TRIBULACIONES
TRIBULACIONES
¿Qué debemos hacer cuando sospechamos que algo sobrenatural nos está afectando
negativamente?
Y en segundo lugar buscar el consejo de alguien capacitado en liberación y que sea católico.
No es fácil conseguir información sobre liberación, porque las diócesis desconfían de la circulación
libre de ella.
Por lo tanto es recomendable pedirle al Señor, orando, que te presente una persona sólidamente
católica, para que te ayude en el manejo de la liberación espiritual.
Y cuando esa persona se presente, hay que pedirle las credenciales, porque sobre esto hay
muchos mitos y muchas fantasías.
Una cosa que probablemente sea la más adecuada es ir a buscar a este tipo de personas dentro de
los círculos de la Renovación Carismática, que son quienes se especializan más en liberación
dentro de la Iglesia Católica.
Leer también
TENTACIÓN
Él influye en nuestros pensamientos con mensajes sutiles, que a primera vista pueden aparecer
inofensivos, pero rápidamente pueden conducir al pecado si no los reprendemos.
INFESTACIÓN
Por ejemplo una lámpara se apaga y se enciende sola, o cuando se oyen ruidos inexplicables
permanentemente en una casa como pasos, o cuando sistemáticamente se suceden cambios de
lugar de las cosas.
Esto puede suceder como una brujería maleficio o maldición que te han hecho o por estar en el
radar del maligno por algo que has hecho, como por ejemplo haber abierto una puerta al pecado.
Pero también puede que sea un alma del purgatorio que está tratando de llamar tu atención para
obtener oraciones y ser liberada del purgatorio. En este caso no es el maligno quien actúa.
OPRESIÓN
La opresión puede tener varias manifestaciones, como una enfermedad, alteración de las
relaciones con otras personas, o invadir otras áreas de la vida como las finanzas, el trabajo, etc.
OBSESIÓN
Un caso típico son las pesadillas. Por ejemplo una persona puede tener pesadillas de ataques
satánicos sexuales, de enfermedades graves, de accidentes.
Esto necesita discernimiento porque la maldición que está detrás puede haber sido producida en
generaciones anteriores, y se ha venido arrastrando hasta la tuya.
Estamos hablando en general de pecados graves, como algún asesinato, haber participado
activamente en grados importantes en la masonería o espiritismo, abortos, etc.
ATAQUES FÍSICOS
A veces los ataques físicos no están relacionados con maldiciones sino con la santidad misma.
Porque grandes santos, como el Padre Pío o el Santo Cura de Ars fueron sistemáticamente
atacados en su físico por el maligno.
Los casos más extremos de ataque del maligno son la dependencia y la posesión demoníaca.
POSESIÓN Y DEPENDENCIA
En el caso de posesión el maligno toma el cuerpo de la persona (no el alma), pero actúa sin el
consentimiento de la víctima.
Aunque la víctima generalmente le ha abierto una puerta, por ejemplo jugando a la Ouija.
Las interferencias demoníacas pueden ser manejadas por un ministerio de liberación pero en los
casos de dependencia y posesión demoníaca es necesario utilizar el Rito del Exorcismo.
Ellos suelen tener un equipo de psicólogos, médicos y otros campos de especialización para
trabajar en la víctima.
Siempre es necesario evaluar psicológicamente a la persona para descartar una causa natural de la
aflicción antes de hacer una sesión de exorcismo.
CÓMO SE PRODUCEN LOS ATAQUES DEL MALIGNO
El más común es el daño auto infligido por maldiciones propias que nos hemos hecho a través de
pecados.
También nos pueden haber hecho maldiciones a nosotros mismos, como por ejemplo trabajos o
hechizos o brujerías.
Las maldiciones auto infligidas y las realizadas a nosotros, por otros, deben ser atadas y
quebradas.
Y en segundo lugar la oración puede ayudar a romper maldiciones, pero sólo la oración no es
efectiva si no se cumple el primer paso.
Estas maldiciones suceden cuando se abre una puerta y estas son algunas de las puertas abiertas
que permiten la maldición.
. En organizaciones que usan las ciencias ocultas de manera abierta o encubierta, como: yoga,
meditación trascendental, brujería blanca, brujería negra, zen, budismo, hinduismo,
. Pecados ancestrales
. El suicidio
. Asesinato, aborto
Estos son los más generales, pero hay muchos más que se pueden encontrar en la Biblia.
Hay maldiciones que atraviesan generaciones como si fueran atributos epigenéticos espirituales.
Estás maldiciones de antepasados no se puede romper hasta que no se confiesan los pecados de
los predecesores.
Es materialmente imposible conocer todos los pecados de los ancestros, Dios sabrá cuáles son.
Pero siempre es conveniente investigar para conocer si hay un pecado grande en la historia
familiar.
Porque son los que en definitiva producen las aflicciones más problemáticas.
Hay que pedir a Dios con arrepentimiento, el perdón por esos pecados.
Y no solamente por los daños que le hicimos a Dios sino también por el daño a otras personas que
nuestros antepasados hayan herido.
Es imposible que nuestro árbol genealógico o incluso en nuestra vida particular no haya habido
pecados.
El tema es si ha habido pecados grandes y si estos han sido perdonados o no por Dios.
Uno debiera sospechar de una maldición generacional cuando las circunstancias no cambian con la
oración.
Cuando las desgracias del mismo tipo siguen sucediendo repetidas veces y la liberación o la
sanación no se reciben.
. Muertes prematuras
. Tormento crónico
Todo lo que hemos hablado aquí son las manifestaciones más comunes, pero la presencia de una
maldición hay que discernir la a través del Espíritu.
En el nombre de Jesucristo crucificado, muerto y resucitado, yo ato todos los espíritus del aire, de
la atmósfera, del agua, del fuego, del viento, la tierra, debajo de la tierra.
Yo también ato la influencia de cualquier alma perdida o caída que pueda estar presente y todos
los emisarios de los cuarteles satánicos o cualquier asamblea de brujos o hechiceros o adoradores
de satanás que puedan estar presente en algún modo preternatural. -
Yo clamo a la sangre de Jesús en el aire, atmósfera, agua, fuego, viento, la tierra y todos sus frutos,
y debajo de la tierra.
En el nombre de Jesucristo yo sello este lugar y a todos los presentes y a todos los familiares,
amigos y conocidos de los presentes, y también sus lugares, posesiones y fuentes de
aprovisionamiento en la sangre de Jesús. (Repetir tres veces)
Yo ahora coloco la cruz de Jesucristo entre mi y todas las generaciones en mi árbol genealógico. Yo
declaro en el nombre de Jesucristo que no va a haber comunicación directa entre las
generaciones. Toda comunicación será filtrada por medio de. la preciosa Sangre de Nuestro Señor
Jesucristo.
María inmaculada cúbreme en la luz, poder y fuerza de tu fe. Padre, por favor envía los ángeles y
santos para que me asistan. Gracias, Señor Jesús, por ser mi sabiduría, mi justicia, mi santificación,
mi redención. Yo me rindo al ministerio de tu Espíritu Santo, y recibo tu verdad en cuanto a la
sanación intergeneracional. .
Gloria, al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio, por los siglos de los siglos,
Amen.
Señor nuestro Jesucristo te adoro, te alabo, te bendigo, gracias por tu infinito amor por el que te
has hecho uno de nosotros naciendo de la Virgen María y por el que subiste a la Cruz para dar tu
vida por nosotros.
Con tu sangre preciosísima brotada de tus sacratísimas sienes traspasadas por espinas: cúbrenos,
séllanos, lávanos, purifícanos, libéranos, destruye en nosotros todo pecado, toda iniquidad, todo
poder maligno, todo poder satánico.
Con tu sangre preciosísima brotada de tu hombro y espalda llagados por la Cruz a cuestas:
cúbrenos, séllanos, lávanos, purifícanos, libéranos, destruye en nosotros todo pecado, toda
iniquidad, todo poder maligno, todo poder satánico.
Con tu sangre preciosísima brotada de tu costado abierto por la lanza: cúbrenos, séllanos, lávanos,
purifícanos, libéranos, destruye en nosotros todo pecado, toda iniquidad, todo poder maligno,
todo poder satánico.
Con tu sangre preciosísima brotada de tus pies y de tus manos traspasados por los clavos:
cúbrenos, séllanos, lávanos, purifícanos, libéranos, destruye en nosotros todo pecado, toda
iniquidad, todo poder maligno, todo poder satánico.
Con tu sangre preciosísima brotada de todo tu cuerpo llagado por los azotes: cúbrenos, séllanos,
lávanos, purifícanos, libéranos, destruye en nosotros todo pecado, toda iniquidad, todo poder
maligno, todo poder satánico.
PLEGARIA DE LIBERACIÓN
Oh, Señor, tú eres grande, tú eres Dios, tú eres Padre, nosotros te rogamos, por la intercesión y
con la ayuda de los arcángeles Miguel, Rafael y Gabriel, que nuestros hermanos y hermanas sean
liberados del maligno que los ha esclavizado.
Oh, Señor, que dijiste “la paz os dejo, mi paz os doy”, por la intercesión de la Virgen María
concédenos ser librados de toda maldición y gozar siempre de tu paz. Por Cristo Nuestro Señor.
¡Amén!
ORACIÓN DE LIBERACIÓN I
Dame la gracia de liberarme de todo egoísmo, de todo afán de ser considerado más que los
demás, de todo orgullo y prepotencia, especialmente con el más débil.
Amén
ORACIÓN DE LIBERACIÓN II
Dios omnipotente,
mira mi aflicción,
y ven en mi auxilio,
Padre Celestial: en el Nombre Todopoderoso de Nuestro SEÑOR Jesucristo, por el poder del
Espíritu Santo, por la intercesión de la Gloriosa Virgen María, yo ato, encadeno y amordazo a todo
espíritu de contaminación y los envío a los Pies de Nuestro Señor Jesucristo sin ninguna clase de
poder y sin derecho a retorno. ¡Fuera en el Nombre de Nuestro Señor Jesucristo y nunca más
regresen, porque el Dueño de mi vida es Cristo Jesús, que con su Preciosa Sangre me sana, me
salva y me libera, y es para el bien mío, de todos los míos y para gloria y alabanza del Padre
Celestial!. AMÉN
“Voy a ti Señor como mi Liberador. Tú sabes todos mis problemas, las cosas que me atan, que me
atormentan, que me asedian. Me suelto de todo espíritu de las tinieblas, de cualquier influencia
maligna y de toda atadura demoníaca, de todo espíritu inmundo que está en mi.
Yo ordeno a todos los espíritus demoníacos que me dejen ahora, en el Nombre de Jesucristo.
Confieso que mi cuerpo es templo del Espíritu Santo, redimido, limpiado y santificado por la
Sangre de Jesús. Por lo tanto, Satanás no tienes ni lugar ni poder en mí ya que soy libre a través de
la Sangre de Jesús.”
En el Nombre de Jesucristo confieso todos los pecados de mis antepasados, y por la redención en
la sangre de Jesús, rompo el poder de cada maldición transmitida a mí por la línea ancestral.
Ahora confieso y me arrepiento de cada y de todo pecado que cometí, conocido y no conocido, y
acepto el perdón de Cristo. El me ha redimido de la maldición de la ley. Escojo la bendición y
rechazo la maldición. En el nombre de Jesucristo, rompo el poder de toda maldición que se habló
contra mi persona. Cancelo la fuerza de toda predicción proferida en mi contra, intencional o no, y
que no fue pronunciada de acuerdo a las bendiciones prometidas por Dios. Yo bendigo a todos los
que me maldijeron. Yo perdono a toda persona que me calumnió y que habló maldición en mi
contra. En el Nombre de Jesucristo yo ordeno que todo espíritu de maldición me deje ahora.”
ORACIÓN DE RENUNCIA Y LIBERACION
Renuncio a toda práctica de brujería, magia blanca, negra, de cualquier color, santería, hechicería
o vudú.
Renuncio a toda limpia con huevo, yerbas, bálsamos, vino, sangre o fuego.
Renuncio a todo pacto, reto, sello, alianza o consagración al demonio; a conjuros, perjuros,
maleficios e invocaciones diabólicas.
Renuncio a toda maldición, mal deseo, envidia, odio, rencor, resentimiento, codicia, avaricia,
soborno, robo, fraude, despojo o enriquecimiento ilícito.
Renuncio a todo acto o juego de mediunidad, a la ouija, al control mental, al manejo del péndulo,
a instrumentos para encontrar “tesoros ocultos” o dinero enterrado.
Renuncio también a toda clase de adivinación, sortilegio, lectura de cartas, café y caracoles, a toda
forma de astrología, horóscopos o cartas astrales.
Renuncio a los amuletos y talismanes, a las herraduras, pirámides, cuarzos, imanes, agujas, sábilas
o ajos con moños rojos, imágenes de santos mezcladas con tierra de panteón, velas y veladoras de
colores “curadas”, fetiches y representaciones de mi persona de cualquier material y forma que se
encuentren enterrados o sean manipulados por mí mismo u otras personas.
Renuncio a toda forma equivocada de “medicina alternativa” que bajo engaños haya ritualizado mi
ser al demonio.
En el nombre de Jesús, renuncio a toda comida o bebida mezclada con brujería que haya yo
ingerido, y a todo lo que haya sido tirado, rociado o untado en mi cuerpo, ropa, zapatos, casa,
trabajo, negocio o cualquier pertenencia u objeto que esté cercano a mí, que haya sido maldecido
o consagrado al mal.
Renuncio a lo que en forma consciente o inconsciente haya yo hecho o haya sido hecho por otra
persona en mi nombre para obtener poderes, dinero, éxito, buena suerte o pretender saber el
futuro, o bien para conseguir el amor y la salud propios o ajenos, o tener dominio y control sobre
personas, objetos, animales, lugares, espíritus y fuerzas de la naturaleza.
Echo fuera de mí todo aquello con lo que haya intentado sustituir el amor y la confianza de Jesús.
Renuncio al rechazo de mis padres desde el instante de mi concepción y durante mi vida en el
seno materno. Renuncio al mal que me causaron por intentar abortarme: con yerbas, sustancias
químicas o con objetos punzo cortantes. Renuncio a todo el rencor que tengo si fui dado en
adopción o abandonado sin haber conocido a mis padres biológicos o a maldiciones recibidas
durante mi gestación.
Nulifico por las llagas de Jesús todo mandato de fracaso, muerte en vida y suicidio que hay en mí
por estas causas, la incapacidad para aceptar el amor de Dios, para aceptarme a mí mismo o a las
personas, para estudiar, trabajar y ser feliz.
Renuncio a todo lo que sea contrario a la salud, el respeto y la dignidad que como templo del
Espíritu Santo, necesita todo mi ser y que esté impidiendo relacionarme con Dios, conmigo mismo
(a), con mi entorno en una forma sana, tener una familia unida y un trabajo digno y bien
remunerado.
Porque Jesucristo se manifestó para deshacer las obras del diablo: habiendo denunciado,
renunciado y echado fuera de mí todos los espíritus del mal, los envío atados y amordazados a los
pies de la Santa Cruz y les prohíbo regresar.
Habiendo nulificado todos los efectos, causas y consecuencias, tomo autoridad, en el nombre de
Jesús, para que caigan todos los bloqueos, tinieblas y barrer, las que satanás construyó a mi
alrededor y le ordenó a todo ser demoníaco que despojó a mi familia o a mí mismo (a), que nos
devuelva, lo que nos quitó.
Padre Santo, te lo ruego, sana toda mi vida, toda mi historia personal, perdóname, ayúdame,
libérame, bendíceme.
Padre Dios, acepto que Tú seas mi Padre, Jesucristo mi Hermano, la Virgen María mi Madre,
porque hoy, yo (di tu nombre completo) les pertenezco para siempre.
A través de Tu Santo Espíritu, guíame para la reparación de todas las faltas que cometí y enséñame
a amar Tu Voluntad. Gracias Padre.
Para implorar Sanación, Salvación, Protección y Ayuda. Para rezar en familia o en comunidad y
encomendar al Padre Todopoderoso la solución a todos nuestros problemas, pero en especial, la
salvación personal. Es conveniente observar una vida ejemplar acompañada de prácticas piadosas
y oración.
…VER VIDEOS…
Un factor importantísimo en toda petición es la fe, Cristo censuró a los hombres que carecían de
ella diciendo: “hombres de poca fe” Lucas 12, 28, y muchas veces realizó sus prodigios expresando
“tu fe te ha salvado” Marcos 10, 52, o “Hágase en vosotros según vuestra fe” Mateo 9, 29. Sin fe
no hay milagros.
Cada Misterio del Rosario de Sanación, corresponde a una orden poderosa y milagrosa, con la cual
el Amado Maestro Jesús en su infinito amor, lleno de autoridad, perdonó los pecados (1º
Misterio), retiró al demonio que lo tentaba (2º Misterio), curó enfermedades (3º Misterio), pidió al
Padre Celestial lo librara de la mala hora (4º Misterio) y concedió la Paz a sus discípulos que le
amaban (5º Misterio).
Entre cada Misterio, se repite 10 veces con cada cuenta del Rosario la jaculatoria de la Oración
final del Rosario: ¡Cristo Jesús!, convierte nuestra almas para que los hombres de este siglo, y de
todas las edades, podamos ser salvos.
Con cada Misterio se reza también un Gloriapatri, dedicado a las tres Divinas Personas, Padre, Hijo
y Espíritu Santo, para adorar y glorificar a nuestro Soberano Creador.
Se inicia el rezo del Rosario de Sanación con la lectura de algunos Evangelios (uno para cada día,
siete en total) que se refieren en especial a las enseñanzas dadas por el Maestro Jesús sobre el
comportamiento que debemos observar con nuestro prójimo. En mi manera de sentir, debemos
aliviar el sufrimiento de nuestros semejantes y esforzarnos por servir a los más necesitados, si
queremos hallar prontamente la gracia, la salud, el perdón y la misericordia de nuestro Padre
Celestial. Para Jesús, todos las acciones que tengamos con nuestros semejantes, principalmente
con los más necesitados, se las estamos dirigiendo, a Él mismo en persona. Por esta razón quién
reza el Rosario de Sanación debe tener muy en cuenta su relación con los Seres creados por Dios.
También hay que tener en cuenta el desenvolvimiento en nuestros quehaceres habituales, porque
siempre debemos obrar con rectitud, aunque nos cueste la estabilidad en nuestros trabajos o
tengamos que recibir el desprecio de los deshonestos, como también la crítica sobre nuestro
proceder, el cual es incomprendido, cuando solo se busca el bien común y no el satisfacer los
apetitos personales y de enriquecimiento ilícito de terceros. El consuelo que tenemos en la vida
los que creemos en Cristo y participamos de sus enseñanzas es la fe de que se cumplirán las
promesas que se encuentran escritas en los Evangelios y que nos hiciera Nuestro Señor Jesucristo.
Hay que perseverar aunque nos resulte doloroso.
“Porque donde hay dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”. Mateo 18,
20
DÍA PRIMERO
“Yo os digo a vosotros que escucháis: Amad a vuestros enemigos; haced el bien a los que os odian;
bendecid a los que os maldicen; orad por los que os calumnian. Al que te hiere en una mejilla,
ofrécele también la otra; a quien te quita el manto, no le niegues la túnica. Da a quien te pida, y no
reclames a quien te roba lo tuyo. Tratad a los hombres como queréis que ellos os traten a
vosotros. Si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tendréis? También los pecadores aman a
quienes los aman.
Y si hacéis el bien a los que os lo hacen, ¿qué mérito tendréis? Los pecadores también lo hacen. Y
si prestáis a aquellos de quienes esperáis recibir, ¿qué mérito tendréis? También los pecadores
prestan a los pecadores para recibir de ellos otro tanto. Pero vosotros amad a vuestros enemigos,
haced el bien y prestad sin esperar remuneración; así será grande vuestra recompensa, y seréis
hijos del Altísimo, porque Él es bueno para los ingratos y perversos.
MISTERIOS DE LA SANACIÓN
1. R: ¡Cristo Jesús!, tu que tienes el poder de perdonar los pecados, te suplico con toda mi alma y
mi corazón, porque estoy arrepentido, perdones todas mis culpas y el mal que he provocado con
mi proceder.
R: Para que los hombres de este siglo, y de todas las edades*, podamos ser salvos.
2. R: ¡Cristo Jesús!, quiero ser fiel a un Dios tan bueno y justo, te imploro me liberes del acoso
continuo del demonio y sus huestes, para que no caiga en la tentación y en el pecado.
P: “Retírate Satanás porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás y a El solo servirás”.Mateo 4,10
3. R: ¡Cristo Jesús!, te pido con todo mi ser restablezcas la salud de mi cuerpo y alma, cures mis
dolencias, para poder servirte y adorarte todos los días de mi vida.
4. R: ¡Cristo Jesús!, pongo en tus manos el peso de los problemas y preocupaciones que me
angustian, en tí confío, permíteme Divino Redentor verme pronto libre de ellos para cantarte
alabanzas.
P: “¡Abba! ¡Padre!¡Todo te es posible!¡Aparta de mí este cáliz! Pero no sea lo que yo quiero, sino
lo que quieres Tú”. Marcos 14,36
5. R: ¡Cristo Jesús!, sufriendo voy por el sendero de la vida, agobiado y cansado de tanto soportar,
Amoroso Cristo colma mis días de alegría y bonanza, abre mi espíritu para lo Eterno, para
glorificarte noche y día.
P: “La paz os dejo, mi paz os doy; no como el mundo la da, os la doy yo. No se turbe vuestro
corazón ni tengáis miedo”.Juan 14,27.
¡Hijo Amantísimo del Padre Celestial!, que ofreciste tu vida para salvar a todos los hombres, al
estar frente a ti, mira mi corazón contrito, avergonzado por el peso de mis culpas. Te pido Señor
en este momento, con toda mi alma, el perdón para todos mis pecados y me concedas tu
protección, sanación y ayuda.
¡Oh Señor de infinita misericordia y bondad!, mantén hacia mí la faz de tu rostro y así como tus
sagrados pies se posan firmes sin resbalar, acrecienta mis fuerzas para no flaquear y resistir la
tentación.
olencia que nos agobia y amenaza con destruir a todas las naciones de la tierra, mientras que con
tu mano derecha, bendícenos y muéstranos el camino de la Redención. Señor! hazte presente en
nuestras vidas, acude a esta súplica y detén la maldad, la mentira, la fatalidad y a todo aquel que
sea instrumento del mal.
¡Si, Divino Salvador!, ruega al Padre Eterno por nosotros, para que nos liberte de las ataduras del
príncipe de este mundo, derrama sobre todos tus seguidores la gracia, la salud y el perdón;
señálanos el camino, para encontrar muy pronto la solución a todos los problemas que nos
angustian y amenazan con destruir nuestras vidas y la paz interior.
¡Padre Nuestro, que estás en los cielos!, concédenos las peticiones que te hacemos con fe todas
las personas que rezamos este Rosario, devuélvenos tu amistad y colma de gracia nuestra
existencia con la presencia viva en nuestras vidas del Espíritu Santo, te lo suplicamos
humildemente por los méritos de tu Hijo Santo, Nuestro Señor Jesucristo. Así sea….….
DÍA SEGUNDO
“Al ver a las multitudes, subió al monte, se sentó y se le acercaron sus discípulos, abriendo
entonces su boca, se puso a enseñarles diciendo:
Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos. Bienaventurados
los dulces, porque ellos heredarán la tierra. Bienaventurados los afligidos, porque ellos serán
consolados. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán hartos.
Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los
limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los pacificadores, porque ellos
serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los perseguidos por ser justos, porque de ellos es el
Reino de los cielos. Bienaventurados seréis cuando os injurien, persigan y, mintiendo, digan todo
mal contra vosotros por causa mía. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande
en los cielos. Pues también persiguieron a los profetas antes que a vosotros”.
DÍA TERCERO
Lectura del Evangelio Exhortación a la vigilancia, según San Lucas 12, 35-48:
“Tened ceñidos vuestros lomos y encendidas vuestras lámparas. Sed como los criados que esperan
a su amo de retorno de las bodas, para abrirle apenas llegue y llame.
Dichosos los siervos a quienes el amo encuentra vigilantes a su llegada! En verdad os digo que se
ceñirá y los hará sentar a la mesa, y se pondrá a servirles él mismo. Tanto si viniere en la segunda
como en la tercera vigilia; si los encuentra así, ¿dichosos ellos! Tened en cuenta que, si el amo de
casa supiera a qué hora ha de venir el ladrón, vigilaría y no dejaría horadar su casa. Estad
preparados también vosotros, porque a la hora que menos penséis vendrá el Hijo del hombre”.
Entonces Pedro le dijo: “Señor, esta parábola, ¿la dices por nosotros o por todos? El Señor
contestó, “¿Quién es entonces el administrador fiel y prudente, para que les distribuya
oportunamente la ración de trigo? ¡Dichoso el siervo ese sí, al llegar su amo, lo encuentra
cumpliendo su deber! En verdad les digo que le pondrá al frente de todos sus bienes. Pero si ese
siervo dijere en su corazón: Mi amo tarda, y comenzase a golpear a los siervos y a las siervas, y a
comer, beber y embriagarse, llegará el amo del siervo ese el día que menos lo espere y a la hora
menos pensada y lo azotará y lo colocará entre los infieles. El siervo que, conociendo la voluntad
de su dueño, no está preparado ni cumple su voluntad, recibirá muchos azotes. Mas al que no
conociéndola, hace cosas que merecen azotes, recibirá pocos. A quien mucho se la da, mucho se le
reclamará; y a quien se le entregó más, más se le pedirá”.
DÍA CUARTO
Lectura del Evangelio Confianza en la Providencia, según San Lucas 12, 22-34:
“Dijo después a sus discípulos: “Por esto os digo: No os inquietéis por vuestra vida, por lo que
comeréis, ni por vuestro cuerpo, con qué vestiréis. Porque la vida es más que el alimento, y el
cuerpo más que el vestido. Mirad los cuervos: No siembran, ni siegan, no tienen despensas ni
graneros, y Dios los alimenta. ¡Cuánto más valéis vosotros que los pájaros! ¿Quién de vosotros a
fuerza de cavilar, puede añadir un codo a su estatura? Si no podéis ni las cosas más pequeñas, ¿a
qué preocuparse de las demás? Mirad los lirios del campo cómo crecen; no trabajan, ni hilan, y os
aseguro que ni Salomón con todo su esplendor, se vistió como ninguno de ellos. Pues si Dios viste
así la hierba del campo, que hoy es y mañana se la arroja al fuego, ¿cuánto más a vosotros,
hombres de poca fe?.
No andéis buscando que comeréis ni que beberéis, ni estéis ansiosos. Porque son los paganos
quienes buscan estas cosas con afán. Como vuestro Padre ya sabe que las necesitáis, buscad su
Reino y se os darán por añadidura.
Vended lo que tengáis y dad limosna con ello. Haceos con bolsas que no se gasten y tesoros
inagotables en el cielo, donde no se acerca ningún ladrón, ni roe la polilla, porque donde esté
vuestro tesoro, allí estará vuestro corazón”
DÍA QUINTO
Lectura del Evangelio Jesús, La Vid Verdadera, según San Juan 15, 1-17:
“Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. El quita todo sarmiento que no da fruto en mí y
limpia el que da fruto para que dé más. Vosotros estáis ya limpios por la palabra que os he dicho.
Seguid unidos a mí y yo a vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo, si no está
unido a la vid, así tampoco vosotros, si no estáis unidos a mí. Yo soy la vid, vosotros los
sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, da mucho fruto; pero sin mí nada podéis hacer. Al
que no está unido a mí, se le arrojará, como el sarmiento que se seca, que lo recogen, lo echan al
fuego y arde. Si estáis en mí y mis enseñanzas permanecen en vosotros, pedid cuanto queráis, y se
os concederá. Mi Padre es glorificado si dáis mucho fruto y sois mis discípulos. Como el Padre me
amó, así os amé yo; permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi
amor, como yo he observado los preceptos de mi Padre y permanezco en su amor. Os he dicho
estas cosas, para que mi alegría esté dentro de vosotros, y vuestra alegría sea completa.
Este es mi mandamiento: Amaos unos a otros como yo os amé. Nadie tiene mayor amor que el
que da la vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que os mando. Ya no os llamo
siervos, pues el siervo no sabe qué hace su señor; yo os he llamado amigos, porque os manifesté
todas las cosas que oí de mi Padre. No me elegisteis vosotros a mí, sino yo a vosotros, y os designé
para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto permanezca, a fin de que todo lo que pidáis al Padre
en mi nombre os lo conceda. Esto os mando: Amaos unos a otros”.
DÍA SEXTO
DÍA SÉPTIMO
“Yo soy el pan vivo bajado del cielo. Si alguien come de este pan, vivirá eternamente, y el pan que
yo daré es mi carne por la vida del mundo. Discutían los judíos entre ellos, diciendo: “¿Cómo
puede éste darnos a comer su carne?” Jesús les dijo: “En verdad, en verdad os digo que si no
comiereis la carne del Hijo del hombre y no bebiereis su sangre, no tendréis vida en vosotros. El
que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré en el último día. Porque
mi carne es verdadera comida, y mi sangre verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi
sangre, vive en mí y yo en él. Como el Padre que me envió vive y yo vivo por el Padre, así el que
me come, vivirá por mí. Este es el pan bajado del cielo, no como el que comieron los padres y
murieron. El que come este pan, vivirá eternamente”.
Aprobación Eclesiástica otorgada por Monseñor Ugo Puccini Banfi, Obispo de Santa Marta el 14 de
Mayo del 2001.