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TEOLOGÍA #7 El Señor Jesucristo

El documento presenta una discusión teológica sobre la naturaleza de Cristo. Explica que Cristo es el Hijo de Dios y también el Hijo del Hombre, lo que significa que tiene naturalezas divina y humana. Señala que Cristo vino a revelar a Dios y redimir a la humanidad, muriendo y resucitando para salvarnos del pecado. Además, vivió una vida perfecta para ser un modelo a seguir.

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TEOLOGÍA #7 El Señor Jesucristo

El documento presenta una discusión teológica sobre la naturaleza de Cristo. Explica que Cristo es el Hijo de Dios y también el Hijo del Hombre, lo que significa que tiene naturalezas divina y humana. Señala que Cristo vino a revelar a Dios y redimir a la humanidad, muriendo y resucitando para salvarnos del pecado. Además, vivió una vida perfecta para ser un modelo a seguir.

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TEOLOGÍA

Tema # 7: El Señor Jesucristo.


 La naturaleza de Cristo.
 Las dignidades de Cristo.
 La obra de Cristo.

Materiales de ayuda: Láminas

Pase de Lista

Revisión de la tarea: ¿Qué es el pecado?


¿Cuáles son sus consecuencias?

Desarrollo del Tema:

 La naturaleza de Cristo.

De la misma forma que hijo de hombre significa nacido de hombre, así también
“Hijo de Dios” significa nacido de Dios. De ahí que este título proclama la deidad
de Cristo. Es el Hijo de Dios por excelencia, en sentido especial y único.

1. La conciencia que Cristo tenía de sí mismo.

Lucas, el único escritor que registra un incidente de la niñez de Jesús, nos dice
que a la edad de doce años, Él estaba consciente de dos cosas: de una
relación especial con Dios, a quien describe como Padre, y de una misión
especial en al tierra, los negocios de su Padre.

2. Las afirmaciones de Jesús.

Jesús se identificó plenamente con las actividades divinas. Juan 5:17, Juan
16:28; Juan 20:21. Afirmó tener conocimientos divinos y comunión, Mateo
11:27, Juan 17:25. Afirmó revelar el ser del Padre mediante sí mismo, Juan
14:9-11. Asumió prerrogativas divinas: omnipresencia, Mateo 18:20, poder para
perdonar pecados, Marcos 2:5-10, poder para resucitar a los muertos, Juan
6:39, 40, 54,; Juan 11;25, Juan 10:17-18. Se proclamó a sí mismo el juez y
árbitro del destino del hombre, Juan 5:22; Mateo 25:31-46.
Demandó una redención y fidelidad que sólo Dios podía reclamar con derecho.
Insistió en la redención o sumisión absoluta de parte de sus seguidores.
Debían estar preparados para romper los lazos más queridos, Mateo 10:37;
Lucas 14:25-33.

3. El Señor habla con la autoridad del Dios todopoderoso.

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4. En las palabras y hechos de Jesús, hay una ausencia total de la conciencia o
confesión del pecado. Tenía el conocimiento más profundo respecto de los
males del pecado, y sin embargo no cayó sobre su alma sombra o mancha
alguna, Juan 8:46. Perfecto.

5. Lo adoraron como divino, sus discípulos predicaron que su nombre era el


poder para la salvación e invocaron su nombre en oración. Juan que se
recostó sobre el pecho de Jesús, no vaciló en hablar de Él como el eterno hijo
de Dios que creó el universo, Juan 1:1-3 y relata el acto de Tomás de adorarle,
Juan 20:28. Pedro que le había visto comer, dormir, que había estado
consciente del hambre y la sed sufridas por el Señor, que le había escuchado
orar, y le había visto llorar, que había sido testigo de su humanidad, más tarde
le dice a los judíos, Hechos 2:33-36. Que es el único camino a la salvación,
Hechos 4:12, el perdonador de pecados Hechos 5:31. En su 2da. Epístola 3:18
adora al Señor y le atribuye a Él toda gloria desde ahora y hasta la eternidad.
Pablo describe a Jesús como nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, Tito
2;13, le presenta encarnando la plenitud de la Deidad Colosenses 2:9, y como
Creador y sostenedor de todas las cosas Colosenses 1:16, 17. Su nombre
está unido al del Padre y al del Espíritu Santo en la bendición apostólica 2da.
Corintios 13;14.

6. La palabra (preexistencia y actividad eterna). Cristo es esa Palabra, el verbo,


puesto que por intermedio de Él, ha revelado su actividad, voluntad y propósito
y porque por Él, Dios establece contacto con el mundo. El Dios eterno se
expresa a sí mismo por medio de su Hijo, que es la misma imagen de su
sustancia Hebreos 1:3. Cristo es la palabra de Dios porque revela a Dios
demostrándole en persona.
“Y aquel verbo fue hecho carne“ Juan 1:14. La Palabra eterna de Dios tomó
sobre sí la naturaleza humana y se hizo hombre, con el objeto de revelar al
eterno Dios por medio de la personalidad humana Hebreos 1;1-2. Por lo tanto a
la pregunta ¿Cómo es Dios? El creyente responde: Dios es como Cristo, pues
Cristo es la palabra, la idea que tiene Dios de sí mismo, Hebreos 1:3,
Colosenses 1:15.

7. El Señor es uno de los títulos más comunes de Jesucristo. Ese título indica su
deidad, exaltación y soberanía.
Deidad: El título de Señor, cuando era colocado antes de un nombre,
proporcionaba la idea de deidad tanto para judíos como para gentiles. El
vocablo Señor en el idioma griego (Kurios) fue el equivalente de Jehová en la
traducción griega del Antiguo Testamento, por lo tanto, para los judíos el
“Señor Jesús” era una atribución clara de la Deidad.
Exaltación: En la eternidad, Cristo posee el título de Hijo de Dios, en virtud de
su relación con Dios (Filipenses 2;9), en la historia se ganó el título de Señor,
muriendo y resucitando por la salvación de los hombres (Hechos 2:36; 10:36;
Romanos 14:9). Fue siempre divino por naturaleza, se convirtió en Señor por
su obra.

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Soberanía: los cristianos primitivos reconocieron como todo verdadero
discípulo que el que los redimió del pecado y la destrucción tiene derecho a
ser Señor de sus vidas. Comprados por precio, no se pertenecen a sí mismos
1ra. Corintios 6:20, sino que pertenecen a Aquel que murió y resucitó por ellos
2da. Corintios 5:15. Por lo tanto el título del Señor aplicado a Jesús por sus
seguidores significa lo siguiente: Aquel que por su muerte se ha ganado un
lugar de soberanía en mi corazón y a quien me siento obligado a adorar y
servir con todas mis fuerzas.

8. El hijo del hombre.

De acuerdo con la costumbre hebrea “hijo de” denota relación y participación.


Por ejemplo, “los hijos del reino” (Mateo 8:12) son los que compartirán sus
verdades y bendiciones. “Hijos de la resurrección” (Lucas 20:36) son los que
participan de la vida de resurrección: “hijo de paz” (Lucas 10:6) es uno que
posee pacífica disposición; “hijo de perdición” (Juan 17:12) es uno destinado a
sufrir la perdición y la ruina. Por lo tanto, “hijo del hombre” significa
principalmente uno que comparte la naturaleza humana y las cualidades
humanas. De esta manera “hijo del hombre”, se convierte en designación
enfática para el hombre, en sus atributos característicos de debilidad e
incapacidad en sí mismo (Números 23:19; Job 16:21; 25:6).
Aplicado a Cristo, la frase “Hijo del hombre” le designa como participante de la
naturaleza y cualidades humanas, y lo sujeta a las fragilidades del hombre. En
labios de Jesús la expresión significaba una persona celestial que se había
identificado en forma definida con la humanidad, como representante y
salvador. El título está relacionado con su vida terrenal (Marcos 2;10; 2:28;
mateo 8;20; Lucas 19;10), con sus sufrimientos en bien de la humanidad
(Marcos 8:31), y con su exaltación y gobierno sobre la humanidad (Mateo
25:31; 26:24). Al referirse a sí mismo como “Hijo del hombre” Jesús deseaba
proporcionar el mensaje siguiente: “yo el Hijo de Dios, soy hombre, en
debilidad, en sufrimiento y hasta en la muerte. Sin embargo, estoy todavía en
contacto con el cielo de donde vine y mantengo tal relación con lo divino que
puedo perdonar pecados (Mateo 9:6), y soy superior a los reglamentos
religiosos que sólo tienen significado transitorio y nacional. (Mateo 12:8) Esta
naturaleza humana o condición de hombre no cesará cuando haya pasado por
las últimas etapas de sufrimiento y muerte, que debo soportar para la salvación
del hombre, y dar por terminada mi tarea, puesto que resucitaré y los llevaré
conmigo a los cielos.

9. ¿Por qué medios, o actos, se convirtió en Hijo del hombre el Hijo de Dios?
¿Qué milagro pudo traer al segundo hombre, el cual es Señor del cielo y el
mundo? (1ra. Corintios 15:47).

La respuesta es que el Hijo de Dios entró en el mundo como Hijo del hombre al
ser concebido por el Espíritu Santo. Y la cualidad de toda la vida de Jesús está
en consonancia con la manera de su nacimiento. Aquel que vino al mundo por
el nacimiento virginal, vivió una vida virgen (perfección absoluta), siendo éste

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un milagro tan grande como aquel. Nació milagrosamente, vivió
milagrosamente, resucitó milagrosamente y dejó a este mundo milagrosamente
¿De qué manera es Dios hombre?. Es evidente que no fue hombre siempre,
puesto que el hombre no es eterno y Dios lo es. En cierta época definida, por lo
tanto Dios se hizo hombre adoptando la naturaleza. ¿Qué quiere decir asumir o
adoptar la naturaleza humana? Quiere decir que el Hijo de Dios sin dejar de ser
Dios, tomó otra naturaleza, es decir la del hombre y así la unió con la suya para
constituir una persona, Jesucristo.
La encarnación significa entonces que el Hijo de Dios, verdadero Dios desde
toda la eternidad, con el curso del tiempo se hizo hombre, en una persona,
Jesucristo, consistente en dos naturalezas, la humana y la divina. Esto
naturalmente es un misterio.

10. ¿Por qué el Hijo de Dios se hizo del hombre o cuáles fueron los propósitos de
esa encarnación?

- Vino a este mundo para ser un revelador de Dios. Afirmó que sus obras y
palabras estaban guiadas por Dios (Juan 5:19, 20 y 10:38), aún hasta su
obra evangelista fue una revelación del corazón del Padre Celestial y los
que criticaron su obra entre los pecadores demostraron de esa manera falta
de armonía con el espíritu del cielo (Lucas 15:1-7)
- Tomó nuestra naturaleza humana con el objeto de glorificarla y adaptarla de
esa forma para un destino celestial.
De manera que labró un modelo celestial, por medio del cual podía
rehacerse o convertirse a la semejanza divina, la naturaleza humana. El
Hijo de Dios se convirtió en el Hijo del hombre con el objeto de que los hijos
de los hombres pudieran convertirse en hijos de Dios (Juan 1;12), un día
serán como Él (1ra. Juan 3;2), aún sus cuerpos serán semejantes a su
cuerpo glorioso (Filipenses 3:21); (1ra. de Corintios 15:45-49)
- Pero el obstáculo en el camino de la perfección de la humanidad fue el
pecado, que en el comienzo privó a Adán de la gloria de la justicia original.
Con el objeto de librarnos del poder y la culpabilidad del pecado, el Hijo de
Dios murió en la cruz, realizando de esta manera el sacrificio expiatorio.

11. El Cristo (la profecía).

“Cristo” es la forma griega del vocablo hebreo “Mesías” que significa “El
ungido”. La palabra se deriva de la práctica de ungir con aceite como símbolo
de la consagración divina al servicio. Los profetas anunciaron la promesa de la
venida del Rey de la casa de David, un Rey aún mayor que David. Sobre Él
reposaría el Espíritu del Señor con una fuerza desconocida hasta entonces
(Isaías 11: 1-3), aunque hijo de la descendencia de David sería también hijo de
Jehová, llevando nombres divinos (Isaías 9:6-7; Jeremías 23:6). A diferencia
del de David, su reino sería eterno y todas las naciones quedarían bajo su
cetro. Este era el ungido por excelencia o el Mesías, o el Cristo y sobre Él se
centralizaban las esperanzas de Israel.

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12. El cumplimiento.

El testimonio consecuente del Nuevo Testamento es que Jesús afirmó ser el


Mesías o Cristo, prometido en el Antiguo Testamento. Dios el Padre ungió a su
Hijo con el Espíritu de poder y le dijo el significado de su unción: “Tu eres mi
Hijo amado, en ti tengo complacencia” (Marcos 1;11). En otras palabras “Tú
eres el Hijo de Jehová cuya venida fue predicha por los profetas, y te otorgo
la autoridad y el poder para tú misión y te envío con mi bendición.
En el desierto, el Señor Jesucristo eligió la cruz, y la escogió porque era parte
del programa de Dios para su vida.
El maestro, no se desvió jamás de esta línea de conducta, aunque con
frecuencia fue tentado exteriormente de apartarse de la senda de la cruz.
(Lea, por ejemplo, Mateo 16:22).
El Señor Jesús escrupulosamente se mantuvo alejado de los enredos de la
situación política del día. Hubo momentos en que prohibió a los que había
sanado que divulgaran su fama, no fuera que su ministerio fuera interpretado
erróneamente, y considerado como incitación a que el pueblo se rebelara
contra las autoridades romanas (Mateo 12:15, 16; compare Lucas 23:5) donde
su éxito fue convertido en acusación contra Él. Se negó deliberadamente a
acceder a las demandas del pueblo (Juan 6:15). Prohibió la proclamación
pública de su mesiazgo y el testimonio relativo a su transfiguración, a fin de
que no surgieran falsas esperanzas entre el pueblo (Mateo 16:20; 17:9).
Procediendo con sabiduría consumada, eludió una trampa que se le había
tendido hábilmente para desacreditarlo ante el pueblo, acusándole de falta de
patriotismo, y por otra parte crearle dificultades con las autoridades romanas
(Mateo 22:15-21). En todo esto el Señor Jesucristo cumplió la profecía de
Isaías en el sentimiento de que el Ungido de Dios debía ser el proclamador de
la verdad, divina y no un agitador violento en procura de la consecuencia de
intereses personales (Mateo 12:16-21) como lo eran algunos de los falsos
mesías que le precedieron y siguieron (Juan 10:8; Hechos 5:36; 21:38). Con
fidelidad evitó los métodos carnales y siguió los espirituales, de manera que
Pilato, representante de Roma, podía declarar lo siguiente: “Ninguna culpa
hallo en este hombre”.
- El Mesías, es decir, aquel quien Dios ha autorizado para salvar a Israel y
las naciones, del pecado y la muerte, y gobierne sobre ellas como Señor y
Maestro de sus vidas.

13. Hijo de David. (Línea genealógica real).

Ese título es equivalente a Mesías, puesto que una de las cualidades


importantes del Mesías era su descendencia de David.
- La profecía.
Como recompensa de su fidelidad, se le prometió a David una dinastía
eterna (2da, Samuel 7:16), la soberanía eterna sobre Israel le fue dada a
su casa. Se trataba este del pacto davídico o pacto del trono. De esa fecha
data la esperanza de que, viniera lo que le viniera a la nación, aparecería
siempre en la época establecida por Dios, un Rey que pertenecería a la

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estirpe y línea de David. En épocas de dificultades los profetas recordaron
esta promesa al pueblo, informándole que la redención de Israel y de las
naciones estaba relacionada con la venida de un gran Rey de la casa de
David (Jeremías 30:9; 23:5; Ezequiel 24:33; Isaías 55:3, 4; Salmo 89:34-
37).
- El cumplimiento.
En la época en que la casa de David parecía reducida a su estado más bajo
cuando los herederos vivos eran un humilde carpintero y una sencilla
doncella luego mediante la intervención milagrosa de Dios, la Rama brotó
del tronco cortado y creció hasta ser un árbol grande que ha proporcionado
refugio para muchas personas.
A continuación proporcionamos lo fundamental del pacto davídico, según
fue interpretado por los profetas inspirados: Jehová descendería para salvar
a su pueblo. Habría entonces en la tierra un descendiente vivo de la familia
davídica, por medio de quien Jehová liberaría y luego gobernaría a su
pueblo.
El que Jesús era el hijo de David queda demostrado por el anuncio hecho a
su nacimiento, por sus genealogías (Mateo 1; Lucas 3), por haber aceptado
el título que le fue atribuido (Mateo 9:27; 20:30, 31; 21:1-11) y por el
testimonio de los escritores del Nuevo Testamento (Hechos 13:23;
Romanos 1:3; 2da. Timoteo 2:8; Apocalipsis 5:5; 22:16).
Pero el título “Hijo de David no era una descripción completa del Mesías,
pues recalcaba simplemente su descendencia humana. Por lo tanto la
gente, ignorando los pasajes que hablaban de la naturaleza divina de
Cristo, esperaban un Mesías humano que fuera un segundo David. En
cierta ocasión, Jesús intentó elevar los pensamientos de los dirigentes por
encima de esta idea completa (Mateo 22:42-46). “¿Qué os parece el Cristo?
(o Mesías) ¿De quién es hijo?”. Los fariseos respondieron naturalmente:
“De David”. Luego el Señor Jesús, citando el Salmo 110:1, preguntó: “pues
si David le llama Señor, ¿Cómo es su Hijo?” ¿Cómo puede ser el Señor de
David, hijo de David? Fue la pregunta que perturbaba a los fariseos. La
respuesta es naturalmente la siguiente: el Mesías es ambas cosas. Por el
milagro del nacimiento virginal, Jesucristo nació de Dios y también de
María. Fue así el Hijo de Dios e Hijo del hombre. En calidad de Hijo de
Dios es Señor de David; en calidad de hijo de María, es hijo de David.
El “padre de David” era humano y murió; su reino era terreno y con el
tiempo se desintegró. Pero de acuerdo con Isaías 9:6, 7, el descendiente de
David, el Rey – Mesías será divino, y su reino será eterno, David fue
“padre” transitorio de su pueblo; el Mesías será un padre eterno (divino,
inmortal, inmutable) para todos los pueblos designados para tal dignidad
por Dios el Padre (Salmo 2:6-8; Lucas 22:29).

14. Jesús (Obra salvadora).

El Antiguo Testamento enseña que Dios mismo es la fuente de salvación: es el


salvador y liberador de Israel. Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo...

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Gálatas 4:4. Al entrar en el mundo, el redentor recibió el nombre expresivo de
su misión suprema: Mateo 1:21.
Los primeros predicadores del evangelio no necesitaban explicar a los judíos el
significado del vocablo salvador, habían aprendido la lección de su propia
historia Hechos 3:26; 13:23.
Sobre la cruz, Cristo cumplió la misión indicada por su nombre, puesto que el
salvar a la gente del pecado implica expiación, y la expiación implica muerte.

 Dignidad de Cristo.

En la época del Antiguo Testamento, había tres clases de mediadores entre Dios y
su pueblo: el profeta, el sacerdote y el rey. Como mediador perfecto (1ra. Timoteo
2;5). Cristo reúne en si las tres dignidades o cargos. Jesús es el Cristo – profeta,
que ilumina las naciones, el Cristo – sacerdote que se ofrece como sacrificio de
las naciones, el Cristo – rey que gobierna a todas las naciones.

1. Cristo el profeta.
El profeta del Antiguo Testamento era el representante o agente terreno de
Dios, que reveló su voluntad con relación al presente y futuro.
El que el Mesías fuera profeta para iluminar a Israel y a las naciones
constituye un testimonio de los profetas (Isaías 42:1; compare Romanos 15:8)
y que Jesús era así considerado es el testimonio de los evangelios (Marcos
6:15; Juan 4:19; 6:14; Marcos 6:4; 1:27). En calidad de profeta Jesús hizo lo
siguiente:
- Predicó la salvación: apareció en una época en que la nación judía se
encontraba en un estado de intranquilidad, causada por su anhelo de
liberación nacional. Por medio de la predicación de Cristo, la nación se vió
confrontada con una elección en lo que respecta a la forma de liberación:
guerra con Roma o paz con Dios. Escogieron incorrectamente y sufrieron
las desastrosas consecuencias de la destrucción nacional (Lucas 19:41-44,
compare Mateo 26:52). Los judíos en el año 68 d.C., trataron de libertarse
de Roma por la fuerza. Su rebelión fue ahogada en sangre, Jerusalén y el
Templo fueron destruidos. El Señor Jesucristo señaló la senda de escape
del poder y culpabilidad del pecado. Los que llegaron con la pregunta ¿Qué
haremos para ser salvos? Recibieron instrucciones precisas, y en ellas
figuraba siempre el mandamiento de seguirle. No sólo señaló sino que abrió
la senda de la salvación por su muerte en la cruz.
- Jesús anunció el reino: Este fue un tema sobresaliente en la predicación de
nuestro Señor (Mateo 4:17). Amplió la información con respecto a este tema
al describir la naturaleza del reino, sus miembros, condiciones para entrar
en el.
- Jesús predijo el futuro: En calidad del profeta, Cristo previó el triunfo de su
causa y reino en medio de los cambios efímeros de la historia humana
(Mateo 24:25). El Cristo ascendido continúa su ministerio profético por
medio de su cuerpo, la iglesia a la cual le ha prometido inspiración (Juan
14:26; 16:13) e impartió el don de la profecía (1ra. de Corintios 12:10) eso
no significa que los creyentes deban añadir a las Sagradas Escrituras, que

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son la revelación de una vez para siempre (Judas 3), sino que por la
inspiración del Espíritu pronunciará mensajes de edificación, exhortación y
consuelo (1ra. Corintios 14:3) basados en la Palabra.
- Cristo el sacerdote: Un sacerdote, en el sentido bíblico del vocablo, es una
persona divinamente consagrada para representar al hombre ante Dios y
ofrecer sacrificios que le asegurarán el favor divino. En el Calvario Cristo el
sacerdote se ofreció a sí mismo, el sacrificio, con el objeto de asegurar el
perdón del hombre y la aceptación ante Dios. El Hijo eterno participó de
nuestra naturaleza (Hebreos 2:14-16) y nuestras experiencias, puesto que
de otra manera no podía representar al hombre ante Dios ni ofrecer
sacrificios, ni tampoco podía socorrer a la humanidad tentada sin saber por
experiencia lo que era la tentación.
Aunque Cristo ofreció un sacrificio perfecto una vez por todas, su obra
continúa todavía. Vive para presentar ante Dios los méritos y el poder de su
obra expiatoria en bien de los pecadores. El que murió por los hombres vive
ahora para ellos, para salvarlos e interceder por ellos. Efesios 1:6.
- Cristo el Rey: Los escritores inspirados hablaron de la venida de uno que
era digno de llevar doble carga. Ese era el Mesías ...”Y será sacerdote en
su trono” (Zacarías 6:13).
De acuerdo con el Antiguo Testamento, el Mesías iba a ser el gran Rey de la
casa de David, que debía gobernar (Isaías 11;1-9, Salmo 72). Jesús afirmó ser
ese Rey. En la presencia de Pilato, testificó que había nacido para ser Rey,
aunque explicó que su reino no era de este mundo (Juan 18;36), Aún sobre la
cruz se comportó como Rey y habló como tal, de manera que el ladrón captó
la visión y exclamó (Lucas 23:42).
Mateo 28;18; Apocalipsis 3:21; Efesios 1:20-22. Cristo no solo es la cabeza de
al iglesia sino el Señor de todo lo que existe.

 La obra de Cristo.

Cristo realizó muchas obras pero la obra por excelencia fue morir por los pecados
del mundo (Mateo 1:21; Juan 1:29).
Están incluidas en su obra expiatoria su muerte, resurrección y ascensión
(Romanos 8:34; 4:25; 5:10).

- La muerte de Cristo. Su importancia.

El acontecimiento extraordinario y la doctrina central del Nuevo testamento puede


ser sintetizada en las siguientes palabras: “Cristo fue muerto (el acontecimiento)
por nuestros pecados (la doctrina)” 1ra. Corintios 15:3. La muerte expiatoria de
Cristo es la característica única de la religión cristiana. Jesucristo es el autor de la
salvación eterna Hebreos 5:9. Todo lo que la salvación puede significar es
adquirido o asegurado por Él.

- Su significación.

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Hay cierta relación verdadera entre el hombre y su hacedor. Algo ocurrió para
destruir esa relación. Hay un obstáculo tan grande que el hombre no lo puede
hacer a un lado por su propio esfuerzo. Ese obstáculo es el pecado, o más bien la
culpabilidad que significa el pecado asignado por Dios contra el pecador. Sólo
Dios puede quitar ese obstáculo, por eso envió a su Hijo para quitar el obstáculo y
reconciliar al hombre con Dios.

- El hecho o realidad de la resurrección.

La resurrección de Cristo es el milagro por excelencia del cristianismo.

- El significado de la resurrección.

1. Significa que Jesús es todo lo que afirmó ser, Hijo de Dios, Salvador, Señor
(Romanos 1:4).
2. Significa que la muerte expiatoria de Cristo fue una realidad y que el hombre
podrá hallar el perdón por sus pecados y así hallar paz con Dios, (Romanos
4:25).
3. Significa que tenemos un sumo sacerdote en los cielos que simpatiza con
nosotros, que ha vivido nuestra vida y conoce nuestra tristeza y enfermedad y
que está capacitado para darnos poder para vivir la vida cristiana día tras día.
El murió por nosotros, vive ahora por nosotros (Romanos 8:34; Hebreos 7:25).
4. Significa que podemos saber que hay una vida venidera. La resurrección de
Cristo nos proporciona, no solo la prueba de la verdad de la inmortalidad, sino
la seguridad de inmortalidad personal (1ra. Tesalonicenses 4:14; 2da. Corintios
4:14; Juan 14:19).
5. Significa que hay la certeza de un juicio futuro (Hechos 17:31).

- El Cristo celestial.

Desde el nacimiento hasta la resurrección es el Cristo de la historia humana, el


que vivió una vida perfecta bajo condiciones terrenas. Desde la ascensión, es el
Cristo de la experiencia espiritual, que vive en el cielo y toca a los hombres por
medio del Espíritu Santo.

- El Cristo exaltado.

Fue en vista de su ascensión y exaltación que Cristo declaró lo siguiente (Mateo


28:18), leer Efesios 1:20-23; 1ra. Pedro 3:22; Filipenses 2:9-11; Apocalipsis 5:12.

- El Cristo soberano.

Es la cabeza de todo varón (1ra. Corintios 11:3), la cabeza de todo principado y


potestad (Colosenses 2:10), todas las autoridades del mundo invisible así como
las del mundo de los hombres están bajo su dominio (1ra. Pedro 3;22; Romanos
14:9; Filipenses 2;10-11). Posee esta soberanía universal, a ser ejercitada para el

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bien de su Iglesia que es su centro, sometió todas las cosas debajo de sus pies, y
lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la Iglesia.

- El Cristo que preparó el camino.

Ascendió en calidad de precursor para preparar el camino para ellos. Su promesa


fue la siguiente (Juan 12:26). Así como Juan preparó el camino para Cristo, así
también el Cristo ascendió, preparó el camino para la Iglesia. (Juan 14:1-3; 1ra.
Tesalonicenses 4;18).

- El Cristo que intercede.

En virtud de haber asumido nuestra naturaleza y muerto por nuestros pecados


Jesús es el mediador entre Dios y el hombre (1ra. Timoteo 2:5). La intercesión es
un ministerio importante del Cristo ascendido (Romanos 8:34). Forma el punto
culminante de sus actividades salvadoras.
¿Cuáles son las peticiones principales de Cristo en su ministerio intercesor? La
oración de Juan 17 sugerirá la respuesta.
a)- 1ra. de Juan 2;1. Un abogado o paracleto es aquel llamado a ayudar a una
persona en dificultades o necesidades, para administrar ayuda o proporcionar
consejo y protección.
b)- En calidad de mediador, obtiene acceso para nosotros en la presencia de
Dios, en calidad de intercesor lleva las peticiones ante Dios, como abogado hace
frente a las acusaciones lanzadas contra nosotros.

- El Cristo omnipresente.

Mientras se encontraba en la tierra Cristo estaba limitado a un sitio a la vez y no


podía estar en contacto con cada uno de sus discípulos en cada momento. Pero
mediante su ascensión estuvo en condiciones de enviar su poder y personalidad
divina en todo momento y en todo lugar a todos los discípulos (Juan 14:12). La
ascensión al trono de Dios le dio la omnipotencia (Mateo 28:18), y también la
omnipresencia (Mateo 18:20)
.
- Conclusión. Valores de la ascención.

1. El estar consciente del Cristo ascendido, a quien esperamos ver un día,


constituye un incentivo para la santidad (Colosenses 3:1-4). La mirada hacia
arriba contrarrestará la atracción hacia abajo.
2. El conocimiento de la ascensión contribuye a la concepción justa de la Iglesia.
La creencia en un Cristo meramente humano hará que la gente considere a la
Iglesia como simple sociedad humana, por otro lado un conocimiento del Cristo
ascendido dará como resultado el reconocimiento de la Iglesia como institución
sobrenatural que deriva su vida divina del jefe resucitado.
3. El tener conciencia del Cristo ascendido producirá una justa actitud hacia el
mundo y hacia las cosas del mundo (Filipenses 3:20).

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4. Fe en el Cristo ascendido inspirará un sentido profundo de responsabilidad
personal. La creencia en el Cristo ascendido lleva consigo el conocimiento de
que tendremos que rendirle cuentas algún día (Romanos 14:7-9; 2da. Corintios
5:9-10). El sentido de responsabilidad hacia el Maestro en los cielos sirve de
freno al pecado y de incentivo para seguir la justicia (Efesios 6:9).
5. Con la fe en el Cristo ascendido está relacionada la gloriosa y bendita
esperanza de su retorno (Juan 14:3).

Ejercitando lo aprendido:

1. ¿Por qué el Hijo de Dios se hizo Hijo del hombre o cuáles fueron los propósitos
de esa encarnación? Explique el significado de la resurrección.
2. Mencione las características del valor de la ascensión.

Tarea:

Explique “Jesucristo es Profeta, Sacerdote y Rey”

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