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MINERÍA SUBMARINA.
ANDREA CAMILA JULIO GAMBOA 1181050
UNIVERSIDAD FRANCISCO DE PAULA SANTANDER
FACULTAD DE INGENIERÍA
PROGRAMA DE INGENIERÍA DE MINAS
SAN JOSÉ DE CÚCUTA
2019
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MINERÍA SUBMARINA
ANDREA CAMILA JULIO GAMBOA 1181050
JOSÉ LUIS
PROFESOR
YESID CASTRO DUQUE
Ingeniero de Minas
UNIVERSIDAD FRANCISCO DE PAULA SANTANDER
FACULTAD DE INGENIERÍA
PROGRAMA DE INGENIERÍA DE MINAS
SAN JOSÉ DE CÚCUTA
2019
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MINERÍA SUBMARINA
La minería marina es un proceso de extracción mineral relativamente nuevo, que se da lugar
en el fondo marino. Los yacimientos de minería oceánica se suelen hacer en torno a grandes
áreas de nódulos polimetálicos o fuentes hidrotermales activas o extintas a unos 1400-3700
metros bajo la superficie oceánica. Las fuentes hidrotermales crean depósitos de sulfuros que
contienen metales preciosos como plata, oro, cobre, manganeso, cobalto y zinc. Los depósitos
son extraídos utilizando bombas hidráulicas o sistemas de cubeta que llevan el mineral a la
superficie para ser procesado. Como ocurre con todas las operaciones mineras, la minería en alta
mar plantea interrogantes acerca de los daños ambientales de las zonas circundantes.
Hay que tener en cuenta que los mares y océanos cubren el 71% de la superficie de la Tierra y
que la mayor parte de sus fondos permanecen aún inexplorados, albergando depósitos minerales
de interés económico como los nódulos de manganeso, las costras ricas en cobalto o los sulfuros
hidrotermales polimetálicos. Se estima que los fondos marinos representan la mayor reserva de la
Tierra de muchos de los metales estratégicos. Cabe señalar que las reservas conocidas del 96%
del cobalto, el 84% del níquel o el 79% del manganeso se encuentran en los yacimientos
submarinos. Por tanto, los recursos minerales submarinos pueden ser una fuente importante para
el suministro de metales base y de alta tecnología como el cobalto, el teluro, el níquel, los
metales nobles o las tierras raras en un mundo que los demanda de forma creciente.
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HISTORIA.
La historia del avance tecnológico de la humanidad está estrictamente ligada a la de los
metales desde los primeros descubrimientos en la antigüedad. El progreso científico ha permitido
el desarrollo de los sistemas minero/metalúrgicos, así como la creación de nuevas aleaciones con
el objeto de cubrir las necesidades industriales y tecnológicas.
En el año 1868, se descubrieron depósitos minerales formados por concreciones de hierro-
manganeso en el fondo marino del Mar de Kara (océano Glacial Ártico). Posteriormente, la
expedición de la fragata Challenger (1873-1876) puso de manifiesto la existencia de esas mismas
concreciones en otros mares y océanos con su descubrimiento al suroeste de la isla de El Hierro
(Canarias), y los denominaron nódulos de manganeso.
Entrada la segunda mitad del siglo XX, John Mero (1965) señaló la posibilidad de considerar
los nódulos de ferromanganeso como recursos con potenciales contenidos en metales de interés
industrial: cobre, cobalto, níquel y manganeso. Los sulfuros polimetálicos, en cambio, se
descubrieron durante la campaña oceanográfica sueca Albatross realizada en el mar Rojo, en
1948. Durante esta expedición, se hallaron depósitos minerales originados por la presencia de
salmueras en grietas del fondo marino, donde había evidencias de una intensa actividad
hidrotermal.
En la pasada década, ha comenzado una nueva fase de la minería marina. La creciente
demanda de metales preciosos en Japón, China, Corea e India ha presionado a estos países en la
búsqueda de nuevas fuentes. Se ha desplazado recientemente el interés hacia los respiraderos
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hidrotermales como fuente de metales en lugar de nódulos dispersos. La transición hacia la
información basada en electricidad y la infraestructura de transporte actual de la sociedad
occidental presiona la demanda de metales preciosos.
El renovado interés en la minería de nódulos fosforosos en los cañones del suelo oceánico
para conseguir fertilizantes artificiales basados en fósforo está teniendo una importancia
significante en el mundo de la producción de alimentos. El aumento de la población mundial
presiona la necesidad de fertilizantes artificiales.
Actualmente, el yacimiento marino con mayor potencial, el Proyecto Solwara I, fundado en
aguas de Papúa Nueva Guinea, es una fuente de alto grado de cobre y oro y el primer
suministrador de sulfuros masivos del lecho marino (Seafloor Massive Sulphide, SMS). El
Proyecto Solwara I se encuentra a 1600 metros bajo el nivel del mar en el Mar de Bismarck,
Provincia de Nueva Irlanda.
El primer pozo de petróleo perforado fuera de la costa fue en Bakú, Azerbaiyán, en 1846.
La industria del petróleo y gas lleva más de 60 años firmemente instalada en mar abierto
RECURSOS EXTRAÍDOS.
Estos depósitos submarinos están constituidos por una variedad de yacimientos entre los
cuales los más importantes por tamaño y tonelaje son los de nódulos de manganeso, las costras
de ferromanganeso con alto contenido en cobalto y los sulfuros polimetálicos submarinos.
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Además de estos yacimientos también se pueden encontrar depósitos submarinos de tipo placer
(como los de oro, estaño o diamantes), fosforitas y evaporitas.
Las profundidades marinas contienen diversos recursos disponibles para su extracción,
incluyendo plata, oro, cobre, manganeso, cobalto y zinc. Estos materiales en bruto se encuentran
en varios formatos en el fondo marino, normalmente en mayor concentración que en minas
terrestres. También son extraídos diamantes del fondo oceánico por De Beers y otros. Nautilus
minerals Inc y Neptune Minerals están planeando hacer extracciones cerca de la costa de Papúa
Nueva Guinea y Nueva Zelanda. Los yacimientos de petróleo que se encuentran exclusivamente
debajo de los sedimentos del fondo oceánico, se localizan a profundidades que varían de cientos
a miles de metros.
Figura 2, Diagrama sintético de formación de los diferentes depósitos polimetálicos
submarinos. Fuente. (Modificado de Martínez y Lunar, 1992).
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Nódulos polimetálicos.
Los nódulos polimetálicos son concreciones esféricas de 1 a 20 centímetros,
excepcionalmente mucho mayores, que se han formado sobre un núcleo duro (fragmento de
coral, diente de tiburón, etc.
Son abundantes en las llanuras abisales, especialmente en el océano pacifico.
Figura, A y B) Imágenes submarinas de campos de nódulos de manganeso adquiridas con el
ROV ISIS durante la expedición internacional JC142 en el monte submarino Tropic (Islas
Canarias); C) Estructura interna de un nódulo subesférico con núcleo fosforítico.
Se llaman nódulos polimetálicos porque están compuestos de cobalto, níquel, cobre y
manganeso, los metales más críticos en la fabricación de baterías para teléfonos móviles, autos
eléctricos, turbinas de viento, paneles solares y muchas otras tecnologías y dispositivos sin los
cuales la próxima generación de energías renovables será completamente imposible de concebir.
Sulfuros polimetálicos.
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Son cuerpos mineralizados con pirita (sulfuro de cobre), calcopirita (sulfuro de cobre y
fierro), wurzita (sulfuro de zinc). Se encuentra en la cima de las dorsales, a profundidades
variables entre 1200 y 3000 metros bajo el nivel del mar, formando montículos de 30 por 15
metros en planta, y 2 metros de elevación, con una chimenea de 1 a 5 metros de altura.
Los depósitos de sulfuros polimetálicos submarinos se originan:
Por la emisión de fluidos hidrotermales a altas temperaturas y, en consecuencia, están
íntimamente ligados tanto a los procesos de formación de nueva corteza oceánica mediante la
expansión de los fondos marinos, como a las emisiones de material magmático derivadas de la
actividad volcánica submarina.
Figura, Chimeneas (black smokers) con emisión de fluidos que en contacto con el agua fría
toma el característico color negro que precipitan formando sulfuros polimetálicos. Estas
chimeneas se encuentran en la cuenca tras-arco Mariana (Océano Pacífico Occidental, filmados y
muestreados con el ROV LUSO en 2014 durante la campaña SUBVENT 2.
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Cortezas de cobalto.
Las cortezas de ferromanganeso rico en cobalto se producen a profundidades menores de
<400 a alrededor de> 5000 metros en zonas de actividad volcánica significativa. Las cortezas
crecen en sustratos de hard-rock (roca dura) de origen volcánico de hasta 26 cm de espesor.
Las costras de ferromanganeso se forman de manera parecida a los nódulos de manganeso.
Los óxidos e hidróxidos de hierro y manganeso precipitan formando capas subparalelas con
morfología laminar a botrioidal.
Figura, Imagen submarina y costras de ferromanganeso con altos contenidos en cobalto y telurio
muestreadas en el monte submarino Tropic (suroeste de las islas Canarias) durante la expedición
internacional JC142.
MÉTODOS DE EXTRACCIÓN.
Los recientes avances tecnológicos han hecho que el uso de remotely operated vehicles
(ROVs) para recoger muestras minerales de posibles yacimientos vaya en aumento. Usando
perforadoras y otras herramientas de corte, los ROV obtienen muestras para analizar en busca de
materiales preciosos. Una vez hallado el emplazamiento, se instala una estación o barco para
extraer mineral del área. Hay dos formas predominantes de extraer el mineral teniendo en cuenta
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la escala de las operaciones: sistema continuo de cubeta (CLB continuous-line bucket) y sistema
de succión hidráulica.
Sistema Continúo de Cubeta.
Es el método preferente para la extracción de nódulos. Funciona de manera similar a un
cinturón transportador, moviéndose desde el fondo oceánico hasta la superficie, donde un barco
o una plataforma minera extraen los minerales deseados y devuelve el relave al océano.
Figura, extracción de minerales bajo el mar por medio de un sistema continúo de cubeta.
Sistema de Succión Hidráulica.
La minería por succión hidráulica baja una tubería hasta el fondo del mar que transfiere los
nódulos hasta el barco minero. Otra tubería desde el barco hasta el fondo devuelve el relave al
área del yacimiento.
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Figura, extracción de minerales bajo el mar por medio de un sistema de succión hidráulica.
EXTRACCIÓN DE PETROLEO BAJO EL MAR
Para la extracción del petróleo bajo el mar los geólogos estudian las características de la
superficie y hacen mapas mediante satélites, verifican muestras de rocas y utilizan un gravímetro
para poder detectar un posible flujo de petróleo subterráneo. Si está cerca de la superficie,
algunas rocas cambian el campo magnético de la Tierra, algo que se ve desde un barco con
equipos especializados o mediante los movimientos sísmicos.
Una vez encontrados los depósitos, se utiliza un GPS, se pone una boya marcando la zona y se
obtiene una concesión del gobierno para hacer una pequeña perforación comprobatoria. Para eso
se envía una plataforma móvil que suele hacer cuatro pozos en un período de entre 60 y 90 días.
La idea es que se obtenga una muestra del núcleo: si se obtiene un “espectáculo” –término puesto
por los perforadores– es momento de finalizar, ya que eso significa que se ha encontrado
petróleo. En ese punto, se realizan pruebas adicionales para asegurarse de que es necesario
comenzar con nuevas medidas.
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Ahora es el momento de comenzar a perforar un pozo de producción, que dura entre diez y
veinte años hasta que ya no es rentable. Estas se fijan al fondo del océano con metal, hormigón y
cables de atadura para que permanezca inmóvil mientras se taladra. En general se hacen un
promedio de 80 pozos, aunque no todos son hacia abajo, sino en diferentes direcciones, lo que
permite llegar a otros depósitos más alejados.
GRANDES EMPRESAS.
Nautilus minerals. Nautilus Minerals Inc.
Es una compañía de exploración de minerales bajo el agua con sede en Toronto, Ontario,
Canadá. Es la primera compañía en explorar comercialmente el fondo marino en busca de
sistemas de sulfuro masivos, una fuente potencial de cobre, oro, zinc y plata de alta ley.
El primer sitio minero de Nautilus, Solwara 1, está a 30 kilómetros de la
costa de la provincia de Nueva Irlanda de Papua Nueva Guinea.
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Figura, Diagrama de la futura explotación de los fondos marinos para la extracción de
minerales polimetálicos en la mina Solwara 1.
PROBLEMAS AMBIENTALES, SOCIALES Y POLÍTICOS.
Entre los impactos de la minería marina, los penachos de sedimentos podrían ser la mayor
amenaza. Estos se causan cuando el relave minero, normalmente partículas diminutas, se vierte
de nuevo al océano, creando una nube de partículas flotantes en el agua. Hay dos tipos de
penachos: en la superficie y en el fondo. Los profundos ocurren cuando el relave se bombea de
vuelta al yacimiento. Las partículas flotantes aumentan la turbidez, o nubosidad, del agua,
obstruyendo el filtro alimenticio de los organismos benthicos.
En la superficie estos desechos causan un problema aún mayor. Dependiendo del tamaño de
las partículas y de las corrientes marinas, los penachos pueden abarcar vastas áreas. Los
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penachos podrían afectar al zooplancton y a la penetración luminosa, afectando así a la cadena
alimenticia del lugar.
Recolectar nódulos polimetálicos es solo uno de tres tipos de minería abisal. Los otros dos
métodos, mucho más controversiales, son, primero, la excavación de costras de cobalto que se
forman en las rocas de las laderas de los montes submarinos. Segundo, la extracción de los
depósitos masivos de sulfuros, que son trozos de metales generados en las fisuras o chimeneas
hidrotermales que existen a lo largo de las cadenas de volcanes abisales.
De todos modos, existen varias preocupaciones ambientales relacionadas con la recolección
de los nódulos, y los científicos están trabajando con la industria minera (lo cual no se había
visto en el inicio de otras minerías) para entenderlas. Las rocas están a flor de piel,
semienterradas en camas de fango muy fino. Pero hay una multitud de pequeños organismos
creciendo sobre ellas y sobre el lecho marino que aún no han sido descritos por la ciencia.
El proceso de recuperación de los nódulos destruiría localmente esos organismos,
así como las vibraciones y otros impactos mecánicos.
El desarrollo de la sociedad moderna y el avance en la investigación tecnológica dependen
íntimamente de la minería. Éstos están representados por algunos elementos como las tierras
raras, el cobalto, el telurio o el platino que son codiciados por los países industrializados por su
escasez y por sus propiedades físicas y/o químicas específicas.
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Las Jurisdicciones Marítimas y La Autoridad Internacional de los Fondos Marinos
En este régimen de descubrimientos y con el fin de poder reglamentar los trabajos de
exploración de estos recursos en 1994, se creó la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos,
ISA, en virtud de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho Internacional del Mar
de 1982.
En base a la Convención de 1982, el denominado ‘Mar Territorial’ es el área hasta las 12
millas náuticas sobre el cual, un país tiene derecho de soberanía sobre el espacio aéreo, el agua,
suelo y subsuelo marino. Entre las 12 y 200 millas, se encuentra la ‘Zona Económica Exclusiva’
(ZEE) sobre la cual un país tiene soberanía para la exploración, explotación, conservación y
administración de los recursos naturales vivos o no (minerales y recursos energéticos) en sus
aguas, suelo y subsuelo marino. Pasadas las 200 millas, la ‘Plataforma Continental’ de un país,
se puede llegar a ampliar hasta 350 millas, y dentro de esta zona un país tiene derechos para
explorar y explotar recursos naturales del suelo y subsuelo marino aunque hay que pagar
previamente por ello. Finalmente, el resto de los fondos marinos constituyen ‘La Zona’, que es
considerada patrimonio común de la humanidad, y por lo tanto se necesita la formalización y
contratación de una parcela de exploración con la ISA.
En los últimos 20 años, la ISA, organismo regulador de las labores de exploración protección
y, en el futuro, de explotación de recursos submarinos en ‘La Zona’ ligado a las Naciones
Unidas, ha establecido los reglamentos que regulan la exploración para los depósitos de nódulos
de manganeso (2000), sulfuros polimetálicos submarinos (2010) y costras de ferromanganeso
con alto contenido en cobalto (2012). Tras establecer dichas regulaciones, se han firmado
contratos de exploración de estos recursos entre la ISA y numerosos contratistas internacionales
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que han constituido consorcios de países, entre los que se encuentran Reino Unido, Francia,
Japón, Alemania, Rusia y China.
La minería submarina preocupa a los ecologistas, pero también presenta beneficios
comparativos respecto de la minería de superficie, pues su impacto sobre el medio ambiente y las
comunidades puede ser mucho menor al de las explotaciones mineras tradicionales.