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El Conflicto

El documento describe el largo y devastador conflicto armado interno en Guatemala entre 1960 y 1996. Menciona que la guerra civil causó aproximadamente 200,000 muertes y 45,000 desaparecidos, y que las fuerzas gubernamentales fueron responsables del 93% de la violencia. También describe las causas profundas del conflicto, incluida la injusticia estructural, el racismo y la exclusión de los pueblos indígenas, así como las consecuencias a largo plazo para la sociedad guatemalteca.
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El Conflicto

El documento describe el largo y devastador conflicto armado interno en Guatemala entre 1960 y 1996. Menciona que la guerra civil causó aproximadamente 200,000 muertes y 45,000 desaparecidos, y que las fuerzas gubernamentales fueron responsables del 93% de la violencia. También describe las causas profundas del conflicto, incluida la injusticia estructural, el racismo y la exclusión de los pueblos indígenas, así como las consecuencias a largo plazo para la sociedad guatemalteca.
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EL CONFLICTO

1. CONFLICTO ARMADO INTERNO EN GUATEMALA


La guerra civil de Guatemala (también llamado conflicto armado interno en Guatemala
tras los acuerdos de paz de 1996) fue un largo conflicto bélico librado en ese país
centroamericano entre 1960 y 1996 dentro del marco de la Guerra Fría entre el bloque
capitalista de los Estados Unidos y el bloque comunista de la Unión Soviética. La guerra
causó un gran impacto en este país centroamericano en términos económicos y políticos
y agudizó la polarización de la sociedad guatemalteca. El conflicto se inició a principios
de la década de los sesenta, cuando el 13 de noviembre de 1960 se realizó un fallido
golpe de Estado con el fin de derrocar a Miguel Ydígoras Fuentes; este, sin embargo,
fue solo el último de una serie de sucesos que provocaron la polarización de la sociedad
guatemalteca desde la Independencia en 1821 hasta la caída del régimen del coronel
Jacobo Árbenz Guzmán en 1954. En 1962 se crea el primer grupo guerrillero del país,
el Movimiento Revolucionario 13 de noviembre (MR13), el cual se organizó y estuvo
activo en el oriente del país hasta su disolución en 1971.

El gobierno del licenciado Julio César Méndez Montenegro fue el único gobierno civil
desde 1960 hasta 1986, aunque estuvo fuertemente influenciado por los miembros de la
cúpula del ejército. El gobierno de Méndez Montenegro dio paso al trío de gobiernos
militares de la década de los setenta y luego a la década de los golpes de Estado y de
fuga de capitales.

La guerra civil finalizó el 29 de diciembre de 1996, durante la presidencia de Álvaro Arzú


con la firma del Acuerdo de Paz Firme y Duradera entre el Gobierno de Guatemala y la
Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca, poniendo fin a una guerra que duró más
de 36 años.

La Comisión para el Esclarecimiento Histórico nombrada por las Naciones Unidas para
recopilar información histórica de la Guerra Civil mediante un complejo análisis
estadístico estimó que el saldo al final de la guerra fue de doscientos mil muertos,
cuarenta y cinco mil desaparecidos, y cerca de cien mil desplazados.

La mayoría de las víctimas fue producto de políticas de tierra arrasada y combates en la


región occidental de la Franja Transversal del Norte, particularmente el triángulo ixil,29
que fue poblado en la década de 1960 cuando se inició el proyecto de la Franja pensando
que sería el granero nacional; a mediados de la década de 1970 se encontró petróleo
en la región, lo que provocó intensos combates en el área.

Según la Comisión para el Esclarecimiento Histórico, las fuerzas gubernamentales son


responsables de 93 % de la violencia del conflicto y los grupos guerrilleros de 3 % (4 %
no están identificados).

1
1.1. Causas nacionales.
Con el estallido del enfrentamiento armado interno en 1962, Guatemala entró en una
etapa sumamente trágica y devastadora de su historia, de enormes costos en
términos humanos, materiales, institucionales y morales. En su labor de
documentación de las violaciones de los derechos humanos y hechos de violencia
vinculados al enfrentamiento armado, la Comisión para el Esclarecimiento Histórico
(CEH) registró un total de 42.275 víctimas. Combinando estos datos con otros
estudios realizados sobre la violencia política en Guatemala, la CEH estima que el
saldo de muertos y desaparecidos del enfrentamiento fratricida llegó 25,000
personas.

Las operaciones contrainsurgentes realizadas entre 1981 y 1983, en ciertas regiones


del país, agentes del Estado de Guatemala cometieron actos de genocidio en contra
de grupos del pueblo maya. La estrategia contrainsurgente no sólo dio lugar a la
violación de los derechos humanos esenciales, sino a que la ejecución de dichos
crímenes se realizara mediante actos crueles cuyo arquetipo son las masacres. En
la mayoría de las masacres se han evidenciado múltiples actos de ferocidad que
antecedieron, acompañaron o siguieron a la muerte de las víctimas.

"La CEH concluye que fenómenos coincidentes con la injusticia estructural, el cierre
de los espacios políticos, el racismo, la profundización de una institucionalidad
excluyente y antidemocrática, así como la renuencia a impulsar reformas sustantivas
que pudieran haber reducido los conflictos estructurales, constituyen los factores que
determinaron en un sentido profundo el origen y ulterior estallido del conflicto
armado".

"Después del derrocamiento del Gobierno del coronel Jacobo Arbenz en 1954 tuvo
lugar un acelerado proceso de cierre de espacios políticos, inspirado en un
anticomunismo fundamentalista que anatemizó un movimiento social amplio y
diverso, consolidando mediante leyes el carácter restrictivo y excluyendo del juego
político. Estas restricciones a la participación política fueron pactadas por diversos
sectores de poder fáctico del país y activadas por las fuerzas civiles y políticas de
esta época. Este proceso constituye en sí mismo una de las evidencias más
contundentes de las estrechas relaciones entre el poder militar, el poder político y
partidos políticos surgidos en 1954. A partir de 1963, además de las restricciones
legales, la creciente represión estatal contra sus reales o supuestos opositores fue
otro factor decisivo en el cierre de opciones políticas en Guatemala".

Han pasado más de cinco décadas desde el inicio del conflicto armado interno de
Guatemala y más de dos desde la firma de los acuerdos de paz, y las causas que
originaron la guerra siguen intactas.

Aludir a las causas históricas de las trágicas épocas que atravesó Guatemala se
hace necesario tanto para conocer mejor la historia como para abordar situaciones
que influyeron en la conducta humana durante el conflicto. Dichas causas se
2
decantaron en tiempo y espacio por la vía de la violencia. Las manifestaciones
violentas se volcaron en los órdenes estructurales, políticos y sociales.

Según la Comisión del Esclarecimiento Histórico: «Sus orígenes tienen cinco


fuentes: económica, política, ideológica, religiosa y étnica».

El estigma colonial de las relaciones económicas, culturales y sociales provocó que


estas fueran jerárquicas. El Estado, después de la emancipación política de 1821,
fue totalmente racista y excluyente. Esta exclusión fue marcada por los procesos de
marginación y rezago en la prestación de servicios básicos, el desarrollo de capital
humano y el acceso a los beneficios sociales. La violencia apuntó desde las
estructuras estatales a los pobres, a los excluidos y a los indígenas. Esos
condicionamientos limitaron permanentemente la formación de un Estado
democrático, y su tarea no fue más allá de perpetuar o reproducir las estructuras de
poder con características como la explotación de los indígenas y la exclusión de los
mestizos empobrecidos.

La guerra intestina llegó como consecuencia lógica. Los enfrentamientos armados


tuvieron fundamento también en factores internos y externos cuya influencia real aún
no se ha determinado a cabalidad. La suma de las causas históricas no habría sido
suficiente por sí misma para generar insurrección. Nuevos fenómenos sociales,
religiosos y políticos en las décadas de los años 50 y 60 impulsaron a los sectores
excluidos a optar por la vía armada como única alternativa de solución.

Y las causas históricas de las guerras internas en las naciones latinoamericanas


fueron exactamente iguales. Pueden reunirse en tres conglomerados: la situación
agraria y la marginación económica, el sometimiento y la segregación de los pueblos
originarios, y las dictaduras y los autoritarismos.

Duele entonces ver nuestro pasado y nuestro presente. Miles de muertos, más de
un millón de desplazados, familias completamente desintegradas y polarizadas. Y
las causas de toda esa vorágine han intentado repetir a ojos vistas el fenómeno
iterativo del mal, que culmina en la muerte.

Las grandes potencias siguen jugando el mismo rol. En aquella época, las
superpotencias aprovecharon esas luchas para experimentar nuevas armas. Ellas
pusieron los materiales bélicos, diseñaron y ensayaron técnicas de insurgencia y
contrainsurgencia, estudiaron tácticas y nuevas estrategias de guerra, y en América
Latina nosotros contribuimos con los campos de batalla, los combatientes de uno y
otro lado, los heridos, los muertos, las viudas y los huérfanos.

Hoy el contexto político nacional parece indicarnos que estamos ante otro
experimento político y bélico en el cual los nuevos ingredientes son el crimen
organizado y el narcotráfico. Y ese añadido está volviendo a provocar relaciones
sociales exageradamente violentas, si bien con rostros diferentes a los conocidos
3
durante el conflicto armado interno. Pero el poder, todo el poder concentrado en
pocas personas que no respetan lo legal e institucional, emerge como una terrible
constante.

Entonces, ¿valió la pena habernos enfrascado en aquella guerra intestina que


provocó tanta desgracia? ¿Podremos rescatar algo? Porque, como dice el refrán,
«del caballo perdido, aunque sea la gamarra». Yo creo que sí. Para ello habremos
de leer mucho, indagar, estudiar nuestro pasado y analizar nuestra historia para
prever el futuro. Solo así podremos evitar que nos sigan utilizando como ratones de
experimento.

1.2. Consecuencias del conflicto armado


El número de las víctimas
"Con el estallido del enfrentamiento armado interno en 1962, Guatemala entró en una
etapa sumamente trágica y devastadora de su historia, de enormes costos en
términos humanos, materiales, institucionales y morales. En su labor de
documentación de las violaciones de los derechos humanos y hechos de violencia
vinculados al enfrentamiento armado, la Comisión para el Esclarecimiento Histórico
(CEH) registró un total de 42.275 víctimas (…). Combinando estos datos con otros
estudios realizados sobre la violencia política en Guatemala, la CEH estima que el
saldo de muertos y desaparecidos del enfrentamiento fratricida llegó a más de
doscientas mil personas".

Las masacres
"Con gran consternación, la CEH concluye que, en el marco de las operaciones
contrainsurgentes realizadas entre 1981 y 1983, en ciertas regiones del país, agentes
del Estado de Guatemala cometieron actos de genocidio en contra de grupos del
pueblo maya. (…) La estrategia contrainsurgente no sólo dio lugar a la violación de
los derechos humanos esenciales, sino a que la ejecución de dichos crímenes se
realizara mediante actos crueles cuyo arquetipo son las masacres. En la mayoría de
las masacres se han evidenciado múltiples actos de ferocidad que antecedieron,
acompañaron o siguieron a la muerte de las víctimas".

La represión contra las mujeres


"La investigación de la CEH permitió determinar que aproximadamente una de cada
cuatro víctimas directas de las violaciones de los derechos humanos y hechos de
violencia fueron mujeres. Murieron, fueron desaparecidas, torturadas y violadas
sexualmente, a veces por sus ideales y su participación política y social; otras fueron
víctimas de masacres y otras acciones indiscriminadas".

4
Desplazamientos
"El terror sin precedentes, provocado por las masacres y la devastación de aldeas
enteras en el periodo comprendido entre 1981 y 1983, desencadenó la huida masiva
de una población diversa, cuya mayoría estaba constituida por comunidades mayas
(…). Las estimaciones sobre el número de desplazados van desde quinientos mil
hasta un millón y medio de personas en el periodo álgido (1981 - 1983), incluyendo
las que se desplazaron internamente y las que se vieron obligadas a buscar refugio
en otro país".
Los costes del conflicto
A parte del efecto directo sobre la población, el conflicto armado va tener altos costos:
"El incremento del gasto militar, desvió las necesarias inversiones en salud y
educación como destino de los recursos públicos, con el siguiente abandono de la
atención al desarrollo social. El enfrentamiento armado exacerbó también la
tradicional debilidad del Estado al encarar la recaudación tributaria e intensificó la
oposición del sector privado a las necesarias reformas fiscales. Los efectos fueron
decisivos: aumentó la brecha entre ingresos y gastos, encadenando una serie de
desequilibrios macroeconómicos y debilitando aún más la capacidad del Estado para
impulsar el desarrollo".

La instauración de una cultura del terror


"Además de la represión y el exilio, la debilidad y fragmentación de las organizaciones
sociales se deben en buena medida a la conjunción de diversos mecanismos
activados por el Estado para destruirlas. El terror no se redujo a los hechos violentos
o a las operaciones militares; dependía además de otros mecanismos conexos como
la impunidad de los ejecutores, las extensas campañas para criminalizar a las
víctimas y la implicación forzada de la población civil en la cadena casual y la
ejecución efectiva de atrocidades".
La represión contra las poblaciones indígenas
"Con las masacres, las operaciones de tierra arrasada, el secuestro y ejecución de
autoridades, líderes mayas y guías espirituales, no sólo se buscaba quebrar las bases
sociales de la guerrilla, sino desestructurar ante todo los valores culturales que
aseguraban la cohesión y acción colectiva de las comunidades".
Las resistencias de la población
"La represión no sólo generó terror, pasividad y silencio. Paralelamente surgieron
respuestas individuales y colectivas ante los efectos deshumanizadores y
denigrantes de la violencia. Contra grandes obstáculos, las entidades que emergieron
de este proceso se dedicaron a la defensa de la vida, aun cuando todavía implicaba
convivir con la amenaza de la muerte. Con una composición mayoritaria de familiares
de víctimas y las comunidades de sobrevivientes, los fundamentos esenciales de

5
estas nuevas agrupaciones fueron la solidaridad humana, la defensa de los derechos
elementales de la persona y las aspiraciones de respeto a la dignidad y la justicia.
Todos estos esfuerzos fomentaron una nueva conciencia de la necesidad de la
justicia, el respeto a las leyes y la plena vigencia de un Estado de Derecho como
requisitos de la democracia".

1.3. Medidas de protección.


Cuando hablamos de medidas de protección o seguridad, en el ámbito actual nos
recuerda a todas aquellas disposiciones de carácter jurídico que van encaminados
a la prevención del delito, sin embargo si son aplicados al ya pasado conflicto
armado interno, su significado toma un rumbo diferente; estas medidas de protección
del conflicto servían para prevenir que la población civil prestara ayuda a los grupos
insurgentes, estas medidas iban ligadas a los mecanismos de horror ya que estos
últimos servían para ejemplificar que es lo que pasaría si la población ayudara a las
denominadas “guerrillas”. Todas estas medidas de protección tenían como aparente
objetivo evitar que el país sea gobernado por “gente comunista, que despreciaba a
la burguesía, que querían implantar un régimen de colectivización en el país, y que
pretendían acabar con la libertad de las personas”, a continuación exponemos solo
algunas de las más importantes medidas de protección por parte del Estado, ya que
el mismo implemento muchas debido a la constante política exterior (Cuba, El
Salvador, Nicaragua):

 LA PMA La Policía Militar Ambulante (PMA), que dependía del Ministerio de la


Defensa Nacional, también desarrolló su propio órgano de inteligencia que, a
principios de la década de 1980, llegó a actuar con autonomía operativa en la
capital de Guatemala y Escuintla. La PMA contaba con dos tipos de personal: uno
destinado a funciones de control y vigilancia de la población rural; el otro se
ocupaba de dar protección a las empresas privadas. La PMA fue creada en junio
de 1965, e inicialmente estaba integrada por ex- soldados que ejercían labor de
control en las comunidades campesinas, pero que también se dedicaban a una
tarea poco común respecto de las policías militares: combatir el crimen y el
desorden dentro de las propias filas castrenses. Varias denuncias documentadas,
como los casos de Maritza Urrutia y del comandante guerrillero Efraín Bámaca,
coinciden en señalar que en las instalaciones centrales de la PMA en la zona 6
de la capital, en el primer caso, y las de San Marcos, en el segundo, se confinaba
clandestinamente a personas capturadas. Ahí desarrollaban sesiones de tortura
física y psicológica.

 IMPLICAR A LA POBLACIÓN EN LA GUERRA En las zonas consideradas en


disputa, las acciones de control de la población estuvieron orientadas a tener un
poder local afín e implicar directamente a la población en la lucha contra la
guerrilla. En la medida en que el Ejército fue logrando un mayor control, algunas
aldeas fueron constituidas como "aldeas modelo", las que trató de presentar
públicamente como su alternativa para el desarrollo de las comunidades rurales
6
en las zonas de conflicto. Tanto por el momento en que se realizaron (después
de masacres y operativos de "limpieza"), como su ubicación (lugares estratégicos
desde el punto de vista militar), estuvieron concebidas como una forma de utilizar
a la población civil para acciones de guerra (consolidación de la retaguardia,
ruptura de vías de paso de la guerrilla, aseguramiento de zonas en disputa, etc.).
La población civil también formó parte de la planificación de la guerra, como una
fuerza más. Las misiones encomendadas a ella fueron la participación en los
trabajos considerados de utilidad pública y las funciones de seguridad interna.
Entre éstas cabe destacar: la información sobre personas y delaciones; la
vigilancia en puntos estratégicos; la participación en operaciones de contra
propaganda; las acciones llamadas de autodefensa, que incluyeron el patrullaje y
la participación en combates con la guerrilla; y, por último, el apoyo al Ejército
mediante información, guías y transporte.

 EL CONTROL DE LA POBLACIÓN HOSTIL En las zonas consideradas bajo el


control de la guerrilla, la estrategia respecto de la población civil fue diseñada
según un programa que contempló los siguientes pasos: 1) Tomar contacto con
la población. 2) Ejercer control sobre ella. 3) Darle protección. 4) Recopilar
información sobre la organización política local de la guerrilla. 5) Iniciar reformas
en el campo socioeconómico. Las capturas se evaluaron tanto en relación con su
eficacia práctica para obtener información como respecto de su impacto
psicológico en la población, tomando en cuenta el riesgo de que posteriormente
los colaboradores fueran señalados en la comunidad. El siguiente perfil de
actuación se define en el Manual de Contrainsurgencia con el objetivo de disminuir
los efectos adversos que las capturas podían tener para la confianza con la
comunidad: 1. No puede esperarse de ellos ningún cambio de actitud, tampoco
que hablen con libertad al ser arrestados. 2. Temor a que las capturas de otros
sean atribuidas a sus revelaciones. 3. La población conoce. Un procedimiento
indirecto sería: arrestar simultáneamente a un gran número de sospechosos de
poca monta y basándose en sus revelaciones arrestar enseguida a los cabecillas
de la OPA local. Sin embargo, las capturas se usaron también de forma masiva
no sólo para buscar información, sino para concentrar de manera forzosa a la
gente. La concentración fue el modelo que facilitaba tanto el control de la
población como del territorio.

 PATRULLAS DE AUTODEFENSA CIVIL Patrullas de Autodefensa Civil (PAC)


fueron creadas por el Ejército de Guatemala a finales de 1981 como parte de la
política contrainsurgente (2.20). Su función principal era la de involucrar a las
comunidades de forma más activa en la ofensiva antiguerrillera que el Ejército
había puesto en marcha. Por una parte, el Ejército percibió que la insurgencia
contaba con un fuerte apoyo dentro de la población civil y con la utilización de las
PAC pretendía cerrar las comunidades a la posible penetración de la guerrilla,
pero también sacarla de donde ésta ya había logrado alguna presencia. Forzar la
voluntad: Se presionaba a la gente a incorporarse a las PAC por medio de la
coacción, las acusaciones y las amenazas de muerte que incluían hasta a a los
7
familiares. Las amenazas fueron el mecanismo más importante para involucrar a
los hombres de la comunidad y, a través de ellos, establecer un sistema de control
de las familias. El control de la vida cotidiana llevó a que fuera muy difícil que la
gente se resistiera a participar.

 REPRESIÓN CONTRA LA UNIVERSIDAD DE SAN CARLOS Durante los


gobiernos militares de los años setenta, se mantuvo la tensión entre el gobierno y
la universidad, la cual llegó a su punto álgido en 1978, durante las protestas
masivas que se produjeron para protestar por el alza del pasaje al transporte
urbano de la Ciudad de Guatemala. La Asociación de Estudiantes Universitarios
tuvo un papel protagónico en las protestas, pero esto trajo la persecución de sus
líderes y el asesinato del secretario general de dicha asociación Oliverio
Castañeda de León, el 20 de octubre de ese año. A tan solo quince días del
asesinato de Castañeda de León, fue desaparecido su sucesor, Antonio Ciani
García, y en los siguientes 18 meses recibieron amenazas casi todos los
dirigentes estudiantiles y profesores universitarios con vinculaciones políticas
(incluso con los partidos legales). Quienes no hicieron caso y continuaron con sus
actividades de protesta, murieron o fueron secuestrados. Al iniciarse el año 1979,
siguen los ataques a prestigiosos miembros de la Universidad: El 25 de enero de
1979 fue asesinado Alberto Fuentes Mohr, doctor en Ciencias Económicas,
diputado del Congreso y dirigente del Partido Socialista Democrático (PSD). Ese
mismo día, a pocas horas, fue acribillado el dirigente estudiantil y sindical Ricardo
Martínez Solórzano. El 14 de febrero fue asesinado Manuel Lisandro Andrade
Roca, secretario general de la Universidad en el período de Saúl Osorio Paz (y
dirigente estudiantil durante las jornadas de 1962). El 22 de marzo fue muerto el
ex alcalde de la capital Manuel Colom Argueta, en un operativo en que sus
asesinos emplearon un helicóptero para dirigir la operación. En la Universidad, el
rector Saúl Osorio Paz, después de los ataques a sus colegas y amenazas contra
su persona, empezó a vivir en la rectoría, protegido por brigadas estudiantiles del
partido universitario FRENTE. En un caso sin precedentes, el rector dirigió la
Universidad desde la clandestinidad por casi dos años, al extremo de ser obligado
a salir del país. El efecto de la represión estatal y paraestatal era peor en el
movimiento estudiantil: la AEU terminó diezmada. A pesar de todo esto, la
asociación continuó siendo una organización beligerante durante esta campaña
de terror. Para protegerse, la AEU reestructuró su forma organizativa y para que
sus dirigentes no fueran tan vulnerables, se abstuvo de revelar los nombres de
estos.

1.4. LOS ACUERDOS DE PAZ EN GUATEMALA


Los Acuerdos de Paz son una docena de acuerdos que fueron suscritos por el
Gobierno de la República de Guatemala y la Unidad Revolucionaria Nacional
Guatemalteca -URNG-, entre 1991 y 1996, para alcanzar soluciones pacíficas a los
principales problemas que generó el Conflicto Armado Interno (García, s.f., p. 1).

8
En palabras más simples, son los acuerdos que pusieron fin a la guerra y decretaron
la paz entre el Ejército de Guatemala y la Guerrilla, un conflicto que azotó al país
durante más de tres décadas.

La firma del acuerdo final y definitivo se llevó a cabo el 29 de diciembre de 1996 en


el Palacio Nacional de la Cultura. El enfrentamiento empezó en 1960 y dejó un saldo
de 250 000 entre muertos y desaparecidos (Comisión para el Esclarecimiento
Histórico, s.f., p. 17).

Un informe divulgado en 1998 por el sacerdote Juan José Gerardi Conedera


determinó que más del 90 por ciento de las masacres que se registraron en la guerra
y que dejaron miles de muertos fueron cometidas por el Ejército de Guatemala (El
informe REHMI, s.f.).

Doce acuerdos
A continuación, se presentan los doce acuerdos que fueron suscritos durante la
negociación de paz:

Lugar y fecha de
No. Nombre del acuerdo suscripción

Acuerdo marco sobre


democratización para
la búsqueda de la paz Querétaro (México), 25
1. de julio de 1991
por medios políticos
(Acuerdo de
Querétaro)

Acuerdo global sobre México, D.F. (México),


2. 29 de marzo de 1994
derechos humanos

Acuerdo para el
reasentamiento de las
poblaciones Oslo (Noruega), 17 de
3. junio de 1994
desarraigadas por el
enfrentamiento
armado
Acuerdo sobre el
establecimiento de la
Comisión para el Oslo (Noruega), 23 de
4. esclarecimiento junio de 1994
histórico de las
violaciones a los
derechos humanos y

9
los hechos de
violencia que han
causado sufrimientos a
la población
guatemalteca
Acuerdo sobre
identidad y derechos México, D.F. (México),
5. 31 de marzo de 1995
de los pueblos
indígenas
Acuerdo sobre
aspectos México, D.F. (México), 6
6. de mayo de 1996
socioeconómicos y
situación agraria
Acuerdo sobre
fortalecimiento del México, D.F. (México),
7. poder civil y función 19 de septiembre de
del Ejército en una 1996
sociedad democrática

Acuerdo sobre el Oslo (Noruega), 4 de


8. diciembre de 1996
definitivo cese al fuego

Acuerdo sobre
reformas Estocolmo (Suecia), 7
9. de diciembre de 1996
constitucionales y
régimen electoral
Acuerdo sobre bases
para la incorporación
de la Unidad Madrid (España), 12 de
10. Revolucionaria diciembre de 1996
Nacional
Guatemalteca a la
legalidad
Acuerdo sobre el
cronograma para la
implementación, Guatemala (Guatemala),
11 29 de diciembre de 1996
cumplimiento y
verificaciónde los
acuerdos de paz

Acuerdo de paz firme y Guatemala(Guatemala),


12 29 de diciembre de 1996
duradera

10
Proceso de negociación de los acuerdos de paz
El proceso de negociación de la paz inició en 1987 y concluyó el 29 de diciembre de
1996, con la firma del Acuerdo de paz firme y duradera, el cual sintetiza los acuerdos
firmados por el Gobierno y la URNG para poner fin al Conflicto Armado Interno
(Condore, 2007, p. 40).

El punto de partida para la búsqueda de la paz fue la suscripción del Acuerdo de


Esquipulas II, el 7 de agosto de 1987, por los presidentes de Guatemala, El Salvador,
Honduras, Nicaragua y Costa Rica, para definir el procedimiento que permitiría
establecer la paz firme y duradera en Centroamérica, con base en la Declaración de
Esquipulas y el Acta de Contadora para la paz y la cooperación en Centroamérica
(“Acuerdo de Esquipulas II”, 1997, p. 53).

El temario general y el procedimiento a partir de los cuales se llevó a cabo la


negociación de los Acuerdos de Paz fueron definidos en el Acuerdo de México,
suscrito el 26 de abril de 1991 (Rosales, 2006).

Los presidentes de Guatemala que participaron en la negociación de los Acuerdos


de Paz, que contemplan 300 compromisos específicos, son Vinicio Cerezo Arévalo,
quien gobernó de 1986 a 1991, Jorge Serrano Elías, de 1991 a 1993, Ramiro de
León Carpio, de 1993 a 1996, y Álvaro Arzú Irigoyen, de 1996 a 2000 (Condore,
2007, p. 40).

1.5. El fundamento del derecho a la paz y su protección.


 Situación en la que no existe lucha armada en un país o entre países.
 Relación de armonía entre las personas, sin enfrentamientos ni conflictos.

En Guatemala la paz ha sido una palabra bastante mencionada pero poco abordada,
es imposible hablar de paz sin tomar en cuenta la Guerra Civil Guatemalteca que
acabó en unos prominentes Acuerdos de Paz suscritos por el Gobierno de la
República y la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca culminados el 29 de
diciembre de 1996.

"La guerra tuvo causas que no debemos olvidar: intolerancia política, fanatismo
ideológico, pobreza, concentración de la riqueza en pocas manos, privilegios y
oportunidades para unos cuantos, una cultura de violencia y falta de respeto a la
voluntad popular. Hay muchas más, pero todas se sumaron para provocarla; algunas
se han superado, unas están en camino de resolverse, pero otras ni siquiera se han
discutido".

Benito Juárez el 15 de julio de 1867 en una declaración política dijo: “el respeto al
derecho ajeno es la paz”, aduciendo que esto ocurriese entre las personas y las
naciones.

11
Muchos años después aún se profesa tal frase. Sin embargo, la paz, para un país
como el nuestro, es “el estado de negación de la voluntad humana a accionar su
persona contra sus semejantes”. A Guatemala se le vendió la idea de paz durante
la colonización, cuando los indígenas eran demasiado violentos y su forma de
resolver conflictos no coincidía con las ideas europeas, ante tales manifestaciones,
los colones acordaron someter al país en una idea de que sus actos eran
“intrínsecamente malos, que necesitaban paz, y por lo tanto los administrarían para
lograr estabilidad política e individual”, bajo esta premisa la paz fue vendida y los
indígenas creyeron que la raza que los visitaba era superior y debían acatar sus
órdenes, desconociendo que el comportamiento del español era una excusa para
aprovecharse de ellos de la manera más inhumana y poco civilizada.

 Paz colectiva emanada del Estado


El estado de Guatemala a través de su Constitución Política trata, en
reiteradas ocasiones de hacernos saber que existe para proteger y garantizar
nuestra paz, tal es el caso del Preámbulo que establece: “… como
responsable de la promoción del bien común, de la consolidación del régimen
de ilegalidad, seguridad, justicia, igualdad, libertad y PAZ”. Ahí está la
palabra, esto nos muestra una idea que, desde el inicio del Texto Supremo,
esta no acción es una garantía. Avanzando nos encontramos con el artículo
2, el cual establece: “Es deber del Estado garantizarles a los habitantes de la
República la vida, la libertad, la justicia, la seguridad, la paz y el desarrollo
integral de la persona”. Y de este modo es posible identificar distintos artículos
que velan por una anhelada paz para los habitantes; sin embargo, es
fundamental recordar que de poco sirve que todos seamos iguales ante la ley
si la ley no es igual ante todos. Incluso, los tratados internacionales y demás
asuntos referentes a la Diplomacia, son apegados al hecho de buscar la paz
para sus habitantes. El Congreso de la República a través del artículo
constitucional 171 literal f) recibe la potestad de Declarar la guerra y aprobar
o improbar los tratados de paz. El ejército es otra parte del ordenamiento
político que lucha por conseguir paz a través de la violencia.

Está claro que la ley anhela paz, que en un sentido abstracto los legisladores
trataron de dejarla a las generaciones próximas en la nación una garantía
esencial de tipo omisión, la cual es la Paz, es notorio el interés en procurar
este fin.

 Cultura de Paz
La paz depende exclusivamente de cada ciudadano, parte de su exclusividad
radica en el hecho de que no puede el Estado obligar a la población a actuar
con paz, ya que una ley posee carácter coercitivo, sería irónico y hasta
incoherente obligar al ciudadano a actuar con paz a través de la represión.
Surge entonces, la cultura de paz, que no es más que “una serie de valores,
actitudes y comportamientos que rechazan la violencia y previenen los
conflictos tratando de atacar sus causas para solucionar los problemas
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mediante el diálogo y la negociación entre las personas, los grupos y las
naciones.”

La cultura de paz, es la paz de todos, es nuestra manifestación de rechazo a


la guerra y la aceptación al diálogo y a la tolerancia con nuestros semejantes.
Lo contrario a este concepto es una cultura de violencia y no hace falta
explicarlo, basta y sobra con ver un noticiero vespertino y percatarse que
hubo heridos, muertos, a causa de un conflicto que se resolvió por medio de
violencia. Ni más ni menos.

 Irenología
La irenología o paz entre países, es la ciencia que “se ocupa del estudio
multifactorial de los conflictos internacionales y las amenazas a la paz”.[3]
Este concepto es relativamente nuevo y más allá de buscar la paz a nivel
diplomático, busca la justicia, el desarrollo económico y social equilibrado y el
conocimiento y respeto mutuo entre las naciones.

Guatemala a través de su artículo 46 le otorga preeminencia a los Tratados


Internacionales en materia de Derechos Humanos, y la paz es un derecho
fundamental, por lo tanto, es un paso adelante entre naciones que nuestro
país logre adherirse a sistemas irenológicos contemporáneos.
Es así, que, con estas especies de paz, pretendemos un mundo más justo
para el pueblo guatemalteco, anhelando, la libertad de acción y no represión.

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