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Historia de Rumanía

1) La historia de Rumanía ha estado marcada por numerosas invasiones y cambios de fronteras desde la antigua provincia romana de Dacia hasta el fin de la Primera Guerra Mundial. 2) Rumanía logró su independencia en el siglo XIX pero perdió territorios durante la Primera Guerra Mundial antes de recuperarlos y ampliar sus fronteras tras la victoria de la Entente en 1918. 3) La identidad rumana se ha basado en su herencia latina en contraste con los pueblos eslavos que los han

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1) La historia de Rumanía ha estado marcada por numerosas invasiones y cambios de fronteras desde la antigua provincia romana de Dacia hasta el fin de la Primera Guerra Mundial. 2) Rumanía logró su independencia en el siglo XIX pero perdió territorios durante la Primera Guerra Mundial antes de recuperarlos y ampliar sus fronteras tras la victoria de la Entente en 1918. 3) La identidad rumana se ha basado en su herencia latina en contraste con los pueblos eslavos que los han

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Historia de Rumanía

Desde la Dacia al fin de la Primera Guerra Mundial, a la Historia de Rumanía ha sido de las
más convulsas de Europa Oriental.

Dacia
Dacia, tierra situada en la zona más oriental de los Balcanes, ubicada entre los Cárpatos y
delimitada en el este por el Mar Negro, comprendía lo que se conocería milenios más tarde
como Rumanía.

La Dacia, compuesta por diferentes tribus, fue codiciada por el Imperio Romano desde tiempos
remotos. Las campañas romanas contra los dacios duraron una veintena de años, desde que el
Emperador Flavio Domiciano las iniciara en el 87 d.C., continuando con las Guerras Dacias
entre los años 101 al 107 d.C., hasta que finalizó su conquista en el 113. d. C. con la conversión
de la Dacia en provincia de Roma por el Emperador Publio Elio Adriano. La romanización de
la Dacia sería fundamantal, principalpente por su profunda latinización del territorio y la
imposición de la cultura, de hecho, el nombre con que Roma la denominaría sería el de
Romania.

Mapa de la Dacia.

Con la caída del Imperio Romano, la Dacia se quedó sóla como la única tierra puramente latina
en Europa Oriental después de que eslavos y germánicos se hicieran prácticamente con casi
todo el control de Europa. Marginados en el continente, los latinos rumanos se enfrentaron a
quienes serían sus eternos rivales, los pueblos orientales eslavos más allá del Río Dniéster.
Durante siglos sufrieron las invasiones y oleadas de decenas de invasores, primero los godos en
los siglos III y IV, luego gépidos en el siglo V, los hunos en el VI, los ávaros en el VII, los
eslavos en el VIII, los búlgaros en los IX y X, los húngaros en el XI, para acabar finalmente
con la expansión tártara del siglo XIII. De las invasiones que recibieron los rumanos,
resistieron a todas, la mayoría de las cuales se extinguieron para siempre, a excepción de los
húngaros, que formarían el Reino de Hungría dentro de la Dacia al oeste; los búlgaros que
fundaron Bulgaria al sur; y los tártaros que se establecieron en Crimea, luego absorvidos por
Rusia. De esta manera en el siglo XIII, fue como la Dacia quedó dividida entre Hungría y
Bulgaria, con una etnia latina entre Transilvania y el Mar Negro que reivindicaba ser libre
como una nación a la que denominaron Rumanía.

Camino a la independencia
El pueblo rumano se caracterizaba especialmente por su latinidad y su religión griega ortodoxa,
algo que le convirtió en una etnia total,mente antieslava en Europa. Pero en el siglo XV nacería
un nuevo rival, el Imperio Otomano que poco a poco se estaba adueñando de Europa desde el
Sur, mientras que Hungría se expandía por Transilvania a costa de los rumanos. Así es como
estalló una revolución que dió vida por primera vez al Estado Rumano, encabezado por el Rey
Miguel el Bravo, y que ocupaba las zonas de Valaquia y el oriente de Transilvania. Rumanía,
como Reino duraría solamente desde el 1593 al 1601, es decir, ocho años, ya que el poderío del
Imperio Otomano Turco acabaría por arrebatarles los territorios y anexionárselos. Tendría
todavía que pasar casi medio milenio hasta que los rumanos recobraran su independencia. Por
si fuera poco en esa época los rumanos se enfrentaron a un nuevo peligro, el Imperio de Austria
y los Habsburgo, que le arrebataron lo poco que quedaba de Transilvania, convirtiéndose de
esta manera las tierras en un pastel repartido entre Turquía, Hungría y Austria.

No fue hasta el siglo XVII cuando Rumanía empezó a exigir la independencia con los nuevos
movimientos de conciencia nacional procedentes de la Ilustración, tanto por parte de los
territorios del Imperio Otomano, como de Austria. Sin embargo la difícil situación geográfica
de Rumanía la volvería a enfrentar con su rival más odioso, los eslavos en oriente, que se
habían constituido como Rusia. Tras las Guerras Napoleónicas el territorio rumano se convirtió
en un lugar codiciado por Rusia que deseaba expandirse hacia los Balcanes, de hecho el país de
los Zares se hizo con los Principados de Moldavia y Valaquia a costa de Turquía. Pero la cosa
no hizo más que aumentar la tensión, ya que el nacionalismo creció y obtuvo el apoyo de
Francia, por aquel entonces muy admirada por los rumanos con la resaca de la Revolución
Francesa. Con la Guerra de Crimea, se desvaneció toda esperanza de Rusia por anexionarse los
principados de Valaquia y Moldavia, que obtuvieron una mayor independencia favorecida por
las potencias vencedoras de Gran Bretaña, Francia, Turquía y la recién unificada Italia. Estos
nuevos territorios serían administrados por Alexandru Ioan Cuza, que alentaría aún más la
revolución nacional. Dos décadas más tarde, tras el derrocamiento de Cuza, la nueva Guerra
Ruso-Turca de 1877-1878, hizo necesario el establecimiento de un punto en Europa que
separase las fronteras de Rusia y el Imperio Otomano para evitar futuros enfrentamientos en los
Balcanes. El marco internacional buscó la mejor opción para satisfacer a todos, incluidos a los
rumanos, reconociendo de manera diplomática y legal mediante el Tratado de Berlín el nuevo
Reino de Rumanía.
Guerra por la Independencia de Rumanía contra el Imperio Otomano. Batalla de Grivita.

Independizada Rumanía, la población necesitaba la urgencia de un monarca, para ello fue


escogido un miembro de la Casa Real Alemana, Carol I de Hohenzollern-Sigmaringen. El
nuevo Estado con monarca de sangre germánica firmó un pacto con Alemania y el Imperio
Austro-Húngaro en forma de una alianza de entendimiento, tratado en el que se recogía que en
el caso de una guerra contra Rusia habría intervención. El pacto que Rumanía firmó con
Alemania y Austria-Hungría, se vió truncado por la posesión de los húngaros de una gran parte
del territorio de Transilvania que estaba habitado por campesinos rumanos en su mayor parte,
pues estos detestaban estar sometidos al dominio magiar. A principios del siglo XX, el
alejamiento del Reino de Rumanía hacia los países germánicos era ya enorme, mientras que la
creciente rusofobia le hizo aún más enemistarse con el Imperio Ruso. Lo cierto era que la
política exterior rumana se había centrado sobretodo en Francia, a la que consideraban principal
aliada como potencia latina en el mundo, además de a los aliados de esta como era Gran
Bretaña. Su posición respecto a este nuevo mapa mundial, permitió anexionarse al Reino de
Rumanía el territorio de Dobrudja perteneciente a Bulgaria tras su victoria en 1913 durante la
Segunda Guerra Balcánica.

Primera Guerra Mundial


La Primera Guerra Mundial chocó de sorpresa con Rumanía cuando se vió en una situación
contradictoria. Por una parte era aliada de Francia, pero esta se encontraba en coalición con su
enemiga Rusia, aunque a la vez su eterno rival estaba en guerra con sus otros enemigos que
eran Alemania, Austria Hungría, Turquía y Bulgaria. Por esta razón a Rumanía le salió más
rentable unirse a la Entente que no a las Potencias Centrales, pues podía sacar provecho de más
territorios a costa de otros países renunciando a la Besaravia en manos de Rusia. En medio de
toda la crisis, murió el Rey Carol I y tuvo que ser coronado monarca Ferdinand I, lo que
precipitaría los acontecimientos.

El 27 de Agosto de 1916, Rumanía lanzó una ofensiva contra Austria-Hungría desde su frontera
en los Cárpatos. Rusia en seguida se unió al ataque como su aliada. Pero al mes siguiente, en
Septiembre, Bulgaria junto con divisiones procedentes del Imperio Otomano y Alemania
realizaron el contraataque contra Rumanía desde la Dobrudja abriéndose un nuevo frente para
rusos y rumanos. Entonces los desastres militares empezaron a sucederse para los rumanos, ya
que en primer lugar fueron derrotados por búlgaros y otomanos en la Batalla de Turtucaia en el
Frente de Dobrudja, por lo que Rumanía tuvo que suspender la ofensiva contra Austria-Hungría
en Transilvania. A partir de entonces, la retirada rumana por todo su territorio se vió
desbordada ante los invasores alemanes, austríacos, húngaros, turcos y búlgaros que fueron
tomando las ciudades al norte del país y en la costa durante los meses siguientes. Las peores
pérdidas fueron las caídas de Turnu Rosu, Constanza, Cernavodâ y la derrota en el Paso de
Vulcan, donde los alemanes dirigidos por Erwin Rommel, un líder militar que haría Historia
dos décadas después, infligieron un desastroso resultado a los rumanos. Bucarest finalmente fue
invadida y el país quedó triturado.

Durante 1917 la lucha continuó en lo poco que quedaba de Rumanía. A lo largo de aquel año,
los alemanes y austro-húngaros arrebatarían la ciudad petrolífera de Ploiesti a los rumanos tras
la Batalla de Mârâsesti; mientras que los búlgaros y otomanos cerrarían todas sus salidas al Mar
Negro. Las cosas fueron todavía peor cuando estalló la Revolución Bolchevique en Rusia que
implantó el comunismo e hizo pedir la paz con Alemania, aquello significó para Rumanía que
se quedase aislada en el Este de Europa rodeada por un gran número de enemigos.
El Ejército Rumano de la Primera Guerra Mundial en la Batalla de Marasesti.

A Rumanía no le quedó más remedio que pedir la paz y firmar el Tratado de Bucarest el 7 de
Mayo de 1918, el cual especificaba que los rumanos debían entregar la Dobrudja a Bulgaria, las
montañas occidentales de los Cárpatos al Imperio Austro-Húngaro y donar a Alemania todo su
petróleo durante un plazo de 90 años. Sin embargo la suerte sonreiría a Rumanía tras producirse
la derrota de los Imperios Centrales en los Frentes del Oeste de Europa y Oriente Medio, que
culminó con el Tratado de Versalles. La victoria de Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia
sobre las potencias derrotadas, anuló el Tratado de Bucarest, y no sólo eso, sino que concedió a
Rumanía los territorios de Transilvania y Banato de Temesvar a costa de Hungría, la Bukovina
a costa de Austria, Dobrudja a costa de Bulgaria y por último, como consecuencia de la
disgregación territorial con la vecina Unión Soviética, también se hizo con las tierras de la
Besaravia.

Terminada la Primera Guerra Mundial, Rumanía se erigía como una nueva potencia en el
continente oriental europeo, aunque muy influenciada por la crisis económica y las nuevas
revueltas sociales y populares que había legado la Revolución Soviética. A partir del inicio de
la postguerra, el pueblo rumano se embarcaría en una etapa de tensiones y aventuras políticas
que marcarían el futuro del siglo XX.

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