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Niño de Octubre

El documento presenta un resumen de la obra de teatro "Niño de Octubre" de Maribel Carrasco. Introduce a los personajes y describe escenas entre Hugo, un niño enfermo, y su madre en un hospital. También presenta escenas paralelas de un carpintero que talla una figura de madera que cobra vida como un niño llamado Figo.

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Niño de Octubre

El documento presenta un resumen de la obra de teatro "Niño de Octubre" de Maribel Carrasco. Introduce a los personajes y describe escenas entre Hugo, un niño enfermo, y su madre en un hospital. También presenta escenas paralelas de un carpintero que talla una figura de madera que cobra vida como un niño llamado Figo.

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NIÑO DE OCTUBRE

De Maribel Carrasco

PERSONAJES

Narrador

Hugo

Madre

Figo

Padre

Anciana

Anciano

Centinela

Árbol 1

Árbol 2

Árbol 3

Una Piedra

PRELUDIO

UN PUEBLO EN LAS MONTAÑAS

(Se ilumina muy lentamente una habitación, mientras se escucha el siguiente

texto)
NARRADOR

Las afueras de un pueblo en la montaña, rodeado todo de pinos…

VOZ NIÑO

Es la noche…

NARRADOR

En el cielo se asoman las estrellas…

VOZ NIÑO

En medio de los pinos hay una pequeña casa de madera…

NARRADOR

En ella viven papá, mamá…

VOZ NIÑO

Y el pequeño Figo…

NARRADOR

Toman la merienda junto a la campana de la cocina.

VOZ NIÑO

Comen despacio y casi no hablan…

NARRADOR

Las tazas de chocolate despiden un dulce olor sazonado…

VOZ NIÑO

Como de clavo y almendras tostadas… (la voz se va perdiendo lentamente en un

eco) Clavo y almendras tostadas…clavo y almendras tostadas….

(La voz se mezcla con un tono persistente, parecido a un monitor de un cuarto de

hospital. Finalmente la habitación ha quedado iluminada por completo. Allí se


encuentran la Madre y Hugo, un niño de aproximadamente ocho o nueve años.

Hugo esta acostado en una cama con sábanas muy blancas, a un extremo de la

cama, una ventana. La figura del Narrador siempre estará presente, pero no será

visible a la vista de los otros personajes, excepto en algún momento. De manera

casi imperceptible, se escuchará durante toda la escena, el tono del monitor que

se ha establecido antes. Algunas de las escenas de la obra, se entrelazarán, a

veces de manera simultánea.)

PRIMERA PARTE

EL FRIO

HUGO

(Respirando muy hondo) Un dulce olor sazonado… como de clavo y almendras

tostadas… Mamá ¿Qué tiempo es ahora?

MADRE

La noche…

HUGO

¿Es el tiempo en que los vientos fríos llegan a las montañas y las pintan todas de

blanco?

MADRE

No mi niño…Es el tiempo en que el sol abre sus brazos para que las flores y los

frutos comiencen a crecer… Es el verano, Hugo.


HUGO

El verano… ¿Ya hay soles creciendo en los jardines?

MADRE

Sí Hugo.

HUGO

Soles… Pero yo siento tanto frío mamá…

MADRE

Bueno, puede ser porque estas noches, los vientos helados del norte corren

pesados sobre las montañas y también sobre nosotros… (Cobija a Hugo con

una frazada)

HUGO

Pero la otra noche y la otra y la otra también sentí este frío y no soplaba ningún

viento…

(La madre toca con ternura la frente de Hugo, enseguida toma un vaso con agua

y se lo acerca)

MADRE

Anda, mi pequeño, bebe un poco…

HUGO

No mamá, no tengo sed de agua…

NARRADOR

En los días fríos, en que el viento helado se colaba por todas partes, mamá

acercaba a Hugo una taza de chocolate caliente, cuando tomaba el primer sorbo,
sentía como si mamá lo envolviera en sus brazos y el frío se escurría como un

fantasma. Hugo se sentía tranquilo. Entonces ella le contaba aquella vieja

historia… Hugo pensaba que su Mamá era tan fuerte y tan dulce como los

barcos que salen a pescar y regresan con un sueño.

(La madre abraza con ternura a Hugo)

HUGO

Mamá… El frío no se va…

MADRE

Niño mío…Esta noche todos sentimos tanto frío.

HUGO

¿Y papá?

MADRE

Ha salido por un momento.

HUGO

Papá está triste, le brilla una luz negra en los ojos.

NARRADOR

El no es tan fuerte como mamá. A veces, por las noches, se pasa las horas

sentado debajo de un roble. A veces se levanta y camina alrededor de él con

pasos tristes, como un animal herido, como una sombra que no tiene descanso…

Mira al cielo y pide consuelo… busca por todas partes y parece que no lo

encuentra.

HUGO

Mamá…¿Porqué papá no llora?


MADRE

No llora, porque tiene miedo de sus lágrimas…

NARRADOR

A veces él habla solo, cuando está a la sombra del roble, como si el roble

entendiera sus palabras, a veces levanta los brazos, como si le pidiera algo, a

veces canta algo triste, como si levantara una oración…

HUGO

¿A dónde se van los niños cuando mueren, mamá?

MADRE

Al cielo, a los caminos de las estrellas y a los firmamentos…

HUGO

¿Y se puede estar aquí y lejos al mismo tiempo?

MADRE

¿Para qué quieres estar lejos?

NARRADOR

Hugo se quedó silencio, su mirada se fué, como si estuviera ensayando un

viaje… Mamá bajó la mirada como si ensayara una oración… Había caído la

noche sobre el mundo.

(Se escucha un sonido de olas a lo lejos, luego, el sonido se funde con el sonido

persistente del monitor, que se estableció desde el principio.)

ERASE UNA VEZ


NARRADOR

Érase una vez un pedazo de madera… pero no, no era una madera especial, no

era una madera de caoba o de un gran roble, no señor, este era un simple leño

de los que en invierno se echan en las estufas y en las chimeneas para encender

el fuego y calentar las habitaciones…

(Un pequeño fogón ilumina muy tenue, una pequeña cocina, allí una mesa de

madera con dos bancos. Junto a la mesa, una ventana. Sentado sobre una de

las bancas, vemos la silueta de un hombre, que sin percatarse de la presencia

del narrador, toca la música nostálgica de un acordeón. En otra área, vemos

apenas la silueta de un niño. El Narrador se acerca al fogón y recoge un pedazo

de madera.)

SILUETA DE NIÑO

Conozco bien ésa historia… la del niño que tenía una naríz larga, podríamos ser

primos o algo así, somos de la misma raíz, pero no del mismo árbol.

NARRADOR

No sé bien cómo ocurrió, pero el caso es que un día este pedazo de madera

llegó al taller de un carpintero que tallaba figuritas para vender.

SILUETA DE NIÑO

Ese narices largas, era un buen chico después de todo. Y al final de cuentas, si

que logró ser un niño…un niño como todos los demás, de carne y hueso. Un día

yo también seré como él, un niño de verdad.

NARRADOR

Este carpintero, vivía con su mujer en una pequeña casa de madera en medio
del bosque, no tenían ningún hijo, por lo que algunas veces, se sentían un poco

tristes, pues sobre todo en las noches, cuando se reunían a tomar la merienda,

el silencio se hacia tan pesado entre los dos… pero cuando eso pasaba, aquel

carpintero tocaba el acordeón durante un buen rato y él y su mujer se alegraban

con el consuelo de la música, pero en el fondo de su corazón latía

constantemente el anhelo de tener un niño en casa…

SILUETA DE NIÑO

Un niño de ésos que brincan por todas partes y que ponen la casa al revés y

también la visten de colores. Uno de ésos niños que van a la escuela, que corren

y que se suben a los árboles a cortar manzanas…¡Un niño que conoce el sabor

de las manzanas!

NARRADOR

Luego, ya despejada la tristeza, apagaban las luces y se iban a dormir….

(Deposita el pedazo de madera de donde lo tomó. Sopla el viento. La silueta del

Hombre es más clara ahora.)

HOMBRE

(Se estremece, como si tuviera frío.) Esta noche el frío regresó con más fuerza.

(Se dirige hacia la ventana que está abierta y mira hacia afuera) Deben ser esos

vientos helados del norte que han vuelto, corren pesados sobre las montañas y

también sobre nosotros… (Cierra la ventana. Luego va hacia el pedazo de

madera que ha dejado el Narrador y se dispone a arrojarlo al fogón para

calentarse un poco. El momento siguiente es como un juego ya establecido entre

el Hombre y la silueta del niño)


SILUETA DE NIÑO

(Aún sin dejarse ver del todo. Al Hombre) ¡Espera! (El Hombre se hace el

sorprendido, deja caer el pedazo de madera) ¡Ay!

HOMBRE

(Buscando por todas partes) ¿Quién anda por allí?

SILUETA DE NIÑO

¡Yo! ¿Quién más va a ser?

HOMBRE

¿De dónde salió esa vocecilla? ¿Quién eres?

SILUETA DE NIÑO

¿Quién más? ¡Yo!

HOMBRE

¿Quién yo?

SILUETA DE NIÑO

¡Mírame, aquí, yo!

(El Hombre mira el pedazo de madera)

HOMBRE

(Asombrado) ¿Será posible….? (Recoge el pedazo de madera)

NARRADOR

Y fue así que aquella extraña noche, el carpintero, comenzó a tallar poco a poco

una figurita, tan bien hecha, tan perfecta que parecía respirar por sí sola. Aquella

figura, era la de un pequeño niño que parecía que lo miraba desde el fondo de

sus ojos. Sorprendido por aquella magnífica obra, el carpintero miró por largo

tiempo la figurita, hasta que poco a poco, con el arrullo de las estrellas, fue
quedándose dormido…

(En este momento, la silueta del Niño se acerca más a la luz que es ahora más

intensa, vemos a Figo, un niño delgado, pálido, se aproxima hacia la mesa, como

despertando de un sueño muy largo, camina lentamente, reconociendo sus

movimientos. Se sienta frente al Hombre que parece haberse quedado dormido,

luego acerca su mano para despertarlo.)

NARRADOR

¡Shhhh! Todavía no, hasta mañana…

Y Figo se quedó muy silencio, como quien descifra el sueño del que duerme.

¿CUÁNDO SERA MAÑANA?

(La habitación del hospital, nuevamente se escucha el sonido del monitor, allí

vemos a La Madre y a Hugo recostado sobre la cama de sábanas muy blancas.

Por un momento Hugo logra incorporarse un poco y trata de moverse. Mira hacia

la ventana)

HUGO

¿Cuándo será mañana, mamá?

MADRE

En algunas horas…

HUGO

Tarda tanto…

NARRADOR

Han pasado los días y las noches y Hugo está cada vez más pálido. El más débil
rumor de viento lo hace estremecer de frío, ése frío que solo él es capaz de

sentir. El color de sus mejillas se ha borrado casi por completo.

MADRE

(Acariciando la frente de Hugo)

Puede ser que mañana salga un buen sol, ya verás mi pequeño, entonces no

tendrás que luchar con ése frío que tanto te cansa…

HUGO

(Mirando fuera de la ventana) Si es así ¿Mañana será día de ir a la escuela?

MADRE

No...

HUGO

Si hay sol ¿Mañana volveré a trepar a los árboles y cortar manzanas?

MADRE

No, Hugo, no.

HUGO

¿Cuándo será mañana?

MADRE

Cuando el color de tus mejillas haya regresado...

HUGO

(En off como si fuera un pensamiento para sí mismo) Mañana podré ir a la

escuela como todos los otros niños, mañana, mamá, y cuando regrese,

volveremos a cortar manzanas, mañana ya nadie estará triste…, ya lo verás.

Mañana…

NARRADOR
Pero esa mañana no quería llegar…se adormecía en algún lugar de ésas noches

tan frías que no querían acabar, o se escondía en algún lugar de las horas o de

los días. Mientras tanto, Hugo se sentía cada vez más y más cansado, como si el

frío que lo envolvía lo fuera venciendo. Hasta que un día las palabras se le

fueron secando y entonces dejó de preguntar cuándo llegaría ésa mañana…

Mamá y papá le temían tanto a ésa palabra.

NIÑO DE OCTUBRE

(Figo despierta al Hombre, que es su Padre)

FIGO

Papá… ¿Qué más?

PADRE

(Despierta) ¿Qué más..?

FIGO

Te quedaste dormido...¿Qué pasó después?

PADRE

¿Después…? (Mira hacia la ventana) Demasiadas preguntas para una mañana

que acaba de despertar.

FIGO

No, no, cuéntame, más… Cuéntame la noche en que yo nací…

PADRE

Ya te he contado ésa noche tantas veces…

FIGO
(Insistente) Otra vez

PADRE

Aquella fue una noche de Octubre, Figo. Una noche toda llena de luceros que

esperaban en el cielo, el milagro de tu despertar…

FIGO

¿Era muy pequeño?

PADRE

(Mirándose las manos) ¡Eras tan pequeñito que cabías en una de mis manos!

FIGO

Y como un pequeño sol que nace entre los montes, papá me levantó hasta el

techo del cielo y entonces dijo:

PADRE

(Orgulloso) Mi hijo será tan fuerte como un roble.

FIGO

(Orgulloso) Tendrá la fuerza del gran viento…

PADRE

Y se llamará Figo…

FIGO

¿Figo? Pero Figo no es ningún nombre…

NARRADOR

Figo, porque nació como una figurita, una figurita de madera...

FIGO

Figo, de figurita...

PADRE
Figo, niño de los árboles…Figo, mi niño de Octubre…

NARRADOR

Y en octubre los árboles todos, se visten de rojo.

FIGO

En octubre todos los árboles se llenan de manzanas…

PADRE

Y ahora los árboles están llenos de manzanas…

FIGO

¡Entonces será mi cumpleaños!

PADRE

Muy pronto, Figo.

FIGO

¿Qué tan pronto?

PADRE

Hoy es Lunes, si cuentas el martes, el miércoles y el jueves, sabrás que cuando

se asomen los primeros rayos del sol del viernes, habrás cumplido los ocho

años…

FIGO

Para eso faltan tantos días… parece mucho tiempo…

NARRADOR

Y es que Figo tiene tanta prisa. Hace ya muchos días que está cada vez más

delgado, como si su cuerpo se empeñara en desaparecer, como si al paso de los

días se le fuera apagando, esa poderosa fuerza que nos hace aferrarnos a la

vida, tanto, como a un sueño. El sabe que no tiene mucho tiempo…


FIGO

¿Habrá un regalo para mí?

PADRE

Como todos los años, Figo.

FIGO

Cuando cumplí un año, aprendí a caminar mis primeros pasos, cuando cumplí

los dos, papá me enseñó a dibujar mis primeros caminos… cuando cumplí los

tres aprendí el nombre de los colores…a los cuatro, aprendí el nombre de casi

todas las cosas… a los cinco, papá me enseñó las primeras letras… a los seis,

aprendí a leer y a escribir… a los siete leí cuatro libros… y a los ocho….

NARRADOR

A sus ocho años, Figo sólo desea una cosa:

FIGO

Ser un niño como todos los demás niños que juegan y brincan y trepan a los

árboles a cortar manzanas y van a la escuela…

NARRADOR

Papá sabe que el regalo que Figo quiere en su cumpleaños parece tan lejano…

Y es que Figo no es como los otros niños que juegan, brincan y trepan a los

árboles y van a la escuela…

PADRE

(Lo contiene en un abrazo) ¡Shhh¡ Calma, caballito, calma, que bien sabes, no

debes agitarte…

FIGO
Figo, no debes correr… No debes cansarte… no debes moverte…No debes

reír…No debes llorar… ¿Porqué, papá?

NARRADOR

No puede ser como los demás por más que quiere y es que Figo ha nacido con

un corazón tan pequeño, como una semilla… Su corazón es como un caballito

débil que apenas trota y ya se cansa… Por eso Figo no puede hacer lo que

hacen los demás niños… por eso papá y mamá lo cuidan tan amorosamente y

afanosamente como una gota de agua en un desierto…

(** La siguiente intervención, puede ser en off):

HUGO

(Desde su cama) Mamá… ¿Puede una gota de agua sobrevivir en el desierto?

MADRE

Sabemos bien que una gota en un desierto puede desaparecer en cualquier

momento, mi pequeño…

(Hugo vuelve a quedarse silencio. Volvemos a la escena de Figo y su Padre.)

NARRADOR

Figo tenía tanta curiosidad de saber lo que era ser un niño como los demás, un

niño que no tuviera que cuidarse de todo, hasta del más ligero sobresalto…

FIGO

Papá ¿Cuál es el sabor de la risa?

PADRE

Puede ser que la risa tenga el sabor de una inmensa rebanada de sandía…

FIGO

¿Y el sabor de las lágrimas? ¿Cuál es?


NARRADOR

Los ojos de papá se llenaron de respuestas… pero las respuestas, cuando salen

de los ojos, a veces no están dispuestas a decirse. (El padre, comienza a tocar el

acordeón) Papá tocó el acordeón durante un rato, como si aquella música fuera

la fuente de su fortaleza… El sabía que aquella pequeña gota de agua, tan frágil,

que era Figo, estaba a punto de secarse. Y mecido por aquella música Figo cerró

sus ojos, y se abandonó lentamente a un buen sueño…

EL SUEÑO DE HUGO (I)

Encuentro con el Anciano de la maleta

(Un paraje solitario, parece todo cubierto de hielo, el viento sopla con tal fuerza

que se le escucha bufar. Vemos a Hugo luchando contra ése viento helado, que

le impide seguir adelante, hasta que vencido, cae. En ése momento, a unos

cuantos pasos, vemos la figura de un extraño ser, parece un Anciano. Entra a

toda prisa, lleva una maleta vieja, se tropieza con Hugo)

ANCIANO

¡Vaya! ¿Quién anda dejando trampas por el camino! ¡Suficientes cosas tengo

que esquivar para que aparte de todo…! (Descubre a Hugo) Pero si es un… ¡Un

Niño! ¡Ey! ¡Despierta! ¡Aquí nadie puede quedarse quieto! ¿Quién es el

durmiente? (Hugo reacciona) ¿A dónde vas, muchacho?

HUGO

A… Ninguna parte… yo…

ANCIANO

¡Ya me doy cuenta! Con razón no puedes hacer nada contra este viento. Si uno

va a ninguna parte, simplemente no avanza… ¡Pero tú eres muy pequeño para


no avanzar! Además ninguna parte no es un buen lugar para un niño, ninguna

parte, es un lugar tan aburrido… Así que habrá que buscarte un buen lugar…

(Ahora la coloca encima de los dos a manera de paraguas) ¡Vamos!

HUGO

No, ya no quiero buscar…Hace tanto frío…

ANCIANO

Yo también tengo frío… ¡Y mucho! Mi cuerpo no tiene descanso alguno… Todo el

tiempo camino… Sufro de letargos errantes, no puedo dejar de moverme, ya que

si dejo de moverme ¡Me come el frío! ¡Y no es lo que quiero! ¡Vamos!

HUGO

No puedo… Mis pies están cansados…

ANCIANO

Mis pies también ¡Y no me quejo demasiado!

HUGO

¿Todo el tiempo hace tanto frío?

ANCIANO

¡Siempre! Por eso es mejor caminar, alejarte de aquí y buscar otro sitio… ¡Y eso

es lo que precisamente yo haré en este momento… (Se aleja un poco, se vuelve

para ver si Hugo la ha seguido, pero no, Hugo se ha quedado en su sitio) Mira,

puedes venir conmigo a alguna parte, si me llevas la maleta.

HUGO

¿Qué llevas en ésa maleta?

ANCIANO

Haces demasiadas preguntas para estar tan cansado y tan friolento… ¡Pero así
son los de tu edad! ¿Porqué esto y porqué lo otro? Te diré, mi maleta está vacía,

la llevo por si hay algo que merezca la pena llevar… pero hasta ahora… no he

encontrado mucho… Solo esto… (Abre la maleta, por sus movimientos, vemos

que saca una pequeña taza, invisible. Respira el aroma de la supuesta taza y se

la ofrece a Hugo) Anda, bebe un poco, así te quitarás ése frío que llevas encima

y que no te deja avanzar.

HUGO

Pero si no hay nada.

ANCIANO

¡Es que aún no sabes lo que es!

(Le acerca la supuesta taza, Hugo respira hondo)

HUGO

(Respirando) ¡Chocolate caliente con olor a… a clavo y almendras tostadas!

(Hugo toma la supuesta taza y bebe. Después, un poco más aliviado) El frío se

ha ido…como cuando…

ANCIANO

Ahora (Le da la maleta) ¡A caminar! ¡Andando!

HUGO

¿A dónde vas?

ANCIANO

¡Shhh! ¡Ya lo he dicho! ¡Vamos a alguna parte! ¡Así que vamos! ¡Vamos! ¡Y no

preguntes demasiado!

(El Anciano sujeta a Hugo de la mano y lo ayuda a caminar, se alejan)


EL SUEÑO DE FIGO (I)

Encuentro con la Anciana del desierto

(Un paraje solitario, parecería un desierto, A un extremo, vemos a una Anciana

parecida a una lagartija sabia. Se encuentra inmóvil, mirando hacia arriba, con la

boca abierta y la mirada fría. Está toda lleno de polvo, como si hubiera

permanecido inmóvil desde hace ya mucho tiempo. De pronto, vemos entrar a

Figo que camina con mucha dificultad, parece sediento, hasta que se detiene

vencido y cae a un lado de la Anciana)

ANCIANA

(Reaccionando, moviéndose por fin y sacudiéndose mucho polvo) ¡Ey! ¿Quién se

atrevió a arrojar este meteorito encima de mi persona! Pero si es un… un ¿Qué

eres?

FIGO

(Tosiendo, reacciona) Figo…

ANCIANA

Pues tienes la apariencia de una pequeña y frágil gota de agua… ¡Pero

despierta! ¿Es que estás dispuesto a dejar que este gran desierto acabe

contigo?

FIGO

No puedo seguir…

ANCIANA

¡Te secarás! ¡Como todo por aquí! ¿Cómo caíste en este desierto?

FIGO
(Mirando hacia todos lados) Estoy perdido…

ANCIANA

¿Perdido? ¡Entonces verás cosas que jamás imaginaste ver! ¡Mira a lo lejos!

FIGO

(Mirando a lo lejos) ¡Un bosque! ¿En un desierto?

ANCIANA

Te lo dije.

FIGO

¡Nunca vi tantos árboles!

ANCIANA

¡Shhhh! No son precisamente árboles…

(Se escucha una especie de arrullo)

ANCIANA

Mira, eso que allá ves, no es un bosque así nada más… Es un bosque especial y

esos son árboles especiales. En ellos se puede contar la edad de la gente, los

que están muy crecidos y de troncos muy anchos pertenecen a la gente que ya

se marchó desde hace mucho tiempo.

FIGO

¿Y aquellos? ¿Los de ramas pequeñas?

ANCIANA

Esos son los árboles de la gente pequeña. Algunos también ya se han

marchado.

FIGO

¿Porqué se va la gente?
ANCIANA

¡Eso es un gran misterio! Pero así es como debe ser, la gente llega, se queda por

un tiempo y luego, se va.

FIGO

(Insistente) Pero ¿Porqué?

ANCIANA

Pues porque todo comienza y todo termina. Es la vida, a veces termina un poco

antes, pero así es como tiene que ser. Nadie tiene una respuesta a ello, ni

siquiera yo, que he vivido tanto. (El arrullo se escucha más alto) Escucha, que

tratan de decirte algo…

(La Anciana y Figo escuchan en silencio)

SUEÑO DE HUGO (2)

El Camino Correcto

(El Anciano y Hugo continúan caminando, de pronto el Anciano se detiene.)

ANCIANO

Después de este recorrido y de haberme dado cuente que eres una persona

fiable, contestaré a tu adónde voy: Un día tuve un sueño, soñé que un día partiría

en busca de un sendero que me llevara al camino correcto.

HUGO

¿Qué sendero?

ANCIANO
¡El sendero con el que soñé! No preguntes tanto. Nos falta mucho camino para

encontrarlo.

HUGO

¿Cómo lo sabes?

ANCIANO

Un sendero que nos mostrará el camino correcto no puede estar cerca… ¡Las

cosas importantes son siempre difíciles de encontrar aunque las tengamos en

nuestras narices!

HUGO

(Temeroso) ¿Nos vamos a quedar aquí…?

ANCIANO

Tú te quedarás aquí.

HUGO

¿Solo…?

ANCIANO

¿Acaso tienes miedo?

HUGO

Soy miedoso…

ANCIANO

¡Aparte de hacer tantas preguntas no sabes nada de nada! Puedes estar

contento de que te haya dejado llevar mi maleta, no siempre hago ésa

deferencia. Un día tendrás que vencer ése miedo… Un viajero no logra llegar

muy lejos acompañado todo el tiempo por el miedo… Así que, como es lógico, en
estos casos, esperaremos aquí juntos.

(Le quita la maleta a Hugo y la coloca en el suelo, luego se para sobre la maleta)

HUGO

¿Esperar que?

ANCIANO

A que algo suceda… siempre sucede que si tienes la paciencia de esperar,

suceden cosas… ¡Sube a la maleta! De lo contrario, jamás sucederá nada. (Se

coloca las manos a manera de catalejos) ¡Observemos!

HUGO

Pero…Solo quería saber hacia donde ir… Es el tiempo de irme… pero no sé

adónde.

ANCIANO

¡Vaya! Esa es la mejor pregunta que has formulado hasta el momento. Bueno,

me gustaría poder darte una respuesta, pero el único que puede saber hacia

dónde ir, es uno mismo… ¡Observa!

HUGO

(Coloca sus manos a manera de catalejos. Observa a la lejanía) ¿Qué es

aquello?

ANCIANO

(Sorprendido) ¿Has visto algo?

HUGO

Sí… Allá (Señala)

ANCIANO

¡No puede ser! Yo llevo demasiado tiempo aquí y nunca he logrado ver nada de
nada… y tú… ¡Ya has visto algo! Debes considerarte afortunado. Eso no le pasa

a cualquiera. ¡A ver! (Se pone las manos de Hugo en sus ojos. Mira)

HUGO

¿Qué lugar es ése?

ANCIANO

Eso pues… Eso supongo que es… ¡Es el mar!

HUGO

Nunca lo he visto…¿Cómo es el mar?

ANCIANO

El mar es… ¡Es peligroso para los que no saben nadar! ¡Eso es!

HUGO

¿Qué es nadar?

ANCIANO

No sabes absolutamente nada y todo lo preguntas ¡Qué fastidio! envejecería muy

pronto si tuviera que contestar a todas tus preguntas ¿Qué es esto y que es lo

otro, bah! ¡Nadar es flotar y avanzar sobre el agua al mismo tiempo!

HUGO

¿Cómo volar?

ANCIANO

¿Volar…? Bueno, sí, como volar…¡Pero en el agua!

HUGO

Parece tan bello… ¿Puedo ir allá?

ANCIANO

No, no, no, no señor. A mí no me gusta nada ésa cosa tan grande que se come
todos los días al sol…

HUGO

¡Tienes miedo!

ANCIANO

¡De vez en cuando todos tenemos miedo! Eres fastidioso cuando no haces

preguntas. ¡Mejor pregunta!

HUGO

¿Allí va a descansar el sol?

ANCIANO

¿Si no adónde? ¡Además todo allí está lleno de agua… ¡Agua salada!

HUGO

¿Por qué es salada el agua del mar?

ANCIANO

Pues… ¡Para que no puedan bebérsela toda!

HUGO

¡Quisiera ir allí!

ANCIANO

No, ya he dicho que no cuentes conmigo.

HUGO

¡Ese es el sendero que me llevará a mi camino correcto!

ANCIANO

Pero no es el mío…

HUGO

No podría ir solo…
ANCIANO

Entonces espera aquí. Puede que algún incauto pase por aquí y te acompañe, yo

llegué hasta donde puedo llegar, ya no puedo responderte más preguntas, no

señor, además tu cara comenzaba a molestarme…

HUGO

Pero por aquí no hay nadie…

ANCIANO

Es que no subes a mirar bien (Lo sube a la maleta) ¡Así es como debes de

vigilar! Desde una buena torre como esta. Bueno, ya que encontraste tu camino

correcto yo debo seguir buscando el mío… (Le quita la maleta y se aleja) ¡Bah!

Siempre me pasa. ¡Estos que no saben nada, son los que lo encuentran todo y

yo…! ¡Bah! (Hugo a quedado solo, de pronto entra otra vez el Anciano) ¡Está

bien! Puedes quedarte la maleta, después de todo no he encontrado nada que

valga la pena, excepto a tí… Toma y no preguntes. (Le da la maleta)

HUGO

Pero yo no tengo nada que darte…

ANCIANO

(Alejándose) ¡Entonces dale algo a alguien, cuando realmente tengas algo que

dar!

(El Anciano se va. Hugo observa con sus catalejos-manos a lo lejos)

EL SUEÑO DE FIGO (2)

Una Pequeña y Pálida Rama.

(La Anciana y Figo se encuentran en el área donde se quedaron escuchando el


arrullo de los árboles, pero la Anciana se ha quedado dormida, Figo la

despierta)

FIGO

(Señalando a lo lejos) ¿Y aquel pequeño árbol?

ANCIANA

(Despertando) ¿Cuál?

FIGO

¡Aquel! ¡El más pequeño!

ANCIANA

¡Ah, ése pequeñísimo! El pálido…

FIGO

Parece tan frágil…

ANCIANA

Lo es… pronto va a marcharse también…

FIGO

¡Pero no puede irse!

ANCIANA

¡No levantes tanto la voz! Mis piernas y mis brazos son muy cortos, pero mis

orejas son muy profundas… Escucha, no hay más que hacer por él…

FIGO

Pero es pequeño todavía…

ANCIANA

A veces suceden estas cosas… Son misteriosas las razones de los árboles

cuando caen por sí solos…aunque sean pequeños… No resistirá siquiera la


primer brisa de viento… se marchará.

FIGO

¿A dónde?

ANCIANA

Quizá encuentre un buen lugar…

FIGO

Me gustaría ayudarle a encontrar un buen lugar.

ANCIANA

Podrías.

FIGO

(Descubre algo más) ¡Mira! ¡Allá hay otro pequeño árbol! pero se está secando…

ANCIANA

Tiene un corazón tan pequeño y tan pálido.

FIGO

Un corazón pequeño y pálido, como el mío… Pero yo no quiero marcharme a

ninguna parte, yo estoy bien en casa, con mamá y con papá… ¿Puede un

pequeño árbol hacer algo para no marcharse todavía?

ANCIANA

Tendría que buscar un tun tun tun rojo, tan rojo como…

FIGO

¡Como el sabor de las manzanas rojas!

ANCIANA

¡Eso es! Eres un chico listo después de todo.

FIGO
¡Lo buscaré y ningún viento nos derribará! Eh, pequeño árbol, crecerás como

todos ésos otros, tan grande, hasta que un día tengas que marcharte también,

pero no ahora… ¿Dónde hay que buscar?

ANCIANA

Habrá que hacer un viaje…

FIGO

¿A dónde?

ANCIANA

Debes cruzar el bosque profundo y no permitir que nada te detenga… (Va

quedándose inmóvil) No puedes detenerte porque tienes que despertar a los

primeros rayos del sol…

FIGO

¡El sol de mi cumpleaños! (La Anciana ha quedado inmóvil otra vez) ¡Eh! ¿Qué

más? ¿Por dónde debo ir?

(Vuelve a escucharse el sonido del monitor)

HUGO: IRSE AL MAR

NARRADOR

Por fin, después de varios días, Hugo abrió los ojos. Desde el fondo de su

corazón, que ahora es tan profundo como un pozo, papá dice que el pequeño

Hugo esta mejorando de salud y desde el fondo de sus lágrimas, mamá

presiente lo contrario… Hugo permanece en silencio, mira a través de la ventana

y como quien se prepara para un largo viaje, dibuja caminos en su pensamiento.


El sabe bien, que debe hacer un largo viaje. Ha comenzado a despedirse.

HUGO

Mamá… Voy a hacer un largo viaje.

MADRE

¿Porqué tienes que irte?

HUGO

Estoy cansado…

MADRE

¿A dónde iría mi niño más lejos que mis brazos?

HUGO

Al mar, mamá…al mar….

MADRE

Pero el mar es demasiado lejos…

HUGO

Llegaré.

MADRE

Y ancho y profundo…

HUGO

Ya lo sé mamá…

MADRE

¿Qué harías en medio del mar?

HUGO

Navegar.

MADRE
Estarías tan solo…

HUGO

A veces se está tan bien estando solo.

MADRE

¿Y si tienes miedo?

HUGO

Todos tenemos miedo alguna vez… Además, pensaría en ti y en papá.

MADRE

¿Y si tienes frío?

HUGO

Pensaría en una buena taza de chocolate y en tus abrazos.

MADRE

¿Y si tienes ganas de llorar?

HUGO

Lloraré…

MADRE

Yo me quedaré contigo por siempre, mi pequeño. (Lo abraza)

HUGO

No mamá, debes dejarme ir, no puedo llevar a nadie… bueno, a lo mejor querrás

acompañarme un poco, pero luego he de irme solo…¿Me dejarás ir?

MADRE

¿Regresarás?

HUGO

No, mamá… el lugar al que voy, no tiene un camino de regreso… pero yo


pensaré siempre en ti y en papá y ustedes también pensarán en mi…

MADRE

¿Porqué tiene que ser así?

HUGO

A veces eso pasa, unos se van y otros se quedan.

MADRE

¿Porqué?

HUGO

Eso es un misterio que yo tampoco sé… pero así debe ser, mamá. Así.

MADRE

No, niño mío, no así…

NARRADOR

Hugo quiso seguir hablando de su viaje por venir, pero sus palabras se quedaron

guardadas en un suspiro. Volvía otra vez a ése sueño que sólo él conocía…

(Vemos la figura del hombre, que ahora está bajo un gran árbol, toca el

acordeón.)

FIGO: IRSE PARA LUEGO, REGRESAR

NARRADOR

Apenas llegó el jueves y repentinamente Figo se puso más pálido que nunca…

No tenía más fuerza para sostenerse en pie. Como en los días en que todo se

pone triste, papá llora desde el fondo de sus ojos, como guardando su dolor para

tratar de parecer sereno… (El Padre se sienta en una silla que está a un lado de

la cama de Figo) El color de las mejillas de Figo ha desaparecido casi por

completo…su pequeño corazón está más cansado que nunca, parece la luz de
una pequeñísima llama… Bajo el cobijo de la música, papá parece proteger por

sobre todas las cosas, la luz de ésa débil llama que está a punto de extinguirse…

FIGO

(Respirando con dificultad, a su padre) Mañana, cuando los primeros rayos del

sol iluminen todo el cielo ¿Será viernes?

PADRE

Si, Figo, sí…

FIGO

Cumpliré los ocho años….

PADRE

(Triste) Así es mi pequeño…

FIGO

Debo hacer un largo viaje, papá…

PADRE

¿A dónde irás niño mío?

FIGO

Nadie puede saberlo, es un sueño que solo yo conozco y que debo guardar para

mí. Para cuando salgan los primeros rayos del sol de la mañana, regresaré.

NARRADOR

Figo apenas podía guardar, como un tesoro, el secreto de su viaje y la ilusión de

tener para su cumpleaños, un corazón fuerte. (El sonido persistente de la primer

escena vuelve a escucharse más fuerte) Es la noche, Figo mira a través de la

ventana, luego, con su dedo índice dibuja un camino, como quien se prepara

para un largo viaje…


FIGO

¿Me esperarás?

PADRE

Te esperaré, hijo mío…

NARRADOR

Apenas pudo decir estas palabras, y poco a poco, Figo se dobló como una

pequeña espiga entre los brazos de papá y se quedó dormido. Bajo la sombra de

sus manos, papá sintió la paz de aquellos ojos cerrado, parecía que el pequeño

Figo tenía en los labios pálidos, finísimos, una leve sonrisa, también dormida,

sonreía como quien está a punto de irse para luego, regresar.

PADRE

(Abrazando a Figo) Anda, pues niño mío… Te abrazo, para que vayas en paz, te

amparo contra todos los fuertes vientos, para que tu despertar sea bueno. Yo

estaré aquí esperando tu regreso. Que mañana, cuando abras los ojos, hayan

crecido más manzanas y todas las demás cosas sonrían….

(Esta vez, la música del acordeón será más alegre)

CRUCE DE CAMINOS

(Esta escena será representada con imágenes, las imágenes que podrían estar

viendo o imaginando Hugo y Figo antes de iniciar su viaje. Cada uno está en su

área, ninguno de los dos logra ver al otro todavía, pero escuchan su voz.)

HUGO

Algún día, dentro de muy poco,

caminaré por un camino muy, muy largo…


FIGO

Algún día dentro de poco,

construiré un barco muy, muy grande y me iré…

HUGO

¿Cómo será tu barco?

FIGO

Flotará como los barcos en el mar

y volara como los aviones…

HUGO

¿Aunque sea un barco?

FIGO

Sí, aunque sea un barco…

¿Y tu camino? ¿Cómo será tu camino?

HUGO

Será tan largo

que me llevará más allá de ése horizonte…

FIGO

¿Aunque el horizonte tenga un final?

HUGO

Sí, aunque tenga un final…

FIGO

Mi barco podrá circular sobre toda la tierra…

y también bajo el agua.

HUGO
¿Bajo el agua salada…?

FIGO

Sí… Flotará y avanzará…

HUGO

¿Cómo un barco con ruedas?

FIGO

Como una nave submarina…

HUGO

¿Cuándo comenzará tu viaje?

FIGO

Esta noche…

¿Y tu? ¿Cuándo te marcharás?

HUGO

También, esta noche…

FIGO

¿Cuándo todos duerman?

HUGO

Sí… levantaré la persiana y tomaré mi camino.

FIGO

Yo subiré a bordo de mi barco y buscaré.

HUGO

Tienes que llevar un buen abrigo para los países fríos…

FIGO

Una cantimplora para el desierto…


FIGO

¿Y tú? ¿Qué llevarás tú?

HUGO

Yo colocaré todo lo que tengo

en la maleta de mis manos…

FIGO

¿Todo?

HUGO

Sí.

FIGO

Pero todo no puede caber en una sola mano…

HUGO

(Llevándose la mano al corazón) No, porque ya está aquí, guardado.

Bajaré por la ventana…

FIGO

¡Izaré las velas de mi barco!

HUGO

Cuando me aleje,

veré irse todo como un puntito de luz que se va perdiendo…

FIGO

Cuando me aleje,

veré irse todo

como cuando el otoño se lleva las hojas de los árboles.

HUGO
¿Y que harás cuando termine tu viaje?

FIGO

Pondré mi barco al sol, al pie de la ventana…

y subiré a los árboles

para cortar una manzana… ¡Me la comeré toda!

¿Y tú? ¿Qué harás tú?

(La voz de Figo se pierde como en un eco, la música del acordeón se mezcla con

el sonido del monitor que a empezado a escucharse cada vez más, ahora

vemos la silueta de la Madre abrazando a Hugo. A un lado, vemos al Narrador)

NARRADOR

En medio de aquella noche, poco a poco Hugo se fue doblando como una

pequeña espiga entre los brazos de mamá y por primera vez en muchos días,

sintió un poco de calor y se quedó dormido… Bajo la sombra de sus manos,

mamá sintió la paz de aquellos ojos cerrados… parecía que el pequeño Hugo

tenía en los labios pálidos, finísimos, una leve sonrisa, también dormida, sonreía

como cuando mamá y papá le contaban aquella vieja historia, la del niño de los

árboles… Hugo sonreía como quien está a punto de irse para luego, descansar.

(El sonido persistente del monitor se pierde poco a poco hasta mezclarse

suavemente con una lejana música de un acordeón, que poco a poco se hace

más presente. El Narrador apaga la luz, como si apagara una vela. Oscuro

momentáneo)

SEGUNDA PARTE
HUGO: EL PRINCIPIO DEL VIAJE

(El escenario ha quedado en penumbras por un momento. De pronto, vemos

entrar a un Centinela, ilumina el camino con un quinqué. )

CENTINELA

(En voz baja, a Hugo que continúa en su cama) ¡Eh, niño! (Le muestra un

sendero) ¿Miras todos estos caminos? Uno de ellos es el tuyo ¡Vamos! ¡Vamos!

Debes apresurarte. Es el momento de partir… Anda, no tengas miedo, nadie se

pierde por aquí.

HUGO

¿Cómo lo sabes?

CENTINELA

Todo el que pasa por aquí tiene su propio camino…

(Hugo baja de la cama dispuesto a seguir al Centinela)

CENTINELA

¿No olvidas algo?

HUGO

No…

(EL Centinela alumbra justo debajo de la cama, Hugo se asoma)

HUGO

(Sorprendido) ¡La maleta!

CENTINELA
¿Cuál es tu camino?

HUGO

Voy hacia el mar…¿Cuál es el camino que me llevará al mar?

CENTINELA

Debe ser aquel, el que se dibuja hacia allá, por el oeste…

HUGO

Se ve tan largo…¿Cuál es el camino más corto?

CENTINELA

No hay caminos cortos… Para llegar a tocar la orilla del mar, hay que atravesar

aquellos inmensos valles y aquellas montañas….

HUGO

Parece tan lejos… y el amanecer está tan cerca… (Triste) Es imposible, no

llegaré…

CENTINELA

Un buen caminante nunca se da por vencido…Llegarás. Siempre reconozco a un

buen caminante… Tengo ojos de viajero.

HUGO

¿Cuál es tu destino?

CENTINELA

Levantar caminos para que otros no se pierdan… ¡Vamos!

HUGO

¿Y cuál es mi destino?

CENTINELA

Tu destino es Despertar… Has escogido un buen lugar para despertar.


HUGO

Nunca he ido al mar.

CENTINELA

No es necesario conocer un lugar cuando ya lo has conocido en sueños.

Escucha, debes llegar allí a los primeros rayos del sol del amanecer.

HUGO

Eso será en unas horas…

CENTINELA

De lo contrario, te perderás…

(Sopla el viento)

HUGO

¿Qué es ése viento?

CENTINELA

Son vientos sabios, ellos conocen mejor que nadie los caminos, van y vienen y si

sabes escucharlos te dirán cómo haz de ir….

HUGO

Pero no tengo mucho tiempo para escuchar…

CENTINELA

Aquí el tiempo es algo efímero…

HUGO

¿Qué es efímero?

CENTINELA

Es como un suspiro…apenas nace y ¡zas! Se va. Los vientos han dicho que

debes esperar a tu guia…


HUGO

¿Y cómo sabré quién es?

CENTINELA

Lo reconocerás…

HUGO

¿Porqué?

CENTINELA

Porque su destino es como el tuyo…Despertar. (Llegan a un área) Es aquí que

esperarás. (Comienza a alejarse)

HUGO

No te vayas…

CENTINELA

Ten paciencia Hugo… Ya llegará… (Se va alejando, canta)

Y cuando el tiempo sea ayer,

yo podré hablarle al silencio,

caminar sobre el canto de un arpa,

llevar la noche en mi bolsillo

y caminar sin tener miedo…¨

(El Centinela se va, Hugo lo despide. Luego se sube a la maleta, para mirar a lo

lejos, como el Anciano le ha enseñado y mira con sus manos-catalejos. La luz se

extingue poco a poco, el sonido del viento va desapareciendo gradualmente)

EL CAMINO DE LOS ARBOLES


(Un espacio en el interior un profundo bosque, allí vemos a Figo caminando,

entre un cúmulo de árboles frondosos, los árboles murmuran entre sí)

ARBOL 1

Es la pequeña figurita de madera…

ARBOL 2

Parece que ha vuelto a nosotros.

ARBOL 3

Seguramente se dió cuenta de que una figurita de madera no puede ser más que

eso…una figurita de madera y nada más…

ARBOL 1

No se puede ser dos cosas al mismo tiempo… o eres árbol o eres un niño…

ARBOL 2

¡Eh! ¡Pequeño Figo!

ARBOL 3

¡Niño de los árboles!

FIGO

¿Quién me llama? ¿Quiénes son?

ARBOL 1

Somos parte de ti.

ARBOL 2

Somos tu raíz.

ARBOL 3

¡Has vuelto a nosotros! ¡Era lo mejor!

FIGO
No, no he vuelto, no puedo quedarme aquí, yo busco un…

ARBOL 1

¿Un corazón?

ARBOL 2

Me lo suponía…

FIGO

¿Dónde puedo encontrarlo?

ARBOL 1

¡En muchas partes!

ARBOL 3

Hay corazones de manzanas…

ARBOL 2

Corazones de alcachofas…

FIGO

¡No! Yo quiero un corazón rojo… Para ser un niño, un niño de verdad…

ARBOL 1

¿Tiene algo de malo ser un árbol?

FIGO

No, nada, en verdad, pero yo deseo ser un niño… además me esperan de

regreso.

ARBOL 2

No, no puedes ser un niño como los demás, eres un árbol, aún pequeño ¡Pero

árbol! ¡Perteneces a nosotros!


ARBOL 3

¿Acaso sabes tú cuál es el lenguaje de un corazón?

FIGO

No…

ARBOL 1

¿Acaso sabes lo que es reír o llorar de verdad?

FIGO

Reír es como… ¿Como el sonido que las hojas hacen, cuando bailan con el

viento?

ARBOL 1,2,y 3

(Sacudiendo sus ramas) ¡No, no, no!

FIGO

Llorar es… es…es como ver llover sobre las hojas…

ARBOL 1, 2 y 3

¡No y no!

ARBOL 1

¿Lo ves? No sabes nada de nada…

ARBOL 2

¡Nunca has reído realmente!

FIGO

No….

ARBOL 3

¡Nunca has llorado!

FIGO
No… No podría… mi corazón es tan pequeño que podría romperse con una

llorada…

ARBOL 2

Entonces no, no eres un niño, uno de verdad… Todos ellos ríen y gritan y corren

y lloran, algunos de ellos lloran y ríen a mares.

ARBOL 1

Pero si un día llegas a reír y llorar realmente…

ARBOL 3

Será porque habrás encontrado un corazón de verdad…

ARBOL 2

Todo rojo y galopante.

ARBOL 3

Pero no lo lograrás… ¡Es demasiado tarde!

ARBOL 1

¡El amanecer está cerca!

ARBOL 2

¡Mejor quédate con nosotros!

ARBOL 1

¡Es tan bello ser un árbol!

FIGO

Pero yo no puedo quedarme… extrañaría los brazos de papá y mamá…

ARBOL 2

¡Nosotros tenemos muchos brazos!


ARBOL 3

¡Y muy fuertes!

(Tratan de detenerlo)

FIGO

¡No puedo quedarme! ¡Yo quiero ser un niño!

ARBOL 1, 2 y 3

¡No te irás! ¡No, no te irás!

FIGO

¡Debo regresar cuando se despierten los primeros rayos del sol! ¡El sol de mi

cumpleaños!

ARBOL 2

¡Te quedarás aquí!

FIGO

Debo seguir! ¡Seguir buscando!

(Los árboles aprisionan entre sus ramas a Figo, su voz se va perdiendo poco a

poco, como en un eco, en ése momento, vemos la silueta de Hugo, que

reacciona al escuchar la voz lejana de Figo)

ENCUENTRO CON EL OTRO

(Hugo corre hacia donde se escucha la voz y encuentra a Figo, atrapado entre

unas ramas)

HUGO

¡Despierta! ¡Despierta!

(Lo libera)
FIGO

(Abriendo los ojos, agitado todavía. Mira a Hugo)

¡Debo seguir! ¡Seguir!

HUGO

Calma…

FIGO

¿Quién eres?

HUGO

Hugo…

FIGO

Yo soy Figo…

HUGO

¿Figo? ¿Qué es ése nombre?

FIGO

Figo de figurita…

HUGO

Figo…Niño de los árboles…

FIGO

Pero no el niño de la naríz larga…

HUGO

(Sonríe) ¡Figo…! El niño de aquel cuento viejo que me contaban papá y mamá…

el niño de madera que no siente nada de nada porque su corazón es tan

pequeño y frágil….
FIGO

(Aún agitado) Esos árboles no querían dejarme ir…

HUGO

(Tranquilizándolo) Pero ya pasó, solo fue una pesadilla.

FIGO

Una pesadilla…

HUGO

Gritabas… parecía que tenías miedo.

FIGO

¿Miedo? ¿Qué es el miedo?

HUGO

¿No lo sabes?

FIGO

No… creo que nunca he sentido miedo…

HUGO

En cambio, yo soy muy miedoso.

FIGO

Pero me salvaste, no eres tan miedoso.

HUGO

¿Lo crees?

FIGO

Lo sé. (Mira la maleta que lleva Hugo) ¿Qué llevas en ésa maleta?

HUGO

Está vacía, la llevo por si encuentro algo que valga la pena…


FIGO

¿Para qué quieres algo que valga la pena?

HUGO

Para tener algo que dar… He comenzado un viaje muy viaje, voy al mar.

FIGO

Al mar, ¿para qué quieres ir al mar?

HUGO

Pues… para despertar.

FIGO

Yo también despertaré… A los primeros rayos del sol de mi cumpleaños,

despertaré.

HUGO

¿Cómo lo sabes?

FIGO

Bueno, puede que encuentre lo que busco.

HUGO

¿Qué buscas?

FIGO

No te lo puedo decir…

HUGO

¿Porqué?

FIGO

Porque es un secreto…
(Sopla el viento frío, Hugo se estremece.)

HUGO

Debo irme… pero… tengo miedo…

FIGO

¿De qué?

HUGO

De que este frío no me deje llegar a mi destino…

(Figo se quita su abrigo y se lo coloca a Hugo en la espalda)

FIGO

Si tu camino es tan largo, yo puedo acompañarte…

HUGO

Pero tú debes buscar.

FIGO

Buscaré mientras caminamos.

HUGO

¿Irás conmigo hasta el último de los horizontes?

FIGO

Sí, iré contigo hasta el último de los horizontes

HUGO

Iremos al mar… Allí podremos tocar las nubes…

FIGO

¡Surcaremos todos los límites del mundo!

(Con dificultad al respirar) Descansaremos a ratos en el pastizal…

HUGO
A la sombra de los árboles. Descansaremos.

NARRADOR

Figo y Hugo habían descubierto un nuevo camino. Aquel viaje había comenzado

con ése maravilloso encuentro. A paso seguro y firme, los dos pequeños viajeros

tomaron dirección al oeste, donde los esperaba el mar.

(El Narrador, ilumina un área, en la que podemos ver una serie de imágenes en

teatro de sombras que representará los caminos por los que transcurren los dos

viajeros)

NARRADOR

Atravesaron valles y montañas, ríos y lagos, y también atravesaron las horas de

la noche… pero el tiempo transcurría sin que su mirada pudiera vislumbrar

siquiera un principio del manto del mar en la lejanía. Los ánimos habían

comenzado a flaquear y a vencer también el paso de los pequeños caminantes.

HUGO

Figo… es imposible, estamos perdidos… No llegaremos…

FIGO

No puedes darte por vencido… (Señala un área del escenario) Quizá en lo alto

de ésa montaña podamos descubrir la orilla del mar… ¡Vamos Hugo! ¡Solo un

poo más! ¡Un poco más!

NARRADOR

Hugo caminaba cada vez más lentamente, hasta que se quedó atrás tan

silenciosamente, que Figo no pudo darse cuenta de que sus pasos ya iban

solitarios…
LA LEALTAD

(Vemos a Figo que ha descubierto algo en la lejanía)

FIGO

(Felíz, sin percatarse de que Hugo ya no está con él) ¡Eh! ¡Allí! ¡Allí está! ¡El mar

Hugo! ¡Hemos llegado al mar! (Se vuelve para buscar a Hugo) ¡Hugo, corre!

¡Debes ver cuán grande es! ¡Cuanta agua! ¡El mar! ¡Hemos llegado Hugo! ¡El

mar! (De pronto se detiene) ¿Hugo? (Intenta ir en su busca, pero se tropieza con

una especie de piedra que se mueve pesadamente en torno a él.)

PIEDRA

Hugo se ha quedado atrás…

FIGO

(Desconcertado) ¡No!

PIEDRA

Es tarde…

FIGO

¡El tiene que estar por aquí!

PIEDRA

No, ya no está. ¡Debes seguir¡

FIGO

¡Hugo!

(Intenta correr, pero la piedra se transforma en una figura sombría, lo detiene.)

PIEDRA

Nada puedes hacer… queda muy poco tiempo para el amanecer y tú debes

encontrar lo que buscas.


FIGO

¡Hugo vendrá conmigo!

PIEDRA

No hay más que hacer por él ¿Recuerdas? Es un misterio el que los árboles se

dejen caer, así, sin más… nada más se puede hacer.

FIGO

¡¡¡Hugo!!! (Intenta correr)

PIEDRA

¡Si corres tu corazón se agitará y se romperá en pedacitos! Además no llegarías

a ninguna parte. ¡Debes seguir! ¡No se puede todo a la vez!

FIGO

¡No seguiré sin Hugo!

PIEDRA

¡Eres un testarudo! ¿Acaso es tu amigo?

FIGO

Sí, es mi amigo…

PIEDRA

¿Y cómo puede saber un niño de madera, con un corazón tan pequeño como

una semilla, lo que es la amistad?

FIGO

Lo sé porque…

PIEDRA

La amistad es demasiado grande para un corazón tan pequeño como el tuyo


¡Olvídalo! ¡Debes seguir!

FIGO

¿Y tú?¿Puede una piedra como tú saber lo qué es tener un amigo?

PIEDRA

(Desconcertada) Pues…¡De ninguna manera! ¡Por eso me he convertido en

piedra!

FIGO

¡Yo no quiero ser una piedra! (Se libera de la sombra-piedra y corre a buscar a

Hugo) ¡¡¡Hugooo!!!

PIEDRA

¡Eres un testarudo!¡No puedes regresar!

FIGO

(Corriendo hacia donde se ha quedado Hugo) ¡Hugo me libero de los árboles!

PIEDRA

¡El tiempo avanza! ¡Ya es muy tarde! ¡No debes correr! ¡Tienes prohibido correr!

¡Te agitarás demasiado! ¡No lo soportará tu pequeño corazón!

NARRADOR

Figo no quiso escuchar más las palabras de aquel ser oscuro. Si bien no conocía

lo que era la amistad, de alguna forma había aprendido que era el cariño y la

lealtad.

EL SABOR DE LAS LAGRIMAS

(Vemos a Hugo sentado, estremecido por un terrible frío, llega Figo, muy

agitado)
FIGO

¡Hugo! (Hugo no contesta) ¿Porqué detuviste el paso? ¿Por qué no sigues?

HUGO

Por más que hemos caminado… No hemos encontrado nada Figo…

FIGO

¡Sí que hemos encontrado!

HUGO

(Temblando de frío) Lo siento… No puedo seguir… El frío regresó, Figo…

FIGO

(Mirándolo sorprendido) ¿Qué haces?

HUGO

Lloro…

FIGO

(Moja sus dedos con las lágrimas de Hugo) Claro que todavía tienes fuerza, se

necesita fuerza para llorar… yo no puedo llorar por más que quiera… ¡Vamos!

¡Más adelante está el lugar que buscas!

HUGO

Debes dejarme aquí, Figo.

FIGO

¡Yo mismo lo he visto! ¡Tan grande como el cielo… tan grande como nuestro

sueño!¡ He visto la orilla del mar! ¡Está allí! (Señala) ¡Detrás de la montaña!

HUGO

(Incorporándose) ¿En verdad?


(Suben a la maleta y desde allí miran)

FIGO

¿Lo ves? Vamos, te ayudaré.

(Hugo se sostiene de Figo, ambos caminan)

NARRADOR

Figo y Hugo volvieron a caminar juntos, en la mirada de Hugo aún brillaban dos

lágrimas, pero esta vez eran como los luceros que anuncian el amanecer.

FIGO

(Mientras caminan) Hugo…¿Cómo es llorar?

HUGO

Es como llover desde el corazón…

FIGO

¿Y a qué sabe la lluvia de las lágrimas, Hugo

HUGO

A veces sabe a recuerdos… otras saben a despedidas, otras a encuentros y

otras a mar.

FIGO

(Recoge con un dedo una lágrima del rostro de Hugo, y mira a través de ella)

¡Vaya! Es tan misterioso el universo de una lágrima… (La prueba) ¡Tiene un

dulce sabor sazonado como de almendras tostadas… ¡

HUGO

(Hugo prueba una de sus lágrimas. Sorprendido) ¡Sí…como de almendras

tostadas!

NARRADOR
Y por primera vez, Hugo sintió que aquel intenso frío que lo había cansado

durante tanto tiempo, se desvanecía…

HUGO

(Felíz, como recuperando su fuerza) ¡El frío se ha ido…! Figo, escucha, un día, tú

también lloverás desde el corazón…

FIGO

¿Cómo lo sabes?

HUGO

Lo sé porque lo he soñado ¡Vamos!

NARRADOR

Rápidamente se dirigieron a la orilla del mar, de pronto, Figo recordó las palabras

de aquel ser oscuro a lo lejos… ¡Te agitarás! ¡No soportarás! ¡Tu corazón se

romperá en pedacitos! Y como si aquel eco hubiera caído como una inmensa

piedra sobre su espalda. Comenzó a palidecer… pues la pequeña llama de su

corazón había comenzado a consumirse como una gota en el desierto, más y

más…

EL LENGUAJE DE LA AMISTAD

FIGO

(Casi sin poder mantenerse en pie) Hugo, debes seguir solo…

HUGO

Nuestro destino es despertar… ¿Recuerdas? Despertar…

FIGO

Solo quiero cerrar los ojos…


(Hugo lo levanta y lo apoya sobre su hombro y continúan)

FIGO

¿Eres mi amigo, Hugo?

HUGO

Lo soy.

FIGO

¿Y un amigo es para siempre?

HUGO

Un amigo puede ser para siempre, Figo…

FIGO

Nunca te vayas…

HUGO

No me iré, Figo. Me llevarás por siempre en el corazón.

NARRADOR

Hugo y Figo comprendieron que lo que más les unía, era el lenguaje de la

amistad, Figo supo entonces de la fuerza que nos da el contar con un amigo. Y

fue precisamente allí, que el agotamiento se transformó en voluntad.

TERCERA PARTE

LA ORILLA INFINITA DEL MAR

(Sonidos de oleaje, Figo y Hugo se detienen, miran extasiados el mar que se


dibuja ante ellos)

FIGO

Mira, es el mar… Su belleza es misteriosa, como todo lo bello.

HUGO

Este será mi hogar.

(Se sientan, agotados. Hugo coloca la maleta en medio de los dos

FIGO

¿No regresarás?

HUGO

No, yo debo quedarme aquí.

FIGO

Pero tu dijiste que siempre estarías conmigo…

HUGO

Y así será… te lo prometo. ¡Mira como la luz ha comenzado a abrirse paso entre

la noche! Pero para despertar hay que dormir Figo…

FIGO

No, no cierres los ojos todavía…

HUGO

Debes dejarme ir…

FIGO

Pero si apenas te he encontrado…

HUGO

A veces pasan cosas así, a veces los encuentros son como un suspiro, pero

sabes, un suspiro puede quedarse en ti para siempre…Yo pensaré mucho en ti y


sé que tú pensarás en mí.

FIGO

No te vayas…no te duermas… Dijiste que los dos despertaríamos …

HUGO

Despertaré en tu corazón…

FIGO

Pero mi corazón es tan…

HUGO

Shhhh… Serás tan fuerte como un roble, Figo… (Comienza a cerrar los ojos,

agotado) Ahora tú también cierra los ojos…

FIGO

Hugo, guardaré esta noche para siempre….

NARRADOR

Hugo y Figo se fueron doblando como dos pequeñas espigas hasta que los dos

cerraron sus ojos. Parecía que tenían en los labios pálidos, finísimos, una leve

sonrisa, también dormida, sonreían como cuando se está a punto de despertar

de un buen sueño… Mientras tanto, la luz de los primeros rayos del sol se

levantó sobre aquella calma infinita…

EL DESPERTAR

(Lentamente vamos escuchando a lo lejos una voz, la voz de la madre de Hugo,

que a lo lejos, canta como en un arrullo. Mientras se escucha el arrullo, vemos

que Hugo se levanta, abre la maleta y como en un ritual, se lleva las manos a su

pecho y luego las deposita en el pecho de Figo, que continúa dormido. )


MADRE

(A lo lejos) Cual un pajarito

Al fin abres el cascarón,

Como si fueras a salir ahora de tu encierro,

Como que ahora abres las plumas

Como que ahora comienzas a mover tus manos

Y tus pies y tu cabeza

Como que ahora intentas volar.

Vuelas.” **

(Hugo toma la maleta y se aleja al tiempo que se escucha una parvada de

pájaros que hace despertar a Figo.)

FIGO

(Despertando) ¡Hugo! ¡Despierta! ¡Mira el día! ¡Hugo!

NARRADOR

Aquel pequeño cuerpo que Figo buscaba, se había transformado ya en un

puñado de hermosas plumas, cuyo espíritu, despierto, ya estaba muy lejos. Hugo

se alejaba rumbo el corazón de la salida del sol…

(Vemos a lo lejos la silueta de Hugo, que se aleja lentamente, navegando sobre

la maleta, como si ésta se hubiera transformado en un pequeño velero. Figo lo

despide.)

NARRADOR

Figo lo miró por última vez y poco a poco lo dejó irse. Supo que por fin su amigo

descansaba. En la paz de sus ojos cerrados, leyó el mensaje bueno que Hugo le

había dejado en su pecho…


(De pronto, de los ojos de Figo surge una lágrima y luego otra y otra. Asombrado

recoge sus lágrimas con la mano, como si fueran un tesoro)

FIGO

(Felíz tratando de ir hacia donde Hugo) ¡Hugo! ¡Mira! ¡Una lágrima! ¡Una lágrima!

¡Tenías razón! ¡He comenzado a llover con el corazón, Hugo! ¡He comenzado a

llover con el corazón!

NARRADOR

Escucha lo que dice ésa lluvia…

FIGO

Dice que Hugo no se ha ido, dice que Hugo está aquí… (Señala apaciblemente

su corazón)

EL REGRESO

(Lentamente el sonido de las olas se mezcla al sonido de la música del

acordeón, al tiempo que el Narrador, toma de la mano a Figo y lo conduce hacia

donde vemos la figura de su padre, que está tocando el acordeón, a un lado de

la cama de Figo. El sol entra radiante por la ventana de la habitación)

NARRADOR

La mañana del viernes de Octubre había llegado. Papá, estaba allí, esperando a

Figo, tal como le había prometido…

FIGO

(Despertando) Papá…

PADRE

(Sorprendido, dejando de tocar el acordeón) ¡Figo…!


FIGO

(Sonriendo) Ahora sé del sabor de las lágrimas, pero también sé de la inmensa

carcajada de sandía…

PADRE

Ha vuelto mi niño de Octubre, y el color de sus mejillas. Hoy será un buen día,

Figo.

FIGO

¿Iremos a cortar manzanas?

PADRE

Iremos, Figo, iremos. (Lo abraza)

(En un extremo del escenario, vemos al Narrador, llevándose a la boca una

manzana roja. Muerde la manzana. Oscuro Final)

CAE TELON

**Poema Náhuatl

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