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Introducción al Positivismo y Comte

El positivismo consiste en admitir solo el conocimiento que proviene de la experiencia y rechazar los conceptos a priori. Según Comte, fundador del positivismo, los conocimientos pasan por tres estados: teológico, metafísico y positivo. En el estado positivo, la mente se centra solo en los hechos y sus leyes, descubiertas a través de la observación y verificación empírica. Comte aplicó esta visión al estudio de la sociedad humana, buscando establecer la sociología como ciencia positiva.

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Introducción al Positivismo y Comte

El positivismo consiste en admitir solo el conocimiento que proviene de la experiencia y rechazar los conceptos a priori. Según Comte, fundador del positivismo, los conocimientos pasan por tres estados: teológico, metafísico y positivo. En el estado positivo, la mente se centra solo en los hechos y sus leyes, descubiertas a través de la observación y verificación empírica. Comte aplicó esta visión al estudio de la sociedad humana, buscando establecer la sociología como ciencia positiva.

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EL POSITIVISMO

Consiste en no admitir como validos científicamente otros conocimientos, sino los que
proceden de la experiencia, rechazando, por tanto, toda noción a priori y todo concepto
universal y absoluto. El hecho es la única realidad científica, y la experiencia y la inducción,
los métodos exclusivos de la ciencia. Por su lado negativo, el positivismo es negación de
todo ideal, de los principios absolutos y necesarios de la razón, es decir, de la metafísica. El
positivismo es una mutilación de la inteligencia humana, que hace posible, no sólo, la
metafísica, sino la ciencia misma. Esta, sin los principios ideales, queda reducida a una
nomenclatura de hechos, y la ciencia es una colección de experiencias, sino la idea general,
la ley que interpreta la experiencia y la traspasa. Considerado como sistema religioso, el
positivismo es el culto de la humanidad como ser total y simple o singular.

· Evolución.

El término positivismo fue utilizado por primera vez por el filósofo y matemático francés del
siglo XIX Auguste Comte, pero algunos de los conceptos positivistas se remontan al filósofo
británico David Hume, al filósofo francés Saint-Simon, y al filósofo alemán Immanuel Kant.
Comte eligió la palabra positivismo sobre la base de que señalaba la realidad y tendencia
constructiva que él reclamó para el aspecto teórico de la doctrina. En general, se interesó
por la reorganización de la vida social para el bien de la humanidad a través del
conocimiento científico, y por esta vía, del control de las fuerzas naturales. Los dos
componentes principales del positivismo, la filosofía y el Gobierno (o programa de conducta
individual y social), fueron más tarde unificados por Comte en un todo bajo la concepción de
una religión, en la cual la humanidad era el objeto de culto. Numerosos discípulos de Comte
rechazaron, no obstante, aceptar este desarrollo religioso de su pensamiento, porque
parecía contradecir la filosofía positivista original. Muchas de las doctrinas de Comte fueron
más tarde adaptadas y desarrolladas por los filósofos sociales británicos John Stuart Mill y
Herbert Spencer así como por el filósofo y físico austriaco Ernst Mach.

· Comte, Augusto (1798-1857).

Filósofo positivista francés, y uno de los pioneros de la sociología. Nació en Montpellier el


19 de enero de 1798. Desde muy temprana edad rechazó el catolicismo tradicional y
también las doctrinas monárquicas. Logró ingresar en la Escuela Politécnica de París desde
1814 hasta 1816, pero fue expulsado por haber participado en una revuelta estudiantil.
Durante algunos años fue secretario particular del teórico socialista Claude Henri de
Rouvroy, conde de Saint-Simon, cuya influencia quedaría reflejada en algunas de sus
obras. Los últimos años del pensador francés quedaron marcados por la alienación mental,
las crisis de locura en las que se sumía durante prolongados intervalos de tiempo. Murió en
París el 5 de septiembre de 1857.
Para dar una respuesta a la revolución científica, política e industrial de su tiempo, Comte
ofrecía una reorganización intelectual, moral y política del orden social. Adoptar una actitud
científica era la clave, así lo pensaba, de cualquier reconstrucción.
Afirmaba que del estudio empírico del proceso histórico, en especial de la progresión de
diversas ciencias interrelacionadas, se desprendía una ley que denominó de los tres
estadios y que rige el desarrollo de la humanidad. Analizó estos estadios en su voluminosa
obra Curso de filosofía positiva (6 vols., 1830-1842). Dada la naturaleza de la mente
humana, decía, cada una de las ciencias o ramas del saber debe pasar por "tres estadios
teoréticos diferentes: el teológico o estadio ficticio; el metafísico o estadio abstracto; y por
último, el científico o positivo". En el estadio teológico los acontecimientos se explican de un
modo muy elemental apelando a la voluntad de los dioses o de un dios. En el estadio
metafísico los fenómenos se explican invocando categorías filosóficas abstractas. El último
estadio de esta evolución, el científico o positivo, se empeña en explicar todos los hechos
mediante la aclaración material de las causas. Toda la atención debe centrarse en averiguar
cómo se producen los fenómenos con la intención de llegar a generalizaciones sujetas a su
vez a verificaciones observacionales y comprobables. La obra de Comte es considerada
como la expresión clásica de la actitud positivista, es decir, la actitud de quien afirma que
tan sólo las ciencias empíricas son la adecuada fuente de conocimiento.
Cada uno de estos estadios, afirmaba Comte, tiene su correlato en determinadas actitudes
políticas. El estadio teológico tiene su reflejo en esas nociones que hablan del Derecho
divino de los reyes. El estadio metafísico incluye algunos conceptos tales como el contrato
social, la igualdad de las personas o la soberanía popular. El estadio positivo se caracteriza
por el análisis científico o "sociológico" (término acuñado por Comte) de la organización
política. Bastante crítico con los procedimientos democráticos, Comte anhelaba una
sociedad estable gobernada por una minoría de doctos que empleara métodos de la ciencia
para resolver los problemas humanos y para imponer las nuevas condiciones sociales.
Aunque rechazaba la creencia en un ser transcendente, reconocía Comte el valor de la
religión, pues contribuía a la estabilidad social. En su obra Sistema de Política
Positiva (1851-1854; 1875-1877), propone una religión de la humanidad que estimulara una
benéfica conducta social. La mayor relevancia de Comte, sin embargo, se deriva de su
influencia en el desarrollo del positivismo.

· La Ley de los tres Estados.

Según Comte, los conocimientos pasan por tres estados teóricos distintos, tanto en el
individuo como en la especie humana. La ley de los tres estados, fundamento de la filosofía
positiva, es, a la vez, una teoría del conocimiento y una filosofía de la historia. Estos tres
estados se llaman:

· Teológico.

 Metafísico.
 Positivo.
 Estado Teológico:
Es ficticio, provisional y preparatorio. En él, la mente busca las causas y los principios de las
cosas, lo más profundo, lejano e inasequible. Hay en él tres fases distintas:

· Fetichismo: en que se personifican las cosas y se les atribuye un poder mágico o


divino.

 Politeísmo: en que la animación es retirada de las cosas materiales para trasladarla


a una serie de divinidades, cada una de las cuales presenta un grupo de poderes:
las aguas, los ríos, los bosques, etc.
 Monoteísmo: la fase superior, en que todos esos poderes divinos quedan reunidos y
concentrados en uno llamado Dios.
En este estado, predomina la imaginación, y corresponde a la infancia de la humanidad. Es
también, la disposición primaria de la mente, en la que se vuelve a caer en todas las
épocas, y solo una lenta evolución puede hacer que el espíritu humano de aparte de esta
concepción para pasar a otra. El papel histórico del estado teológico es irremplazable.

· Estado Metafísico:

O estado abstracto, es esencialmente crítico, y de transición, Es una etapa intermedia entre


el estado teológico y el positivo. En el se siguen buscando los conocimientos absolutos. La
metafísica intenta explicar la naturaleza de los seres, su esencia, sus causas. Pero para ello
no recurren a agentes sobrenaturales, sino a entidades abstractas que le confieren su
nombre de ontología. Las ideas de principio, causa, sustancia, esencia, designan algo
distinto de las cosas, si bien inherente a ellas, más próximo a ellas; la mente que se lanzaba
tras lo lejano, se va acercando paso a paso a las cosas, y así como en el estado anterior
que los poderes se resumían en el concepto de Dios, aquí es la naturaleza, la gran entidad
general que lo sustituye; pero esta unidad es más débil, tanto mental como socialmente, y el
carácter del estado metafísico, es sobre todo crítico y negativo, de preparación del paso al
estado positivo; una especie de crisis de pubertad en el espíritu humano, antes de llegar a
la adultes.

· Estado Positivo:

Es real, es definitivo. En él la imaginación queda subordinada a la observación. La mente


humana se atiene a las cosas. El positivismo busca sólo hechos y sus leyes. No causas ni
principios de las esencias o sustancias. Todo esto es inaccesible. El positivismo se atiene a
lo positivo, a lo que está puesto o dado: es la filosofía del dato. La mente, en un largo
retroceso, se detiene a al fin ante las cosas. Renuncia a lo que es vano intentar conocer, y
busca sólo las leyes de los fenómenos.

· EL CARACTER SOCIAL DEL ESPIRITU POSITIVO.

El espíritu positivo tiene que fundar un orden social. La constitución de un saber positivo es
la condición de que haya un autoridad social suficiente, y esto refuerza el carácter histórico
del positivismo.
Comte, fundador de la Sociología, intenta llevar al estado positivo el estudio de la
Humanidad colectiva, es decir, convertirlo en ciencia positiva. En la sociedad rige también, y
principalmente, la ley de los tres estados, y hay otras tantas etapas, de las cuales, en una
domina lo militar.
Comte valora altamente el papel de organización que corresponde a la iglesia católica; en la
época metafísica, corresponde la influencia social a los legistas; es la época de la irrupción
de las clases medias, el paso de la sociedad militar a la sociedad económica; es un período
de transición, crítico y disolvente; el protestantismo contribuye a esta disolución. Por último,
al estado positivo corresponde la época industrial, regida por los intereses económicos, y en
ella se ha de restablecer el orden social, y este ha de fundarse en un poder mental y social.

· EL POSITIVISMO Y LA FILOSOFIA.

Es aparentemente, una reflexión sobre la ciencia. Después de agotadas éstas, no queda un


objeto independiente para la filosofía, sino ellas mismas; la filosofía se convierte en teoría
de la ciencia. Así, la ciencia positiva adquiere unidad y conciencia de sí propia. Pero la
filosofía, claro es, desaparece; y esto es lo que ocurre con el movimiento positivo del siglo
XIX, que tiene muy poco que ver con la filosofía.
Pero en Comte mismo no es así. Aparte de lo que cree hacer hay lo que efectivamente
hace. Y hemos visto que:

1. Es una filosofía de la historia (la ley de los tres estados).

2. Una teoría metafísica de la realidad, entendida con caracteres tan originales y tan
nuevos como el ser social, histórica y relativa.
3. Una disciplina filosófica entera, la ciencia de la sociedad; hasta el punto de que la
sociología, en manos de los sociólogos posteriores, no ha llegado nunca a la
profundidad de visión que alcanzó en su fundador.
Este es, en definitiva, el aspecto más verdadero e interesante del positivismo, el que hace
que sea realmente, a despecho de todas las apariencias y aun de todos los positivistas,
filosofía.
· EL SENTIDO DEL POSITIVISMO.

Esta ciencia positiva es una disciplina de modestia; y esta es su virtud. El saber positivo se
atiene humildemente a las cosas; se queda ante ellas, sin intervenir, sin saltar por encima
para lanzarse a falaces juegos de ideas; ya no pide causas, sino sólo leyes. Y gracias a
esta austeridad logra esas leyes; y las posee con precisión y con certeza.
Una y otra vez vuelve Comte, del modo más explícito, al problema de la historia, y la
reclama como dominio propio de la filosofía positiva. En esta relación se da el carácter
histórico de esta filosofía, que puede explicar el pasado entero

EL NEOPOSITIVISMO Y LA FILOSOFÍA ANALÍTICA

Esta corriente cobró un gran auge en el s. XX, sobre todo en el área anglosajona,
llegando a ser considerada como la única filosofía verdadera y la única válida para la época
contemporánea. Bajo el nombre de movimiento analítico se desarrollan distintas
concepciones filosóficas, como el neopositivismo y el neoempirismo que, aun manteniendo
posiciones opuestas en algunos puntos, mantienen en común los siguientes rasgos.

- Una crítica a la metafísica al no considerarla como saber


absoluto.
- Una actitud filosófica con una marcada tendencia
empirista al intentar introducir los resultados de la investigación científica experimental en
los esquemas del pensamiento lógico.
- Un análisis exhaustivo del lenguaje como método y
tarea específicos de la filosofía. Este análisis no se justifica del mismo modo en las
diversas corrientes, ya que no profesan una distinta concepción del mismo.
- Concepción de la filosofía como saber no-sustantivo, es
decir, no positivo, o sea, como simple preparación para la ciencia.

Positivismo

Una de las corrientes idealistas más difundidas en la filosofía burguesa. El positivismo


pretende haber terminado con la filosofía y apoyarse no en “especulaciones abstractas”,
sino exclusivamente en hechos “positivos”. Pretende elevarse por encima del materialismo y
del idealismo, y no ser lo uno ni lo otro. En realidad, el positivismo es una variedad del
idealismo subjetivo. La “negación” de la filosofía constituye un subterfugio de los filósofos
burgueses para introducir el idealismo en la ciencia. Afirmando que los sabios pueden y
deben desentenderse de la filosofía, que lo esencial son los hechos, los positivistas se
esfuerzan en dar a esos hechos una interpretación idealista. “Negar” la filosofía se reduce a
luchar contra la filosofía científica del materialismo y defender el idealismo. El rasgo
característico del positivismo, es la concepción idealista de la experiencia y de la ciencia,
consideradas como un conjunto de sensaciones, de representaciones, de afecciones
subjetivas, la negación de las leyes objetivas de la naturaleza y de la sociedad. El papel de
la ciencia consistiría en describir (y no en explicar) los hechos considerados como ciertos
estados de la conciencia. El positivismo resucita el agnosticismo de Hume (ver) y de otros
idealistas, y se aplica a demostrar que el conocimiento no va más allá de las percepciones y
que los problemas de la existencia del mundo exterior, objetivo, independiente de las
percepciones, no pueden ser planteados científicamente, que tendrían un carácter
“metafísico”, &c. Augusto Comte (ver) es considerado como el fundador del positivismo.
En Materialismo y empiriocriticismo (ver), Lenin hace una crítica aplastante de esta doctrina.
Los revisionistas mecanicistas del marxismo en la U.R.S.S., consideraban la filosofía
desde un punto de vista positivista, y la reducían a los “últimos resultados de las ciencias de
la naturaleza”. Preconizaban la consigna positivista “la filosofía por la borda”. Diga lo que
diga el positivismo, el progreso de las ciencias no suprime la filosofía. Para llegar a
conclusiones justas, las ciencias deben desarrollarse sobre la base del materialismo
dialéctico (ver), la única doctrina filosófica científica. Los positivistas burgueses
contemporáneos (los sostenedores de lo que se llama el “tercer positivismo”, siendo el
“machismo” (ver) considerado como “segundo positivismo”) continúan practicando el
idealismo bajo divisas nuevas: positivismo lógico (ver), filosofía semántica (ver), realismo
crítico (ver), &c.

El positivismo se halla ampliamente difundido en la sociología burguesa. Los sociólogos


positivistas, que se declaran “por encima” del materialismo y del idealismo, son en realidad,
representantes típicos de la concepción idealista de la historia, y luchan contra la teoría
materialista de la sociedad. Por su naturaleza de clase, la sociología positivista representa
una amalgama de “argumentos” y de “consideraciones” de toda especie en favor del
capitalismo. La sociología positivista actual tiene por finalidad principal la lucha contra el
materialismo histórico y la justificación de la política agresiva del capital financiero. Los
sociólogos positivistas Bernard, Angell, Ogburn y otros, al negar la posibilidad de descubrir
las leyes de la historia, se ingenian en “demostrar” que las contradicciones del capitalismo
se reducen a las contradicciones de la mentalidad humana. Por eso recomiendan que en
lugar de luchar contra el capitalismo, se adapten las conciencias al régimen capitalista.

Sosteniendo una lucha intransigente contra la sociología positivista, el materialismo


histórico denuncia su carácter anticientífico, su naturaleza reaccionaria.
Idealismo Filosófico: Historia, Tipos y Representantes

El idealismo filosófico es una teoría o doctrina que se reconoce por aseverar la importancia
de las ideas y, en algunos casos, incluso su independiente existencia de las cosas y los
objetos del mundo. También es conocido como inmaterialismo, ya que es la corriente que
más se opone a los fundamentos del materialismo o el realismo.

Esto se evidencia en los argumentos idealistas que sostienen que el mundo fuera de la propia
mente no es cognoscible por sí mismo; por lo tanto, no es verdaderamente “real”. Para los
filósofos idealistas, toda realidad exterior no es más que el producto de una idea que proviene
de la mente del hombre, o incluso de un ser sobrenatural.

Platón, considerado el padre del idealismo filosófico

De igual forma, el idealismo es una corriente un tanto racionalista, ya que se apoya en el


racionamiento deductivo para argumentar y teorizar. Esta doctrina tiene diversas variantes
que dependen de sus representantes; no obstante, en cualquiera de sus ramas se encuentra
un gran enfoque en aspectos intelectuales.

Este énfasis en el ámbito intelectual se genera debido a que, para los idealistas, los objetos
no son más de lo que percibimos, las dificultades del mundo físico no son de su interés.

Historia

El idealismo filosófico es un término que comenzó a ser utilizado en el inglés, y luego en otros
idiomas, aproximadamente en 1743. “Idea” proviene de la palabra griega idein, que significa
“ver”.

A pesar de que la palabra fue acuñada en dicho siglo, es indiscutible que el idealismo ha
estado presente en la filosofía por más de 2000 años debido a que Platón es considerado el
padre de esta teoría.
En el 480 a. C. Anaxágoras enseñaba que todas las cosas eran creadas a través de la
mente. Años más tarde, Platón afirmaría que la máxima realidad objetiva era solo alcanzable
a través de las entidades ideales.

Su teoría de las formas o ideas describió cómo las cosas existían independientemente del
resto de sus circunstancias; no obstante, el único medio del hombre para comprenderlas era
su mente y las ideas que esta genera. Siglos más tarde, estas creencias llevarían el título de
idealismo objetivo.

En conjunto a sus raíces griegas, muchos académicos también afirman que el idealismo
estuvo presente en la antigua India, en doctrinas como el budismo y en otras escuelas de
pensamiento oriental que hacían uso de los textos Vedas.

Sin embargo, el idealismo sería parcialmente olvidado por un tiempo y no volvería al


protagonismo hasta 1700 en manos de filósofos como Kant y Descartes, quienes lo
adoptarían y desarrollarían a profundidad. Es también en esta época cuando se subdivide el
idealismo en sus reconocidas ramas.

Tipos de idealismo filosófico y sus características

De acuerdo al tipo de idealismo del que se habla, sus características fundamentales pueden
llegar a ser bastante diferentes.

La base de que la idea viene antes y está por encima del mundo exterior prevalece; sin
embargo, los acercamientos a nuevas teorías cambian según el filósofo y la rama del
idealismo que este represente.

Entre las variantes del idealismo es posible encontrar las siguientes:

Idealismo objetivo

– Se reconoce por afirmar que las ideas existen por sí solas, que nosotros como hombres
solo podemos aprehenderlas y/o descubrirlas del “mundo de las ideas”.
– Supone que la realidad de la experiencia combina y trasciende las realidades de los objetos
experimentados y de la mente del observador.

– Las ideas existen fuera de quien experimenta la realidad, y que accede a estas a través del
raciocinio.

Idealismo absoluto

– Es una subdivisión del ya mencionado idealismo objetivo.

– Fue creado por Hegel y expresa que, para que el hombre pueda realmente entender el
objeto que observa, debe primero encontrar una identidad de pensamiento y de ser.

– Para Hegel, el Ser debe ser entendido como un todo integral.

Idealismo trascendental

– Fundando por Immanuel Kant, mantiene que es la mente la traduce el mundo en el que
vivimos, y lo transforma a un formato espacio-tiempo que podamos comprender.

– El conocimiento se da solo cuando existen dos elementos: un objeto que pueda ser
observado y un sujeto que lo observe.

– En el idealismo trascendental todo este conocimiento de un objeto externo varía según el


sujeto y no tiene existencia sin él.

Idealismo subjetivo

– El mundo exterior no es autónomo, sino que más bien depende del sujeto.

– Para estos filósofos, todo lo que se presenta en la realidad no es más que un conjunto de
ideas que no existen fuera de nuestras propias mentes.

– El idealismo subjetivo pone al hombre por encima de todo lo demás.


Principales representantes

Entre los más relevantes filósofos idealistas se encuentran:

Platón

Platón fue el primero en usar el término “idea” para referirse a la forma de una realidad
inmutable.

Estudió las ideas a profundidad y sostuvo por mucho tiempo que las ideas existen por sí solas,
aunque más tarde cambiaría su argumento y afirmaría lo opuesto: que las ideas no pueden
existir independientemente de la realidad sensible.

René Descartes

Descartes dividió las ideas en tres categorías: aquellas que surgen de la experiencia sensible
del aprendizaje o de la socialización, las ideas artificiales o imaginativas, y las ideas naturales
o innatas que provienen de una fuerza o inteligencia superior.

De igual forma, la intuición era bastante relevante en su idealismo, ya que esta es una
percepción directa de las ideas que no da cabida ni al error ni a la duda.

Gottfried Wilhelm Leibniz

Acuñó el término idealismo por primera vez, haciendo referencia a la filosofía platónica.
Resolvió el problema de las ideas innatas al argumentar que estas provenían de la verdadera
esencia de los objetos, a la cual llamó Mónada.

Immanuel Kant

Creador del idealismo trascendental. Sostenía que todo conocimiento provenía de la


combinación de un sujeto y un objeto a experimentar.

A su vez, el hombre hace uso de las impresiones que tiene sobre dicho objeto y de su facultad
de reconocerlo por medio de esta representación.
Georg Wilhelm Friedrich Hegel

Por último, Hegel es también considerado uno de los filósofos idealistas más importantes.
Estableció el idealismo absoluto, en el que los dualismos (por ejemplo, objeto-sujeto o mente-
naturaleza) son trascendidos, ya que ambos forman parte de un absoluto, al cual el hombre
debe acceder para poder comprender el mundo donde habita.

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