Significado de los nombres (Sadrac, Mesac, Abed-nego)
El nombre de Misael es como una pregunta: “¿Quién es igual a Dios?” (ISBE). O bien “el que es llamado
por Dios” (Hawker). Mesac es posiblemente la forma sumeria del babilonio “Ṣil-Asharidu”, “la sombra del
príncipe” (ISBE). También puede significar, simplemente, el “invitado de un rey” (Smith). De ser
“solicitado por Dios”, Misael se convirtió en Mesac, “el invitado del rey”, “la sombra del príncipe”.
Ananías significa “gracia”, “misericordia” o “don del Señor”. En cambio, Sadrac, si bien puede significar
“tierno” (Hitchcock, Hawker), significa, más comúnmente, “el siervo de Sin” (ISBE).
El nombre original de el tercer jóven era Azarías. Proviene de Azar, asistencia, y Jab, Señor. De modo que
el significado de su nombre original era “el Señor es mi ayuda”. Los babilonios cambiaron este nombre
por Abed-nego, que significa “el siervo de Nego”, siendo Abad u Obed “siervo” y “Nego” era muy
probablemente “Nebo”, uno de los ídolos que se adoraban en las colinas de Babilonia. Quizás este ídolo
fuese Astarté, identificada por los babilonios con la estrella matutina, nogah, de la raíz negah. Arad-
Ishtar, un nombre común, significaba el “siervo de Astarté”. Posiblemente Abed-nego haya tenido el
mismo significado.
Con este cambio de nombre, el propósito obvio era alejar de la memoria todo concepto de esperanza en
la ayuda del Señor.
Se puede observar, entonces, que los babilonios tenían un propósito más elaborado en el cambio de
nombres que la simple adaptación a su cultura. También perseguían el objetivo de que se olvidaran de su
Dios, de Jerusalén y abandonaran todo motivo de esperanza. De tener nombres gloriosos y exaltados
pasaban a tener nombre de siervos que debían servir bajo la tutela de los ídolos. La intención era
inculcar en la mente la servidumbre.
Daniel. Hebreo es dios es mi juezjuez o juicio de dios
BELTSASAR
(del acadio, significa: “Protege la Vida del Rey”).
Nombre babilonio dado a Daniel después de ser llevado al exilio en 617 a. E.C.; no debe confundirse con
Belsasar. (Da 1:7.) El nombre debe ser una forma abreviada de una invocación a Bel y por tanto fue
escogido, como dijo Nabucodonosor, “conforme al nombre de mi dios”. (Da 4:8; 5:12.) El propósito claro
de este cambio de nombre era naturalizar a Daniel y apartarlo de la adoración de Jehová. Sin embargo,
los babilonios también siguieron llamándolo por su nombre Daniel. (Da 4:18, 19; 5:12, 13; véase DANIEL
núm. 2.)