ESCUELA ACADÉMICO PROFESIONAL DE DERECHO Y CIENCIAS
POLÍTICAS.
(FILIAL ANDAHUAYLAS).
INVESTIGACION JURIDICA.
“PROCEDIMIENTO CONTENCIOSO
ADUANERO”.
PRESENTADO POR:
JHUREY MARTINEZ TORRES.
ANDAHUAYLAS, JUNIO DE 2018.
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DEDICATORIA
La vida es como un camino que nos toca recorrer,
un corto tiempo de aprendizaje en el que tenemos la
fortuna de encontrarnos con maestros valiosos, que
tienen la virtud y nobleza de compartir sus conocimientos,
de trasmitir información trascendente para llegar con
éxito a nuestro destino; mi agradecimiento al Dr. Cesar
Vladimir VALER JAIME por su dedicada labor y
compromiso con la docencia.
“DIOS SIN MÍ SIGUE SIENDO DIOS, PERO YO SIN DIOS NO SOY NADA”.
2
AGRADECIMIENTO
A Dios, a mis padres, a todos mis docentes y amigos que me brindaron
todo su apoyo para seguir avanzando, cuyo afecto y compañía me
ayudan a ser mejor cada día. Por los consejos, los buenos momentos, las
alegrías y el aprendizaje. Gracias por ello.
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INTRODUCCIÓN
Se entiende por procedimiento administrativo al conjunto de actos y diligencias
tramitados en las entidades, conducentes a la emisión de un acto administrativo que
produzca efectos jurídicos individuales o individualizables sobre intereses, obligaciones o
derechos de los administrados, según lo establecido por el artículo 29° de la Ley Nro.
27444, Ley del Procedimiento Administrativo General.
Los procedimientos administrativos que inician los administrados ante las
entidades para satisfacer o ejercer sus intereses o derechos se clasifican en procedimientos
de aprobación automática o de evaluación previa por la entidad, de conformidad con lo
dispuesto por el artículo 30º de la Ley Nro. 27444 y el TUPA de la SUNAT.
El ordenamiento jurídico aduanero y el Código Tributario regulan los
procedimientos aduaneros, sin perjuicio, que la Administración Aduanera disponga las
medidas y procedimientos tendientes a asegurar el ejercicio de la potestad aduanera.
En tal sentido, el artículo 205° de la LGA señala que el procedimiento contencioso,
incluido el proceso contencioso administrativo, el no contencioso y el de cobranza coactiva
se rigen por lo establecido en el Código Tributario, en tal sentido, en esta Unidad
corresponde desarrollar los principales procedimientos aplicables a materia aduanera.
En tal sentido, corresponde en primer lugar analizar el principal procedimiento
aduanero: el procedimiento de despacho de las mercancías.
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Respecto al procedimiento de despacho, el artículo 2° de la LGA define por
despacho al cumplimiento del conjunto de formalidades aduaneras necesarias para que las
mercancías sean sometidas a un régimen aduanero.
Este es un procedimiento complejo que involucra elegir un régimen aduanero al
cual la mercancía deberá someterse, mediante la presentación de un documento
denominado DAM, Declaración Simplificada. Cabe agregar, que dependiendo del régimen
se establecerán sus obligaciones, deberes y responsabilidades y en caso de incumplimiento,
se incurrirán en las infracciones pertinentes.
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RESUMEN
La presente investigación parte por estudiar el Procedimiento Administrativo
dentro la Administración Tributario, denominada – Derecho Contencioso Tributario – el
mismo que se encuentra regulado por el Código Tributario, y más estrictamente, los juicios
de invalidez del acto administrativo aplicados en materia tributaria.
En ese sentido, cuestionamos la legitimidad activa para obrar de la Administración
Tributaria, en estricto la de la Superintendencia Nacional de Aduanas y Administración
Tributaria (SUNAT), respecto a la demanda contenciosa administrativa contra la
Resolución emitida por el Tribunal Fiscal (RTF), siendo éste último el superior jerárquico
y última instancia en materia resolutiva, pero que, excepcionalmente, facultado por el
artículo 157° del Código Tributario, la SUNAT interpone demanda contenciosa cuando
ésta demuestra que la RTF es nula de acuerdo a lo contemplado en el artículo 10° de la Ley
del Procedimiento Administrativo General (LPAG), evidenciándose la carencia de un juicio
de validez del acto administrativo previo, y una norma bastante poco flexible concerniente
a la nulidad del acto administrativo a razón de la aplicación en demasía de los numerales 1
y 2 del mismo cuerpo de ley, las mismas que se refieren a aquellas resoluciones que
contravienen a las normas o tengan un vicio de invalidez.
Finalmente, consideramos que el segundo párrafo del artículo 13° de la Ley que
regula el Proceso Contencioso Administrativo (LPCA) se refiere al proceso de lesividad,
por ende, la legitimidad activa para obrar no se contempla dentro de los parámetros de la
mencionada norma, por lo tanto al igual que muchos autores, afirmamos que dicho
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artículo no resulta aplicable en temas tributarios si no el referido artículo 157° del Código
Tributario, al ser norma especial.
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ÍNDICE DE CONTENIDOS
1.1. Dedicatoria…………………………………………………………………………………………………………………..2
1.2. Agradecimiento…………………………………………………………………………………………………………….3
1.3. Introducción………………………………………………………………………………………………………………4-5
1.4. Resumen………………………………………………………………………………………………………………………6
CAPITULO I: EL PROCEDIMIENTO CONTENCIOSO ADUANERO:
1. Antecedentes………………………………………………………………………………………………………….11-12
2. El tribunal fiscal y el tribunal de aduanas…………………………………………………………………..12-13
3. La incorporación del tribunal de aduanas al tribunal fiscal………………………………………….13-14
4. El código tributario y la ley general de aduanas………………………………………………………………14
5. La unificación del procedimiento contencioso tributario…………………………………………….14-15
CAPITULO II:
2. Principales modificaciones……………………………………………………………………………………………15
CAPITULO III:
3. Desarrollo y problema de las modificaciones………………………………………………………..……15-17
3.1. Reconsideración……………………………………………………………………………………………………..17-18
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3.2. Comiso administrativo…………………………………………………………………………………………….18-19
3.3. La cuantía mínima y la calificación de las apelaciones de puro derecho………………………..19-20
3.4. Demanda contencioso-administrativa………………………………………………………………………..20-21
3.5. La queja…………………………………………………………………………………………………………………21-22
CAPITULO IV: CONCLUSIONES Y BIBLIOGRAFÍA.
4. Conclusiones………………………………………………………………………………………….………….…23-24
5. Referencias Bibliográficas…………………………………………………………………………………………….25
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CAPÍTULO I
EL PROCEDIMIENTO CONTENCIOSO ADUANERO:
1.1. ANTECEDENTES:
En el Perú los tributos aduaneros (derechos arancelarios) son administrados por la
Superintendencia Nacional de Aduanas (La Aduana), mientras que los principales tributos
internos son administrados por la Superintendencia Nacional de Administración
Tributaria (SUNAT). Ambas instituciones dependen del Ministerio de Economía y
Finanzas y cuentan con autonomía funcional, económica, técnica, financiera y
administrativa.
La existencia de dos órganos principales de administración tributaria obedece a
criterios de orden técnico, político y legal, entre los que cabe destacar uno, por ser el de
mayor importancia: la racionalidad de la actuación de la Aduana no coincide
necesariamente con la de los órganos de administración de los tributos internos.
Me explico:
Las administraciones de tributos internos tienen como objetivo principal la
recaudación, es decir, la obtención de los recursos económicos (dinerarios) necesarios para
la satisfacción de las necesidades del Estado.
La Aduana, en cambio, tiene la misión primordial de controlar el ingreso y salida
de mercancías del territorio nacional, es decir, la verificación del cumplimiento de los
requisitos necesarios para que dicho ingreso o salida se realice en forma legal, así como
facilitar el comercio exterior del país. Uno de los aspectos que conforman ese cometido es
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la administración de los tributos de importación, o sea el control tributario. De este modo,
se aprecia que la recaudación no constituye la empresa principal de la Aduana, sino una de
las tareas que realiza, entre otras, para cumplir sus fines, que son más amplios.
La Aduana es también uno de los principales organismos ejecutores de la política
de comercio exterior del Estado. El contexto internacional contemporáneo, la globalización
de la economía, la formación de bloques económicos entre los países, etc.; han motivado
que la Aduana disminuya su papel recaudador y que se fortalezcan los otros niveles del
control y de promoción que ejerce (prohibiciones y restricciones a la importación,
aplicación de normas de origen y de medidas paraarancelarias, procedimientos especiales,
regímenes de incentivo, etc.).
Esta diferente racionalidad respecto a los objetivos principales de cada órgano de
administración de tributos se materializó, asimismo, a nivel procedimental, con el
establecimiento de procedimientos contenciosos administrativos y de órganos de
resolución distintos en todas las instancias.
1.2. EL TRIBUNAL FISCAL Y EL TRIBUNAL DE ADUANAS:
En 1934 cuando se promulgó la Ley No 7904, se creó el Consejo Superior de
Contribuciones en el Ministerio de Hacienda, que fundamentalmente se encargaba de
conocer y resolver, en la última instancia administrativa, las reclamaciones de los
contribuyentes contra pretensiones de cobro del fisco, con excepción de los derechos de
importación, materia que estaba bajo la competencia, también en la última instancia
administrativa, del Cuerpo Consultivo de Aranceles de Aduanas, que se estableció en
forma paralela. Ambos eran organismos sui generis, toda vez que estaban conformados por
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representantes del gobierno, del Poder Judicial y de los contribuyentes. En primera
instancia las reclamaciones las resolvían la Dirección General de Contribuciones y la
Dirección General de Aduanas, respectivamente, ambas integrantes del Ministerio de
Hacienda.
Posteriormente, en el año 1964 del Gobierno decidió crear en forma independiente
el Tribunal Fiscal y el Tribunal de Aduanas, sobre la base del Consejo Superior de
Contribuciones y del Cuerpo Consultivo de Aranceles de Aduana, como última instancia
administrativa en materia de tributación interna y en materia aduanera. Ambos tribunales
dependían del Ministerio de Economía y Finanzas y funcionaron en forma independiente,
conforme a los criterios propios de cada especialidad, hasta los inicios del año 1996.
1.3. LA INCORPORACIÓN DEL TRIBUNAL DE ADUANAS AL TRIBUNAL
FISCAL:
Los compromisos asumidos por el Perú a raíz de su reinserción en el sistema
económico y financiero internacional (que implicaba cambios en la estructura orgánica del
Estado), el reforzamiento y la modernización de las dos principales instituciones
administradoras de tributos (SUNAT Y LA ADUANA), hechos a los que se sumaron
motivos presupuestales y de racionalización administrativa, originaron que el Tribunal de
Aduanas fuera absorbido desde el punto de vista orgánico-institucional, por el Tribunal
Fiscal, según mandato del Código Tributario que fue modificado a partir de abril de 1996.
Es preciso destacar, también, que no había razones suficientes para la existencia de
dos Tribunales, con dos presupuestos y dos administraciones. Debe recordarse que los
derechos de importación son tributos y que en la práctica ambos cumplían la misma
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función. A lo anterior se agrega la ventaja de la reducción de gastos administrativos, la
unificación de formatos y de los textos de las resoluciones y la integración de los vocales
que ahora forman parte de una sola institución.
1.4. EL CÓDIGO TRIBUTARIO Y LA LEY GENERAL DE ADUANAS:
Si bien desde el 22 de abril de 1996 existe un sólo órgano de resolución en última
instancia administrativa en materia aduanera y de tributación interna, permanecían
vigentes dos procedimientos diferenciados para la impugnación administrativa de los actos
de la Aduana (regulados por la Ley General de Aduanas) y de los órganos administradores
de los tributos internos (regulados por el Código Tributario).
1.5. LA UNIFICACIÓN DEL PROCEDIMIENTO CONTENCIOSO
TRIBUTARIO:
Con la entrada en vigor de la nueva Ley General de Aduanas aprobada por Decreto
Legislativo No 809, a partir del 25 de diciembre de 1996 se dispuso que (salvo algunas
excepciones específicas), los procedimientos de impugnación de los actos emitidos por la
Aduana serían regulados por el Código Tributario.
En la actualidad se mantienen las racionalidades distintas en materia aduanera y en
materia de tributación interna, respecto a los objetivos principales de cada órgano de
administración de tributos; sin embargo, se ha logrado la unificación orgánica-institucional
(fusión por absorción) de la última instancia administrativa en materia contenciosa y la
unificación de los procedimientos para el trámite de las impugnaciones de índole
contencioso-administrativo.
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Empero y a pesar de sus ventajas, la referida doble unificación (orgánica-
institucional y procesal) ha creado también algunos problemas derivados principalmente
de la diferencia existente entre el objetivo principal de la administración aduanera y el de
los órganos de administración de los tributos internos, así como de la forma y oportunidad
en que se efectivizó legislativa y funcionalmente aquella. De manera que los órganos de
resolución en primera instancia administrativa en materia aduanera han encontrado ciertos
obstáculos para la aplicación de las normas procesales del Código Tributario que fueron
diseñadas originalmente para el procedimiento contencioso relativo a tributos internos.
2. PRINCIPALES MODIFICACIONES:
Algunas de las principales modificaciones en el procedimiento contencioso
administrativo en materia aduanera han recaído sobre los siguientes temas:
Apelación de las multas impuestas por la Aduana El recurso de reconsideración El
comiso administrativo La cuantía mínima y la calificación de las apelaciones de puro
derecho La demanda contencioso-administrativa La queja.
3. DESARROLLO Y PROBLEMA DE LAS MODIFICACIONES:
Apelación de multas impuestas por la Aduana:
De acuerdo con la nueva Ley General de Aduanas y su reglamento, no son apelables
al Tribunal Fiscal los actos de la administración que impongan la sanción de multa en los
casos siguientes:
Cuando los responsables de los almacenes aduaneros impidan a la autoridad
aduanera las labores de inspección o de reconocimiento, destinen áreas autorizadas para
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recinto aduanero a fines distintos y cuando ubiquen mercancías sin nacionalizar en áreas
diferentes a las autorizadas;
Cuando los declarantes o los despachadores de aduana no presenten la declaración
jurada de su movimiento operacional correspondiente al ejercicio anual anterior, dentro
de los treinta (30) días siguientes al término del período, o la presenten en forma
extemporánea, incompleta o con información errónea; si no comunican la composición de
su directorio o gerencia, así como el cambio de domicilio dentro del plazo de cinco días de
efectuado; el uso indebido de documentos identificatorios otorgados por la Aduana, o su
no devolución cuando se renueven, si cambian de representante legal o cuando un servidor
del agente deje de prestar servicios para éste; cuando no llevan los libros, registros y
documentos aduaneros exigidos o los mantienen desactualizados, incompletos o sin
cumplir con las formalidades prescritas para cada libro o registro.
Se trata, como se puede apreciar, de las llamadas multas administrativas que no
tienen naturaleza tributaria. Por esta razón el reglamento de la Ley General de Aduanas ha
precisado que, frente a una sanción administrativa, son órganos de resolución en primera
instancia: Las intendencias operativas de la Aduana y la Intendencia Nacional de
Fiscalización, correspondiendo a las primeras conocer y resolver las reclamaciones que se
produzcan en su jurisdicción (aduanas provinciales) y a la Intendencia Nacional de
Fiscalización las reclamaciones de los asuntos que debe conocer originalmente.
Adicionalmente, la Intendencia Nacional de Recaudación Aduanera es competente para
resolver los recursos de apelación, en lo concerniente a las resoluciones emitidas por la
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Intendencia Nacional de Fiscalización en los asuntos que conozca originalmente y por las
Intendencias de Aduana.
Las demás multas establecidas en la Ley General de Aduanas, que son la mayoría,
(todas de índole tributaria por estar vinculadas a los derechos de importación, a los
regímenes aduaneros o a los de beneficios especiales), se resuelven conforme al
procedimiento establecido en el Código Tributario, vale decir, los órganos de resolución
en primera instancia son las intendencias de Aduana en las reclamaciones que se produzcan
en su jurisdicción y la Superintendencia Nacional de Aduanas en las reclamaciones de los
asuntos que conozca originalmente. En segunda instancia, es competente para resolver las
apelaciones el Tribunal Fiscal.
Las disposiciones que regulaban el anterior procedimiento contencioso tributario
establecían que el Tribunal Fiscal era competente para resolver todas las apelaciones sobre
multas establecidas en la Ley General de Aduanas, con excepción de las multas
administrativas recaídas sobre los agentes de aduanas, pero esta excepción no establecía de
manera expresa y taxativa cuales eran estas multas, por lo que en cada caso era necesario
efectuar un análisis de la multa cuestionada para interpretar si debía o no ser conocida por
el Tribunal Fiscal, lo que complicaba la resolución de los expedientes.
3.1. RECONSIDERACIÓN:
La anterior Ley General de Aduanas y su reglamento contemplaban como una etapa
del procedimiento contencioso el recurso de reconsideración, el cual se interponía ante el
mismo órgano que había resuelto la reclamación. Los supuestos para la presentación de
una reconsideración eran tres: cuando la resolución recaída sobre la reclamación contenía
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errores formales, hubiere omitido resolver algún asunto planteado en la reclamación o
cuando el recurso se sustentaba en nueva prueba instrumental.
En la nueva normatividad procesal vigente, la reconsideración ha sido eliminada
del procedimiento contencioso tributario; supresión que constituye un acierto toda vez que
no se justificaba la existencia de un recurso que debía ser resuelto por el mismo órgano que
había emitido pronunciamiento en la etapa de reclamación y que difícilmente podía
cambiar de criterio. Además, la reclamación es, en rigor, una reconsideración, porque se
formula ante la misma autoridad que ha expedido el acto reclamado, por lo que la
reconsideración se tornaba en una etapa repetitiva e inútil.
Sin embargo, la reconsideración se mantiene vigente para solicitudes no
contenciosas que no estén vinculadas a la determinación de la obligación tributaria, por
ejemplo, una solicitud para renovar el documento de identidad para ingresar al recinto
aduanero, etc.
3.2. COMISO ADMINISTRATIVO:
Según el Código Tributario no es posible interponer reclamación contra la
resolución que dispone el comiso de bienes; solo corresponde presentar recurso de
apelación dentro del tercer día de decretado el mismo.
Este precepto legislativo ha dado lugar a uno de los conflictos más graves en la
aplicación de las normas procesales derivado de la unificación de los procedimientos, a que
me referí anteriormente.
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En realidad, el comiso a que se refiere el Código Tributario no tiene la misma
naturaleza que el comiso establecido en la Ley General de Aduanas. En materia aduanera,
debido a que la Aduana es el órgano encargado de controlar el ingreso de las mercancías al
país, sus funcionarios están en constante contacto con éstas y tienen mayor oportunidad
de detectar infracciones sancionadas con el comiso, por lo que esta sanción es aplicada
frecuentemente. En cambio, el comiso que impone SUNAT (órgano encargado de
administrar los tributos internos) se aplica de manera excepcional. Asimismo, el comiso
administrativo utilizado por la Aduana supone la pérdida de la propiedad; lo que no sucede
necesariamente cuando la SUNAT aplica dicha sanción.
En virtud de estas diferencias el Tribunal Fiscal, con el fin que los contribuyentes
no se vean perjudicados por desconocimiento de las nuevas normas procesales que
establecen la apelación directa en plazo perentorio, se ha visto obligado a interpretar que
las disposiciones sobre apelación del comiso establecidas en el Código Tributario no son
aplicables al comiso en materia aduanera, considerando, en cambio, que para impugnar la
aplicación de un comiso aduanero se debe seguir el procedimiento contencioso tributario
regular, es decir que debe existir una reclamación en primera instancia administrativa
previa a la apelación ante el Tribunal Fiscal.
3.3. LA CUANTÍA MÍNIMA Y LA CALIFICACIÓN DE LAS APELACIONES DE
PURO DERECHO:
Se ha dejado sin efecto el requisito que establecía el anterior procedimiento en el
sentido que el quantum materia de la controversia tenía que exceder un determinado
monto (aproximadamente US $. 3,000), para que el Tribunal Fiscal conociera y resolviera
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las apelaciones. Si bien la finalidad de la cuantía mínima para apelar era atendible en teoría
(evitar un número excesivo de apelaciones), en la práctica se produjeron situaciones no
deseadas, como el abuso de algunas autoridades aduaneras que imponían sanciones en el
límite de dicha cuantía o de los propios interesados que, para eludir dicho requisito,
formulaban apelaciones de puro derecho cuando no correspondía. Por tanto, se optó por
la modificación legislativa y actualmente todas las apelaciones pueden ser resueltas por el
Tribunal Fiscal, respetándose así la pluralidad de instancias en materia administrativa, el
legítimo derecho a la defensa y los demás principios del debido proceso.
Por otro lado, también se ha modificado el tratamiento de las apelaciones cuyo
fundamento se basa en cuestiones de puro derecho, para dar paso a lo que dispone el
Código Tributario sobre esta materia. En efecto, como he señalado, anteriormente la
apelación de puro derecho era una vía que se usaba para obviar el requisito de la cuantía
mínima. Actualmente y ya eliminada la condición de la cuantía, el Código Tributario
ordena al Tribunal Fiscal la calificación previa de la impugnación como de puro derecho.
En caso contrario, debe remitir el recurso al órgano competente con notificación al
interesado, para que se tenga por interpuesta la reclamación en primera instancia.
3.4. DEMANDA CONTENCIOSO-ADMINISTRATIVA:
Conforme al Código Tributario, con la resolución del Tribunal Fiscal termina el
procedimiento administrativo, pero tanto el contribuyente como el fisco pueden acudir al
fuero común para impugnar la sentencia administrativa, porque dicha facultad está en la
esencia del sistema de control judicial adoptado por el Perú. En este contexto, antes de las
reformas procesales objeto de estos comentarios, contra lo resuelto por el Tribunal Fiscal
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se podía interponer recurso de revisión directamente ante el Poder Judicial. En la
actualidad, no solo ha cambiado su denominación por el de demanda contencioso-
administrativa, sino que se ha fijado un procedimiento diferente, el cual implica entre otras
modificaciones: su presentación ante el Tribunal Fiscal que califica su admisibilidad, el
plazo de presentación, el pago previo de la deuda (SOLVE ET REPETE) o una garantía
adecuada, cuando la demanda es formulada por el contribuyente. Además, se ha
establecido nuevos plazos para la presentación de alegatos e informe oral y para que la Corte
Suprema de Justicia expida sentencia. Todas estas modificaciones están dirigidas a acelerar
el proceso en su fase judicial.
3.5. LA QUEJA:
La queja no constituye una etapa en el contencioso tributario, sino que, más bien,
es un recurso que sirve como medio de defensa al contribuyente ante irregularidades que
la administración pudiera cometer durante el trámite del procedimiento.
En materia aduanera, las disposiciones que regulaban el anterior procedimiento
contemplaban la posibilidad que los reclamantes utilizaran dicho recurso solamente
cuando la administración no expedía sus fallos dentro de los plazos previstos en el
reglamento de la Ley General de Aduanas y señalaban, además, que la queja debía ser
resuelta por el superior jerárquico dentro de la propia administración aduanera, lo que
entorpecía su eficacia como medio de garantía para el reclamante.
Actualmente, la queja no solamente puede ser interpuesta bajo ese supuesto,
porque el Código Tributario establece que puede ser presentada cuando existan, en general,
actuaciones o procedimientos del órgano de primera instancia que afecten directamente o
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infrinjan lo establecido en ese texto legal, con lo cual ahora los alcances de la queja son más
amplios. Por otro lado, el encargado de resolver la queja ya no es el superior jerárquico en
la misma administración, sino que es resuelta por el Tribunal Fiscal, ante el que se presenta
el recurso directamente y que debe resolverlo en un plazo muy breve (20 días).
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CONCLUSIONES:
La nueva Ley General de Aduanas ha establecido de manera explícita y taxativa
cuáles son las multas administrativas no apelables al Tribunal Fiscal, lo que permite precisar
también aquellas multas de naturaleza tributaria que, si son apelables, (todas las demás).
Esta disposición no se encontraba contenida en el procedimiento contencioso tributario
anterior y la competencia para conocer en grado de apelación por el Tribunal Fiscal era
apreciada según la naturaleza de las multas, mediante criterios subjetivos.
El procedimiento contencioso administrativo vigente comprende dos fases: la
reclamación y la apelación. De esa manera se ha eliminado el recurso de reconsideración
en el contencioso aduanero que el anterior establecía como una segunda etapa, posterior a
la reclamación y previa a la apelación y que producía una dilatación innecesaria del
procedimiento.
La impugnación del comiso aduanero tiene un procedimiento contencioso que
comprende dos etapas: la reclamación y la apelación; y cuyos plazos para la interposición
de los recursos y para la solución de los expedientes son establecidos en el Código
Tributario y, por tanto, son más expeditivos que los que se fijaban en el procedimiento
derogado. Sin embargo, estimo que las disposiciones que regulan el procedimiento para
contradecir el comiso administrativo aplicado por la Aduana, deberían incorporarse en el
Código Tributario de conformidad con el criterio interpretativo del Tribunal Fiscal antes
expuesto, a fin que correspondan a su verdadera naturaleza, lo cual favorecería a la
Administración Tributaria y al Tribunal Fiscal, permitiéndoles un mejor manejo de los
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expedientes; y a los contribuyentes porque de ese modo conocerían con claridad el trámite
que deben cumplir al impugnar un comiso decretado por la Aduana.
El procedimiento contencioso tributario vigente no restringe en forma alguna el
derecho del contribuyente de apelar ante el Tribunal Fiscal, habiéndose eliminado el
requisito de la cuantía mínima que establecía el anterior procedimiento. Por otro lado, si
bien la interposición de la apelación de puro derecho en el nuevo procedimiento
contencioso tributario se mantiene como una facultad del contribuyente que puede
ejercitarla sin haber reclamado previamente, ahora la calificación del recurso la realiza el
Tribunal Fiscal, de acuerdo con las normas del Código Tributario que son muy exigentes y
precisas. Además, la reforma ha permitido la eliminación de su propósito elusivo de la
derogada cuantía mínima.
La demanda contencioso-administrativa ante el Poder Judicial contra las
resoluciones del Tribunal Fiscal, ha sufrido modificaciones importantes en cuanto a su
procedimiento, otorgándosele mayor participación al Tribunal en lo que se refiere a la
admisión de aquella.
La queja en el procedimiento contencioso aduanero vigente tiene alcances más
amplios que los previstos anteriormente en la Ley General de Aduanas que regulaba el
procedimiento antes de la reforma, ya que ahora se formula directamente ante el Tribunal
Fiscal y es resuelta por éste.
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REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Tesis Biblioteca UAP.
Revista De Derecho Aduanero.
Diccionario Jurídico.
Diccionario Actual Sinónimos – Antónimos.
Entrevista De A Los Docentes De Derecho.
Páginas Weps de Internet Sobre el Sistema Aduanero en Perú.
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