50% encontró este documento útil (2 votos)
3K vistas2 páginas

Poesia A Semana Santa

Este poema describe la visita de un creyente al Cristo crucificado durante la Semana Santa. Al ver el cuerpo crucificado y herido de Cristo, el creyente se avergüenza de quejarse de sus propios sufrimientos y en cambio busca aprender que el dolor es la clave para acceder a la salvación a través de Cristo.

Cargado por

Joel S. Quispe
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
50% encontró este documento útil (2 votos)
3K vistas2 páginas

Poesia A Semana Santa

Este poema describe la visita de un creyente al Cristo crucificado durante la Semana Santa. Al ver el cuerpo crucificado y herido de Cristo, el creyente se avergüenza de quejarse de sus propios sufrimientos y en cambio busca aprender que el dolor es la clave para acceder a la salvación a través de Cristo.

Cargado por

Joel S. Quispe
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

POESIA A SEMANA SANTA

En esta tarde, Cristo del Calvario,


vine a rogarte por mi carne enferma;
pero al verte, mis ojos van y vienen
de tu cuerpo a mi cuerpo con vergüenza.

¿Cómo quejarme de mis pies cansados


cuando veo los tuyos destrozados?
¿Cómo mostrarte mis manos vacías,
cuando las tuyas están llenas de heridas?

¿Cómo explicarte a ti mi soledad,


cuando en la Cruz alzado y sólo estás?
¿Cómo explicarte que no tengo amor,
cuando tienes rasgado el corazón?

Ahora ya no me acuerdo de nada,


huyeron de mí todas las dolencias.
El ímpetu del ruego que traía
se me ahoga en la boca pedigüeña.

Y sólo pido, no pedirte nada,


estar aquí, junto a tu imagen muerta,
ir aprendiendo que el dolor es sólo
la llave santa de tu santa puerta.
POESIA A SEMANA SANTA

En esta tarde, Cristo del Calvario,


vine a rogarte por mi carne enferma;
pero al verte, mis ojos van y vienen
de tu cuerpo a mi cuerpo con vergüenza.

¿Cómo quejarme de mis pies cansados


cuando veo los tuyos destrozados?
¿Cómo mostrarte mis manos vacías,
cuando las tuyas están llenas de heridas?

¿Cómo explicarte a ti mi soledad,


cuando en la Cruz alzado y sólo estás?
¿Cómo explicarte que no tengo amor,
cuando tienes rasgado el corazón?

Ahora ya no me acuerdo de nada,


huyeron de mí todas las dolencias.
El ímpetu del ruego que traía
se me ahoga en la boca pedigüeña.

Y sólo pido, no pedirte nada,


estar aquí, junto a tu imagen muerta,
ir aprendiendo que el dolor es sólo
la llave santa de tu santa puerta

También podría gustarte