, natural y económica. En este ambiente de
crisis las empresas peruanas no han evolucionado ni financiera ni económicamente y menos
han alcanzado niveles competitivos para incursionar en los mercados externos; por el
contrario, estas crisis han incrementado los riesgos en los negocios que los han afectado a
través de varias décadas y los han conducido por etapas de solvencia empresarial, en
algunos casos, y en otros de insolvencia ya que los factores mencionados no pueden ser
contrarrestados con solo implementar una política empresarial eficaz y eficiente. El fracaso
de las empresas peruanas obedece a un conjunto de causas complejas múltiples que pueden
ser imputados por una parte a los modelos de constitución y manejo de empresas familiares;
comportamientos específicos de sus directores, socios y participantes; a la flexibilidad y
ampliación del mecanismo jurídico implementado por los gobernantes de turno y a la
propia estrategia de la empresa, al no percibir el grado de turbulencia del ciclo económico
empresarial en la toma de decisiones.
REESTRUCTURACION EMPRESARIAL
La reestructuración de empresas consiste en el proceso de cambio en el que una
organización se ve envuelta para transformarse y adaptarse a un nuevo modelo
empresarial que les permita seguir siendo competitivos y mejorar el funcionamiento de la
compañía.
En la última crisis económica muchas de las empresas tuvieron que elegir entre
reestructurarse o morir. De esta forma, los malos resultados económicos obligaban a las
empresas a realizar cambios en sus estructuras empresariales con el objetivo de reducir
los costes de la empresa y poder seguir adelante con la actividad. Sin embargo, no todas las
reestructuraciones de empresas se deben a unos malos resultados económicos, sino que
también se puede reestructurar una empresa para mejorar su eficiencia o adaptarse a
diferentes cambios tecnológicos o del mercado.
Es el conjunto de acciones dirigidas a transformar la estructura productiva de las empresas,
modificando la participación de los factores de producción en el proceso. Los cambios en el
entorno vienen motivados por factores económicos, sociales, tecnológicos, políticos,
legislativos y medioambientales, estos inciden en todos los niveles, desde la industria o
sector hasta la empresa o individuo.
La reestructuración busca reordenar las empresas en una etapa de crisis económica, cuando
se encuentran en dificultades financieras para honrar sus acreencias y reactivar al máximo
su capacidad productiva.
Según la Organización Internacional de Trabajo (OIT) se entiende por reestructuración el
ajuste o reconversión de la producción y servicios de una unidad económica de modo que
esta pueda hacer frente a cambios no transitorios y principalmente cualitativos que afectan
al capital, los bienes y los mercados en los que opera dicha unidad.
En los últimos tiempos nos encontramos con muchas organizaciones con problemas serios
en sus resultados. Por ello, de una manera más o menos organizada, actualmente muchas
están reestructurándose para salir de la crisis y seguir siendo competitivos.
Para conseguir la viabilidad de la empresa de manera planificada, además de tomar
decisiones a corto plazo, se deben planificar las acciones de la empresa para conseguir salir
permanentemente de la “crisis”. Definir los planes, un sistema de control (cuadro de
mando) para que los directivos e integrantes de la empresa en general tengan la información
necesaria en cada momento para la correcta toma de decisiones y conseguir el crecimiento
deseado. Cuadro de Mando es una herramienta potente que permite controlar el
cumplimiento de los objetivos definidos y elección de planes de contingencia en caso de
que sea necesario.
Diversos autores tienen sus propios criterios en cuando a que es la reestructuración
empresarial o patrimonial.
Reestructurar a la empresa y específicamente al patrimonio; Valle Ugáz, pensador peruano,
se basa en la Ley de Reestructuración Patrimonial diciendo lo siguiente: "La
Reestructuración económica y financiera es el proceso por el cual se permite a empresas
con problemas económicos proseguir sus actividades dentro de un marco de seguridad,
tanto para la misma empresa como para sus acreedores; la ley de Reestructuración
Patrimonial tiene como interés general la conservación de aquellas empresas viables que
tienen las condiciones para asumir el reto de la libre competencia".
La nueva filosofía del Derecho Concursal tiende a salvar la empresa antes de liquidarla
prevaleciendo como pilar fundamental la "Conservación de la empresa", siendo lo más
importante para el interés público y para los acreedores el de sanear la empresa, organizarla
o reestructurarla".
Por otro lado INDECOPI, organismo que está directamente ligado al proceso de
Reestructuración Empresarial, es el encargado de hacer que se lleve el debido seguimiento
y aprobación de las empresas que optan por la reestructuración; y a velar por el debido
desempeño de cada uno de los procesos que comprende dicha reestructuración. En nuestro
país, INDECOPI tiene un papel importante. Es por ello que se pronuncia el sistema de
reestructuración empresarial en el Perú, y dice: "El sistema de Reestructuración
Empresarial, vigente en el Perú desde 1993 es una alternativa para las empresas viables que
enfrentan problemas económicos de diverso origen tengan la posibilidad de seguir
reestructurándose".
Los procesos de reestructuración de una organización pueden llegar a ser un poco drásticos,
ya que no poseen noticias buenas para todos sus integrantes, incluyendo despidos en las
plantillas. Por ello, el impacto de una reestructuración en una empresa se podrá ver
reducido si se visualiza de forma anticipada. Anticiparse a los cambios será una de las
claves para el éxito en la nueva forma de trabajo y conseguir que los cambios nos afecten lo
mínimo.
TIPOLOGÍA DE LAS REESTRUCTURACIONES
Las reestructuraciones empresariales representan cambios importantes en uno o varios de
los siguientes aspectos del negocio:
a) El apalancamiento operativo o la estructura de costes fijos como consecuencia de
decisiones de externalización (outsourcing) de procesos, externalización de redes de
distribución, etc.
b) Localizaciones productivas como consecuencia de decisiones de deslocalización
industrial.
Cuando se producen grandes cambios en una empresa, se habla de reestructuración
empresarial. Estas modificaciones pueden afectar tanto a prácticas comerciales o
productivas, por poner algunos ejemplos. Normalmente este tipo de acciones se realizan
como respuesta a las amenazas y oportunidades que día a día enfrentan las empresas. El
objetivo es conseguir los mejores resultados para la organización.
En algunos casos, las nuevas necesidades económicas o productivas a las que tiene que
hacer frente la empresa son tan grandes que no es suficiente con realizar unos simples
cambios. Es por ello que en este tipo de situaciones, se llevan a cabo procesos de
reestructuración empresarial.
Estas reestructuraciones no tienen por qué ser siempre negativas. Aunque es cierto que los
procesos de reestructuración pueda llegar a ser un poco radicales, ya que dentro de estos
cambios puede haber despidos. De ahí que para lograr tener éxito en este proceso sea
necesario anticiparse a esos cambios e intentar conseguir que estos afecten lo mínimo al
desarrollo de la actividad empresarial.
La reestructuración empresarial va a afectar principalmente a uno o varios de los siguientes
aspectos del negocio, ya que puede afectar a uno o varios aspectos de manera simultánea:
La estructura de costes fijos debido a la externalización de procesos o redes distribución.
La localización de la empresa, en el caso de que esa localización industrial afecte a la
productividad.
La plantilla, en función de las necesidades productivas. Por tanto, esta puede ver la afectada
sus condiciones laborales. Procesos de negocio debido a la implantación de nuevas
tecnologías, nuevos productos, a nuevos canales de venta o introducción de los productos
en nuevos mercados, entre otras razones. Las fuentes proveedoras de financiación de la
empresa también pueden verse afectadas por la restructuración.
FORMAS DE REESTRUCTURACIÓN
Existen dos clases de reestructuración:
1. La Reestructuración Estratégica de la Empresa.
Presenta las siguientes etapas:
a) Diagnóstico Situación y Valoración de la Empresa en crisis.
Las empresas en crisis pasan por tres períodos que son:
Primeros indicios o síntomas de crisis: En esta etapa la empresa
pierde dinero desde el punto de vista operativo, es decir, los
resultados de operación son negativos. Los puntos críticos pueden
ser:
Poco margen de utilidad bruta, debido a la competencia de los
precios en el mercado; en el caso concreto de la empresa textil
peruana por la invasión masiva de los tejidos coreanos y chinos
favorecidos por la Globalización Económica
El exceso de Gastos Administrativos y/o de Venta pero,
fundamentalmente, por el exceso de Gastos financieros motivados
por la cartera pesada de los clientes en crisis, que incumplen con sus
obligaciones reduciendo el capital de trabajo, el mismo que debe ser
cubierto con financiación a corto plazo de los Bancos.
b) Identificación de problemas críticos:
Uno de los problemas es el de la supervivencia en el mercado, debido a la
guerra de precios de la competencia, lo cual obliga a las empresas a bajar sus
precios y trabajar a nivel de subsistencias. La empresa no puede renovar
maquinarias y equipos y por tanto tampoco hay renovación tecnológica por
su situación crítica haciéndose menos competitiva en sus productos.
Uno de los puntos claves en épocas de crisis es el manejo estratégico de la
empresa, pero esto exige un personal profesional idóneo que la empresa
peruana en términos generales carece, pues ellas se manejan generalmente en
forma tradicional.
Una de las causas por la cuales la empresa Consorcio Textil del Pacífico S.A
se deterioró, fue la falta de planeamiento estratégico para afrontar los
problemas que presentó la apertura de las fronteras a los productos
extranjero fruto de la Globalización. Otro problema que no se tomó en
cuenta fue no estar preparados para trabajar dentro de la Crisis Económica
Nacional.
La empresa internamente tuvo dificultades para generar caja, y lo poco que
entra lo consume inmediatamente en gastos operativos, lo que va a dar lugar
al inicio de dificultades de crédito y morosidad. Como hemos podido
observar en las empresas que se han acogido al régimen de Reestructuración
Patrimonial están dentro de estas condiciones.
La declinación de los estándares, da lugar al descuido en las políticas de
inventario, las cuales no corresponden a las combinaciones de productos que
pide el mercado consumidor, y por otro lado el exceso de productos
obsoletos que no se mueven. Como pudimos observar en la Empresa
Consorcio Textil del Pacífico S.A los estándares de producción bajaron
creándose un exceso de inventarios en muchos casos obsoletos, los mismos
que fueron rematados, y en algunos casos devueltos.
La reducción de los gastos, determina el recorte en los gastos de
investigación y desarrollo y en publicidad, lo que trae como consecuencia la
reducción de la calidad e imagen del producto.
c) Incapacidad de la Gerencia para afrontar el deterioro de la empresa.
Hemos visto como en la empresa de la muestra la dirección de la misma fue
cambiada por una comisión mixta ya que la primera no fue capaz de cumplir
con las obligaciones establecidas en el Acuerdo Global de Refinanciación, y
mucho menos lo podía haber hecho antes.
La moral en la empresa disminuye en todos sus niveles organizacionales y
también la generación de ideas. La gerencia de alto nivel abandona a la
empresa, pues se siente incapaz de resolver los problemas críticos. El
Directorio declara en emergencia a la empresa, y los directivos y ejecutivos
de segundo nivel se sienten desorientados frente a los nuevos
acontecimientos de insolvencia y morosidad de los clientes por un lado y las
pesadas cargas de deudas morosas adquiridas y acumuladas, quedando como
alternativa la refinanciación mediante una reestructuración financiera o la
quiebra.
Planeamiento Estratégico de la Reestructuración Patrimonial.
Es la nueva técnica de planificación que responde a las nuevas condiciones
de Mundo Moderno, caracterizadas por el cambio acelerado en las
tecnológicas y las comunicaciones producto de la investigación científica y
tecnológica que sustenta y apoya al nuevo sistema Neoliberal de la
Globalización Económica.
Este Mundo cambiante, turbulento y emergente exige nuevas técnicas para la
planificación de las actividades de las empresas para hacer frente al desafío
de la Libre Competencia en donde la incertidumbre es la característica que
prima, razón por la cual el problema del planeamiento consiste en
adelantarse a los hechos del futuro de una manera prospectiva, en vez del
tradicional planeamiento proyectivo que consistía proyectar el pasado al
futuro.
El Planeamiento parte de un diagnóstico para conocer cuáles oportunidades
y amenazas ofrece el contexto a la empresa para desarrollarse o supervivir
dentro de la competencia.
2. Reestructuración financiera.
En épocas de crisis, las empresas pierden presencia en los mercados, reducen la
capacidad de generación de efectivo, incurren en incumplimiento de pagos de
obligaciones de crédito, incrementan su carga financiera y fiscal, decrecen las
utilidades afectando el capital de los accionistas y de sus acreedores.
Actualmente, los drásticos y constantes cambios en los mercados globales con una
competencia más fuerte, la aplicación incorrecta de estrategias y circunstancias
inesperadas en los negocios hacen que las empresas se vean afectadas por retos y
crisis importantes que demandan la necesidad urgente de una transformación
financiera.
Los servicios de Reestructuración Financiera (Business Recovery Services - BRS)
son proporcionados tanto a las empresas que tienen problemas financieros de deuda,
sobreinversión, concurso mercantil, etc.; así como a las instituciones crediticias
interesadas en la recuperación de sus créditos.
Un proceso de reestructuración financiera se origina cuando se evidencia dentro de
la empresa una duda razonable en lo que respecta a su capacidad para cumplir con
los compromisos adquiridos con los acreedores (siendo habitualmente éstos,
entidades financieras, acreedores comerciales, instituciones públicas, etc.). Las
causas que llevan a una compañía a tener que abordar un proceso de
reestructuración se pueden producir, tanto por problemas inherentes a la propia
empresa (operativos, de gestión, financieros, etc.) como por amenazas sectoriales o
cambios de ciclo en la actividad económica.
El proceso de reestructuración financiera no debería acometerse cuando la empresa
ya esté afectada por una falta de liquidez, escenario que se produce de manera
habitual, sino que debe ser el resultado de un análisis previo que implica un
seguimiento pormenorizado de aspectos tanto macroeconómicos (indicadores
generales de la economía, comparativa con las empresas del sector, marcos
regulatorios, etc.) como microeconómicos (ratios de rentabilidad de la compañía,
ratios financieros, etc.).
El paso inicial que la compañía debe dar ante esta problemática es comunicar a
todos sus acreedores la situación real de la empresa y dar paso a una negociación
que impida el vencimiento anticipado de las deudas por el incumplimiento de los
pactos. A partir de aquí, se desencadena todo un extenso y arduo trabajo financiero y
jurídico que difícilmente puede ser realizado internamente por cualquier compañía
En lo que respecta a los procesos de la Reestructuración Empresarial, hoy llamada
también la Reestructuración Patrimonial con los cambios en el aspecto jurídico-
legal, (Decreto Legislativo # 845) que amplió el ámbito de la empresa, a todos los
demás organismos no comerciales, como sociedades conyugales, sociedades civiles
etc.; el único organismo encargado de llevar a cabo este sistema es prerrogativa de
la Comisión de Reestructuración Patrimonial del INDECOPI y sus comisiones
delegadas que son los órganos encargados de tramitar los procedimientos
establecidos en la Ley de Reestructuración Patrimonial. Como se sabe dicho
organismo vela el buen funcionamiento de dicha ley en el Perú.
INDECOPI es una organización que tiene la gran responsabilidad de hacer que las
empresas realicen una buena y rápida gestión de reestructuración empresarial.
Actualmente se encuentra en un proceso de reestructuración interna, en el cual están
viendo las deficiencias de la institución. Se citan los mecanismos por los que las
empresas pueden adecuarse, entre ellos se tiene:
a) El procedimiento de Insolvencia: Es uno de los procedimientos del sistema de
Reestructuración Patrimonial al que puede recurrir el deudor, a los acreedores de
una empresa que se encuentra en una situación de cesación de pagos
(financieros, tributarios, laborales, comerciales etc.) con el fin de decidir su
destino, ya sea por reestructuración o su liquidación ordenada. El acreedor debe
demostrar que se le adeuda por más de 30 días un crédito vencido mayor a 50
unidades Impositivas Tributarias vigentes en la fecha de la solicitud. El Deudor
debe acreditar que se encuentra en alguno de los siguientes casos:
Que más de las dos terceras partes del total de sus obligaciones se
encuentran impagas por un período mayor de 30 días; o
Que tenga pérdidas acumuladas, deducidas las reservas, cuyo importe
sea mayor que las dos terceras partes del capital pagado.
b) El Procedimiento simplificado: Este procedimiento está diseñado
especialmente para permitir a las empresas con deudas no mayores de 200 UIT
enfrentar las situaciones de crisis y encontrar conjuntamente con sus acreedores,
mecanismos de refinanciación para el pago de sus obligaciones. Está diseñado
para que sea utilizado por cualquier persona natural o jurídica considerada
empresa, siempre que el total de sus pasivos no superen las 200 unidades
impositivas tributarias, con el fin que los acreedores aprueben un convenio de
reprogramación de pagos.
c) El Procedimiento Transitorio: El procedimiento Transitorio es una nueva
alternativa creada por el decreto de Urgencia Nº 064-99 que permite a cualquier
empresa solicitar, independientemente del total de sus pasivos de situación
patrimonial, la aprobación de un programa de saneamiento. Es un procedimiento
adicional a los otros procedimientos mencionados que busca crear las
condiciones necesarias para el desarrollo de programas de saneamiento y
fortalecimiento patrimonial en las empresas, mediante mecanismos de
capitalización y reprogramación de obligaciones. En el marco de un
Procedimiento Transitorio, el régimen de administración de la empresa se
mantiene hasta la instalación de la Junta de Acreedores, salvo en el caso del
Comité de Créditos que tiene su cargo la calificación de los nuevos créditos que
gestione la empresa sujeta al Procedimiento Transitorio. Este proceso solo se
inicia a pedido del deudor, quien puede acceder a éste, independientemente del
total de sus pasivos o de su situación Patrimonial. A los requisitos que la ley fija
con el fin de que la declaración de insolvencia proceda se les conoce como
supuestos concursales.
Doctrinariamente se le distinguen tres:
Presupuesto objetivo, es decir que se verifique la existencia de una
causa válida para que el deudor sea declarado insolvente.
El presupuesto activo, en el que el sujeto solicita que la acción se
encuentre debidamente facultada y por último.
Un presupuesto pasivo, en cuanto a quién recae la acción.
¿A qué se debe?
Supervivencia: Garantizar la viabilidad a corto y largo plazo.
Competitividad: Nuevos acuerdos comerciales, legislación y apertura de
mercados.
Mercados Financieros: Aumentar el valor de las acciones.
Reducción de la Demanda: Por sobrecapacidad del mercado, crisis
económicas o actitudes de las personas consumidoras.
Mala Gestión Empresarial: Estrategias equivocadas, falta de visión,
problemas presupuestarios.
Privatizaciones: Falta de conocimiento, precipitaciones, malos análisis y
planes de acción equivocados.
d) El concurso Previo: El concurso preventivo es un procedimiento que tiene por
objetivo evitar la insolvencia del deudor a través de una refinanciación de sus
deudas pendientes. Se inicia cuando el deudor, ante una situación crítica que le
impide cumplir con el pago de sus obligaciones oportunamente, convoca a sus
acreedores con el fin de proponerles una reprogramación de los pagos de sus
obligaciones a través de un Acuerdo Global de Refinanciación.
Cualquier persona natural o jurídica puede emplear este procedimiento cuando
se encuentre en imposibilidad o dificultad de pago oportuno de sus obligaciones.
Gracias a la ley, el empresario peruano cuenta con los diversos mecanismos que
le permitan superar situaciones de crisis cuando son usados a tiempo. El sistema
de Reestructuración Patrimonial o Empresarial ofrece estos procedimientos
como una alternativa de solución a la crisis de las empresas pero como veremos
sus éxitos han sido muy modestos.
INDECOPI, actualmente desarrolla su actividad delegando sus funciones a las
Comisiones Especiales de Reestructuración Patrimonial.
PRINCIPALES FACTORES DE CAMBIO PARA UNA REESTRUCTURACION
EMPRESARIAL
1. Globalización: Como afecta a los mercados, información de las personas
consumidoras, comercio, cadenas de suministro, Responsabilidad Social
Empresarial y Requisitos Medioambientales.
2. Cambios Tecnológicos: Métodos de producción, deslocalización de procesos,
interdependencia y sobre todo las nuevas tecnologías de la información (tic’s).
3. Inversión Directa Extranjera: Mercados emergentes, accionistas extranjeros
ejerciendo presión.
4. Liberalización de los Mercados: Desregulación de barreras al comercio,
privatización de empresas estatales.
5. Economía del Conocimiento: Nuevas formas de organización del trabajo, el papel
del capital humano, nuevas competencias formación continua.
6. Cambios Demográficos: Envejecimiento de la población, escasez de mano de obra,
inmigración.
REESTRUCTURACIÓN SOCIALMENTE RESPONSABLE.
Una reestructuración socialmente responsable se basa en las siguientes premisas:
Buena gestión empresarial.
Visión y anticipación – corrientes y motores de cambio.
Comunicación y diálogo transparente y continuo.
Planificar con tiempo e implementar sin prisas.
Confianza y compromiso de todas las partes.
Involucrar y escuchar a todos los actores relevantes.
Imaginación e innovación.
Reestructuración no tiene que ser sinónimo de recorte de plantilla.
Tener un plan en mente, implementarlo y poder medir sus efectos.
CARACTERISTICAS DE LA REESTRUCTURACION EMPRESARIAL
La venta de partes de la empresa, como una división que ya no es rentable o que ha
distraído a la gestión de su negocio principal, puede mejorar mucho la hoja de balance de la
empresa.
Las reducciones de personal se han logrado en parte mediante la venta o el cierre de partes
no rentables de la empresa y en parte por la consolidación o la subcontratación de partes de
la empresa que realizan funciones redundantes (por ejemplo, nómina, recursos humanos, y
la formación) a la izquierda sobre las adquisiciones de edad que nunca fueron plenamente
integrados en la organización matriz.
Otras características de la reestructuración puede incluir:
Cambios en la gestión de las empresas.
Retención de la gestión empresarial.
Venta de los activos infrautilizados, tales como patentes o marcas.
Reorganización de funciones tales como ventas, marketing y distribución.
Renegociación de los contratos laborales para reducir la sobrecarga
OTRAS FORMAS DE REORGANIZACIÓN EMPRESARIAL
a) Reorganización simple: Se considera reorganización el acto por el cual una
sociedad segrega uno o más bloques patrimoniales y los aporta a una o más
sociedades nuevas o existentes, recibiendo a cambio y conservando en su activo las
acciones o participaciones correspondientes a dichos aportes.
b) Reorganización societaria:
Las escisiones múltiples, en las que intervienen dos o más sociedades
escindidas.
Las escisiones múltiples combinadas en las cuales los bloques patrimoniales de
las distintas sociedades escindidas son recibidas, en forma combinada, por
diferentes sociedades, beneficiarias y por las propias escindidas.
Las escisiones combinadas con fusiones, entre las mismas sociedades
participantes;
Las escisiones y fusiones combinadas entre múltiples sociedades.
Cualquier otra operación en que se combinen transformaciones, fusiones o
escisiones.
c) Reorganización de sociedades constituidas en el extranjero: Cualquier sociedad
constituida y con domicilio en el extranjero, siempre que la ley no lo prohíba, puede
radicarse en el Perú, conservando su personalidad jurídica y transformándose y
adecuando su pacto social y estatuto a la forma societaria que decida asumir en el
Perú. Para ello, debe cancelar su inscripción en el extranjero y formalizar su
inscripción en el Registro.
d) Reorganización de la sucursal de una sociedad constituida en el extranjero: La
sucursal establecida en el Perú de una sociedad constituida en el extranjero puede
reorganizarse; así como ser transformada para constituirse en el Perú adoptando
alguna de las formas societarias reguladas por esta ley, cumpliendo los requisitos
legales exigidos para ello y formalizando su inscripción en el Registro.
Normalmente, las reestructuraciones operativas se pueden realizar en cualquier momento y
no tienen por qué ir acompañadas de las financieras, pero si llegamos a acometer las
financieras suele ser porque en el terreno operativo no hemos hecho bien las cosas. La
supervivencia de la empresa depende de su adaptación al cambio, por tanto, los procesos de
reestructuración deberían ser continuados a lo largo del tiempo para evitar que estos
procesos no sean demasiado traumáticos.
CUÁNDO SURGE LA NECESIDAD DE REESTRUCTURARSE
Pérdida de posicionamiento en el mercado.
Cambio en la tendencia de consumo de tu producto.
Entrada de nuevos competidores.
Cambios tecnológicos que provoquen que tus productos vayan quedando obsoletos
La globalización de los mercados, que permite acercar productos alternativos a tus
clientes desde cualquier parte del planeta
Dificultad para obtener financiación
Pérdida continuada de rentabilidad comparada con negocios de similares
características
Deterioro continuado en los resultados de la compañía.
CAUSAS QUE PROVOCAN QUE SE LLEGUE A UNA SITUACIÓN DE CRISIS EN
LA COMPAÑÍA
CAUSAS EXTERNAS. Es decir, aquellas causas que escapan del control directo de la
compañía y que pueden clasificarse en:
a) Económicas. En periodos de crecimiento económico es más fácil esconder los
errores de gestión, se ganaba dinero y no éramos conscientes del dinero que
dejábamos de ganar. En periodos de crisis económica salen a relucir las carencias de
gestión.
b) Sociológicas. Los cambios en los gustos y en los hábitos de consumo pueden
provocar pérdida de posicionamiento.
c) Legales. Cambios en la normativa legal en materia fiscal, en política
medioambiental, etcétera.
d) Tecnológicas. Los avances en la tecnología pueden dejar obsoletos a tus productos
en periodos relativamente cortos
e) Competitivas. Pérdidas de posicionamiento por nuevos competidores, por
obsolescencia en los procesos de producción frente a la competencia, aparición de
nuevos productos.
CAUSAS INTERNAS. Es decir, aquellas causas que dependen únicamente de nuestra
capacidad de gestión.
Incapacidad del equipo gestor para anticiparse a los cambios.
a) Estructuras demasiado rígidas y burocráticas con poca flexibilidad
b) Escasa tolerancia a los cambios.
c) Dificultad para asumir los cambios
d) Culpabilización por parte del equipo gestor a causas externas.
e) Falta de autocrítica
f) Confianza ciega en la recuperación de la situación económica.
g) No existe una respuesta adecuada para los cambios en las tendencias del mercado
h) Ausencia de controles contables y financieros que alerten de la marcha del negocio
Por desgracia, estas situaciones son más comunes de lo que parecen, y acaban siendo
definitivas si no se actúa con un plan de “choque” o plan de viabilidad que contemple un
proceso de reestructuración capaz de dar continuidad a la compañía.
Los procesos de reestructuración en estas situaciones de crisis suelen ser duros y se deben
tomar decisiones difíciles con el propósito de salvar la compañía.
FORMAS DE RESTRUCTURAR UNA EMPRESA
Según los componentes de la empresa que se vean afectados y los motivos que han llevado
a esta reestructuración será de un tipo a otro.
1. Reestructuración interna
Ese tipo de reestructuración suele darse tras un análisis del negocio para buscar una
mayor eficiencia en el funcionamiento de los departamentos. Se suele fijarse en la
comunicación interdepartamental, así como la manera que se completen las tareas.
A veces, cuando una los componentes de la empresa comienza a fallar, se deben
reasignar los recursos para solucionarlo. En otras ocasiones, si la empresa ha
crecido va a necesitar reestructurarse para ser más productiva centrándose en sus
principales habilidades.
Otro de los motivos en que se requiere este tipo de reestructuración interna, es
cuando se debe reestructurar la situación financiera de la compañía para seguir
obteniendo beneficios. A veces incluso, estos cambios son motivados por adaptarse
a las nuevas tecnologías que ya han adoptado nuestros competidores.
2. Reestructuración financiera
Está hace referencia a las deudas y al patrimonio de la empresa. En este tipo de
restructuraciones se incluían las fusiones, adquisiciones y operaciones conjuntas.
Este tipo de casos suele darse cuando una empresa se une a otra, cuando es
comprada por otra o cuando existe un cambio de titularidad.
3. Reestructuración tecnológica
Como su propio nombre indica, esto ocurre cuando se incorpora a la empresa una
nueva tecnología. Esta innovación, por lo general, suele afectar directamente a los
empleados. La transformación digital que se está produciendo en la actualidad está
provocando que las empresas realicen muchas reestructuraciones para adaptarse a
los nuevos avances que se producen.
La decisión de realizar una reestructuración no es fácil. Pero ha de tenerse en cuenta que
de la capacidad de adaptarse al entorno y a los continuos cambios que se van produciendo
en el mercado, dependerá el éxito o fracaso de cualquier proyecto empresarial,
independientemente de cuál sea su sector.
Esta reestructuración va a implicar un cambio. Si contamos con la suficiente antelación o
previsión, lograremos que ese cambio sea menos drástico. Y, por tanto, la adaptación a la
nueva gestión será mucho más sencilla. Por lo general, este proceso suele iniciarse
principalmente por dos motivos:
Pérdida de posicionamiento competitivo en el mercado.
Empeoramiento de la estructura financiera.
PROCESO DE REESTRUCTURACIÓN DE UNA EMPRESA
En el proceso de reestructuración existen diferentes etapas. Hay quien establece tres y hay
quien establece cinco fases. Y en algunos casos, estas fases se solapan entre sí. La duración
del proceso puede llevar desde uno a tres años, en función del tamaño y la complejidad de
la compañía.
FASES DE REESTRUCTURACIÓN
Estas son las diferentes fases en las que se debe desarrollar el proceso de reestructuración:
1. Diagnóstico. El objetivo es evitar que la variación colapse. Hay que buscar mejorar
la liquidez empresarial y habrá que tomar medidas como la reducción de productos,
eliminar todos aquellos costes que sean posibles y examinar la estructura
empresarial (reducción de plantilla).
2. Tratamiento. Una vez que tras el diagnóstico se establecen los puntos débiles de la
empresa llegará el momento de tratarlos. Puede ser una tarea larga y tediosa, sobre
todo si se viene de una situación económica no muy buena. Así que en este punto se
deberá abordar la oferta de productos y servicios, eliminar riesgos
innecesarios, aumenta la productividad e incluso reducir la cartera de clientes.
3. Recuperación. Llegar a esta última así costará trabajo pero no será completamente
imposible sí se ha realizado bien el plan de viabilidad de la compañía. Una vez que
hayamos comenzado a crecer de nuevo, podremos volver a buscar nuevos
productos, servicios o mercados. Además, deberemos adoptar mecanismos de
control, revisión y gestión de riesgo para anticipar posibles contratiempos. De este
modo, aseguraremos el futuro de la empresa.
VENTAJAS DE LA REESTRUCTURACIÓN EMPRESARIAL
El objetivo de toda reestructuración empresarial es separar la actividad empresarial de las
inversiones realizadas en otros campos no relacionados con la empresa, así como eliminar
los que supongan un lastre para la organización.
Dicho de otro modo, se busca un nuevo modelo que permita mantener la empresa, así como
que ésta tenga viabilidad con vistas al futuro. Por tanto, el proceso de una reestructuración
empresarial, aunque sea largo, aporta beneficios a la organización.
Preservar el patrimonio empresarial
La reestructuración permite separar el patrimonio afecto del no afecto (aquello que se ha
adquirido a través de la empresa, pero que no tiene que ver con la actividad de la misma).
Esto es importante ya que si la empresa entregó un concurso de acreedores, los activos
inmobiliarios responderán de las deudas igualmente, pero se venderán por debajo de su
valor con lo cual se perderá esa inversión y ahorro que se ha generado a lo largo de los
años.
Por otro lado, si no se separa este tipo de patrimonio, la financiación de la
empresa tendrá mayor coste a la hora de solicitar un préstamo el banco, este último
incrementará los intereses.
Así, al dividir el patrimonio en una sociedad operativa y en una sociedad patrimonial, el
patrimonio no afecto no responderá del riesgo empresarial que puede suponer la actividad.
A la hora de la venta de la empresa, ya no hay inmuebles ni excesos de tesorería, por lo que
la empresa se valora en función de su actividad.
Esto es importante tenerlo en cuenta a la hora de vender la empresa. Además, desde la
sociedad patrimonial se podrán realizar préstamos a la sociedad operativa con un menor
coste, que si solicitamos el préstamo al banco desde la operativa. Ya que desde la
patrimonial el riesgo es menor para el banco y por tanto su coste de intereses será menor.
Asimismo, tampoco se pondrá en riesgo el patrimonio.
Otras ventajas de esta separación del patrimonio es que genera unos ingresos aún después
de la jubilación, en el caso de arrendamiento, por ejemplo. Esta operación, además,
está exenta de impuestos de tributación directa e indirecta.
a) Divide y vencerás. En el caso de que la empresa sea un conglomerado, la
reestructuración consistirá en dividir la empresa en venta. Esto es debido a que si la
compañía trata de vender dicho conglomerado obtendrá menores ofertas que si se
vendiera por separado. Es por eso que se dividen en partes distintas y de este modo
aumentar el valor de la empresa en su conjunto. De este modo, el precio venta del
negocio será mayor.
b) Reducción de costes. La sustracción implica, por ejemplo, que una empresa se
fusione con otra similar. Así se podría reducir el personal para optimizar las
operaciones del negocio. Además, la empresa ganaría un mayor alcance sin tener
que invertir demasiado. Asimismo, al eliminar aquellas inversiones que suponían un
coste para la empresa dichos costes desaparecen.
c) Exención de impuestos sobre el Patrimonio. Se reducen 95% de la base
del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones, por lo que apenas debes pagar por
este impuesto.
d) Optimizar los procesos. Es una buena oportunidad para mejorar los procesos de la
empresa. Se trata de estandarizar procesos, automatizar otros, casi como la
simplificación o reducción de tareas.
e) La estructura organizacional está alineada con la estrategia. Si se quiere lograr
el éxito a través de este proceso de reorganización, se ha de tener una visión clara de
lo que se quiere lograr y por de los cambios necesarios para ello. De este modo la
línea de gerencia deberá estar en consonancia con la estrategia a seguir en la
empresa.
f) Toma de decisión más efectiva. En este tipo de procesos se redefinen las
responsabilidades, se definirán los acuerdos y las competencias. Esto hará que las
tomas de decisiones sean las más adecuadas en cada momento.
g) Empoderamiento. Se logrará el empowerment para conseguir los retos estratégicos
que se establezcan. Con la reestructuración se redefinirán los perfiles necesarios
para cada puesto de trabajo, así como las responsabilidades de cada uno. Esto
asegurará la calidad del trabajo.
EL DESAFIO DE LA REESTRUCTURACION EMPRESARIAL
La reestructuración a gran escala de empresas debido a una crisis financiera es uno de los
desafíos más difíciles que enfrentan las autoridades económicas. El gobierno se ve obligado
a asumir una función clave, aunque sea indirectamente, debido a la necesidad de asignar
prioridades en materia de políticas, abordar los fracasos del mercado, reformar los sistemas
jurídico y tributario, y enfrentarse a la resistencia de grupos de interés poderosos. Los
objetivos fundamentales de la reestructuración a gran escala de empresas es reestructurar
las empresas viables y liquidar las no viables, restablecer la solidez del sector financiero y
establecer las condiciones necesarias para un crecimiento económico de largo plazo.
Generalmente, las políticas de reestructuración de las empresas dirigidas por el gobierno
que han tenido éxito siguen una misma secuencia: en primer lugar, el gobierno formula
políticas macroeconómicas y jurídicas que sienten las bases de una reestructuración exitosa.
Después, como parte de la reestructuración financiera, se comienzan a establecer los
incentivos apropiados para que los bancos también desempeñen una función en la
reestructuración y faciliten el flujo del crédito. Es solo entonces que realmente puede
comenzar la reestructuración de las empresas, empezando con una separación de las
empresas viables de las no viables mediante la reestructuración de las primeras y la
liquidación de las segundas. Las herramientas principales de reestructuración de empresas
que utiliza el gobierno son la mediación, los planes de incentivos, la recapitalización
bancaria, las compañías de gestión de activos y la designación de directores para que
conduzcan la reestructuración. Una vez logradas las metas, el gobierno debe reducir su
intervención de respaldo a la reestructuración.
Tareas de reestructuración
En general, la reestructuración de empresas a gran escala ocurre como resultado de una
crisis financiera sistémica, definida como una perturbación severa de los mercados
financieros que obstaculiza su capacidad de funcionar y que, por lo tanto, tiene efectos
grandes y adversos sobre la economía. La conjunción de los sectores empresarial y
financiera que define una crisis sistémica requiere que la reestructuración aborde ambos
sectores conjuntamente. Cómo sentar las bases Es imposible lograr una reestructuración sin
bases sólidas establecidas a través de medidas gubernamentales relacionadas con toda una
gama de políticas económicas.
En primer lugar, tiene que estar ya afianzada una estabilidad económica general que provea
la confianza necesaria para la reestructuración de la deuda. A fin de que los deudores,
acreedores e inversionistas potenciales tengan suficiente certeza para realizar negocios en el
país, los precios, las tasas de interés y los tipos de cambio deben ser estables.
Las autoridades y los bancos, así como los asesores, deben evaluar rápidamente la
magnitud y naturaleza de las dificultades que enfrentan las empresas, con el fin de
determinar si dichos problemas son sistémicos y, por lo tanto, si el gobierno debe asumir un
papel importante. La evaluación de las dificultades de las empresas puede basarse en
cálculos rápidos sobre la capacidad del sector empresarial en su conjunto de atender el
servicio de la deuda, la demanda de crédito bancario, el aumento de los préstamos no
redituables y las quiebras.
Tan pronto como se haya determinado que la magnitud de la crisis es sistémica deberá
formularse una estrategia integral de reestructuración que abarque tanto al sector
empresarial como al sector financiero. La participación de todas las partes interesadas en la
formulación de la estrategia realza su credibilidad, así como lo hace la presentación
transparente de sus objetivos.
Para que la reestructuración de empresas tenga éxito se requiere un entorno jurídico,
regulador y contable propicio. Entre otros aspectos legales importantes de la
reestructuración se encuentran las normas relativas a las ejecuciones hipotecarias, las reglas
sobre la inversión extranjera y las políticas de fusión y adquisición. Con frecuencia es
necesario modificar los reglamentos que rigen las conversiones de deuda en capital social,
así como también los relativos a las ventas de activos, para dar cabida a las transacciones de
reestructuración compleja y novedosa.
La gobernabilidad empresarial debe haber alcanzado el nivel exigido por las normas
internacionales a fin de que las empresas viables tengan el incentivo de reestructurar sus
balances y optimizar su valor. Una mejor gobernabilidad no solo incentiva a los gerentes a
que reestructuren el saldo de la deuda sino también sirve para que operen de manera
rentable y aumenten las utilidades futuras. Asimismo, la liberalización de la inversión
extranjera puede promover el buen gobierno a través de la importación de prácticas óptimas
internacionales.
El cierre de las empresas no viables conlleva costos sociales que posiblemente requieran
medidas compensatorias del gobierno para ayudar a los pobres y mantener el apoyo político
a la reestructuración. Hungría y Polonia adoptaron medidas para reducir las disparidades de
ingreso a mediados de los años noventa que no solo comprendían la reestructuración
empresarial, pero el éxito fue mixto. En Asia oriental, las redes rudimentarias de protección
social que existían en el momento de la crisis financiera de 1997 se ampliaron para
contrarrestar el impacto de la crisis sobre los pobres. Esto se hizo mediante transferencias
de ingreso, medidas para limitar el desempleo y medidas para mantener el acceso de los
pobres a los servicios sociales. Las medidas sociales deben formularse con la cooperación
de las empresas y los sindicatos.
Reestructuración del sector financiero
Aún después de haber sentado las bases, la reestructuración de empresas solo puede
proceder en la medida en que se hayan registrado avances considerables en la
reestructuración del sector financiero. El drenaje de capital bancario como parte de la crisis
generalmente conduce a una reducción marcada de préstamos a las empresas viables y no
viables, lo que empeora la contracción general. Más aún, los bancos deben poder contar con
el capital e incentivos necesarios para desempeñar el papel que les toca en la
reestructuración.
La primera tarea de la reestructuración financiera es separar, en la medida de lo posible, las
instituciones financieras viables de las no viables. Para ello, la asistencia financiera y
técnica de instituciones financieras internacionales puede ser de utilidad, como ocurrió en
Indonesia después de la crisis de 1997. Los bancos no viables deben ser intervenidos por el
gobierno y, a la larga, sus activos deben venderse o trasladarse a una empresa de gestión de
activos, mientras que los bancos viables deben recapitalizarse.
La recapitalización debe ser directa para fines de un funcionamiento normal; de otra
manera, a falta de una presión competitiva fuerte, los bancos mismos podrían obstaculizar
la recuperación recapitalizándose indirectamente a través de grandes márgenes en las tasas
de interés. Al mismo tiempo, el gobierno debe asegurarse de que la reglamentación y
supervisión de los bancos sea lo suficientemente rigurosa para mantener la estabilidad del
sector bancario. Todo esto entraña cierta circularidad en el sentido de que la separación de
los bancos viables de los no viables se facilita si se hace lo mismo en el caso de las
empresas, pero esto a su vez se ve facilitado por la reestructuración financiera. La mejor
manera de cerrar el círculo es mediante una rápida reestructuración de los bancos. De lo
contrario, si se reduce el financiamiento bancario a las empresas, se amplifica la
contracción general, con consecuencias irreversibles, como por ejemplo la venta de activos
a precios demasiado bajos.
Reestructuración del sector empresarial
La reestructuración de empresas solo puede realizarse efectivamente si los bancos y los
protagonistas del mercado están dispuestos a participar en esta actividad y tienen la
capacidad de hacerlo. Al igual que con el sector financiero, la primera tarea es diferenciar
las empresas viables de las no viables.
Se consideran no viables las empresas cuyo valor de liquidación es superior a su valor
como empresa en funcionamiento si se toman en cuenta los costos potenciales de la
reestructuración, el tipo de cambio de “equilibrio” y las tasas de interés. El cierre de las
empresas no viables garantiza que no absorban crédito ni empeoren las pérdidas bancarias.
Sin embargo, la identificación de las empresas no viables se ve complicada por el
desempeño generalmente deficiente del sector empresarial durante una crisis y justo
después de la misma. Las empresas viables y no viables pueden identificarse mediante
simulaciones de sus utilidades y por medio de proyecciones de sus balances, así como
recurriendo al buen criterio.
Generalmente, la liquidación de las empresas no viables durante una crisis sistémica
requiere el establecimiento de nuevos mecanismos de liquidación que no recurran a los
procedimientos normales de quiebra que pasan por los tribunales. Es posible remitirse al
código de quiebras de los Estados Unidos como enfoque estándar de participación mínima
del gobierno pero, en la práctica, dicho código tiene un sesgo muy fuerte a favor de la
liquidación: aproximadamente 90% de los casos terminan en liquidación. Además, la
reorganización lleva mucho tiempo. Más aún, en general, los tribunales no están en
condiciones de manejar un volumen grande de casos, carecen de experiencia y pueden estar
sujetos a la influencia de intereses adquiridos. Cuando se protege a los deudores de un
proceso de quiebras durante la etapa de mediación, las empresas que más tarde se definen
como viables pueden seguir operando y se puede proceder a una liquidación ordenada de
las empresas no viables. Sin embargo, si los deudores están protegidos del proceso de
quiebra, es preciso hacer un seguimiento de las empresas para garantizar que los gerentes
no se deshagan de los activos más rentables. El proceso de liquidación puede acelerarse a
través de tribunales extraordinarios o mediante nuevas leyes de quiebra. Por ejemplo,
Hungría introdujo una ley estricta sobre quiebras en 1991 en virtud de la cual las empresas
morosas tenían la obligación de presentar planes de reorganización a los acreedores; si no
se llegaba a un acuerdo se liquidaban dichas empresas. Si se impone una moratoria sobre
los pagos a los bancos durante la etapa de negociación, las empresas con dificultades de
efectivo pueden continuar operando mientras se decide su viabilidad. Asimismo, el
gobierno debe decidir qué hará con los activos de las empresas liquidadas. Una demora en
la venta de los activos bloquea los recursos económicos; ello desacelera la recuperación
económica y obstaculiza la reestructuración de las empresas. Evidentemente, deben
reestructurarse los balances de las empresas viables. La reestructuración comprende a los
acreedores nacionales y extranjeros privados, los nuevos acreedores estatales y las
empresas de gestión de activos, así como a otras partes interesadas, tales como sindicatos y
gobiernos.
Generalmente, la reestructuración del balance se realiza a través de una reducción de la
deuda o mediante la conversión de la deuda en capital social. Con frecuencia, los
acreedores minoritarios desaceleran la reestructuración de la deuda: amenazan con liquidar
al deudor en un intento de obligar a los acreedores mayoritarios a comprar su deuda en
condiciones favorables. Puede evitarse este problema de coordinación mediante reglas que
permitan una aprobación que no llega a ser unánime, por parte de los acreedores, de los
planes de reorganización, situación que puede hacerse cumplir a través de la persuasión
moral del gobierno, por un acuerdo previo de los acreedores respecto a un conjunto de
principios, o mediante procedimientos de quiebra. Una finalización pronta de las
transacciones más transparentes incentiva el proceso de reestructuración.
Con frecuencia, la reestructuración se ve demorada por dificultades en la valoración de las
transacciones debido a la inestabilidad económica y a datos no fidedignos sobre las
empresas. La larga demora en la ejecución de las reformas del proceso de quiebras
desaceleró mucho los esfuerzos de reestructuración a gran escala de empresas a mediados y
finales de los años noventa.