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Midrash

El documento habla sobre el Midrash, que es una técnica de exégesis bíblica judía que busca explicar y comprender la Torá mediante el estudio e investigación. Existen diferentes formas de literatura Midráshica como la Halajá, que se enfoca en interpretaciones legales, y la Hagadá, que incluye interpretaciones narrativas. El Midrash también se refiere a compilaciones de enseñanzas exegéticas del Tanaj y el Talmud. Se desarrollaron varios Midrashim importantes durante las époc
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Midrash

El documento habla sobre el Midrash, que es una técnica de exégesis bíblica judía que busca explicar y comprender la Torá mediante el estudio e investigación. Existen diferentes formas de literatura Midráshica como la Halajá, que se enfoca en interpretaciones legales, y la Hagadá, que incluye interpretaciones narrativas. El Midrash también se refiere a compilaciones de enseñanzas exegéticas del Tanaj y el Talmud. Se desarrollaron varios Midrashim importantes durante las époc
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Midrash

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Midrash (en hebreo, ‫"( מדרש‬explicación"), plural Midrashim) es un


término hebreo que designa un método de exégesis de un
texto bíblico, dirigido al estudio o investigación que facilite la
comprensión de la Torá. El término Midrash también puede
referirse a una compilación de las enseñanzas midráshicas en
forma de comentarios legales, exegéticos u homilético del Tanaj y
del Talmud.1 Toma elementos actuales para ejemplificar de modo
comprensible textos antiguos. Su etimología proviene del verbo
hebreo darâs, que significa «buscar, investigar, estudiar».

Índice

1Formas de la literatura midráshica

1.1Halajá

1.2Hagadá

2Midrash neo-testamentario

3Midrashim escritos durante la época de los Tanaim

4Midrashim escritos durante la época de los Gueonim

5Midrashim escritos durante la época de los Rishonim

6Midrashim escritos durante la época de los Ajaronim

7Midrash Rabá

8Midrashim menores
9Enlaces externos

10Referencias

Formas de la literatura midráshica

La halajá: interpretación normativa legal.

La hagadá: interpretación narrativa o alegórica, no legal.

El pésher: interpretación visionaria.

Halajá

Artículo principal: Halajá

Se llaman así a los trabajos de la literatura rabínica en que están


identificadas las fuentes del Tanaj en las leyes tradicionalmente
recibidas. A menudo son anteriores a la Mishná. Su origen data del
retorno de los judíos del exilio de Babilonia. Si bien la Torá era el
centro de la vida religiosa de todos los judíos, los estudiosos
coinciden en que el período está marcado por una gran diversidad,
por lo que la centralidad de la Torá variaría según los grupos. Una
preocupación de las autoridades judías era asegurar el
cumplimiento de los mandatos de la Torá. Ya que había sido escrita
en el pasado, parecía necesaria una adaptación o explicación para
la vida contemporánea.

Hagadá

Artículo principal: Hagadá

Son el conjunto de interpretaciones Homilética de las partes no


legales del Tanaj. Se caracterizan por una mayor libertad de
exposición que la Halajá. Estas explicaciones podían ser
disquisiciones filosóficas o místicas sobre ángeles, demonios,
el paraíso, el infierno, el Mesías, Satán, leyendas, idolatría, etc.

Midrash neo-testamentario

Como segunda acepción, en los últimos años se viene hablando de


estilo midráshica para denominar al utilizado en algunos pasajes
del Nuevo Testamento, por el cual se hace referencia a textos
del Antiguo Testamento, que entremezclados con hechos actuales
para el autor (en este caso el evangelista), intentan hacer más
comprensibles y dotar de una enseñanza, de un significado
profundo los relatos a sus contemporáneos neotestamentario.
Además, de este modo, el autor establece un paralelismo entre los
hechos contemporáneos para él y los hechos narrados en
el Antiguo Testamento. De textos con midrash neo-testamentario
podemos tomar como ejemplo el bautismo de Jesús en el río
Jordán o la visita de María a su prima Isabel, entre otros muchos.
Con esto, el evangelista establece un nexo entre María embarazada
y el Arca de la Alianza, que portaba en su interior la presencia de
Dios para los judíos, mostrándote que Jesús, portado por María, es
asimismo la presencia de Dios en el pueblo. Este modo
de exégesis del Nuevo Testamento lo dota, según los seguidores de
este modo de comprender el Evangelio, de "un modo mucho más
profundo y bello de ver a Dios en las Sagradas Escrituras. Hace,
como si el evangelista hubiese escrito esas líneas pensando en tu
vida diaria, en tus problemas y en tus tribulaciones, que sientas en
tu vida los hechos narrados. Te abre los ojos a Dios, al tan olvidado
Jesús hombre, y a las Sagradas Escrituras, huyendo de la
superficialidad, la superchería, las explicaciones sobrenaturales de
las experiencias de Dios y los conceptos asimilados erróneamente
por una tradición, la nuestra, completamente distinta a aquella en
la que se escribió el Nuevo Testamento", en palabras de uno de los
seguidores de este modo de comprender el Nuevo Testamento.

Midrashim escritos durante la época de los Tanaim [editar]

Tanaim (en hebreo: ‫( )תנאים‬en singular: taná) es la denominación


de los sabios rabínicos cuyas opiniones son recordadas en
la Mishná, una obra que fue escrita aproximadamente entre los
años 0-200 EC.

Alfabeto del Rabino Akiva. El alfabeto de Akiva ben Iosef es


un Midrash que trata sobre los nombres de las letras del alfabeto
hebreo.

Baraita del Rabino Ismael (en hebreo: ‫)ברייתא דרבי ישמעאל‬.


La Baraita del Rabino Ismael, es un Midrash que explica las 13 leyes
del Rabino Ismael, y muestra su aplicación mediante ilustraciones
de la Torá. La baraita constituye la introducción de la Sifrá, y la
precede en todas las ediciones, conteniendo los principios de
aplicación de la Sifrá.

Meguilat Antiochus. Este Midrash cuenta la historia de Janucá y la


victoria de los Macabeos sobre el Imperio seléucida.

Mejiltá del Rabino Ismael. Este es un comentario halájico sobre el


libro del Éxodo, que se concentra en las secciones legales, que van
desde Éxodo 12 a 35. Sus disposiciones halájicas se derivan de los
versos bíblicos. Esta colección de Midrashim fue redactada en su
forma final alrededor del siglo tercero o cuarto. Su contenido indica
que sus fuentes son algunos Midrashim más antiguos, que se
remontan posiblemente a la época del Rabino Akiva. El Midrash de
Éxodo que conocían los Amoraim no es el mismo que la Mejiltá
actual, su versión era solo el núcleo de lo que más tarde se
convirtió en la forma actual. La Mejiltá funciona esencialmente
como un comentario sobre el Libro del Éxodo. Hay dos versiones
de esta colección de Midrashim. Una es la Mejiltá del Rabino
Ismael, la otra es la Mejiltá del Rabino Shimon bar Yojai.
Antiguamente existía una tercera versión que actualmente no se
conserva.

Mejiltá del Rabino Shimon bar Yohai. El primero todavía se estudia


hoy, mientras que el último fue utilizado por muchas autoridades
judías medievales. Mientras que el último texto (Bar Yochai) circuló
popularmente en forma de manuscrito desde el siglo XI hasta el
siglo XVII, se perdió para todos los efectos prácticos, hasta que fue
redescubierto e impreso en el siglo XIX. La Mejiltá del Rabino
Shimon bar Yochai, se basa en el mismo material central que la
Mejiltá del Rabino Ismael, que siguió una segunda ruta de
comentarios y edición, y eventualmente surgió como un trabajo
distinto. La Mejiltá del Rabino Shimon Bar Yochai, es un Midrash
exegético que va del capítulo 3 del libro del Éxodo, hasta el capítulo
35 de dicho libro, y se remonta aproximadamente al siglo IV.

Mejiltá del Libro de Deuteronomio (en hebreo: ‫)מכילתא לספר דברים‬


(transliterado: Mejiltá le-Séfer Devarim) es un Midrash halájico del
libro de Deuteronomio, perteneciente a la escuela del Rabino
Ismael. Esta obra no se conserva actualmente.

Midrash Vayisau (en hebreo: ‫ )מדרש ויסעו‬es uno de


los Midrashim más pequeños. Este pequeño Midrash, "la leyenda
heroica de los hijos de Jacob", se basa en Génesis 35 y 36, y relata
la historia de las guerras de Jacob y sus hijos contra los reyes de
los amorreos y contra Esaú y su ejército.
Séder Olam Rabá (el Gran Orden del Universo), tradicionalmente es
atribuido al sabio de la época de los Tanaim, el Rabino José ben
Halafta. Esta obra cubre diversos temas, desde
la Creación del Universo, hasta la construcción del Segundo
Templo en Jerusalén.

Sifrá. La Sifrá del Libro de Levítico. El trabajo de la Sifrá sigue la


tradición del Rabino Akiva ben Iosef, con adiciones de la escuela del
Rabino Ismael. Las referencias en el Talmud referentes a la Sifrá
son ambiguas; Es incierto si los textos mencionados en el Talmud
son de una versión anterior a la Sifrá, o provienen de las fuentes a
las que la Sifrá también recurrió. Las referencias relativas a la Sifrá
de la época de los primeros rabinos medievales y los rabinos
posteriores, corresponden al texto actual. El núcleo de ese texto se
desarrolló a mediados del siglo tercero, como una crítica y un
comentario de la Mishná, aunque las adiciones y ediciones
posteriores continuaron durante algún tiempo después.

Sifré. El Sifré de Números y Deuteronomio, se remonta


principalmente a las escuelas de los Rabinos Akiva e Ismael. Este
trabajo es principalmente un Midrash halájico, pero incluye una
largo fragmento de hagadá en las secciones 78-106. Las referencias
en el Talmud y en la literatura posterior de los Gueonim, indican
que el núcleo original del Sifré estaba en el Libro de los Números, el
Libro del Éxodo, y el Libro de Deuteronomio. Sin embargo, la
transmisión del texto era imperfecta, y en la Edad Media solo
quedaban los comentarios sobre los libros de Números y
Deuteronomio. El material del núcleo fue redactado a mediados del
siglo tercero.
Sifré Zutá (El pequeño Sifré) este trabajo es un comentario halájico
sobre el Libro de Números. El texto de este Midrash solo se
conserva parcialmente en obras medievales, mientras que otras
partes fueron descubiertas por Solomon Schechter en
su investigación en la famosa Geniza de El Cairo. Parece ser más
antiguo que la mayoría de los otros Midrashim procedentes de
principios del siglo tercero.

Midrashim escritos durante la época de los Gueonim

Los Gueonim (en hebreo: ‫גגאְּונניִם‬, en singular: gaón, ֹ‫ )גגאְּון‬fueron los


presidentes de las grandes academias judías de
Babilonia: Sura, Pumbedita y Nehardea, y eran generalmente
aceptados como líderes espirituales de la comunidad judía en todo
el Mundo durante la temprana Edad Media, en contraste con
el exilarca (Rosh Galuta), que era la autoridad secular reconocida
por la autoridad dominante en Babilonia. El período de los
Gueonim en Babilonia se extiende entre el año 589 y el 1038, luego
del período de los Savoraim. El primer Gaón de Sura, según Sherira
Gaón, fue Mar Rab Mar, el último Gaón de Sura fue Samuel Ben
Hofni, y el último Gaón de Pumbedita fue Ezequías Gaón, que fue
torturado y muerto aproximadamente en 1040.

Alfabeto de Ben Sira

Apocalipsis de Zorobabel

Avot del Rabino Natán

Baraita de Samuel

Cantar de los Cantares Zutá

Crónica de Moisés
Eclesiastés Zutá

Lamentaciones Zutá

Midrash Aseret HaDibrot

Midrash Eser Galiyyot

Midrash Hashkem

Midrash Petirat Aharón

Midrash Petirat Moshé

Midrash Proverbios

Midrash Salmos

Midrash Samuel

Midrash Tanhuma

Pesikta del Rabino Kahana

Pesikta Rabati

Pirké del Rabino Eliezer

Ruth Zutá

Séder Olam Zutá

Shiur Komah

Tana Devei Eliyahu

Tárgum Shení

Midrashim escritos durante la época de los Rishonim


Los Rishonim (en hebreo: ‫ ;ראְּשוניִם‬en singular. ֹ‫ראְּשון‬, Rishón,
literalmente "los primeros") fueron los rabinos principales y los
Poskim (referentes) que vivieron aproximadamente entre el siglo
XI y el siglo XV, antes de la escritura del Shulján Aruj y después de
los Gueonim. Los rabinos eruditos posteriores a la redacción del
Shulján Aruj son conocidos como los Ajaronim, "los últimos". El
período de los Rishonim se extiende entre el año 1050 y el 1500.

Génesis Zutá

Midrash Agadá

Midrash Cantar de los Cantares

Midrash HaGadol

Midrash HaHefez

Midrash Jonás

Midrash Konen

Midrash Maaseh Torah

Midrash Tadshé

Midrash Temurá

Midrash Vayosha

Séfer HaYashar

Jalkut Shimoni

Midrashim escritos durante la época de los Ajaronim


Los Ajaronim (en hebreo: ‫ ;אְּחרוניִם‬en singular: ֹ‫אְּחרון‬, Ajarón;
literalmente. "Los últimos") fueron los rabinos principales y los
Poskim (referentes) que vivieron desde el siglo XVI hasta nuestros
días, luego de la escritura del Shulján Aruj.

Ein Yaakov (Jacob ibn Habib)

El libro de las leyendas (Jaim Najman Biálik)

Leyendas de los judíos (Louis Ginzberg)

Tseno Ureno (Jacob ben Isaac Ashkenazi)

Midrash Rabá

Midrash Rabá son los Midrashim legendarios que están


relacionados con los libros del Tanaj. La palabra "Rabá" (en hebreo:
‫ )רבה‬significa "grande". Estos Midrashim son los siguientes:

Génesis Rabá

Éxodo Rabá

Levítico Rabá

Números Rabá

Deuteronomio Rabá

Cantar de los Cantares Rabá

Ruth Rabá

Esther Rabá

Lamentaciones Rabá

Eclesiastés Rabá
Midrashim menores

Existen varios Midrashim de menor tamaño, y generalmente de


una fecha más tardía. Estos Midrashim tratan sobre diversas
historias y leyendas. Algunos de ellos son los siguientes:

Crónica de Moisés

Midrash Abba Gorion

Midrash Abkir.

Midrash Al Yithalel.

Midrash Aseret ha-Dibrot.

Midrash Eleh Ezkerah.

Midrash Eser Galiyot.

Midrash Esfá.

Midrash Halel.

Midrash Lejú Neranená.

Midrash Maasé Torá.

Midrash Petirat Aharon.

Midrash Petirat Moshé.

Midrash Taamé Haserot ve-Yeterot.

Midrash Tadshé.

Midrash Temurá.

Midrash Va-Yekullu.
Midrash Vayisau.

Midrash Vayoshá.

Meguilá (Talmud)

Meguilá es el décimo tratado del orden de Moed de la Mishná. Este


tratado y su Guemará tratan sobre las leyes de la festividad
de Purim, y hacen comentarios sobre el Libro de Ester. El tratado
también incluye las leyes relacionadas con la lectura pública de
la Torá, en la sinagoga.

La Meguilá es leída dos veces – primero en la noche, y de nuevo al


día siguiente. El tiempo para la lectura de la noche es desde el
anochecer (Tzet Hacojavim) hasta el amanecer (Alot Hashájar).
Algunas autoridades permiten, incluso en el caso de una
enfermedad leve, leer la Meguilá una hora y cuarto antes del
anochecer.

4) El tiempo para la lectura del día es desde el amanecer hasta el


atardecer. Post facto, la lectura diurna también puede ser realizada
después de la puesta de sol (siempre y cuando la lectura sea
concluida antes del anochecer), pero las bendiciones no pueden ser
recitadas.

Meguilá es un rollo de pergamino. La Meguilá es pequeña para


distinguirla del Sefer Torá, que también es un rollo de pergamino
pero de dimensión mayor. El rollo del Sefer Torá tiene dos cilindros;
en tanto que la Meguilá sólo tiene uno y se le puede desenrollar
como una carta.
Hay cinco libros en la Biblia a los que se les llama Meguilá; “Shir
Hashirím” (El Cantar de los Cantares), “Ruth”, “Eja” (Lamentaciones),
“Kohelet” (Eclesiastés) y “Esther”; este último es al que, por lo
general, se conoce como Meguilá. Es el relato de la historia de la
reina Esther que se lee en la sinagoga durante la gozosa festividad
de Purim. Algunas meguilot de la Edad Media tienen hermosas
iluminaciones; otras tienen estampas y grabados. Algunas se
guardan en estuches de madera tallada, de plata repujada o de fino
trabajo de filigrana.

El Rabino Yehudah HaNasí (Judá I el Príncipe), (en hebreo, ‫יהוה‬


‫הנשיא‬, Yehudah HaNasí) (135/219 d. C.) fue el editor de la Mishná en
su forma final. Se refieren a él
como: Príncipe y Maestro por excelencia, y como: Rabeinu
HaKadosh, "Nuestro Santo Rabino". Yehuda era el hijo del
Rabino Shimon ben Gamaliel II, y nació 80 años después de
la destrucción del Segundo Templo de Jerusalén. Al momento de
su nacimiento, un edicto había prohibido la práctica del Brit Milá,
la circuncisión. Sin embargo, su madre estaba en buenos términos
con la esposa del gobernador romano, por lo que pudieron
practicarla como una concesión especial.

Historia
De niño, estudió bajo la tutela de su padre, en Usha, y más tarde
bajo el cuidado del Rabino Yehuda ben Ilai de Usha y el
Rabino Yaakov ben Kurshai. Más tarde, estudió con el
Rabino Shimon Bar Yojai en Tekoa, y con el Rabino Yosi Ben
Chalafta y el Rabino Elazar ben Shamua. Todos los maestros que le
transmitieron la tradición de las halajot, las leyes judías, de
la época de la Gran Asamblea (Anshei Knesset Haguedolah), hasta el
Rabino Akiva ben Iosef.
Estableció su primera academia de Torá en Shafaram, y más tarde
se trasladó a Beit Shearim, donde permaneció durante muchos
años. Su salud fue precaria, sufrió de dolor en los dientes,
afecciones en los ojos y, finalmente, en sus intestinos. Cuando sus
debilidades se hicieron más severas, fue aconsejado por
sus médicos que fuera a Séforis, una ciudad construida sobre
la cima de una montaña, donde el aire era fresco y saludable.
Sus alumnos fueron el Rabino Jiya Abba Aricha (conocido como el
"Rav"), el Rabino Bar Jana y el Rabino Yarchinai Shmuel, un
estudiante muy estimado, que también sirvió como su médico
personal. Se le atribuye haber dicho "he aprendido mucho de mis
maestros, he aprendido más de mis colegas, ¡pero sobre todo he
aprendido de mis alumnos!"
Como Nasí, su riqueza era comparable a la de los gobernantes
romanos, y destinó gran parte de ella a auxiliar a los menos
favorecidos. Se dijo de él: "Desde los días de Moshé
Rabeinu hasta Rabeinu HaKadosh, nunca se encontró un gran
conocimiento de la Torá junto con una gran riqueza."

Enseñanza
Para entender mejor la perspectiva del Rabino Judá HaNasí y
su vida, podemos recurrir a sus dichos en el
tratado talmúdico de Pirkei Avot. En Avot (2:1), encontramos, entre
otras advertencias sabias, lo siguiente: Calcular
la recompensa eterna para una Mitsvá en contra de la pérdida
temporal que esta pudiera causar, y el costo eterno de
un pecado contra el beneficio momentáneo que pueda traer. El
Rabino dijo: "Tengan en cuenta tres aspectos de lo que está por
encima de ustedes, y así evitarán el pecado." Los tres aspectos son
los siguientes:
1) Las obras del hombre se observan. 2) Sus palabras son
escuchadas. 3) El ser humano no puede escapar de las
consecuencias de su comportamiento, porque todo lo que hace o
dice está indeleblemente grabado.

Redacción de la Mishná
El Gran Rabino Yehuda HaNasí, El Príncipe, redactó la Mishná para
evitar la pérdida de la tradición oral judía, el conocimiento
del pueblo judío, debido a sus continuas persecuciones. La obra fue
organizada en seis libros (sedarim):

1. Séder Zeraim - Este orden trata sobre las leyes agrícolas y


las costumbres del pueblo judío, mientras este resida en
la Tierra de Israel (Eretz Israel).

2. Séder Moed - Este orden trata sobre las leyes relativas a


las fiestas del pueblo judío durante la época del Templo de
Jerusalén.

3. Séder Nashim - Estas son las leyes concernientes a la vida de


la familia que son observadas por el pueblo de Israel (Am
Israel).

4. Séder Nezikín - Estas son las leyes relativas a las relaciones


entre las personas que forman parte del pueblo judío, y
tratan sobre los negocios, los daños y perjuicios, etcétera.

5. Séder Kodashim - Estas son las leyes relativas a


los sacrificios de animales, a la cashrut y a las
prohibiciones alimentarias del pueblo judío.

6. Séder Tohorot - Estas son las leyes relacionadas con la pureza


familiar, que han sido practicadas por el pueblo judío, a
través de la historia.

Defunción
El Rabino Yehuda HaNasí, murió a la edad de 70 años, habiendo
servido como Nasí (Príncipe) durante más de 30 años. Cuando el
rabino murió, el judío Shimon Bar Kappara dijo, "Los ángeles y
los humanos lucharon por el Arca Santa. Los ángeles vencieron a
los seres humanos, ¡y el Arca Santa ha sido capturada!".
Yohanan ben Zakkay.

Rabino judío de fines del siglo I de nuestra era. Fue uno de los
discípulos más destacados de Yohanan ben Zakkay. La tradición
rabínica le recuerda como un joven de familia acomodada que deja
toda su riqueza para dedicarse al estudio de la Torá. La leyenda lo
presenta junto con Yehosua ben Hananaya ayudando a su maestro
Yohanan ben Zakkay a salir de Jerusalén (en un ataúd) y pactar con
los romanos.

Estableció su academia en Lod, y debido a su espíritu rigorista y a


seguir enseñanzas jurídicas de Sammayfrente a la línea oficial —
más próxima al espíritu de Hillel— tuvo frecuentes roces con otras
autoridades rabínicas de su tiempo, como fue el caso de Gamaliel II
o Yehoshua ben Hananyah, quedando incluso totalmente
marginado, excomulgado por el Sanedrín de Yavneh. Fue asimismo
arrestado por los romanos en las persecuciones anticristianas de la
época de Trajano. Uno de sus discípulos más conocidos fue R.
Aqiba.

Dirigente de la comunidad judía de Jerusalén, del partido fariseo,


que en tiempo del asedio de Jerusalén por los romanos huyó de la
ciudad y se estableció en Yavneh (no lejos de la actual Tel-Aviv). Allí
ejerció su magisterio en los años siguientes a la destrucción del
Templo de Jerusalén (entre el año 70 y 80 de nuestra era), sentando
las bases para un nuevo judaísmo basado en el estudio de la Torá y
la oración en la sinagoga. Los más famosos rabinos o maestros
judíos de fines del siglo I (como Eliezer ben Hyrcanos o Yehosua
ben Hananyah) fueron discípulos suyos.

Se le considera heredero espiritual de los grandes maestros del


siglo I a.C., Hillel y Sammay. Por el tiempo en que todavía se
encontraba en Jerusalén, disputaba frecuentemente con los
saduceos, contribuyendo así a reforzar el predominio de los
fariseos en la vida judía. La tradición le presenta como un hombre
realista, con capacidad de reacción, que no duda en negociar con
los romanos para asegurar la supervivencia del judaísmo; le
atribuye asimismo un papel fundamental en la formación de una
legislación religiosa adaptada a la nueva realidad que suponía la
imposibilidad de orar, ofrecer sacrificios o celebrar las fiestas en el
Templo de Jerusalén. Gracias en buena parte a su esfuerzo, la
autoridad espiritual del nuevo judaísmo quedaría totalmente en
manos de los rabinos, expertos en la Torá y la ley judía (y no de los
sacerdotes del partido saduceo). La academia de Yaveh, fundada
por él, asumiría temporalmente las funciones del antiguo sanedrín.

Hacia el año 80, al ser nombrado patriarca Gamaliel II, deja Yavneh
y se retira a Beror Hayyil, una pequeña localidad al sur de Israel,
donde permanece hasta su muerte.

Masoreta

Los masoretas eran judíos que trabajaron entre los siglos VII y X de
nuestra era en las ciudades de Tiberíades y Jerusalén como
sucesores de los soferim o escribas en la responsabilidad de hacer
copias fidedignas de las Sagradas Escrituras. El término
hebreo masoret significa "tradición". Designa la compilación de
tradiciones rabínicas relativas al texto bíblico que los masoretas
recogieron en los márgenes superior e inferior de cada página de
un manuscrito.

Índice

1Contexto

2Etimología

3Lengua y forma

4Estilo

5Obras

6Escuelas

7Notas

8Bibliografía

Contexto

Eran rabinos y escribas estudiosos que compilaban el llamado


texto masorético, que es el texto más usado para hacer
traducciones visto por muchos estudiosos como el más fiable del
Antiguo Testamento [cita requerida]. Los masoretas empezaron su
trabajo siglos después de Cristo y lo siguieron hasta el siglo XI, con
unas adiciones hasta el siglo XVI.

El Códex de Aleppo, del siglo X, es la versión más antigua conocida


del texto masorético de la Biblia hebrea. Desafortunadamente una
parte de él se quemó en 1947. El Códice de Leningrado que data
del año 1008 es la versión masorética completa más antigua que se
conserva actualmente.

Etimología

La palabra masoreta tiene su raíz en la palabra hebrea mesoret (


‫)מסורת‬, que quiere decir 'tradición' y cómo estaba pasando a lo
largo del tiempo. Llegó a usarse para referirse a las notas que los
masoretas pusieron en los textos. Estas notas generalmente tenían
información sobre como deletrear palabras, pronunciación,
palabras con letras perdidas, ciertas palabras que eran ofensivas y
se tenían que leer de otro forma.

También se aplica el nombre de mesoret a la doctrina rabínica que


seguían para conservar la pureza de los textos.

Lengua y forma

La lengua de las notas es en parte hebrea y en parte aramea. Las


anotaciones se encuentran en diversas formas: en trabajos
separados, como el Sefer Olah ve-Olah, en forma de notas escritas
en los márgenes y al final de los códices. Las notas introducidas en
los márgenes superior o inferior reciben el nombre de masoret
magna, las situadas en los laterales son la masoret parva y al final
de un texto masoret finalis.

Estilo

Códex Aleppo: Biblia hebrea del siglo X con puntuación masorética.

Los masoretas también agregaron vocales, acentos, y marcaciones


sobre el canto al texto, y notas marginales. El idioma hebreo no
tuvo la mayoría de las vocales gráficas hasta mucho después que
se escribieran los textos originales de la Biblia, y no fue hasta
mucho después a partir del X.

Los masoretas eran muy cuidadosos en su forma de copiar las


Escrituras. Aun replicaban a las letras que se escribían más grandes
o pequeñas, o chuecas. También incluyeron otras cosas irregulares
como unos puntos extraordinarios con que los soferim marcaron
ciertas letras o palabras en quince pasajes del texto hebreo. No hay
consenso sobre el significado de estos puntos extraordinarios.

La masoret de los textos hebreos, es decir, la escritura en letra


pequeña al margen de la página y al final del texto, contiene una
nota al lado de varios pasajes hebreos en la que se lee: «Esta es
una de las dieciocho enmiendas de los soferim», u otra frase
similar.

Obras

Con el transcurso del tiempo los soferim o copistas del Tanaj,


habían comenzado a introducir cambios en las Escrituras:
Cambiaron el texto hebreo primitivo en 134 pasajes a fin de que
leyese ´Adho·nái en lugar de YHWH (el nombre de Dios). En otros
pasajes se utilizó como sustituto la palabra ´Elo·hím. Los
masoretas se dieron cuenta de las alteraciones que habían hecho
los soferim y las registraron en el margen o al final del texto
hebreo. Estas notas marginales llegaron a conocerse como
la masoret, (del hebr. "masoret", tradición) f. Doctrina de los
rabinos que fija la interpretación de los textos sagrados judíos para
conservar su pureza.

Gracias a los masoretas, tenemos todavía hoy copias del Antiguo


Testamento que son muy similares a los antiguos libros. Ese hecho
fue probado cuando se descubrieron los rollos del Mar Muerto, que
coinciden en una alta proporción con las versiones masoréticas y
aún más que las copias más nuevas que se nos habían trasmitido
sobre el tiempo por otras fuentes. Cerca del 60% de
los rollos encontrados en Qumrán, son versiones proto-
masoréticas; un 20% más son variantes con estilo propio; en tanto
el restante 20% se relaciona con la Septuaginta, la
versión Samaritana y otras fuentes.1 La coincidencia entre el Texto
masorético y la mayoría de los rollos de Qumrán no debe
entenderse letra por letra, sino en líneas generales.2 Lo que se
concluye es que textos correspondientes a una versión antepasada
del Texto Masorético ya se divulgaba en el siglo II a. C. y que
además circulaban otras versiones.3

A partir del trabajo de los masoretas se aseguró que cada copia


del Tanaj era igual, y hasta también se podía leer de la misma
forma.

Escuelas

Las escuelas de escribas y eruditos de la Torá de trabajo entre los


siglos VII y XI radicaban principalmente en Palestina, en las
ciudades de Tiberíades y Jerusalén, y en Babilonia. Anotaremos en
breve las diferencias que había entre una y otra escuela.

Los masoretas no eran todos de la misma familia y aun entre ellos


había diferentes escuelas, entre ellos los de Aarón ben Moisés ben
Ashur y Ben Neftalí, que vivieron en el siglo X y compilaron dos
versiones distintas del texto masorético.

¿Quiénes fueron los masoretas?


JEHOVÁ, “el Dios de la verdad”, ha conservado su Palabra, la Biblia.
(Salmo 31:5.) Pero ¿cómo ha llegado hasta nosotros
sustancialmente como fue escrita, siendo que Satanás, el enemigo
de la verdad, ha tratado de contaminarla y destruirla? (Véase Mateo
13:39.)
Parte de la respuesta se desprende del comentario del profesor
Robert Gordis: “El logro de [los] escribas hebreos
denominados masoretas, es decir, ‘conservadores de la tradición’,
no ha sido debidamente aquilatado. Estos escribas, cuyos nombres
no se conocen, copiaron el Libro Sagrado con amor, interés y
meticulosidad”. Aunque hasta el día de hoy se desconoce a la
mayoría de estos copistas, existe constancia indudable de una
familia de masoretas: la de los Ben Aser. ¿Qué se sabe de esta
familia y de los demás conservadores de la masora?
La familia de los Ben Aser
Los escribas judíos copiaron con fidelidad la porción de la Biblia
escrita originalmente en hebreo, llamada comúnmente Antiguo
Testamento. De los siglos VI a X de nuestra era, a estos copistas se
los conoció como masoretas. ¿En qué consistía su trabajo?

Durante varios siglos, el hebreo se escribió solo con letras


consonantes; el lector añadía las vocales en la lectura. Sin embargo,
en la época de los masoretas, la pronunciación correcta del hebreo
se iba perdiendo a causa de que muchos judíos ya no hablaban ese
idioma con fluidez. Grupos de masoretas de Babilonia e Israel
inventaron unos signos que, colocados junto a las consonantes,
indicaban la pronunciación y la acentuación correctas de las
vocales. Se crearon por lo menos tres sistemas, si bien el que
influyó con mayor fuerza fue el de los masoretas de Tiberíades,
ciudad ubicada junto al mar de Galilea, donde vivía la familia de los
Ben Aser.

Hay fuentes que mencionan a cinco generaciones de esta singular


familia de masoretas, contando desde Aser, el anciano del
siglo VIII E.C. Le sucedieron Nehemías ben Aser, Aser ben
Nehemías, Moisés ben Aser y, por último, Aarón ben Moisés ben
Aser, del siglo X E.C.* Estos hombres constituyeron la vanguardia
de los que perfeccionaron los signos que reflejarían mejor lo que a
su juicio era la pronunciación correcta del texto hebreo de la Biblia.
A fin de crear tales signos, tuvieron que determinar la base del
sistema gramatical hebreo. Nunca antes se habían consignado
reglas definidas de gramática hebrea. Por ello, puede decirse que
estos masoretas estuvieron entre los primeros gramáticos hebreos.
Aarón, el último masoreta de la estirpe de los Ben Aser, fue el
primero en escribir y editar dicha información. Lo hizo en una obra
titulada “Sefer Dikdukei ha-Te’amim”, el primer libro de reglas
gramaticales del hebreo. Este libro llegó a ser el texto maestro para
las obras de los gramáticos hebreos de siglos posteriores. Con
todo, fue solo un producto accesorio en la obra más importante de
los masoretas. ¿Cuál fue esta?
Se requería una memoria prodigiosa
El interés primordial de los masoretas era la transmisión exacta de
cada palabra, incluso de cada letra, del texto bíblico. A fin de
cerciorarse de la exactitud, los masoretas anotaban en los
márgenes laterales de la página cualquier información que indicara
la posibilidad de un cambio textual producido inadvertida o
deliberadamente por los copistas anteriores. En tales márgenes
anotaban, además, las frases y construcciones poco comunes,
indicando la frecuencia con que aparecían en un libro o en todas
las Escrituras Hebreas. Por razón del reducido espacio, los
comentarios se consignaban de forma sumamente abreviada.
Como recurso adicional para cotejar, marcaban la palabra y la letra
intermedias de algunos libros. Llegaban al extremo de contar todas
las letras de la Biblia para cerciorarse de la exactitud de la copia.

En los márgenes superior e inferior, los masoretas glosaban


comentarios más extensos sobre las anotaciones abreviadas de los
márgenes laterales.* Estos les servían para cotejar su trabajo.
¿Cómo podían referirse a diferentes partes de la Biblia para hacer
sus cotejos, si los versículos no estaban numerados ni existían
concordancias bíblicas? En los márgenes superior e inferior
anotaban porciones de versículos paralelos que les recordaban el
lugar de la Biblia donde se hallaban las palabras en cuestión. Como
el espacio era limitado, a menudo escribían una sola palabra clave
que les trajese a la memoria un versículo paralelo. Para que tales
notas marginales fuesen útiles, estos copistas debían saberse de
memoria prácticamente toda la Biblia hebrea.
Las anotaciones demasiado largas para los márgenes se
consignaban en cualquier otra parte del manuscrito. Por ejemplo,
la nota masorética que aparece en el margen lateral de Génesis
18:3 muestra tres letras hebreas: ‫קלד‬. Representan en hebreo el
número 134. En otro lugar del manuscrito hay una lista que indica
134 lugares donde los copistas pre masoréticos quitaron el nombre
Jehová del texto hebreo y lo reemplazaron por el término
“Señor”.* Aunque los masoretas conocían bien esos cambios, no se
tomaban la libertad de alterar el texto que recibían. En vez de eso,
indicaron tales cambios en sus anotaciones marginales. Ahora bien,
¿por qué llegaron al extremo de no enmendar el texto que los
copistas previos habían alterado? ¿Practicaban un judaísmo
diferente del de aquellos que los precedieron?
¿Qué creían?
Durante el período del florecimiento masorético, el judaísmo se
debatía en una contienda ideológica de hondas raíces. El judaísmo
rabínico había ido ganando terreno desde el siglo primero. Con la
escritura del Talmud y de las exégesis de los rabíes, el texto bíblico
fue relegado a un plano secundario en favor de la interpretación
rabínica de la ley oral.* Como consecuencia, podía perderse de
vista el valor de la conservación meticulosa del texto bíblico.

En el siglo VIII, un grupo conocido como los caraítas se opuso a esa


tónica. Recalcaron la importancia del estudio bíblico individual y
rechazaron la autoridad e interpretaciones de los rabíes y del
Talmud. Aceptaban únicamente la autoridad del texto bíblico. Esa
idea acentuó la necesidad de transmitir dicho texto con exactitud, y
por ello los estudios masoréticos cobraron mayor ímpetu.

¿Hasta qué grado influirían las creencias rabínicas o las caraítas en


la labor de los masoretas? M. H. Goshen-Gottstein, experto en
manuscritos bíblicos hebreos, afirma: “Los masoretas creían con
firmeza [...] que estaban manteniendo una tradición antigua;
obstaculizarla constituía, desde su punto de vista, el peor delito
imaginable”.

Los masoretas veían como una asignación sagrada su trabajo de


copiar correctamente el texto de la Biblia. Aunque en lo personal
los motivasen fuertemente otras consideraciones religiosas, parece
ser que el oficio masorético estaba por encima de cualquier
ideología. Las sucintas apuntaciones marginales no dejaban mucho
lugar para el debate teológico. El texto bíblico era, en sí mismo, el
interés primordial de su vida; no lo iban a manipular.

Su labor nos beneficia


Aunque el Israel natural ya no era el pueblo escogido de Dios, estos
copistas judíos se consagraron a la conservación de Su Palabra.
(Mateo 21:42-44; 23:37, 38.) Los logros de la familia de los Ben Aser
y los demás masoretas se resumen muy bien en las palabras de
Robert Gordis: “Aquellos trabajadores humildes, pero
indomables, [...] realizaron en el anonimato el trabajo titánico de
impedir que se perdiera o se adulterara el texto bíblico”. (The
Biblical Text in the Making.) Gracias a ello, cuando los reformadores
del siglo XVI, como Lutero y Tyndale, desafiaron la autoridad de la
Iglesia y comenzaron a traducir la Biblia a las lenguas vernáculas
con el fin de que todo el mundo la leyera, realizaron sus obras
partiendo de un texto hebreo bien preservado.
La obra de los masoretas también nos beneficia hoy. Sus textos
hebreos son la base de las Escrituras Hebreas de la Traducción del
Nuevo Mundo de las Santas Escrituras. Esta versión se sigue
traduciendo a muchos idiomas con la misma dedicación y el mismo
interés en la exactitud que caracterizaron a los antiguos masoretas.
Debemos mostrar esa misma actitud prestando atención a la
Palabra de Jehová Dios. (2 Pedro 1:19.)
[Notas a pie de página]
El término hebreo “ben” significa “hijo”. Por lo tanto, Ben Aser
significa “el hijo de Aser”.

A las anotaciones masoréticas de los márgenes laterales se las


denomina masora textual pequeña y a las de los márgenes
superior e inferior se las llama masora textual grande. Las listas
que se escribían en cualquier otro lugar del manuscrito reciben el
nombre de masora textual final.

Véase el apéndice 1B de la Traducción del Nuevo Mundo de las


Santas Escrituras con referencias.
Se puede hallar más información sobre la ley oral y el judaísmo
rabínico en las páginas 8 a 11 del folleto ¿Habrá algún día un mundo
sin guerra?, editado por Watchtower Bible and Tract Society of New
York, Inc.
[Fotografía en la página 26]

Tiberíades, centro de las actividades masoréticas de los siglos VIII


aX

[Reconocimiento]

Pictorial Archive (Near Eastern History) Est.

[Recuadro/Ilustración en la página 28]


El sistema de la pronunciación hebrea
LOS masoretas pasaron siglos buscando el mejor método de
anotación de los signos vocálicos y los diacríticos. Por ello
no sorprende descubrir progresos continuos en las generaciones
sucesivas de la familia de los Ben Aser. Los manuscritos disponibles
solo revelan los estilos y métodos de los dos últimos masoretas de
esta familia: Moisés y Aarón.* Un estudio comparativo de estos
manuscritos revela que Aarón ideó reglas sobre cuestiones
menores de pronunciación y escritura diferentes de las de su
padre, Moisés.
Ben Neftalí fue coetáneo de Aarón ben Aser. El Códice de El Cairo,
de Moisés ben Aser, contiene muchas lecturas que se atribuyen a
Ben Neftalí. De ello se desprende que o Ben Neftalí estudió a los
pies de Moisés ben Aser, o ambos conservaron una antigua
tradición común. Muchos eruditos hablan de las diferencias entre
los sistemas de Ben Aser y de Ben Neftalí, pero M. H. Goshen-
Gottstein afirma que “parece correcto hablar de dos subsistemas
de la familia de Ben Aser y clasificar las lecturas comparativas
como Ben Aser contra Ben Aser”. De modo que sería incorrecto
hablar de un solo método Ben Aser. La aceptación del sistema de
Aarón ben Aser como fórmula final no se debió a una superioridad
inherente. Se le prefirió únicamente por los elogios del erudito
talmúdico del siglo XII Moisés Maimónides.
[Nota]
El Códice de El Cairo (895 E.C.), que contiene los primeros profetas
y los profetas posteriores, es una muestra de los métodos de
Moisés. Los códices de Alepo (c.930 E.C.) y de Leningrado
(1008 E.C.) se consideran ejemplos de los métodos de Ben Aarón.

[Ilustración]
Parte de Éxodo 6:2 con puntos vocálicos y signos diacríticos, y sin
estos
Tanaítas

Nombre que se dio (repetidores de la tradición) a siete doctores de


la Toráh que, a raíz de la toma de Jerusalén por Tito, se agruparon
alrededor de Jo’hanán Ben Zakai, discípulo de Hillel, (el principal de
ellos) que consiguió fundar el gran centro Rabínico de Yabne,
ciudad al sur de Jaffa, donde reconstituyeron el Sanedrín, cuya
autoridad fue reconocida por los judíos. Jo’hanán tuvo por sucesor
a Gamaliel II, el año 80, y entre los sucesores de éste figuró Rabí
Akiba. Rabí Judá Ben-Simón, nieto de Gamaliel II trasladó el
Sanedrín a Sepphoris (Alta Galilea) y cerró la era de los tanaítas.
Esta era comprende desde el año 10 hasta el 220 DEC Algunos
tanaítas desempeñaban oficios manuales como sus sucesores
los amoraitas (Amoraim). Los historiadores distinguen seis
generaciones de tanaítas, que son de los años 10 al 80, del 80 al
120, del 120 al 140, del 140 al 165, del 165 al 200 y del 200 al 220.
Este último año Judá el Santo terminó la Mishnáh, obra en que
están contenidos los comentarios, interpretaciones y sentencias de
aquellos doctores de la Ley.

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