Clasificación de las Cosas en Derecho
Clasificación de las Cosas en Derecho
2º PARCIAL.
6.1 LAS COSAS. Concepto y Clasificación. Res corporales, res incorporales. Res
intracommercium, res extracomercium, res in patrimonium, res extra
patrimonium. Res mancipi, res nec mancipi. Cosas muebles, cosas inmuebles,
cosas fungibles y no fungibles, cosas muebles, cosas inmuebles, cosas fungibles
y no fungibles, cosas consumibles y no consumibles, cosas divisas e individas,
cosas simples y compuestas. Cosas principales y accesorias.
Cosas, en un sentido actual, es todo ente susceptible de adquirir algún valor. La sociedad
le impone este valor para regular su condición de propiedad – posesión con el fin de
evitar o solucionar posibles conflictos futuros.
Los romanos tenían el concepto de res, lo utilizaban en dos sentidos: a) res como cosa en
el sentido material o corpóreo; b) en donde se comprenden las cosas corporales como las
incorporales, como el iura, derechos tanto reales como personales.
Esta ampliación es una adaptación al campo jurídico de la división filosófica de las cosas
corporales (que pueden verse y tocarse) y las incorporales (que con concepciones de
intelecto). Tal ampliación surgió de la necesidad de incluir en el concepto de patrimonio,
aparte de las cosas corporales, los derechos de créditos y los reales sobre cosas ajenas
(iura in re aliena).
En un primer momento los romanos dividían a las cosas en naturales o materiales, que
incluía los animados e inanimados, los animados eran un buey o un esclavo, los
inanimados eran oro, plata, etc. Los materiales eran un fundo, una mesa, etc.
Gayo divide las cosas en Res corporales, donde se incluía a las materiales como un
escavo, buey, oro y plata, eran las cosas tangibles. Y cosas Res incorporales, aquellas que
no tenían materia, como el crédito, la herencia, usufructo, eran los derechos adquiridos.
Más tarde, Gayo junto a Justiniano llegan a una definición de las cosas teniendo en cuenta
si podían o no estar dentro del patrimonio. Se llamaba así a las cosas Res In
Patrimonium, cosas que pueden entrar al patrimonio de una persona; o Res Extra
Patrimonium, cosas que por determinadas razones NUNCA pueden entrar al patrimonio
de una persona. Esta clasificación presentaba un problema respecto de las Res Nullius,
cosas de nadie, las Res Delictae, cosas pérdidas o abandonadas por sus dueños y cosas
Res Sine Dominu, cosas sin dueño de manera momentánea, como la herencia yacente.
Pasaron ambos a clasificar asi a las cosas teniendo en cuenta si pueden ser objeto de Acto
Juridico. Dividieron asi las cosas en Res In Comercium y Res Extra Comercium. Dentro o
fuera del comercio. Las Res In Comercium se dividían a su vez en Res Mancipi, que son
las cosas más valiosas para los romanos, los fundos o construcciones Italicas, las
servidumbres rusticas, los acueductos, los esclavos, los animales que podían domarse
por el cuello o por el lomo, eran las cosas que podían ser transferidas por la Mancipatio;
y Res Nec Mancipi son los fundos provinciales y el ganado menor, aquellas cosas que
para ser transferidos no necesitan la Mancipatio.
Las Res Extra Comercium, son aquellas cosas que por principio de norma divina o por
causa humana no pueden entrar al comercio. Aquellas que por principio divino no entran
al comercio se dividen en Res Sacra, que son aquellas cosas consideradas sagradas o
consagradas a los dioses; Res Religiosae, que son aquellas cosas consagradas a los dioses
menores, los privados, los sepulcros, elementos para honrarlos, etc.; y las Res Sanctae
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que eran los muros o puertas de los templos, aquellas cosas factibles de sanción si eran
alterados.
Aquellas cosas que no podían estar en el comercio por causa humana ya que pertenecían
a todos, (Res Humani Iuris) se dividían en Res comunes, que eran aquellas que por el ius
naturae le pertenecen a todos, como los ríos, mares, costas, etc; las Res Publicae que eran
aquellas que eran propias del pueblo romano, como las calles, caminos, etc; y las Res
Universitate que son aquellas que son propias de los habitantes de los Municipios, como
los baños públicos.
Está compuesto por los bienes, dentro de los cuales están los materiales, aquellas cosas
que podemos ver y tocar, y los inmateriales, aquellos que no podemos ver ni tocar pero
que sabemos que nos pertenecen, como los créditos, las herencias, etc; y por las deudas.
Los romanos en un principio no contempleaban las deudas dentro del patrimonio.
Suele caracterizarse al Derecho Real como un señorío inmediato sobre una cosa. Se
habla también de una recta relación entre el sujeto y la cosa. El Derecho Personal
consiste en una relación entre dos personas determinadas, un sujeto activo, porque
compete una acción, y otro pasivo, porque le toca padecer ser constreñido al
cumplimiento de una prestación. No puede haber relación entre una cosa y un sujeto,
sino necesariamente entre personas. En el derecho real hay un señorío sobre una cosa
posibilitado por un área de libertad de acción que está obligado a respetar todos los
demás miembros de la comunidad.
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misma cosa.
ESTRUCTURA Y Debidos al ordenamiento Según las libres
CONTENIDO. vigente y no modificable convenciones de las partes.
por la voluntad de las
partes.
TIPOS. Solo las taxativamente Tan variado como la
previstas por el derecho imaginación puede surgir
objetivo. dentro de los límites de la
licitud jurídica.
FUNCION ECONOMICA. Apropiación y disfrute de Organización jurídica de
los servicios. bienes.
La palabra possessio (Posesión) designa el poder de hecho que alguien tiene sobre la
cosa corporal, con ánimo de tenerla para sí. Se trata siempre de un señorío de hecho, en
el que interesa esa relación afectiva con la cosa, con independencia de su derecho a
poseer. El dueño de una cosa, por la regla general, es al mismo tiempo el poseedor de
ella, pero si la pierde o se la sustraen, dejara de ser el poseedor aunque siga siendo en
dueño.
Al hablar de posesión, estamos siempre tratando una cuestión de hecho y no una
cuestión de derecho. Esto es lo que la diferencia de la propiedad o dominio, que es
siempre un señorío de derecho, en virtud del cual el dueño es titular jurídico de la cosa.
Se ha dicho que hay posesión cuando una persona tiene una cosa bajo su poder, con
intención de someterla al ejercicio de un derecho de propiedad. El hecho de tener la cosa
en nuestro poder es lo que se ha de llamar “corpus”, en tanto que la intención de ejercer
sobre ella un derecho de propiedad recibe el nombre de “animus”. Consecuentemente los
elementos son:
a) El corpus: La relación física con la cosa, su disponibilidad material.
b) El animus: Intención de poseer y de ejercer los derechos que la posesión confiere.
Es el elemente espiritual, subjetivo.
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A los problemas que ha dado lugar la posesión, se suma el más intricado de ellos que es
el que refiere a su “naturaleza jurídica”, sosteniendo algunos que es un “hecho”, en tanto
que otros lo consideran un “derecho”. Ambas teorías tienen cabida en el derecho
romano, pero a partir de los glosadores tiene más adhesión la teoría que atribuye a la
posesión la facultad de un derecho.
Savigny expuso más detalladamente la teoría de que la posesión es un hecho, partiendo
de la base de que la misma se funda en circunstancias materiales sin las cuales no se
podía concebir. Argumenta que la posesión se opone a propiedad dentro del petitorio, ya
que la primera se presenta en juicio como situación de hecho, en tanto que la segunda es
un derecho que se trata de reestablecer. Al no constituir la posesión por sí misma un
derecho, su violación no es en rigor un acto perturbatorio del orden jurídico y no puede
llegar a serlo, salvo que a la vez se ataque un derecho de cualquiera.
Para Savigny la posesión es un hecho al que determinadas circunstancias la ley le asigna
efectos jurídicos, como ocurre cuando el poseedor es perturbado en su ejercicio y tiene
derecho a usar la especial defensa interdictal.
Von Ihering se enfrenta a Savigny, ya que entiende que la posesión es un derecho. Para
fundar su teoría parte del concepto de que “los derechos son los intereses jurídicamente
protegidos”. Sostiene que el interés que implica la posesión constituye la condición de la
utilización económica de la cosa. A este elemento el derecho añade en la posesión un
elemento formal: la protección jurídica y de tal suerte, concurre en la posesión todas las
condiciones de un derecho. Proclama que si la posesión como tal no estuviese protegida,
no constituirá más que una relación de puro hecho sobre la cosa; pero desde el momento
en que cuenta con la tutela jurídica, reviste el carácter de relación jurídica, es decir,
constituye un derecho.
Ihering llega a la conclusión de que la posesión ha sido reconocida como un interés que
reclama protección y que es digna de obtenerlo; y todo interés que la ley tutela debe
recibir del jurista el nombre de derecho, considerado como institución jurídica el
conjunto de los principios que a tal interés se refieren. La posesión como relación de la
persona con la cosa, es un derecho como parte del sistema jurídico, es una institución de
derecho.
Clases de posesión.
Se dividen en:
1) Posesión civil. Es aquella que está protegida por el ius civile y por medio de ella se
puede acceder a la propiedad. Aparte de tratarse de una verdadera possessio
requiere una justa causa de posesión. Esto significa que la posesión de la cosa
tenga un título jurídico que la justifique. Así, haberla adquirido por causa de
compraventa, por causa de donación, por causa de legado, etc. Siendo de buna fe y
cumpliendo los demás requisitos de la usucapio, permite que el poseedor civil se
transforme en propietario quiritario de la cosa. Cuenta con la protección de los
interdictos, así como la actio Publiciana in rem.
2) Posesión pretoriana. Es la posesión protegida por el pretor, por medio de los
interdictos. Con estos procedimientos especiales, el poseedor puede defenderse
contra toda usurpación o perturbación. Los poseedores que pueden acudir a la
defensa interdictal son los siguientes:
a) Todo poseedor que acredite poseer, o haber poseído la cosa con voluntad para
tenerla para si. En esta situación se pueden hallar el poseedor que es
propietario; el poseedor de buena fe que creyera erróneamente que es
propietario; el ladrón quien puede interponer los interdictos, no contra la
persona que había sufrido el hurto.
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a) Unde vi. Se concede este interdicto a aquel que estaba poseyendo un inmueble y
alguien lo ha despojado empleando la violencia, a los efectos de que se le restituya
la posesión, siempre y cuando que esta no sea vicioso respecto del adversario.
Debe ser intentado dentro del año a partir de la expulsión. Luego del año, el
pretor daba una actio factum.
El interdicto estaba limitado a los inmuebles. Respecto de las cosas muebles, su
poseedor quedaba amparado por la actio furti (caso de hurto) o la actio vi
bonorum raptorum (caso de robo). Es necesario que se lo haya expulsado por
medio de la fuerza de otro. Se considera tal no solamente el haber ejercido
violencia personal sobre el poseedor, expulsándolo de su fundo, sino también
cuando el poseedor se ve obligado a huir, aterrado ante la presencia de una turba
que ocupa el fundo.
La fórmula contiene la llamada “Exceptio vitiosae possessionis” que funciona en
forma relativa. A quien le quitara un fundo por violencia, podía optar entre el uti
possidetis y el unde vi. El segundo tiene la ventaja de que aparte del fundo o
edificio, comprende también las cosas muebles que estaban en ellos y los frutos,
contados desde la expulsión y no como en el uti possidetis desde la interposición
del interdicto. No está claro si se recupera la posesión anterior o se comienza una
nueva, lo que podría ser desventajoso para quien este usucapiendo la cosa.
b) Unde vi armata. Protege a aquel que es despojado del inmueble, por medio de la
violencia ejercida por una banda armada o simplemente con armas. A diferencia
del anterior, aquí no rige la Exceptio vitiosae possessionis, ya que a causa de la
atrocidad del delito, en todos los casos, incluido el poseedor que había perdido la
posesión por violencia, clandestinidad o precariedad, y procediera a expulsar con
el empleo de armas a quien se le había arrebatado, debiendo restituirla. Por
armas se entiende no solo escudos o espadas, sino también palos y piedras o
cualquier elemento contundente que sea usado para causar daño.
Caracteres. Es Absoluta: Porque todas las facultades del titular que no están
taxativamente prohibidas o limitadas quedan indeterminadas e infinitas. Si su contenido
se halla en algún momento restringido por límites, al desaparecer cualquiera de estos, el
derecho de la propiedad recobra automáticamente el campo perdido.
También se vincula al carácter de absolutez esa tendencia de la propiedad sobre la cosa a
ejercer una especie de atracción de la propiedad de las cosas que se le unan natural o
artificialmente, lo que se concreta en la institución de la accesión.
Es perpetua: Porque no se extingue por el ejercicio, ni lleva en si una causal de extinción,
ni puede ser constituida por un plazo determinado. Si puede pactarse que el adquiriente
debe retransmitirla al cabo de un tiempo al transmitente.
Es exclusiva: Porque no se concibe una simultánea titularidad de dos o más sujetos sobre
una misma cosa. El condominio se basa en la coexistencia de de varios derechos de
propiedad de distintos sujetos, pero sobre partes alícuotas o ideales de una cosa.
Historia del derecho de propiedad. En la etapa pre-cívica (Gens) parece haber habido,
en primer lugar, un régimen colectivo de apropiación y disfrute de las tierras. Y, en
segundo lugar, una titularidad familiar sobre los elementos de producción, sobre los
rebaños y lo cosechado por el grupo, y una asignación de cada individuo de los bienes de
uso individual.
La primera referencia de la propiedad privada en roma nos la da la tradición que tribuye
a Rómulo el haber distribuido entre los patres lotes de una media hectárea. En el suelo
romano de los primeros tiempos coexistió la propiedad comunitaria abierta a los
ganados de todos y la propiedad privada de cada grupo familiar.
Cuando la Gens fue perdiendo su carácter de unidad política autónoma, su señorío
territorial se fue diluyendo en la soberanía que titularizaba la civitas y el dominio que
sobre las tierras fueron desgajando las familias agnaticias.
Aquel dominio familiar del suelo era un perpetuo derecho de usufructo para la familia. El
jefe de la familia aparecía como un gerente de ese usufructo inalienable.
Su mancipium, en lo económico, era una jefatura gerencial originaria, es decir, sin
representación, se llego a confundir en el paterfamilias la titularidad de asignación y
disposición, la propiedad privada e individual.
Quedo definido como la propiedad quiritaria:
a) Titulariado solo por el sui iuris romano.
b) Recayendo sobre cualquier mueble en el territorio Romano.
c) Solo trasferible por medio de una mancipatio o una in iure cessio.
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En los casos de apropiación en que alguno de estos tres supuestos faltaba se presentaban
situaciones que fueron mereciendo un régimen de tutela que configuro tres tipos de
propiedad:
a) La peregrina cuando el titular no era ciudadano Romano.
b) La provincial cuando el objeto era un fundo ubicado en el ager publicus (territorio
provincial).
c) La bonitaria cuando una res mancipi simplemente tradicionada – sin los actos formales
de la mancipatio o la in iure cessio-.
Pero estos tres tipos de propiedad entraron en proceso de equiparación o unificación
con la quiritaria.
En la época justiniana hay una sola clase de propiedad, que conserva lo esencial de la
quiritaria, pero que presenta de la provincial la condición de sujetabilidad al impuesto
fundario y a límites en el interés público, y de la bonitaria, la ausencia de formas
solemnes de transmisión.
Limitaciones de Derecho [Link] la Ley de las XVII Tablas se podrá exigir al vecino
el corte hasta 15 pies de altura de las ramas de un árbol extendido más allá del límite.
También se tenía el derecho de pasar en días alternos al fundo contiguo a recoger los
frutos de las plantas propias. En caso de un fundo incomunicado como resultado de una
acción divisoria. El juez podría imponer una acción de paso.
Las fuentes de agua debían correr de forma natural, prohibiendo la destrucción o
construcción que afecte el cauce.
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Reivindicación. Es la acción del que pretende ser propietario ex iure quiritium y que no
se halla en posesión de la cosa contra el poseedor, para lograr la restitución de ella o
pago de su valor.
A fin del periodo clásico se permitió accionar contra el tenedor a nombre de otro.
Justiniano extendió la posibilidad de ser demandado tanto al que dejo dolosamente de
poseer la cosa como aquel dejo llevar al juicio sin haberla nunca poseído, engañando así
al actor en cuanto a la identidad del poseedor y permitiendo eventualmente que este
pudiera usucapir.
Restituciones. La cosa reivindicada debía ser restituida con todo cuanto el actor hubiere
tenido si le hubiere sido devuelta en momento de la litis contestatio:
a) La cosa reivindicada y sus accesorios.
b) Los frutos percibidos desde la litis contestatio y los que se dejaron de percibir por
negligencia.
c) Los percibidos antes, de existir todavía.
d) Los percibidos y dejados de percibir antes.
e) Las indemnizaciones por los daños ocurridos desde la litis por el dolo o la culpa
de un poseedor de buena fe.
f) Las indemnizaciones por las daños anteriores debidos a dolo o culpa y por los
daños posteriores de un poseedor de mala fe.
Impensas. El propietario reivindicante debía resarcir los gastos hechos por el poseedor
en razón de la cosa:
a) Los gastos necesarios, sin los cuales la cosa hubiera perecido o sufrido daños,
deben ser reintegrados al poseedor de buena fe, no al de mala fe. Ambos tendrán
un derecho de retención hasta ser satisfechos.
b) Los gastos útiles que han producido un mayor valor objetivo de la cosa deben
abonarse al poseedor de buena fe en el monto del mayor valor producido.
c) Los gastos voluptuarios que no han añadido un valor objetivo a la cosa no dan
lugar a resarcimiento, pero si a llevarse las cosas que se concretaron.
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Desde el principio la vindicatio o acción real se identificó con el primer derecho real, el
mancipium, poder unitario y absoluto del pater familias.
De ese derecho real absoluto se iría desglosando poderes y derechos sobre personas y
cosas de la familia: también ellos serán tutelados con acciones reales.
Los derechos llamados posteriormente iura in re aliena (derechos en cosa ajena) no
tienen otra definición unitaria que la de ser derechos reales limitados: reales por la
acción in rem y limitados porque abarcan solo una parte especifica del bloque de
facultades constituido por el dominio.
Esos derechos reales brotaron empíricamente, de acuerdo con las necesidades
socioeconómicas y lo que los caracterizo fue aparecer como un recorte ilimitado señorío
primitivo del mancipium, que por razones pragmáticas y no dogmáticas, se les fue
concediendo la eficacia de una actio in rem (vindicatio) con una progresiva extensión
erga omnes (frente a todos), que en los comienzos solo se concebía para el dominio o
propiedad.
Los primeros de esos derechos fueron la servidumbres rusticas, consideradas res
mancipi, luego las urbanas. También antiguos son el usufructo y el uso, convertidos en
reales al ser dotados de una acción con ellos y los derechos de habitatio y operae
servorum de la época justinianea la doctrina elaboro el concepto de servidumbres
personales. Del derecho honorario se originara el derecho real sobre tierra publica que
será absorbido por el de enfiteusis. También tomara cuerpo los derechos reales de
hipoteca y prenda, considerados como garantía.
Las servidumbres son derechos limitados sobre cosa ajena: si la cosa deviniera propia
del titular de cualquiera de esos derechos, ese derecho se extinguiría, confundido en la
absolutez del derecho de propiedad.
Para el derecho clásico, servidumbre era la sujeción jurídica permanente de un fundo
para proporcionar determinado beneficio a otro fundo ajeno, constituida de una vez por
los respectivos propietarios.
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Caracteres y clasificación:
Servidumbres prediales. Son derechos reales sobre cosa ajena consistentes en una
sujeción jurídica permanente de un fundo en provecho o beneficio de otro. Derechos, por
lo tanto, transmisibles, en su aspecto activo y pasivo, a los sucesivos propietarios del
fundo dominante y del sirviente, respectivamente, como cualidades inherentes e
inseparables de los fundos.
Las servidumbres debían ser:
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a) Útiles: Por ser constituidas en beneficio de un fundo o edificio, solo podían ser
ejercidas en la medida de la estricta unidad de este.
b) Inalienables: La servidumbre es inherente al fundo, por lo tanto se transmite con
este y no puede enajenarse separadamente.
c) Indivisibles: Las servidumbres no pueden surgir ni extinguirse por partes.
d) De causa perpetua: Los fundos deben presentar condiciones objetivas tales como
para que la utilidad sea permanente.
e) Posibles: El ejercicio de la servidumbre debe ser posible, para lo cual puede ser
indispensable la contigüidad o vecindad de los fundos, aunque no suficiente.
f) Perpetuas: En el periodo clásico se excluía las servidumbres temporáneas, en
buena medida porque la mancipatio o la in iure cessio constitutivas eran negocios
que no admitían condiciones ni términos temporales. En el derecho justinianeo, y
sobre la base de estipulaciones, se permitirán clausulas resolutorias de la
servidumbre.
Rusticas y urbanas.
Servidumbres rústicas. Las más antiguas fueron las tres de paso
a) Iter: derecho de pasar a pie o a caballo;
b) Ductus: de arrear el ganado;
c) Vía: de transportar materiales con carro a través de un camino construido dentro
de ciertas medidas
d) Acueducto: derecho de derivar agua o conducirla a través del fundo sirviente.
Estas servidumbres habían sido en sus orígenes casos de mancipium sobre la franja de
terreno del sendero, camino o acueducto.
Otras servidumbres rusticas se refieren al patoreo o abrevadero de las bestias
empleadas en el cultivo del fundo dominante, a la extracción de creta o arena en la
medida estricta de las necesidades del fundo dominante, etc.
Constitución de las servidumbres. Según el ius civile, las servidumbres deben ser
constituidas por un ciudadano romano, sobre ager romanus (sobre fundos itálicos) y por
medios idóneos, mancipatio para las antiguas rusticas consideradas res mancipi; e in
iure cessio para las demás.
El propietario de dos fundos al alienar uno de ellos, puede hacerlo deduciendo una
servidumbre, es decir constituyendo una servidumbre en favor del fundo alienado o del
que conserva y a cargo de otro. También podía constituir una servidumbre entre fundos
resultantes de la división.
Se reconocieron servidumbres establecidas con el acuerdo de voluntades en la forma de
estipulaciones. La stipulatio queda como modo general de constitución de la
servidumbre.
Reconocidas por el derecho justinianeo las posesiones de derechos, la traditio sirve para
constituir servidumbres: la traditio se concreta con tolerar el dueño el ejercicio de la
servidumbre y con su intención de concretarlas.
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En términos generales los modos de constitución y extinción y los medios procesales son
iguales a las servidumbres prediales.
Uso. Era el derecho real de usar una cosa ajena conforme a las necesidades del usuario.
El uno no era otra cosa que el ius utendi entero, el derecho de retirar de una cosa todo el
uso de que pueda ser susceptible, pero sin percibir ningún fruto. El usuario podía usar la
cosa, pero no arrendarla o ceder el ejercicio de su derecho, porque este precio de alquiler
sería un fruto civil, y no existe el ius frutendi.
La constitución y pérdida del uso se producía igual o por iguales causas que el usufructo.
Habitación. Era un derecho real que facultaba a su titular a habitar una casa de otro y aun
a darla en locación a terceros. Era el derecho real de uso referido a una casa y a la
utilidad de mora en ella.
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Llamados así porque tuvieron su origen en la protección dada por el pretor a ciertas
relaciones. Se dividen en dos grupos, el de derechos reales de goce formados por la
enfiteusis y la superficie; y el de derechos reales de garantías, formados por la pignus en
sus dos variantes: la datio pignus o entrega de la prenda y la conventio pignus o
convención pignoraticia o hipoteca.
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Cuando se trata de garantizar una obligación, se puede recurrir a conceder a favor del
acreedor una garantía personal o una garantía real. En la primera la responsabilidad del
deudor se ve reafirmada por la constitución de fianzas otorgadas por terceros. En el caso
de la segunda se constituyen prendas o hipotecas a favor del acreedor como seguridad
de que se va a cumplir la obligación.
Estas garantías reales fueron, en el derecho antiguo y en el clásico la fiducia celebrada
con el acreedor y el pignus o prenda en sentido propio. Más adelante apareció la
hipoteca.
Pignus. La palabra pignus designa la garantía real que tendrá el acreedor para asegurar
el cumplimiento de la obligación. Abarca tanto el caso de la prenda, cuando se ha
transferido al acreedor la posesión de la cosa, como también el caso de la hipoteca,
cuando se la ha convenido, pero permaneciendo la posesión en manos del deudor.
En principio la palabra pignus se refiere a la prenda, establece que el pignus es llamado
así por pugno (puño) ya que la cosa dada en pignus es traída con la mano.
Pero servirá también para identificar la hipoteca, que aparece posteriormente. Pese a
ello existen diferencias: propiamente llamamos prenda a los que pasa al acreedor e
hipoteca cuando no pasa, ni aun la posesión, al acreedor. Por ello las debemos considerar
en forma distinta.
En el caso de la prenda el deudor le entrega al acreedor la posesión, no la propiedad, de
una cosa o inmueble. Esta posesión tiene como garantía la deuda pero goza de la
protección de los interdictos, no solo respecto de terceros, sino también del propio
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deudor. Cuanta con la actio furti incluso si alguien le hurta la cosa mueble. Gracias a esta
posesión se lo considera garantizado para no devolver la cosa hasta que le haya sido
satisfecha la obligación.
El deudor que entrega la cosa en garantía puede ser propietario quiritario de ella. Pero
basta que la tenga in bonis, puesto que lo que transmite es la posesión. Incluso se admite
que pueda darse en prenda una cosa ajena con la voluntad de su dueño.
Esta posesión que mantiene en carácter de acreedor es a los efectos de la garantía siendo
su efecto principal interdictal. Pero el acreedor pignoraticio no puede usar la cosa dada
en prenda. Si lo hiciera sin la autorización siendo la cosa mueble, queda obligado por una
actio. Además si el deudor esta usucapiendo la cosa la podrá continuar.
En cuanto a los frutos de la cosa, no se los puede apropiar. Podía convenir que el
acreedor tenía derecho a quedarse con los frutos en lugar de los intereses, renunciando
ambas partes a reclamar los frutos y los intereses.
garantizaban el pago de los alquileres. Dadas las características de estos era normal que
permaneciera en poder del arrendatario quien de otro modo no podría trabajar el campo
locado.
Hacia fines de la republica un pretor creo un interdicto “interdicto Salverium”, por
medio del cual el arrendador podía entrar en posesión de estos invecta et illata. Solo se
podía ejercer contra el arrendatario.
Más tarde en la época clásica otro pretor creo una actio Serviana que era una actio in rem
que podía ser dirigida contra el arrendatario y contra cualquiera que detentara la
posesión de los invecta et illata.
Finalmente los pretores fueron creando una actio Serviana utilis denominada también
quiasi Serviana. Mediante esta acción se extendía el caso de los invecta et illiata a toda
clase de pignus, ya fuera prendas o hipotecas. El acreedor tuvo una actio in rem para
perseguir al pignus.
Pluralidad de Hipotecas. Sucedía cuando el deudor podía gravar en forma sucesiva una
misma cosa, o sea que una misma cosa podía ser objeto de distintas hipotecas. La
hipoteca que se constituyó primero sobre la cosa tiene prioridad sobre las restantes,
cobrando estas del remanente en forma sucesiva. Este regla otorga ventajas excesivas
para el primer acreedor:
1) Puede obtener la cosa del deudor, de los demás acreedores hipotecarios y de
terceros.
2) Una vez puesto en posesión de la cosa puede venderla sin preocuparle los
intereses de los demás acreedores.
3) La cosa vendida por el primer acreedor pasa al comprador libre de hipoteca,
gozando el resto de los acreedores solamente al derecho a un posible sobrante.
Para resguardo de los acreedores, había dos medios de reclamo:
a) El que hipoteca una cosa y no declara la existencia de una hipoteca anterior,
incurría en el delito de Estelionato.
b) Por el Ius Operandae Pecuniae los acreedores inferiores tenían derecho a
desinteresar a aquel del rango superior, ocupando así su lugar.
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UNIDAD 8. OBLIGACIONES
Origen. Las obligaciones más antiguas son aquellas que tienen fuente en hechos ilícitos
que resultan de la comisión de un delito, pero haciendo referencia a los delitos privados
y no a los delitos públicos.
La reparación de estos delitos privados parece haber seguido una evolución de la cual
quedan restos en la Ley de las 12 Tablas. En la primera etapa, el perjudicado por un
delito podía ejercer su venganza privada con la aprehensión del cuerpo mismo del
agresor, incluso ejecutándolo. Posteriormente se aplica la Ley del Talión, donde se podía
tomar represarías contra el agresor con un daño equivalente al que había recibido el
agredido. Más adelante aun, la reparación del estos delitos se efectuara por la redención
del derecho de venganza que tenía el agredido. En virtud de este el propio agresor
ofrecía al perjudicado una entrega de bienes para expiar la responsabilidad. Esta
evolución culminara cuando el estado regule el quantum de la reparación.
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Se trata de aquellos requisitos que deben existir indefectiblemente para que pueda
hablarse de obligación. No puede concebirse esa relación jurídica sin la existencia de
tales elementos. Estos son:
a) Sujetos. Son las personas vinculadas por esa relación juridica. Toda obligación
presenta dos aspectos: uno activo (que implica un poder o facultad de exigir algo)
y otro pasivo (que importa un deber de dar, hacer, no hacer o prestar). Toda
obligación tiene un sujeto activo o acreedor, que es la persona a cuyo favor debe
satisfacerse la prestación, y un sujeto pasivo o deudor, que es la persona que debe
satisfacer aquella prestación. Los sujetos activos o pasivos pueden ser personas
tanto humanas como jurídicas.
b) Objeto. Es la prestación que debe satisfacer el deudor en beneficio del acreedor y
es también la cosa sobre la cual recae la obligación contraída. El objeto puede ser
un dar, hacer, no hacer o prestar. El objeto de una obligación puede consistir en
dar o entregar la cosa a otro, como en una compraventa; en levantar una pared
como en una locación de obra; etc. El objeto de una obligación debe ser lícito,
posible, determinado o determinable. El pago es el cumplimiento del objeto.
c) Causa fuente. Es el nexo de unión entre los sujetos activo y pasivo del cual surge
el deber de cumplir y el derecho de exigir ese cumplimiento. De esta manera,
cuando dos personas celebran un contrato quedan ligadas o vinculadas
jurídicamente entre si hasta el cumplimiento de la prestación que constituye el
objeto de la obligación. La misma situación se produce como consecuencia de un
delito, en que el vínculo se extingue con el resarcimiento del daño causado.
Gayo y Justiniano.
Gayo, establece que en primera instancia las obligaciones nacen de un delito. En sus
Institutas fue el primero en clasificar las fuentes de las obligaciones, estableciendo que
estas nacen de un contrato o de un delito. Finalmente Justiniano las divide en cuasi
contratos por su cercanía a los contratos y otras en cuasi delitos, por su cercanía los
delitos. Queda dividida entonces en Delitos, Cuasi delito, Contratos y Cuasicontratos.
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hacer que una cosa se haga nuestra. También consiste en un dar la constitución del
usufructo, un uso o una servidumbre.
El realizar determinados servicios, así por ej. la prestación de servicios por parte de un
liberto.
Hacer, hace relación con todo que implique un comportamiento determinado incluso
abstenerse. El sentido propio de hacer abarca un comportamiento en conexión con un
resultado final preestablecido. Así, se ha estipulado hacer una fosa o construir un
edificio. También puede consistir en un no hacer.
Prestar significa en general el contenido de una obligación, esto es la prestación
aplicándose a veces en forma más restringida, en forma autónoma para los casos en los
cuales no haya propiamente un dar o hacer. Como por ej cuando se ha garantizado algo.
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Clases de obligaciones.
Obligaciones nacidas del delito. Se entiende por delito todo acto ilícito que este
sancionado con una pena. Para que resulte estabilizado un delito basta, en cuanto a la
edad ser impúber pubertati proximus, pero también se admitía a los esclavos o pródigos.
Obligaciones nacidas del ex cuasi delito Actos ilícitos sancionados por el pretor. Debido a
la existencia de ciertos hechos no previstos directamente como delitos, se fue
construyendo desde la época clásica una serie de casos en los cuales el pretor concedía
para su persecución acciones penales in factum [Link] nacidas del
contrato. Cuando se habla de contratos estamos ante un acuerdo de voluntades por el
cual se crean obligaciones, por el cual nace una relación jurídica obligatoria.
Obligaciones nacidas de los cuasi contratos. Los juristas clásicos, entre los que se
encuentra Gayo, sostenían que las fuentes principales de las obligaciones eran los
contratos y los delitos; pero que el campo de las obligaciones era más amplio y que por
ende, no se limitaba a esta bipartición. Es por ello que agregaban dos fuentes más: cuasi
delitos y cuasi contratos, pues afirmaban que las obligaciones podían nacer también de
estas, hallándose reguladas, cada una de ellas, por un derecho propio.
La idea de que la obligación pueda ser cedida represento una noción muy difícil de
aceptar en Roma. Ello era debido sustancialmente al carácter eminentemente personal
que tenía el iuris vinculum que se trataba entre el acreedor y el deudor. Podemos
distinguir entre:
a) Transmisión de créditos. El modo primario que conocemos en la evolución
jurídica romana fue la novatio cuando se operaba un cambio de los acreedores.
Técnicamente no es una cesión de crédito, ya que por los efectos novatorios el
primer crédito se extinguía transformándose en la nueva obligación.
Tenía el inconveniente de que había que contar con el asentamiento del deudor,
quien era libre de prestar el mismo o no. Al extinguirse la primera obligación, se
extinguían los accesorios (garantías, intereses) a menos que se hubiese tomado la
precaución de constituirlos nuevamente.
Para poder obviar estos inconvenientes se recurre al mecanismo procesal. Quien
quiere transmitir el crédito designa a la persona que será la nueva acreedora
quedando estos facultados para accionar en su nombre reclamando el crédito, de
tal modo que una vez cobrado lo retenía para sí.
El inconveniente es que hasta el momento de la redacción de la formula el crédito
está a nombre del cedente, quien podía revocar el negocio efectuado e incluso
cederlo por el mismo procedimiento a otra persona.
Una forma de cesión más autónoma se va a lograr en el derecho clásico cuando a
partir del emperador Antonio Pio se otorgara al cesionario una actio utilis que
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Cuando se contrae una obligación se produce para el acreedor una expectativa y para el
deudor una responsabilidad. Si hay cumplimiento el nexo obligatorio queda disuelto. Si
no lo hay se genera el incumplimiento de la obligación.
El principio general determina que el deudor vera grabada su responsabilidad si el
incumplimiento se produce por una causa imputable a su persona y deberá incluso
responder del retardo en el cumplimiento.
Si el cumplimiento no se realiza se abrirá la posibilidad para el acreedor de ejecutar la
obligación, lo que en la época clásica se realiza generalmente mediante la venta publica
del patrimonio del deudor. La falta de cumplimiento en termino determinara la
agravación accesoria de los daños o perjuicios que deberá abonar el deudor culpable del
acreedor.
Incumplimiento de la obligación por dolo o culpa. Se entiende que hay dolo como causal
de incumplimiento de una obligación cuando el deudor ha cometido un hecho o una
omisión deliberada efectuada para perjudicar al acreedor. Debe ser ejecutado por una
persona con discernimiento. El dolo no se presume sino es el acreedor quien debe
probarlo.
Se entiende que hay culpa como causal de incumplimiento de una obligación cuando este
se debe a una imprudencia o una negligencia imputable al deudor.
Hay varias clases de culpa, la culpa grave entendiéndose por tal una suma negligencia.
Ulpiano dice “no entender lo que todos entienden”. Es el caso de quien teniendo objetos
preciosos, deja abierta la puerta de la casa. La es asimilada en sus efectos al dolo. Esta
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también la culpable leve que consiste en una mera negligencia o imprudencia en el trato
o cuidado de las cosas. Responde a esta culpa el curador respecto del pupilo.
Inejecución resultante del caso fortuito o fuerza mayor. Se entiende que hay caso fortuito
o fuerza mayor cuando ocurre un acontecimiento no previsto por el deudor o que
habiendo sido previsto no ha podido ser evitado. Por ej. no se puede entregar a un
esclavo porque enfermo o un edificio porque se quemó.
Se suele distinguir entre caso fortuito como hecho imprevisto y la fuerza mayor como
hecho que aun previsto no ha podido evitarse. En estos casos el deudor quedara librado
de responsabilidad siempre que haya sido por su falta que se provocó la destrucción de
la cosa. Pero habría falta si habiéndosele prestado un objeto lo expone a una situación
riesgosa. Por ej llevar un caballo que debía entregar a la guerra.
En ciertos casos algunos deudores quedan responsabilizados por lo que se dio en llamar
la custodia. Esta responsabilidad por la custodia abarca situaciones en la cuales no
habría habido culpa del deudor en razón de un expreso convenio o de una garantía tacita
asumidas por el deudor.
Los casos donde funciona tácitamente la custodia aparte del comodatario, y del sastre o
tintorero, abarcan también el dueño de un navío, de un hospedaje o de un establo, que
deben responder por lo que le sucediere a las cosas incorporadas a esos ámbitos por los
clientes, etc.
pretor, quien tenía por no celebrados ciertos actos jurídicos concluidos con
terceros que, comportándose como cómplices del deudor, habían evadido bienes
del patrimonio del que los acreedores esperaban cobrarse.
b) Igualmente los acreedores tuvieron un interdicto por medio del cual se procuraba
la restitución de aquellas cosas del deudor que estuviera fraudulentamente en
poder de terceros, a quienes se los conminaba a revocar el acto, pues de lo
contrario eran condenados por un valor igual al salido del patrimonio del deudor.
Se entiende por delito todo acto ilícito que este sancionado con una pena. Para que
resulte estabilizado un delito basta, en cuanto a la edad ser impúber pubertati proximus,
pero también se admitía a los esclavos o pródigos.
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b) Las acciones penales son intransferibles, solo responde el autor del delito y no sus
herederos.
c) Si el autor del delito era un filius in potestad o un esclavo, el pater o el dominus
podía escapar de su responsabilidad entregando dicho hijo o esclavo a quien
sufrió el perjuicio.
Para que exista el furtum es necesaria la intención de quien lo comete, pues debe actuar
con dolo (animus furandi) y también es necesaria la extracción de la cosa. por las
características del furtum quien lo comete debe haber adquirido un provecho respecto
de la cosa hurtada. Si el aprovecho de la cosa para dañarla o destruirla no comete furtum
sino el delito de daño sancionado con la Lex Aquilia.
Clases de furtum.
a) Furtum manifestum. Se considera furtum manifestum cuando el ladrón es
sorprendido in fraganti, es decir, en el momento mismo de cometerlo, o llevarlo a
un lugar destinado a guardarla. En la ley de las 12 tablas el furtum manifestum
era pena: si se trataba de un hombre libre con azotes, adjudicando su cuerpo al
perjudicado en una situación similar a la del esclavo; si se trataba de un esclavo
era azotado y tirado desde lo alto de la roca Tarpeia. Si el ladrón cometía el hecho
de noche o a escondidas directamente se le podía dar muerte. Estas penalidades
son dejadas de lado, el pretor establece que el furtum manifestum es penado con
el pago de cuatro veces el valor de la cosa.
b) Furtum nec manifestum. Se considera nec manifestum cuando la comisión del
delito no fue a la vista de nadie, es decir, que nadie pudo ver que se robara la cosa
o al ladrón llevándola a otro domicilio. Los castigos son los mismos que el
anterior.
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Acciones.
a) Actio furti. Lo lleva adelante el dueño de la cosa y también el que no lo es pero le
interesa que la cosa no sea hurtada. Se lleva a cabo contra el ladrón pero también
contra los cómplices de la acción delictivita.
b) Actio furti concepti. Se le otorga a quien sufrió el furtum y que luego había
buscado y encontrado la cosa en cada de alguien, aunque no fuera el ladrón. La
pena es el triplum.
c) Actio furti oblati. Cuando una persona ha llevado la cosa hurtada a tu casa con la
intención de que fuese encontrada en tu casa antes que en la suya. La actio es en
contra de aquel que ha trasladado por más que no sea el ladrón. La pena es el
triplum.
d) Actio prohibiti furti. La pena era el cuádruple del valor de la cosa contra aquel que
se opusiera voluntariamente a que sea investigado el furtum.
e) Actio non exhibiti furti. Pena desconocida. Contra aquel que no presente o
exhibiese la cosa hurtada que ha sido buscada y encontrada en su casa. Lo
menciona Justiniano.
Daño causado injustamente. Se trata del daño causado en forma culposa o dolosa
sobre una cosa ajena, contemplado en la Lex Aquilia en el año 287 a.C.
Con anterioridad la contempla la Ley de las 12 Tablas, cuando un animal ocasionaba un
daño o contra el dueño de un animal que pastare en terreno ajeno o contra quien hiciere
un corte abusivo de un árbol ajeno o corrupción del esclavo ajeno. Muchas de estas
acciones permanecieron en la Lex Aquilia.
De esta Lex, de sus tres capítulos, solo dos contienen este delito. En el capítulo 1 se
castiga la muerte de un esclavo ajeno o de un animal de rebaño ajeno. En el capítulo 3
prevé toda clase de daño no contemplados en el anterior como por ej. las heridas a un
esclavo ajeno o a los animales ajenos, quemaduras, fracturas, rupturas o
derramamientos de cosas ajenas.
El daño debe ser causado de forma injusta. No existe culpa si se actúa en defensa propia,
siempre que no se exceda la defensa. Tampoco existe culpa si se ha cometido un daño en
estado de necesidad o de fuerza mayor.
Injuria (Iniuria). Toda falta cometida con dolo o culpa, todo daño causado injustamente,
todo ultraje o desprecio físico o moral a una persona libre. Por ej., golpes, insultos, etc.
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En la Ley de las 12 Tablas las injurias son configuradas como lesiones físicas, por ej. si
alguien quebraba el hueso de otro, como también una bofetada, las penas estaban
tarifadas. Más adelante el concepto de injuria se va ampliando, el pretor entenderá por
tales no solo los daños físicos, sino también los dirigidos por palabras verbales o escritas.
Entendió además, la injuria a los fili familiae in protestas y a los uxor. Había tantas
injurias como acciones, por cada injuria se instalaba una nueva acción.
Podrá configurarse injuria contra el esclavo cuando injuriándolo a él se ofende al
dominus.
Para que existiera la injuria es necesario el dolo, es decir la intención de realizar el acto
de manera deliberada. La broma no tiene lugar en la injuria.
A) Las obligaciones se extinguen ipso iure, de pleno derecho, lo cual significa que
mediando el supuesto determinado, el deudor queda automáticamente liberado.
B) Otras veces, se extinguen por excepción, per excepcionem, o por obra de una
excepción, ope exceptionis, cuando el pretor concede al deudor una exceptio para
detener el progreso de la actio.
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Confusión. Se produce cuando se dan en una misma persona las calidades de deudor y
acreedor de la misma deuda. Esto es” cuando por cualquier circunstancia concurre sobre
la misma persona la condición de acreedor y de deudor”. Por ej. Herencias o sucesiones
universales, en las que el heredero era el acreedor del causante.
Remisión de la deuda. Ocurre cuando el acreedor se compromete por medio del pacto de
no reclamar a no exigir el cumplimiento de la obligación.
El pacto de no reclamar permite, en caso de incumplimiento, el ejercicio de la exceptio
pacti conventi.
En la época de Justiniano se distinguen dos clases de pactos: in personam, cuando el
perdonado es solo el deudor; in rem, cuando abarca también a los herederos, fiadores
deudores solidarios, etc.
Transacción. Cuando las partes haciéndose reciprocas concesiones o renuncias, deciden
poner fin a la obligación dudosa o litigiosa.
La transacción tiene el carácter fundamental de finiquitar problemas judiciales. Tiene
lugar mediante la renuncia de la actio por parte del actor, a cambio de una
contraprestación por parte del demandado.
La forma adoptada es la del pacto. Por ello no da origen a una acción sino que genera
excepciones. Más tarde puede recurrirse a transar mediante la stipulatio en cuyo caso
tendrá la actio ex stipulata.
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UNIDAD 9. CONTRATOS.
Elementos.
1) Capacidad: es el presupuesto de validez de cualquier contrato, independiente que
este no reúna todos los elementos. Debemos diferenciar el consentimiento del
objeto, que son elementos esenciales, de la capacidad que solo es un presupuesto
de validez y que de faltar origina acciones de nulidad.
Los elementos esenciales son aquellos necesarios para la existencia del contrato
como tal, llamados generales o que hacen que un contrato sea de una especie
determinada.
2) El consentimiento: debe manifestarse por oferta o propuesta de una de las partes
y aceptarse por otra. No es otra cosa que el acuerdo a que llegan los contratantes
sobre una declaración de voluntad común que está destinada a reglar sus
derechos.
3) Objeto: serían las cosas o los hechos que una de las partes debe entregar o
cumplir en beneficio de la otra, designándose esta cosa o hecho con el nombre de
prestación.
Lex Proetelia Papiria. Esta ley fue sancionada bajo la presión de la plebe, para la cual las
consecuencias del nexum eran muy rigurosas. Entonces la plebe se retira de Roma y se
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instala en el Monte Sacro, negándose a integrar el ejército y solo vuelven cuando la ley
modifico el régimen existente en ese momento.
Esta ley no abolió el nexum y se discute si dispuso que el acreedor debía proceder
primero contra los bienes del deudor. Lo que sí se sabe es que el acreedor antes de
proceder contra el deudor debía lograr la autorización del magistrado.
Los contratos verbales son aquellos que se perfeccionan por el pronunciamiento de las
palabras solemnes.
Los caracteres comunes de todos los contratos verbales son:
a) Formales;
b) De derecho estricto;
c) Unilaterales;
d) De derecho civil.
Origen. Hay distintas opiniones. Algunos dicen que es una simplificación del nexum, al
que le habían quitado las formalidades de la balanza.
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Dotis Dictio. Se trata de una promesa solemne de dote que podía ser hecha por la mujer
mismas que iba a contraer matrimonio, o por su pater, o un deudor de ella y estaba
dirigida a especificar que bienes constituían la dote.
En este contrato solo una de las partes habla, no hay pregunta ni respuesta, solo la
enunciación de una formula solemne efectuada por aquel que promete.
Se permitía también efectuar la promesa de la dote por medio de una stipulatio que será
la promissio dotis, la diferencia con la primera es que cualquiera podía hacerlo. Más
tarde la formalidad de la promesa de la dote dejo en desuso a las dos anteriores.
Ius jurandum liberto. Consistía en una promesa juramentada por la cual el liberto se
comprometía a efectuar determinadas obras en favor de su patrono.
La forma usual era que antes de manumitirlo, el dominus le hacía prestar al futuro
liberto un juramento obligatorio, el cual era seguido, luego de la manumisión, por un
segundo juramento, ya que el primero no tenía efectividad porque era esclavo.
Para exigir su cumplimiento el patrono contaba con al actio operarum.
Los contratos literales son aquellos que se perfeccionan por medio de la escritura.
Nomina transcipticia. Se vinculan estos contratos con la costumbre que tenía cada pater
de vender el estado patrimonial en dos libros: uno de ellos era una especie de borrador
en el cual se llevaban la nómina de todas las entradas y salidas en forma diaria,
volcándose luego las anotaciones en forma periódica en un segundo libro, un cuaderno
de lo que entro y en lo que se gastó, que estaba dividido a su vez en dos columnas una
para las entradas y otra para los gastos.
Este libro es un medio de prueba en las obligaciones. Fue empleado además para
crearlas. El procedimiento variaba según las dos formas que solía emplearse: a re in
personam, deuda de un bien vendido, y a personam in personam, deuda de crédito.
(Entre cosa y persona y entre persona y persona)
Las dos formas tenían en común que las anotaciones debían ser efectuadas con
consentimiento del deudor en el libro del acreedor y debía anotarse la causa de la
obligación.
Los contratos reales son aquellos que se perfeccionan por la entrega de la cosa.
Mutuo. Es el contrato en virtud del cual una persona entrega a otra una determinada
cantidad de cosas fungibles, obligándose este a devolver otro tanto del mismo género y
cantidad.
La forma normal de este préstamo de consumo es por la entrega de dinero y por entrega
de cosas fungibles.
Los intereses no son debidos salvo que haya mediado una stipulatio que contemple la
exigibilidad. El mutuante tiene para reclamar la devolución de lo prestado, la actio certae
pecunia, si se trata de una suma de dinero; y la condictio certae rei si se trataba de cosas
fungibles.
Este contrato de mutuo estaba prohibido para que por él se prestara dinero a un fili
familias.
Comodato. Contrato en virtud del cual una persona entrega a otra una cosa para que la
use en forma gratuita, debiendo devolverla luego de cumplido el plazo convenido, y si no
lo hay, al primer requerimiento de la contraparte.
Se trata de un préstamo de uso. El comodante no adquiere la propiedad ni la posesión
sino la mera tenencia de la cosa.
Pueden ser objeto de este contrato cosas muebles e inmuebles, debiendo en principio ser
cosas no consumibles.
El comodatario debe usar la cosa de modo normal o teniendo en cuenta lo convenido.
Responde de la custodia de la cosa, bastando la mera culpa por parte suya. Si hace un uso
de la cosa de forma indebida cae en un furtum usus.
Del comodato nace la actio comodati para el comodante a los efectos de cobrar la cosa
prestada.
El comodatario gozaba del contrarium comodati iudicium, por medio del cual podía
reclamar del comodante el pago de los gastos realizados por el para mantener la cosa, así
como perjuicios sufridos por haberse entregado la cosa defectuosa.
Caracteres: 1- Real.
2- Nominado.
3- Sinalagmático imperfecto: en principio la obligación es de una sola de las
partes (comodatario), pero eventualmente pueden surgir obligaciones para la otra.
4- De buena fe.
Deposito. Contrato en virtud del cual una persona entrega a otra una cosa mueble para
que la guarde, obligándose este a devolverla cuando aquel la reclame.
El depositario es un mero tenedor de la cosa. No puede usarla debiendo custodiarla hasta
que se la reclame el depositante; o si medio plazo, cuando venza este.
El depositario responde solo por el dolo, aunque en el derecho posterior se admitió
también la responsabilidad por culpa lata.
En principio el contrato era gratuito, pero en la época de Justiniano se permitían las
retribuciones de una pequeña suma.
Hay varias figuras de depósito.
a) Deposito regular. Cuando el depositante debía entregar al depositante cosas
muebles y ciertas. Obligaciones emergentes: Para el depositario: devolver la cosa
y pagar los perjuicios que le hubiese causado a la cosa al servirse de ella. Para el
depositante: la de pagar los gastos de conservación.
b) Deposito Irregular. Cuando lo que debía entregarse era una suma de dinero;
depósito bancario. Similar al mutuo, pero con diferencias fundamentales:
1- En el mutuo no se condenaba al deudor; en el depósito se hacia la tacha de
infamia; 2-En el depósito existía la actio depositi contraria, en el mutuo no; 3- No
existía la excepción para los filii que disponía el senado consulto.
c) Deposito necesario. Cuando el depositario forzado por un peligro inminente tenía
una responsabilidad mayor que la que le correspondería normalmente. El
depositario debía responder por su dolo, culpa grave o leve; y si se negaba a
restituir la cosa era condenado a pagar el duplo de su valor.
d) Secuestro. Realizado por varias personas y que podía tener por objeto cosas
muebles, inmuebles o personas. (se daba en casos de que una cosa estuviese en
litigio, para cuidarla hasta la dilucidación del caso). A diferencia del depósito
común el secuestrario tiene a su favor los interdictos en caso de que alguien lo
perturbe o le arrebate la cosa.
El depositante tiene la actio depositi para la restitución de la cosa, la cual tiene carácter
infamante. El depositario tiene un contrarium depositi iudicium para obtener lo que
pago para mantener la cosa y eventualmente los daños sufridos.
Prenda. Contrato por el cual una persona (deudor) entregaba a otra (acreedor) una cosa
mueble o inmueble, para que la guardase como garantía de una deuda y se la entregase
cuando aquella fuese satisfecha.
La palabra pignus sirve para designar este contrato real, la cosa misma de la prenda y el
derecho real que el acreedor tiene sobre la cosa dada en prenda.
De pagarse la deuda, el deudor tenia la actio pignoraticia para recobrar la cosa prendada.
Si no se pagaba se daban dos casos: el pactum commisorium en el que el acreedor
quedaba como propietario de la cosa; y el pactum vendendi en el que el acreedor no se
puede quedar con la cosa, debe subastarla y devolver lo que sobraba una vez satisfecha
la deuda, al deudor.
Caracteres: 1- Real; 2- Nominado; 3- Accesorio (su existencia dependía de otro contrato
llamado principal); 4- Sinalagmático imperfecto; 5- De buena fe.
Condiciones: a) El deudor debía entregar la cosa al acreedor. b) Podía tratarse de cosas
muebles e inmuebles (generalmente muebles).
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Son aquellos que se perfeccionan por el mero consentimiento, sin ser requisito necesario
ninguna formalidad verbal o escrita. Por este motivo puede ser incluso contraído entre
ausentes, por una carta o por mensajero.
Compraventa. Es un contrato por medio del cual una persona llamada vendedor se obliga
a transmitir la posesión de una cosa asegurando su pacifico goce a otra llamada
comprador que se compromete a abonar por ella un precio consistente en una suma de
dinero.
En la compraventa no se transíteme la propiedad sino la posesión y por ello la prestación
del vendedor sería un prestare; en cambio la del comprador es un dare, que debe
transferir el dominio del dinero.
Para adquirir el comprador el dominio de la cosa es necesaria la traditio de la misma,
respecto de la cual la compraventa resulta una iusta causa.
En la época pos clásica comenzó a usarse la forma escrita. Justiniano permite que sean
las partes las que decidan si se realiza por escrito o no.
Respecto del consentimiento, nadie puede ser obligado a vender una cosa. respecto del
objeto de la compraventa, esta podía versar sobre res corporales o sobre res
incorporales. Por ej. Servidumbre in commercio. Podía incuso versar sobre cosa futura
como por ej. Te compro tu cosecha.
Respecto del precio, debe tener los siguientes caracteres: a) debe ser dinero; b) debe ser
cierto, determinado o determinable; c) debe ser verdadero, no simulado; d) debe ser
justo, ya que cada cosa tiene su justo precio.
De la compraventa emanan las siguientes acciones: a) La actio empti, que puede ejercerla
el comprador para lograr la posesión de la cosa, ya que no está obligado a transmitir el
dominio sino la posesión. Solo queda librado en caso de caso fortuito o fuerza mayor; b)
La actio venditi, que puede ejercerla el vendedor contra el comprador para exigir el pago
de la cosa vendida con intereses o accesorios. El comprador debe el precio aunque la
cosa se haya destruido por caso fortuito o fuerza mayor.
Por ser un contrato de buena fe, como elementos naturales de la compraventa aparecen:
1) La evicción (garantía de los vicios jurídicos) el vendedor no está obligado a
transmitir al comprador la propiedad de la cosa. Basta que le entregue la posesión
libre de ocupantes y le asegure la pacifica posesión. Esta situación se puede ver
alterada cuando un tercero inicie una acción de reivindicación indicando que la
cosa en realidad es suya.
2) Los vicios redhibitorios (garantía de los vicios materiales) el vendedor responde
ante el comprador por los vicios que tenga la cosa y que hubiere silenciado de
manera dolosa. En este caso se otorgaban dos acciones: la actio redhibitoira, cuyo
objeto era lograr la resolución del negocio, de tal modo que se devolviera el precio
pagado. Solo se podía ejercitar dentro de los seis meses. La actio quanti minoris,
cuyo objetivo era, dado que el comprado deseaba retener la cosa, lograr un
resarcimiento económico por el daño de la cosa. Se podía ejercitar dentro del año.
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Locación. Es un contrato por medio del cual una persona llamada locador, se obliga a
entregar la cosa a otra llamada locatario, para el uso o el uso y disfrute de la cosa,
mediante el pago de un precio generalmente llamado alquiler.
En la locación de cosas (locatio rei) el locador se compromete a entregar la cosa locada,
corriendo a su cargo las reparaciones necesarias para el uso adecuado.
El locatario se compromete a pagar el precio convenido debiendo usar la cosa conforme
al destino de la misma y devolverla una vez concluido el arriendo.
La situación del locatario resulta bastante precaria ya que es considerado un mero
tenedor de la cosa por lo que carece de interdictos.
Este contrato dura aquellos que hayan convenido las partes. De no haberlo hecho,
concluye con la decisión unilateral de una de las partes. Si el locador permite al locatario
continuar con la locación, se entiende que el contrato ha sido tácitamente prorrogado.
Se diferencia entre la locación de servicio y la locación de obra:
a) Locación de obra (Locatio operis). Aquí el locador es quien paga el precio,
mientras que el conductor es quien realiza la obra entregando un trabajo ya
terminado. Por ej., construir una habitación. El conductor debe responder por la
custodia de la cosa. Se le paga por el resultado y no por la prestación.
b) La locación de servicio (Locatio operarum). Lo que las partes tienen en cuenta en
este caso es la actividad, el obrar del locador. Una de las partes arrienda los
servicios de la otra. En el mundo romano, la mano de obra cuando no era personal
estaba cubierta por los esclavos o los libertos. El trabajo de hombres libres hacia
otros era escaso.
De la locación surgen dos acciones: la actio locati respecto del locador hacia el locatario;
y la actio conducti a la inversa. Ambas de buena fe.
La lex Rhodia de Iactu. Según esta ley, cuando el capitán de una nave, como consecuencia
de una tempestad o de una vía de agua, se veía obligado a aliviar la carga echando parte
de las mercaderías al mar para salvar el resto, la perdida ocasionada debía ser soportada
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Sociedad. Es un contrato en virtud del cual dos o más personas se obligan a hacer
aportes en común de bienes o de trabajo para obtener una utilidad común que se
repartieran.
La sociedad se constituye por el libre consentimiento de sus miembros, que lo hacen
sobre la base de confianza recíproca. Bastaba que uno solo de los socios decidiera
retirarse para que quedara concluido el contrato.
Había dos tipos de sociedad. La sociedad omnium bonorum que se caracterizaba por el
hecho de que en ella los socios aportaban en común la totalidad de los patrimonios, nace
en la sociedad de los fili con el pater, Ulpiano nos dice que en ella la unión era tan fuerte
como la de los hermanos.
La sociedad olicuis negotii en la cual los aportes se realizaban para una sola operación o
una serie determinada de negocios como por ej., comprar y vender esclavos. Esta nació
como necesidad del tráfico mercantil.
El aporte en las sociedades puede ser tanto de capital como de trabajo dependiendo de lo
que se admita según las partes.
Respecto de las ganancias y las pérdidas, si nada se convino se entiende que es en partes
iguales. Si se determinaron las proporciones de las ganancias pero no de las perdidas, se
entenderá que será igual para estas últimas como para la primera y viceversa.
Una vez extinguida la sociedad, por voluntad de todos sus socios o de uno de ellos o por
muerte de un socio o por haber concluido el plazo convenido o por haberse realizado el
negocio propuesto, cada uno de los socios tiene la actio pro socio en la cual el socio
reclama la rendición de cuentas, la liquidación y el saldo resultante de la compensación
realizada entre ganancias y pérdidas.
Mandato. Es el contrato en virtud del cual una persona encarga a otra y este acepta
realizar algo en favor de aquel.
Es un contrato consensual pero bilateral imperfecto ya que genera obligaciones solo para
el mandatario. El consentimiento puede ser expreso, por medio de palabra o escrito, o
tácito, como sucede en los casos en que estando uno presente permite que otro maneje
sus negocios.
Debe el mandatario encargarse de llevar a cabo la administración de un patrimonio o de
un negocio determinado. El objeto encargado puede ser un simple hecho, un acto o un
negocio jurídico, siempre que sea lícito y no contrario a las costumbres.
El mandato debe ser siempre en interés del propio mandante o de un tercero. Justiniano
nos presenta 5 casos: a) en el solo interés del mandante, si te mando a comprar un
campo; b) en el interés del mandante y del mandatario, si te mando a pedir dinero para
invertirlo en una sociedad conmigo; c) en interés de un tercero, si te mando a comprar
una casa para Juan; d) en interés del mandante y de otro, si te mando a desempeñar
negocios comunes entre Juan y yo; e) en interés del mandatario y de un tercero, si te
mando a prestarle dinero a interés de Juan.
El mandatario está obligado a dar cumplimiento al encargo del mandante respetando las
instrucciones recibidas o las que rigen en general de acuerdo con la naturaleza del
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negocio. El actúa en nombre propio e interés del mandante, sufriendo este los efectos de
lo actuado así como si lo hubiera realizado el mismo.
El mandato concluye: a) por haberse realizado el negocio encomendado; b) por muerte
de alguna de las partes; C) por la voluntad concorde de las partes; d) por la voluntad de
una de ella por revocación, por parte del mandante o por renuncia, por parte del
mandatario.
Las acciones nacidas del mandato son la actio mandati directa y la actio mandati
contraria. La primera la tiene el mandante para instar al cumplimiento del mandato,
exigiendo todo aquello que hubiera recibido el mandatario con motivo del encargo.
La segunda corresponde al mandatario contra el mandante para reclamar que se le
abonen los gastos realizados en el cumplimiento del mandato o los perjuicios
ocasionados durante el cometido.
Permuta. En virtud de ella, una de las partes entrega a otra la propiedad de una cosa a
cambio de una prestación similar a la de la parte contraria. Es del genero doy para que
des.
A diferencia de la compraventa, donde el vendedor se obliga a transmitir la posesión
pacifica, aquí lo que se transmiten ambas partes es el dominio de los respectivos objetos.
Contrato estimatorio. Consiste en que una persona entrega a otra una cosa estimada en
un valor determinado. Esta la puede vender. Si luego de un cierto tiempo no la vendió,
deberá devolverla. En cambio, si la vendió, lo único que podrá requerir el primero será el
valor estimado, quedándose el otro con la diferencia entre ese valor y el de la
compraventa que realizo. Es algo así como una venta en consignación.
Precario. Era un contrato por el cual una persona concedía a otra, que se lo había pedido,
la posesión de una cosa, corporal o incorporal, con la obligación por parte de esta de
devolverla al primer requerimiento del propietario.
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Los juristas clásicos, entre los que se encuentra Gayo, sostenían que las fuentes
principales de las obligaciones eran los contratos y los delitos; pero que el campo de las
obligaciones era más amplio y que por ende, no se limitaba a esta bipartición. Es por ello
que agregaban dos fuentes más: cuasi delitos y cuasi contratos, pues afirmaban que las
obligaciones podían nacer también de estas, hallándose reguladas, cada una de ellas, por
un derecho propio.
Gestión de negocios. Se entiende que hay gestión de negocios cuando una persona, sin
mandato de otra, realiza unilateralmente negocios útiles para aquel.
Justiniano dice que “esto ha sido admitido por utilidad para que los negocios de los
ausentes, obligados a partir súbitamente y a toda prisa sin haber confiado a nadie su
desempeño, no quedaran en abandono, porque ninguno, sin duda, se ofrecería a
cuidarlos si no tuviera ninguna acción para reclamar los gastos que en ello hubiera
hecho”.
El gestor debe realizar en pro del dueño del negocio un acto que redunde en su beneficio
como ocurre cuando se repara una casa, se cura a un esclavo o se paga una deuda.
De la gestión de negocios deriva la actio negotiorum gestorum, la cual puede tener dos
formas: a) la directa, que puede intentarla el dominus negotti para obtener del gestor la
restitución de todo lo obtenido en la gestión, pudiendo responsabilizarlo, en caso de
haber infringido su deber de diligencia, por el monto del daño ocasionado; b) la
contraria, que puede intentar el gestor contra el dominus negotti para obtener la
indemnización por los gastos efectuados y daños sufridos.
El pago indebido. Cuando alguien paga por error una cosa no debida, o para más de lo
debido, quien ha aceptado el pago está obligado a la devolución de lo indebidamente
pagado.
Esta obligación no nace de un contrato sino de un cuasi contrato como si lo dado
indebidamente lo hubiera sido en virtud de un mutuo.
Enriquecimiento indebido. Una persona no puede enriquecerse por una cosa que le haya
dado otra sin la existencia de una causa justa que así lo justifique. Los romanos solo
contemplaron algunos casos concretos. Esos casos, elaborados por el pretor son: a) la
condictio indebiti, para obtener la restitución de la pagado por error; b) la condictio de
causa injusta, para lograr la devolución de una prestación hecha por causa ilícita o
inmoral; c) la condictio causa data causa non secuta, para lograr la restitución de una
prestación que había sido hecha teniendo en cuenta un resultado futuro, cuando este no
se produce; d) la condictio sin cauda, englobando todos los supuestos de inexistencia de
causa; e) la condictio furtiva, para lograr la restitución de la cosa hurtada; f) la condictio
ex lege, cuando la ley reconoce una obligación sin especificar una acción precisa; g) la
condictio generalis, establecida en concurrencia de las acciones nacidas de un contrato,
cuasi contrato o delito.
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Pactos con protecciones pretorianas. Son aquellos que están protegidos por las actio in
factum.
Constitutum. El pacto de constituto es una convención por la cual una persona llamada
constituyente se obliga a pagar deuda preexistente, ya sea propia o deuda ajena.
El interés de este pacto nace como un castigo a la persona que estando sujeta a una
obligación, ha prometido por la Constitutum abonarla en un plazo excedente. Al no
cumplir se verá enfrentada a la acción de pecunia constituta, según la cual la tasa de los
daños e intereses que hubiera sido de una tercera parte del capital, se eleva a la mitad
del mismo.
Recepta. El edicto del pretor relaciona tres pactos cuya vinculación nace del nombre
adoptado. La palabra receptum quiere decir recibir, aceptar, encargarse de. Se dan tres
figuras típicas.
a) Receptum arbitii. Dos personas han decidido poner término a un diferendo
encargando a un tercero para que, como árbitro imparcial, señale cuál de las dos
tiene razón. El receptum es la aceptación del encargo del árbitro por parte del
tercero comprometiéndose a llevar a buen término su cometido.
b) Receptum argentarii. Ocurre acá que un banquero se encarga de pagar la deuda
de otro, generalmente la que va a contratar con un tercero. Esta operación
bancaria funciona de manera muy similar a la fianza. La diferencia reside en que
acá no se exige una deuda preexistente. El papel de este receptum es de permitir
fortificar el crédito de un cliente que está a punto de concluir un negocio
importante. servía también para que un cliente del banquero pudiera efectuar un
pago en una ciudad distinta.
c) Receptum nauarum, cauponum y stabularium. Los navieros, posaderos y dueños
de establos se encargan de las mercaderías, equipajes y animales que ha recibido
en sus naves, posadas o establos y que hayan sido destruidos o deteriorados, aun
sin culpa suya, salvo que demostraren que los daños acrecieron por fuerza mayor.
Los pactos legítimos eran convenciones que solo tenían por objeto hacer nacer
obligaciones a cargo de una sola de las partes y que fueron sancionadas por
constituciones imperiales del Bajo imperio, que otorgaron a estos supuestos una acción
de derecho estricto.
El compromiso. Es una convenció por la cual dos personas se ponen de acuerdo para
confiar a un árbitro la decisión de zanjar una litigio. Esta figura corresponde al receptum
arbitri. El compromiso es la convención previa al arbitraje.
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Se llegaba a este por medio de una stipulatio, en la cual se señalaba una pena en dinero si
no se cumplía la decisión del árbitro. Justiniano resolvió que el compromiso resultaba
obligatorio si estaba acompañado de un juramento de las partes y del árbitro.
La institución de la dote. Para prometer la dote era necesario realizar la dotis dictio o la
promissio dotis que eran contratos formales. Pero en la época imperial se determinó que
la simple promesa si necesidad de stipulatio otorgaba fuerza obligatoria a la misma.
La donación. Consiste en una convención adoptada entre dos partes, por la cual una de
ellas atribuía a la otra algo en forma gratuita.
El objeto de la donación puede ser la transmisión de una cosa o la constitución de un
derecho real, la cesión de un crédito, el asumir una obligación, etc. Lo importante es que
haya una intención de cumplir una liberalidad.
En un principio los romanos desconfiaron de la transmisión de valores sin ninguna
contraprestación, por lo que trataron a estos negocios en forma muy recelosa. Fruto de
ello es la sanción de la lex Cincia la cual prohibía a los abogados recibir dinero o regalos
para pleitear, prohíbe hacer donaciones que pasen de cierto monto.
Esta lex era imperfecta ya que no indicaba la pena de nulidad ni de multa para las
donaciones hechas en contra de los límites implantados.
Hacia el fin de la Republica la costumbre había prohibido las donaciones entre esposos.
Se temía al enriquecimiento provocado por la intervención de los sentimientos, así
también cuando, una de las partes al momento del divorcio intentara comprar con bienes
la paz.
La donación, en el derecho clásico, no es considerada un negocio jurídico en sí mismo,
sino una causa justa, a los efectos de justificar una determinada apropiación patrimonial.
Con la ley de Constantino, se hará de la donación un negocio típico. Incluso se le
prescribirá una determinada forma, exigiéndose, además de la entrega de la cosa, la
redacción de un documento que debía ser inscripto en forma oficial.
Finalmente con Justiniano, se llega a concebir la donación en una forma plena.
Continuara funcionando como una iusta causa de adquisición, pero al mismo tiempo, la
simple convención entre el donante y el donatario se transformara en un pacto legítimo,
de tal modo que quedara el donante obligado a cumplir un convenio.
El vocablo familia aparece aquí con varios significados. Familia llamada de derecho
propio es el conjunto de personas libres que se encuentran bajo el poder de un pater
familias. Es también familia llamada de derecho comunitario, el complejo de personas
libres que se hubieran encontrado sometidas al poder de un mismo paterfamilias,
antepasado común, si este estuviese con vida todavía. También familia aparece como un
conjunto de personas que creen descender de un mítico antepasado común bajo el
nombre de gens. También con el nombre de familia se alude al conjunto de cosas sujetas
al poder de un paterfamilias y que forman una masa patrimonial o hereditaria.
El común denominador de todos estos significados está dado por el sometimiento al
poder de un paterfamilias.
La expresión latina significo primitivamente algo así como jefe de la casa. La palabra
pater no estaba vinculada con la idea de progenitura sino con una raíz que significaba
50
UNLAM
Lo que para nosotros sería una suma de derechos, facultades, atribuciones, prerrogativas
que correspondían a los pater como jefes de los grupos, era vivenciado por ellos como un
poder unitario y absoluto.
Ese poder parecer haber sido designado con la palabra manus, que por extensión de la
idea de posibilidad de manejo o aprensión había llegado a significar poder.
Con posterioridad, debe haberse plasmado la palabra compuesta mancipatium, tomar,
retener el poder, con el significado de adquisición y detención de la manus. Mancipatium
vino tanto a designar el acto al que se recurría precisamente para la constitución de la
manus sobre las cosas o personas, como a suplantar la manus. Con el tiempo se había
originado una correlativa especificación en las denominaciones: el poder sobre los
descendientes seria la patria potestas, el poder sobre la mujer ingresada por casamiento
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seria la manus, el poder temporario sobre los alieni iuris de otras familias entregados in
causa mancipi mantendrían el nombre de mancipatium, el poder de disposición sobre las
cosas y los esclavos se llamó propiedad, hasta el siglo I a.C. que se llamó Dominium.
La patria potestad es la potestad que ejerce un pater sobre los hijos y las hijas que por
razón de agnación le están sometidos. A ella corresponden los filifamiliae que son los
hijos engendrados legítimamente por el pater, los nietos, las nietas y aquellos que hayan
ingresado a la familia por adopción.
Los romanos tenían perfecta conciencia de que la patria potestad era un derecho
peculiarísimo romano, por su carácter tan absoluto y vitalicio, no conocido en ningún
otro pueblo.
Primero por lo absoluto del poder del pater, según el derecho sucesorio los filifamiliae
son considerados herederos suyos como si fueran propiedad. Segundo, porque la patria
potestas es vitalicia ya que no cesaba mientras viviera el pater, sin importar la edad de
los fili, salvo emancipación de estos. Pero ni el matrimonio ni el hecho de que ocuparan
magistraturas ponían fin a la patria potestad.
Originalmente, la patria potestad importaba poder y no deberes ni obligaciones hacia los
sujetos a ella. Pero a través de las restricciones y las cargas, como la obligación de pasar
alimentos, llegara a ser considerada un deber de asistencia y protección.
El pater tenía un poder extraordinario sobre sus fili. Si bien estos son libres,
jurídicamente estaba en una condición equivalente a la de los esclavos. Pero el ejercicio
de la patria potestad quedaba morigerado por el contexto de las more, aparte de
disposiciones jurídicas influidas por el cristianismo.
De todos modos la patria potestad justinianea sigue diferenciándose de la moderna en:
a) Corresponde al varón y no a la mujer.
b) Incumbe al ascendiente más próximo y no al progenitor.
c) Es permanente, pues no cesa a determinada edad del sometido.
Comprendía especialmente los derechos de vida o muerte, que no tenía otra limitación
que no fuera la propia conciencia del pater y la opinión pública; derecho de exposición o
abandono, se acostumbraba a depositar a los recién nacidos frente al pater y si este los
levantaba pasaban a formar parte de la familia, de lo contrario se lo consideraba
abandonado; derecho de vender, solo en las épocas de extrema pobreza se admitió que
los hijos puedan ser vendidos en condiciones de esclavos del adquiriente; derecho de
entrega noxal, cuando el pater no quería ser responsable de los delitos cometidos por el
hijo lo entregaba en noxa, lo entregaba no como esclavo, a la persona damnificada, sino
in causa mancipii.
En lo que refiere al derecho de vida, Justiniano solo reconocerá al pater un poder de
disciplina y corrección; del derecho de exposición decidió que en principio, todo niño
expuesto fuera considerado libre; del derecho de vender lo permitió en caso de extrema
pobreza del pater y con la posibilidad de que el vendido pudiera reclutarse por el mismo
precio por el que había sido adquirido; del derecho de entrega noxal fue abolida por
Justiniano como contraria al nuevo trato de los hombre.
Peculios. Solo el pater familia o sui iuris le es reconocida la plena capacidad jurídica. A
los alieni iuris no se los reconoce como titulares de derechos reales. El hijo no puede
poseer nada suyo, ni de crédito.
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Sin embargo, siendo incapaces de derecho pueden ser capaces de hecho o de actuación.
Pueden cumplir con actos de adquisición pero el pater familia no queda obligado por las
deudas de los sujetos a él.
Ese principio absolutamente excluyente de capacidad patrimonial subsistió, pero el
desarrollo gradual de los peculios lo fue deteriorando en la realidad.
Estos pueden ser:
1) Peculio profecticium. Se trataba de una parte del patrimonio del pater que este
concedía al filius o al esclavo para que lo administrara y/o gozara. La propiedad
seguía siendo del pater. La jurisprudencia y el pretor admitieron que el pater
fuera civilmente responsable por las deudas contraídas por los sujetos a su
potestad dentro de los montos del peculio. Esto generaba la actio de peculio
2) Peculio castrense. A partir de Augusto, el llamado peculio castrense fue
comprendiendo lo adquirido por los filius durante y con motivo de su carrera
militar. Sobre el filius se comporta como un pater, si manumite el resulta patrono
y no su pater, puede donar mortis causa y testar, hasta puede contraer
obligaciones con su pater.
3) Peculio cuasi castrense. A partir de Constantino la legislación consolida más
ampliamente la independencia patrimonial del filifamiliae, asimilando al peculio
castrense todos los bienes adquiridos en la función pública o por mandato
imperial.
4) Peculio bona adventicia. Constantino había abierto el camino a que se reservara al
filius lo recibido por línea materna, sea donaciones, legado o herencia. Justiniano
dispuso que el pater solo sería propietario de lo que el filius adquiriera a partir
del patrimonio del pater. De él, el pater era el titular, pero no tenía su disposición
sino la administración y el usufructo.
Acciones. Por razones de equidad y de fomento del comercio el pretor otorga ciertas
acciones contra el pater, que se añaden a las directas que competen al acreedor contra
los que personalmente contrajeron la deuda. Se divide en:
1) La acción de peculio es de una sola formula, pero con dos condenas: una
estableciendo la responsabilidad del pater por el monto de la utilidad o
enriquecimiento por el obtenido del crédito; otra hasta el monto del peculio.
2) La acción por cuanto con orden corresponde por el total de la deuda cuando esta
ha sido contraída con orden o ratificación del pater.
3) La acción exercitoria se da contra el pater armador por la totalidad de las deudas
contraídas por el capitán de la nave, sea este un sometido a la potestad de aquel o
un sui iuris.
4) La acción institutora es similar a la anterior, solo que referida a las deudas
contraídas por el gerente del establecimiento comercial.
5) La acción tributaria se da contra el pater en el supuesto de que el sujeto a la
potestas de aquel, en el ejercicio de un comercio en el que se hubiere empleado el
peculio, resultare insolvente y terceros acreedores, en concurso con el pater, se
consideraran perjudicados por no haber recibido por dolo del pater en las
operaciones distributoras, lo que les correspondía.
Extinción de la patria potestad. Emancipación. En los tiempos pre cívicos era imposible
concebir una salida voluntaria de cualquier miembro fuera de los cuadros cerrados de
los grupos parentales.
Después los hijos no alcanzaron por razones de edad o casamiento, a salir de la patria
potestad que era el atributo vitalicio del pater.
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La exclusión de la familia era solo posible por el poder de disposición del pater. La patria
a potestad se extingue:
a) La muerte del pater;
b) Haber sufrido el pater una capitis diminutio, haber perdido la libertad, la
ciudadanía o haberse dado en adrogatio.
Igualmente si los fili mueren o han sufrido una capitis diminutio, si son entregados en
adopción o se casaban cun manu. La forma directa de salir de la patria potestad es la
emancipación.
La emancipación. Surge como acto hábil para que el pater libere de su patria potestad a
un filiu familias y lo convierta en sui iuris. El procedimiento es el mismo que se usa en la
adopción, solo que luego de la tercera mancipatio, por la cual el filius ha salido
completamente de la patria potestad, el adquiriente fiduciario procede a remanciparlo al
pater, que al manumitirlo conservara sobre él el derecho de patrono.
Esta compleja formalidad terminara en la época justinianea, como la adopción, suplida
por una presentación ante el magistrado competente. Como un acto absolutamente libre
y propio del pater, la emancipación no está sujeta a límites ni requisitos, y no es
necesario que el filius de su consentimiento.
La emancipación produce una capitis diminutio mínima: todo vínculo y derecho respecto
de la familia queda roto.
La concepción romana de matrimonio es muy distinta de la que existe hoy, sobre todo
por la influencia del cristianismo.
Se trata de una institución social con relevancia jurídica, que consiste en una permanente
situación de status, de convivencia de dos personas de sexo distinto con la voluntad de
ser marido y mujer y constituyentes de una sociedad doméstica.
Se ha comparado con la institución de la posesión, en ambos casos re requiere un
elemento material (convivencia) y otro anímico (affectio maritatis, el ánimo de vivir
juntos). Claro que el elemento anímico predomina sobre el material, el matrimonio lo
hace el consentimiento y no la unión carnal.
Para los romanos se requiere una voluntad permanente, continua, que se manifiesta o
presume con el hecho mismo de la convivencia. El matrimonio romano dura exactamente
lo que dura el affectio maritatis. Cuando falta se disuelve el matrimonio: hay divorcio,
que no es un acto o negocio jurídico, sino el dejar de ser matrimonio por haber
desaparecido la voluntad de convivir en sociedad doméstica.
La configuración jurídica del matrimonio resulta transformada, en el periodo posclásico,
sobre todo por la influencia del cristianismo. Los textos del Sigo 5 y 6 le dan al consensus
y a la affectio maritatis el significado de una existencia de una voluntad inicial de los
contrayentes a la que se le da fuerza constitutiva del estado matrimonial, que subsistirá
independientemente del elemento material y del voluntario que se han mencionado
como constituyentes del matrimonio clásico.
Los juristas clásicos entienden que existe el estado social de matrimonio, con las conexas
consecuencias jurídicas, cuando un hombre y una mujer libres, que tienen el connubium
entre ellos (la capacidad reconocida por el ius civile de constituir entre ellos una relación
de iustas nupcias) y que no tienen impedimentos legales, establecen una relación de
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Dote. La dote es una cantidad especial de dinero o de bienes hecha por la mujer al marido
para solventar los gastos del matrimonio. Si bien no era obligatoria, las costumbres
exigían que el pater de la novia concediera al marido determinados valores
patrimoniales en concepto de dote.
Con ello, se consigue una mejora de la situación de la mujer, por cuanto el marido está de
hecho moralmente obligado a mantenerla. Pero junto a esta finalidad de contribuir a las
cargas matrimoniales, se entendió que la dote cumplía una función protectora de la
mujer para el caso de que el matrimonio se disolviera por muerte o por divorcio,
pudiendo en este caso solicitar la devolución.
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El caso más frecuente era que fuera el pater quien constituía la dote. Pero también puede
hacerlo la propia mujer, si es sui iuris, o un tercero cualquiera.
La dote se podía dar o prometer antes del matrimonio o ya constituido este.
Efectos del matrimonio cum manu y sine manu. Leyes Iulia et Papia Poppeae.
Los efectos del matrimonio se dividen primeramente en Personales, aquellos que afectan
su condición de status familiar y social; y Patrimoniales, aquellos que afectan su
patrimonio.
Efectos personales. El matrimonio produce determinados efectos tanto a los conyugues
como a sus respectivos hijos.
a) Efecto entre los conyugues. Si el matrimonio es cun manu, la mujer entra a la
familia del marido como aganada. Es una alieni iuris, queda en condición de hija.
Si el marido es también un alieni iuris, por debajo de la potestas de su pater será
considerada nieta de este. Carece de independencia patrimonial al igual que sus
hijos. Pero tiene vocación hereditaria.
b) Si el matrimonio es sine manu sigue siendo agnada de su primera familia. Si vive
aún su pater, continúa sometida a su patria potestas. De no ser así, estará sujeta a
tutela, ya sea porque el pater le ha nombrado un tutor, o que se le haya dado uno.
El marido no puede ser tutor de su propia mujer.
Sea cun manu o sine manu, el matrimonio estaba regulado por las costumbres sociales,
no por el ius civile. En determinadas circunstancias la mujer goza del mismo rango que
su parido.
Existía entre amos conyugues un deber de reverencia mutua: uno no puede reaccionar
contra otro sin permiso del pretor; no se admitía entre conyugues la actio in dolo ni la
actio furti. Respecto del deber de fidelidad, que es reprimido respecto de la mujer, pero
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UNLAM
no del marido, este puede iniciar una actio iniuriarum por las ofensas hechas por su
mujer, pero no la tenía esta respecto de la infidelidad de su marido.
Efectos en cuanto a los hijos. El efecto más importante es que los habidos en iusta
nupcias serán considerados hijos legítimos, quedando sujetos a la patria potestas.
Forman parte de la familia civil del pater, son sus agnados. Respecto de la madre, solo
rige el parentesco por cognación, salvo que esta sea cun manu, entonces sus hijos serán
también sus agnados.
Siguen la condición jurídica del pater, así, si este es ciudadano romano, el hijo tendrá
también la ciudadanía romana.
Lex Iuliam et Papiam Poppaeam. De conformidad con las leyes de Augusto, los
hombres entre los 25 y 60 años de edad y las mujeres entre los 20 y los 50, que gozaran
del ius connubi (entre ciudadanos y a ellos equiparados) -la condición más importante,
casi única, para los contrayentes era manifestar el consensus-, deberían, según Augusto,
contraer matrimonio, en la forma establecida por sus leyes familiares. No por contar con
el consensus, se descartaban otros elementos usualmente acostumbrados a los ritos del
matrimonio, como el compromiso, la dote, la procesión ceremonial de casa de la novia a
casa del marido, el festín de bodas, los anillos de oro, los epitalamios, etcétera, que
constituían las manifestaciones externas del consentimiento. Si bien estas acciones
accesorias no eran esenciales, constituían evidencia esencial para probar que se había
dado el consentimiento. Augusto sí impulsa el matrimonio compulsorio. Establece todo
un sistema de recompensas y sanciones para poder hacer sentir a sus conciudadanos
(por conciudadanos deberemos entender siempre a los patricios y a los nobles; casi
nunca se refiere a los plebeyos, libertos, etcétera) la "necesidad" de casarse y tener hijos.
Por supuesto, podían contraerlo si eran sui iuris. De otra manera, se requería la
autorización de paterfamilias. Quien no contrajese nupcias en los tiempos y modos
augusteos -que más parecían hechos para impedir el matrimonio que para promoverlo,
de ahí, incluso, el auge del concubinato-, se encontraba en la incómoda posición del
caelebs, con las restricciones testamentarias (no poder heredar más que parcial y
condicionadamente), gubernamentales (no poder acceder a puestos de poder) y sociales
(falta de reconocimiento entre sus pares por su dudosa situación conyugal) y políticas
("ostracismo" en el ámbito de la corte) que ello implicaba.
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Concubinato. Con este nombre se designa la unión estable de un hombre y una mujer sin
intención o posibilidad de ser marido y mujer. Sin intención por la falta de affectio
maritatis y el trato matrimonial, sin posibilidad por la falta de connubium.
El concubinato es una comunidad de vida sexual duradera entre un hombre y una mujer,
pero es distinta al matrimonio. Por su carácter duradero se diferencia de una mera unión
sexual transitoria.
Es una unión lícita, pero ilegitima. Como dice Ulpiano, la única diferencia con el
matrimonio es la dignidad de la mujer.
No existió propiamente un tratamiento jurídico del concubinato que más bien quedaba
regulado por las costumbres. Las leyes Lulia et Papia castigaban el adulterio, unión con
una mujer casada, y el stuprum, unión sin matrimonio con una ingenua o viuda
respetable. Pero dejo sin sanción la unión no matrimonial con las mujeres de baja
condición social, con las cuales existía la prohibición de matrimonio, resultando por ello
posible unirse con ellas en concubinato.
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Adopción. Significa el egreso de un alieni iuris desde una familia y el ingreso a la del
adoptante. Cuando se hizo necesaria se instrumentó sobre otras ya existentes: para
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hacer salir al adoptado de la patria potestad a que estaba sometió se recurrió al mismo
procedimiento de la emancipación que se daba cuando el padre da en venta a su hijo tres
veces y la última queda libre.
El pater mancipa tres veces a su hijo a un adquiriente fiduciario, quien luego de las
primeras dos lo manumite con lo que automáticamente vuelve a la patria potestad del
pater. A la tercera mancipatio el hijo queda libre del poder del pater pero en causa
mancipi del adquiriente fiduciario. Este lo reivindica como hijo propio en un juicio y el
adquiriente no se opone. El pretor adjudica al adoptado como filius del reivindicante y
queda en calidad de hijo o nieto de aquel.
No habiendo requisitos ni restricciones para la adopción, se trataba de algo privado
entre dos pater a propósito de un filius cuya opinión y conveniencia no interesaba a la
comunidad.
En el derecho Justinianeo se diferencia entre adopción plena, que se da entre un filius y
un ascendiente materno o paterno; y la menos plena, que es por cualquier otro sui iuris.
Solo la primera produce los efectos de la adopción clásica, la capitis diminutio mínima
del adoptado. La segunda no sustrae al adoptado de la patria potestad de su pater
originario y se limita a atribuirle una expectativa sucesoria sobre el patrimonio del
adoptante.
En cuando a las formas Justiniano dispone que la adopción se haga por medio del
magistrado sin necesidad de las tres mancipationes y la ficticia reivindicación. Pero se
plantean requisitos como el consentimiento del adoptado y que el adoptante tenga por lo
menos 18 años más que el adoptado.
10.7. TUTELA: clases. Tutela de las mujeres. Ius liberorum. Situación del menor de
25 años: Lex Plaetoria, in integrum restitutio.
La tutela es la fuerza o potestad sobre una persona libre, dada y permitida por el ius
civile para proteger a aquel que en razón de su edad o se du sexo no pueda defenderse
por sí mismo.
Tutela proviene de Tueor que significaba proteger.
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La antigua tutela romana tiene un doble carácter: proteger al pupilo y el cuidado de los
bienes familiares para que no sean dilapidados. A medida que transcurren tiempos
republicanos se subraya la protección del pupilo.
El cargo del tutor es privado, el magistrado se limita a la vigilancia del cumplimiento de
la tutela.
Si bien la tutela era irrenunciable permitía excusaciones, es decir, alegar motivos
fundados para no ejercer tutela. Por ej., ejercer una magistratura, por tener tres hijos
vivos en Roma, cuatro en Italia o cinco en las Provincias, por salud quebrantada, por no
saber escribir, por tener más de 70 años.
Por ser manus virile las mujeres no podían ejercer la tutela. Teodosio y luego Justiniano
permitieron a la madre o abuela ser tutora de sus hijos naturales y legítimos debiendo
ser mayores de 25 años y que juraran no volver a casarse.
Clases de tutela.
a) Tutela testamentaria. El tutor es elegido y designado por el pater familia en un
testamento.
b) Tutela legitima. A falta de un tutor designado por el pater, la tutela está dada por
la Lay de las 12 tablas, por imperio de ley, al agnado más próximo.
c) Tutela por decreto del pretor. A falta del tutor designado por el pater y sin
agnados próximos, la Lex Atilia, en la que se estatuía al pretor urbano como
encargado de dar un tutor al incapaz que carecía de él.
Responsabilidad del tutor. Contra los abusos cometidos por el tutor en ejercicio de su
tutela existieron varias acciones por las cuales resultaban responsabilizados:
a) La accusatio suspecti tutoris. Acción pública por medio de la cual se otorgaba la
destitución del tutor y se designaba otro.
b) La actio rationibus distrhendis. Acción de carácter privado penal por medio de la
cual se multaba al tutor con el doble del valor de los bienes defraudados al pupilo.
c) Actio tutelae. Acción por la cual se permitía obtener del tutor o de sus herederos
una indemnización por los daños y perjuicios ocasionados por su mala gestión y
la devolución de los bienes administrados.
El tutor podía pedirle al pupilo una iudicium contrarlum para obligarlo a pagar los
adelantos o gastos hechos por el con fondos fuera de la tutela.
Tutela de la mujer. Durante el derecho antiguo y también en la época clásica, las mujeres
púberes que fueran sui iuris quedaban sujetas a la tutela especial de por vida llamada
Tutela de la mujer, esta podía ser testamentaria, legitima o dativa.
El tutor de la mujer no actuaba por la gestión sino solamente por la Autoritas. La mujer
gozaba de una capacidad mayor que la de los impúberes pues podía enajenar rec nec
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UNLAM
mancipi, prestar dinero o recibir un pago. Hacia fines de la Republica la tutela comienza
su deterioro y en la época clásica, Gayo, nos habla que las mujeres mayores tratan por si
mismas sus negocios.
Situación de los menores de 25 años. El púber sui iuris no contaba con la experiencia del
mundo de los negocios por eso podía realizarlos de manera inconveniente y dañosa para
su patrimonio. La Lex Laetoria estableció una acción penal y popular contra todo aquel
que se hubiera aprovechado económicamente en un negocio con los menores de 25 años.
Esta ley protegía a todos los menores sean varones o mujeres sui iuris. La actio popularis
podía ser ejercida contra el tercero que se aprovechara de la inexperiencia del menor y
consiguiera ventajas económicas. Pero como la lex no anulaba los negocios celebrados, el
pretor aporto dos remedios: una exceptio para oponerse a la acción que intentara el
acreedor por incumplimiento de la obligación concertada; una interregnum restitutoria
que podía pedir el menor que sufrió la lesión por causa de su edad y por medio de la cual
se consideraba al negocio como no sucedido, restableciendo las cosas a su estado
primitivo.
Había que probar que el menor había sufrido perjuicio, que se hubiese producido por
defecto de su edad, que el menor no tuviera otro recurso jurídico y que no hubiera
mediado dolo o delito por parte del menor.
Extinción:
Pupilo: pubertad o muerte.
Tutor: muerte, capitis diminutio, vencimiento del plazo, destitución o acusación.
Ius Liberorum. Era el derecho que tenía la mujer de liberarse de la tutela cuando tenía
cierto número de hijos. Si era ingenua (la que era libre y nunca había sido esclava) debía
tener tres hijos, y si era liberta (manumitida) cuatro hijos como mínimo.
Lex Plaetoria. A partir de esta ley en el 191 a.C estableció que esta sería la nueva edad de
minoridad y dispuso la aplicación de sanciones a quienes, abusando de la inexperiencia
de aquellos, les hicieran realizar con dolo un acto jurídico (pero el acto seguía siendo
válido).
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UNLAM
Curatela del demente (furius) Es la figura más antigua, se encontraba en la Ley de las 12
tablas. Protege a los dementes y se indicaba que los insanos y sus bienes pasaran a estar
bajo la potestas de los agnados y a falta de estos los gentiles. La curatela de los agnados,
la de los gentiles desapareció en la Republica, era automática, no requería nombramiento
ni intervención judicial. Al producirse el desequilibrio mental surgía, de puro derecho, la
incapacidad y la consecuente necesidad de curatela. Pero en la época clásica, faltando
agnados, el pretor designaba uno.
La curatela podía ser legítima o dativa, no existiendo la testamentaria pero el magistrado
le da preferencia a aquel que ha propuesto el testador. En el derecho clásico todo
curador debe ser confirmado por el magistrado. Para Justiniano el orden era primero el
indicado por el testador y segundo la persona idónea señalada por el magistrado.
El curador tenía que cuidar de la persona a cargo y administrar su patrimonio. Dada la
incapacidad total del demente, el curador solo puede actuar por la gestión. Su
responsabilidad esta reglada por la Actio Negotiorum Gestorum.
Curatela del prodigo. La ley de las 12 tablas consideraba pródigos a aquellos que
dilapidaban los bienes provenientes de la sucesión ab intestato de su padre o abuelo. La
primitiva figura se fue ampliando, abarcando a los que dilapidaban cualquier tipo de
fortuna, tuvieran o no hijos. Se admitió también la confirmación del curador
testamentario y en su ausencia el magistrado designaba un curador dativo.
El curador del prodigo debía prestar su Autoritas para dar validez a todos los negocios
jurídicos que pudieran provocar un empobrecimiento de su patrimonio. En ningún caso
se actuaba por medio de la gestión, en razón de que el prodigo era incapaz con
incapacidad relativa de obrar.
Curatela de los menores de 25 años. Alcanzada la pubertad, el sui iuris era plenamente
capaz para realizar cualquier tipo de negocio. A fines del Siglo 3 a.C. surgió la idea de que
los jóvenes debían ser protegidos de quienes pudieran aprovecharse de su inexperiencia.
La lex Plaetoria introdujo una acción pública para ejercitar contra todo aquel que
fraudulentamente hubiera conseguido un provecho, por efecto de la inexperiencia del
menor. Aquella acción consideraba al autor del fraude con la nota de infamia y una pena
pecuniaria, pero no conducía a la nulidad del acto.
El pretor con el propósito de lograr una recuperación más eficaz, creo una exceptio legis
Plaetoria, para oponer a las reclamaciones de los que habían realizado tales negocios
con el menor, y una in integrum restitutio, que se le otorgaba discrecionalmente y no
solo en los casos de fraude. Estos tres remedios, tenían aparejadas dificultades para el
menor y su actividad comercial, dado que nadie quería contratar con ellos. Se hizo
necesario, entonces, proporcionarle un curador que otorgara su consensus, a la manera
de una Autoritas, al negocio jurídico. El menor podía pedir un curador para actuar en
todo negocio, cuyo nombramiento tenía carácter optativo. Una constitución del
emperador Marco Aurelio convirtió a la curatela del menor púber en institución legar
estable de características similares a la tutela del impúber, con la que tendió a
equiparársela en el periodo post clásico.
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UNLAM
Suceder significa ocupar el lugar que tenia una persona anteriormente. En el herencia
hay una sucesión porque el heredero pasa a ocupar la posición jurídica del que fallece.
En el derecho romano los autores clásicos solo conocen la sucesión a titulo universal,
cuando un heredero adquiere la propiedad de TODO el patrimonio de alguien que ha
fallecido, desconociendo la sucesión a título personal, cuando alguien adquiere la
propiedad de UNA O VARIAS COSAS que eran de otro, que será conocida en la época pos
clásica.
Gayo, en sus Institutas, cuando habla de adquisición de cosas, distingue la adquisición de
las cosas particulares y la adquisición de toda una universalidad. Pero solo en este último
caso habla de sucessio.
La sucesión universal puede ocurrir entre vivos o mortis causa, esta última es la que
incluye la herencia. En cambio, por los actos entre vivos, la sucesión universal puede
ocurrir por: en la adrogación, la conventio cun manu, cuando alguien adquiere bienes en
la venditio bonorum y también cuando una persona libre sui iuris cae en esclavitud.
En cambio la expresión sucessio no es empleada por los clásicos respecto de las
singulares, pues la misma es desconocida en el derecho clásico.
Fueron los posclásicos los que emplearon la división de la sucesión en sucesión universal
y sucesión particular.
Así se suele hablar de:
a) Sucesión universal. Que puede ser: mortis causa, caso de la hereditas y de la
bonorum possessio; inter vivos, en el caso de la adrogatio, la conventio cun manu,
etc.
b) Sucesión particular. Que puede ser: mortis causa, por ej. legado o fideicomisos;
inter vivos por ej. en compraventa o locación.
c) Por último se concedió la bonorum possessio aun existiendo testamento, a
personas no instituidas por el causante. En esos casos se hablaba de una bonorum
possessio contra las tabillas.
Si tenemos en cuenta que el bonorum poseedor se convertía en propietario ex iure
quiritium a través de la usucapión, y que a través de las acciones útiles concedidas por el
pretor llegaba a realizar a su favor los derechos de crédito del causante, resultaba que sin
alcanzar la categoría de heredero (que solo podía ser conferida por testamento o
normativas del ius civile) llegaba al mismo resultado práctico que el heredero, suceder al
causante en todos sus derechos reales y personales.
Resultaron dos sistemas: el del ius civile, que determinaba la calidad de heredero, y el
pretoriano, que concedía la bonorum possessio.
Si el pretor concedía la bonorum possessio a una persona no contemplada por el ius
civile o ubicada en este en segundo término, había que resolver en cada hipótesis si el
heredero civil podía actuar exitosamente contra el bonorum possessor por medio de una
hereditatis petitio.
La doctrina hablaba de bonorum possessio sine re o cum re, según que el titular de ella
debiera ceder su posesión o mantenerla ante la pretensión del heredero civil.
El pretor puso sostener a ciertos bonorum poseedores ante la pretensión civilmente
valida de ciertos herederos, denegándoles acción a estos o concediéndoles acción a
aquellos.
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UNLAM
Al confundirse en la época pos clásica el ius civile con el ius pretorium o honorarium, la
distinción entre bonorum possessio y hereditas perdió contenido substancia y solo
subsistió en la terminología y formalidades del procedimiento.
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UNLAM
a) Según las tablas o sin tablas. Esta división se hacía según que la posesión de los
bienes se la confiera el pretor o una persona en base a lo dispuesto por un
testamento, o ante su carencia.
b) Cum re y sine re. Según que el bonorum poseedor tuviese o no un derecho
sustancial a su favor para conservar la posesión de los bienes. Tenía ese derecho
cuando no existía ningún otro heredero con mejor derecho que él.
c) Por edicto o decreto. En el primer caso la adjudicación de los bienes la hacía por
edictos y en el segundo por decreto.
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UNLAM
dominus. El esclavo puede adquirir del dueño por testamento, siempre que al mismo
tiempo se lo esté manumitiendo en el mismo.
b) los latini iuniani, si bien tienen esta facultad, la parte que les corresponde resulta
caduca y pasa al fisco al menos que en el mismo acto obtenga la ciudadanía.
c) personas inciertas, aquellas que no están especificadas en el testamento no pueden ser
herederos.
d) las mujeres, se les prohibió adquirir como herederas por testamento de quienes
estuvieran en la primera clase. Podían adquirir por legados hasta una cantidad igual a la
de los herederos.
La testamenti factio pasiva debía estar presente al momento de testar como al momento
de la muerte del testador. Justiniano agrega que deben ser capaces al momento de recibir
la herencia también.
Concepto de testamento. Es un acto solemne de última voluntad por medio del cual se
instituye a un heredero. Puede contener otras cláusulas, como la manumisión, legado,
dación de tutor, pero en principio la eficacia de las mismas dependerá de la existencia de
la institución de heredero. Gayo dice que es la cabeza y fundamento del testamento.
Formas de testar.
En el derecho antiguo:
a) In comiti calatis. Cuando la institución o designación de herederos se realizaba en
los comicios cariados, presidios por el pontífice máximo. Para este objetivo los
comicios se reunían dos veces al año (marzo y mayo). Frente a los comicios, el
pater debía declarar solemnemente el nombre de la persona instituida como
heredero.
b) En tiempos de guerra. Cuando el ciudadano soldado, antes de marchar a la guerra,
disponía sobre el destino de sus bienes frente al ejercito reunido en armas. Con el
tiempo evoluciono y se permitió su realización frente a un grupo de compañeros
de armas.
c) Por el rito de cobre y balanza. Se realizaba por la mancipatio. El testador vendía
su patrimonio a un amigo que se comprometía a realizar las liberalidades que
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UNLAM
aquel hubiera dispuesto. Se realizaba fuera de los días del calati comiti y como
dictaba el ius civile.
En el derecho honorario o pretoriano. Se dispuso que el testamento debiera ser escrito
en tablillas y llevar la firma de siete testigos. Al que presentaba la tablilla, el pretor podía
acordarle la bonorum possessio según tablas.
En el derecho imperial. Se crea el testamento tripertium, que era escrito por testador
ante 7 testigos que debían firmarlo y sellarlo, luego cerrarlo y volverlo a firmar y sellar.
En la época de Justiniano se admitieron dos formas: a) Público. Podía ser a su vez
judicial, era el efectuado por el testador manifestando públicamente su voluntad ante un
magistrado quien labraba el acta; y principi oblatum, el testador entregaba el texto del
testamento al emperador para que lo guardase en sus archivos y se abriera el día de su
muerte. b) Privado. Podía efectuarse de dos maneras: oral o escrito. En ambos casos se
exigía la presencia de 7 testigos y que el testamento se hiciera sin interrupciones. El
testamento escrito, podía realizarlo el propio testador con su puño y letra o un extraño al
dictado del testador.
Invalidez e ineficacia de los testamentos. Desheredación. Como todo acto jurídico, los
testamentos son susceptibles de nulidad. Pueden serlo por causas originadas en el
momento de su confección, por ej. falta de capacidad, omisión de herederos forzosos,
etc.; o por causas sobrevinientes. Se pueden mencionar las siguientes:
a) Testamento inútil. Se producía cuando el testador sufría una capitis diminutio
cualquiera después de haber hecho el testamento.
b) Testamento ruptum. Por el advenimiento de un nuevo heredero con
posterioridad a la confección del testamento o por el otorgamiento de un nuevo
testamento distinto del anterior.
c) Testamento destitum. Cuando el heredero instituido no quería o no podía aceptar
la herencia.
Los efectos eran que la transmisión de los bienes se regía por la forma de sucesión ab
intestato.
Las bonorum possessio testamentarias. Son las que el pretor concede respecto de los
bienes de una persona que ha otorgado testamento. Las institutas establecen que siguen
el siguiente orden preferencial:
a) Contra tablas (contra las tablas): es la que se da contrariando las disposiciones del
testamento, a los hijos del testador que habían sido omitidos en el, porque
determinados herederos debían ser nombrados en el testamento. Este tipo de
bonorum possessio fue instituido para los hijos emancipados.
b) Secundum tabulas (según las tablas): es la se le da al heredero instituido en el
testamento civil o pretoriano. Solo la otorgaba el pretor cuando nadie había
pedido la bonorum possessio contra tabulas. Se consagraba legalmente un
testamento hecho respetando las reglas y limitaciones legales.
Sucesión legítima en el derecho antiguo. Primero a los heredes sui, o sea los
descendientes del de cuius, que estuvieran bajo su potestad al momento de su muerte,
incluyendo aquí a los póstumos: es decir a los sui nacidos después de muerto el causante,
la mujer del difunto que hubiera entrado a su familia por una conventio in manus,
ocupaba el lugar de una hija (loco filiae), la nuera in manu, el de nieta (loco neptis) por lo
que a la herencia se refiere.
Entre los herederos del mismo grado la división del patrimonio se hacía por cabezas y,
en cuanto a los de grado distinto, se repartía primero por estirpes y dentro de cada
estirpe por cabezas.
En segundo lugar, cuando no había “herederos suyos”, la herencia se ofrecía a los
próximos agnados, excluyendo del más cercano al más remoto.
Si el agnado más próximo no aceptaba la herencia, ésta no era ofrecida sucesivamente a
los de ulterior grado sino que, en tercer lugar, se llamaba a la gens.
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UNLAM
que no hubieran sido de no haber salido de la familia, y siempre que no estuvieran bajo
la potestad de otro; de esta manera quedaban incluidos también los emancipados.
Como la concurrencia de los emancipados creaba a veces una situación injusta para los
heredes sui, que no podían tener un patrimonio propio – ya que todo lo que hubieran
adquirido lo hacían para el pater – el derecho honorario creó una institución especial, la
collatio bonorum o colación de bienes, por la cual él emancipado que concurriera a la
herencia del pater, debía aportar a la sucesión una parte de su propio patrimonio para
compensar al causante.
En segundo lugar el pretor llamaba a los legitim, que eran los agnados del segundo orden
de las 12 tablas. En tercer lugar, a los cognados. Finalmente, en cuarto lugar, el cónyuge
superviviente.
Sucesión legítima del liberto. Siempre fue objeto de una reglamentación especial.
Las 12 tablas disponían que si el liberto moría intestado, la herencia pasara a los heredes
sui, y de no tenerlos, pasaría al patrono, a sus descendientes, a sus agnados más
próximos o a los gentiles del patrono.
El pretor dispuso que la herencia del liberto se ofreciera primero a sus descendientes. En
segundo término, al patrono y a sus agnados y gentiles. En tercer lugar, a los cognados
del liberto. En cuarto término a los demás familiares del patrono no incluidos en el
segundo orden. En quinto lugar al patrono del patrono. En sexto a la viuda o al viudo. En
séptimo a los cognados del patrono.
Con Justiniano se fijó el siguiente orden:
1) En primer lugar los descendientes del liberto.
2) El patrono y sus parientes.
3) Los cognados del liberto.
4) Cónyuge superviviente.
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UNLAM
Se entiende por legado una disposición mortis causa incluida en un testamento con cargo
de heredero instituido de que se realice o se permita realizar transmisión a titulo
singular a otra persona llamada legatario.
Ineficacia y revocación de los legados. Un legado podía ser ineficaz por invalidez del
testamento donde estuviese incorporado o por causa propia del legado, como fuese por
incumplimiento de las formas, falta de capacidad para transmitirlo, vicio de la voluntad o
por su contenido ilícito.
Se aplicaba acal la denominada “regla cataniana”, según la cual si el legado era nulo en el
momento de hacer el testamento, no podía hacerse valer posteriormente.
Herencia yacente. Cuando la herencia aún no ha sido aceptada por el heredero, hay un
lapso en el cual la herencia, por no ser del causante ni del heredero, parece no ser de
nadie.
En un comienzo los romanos hablaron de la misma como res nullíus o sine domino.
Siendo asi, quien se apoderase de una cosa de tal herencia no cometía furtum. Se comete
el delito si la cosa es poseída por un heredero o por un tercero que posee a cuenta de la
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UNLAM
La sucesión ab intestato tiene lugar siempre que por el causante no haya sido hecho un
testamento valido, o haya resultado nulo o no haya sido aceptado por los herederos
instituidos.
Este carácter de la sucesión testamentaria no parecer haber existido en los tiempos
arcaicos. Según modernas interpretaciones ese se refería a la jefatura del grupo y no a
una asignación individualista del patrimonio; o tenía lugar como adopción de un extraño,
solo cuando no había un sui varón.
En ambas hipótesis resulta que los sui lo sucedían automáticamente en la
patrimonialidad de la familia, fuere que permanecieran unidos bajo el poder de here
nombrado testamentariamente de entre ellos o de afuera.
En la ley de las 12 tablas la palabra heres se refiere al instituido por un testamento o
exclusivamente a los sui. De los otros llamados a suceder, la ley dice “que tengan para si
el patrimonio”. Es que en la concepción antigua romana el patrimonio es familiar y por lo
tanto, los sui son copropietarios, en el sentido de la expectativa y el goce.
La sucesión ab intestato ha sufrido una gran trasformación, pasando de un sistema
arcaico con base en la agnación, de acuerdo con la concepción de grandes grupos
parentales de estructura y funcionamiento político, a otro con base en la cognación.
La evolución se divide en: a) ley de las 12 tablas; b) en el ius civile; c) en el sistema de las
bonorum possessio; d) los senadoconsultos; e) la constitución imperial y las novelas 118
y 127 de Justiniano.
La sucesión ab intestato en la Ley de las 12 Tablas. Existe en ellas un texto que alude
directamente. Este es susceptible de dos interpretaciones, la tradicional que es inspirada
en el trabajo de los juristas romanos, y otra más reciente que debe considerarse en
función del carácter político de la familia.
La traducción que corresponde a la interpretación tradicional seria “Si muere intestado y
no hay herederos sui, que el patrimonio lo tenga para si el agnado más próximo; si no
hay agnado, que lo tengan los gentiles”. Podría llamarse la sucesión intestada del ius
civile.
La traducción que correspondía a la interpretación mas reciente seria “Si muere
intestado, es decir que para el ningún sui es heredero, que el agnado más próximo tome
para si el patrimonio; si no hay agnado, que lo tomen los gentiles.” Morir intestado es no
haber designado en calati comiti a uno de los sui como heres, como continuado de la
jefatura. En tal supuesto, el agnado o los agnados próximos quedan con el patrimonio.
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UNLAM
Beneficio de inventario. Justiniano creo este beneficio para todos los herederos. El
heredero que acepta la herencia con beneficio de inventario no queda obligado a pagar a
los acreedores del causante más allá del monto de los bienes hereditarios.
Para poder tener este beneficio, el heredero debía cumplir el siguiente procedimiento:
1) Debe aceptar la herencia.
2) Dentro de los 30 días de la delación de la misma debe comenzar a hacer un
inventario ante un escribano.
3) Dicho inventario debía ser terminado en 60 días, 1 año si estaban en lugares
distintos.
4) Debía ser hecho en presencia de acreedores, legatarios o fideicomisos. O en
presencia de 3 testigos que posean bienes y residan en el mismo lugar.
5) El heredero debía poner su firma declarando que no ha tomado ningún bien en
sucesión.
Luego pagaba a los acreedores a medida que estos se presentaban. Los acreedores
hipotecarios eran preferidos a los quirografarios, y estos a los legatarios. Para poder
pagar el heredero podía vender previamente los bienes hereditarios.
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UNLAM
Derecho de acrecer entre herederos. Cuando existen dos o más herederos y uno de los
llamados a la herencia no quiere o no puede ser heredero, su cuota pasara a acrecentar la
porción del otro u otros herederos. A esto se lo llama acrecer.
La idea romana es que la herencia le es deferida in solidum a todos los herederos, de tal
modo que la aceptación de uno de ellos se refiere a todo el patrimonio hereditario, si
bien concurriendo con otro u otros hacen concurso de partes. Pero ante la falta de uno de
ellos, el otro u otros herederos, pasa a acrecer la porción que le correspondía a aquel.
Esto se opera de manera automática. Se produce hasta contra su voluntad, ya que estos
no pueden rehusarse.
La herencia se debe repartir entre todos los herederos instituidos por el testador. Basta
que exista un heredero testamentario para que este acrezca las partes de los que
alcanzaron a serlo.
Hay que atender a la forma como el testador ha efectuado las instituciones de herederos,
haciéndola en forma separada o formado grupos. Cuando ocurre lo primero, cada uno
acrece la parte del heredero que falta en forma proporcional a su cuota. Cuando ocurre lo
segundo, se da preferencia a los herederos del mismo grupo.
Es una sucesión que se acuerda no en virtud de la ley, sino en virtud del edificio del
pretor, que contempla, corrige y suple el derecho civil. Fue establecida por el pretor en
razones de equidad y de utilidad pública, al margen de la hereditas del derecho civil.
Caracteres.
1) Proviene del derecho honorario, no del ius civile.
2) Es una sucesión de derecho, más que de hecho. Hay derecho a la bonorum
possessio.
3) No se adquiere de pleno derecho, debe ser reclamada por el bonorum poseedor.
4) Puede adquirirse por representantes.
5) Solo confiere la propiedad bonitaria o pretoriana.
6) El bonorum poseedor puede rechazar las pretensiones del heredero por medio de
una exceptio doli. También cuenta con un quorum bonorum para reclamar los
bienes de una herencia contra quienes poseen sin un título como él.
Interdicto quorum bonorum. Era la acción concedida al bonorum poseedor para adquirir
la posesión de los bienes de la herencia. Se concedía contra quienes poseían a título de
heredero y contra los que poseían sin él.
En un principio solo se daba respecto de las cosas corporales, pero el pretor lo extendió
luego, por medio de acciones, contra los deudores del causante. Se equipara el bonorum
poseedor con el heredero.
La demanda, una vez reclamada podía hacerse dentro del año por ascendientes y
descendientes o dentro de 100 días por cualquier otra persona.
La entrega de los bienes colocaba al bonorum poseedor en la cómoda situación de
demandado, frente a los que alegasen derechos sobre dichos bienes, estos debía probar
sus derechos.
Ab intestato. Es la que recae sobre los bienes de una persona que no ha otorgado
testamento a favor de nadie. Podría ser:
a) Edictalis (por edicto) Eran las que se originaban en el edicto del pretor.
b) Decretalis (Por decreto) Eran las que reconocía como fuente de disposición
particular el pretor.
Dentro de estas encontramos la Bonorum possessio fuosi nomine, era la que el pretor
concedía al loco a pedido del curado, pudiendo ser esta aceptada o rechazada al
recuperar la razón, o perderla si moría insano; o la Bonorum possessio ventri
nomine, la pedía el curador centris para la persona por nacer.
Ambas eran situaciones no contempladas por el derecho civil y además por
excepcionalidad no podían estar comprendidas en la regulación genérica del Edicto del
Pretor.
Desde el punto de vista de los efectos que producen, se pueden clasificar en:
1) Cum re. Era cuando el bonorum poseedor podía retener definitivamente la
propiedad de los bienes cuya posesión le había otorgado el pretor. Se daba
cuando no existía heredero civil y también si este era de rango inferior en el
edicto.
2) Sine re. Aquella que admite que los bienes cuya posesión se entrega, sean
reivindicados por el heredero civil. Se daba cuando el bonorum poseedor ocupaba
en el edicto un rango inferior al heredero civil. Si ocupaban el mismo lugar los
bienes se repartían.
Protección jurídica del heredero. En principio el heredero puede ejercer todas las
acciones usuales relativas a su situación jurídica. Si una cosa de la herencia está en poder
de otro, puede actuar por la reivindicación. Igualmente, el bonorum poseedor contara
con acciones similares, ejercidas como actio sutiles.
Pero para ello, cuando con defensas judiciales más específicas, la hereditatis petitio.
Cuando alguien le niegue su calidad de heredero, contara con esta hereditatis petito a los
efectos de que sea declarado heredero y le sea atribuida la herencia.
Esta acción es iniciada por el heredero civil, testamentario o ab intestato, quien por
supuesto deberá probar su calidad de tal. Si hay más de un heredero, el pretor otorgara
la formula solo por su parte de la herencia. El demandado puede poseer a título de
heredero, es decir que se cree de buena o mala fe que es heredero, pero también se
terminó admitiendo la acción contra el simple poseedor, el que posee sin título alguno.
En el año 129 d.C. se aprobó el senadoconsulto Inventianum, podemos decir que los
efectos de esta acción son semejantes a los de la reivindicación, con algunas
modificaciones.
En la época de Justiniano, la hereditatis petitio es considerada una acción mixta, tanto in
re como in personam, quedado clasificada entre los juicios de buena fe. Por esto último el
juez tiene amplias facultades para decidir equitativamente los distintos aspectos que se
plantearan.
privada, por medio de pactos, se dividen la herencia. Si ello ocurre, cualquiera de ellos
puede pedir jurídicamente la partición.
Como las otras acciones, la formula contiene una Adiudicatio de tal modo que lo que
correspondía al juez era determinar la parte que le correspondía a cada heredero.
Con Justiniano, pasa a ser una acción mixta y la hace figurar entre las acciones de buena
fe. En la época justinianea, la partición efectuada en el testamento ocasionaba la
atribución directa de la propiedad de las cosas asignadas, que de este modo no entraban
en la comunidad.
El juez puede atribuir las cosas en formas separadas. Si eran de distinto valor, había que
asignarles uno, efectuándose las compensaciones pertinentes. Igualmente, se podía
ordenar la venta efectuándose en cuando al precio obtenido.
Había que tomar en consideración los frutos o rentas percibidos por los herederos, así
como los gastos necesarios efectuados y no distribuidos y también los daños causados a
la herencia.
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