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TRIBULACIONES

Este documento ofrece consejos sobre cómo lidiar con posibles ataques sobrenaturales malignos. Explica diferentes formas en que el mal puede afectar a las personas, incluyendo tentación, infestación, opresión, obsesión y posesión. También discute cómo las maldiciones pueden transmitirse a través de las generaciones y ofrece oraciones de liberación que pueden usarse.

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TRIBULACIONES

Este documento ofrece consejos sobre cómo lidiar con posibles ataques sobrenaturales malignos. Explica diferentes formas en que el mal puede afectar a las personas, incluyendo tentación, infestación, opresión, obsesión y posesión. También discute cómo las maldiciones pueden transmitirse a través de las generaciones y ofrece oraciones de liberación que pueden usarse.

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Cómo Liberarnos de las Tribulaciones Malignas [contiene oraciones de liberación]

¿Qué debemos hacer cuando sospechamos que algo sobrenatural nos está afectando
negativamente?

Primero, es adecuada la oración y reflexión antes que llegar a conclusiones impulsivas.

Esto implica buscar información y leer artículos como éste.

Y en segundo lugar buscar el consejo de alguien capacitado en liberación y que sea católico.

No es fácil conseguir información sobre liberación, porque las diócesis desconfían de la circulación
libre de ella.

Por lo tanto es recomendable pedirle al Señor, orando, que te presente una persona sólidamente
católica, para que te ayude en el manejo de la liberación espiritual.

Y cuando esa persona se presente, hay que pedirle las credenciales, porque sobre esto hay
muchos mitos y muchas fantasías.

Una cosa que probablemente sea la más adecuada es ir a buscar a este tipo de personas dentro de
los círculos de la Renovación Carismática, que son quienes se especializan más en liberación
dentro de la Iglesia Católica.

Cuando hablamos de liberación en general nos referimos a librarnos de ataques directos o


indirectos del maligno, que afectan nuestra conducta, nuestras emociones y nuestros
pensamientos.

Empecemos por conocer cuál es la actividad del maligno.

Leer también

El Carisma de Liberación: cómo los Laicos pueden hacer …

Cómo Desatar el Impresionante Poder de las Oraciones de Liberación y Sanidad Interior

La Liberación de Malos Espíritus en el Árbol Genealógico


Cómo Ganarle al Espíritu de Temor [incluye oración de liberación …

Cómo Liberar el Linaje de los Malos Espíritus

FORMAS EN QUE EL MALIGNO NOS ATACA

TENTACIÓN

Básicamente la actividad principal del maligno es tentarnos para pecar.

Él influye en nuestros pensamientos con mensajes sutiles, que a primera vista pueden aparecer
inofensivos, pero rápidamente pueden conducir al pecado si no los reprendemos.

Esto es lo que se llama Tentación y es la actividad ordinaria del maligno.

La actividad extraordinaria incluye infestación, opresión, obsesión, ataques físicos, dependencia


diabólica y posesión diabólica.

INFESTACIÓN

La infestación sucede cuándo a una casa, un objeto, un animal, le suceden fenómenos


paranormales inexplicables.

Por ejemplo una lámpara se apaga y se enciende sola, o cuando se oyen ruidos inexplicables
permanentemente en una casa como pasos, o cuando sistemáticamente se suceden cambios de
lugar de las cosas.
Esto puede suceder como una brujería maleficio o maldición que te han hecho o por estar en el
radar del maligno por algo que has hecho, como por ejemplo haber abierto una puerta al pecado.

Pero también puede que sea un alma del purgatorio que está tratando de llamar tu atención para
obtener oraciones y ser liberada del purgatorio. En este caso no es el maligno quien actúa.

OPRESIÓN

La opresión puede tener varias manifestaciones, como una enfermedad, alteración de las
relaciones con otras personas, o invadir otras áreas de la vida como las finanzas, el trabajo, etc.

La opresión espiritual se nota por extraños patrones de infortunio, enfermedades inexplicables o


repetidos problemas de relaciones.

OBSESIÓN

En la obsesión una persona es acosada en forma de pensamientos no deseados, recurrentes,


irracionales, que llevan al abatimiento o incluso en los casos más graves, al intento de suicidio.

Un caso típico son las pesadillas. Por ejemplo una persona puede tener pesadillas de ataques
satánicos sexuales, de enfermedades graves, de accidentes.

Esto necesita discernimiento porque la maldición que está detrás puede haber sido producida en
generaciones anteriores, y se ha venido arrastrando hasta la tuya.

Estamos hablando en general de pecados graves, como algún asesinato, haber participado
activamente en grados importantes en la masonería o espiritismo, abortos, etc.
ATAQUES FÍSICOS

A veces los ataques físicos no están relacionados con maldiciones sino con la santidad misma.

Porque grandes santos, como el Padre Pío o el Santo Cura de Ars fueron sistemáticamente
atacados en su físico por el maligno.

Los casos más extremos de ataque del maligno son la dependencia y la posesión demoníaca.

POSESIÓN Y DEPENDENCIA

En la dependencia diabólica la persona ha hecho un pacto con el diablo voluntariamente y es


responsable de la elección.

En el caso de posesión el maligno toma el cuerpo de la persona (no el alma), pero actúa sin el
consentimiento de la víctima.

Aunque la víctima generalmente le ha abierto una puerta, por ejemplo jugando a la Ouija.

Las interferencias demoníacas pueden ser manejadas por un ministerio de liberación pero en los
casos de dependencia y posesión demoníaca es necesario utilizar el Rito del Exorcismo.

Para esto inevitablemente hay que recurrir a un sacerdote exorcista especializado.

Ellos suelen tener un equipo de psicólogos, médicos y otros campos de especialización para
trabajar en la víctima.

Siempre es necesario evaluar psicológicamente a la persona para descartar una causa natural de la
aflicción antes de hacer una sesión de exorcismo.
CÓMO SE PRODUCEN LOS ATAQUES DEL MALIGNO

El más común es el daño auto infligido por maldiciones propias que nos hemos hecho a través de
pecados.

También nos pueden haber hecho maldiciones a nosotros mismos, como por ejemplo trabajos o
hechizos o brujerías.

Y además puede haber maldiciones que cruzan las generaciones.

Las maldiciones auto infligidas y las realizadas a nosotros, por otros, deben ser atadas y
quebradas.

En primer lugar por el arrepentimiento y el acercamiento a Dios, lo que invariablemente implica la


confesión de los pecados, la reparación y la restitución hacia una vida cristiana.

Y en segundo lugar la oración puede ayudar a romper maldiciones, pero sólo la oración no es
efectiva si no se cumple el primer paso.

Estas maldiciones suceden cuando se abre una puerta y estas son algunas de las puertas abiertas
que permiten la maldición.

. La participación en las ciencias ocultas como la brujería o el satanismo

. En organizaciones que usan las ciencias ocultas de manera abierta o encubierta, como: yoga,
meditación trascendental, brujería blanca, brujería negra, zen, budismo, hinduismo,

. En la Francmasonería y otras organizaciones fraternales que tienen rituales secretos

. En la magia, la astrología, quiromancia, numerología, la adivinación la canalización psíquica

. En religiones paganas como la Wica, la New age


. Jugar con tableros de Ouija, hacerse tatuajes, etc.

. Desobediencia y rebelión a la Palabra de Dios, maldición a Dios

. Perseguir pecados sexuales o perversiones

. Pecados ancestrales

. El suicidio

. Falta de perdón, amargura, resentimiento, enojo.

. Manipulación e intimidación con el propósito de dominar a otros

. Asesinato, aborto

. Chismes, denigrar a otros

Estos son los más generales, pero hay muchos más que se pueden encontrar en la Biblia.

LAS MALDICIONES QUE ATRAVIESAN GENERACIONES

Hay maldiciones que atraviesan generaciones como si fueran atributos epigenéticos espirituales.

Estás maldiciones de antepasados no se puede romper hasta que no se confiesan los pecados de
los predecesores.
Es materialmente imposible conocer todos los pecados de los ancestros, Dios sabrá cuáles son.

Pero siempre es conveniente investigar para conocer si hay un pecado grande en la historia
familiar.

Porque son los que en definitiva producen las aflicciones más problemáticas.

Por ejemplo un aborto, un asesinato, participación en brujería, etc.

Hay que pedir a Dios con arrepentimiento, el perdón por esos pecados.

Y no solamente por los daños que le hicimos a Dios sino también por el daño a otras personas que
nuestros antepasados hayan herido.

Es imposible que nuestro árbol genealógico o incluso en nuestra vida particular no haya habido
pecados.

El tema es si ha habido pecados grandes y si estos han sido perdonados o no por Dios.

Uno debiera sospechar de una maldición generacional cuando las circunstancias no cambian con la
oración.

La oración no va a cambiar la situación, sino el arrepentimiento, pero siempre es un auxilio para


manejar estas situaciones.

¿Cuándo es que debemos sospechar de una maldición generacional?

Cuando las desgracias del mismo tipo siguen sucediendo repetidas veces y la liberación o la
sanación no se reciben.

Las manifestaciones comunes de maldiciones son las siguientes:


. Problemas financieros continuos y continua falta de prosperidad

. Enfermedades físicas o mentales crónicas

. Muertes prematuras

. Accidentes o lesiones múltiples o repetitivas, particularmente del mismo tipo

. Luchas o discusiones crónicas o problemas con las relaciones interpersonales

. Problemas hereditarios físicos o emocionales

. Tormento crónico

. Mala alimentación o malos hábitos de sueño en bebés o niños

. Fallas comerciales, únicas o repetidas

. Incapacidad para concebir hijos o abortos múltiples

Todo lo que hemos hablado aquí son las manifestaciones más comunes, pero la presencia de una
maldición hay que discernir la a través del Espíritu.

Y ahora te damos una serie de oraciones de liberación que puedes utilizar.


ORACIONES DE LIBERACIÓN

ORACIÓN DE LIBERACIÓN (P. Robert De Grandis)

Yo me pongo en la presencia de Jesucristo y me someto a su Señorío. Yo me pongo “la armadura


de Dios para resistir las maniobras del diablo. Yo me mantengo con firmeza y… tomo la verdad
como cinturón la justicia como coraza… Yo tomo en mi mano el escudo de la fe para apagar las
flechas incendiarias del demonio… Yo acepto la salvación de Dios para que sea mi casco y recibo la
palabra de Dios del Santo Espíritu para usarla como una espada. (Ef 6, 10ss)

En el nombre de Jesucristo crucificado, muerto y resucitado, yo ato todos los espíritus del aire, de
la atmósfera, del agua, del fuego, del viento, la tierra, debajo de la tierra.

Yo también ato la influencia de cualquier alma perdida o caída que pueda estar presente y todos
los emisarios de los cuarteles satánicos o cualquier asamblea de brujos o hechiceros o adoradores
de satanás que puedan estar presente en algún modo preternatural. -

Yo clamo a la sangre de Jesús en el aire, atmósfera, agua, fuego, viento, la tierra y todos sus frutos,
y debajo de la tierra.

En el nombre de Jesucristo yo le prohíbo a todos los adversarios mencionados que se comunique o


ayuden unos a otros de cualquier modo, o que se comuniquen conmigo, o que hagan cualquier
cosa excepto que yo les mando en el nombre de Jesús.

En el nombre de Jesucristo yo sello este lugar y a todos los presentes y a todos los familiares,
amigos y conocidos de los presentes, y también sus lugares, posesiones y fuentes de
aprovisionamiento en la sangre de Jesús. (Repetir tres veces)

En el nombre de Jesucristo yo le prohíbo a cualquier espíritu perdido, asamblea de brujos, grupos,


satánicos, o emisarios o cualquiera de sus colaboradores que me hagan daño o que tomen
venganza sobre mí; mi familia y mis conocidos o causen daños a cualquier cosa que nosotros
tenemos.

En el nombre de Jesucristo y por los meritos de su preciosísima sangre, yo rompo y disuelvo


cualquier maleficio, hechizo, encantamiento, ardid, brujería, atadura, trampa, engaño, mentira,
tropiezo, obstáculo, decepción, desvío, o distracción, cadena espiritual o influencia espiritual,
también toda enfermedad del cuerpo del alma, mente o espíritu puesta sobre nosotros o sobre
este lugar,. o sobre cualquiera de las personas, lugares o cosas mencionadas por cualquier agente
o atraída sobre nosotros por nuestros propios errores o pecados. (repetir tres veces)

Yo ahora coloco la cruz de Jesucristo entre mi y todas las generaciones en mi árbol genealógico. Yo
declaro en el nombre de Jesucristo que no va a haber comunicación directa entre las
generaciones. Toda comunicación será filtrada por medio de. la preciosa Sangre de Nuestro Señor
Jesucristo.

María inmaculada cúbreme en la luz, poder y fuerza de tu fe. Padre, por favor envía los ángeles y
santos para que me asistan. Gracias, Señor Jesús, por ser mi sabiduría, mi justicia, mi santificación,
mi redención. Yo me rindo al ministerio de tu Espíritu Santo, y recibo tu verdad en cuanto a la
sanación intergeneracional. .

Gloria, al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio, por los siglos de los siglos,
Amen.

ORACIÓN DE LIBERACIÓN (Monseñor Morales)

Señor nuestro Jesucristo te adoro, te alabo, te bendigo, gracias por tu infinito amor por el que te
has hecho uno de nosotros naciendo de la Virgen María y por el que subiste a la Cruz para dar tu
vida por nosotros.

Gracias por tu sangre preciosísima con que nos has redimido.

Con tu sangre preciosísima brotada de tus sacratísimas sienes traspasadas por espinas: cúbrenos,
séllanos, lávanos, purifícanos, libéranos, destruye en nosotros todo pecado, toda iniquidad, todo
poder maligno, todo poder satánico.

Con tu sangre preciosísima brotada de tu hombro y espalda llagados por la Cruz a cuestas:
cúbrenos, séllanos, lávanos, purifícanos, libéranos, destruye en nosotros todo pecado, toda
iniquidad, todo poder maligno, todo poder satánico.
Con tu sangre preciosísima brotada de tu costado abierto por la lanza: cúbrenos, séllanos, lávanos,
purifícanos, libéranos, destruye en nosotros todo pecado, toda iniquidad, todo poder maligno,
todo poder satánico.

Con tu sangre preciosísima brotada de tus pies y de tus manos traspasados por los clavos:
cúbrenos, séllanos, lávanos, purifícanos, libéranos, destruye en nosotros todo pecado, toda
iniquidad, todo poder maligno, todo poder satánico.

Con tu sangre preciosísima brotada de todo tu cuerpo llagado por los azotes: cúbrenos, séllanos,
lávanos, purifícanos, libéranos, destruye en nosotros todo pecado, toda iniquidad, todo poder
maligno, todo poder satánico.

Tres veces Gloria

Amén, Amén, Amén.

PLEGARIA DE LIBERACIÓN

Oh, Señor, tú eres grande, tú eres Dios, tú eres Padre, nosotros te rogamos, por la intercesión y
con la ayuda de los arcángeles Miguel, Rafael y Gabriel, que nuestros hermanos y hermanas sean
liberados del maligno que los ha esclavizado.

Oh, santos, venid todos en nuestra ayuda.

De la angustia, la tristeza y las obsesiones, nosotros te rogamos: Líbranos, oh Señor.

Del odio, la fornicación y la envidia, nosotros te rogamos: Líbranos, oh Señor.

De los pensamientos de celos, de rabia y de muerte, nosotros te rogamos: Líbranos, oh Señor.

De todo pensamiento de suicidio y de aborto, nosotros te rogamos: Líbranos, oh Señor.

De toda forma de desorden en la sexualidad , nosotros te rogamos: Líbranos, oh Señor.

De la división de la familia, de toda amistad mala: Líbranos, oh Señor.

De toda forma de maleficio, de hechizo, de brujería y de cualquier mal oculto, nosotros te


rogamos: Líbranos, oh Señor.

Oh, Señor, que dijiste “la paz os dejo, mi paz os doy”, por la intercesión de la Virgen María
concédenos ser librados de toda maldición y gozar siempre de tu paz. Por Cristo Nuestro Señor.
¡Amén!
ORACIÓN DE LIBERACIÓN I

Señor, Dios nuestro, ayúdame a ser manso y humilde de corazón.

Dame la gracia de liberarme de todo egoísmo, de todo afán de ser considerado más que los
demás, de todo orgullo y prepotencia, especialmente con el más débil.

Líbrame, Señor, de toda mala intención respecto de los demás.

Ayúdame a ser transparente en mis intenciones y auténtico en mis acciones.

Líbrame de todo aquello que me separa de Ti

Porque sólo Tú eres santo y fuente de auténtica libertad.

Enséñame a amar auténticamente, a hacer de mi trabajo un verdadero apostolado; a construir con


mi aporte un mundo más justo, más hermoso, más digno de Ti

Amén

ORACIÓN DE LIBERACIÓN II

Dios omnipotente,

que a los abandonados los haces habitar en tu casa,

y concedes la felicidad a los cautivos,

mira mi aflicción,

y ven en mi auxilio,

vence al enemigo inicuo,

de modo que superada la presencia del adversario,

mi libertad alcance su descanso

y restituido a la tranquila devoción

pueda confesar que eres admirable

y que concediste a tu pueblo la fuerza.

Por Cristo nuestro Señor. Amen


ORACIÓN DE AUTOLIBERACIÓN

Padre Celestial: en el Nombre Todopoderoso de Nuestro SEÑOR Jesucristo, por el poder del
Espíritu Santo, por la intercesión de la Gloriosa Virgen María, yo ato, encadeno y amordazo a todo
espíritu de contaminación y los envío a los Pies de Nuestro Señor Jesucristo sin ninguna clase de
poder y sin derecho a retorno. ¡Fuera en el Nombre de Nuestro Señor Jesucristo y nunca más
regresen, porque el Dueño de mi vida es Cristo Jesús, que con su Preciosa Sangre me sana, me
salva y me libera, y es para el bien mío, de todos los míos y para gloria y alabanza del Padre
Celestial!. AMÉN

ORACIÓN PARA ACERCARNOS A JESÚS COMO LIBERADOR

“Voy a ti Señor como mi Liberador. Tú sabes todos mis problemas, las cosas que me atan, que me
atormentan, que me asedian. Me suelto de todo espíritu de las tinieblas, de cualquier influencia
maligna y de toda atadura demoníaca, de todo espíritu inmundo que está en mi.

Yo ordeno a todos los espíritus demoníacos que me dejen ahora, en el Nombre de Jesucristo.
Confieso que mi cuerpo es templo del Espíritu Santo, redimido, limpiado y santificado por la
Sangre de Jesús. Por lo tanto, Satanás no tienes ni lugar ni poder en mí ya que soy libre a través de
la Sangre de Jesús.”

Rompiendo maldiciones confesadas

En el Nombre de Jesucristo confieso todos los pecados de mis antepasados, y por la redención en
la sangre de Jesús, rompo el poder de cada maldición transmitida a mí por la línea ancestral.

Ahora confieso y me arrepiento de cada y de todo pecado que cometí, conocido y no conocido, y
acepto el perdón de Cristo. El me ha redimido de la maldición de la ley. Escojo la bendición y
rechazo la maldición. En el nombre de Jesucristo, rompo el poder de toda maldición que se habló
contra mi persona. Cancelo la fuerza de toda predicción proferida en mi contra, intencional o no, y
que no fue pronunciada de acuerdo a las bendiciones prometidas por Dios. Yo bendigo a todos los
que me maldijeron. Yo perdono a toda persona que me calumnió y que habló maldición en mi
contra. En el Nombre de Jesucristo yo ordeno que todo espíritu de maldición me deje ahora.”
ORACIÓN DE RENUNCIA Y LIBERACION

En tu nombre Jesucristo, yo (di tu nombre completo) de manera personal y a nombre de mis


antepasados.

Renuncio a satanás, a todas sus fascinaciones, seducciones y mentiras.

Renuncio a toda práctica de brujería, magia blanca, negra, de cualquier color, santería, hechicería
o vudú.

Renuncio a toda limpia con huevo, yerbas, bálsamos, vino, sangre o fuego.

Renuncio a todo pacto, reto, sello, alianza o consagración al demonio; a conjuros, perjuros,
maleficios e invocaciones diabólicas.

Renuncio a toda maldición, mal deseo, envidia, odio, rencor, resentimiento, codicia, avaricia,
soborno, robo, fraude, despojo o enriquecimiento ilícito.

Renuncio a todo acto de orgullo, soberbia, prepotencia, vanidad y egolatría.

Renuncio a todo rito de iniciación chamánica, espiritista, espiritualista, masonería, filosofía


rosacruz, dianética y a toda secta o sociedad secreta.

Renuncio a todo conocimiento de la nueva era, creencia en la re-encarnación, esoterismo,


metafísica, meditación trascendental, yoga, a todo acto de curanderismo, a las operaciones
espirituales, hipnotismo con regresiones, baños con flores, especies, yerbas, sangre de animales o
humana o con otras substancias con fines mágicos.

Renuncio a toda lujuria, aborto, adulterio, homosexualidad, bisexualidad, incesto, violación,


pornografía, bestialismo, promiscuidad y prostitución. A todo lo que yo u otras personas hayan
hecho ilícitamente para controlar, nulificar o desbordar mi sexualidad.

En el nombre de Jesucristo, renuncio al culto y veneración a la llamada “santa muerte” o al


vampirismo, a todo encantamiento, invocación y evocación de muertos, a espíritus custodios,
guardianes, cósmicos, protectores, espías, vigilantes, a seres espirituales nombrados “maestros de
sabiduría”, o a cualquier otro ser maléfico en forma oculta o manifiesta.

Renuncio a todo acto o juego de mediunidad, a la ouija, al control mental, al manejo del péndulo,
a instrumentos para encontrar “tesoros ocultos” o dinero enterrado.

Renuncio también a toda clase de adivinación, sortilegio, lectura de cartas, café y caracoles, a toda
forma de astrología, horóscopos o cartas astrales.

Renuncio a los amuletos y talismanes, a las herraduras, pirámides, cuarzos, imanes, agujas, sábilas
o ajos con moños rojos, imágenes de santos mezcladas con tierra de panteón, velas y veladoras de
colores “curadas”, fetiches y representaciones de mi persona de cualquier material y forma que se
encuentren enterrados o sean manipulados por mí mismo u otras personas.

Renuncio a toda forma equivocada de “medicina alternativa” que bajo engaños haya ritualizado mi
ser al demonio.

En el nombre de Jesús, renuncio a toda comida o bebida mezclada con brujería que haya yo
ingerido, y a todo lo que haya sido tirado, rociado o untado en mi cuerpo, ropa, zapatos, casa,
trabajo, negocio o cualquier pertenencia u objeto que esté cercano a mí, que haya sido maldecido
o consagrado al mal.

En el nombre de Jesucristo denuncio, renuncio y echo fuera de mí a todo espíritu de traición,


destrucción, muerte, esclavitud, ausencia de Dios, miseria, mendicidad, soltería, infelicidad
matrimonial, viudez, orfandad, amargura, envejecimiento o muerte prematura, persecución,
problemas con las leyes o la justicia humana, esterilidad, humillación, rechazo, insomnio, deseos
de suicidio, aislamiento, locura, soledad, neurosis, depresión, obsesión, miedo, angustia,
debilidad, enfermedades crónicas, invalidez, ceguera, sordera, mudez, falta de olfato,
imposibilidad de saborear la comida, insensibilidad, celos, inconformidad, incapacidad para vivir,
conseguir o conservar un trabajo, una pareja, un matrimonio o una familia.

En el nombre de Jesús denuncio, renuncio y echo fuera de mí todo espíritu de alcoholismo o de


cualquier otra adicción, de mal carácter, de falta de memoria, de falta de control y dominio de mi
ser, irrealidad, inconsciencia, envidia, abandono, gula, suciedad, desorden, malos olores crónicos
en mi cuerpo, ropa o casa, de falta de fe, esperanza y caridad, de falta de interés en la vida, de
desprecio a la eucaristía y de aborrecimiento o flojera para tener vida de oración. Corto, destruyo
y nulifico los medios a través de los cuales fueron hechos los daños antes mencionados, si fueron
veladoras, fotos, ropa, tijeras, agujas, fetiches, entierros, lo que haya sido.

Renuncio a lo que en forma consciente o inconsciente haya yo hecho o haya sido hecho por otra
persona en mi nombre para obtener poderes, dinero, éxito, buena suerte o pretender saber el
futuro, o bien para conseguir el amor y la salud propios o ajenos, o tener dominio y control sobre
personas, objetos, animales, lugares, espíritus y fuerzas de la naturaleza.

Nulifico los efectos de cualquier práctica contraria al compromiso adquirido a través de mi


bautismo, de fidelidad y reconocimiento a Jesucristo como mi único Salvador, a los Sacramentos, a
la Virgen María y a la iglesia católica.

A lo que impida el ejercicio de mi sentido común, capacidad de juicio, entendimiento y voluntad.

Echo fuera de mí todo aquello con lo que haya intentado sustituir el amor y la confianza de Jesús.
Renuncio al rechazo de mis padres desde el instante de mi concepción y durante mi vida en el
seno materno. Renuncio al mal que me causaron por intentar abortarme: con yerbas, sustancias
químicas o con objetos punzo cortantes. Renuncio a todo el rencor que tengo si fui dado en
adopción o abandonado sin haber conocido a mis padres biológicos o a maldiciones recibidas
durante mi gestación.

Nulifico por las llagas de Jesús todo mandato de fracaso, muerte en vida y suicidio que hay en mí
por estas causas, la incapacidad para aceptar el amor de Dios, para aceptarme a mí mismo o a las
personas, para estudiar, trabajar y ser feliz.

Renuncio a todo lo que sea contrario a la salud, el respeto y la dignidad que como templo del
Espíritu Santo, necesita todo mi ser y que esté impidiendo relacionarme con Dios, conmigo mismo
(a), con mi entorno en una forma sana, tener una familia unida y un trabajo digno y bien
remunerado.

Porque Jesucristo se manifestó para deshacer las obras del diablo: habiendo denunciado,
renunciado y echado fuera de mí todos los espíritus del mal, los envío atados y amordazados a los
pies de la Santa Cruz y les prohíbo regresar.

Habiendo nulificado todos los efectos, causas y consecuencias, tomo autoridad, en el nombre de
Jesús, para que caigan todos los bloqueos, tinieblas y barrer, las que satanás construyó a mi
alrededor y le ordenó a todo ser demoníaco que despojó a mi familia o a mí mismo (a), que nos
devuelva, lo que nos quitó.

Padre Santo, te lo ruego, sana toda mi vida, toda mi historia personal, perdóname, ayúdame,
libérame, bendíceme.

Padre Dios, acepto que Tú seas mi Padre, Jesucristo mi Hermano, la Virgen María mi Madre,
porque hoy, yo (di tu nombre completo) les pertenezco para siempre.

A través de Tu Santo Espíritu, guíame para la reparación de todas las faltas que cometí y enséñame
a amar Tu Voluntad. Gracias Padre.

Amén, amén, amén.


Rosario de Sanación

Para implorar Sanación, Salvación, Protección y Ayuda. Para rezar en familia o en comunidad y
encomendar al Padre Todopoderoso la solución a todos nuestros problemas, pero en especial, la
salvación personal. Es conveniente observar una vida ejemplar acompañada de prácticas piadosas
y oración.

…VER VIDEOS…

Un factor importantísimo en toda petición es la fe, Cristo censuró a los hombres que carecían de
ella diciendo: “hombres de poca fe” Lucas 12, 28, y muchas veces realizó sus prodigios expresando
“tu fe te ha salvado” Marcos 10, 52, o “Hágase en vosotros según vuestra fe” Mateo 9, 29. Sin fe
no hay milagros.

Cada Misterio del Rosario de Sanación, corresponde a una orden poderosa y milagrosa, con la cual
el Amado Maestro Jesús en su infinito amor, lleno de autoridad, perdonó los pecados (1º
Misterio), retiró al demonio que lo tentaba (2º Misterio), curó enfermedades (3º Misterio), pidió al
Padre Celestial lo librara de la mala hora (4º Misterio) y concedió la Paz a sus discípulos que le
amaban (5º Misterio).

Entre cada Misterio, se repite 10 veces con cada cuenta del Rosario la jaculatoria de la Oración
final del Rosario: ¡Cristo Jesús!, convierte nuestra almas para que los hombres de este siglo, y de
todas las edades, podamos ser salvos.

Con cada Misterio se reza también un Gloriapatri, dedicado a las tres Divinas Personas, Padre, Hijo
y Espíritu Santo, para adorar y glorificar a nuestro Soberano Creador.

Se inicia el rezo del Rosario de Sanación con la lectura de algunos Evangelios (uno para cada día,
siete en total) que se refieren en especial a las enseñanzas dadas por el Maestro Jesús sobre el
comportamiento que debemos observar con nuestro prójimo. En mi manera de sentir, debemos
aliviar el sufrimiento de nuestros semejantes y esforzarnos por servir a los más necesitados, si
queremos hallar prontamente la gracia, la salud, el perdón y la misericordia de nuestro Padre
Celestial. Para Jesús, todos las acciones que tengamos con nuestros semejantes, principalmente
con los más necesitados, se las estamos dirigiendo, a Él mismo en persona. Por esta razón quién
reza el Rosario de Sanación debe tener muy en cuenta su relación con los Seres creados por Dios.

También hay que tener en cuenta el desenvolvimiento en nuestros quehaceres habituales, porque
siempre debemos obrar con rectitud, aunque nos cueste la estabilidad en nuestros trabajos o
tengamos que recibir el desprecio de los deshonestos, como también la crítica sobre nuestro
proceder, el cual es incomprendido, cuando solo se busca el bien común y no el satisfacer los
apetitos personales y de enriquecimiento ilícito de terceros. El consuelo que tenemos en la vida
los que creemos en Cristo y participamos de sus enseñanzas es la fe de que se cumplirán las
promesas que se encuentran escritas en los Evangelios y que nos hiciera Nuestro Señor Jesucristo.
Hay que perseverar aunque nos resulte doloroso.

Por la señal de la Santa Cruz…, Padre Nuestro.., Avemaría…

“Porque donde hay dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”. Mateo 18,
20

DÍA PRIMERO

Lectura del Evangelio Amor a los Enemigos, Lucas 6, 27-36:

“Yo os digo a vosotros que escucháis: Amad a vuestros enemigos; haced el bien a los que os odian;
bendecid a los que os maldicen; orad por los que os calumnian. Al que te hiere en una mejilla,
ofrécele también la otra; a quien te quita el manto, no le niegues la túnica. Da a quien te pida, y no
reclames a quien te roba lo tuyo. Tratad a los hombres como queréis que ellos os traten a
vosotros. Si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tendréis? También los pecadores aman a
quienes los aman.

Y si hacéis el bien a los que os lo hacen, ¿qué mérito tendréis? Los pecadores también lo hacen. Y
si prestáis a aquellos de quienes esperáis recibir, ¿qué mérito tendréis? También los pecadores
prestan a los pecadores para recibir de ellos otro tanto. Pero vosotros amad a vuestros enemigos,
haced el bien y prestad sin esperar remuneración; así será grande vuestra recompensa, y seréis
hijos del Altísimo, porque Él es bueno para los ingratos y perversos.

Sed misericordiosos, como vuestro Padre es misericordioso”.

P: Palabra del Señor.

R: Gloria a ti, Señor Jesús.

MISTERIOS DE LA SANACIÓN

1. R: ¡Cristo Jesús!, tu que tienes el poder de perdonar los pecados, te suplico con toda mi alma y
mi corazón, porque estoy arrepentido, perdones todas mis culpas y el mal que he provocado con
mi proceder.

P: “Hombre, tus pecados te son perdonados” Lucas 5,20


Rezar 10 veces entre cada Misterio la siguiente Jaculatoria:

P: ¡Cristo Jesús!, convierte nuestras almas.

R: Para que los hombres de este siglo, y de todas las edades*, podamos ser salvos.

Gloriapatri. (Una vez entre cada Misterio).

*la humanidad entera incluyendo los ya fallecidos.

2. R: ¡Cristo Jesús!, quiero ser fiel a un Dios tan bueno y justo, te imploro me liberes del acoso
continuo del demonio y sus huestes, para que no caiga en la tentación y en el pecado.

P: “Retírate Satanás porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás y a El solo servirás”.Mateo 4,10

Rezar 10 veces la Jaculatoria y Gloriapatri

3. R: ¡Cristo Jesús!, te pido con todo mi ser restablezcas la salud de mi cuerpo y alma, cures mis
dolencias, para poder servirte y adorarte todos los días de mi vida.

P: “Hija, tu fe te ha sanado, vete en paz, y queda curada de tu enfermedad”. Marcos 5, 34

Rezar 10 veces la Jaculatoria y Gloriapatri

4. R: ¡Cristo Jesús!, pongo en tus manos el peso de los problemas y preocupaciones que me
angustian, en tí confío, permíteme Divino Redentor verme pronto libre de ellos para cantarte
alabanzas.

P: “¡Abba! ¡Padre!¡Todo te es posible!¡Aparta de mí este cáliz! Pero no sea lo que yo quiero, sino
lo que quieres Tú”. Marcos 14,36

Rezar 10 veces la Jaculatoria y Gloriapatri

5. R: ¡Cristo Jesús!, sufriendo voy por el sendero de la vida, agobiado y cansado de tanto soportar,
Amoroso Cristo colma mis días de alegría y bonanza, abre mi espíritu para lo Eterno, para
glorificarte noche y día.

P: “La paz os dejo, mi paz os doy; no como el mundo la da, os la doy yo. No se turbe vuestro
corazón ni tengáis miedo”.Juan 14,27.

Rezar 10 veces la Jaculatoria y Gloriapatri

ORACIÓN FINAL: REFLEXIÓN SOBRE EL REGRESO DE JESÚS


¡Mi Buen Jesús!

¡Hijo Amantísimo del Padre Celestial!, que ofreciste tu vida para salvar a todos los hombres, al
estar frente a ti, mira mi corazón contrito, avergonzado por el peso de mis culpas. Te pido Señor
en este momento, con toda mi alma, el perdón para todos mis pecados y me concedas tu
protección, sanación y ayuda.

¡Oh Señor de infinita misericordia y bondad!, mantén hacia mí la faz de tu rostro y así como tus
sagrados pies se posan firmes sin resbalar, acrecienta mis fuerzas para no flaquear y resistir la
tentación.

¡Amado Maestro!, con tu mano izquierda, apacigua y aleja de mi lado la vi

olencia que nos agobia y amenaza con destruir a todas las naciones de la tierra, mientras que con
tu mano derecha, bendícenos y muéstranos el camino de la Redención. Señor! hazte presente en
nuestras vidas, acude a esta súplica y detén la maldad, la mentira, la fatalidad y a todo aquel que
sea instrumento del mal.

¡Si, Divino Salvador!, ruega al Padre Eterno por nosotros, para que nos liberte de las ataduras del
príncipe de este mundo, derrama sobre todos tus seguidores la gracia, la salud y el perdón;
señálanos el camino, para encontrar muy pronto la solución a todos los problemas que nos
angustian y amenazan con destruir nuestras vidas y la paz interior.

Asimismo, como en la boda de Caná de Galilea transformaste el agua en vino, y en la celebración


de la última cena con tus apóstoles transubstancializaste el pan y el vino en tu cuerpo y sangre,
¡Cristo Jesús!, convierte nuestras almas para que los hombres de este siglo, y de todas las edades,
podamos ser salvos. Así sea.

¡Padre Nuestro, que estás en los cielos!, concédenos las peticiones que te hacemos con fe todas
las personas que rezamos este Rosario, devuélvenos tu amistad y colma de gracia nuestra
existencia con la presencia viva en nuestras vidas del Espíritu Santo, te lo suplicamos
humildemente por los méritos de tu Hijo Santo, Nuestro Señor Jesucristo. Así sea….….

Dios te salve, Reina y Madre, Madre de Misericordia…..

En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

DÍA SEGUNDO

Lectura del Evangelio Las Bienaventuranzas, según San Mateo 5, 1-12:

“Al ver a las multitudes, subió al monte, se sentó y se le acercaron sus discípulos, abriendo
entonces su boca, se puso a enseñarles diciendo:

Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos. Bienaventurados
los dulces, porque ellos heredarán la tierra. Bienaventurados los afligidos, porque ellos serán
consolados. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán hartos.
Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los
limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los pacificadores, porque ellos
serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los perseguidos por ser justos, porque de ellos es el
Reino de los cielos. Bienaventurados seréis cuando os injurien, persigan y, mintiendo, digan todo
mal contra vosotros por causa mía. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande
en los cielos. Pues también persiguieron a los profetas antes que a vosotros”.

DÍA TERCERO

Lectura del Evangelio Exhortación a la vigilancia, según San Lucas 12, 35-48:

“Tened ceñidos vuestros lomos y encendidas vuestras lámparas. Sed como los criados que esperan
a su amo de retorno de las bodas, para abrirle apenas llegue y llame.

Dichosos los siervos a quienes el amo encuentra vigilantes a su llegada! En verdad os digo que se
ceñirá y los hará sentar a la mesa, y se pondrá a servirles él mismo. Tanto si viniere en la segunda
como en la tercera vigilia; si los encuentra así, ¿dichosos ellos! Tened en cuenta que, si el amo de
casa supiera a qué hora ha de venir el ladrón, vigilaría y no dejaría horadar su casa. Estad
preparados también vosotros, porque a la hora que menos penséis vendrá el Hijo del hombre”.

Entonces Pedro le dijo: “Señor, esta parábola, ¿la dices por nosotros o por todos? El Señor
contestó, “¿Quién es entonces el administrador fiel y prudente, para que les distribuya
oportunamente la ración de trigo? ¡Dichoso el siervo ese sí, al llegar su amo, lo encuentra
cumpliendo su deber! En verdad les digo que le pondrá al frente de todos sus bienes. Pero si ese
siervo dijere en su corazón: Mi amo tarda, y comenzase a golpear a los siervos y a las siervas, y a
comer, beber y embriagarse, llegará el amo del siervo ese el día que menos lo espere y a la hora
menos pensada y lo azotará y lo colocará entre los infieles. El siervo que, conociendo la voluntad
de su dueño, no está preparado ni cumple su voluntad, recibirá muchos azotes. Mas al que no
conociéndola, hace cosas que merecen azotes, recibirá pocos. A quien mucho se la da, mucho se le
reclamará; y a quien se le entregó más, más se le pedirá”.

DÍA CUARTO

Lectura del Evangelio Confianza en la Providencia, según San Lucas 12, 22-34:

“Dijo después a sus discípulos: “Por esto os digo: No os inquietéis por vuestra vida, por lo que
comeréis, ni por vuestro cuerpo, con qué vestiréis. Porque la vida es más que el alimento, y el
cuerpo más que el vestido. Mirad los cuervos: No siembran, ni siegan, no tienen despensas ni
graneros, y Dios los alimenta. ¡Cuánto más valéis vosotros que los pájaros! ¿Quién de vosotros a
fuerza de cavilar, puede añadir un codo a su estatura? Si no podéis ni las cosas más pequeñas, ¿a
qué preocuparse de las demás? Mirad los lirios del campo cómo crecen; no trabajan, ni hilan, y os
aseguro que ni Salomón con todo su esplendor, se vistió como ninguno de ellos. Pues si Dios viste
así la hierba del campo, que hoy es y mañana se la arroja al fuego, ¿cuánto más a vosotros,
hombres de poca fe?.

No andéis buscando que comeréis ni que beberéis, ni estéis ansiosos. Porque son los paganos
quienes buscan estas cosas con afán. Como vuestro Padre ya sabe que las necesitáis, buscad su
Reino y se os darán por añadidura.

No temáis, pequeño rebaño; porque vuestro Padre se ha complacido en daros el Reino.

Vended lo que tengáis y dad limosna con ello. Haceos con bolsas que no se gasten y tesoros
inagotables en el cielo, donde no se acerca ningún ladrón, ni roe la polilla, porque donde esté
vuestro tesoro, allí estará vuestro corazón”

DÍA QUINTO

Lectura del Evangelio Jesús, La Vid Verdadera, según San Juan 15, 1-17:

“Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. El quita todo sarmiento que no da fruto en mí y
limpia el que da fruto para que dé más. Vosotros estáis ya limpios por la palabra que os he dicho.
Seguid unidos a mí y yo a vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo, si no está
unido a la vid, así tampoco vosotros, si no estáis unidos a mí. Yo soy la vid, vosotros los
sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, da mucho fruto; pero sin mí nada podéis hacer. Al
que no está unido a mí, se le arrojará, como el sarmiento que se seca, que lo recogen, lo echan al
fuego y arde. Si estáis en mí y mis enseñanzas permanecen en vosotros, pedid cuanto queráis, y se
os concederá. Mi Padre es glorificado si dáis mucho fruto y sois mis discípulos. Como el Padre me
amó, así os amé yo; permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi
amor, como yo he observado los preceptos de mi Padre y permanezco en su amor. Os he dicho
estas cosas, para que mi alegría esté dentro de vosotros, y vuestra alegría sea completa.

Este es mi mandamiento: Amaos unos a otros como yo os amé. Nadie tiene mayor amor que el
que da la vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que os mando. Ya no os llamo
siervos, pues el siervo no sabe qué hace su señor; yo os he llamado amigos, porque os manifesté
todas las cosas que oí de mi Padre. No me elegisteis vosotros a mí, sino yo a vosotros, y os designé
para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto permanezca, a fin de que todo lo que pidáis al Padre
en mi nombre os lo conceda. Esto os mando: Amaos unos a otros”.

DÍA SEXTO

Lectura del Evangelio El Juicio Final

, según San Mateo 25, 31-46:


“Cuando venga el Hijo del hombre en su gloria con todos sus ángeles, se sentará sobre el trono de
su gloria. Todos los pueblos serán conducidos a su presencia y separará a unos de otros, como el
pastor separa las ovejas de los cabritos. Y pondrá las ovejas a su derecha y los cabritos a su
izquierda. Entonces el rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el Reino
preparado para vosotros desde el principio del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de
comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui peregrino y me acogisteis; estuve desnudo y me
vestisteis; enfermo, y me visitasteis; preso y vinisteis a mí. Entonces le responderán los justos:
Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te alimentamos, sediento y te dimos de beber? ¿Y cuándo
te vimos peregrino y te acogimos, o desnudo y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o en la
cárcel, y fuimos a verte?. Y el Rey les dirá. En verdad os digo que cuando lo hicisteis con uno de
estos mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis. Luego dirá también a los de la izquierda:
Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno, preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve
hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; fui peregrino, y no me
acogisteis; estuve desnudo, y no me vestisteis; enfermo y en la cárcel, y no me visitasteis:
Entonces responderán también ellos diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento o
peregrino o enfermo o en prisión, y no te asistimos?. Y El les contestará: En verdad os digo que
cuando no lo hicisteis con uno de esos pequeñuelos, tampoco conmigo lo hicisteis. E irán éstos al
castigo eterno, pero los justos a la vida eterna”.

DÍA SÉPTIMO

Lectura del Evangelio Promesa de la Eucaristía, según San Juan 6, 51-59:

“Yo soy el pan vivo bajado del cielo. Si alguien come de este pan, vivirá eternamente, y el pan que
yo daré es mi carne por la vida del mundo. Discutían los judíos entre ellos, diciendo: “¿Cómo
puede éste darnos a comer su carne?” Jesús les dijo: “En verdad, en verdad os digo que si no
comiereis la carne del Hijo del hombre y no bebiereis su sangre, no tendréis vida en vosotros. El
que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré en el último día. Porque
mi carne es verdadera comida, y mi sangre verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi
sangre, vive en mí y yo en él. Como el Padre que me envió vive y yo vivo por el Padre, así el que
me come, vivirá por mí. Este es el pan bajado del cielo, no como el que comieron los padres y
murieron. El que come este pan, vivirá eternamente”.

Dijo esto enseñando en la sinagoga de Cafarnaum”.

Creado por Jairo Donado Pinto

Aprobación Eclesiástica otorgada por Monseñor Ugo Puccini Banfi, Obispo de Santa Marta el 14 de
Mayo del 2001.

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